Masturbación con Consolador en México.

Hola amigos de Marqueze. Desde hace años visito su portal, desde que el portal incluía temas relacionados a Linux hasta el día de ahora que Linux quedó en el olvido de Marqueze.
Eso fue hace 10 años, hoy tengo 36 divorciado y casado de nuevo, mi pinga no es grande (13cm), pero me mide 5.5 de diámetro.
Mi intención en un inicio era visitar Marqueze por Linux, pero ese botón de relatos siempre me atrajo. Al inicio leía relatos casi de todo tipo, sobre todo esos relatos heterosexuales con penetración anal; sin embargo, fui más allá y en alguna ocasión por accidente comencé a leer un relato GAY el cual terminé de leer al final súper excitado.
A la fecha solo he tenido relaciones con mujeres (hetero), sin embargo siempre he tenido esa curiosidad de experimentar algo más. En alguna ocasión me quedé de ver con un chico para conocernos, pero a falta de lugar a dónde ir, solo quedó en eso, en conocernos; lo intenté contactar después pero me fue imposible localizarlo, por lo que experimentar una relación con alguna persona del mismo sexo no se ha realizado, además de que tampoco me ha sido prioridad.
Sin embargo, con el pasar de los años he tenido dos novias de mente abierta, una de ellas ahora es mi esposa. No recuerdo cómo, pero con la primera tuve unas sesiones de sexo muy ricas, tan ricas que me daba unos ricos besos negros de locura, lo que nadie me ha vuelto a dar. Además de ellos, estimuló mi próstata de una manera deliciosa con sus dedos, fabulosa la mujer!!!!
A partir de ahí cuando mi necesidad de saciar mi calentura era enorme y estaba solo, me masturbaba pensando en todo lo que hacía con esa antigua novia, después no solo me la jalaba sino que intenté lo que nunca creí hacer, meterme un dedo, luego fueron dos, luego el mango de un desarmador pequeño (lo que resulto algo doloroso), después seguí con objetos más ergonómicos para mi ano hasta que llegué a la zanahoria calentada en un microondas. En realidad todos objetos pequeños.

Luego tuve más novias “algunas MUY cerradas en su mente” y hasta que llegó mi esposa. Cuando éramos novios le compré un consolador más grande que mi pene, como para introducir de 15-18cm aunque con poco menos que el ancho de mi pene. 5.0cm. Al inicio jugábamos con él usándolo en su cuerpo, pero al paso del tiempo ella le perdió el interés y lo guardamos por un largo rato. Después compré una bala vibratoria, pero el día que la quise usar con ella inmediatamente me dijo que la lastimó, por lo que también la guardamos. En una de esas calenturas fuertes le dije que me la metiera y ella insegura de eso, accedió a hacerlo proporcionándome masturbación al mismo tiempo, era la primera vez que me introducía algo, pues solo en una ocasión antes me había introducido solo la punta de su dedo. Aún recuerdo esa ocasión… wow… mi leche salió a borbotones ella decía que sintió mi pene como una manguera, como cuando pasa el agua a través de ella.
Después de eso, cuando le pedía la bala, ya lo hacía sin tabú y en lo que yo tenía la bala adentro, le daba unas buenas cogidas, llegando al clímax total!!!
He ido más lejos, ya le pedí que deseo que ella me coja, aún no está muy convencida, pero dijo que lo hará, porque claro, hay que comprar lo necesario (un arnés). Le pedí que usara el consolador que teníamos guardado, pero no se atreve a hacerlo porque dice que está muy grande y que me puede lastimar, así que “según” hasta que compremos uno más pequeño para mí, mientras tanto la bala y la inserción de dos dedos hasta el fondo de mi culo no han faltado.
Pero un día cuando estaba solo, mi calentura era demasiada luego de leer un montón de relatos de marqueze, y que decido sacar ese consolador; pero antes decidí tomar una ducha para tratar de lavarme el orto, pero al mismo tiempo en la ducha comencé a dilatarlo con uno, dos, tres y hasta 4 dedos; que aunque no me alcanzo bien, logré mi tarea y salí más caliente. Le unté Gel al Consolador y me unté Gel en mi ano y que empiezo!!!… Me costó algo de trabajo al inicio y me di cuenta que insertarlo rápido sería peligroso, así que fui empujado poco a poco, pero al mismo tiempo para lograr más placer hacia movimientos como de “mete-saca”, muy rápidos y muy cortos, casi eran como muy rápidos y pequeños “push”, con lo que se empezó a abrir camino muy fácil, al punto que cuando sentí, ya había llegado a tope.
Me sentía lleno, esperé un momento a que mi recto se relajara, mi verga estaba flácida y babeando como nunca, estaba acostado boca-arriba, apoyando el consolador con la misma cama y con mi peso… hasta adentro!!!!…. Hasta que dije, es el momento de la acción, me puse de lado y comencé el mete y saca, me puso a mil, entraba y salía con facilidad, me puse frente al espejo y se veía fabuloso, mi culo con una VERGOTA adentro, así seguí hasta que dije es hora de terminar. Me puse de nuevo boca-abajo y me masturbé hasta le salieran borbollones de leche.
Cuando la saqué, estaba toda “encacada”, así que lo primero fue la limpieza. Luego de eso he tenido más sesiones como esta en solitario, aunque me encantaría que mi esposa me ayude en ello, jajaja.
No descarto la posibilidad de tirarme un macho y que en una de esas un macho me tire, pero eso el tiempo lo dirá, no tengo prisa.

SALUDOS!

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Sucedio en Agosto-1

SUCEDIO EN AGOSTO – 1

Hola, somos un matrimonio, de muchos años de convivencia mutua, manteniendo una relación abierta, pudiendo cada uno mantener relaciones sexuales plenas fuera de la pareja, pero siempre bajo dos premisas, en caso de que una de las partes no este presente, se le deberá de contar todo lo acontecido y la segunda, que solo se podrán llevar los ligues a casa si ambos toman parte activa, si es uno el que realiza una conquista sin que el otro este presente, no podrá llevarla a casa.

Primero nos presentaremos, Carmen, mide 165 y pesa 60 Kg., con unas buenas tetas, usa una talla 100 de sujetador, coronadas por unos pezones que cuando están en pie de guerra tienen el tamaño de una avellana, por lo que se marcan bien si no lleva suje, en cuanto a su coño, este es rosadito con unos buenos labios y con un clítoris bien marcado, el único bello del cuerpo, tras realizarse una depilación definitiva, es el que lleva en la cabeza y en las cejas, con una melenita color caoba, disfruta lo mismo saboreando una buena polla que comiéndose un jugoso coño, sobre todo si estos están rasurados.

Juan, 174 y 80 kg., al igual que ella, también se sometió a una depilación definitiva de su cuerpo, por lo que solo tiene pelo en la cabeza y en las cejas, también él, es bisexual al igual que ella y le gusta ponerse lencería y ropa femenina, y esta dotado de una polla de 20 cm por 4 cm de grosor.

Como compramos los pisos sobre plano, tanto nuestra amiga Monika y su marido como nosotros, hicimos, que de lo que iban a ser en un principio 4 pisos de 90 m2 más terraza, se quedaran en 2 de 180 m2 más 2 terrazas cada uno, contamos con acceso directo del ascensor, desde el garaje a la planta, hecho este que nos da cierta intimidad a la hora de salir y entrar en casa, aprovechamos también para que en cada una de las terrazas nos habilitaran unos pasos que hicieran que ambas terrazas se comunicaran, así mismo pedimos que las terrazas, excepto en el lado en que ambas se comunicaban, nos las rodearan con un seto de arbusto que les diera la necesaria intimidad con respecto a los bloque que nos rodeaban.

Cada uno de los pisos contaba con una habitación principal en la que había dos camas de 150 juntas, un baño completo con una cabina-ducha de hidromasaje de 150x90x223 y un pequeño vestidor, además contaba con dos habitaciones más, un salón hermoso, una pequeña habitación de estudio, cocina, otro baño completo y una pequeña despensa.

Monika se quedó Viuda, estando embarazada de 7 meses, en el año 2003 al morir su marido en un accidente de tráfico, con ambos manteníamos una gran amistad, se podía decir que éramos un matrimonio a cuatro, tan pronto estábamos los cuatro juntos en la cama, de ahí que decidiéramos poner dos camas de 150 juntas en cada habitación principal, como que nos intercambiamos las parejas, sobre todo cuando nos íbamos de vacaciones o de puente, momento que aprovechábamos el que nadie nos conocía para intercambiarnos las parejas, normalmente desde que salíamos de casa hasta que volvíamos, cada uno convivía con la pareja contraria.

La perdida de José fue un duro golpe, tanto para Monika, como para nosotros, desde el primer momento le ofrecimos todo nuestro apoyo y cariño, siendo los padrinos de la niña que nació en abril.

Monika siguió trabajando como responsable de enfermería en una Mutua de accidentes de trabajo, normalmente en horario de mañana, de 8 a 15 horas de Lunes a viernes, rara era la vez en que tuviera que ir alguna tarde o algún sábado, para el cuidado de la niña y realizar los trabajo de casa había contratado a Leonor, viuda ella también, de 41 años y sin hijos, a pesar de la edad se conservaba bastante bien manteniendo ese sex-appeal, que venía todas las mañanas de 7:30 a 15:30, así mismo durante tres días a la semana dedicaba una hora y media a nuestra casa, sobre todo la plancha.

Los dos somos amantes del nudismo, por lo que, tras consultar con Leonor, si la molestaba que anduviéramos en pelotas por casa cuando ella estuviera, viendo que ella no tenía ningún inconveniente, optamos por ir en pelotas, tanto dentro de casa, como cuando salíamos a la terraza, tanto estuviera como si no, manifestándonos ella que si no nos importaba a lo mejor se animaba algún día de verano a quedarse como su madre la había parido.

En el sexo nos gusta probar de todo y en cualquier sitio, excepto el dolor extremo, la sangre y la escatología, por lo que siempre que se nos presenta la oportunidad de tener alguna aventura, la aprovechamos, lo hemos hecho en probadores de ropa en grandes superficies, en ascensores, sitios públicos etc., independientemente de que en ese momento estemos los dos o no.

Las pocas veces que coincidimos con Leonor en casa procurábamos mantener las formas, hasta que una vez nos pillo follando en la terraza, mientras estaba realizando las labores diarias en casa de Monika, quedándonos un poco cortados, hasta que ella dándose cuenta nos manifestó que podíamos seguir, que si no fuera por la cantidad de plancha atrasada que tenia, se uniría a nosotros, a partir de entonces todo fue diferente, disfrutando de unas relaciones sexuales placenteras todos sin tener que preocuparnos de nada más que de disfrutar y gozar, incluida Leonor.

Mientras que Carmen se dedica a la publicidad, como directora de marketing en una importante empresa publicitaria, por lo que viaja bastante, por el territorio nacional principalmente, Juan junto con un socio, son dueños de una empresa dedicada al diseño de software a medida, por lo que ambos disfrutamos de una completa flexibilidad de horarios laborales.

Si bien esta vez seré yo, Carmen, la que os narre la experiencia vivida tras una apuesta que hicimos mi marido y yo, en otras ocasiones será él, el que narre distintas experiencias, sobre todo si yo no he tomado parte en ellas.

Estábamos un domingo de comienzos de Agosto de 2008, un día caluroso, mi marido y yo comiendo, en pelotas, en la terraza mientras charlábamos de diferentes temas, hasta que en un momento dado, nos enzarzamos en una discusión, al comentarme mi marido que había visto a la vecina y amiga nuestra, Monika, muy acaramelada con un chico el viernes por la mañana.

Imposible, le conteste yo, te habrás confundido, no sería ella, en caso de que Monika estuviera con alguien, sabes tú que nos lo habría comentado, además durante estos días no la hemos visto, ni sentido en casa.

El seguía enrocado en su posición, y como esto no nos llevaba a ningún sitio, le dije que si, que tenía razón, que no íbamos a discutir por una tontería, pero eso es algo que a él no le gusta, no acepta que le den la razón como a un tonto por zanjar una discusión, así que me dijo,

  • Mira Carmen, vamos hacer una apuesta, el que al final tenga razón y gane la misma podrá hacer uso del otro durante una semana a su antojo.

O sea, que el que pierda será el esclavo del otro por una semana, debiendo realizar todo lo que el otro le ordene?, le replique yo.

  • Si, eso es

De acuerdo, ahora mismo le pregunto si esta saliendo con algún chico, dije yo levantándome y dirigiéndome a su terraza para llamarla, entrando en su terraza me encamine hacia la cocina llamándola.

Hola Monika, tienes un momento, le comente, es que tengo una pequeña discusión con Juan, te invito a tomar un café y a ver si tú nos aclaras el tema.

  • De acuerdo, espera un minuto que termino de recoger esto, me preparo algo para comer, que acabo de llegar de currar, y poniéndome cómoda para estar a vuestra altura, por que supongo que Juan estará como tú en pelotas?

Si, el también esta desnudo, no hace falta que te prepares nada para comer, puedes hacerlo con nosotros, Juan ha hecho paella y ha sobrado, seguro que todavía estará en su punto, pues acabamos de terminar con la paella y no hemos comenzado con el postre, así que nada, deja todo como esta que ya lo recogerás en otro momento, ponte cómoda que yo mientras voy preparando la mesa, le dije yo saliendo hacia nuestra terraza, cuando llegue le comente a mi marido que Monika no había comido y que venia ahora a comer con nosotros y de paso aclarar el tema de discusión.

  • Hola Juan, dijo Monika, apareciendo en la terraza, que es lo que tengo que tratar de esclarecer?
  • Hola preciosa, toma asiento, que en cuanto salga Carmen con los cubiertos y el plato, te lo contamos.

En ese momento aparecía yo, ya estas aquí, la verdad que cada día estas mas hermosa, le dije, por cierto que antes no te he preguntado, que tal la niña, que esta con los abuelos?

  • Si, esta con los abuelos, pero en la Rioja, les lleve el jueves por la tarde, después de comer, a mis padres y a la niña, esta se quedará allí con ellos hasta que vaya a recogerles, y de esta manera yo disfruto unos días de vacaciones sin niña, para luego ir a estar unos días con ellos y volver finalmente todos a principio de septiembre, para comenzar el curso escolar.

Pero no tenias que trabajar el viernes?

– Si, pero una compañera me comentó si podía hacerle el turno del domingo, ya que tenía una boda el sábado, y como ella tenía fiesta el viernes le cambie el turno, así que nos fuimos el jueves y volví ayer a última hora de la tarde

Pues, con lo que nos acabas de contar, creo que ya podemos dar por resuelto el tema de la discusión que manteníamos, verdad maridito mío?

  • Si, con lo expuesto aquí por Monika se puede dar por zanjada la discusión, has ganado, enhorabuena cariño, cuando quieras puedes cobrarte la apuesta.
  • No me estoy enterando de nada, me podéis explicar que es lo que me he perdido?

Veras Monika, aquí mi marido que decía que te había visto con un tío el viernes por la mañana en actitud muy cariñosa, yo le decía que se habría equivocado, que no eras tu, y al final para no seguir discutiendo le he dicho que vale que tenía razón, pero como ya sabes que no le gusta que le den la razón como a los tontos me ha lanzado una apuesta.

  • Ah, y en que consistía la apuesta, nos pregunto Monika.

La apuesta consistía en que el que perdiese, haría durante una semana todo lo que la otra persona le ordenase, o sea que durante una semana Juan será mi esclavo para todo lo que yo desee.

  • Y cuando comienza a contar el tiempo

Comenzara a contar a partir del próximo lunes día 18, ya que esta semana tengo algunas cosas que hacer, entre ellas un viaje por temas de trabajo el martes a Barcelona, del que no regresare hasta el jueves 14 por la tarde, además así aprovecho que comenzamos las vacaciones los dos el Lunes 18, con lo que dispondré de más tiempo para someterle a mis deseos.

  • uhmmm, eso no me lo pierdo yo, creo que la próxima semana, aprovechando que también le he dado vacaciones a Leonor, voy a pasar más tiempo con vosotros que en mi casa, si es que me dejáis.

Como no te vamos a dejar, puedes estar con nosotros todo cuanto quieras, para nosotros, ya sabes, que eres una más de la familia, si te parece, ya que estas sola te puedes quedar a vivir con nosotros hasta que vayas a recoger a la niña, sabes que tienes habitación para ti o que puedes compartir nuestra cama, además de esta manera estos dos días que voy a estar fuera os podéis hacer compañía mutua, y no tienes por que limpiar la casa si no la usas.

  • Por mi parte de acuerdo, durante tu ausencia te lo cuidare bien, y te prometo no desgastártelo mucho para que puedas disfrutar de un buen esclavo, y si no os importa me gustaría dormir con los dos cuando tú estés, y con tu marido los días que estés fuera, ya que llevo una temporada sin darle placer a mi cuerpo, salvo con mis dedos o mis juguetes.

De acuerdo, ya sabes que este cuerpo macizo que tienes me vuelve loca, dije yo, colocándome tras de ella y comenzando a acariciar sus pechos, mientras ella permanecía sentada en la silla, yo amasaba sus tetas a la vez que le pellizcaba los pezones, haciendo que de su garganta comenzaran a fluir los primeros gemidos.

  • Seguir que ahora me incorporo a la fiesta, voy a por el postre y un poco de cava fresquito, comento mi marido levantándose de la mesa en dirección hacia la cocina.

Descendí lentamente una de mis manos en dirección a su depilado coño, en su día fuimos los cuatro a realizarnos una depilación definitiva de nuestro cuerpo, nosotros tres y su difunto marido, a ver que tenemos aquí?, uhmmm si estas toda mojada, esto hay que secarlo no vaya a ser que cojas un resfriado, dije yo mientras me arrodillaba entre sus piernas.

  • Entre tus caricias y pensar en la apuesta que has cruzado con Juan, no he podido evitar en ponerme cachonda, pensando en lo mucho que espero disfrutar las próximas semanas con vosotros, siii sigueeee que bien lo haces Carmen, tu lengua esta haciendo que me derrita toda, siiiii siguuueeeee no pares por favor, me suplicaba Monika.
  • Que pasa con tanto jaleo, comento mi marido apareciendo con una bandeja en la que llevaba el postre, la botella de cava en una cubitera y las copas.

Esta putita que esta más caliente que una burra, parece una perra en celo, tiene todo el coño empapado y no para de segregar flujo.

  • Toma cariño saborea mi polla y deja de gritar que se va a enterar todo el vecindario, le dijo mi marido tras ponerle la polla en la boca, una vez que hubo dejado sobre la mesa la bandeja.
  • Así saboréala lentamente, sii, que bien que lo haces putita. Sigue así le decía Juan, a la vez que le iba acariciando los pechos, pellizcando y tirando de sus pezones.
  • Siii, seguir no paréis que me voy a correr siiii, que rico, comento Monika sacando mi polla de la boca durante unos segundos.

Si cariño córrete, dame todos tus flujos, le decía yo mientras no paraba de recorrer su coño con mi lengua a la vez que le mordisqueaba el clítoris y le introducía un par de dedos en el coño, así putita que jugos más ricos.

  • Siii, me corroooooo, chillo Monika, soltando la polla de mi marido y quedando desmadejada sobre la silla.
  • Coger un pastelito y tomar una copita de cava fresquito para reponeros, comentó mi marido dándonos una copa a cada una de nosotras, a la vez que él tomaba otra.

Cuando hube terminado con la copa de cava, cogí dos de las colchonetas que usábamos para tomar el sol en la terraza, las junte y tumbándome en ella le dije a Monika que se acercara y que me diera una buena comida de coño, ella enseguida se arrodilló entre mis piernas y comenzó a recorrer el coño con su lengua, bajando de vez en cuando hasta mi culo, donde jugaba con mi esfínter, todo esto mientras con una mano me acariciaba los pechos y con la otra me iba follando el coño introduciéndome un par de dedos en el.

  • Perdona Monika, pero la visión de este precioso culo que tienes, y que esta pidiendo a gritos que alguien se ocupe de él, me esta poniendo malo, tanto es así que me duelen los huevos, comento Juan, acercándose a nosotras.
  • Así que si no te importa te la voy a meter toda dentro, pero antes Carmen lubrícala un poco en tu boca, me dijo mientras me la ponía en mis labios.

Yo tome la polla de mi marido y la fui saboreando lentamente y ensalivándola, para que cuando se la fuera a meter a Monika en el culo estuviera lo suficientemente lubricada para que disfrutara, a pesar de que tiene al igual que yo o mí marido el culo bien abierto capaz de acoger buenas vergas y buenos puños.

  • Prepárate que voy, le comento mi marido a Monika, colocándose tras su culo, el cual comenzó a masajear introduciendo primero un dedo, jugando con el en el culo, cuando vio que este entraba sin dificultad sumo un dedo más, ya eran dos los que se abrían camino en el esfínter, de vez en cuando Juan escupía en el culo de Monika para que este se lubricara.

Cuando considero que ya estaba lo suficientemente lubricado el culo de nuestra amiga, apunto con su polla al centro del esfínter y de un solo golpe se la metió entera.

  • así putita siente como me follo este hermoso culo que tienes y que me vuelve loco.

Ella no podía hablar, ya que yo próxima a llegar al orgasmo, la sujete fuertemente la cabeza para que siguiera comiéndome el coño, siii asiiii sigue putita que ya me viene, siiii me cooorrooooo.

Monika recibió en su boca todos los fluidos que de mi coño emanaron, tragándolos sin que se desperdiciara una sola gota, una vez que se hubo tragado todo, siguió lamiéndome el coño y el culo a la vez que con las manos jugaba con mis tetas y mi coño, haciendo que nuevamente comenzara a calentarme.

Yo me gire, de manera que su coño quedara a la altura de mi boca y así poder saborearlo, entre tanto Juan, comenzó a acelerar el ritmo de sus embestidas en el culo de Monika a la vez que le manoseaba los pechos y le pellizcaba los pezones, haciendo que también ella comenzara a gemir, presa del placer.

  • Si, cabrón sigue, no pares, me vas a arrancar los pezones pero sigue que me voy a correr, siiiiii que gusto me das.
  • Yo también me voy a correr, te voy a llenar el culo de rica leche, si me corroooooo.

Casi al unísono nos corrimos los tres, Juan llenando el culo de Monika, mientras esta se vaciaba en mi boca y yo en la de ella, permanecimos durante un buen rato tirados en las colchonetas reponiéndonos, Juan con su polla en el culo de Monika, hasta que finalmente salió sola, entonces yo le dije a Monika que se pusiera de cuclillas y me diera todo lo que mi marido había descargado en su interior.

Monika ayudada por mi marido se levanto y se coloco de cuclillas de manera que de su culo fue saliendo la rica crema que Juan había depositado, yo la recogí toda y una vez que ya no salía más, me levante y me fundí en un beso con ella para compartir la crema como dos buenas amigas.

Descansamos durante un ratito, mientras nos tomábamos una nueva copa de cava, mientras decidíamos que hacer por la tarde, como ya eran las 16:30, decidimos, que ya que el día anterior había comenzado la Semana Grande de San Sebastian, darnos una ducha e ir a bailar un poco de bailes de salón a un cubano que conocíamos en San Sebastian, el cual además de la pista de baile tiene una zona de penumbra con unas butacas en la que se pueden hacer más cosas que hablar o tomarse algo, sin que nadie se escandalice o te moleste, y después picamos algo antes de ver los fuegos y sobre las 12 volvemos a casa.

  • Monika, dado que vas a pasar una temporadita con nosotros, puedes ir a casa a buscar la ropa que te vayas a poner y os ducháis las dos juntas, mientras yo recojo todo esto, y luego ya me ducho yo, comento mi marido.
  • De acuerdo, ahora vuelvo, dijo Monika dirigiéndose hacía su terraza.

Yo mientras preparo la ropa que me voy a poner y te espero en la ducha, dije yo dirigiéndome hacia la habitación, para la ocasión escogí un conjunto de sujetador de media copa de encaje en negro y tanga a juego, un vestido semitransparente palabra de honor elástico que me llegaba a medio muslo y unas sandalias con un tacón de 7 cm, una vez que prepare todo me dirigí a la ducha, momento en el que llego Monika, dejo todo lo que traía sobre la cama y nos dirigimos las dos a la ducha.

Nos dimos una ducha rapidita, enjabonándonos la una a la otra, ya que Juan ya estaba esperando para entrar, por lo que no pudimos entretenernos mucho, en cuanto salimos entró Juan a la ducha mientras nosotras nos secábamos la una a la otra, momento que aprovechábamos para acariciarnos las tetas.

Una vez que nos duchamos, fuimos a vestirnos, Monika había elegido para la ocasión un conjunto de sujetador de media copa y tanga en blanco, con un mini vestido elástico color champán, junto con unas sandalias de 5 cm de tacón, he de decir que Monika tiene las mismas medidas que yo, de hecho compartimos y nos intercambiamos habitualmente la ropa, incluida la lencería.

Nos maquillamos la una a la otra y cuando ya nos pareció que estábamos listas salimos las dos de la habitación y nos presentamos en el salón, donde nos esperaba Juan, el se había puesto unas bermudas con una camiseta y unas sandalias.

  • Guauuu, estáis realmente hermosas con esos vestidos ajustados que hacen que resalten estas tetas y estos culos, comento mi marido, levantándose del sofá y dan vueltas a nuestro alrededor mientas nos acariciaba las tetas y el culo a las dos.
  • La verdad que hoy si que voy a poder presumir de mujeres en el cubano, seguro que habrá cola para bailar con vosotras bien pegados a vuestros cuerpos, y no solo ellos, que seguro que alguna también deseara poder acariciar lo que el vestido insinúa, más que tapa.
  • Venga, vámonos antes de que me ponga enfermo contemplando tanta belleza.

Espera un momento que voy a coger un plug anal, ya que en caso de que ligue con alguno, quiero que se vacíe en mi culo y guardar la crema para que te la tomes tú a la vuelta, ya que te encanta tanto.

  • Carmen, si tienes cógeme otro para mí y así yo también, si se da la ocasión de que pueda follar con alguno, hago que me llene el culo de crema, reservándolo para que todos podamos saborear un poco de crema antes de acostarnos, me dijo Monika.

Aquí los tengo, le dije a Monika, apareciendo con dos plug idénticos de 11 x 5,5 cm en color fucsia en la mano, coge uno y ten también un par de sobres de lubricante por si te hicieran falta, le dije a Monika mientras yo guardaba el otro en mi bolso.

Cuando queráis nos podemos ir, lo mejor será que vayamos en tren ya que aparcar hoy en San Sebastian tiene que ser una odisea, y el tren nos deja cerca del cubano y para la vuelta si nos pasamos con la bebida no tendremos problemas, sobre las 12 de la noche hay uno, con lo cual para trabajar mañana esta bien.

Como todos estuvimos de acuerdo nos dirigimos sin más dilación hacia la estación del tren, 15 minutos andando desde casa, cuando llegamos aún debimos de esperar otros 20 minutos para coger el tren, por lo que aprovechamos a tomar un café en la cafetería de la estación.

Cuando llego la hora subimos al tren y como apenas había gente nos sentamos las dos en un asiento, yo junto al pasillo y Monika junto a la ventanilla, mi marido se sentó frente a nosotras, al sentarnos, si habríamos las piernas se nos veía el tanga, por lo que me pase todo el trayecto abriendo y cerrando las piernas provocando a un señor de unos cincuentaitantos años que no hacía más que mirarme las piernas.

Cuando llegamos, me levante y como el señor continuaba viaje al pasar junto a él como el que no quiere la cosa hice como que me tropezaba cayendo sobre él poniéndole la mano en su paquete, aprovechando para acariciársela con todo disimulo, a la vez que le ponía las tetas a la altura de su boca.

Enseguida me levante, le pedí disculpas y sin más abandone el tren, mi marido nos engancho a las dos de la cintura y nos dirigimos al cubano, al que llegamos transcurridos no más de 10 minutos, entramos y nos acomodamos en un extremo de la barra, cerca de la pista de baile, se notaba que era día de playa y Semana Grande, ya que sin estar vacío la afluencia no era la de otras tardes.

Pedimos unos chupitos de licor de hierbas y nos sentamos en una de las butacas degustándolos sin prisas mientras charlábamos de diferentes temas sin preocuparnos de lo que enseñábamos, siendo el centro de las miradas de la mayoría de los asistentes, a la vez que nos desnudaban a nosotras con la mirada, tanto ellos como ellas.

  • Vamos a mover un poco el esqueleto Carmen, comento Monika, levantándose y tirando de mí hacia la pista.

Allí estábamos moviéndonos sensualmente al compás de la música, mientras nuestros cuerpos se entrelazaban, cuando se nos acercaron un par de chicos para invitarnos a bailar.

Nos miramos brevemente las dos y sin decirnos nada, nuestras miradas lo decían todo, nos emparejamos cada uno con uno, por cierto que no estaban nada mal, mientras nuestros cuerpos se evadían al compás de los calientes ritmos, él aprovechaba para pegarse bien a mi cuerpo y darme algún repaso, como el que no quiere la cosa, también me comento que se llamaba Marcelo y que era Brasileño, al igual que el amigo que bailaba con Monika el cual se llamaba Fabio.

Cuando termino la música nos separamos y les comentamos si les apetecía tomar algo con nosotros, por lo que nos dirigimos los cuatro hasta donde estaba mi marido, ya estamos de vuelta, os presento, este es Juan, mi marido y ellos son Marcelo y Fabio, tras los correspondientes saludos nos sentamos todos y pedimos a la camarera que nos pusiera unos chupitos para todos.

Mientras la camarera nos traía lo pedido charlábamos de diferentes temas, a la vez que escuchábamos la música que en cada momento sonaba, comentándonos ellos que eran hermanos, que llevaban en España un año, Marcelo trabajaba como Fisio, en un gabinete privado y Fabio, al que según comento no le gustaba estudiar, era camionero, trabajando para ABX en aquel momento, DSV en la actualidad.

  • Bailamos, me comentó mi marido, a la vez que una nueva canción comenzaba a sonar, tendiéndome la mano.

Vale, dije yo levantándome y siguiendo tras de él a la pista.

  • Menudo repaso que te ha dado antes el tal Marcelo.

La verdad que si, ha conseguido que me calentara, cuando me rozaba con el paquete en el culo o me metía su pierna en el coño, por lo que se adivinaba cuando se rozaba con mi culo, debe de tener una buena polla, y por lo que me ha comentado Monika, Fabio también debe de tener un buen pollón.

  • Te gustaría probar alguna de ellas? Me pregunto mi marido.

Mira como esta mi coño, creo que con eso te lo digo todo, le respondí, por lo que él sin pensárselo dos veces dirigió su mano a mi coño.

  • Si lo tienes empapado, zorrita, a ver si vas a coger un resfriado, me respondió tras comprobar que tenía el coño empapado, así como el tanga.

En eso que salieron a la pista a bailar Monika con Fabio y Marcelo, entre los dos hacían un rico sándwich con ella, aprovechando para acariciar todo su cuerpo, Fabio que estaba colocado a su espalda había introducido una de sus manos por debajo del vestido y estaba acariciándole el coño, mientras ella le comía la boca a Marcelo, a la vez que este le acariciaba las tetas metiendo su mano en el escote.

Cuando acabo la música de nuevo nos dirigimos a sentarnos en la butaca, mientras terminábamos los chupitos, antes de llegar les comente que iba un momento al baño, dejándole el bolso a Juan, comentando Monika que me acompañaba a la vez que también le daba a mi marido su bolso, cuando llegamos al baño entramos las dos juntas, primero fui yo la que bajándome el tanga me puse a orinar, mientras le comentaba a Monika, – mira como estaré que la tengo empapada, casi mejor me la voy a quitar, por lo que me desprendí del tanga.

  • Pues yo ni te cuento, el último repaso que me han dado los dos mientras bailábamos, si es que se le puede llamar bailar a lo que hacíamos, ha hecho que me mojara entera, el cabrón de Fabio me ha acariciado el clítoris y cuando estaba a punto de llegar al orgasmo, el muy cabrón ha parado dejándome con las ganas, por lo que si ni te importa me voy hacer un dedo para terminar de correrme.

Tranquila, ya te ayudo yo, la dije arrodillándome ante ella mientras le quitaba el tanga, pues si que estas empapada tu también, le dije comenzando a jugar con mi lengua en su coño, saboreando y recorriendo todo él, me detenía en el clítoris el cual mordisqueaba y volvía a recorrer el coño bajando hasta el ojete del culo, así una y otra vez hasta que de su garganta comenzaron a brotar unos gemidos cada vez mas fuertes, hasta que me enganche al clítoris y no lo solté hasta que se vino en mi boca, teniendo que sentarse para no caer.

Cuando Monika se hubo recuperado recogimos cada una su tanga en la mano y nos dirigimos hasta donde estaban los tres, cuando llegue le dije a mi marido, ten mete el tanga en mi bolso que esta tan empapado que no quiero coger un resfriado con el puesto.

  • Dame mi bolso Juan, que yo también lo tengo empapado y me lo he quitado.
  • Que tal estas Monika?, le pregunto Fabio.
  • Ahora bien gracias a Carmen, cabrón, que me has dejado con la miel en los labios, menos mal que ella es una buena amiga, y ha terminado lo que tu has dejado a medias, regalándome un fenomenal orgasmo.

Pues yo estoy que no aguanto más, necesito una buena polla ¡YA!

  • Si tu marido no tiene ningún inconveniente aquí tienes la mía, comento Fabio, bajando se los pantalones y dejando a la vista una buena herramienta.
  • Y la mía, salto Marcelo, imitando a su hermano
  • Por mi parte, ya sabe ella, que no hay ningún inconveniente

De acuerdo, dije yo, mientras comenzaba a acariciar la polla de Fabio, lo único que al final quiero es que al final me llenéis, los dos, el culo de crema para que cuando lleguemos a casa se la tome mi marido, que para eso he traído un plug para ponérmelo en cuanto os vayáis vaciando, él al igual que nosotras es bisex, nos gusta tanto saborear una buena polla como un buen coño.

– Tranquila, nosotros también somos bisex, comento Fabio

  • Que aunque yo ya haya tenido un orgasmo, también quiero probar esas pollas, y que me llenen de crema, como si fuera un bollo y después a la noche repartirlo con mis amigos, protesto Monika.
  • Tranquilas que las dos disfrutareis de nuestras pollas y os llevareis la crema, Comento Marcelo, esta noche te vas a poner las botas Juan con toda la crema que vamos a depositar en estos dos preciosos culos.

Me adueñe de la polla de Fabio, recorriéndola con mi lengua a la vez que con la mano acariciaba sus pelotas, hasta que me la metí entera comenzando a saborearla a la vez que jugaba con mi lengua en ella, el entre tanto me acariciaba el coño, jugando y pellizcándome el clítoris, arrancándome los primeros gemidos, a la vez que me iba dilatando el culo con sus dedos.

Entre tanto Monika, le estaba haciendo una fenomenal mamada a Marcelo, mientras mi marido le acariciaba el coño y el culo, procediendo a introducir sus dedos primero en el coño para lubricarlos y luego en el culo para irlo dilatando y de esta manera estuviera preparado para cuando luego se lo follaran.

  • Ven putita, siéntate sobre esta barra, me dijo Fabio, haciendo que dejara de chupársela y ayudándome a que me sentara sobre ella.

Lentamente fui introduciéndome toda ella, hasta que sus pelotas chocaron con mi coño, comenzando entonces a cabalgarle, primero lentamente gozando de la follada, a la vez que mi marido me comía las tetas, mordía los pezones.

Siii que gusto me estáis dando, cariño me vas a dejar sin pezones, pero sigue que me voy a correr, le dije a mi marido, a la vez que cada vez imprimía un ritmo mas frenético en mi cabalgada, hasta que explote en un intenso orgasmo, empapando a Fabio con mis fluidos.

Sin darme descanso Fabio hizo que descabalgara de su polla y me hizo sentarme en la de Marcelo, mientras el colocándose tras de mi apunto en mi culo.

  • Cómele la boca Juan para evitar que se oigan sus chillidos, que le voy a romper el culo a esta putilla, le dijo a mi marido

En cuanto mi marido se apodero de mi boca, él de un solo golpe me la metió hasta el fondo, el tener la boca ocupada evitó que pudiera gritar consecuencia, del dolor primero y del placer que enseguida me invadió al ser follada por los dos, ellos acompasaron el ritmo de tal manera que cuando uno salía el otro entraba, hasta que nuevamente hicieron que fuera presa de un orgasmo, más intenso si cabe, que me dejo semiconsciente a la vez que notaba como Fabio me llenaba el culo con sus andanadas.

La gente al pasar por alado nuestro se paraban a observar, pero continuaban a lo suyo, algunos se pusieron a meterse mano en una de las butacas que había a pocos metros de nosotros.

En cuanto salio Fabio, y sin darme tiempo a reponerme, Marcelo salio de mi coño, me la metió en el culo comenzando a darme fuerte, mientras mi marido no dejaba de acariciarme los pechos y los pezones mientras me comía la boca.

Que rico cariño, va a lograr que me corra de nuevo, decía yo, siiii, siguee, dame fuerte, por favor ahora no pares, sigue rómpeme el culo que ya llego.

  • Si zorrita toma polla, voy a metértela bien dentro a ver si te la saco por la boca, uhhmmm que culo más rico tienes, comentaba Marcelo, yo también me voy a correr y te voy a llenar de deliciosa crema este culo de zorra que tienes.
  • Juan prepara el plug que ya no aguanto más y voy a llenarle de rica crema para que te la puedas tomar esta noche, siiii me corrooooo, toda para ti así ordéñame con tu culo, me decía Marcelo.

Si cabrón así lléname todo el culo con tu rica crema, yo también me corrroooo, uhmmmm que ricooo, siento que me estas llenando el estomago, trae el plug cariño, que no quiero que se pierda ninguna gota, para que te puedas tomar una buena ración de crema esta noche.

Mientras tanto Monika ya estaba siendo follada por Fabio, el cual la tenía arrodillada en el sofá mientras desde atrás, al estilo perro, la embestía con tanta fuerza que parecía que quisiera sacársela por la boca, mientras Monika no dejaba de gemir de placer.

Cuando Marcelo abandono mi culo Juan copio el plug y haciendo un poco de presión me lo introdujo en el culo, comprobando que quedaba bien sujeto, no habiendo peligro e que se saliera.

  • Prepárate cariño que te la voy a enterrar en este precioso culo, le dijo Fabio a Monika.

Antes de que Fabio se la metiera, yo me acerque a ella y le comí la boca, dándole un morreo de impresión para evitar que chillase y se escuchara por todo el local, ya era suficiente el escuchar los gemidos fruto de la pequeña orgia que estábamos teniendo.

  • Espera que ya te la preparo yo para que te folles a Monika por sus dos agujeros, le dijo Juan a Marcelo, arrodillándose ante su polla la cual hizo desaparecer en su boca, degustándola y saboreándola.
  • Siii, dame fuerte Fabio, siento que me vas a partir en dos, siguueeee, que ya me viene repetía una y otra vez Monika
  • Yo también me voy a correr, uhmmmm que culo tienes como se traga mi polla, siiii toma toda mi leche para tiii, siiii.
  • Ohhh siiii que calentita esta la crema que me esta inundando los intestinos, me coroooooo, dijo Monika quedando desmadejada sobre la butaca.

Fabio quedo tumbado sobre ella hasta que su polla se relajo y salio del culo de Monika, siendo el mismo ocupado inmediatamente por la polla de Marcelo, la cual estaba totalmente tiesa gracias a los trabajos de mi marido.

Marcelo se la metió de un solo golpe hasta que sus pelotas rebotaron en su culo, comenzando a follarla sin parar, en momentos se la sacaba del todo y de golpe se la volvía a meter, Monika estaba cada vez mas excitada, mientras yo no dejaba de acariciarle el coño y los pechos, ala vez que le comía la boca.

  • Uhmmm como me gusta sentir este hermoso pollón en mi culo, siiii sigueeee ábremelo bien, dame fuerte no pares, siii asiiii me meeeooo.

– Putita yo también me corooooo, ten abundante crema.

En eso empiezo a sentir como comienza a fluir la orina de su coño mojándome la mano y los huevos de Marcelo.

  • Perdonar, no lo he podido resistir, ha sido un orgasmo tan intenso que me he meado.
  • Tranquila, no ha sido nada, lo importante es que disfrutes sin ningún tipo de tabúes, prepara el plug Carmen que voy a sacársela.

Cogí el plug de su bolso y en cuanto la polla de Marcelo abandono su coño, se lo introduje bien dentro en su culo, asegurándome de que quedaba bien alojado.

Mientras mi marido, que tenía la polla a reventar, se la estaba meneando, hasta que Fabio comento:

  • Para Juan, no puede ser que tú te la tengas que menear, deja que te hagamos una buena mamada entre mi hermano y yo, al tiempo que se arrodillaba ante la polla de mi marido, junto a su hermano.

Los dos comenzaron a saborear alternativamente la polla de Juan, cuando uno se la metía en la boca, el otro jugaba con su lengua en el culo de mi marido, haciendo que el esfínter se fuera abriendo, mientras tanto yo como Monika nos turnábamos en comerle la boca.

  • Ohhhh siiii, seguir que me corooooo, siiii.

Juan comenzó como a convulsionar mientras de su polla salía a borbotones la leche que Marcelo recogió en la boca y que luego compartió tanto con su hermano como con nosotras.

Nos adecentamos un poco el vestuario y mientras terminábamos de recuperarnos nos tomamos una cervecitas, comentando lo bien que nos lo habíamos pasado, decidiendo irnos a cenar los cinco juntos antes de ir a ver los fuegos.

  • Además a la cena os invitamos nosotros dijo Marcelo, podemos ir a un Wok, que hay cerca del Bule.

De acuerdo, por nuestra parte sin problemas, pero en lo de pagar lo hacemos entre todos.

– Pagamos nosotros, y no se hable más dijo Fabio, al tiempo que se levantaba e iniciaba el camino hacia la salida.

Llegamos al Wok y tras pedir una mesa para los cinco, seguimos a una señorita que nos acompaño hasta la mesa, y tomo nota de lo que queríamos beber.

La cena se desarrollo en un ambiente agradable, aprovechando para intercambiarnos los teléfonos y quedar en vernos en alguna otra ocasión, yo aproveche para jugar un poco con una de las camareras de origen chino, la cual se notaba que estaba en avanzado estado de gestación, la cual no hacía más que mirar disimuladamente hacia mi coño, aprovechando yo para abrir y cerrar las piernas cada vez que ella miraba, llegando un momento en que nuestras miradas se quedaron enganchadas durante unos buenos segundo, en los que se noto como ella se ruborizo y salio corriendo en dirección a la cocina.

Cuando estábamos en los postres me levante para ir al baño y aproveche para coger una tarjeta mía y escribir, “si te ha gustado lo que has visto llámame”, al salir del baño pase junto a la camarera y se la entregue junto con mi tanga, ella la cogió y se la guardo.

Cuando la camarera vino a preguntarnos si deseábamos tomar café, note como se me restregaba con disimulo en mi espalda y me sonreía, finalmente tras tomar los cafés y el chupito de licor al que nos invitaron abandonamos el local, tropezando conmigo la camarera, aprovechando para decirme, en un castellano bastante entendible

  • Ya te llamare, a la vez que depositaba algo en mi mano.

De camino hacia la zona del Hotel de Londres para ver los fuego, paramos en una heladería a coger unos helados, como es tradición en la Semana Grande de San Sebastian, mientras caminábamos les comente lo que me había sucedido con la camarera, enseñándoles lo que ella acababa de entregarme, que resulto que era unas braguitas, las mismas también estaban húmedas, con un agradable olor a hembra, las cuales guarde en mi bolso.

  • Ya decía yo que merodeaba mucho por nuestra mesa, comento Monika

Una vez que terminaron los Fuegos Artificiales, nos dirigimos a una terraza, donde tomamos unos Gin Tonics mientras charlábamos de diversos temas, ellos nos comentaron que tenían una Hermana en Brasil que estaba terminando la carrera de Enfermería.

  • Bueno en realidad es una chica con sorpresa, ella es una Travesti, se llama Adriana, desde muy joven le gustaba ponerse la ropa interior de nuestra madre y finalmente, con nuestra ayuda, se opero y se puso unos buenos pechos, por lo que ahora es una chica con una buena sorpresa en la entrepierna.

Cuando terminamos con las bebidas y como se acercaba la hora de coger el tren, nos acompañaron hasta la estación y allí nos despedimos intercambiándonos unos buenos morreos con ellos, quedando en llamarnos.

Como ya nos hemos extendido bastante en un próximo relato os contaremos como terminamos la noche y como se desarrollo la apuesta.

Un beso a todos los lectores.

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Socios (y algo más)

Una tarde, después de disputar un partido de rugby de veteranos, llegué a mi casa muy cansado, que a mis 44 años los músculos ya no aguantan como cuando jugaba en la primera división. El auto de mi socio estaba estacionado frente a mi casa y supuse que querría hablar de temas laborales. Joaquín, mi socio es, también, uno de mis mejores amigos. Para mi sorpresa, cuando entré a mi casa él estaba parado detrás del sillón del living y se me quedó mirando petrificado. Me acerqué y vi a mi esposa, Lucrecia, agachada, chupándole la pija a Joaquín. Ella sin percatarse que yo la estaba observando, seguía chupando muy entusiasmada, se notaba que le gustaba mucho la verga de mi socio.

–          Que enorme Joaquín, la tenés gigante.- dijo Lucrecia.

Al escuchar esas palabras, me acerqué a ellos y me quedé asombrado al ver el enorme miembro de mi socio, era mucho más grande que el mío, tanto en largo como en grosor, se veía desproporcionado con respecto a su pequeño cuerpo. Joaquín es un hombre de 42 años, de aproximadamente 1,65m de alto, es muy flaco, blanco de piel y su pelo es castaño claro.  En ese momento me invadió una sensación de inferioridad ante mi socio que me dejo inmovilizado. Yo soy robusto, mido 1,85m y tengo brazos, así como muslos musculosos, pero mi pene no es ni la mitad de grande con respecto al de mi socio, que gran humillación sentí. Sin hacer ruido absoluto, me retiré del living y esperé en silencio, hasta que escuché los gemidos de mi mujer teniendo un orgasmo. Deje pasar unos minutos y haciendo mucho barullo entré al living de mi casa, estaban Joaquín y mi esposa charlando muy cómodamente en el sillón. Esa noche Joaquín se quedó a cenar como si nada hubiera pasado, pero en el momento de retirarse me pidió que lo acompañe a la puerta.

–          No se que  decir con respecto a lo que pasó hoy. Por qué no hiciste nada? Viste a tu esposa teniendo sexo con migo y te fuiste.- me dijo.

–          No pude reaccionar al ver a mi esposa chupando la verga de mi socio y amigo, casi me desmayo, sentí que el mundo se me venía abajo.- contesté.

–          Facundo, te juro que ella se me tiró encima, no me pude contener.

–          Por favor, cuéntame como sucedió todo.- le dije.

–          Cuando llegué a tu casa, Lucrecia acababa de llegar del gimnasio, estaba de calzas y con una remera empapada. Nos pusimos a conversar y sin poder evitarlo, tuve una erección que no pude disimular.

–          Continua.

–          Ella al verme se puso muy nerviosa, no dejaba de mirar mi bulto, pero luego me dijo “estoy sorprendida con lo que veo, parece que se cumple la ley de la L” y después me manoteó la pija. Yo me quedé sorprendido, sin hacer nada, pero ella bajó el sierre de mi pantalón y comenzó a chuparme la verga.

–          Cuando los vi, Lucrecia estaba muy entusiasmada chupando tu verga, creo que estaba deseosa de un pene más grande que el mío.

–          Bueno, yo la tengo grande, pero tanta diferencia no puede haber.- me dijo.

–          Créeme que la hay, cuando vi la pija que se estaba tragando mi esposa, tu pija, sentí vergüenza. Ahora no quiero desnudarme delante de Lucrecia, pienso que se me va a reír.

–          Pero, tan pequeña es?- me preguntó.

–          Comparada con la tuya es pequeña, en especial porque la mía es muy fina, creo que menos de la mitad del grosor de la tuya.- contesté.

–          Comprendo lo que decís.

–          No, no comprendes nada, Lucrecia era virgen cuando la conocí y solo conocía mi verga, ahora sabe lo que es ser penetrada por otra verga, que además es gigante.- yo estaba exaltado.

–          No te apresures a los hechos Facundo, espera a ver como reacciona Lucrecia cuando tengan relaciones sexuales.- dijo tratando de calmarme.

Los días pasaron y al parecer, nada había cambiado cuando tenía sexo con mi esposa, ella gemía con cada orgasmo como siempre lo había hecho. Pronto, al sentir que Lucrecia seguía disfrutando del sexo con migo, se fue la sensación de inferioridad que sentía, ante ella, con respecto al tamaño de mi pene, no era así ante Joaquín, que todo el tiempo me hacía notar su enorme bulto debajo del pantalón. Además, cada tanto me preguntaba como iban las cosas con mi esposa y no solo eso, me daba algunos detalles más de como le hacía doler a Lucrecia cuando la penetró ese día. Yo, en lugar de enojarme, me excitaba. Más de una vez, yo me tocaba sin querer mí verga sobre el pantalón, mientras mi socio, que se daba cuentas de mi excitación, disfrutaba haciéndome sentir inferior a él. Un día, hablando de ese tema…

–          Te tengo que confesar algo Facundo.- dijo.

–          Que cosa?

–          Cuando llegaste, ese día y viste a tu mujer chupándome la pija, era el segundo polvo que le estaba echando.

–          El segundo? Porque no me dijiste antes?

–          Es que, como estabas te pusiste tan mal cuando hablamos, no quise empeorar las cosas.

–          Dos veces te la cogiste? Porque?

–          Ella mi lo pidió, no me dejaba prenderme el pantalón, se puso mi pija en la boca llena de leche. Estaba como desesperada por mi pija.

No pude seguir hablando, todos mis temores volvían otra vez, salí de la oficina y me fui a mi casa. Cuando llegué no podía mirar a Lucrecia a los ojos, sin saludarla me fui a duchar. Ella me trataba de hablar fuera del baño, pero yo no contestaba. Estuve encerrado por más de una hora en el baño, mi esposa por media hora golpeó la puerta, pero se escuchó el timbre dela casa y se detuvo. Salí del baño con una toalla envuelta en mi cintura, pero cuando me dirigía al dormitorio, escuché ruidos que provenían del living y cambié mi rumbo hacia allí. Cuando abrí la puerta estaba mi esposa arrodillada en el sillón, como en cuatro patas y mirando hacia mí. Detrás estaba Joaquín, que se la estaba parado y se la estaba cogiendo frenéticamente. Lucrecia me miró, su rostro expresaba dolor y mordía fuertemente un trapo, que soltó sorprendida por mi presencia. Inmediatamente comenzó a gritar y gemir, le pedía más a Joaquín.

–          Hay, hay, si, si, dame más! – gritaba Lucrecia.

–          Viste Facu? Como le gusta a tu esposa lo que le doy!

–          No, que me están haciendo, porque?- dije.

–          Perdón, amor, Joaquín tiene un pedazo tan grande, que… hay! hay!

–          Que yo no te puedo dar.- dije agachando la cabeza.

–          Pero mira como disfruta Lucrecia, Facu, le estoy partiendo el culo en dos.- dijo Joaquín.

–          Por el culo? Nunca me dejaste a mi.- dije a mi esposa.

–          Es que, ahhhhhhh, hay, hay!- ella no paraba de gritar.

–          A semejante verga que tengo yo, no hay culo que se le resista. Acércate y observa como le entra mi pija. –me dijo Joaquín.

Me puse a ver, solté la toalla y me empecé a masturbar. Mi socio la penetraba sin parar, era tremendamente excitante ver semejante pija penetrando el ano de mi esposa.

–          Hay Joaquín, me encanta como penetras a mi esposa.- dije.

–          La pobre necesitaba una buena poronga alguna vez.

–          Como me gustaría poder ser como vos, sos un verdadero macho, a mi mujer nunca la pude coger así.- le dije a mi socio.

–          Ni vas a poder hacer con ese pitito.

–          Gracias Joaquín, eres un amigo increíble, esta es una experiencia inolvidable. Sos el mejor!- le dije.

–          Por fin te reconociste como un perdedor Facundo.- dijo Joaquín.

Mientras seguía cogiendo a Lucrecia, Joaquín me introdujo un dedo en el ano e inmediatamente después, comenzamos a acabar los dos juntos. Cuando Joaquín sacó su verga del ano de mi mujer, me quedé realmente sorprendido, por el gran agujero que había quedado, creo que mi pija podría haber entrado sin tocar los bordes. Esa noche mi socio se quedó a cenar y luego a dormir, pero volvió a cogerse a Lucrecia un par de veces más.

Al día siguiente, mi socio y yo nos fuimos a la oficina, como todas las mañanas. Ese día fue de arduo trabajo, pero reinaba un muy buen clima entre los dos. A cada rato, nos mirábamos con complicidad, nos reíamos y nos hacíamos bromas internas. Nuestros empleados se vieron sorprendidos, por nuestra repentina buena relación, que no era muy frecuente últimamente. Al final de la jornada, solo nosotros dos quedamos trabajando y nos pusimos a hablar de la noche anterior.

–          Que gran hoyo le dejaste a Lucrecia.- le dije.

–          Ja, ja. Estoy muy contento que lo disfrutes de esa manera.

–          Me excita mucho, me excita ver a mi mujer penetrada por una verga más grande que la mía. No se, me hace sentir pequeño y me re calienta.- agregué.

–          Desde que me viste con tu esposa y me perdonaste, que te noté extraño con migo, pero no enojo, sino que era sumisión. Yo sentí que me vías como un gran macho, que era mejor que vos y que le había demostrado a tu esposa que no eras el mejor. Al ver que te excitabas cuando te contaba como cogía a tu esposa, pensé que si me veías otra vez con ella, liberarías tu deseo sexual reprimido ante Lucrecia y ante mí. De esta manera estarías como estas hoy, relajado, alegre y feliz.- me dijo Joaquín.

–          Tienes razón amigo, es así y me hiciste muy feliz. Cuando te vi penetrar el ano de mi esposa, con semejante verga, mi excitación estalló y me liberé de mis prejuicios. Gracias  amigo!

Y diciendo esas palabras lo alcé con mis brazos y le di un gran abrazo, el cual duró un rato. Sin querer sentí, su bulto contra mis abdominales y lo solté.

–          Como se siente el bulto ese, ja. –dije.

–          No lo puedo esconder.

–          Es gigante.

–          Te gustas?- preguntó.

Yo no respondí. Él me miró, se desabrochó el pantalón y dejó salir su enorme verga, que estaba semi erecta. Me quedé mirándolo a sus ojos fijamente,  Joaquín puso una mano sobre mi hombro y casi sin hacer fuerzas me hizo arrodillar. Nunca dejé de mirar sus ojos, pero sentí su verga en mis labios y me la introduje en la boca. Con mis labios y lengua, experimentaba una sensación indescriptible, era la piel, el calor, la humedad, el sabor y el crecimiento de esa pija dentro de mi boca. Se la empecé a chupar con todas mis ganas, él me tomaba la cabeza haciendo que me la trague hasta el fondo. De golpe me la sacó de la boca y me miró fijamente, yo no dije nada, di la vuelta, me bajé los pantalones y esperé. Joaquín me escupió el ano y de a poco me fue enterrando su enorme verga. Yo me aguanté de gritar, sentía un gran dolor, pero me aguantaba.

–          Esto es lo que querías?-me pregunta.

–          Desde el primer día.

–          Y te la vas a aguantar toda?

–          Si, toda!-dije.

–          Bueno porque voy por la mitad y todavía falta lo mejor.

De un solo empujón, me empernó toda su verga hasta el fondo y me empezó a bombear con toda su fuerza. Esta vez no pude aguantar el dolor y me puse a gritar como loco, pero luego sentí placer. Mientras me bombeaba, sin siquiera tocarme, empecé a acabar como nunca antes lo había hecho y el placer fue extremo. Luego llegó el turno de Joaquín y me llenó el culo de su esperma.

–          Gracias Joaquín, me has hecho descubrir el placer.-le dije.

–          Ahora sabes porque tu me desea tanto.

–          Sentir tu gran verga fue increíble, quiero más.

–          Te voy a dar tanto que vas a necesitar otra verga adentro del culo para sentir algo, porque te va a quedar enorme.-me dijo.

Ese día me penetró dos veces más y todos los días, después del trabajo me penetró. Mi ano quedó tan abierto que un día trajo a su hermano, que tenía una verga casi tan grande como la de él y me pusieron los dos juntos, tal como me había prometido. Así mi socio me dominó, me hizo sentir una basura, cogió a mi mujer cuando quiso, pero al fin y al cabo me hacía sentir lo que a mí me gustaba.

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Papá

Me llamo Juan Marcos y tengo 18 años, soy un chico común, muy alto, tez blanca, rubio, tengo un físico robusto y bastante vello corporal rubio. Estoy en mi último año del colegio y vivo con mis padres. Mi madre es Elena, tiene 37 años, rubia y con un físico espectacular. Ella es azafata y por esa razón, no está mucho en mi casa. Mi padre tiene 40 años, se llama Danilo, es profesor de artes marciales por lo que tiene un cuerpo atlético, pero flaco, es de mediana estatura, tiene cabello muy negro y algo de bello oscuro en el pecho, él nunca quiso que practique artes marciales, por alguna razón.

Hace tres meses que estoy de novio con Lorena, tiene 16 años, es muy linda, muy flaquita y menudita. Lorena es virgen, yo no lo soy y la verdad, no veo la hora de desvirgarla de una vez. Con el fin de cumplir mi propósito, todos los días trato de convencerla haciéndola calentar, pero solo logré que me chupe la verga. Para ella, el problema está en el tamaño de mi pene, lo ve muy grande y le da miedo meterse eso en su conchita. La verdad es que sí, tengo una buena verga, es realmente muy gruesa, tanto que no llego a rodearla por completo con una mano. A mi favor tengo que, Juliana es la única que vio y yo siempre le digo que es de tamaño normal.

Una tarde estaba con Lorena en mi habitación y estábamos muy excitados. Estaba seguro que la desvirgaría ese día, ella estaba muy caliente, como nunca la había visto antes. Estábamos desnudos en mi cama, ella me chupaba la pija y yo le tocaba su conchita. Tomé un forro, lo abrí, ella me miró, sonrió y se recostó boca arriba en mi cama. Me coloqué el forro con un poco de lubricante y me puse sobre Lorena. En ese momento apoyé la pinta de mi pene en su vagina y muy de a poco, empujé. Nunca había desvirgado a ninguna chica antes, su vagina era estrecha y sentía que me apretaba, pero de a poco avanzaba. A medida que mi pija se abría paso por su conchita, su cara expresaba más dolor y después se empezó a quejar.

–          Tranquila Lore, relájate, va a ser más fácil.- le dije.

–          Es que me duele mucho Juan.

–          Pero, tenemos que ir despacio, de a poco.

–          Yo siento que estoy llena, no aguanto Juan.

–          Llena? Pero entró solo la mitad, recién.

–          Hay, Juan, yo te dije que era muy grande para mi.- ella se estaba poniendo nerviosa.

–           Bueno, relájate. No te preocupes, no paso de acá y trata de disfrutar.- le dije firmemente.

Sin poder penetrarla del todo, aumenté el ritmo de a poco. Lorena se empezó a relajar y luego a gemir. Aumenté, más mis envestidas y ella llegó al orgasmo, pero yo seguía. En el momento que estaba llegando al climax, me deboqué, la tomé con fuerza y se le enterré toda mi verga en su vagina, pero además le di sin asco, hasta que acabé. Lorena lloraba, de dolor y su concha estaba llena de sangre. No sabía que había pasado, era como si hubiese perdido la conciencia, en el momento que estaba por acabar.

–          Sos un hijo de puta! Porque me hiciste esto? Era mi primera vez… – me dijo llorando.

–          Perdón Lorena, no se que me pasó. Yo no quise hacerte esto.

Lorena se limpió como pudo la sangre de su vagina, se vistió y salió llorando del cuarto. Me sentía terriblemente por lo que le había hecho, no era la primera vez que me descontrolaba en el momento de acabar, en varias ocasiones, cuando mi excitación era muy alta, también me había sucedido. La fui a buscar, para tratar de explicarle, pero nunca me atendió, para colmo le contó a su madre, que estaba furiosa y me echó de su casa. Con culpa, decidí salir caminando, para poder pensar en lo que había ocurrido.

La escuela de artes marciales de mi padre estaba cerca, así que se me ocurrió pasar a ver a mi padre y pedirle que me aconsejara sobre lo que me había pasado. Cuando llegué, las luces estaban apagadas, pero de todos modos intenté abrir la puerta y esta se abrió. Al entrar se escuchaban gritos de mi padre, desde uno cuarto que estaba apartado, supuse que era mi padre practicando karate. Me dirigí hacia ese cuarto y encontré a mi padre, pero no pude creer lo que vi. Él estaba desnudo, en cuatro patas sobre una colchoneta, pero detrás había un hombre que parecía un gigante, en comparación con mi papá. El extraño estaba cogiendo el ano de mi padre y de una manera brutal. Papá emitía gemidos de placer y excitación. Este señor, que después me enteré que se llamaba Héctor y que era el dueño del taller mecánico que se encontraba junto a la escuela. Tenía aproximadamente 55 años, rubio entrecano, de contextura enorme, pura fibra muscular, más de dos metros de altura, unos brazos y unas manos enormes, con la piel curtida por el trabajo. Además, usaba barba y era extremadamente velludo en todo el cuerpo, pero el vello era rubio mezclado con canas. Luego de unos minutos, mi padre se dio cuenta que yo estaba mirando.

–          Está mi hijo.- dijo papá medio jadeando.

–          Que Dani?

–          Mi hijo!-. gritó.

Héctor me miró, sin dejar de coger a mi padre y señalo mi pantalón. Cuando me miré, mi pija, estaba totalmente erecta.

–          Y bueno Juancito, algún día ibas a saber lo que le gusta, realmente, a tu padre.

–          Que?- dije en voz baja.

–          Que le rompa el culo con mi pedazo de verga.- dijo Héctor.

Cuando me dijo eso, saco su verga del culo de mi padre, para que yo la viera. Era una tremenda verga, pero no era mucho más grande que la mía, tal vez mínimamente más larga, pero de grosor estábamos iguales. Mi padre se volteó boca arriba y me miró como con vergüenza. Le respondí esa mirada, subiendo mis hombres y con una sonrisa, entonces él respiró aliviado. Héctor continuó penetrándolo, pero ahora con mi padre boca arriba, noté que su verga era muy pequeña, en especial muy delgada.

–          Te gusta, como le hago la cola a tu papito, nene? Que no te de vergüenza y mastúrbate, veo estás muy excitado. – dijo Héctor.

–          Puedo?.- dije mirando a mi papá.

Mi padre me hizo un gesto de aprobación, yo no perdí tiempo y saqué me verga, totalmente empalmada. Los dos hombres me miraron asombrados.

–          Que pedazo de verga, Juan Marcos!- exclamó papá.

–          Es casi como la mía.- agregó Héctor.

–          Son casi iguales, Héctor.- dije.

–          Ahora, quiero compararlas.- dijo Héctor.

Pusimos una pija, junto a la otra y las miramos por un rato. Estábamos asombrados, nuestros penes eran, casi idénticos, hasta con algunos detalles iguales, solo era uno o dos centímetros más larga la de Héctor.

–          Danilo, al final, vos me venías a buscar todos los días, por la pija y tenías una copia en tu casa.- dijo Héctor.

–          Si, una copia.- dijo mi padre y puso una cara rara, como de angustia.

–          Para un poco. Una copia? En qué año naciste, Juan Marcos?- me preguntó Héctor.

–          En noviembre del 91.- contesté.

Héctor se puso a pensar, hacia cuentas y daba vueltas caminando. Después se puso a mirarme, como inspeccionándome.

–          Danilo?- dijo con vos de furia y mirando a mi padre.

–          Si, es lo que piensas.- respondió mi padre, sin mirarlo.

–          Sos un hijo de puta! Vos y tu esposa!- grito Héctor.

No dijeron nada mas, pero los dos se habían puesto nerviosos y yo comencé a preocuparme. Intuía que el conflicto tenía que ver con migo.

–          Pero, qué pasa?- dije, rompiendo el silencio.

–          Yo te voy a decir Juan Marcos, yo soy tu verdadero padre y no lo sabía, hasta ahora.- me dijo Héctor.

Me quedé sin poder responder, cuando reaccioné, los observé a ambos. Era verdad, yo era muy parecido a Héctor, él era mi padre verdadero.

–          Pero, como?- pregunté.

–          Yo creo que sé como pasó todo. Quieres saber?- me dijo Héctor.

–          Por supuesto!- respondí.

–          Danilo y yo, somos homosexuales. Un año antes que nacieras, Danilo inauguró esta escuela de artes marciales, para ese entonces, mi taller ya estaba aquí junto. Como vecinos, pronto nos hicimos amigos, pero había algo más, nos atraíamos mutuamente, pero ninguno se lo decía al otro. Danilo ya estaba de novio con tu madre y él se aprovechó de ella para acostarse con migo. Le propuso hacer un trío con migo, Elena primero dudo, pero al final aceptó. Estuvimos tres días enteros, en una cabaña que alquilamos, teniendo sexo. Recuerdo haber acabado muchas veces en la concha de tu madre, pero también muchas veces en el culo de tu padre.

–          Es verdad Juan, Héctor es tu verdadero padre.- dijo Danilo.

–          Como pudiste hacerme esto, sos uno hijo de puta papá, digo, Danilo.- dije con los ojos llenos de lagrimas.

–          Todo este tiempo juntos, como pudiste ocultarme que tenía un hijo.- Héctor también estaba llorisqueando.

Tomé del brazo a Héctor, me miro con sus ojos llenos de lágrimas y me abrazó. Nos pusimos a llorar a moco tendido, los dos abrazados. Después, me miró y dijo…

–          Eres igual a mi, tu cuerpo, tu pelo, somos iguales.- me dijo Héctor.

–          Somos muy parecidos. Por eso no querías que practique artes marciales, para que no conozca a mi verdadero padre.- le dije a Danilo.

–          Claro, desde bebé que casi no te veo Juan. Sos un hijo de puta Danilo.- dijo Héctor.

–          Que bronca que tengo, que rabia! Te voy a hacer mierda el culo papá, no, Danilo!- dije.

Héctor empujó a Danilo, el cual quedó culo para arriba y sin pensarlo ni un segundo, le ensarté mi verga entera en el ano de un solo empujón. Me sorprendió lo rápido que entró, pero claro, hace 20 años que se lo garcha una verga igual a la mía. Le di con todas mis fuerzas por un buen rato, después fue el turno de Héctor y también se la ensartó de un solo empujón. Una y otra vez fuimos intercambiándonos el culo de Danilo, que no paraba de gemir y gritar de placer. Mientras estaba culeando a Danilo por cuarta o quinta vez, observé como gozaba mi verga, yo no quería eso, yo buscaba sufrimiento, quería marcarlo para siempre, me enfurecí de rabia y le saqué la pija del culo.

–          Esto no esta funcionando, yo estoy lleno de bronca y él esta disfrutando como mi verga sea un trofeo.- dije.

–          Bueno Juancito, podemos solucionar esto juntos.- me dijo Héctor.

–          Pero como?

–          Transformando estos dos trofeos en una gran escabadora.

–          Que?- dijo Danilo.

–          Te vamos a dejar en culo como una flor.- le respondió Héctor.

–          No, no, no. Yo no los quiero juntos!- habló Danilo.

Héctor tomó a Danilo por el torso, lo alzó en el aire y lo ensartó en su pija. Era impresionante la fuerza que tenía mi nuevo padre, Danilo no podía hacer nada para zafarse. Yo me acerqué por la espalda de Danilo e intenté meter mi pija en su ano, pero se me hacía muy difícil porque la de mi padre ya estaba toda dentro.

–          No se la puedo meter.- dije.

–          Bueno, yo lo levanto y se las ponemos a las dos juntas.- dejo Héctor.

De esa forma pudimos introducir las los cabezas juntas en el ano y buscamos que ninguna se saliera. Entonces, empezamos a penetrarlo con mucha potencia y sin piedad. Los gritos de ese hombre eran desgarradores, nos pedía que paremos y lloraba. Pero nosotros no paramos hasta llegar al tope de nuestras vergas y cuando llegamos, comenzamos a darle con todo, los dos juntos.

–          Estoy por acabar papá.- dirigiéndome a Héctor.

–          Yo también, hijo, vamos los dos juntos.

Los dos, como enfurecidos, descargamos nuestra leche en su culo. Cuando me miré, estaba con manchas de sangre en las piernas.

–          Creo que le desgarramos el ano, está todo lleno de sangre. Me lo sacas de la pija pa?-dije.

–          Además quedó inconsciente del dolor.- contestó mientras lo sacaba de nuestras vergas.

–          Como para que no se desmaye, mira como le dejamos el ano.

–          Y nosotros quedamos bañados en sangre. Vamos a las duchas.- dijo.

–          Vamos.

En las duchas.

–          Nunca me sentí identificado con Danilo, lo veía muy diferente  a mí, tanto físicamente como en nuestras formas de ser. Hoy cuando me enteré la verdad, te observé y de inmediato me reflejé en vos, vi lo que yo buscaba en un padre, sentí que eras el modelo a seguir como hombre, nunca había sentido esto con mi anterior padre.- le dije a Héctor.

–          Estoy muy alagado con lo que me dices Juan Marcos, yo también te veo muy parecido a mí. En cuanto a ser tu modelo a seguir como hombre, no se si soy el adecuado, no te olvides que yo soy gay.

–          Eso no es relevante para mí, al fin y al cabo Danilo también lo era. Héctor, yo te veo como un gran macho, es tu actitud y tu apariencia lo que hacen que yo quiera ser como vos. Por otro lado, hoy tuve mi primer experiencia homosexual, cuando cogimos a Danilo y francamente me gustó.- dije.

–          Ahora te entiendo, me ves como el padre que siempre quisiste tener y no comprendías por qué Danilo no lo era. Me alegra mucho que no te afecte saber que tienes un padre gay. Pero, a que conclusión llegas, con respecto a que haya gustado coger a un hombre?-me preguntó.

–          No sé, no es que me haga dudar sobre mi sexualidad, no lo vi como a un hombre, para mí era un agujero al que podía destrozar y además fue la primera vez que pude usar toda potencia con mi verga, las minas no se aguantan semejante tamaño.-respondí.

–          Claro, Danilo se la aguantó muy bien, porque desde hace años lo penetro casi todos los días, pero al principio también le costó. Tenemos vergas muy grandes Juan.-dijo tomando su miembro con las manos.

–          Antes de venir para acá, estuve con mi novia, fue su primera vez y me pasó que no aguantó el dolor que le provocaba mi verga, pero ni siquiera había llegado a introducirle la mitad de mi pija. Lo peor de todo es que cuando estaba por acabar, me enceguecí y le di con todo hasta acabar. La pobre quedó toda ensangrentada y salió corriendo despavorida, fui hasta su casa, pero me echó sin querer hablar.-le conté a Héctor, mientras le mostraba hasta donde le había entrado a mi novia.

–          Me ah pasado muchas veces, eso de descontrolarme en el momento de acabar y sin querer destrozar algún culo, pero te puedo asegurar algo hijo, siempre vuelven por más, nunca me ah fallado.

–          Que bueno escuchar que vuelvan después de destrozar esos agujeros.

–          Nadie se olvida de unas vergas como estas, Juan Marcos.

Yo seguí viviendo con Danilo en mi casa, él se mostraba temeroso ante mi presencia y trataba de esquivarme. Mi madre, como casi no estaba en mi casa, no se daba cuentas de la situación.  En muy pocos días, me acerqué mucho a Héctor, cuanto más lo nos conocíamos, más parecidos nos veíamos y nuestra relación se fortalecía. Un día lo empecé a llamar papá, me salió del alma, de muy adentro de mi ser, ese día le pedí mudarme con él. Héctor se puso muy contento, pero dudó en aceptar porque no quería hacer sufrir a mi madre. De todas maneras, yo estaba decidido a mudarme con él, además era hora de que mi madre se enterara de lo que había hecho Danilo y que Héctor era mi verdadero padre. Y un día me mude con él, de inmediato nos llevamos muy bien entre los dos y todo marchó muy bien de entrada. Además yo empecé a ayudarlo en el taller de autos, que se transformó en mi pasión rápidamente y al cabo de un par de meses me puse a trabajar con él tiempo completo.

Una tarde un señor trae su automóvil para arreglarlo, el señor venía con una joven, que para mi sorpresa era Lorena. Ella se me quedó mirando como embobada.

–          Hola Lore, como estas?-le dije.

–          Muy bien, ahora que te veo.

–          Creí que todavía estabas enojada con migo.

–          Para nada, al contrario.-me dijo.

–          Al contrario?

–          Me gustaría volver a intentarlo.- dijo ella.

–          Bueno, un día de estos te invito a casa.

–          Yo quiero ahora.-dijo.

–          Ahora? Eh, bueno para, pero tiene que ser rápido, está tu papá en el taller.

–          Pero mi papá siempre se queda hablando mucho tiempo en la oficina de este taller.

Fui a la oficina del taller para decirle a mi padre, que entretenga al padre de Lorena y cuando abrí la puerta, este último estaba chupando la verga de Héctor. Sin perder tiempo llevé a Lorena a un cuarto de herramientas junto a la oficina de mi padre. Ella me la empezó a chupar y cuando se me puso bien dura le bajé la bombacha.

–          Esta vez no vas a quejarte. Ya no es más tu primera vez.-le dije.

Se la comencé a introducir despacio y en el momento que estaba llegando al fondo, ella pegó un grito, pero yo le di más fuerte. Ella gritaba cada vez más fuerte y de pronto se abre la puerta del cuarto. Era su padre, con los pantalones bajos y estaba muy transpirado.

–          Que le estas haciendo a mi hija.- gritó el padre de Lorena.

–          Lo mismo que te hago siempre yo.-dijo mi padre que estaba detrás de él.

Lo empujó y le ensartó su verga por el culo. Lorena y su padre no paraban de gemir. Ella tenía un orgasmo tras otro y su padre la miraba mientras lo penetraban. Di vueltas a Lorena y se la puse en el culo, ella se puso a gritar como loca, pero después le gustó.

–          Papá, y si le das por la conchita.- le dije a Héctor.

Mi padre ni lo dudo y le penetró su vagina. Ahora con las dos pijas dentro de ella, Lorena no paraba de gemir de tanto placer y su padre se quedo mirando haciéndose una paja. Sentir el rose de la verga de mi padre me hizo calentar aún más, hasta el punto de querer acabar y eso me descontroló. Le di muy fuerte y muy rápido hasta que descargué toda mi leche. Mi padre también había acabado y él también había perdido el control. Lorena había quedado inconsciente, ensartada por nuestras vergas y con un poco de sangre que chorreaba desde sus orificios. Su padre se seguía pajeando con la boca abierta.

–          Fue la mejor cogida que vi en mi vida, son dos bestias que usan como nadie esos vergones. Nunca vi nada igual y nunca pensé que mi hija pudiera gozar tanto. De seguro volveremos.-dijo el padre de Lorena.

–          Yo te lo dije, siempre vuelven por más.-me dijo Héctor.

Y así fue, Lorena y su padre nos visitaron muy seguido des de ese día. Pronto descubrí que muchos de los clientes de mi padre, no solo venían para reparar sus coches, también querían ser penetrados por su enorme pija. Después de un tiempo, yo también fui requerido por las clientes mujeres, llegaban con el auto roto y se iban con el culo roto.

El taller se convirtió en un gran éxito comercial, pero el mayor éxito era la excelente relación que habíamos forjado con mi nuevo y verdadero padre.

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Sesión de fotografia erótica

Todo empezó una noche en la que un grupo de amigos salimos de fiesta por las calles de Madrid.

Nos habíamos juntado unos cinco, pero el grupo se fue disgregando más temprano que otros días. Al final solo nos quedamos Sonia y yo, los dos solos, disfrutando de un mojito, y charlando como buenos amigos.

Sonia es una chica atractiva, de unos 21 años, pelirroja y con una boca en la que cualquier hombre le gustaría perderse. Sus senos son grandes y duros, casi siempre lleva unos amplios escotes y no puedes evitar imaginarte comiéndoselos y lamiendo sus pezones.

Yo soy José, un chico moreno, alto, de 26 años y de cuerpo normal. Tengo una mente muy morbosa y a veces pienso que en momentos de excitación sería capaz de hacer cualquier cosa…

Sonia y yo seguíamos hablando de aficiones que tenemos en común, y le contaba que hacía unos días me había comprado una preciosa Nikon D90 con un objetivo 60 mm f2,8. Yo la explicaba que es un objetivo muy polivalente, y que es perfecto para una sesión de fotos.

Ella puso cara de vicio y me conto que la encantaría hacer un reportaje de fotos, pero no uno normal, sino uno reportaje erótico. Yo no pude evitar excitarme mientras me lo contaba y la respondí que en cuanto ella quisiera nos poníamos a ello.

Pero en ese momento sonó su móvil, era tarde, pero se ve que un amigo suyo se acordó de ella. Escuche su nombre, Mario, no le conocía de nada. Estaba por la misma zona de copas que nosotros y le invito a pasarse por donde estábamos nosotros.

Llego Mario, un chico delgado, más o menos igual de alto que yo rubio y de nuestra misma edad. Nos presento y nos pedimos otra ronda de mojitos los tres.

Después de un rato hablando, Sonia le conto que me gustaba la fotografía y que habíamos quedado en hacer una sesión de fotografía algo sugerente. El dijo que le parecía una idea muy buena y que quería ver el resultado de las fotos en cuanto estuviera.

Sonia se quedo pensando un momento y le dijo que porque no se animaba y los dos hacían de modelo, ella dijo: “no hay nada mejor que un reportaje de un chico y una chica, va a quedar súper bien”. A él le falto tiempo para decir que si, y a mí no me hacia ni pizca de gracia que él se uniera a nosotros. Yo quería algo mas intimo con ella y mucho menos que estuviera otro hombre ligero de ropa.

Para rematar la jugada dijo que estaba solo en casa, y si nos parecía bien ir ahora mismo a empezar con el reportaje. Yo intente poner alguna que otra escusa, pero ella estaba demasiado excitada con la idea.

Asique cogimos un taxi, fui a casa, agarre todos los bártulos fotográficos nos fuimos a su casa.

Estábamos los tres con el puntillo de los mojitos y no fue nada difícil romper el hielo, ella se quito el vestido y se quedo con un pequeño tanga que no llegaba a cubrir su precio coño y un bonito sujetador que le moldeaba unas tetas casi perfectas.

Mario se quedo en calzoncillos, la verdad es que no pude evitar mirar su paquete, parecía que tenía una buena poya. En momentos de excitación alguna vez he fantaseado con ver y tocar la poya de otro chico, pero sin pasar de ahí, puro morbo y una fantasía que siempre ha sido eso, fantasía.

Yo les iba indicando las posturas que tenían que poner, donde tenían que tener las manos y donde debían mirar. Sonia tenía una cara de viciosa y de puta que no podía con ella y el cada vez estaba más cachondo, lo mismo que yo.

De repente ella se quito el sujetador, y en las siguientes tomas yo aprovechaba para indicarle a Mario en que parte del cuerpo de Sonia debía poner sus manos. Yo me la sobaba todo lo que podía, tenía las tetas riquísimas y los pezones súper duros, y se la notaba que estaba chorreando.

De vez en cuando miraba el paquete Mario, y la verdad es que se notaba que la tenia morzillona pero la cosa no pasaba de una pequeña erección, hasta el instante que en una de las escenas, yo quería que Sonia tocara a Mario de una forma lasciva, que demostrara a la cámara lo puta que podía llegar a ser, pero ella no atinaba a darme la pose que me convencía. Me acerque a ellos y la dige: “Sonia, tienes que poner la mano así!” Entonces agarre el paquete de Mario y pude notar como en ese momento su poya se ponía muy dura, casi tanto como lo estaba ya la mía.

Sonia al ver esa imagen soltó un gemido y dijo: “ummm esto cada vez se parece más a mis sueños más húmedos”

Yo seguía con la mano en la poya de Mario y cada estaba más gorda y más dura, sin decir nada, y de repente Sonia dijo: “me encantaría ver como os empezáis a comer la poya”. Yo me agache, le quite el calzoncillo, y pude ver su poya completamente erecta, depilada, ese olor tan característico, sus huevos……

Empecé a comerle la poya como siempre lo había imaginado en mis fantasías, que rica, también aprovechaba a tocarle los huevos y pasar la mano por su culo.

Mientras tanto Sonia se había desnudando completamente y se estaba haciendo un dedo increíble, hasta puedo asegurar que se corrió viendo esa escena, no paraba de chorrearle liquido su precioso coño depilado.

Me desnude completamente y Sonia empezó a comerme la poya a mí, mientras yo seguía comiéndole la poya a Mario.

Una poya de unos 19 centímetros que no paraba de babear un delicioso liquido salado….

Entonces Sonia me pidió que la follara, que era una zorra y que necesitaba una poya en el coño y otra en la boca, asique mientras yo la penetraba, Sonia le mamaba la poya a Mario.

Si pudierais dibujar esa escena en la cabeza… ella con el coño abierto, súper mojada, temblándole las tetas y mamando una poya deliciosa… follar

Después de eso ella volvió a correrse y le pido a Mario que la follara el ahora, y que mientras tanto el me chupara la poya.

Era increíble notar como otro tío te come la poya mientras que una tía no para de correrse y de pedir que la follen más duro.

Cuando estaba a punto de correrme, le pidió a Mario que parara de comérmela y me dijo que quería sentir dos poyas, una por el coño y otra por el culo, estoy seguro que la hubiera encantado una poya mas metida en la boca…

Nos corrimos los dos casi al tiempo, Mario en su coño y yo en su culo. Yo saque mi poya, pero Mario seguí follandosela y me acerque al coño de Sonia para comérselo mientras Mario seguía penetrándola.

Sonia se volvió a correr y Mario saco la poya, y me la metí de nuevo en la boca, estaba riquísima la mezcla de su semen con los flujos de Sonia. Tan ricos estaban que ella se acerco a degustarlos. Ella y yo comiendo la poya babeante de semen y flujos vaginales de Mario.

Al final terminamos exhaustos marreándonos encima de la cama…..

Si os ha gustado escribidme a shed84@gmail.com y me contáis, gracias…..

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Lenceria en Caracas

Siempre me ha llamado la atención la lencería femenina, desde muy joven, cuando veía las películas porno, me encantaba ver a las actrices vestidas

Con la ropa más puta que podía existir.

Ligueros, hilos, medias altas, falditas, baby dolls, todas me excitaban, sobre todo cuando llegaba el final y les acababan toda la leche sobre sus ropitas.

Me llamo Gabriel, soy de Caracas, pasivo, bisex, 29 años, y desde muy joven me visto con ropa interior femenina en la intimidad.

Desde que tuve mi primera relación homosexual me he sentido como una putica así que me encanta vestirme como una, aunque no tenga cabello largo ni senos operados.

En una ocasión, estaba chateando en la sala de ambiente del Chat erótico de caracas, con mi nick de Travesti de closet, muchos me buscaban conversa porque pensaban que era transexual, pero cuando les explicaba que no tenia senos, ni cabello largo, ni facciones femeninas, se iban. En eso me hablo uno de los que chateaba en la sala, Henry se llamaba, tenía unos 40 años y vivía cerca de mi casa. Empezamos a hablar y me dijo que era casado, que su esposa estaba de viaje y que tenia muchas ganas de que le hicieran sexo oral, yo le dije que era lo que mas me gustaba hacer, pero que solo lo hacia con ropa interior femenina puesta, le encanto la idea y me invito a su casa.

Yo estaba vestido totalmente masculino, en mi cuarto, así que salí de mi casa y me dirigí al centro comercial, donde esta escondida una bolsa con toda mi ropa interior femenina, tome un baby doll azul, una tanguita, y me fui a la candelaria a casa de Henry.

Al llegar, me encontré con Henry en la plaza, nos reconocimos porque nos dijimos como iríamos vestidos, me saludo como a un amigo y empezamos a caminar hacia su casa. Al llegar a su edificio, subimos al 2do piso y me abrió la puerta, “pasa” me dijo, yo pase y me ofreció algo de beber, pero por precaución (estaba asustadísimo) no acepte nada. Pase al cuarto para ver donde se daría la acción y me dijo, lo haremos aquí, sentándose en su cama, entonces le dije “espera”, me fui corriendo al baño, me quite toda la ropa, me puse el baby doll azul, transparente y la tanguita, ya tenia una erección tremenda así que no pude esconder mi pene, tuve que dejarlo por fuera, espere un poco a que se me bajara y lo escondí en la tanguita para salir al encuentro de mi hombre.

Henry estaba sentado en la cama, ya se había quitado toda la ropa, tenia un pene no muy largo pero grueso y sanito, me arrodille frente a el y comencé a pajearlo, el se recostó para disfrutar mi mano, poco a poco ese pedazo de carne iba creciendo en mi mano, y poco a poco se me iba haciendo agua la boca. Me acerque un poco para olerlo y ya no podía contenerme, quería tenerlo dentro de mi boca, lo toque con mis labios, y olía divino, estaba recién bañado y limpiecito, saque la lengua para tocar la punta de su glande y cuando lo hice, Henry suspiro de placer, no aguante mas y abrí la boca para dejar entrar su guevo.

Comencé a mamarlo, a saborearlo, a hacer que se pusiera cada vez mas duro, él me decía no pares y yo no quería parar, trataba de llevarlo lo más dentro de mi boca posible.

De repente, él se levanto de la cama, quería verme mejor me dijo, comenzó a decirme cosas como “eres una putica”, lo mamas divino, que rica tu boca, que rica esa lengua, donde quieres la lechita? y yo le decía, acábame encima de la ropa, es lo que mas me gusta, que me manchen mis ropitas, en eso me empujo, y comenzó a pajearse mas fuerte, antes de que me diera tiempo de levantarme me baño con su leche, con tres chorros divinos, uno cayo en mi cara, el otro en mi pecho y el otro en mi ombligo, no podía creer lo que estaba pasando, estaba frente a un macho divino, llena de leche y de ese olor tan rico que suelta el semen.

Le dije que se acercara, quería mamarlo de nuevo, me encanta mamar un pene flácido, no se por que, me encanta sentir como se pone duro en mi boca, estuve mamándolo un tiempo, cuando me detuvo y fue al closet de su esposa, saco unos tacones blancos, y me los dio para que me los pusiera, “encantada” le dije, me los puse y me hizo desfilárselos, quieres que te coja? me pregunto, y yo respondí que no tenia preservativos, a lo que él abrió la gaveta de la mesa de noche y saco dos. Le puse uno, con la boca, como una verdadera puta y me coloco en cuatro patas en el medio de la sala. Poco a poco fue acercándome la punta de su pene a la entrada de mi culito estrecho, y fui sintiendo como trataba de entrar sin mucho éxito, ya que no tengo mucha experiencia anal, poco a poco me fue lubricando con su saliva hasta que pudo metérmelo completamente, el dolor que sentía era tremendo pero la excitación era mayor y no quería parar, comenzó a bombearme ricamente con su guevo y yo a aguantar sus embestidas, llena de leche, vestida de puta, oliendo a puta, no podía pedir mas, estaba en éxtasis.

De repente sentí que aceleraba sus embestidas y le pregunte si iba a acabar, me dijo que si, que estaba a punto, le dije “quiero tu leche en la cara” y me dijo “cállate puta, te acabo donde yo quiera” y me siguió cogiendo hasta que se vino dentro de mi, casi me muero del dolor, saco su pene de mi ano, se quito el condón y me derramo la leche sobre mi rostro, ufff me encanta ese olor, trate de saborearla un poco y me vine en un orgasmo tremendo, me ensucie todo el baby doll y la tanguita con mi leche.

Me pare, me fui a la ducha y me bañe, salí vestido de hombre y Henry me trato como tal, me dijo, bueno amigo, cuando quieras puedes venir, claro… estaba mintiendo, más nunca pude repetir esa experiencia con Henry ya que su esposa volvió de viaje y no ha salido más.

Si estas en caracas y te gusto el relato, escríbeme, tal vez la próxima vez, escriba sobre ti jajaja…

P.D. Henry no se llama Henry, pero la cosa si fue en la candelaria.


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Paula y Andrea van a la playa

Le estiré fuerte uno de los pezones y, con mi rodilla le empecé a frotar en círculos su coño” y, eso la calentó más. Era una caricia correspondida, ella me tocaba mi espalda y ambas nalgas, que dentro del agua se sentía una sensación envolvente.

Andrea, es mi mejor amiga, una niña bien y mide 1,66, pesa 56 kilos, sus medidas no tienen nada que envidiar a las modelos (es el típico bomboncito de 21 años). Nos encontramos en la cafetería de la Facultad y me dijo que quería hablar conmigo, que me había visto por el barrio y empezamos a hablar, nos caímos bien e intimamos, y claro vamos juntas a la Universidad.

Mi nombre es Paula, tengo 20 años, físicamente, soy una chica rubia, de pelo largo y liso, ojos oscuros, de 1,68, muy delgada. Ah, soy de buena familia, o lo que se conoce como una niña bien o una nena pija. Tengo las tetitas pequeñas, pero muy paraditas y sensibles, de hecho casi siempre salgo sin sujetador; y tengo un culo muy bien puesto, respingón y que atrae la mirada de chicos y de alguna de mis amigas. Vivo con mis padres, estudio, salgo con mis amigas y tenía novio (por ese entonces), ahora tengo a mi Amo, y vivo pensando en estar con él.

Había pasado el día en grupo, con mi novio (Joan), y mis amigos (Andrea y Lluís): estuvimos en la playa jugando, bromeando y poniéndonos a tono. Bueno a mi novio lo puse a 1000. El me puso crema, y luego nos estuvimos dando el lote sobre la toalla (una de esas enormes), él sabe besarme y me gusta cómo me toca. Pero sobre todo, dentro del agua… y, nos calentamos tanto que, se la tuve que sacudir (en el agua, claro), haciéndolo correrse un par de veces (por la mañana).

Luego él, como estaba contento, me invitó a comer un helado y tomar algunas cosillas, le dejé tocarme otro poco más; me había puesto el vestido, en el coche. Me gusta sentir como me toca, así me excito mucho, lo paso bien (pero no llegué a correrme). A veces pienso que soy rara, porque además el clítoris no me sale nunca; siento… sí, una sensación muy agradable, pero no me llega el orgasmo (bueno en sueños sí, y eso me daba que pensar).

Por la tarde luego de comer, los chicos se empeñaron en hacer un partidillo de futbol, con otros amigos, que conocemos de otras veces, pues vamos mucho a Platja d’Aro, y Andrea y yo nos quedamos solas. Hablamos y, Andrea me dijo que también estuvo cariñosa con Lluís, y dijo que me había mirado, que se excitaba más mirándome a mí he imaginado que está conmigo. Que si a mí sólo me gustaba con chicos, pero que ella es bisex. Yo, ya lo sospechaba, en cómo me miraba y, le dije que no he estado con chicas. Pero, le comenté lo que me pasaba con Joan, y que ni tocándome a solas llego a eso que llaman orgasmo, que me excito y es agradable, no siento ni sacudidas, ni cosas así… pero que si me mojo…

Me respondió que, si siempre era igual, y le dije que en sueños sí que siento más fuerte, pero que luego no me acuerdo que he soñado. Sólo que cuando me levanto, estoy arañada por todos lados y, a veces hasta noto que me he mordido los labios. Por eso, me arreglo cada vez más las uñas (bien cortitas) y, uso mucho la crema labial…

Dijo que quería estar conmigo, en el agua, y jugar un rato. Y como ellos (los chicos), estaban haciendo el bobo con el balón. Le dije que estaba bien. Se puso contenta, nos pusimos la parte de arriba (para ir más cómodas y evitar tanto moscardón…); y por señas les hicimos ver, a los chicos que íbamos a dar una vuelta, que no se preocuparan. Lo entendieron y nos alejamos de ellos empezando a bromear.

Yo notaba que Andrea no paraba con sus miradas, y que buscaba excusas para acariciarme. Yo simplemente, me sentía bien, y bueno ella tampoco se pasaba. Fuimos haciéndonos confidencias… y todo iba bien. Nos alejamos algo más de lo que habíamos pensado, y llegamos a una zona casi sin gente. Y me dijo, que si quería entrabamos en el agua a jugar, que fuera es todo demasiado claro y aunque hay poca gente, llamaremos la atención si jugamos demasiado… Estuvimos jugando un buen rato, nos masturbamos mutuamente. Nos sacamos la parte de abajo… Luego, le subí la parte del suje, para tener sus tetitas libres, y empecé a tocarle el vientre y el culo. Me dio un par de besos en la boca, y apretándose se frotó un rato largo conmigo. Me dijo:

Paula, estoy a mil, me has puesto como una moto. Quiero comerte ahora, bajo el agua… ¿sí?

Andrea, se zambulló sin esperar mi respuesta, y estuvo lamiéndome mi coñito sumergida, también me lamió mi vientre, las nalgas y el culo. Se sumergía, subía a tomar aire (cuando no podía más), y jugaba así… un rato. Me frotaba con su lengua, con la boca, con la cara y con las manos. Luego se pegaba a mí, frotando sus tetitas con las mías, con mi vientre, y con mi pubis… Era muy agradable, me excitaba, y yo quería más… así que, separé las piernas y le acariciaba la cara y la cabeza. Salió, para tomar aire, después de esa tanda de inmersiones calientes. Su respiración estaba alterada… la cara roja… Me dijo que… la tocase y que me deseaba, se colocó en frente y estaba a punto de venirse… Me fijé que alguien… si… un chico nos miraba (sin acercarse, pero sin perder detalle), y se lo dije. Respondió ya a punto de llegar al orgasmo:

¡Es igual, ahora no pares Paula, por favor…! ¡Fóllameeee, fueeeerte y duroooo…!

Empecé a tocarle las tetas, a apretarlas, y aún me pedía más… Quise vengarme… por envidia de que se corra… y yo no. Y “le estiré fuerte uno de los pezones y, con mi rodilla le empecé a frotar en círculos su coño” y, eso la calentó más. Era una caricia correspondida, ella me tocaba mi espalda y ambas nalgas, que dentro del agua se sentía una sensación envolvente. Le dije que:

¡Eres una puta y voy a azotarte hasta que te corras, guarra!  Y tú, sujétate a mis caderas y ábrete más…

Lo hizo, y además se frotaba… fuerte, ella misma, con mi rodilla. La estuve azotando, y dándole besos, sin parar, y ella se entregaba totalmente… Así estuvimos hasta que Andrea, se vino, la sentí gozar entre mis brazos, apretándose a mí… Yo, mientras, también me había excitado, pero no sentía como ella (Andrea se movía, temblaba y emitía unos suspiros que envidié). Y, me hizo sentir mal, saber que yo no podía sentir lo mismo. La envidié, con toda mi alma, juro que la envidié. Me hizo sentir, la importancia de conseguir correrme, no sabía cómo, pero lo deseaba… Luego seguimos un rato, con caricias, y más relajadas. Y Andrea, me dijo que iba nadar un rato. Le contesté que bien, y yo… también nadé… un rato… Al rato me paré y vi a aquel chico que nos miraba, que se me acercaba, y empezó a hablarme:

Hola, me llamo Kharlos, te he visto con tu amiga… Luego hablamos… pero eso tal vez lo cuente otra vez… jajaja

He aportado mis notas, y mi amo con sus recuerdos, ha redactado este relato. Pero desde mi perspectiva. Me lo ha hecho leer, y me ha dicho que lo escribe porque así soy más suya. Y así hay otras que saben que soy su esclava, y su perra.

Si lo deseáis; podéis enviar vuestros comentarios.

Autor: Kharlo1

Goza con un buen video, clica aquí. http://www.videosmarqueze.com/ y lo guardas en tu PC.

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