Fiesta de Halloween

Yo gozaba que el chavo me cogiera y él seguramente gozaba con mi apretado esfínter, en aquellos momentos era la puta de Chucho, Israel se sentó junto a mí y alcancé su verga para mamarla mientras Chucho me cogía, no me metí la verga de Israel a la boca ya que tenía el temor de morderla, la lamía como un niño lame su paleta en el recreo, mi lengua buscaba la cabeza de la verga de Israel.

En la República Mexicana se ha convertido en una tradición el festejo del día de muertos… el 1° y 2 de noviembre son días de fiesta popular… regularmente no hay labores… se ponen altares en honor a nuestros seres queridos ya desaparecidos… se visitan los mausoleos y panteones… estando tan cerca de la Unión Americana, también importamos su festejo del día de Halloween… los pequeños salen a la calle buscando de puerta en puerta un puñado de dulces… disfraces de Diablos, Brujas, Momias, Dráculas y Calaveras pueden verse por doquier… Mis primos y hermanos decidieron organizar una fiesta de Halloween en Cuernavaca… Como ustedes recordarán en la narración de la historia “El juego del Teto”, la casa de mis abuelos y la de mis padres y tíos se localizan en un terreno de grandes dimensiones con un jardín común en donde se organizó el evento…más de 200 invitados más los colados y por supuesto los amigos de los colados… puestos de tacos al pastor, quesadillas, churros, pozole y aguas frescas, sin contar con cervezas al por mayor y bastante bebida alcohólica…

Yo llegué y di un salto de alegría cuando mis padres me pidieron que yo durmiera en el cuarto de las Mazmorras… así le llamamos a un cuarto que está ubicado fuera de la casa, junto a la bodega… es un cuarto muy oscuro y escondido pero eso sí con todas las comodidades… su cama matrimonial y baño completo… A mí me encanta dormir ahí ya que debido a su ubicación no se oye el barullo normal de una casa y puedes dormir hasta altas horas de la mañana… Como buen samaritano ayudé en los preparativos de la Fiesta… Chucho, el hijo de los cuidadores (de quien también les platiqué y fue el protagonista en la historia El juego del Teto, era el encargado de armar los puestos y poner los adornos… pareciera que era su propia fiesta… Por la noche, los invitados comenzaron a llegar… algunos disfrazados según dicta la tradición… la bebida comenzó a correr… a las 10 de la noche comenzó la música viva y un grupo amenizó la velada… para las once de la noche el jardín estaba a su máxima capacidad… tal vez 300 personas… Chucho y un amigo suyo estaban en una esquina platicando…

Chucho se quedó mirándome… como antes se los había descrito, Chucho tiene actualmente 24 años… es soltero… muy delgado, de complexión flaca y un tanto desgarbado pero de pecho firme y sin abdomen… espalda dura… alto (más de 1:75), moreno, usa el pelo cortado chiquito y un bigotito a medio salir… Yo volteé a ver a Chucho y a su amigo que venía bastante Ad-hoc para la fiesta… pantalones negros como cinco tallas más grandes… camisa negra de Metallica… pulsera de piel en la mano derecha… tenis blancos bastante sucios… muy moreno, alto y de complexión atlética… pelo corto cortado muy moderno como parado y con bastante gel… aspecto moderno y una piochita por debajo del mentón… los dos platicaban seguramente de las chavas que había en la fiesta…

Yo me acerqué a ellos y los saludé… ¿No me presentas a tu amigo?, le dije a Chucho y él sonriendo me lo presentó… Es Israel… es Juan Carlos… Yo los saludé de mano y me quedé platicando con ellos… Como ustedes recordarán, a Chucho le he dado un par de buenas mamadas las que recuerda como las mejores de su vida… ese tipo desgarbado se carga una muy buena verga… siempre dispuesta… Nunca me ha cogido pero en varias ocasiones me lo había propuesto… Israel fue por unas cervezas y aproveché la ocasión para ser más directo con Chucho… ¿Qué onda güey?, me dijo… ¿Se te antoja romper un chiquitín?, le dije en tono picaresco… Chucho me miró con ojos de lujuria desmedida… pinche Juanca ¿quieres verga?… Chucho sonrió y dijo quiero dejártela ir… ando bien lechoso (expresión que se utiliza cuando un hombre tiene ya varios días o semanas sin venirse)… ¿Tu amigo también?… Chucho sonrió… ¿Te late?, me preguntó… está bien rico tu amigo, le contesté… Chucho sonrió solamente… ¿Te gustó?, me preguntó… Si güey… está bien rico y me imagino que le gusta coger ¿No?…

Chucho sonrió de nuevo y me dijo que su amigo era bien cogelón… que le encantaba el culo de las chavas pero que no sabía si alguna vez lo había hecho con un Güey… Al ver que regresaba Israel con un par de cervezas en mano, le dije a Chucho al oído -Te doy una lana si siquiera se la mamo a tu amigo… Chucho sonrió pero debido a que Israel había llegado no pudo contestar… Yo me alejé con la excusa de tomar unos tacos… Pasaron los minutos y no quería voltear a ver a Chucho pero sentía su fuerte mirada… En algún momento los volteé a ver y Chucho sonrió al igual que había tirado a dos chavos… Comenzó a tocarse también la verga por encima de sus pantalones negros… Yo me acerqué a ellos y les hablé claro… se vale de todo, pero siempre con condón… les dije que a partir de ese momento era su putita, que tuvieran compasión de mí… Me metí al baño para desnudarme y salir con una toalla anudada a la cintura… saqué tres condones Sico safety y un par de condones de sabor a durazno, los cuales puse a su disposición en el buró…

Chucho estaba en calzones acostado en la cama e Israel estaba con su camisa puesta y sin nada abajo… por fin me iba a coger Chucho con su gorda verga y me iba a tirar a un joven moreno bien rico… Por debajo de la camisa de Israel asomaba una verga colgante con su cuerito… un par de piernas lampiñas le rodeaban… era un chavo de 18 años con alguna experiencia al respecto… me acerqué a Israel y levanté su camisa para apreciar una linda verga morena de bastante buen tamaño… me la metí a la boca arrancándole sendos gemidos… que sabor tan agradable… sabor a gloria… aquel bello instrumento despertó en mi boca y llegó a un grado que casi me tapa el esófago… era una verga pareja curveada hacia la derecha… una cabeza hinchada y con abundante semen en la punta… la punta se había descubierto por completo y resbalaba en mi boca deliciosamente…

Chucho se paró junto a mí y me dio a mamar también su tremendo instrumento… era una verga mucho más larga que la de Israel pero más delgada… no tan morena… yo tenía a aquellos dos muchachos justo a mi lado… uno a la derecha y otro a la izquierda… me senté en la cama y tomé sus vergas entre mis manos… las comencé a mamar alternadamente… un rato la de Israel y después de varios gemidos y soplidos la sacaba de mi boca para meterme la de Chucho… tenía dos vergas muy sabrosas para cenar… Israel me tomaba de la cabeza para que tragara su bello instrumento… lo clavaba hasta el esófago… después de un minuto yo la sacaba de mi boca para meter de nuevo la de Chucho y él entonces era quien me tomaba del pelo y comenzaba a moverse con su pene en mi boca… por momentos tomé ambos penes y con mi astuta lengua les mamé la cabeza a ambos… ambas cabezas entraron en mi boca… los dos penes de juntaron… mi lengua se movía sin control… Israel comenzó a acelerar sus movimientos y tuve que sacar la verga de Chucho de mi boca para concentrarme en la hinchada verga de Israel… en cuestión de segundos gimió fuertemente y dijo entre labios…

-Yaaaaa… yaaaaaa… Ahhhhhhh… Ahhhhhhh… terminó justo en mi esófago… tiró varios lechazos de rica leche que por supuesto trague… mi boca se inundó del sabroso líquido… yo seguí mamando su verga hasta dejarla completamente limpia… Por otro lado Chucho se masturbaba mientras veía como yo tragaba la sabrosa leche de su amigo y como mi boca gozaba con aquella verga… Chucho no aguantó más y con otro gemido comenzó a venirse tirándome toda su leche en mi cara… Yo seguí lamiendo la verga de Israel mientras Chucho me hacía un abundante facial… mi pelo y cejas quedaron llenas de leche… Israel estaba incrédulo ante tal situación y le decía a Chucho  No mames cabrón… no mames cabrón… Chucho solamente sonreía mientras acabada de tirar su leche en mi cara…

Cuando Chucho terminó, saqué la verga de Israel de mi boca y comencé a chupar la punta de la cabeza de la verga de Chucho para limpiar las últimas gotas de sabrosos mecos que salían de ella… Chucho comenzó a reír al verme todo lleno de su leche… sentí como su leche escurría por mi cara… Israel repitió su vista todo mi culo… sentí como el muchacho se paró detrás de mí y como abrió mis nalgas… sentí como unas gotas de lubricante y un dedo tocaba los pliegues externos de mi culo… segundos más tarde la cabeza de la verga de Chucho comenzó a abrir camino entre mi culo… entró la cabeza y solté un gemido de dolor…

-Despacio, le dije… hazlo despacito…

Chucho comenzó a moverse despacio y a meter en cada movimiento su larga verga… yo solamente me relajé para que Chucho pudiera meter hasta el fondo su instrumento… Su verga no estaba dura como un fierro… Una vez que estuvo toda dentro de mi ser, Chucho llamó a Israel para que viera… la expresión de Israel fue de sorpresa y dijo, -Se la tragó toda… Chucho sacó un poco su verga como tomando aire y comenzó a cogerme en forma cadenciosa… metía y sacaba su verga con muy buen ritmo… el cuarto se llenó de gemidos y pujidos…

Yo gozaba que el chavo me cogiera y él seguramente gozaba con mi apretado esfínter… en aquellos momentos era la puta de Chucho… Israel se sentó junto a mí y alcancé su verga para mamarla mientras Chucho me cogía… no me metí la verga de Israel a la boca ya que tenía el temor de morderla… la lamía como un niño lame su paleta en el recreo… mi lengua ansiosa buscaba la cabeza de la verga de Israel… mis gemidos y los gemidos de Chucho daban a la habitación un marco esplendoroso… se respiraba sexo… si solo sexo… sexo animal… éramos tres animales arrastrados por nuestras pasiones… Chucho comenzó a acelerar sus movimientos y yo solté un largo grito de dolor… me encanta que me cojan rápido… que me cojan fuerte… Chucho clavaba toda su verga en mi culo y éste en un tono reflejo no cesaba de pulsar… mis pliegues se habían borrado… Chucho me tomó de la cintura y se recostó encima de mí anunciando su venida… se movía fuertemente y entre soplidos dijo.

-Ya… me vengooooo….. ahhhhh……. ohhhhhh… su venida quedó dentro de mi ser, claro que dentro del condón…. mi culo pulsaba al unísono que la verga de Chucho descargaba cada uno de los lechazos… Yo caí rendido mientras Chucho sacaba su verga de mi adolorido culo… entonces fue Israel quien se puso otro condón y lubricante… él me pidió que me volteara para verme de frente… abrió y levantó mis piernas para que su verga quedara justo en la entrada de mi culo… el culo me pulsaba y entonces Israel metió de un solo golpe su gruesa verga… Yo grité de dolor… Israel sopló solamente… le pedí que me dejara acostumbrarme a su grueso instrumento y entonces Israel dejó por unos segundos de moverse para luego comenzar con un intenso movimiento de perineo… la metía y sacaba con gran maestría… no nada más metía y sacaba sino que hacía movimientos circulares… dejaba su verga adentro y se movía circularmente…

Yo le dije, -Sigue así… cogéeme… que rico coges papi…. cogéeme…. hazlo rico…, mientras él soplaba en cada movimiento yo repetía, -Cogéeme… si cogéeme papi… que rico coges… su gruesa verga me estaba rompiendo por dentro… después de unos cinco minutos de una de las más ricas cogidas de mi vida por lo rítmica y a la vez fuerte, le pedí a Israel que dejara de moverse para que yo pudiera venirme con su rica verga dentro del culo… comencé a masturbarme y en cuestión de segundos descargué mi leche sobre mi estómago y pecho… mi culo se cerraba acompañando mi venida… la verga de Israel se apretaba dentro de mi ser…

Yo veía solamente la cara de éxtasis en que el moreno se encontraba… Israel me preguntó ¿quieres que limpió por completo… me quedé en la cama con la cara llena de mecos y con el culo adolorido y sin pliegues… los dos muchachos se acostaron a platicar… poco a poco su ritmo cardiaco regresaba a la normalidad… Israel nunca había hecho un facial y en aquella ocasión lo había hecho por primera vez… Chucho deseaba mi culo desde hace más de cuatro años… aquella noche todo salió como se planeo…

Después de descansar un rato y de darme un duchazo, salí de mi cuarto a una fiesta que todavía continuaba… había muchos más borrachos… las cubas y cervezas seguían circulando… Yo solamente volteé a ver a Chucho e Israel quienes desde una esquina brindaron conmigo…

Al día siguiente me levanté al mediodía y Chucho vino hacia mí para cobrar la apuesta, la cual gustoso pagué… es más, le dije… te doy el doble si logras que Israel me deje tomarle unas fotos con su gruesa verga en mano… Chucho sonrió… Aquel día por la tarde y en la Mazmorra tuve que pagar la segunda apuesta… Israel me dejó tomarle más de cinco fotos, las que guardo en mi baúl de los recuerdos como un gran tesoro…

Cualquier comentario les ruego me lo hagan llegar a mi correo electrónico.

Autor: juan_carlos_hoff

juan_carlos_hoff@hotmail.com

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Adriana necesita un consejo

Gabriel tenía una lengua maravillosa y la sabía usar. Lamió mi clítoris, separó los labios de mi vagina y la introdujo dentro de mí, me volvió loca y me hizo tener el primer orgasmo de la noche. Grité como una desesperada mientras sentía que se mojaban hasta mis muslos, le quité los bóxers y quedó a la vista una verga maravillosa. La tomé con mi mano y comencé a lamerla con entusiasmo.

Hola, me llamo Adriana y quiero contarles mi historia porque necesito un consejo. Soy una mujer ya madura, me falta poco para llegar a los 50 años. Pese a ello mantengo mi cuerpo en forma porque desde muy joven estoy acostumbrada a las dietas y al gimnasio. Mi cabello es rubio, tengo pechos que se mantienen firmes igual que mi trasero, y como entenderán, me considero atractiva. Pues bien, la cuestión es que hace ocho meses me divorcié de mi marido por cuestiones que no vienen al caso. Todo ese tiempo no estuve con ningún hombre, y la verdad que más pasa el tiempo, más me doy cuenta de que lo necesito. Hasta que hace poco tiempo ocurrió algo que me cambió la vida. Les contaré.

Un sábado me invitaron a cenar Daniela y Carlos, un matrimonio amigo, ambos de mi edad. Fuimos a un lugar elegante, y después decidimos ir a una disco a tomar una copa antes de irnos cada uno a su casa a dormir. Hacía años que no entraba a un lugar así. Pues allí nos encontramos con Gabriel, el hijo de Daniela y Carlos. Tiene 25 años, practica rugby de modo que tiene un cuerpo fenomenal. El chico estaba triste porque se había peleado con su novia, y lo que menos quería esa noche era conversar con tres personas adultas. Pero yo suelo ser una mujer muy divertida, hice algunas bromas y le cambió el humor. Tanto que me invitó a bailar un poco.

A las risas, acepté. Esa noche yo llevaba un vestido rojo, de finos breteles, escotado y algo corto, la verdad es que me veía muy bien y poco me importó lo que pensaran quienes me observaban bailando con alguien mucho más joven que yo. Bailamos largo rato. Daniela y Carlos nos avisaron que ya era hora de irnos, porque tenían sueño, y me sorprendió escuchar a Gabriel que decía “si Adriana acepta, nos quedamos un rato más y después yo la acompaño hasta su casa”.

Por supuesto acepté encantada. Yo también necesitaba divertirme. La cuestión es que seguimos juntos toda la noche y terminamos desayunando a la madrugada en un bar muy agradable. Después me llevó en su auto hasta mi departamento. Una vez en la puerta y antes de despedirnos, Gabriel me agradeció todo lo que había hecho por él, me dijo que estaba muy mal de ánimo, se sentía solo, y que yo lo ayudé a salir de eso. Le aclaré que él también me había ayudado a mí, que yo también estaba sola.
Me miró intensamente. Y me dio un beso. Yo respondí con otro. En ese momento me olvidé de que era hijo de un matrimonio amigo, me olvidé de la diferencia de edad, me olvidé de todo. Sólo pensé que él era un hombre y yo una mujer que hacía mucho tiempo no tenía sexo. Y descubrí que mis ganas de él eran muy intensas. Entramos a mi departamento besándonos y acariciándonos. Gabriel me hizo recostar sobre un sillón, me cubrió de besos todo el cuerpo, llegó a mis piernas, subió mi vestido e hizo a un lado mi tanga. Fue directo a lamer mi vagina. Uh, le agradecí con un gemido de placer. Hacía mucho que no sentía una lengua allí en mi intimidad, y me encendió hasta hacerme arder en un segundo.

Gabriel tenía una lengua maravillosa y la sabía usar. Lamió y mordisqueó mi clítoris, separó los labios de mi vagina y la introdujo dentro de mí… en síntesis, me volvió loca y me hizo tener el primer orgasmo de la noche. Grité como una desesperada mientras sentía que se mojaban hasta mis muslos.
Era mi turno. Lo tiré en el sillón, le quité rápidamente los pantalones y los bóxers, y quedó a la vista una verga maravillosa. Gruesa, de cabeza abultada, con las venas marcadas, y en la base dos huevos grandes y pesados. Uff. La tomé con mi mano por la base y comencé a lamerla con entusiasmo. Me gusta hacerlo, y sé que lo hago bien. Los gemidos de Gabriel me confirmaban que lo estaba disfrutando muchísimo. Chupé con entusiasmo, con pasión, con ganas. Después de tanto tiempo volvía a tener un pene en mi boca y eso me ponía feliz. Y muy caliente. Gabriel susurró “jamás una mujer me la chupó así, es maravilloso”. Tomó mi cabeza y empezó a mover sus caderas, cogiéndome la boca hasta hacerme ahogar. “Trágala toda, que te entre toda”, decía una y otra vez.

Fuimos corriendo hasta mi dormitorio, mi vestido voló por el aire igual que su camisa y nos tiramos en la cama. Allí hicimos un 69 espectacular, me pasé su verga por toda la cara, la chupé hasta dejarla dura y brillante. Después me senté sobre ella dándole la espalda a mi amante. Uy, fue maravillo sentir ese tronco duro y grueso deslizarse dentro de mi vagina mojada. Lo cabalgué con furia, me clavé una y otra vez su verga en la concha hasta sentir que me la hacía arder. Gabriel me sujetaba por las nalgas, las abría y cerraba y las volvía a abrir todo lo que podía. Estábamos muy calientes los dos. Después me hizo girar hasta que quedé de frente a él y mordió mis tetas mientras yo seguía mi cabalgata enloquecida. “Sos la mejor hembra que me he cogido”, decía Gabriel. “Ya sabía yo que las veteranas son las más calientes, y ahora lo puedo comprobar”.

Fue un polvo bestial y en todas las posiciones. No sé en qué momento quedé con la mitad inferior de mi cuerpo sobre la cama y la cabeza, los brazos y las tetas apoyadas en el piso alfombrado de la habitación. Gabriel se puso detrás de mí y me penetró en esa forma. Volvió a abrir mis nalgas y me hundió un dedo en el ano. Ah, me hizo gritar. Y cuando sentí que sacaba su verga de mi vagina y la dirigía hacia mi ano le dije que esperara, que se detuviera, que no estaba preparada. No es que sea virgen de allí, he practicado mucho el sexo anal (a mi ex marido le apasionaba) pero siempre bajo ciertas condiciones que Gabriel no pensaba respetar. El chico apoyó la ancha cabeza de su pene en mi agujerito y empezó a empujar. Lancé un grito de dolor. “Gabriel, por favor no”, imploré. Pero él estaba más entusiasmado que nunca. “Te voy a hacer el culo mi amor, es mi sueño. Vas a sentirla cómo te entra milímetro a milímetro”.

Y vaya si la sentí. Esa barra de carne durísima y gruesa fue penetrando en mi esfínter poco a poco, sin que yo pudiera evitarlo. Además, generalmente cuando tengo sexo anal yo pongo un tope: con mi mano apoyada en el vientre de mi pareja le digo hasta dónde puede penetrarme. Pero en esa posición agitaba mis brazos en vano, no podía alcanzar a Gabriel que estaba sobre la cama.

Conclusión: me la hundió toda. Y después empezó a bombear, lento y profundo. Cuando pasó el dolor terrible que sentí al principio empecé a disfrutarlo. Sentía su verga entrar y salir, toda a lo largo. Mi ano quedó muy dilatado. Gabriel estuvo largo rato cogiéndome así hasta que se vació dentro de mí con un grito. Sentí que me inundaba.

Fue maravilloso. Terminamos los dos abrazados en la cama, y antes de que se fuera le hice mi regalo especial, algo que reservo sólo para aquellos hombres que lo merecen: le hice una larga mamada, permití que se vaciara en mi boca y me tragué toda su leche. Eso lo volvió loco.

Desde ese día empezamos una relación intensa. Gabriel está encantado conmigo porque hacemos cosas que las chicas de su edad no se atreven. Eso permite que disfrutemos mucho, pero también se ha convertido en un problema. Les explicaré por qué.

Me he enamorado de Gabriel. Él lo sabe, y por eso me pide cada vez más cosas. Últimamente insiste en vaciarse dentro de mi vagina, pero yo no quiero porque temo que me deje preñada. Biológicamente aún puedo tener un hijo, pero no lo deseo. Él insiste, y no hay manera de convencerlo de que use un preservativo. Dice que quiere ver mi concha inundada por su leche. Pero hay más. También dice que su fantasía es verme coger con otro hombre. Quiere mirar mientras me penetran. Hay varios de sus amigos que están dispuestos a cumplir su sueño. Y también pretende estar conmigo y con otra mujer. Quiere presenciar una escena lésbica entre nosotras, que le mamemos la verga juntas y luego penetrarnos. Yo lo amo tanto que creo que voy a ceder a sus deseos. Me pregunto si eso es lo que debo hacer.

Quiero escuchar sus consejos.

Autora: Adriana

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