Una escapada en pareja, escena III

La jornada se presentaba tranquila. Durante la mañana, andamos de la cama a la terraza, tomamos un desayuno algo tarde, visionamos las grabaciones, comentando lo excitante que resultaba cada situación, nos animamos y follamos, sin demasiada fantasía, diciéndonos lo que nos había gustado de nuestras aventuras.

Sinceramente, creo que Gema simuló su orgasmo.

Bajamos a la piscina y en el pasillo encontré a la camarera, le pedí que arreglara la habitación. Era la hora de comer, como de costumbre por separado. Gema salió antes que yo, llevaba un short bastante cortito con una camiseta de malla transparente, debajo el bikini blanco y un bolso con alguna revista, y pensé que por ahora no tendríamos demasiada actividad, ya que la situación se había convertido en un corre turnos, ahora tu, ahora yo.

Esta vez nos colocamos en diferentes sitios, yo me acomodé mas cerca del jardín, aunque con vista a la piscina, llevaba el ipad y buscaba un sitio de sombra y estaba dispuesto a ponerme al día en cuanto a la vida diaria.  Pedí un martini, y cuando me instalé busqué con la mirada donde se habría colocado mi mujer, y gran sorpresa para mí, estaba junto a la pareja de jóvenes que ayer no dejaban de mirarla.

Los veía muy animados, la chica entró en la piscina y volvió al instante, me fije en ella, tenia un cuerpo precioso, la piel muy morena, andaba con gracia juvenil, casi de puntillas, con bikini turquesa. Me di cuenta que Gema y el chico la miraban y se reían, mientras la chica se pavoneaba inocentemente delante de ellos, ahora se pasaba el cepillo por el pelo mojado y negro, no podía creer que se empleara en ellos, le mande un whatsapp con: (¿?), ella al instante me contesto: no he tenido ni que lanzar el anzuelo,te veo en el baño, la vi bromeando con el chico, como queriendo saber que había escrito en su móvil.

Me levanté y me dirigí hacia el baño que había en el edificio, al instante apareció Gema, me dijo:

– Al llegar, pedí una tumbona, he colocado el bolso y la revista, y al instante el chico con el pelo rizado y bañador celeste, no ha tardado ni diez minutos en tirarme los tejos y ofrecerse en pareja, parece que conocen al chico de ayer y los ha puesto en antecedentes, mientras tonteaban conmigo me he estado fijando en la chica, la piel tersa, morena, se le trasparentan los pezones y tiene que estar totalmente rasurada porque la braguita se le meten entre los labios vaginales, te puedo decir que he mojado mi bikini con solo observarla y el chico se ha dado cuenta, él actúa como proxeneta, ahora solo quiero follarme a esa chica, quiero comerme su chochito.

– Pues adelante. le dije yo,

-En 30 minutos estaré subiendo,

– OK, le conteste,

Termine mi aperitivo y me dirigí de nuevo a la habitación, no hacía ni una hora que había salido, y afortunadamente la camarera salia dejando la habitación inmaculada. Ya me encontraba en mi puesto de voyeaur, revisé la habitación, puse de nuevo la bolsa de los juguetes eróticos de Gema cerca de la cama, donde ella la vería nada mas llegar, me asome entre visillos y los vi saliendo de la piscina. Desde la mirilla de la puerta observé como se dirigían hacia mi, me fije en las caras de todos, la chica venia un poco en alerta, no estaba lo relajada que el resto, que se reían y tonteaban, el chico le tocaba en culo a Gema, mientras ella le seguía el juego, oí como abrían la puerta y me fui a mi puesto, desde ahora el monitor seria mis ojos y los auriculares mis oídos, salieron a la terraza que les causo la misma impresión que a todos cuando fuimos llegando, se tumbaron, fueron al bar, se asomaron a ver las piscinas y el mar.

Gema entró a la habitación y se desnudo del bikini, se puso una bata de seda corta, tipo oriental, en color blanco sin nada abajo, yo mientras cambié a la cámara de la terraza, donde estaban coordinando la actuación, oía que el chico le decía:

– Lucia, la vieja quiere follarte, ponla caliente que  le daremos caña, Hay que aprovechar, esta es una oportunidad para divertirnos y sacarnos una pasta.

Estaba claro que estaban organizados.

Desde mi habitación escuche como Gema pedía a Lucia que viniera para ayudarle a no se que, pero al instante estaban saltando chispas, Gema no tardo en meterle mano, comenzaron a besarse y cayeron en la cama, veía a Gema desde atrás, los muslos y su culo aun con la bata puesta, la chica estaba sumisa dejándose hacer, esperando que ella disfrutara de su cuerpo.

Gema se quito la bata y comenzó a chupar esas tetas preciosas y jóvenes, con el pezón que ya adivinaba desde que se conocieron en la piscina.

Se incorporo el chico en la escena, metió su cara entre las piernas de Gema mientras se tocaba la polla, se incorporó y de rodillas penetró a Gema desde atrás, noté que a Gema le molestó la penetración, aún no estaría lo suficiente excitada.

Gema acabo por liberar a Lucia del bikini, era como si ya hubiera tenido sexo con ella, porque había acertado en como seria el cuerpo de la jovencita, los labios redondeados y totalmente rasurados. Los abrió como si de una ostra se trataran y buscara la perla en el interior , comenzó a chupar su coño, oía por los auriculares la banda sonora de la escena, consistía en gemidos, jadeos, más, así y sigue sigue más. El otro chico, Héctor era su nombre, seguía follando a Gema, le envestía sacando y metiendo su polla que ahora descubrí el tamaño XL que tenia, me pareció descomunal para ser un chico tan joven.

Mi mujer y la chica se estaban dando un festín, lo mismo se tragaban una verga que se morreaban, Héctor tumbado hacia arriba con la polla como el mástil de una bandera, cogió a Lucia y la  montó encima también mirando hacia arriba, le metía la polla desde atrás, Gema de una salto cogió su arnés de látex negro que tanto había usado conmigo, y la penetró, Héctor metió la XL en el culo de la chica, que se quejaba del tamaño.

Me fijé en la cara de Gema, estaba tan excitada como la había visto pocas veces, el látex entraba en los labios vaginales y empujaba, mientras pellizcaba las tetas de la chica, que se quejó no se por cual de la sodomización a la que estaba siendo sometida y para mi sorpresa Gema le dio un bofetón y luego otro, no hubo ninguna reacción a esto, desde la cámara cenital veía la cara de la chica sufriendo de placer y dolor, sudaba, el pelo revuelto, y un enjambre de miembros, manos, brazos, vergas.

El chico dejó de encularla y se coloco de rodillas junto a la cara de Lucia, descargo su semen en la cara, el  pelo y pecho, cogió por el pelo a Gema y la llevó de cara a toda esa descarga, mientras que acababa con su descarga en la cara de Gema. La chica ahora chupaba la polla de su pareja,  mientras Gema mira hacia una cámara como diciendo que no entiende, mientras Lucia le da al chico en la boca parte del semen que tiene por toda su cara,  Gema lamé con ellos, y besa a la chica mientras se monta de nuevo sobre ella y ahora mas tranquila vuelve a penetrarla con un movimiento de cadera acompasado, esta claro que Lucia tenia todavía mucho que dar, se unen con brazos y piernas cuando veo y oigo que el orgasmo esta llegando, Gema la besa como una novia, oigo que le pide perdón por haberle pegado, Lucia la besa con una sonrisa, y el chico se quedan en la cama mientras Gema y Lucia van las tumbonas de la terraza.

Héctor se colocó entre las dos mujeres como un adonis, ellas lo acariciaban y él se dejaba, pronto comenzó a estar preparado para otra sesión, besaba a una y a otra, Lucia besaba las tetas de mi mujer mientras era penetrada por el chico, veía la escena desde mi puesto y ya casi me resultaba normal ver como mi mujer era follada por unos y otros, en esta ocasión no hubo demasiadas excentricidades ni posturas, él encima de ella se limito a dejarla destrozada con su fuerza y un sin cesar movimiento de cadera hasta que vi como ella apretaba sus labios y cerraba los ojos, su cuerpo se arqueaba hasta caer derrotada, él no tardo ni un minuto en sacar su polla mojada de los jugos que habían compartido en lo más profundo y se besaban mientras Gema los acariciaba.

Tomaron un aperitivo en la terraza y fueron desapareciendo de la escena, creo que ya habíamos tenido bastante para una primera vez, ella se fue al baño, entré y  la seguí,  la contemple mientras caía el agua por su cuerpo, sentí ganas de poseerla lo mismo que había visto en estos días pasados, ella me dijo que lo dejara para cuando volviéramos a casa, besé a Gema y me tumbe con ella a tomar una copa, pedimos una comida ligera, los camareros del hotel debían de estar locos,  cada vez que subían había diferente gente en la habitación, hablamos sobre que haríamos con las grabaciones, y si las usaríamos en un futuro, ahora quedaba recoger todo el material, ya que al día siguiente saldríamos pronto de vuelta a casa.

Me gusta / No me gusta

Mi tía Alejandra

Yo tenía 20 años, vivía en la casa de mis padres, en ese momento estaba de novio con una chica de 18 años, compañera de mi hermana.

Era un cálido sábado por la tarde de noviembre, yo estaba con Laura, mi novia en casa, además de mi hermana Mariana y una amiga de ellas, Sofía, en un momento determinado las tres me avisaron que salían de a dar una vuelta al Shopping, por lo que me quede solo en casa escuchando música.

Diez minutos más tarde sonó el portero eléctrico, era mi tía Alejandra, la hermana menor de mi padre, en ese entonces tenía 32 años, yo siempre había tenido muy buena relación con ella, de hecho ese año estaba terminando el secundario nocturno y yo iba a veces a casa de mis abuelos donde vivía ella a ayudarla.

Una de las últimas veces que había ido a su casa ella estaba usando una minifalda azul bastante corta, con la cual al cruzarse de piernas podía apreciar el triangulito blanco de su bombacha en un par de ocasiones, lo cual recuerdo me produjo una erección que traté de disimular lo máximo posible, pero me alivié en cuanto llegue a casa en el baño.

Ese día cuando bajé al verla estaba de nuevo con la misma minifalda azul y una camisa blanca que se le traslucía un corpiño también blanco, me preguntó por mi hermana, mi novia y la otra amiga ya que había quedado con ellas para venir a casa. Traía una mochila del lugar de ropa donde trabajaba, ya que tenía en ellas bikinis que les iba a mostrar a las chicas para la temporada del verano.

Le dije que se habían ido y seguramente vendrían en un rato, así que acepto pasar a charlar un rato; tomamos una cerveza y empezamos a hablar de variados temas, yo intentaba ver su entrepierna que hacia sugestivos cruces pero apenas había podido ver un segundo su bombacha nuevamente blanca, hasta que en un momento le pregunte por las bikinis, ya que quería verlas, como le quedarían a mi novia.

Tenía una amplia variedad, la que más me llamo la atención era una de color blanco con estrellitas naranjas y le sugerí que esa sería la mejor, mientras abría una segunda botella de cerveza, ella asintió, yo le dije que era parecida físicamente a mi novia, ya que tenía mismo color de pelo y piel castaño y que esa sería la mejor combinación, pero que debía comprobarlo.

Le sugerí que se probara la bikini, ella al principio se rió y me dijo que no, pero luego me preguntó si de verdad le parecía que ella era atractiva y le quedaría bien, por lo que yo le respondí que si pero que debía verla, pienso que la cerveza la había desinhibido.

Se rió y me dijo: de acuerdo, voy al baño a cambiarme, anda para tu pieza, yo fui y me quedé sentado en la cama esperándola, cuando apareció estaba increíble, como le quedaba esa bikini en su cuerpo, fue caminando lentamente por la pieza mientras se reía y pude ver como sus pechos brillaban con ese color naranja y su linda cola resaltaba en dicho color.

Dio una vuelta a la habitación, me acerqué y le dije que era muy bonita, mientras la tomaba de la cintura, ella sonrió y me dijo:

– pero no tengo novio,

a lo que yo respondí,

– voy a ser tu novio hoy.

La besé profundamente, ella fue muy pasional, nuestras manos se entrelazaban y las caricias iban hacia todas partes de ambos cuerpos, finalmente la tomé de la mano suavemente y la llevé hacia mi cama donde seguimos besándonos y tocándonos un buen rato, hasta que le quité el corpiño, y empecé a chupar sus pezones duros, noté que ella lo disfrutaba tanto como yo.

A esa altura ya no había marcha atrás: habíamos cruzado la línea y debíamos seguir, bajé por su cuerpo besando su vientre hacia abajo, al llegar a la bikini se la quité suavemente; sobre el velador había un condón que iba a usar con mi novia seguramente esa noche si la convencía de ir a un telo.

Ale lo abrió y lo fue poniendo lentamente sobre mi verga erecta, mientras la besaba y chupaba un poquito, podía haber pedido que siguiera, pero como había pasado un rato largo desde que las chicas se había ido, temí que volvieran así que decidí penetrarla, mientras continuaba chupándole las tetas, mi pija entraba con gran movilidad a su concha, no pasó más de un minuto, cuando Ale lanzó un gemido bastante grande, pudo alcanzar un orgasmo, yo que continuaba bombeando no pude resistir mucho mas y acabé al minuto siguiente, fue una gran cantidad de leche, ya que mi novia no había querido hacerlo la ultima vez y luego se había indispuesto por lo que estaba muy caliente.

Todo estaba de maravillas a pesar de la corta duración cuando sentimos al llave de la puerta, nuestra mirada fue de horror, pero rápidamente salí del cuerpo de Ale, y le dije que se escondiera en mi armario, donde fue poniéndose la bikini nuevamente y el bolso.

Laura me llamaba y le dije que estaba en el baño y ya salía, donde traté de arreglarme lo más rápido posible, allí las chicas me contaron del shopping y otras boludeces, hasta que Mariana me preguntó,

– uh, hoy no venia la tía Ale?, a lo que yo respondí que había llamado por teléfono diciendo que no venía, pensé que mi novia y su amiga se irían, pero pasó un largo rato que se quedaron hablando boludeces con mi hermana.

Yo tuve que ir al baño dado el efecto de la cerveza, allí me acordé de Ale que estaba encerrada en mi armario, le dije que las chicas se irían en un rato y cuando mi hermana les abriera yo ella aprovechara para irse por las escaleras, ah, y que yo le daría mi llave. Me dijo que estaba bien, pero se estaba meando, le dije que aguantara lo más que pueda, pero el problema fue que las chicas se quedaron media hora más hasta que finalmente mi hermana las despidió, fui a abrir el armario y mi tía Ale llorando un poco me dijo, discúlpame, no pude aguantarme.

Había un gran charco sobre el piso de madera del armario, yo la abracé y le pedí que no se preocupe, la ayude a cambiarse, traje del baño una toalla rápidamente, se quitó la bikini y se puso nuevamente la bombacha y se vistió como había llegado, la despedí con un piquito en la boca, ella me dijo: la pasamos genial.

Dentro de mi armario quedaba su bikini blanca de estrellitas naranjas empapada y un gran charco de pis sobre el piso que sequé de innumerables formas.

CONTINUARÁ.

Me gusta / No me gusta

Haciéndolo con una sucubo

Esta historia comienza una tarde en la playa allá por el mes de septiembre me marché solo a pensar en mis cosas, para esa fecha la playa está desierta y hace buen tiempo así que me fui. Estuve  bañándome y disfrutando del día cuando me di cuenta que estaba bajando por el camino de madera “ La Súcubo”.   La Súcubo,por si no lo saben un súcubo es un demonio que toma la forma de una mujer atractiva para seducir a los varones, introduciéndose en sus sueños y fantasías, Esta súcubo es una mujer que vive en los apartamentos bajos de mi urbanización, viuda de unos 50 años pero con un cuerpo de una chica de 30 años, pechos, operados por supuestos, totalmente redondos y erectos, un trasero, también operado, en el cual se podía romper nueces, solía estar todo el año y siempre la veías acompañada de chicos jóvenes pero nunca la veía más de dos veces con el mismo.

Me quedé mirándola fijamente lucía un bikini de leopardo que marcaba sus pezones, no solo la forma sino también el color. Cuando estuvo a mi altura la saludé y ella me respondió. Me pasé el resto de día mirándola de forma muy descarada y más cuando se quitó la parte de arriba del bikini y dejó al aire su dos pechos.  Más de una vez ella miraba alrededor y yo apartaba la vista. la veía como ella se bañaba saliendo con el bañador totalmente húmedo chorreando por las piernas.

Llegó la hora de comer y la súcubo recogió sus cosas, su bolsa de playa y su toalla, caminaba hacía su casa con algo le pinchó el pie porque soltó las cosas que llevaba y se estuvo mirando el pie, luego comenzó a caminar con dificultad, cuando llegó a mi altura me miró fijamente y me dijo

-¿Puedes ayudarme?, es que creo que me he clavado una concha o algo.

-Claro.

-Toma mis cosas, y llevarlas a la casa número 47, mi casa es que con el pie así me cuesta caminar.

Caminé hasta su casa deje sus cosas en el patio. Me disponía irme cuando me pidió que cogiera algodón y alcohol del botiquín para curar le el pie, ella se sentó. Entre en su casa y fui a donde ella me indicó que estaba el botiquín, y lo cogí.

En el jardín en una silla se había sentado ella, yo me senté en otra silla delante de ella. puso su pie sobre mi pierna. el corte era en el dedo gordo.

Comencé a curarla pero no veía bien la herida así que que para que viera la herida ella me pidió que abriera las piernas. Abrí las piernas y puso su pie en la silla y comencé a curarle la herida, era un corto poco profundo. Yo curaba la herida pero los ojos muchas veces se iba hacia arriba recorriendo su cuerpo desde sus pies, con unas uñas bien pintadas subiendo por sus piernas hasta sus muslos muy bien tonificados, mi miraba seguía subiendo por su cuerpo hasta su cintura, ella estaba mirando el móvil y no se daba cuenta del marcaje que le estaba haciendo, me quedé mirando fijamente a sus pechos, no me hacía tener rayos x porque de tanto mirar lo pechos podía ver la forma de los pezones y areola de estos. Yo casi había terminado de curar cuando me dí cuenta que estaba empezando a tener una erección, gracias a Dios ella estaba mirando el móvil y no se había dado cuenta  aún. La sucubo dejó de mirar el movil, para mi desgracia y fijó su vista en mi polla.

-Veo que estas bien dotado.

-¿perdón?

-Que veo que estas bien dotado.- dijo ella mientras que tocaba mi polla con su pie.

-eh, si gracias.

-Seguro que a tu novia la tienes bien contenta.

-ehhh, si.

-¿tienes novia?

-No.- respondí mientras ella bajaba su pie de la silla.

-No me puedo creer que un chico tan guapo no tenga novia.- se acercaba a  mí.

– Además con este pollón- dijo  con su mano tocando mi polla.

-¿te parezco atractiva?- me preguntó mientras que metía su mano dentro de mi bañador.

-Si. mucho.

-¿Te gusta lo que te estoy haciendo?.-dijo mientras que me agarraba mi polla y le subía el pellejo de arriba a abajo.

-ummmm, si mucho

-¿Qué te parecen mis pechos?- seguía subiendo y bajando el pellejo de mi polla

-ummm, son muy hermosos.

-¿quieres verlos?

-Sí

-vale.- tiró del cordón de su bikini dejando que la parte de arriba de su bikini dejará al descubierto sus hermosos pechos.

-has visto, qué hermosos son.

-Sí- respondí mientras que ella se acariciaba el pecho derecho con una mano mientras que con la otra seguía agarrando mi polla y subiendo y bajando el pellejo de esta poniendola mas dura si podía..

-¿quieres tocarlos?

-Sí- respondí mirándolos fijamente.

-Ven déjame.- tomó mi mano derecha y la puso en su pecho izquierdo luego tomó mi mano izquierda y la puso en su pecho derecho. Sus pechos estaban duros y eran suaves.

– Así,… acariciarlos…. suavemente- me decía mientras entornaba los ojos y metía su otra mano dentro de mi bañador para acariciarme los huevos y se mordía los labios.

Tras un rato acariciando sus pechos y ella mi polla. Ella paró.

-Ven vamos para adentro.- tomándome de la mano entramos en su casa, pasando el salón, el baño donde cogí el botiquín y llegando a una habitación donde había una cama kingsize. Se puso delante mío y me dijo.

-Ven no seas tímido.- Tomó mis manos con las suyas y las puso en su trasero luego se acercó a mí. Comenzamos a besarnos, mientras ella me besaba y poco a poco acariciaba mi cintura haciendo que mi bañador se fuera deslizando por mis piernas, yo seguía con mis manos en su trasero, en su duro y bien formado trasero. Mi bañador cayó al suelo y ella paró de besarme para mirar mi polla, la estuvo observando desde arriba, pasó su dedo índice por la punta para extenderle todo el líquido que le salía, luego suavemente la bajaba el pellejo y más lentamente le subía el pellejo, extendiendo todo el líquido que de mi polla salía.

-mmmm, tiene buena pinta. Siéntate.

Me senté en la cama y ella se puso de rodilla frente a mí y comenzó a meterse mi polla en su boca. Baja y subía metiéndose más cantidad de polla dentro de su boca, me estaba causando gran excitación, seguía metiéndose mi polla dentro de su boca y luego la sacaba, estaba en la gloria. Ella sabía cómo comer pollas y en este momento me la estaba comiendo  mí.

-No vayas a correrte, que yo quiero meterme esta polla en mi coño.

-Nooooo Mmmm

Mi polla estaba totalmente húmeda cuando ella se puso de pie y quitándose la parte de abajo de su bikini, mostrando su peludo totalmente depilado, algo que me excitó no sabes de qué manera. S tocaba con las manos acariciando su cuerpo.

-¿ te gusta lo que ves?. me preguntó ella mientras acariciaba su cuerpo.

-si. Le dije asintiendo con la cabeza.

-Ven comelé los pechos a tu mamacita.

No lo pensé ni un momento y me metí uno de sus pechos dentro de mi boca, saboreando los restos de la crema bronceadora que aún quedaba pero no importaba esos pechos merecían cualquier cosa eran sabrosos.

-así le gusta a tu mamacita, cómetelo todo chupa, chupa.

No paraba de chupar y lamer esos pechos, no paré hasta que ella me lo pidió.

Hizo que me tumbara y comiendome la boca con un mano dirigió mi polla a su coño. Poco a poco fue bajando su cuerpo y poco a poco mi polla entraba en su coño, tomó mis manos y las puso sobre su trasero, hasta que estuvo dentro de ella toda mi polla, que fue cuando soltó un suspiro. Tras ello empezó a acelerar el ritmo, se sacaba y se metía cada vez más rápido mi polla de su coño, ella tomó mis manos y las puso sobre sus pechos mientras gritaba de placer cada vez más fuerte creía que se estaba haciendo daño pero ese dolor le hacía que tuviera más y más placer y que gritara más mientras me cabalgaba.

-creo que voy a correrme. le dije

-No mi amor, todavía no.- dijo parándose en seco.

-ponte arriba y dame lo más fuerte que puedas. me pidió.

Me puse encima suyo y le metí mi polla en su rasurado coño. empecé a aumentar el ritmo una vez que estaba dentro la polla comencé a aumentar la velocidad, ella no paraba de gritarme que quería más fuerte, yo seguía aumentando el ritmo pero para ella nunca era lo suficientemente rápido. Estaba cansado y opté por darle embestidas fuertes, cosa que le gustó porque tuvo un gran orgasmo allí mismo y al poco tiempo me corrí, fui a sacarla pero ella me dijo que la dejará dentro. “ quiero sentir tu leche dentro”.

 

Pasé varios días más allí pero no la volví a ver en la playa, y su casa estaba cerrada, y al poco sé que la vendieron. Siempre me quedará el recuerdo que me follé a una Sucubo y sobrevivi.

Me gusta / No me gusta

Julia, una pelirroja ex alumna mía

De la excitación producida por el riesgo de que nos viesen mi calentura aumentó de repente haciéndome reaccionar como un animal y penetrando su rajita con mi enorme y duro palo violentamente. Mis brazos agitaban su cuerpo haciendo rebotar sus pechos entre su cuerpo y el mío. La fuerza de sus brazos aumentaba aunque no tanto como la pasión de sus lengüetazos.

Hacia finales del mes de julio, pensando el calor que caracteriza el verano mediterráneo, me fui a una tienda deportiva con el fin de renovar mi bañador. Al llegar a la tienda, en la puerta me encontré con Julia, una pelirroja ex alumna mía. Fue ella quien me vio primero, llamándome profesor.

En realidad no le había dado clase pero la ayudé algunas veces en el trabajo de fin de estudios. Aun en la calle me habló de la universidad que le había tocado, le pregunté por su vida en general y por si tenía algún trabajo de verano. Me comentó que todo le iba muy bien y entre risas me comentó que con el dinero de sus papás prefería tomarse el verano para relajarse y disfrutar. Le dije que mi verano estaba siendo parecido pero sin tanto dinero para gastar y los dos volvimos a reír. Finalmente nos dimos cuenta de que los dos habíamos ido a la tienda que teníamos enfrente con el mismo objetivo, así que mientras seguíamos hablando entramos y empezamos a mirar la zona más veraniega.

Ya tenían artículos para el otoño e incluso invernales pero, por suerte, aun tenían una gran variedad en bañadores, tanto para hombres como mujeres. A pesar de la gran variedad solo encontré uno que realmente me gustase así que después de buscar mi talla me acerqué hacia Julia, que ya había escogido cuatro o cinco bikinis para probarse. Miramos las elecciones y entramos en dos probadores contiguos. A pesar de saber que no es correcto ni higiénico, me desnudé completamente antes de ponerme el bañador. Me gusta ir sin ropa interior si tengo que bañarme y por ello me los pruebo así, sin más. Me contemplé unos segundos en el espejo dando medias vueltas hasta ver que me gustaba bastante. Salí del probador y desde medio metro más de distancia volví a mirarme al espejo.

A los pocos segundos Julia salió con un bikini verde que hacía juego con sus ojazos y me sorprendí al ver que ella tampoco se dejaba la ropa interior debajo del bañador, puesto que con la poca ropa que representaban estos se habría visto. En vez de esto, el mini sujetador sostenía con dificultad sus sorprendentemente grandes y redondos pechos, al igual que la pequeña braguita que embellecía un culito pequeño y sensual. Como acabo de describir Julia es una mujer muy hermosa y sexy, aunque no había pensado en ella como mujer durante el año que coincidí con ella como alumna.

Después de un breve silencio me preguntó que me parecía y si pensaba que era mejor probarse otro. Mientras yo pensaba en la mejor forma de decirle lo bien que le quedaba ella me comentó que le gustaba mucho mi bañador y que se notaba que hacía ejercicio. Le di las gracias por el cumplido y rápidamente le prohibí que se probara ningún otro porque era imposible que le quedase mejor que ese. Ella se ruborizó un poco y sonrió. Dado el trabajo en la tienda, entré de nuevo en el probador para volver a vestirme y pedir a Julia si quería que nos viésemos algún día. Pero a los dos segundos de correr las cortinas, ella entró en mi probador y me besó empujándome con fuerza hasta chocar contra la falsa pared del vestidor. Rodeando sus brazos por mi cuello apoyó todo su peso en mí mientras el caliente beso seguía humedeciendo nuestras bocas.

Había subido sus piernas hasta prácticamente rodear mi tórax, así que aproveché para estrujar su trasero. Poco a poco intenté quitarle la braguita verde para poder trabajar con comodidad pero ella no dejaba de juguetear con mi lengua, parando únicamente para respirar. Cuando sus pies volvieron a tocar el suelo terminé de quitárselas, a la vez que ella intentaba quitarme el aún no estrenado bañador. Inicialmente no pudo desnudarme porque sus ansias le impedían desatar el fuerte nudo que había hecho minutos antes en ese mismo habitáculo. Al fin encontró la forma de desatarlo y los arrió hasta mis pies.

Sin darme más tiempo que para estrujar de nuevo su culito volvió a subirse encima de mí, esta vez con la ayuda de mis brazos que levantaron sus 50 kilitos de firmeza y sensualidad. Rápidamente busqué el lazo que sujetaba la parte superior del bikini y finalmente, al caer al suelo la pequeña prenda, tuve para mi único gozo esos dos enormes pechos perfectos. Volviendo mis manos a su culito la empujé hacia arriba para poder lamerle los pechos hasta dejarlos completamente húmedos.

Aunque por el sudor de los dos ya lo estaban bastante. Mis manos subían y bajaban, acariciaban y estrujaban su suave y clara piel sudada y caliente. Por el contrario, ella no dejaba mi cuello, dónde seguía cargando todo su peso. Su larga melena rojiza iba y venía e incluso le tapaba, en ocasiones, parte de la cara pero esto no estorbó nuestros labios y lenguas que estaban en constante ejercicio. Allí, desnudos, nuestros cuerpos daban constantes golpes a las estrechas paredes del probador hasta que fue inevitable que una de las dependientas preguntase por el estado de su cliente.

Bien, contestó Julia rápidamente controlando su voz para que pareciese que estaba probándose ropa normalmente. De la excitación producida por el riesgo de que nos viesen mi calentura aumentó de repente haciéndome reaccionar como un animal y penetrando su rajita con mi enorme y duro palo violentamente. Mis brazos agitaban su cuerpo haciendo rebotar sus pechos entre su cuerpo y el mío. La fuerza de sus brazos aumentaba aunque no tanto como la pasión de sus lengüetazos.

Aguantamos así unos minutos, hasta que con un fuerte choque contra la débil pared me corrí en su rajita al instante que ella dejaba escapar un grito ensordecedor que seguramente asustó a cualquiera que estuviese en la tienda e incluso a quienes pasaran por el barrio. A los pocos segundos, cuando recuperamos el aliento y sus pies regresaron a tierra firme, entre risas, caricias y besos nos dimos cuenta de que no podíamos salir los dos juntos del probador porque sería imposible disimular o parecer que simplemente estábamos aconsejándonos sobre la ropa que íbamos a comprarnos; así que al ver que entre probadores había una ranura por la parte de arriba suficientemente grande como que pasara una delgada mujer, la ayudé a que regresara a su habitáculo.

Sin demasiados problemas consiguió pasar por el agujero y rápidamente empezamos a vestirnos con la ropa con la que habíamos llegado. Salí yo primero y ante las miradas del resto de compradores alegué que tenía problemas de equilibrio, y que lamentaba los golpes que había dado y que esperaba no haber asustado demasiado a la joven de al lado ya que la había oído gritar en uno de mis golpes.

Creo que la excusa fue aceptada bastante bien por la mayoría de personas de la tienda así que fui a pagar mi bañador. Mientras pagaba vi que Julia venía para hacer lo mismo pero como si no nos conociésemos agarré la bolsa con la prenda y fui hacia fuera. Me apoyé en la pared de la calle hasta que al poco rato salió ella sonriente. Fuimos a comer a un pequeño restaurante del centro dónde comimos y bebimos muy bien, mientras hablamos de la familia, el trabajo, las compras, los rollos de ambos, de sexo.

Al terminar quise invitarla pero dijo que ese día pagaba papá, así que no protesté. Al salir del restaurante me preguntó si quería ir a su casa, dónde tenía piscina, ya que su familia estaba de crucero y no habría nadie en unos días.

Como estábamos lejos de mi casa fuimos a buscar su moto, que estaba cerca de la tienda de los bañadores. Me prestó el casco que utilizan sus amigas y me puse detrás de ella. La casa estaba un una urbanización de las afueras, así que tardamos unos veinte minutos. Durante el recorrido, y a pesar del riesgo de accidente que podía suponer, aproveché para juguetear con mis dedos en su entrepierna o acariciando sus duros pezones.

Cuando llegamos vi que por mis caricias tenía algo húmedos los finos pantalones veraniegos. Entramos en la casa como dos simples conocidos pero al cerrar la puerta la pasión regresó y rápidamente terminamos desnudos en la moqueta del salón, chupándole los pechos mientras me acariciaba todo el cuerpo. Estuvimos haciendo mil posturas en esa moqueta hasta que me recordó el tema de la piscina.

Me levanté para que me guiase hacia el patio pero antes me pidió algo curioso, que nos pusiéramos los bañadores. Me pareció algo excéntrico y curioso pero también gracioso y excitante, ya que no dudaba en quitárselo al poco rato de meterme en el agua. Y así fue, seguía pensando que ese bikini le quedaba fenomenal pero después de verla desnuda antes creía que en esa piscina había demasiada ropa a pesar de la pequeñez que caracterizaba su conjunto verde.

Una vez en el agua, nuestras pieles resbalaban con facilidad al acariciarnos y su melena oscurecida al mojarse, medio flotaba de forma que parecía una sirena de ensueño. Nos colocamos en la zona menos profunda y allí empezó la fiesta; con las dos manos agarró rápidamente mi rabo con el bañador aun puesto y los frotó hasta que se puso duro, y hasta que yo le estrujé los pechos hasta la saciedad.

Entonces le dije que ya era hora de deshacernos de los bañadores y así lo hicimos, nos los quitamos con prisas y los tiramos al agua. La llevé hacia mí y le llené la rajita con mi rabo y empecé a acariciarla toda. Después de unos minutos así, la agarré por el culito y la aparté ligeramente de mí para darle la vuelta y seguir manoseándola y disfrutando de su cuerpo mojado. Entonces le metí mi palo por detrás y ella gimió pero yo estaba drogado por su cuerpo y solo pensé en disfrutarla.

Ella, con la dificultad de su posición intentaba acariciarme y agarrarme mientras los dos nos balanceábamos levemente por el agua. Pocos minutos más tarde me corrí de lo lindo estrujándole los pechos y los dos gimiendo y recobrando el aire después del gran placer que habíamos conseguido en esa piscina que quedó con gotas de leche flotando a nuestro alrededor.

Las caricias y besos siguieron en la piscina hasta que ya no pudimos más y decidimos irnos a dormir.

Autor: FabioXXX

Me gusta / No me gusta

Quién roba a una ladrona…

Era una tarde de sábado en Enero, yo me había visto con un amigo quién debía devolverme un libro que le había prestado para estudiar. Al salir la vi a Bibiana, ella es una chica dueña de una librería a la que voy a comprar habitualmente, ella trabaja con su suegra tiene 33 años, rubia, de estatura media, un poco de pancita y cola pero apetecible sin dudas, no la conocía tanto, solo de comprar ocasionalmente.

Nos saludamos, ambos íbamos hacia la salida, me preguntó si había comprado algo, a lo que respondí que no, por lo que pregunte a ella y me dijo que tampoco, me preguntó si iba a mi casa, porque estaba con el auto y me podía llevar a lo que asentí, le pregunté que hacia en el Shopping y me dijo que había ido a ver bikinis ya que en 2 días se iba de vacaciones a la costa con su familia, pero que no había comprado ninguna. Mientras tanto llegamos hacia la puerta de su auto, luego de bajar por el pasillo, abrió la puerta y me senté, entonces ella me dijo:

-Pero te voy a confesar algo: me robé una

Yo me sorprendí y le dije que no le creía, entonces me contó, cuando estaba en el probador había mucha gente la vendedora le dio 4 modelos distintos para probar pero creyó que eran 3, que fue lo que le dijo, así que se quedó con una.

-Bueno-pregunté- pero donde la escondiste?
– No me lo vas a creer, respondió sonriendo.

A todo esto cabe aclarar que estábamos sentados frente a frente en los asientos, ella no habia encendido el motor y el garage del shopping estaba semioscuro.

-Dónde? Inquirí ya con cierta erección de mi miembro sospechando lo que vendría…
– Bajo mi bombacha, dijo sonriendo.
– No te creo, le espeté
-Bueno, me dijo, podés chequearlo vos mismo, hace mucho calor acá en el auto, me siento molesta por el sudor, porque no me ayudas –dijo mientras comenzaba lentamente a abrir las piernas- no aguanto la presión de 2 prendas, sacame la bombacha.

En ese momento mi erección se habia incremenatdo mucho pero trate de mantener mi cabeza fria, me agaché bajo su asiento, con mis 2 manos fui rozando suspiernas hasta llegar a sus caderas y comencé a bajar su prenda intima, era de color blanco, de seda, estaba bastante húmeda por el sudor, después de unos movimientos curvilineos, logre sacarla y me la quedé en la mano; mientras tanto a pesar de la penumbras en las que estabamos en el auto, pude divisar su bikini robada, era de color crema con estrellitas rosadas.

Es hermosa, le dije, yo también me la hubiera robado…y subi mis manos por sus piernas hasta tocarla,le dije que suavecita es, mientras acariciaba su bikini también algo húmeda.
-Ya que está ahí abajo creo que necesito tu ayuda, dijo sonriendo,
-Ya mismo, le contesté y comencé a darle besitos, mientras con mis dedos corria la bikini y mi indice se introducia en su vagina lentamente, rocé su clitoris con suavidad pero constantemente, a los 2 minutos enti un gemido fuerte y mi dedo comenzó a humedecerse hasta que por fin acabó, en una chorreteada enorme, no muy frecuente en las mujeres, tanto que mojó mi cara, el asiento y el piso tenían un charco y su flujo también había ensuciado bastante su bikini cremita.

– Bueno, mi amor, le dije ahora te toca pagar a vos.

Busqué en mi billetera un forro, y me lo puse rapidamente, ya que mi pija estaba a 1000, me coloque encima de ella reclinamos el asiento y la cogí un rato, no pude aguantar mucho, porque estaba muy cargado,pero también llené mi forro con una enorme cantidad de leche, mientras sus labios vaginales comprimian mi verga.

Terminamos lo nuestro, ellamed ijo que tenia que pasara buscara su hijo en un cumple, me llevó a mi casa y quedamosen repetir otro dia, nos despedimos con un cálido beso en la boca… y le robé la bombacha…que la tenia en mi bolsillo desde que se la había sacado, quién roba a un ladrón tienen 100 años de perdón…

Me gusta / No me gusta

Amelia

Amelia cerró las piernas dejando mi pene totalmente aprisionado entre sus piernas, entre el calor de su concha y la humedad de sus flujos por la excitación mi pene podía moverse a lo largo de su sexo, frotando con mi pene sus labios e imitando el movimiento de la penetración. Era una sensación indescriptible, los dos sumergidos en nuestro mundo de lujuria, rodeados de toda esa gente.

Amelia es una mujer que he conocido en mi ciudad, en la ciudad donde ahora resido. Ella es una mujer mayor que yo, tiene 36 años y yo tengo 27. Es una mujer guapa, imponente, que levanta pasiones allá por donde pasa. Todo comenzó un año en el que yo trabajaba de camarero en una piscina de la ciudad. Era una piscina municipal y allí iba bastante gente para darse sus baños, tomar sus clases de natación, leer algún libro con la música de fondo y también para tomarse alguna copa mientras el calor sofocante imponía el ritmo del verano. Amelia siempre venía con su grupo de amigas, entre las cuáles se encontraba mi jefa. Todas las tardes se juntaban en la terraza para jugar unas partidas al parchís, tomarse sus cafés, alguna que otra copa para rebajar la comida, un poco de charla y también para que sus hijos e hijas se bañaran.

Al principio la relación era muy normalita, un hola, un hasta luego, cosas de ese estilo. Pero el hecho de vernos todos los días en la piscina hizo que entre todos se hiciera una amistad muy sana y bonita. Yo al principio no me había fijado en ella para nada, puesto que era una mujer casada, mayor que yo y con una hija, aunque siempre tenía en cuenta que era muy hermosa y con un cuerpo bastante bonito. Así que cuanto más nos íbamos conociendo más me fijaba en ella, sin querer me quedaba embobado mirándola jugar con sus amigas, hablaba con ella en cuanto tenía ocasión, nos reíamos e incluso empecé a jugar con ellas en sus habituales partidas mientras que mi compañero me hacía el turno y aprovechando que no había demasiada gente a la hora que llegaban.

La chispa saltó el día que cerrábamos la piscina, puesto que todas las amigas se tomaron unas copas de más y esa alegría les hizo meterse en el agua y quitarse a todas el bikini, cosa que a todos los presentes (amigos de las mujeres y los empleados) nos hizo ponernos bastante nerviosos y excitados. Así pues, una vez que se salieron de la piscina con sus bañadores puestos otra vez, fueron detrás de todos para irnos metiendo uno por uno en el agua. Como es normal, yo no me dejé coger de primeras, para darle un poco de emoción y hacer el juego más excitante, pero en cuanto vi que ellas ya perdían el interés me dejé coger y me llevaron hasta el borde de la piscina. Justo en ese momento Amelia, sin previo aviso, saltó encima de mí, por la parte de delante y se situó con sus hermosas piernas alrededor de mi cintura, sintiendo yo el contacto de su piel en la mía y notando un ligero roce entre su sexo y el mío, cosa que hizo despertar el miembro que tenía dormido hasta ese momento. Al notar como crecía mi miembro me tiré yo rápidamente a la piscina para que ninguna de las mujeres presentes lo notase. Claro está que Amelia sí que llegó a notar ese hecho, puesto que una vez que caímos al agua se mantuvo un poco de tiempo más abrazada a mí sumergidos.

Está claro que toda esta situación debió de durar unos 5 segundos, pero me dio la sensación de que se trataba de horas. Aún cuando lo recuerdo me parece que estuve muchísimo tiempo abrazado a ella. Al final todo quedó así aquella tarde y cada uno siguió haciendo su vida como si todo aquello no hubiera pasado, pero yo tenía muy claro que eso había ocurrido y que posiblemente nunca lo podría olvidar, o por lo menos a medio plazo no lo olvidaría.

Pasaron los días y las semanas y aquello se iba quedando como un recuerdo, hasta que una noche la chispa volvió a saltar. Era un sábado noche, yo estaba con los amigos de fiesta, como casi todos los fines de semana. Iba un poco pasado de copas y la euforia me podía, por lo que estaba todo el rato bailando, charlando y divirtiéndome. Una de estas veces que me puse a bailar me di cuenta que justo de espaldas a mi estaba Amelia, vestida con una falda azul clara que le llegaba unos 7 dedos por encima de la rodilla. Una de esas faldas con vuelo, que no son ajustadas, sino que cuando bailas y das una vuelta algo rápido se ve todo, también llevaba una camisa blanca y unos zapatos de tacón. Pues bien, me acerqué a ella por la espalda haciendo como que no la había visto, y justo cuando pasé a su altura mi mano recorrió justo por la parte de arriba donde termina la falda, rozando su espalda de una manera sutil y muy suave.

Este ligero roce hizo que le corriera un escalofrío, porque inmediatamente se dio la vuelta para ver quien había hecho eso, con una cara algo descompuesta debido a la sensación y sorpresa del acto. Justo cuando se dio cuenta de que el culpable de esa agradable sensación había sido yo, esbozó una gran sonrisa a la cual no respondí con otra. Me cogió del brazo, nos dimos un par de besos y nos pusimos a charlar sobre el tiempo que llevábamos sin vernos y de la ilusión que nos hacía ese encuentro. Le pregunté por su marido y me dijo que estaba en la barra, con sus amigos tomándose unas copas y que ella estaba con sus amigas bailando un rato. Al final me despedí de ella y me a la barra donde estaban mis amigos y a pedirme otra copa.

Yo me había quedado un poco alterado por su reacción cuando le pasé la mano y la agradable conversación, cosa que hizo aflorar nuevamente todos aquellos sentimientos y sensaciones que despertó esa tarde en la piscina, así que cuando llevaba medio cubata volví a salir a la pista de baile. Tengo que decir que esa noche había mucha gente bailando debido a que eran las fiestas del barrio, por lo que me costó una barbaridad conseguir llegar hasta ella, aparte de que en ese momento estaban poniendo una de las canciones del verano y todas las mujeres salieron a bailarla. Después de un gran esfuerzo conseguí volver a ponerme detrás de ella, al principio sin hacerle caso para ver si ella se daba la vuelta y me veía, pero ella bastante tenía con esquivar los codazos y pisotones de toda la gente que bailaba. Al final, toda esa multitud hizo que quedáramos unos enfrente del otro. Nos miramos a los ojos y sin decir nada nos dejamos llevar por el movimiento de la masa de gente y empezamos a bailar. La verdad es que no hablamos nada en esos 3 minutos de canción, pero nuestros ojos estaban fijos los unos en los otros y de vez en cuando dejábamos escapar una ligera sonrisa debido a lo excitante de la situación.

En el momento en que terminó la canción una de sus amigas le trajo una copa y ella se dio la vuelta y se puso a charlar con ella. Yo no podía dejar de mirarla y estaba deseando poseerla, no sabía cuanto tiempo más podría aguantar sin tocarla. La medio borrachera que llevaba actuó por mí, así que me puse justo detrás de ella, espalda con espalda, y de forma disimula puse mi mano sobre su culo, de forma muy sutil. Tengo que decir, que en la pista de baile de esa discoteca las luces son muy tenues, por lo que no se ve muy bien dentro de la pista, lo cual no quita que se pueda ver todo si pones atención en ello.

Ella torció la cabeza para ver quien era y yo hice lo mismo para ver su reacción, pero al ver mi cara y saber que era mi mano, reculó un poco más hacia mí y siguió charlando con su amiga. Ahora tenía la mano metida entre su culo y el mío y podía notar toda su nalga en la palma de mi mano. Apreté con fuerza mi mano para agarrar esas nalgas que me volvían loco y aproveché para darme la vuelta.

Una vez en esa posición y con mi mano todavía enganchada en su mollete, mi otra mano se posó en el otro mollete de su culo. Ahora la tenía cogida de sus dos nalgas y me encontraba totalmente excitado. Esa situación de morbo de que alguien pueda llegar a descubrirte, el hecho de que su marido estuviera en la barra, la cual no podía ver por la cantidad de gente que estaba en la pista de baile y, también, el hecho de que ella me dejara hacer provocó en mi que dejara escapar mis instintos más animales. La gente seguía bailando y yo estaba ya pegado a su culo completamente. Entre su culo y yo no cabía un folio. Mi sexo estaba que se salía casi por encima del pantalón, en mi vida me había notado mi polla tan grande y gorda, parecía a punto de explotar. Así que aproveché para bajar un poco más mi mano y rozar sus muslos por la parte de atrás, notando esa piel suave y tersa, un poco húmeda por el calor de la gente. Coloqué mi miembro justo entre sus dos nalgas para que ella lo notara, ella me movió ligeramente al notar eso y creo que estuvo a punto de huir, hasta que notó como subía la mano que tenía por detrás, hasta llegar por debajo de su falta justo hasta donde empiezan sus nalgas.

Ahí ella dejó de poner la leve resistencia que me dio a entender un segundo antes. Con mis dedos intentaba encontrar el inicio de sus bragas, pero no lo encontraba, subí un poco más para ver si llegaba hasta su tanga, pero tampoco lo encontraba, así que seguí subiendo un poco más la mano hasta que mis dedos tocaron su vagina. Ella había abierto un poco sus piernas para sentir mejor mi miembro justo apoyado entre su culo y mi mano jugando en la entrada de su tesoro.

Mis dedos empezaron a pasar a lo largo de sus labios vaginales. Ella se mojaba por momentos, incluso me llegó a parecer que se estaba meando, pero era demasiado espeso para ser orina. Su amiga se había ido hacia la barra hacía un rato, pero yo me acababa de dar cuenta, y con todo lo que estaba pasando estábamos justo al lado de una viga que hay en mitad de la pista. Mi espalda chocó contra la viga y dejamos de movernos por un segundo. Yo estaba que no podía más, si no me sacaba la polla esta me iba a reventar dentro. Así que desabroché los botones de mi pantalón y saqué mi pene, siempre tapado por las faldas de Amelia. Ella notaba que yo no hacía nada, así que se pensó que todo había terminado y se disponía a andar fuera de la pista de baile, cuando yo la cogí suavemente de la cintura con la mano izquierda, mientras que con la derecha le levantaba la falda justo hasta la altura de mi polla.

Así, mientras que ella reculaba un poco debido a que yo la sujetaba, de una forma rápida puse mi pene en el hueco de sus piernas. Ella se llevó un gran susto, pues no se esperaba que yo hiciera eso, pero yo la seguía sujetando de la cintura y se abandonó a lo que pasara. Amelia cerró las piernas de repente, dejando mi pene totalmente aprisionado entre sus piernas, y entre el calor de su concha y la humedad de sus flujos por la excitación mi pene podía moverse a lo largo de su sexo, frotando con mi pene sus labios e imitando el movimiento de la penetración.

Era una sensación indescriptible, los dos sumergidos en nuestro mundo de pasión y lujuria, rodeados de toda esa gente, algunos conocidos y otros no, con la música a toda pastilla, el calor, el sexo por nuestras venas…, era un cúmulo de cosas que hacían que nos excitáramos de sobremanera. El ritmo de nuestra pseudo-penetración era cada vez más frenético, yo creía que iba a poder aguantar un par de minutos más, pero de repente ella frenó en seco, noté que se ponía muy tensa y que abría un poco las piernas como para que yo sacara de ahí mi pene, pero no me dio tiempo a reaccionar a la situación. Justo enfrente nuestro vi acercarse a su marido, con un cubata en la mano y con una borrachera bastante considerable. Debido a la cantidad de gente que había o la chispa que llevaba no se fijó demasiado en mí, más bien miró a su mujer por encima del hombro y vio mi cara detrás, pero al lado de la mía había un par de cabezas más de la gente que estaba bailando.

El marido se puso delante de ella a bailar y hacer tonterías al ritmo de la música, pero mientras que asimilaba toda la situación, me di cuenta de que yo todavía tenía mi pene entre sus piernas y que mi erección no se había bajado del todo, más bien seguía prácticamente igual que antes. Así que en ese momento, en vez de echarme hacia atrás y salir de allí, lo que hice fue todo lo contrario, empecé a moverme lentamente detrás de Amelia, restregando nuevamente mi pene con su vagina, ella tensa del todo que no sabía que hacer, al principio quieta del todo y con su cara pálida, pero al cabo de unos segundos ella empieza un ligero vaivén, siguiendo el ritmo de la música y sin perder de vista los ojos de su marido. En ese momento ella pega un par de saltitos, como siguiendo el compás de la música y justo en ese momento y debido a mi tremenda erección, cuando cae en ese segundo saltito y deja caer su peso sobre mi miembro, la cabeza de éste se entierra en su vagina. Esto hace que yo me tenga que agachar un poquito más.

Ella cuando lo nota, vuelve a dar otro pequeño saltito, no sé si para que saliera mi punta o para que entrara más, pero al estar mi miembro tan erecto y con la punta ya introducida, lo que consigue al caer otra vez es que mi miembro se introduzca mucho más y yo me tenga que agachar un poquito más. Ya no había marcha atrás, mi miembro estaba dentro de ella, su vagina lo había asimilado perfectamente al estar tan mojada por los juegos anteriores y ahora no podría de dar más saltitos.

Gracias a la viga no me caí al suelo, puesto que la sensación que estaba experimentando, ese placer tan grande que sentía casi hace que me desmaye. A cada saltito que ella daba más se metía mi pene en su vagina y más rara era mi postura. Ella dejó de saltar, se puso de puntillas y mecía su cuerpo hacia atrás y hacia delante, sin parar. Se notaba que ella estaba cerca del orgasmo, al igual que yo, porque ya no coordinaba sus movimientos y se le notaba que no iba al ritmo de la música, sino al ritmo de nuestros placeres. Su marido mientras tanto no se enteraba de nada, estaba bailando con un grupo de hombres que estaban a 3 metros de nosotros.

Yo ya no podía más, cogí a Amelia de la cintura con las dos manos con fuerza y empezamos el ritmo de meter y sacar más rápido que nunca, estábamos a punto de estallar ambos. Ella estaba con los ojos cerrados y la boca abierta, dejando escapar jadeos que eran amortiguados por el ruido que nos envolvía, pero que yo podía escuchar al estar tan pegado. Yo me encontraba prácticamente igual, ambos estábamos fuera de nosotros mismos.

En ese momento noto que ella empieza a convulsionar, a sufrir espasmos en su vagina, cosa que hace que sus labios vaginales opriman con más fuerza mi miembro y lo exprima. Ella se está corriendo y se le escapa un ligero grito, yo empiezo a correrme al mismo tiempo que ella. Noto como sus fluidos empapan mi pene y ella nota como yo la lleno de mi leche. No sé si ella soltó más o menos fluidos que yo, pero aquello era una auténtica catarata de placer. Nuestras piernas temblaban, ella se tuvo que recostar totalmente en mi cuerpo para no caerse. Yo apoyé todo mi peso en la viga para aguantar su cuerpo y el mío, ¡había sido el mejor polvo de mi vida!

Esta postura duró no más de unos minutos, hasta que ambos logramos recuperar ligeramente las fuerzas y el aliento. Cuando saqué mi miembro de su vagina una cantidad de leche y flujos de ella corrieron por sus piernas y mis pantalones. Ella se dio la vuelta, me miró a los ojos durante breves segundo, acercó su boca a mi oído y me dijo: “Gracias por lo que me has hecho, eres un cielo”.

Me dio un beso en la oreja y se fue.

Esa noche ya no la volví a ver…

Autor: Alfonso

Goza con un buen video, clica aquí. http://www.videosmarqueze.com/ y lo guardas en tu PC.

Me gusta / No me gusta

Mi prima Juani

La muy zorra, disfrutaba como loca, gemía, jadeaba, se retorcía y sobre todo gritaba, sabiendo que era la primera vez que mi primita iba a recibir una cosa así intenté hacerlo con cuidado, empecé a metérsela poco a poco, metía un poco y la sacaba para luego meterle otro poquito, hasta que llegué a notar su telita y ya ahí no hubo cuidado, de un solo golpe mandé su virginidad a la mierda.

Esto ocurrió hace ya varios años, yo tenía por aquel entonces 21 años y mi prima Juani, la niña más preciosa que yo había visto jamás, 18. Mi prima no era muy alta, 1,66 piel morena y suave, pelo negro y largo, unos ojos verdes que quitaban el sentido y el resto de su cuerpo no desmerecía para nada, tenía unos hermosos pechos grandes y tiesos, siempre mirando para el cielo, y un culito increíblemente redondo y al igual que sus pechos bien firme. Yo no soy ningún “tío bueno”, pero tampoco estoy mal, 1,76, moreno y un poquito de gimnasio.

Bien contado esto, todo pasó en un verano que mi padre tenía que trabajar todo el verano y no nos podíamos ir a la playa todos juntos como hacíamos todos los años, así que se nos ocurrió alquilar una casita en el campo con piscina y todo y pasar allí el verano. La alquilamos en una urbanización que está a unos 10 Km. de mi pueblo, era una casa grande con un gran jardín y una piscina enorme, además estaba rodeada por un huerto de naranjos con lo cual desde el jardín hasta la calle o hasta el vecino más próximo había muchos metros.

Como es normal desde que nos fuimos, todos nuestros familiares iban allí cada vez que podían a disfrutar del campo y sobre todo de la piscina, pero el momento que cambió ese verano y parte de mi vida fue cuando un mañana me llamó Juani y me dijo si podía venirse a la piscina con unas amigas. Yo le dije que sí, que yo tenía que salir pero que mi madre estaría allí.

La verdad es que esa llamada en principio no me llamó mucho la atención, pues ya que son mi prima y unas amigas, ¡que rollo! (tengo que decir que nunca me había fijado en mi prima), yo ya me disponía a marcharme cuando de repente la vi llegar, allí estaba, era increíble como había cambiado mi prima en unos pocos meses, que había sido de aquella niña del verano pasado, era increíble, esas tetas que se notaban debajo de su top y ese culito que quería reventar el short azul que traía puesto, se me acercó y me saludó muy cariñosa como siempre, pero yo estaba en otro mundo.

-¿Que te pasa primo? me preguntó, nada dije yo casi sin poder hablar, me había quedado fuera de juego, mi polla se había puesto enorme y eso me resultó raro pues era mi prima, pero joder ¡como estaba mi prima! Después me presentó a sus amigas pero ninguna le llegaba ni a la suela de los zapatos y yo me marché pues había quedado con unos amigos para comer.

La verdad es que volví pronto pues lo que había visto no me dejó de pasar por la cabeza todo el día y no tenía ganas de estar con mis amigos, solo tenía ganas de llegar a casa y hacerme una gran paja pensando en mi primita. Cuando llegué aun estaba allí mi prima y sus amigas. Por supuesto me fui directo a la piscina, estaba fuera de mí, solo quería cogerme a mi prima y no sabía cómo, gracias una pelota que había por allí empiezas a jugar y claro yo a rozarme, todo mi juego se centraba en tocar, manosear, babear a mi prima, le tocaba las tetas, el culo, le rozaba mi polla, la verdad es que creo que todo el mundo allí se dio cuenta pero como Juani no dijo nada, yo seguí a lo mío hasta que se marcharon, lo que aproveché para meterme en baño y tener la mayor y más placentera paja, de mi vida…

Mientras me la hacía solo podía pensar en mis manos tocando a mi prima y como mi polla la había rozado en varias ocasiones, fue increíble, la corrida más grande de mi vida.

A partir de aquel día la llamaba de vez en cuando, para invitarla a la piscina pero siempre tenía cosas que hacer y yo empecé a sospechar que quizás se hubiera dado cuenta y estuviera molesta conmigo y no quisiera venir. Pero un fin de semana que mis padres iban a ir al bautizo del hijo de uno de sus amigos y que aprovecharían para pasar allí los 2 días, me llamó mi tía, ella también iba al bautizo y me preguntó si no me importaría que mi prima se quedara el fin de semana conmigo allí en la parcela para que no estuviera sola en casa, a lo cual le dije que si, que me encantaría que se vinera para casa.

Pero al colgar, me entró el miedo, y si mi prima se dio cuenta y estaba molesta conmigo, y si le dice algo a sus padres para no quedarse allí, no sabía que hacer, pero cuando llegaron, yo estaba acojonado, ella se me acercó y me saludó como si nada, lo que me tranquilizó bastante. Mis padres terminaron de cargar el coche y se fueron con mis tíos para no volver hasta el domingo por la tarde.

Yo decidí intentar pasar el fin de semana como si nada hubiera ocurrido e intentar olvidar a mi prima, pero que iluso, después de enseñar a mi prima su habitación me fui a la piscina a tomar un poco el sol, al rato apareció mi prima, yo intentaba no fijarme pero joder, ese bikini que no se si se puede llamar así, pues eran 2 minúsculos chachitos de tela, que solo tapaban sus pezones y un pañuelo alrededor de su cintura eran un imán para mis ojos y sobre todo para mi polla, que estaba empezando a ponerse durísima.

Juani llegó al borde de la piscina y se puso justo enfrente de mí, de cara a la piscina y dándome a mí a ver toda su hermosa espalda, de pronto se inclinó para tocar el agua a la vez que se quitaba el pañuelo, y joder casi me corro, debajo de aquella tela solo llevaba un tanguita de hilo, Sí, mi prima estaba dándome una panorámica de su hermoso culo y yo ya no podía más iba a reventar, y de pronto caí en la cuenta, que hacía mi prima allí, ella ya se había quedado varias veces sola cuando mis padres y los suyos se iban de fin de semana y además dando aquella espectacular imagen, no me lo podía creer, y si mi prima también estuviese deseando que pasara algo más, así que me decidí averiguarlo.

-Oye Juani, le dije, te importaría que llamara a unos amigos para que se vinieran a pasar el día, su cara lo dijo todo, y cuando me dijo que lo mejor es que pasáramos el día solos, que no tenía ganas de jaleo, no me lo pude creer, era verdad- aquella hembra que llevaba ya muchos días provocándome tremendas pajas, estaba allí delante de mí, casi desnuda y con ganas de guerra, pero tenía que ir poco a poco.

Así que me tiré al agua y empecé a jugar con ella, al principio como si nada y poco a poco empecé a ir subiendo un poco el nivel, le tocaba una teta, la cogía por el culo para hacerle una ahogadilla, así hasta que me acerqué por detrás y casi se la clavó de un solo tirón, mi polla se deslizó entre sus enormes cachetes justo hasta la entrada de su coño, ella se volvió y sonrió.

-Ten cuidado con eso me dijo, que ningún gesto de reproche ni una mala cara, así que ya estaba seguro, iba a mojar y no me lo podía creer.

Seguimos jugando hasta que de pronto y “sin querer” le tiré del bikini y dejé sus pechos al aire, era maravilloso contemplar aquello, yo fingí y le pedí disculpas pero me dijo que no pasaba nada, que ella tomaba el sol así y que tampoco, yo era su primo y que no importaba que le viera las tetas, pero eso ya me había sacado de mis casillas y le dije, -Pues yo lo tomo en pelotas y si a ti no te importa que te vea las tetas a mi no me importa que me veas la polla, así que antes de que pudiera ni siquiera decir nada me saqué el bañador y dejé al aire mi polla que estaba tiesa como en pocas ocasiones.

Ella clavó su vista en mi polla, la verdad es que parecía que era la primera vez que veía una, se quedó sin aire, quizás quería aquello pero le había llegado de sorpresa y yo decidí no perder la oportunidad.

– ¿Que te pasa, es la primera vez que ves una? – Sí.- ¿Y que te parece? – No sé, es enorme, me dijo. Tampoco es que yo sea un elefante, pero tampoco está nada mal, todo hay que decirlo.- ¿Te gustaría tocarla? – Sí por favor Vale, pero mejor vayámonos para la casa que será mejor…

Yo noté que aunque ella había provocado la situación y la deseaba tanto como yo, temía que el entorno de la piscina le hiciera echarse atrás, así que decidí llevármela para dentro. Cuando entramos ella iba delante mío aunque no dejaba de mirar de reojo mi polla y yo no me lo creía, lo que hacía unos días era mi fantasía en mis sesiones de paja se estaba haciendo realidad y aun mejor, pues estaba viendo que mi primita estaba algo verde y que iba a poder hacer lo que quisiera con ella. Llegamos al salón y le dije que se sentara en el sofá, yo me acerqué lo suficiente para ponerle mi polla muy cerca de boca.

– Venga cógela que no muerde, le dije. Ella alargó la mano y me la agarró.- No así no, putita, cógela bien, aprieta que no se rompe. Parece que aquella palabra la puso a mil porque los ojos se le abrieron y me la agarró que casi me la parte, de pronto se le quitó el miedo. -Pero no te quedes así, le dije, ahora hazme una paja que me tienes loco…

Ella empezó lentamente a mover su mano de arriba abajo, cada vez un poco más rápido, aprendía muy rápido, seguía moviendo su mano mientras yo ya estaba comiéndole la boca y tocando sus tetas, que bien lo hacía, me tenía en el cielo. De repente la cogí del pelo y le dije, –Abre la boca, que te la voy a follar, al parecer la idea no le gustó mucho, pero ella estaba como loca y no era capaz de negarse a nada, me costó un poco pero al final conseguí que la abriera y mi polla empezó a entrar y salir mientras ella con su lengua jugaba con mi glande, era algo para grabar, mi prima, si la puta de mi prima me estaba haciendo una mamada impresionante, así que no tardé en vaciarme todo dentro de ella. Yo temí que le diera asco o algo pero la muy zorra se tragó casi toda mi leche y la que no pudo tragar se cayó sobre sus tetas lo que aproveché para restregarle mi polla en sus tetas.

-Ahora te toca a ti, le dije y la tumbé en el sofá, le quité el tanguita y abrí sus piernas, quedando ante mí el coñito más bonito que había visto, perfectamente depilado, eso sí dejando marcado el triangulito, la verdad como a mí me gusta. Bajé mi lengua poco a poco besando toda su pierna y cuando llegué a su cueva empecé a chuparla como nunca había chupado una, ella estaba ya totalmente empapada y seguía manando líquidos que me volvían loco, primero comía sus labios, después seguí con su clítoris, que estaba enorme y muy duro, no creo que nunca se hubiera excitado tanto, poco a poco comencé a meterle un dedo y ella empezó a jadear como una loca, después otro y otro, llegué a meterle tres dedos mientras le chupaba el clítoris, lo cual la llevó a tener varios orgasmos, uno detrás de otro.

La muy zorra, disfrutaba como loca, gemía, jadeaba, se retorcía y sobre todo gritaba, maaaassssssss, cabbbbbrrrrroooonnnnn, hazme correrme, sigue, joder me muerooooooooooooooooooo. Mi polla que ya llevaba un buen rato en pie de guerra no podía más, así que me incorporé y se la puse en la entrada, empezando a refregárselo de abajo a arriba y al revés, estaba como loca y yo ya no podía más aunque sabiendo que era la primera vez que mi primita iba a recibir una cosa así intenté hacerlo con cuidado, empecé a metérsela poco a poco, metía un poco y la sacaba para luego meterle otro poquito, hasta que llegué a notar su telita y ya ahí no hubo cuidado, de un solo golpe mandé su virginidad a la mierda y la verdad es que le tuvo que doler porque su coño se retorcía, pero yo con mi polla ya dentro de ella notaba todo esos movimientos y me la ponía aun más grande, esperé un poco y empecé a bombear, primero poco a poco y después como un loco, llevaba mucho tiempo esperando aquello.

– Puta te voy a destrozar, ábrete, ábrete. – Fóllame cabrón, parte…me… sii…gu…eee…ee…ee…

¡Que coño tiene mi prima!, que cosa más rica, yo seguía bombeando cada vez más rápido y ella empezó a tener orgasmos al igual que antes uno tras otro, era increíble, allí estaba partiendo a mi prima, follándomela por primera vez en su vida, y además era multiorgásmica. Cuando ya no podía más se la saqué y me puse en la posición del 69 y mientras le terminaba de comer el coño, el cual era el que más encharcado había visto en mi vida, comencé a llenarle otra vez su boca con todo mis jugos. Fue una de las mayores explosiones de mi vida.

Nos quedamos durante un buen rato en aquella posición, yo se la comía y ella me la comía, cuando por fin me levanté le pregunté que le había parecido, me dijo que había sido increíble, pero que se había quedado con las ganas de sentirme correrme en ella, eso me dolió bastante pero no me podía arriesgar a que se quedara embarazada, pero todo tiene solución le dije.

Como un resorte me puse otra vez a comerle el coño, pero esta vez en vez de introducirle mi dedo corazón en su coño fue mi pulgar el que se dirigió a su culo, ella dio un salto y me pidió que no, pero ya mi dedo había empezado a entrar, supongo que aunque aquello no fuera de su agrado o quizás le diese miedo, el grado de excitación que tenía y las ganas de que me corriese dentro fueron mayores y su esfínter empezó a dar de sí.

Al poco rato mi dedo entraba ya fácilmente, entonces la puse a cuatro patas y dirigí mi polla a su culo, la verdad es que me costó, entraba un poco y se salía, apretaba y nada, pero poco a poco aquello empezó a gustarle y abrirse un poco, ella me pidió que fuese con cuidado y despacito y así empecé, cuando por fin entró emprendí un movimiento lento de mete y saca, la verdad es que la presión que mi polla estaba sufriendo y la visión de mi prima a cuatro patas delante mío y sobre todo el movimiento de sus tetas que casi le daban en la cara me hicieron darme cuenta que mucho no iba a aguantar aquello, así que comencé a partirla como si fuera un animal, ella gritaba y gritaba.

– Nooo…oo, para, me haces dañooo. Para…aa, hijjo…oopu…tttaa…aa. Me vas a partirrr…rrr. Para por favoor…rrrr.

Pero yo ya no podía parar, el placer estaba siendo enorme y aquellos gritos no hacían sino dar más fuerte, la tenía bien agarrada por las caderas y tiraba hacia mí con todas mis fuerzas, de pronto aquellos gritos empezaron a cambiarse por otros.

– Nooo paress, mmáss fuerte. Sigue, me estoy corriendooo. Me corroo. Me voooyyyyy. Corrreettteeeee, cabrón. Me estás volviendo loca.

La verdad es que aquello ya fue demasiado y como un volcán volví a tener una eyaculación increíble, le llené a mi prima sus tripas con mi leche caliente mientras ella seguía gritando y teniendo orgasmos.

Todo esto continúo durante el fin de semana, pero eso es más adelante, si es que os gusta lo que os he contado.

Autor: Wasoxx

Me gusta / No me gusta

Día en la playa

Ella me dice, como veo que has perdido la virginidad conmigo yo perderé la virginidad en otro sitio, y dándose la vuelta se quita la parte de abajo y me da su culo para que se la meta, en ese momento, de una embestida se la meto hasta los huevos y empiezo un mete saca que en poco tiempo llega a un orgasmo, que decía que nadie le había llevado, y al poco tiempo me corrí dentro de su culo.

Mi nombre no importa, la historia que voy a contar ocurrió hace 14 años, mi edad ahora es de 32 entonces tenía  18, vivo en un pueblo del sur de España, y por aquel tiempo mi madre tenía una amiga de unos 35 años, ella era de 1.70 mts. Estaba como un tren, tenía un culo respingón, unos senos de la talla 95 y sin barriga, ella tenía dos hijos, y un marido que pasaba de ella.

Un día le dijo a mi madre que se iba a la playa un día de fiesta de nuestra comunidad autónoma, y le preguntó a mi madre por que no la acompañaba, y mi madre le dijo que a ellos no les gustaba la playa, yo por aquel tiempo estaba enamorado de otra de mis vecinas. Pero eso es otra historia, pues resulta que le dijo que no le gustaría irse sola, y mi madre le dijo que yo nunca había ido a la playa, y ella contestó que me fuera con ella.

El día convenido a las 8 de la mañana pasó a recogerme para poder emprender el viaje, el marido se quedó trabajando como todos los días de fiesta en un segundo trabajo.

A las 11 de la mañana llegamos a la playa, íbamos sus dos hijos, una amiga de su hija ella y yo.  Ella llevaba un bikini, que cuando la vi deseé besarla, pero me corté muchísimo, porque yo todavía era virgen, yo iba con un bañador bastante ajustado, bueno nos sentamos debajo de la sombrilla, ella se quedó fuera para ponerse morena y no paraba de mirarla, hasta que llegó una muchacha al lado nuestro, entonces  se quitó la parte de arriba, del bikini, ella me miró y se echó a reír, porque no había visto unas tetas en mi vida en carne y hueso, entonces ella me mira hacia el bulto y se ríe.

– Tenías que meterte en el agua porque te estás poniendo malito, me dice.

Yo me pongo colorado y ella me dice “no pasa nada es normal además es muy guapa”. Yo le digo que la más guapa de la playa es ella y ella se ríe, empezamos hablar mientras los niños juegan en la playa, y no puedo dejar de mirar a la muchacha que está junto a nosotros, en un momento dado dice:

– Nos vamos a jugar al agua. Yo le digo que estoy muy nervioso.  A lo que ella me responde: tranquilo.

Nos metemos en el agua y empezamos a jugar con la pelota, y ella me pregunta cómo está tu hermanito, le digo que bien aunque todavía no está relajado. Se echa a reír en esos momentos no hay mucha gente en el agua, y los niños están en la playa como a 30 mts. de nosotros, seguimos jugando y en un momento que estamos juntos peleándonos con la pelota, ella baja y como sin querer me toca mi polla, yo me quedo paralizado y ella dice, – Si, es verdad que todavía no está relajada. Yo me pongo nervioso y pregunta: -¿Qué te pasa, estamos solos y no pasa nada, no?

Escuchando esas palabras me excito más, y ella me dice: -Si me enseñas tu polla te enseño lo que quieras.  Me bajo el pantalón del bañador, y dice, -No veo nada, espera, se acerca a mí, y me coge la polla, y yo le digo que estoy muy nervioso y ella dándome un beso en los labios dice tranquilízate, no pasa nada, entonces ella se mete la cabeza en el agua y me da un beso en la punta y me chupa el glande, y al poco tiempo sale del agua, yo estoy como en el paraíso, miro a sus hijos y ellos están jugando, entonces ella se me acerca y me dice, -Mira mis pechos, y se quita la parte de arriba del bikini, y le pido si le puedo tocar su coño, y ella me dice al oído que lo está deseando.

Le meto la mano debajo del bikini y le toco el monte de Venus que tiene encima de su coño, y toco los labios y los noto muy grandes y le pregunto: -¿Y eso? ella me contesta, – De ver como mirabas a la muchacha me excitó, y cuando vi tu polla dije que me la tenía que meter en mi coño hoy, diciendo esto se acerca, me coge la polla y empieza a tocarla y a acariciarla, en un momento me acerco a ella y le  ladeo la parte de abajo del bikini, y se empieza a meter el glande, estoy en el paraíso, y ella echa la cabeza para atrás, en ese momento no aguanto más y le meto la polla de una embestida, a ella se le va un suspiro que los que estaban a 10 mts. de nosotros nos miran, a mi ya me da todo igual, le empiezo a besar locamente en la boca, y ella me da la lengua, que ganas tenía de besarla.

En ese mete saca, estoy a punto de correrme  y ella no lo nota,  y me dice, -Tranquilo que tenemos que disfrutar, en ese momento  se baja de mi polla, y se da la vuelta y me dice, -Como veo que  has perdido la virginidad conmigo yo perderé la virginidad en otro sitio, y dándose la vuelta se quita la parte de abajo y me da su culo  para que se la meta, en ese momento, de una embestida se la meto hasta los huevos y empiezo un mete saca que en poco tiempo llega a un orgasmo, que decía que nadie le había llevado, y al poco tiempo me corrí dentro de su culo, tardamos un tiempo en recuperarnos y nos acomodamos la ropa, y se acercó a mí antes de salir del agua y me dice:

-Esto tendremos que repetirlo en nuestro pueblo.

Pero eso será otro relato.

Autor: Carlos

Me gusta / No me gusta