Mi amante de planta

No pude más y me dejé hacer, me acarició todo el cuerpo, necesitaba sentirlo dentro y entonces hizo a un lado mi tanga comenzando a penetrarme, fue increíble, sin más tuve rápidamente un exquisito orgasmo y en esa posición continuó su labor acariciando mis pechos, besando mi cuello hasta que pude sentir como me llenaba con su semen, y tuve mi segundo orgasmo que me dejó semidormida.

Soy una mujer casada hace ya más de 15 años felices y plenos, también tengo un amante de “planta” con quien llevo un romance casual pero constante aproximadamente de trece años, pero esa es otra historia, por ahora les quiero contar lo que sucedió una noche a pesar de mi fuerza de voluntad.

Les haré un breve preámbulo, en mi temprana adolescencia mi padre tenía un gran amigo que tenía un hijo un poco mayor que yo, en un principio yo lo veía casi como un hermano, llegando inclusive a dormir juntos en más de una ocasión sin que sucediera nada en absoluto, sin embargo con el paso del tiempo, quizás el convertirme más en mujer y él en un atractivo hombre, me fue naciendo la curiosidad de cómo sería tener una relación de pareja y más aún, como desaprovechamos esas veladas juntos…

En fin el caso es que a pesar de que en varias ocasiones coincidimos nunca estuvimos en esa sintonía, y para colmo de males es ahora de casada cuando más nos hemos encontrado y lo peor, hace unos meses apenas, algo que no sé como describir, comenzó.

Yo tenía mis sospechas de que le resultaba atractiva y cada vez que sabía que coincidiríamos en alguna reunión me arreglaba un poco más para atrapar su atención, la idea de que algún día confirmara que le gustaba me ponía a mil, aunque solamente llegaba hasta ahí, nunca me imaginé que pudiese pasar de uno que otro piropo y jugueteos que a simple vista no contenían maldad alguna. Mentiría si les dijera que no o disfrutaba, al contrario en más de una ocasión terminaba bastante humedecida de esos jueguitos.

Y fue como les decía anteriormente hasta hace unos meses que en una comida en casa de sus padres nos encontramos solos de repente en la cocina, yo llevaba una falda larga pero de una tela muy delgada, yo creo que no soportó la tentación y sentí inesperadamente una suave palmada en una de mis nalgas siguiéndole de una pequeña caricia como intentando localizar la forma de mi ropa interior, al descubrir que era tan pequeña solo sonrió y volvimos al comedor en donde se encontraban nuestras familias.

La verdad no me molestó en lo más mínimo, al contrario lo disfruté al grado de mojar mi pequeña tanga, ahora mi inquietud era si comentarle a mi marido o no, ya que a pesar de que es de mente muy abierta sabía también por mi propia boca que me hubiera gustado ser novia de mi amigo en su momento. Y así transcurrió el resto de la tarde y ya al despedirnos el tradicional beso en la mejilla fue muy cercano a nuestras bocas, está de más comentarles en qué condiciones se encontraba mi ropa interior al llegar a mi casa por lo que cuando mi esposo me acarició la entrepierna al momento de meternos en la cama, notó perfectamente mi estado y comenzamos a hacer el amor, yo lo recibí muy fácilmente hacía horas que mi cuerpo deseaba hacerlo, ¿pero con él?

Tuvimos una sesión de sexo deliciosa y al terminar me preguntó si algo en especial me había puesto en ese estado, yo preferí no mentir y jugármela así que le dije lo que había sucedido en la comida ese día, para mi sorpresa me felicitó porque al fin había confirmado mis dudas que si le parecía atractiva a mi amigo, yo solo le seguía el rollo (por el momento me estaba conviniendo), sin más lanzó una pregunta que me dejó paralizada.

-¿Te gustaría hacerlo con él alguna vez?, ¿lo deseas?

Que debía de contestar, ¿era una trampa? O en realidad le resultaba atractivo, nuevamente respondí con la verdad.

-Sí, si se me antoja…

Entonces me sorprendió más…

-Pues deberíamos planearlo a ver si sucede no? -¿Como crees?, le contesté. – Si tú quisieras te apoyaría, es algo que te hubiera gustado hacer, no pasaría nada. – Si tengo ganas pero no, mejor que se quede así solo como un juego, una fantasía, ¿ok?

Esa noche mi cabeza no dejó de girar en torno a lo acontecido, todavía al despertar sentí el impulso de decirle a mi esposo que si lo haría pero me contuve, de cualquier forma estaba bien, podía dar rienda suelta a mi fantasía siempre que lo viera (debería de ser más frecuentemente).

Un par de meses después se celebró la boda del hermano de mi amigo, como pueden adivinar me vestí exclusivamente para su agrado, quería tener su total atención esa noche, y así fue, mi esposo muy amablemente se dedicó a atender a mi hermana que estaba de visita sin su marido y estuvo bailando toda la noche con ella, mientras yo me daba vuelo con mi amigo que no perdió oportunidad alguna de acariciar mi trasero, sentir la forma de mi tanga a través de la tela y acariciar mi espalda que se encontraba libre por el escote de mi vestimenta, de hecho hubo un momento en el que acercamos tanto nuestros rostros que estuvimos a punto de darnos un beso en la boca, pero la razón venció nuestro deseo y no pasó a mayores.

Estuvimos en la fiesta hasta ya entrada la madrugada y al despedirnos me abrazó fuertemente acariciando mi espalda de arriba abajo como aprovechando los últimos instantes, no tuvimos oportunidad de platicar lo sucedido en el camino ya que mi hermana se fue con nosotros.

Ya en nuestra habitación me pidió los detalles de la noche y mientras hacíamos el amor le fui contando los acontecimientos, a la mañana siguiente él se fue al aeropuerto a llevar a mi hermana que regresaba a su casa y mientras me encontraba sola recibí una llamada en mi móvil, era mi amigo, quería saber si no había tenido problemas con mi marido, yo le dije que para nada, entonces me confesó que la había pasado increíble y que más de un amigo lo felicitó por lo guapa que estaba su novia (yo), y aunque no era su pareja él no lo desmintió, entonces me sentí extraña pero muy excitada, me gustaba la idea que se habían formado sus amigos, y en ese momento me pidió que saliéramos algún día para culminar lo que habíamos comenzado, yo le contesté que estaba loco, que yo estaba casada y no debía aunque en el fondo moría de ganas de hacerlo mi cabeza dominaba mis más bajos instintos al menos hasta ese día.

Cuando regresó mi marido la verdad no le comenté lo que había sucedido pero las palabras de mi amigo rondaron por mi cabeza por varios días, él continuó llamándome por las mañanas un par de veces por semana para saber cómo me encontraba y si ya había cambiado de opinión mientras mi vida transcurría con relativa normalidad ya que mi amante se sometió a una intervención quirúrgica que entre la convalecencia y el mayor cuidado de su mujer nos mantuvo en contacto solo vía telefónica, de cualquier forma esto era diferente, algo que no me explico ni a mí misma.

Y tres meses después nos invitó a festejar su cumpleaños que sería en una casa que tenía su novia en las afueras de la ciudad, el plan era pasar el fin de semana allá, en total éramos siete parejas, desde que llegamos la fiesta estaba ya en marcha, jugamos, cantamos y bailamos, si varias veces bailé con mi amigo, al anochecer su novia estaba en muy malas condiciones y se lo quería llevar ya a la habitación, al ver que se retiraban yo sentí muchos celos pero él regresó casi de inmediato y me dijo al oído…

– Ahora soy todo tuyo…

Me encontraba muy excitada pero no quería caer ya le había dicho a mi esposo que solo sería una fantasía, sin embargo me dejé consentir y la pasé muy, muy a gusto, ya como a las tres de la mañana mi esposo me pidió que nos retiráramos a nuestra habitación a lo que me negué porque yo la estaba pasando de maravilla, entonces se acomodó y se quedó dormido ahí en la sala, seguimos con la fiesta hasta las cuatro y entonces le dije a mi amigo que ya me iba a dormir, quise despertar a mi esposo para que me acompañara pero mi amigo me dijo…

– Déjalo ya está descansando…

Me pareció que estaba en lo correcto así que me dirigí a mi habitación, estaba empapada, moría de ganas de tenerlo a mi lado, sentirlo dentro de mí, como el clima era caluroso tan solo me quité la ropa y me metí a la cama solo con mi tanga mojada, muy mojada, no había conciliado el sueño cuando percibí que alguien había entrado, sería mi marido o mi amigo, se acercó por detrás y al tiempo que se recostó en la cama acarició mis piernas desde abajo hasta llegar a mis nalgas, yo no podía más, si era mi marido estaba bien porque yo necesitaba desahogar esas ganas que me estaban matando pero, ¿si era mi amigo?, y entonces pregunté…

–  Amor, ¿eres tú?

Tratando de fingir la voz contestó que si, esto no estaba bien, ¿o sí? No pude más y me dejé hacer, finalmente tendría el pretexto de no haber sabido que era mi amigo, me acarició magistralmente todo el cuerpo, me besaba de arriba abajo, necesitaba sentirlo dentro y entonces hizo a un lado mi tanga comenzando a penetrarme, fue increíble, sin más tuve rápidamente un exquisito orgasmo y en esa posición continuó su labor acariciando mis pechos, besando mi cuello hasta que pude sentir como me llenaba con su semen, y tuve mi segundo orgasmo que me dejó semidormida, se quedó abrazado de mi unos minutos y así en la obscuridad besó mis labios y se marchó.

Al despertar me encontraba sola en la cama con mi tanguita muy maltrecha, llamaron a mi puerta, era mi marido que muy apenado me llevaba el desayuno a la cama mientras se disculpaba por haberme dejado durmiendo solita, yo le respondí que no tenía importancia.

– Estuvo muy buena la fiestecita ¿no? Me preguntó… – Si la pasé muy divertida…

Si supiera cuan divertida y entretenida estuve, por ahora la situación con mi esposo estaba normal, ahora faltaba la reacción de mi amigo pero eso lo contaré en el siguiente relato.

Autora; bb sexy

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