Una tarde de verano en el pantano

En este relato os contaré una de las primeras y más intensas experiencias sexuales de mi vida. Todo ocurrió hace tres veranos en el pantano cercano a mi ciudad.

En una calurosa tarde de agosto decidí salir a dar una vuelta en bicicleta. En un principio pedaleaba sin rumbo fijo pero, al no tener nada que hacer el resto de la tarde, decidí dirigirme al pantano, que se encuentra a unos diez kilómetros de mi casa. A mitad de camino empecé a sentir el calor, por lo que pensé que seria buena idea darme un baño una vez que llegase al pantano. Como no había planeado a donde iba cuando salí de casa, no llevaba bañador. Me acordé entonces que un amigo me había mencionado que el pantano tenía una zona nudista, y pensé que sería buena idea ir a bañarme allí.

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Leopoldo

Hace unas semanas he comenzado a trotar por una senda recientemente habilitada, ubicada en las afueras de la ciudad. Dado el calor que es muy fuerte en esta época del año lo hago a la mañana muy temprano poco después del amanecer. Me gusta hacerlo a esa hora porque la naturaleza emana sus aromas de manera más profunda que en otros momentos del día, además, los pájaros, cantan alborozados la llegada del nuevo día y todo ello me permite conseguir un estado de plenitud que me resulta altamente gratificante.

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Mi suegra, ahora es una putona

La verdad que en los 18 años que llevaba de casado siempre tuve la intención de cogerme a mi suegra, máxime después de la muerte del marido, pero nunca había tenido una oportunidad como la que se me presentaba ahora, así que debía planear la estrategia a seguir, ya que si bien nuestra relación era buena, ella que a los 62 años se conservaba muy bien, con unas tetas grandes y un hermoso culo que siempre trataba de disimular usando ropa amplia, era muy recatada y su fe religiosa le hacía creer que cualquier acto sexual fuera del matrimonio era pecaminoso, recuerdo una oportunidad en que, con unas copas de más, mi suegro me contó que nunca le permitió metérsela por el culo, por lo que todavía lo conservaba virgen y eso me excitaba más aún.

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Las hermanitas

Sentí como su culito apretaba mi pija y Fabi pegó un grito, empecé a metérsela hasta el fondo ella gritaba y clavaba sus uñas en el sofá, pero se notaba que lo disfrutaba, yo seguía hasta sentir sus nalgas golpear con mi huevos, saqué mis dedos del culo de Lore y me dediqué exclusivamente a Fabi, apretaba sus tetas y ella gritaba hasta que no aguanté más y me vine como nunca en mi vida.

Hola a todos, esta es la primer historia que cuento; es algo que me pasó hace un par de semanas y no puedo decírselo a ningún conocido, por eso los elegí a Ustedes para relatárselos: Yo tengo 29 años y hace 3 estoy de novio con una chica que obviamente ya piensa en matrimonio, pero a mí la idea de casarme solo me parece que sería negarme a poder tener sexo con otras mujeres y por eso no puedo ni pensar en ello. Igualmente nunca había engañado a mi novia, yo siempre fui muy tímido y las mujeres que se fijan en mi (algo que, modestamente, me pasa bastante seguido) siempre me han intimidado mucho y lo único que logro, cuando alguna se insinúa conmigo, es excitarme y desquitarme con mi novia.

Lo que me pasó ha cambiado mi vida completamente desde hace 15 días: Al lado de mi casa viven dos hermanas hace ya muchos años, Fabi de 23 años y Lore de 31. Si bien estas mujeres están muy buenas yo nunca las miraba con ojos de hombre porque nos habíamos criado juntos y eran como si fueran mis primas o algo por el estilo. La madre de ambas vivió con ellas hasta hace 2 años atrás, cuando Lore (la mayor) se casó y junto con su marido ocuparon esa casa. Pero el matrimonio duró solo 3 meses y como la mamá de las chicas se había juntado con un tipo, Fabi se vino a vivir nuevamente con su hermana.

Un día, me disponía a arreglar el techo del quincho del fondo de mi casa, por lo que tuve que subirme al mismo para ver cuál era el problema. Al hacerlo observaba todo el patio de la casa de las chicas ya que hace unos años hemos construido un muro que nos separa y obviamente obstaculiza la visión. Al mirar vi que Fabi, la menor de las hermanas, estaba tomando sol con una tanguita infartante, ella no podía verme ya que me tapaba un árbol, por lo que decidí observarla más detalladamente. Esta situación, aunque tonta, no dejaba de excitarme, era algo raro poder mirarla con ese cuerpo impresionante toda transpirada sin que ella supiera de mí.

Lentamente comencé a recorrer su figura y me di cuenta de lo espléndida que estaba, era increíble como esa chica que jugaba conmigo de niños, ya era una mujer, ¡Y que mujer! Empecé a tocarme mientras miraba esos pechos que parecían tener el tamaño ideal, bien redondeados y esa tanguita súper pequeña que llegaba a perderse entre sus piernas, y su cuerpo mojado por la transpiración dejaba caer gotitas que le recorrían todo el cuerpo hasta perderse en su ombligo. De repente y sin querer produje un ruido que hizo que Fabi desviara la mirada hacia donde yo estaba. No sabía qué hacer entonces fingí que trabajaba y ella me saludó con una sonrisa muy picarona en su rostro, como si se hubiera dado cuenta de todo. Mi inexperiencia me hizo pensar mil cosas y me preocupaba que ella pensara que ya haya subido al techo solo para espiarla, cosa que en un primer momento no era cierta.

Pero para mi asombro, me empecé a dar cuenta que Fabi se desprendía el corpiño de su malla, como para hacer topless, por lo que no dudé en girar la cabeza para volver a verla. Ella sin siquiera inmutarse por mi presencia, recorrió sus pechos, que ya dejaba ver unos pezones pequeñitos y como para comérselos, se pasó bronceador apretando esas tetas con mucha fuerza como para que yo lo notara (estoy seguro de ello), se paró y casi como si se hubiera aburrido de mi, se puso boca abajo y tomó sol de espaldas. Aunque su culo era espectacular, todo mojadito y con la tanguita metida hasta el fondo, yo no podía dejar de pensar en que esta mujer estaba esperando que yo cruce el muro y le haga el amor allí mismo. Sin embargo yo era tan tonto que bajé del techo, fui a casa y me masturbé como loco pensando en ella. Yo creía que esto era todo, que de aquí en más, de vez en cuando yo subiría al techo, la vería, me masturbaría y quien sabe algún día vería sus pechos otra vez. Sin embargo, esa misma noche, yo estaba solo en casa cuando Lore, la hermana mayor, vino a pedirme si podía cambiarle la rueda al auto porque estaba pinchada.

Obviamente no dudé pero mi miedo de ver a Fabi después de lo que había pasado a la tarde era terrible, no sabía si me diría algo o si simplemente lo dejaríamos así, lo cual iba a hacer yo. Cambié la rueda, algo muy común para mí, porque me encanta la mecánica, (cosa que las chicas sabían) sin ver en ningún momento a Fabi, por lo que deduje había salido y cuando volvía a casa Lore me dijo que no me dejaría ir sin pagarme el favor. Sin dudas en mi mente la idea de cobrarme (como todos piensan) pasaba una y otra vez, pero lógicamente nunca diría una cosa así, por lo que le hice un chiste sobre que me lo cobraría pidiéndole algún día un poco de azúcar (ven lo ingenuo que era). Lore se acercó a mí, apretó sus pechos contra mi cuerpo mirándome fijamente a los ojos y me dijo que tenía una cervecita bien fría en la heladera para por lo menos sacarme la sed por mi trabajo.

Acepté, volvimos a entrar a la casa, trajo una cerveza helada, como si la tuviera preparada, y la tomamos en segundos. Allí trajo otra y otra y otra, y al darme cuenta ya estábamos hablando de nuestras experiencias sexuales, materia que tenía muy presente aparentemente porque tenía miles de historias. Yo relataba las noches y noches que cogía con mi novia solamente. En un momento empezó a acariciarme la entrepierna como si nada, seguía hablando de otra cosa y me pasaba la mano una y otra vez. Yo estaba que explotaba, ella seguía relatándome como se la chupaba a su ex novio mientras me desabrochaba el pantalón, me bajaba el cierre y empezaba a masturbarme. No sabía qué hacer, ella lo tomaba como si no estuviera haciendo eso, seguía con sus historias y me hacía una paja que me moría.

De pronto se paró y mientras me preguntaba si traía otra cerveza, se levantó la pollerita, bajó su bombachita, tenía un culo espectacular, era grande pero firme y su conchita estaba toda depilada, yo no decía una palabra, ella agarró mi pene, que estaba que reventaba de erecto, se sentó encima mío y lo metió en su conchita húmeda pero muy calentita e increíblemente estrecha, era como si fuera la concha de una niñita, tal vez era porque mi pene estaba tan duro como nunca creí que pudiera estar.

Mirándome a los ojos me decía ¡cogeme, cogeme! mientras saltaba encima mío, yo no podía más, me dijo “pedime lo que quieras, te voy a dar todo”, yo estaba tan a gusto que no me animaba a echar a perder ese momento haciendo alguna petición estúpida, por lo que no dije nada. Ella insistió, “¿dale, que querés?”, y añadió “mi culo, una chupada, mi hermana”, ¿Ehhhhh?, no podía creerlo, me estaba ofreciendo a su hermana, yo la miré sorprendido, mientras ella seguía saltando arriba mío, y me volvió a decir: “Sí, mi hermana, la que espías desde tu casa, ¿la querés acá?”.

En ese momento paró de saltarme mientras sentí como acababa, me clavó las uñas en la espalda y me puso un pezón en la boca para que se lo chupe. Yo no acabé pensando en lo que me dijo, ella sacó mi pene aún erecto de su vagina, se paró y tomó una mano detrás de una puerta, era Fabi, que estuvo todo el tiempo en su pieza con una camarita filmando todo. Lore le dio un beso en la boca a su hermana, metiéndole la lengua hasta el fondo y me dijo: “ahora le toca a ella”, yo seguía tirado en ese sofá con mi pija durísima. Fabi me dijo “así que te gusta espiar, vas a tener que cobrarme el favorcito del topless”, se levantó la remerita que tenía puesto (lo único que tenía puesto), me tiró al piso y con sus rodillas sostenía mis brazos mientras me puso la concha en mi boca sosteniendo mis cabellos con sus manos y me decía chúpame, ¡chúpame que no aguanto!

Comencé a meterle la lengua hasta el fondo, ya estaba todo mojadita por lo que deduje que se estuvo masturbando desde su pieza. De repente soltó mis cabellos y puso sus manos en sus pechos mientras yo se la chupaba, los apretaba más fuerte que esa tarde cuando tomaba sol, metió un dedo en su boca y lo llevó hacia su culito, metiéndolo y sacándolo.

De golpe sentí que me la chupaban, era Lore que ya estaba lista para seguir, y empezó a divertirse con mi pene, pasaba su lengua como si fuera un helado que se disfruta un día de mucho calor. Yo no aguantaba más, y ya jugado con esta situación por fin di un paso adelante yo.

Saqué a Fabi de arriba mío, agarré la cabeza de Lore que aún la chupaba, y las puse a ambas de espaldas. Les dije que apoyaran sus manos en el sofá en posición perrito, ellas se miraron, sonrieron y lo hicieron inmediatamente, de repente tenía estos dos culitos espectaculares enfrente mío, pidiendo ser el primero sentir mi pija adentro, las dos me decían “a mí, dale a mi”

Yo los observé un rato y apoyé mi pija un rato en cada cola como probando con cual me quedaría, cuando se la apoyé a Fabi era como si un deseo oculto de toda mi vida apareciera, en ese momento era mágico, quería metérsela más que nada en el mundo, ella sintió mi pija y gimió de manera que parecía que le hubiera pasado lo mismo que a mí, agarré mi pene que ya estaba con algunas gotas porque había eyaculado un poco en la boca de Lore sin llegar al orgasmo, metí un dedo en su culo para ir agrandando el agujero y de golpe le metí la cabeza lentamente mientras con una mano le metía un dedo en el culo a Lore que tenía un agujero mucho más grande que el de Fabi, por un momento mantuve la puntita adentro y cuando Fabi me dijo “dale, dale” de un golpe se la metí hasta el fondo.

Sentí como su culito apretaba mi pija y Fabi pegó un grito mezcla de placer con dolor que me excitó aún más, empecé a metérsela hasta el fondo ella gritaba y clavaba sus uñas en el sofá, pero se notaba que lo disfrutaba, yo seguía con todo hasta sentir sus nalgas golpear con mi huevos, saqué mis dedos que ya eran dos del culo de Lore y me dediqué exclusivamente a Fabi, apretaba sus tetas y ella gritaba hasta que no aguanté más y me vine como nunca en mi vida…

Sentí como mi leche le entraba en su culito cuando rápidamente ella me empujó para que esto no pase, sentí como si me estiraran el pene porque salió rápidamente de su culo, pero como yo estaba en lo mejor no me dolió mucho, sin embargo quería acabarle en ese culo, pero ahí me di cuenta de lo que ella quería, en un segundo dejó de estar su culo en mi pija para sentir su boca chupando todo mi semen, se arrodilló, chupó lo último de mi acabada con un placer con el que jamás nadie me la había chupado, y se metió los dedos en la concha mientras su suspiro dejó muestras de la acabada que había tenido ella también.

Dejé un rato mi pija acabada en su boca, ella cerró los ojos, Lore nos acariciaba a ambos y nos quedamos así unos segundos que parecieron horas. Era el mejor sexo que jamás había tenido en mi vida y recién allí me di cuenta lo que era realmente el sexo, sin preguntas, excusas, ni amor, solo sexo… Al irme ese día las chicas me dijeron que esto lo habían planeado hacía mucho tiempo porque veían mi timidez y las excitaba el poder enseñarme cosas (y como lo hicieron). Esa orgía con las hermanas no la volví a repetir pero desde hace 15 días a la fecha, cuando tengo ganas de echarme un buen polvo, solo cruzo el muro y alguna de mis vecinas siempre está dispuesta. Eso sí, nunca menos de 2 horas porque siempre quieren sexo súper completo: oral, vaginal, anal, etc. etc.
etc…

Así que debo ir bastante pasado en copas y bien descansado. Bueno, esta es mi historia, un poco larga lo sé pero era necesario detallar algunas cosas.

 

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Como una gata en celo

Jóvenes y cachondas. Quería tenerle dentro, sentirlo, acariciarlo, que me encantaba, entonces él me daba más y más fuerte con cada embestida una onda de placer nos invadía, fuimos girando sobre la cama, hasta acabar yo encima, empecé a moverme como una posesa, quería sentirle dentro de mi hasta mis entrañas y decidí que quería probarlo todo con él.

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Me meé en el culo de una desconocida

Hace unos meses fui con mis amigos del equipo ciclista a Madrid para celebrar una despedida de soltero, yo estoy casado desde hace 10 años y ahora tengo 38 años, pero dentro del grupo hay amigos mucho más jóvenes.

Como supondréis ahora los que mejor nos lo pasamos en las despedidas de soltero somos los que ya llevamos algún tiempo casados, y aprovechamos estos viajes para volver a salir.

No me enrollare más, después de todo el día bebiendo, terminados en una discoteca del centro de Madrid y cuando ya solo quedábamos un grupo de 4 o 5 que estábamos pensando en irnos llego un grupo de chicas y se pusieron a nuestro lado. Lógicamente aquello se animo, empezamos a bailar con ellas, a bromear…etc.

Entre ellas había una chica que destacaba porque solo hacía que mirarnos y provocarnos, a pesar de estar algo rellenita era muy morbosa y además era la más simpática de todas. No paraba de bailar, de insinuarse, de calentarnos…llevaba un vestido con un escote impresionante que dejaba imaginar sus tetas perfectamente, eran enormes igual que toda ella, morena de piel blanquita y unos ojos azules que todavía hacían más morbosa sus miradas.

Mis amigos se centraron en coquetear con el resto de amigas, ya que había alguna que estaba muy buena, pero a mi aquella chica me tenía muy caliente, no era la más guapa pero si la que más morbo me daba. Poco a poco mis amigos sobretodo los solteros fueron cogiendo más confianza con el resto de chicas y yo aproveche para comenzar a hablar con ella, se llamaba Vanessa. Era una autentica calienta pollas, me susurraba al oído, se rozaba, abría su escote,…en una palabra me puso como una moto. Sabía aprovechar todo su cuerpo para provocarme.

Poco a poco me fui excitando hasta estar totalmente empalmado…la muy cabrona me había puesto a 100%. Yo suelo ser algo tímido, pero como estaba borracho y no la conocía le seguí el juego y comencé a rozarme yo también. Cuando hablaba con ella me acercaba tanto que dejaba que notara mi polla contra su pierna.

Así estuvimos algún tiempo hasta que algunos de mis amigos dijeron de ir a otra discoteca. Fuimos a despedirnos y decirles que si venían…pero antes de que pudiera decirle nada, Vanessa apoyo su mano sobre mi pene y guiñándome un ojo me susurro:

-No me digas que te vas a ir así???, que desperdicio!!!.

-Uff y que puedo hacer??

-Tu veras, puedes irte con tus amigos o venirte conmigo.

Lo tenía claro con el calentón que llevaba mentí a mis amigos, les dije que estaba cansado, que me iba ya hacia hotel y quede en la puerta de la discoteca con Vanessa. A los pocos minutos salió y nos fuimos a su piso.

Solo llegar al ascensor ya empezamos a besarnos salvajemente y ella comenzó a agarrarme el pene. Por un momento pensé que me lo iba a sacar allí mismo. Entramos en su piso…nos quitamos los abrigos, nos besamos…y sin decir nada más se arrodillo ante mí y comenzó a chuparme la polla.

No podía creerlo pensaba que era un sueño, ella me chupaba la polla y me miraba con sus ojos azules, sacaba el capullo totalmente ensalivado y volvía a metérselo en la boca una y otra vez. Aquello solamente lo había visto en las películas.

Quise pararla, porque a pesar de que estaba borracho me iba a correr…pero fue imposible, en menos de 1 minuto me estaba corriendo. Creo que ella se enfado porque no la avise y casi me corro en su boca y sobretodo porque le decepciono que me corriera tan pronto. Así que tuve que decirle:

-Tranquila ahora me toca a mí.

Lalevante del suelo y la lleve hasta su cama, la tumbe de un empujón y me abalance sobre ella para lamer su cuerpo. Primero lamí su cuello y poco a poco baje hasta sus impresionantes pechos, tenía unos grandes pezones me recree un poco y baje lentamente hacia su coño, lo llevaba totalmente depilado.

Juguetee un poco para hacerla sufrir y poco a poco comencé a lamer su clítoris, a jugar con el…intercale los juegos con fuertes lametones en todo su coño!!! Sabía a gloria y estaba tan depilado que podía chuparlo con total facilidad.

Ella se abrió completamente de piernas creo que quería cobrarse la chupada anterior, me agarraba con sus manos y me apretaba con fuerza contra su coño. Después de un rato su coño se convirtió en toda una fuente…era una mezcla de flujos y saliva. Vanessa comenzó a disfrutar de lo lindo, gemía de placer y tenia pequeñas convulsiones, se mordía el labio, se frotaba sus pechos….Cuando ya no podía más aprisiono mi cabeza fuertemente con sus dos piernas y comenzó a gritar, su coño fueron todo fluidos!!! Pude notar perfectamente como le venía el orgasmo…que placer se había corrido en mi boca!!!.

Tuve que estar casi 20 minutos lamiendo su coño, pero por lo menos ahora ella también se había corrido, además mi pene estaba otra vez a mil. Así que comencé a follarle el coño, estaba híper sensible y gemía casi desde el primer minuto…entraba y salía con una facilidad pasmosa…me dijo que iba a volver a correrse!!!

Lo peor es que yo también estaba a punto otra vez…empezamos los dos a gemir como locos, y esta vez sí que la avise.

-No puedo más me corro!!!

-yo también vamos dame toda tu leche!!!

Justo cuando me iba a correr se la saque del coño y me corrí encima de su vientre y de sus tetas…la corrida fue descomunal, ella se quedo mirando y cuando pensaba que se había enfadado comenzó a coger mi semen con sus manos y a extendérselo por todo su cuerpo.

Lo llevo hasta sus pechos y lo puso sobre sus grandes pezones!!L Cogió un poco con su dedo y con una mirada sexual se lo llevo a la boca.

Yo iba a estallar, casi me derrito…mi pene seguía erecto!!! Ella me hizo un gesto para que me acercara, volvió a llevarse el dedo lleno de semen a su boca y me beso!!! Al principio me dio asco pero luego comencé a besarla como un loco. Recogió de nuevo restos de mi corrida y ahora me lo mentido directamente dentro de mi boca…y cuando fui a besarla, me empujo hacia abajo y me dijo.

-Vamos chúpame las tetas!!! Límpialas

Estaba tan excitado que no lo pensé, lamí sus pezones y los deje totalmente limpios. Ella se volteo y bajo a limpiar mi pene que estaba ya algo flácido. Lo chupo de tal forma que consiguió volver a ponerlo erecto, y más cuando comenzó también a lamer mis huevos. En cuanto mi pene cogió un tamaño considerable se sentó sobre él y comenzó a cabalgarme.

Aquella mujer era increíble, yo estaba sobre la cama dejándome hacer…ella se masajeaba las tetas y las lamias mientras me cabalgaba!!! Aquella visión era total…poco a poco fue incrementado el ritmo y ella misma se empezó a acariciar el clítoris mientas gemía y gemía.

A pesar de que era ya mi tercera corrida no aguante mucho…la avise para que se quitara, pero ella no lo hizo!!! Así que me corrí dentro de su coño, ella seguía cabalgándome, mi pene se relajo un poco y pude notar como mi semen resbalaba por su coño, pero ella no paró hasta que consiguió tener su orgasmo. Finalmente se tumbo sobre mi exhausta y nos besamos. Ella seguía teniendo pequeñas contracciones de placer y me susurro al oído:

-Te gustaría chupar ahora mi coño??? O es demasiado fuerte para ti??? Prefieres que vaya a limpiarme al baño???.

Yo no sabía que contestar…me daba algo de asco, pensar en su coño chorreante de semen así que solté una pregunta retorica.

-Te gustaría que lo chupara???

-Me encantaría.

Ahora ya no tenía elección así que la bese, y baje en dirección a sus nalgas.

-Espera así no, sigue tumbado.

Se levanto se puso a cuatro a patas y se sentó sobre mi cara…tenía mi boca en su coño y mi nariz prácticamente en su culo. Comencé a chupar su coño, la postura ayudaba a que el semen cayera sobre mi boca y además podía notar como ella hacia fuerza para expulsar hasta la última gota.

-Sigue por favor, me encanta!!!

A mí me daba bastante asco, pero aquellas palabras me excitaban. Tenía el coño totalmente lubricado, por sus flujos y por el propio semen, ella gemía, se notaba que disfrutaba con aquello…se tumbo un poco y comenzó también a lamer mi polla para limpiarla pero ahora termino enseguida porque ya no reaccionaba, así que se tumbo sobre la cama con las piernas totalmente abiertas, mientras yo terminaba.

Yo seguí chupando su coño, ahora ya me encantaba su sabor y su olor a sexo!!! Además ella en ningún momento me pidió que parara, al revés se puso más cómoda, abrió las piernas y comenzó a tocase el clítoris mientras yo lamia su coño.

Mis lametones recorrían todo su coño…y cada vez iban más abajo casi llegaban hasta su culo. Antes cuando se había sentado sobre mí, había podio sentir su olor y en lugar de haberme molestado me había excitado su aroma. Comencé a lamer cada vez más cerca de su ano y a pensar en la posibilidad de chupárselo.

Creo que ella se dio cuenta porque abrió un poco más las piernas y me habilito el paso. Yo comencé a lanzar pequeños lametones furtivos, aquel sabor y olor era maravilloso, me estaba poniendo a mil…pero me daba vergüenza pensar que aquello me pudiera excitar, hasta que ella me dijo:

-Ya veo que también quieres chupar mi culo.

Cogió la almohada se la puso debajo de su espalda, de formar que su culo quedo totalmente expuesto hacia mí y me dijo.

-Ahora lo chuparas mejor, vamos es todo tuyo.

Aquello era demasiado, esa mujer era toda una caja de sorpresas, comencé a chuparlo…ahora mi lengua recorría todo su culo y note el sabor algo más fuerte, pero me encanto. Cuando ya llevaba un rato y lo había dejado bien lubricado, Vanesa comenzó a chupase el dedo y a introducírselo ligeramente en el culo, mientras con la otra mano se masturbaba el clítoris. Yo iba a estallar de nuevo.

Cambiamos de postura otra vez, ahora para hacer un 69…pero en lugar de chupar su coño yo chupaba su culo. Ella chupaba mi polla y también mis huevos y mi culo!!!. Nunca nadie me lo había chupado, la excitación fue total…y no tarde en volver a correrme ahora dentro de su boca.

Esta vez se lo trago todo y como yo ya no podía más se centro en seguir dándose placer a ella misma, siguió masturbando su clítoris y su culo…Se penetraba el culo con su dedo, ahora hasta el fondo, mientras con la otra masturba su clítoris..

Yo simplemente me tumbe junto a ella y comencé a besarla entre gemido y gemido. Ella seguía masturbándose, le dije si le podía ayudar

-Si tranquilo, ahora. Descansa un poco, déjame que termine sola!!!

Gemía como una loca…se metía en la boca los dedos para lubricarlos y volvía a introducirlos en su culo… Me miro fijamente, se metió el dedo en culo y me lo metió en la boca…Yo no dije nada simplemente lo chupe, era lo más cerdo que había hecho nunca, pero me sentí totalmente excitado. Volvió a metérselo y a dármelo para que lo chupara, mientras me sonreía

-Te gusta???

-Si me encanta!!

Estaba tan excitado que creo que le habría chupado cualquier cosa.

-Te gusta el sabor de mi culito eh!!Me encantan los chicos guarros como tú!!!

Estuvo así un buen rato hasta que tuvo un nuevo órganos y dejo su culo totalmente dilatando. Y casi sin tiempo para recuperase me dijo

-Ahora lo he dejado listo para ti, quieres follarlo??

-Si por favor estoy desando metértela en ese culazo!!

Se puso a cuatro patas y comencé a follarlo una y otra vez, aquella mujer era impresionante, lo tenía totalmente dilatado y seguía pidiéndome más y más. Pero yo ya no podía correrme más veces.

Mi polla poco a poco fue rebajando de tamaño…y me entraron unas enormes ganas de mear, así que le dije a Vanessa que iba al baño un minuto para poder continuar.

Pero ella no me dejo..Me dijo que siguiera!!! Era incansable!!! Le dije que me meaba…pero ella insistió en que siguiera!!.

-Si sigo voy a merme encima, no puedo más!!!

-Sigue por favor!!!

No podía creerlo, quería que la meara?? O solo quería que siguiera?? No sabía qué hacer. Igual aquella mujer era todavía más guarra que yo?? Me envalentone y me la jugué, total no tenía nada que perder, así que le dije.

-Voy a mearte encima…y me meare dentro de tu culo

Ella no contesto solo bajo de la cama y se puso en el suelo a cuatro patas. Estaba claro quería que la meara!!! Aquello me calentó y mi polla volvió a ponerse dura. Así que aproveche la calentura durante unos minutos para seguir follandole el culo, pero mis ganas de hacer pis impedían que me corriera.

Me relaje un poco y justo cuando estaba a punto metí mi pene en su culo y comencé a mearme!!! Su culo al recibir el pis caliente se cerro de golpe presionado mi polla y cortando mi meada. Saque mi polla de su culo y termine meando por toda su espalda y por su coño!!

Ella gritaba de placer…y yo estaba en éxtasis solo de ver la escena.

-Así dámelo todo, quiero que llenes mi culo!!!

Finalmente se giro y sin decir nada nos fundimos en un beso…creo que fue el beso más sucio de mi vida. Ella chorreaba pis por todos lados y su culo seguía dilatado expulsando parte del pis con restos de sus heces…así que como pudimos fuimos al baño a limpiarnos.

Ya en el baño, comencé a decirle lo impresionante que era, lo mucho que me gustaba lo guarra que era, a decirle que aquello era lo máximo que había hecho, a decirle que quería volver a quedar con ella,…hasta que ella poniendo un dedo en mis labios me mando callar y me dijo:

-Estas seguro de lo que quieres? O mañana todo esto te parecerá una guarrada

-Si haría cualquier cosa, me ha encantado, han sido los mejores polvos de mi vida. Eres la bomba.

-Esta bien, demuéstramelo arrodíllate, yo también me estoy haciendo pipi.

Se puso frente a mí, y empujo mi cabeza contra su coño, yo comencé a chuparlo.
-Pídemelo vamos!!!.

Yo no estaba seguro, pero mi excitación podía con todo.

-Vamos pídemelo!!! No es lo que quieres???
-Por favor quiero probar tu pipi!!! Meame por favor!!! Quiero tu pis!!!

Agarro con fuerza mi cabeza y comenzó a mearse…yo note como salía aquel liquido caliente y se estrellaba contra mi cara. Tenía mi boca cerrada para no ahogarme, pero podía sentir su sabor salado y su olor…aquélla fuente no paraba nunca. Volví a ponerme a mil al sentir como su pis resbalaba por mi cuerpo hasta mi polla, Estaba tan excitado que finalmente abrí mi boca, para probar su pis.

-Así me gusta…bébetelo todo!!! Ahora veo que si eres como yo, un verdadero guarro. Quiero que te lo bebas todo!!!

Trague su pis, aguantado hasta la última gota y cuando termino todavía lamí su coño hasta dejarlo totalmente limpio. Me levante nos lavamos un poco y nos fuimos a la cama.

Lo que paso al día siguiente será otra historia….

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Quitar el stress II

Las convulsiones de mi orgasmo hicieron que mi culito se contrajera succionando su verga, lo que lo llevó a una acabada impresionante, sentí mi culo llenarse de abundante leche espesa y caliente, su verga no paraba de lanzar leche y yo la exprimía con mi culo, él gritaba de placer, su verga no paraba de convulsionarse en mi culo, la sacó y desparramó sus últimas gotas en mis nalgas.

Continuando el relato, recordaran que quedó mi jefa, Laura, y yo junto a los tres empleados de ella, bañadas en la leche de ellos, pero después de una buena limpiada de verga que les dimos, ya estaban listos para la acción de nuevo. Yo chupaba al chofer y Laura estaba mamando al negro mientras el otro la mamaba a ella, podía ver mientras me devoraba la verga como Laura se comía la verga negra inmensa y gemía por la comida de concha que recibía.

El chofer se puso sobre mí, que me recosté en el sillón, y me clavó por la concha, su rica verga se deslizó fácil en mi concha toda mojada, y comenzó a cogerme fuerte y rápido, al tiempo que Laura estaba ahora en cuatro patas era clavada por el negro mientras le chupaba la verga al otro, yo seguía siendo cogida por el chofer que me daba duro, me hacía gozar, se puso sobre mí y chupaba mis tetas, mis pezones estaban duros, él los comía y mordía mientras no dejaba de clavarme fuerte, yo gemía fuerte de placer.

Cambiamos de posición y ahora yo estaba en cuatro patas siendo cogida por la concha y Laura se había montado arriba del negro que estaba sentado en el sillón, mientras el otro seguía ofreciendo su verga para que ella se la comiera, a ambas nos cogían fuerte y duro, Laura cabalgaba esa pija negra y yo me movía en círculos, sobre esa verga que se hundía hasta el fondo de mi concha, así juntas alcanzamos un orgasmo, ambas gozábamos intensamente, entonces sentí como la verga que tenía dentro empezó a inundar mi concha con su leche caliente, me movía exprimiéndola para sacarle todo lo que me daba, pude ver como a Laura le acababan en la boca, la leche desbordaba de sus labios, pero el negro la seguía cogiendo.

Entonces ella me deja su lugar sobre el negro, lo monté, clavándome por la concha esa enorme verga negra que me abría toda, el negro agarró mis tetas y las apretaba y chupaba fuerte, me las comía al tiempo que me enterraba su verga bien hondo, yo cabalgaba fuerte sobre esa verga que me llenaba de placer, cuándo sentí como alguien me comía el culo, vi al chofer con Laura mamándolo, así que era el guardia, que hundía su lengua en mi agujerito, abriéndolo, mis gemidos ya eran gritos, el negro devoraba mis tetas y me cogía salvajemente y la lengua me abría el culo, hasta sentir que la lengua era reemplazada por otra verga, el negro se detuvo un momento y sacó un poco su verga de mi concha, la otra entonces empezó a entrar en mi culo presionando fuerte, me llenaba de placer, me relajé totalmente para dejarlo entrar más fácilmente, hasta que sentí como sus huevos chocaron contra mis nalgas, la tenía toda en mi culo, entonces el negro también empujó y me clavó hasta sus huevos por la concha, estaba llena de verga por los dos agujeros.

Laura mientras estaba en el suelo en cuatro patas siendo cogida por el culo, ella gemía fuerte y pedía más, lo cual el macho la complacía metiéndosela entera por atrás, pero mis dos machos no me daban mucho tiempo de prestar atención a otra cosa que no sea la cogida que me estaban dando, esas dos enormes vergas dilataban mis agujeros, las sentía rozarse a través de mi delgada tela, entrando y saliendo todas enteras de dentro de mí, que me llevaron a un orgasmo intenso que recorrió todo mi cuerpo convulsionándolo, mis jugos caían sobre esas vergas que no dejaban de penetrarme sin compasión, dándome el máximo de placer, las sentí hincharse dentro de mí y casi juntas explotaron, noté como mis agujeros se llenaron de leche caliente, la sensación de estar llena de los líquidos de esos dos machos me llevaron a un nuevo orgasmo, no tan intenso pero no menos placentero.

Seguía sentada sobre el negro con su verga ya flácida aun en mi concha, sentí como la otra verga salía de mi culo, dejándolo abierto y dilatado, estaba cansada y complacida por mis orgasmos, así pude notar ahora como Laura estaba teniendo un nuevo orgasmo mientras el otro la cogía por el culo, ella acababa fuerte y dando gritos de placer, el macho la seguía cogiendo cada vez más duro, prolongando su orgasmo y su placer, hasta que cuando estaba por acabar, sacó su verga y desparramó toda su leche por la espalda y las nalgas de Laura, me acerqué a ella y comencé a lamer la leche de su espalda, pasando mi lengua por su concha y su culito, llenos de leche y de sus jugos.

Ella comenzó a gemir de nuevo, mi lengua le daba más placer, la lamí entera hasta secarla de leche y jugos, hundí mi lengua en su culo y clavé dos dedos en su concha, así le daba duro y rápido, ella gemía más y más, la comí toda hasta que otra vez acabó sobre mi boca y mis dedos, eso puso calientes otra vez a los machos que otra vez estaban sobre nosotras con sus vergas duras de nuevo, el chofer y el guardia tomaron a Laura y el negro me puso en cuatro patas en el piso y me dijo que iba a coger mi culo, empezó por comérmelo todo primero, y luego puso su verga en la entrada y tomando mis caderas me la clavó de un golpe, grité mezcla de dolor y placer, pero mi culo estaba lo suficientemente abierto para recibir esa enorme verga y la devoró completa.

Así me cogía fuerte y profundo, se agarró de mis tetas y me embestía duro y rápido, su verga se enterraba toda en mi culo, sentía sus huevos golpear mis nalgas en cada embestida, alcancé ver a Laura que ahora estaba sentada de espaldas clavada por el culo y con la otra verga clavada en su concha, gimiendo y gritando fuerte, llena de verga como antes lo estaba yo, que ahora tenía el culo lleno de una verga negra enorme, el ambiente estaba lleno de sexo y pasión, me di vuelta y ahora cabalgaba por el culo a verga del negro, me movía en círculos sobre esa verga enterrada en mi culo, así podía ver bien como Laura gozaba con la doble penetración, y como tenía otro orgasmo.

Entonces el que tenía en su concha, se levantó y se paró frente a mí, que seguía cabalgando la verga por el culo, y puso su verga entre mis tetas, la apretó con ellas y se movía cogiendo mis tetas, grandes y duras, el negro se movía más rápido, y el otro cogía mis pechos fuerte y rápido, cuando salía de entre ellas, la metía en mi boca un poco hasta que acabó entre mis tetas llenándolas de leche caliente, que corría por mi cuello, sobre mis pechos, en mi pezones duros, con su verga desparramó su leche por todas mis tetas, la puso en mi boca y se la chupé dejándola limpia de los restos de leche, al tiempo que el negro aceleraba más los movimientos y me concentré en cabalgar su verga, abría y cerraba mi culo succionando su verga, lo que lo hizo explotar en mi culo, sentí sus chorros de leche golpear en mi interior, inundando mi culo hasta su última gota, y haciéndome gozar una vez más.

Seguía moviéndome sobre la verga que se terminaba de convulsionar dentro de mi culo viendo como Laura también recibía la leche de su macho en su culo, entonces ambas nos levantamos y nuestros culos chorreaban leche que caía por nuestras piernas, ambas arrodilladas en el piso, nos besábamos y sentíamos nuestros cuerpos llenos de leche y jugos de placer, me dijo que era hora de un baño, pensé que nos iríamos a la ducha, pero al contrario, los tres hombres nos rodearon y como obedeciendo una orden, tomaron sus vergas y comenzaron a mear sobre nosotras, los chorros de líquido caliente y amarillo, golpeaba nuestras caras, corría por nuestras tetas, los dirigían de manera que no quedara nada de nuestros cuerpos sin cubrir, sentí como se estrellaban contra mi cara, no pude evitar tragar lo que llegaba a mi boca, Laura me besó y así juntas recibimos hasta el último chorro de meada.

Laura les dijo a los hombres que era su turno y ellos se acostaron en el piso uno al lado del otro, entonces ella se puso encima y comenzó a mearlos también, me uní a ella y así juntas le dimos una buena lluvia dorada por sus vergas, sus pechos y caras, para terminar les hicimos chupar nuestras conchas hasta que estuvieran bien limpias, entonces sí nos dirigimos al baño y nos duchamos con Laura, no sin poder evitar, darnos una buena cogida bajo la ducha y terminar juntas durmiendo desnudas en su cama.

Sentí como Laura me besó y desperté un poco, aun estaba algo agotada de la noche anterior, ella me dijo que ya volvía y que siguiera durmiendo, le hice caso, hasta que sentí como alguien me lamía las nalgas, imaginé que sería Laura, pero me sorprendí al verla junto a mí besándome, ella me tranquilizó y me dijo que había alguien que me deseaba desde que me vio y sobre todo poder coger mi culo, me di vuelta un poco y vi la cara del marido de Laura enterrada entre mis nalgas comiéndome el culo, un poco me sobresalté, después de todo él es uno de los dueños de le empresa en que trabajo, pero el trabajo de su lengua en mi culo me hizo dejar de pensar y gozar el momento.

Laura me decía que estuviera tranquila, que su marido había deseado coger mi culo desde el día que me conoció y que yo seguro lo iba a disfrutar, sentí como su lengua me recorría entera desde mi concha ya mojada hasta mi culito, siguió comiendo mi culo y ahora dándome dedo por la concha también, yo gozaba y Laura no paraba de besarme y acariciarme, ahora ayudó a su marido, me hizo levantar un poco mis caderas, poniendo mi culito en pompa, abrió mis nalgas y chupó la verga de su marido mojándola, sentí como él apoyó su verga en la entrada de mi culo y presionó, mi culo no opuso demasiada resistencia, aunque se notaba que la verga era grande como las de la noche anterior, definitivamente Laura elegía este tipo de vergas.

Empujó más y notó como mi culito absorbía su verga, comenzó a elogiar mi culito, diciendo lo hermoso que era y como se tragaba su verga y cuanto lo deseaba, empujó más fuerte y me la clavó casi entera, gemí fuerte, la sacó toda y otra vez me la dejó ir, esta vez clavándola hasta el fondo de mi culo y comenzó a moverse fuerte y duro, Laura apretaba mis nalgas, yo movía mi culito, lo que podía ya que estaba bajo todo su peso, el cual utilizaba para clavarme profundo, el placer me invadió por completo, gozaba como loca con esa verga dentro, el marido de Laura se movía muy bien, sabía como coger y me estaba dando fuerte y todo lo que tenía.

Aceleró sus movimientos, cogiéndome más fuerte y muy profundo, hasta hacerme acabar, las convulsiones de mi orgasmo hicieron que mi culito se contrajera succionando su verga, lo que lo llevó a una acabada impresionante, sentí mi culo llenarse de abundante leche espesa y caliente, su verga no paraba de lanzar leche y yo la exprimía con mi culo, él gritaba de placer, su verga no paraba de convulsionarse en mi culo, la sacó y desparramó sus últimas gotas en mis nalgas, mi culito desbordaba su leche y chorreo por mi concha, Laura lamió la verga de se esposo y luego mis nalgas y culito, bebiendo todo lo posible.

Él me dijo que había sido una cogida hermosa con un culo hermoso, se levantó y dijo que nos esperaba para desayunar, Laura me ayudó a levantarme ya que la cogida me había agotado, me llevó  al baño y juntas nos dimos un baño de inmersión, para relajarnos, luego bajamos a desayunar y más tarde volví a casa, habiendo descubierto que con Laura compartíamos aparte del trabajo, el gusto por el buen sexo y el placer, y que seguro esa no sería la única aventura sexual que viviríamos juntas.

Autora: angela_lobo

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Cura Cachondo

El cura proseguía gozando de Blanca con singular enjundia, cuando hubo un cambio de estrategia, deshicieron su abrazo y ella sin sacarse la polla, apoyándose sobre el escritorio, inició a subir y bajar sus caderas con movimientos cada vez más rápidos, daba gozo el ver las nalgas estrellarse contra los muslos del padre, tragando aquel jugoso coño el pene del sacerdote.

Regresábamos mi novia Blanca y yo en coche hacia Huelva desde Badajoz, era de noche, era la primera vez que hacíamos ese trayecto, el camino resultaba ser muy tortuoso, ya que habíamos cogido para acortar un atajo que nos recomendaron por la sierra, la cual estaba cubierta por vegetación frondosa, que incluso impedía ver normalmente el cielo. Al rato de circular por la sierra, empezamos a sospechar que nos habíamos perdido, estábamos fatigados, y según parecía perdidos. Durante veinte minutos más continuamos en el camino, hasta que se tornó recto y dar a llegar a un monasterio.

Al llegar a este, me bajé del coche para ver si en el monasterio había alguien que me pudiera guiar, y de camino estirar las piernas y tomar un poco de aire fresco. Segundos después, oí los pasos de mi novia acercándose a mí. Blanca es una mujer hermosa, 22 años, con un gran cuerpo donde resaltaba especialmente su cintura, sus caderas y su bello trasero, su rostro era atractivo, con grandes ojos azules, y una piel entre blanca y rojiza, encuadrada en una copiosa y prolongada cabellera rubia, es más en ocasiones, la habían confundido con extranjera. Llevaba un vestido rojo muy femenino, acinturado y con una caída extensa que le alcanzaba ligeramente la parte superior de sus rodillas.

Nos dirigimos a un costado del templo, donde se apercibía una luz encendida, golpeamos una puerta de madera con la ilusión de que nos escucharan. Al momento, oímos como descorrían la cerradura y nos acercamos a la puerta, esta se abrió y apareció un sacerdote calvo con lentes, con un hábito oscuro.

– Buenas noches, ¿qué desean?- Preguntó el sacerdote. – Disculpe la molestia a estas horas, pero queríamos solicitarle un pequeño favor. Contestó Blanca. – Sí, ¿en qué puedo servirles? – Nos hemos perdido, llevamos muchos kilómetros y no sabemos dónde estamos. – ¿Se han perdido?, dijo, normal, si no conocen la carretera, es fácil despistarse y más de noche. – Sí, dije yo, podía guiarnos, estamos cansados, muertos de sed y hambrientos, queremos llegar a Huelva lo antes posible. – Lo mejor que pueden hacer es quedarse a dormir aquí hoy, y continuar mañana por el día, es mejor en vuestra situación que partáis por el día, que será más fácil, además aquí hay camas de sobra, pues solo estoy yo en el convento.

Después de mirarnos, decidimos hacer eso, y le dijimos que vale, que nos quedábamos. Pasamos, él cerró la puerta y lo seguimos entrando a uno de los cuartos laterales de la iglesia, que tenía el aspecto de una menuda oficina, con muebles bastante sencillos, algunas sillas, un añejo escritorio de madera y un estante con libros debajo de la única ventana. Él nos comentaba que estaba solo porque las demás personas habían tenido que ir a la diócesis a no sé que cuestión y estarían fuera unos días. El cura nos ofreció café, ya que alimentos no tenía, lo que tomamos ambos con sumo gusto, él nos acompañó tomando algo de vino e inicio una alegre plática en la que nos distrajimos por un buen rato. Pronto se acabó el café y el padre nos brindó un poco de vino que era lo único que quedaba, sonreímos y aceptamos. Él fue a por dos vasos y por más vino, el hombre era atrayente en su trato, de mediana estatura, algo obeso, con pocos pelos negros debido a su calvicie, ojos castaños, piel clara y velluda, y con algo de papada, no como yo que era más alto que él, peso normal, moreno, ojos negros y piel tostadita.

La charla continuó, al igual que el consumo del vino, que mezclado con el cansancio del viaje, hizo que nos sintiéramos relajados y cómodos, la conversación y el consumo de vino continuaban, y sin darnos cuenta, los tres estábamos ya algo contentos, empezando a decirnos el sacerdote que era muy común que él estuviera solo en grandes lapsos de tiempo, que nuestra inesperada visita era un bálsamo para su habitual soledad, unido a las durezas que impone la vida religiosa, algunas de ellas durísimas de soportar.

– ¿Cuál es la más difícil? Preguntó Blanca terminándose de beber otro vaso de vino. – El lograr mantener con voto de castidad a este pobre. Respondió él, levantándose la parte delantera del hábito y enseñándonos que no llevaba ropa interior.

Nos quedamos sorprendidos al dejar su paquete al descubierto, por debajo de su grueso y peludo vientre tendía un miembro sumamente rollizo, que contaba con una gran mata de vello púbico que le coronaba, debajo quedaban unos testículos grandes. Según parecía, el hecho de mostrar su miembro con mi esposa ahí presente había causado cierto grado de excitación en ellos, y mi novia comenzó a exponer interés en esa polla, se percibía un brillo en su mirada. Arrimándose al sacerdote con cara de admiración, extendió su brazo derecho y con su mano albergó y mimó sus testículos, lo que produjo que la verga comenzara a erguirse, adquiriendo más longitud y más grosor.

Blanca se acuclillaba frente al padre, flexionando sus piernas y separando generosamente sus rodillas. Esto me dejaba pasmado, más que nada por el hecho de ver a mi esposa manoseándole las bolas a un cura, mostrándole su entrepierna cubierta con unas bragas blancas y aproximando cada vez más su rostro hacia ese pene. Me miró como solicitándome mi consentimiento, y yo dentro de mi asombro, asentí con un liviano movimiento de cabeza. Inmediatamente, sacando su lengua aspiró la pequeña gota de humedad de la punta del glande, exclamando, ¡Delicioso!.

Comenzó a darle lengüetazos a la base de la polla, lamiendo posteriormente el tronco a lo largo, hasta llegar a los testículos, donde se deleitó dándole con la lengua por todos sitios, metiéndose por turnos los testículos en la boca, mientras con su mano derecha le hacía la paja al párroco, el cual se mantenía parado pero plegando con ambas manos el frente del hábito. Ella viajaba con su lengua de forma ascendente, hasta llegar a la enorme cabeza de la verga, la cual engulló, fijando la cara de zorra que tenía en la cara del padre, instante en el que el sacerdote echó su cabeza hacia atrás y abrió la boca en un gesto de gozo. Blanca mamaba gozosamente el cipote, encajando sonoramente cada vez mayores porciones, observando con cara pícara su efecto en el rostro del sacerdote. La verga logró su máximo tamaño y dureza, el cura empezó a flexionar acompasadamente sus piernas metiendo grandes trozos del pene en la boca de mi esposa, deformándole a veces sus cachetes, ella como buena hembra, resistía los embates tragando la ración que le decretaba el padre, ensalivando con sus labios aquella polla.

El párroco comenzó a robar el control del escenario, estiró su brazo izquierdo para levantar el cabello de Blanca y manteniendo la correcta posición para seguir follándosela. La visión de ver a mi novia, acuclillada, con las piernas separadas y dejando ver sus mojadas bragas blancas, mamándosela a un representante de la Iglesia, era una visión muy caliente, esto hizo, que mi polla mostrara actividad, la mezcla de emoción, excitación y nervios había logrado excitarme al máximo, más aun cuando el único ruido que se escuchaba era el húmedo sonido del machacar la verga en la lagrimosa boca de ella.

Ella nos sonrió gozosamente, vanidosa por su gesto, su rostro estaba muy ensalivado, y con aquel miembro enfrente de su rostro. No aguanté más, la llevé hacia el viejo escritorio acostándola, situé su pierna izquierda en mi hombro, separando como podía la entrepierna de su braga, y le empotré mi polla en su inundada concha, mientras su pierna derecha estaba pegada a la mesa del escritorio. Mi pene entraba y salía fácilmente de ese jugoso coño, estaba más caliente y húmedo que nunca, el párroco logró adaptarse encima de la cara de mi novia, para que ella le retornara a lamer, volviéndole a encajarle la polla. Durante un gran rato conservamos la posición, solo alterada por él, que a veces cogía su verga y con ella azotaba el rostro de Blanca, quien con cierta desesperación esperaba a que se atajara el dulce castigo para retornar alegremente a seguir mamando, viendo como la calva cabeza del padre se llenaba de gotas.

Seguidamente, el cura se acostó en el escritorio y Blanca se colocó encima, se recogió su falda en la cintura, y tomando la verga con la mano derecha la dirigió a la entrada del depilado coño, el padre ayudaba, retirando con la mano sus braguitas hacia la nalga izquierda de ella, gradualmente pero fácilmente se introducía, hasta que solo quedaron los testículos fuera. El sacerdote situó sus manos en cada glúteo de mi novia, abrió ampliamente sus piernas, colocándose Blanca en los huecos, aprisionándola él con sus piernas, ambos quedaron encajados. La sala se inundó de jadeos y olor a sexo, yo me senté en una silla, contemplando la follada y pajeándome, podía ver el rojizo trasero de Blanca manoseado por el padre, quien le apartaba las nalgas abriéndole la hendidura del culo, mostrándome con total lujo de detalle la follada.

Observando como el cura proseguía gozando de Blanca con singular enjundia, continuaba masturbándome, cuando hubo un cambio de estrategia, deshicieron su abrazo y ella sin sacarse la polla, apoyándose sobre sus pies y manos sobre el escritorio, inició a subir y bajar sus caderas con movimientos cada vez más rápidos, daba gozo el ver las nalgas estrellarse contra los muslos del padre, tragando aquel jugoso coño el pene del sacerdote, era ella la que se lo follaba gozosamente, giró su cabeza y fijó su vista alegre en mí, mostrándome con su culo al aire la forma en que se tiraba al cura.

Me acerqué a ellos, situé una mano en las nalgas de Blanca, y ensalivándome el dedo medio de la otra mano recogía parte de los flujos de ellos con los que lubricaba el pequeño ano de mi novia, el párroco volvió a sujetar y separar las nalgas de ella, facilitándome el trabajo, introduje mi dedo en el ano de Blanca, no perturbándose ella, luego le metí dos e igual. Me quité mis pantalones y slip y con cuidado me subí también sobre el escritorio, acomodándome apropiadamente encima del trasero de ella, situé la punta de mi verga en el pequeño orificio y el diligente padre separó más el culo para facilitar la penetración, doblé las rodillas y efectué presión sobre el culo, entraba muy lentamente por la pequeña hendidura de las nalgas, hasta que la penetración resultó perfecta, quedando solo fuera mis testículos, gritando Blanca con ansia gozando de la doble penetración.

Esta enculada era diferente, no era como otras. Gradualmente sincronizamos e incrementamos nuestro martilleo sobre ella, las vergas entraban y salían cada una en su respectivo agujero, mi novia usando sus brazos se empujaba y mecía hacia atrás, deseosa de recibir la mayor ración posible de pollas. Seguimos reventando intensamente a Blanca, el apretado ano me oprimía deliciosamente el pene y a la vez sentía la polla del sacerdote, la cual alcanzó su primera eyaculación, pude sentir a través de mi pene como anegaba de leche la vagina de mi novia, convulsionándose ella, teniendo un gran orgasmo al sentirlo, que crearon pequeñas contracciones de su ano sobre mi polla. La cantidad de semen arrojada fue bestial, su verga ocupaba tan plenamente el coño de ella, que la leche empezó a escurrir fuera, deslizándose por el tronco del miembro, dejando pringoso el todavía embutido cipote, junto con los testículos del clérigo.

Yo continuaba castigando el culo de Blanca como al quitarme yo, él bombeó un poco a mi novia, y enseguida le dijo que se arrodillara para darle su bendición, ella así lo hizo, abrió la boca, sacó la lengua, y el sacerdote restregó la verga en ella, pajeándose a la vez, hasta que empezó a correrse, la primera leche bendita cruzó la cara de Blanca llegando incluso al cabello, después un flujo más lento y espeso que depositó en la lengua de ella, Blanca la metió de vuelta en su boca y lo degustó tragándoselo todo, después ella volvió a tragar la polla del cura, chupándola hasta sorberle los últimos restos de leche.

Después nos vestimos, y nos fuimos a dormir, partiendo el día siguiente hacia Huelva por donde nos recomendó el sacerdote, llegando sin problemas.

Autor: Fary

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