Curiosidad

Empecé a besar todo el cuerpo de Ana los muslos, su tanguita, su sexo mojado, pecho y lo que más deseaba sus axilas sudadas. Mientras tanto Ana me tocaba el clítoris por encima de la ropa con una mano y con la otra el culito. Después me sacó las bolitas muy despacio. El orgasmo fue bestial nos corrimos las dos a la vez.

Hola. Me llamo Patricia, tengo 28 años, casada y sin hijos. Mido 1,70 delgada y bien proporcionada. Me gusta cuidar mi cuerpo con una alimentación equilibrada, gimnasio, salón de belleza… Me siento realizada sexualmente con mi marido ya que en la cama con tu pareja todo es válido. Practicamos el sexo oral, vaginal, anal, con juguetitos (bolas, consoladores…), que utilizamos el uno para el otro ya que a mí me gusta ser penetrada por los dos agujeritos simultáneamente y a mi marido tampoco le desagrada que juegue con su culito. También nos gustan las películas de sexo.

Como os he comentado voy al gimnasio a practicar aeróbic. Nunca me había fijado en mis compañeras de gimnasio, pero desde el día que vi con mi marido la película de Enmanuelle en la que la protagonista tiene una relación con una amiga suya en el vestuario después de un partido de tenis, empecé a mirar a mis compañeras de otra manera. Desde entonces cuando estoy en el vestuario, me gusta ver sus maillots manchados de sudor en las axilas, pecho, ingles, las miro disimuladamente cuando se desnudan para ver su ropa mojada. Días atrás, durante las clases, me fijé en una mujer de mi misma edad y tipo que vestida de gimnasia no marcaba la ropa interior. Como coincidía con ella en el vestuario me fijé como iba vestida interiormente. Llevaba unas mini tanguitas semi transparentes en las que la tela delantera era un pequeñísimo triangulito que marcaba todos sus labios y una fina tira por la parte trasera que se escondía en la rajita del culo.

Me encantó su tanguita. Al acabar las clases y desnudarnos para ir a la ducha, dejaba su ropa de gimnasia encima del banco. Cuando veía su ropa sudada, siempre me acordaba de la escena del vestuario de Enmanuelle. Un día no pude reprimirme más y esperé a que se fuera a duchar para tocar y oler su ropa. Cuando cogí sus braguitas tuve una sensación de escalofrío en todo mi cuerpo, estaban húmedas del sudor. Las toqué con suavidad y las olí. En aquel momento me mojé toda. Dio la casualidad que mi compañera llegaba de ducharse y me vio tocando su ropa, entonces me preguntó con toda naturalidad si me gustaba su ropa. Le contesté que sí, pero que lo que más me gustaba era su minúscula tanguita y que me gustaría poder probármela para ver que tal me sentaban para hacer gimnasia con unas iguales para no marcar la ropa interior el maillot. Me dijo que por ella no tenía ningún problema en que me las probara, pero que aquellas estaban usadas y que si quería mañana me traería unas limpias

Le comenté que no hacía falta que me probaba aquellas. Me desnudé (cosa que todavía no había hecho esperando a que se fuera a duchar), y me las probé. Que sensación ponerse aquella ropa todavía caliente y mojada de mi compañera. Como el tanguita era tan mini, me salía vello por la parte superior y laterales. Ana que así se llama mi compañera me dijo tocándome suavemente del vello que era normal que pasara y que si quería usar tanguitas como la suya lo mejor era que me depilara un poco. Me saqué el tanguita y se lo devolví. Después de la ducha me masturbé pensando en Ana. Al regresar de la ducha, vi a Ana doblando cuidadosamente el tanguita que me acababa de sacar. Mientras nos vestíamos íbamos hablando de trapitos y cosas banales. Le pregunté donde compraba esta ropa interior. Dijo que las compraba por internet y que si quería fuera a su casa para desde su PC mirar la página y comprar si me interesaba. Quedamos en su casa el siguiente día por la tarde, antes de ir al gimnasio.

Llegué a casa de Ana una hora antes de ir al gimnasio. Estaba con su marido el cual me presentó y se fue casi inmediatamente a trabajar. Nos quedamos a solas ya que tampoco tenían hijos. Pusimos en marcha el PC y entramos en la página donde compra su ropa interior, quedé maravillada de los modelitos. Ana me dijo que era clienta habitual y que tenía un extenso surtido, que si quería verlos. Le dije que sí que al natural siempre mejor que en las fotografías. Fuimos a su habitación, abrió un cajón de su mesita de noche y había una auténtica colección de tanguitas de todos los colores y modelos a cual más mini y erótico.

Empecé a mirarlos y tocarlos todos. Ana me dijo que si quería probármelos que adelante que por ella mostraba como se veían con su coñito semi rasurado. En aquel momento desee estar en el gimnasio para poder contemplar su coñito y axilas sudadas. (Me vuelve loca el olor de perfume y sudor corporal de una mujer). Nos contemplamos las dos delante del espejo era la primera vez que miraba detenidamente el cuerpo de una mujer. Ana sugirió que me cambiara el tanga y que me pusiera uno igual que el de ella para ver como quedaba mejor el tanguita si viéndose o no los pelines.

Buscó uno igual que el suyo y dijo ven que te voy a cambiar este trapito. Se arrodilló y empezó a bajarme el tanguita negro. Cuando me lo hubo sacado me miró fijamente y empezó a tocar suavemente mi pubis y muslos yo no hice nada para evitarlo. Seguidamente empezó a besar mis piernas subiendo despacio hasta llegar a mi coñito que estaba mojadísimo. Me pasó su lengua por mis labios, buscó mi clítoris y entonces sentí estallar. Ni en las mejores sesiones con mi marido había tenido tanto placer. Continuó por mi barriga, ombligo, pasó por encima de mis pechos que estaban duros como una piedra y buscó mi boca. Nos fundimos en un gran beso (mi primer beso con una mujer). Ana continuó besándome todo el cuerpo, yo estaba en otra galaxia empezando a sudar y gemir.

Entonces tímidamente empecé a acariciar sus nalgas y resto del cuerpo, ella también empezaba a gemir. Ana me susurró que quería que yo la besara y acariciara todo su cuerpo. La bese en la boca jugando con nuestras lenguas, tocándonos nuestros paladares, dientes y saboreando su saliva ¡Qué placer! Continué besando todo su cuerpo. Pasé la lengua por sus axilas (cosa que ansiaba locamente hacer), en este momento exploté y tuve un orgasmo impresionante. Después de estar un rato acariciándonos tranquila y suavemente Ana me comentó que se lo pasaba maravillosamente con su marido, pero le gustaba intimar con mujeres y que él no sabía nada de sus tendencias lésbicas.

Ana volvió a besarme en la boca y me dijo que quería volver a gozar conmigo. Entonces sacó de su mesita un par de juegos de bolitas chinas, me las enseñó y las empezó a chupar, una vez mojaditas me dijo si quería probarlas en mi vagina, le dije que si, ella empezó a introducirlas suavemente, después me pidió que hiciera lo mismo con ella. Empecé a introducir la primera y mientras introducía el resto de bolitas le chupé el coño.

Una vez que tuvimos las dos las bolitas dentro, Ana me comentó que siempre había deseado ir a una clase de aeróbic con las bolitas en el coño para saber que sensación se tiene con el movimiento. Le respondí que era una aventura arriesgada, pero que me seducía la idea. Lo dejamos para el día siguiente ya que hoy ya se nos había hecho tarde. Al día siguiente fui a su casa antes de la clase, nos besamos y masajeamos, una vez calentitas nos pusimos las bolitas una a la otra después nos vestimos por supuesto con las mini tanguitas para la clase de aeróbic y fuimos al gimnasio.

Estábamos muy excitadas con la nueva experiencia, por la calle notaba como se movían las bolitas al caminar y empecé a mojarme, se lo comenté a Ana y me dijo que a ella le pasaba igual. Empezamos la clase de aeróbic y el placer fue inmenso al notar cómo se movían las bolitas dentro de mi coñito con el movimiento rápido de los ejercicios y se me iba clavando el tanguita dentro de mis labios y culo. Al rato no pude aguantar más, noté que me corría y mojaba toda, me dio vergüenza que se pudiera notar en el maillot lo mojada que estaba ya que el tanguita estaba chorreando. Por señales le dije a Ana que me iba al vestuario. Ana me siguió.

Por el pasillo hasta el vestuario le dije que me estaba corriendo viva y no aguantaba más que necesitaba masturbarme. Llegamos al vestuario y Ana me dijo que nos masturbáramos mutuamente que a ella le pasaba igual. Nos quitamos los maillots y sujes cogimos las toallas y el gel y en tanguita fuimos a las duchas, nos encerramos las dos en la misma ducha.

Inmediatamente empecé a besar todo el cuerpo de Ana los muslos, su tanguita, su sexo mojado, pecho y lo que más deseaba sus axilas sudadas. Mientras tanto Ana me tocaba el clítoris por encima de la ropa con una mano y con la otra el culito. Después me sacó las bolitas muy despacio. El orgasmo fue bestial nos corrimos las dos a la vez. Nos duchamos y salimos disimuladamente de la ducha para que no nos vieran juntas. Nos vestimos y cada una fue a su casa. Al igual que Ana mi marido no sabe nada de mis relaciones lésbicas. Nos vemos a diario en el gimnasio y muchos días en casa de una o la otra para amarnos. Por cierto utilizo mini tanguitas para la gimnasia y a menudo para diario.

Hace unos días que nos hemos fijado en una chica rubia con todo el cuerpo bronceado menos la marca del tanguita con el que toma el sol, tiene el pelo rubio al igual que el del pubis, es una tentación ver un cuerpo femenino desnudo al que se le marque el bañador. Ana y yo, queremos conversar y si podemos, intimar con ella. Si ocurre ya os lo contaré.

Un beso a todas.

Autora: pmn82

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