Elena.

Elena, se miraba esa tarde en el espejo, sé sabia enamorada y sin embargo había algo que todavía no podía distinguir dentro de ella.

Ya no tenía miedo de él, ya toda su vida se la había entregado y podría acompañarlo a cualquier lugar, sin embargo las ausencias duelen y pesan y más como se encontraba ella en esa tarde.

Se vestía delicadamente, quizás como nunca lo había hecho en mucho tiempo, escogió con cuidado la ropa que se iba poner y procurando que esta rozara delicadamente su piel. Primero la toalla, pasaba por su cuello y frotaba delicadamente su cara, después la crema que calentaba lentamente en sus manos antes de ponerla entre sus piernas para recorrerlas sin prisas ya que ese día las sentía especialmente suaves.

Paso siguiente eligió un brasier transparente color vino y una blusa delgada y suave. Que sensación tan placentera el ponerse la seda encima y sentir como bajaba por su torso como una caricia que en ese momento se encontraba lejana.

Las panties eran esenciales?? No, quizás hoy pueda prescindir de ellas. En fin todo ese ritual era para tratar de mitigar un deseo que esa mañana había despertado con ella y el cual no se podía quitar de encima.

Deseo, deseo de sentirse poseída y entregada a la pasión de besos húmedos y candentes, de manos que la aprisionaran y que hicieran de su sexo una fuente de humedad junto con una lengua que recorriera su espalda y chupara su jugo tranquilamente sin prisas…

En efecto su vientre hervía y el corazón estaba tranquilo, el problema era unir esos dos momentos y quizás el destino en el que mucha gente no cree lo resolvería por sí solo.

Se acababa de poner las últimas gotas de perfume en su escote, arreglada y sin tener todavía a dónde ir, cuando el teléfono sonó.

Una voz conocida, un amigo, el cual desde hace tiempo tenía intenciones con ella las cuales iban más allá de una amistad. Salir?

-Paso por ti a las 9 pm

-Ok, a ver que pasa……….

El tiempo se hizo corto, en el fondo ella se preguntaba si estaría mejor el conservar una amistad, –

-yaaaa deja de pensar, ese es tu problema piensas demasiado, se dijo.

Llego la noche y en efecto al subir al auto sentía un olor especial, el ambiente se respiraba excitante y él lo era aún más. Conservaba su distancia pero en sus detalles dejaba ver algo más lo cual lo hacía más interesante.

Instalados en el lugar, hizo alusión a su blusa, eso era algo más que una señal y tomo su mano fuertemente listo para el ataque. El ataque?, que raro que ella lo hubiera tomado así, cuando este se lleve a cabo cual sería su reacción? Sin dejar de pensar en ello sintió sus labios encima de ella y una lengua cálida y húmeda recorriendo su mentón y su cuello.

La pasión se dejo fluir, y la humedad también, manos que buscaban desesperadas asirse de algo., tomando caminos vertiginosos sobre su espalda y cintura buscando la entrada a partes más íntimas. Para entonces ella supo distinguir que el corazón estaba lejos, en otra persona que había decidido no estar, pero su cuerpo y el deseo si estaban entre esas manos, en esa lengua que jugaba con su oído y que pasaba cada vez mas abajo del cuello.

El lugar ya no era el adecuado y él propuso ir a otro donde estuvieran solos. Le dio risa, de verdad, esa era una historia ya vieja en sus anaqueles, pero cada experiencia era distinta e inusual, la diferencia quizás recaía en que la soledad no le había pesado tanto como ese día y en su amor mal correspondido. ¿Hacerlo por revancha? ¿A quién? Esa posibilidad no era real. Hacerlo por aprender, esa era una disyuntiva nueva e interesante. ¿Qué tendría de nuevo este ser que aprenderle? No habría otra forma de averiguarlo más que el ir.

O era más interesante aplazar el deseo? Su amistad era resiente y sin embargo plena, divertida y sin complicaciones, relación que esperaba siguiera así para no entrometer sentimientos.

Al hacer esta diferencia, solo sintió su mano entre sus muslos y le dijo que él si esperaba algo más, no solo una posesión carnal si no una completa, pero que estaba dispuesto a correr el riesgo.

Cielos un baño de agua fría era lo que más hubiera deseado ella! Pero el baño esta en hotel, comentó él con risa pícara. Déjame llevarte lentamente y poco a poco . Y así la llevó al auto donde en una esquina de una calle lo estacionó. Protegidos por la oscuridad decidió empezar a tocar sus ojos y sus mejillas y besar con meticulosa calma su cara .

Empezó a desabotonar su blusa y de pronto ella sintió como sus dedos empezaban a rozar con ligereza sus pezones y cuando ella creía que iba a recibir un apretón más fuerte, lo que llegó fue una lengua recorriendo su pecho y su cuello, lo que hizo su respiración mas agitada y que venciera esa resistencia.

De repente se sintió atornillada contra el asiento porque él ya estaba encima de ella, y sus nalgas estaban en sus muslos . Por curiosidad empezó a indagar en su torso y lo encontró fuerte y viril , empezó a desabrochar su cinturón y tocó ese miembro de buen tamaño e hinchado hasta no mas poder. En la penumbra pudo ver su mirada llena de pasión y con un reflejo de admiración en los pequeños detalles de su cuerpo, haciendo alusión al lunar que tenía sobre el pecho izquierdo y sentir que lo tocaba suavemente como si deseará que el tiempo no pasará tan rápido, se sintió más que deseada.

La falda que ella se había puesto se encontraba en ese momento en su cintura y su vientre era totalmente vaciado con la habilidad de dos manos que lo recorrían procurando dar placer entre su clítoris y los labios.

El asiento del coche se hizo hacia atrás y la cintura de ella fue recorrida con sigilo por besos. Donde ya no pudo tener ninguna resistencia fue cuando con la barbilla de él empezó a raspar su clítoris y este empezó a crecer y el ver su mirada encima de ella para ver como esas caricias le eran tan placenteras, hizo que estallara de humedad y se viniera con la lengua de él dentro de su vagina.

Sin embargo antes de alcanzar el orgasmo, el se colocó encima de ella y mientas que con la mano seguía provocando ese placer colocó su pene encima de su monte de venus y empezó a frotarla con rapidez y desesperación. Dientes encima de sus pezones con cuidado pero con mando, y dos nalgadas en su cadera hicieron que los dos se vinieran mezclando jugos de sus cuerpos.

Embarrados de todo aquello él empezó a quitar su sudor con besos y a limpiar con un pañuelo meticulosamente sobre su vientre y entre pierna.

Se incorporó y ella todavía exhausta intentó hablar pero él la calló y solo le dijo, “a donde el corazón nos lleve y no te penetraré hasta que el tuyo esté aquí”

La llevó a su casa y con un cálido abrazo le dijo que le hablaría el día de mañana

Cuando se encontraba ya sola en su departamento pensaba ya dejándose llevar por el sueño de pasiones vividas, que en efecto había aprendido algo esa noche, que el deseo se había alargado y que quizás no valía tanto la pena seguir esperando un amor que estaba ausente, quizás el tiempo hablará por sí solo……finalmente nadie se había fijado en su lunar hasta esa noche.

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El culito virgen de Nadia

Le puse mi verga en su orificio, luego de a poco fui empujando, primero se resistía un poco, pero era imposible que se me pudiera escapar, ya que a esta altura yo la había tomado por las tetas, mientras se la metí lo más profundo que pude, aunque siempre lentamente, trató de moverse, lo que ayudó a que la penetrara hasta el fondo, y allí me quedé por unos segundos que parecieron eternos.

Hola, desde hace tiempo que tengo ganas de escribir, pero siempre por alguna razón me detenía, pero hoy lo quiero hacer un poco para recordar a mi querida (por un tiempo) Nadia, esto es realmente verídico, y como me encuentro muy lejos de todo no tengo que cambiar ni situaciones ni nombres.

Nadeshda (porque así se llama) es rusa, y esto aconteció cuando estuve por su terruño, ya que por mi trabajo viajo mucho, y el idioma no es ningún problema para mí, porque lo aprendí en casa (soy hijo de rusos), aunque vivimos en un país hispanohablante, desde que yo tenía dos años.

Bueno, todo comenzó un día en que fui a cortarme el cabello, me encontré con una joven de 18 años, rubia, de 1,80 y muy delgada, lo que daba la sensación de que aún tenía mucha menos edad. Ese día me hice cortar, pedí un masaje capilar, de más está decir que a medida que me cortaba, o me masajeaba, por momentos me pasaba sus pechos sobre mi espalda lo que en realidad me empezó a calentar, pero ese día no pasó nada, sólo que me despedí, dándole una generosa propina.

A mi me gusta llevar barba, pero muy corta, así que cada 10 días aprox. voy a hacérmela cortar, y, por supuesto, fui un día en que ella estaba, ya que allí ellas trabajan día por medio, enseguida me puse a hablar, y de pronto cuando se agachó vi que no tenía sujetador, así que puse mucha más atención, hasta que le pude ver completamente una tetita, lo que me calentó bastante, y así seguí, pero no podía hacer nada ya que no estábamos solos, sino que también estaban sus compañeras.

Pero llegó el momento en que tenía que lavarme el cabello, y (para quienes no conocen estos lugares), les cuento que aquí los salones no son como en otros lados, en que está todo junto, sino que hay muchos (la mayoría) en que para lavarse hay que ir a otro lado, puede ser un rincón u otro cuarto, así que como nadie me conocía, me jugué el todo por el todo, ya que más que una cachetada no me podía dar, y cuando estuvimos solos en el otro cuarto, aunque con la puerta abierta, busqué un ángulo desde donde no nos vieran, y le dije ¿moshna? (se puede) mientras le tiraba hacia delante el escote, a lo que no dijo nada, solo sonrió, y allí tenía unas tetas casi de adolescente, delante de mis ojos.

Ya totalmente descontrolado le besé un pecho y solo sonrió, sinceramente ¡nunca en mi vida había sido así de atrevido!, era la primera vez, y me salía bien, lamentablemente no pude hacer mucho más, así que le di otro beso pero esta vez en la boca, que no fue muy largo, y al despedirme le pedí su teléfono, por la calentura que tenía no sabía que más hacer, o decir.

Al otro día la llamé, y quedamos en vernos al día siguiente en que ella trabajaba, porque su madre no la deja salir mucho. Lo que más amo de este país, es que ahora como antes mucha gente quiere emigrar, irse lo más lejos posible, así que los extranjeros somos muy “codiciados” por las mujeres, porque ven en nosotros el pasaje de salida hacia una vida mejor. Lo primero que hice fue invitarla a mi piso, y una vez allí, apenas entró la empecé a besar apasionadamente, o mejor dicho con toda mi calentura, ella no respondió de la misma manera, por lo que no me quise apresurar demasiado, para que no piense lo que yo tenía en mente, así que una vez en la sala le invité un capuchino, y mientras lo tomaba, de nuevo comencé a besarla.

Como estábamos sentados me puse de lado y con mi mano izquierda empecé a tomarla por la cintura, juguetonamente le hice cosquillas, mientras disimuladamente mi mano iba subiendo hasta sus tetas, a mí me parecía irreal, pero se dejaba hacer, así que allí mismo la acosté en el diván y le levanté la ropa, y por fin, pude ver esos pechitos infantiles, sin dudar ni un minuto se los empecé a mamar, en mi vida he tenido más

mujeres de las necesarias, pero esas tetas me enloquecían por ser tan chiquitas y duras, que de pronto hasta pensaba que se trataba de una adolescente, mientras le daba lengüetazos, y los mordía frenéticamente, le quité la blusa, y pude ver su torso completamente desnudo, es muy delgada, y eso me excitó aún más, así que como pude me bajé el pantalón, y le empecé a refregar mi pene por sus pechos.

Ella sólo se dejaba hacer, pero como yo también estaba caliente, la hice parar, para llevarla hasta la cama, en ese momento le di un abrazo, y es tan pequeña que con mis manos pude tocar mis codos, encerrándola en ese pequeño espacio, mientras la tenía pegada a mi, y eso me estaba enloqueciendo.

Una vez que la acosté en la cama, y como ella no hacia mucho, tomé su propia mano y la hice acariciar mi pedazo, en realidad no era muy buena, así que le dije que me lo chupara, y me dijo que no sabía cómo hacerlo, porque nunca había estado con un hombre; era la primera vez que salíamos, y ya la tenía semi desnuda en mi cama, con mi verga dentro de su boca, y por supuesto que no le creí, así que se la introduje lo más que pude.

No soy muy bien dotado, 16 cm más o menos, aunque eso sí la tengo un poco gorda. Como decía, me la cogía por la boca aunque me hacía doler un poco con los dientes (luego vi que me había lastimado un poco en la parte de abajo), cuando ya no aguantaba más, se la saqué, y comencé de nuevo con las tetas, a pellizcarle y tironearle de los pezones, porque me decía que eso le gustaba, que lo haga fuerte, así que se las apretaba, y le hacía de todo, aunque mi sorpresa aún no había llegado.

Ya tenia la leche en la punta, pero no quería derramarla aún, así que mientras le chupaba el ombligo, fui bajando hasta llegar a su cintura, y lentamente fui bajándole el pantalón, tenía ropa interior negra, aunque no muy sexy, el contraste con el blanco de su piel era fabuloso, después de acariciarla por arriba, fui metiendo mi mano dentro mientras le chupaba las tetas, un vez dentro me encuentro con una vagina preciosa, con unos grandes labios y totalmente depilada, lo que por un momento me hizo pensar de realmente estaba con una adolescente, aunque a esta altura, yo no me hubiese importado nada, lo único que yo quería era chuparla toda, así que seguí chupando.

Fui bajando hacia ese sexo hermoso, ya que sólo en fotos había visto un coño así, con esos labios perfectos que invitaban a saborearlos, de más estaba decir que yo estaba como una locomotora y primero le fui pasando la lengua de arriba abajo, muy, muy suave, a lo que ella empezó a gemir muy suavemente, luego fui introduciendo mi lengua un poco más, probando sus jugos abundantes, mientras le lamía la almeja, estiré mis manos hasta las tetas, e hice que me abrazara con sus suaves muslos, en esa posición no me quedaba más que apretar mi verga contra la cama, y de pronto hasta parecía que me iba a venir.

Mientras estaba en esa pose, hice que levantara un poco más las piernas, y no sólo le fui lamiendo la concha, sino que mi lengua fue alargando su recorrido hasta su culo, que lo fue abriendo y cerrando, le estuve chupando un largo rato, y también comencé a meterle un dedo en el ano, ninguno de los dos ya podíamos parar, le chupé nuevamente el cuello, y sus tetas, mientras la masturbaba mis dedos, ella estaba tan caliente que por momentos me clavaba las uñas en la base de mi tranca, una de las cosas que me gusta hacer es abrazar desde atrás, mientras juego con mis dedos ya hábiles en estos menesteres, mientras ella estaba desesperada, y me pedía que le apriete fuerte las tetas, y que le tire fuerte de sus pezones, así que yo tiraba.

Apretaba de esas tetas tan firmes, estuve así por un rato, hasta que volví a bajar, y seguí chupando esa vagina, que por lo delgado de sus piernas, resaltaban más sus labios, no me costó mucho tiempo más hasta que terminó en un orgasmo revolcándose hacia los costados, mientras me apretaba la cabeza hundiéndola más en su vagina, hasta que dio un pequeño alarido y quedó exhausta.

Bien, ya ella ya había gozado, pero yo estaba intacto, así que hice que me la chupara nuevamente, y no aguanté más corriéndome en su boca, mientras mis chorros de placer iban saliendo en, ella en ningún momento dejó de chupar, lo hacía, y aunque no lo tragaba (o todo al menos), seguía chupando y dejando caer parte del semen de su boca que abría por momentos para meterse mi pija más adentro…

Eso de volcárselo en la boca me tenía a mil, así que aunque algo ya había descargado, aún seguía con muchas ganas, así que nos higienizamos y volvimos a la cama, esta vez la abracé, y la situé encima mío, así que empecé a besarla nuevamente, mientas con mis manos iba acariciando ese hermoso culo, y sus piernas.

Enseguida ya estaba empalmado y la tumbé a mi lado, para poder acariciarla mejor, así que arremetí nuevamente contra sus pechos, y mi mano se fue hundiendo en su vagina, ella permitía que la acaricié, pero no quería que le meta nada adentro, porque me decía que era virgen, en realidad mucho no le creí, pero luego ante tanta insistencia, metiendo un dedo, pude comprobar que era verdad, así que eso me calentó más aún, y ya estaba enloquecido por poder desvirgarla, pero me pidió por favor que no, que le haga cualquier cosa, pero que eso no, y puedo ser muchas cosas, pero siempre me gusta respetar a las mujeres, así que le dije que si no me daba eso, tendría que darme su trasero, a lo que me preguntó si no le dolería, y yo le dije que no se preocupara, que lo haría con mucha suavidad.

Tomé el pomo de vaselina de debajo de la almohada (yo ya tenía todo listo, para darle por los dos lados), así que lentamente le empecé a poner vaselina, y le fui introduciendo mi dedo índice, al principio se quejó, pero le gustaba que le haga doler un poco, así que empecé a apretar las tetas con una mano, y con la otra le fui abriendo cada vez más su hoyito, primero metiéndole un dedo hasta el fondo, y luego ya no fue sólo el índice, sino que el mayor también se fue abriendo paso en ese culito aún virgen, era formidable ver cómo mis dos dedos se perdían en ese culo tan pequeño, y cómo el agujero se iba dilatando cada vez más.

Como era la primera vez, pensé que lo mejor era ponerla boca abajo, y yo subirme por detrás, así que eso fue lo que hice, lentamente la fui tumbando, y llegado el momento me arrodillé detrás de ella, la abrí bien, y le puse la punta de mi verga en su orificio, luego de a poco fui empujando, primero se resistía un poco, pero era imposible que se me pudiera escapar, ya que a esta altura yo la había tomado por las tetas, mientras se la metí lo más profundo que pude, aunque siempre lentamente, trató de moverse, lo que ayudó a que la penetrara hasta el fondo, y allí me quedé por unos segundos que parecieron eternos.

Luego empezó el mete y saca, pero como yo quería que le entré bien hasta el fondo, cuando la sacaba un poquito, me agarraba el cuero del pene, y me lo tiraba hacia atrás, luego penetrándola con más ganas, y bien hasta el fondo. Pasado un momento le empezó a gustar, y ella misma me empujaba con su culo, para metérselo hasta el tronco, y así estuvimos por un rato, hasta que al fin volví a volcar todo mi esperma sobre ese culo tan delgado, me parecía mentira, que en un cuerpo aparentemente tan frágil, hubiese entrado toda mi tranca sin lastimarla.

Después de esta primera vez, hubo otras, y ambos ya fuimos adquiriendo experiencia, muchas veces yo me acostaba, y ella era la que se sentaba en mi tranca, metiéndosela hasta el fondo, y cabalgando mientras yo le apretaba los pechos, o bien yo me acostaba detrás de se la daba por el culo, mientras con una mano le agarraba las tetas, y con la otra le acariciaba la vagina, etc.

Un chupón bien fuerte…

Autor: ÁNGEL

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