Mi tia Sofia, parte 1

Milfs, Amor Filial Hetero. Era el cumpleaños de mi padre y justo esa semana habían ocurrido dos eventos familiares, con mis tías (sus hermanas) la menor Paula había sido madre de un varón y justo había vuelto a casa y la mayor Sofía había sido abandonada por su marido quien al dejó por su secretaria.

En ese momento yo tenía 8 años, Sofía 42 y Paula 30, mi padre era el hijo del medio cumplía 39 ese año, habían hecho en mi casa una fiesta de las tradicionales de cumpleaños, todos estaban emocionados con el nacimiento de mi primo menos yo que nunca le daba bolilla a los bebés y mi tía Sofía que estaba deprimida por su tema sentimental, eso hizo que esa noche Sofía se sentara al lado mío y estuviese hablando de todo conmigo, escuché todo su dolor por el abandono que había sufrido.

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Mi tía Alejandra

Yo tenía 20 años, vivía en la casa de mis padres, en ese momento estaba de novio con una chica de 18 años, compañera de mi hermana.

Era un cálido sábado por la tarde de noviembre, yo estaba con Laura, mi novia en casa, además de mi hermana Mariana y una amiga de ellas, Sofía, en un momento determinado las tres me avisaron que salían de a dar una vuelta al Shopping, por lo que me quede solo en casa escuchando música.

Diez minutos más tarde sonó el portero eléctrico, era mi tía Alejandra, la hermana menor de mi padre, en ese entonces tenía 32 años, yo siempre había tenido muy buena relación con ella, de hecho ese año estaba terminando el secundario nocturno y yo iba a veces a casa de mis abuelos donde vivía ella a ayudarla.

Una de las últimas veces que había ido a su casa ella estaba usando una minifalda azul bastante corta, con la cual al cruzarse de piernas podía apreciar el triangulito blanco de su bombacha en un par de ocasiones, lo cual recuerdo me produjo una erección que traté de disimular lo máximo posible, pero me alivié en cuanto llegue a casa en el baño.

Ese día cuando bajé al verla estaba de nuevo con la misma minifalda azul y una camisa blanca que se le traslucía un corpiño también blanco, me preguntó por mi hermana, mi novia y la otra amiga ya que había quedado con ellas para venir a casa. Traía una mochila del lugar de ropa donde trabajaba, ya que tenía en ellas bikinis que les iba a mostrar a las chicas para la temporada del verano.

Le dije que se habían ido y seguramente vendrían en un rato, así que acepto pasar a charlar un rato; tomamos una cerveza y empezamos a hablar de variados temas, yo intentaba ver su entrepierna que hacia sugestivos cruces pero apenas había podido ver un segundo su bombacha nuevamente blanca, hasta que en un momento le pregunte por las bikinis, ya que quería verlas, como le quedarían a mi novia.

Tenía una amplia variedad, la que más me llamo la atención era una de color blanco con estrellitas naranjas y le sugerí que esa sería la mejor, mientras abría una segunda botella de cerveza, ella asintió, yo le dije que era parecida físicamente a mi novia, ya que tenía mismo color de pelo y piel castaño y que esa sería la mejor combinación, pero que debía comprobarlo.

Le sugerí que se probara la bikini, ella al principio se rió y me dijo que no, pero luego me preguntó si de verdad le parecía que ella era atractiva y le quedaría bien, por lo que yo le respondí que si pero que debía verla, pienso que la cerveza la había desinhibido.

Se rió y me dijo: de acuerdo, voy al baño a cambiarme, anda para tu pieza, yo fui y me quedé sentado en la cama esperándola, cuando apareció estaba increíble, como le quedaba esa bikini en su cuerpo, fue caminando lentamente por la pieza mientras se reía y pude ver como sus pechos brillaban con ese color naranja y su linda cola resaltaba en dicho color.

Dio una vuelta a la habitación, me acerqué y le dije que era muy bonita, mientras la tomaba de la cintura, ella sonrió y me dijo:

– pero no tengo novio,

a lo que yo respondí,

– voy a ser tu novio hoy.

La besé profundamente, ella fue muy pasional, nuestras manos se entrelazaban y las caricias iban hacia todas partes de ambos cuerpos, finalmente la tomé de la mano suavemente y la llevé hacia mi cama donde seguimos besándonos y tocándonos un buen rato, hasta que le quité el corpiño, y empecé a chupar sus pezones duros, noté que ella lo disfrutaba tanto como yo.

A esa altura ya no había marcha atrás: habíamos cruzado la línea y debíamos seguir, bajé por su cuerpo besando su vientre hacia abajo, al llegar a la bikini se la quité suavemente; sobre el velador había un condón que iba a usar con mi novia seguramente esa noche si la convencía de ir a un telo.

Ale lo abrió y lo fue poniendo lentamente sobre mi verga erecta, mientras la besaba y chupaba un poquito, podía haber pedido que siguiera, pero como había pasado un rato largo desde que las chicas se había ido, temí que volvieran así que decidí penetrarla, mientras continuaba chupándole las tetas, mi pija entraba con gran movilidad a su concha, no pasó más de un minuto, cuando Ale lanzó un gemido bastante grande, pudo alcanzar un orgasmo, yo que continuaba bombeando no pude resistir mucho mas y acabé al minuto siguiente, fue una gran cantidad de leche, ya que mi novia no había querido hacerlo la ultima vez y luego se había indispuesto por lo que estaba muy caliente.

Todo estaba de maravillas a pesar de la corta duración cuando sentimos al llave de la puerta, nuestra mirada fue de horror, pero rápidamente salí del cuerpo de Ale, y le dije que se escondiera en mi armario, donde fue poniéndose la bikini nuevamente y el bolso.

Laura me llamaba y le dije que estaba en el baño y ya salía, donde traté de arreglarme lo más rápido posible, allí las chicas me contaron del shopping y otras boludeces, hasta que Mariana me preguntó,

– uh, hoy no venia la tía Ale?, a lo que yo respondí que había llamado por teléfono diciendo que no venía, pensé que mi novia y su amiga se irían, pero pasó un largo rato que se quedaron hablando boludeces con mi hermana.

Yo tuve que ir al baño dado el efecto de la cerveza, allí me acordé de Ale que estaba encerrada en mi armario, le dije que las chicas se irían en un rato y cuando mi hermana les abriera yo ella aprovechara para irse por las escaleras, ah, y que yo le daría mi llave. Me dijo que estaba bien, pero se estaba meando, le dije que aguantara lo más que pueda, pero el problema fue que las chicas se quedaron media hora más hasta que finalmente mi hermana las despidió, fui a abrir el armario y mi tía Ale llorando un poco me dijo, discúlpame, no pude aguantarme.

Había un gran charco sobre el piso de madera del armario, yo la abracé y le pedí que no se preocupe, la ayude a cambiarse, traje del baño una toalla rápidamente, se quitó la bikini y se puso nuevamente la bombacha y se vistió como había llegado, la despedí con un piquito en la boca, ella me dijo: la pasamos genial.

Dentro de mi armario quedaba su bikini blanca de estrellitas naranjas empapada y un gran charco de pis sobre el piso que sequé de innumerables formas.

CONTINUARÁ.

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Menuda suerte¡¡¡

Esto sucedio hace unos meses, soy profesor de Historia y estaba en una recepcion que se hacia en un museo en Buenos Aires, conocia a las asistentes pero la verdad no me atria mucho ninguna, habia alguna veterana interesante, entre ellas Gabriela la protagonista de la historia que voy a contar, pero hacia poco salia con mi nueva novia y cogiamos todos los dias estaba plenamente satisfecho, habia tomado varios vasos de cerveza por lo que tenia deseos de orinar, el baño de abajo estaba ocupado asi que fui al baño de arriba, encendi la luz pero olvide trabar la puerta, en cuanto estaba terminando de mear siento que la puerta se abre de repente y veo la sombra de una mujer que entro bruscamente se sento sobre la bacha, sebajo la bombacha a la altura de los tobillos e instantaneamente senti el caracteristico ruido y el olor, estba cagando en el lavatorio¡¡¡
Cuando la mire, me dijo sollozando y con la cara enrojecida:
_-No podia mas un segundo mas y me cagaba por favor te pido mil disculpas me da mucha vergüenza esto.
Fui hasta la puerta y le puse la traba,apoye mi mano en su hombro y le dije que se tranquilizara,que eramos humanos y eran cosas que pasan, me agradecio mientras su cara mostraba alivio mientras seguia defecando sobre la pileta, en lo bizarro de la situacion me excito mucho ver su bombacha blanca de seda sobre sus tobillos milagrosamente limpia, cuando termino me dijo,:
– vos sabes que soy la directora del museo nacional de investigaciones, esto no puede trascender, tiene que quedar entre nosotros, necesito tu ayuda para arreglar esto, a cambio podes pedirme lo que quieras pero ayudame a limpiar lo que hice por favor si se enteran de esto me despiden, este es el baño privado de la directora de aca. Por supuesto lo que vino fue un poco desagradable limpiamos su caca que era abundante con una bolsa de papelque tenia y luego hicimos correr mucho agua y jabon, gabriela se higienizo en el bidet y el asunto se arreglo en 5 minutos incluso encontramos desodorante y nada parecia haber pasado alli.
Salimos del baño, la tome de una mano y la lleve a una habitacion donde se exponian muebles coloniales,no tenia un condon pero mi calentura era muy grande la bese, baje su vestido comence a chuparle las tetas, le saque su bombacha blanca y comence a penetrarla sin nada despues de un acuerdo que eramos sanos los dos y que tomaria lapildora del dia despues por las dudas, mi pene comenzo a bombear sus paredes eran calidas y humedas, despuesd e un rato acabe con una importante cantidad de leche a pesar de que habia cogido con mi novia unas horas antes, ella acabo casi en simultaneo conmigo , despues nos quedamos un rato haciendonos mimos, y mas tarde me masturbo y me chupo la pija tragandose todo, al final de todo eso bajamos, todos nos preguntaron donde estabamos y le dijimos al resto que estabamos hablando sobre un proyecto para el museo el año proximo, en eso aparecio su marido y ella se fue, no sin antes se despidio y me dijo aloido, gracias por el secreto y tambien por ese ratito

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Una terapia realmente curativa

Era una cálida tarde de principios de diciembre, como todos los martes a las 19 hs, iba a mi sesión con mi psicóloga, había comenzado hacía tres meses, en ese momento yo tenía 22 años, venía de mi trabajo en la oficina y yo era su último paciente.

Había comenzado terapia por temas generales que no vienen al caso, pero mi problema principal eran las mujeres, mis citas terminaban siempre en fracaso, estaba muy ansioso y nunca podía concretar, habíamos tratado con Claudia, la psicóloga ese tema en varias oportunidades, y ese día en especial ibamos a hacerlo nuevamente, ya que había tenido una cita el viernes anterior.

Claudia era una mujer de unos 35 años, si bien no era exuberante, tenia un buen físico, alta, un poco caderona, pero bonita de cara con un cabello castaño enrulado y grandes ojos marrones, como también era grande el tamaño de sus tetas, ese día vestía una blusa blanca y una pollera de color bordó, muy sexy, como les dije antes hacia mucho calor unos 29º mas o menos, se sentó frente a mi en su sillón, no hacía terapia de sofá y cruzó sus piernas, me preguntó sobre mi cita y le dije que no había sucedido gran cosa, algo que se venia repitiendo últimamente, Claudia me dijo que eso no podía seguir pasando porque yo era joven, con mucho potencial pero baja estima, mientras me hablaba separó sus piernas frente a mi, por lo que me dejó una vista panorámica de su bombacha blanca que brillaba sobre su pollera bordó.

Eso me excitó mucho, y traté de concentrarme en lo que decía –Seguía hablando de la confianza en si mismo- pero volví a bajar la mirada hacia su entrepierna, mientras mi erección comenzaba a sentirse, de todas maneras no me atreví a decirle nada, ya que Claudia era la esposa del mejor amigo de mi tío y eso me inhibía mucho.

Ella siguió hablando mientras abría más las piernas, explicándome que yo tenía un gran potencial que no explotaba con las mujeres y que debía aprovechar, yo no paraba de mirar su inmaculada bombacha de seda blanca, hasta que al fin, ella interrumpió su discurso y exclamó viendo mi erección que ya se notaba un bulto en mi pantalón:

– Bueno, veo que esto ha surtido efecto, mira, esto es parte de la terapia, yo se que va contra la ética involucrarse con un paciente y además soy una mujer casada, pero creo que es la ayuda que vos necesitas u además a mi me gustas, eso si hagámoslo con la condición que sea sólo esta vez como ayuda terapéutica para que ganes confianza con las mujeres.

Yo no podía creer lo que pasaba, me acerque y le di un beso que fue muy intenso, mientras mis manos acariciaban su blusa, tocaba sus tetas, comencé a chuparle sus pezones, la fin ella me tomó de la mano y me llevó sobre un sillón, me quité el pantalón y el slip ella tomó mi pija y le dio unos besitos, que hicieron que se pusiera más dura aún, ella me colocó el preservativo, me recosté sobre ella, le quité esa hermosa bombacha que tenía, mi pija se introdujo en los mas profundo de su vagina, mientras golpeaba con ella sus paredes sentí el cálido baño de su flujo sobre mi verga, lo que hizo que pudiese contenerme solo un minuto más, que gocé intensamente, para acabar con una abundante acabada cremosa, que casi desborda el forro de la cantidad que era, es decir que casi la embarazo, me lo saqué al besé por todo su cuerpo y declaramos que ese día era el de mi liberación sexual y ella había quedado en mi historia, a quién siempre recuerdo con mi amor, gracias Claudita

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Quién roba a una ladrona…

Era una tarde de sábado en Enero, yo me había visto con un amigo quién debía devolverme un libro que le había prestado para estudiar. Al salir la vi a Bibiana, ella es una chica dueña de una librería a la que voy a comprar habitualmente, ella trabaja con su suegra tiene 33 años, rubia, de estatura media, un poco de pancita y cola pero apetecible sin dudas, no la conocía tanto, solo de comprar ocasionalmente.

Nos saludamos, ambos íbamos hacia la salida, me preguntó si había comprado algo, a lo que respondí que no, por lo que pregunte a ella y me dijo que tampoco, me preguntó si iba a mi casa, porque estaba con el auto y me podía llevar a lo que asentí, le pregunté que hacia en el Shopping y me dijo que había ido a ver bikinis ya que en 2 días se iba de vacaciones a la costa con su familia, pero que no había comprado ninguna. Mientras tanto llegamos hacia la puerta de su auto, luego de bajar por el pasillo, abrió la puerta y me senté, entonces ella me dijo:

-Pero te voy a confesar algo: me robé una

Yo me sorprendí y le dije que no le creía, entonces me contó, cuando estaba en el probador había mucha gente la vendedora le dio 4 modelos distintos para probar pero creyó que eran 3, que fue lo que le dijo, así que se quedó con una.

-Bueno-pregunté- pero donde la escondiste?
– No me lo vas a creer, respondió sonriendo.

A todo esto cabe aclarar que estábamos sentados frente a frente en los asientos, ella no habia encendido el motor y el garage del shopping estaba semioscuro.

-Dónde? Inquirí ya con cierta erección de mi miembro sospechando lo que vendría…
– Bajo mi bombacha, dijo sonriendo.
– No te creo, le espeté
-Bueno, me dijo, podés chequearlo vos mismo, hace mucho calor acá en el auto, me siento molesta por el sudor, porque no me ayudas –dijo mientras comenzaba lentamente a abrir las piernas- no aguanto la presión de 2 prendas, sacame la bombacha.

En ese momento mi erección se habia incremenatdo mucho pero trate de mantener mi cabeza fria, me agaché bajo su asiento, con mis 2 manos fui rozando suspiernas hasta llegar a sus caderas y comencé a bajar su prenda intima, era de color blanco, de seda, estaba bastante húmeda por el sudor, después de unos movimientos curvilineos, logre sacarla y me la quedé en la mano; mientras tanto a pesar de la penumbras en las que estabamos en el auto, pude divisar su bikini robada, era de color crema con estrellitas rosadas.

Es hermosa, le dije, yo también me la hubiera robado…y subi mis manos por sus piernas hasta tocarla,le dije que suavecita es, mientras acariciaba su bikini también algo húmeda.
-Ya que está ahí abajo creo que necesito tu ayuda, dijo sonriendo,
-Ya mismo, le contesté y comencé a darle besitos, mientras con mis dedos corria la bikini y mi indice se introducia en su vagina lentamente, rocé su clitoris con suavidad pero constantemente, a los 2 minutos enti un gemido fuerte y mi dedo comenzó a humedecerse hasta que por fin acabó, en una chorreteada enorme, no muy frecuente en las mujeres, tanto que mojó mi cara, el asiento y el piso tenían un charco y su flujo también había ensuciado bastante su bikini cremita.

– Bueno, mi amor, le dije ahora te toca pagar a vos.

Busqué en mi billetera un forro, y me lo puse rapidamente, ya que mi pija estaba a 1000, me coloque encima de ella reclinamos el asiento y la cogí un rato, no pude aguantar mucho, porque estaba muy cargado,pero también llené mi forro con una enorme cantidad de leche, mientras sus labios vaginales comprimian mi verga.

Terminamos lo nuestro, ellamed ijo que tenia que pasara buscara su hijo en un cumple, me llevó a mi casa y quedamosen repetir otro dia, nos despedimos con un cálido beso en la boca… y le robé la bombacha…que la tenia en mi bolsillo desde que se la había sacado, quién roba a un ladrón tienen 100 años de perdón…

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Juegos de pareja

A los 19 años conocí, mientras estaba de vacaciones en Punta del Este, a una chica muy interesante que se convertiría en mi novia durante los próximos dos años y medio. Se llamaba María, tenía la misma edad que yo, era rubia, de ojos marrones, cuerpo atlético y grandes pechos.

De entrada nos llevamos muy bien en todas las áreas, especialmente en todo lo referente al sexo. Si bien ella no era una chica muy experimentada (bueno… tampoco era virgen) no temía probar cosas nuevas como el sexo anal. Otra cosa que nos excitaba mucho era tener sexo en lugares públicos y/o al aire libre. Empezando por los médanos de Punta, seguimos por lugares como los asientos traseros de un ómnibus mientras íbamos de Buenos Aires a Pinamar, el ascensor de su departamento, las escaleras del mismo edificio y otros, en el mar, en varias piletas de natación, y una noche hasta en el patio de una conocida Iglesia de Barrio Norte. En resumen, teníamos una vida sexual plena e interesante.

Claro que uno siempre quiere más…

Al igual que la mayoría de los hombres de este planeta me excitaba muchísimo (y aún lo sigue haciendo) ver y estar con dos mujeres. Hacía un par de años que había hecho por primera vez pero había sido con un par de prostitutas, lo cual no es exactamente lo mismo.

Un día estábamos hablando con María sobre sexo y de algún modo salió el tema de que a mi me gustaba mucho ver a dos mujeres haciendo el amor.
También le dije, en broma, que me gustaría verla a ella en la cama con alguna chica. Ella lo tomó como un simple chiste y la cosa no pasó de ahí.

Aquel día…

En las semanas siguientes estas bromas se empezaron a hacer más frecuentes y más explícitas. Por ejemplo mientras veíamos alguna película pornográfica en algún hotel alojamiento y le decía cosas como “Mirá que lindas tetas tiene esa chica… No te gustaría pasarle la lengua por los pezones” o, mientras veíamos como una le chupaba la concha a otra le decía “Imagínate que te la está chupando a vos…” Ella simplemente se reía y contestaba cosas como “Ni loca…” pero en realidad no le molestaba que le diga cosas así. Es más, a veces ella misma sacaba el tema, preguntándome si me gustaría verla haciendo tal o cual cosa.

Finalmente, un día estábamos cogiendo, yo encima de ella, penetrándola con fuerza mientras la besaba en la boca y le decía “imagínate chupando una concha ahora mientras te cojo…” Ella estaba súper excitada y cuando empezó a llegar al orgasmo me dice “Siiii… quiero chupar una concha… siiiiiiiii… vamos a hacerlo…”

Cuando terminamos de coger le pregunté si realmente estaba dispuesta a que tengamos sexo con otra mujer, a lo que me contestó, un tanto indecisa, que si pero su primera pregunta fue: Con quién? Claro… una cosa es convencer a la novia de uno a acostarse con otra mujer pero otra cosa es conseguir a alguien para hacerlo. Así que durante los días siguientes intentamos resolver este problema.

La opción más sencilla hubiese sido llamar a alguna prostituta del diario, pero a María no le gustaba esa idea. Otra opción sería “levantarnos” a alguna desconocida pero la realidad es que será muy fácil decirlo pero no así hacerlo. Finalmente decidimos que debería ser alguna conocida nuestra… pero quién? Después de analizar varias candidatas de nuestro entorno social nos decidimos por una compañera de Facultad de ella. Esta chica se llamaba Natalia y tenía la misma edad que nosotros (para este entonces 21). Era una morocha de tez blanca, para mi gusto tenía algún kilito de más pero no obstante capaz de calentar a un muerto.

Ahora bien, habiendo decidido quien nos gustaba para esta pequeña aventura, todavía debíamos convencerla. Hasta donde nosotros sabíamos, Natalia no era bisexual y estaba en sus planes tener sexo con María o conmigo y mucho menos con los dos juntos. Natalia tenía mucha confianza y le contaba a María todo lo referente a sus salidas con chicos y lo que hacía o no en la cama. En resumen se podría decir que ella era una chica bastante poco experimentada para su edad.

Todo empezó una noche cuando estábamos los tres solos en el departamento de la familia de María. Después de cenar nos quedamos charlando mientras tomábamos un par de botellas de Chandón. De a poco María empezó a llevar la conversación para el lado del sexo. Al principio Natalia estaba un poco avergonzada pero a medida que se rellenaban las copas de champagne se iba desinhibiendo. Empezó a contarnos (con María ya habían hablado de esto antes) que las veces que había tenido sexo los chicos con los que había estado no llegaban a hacerla acabar, estaban demasiado apurados por coger y no la calentaban apropiadamente. María aprovechó ese giro de la conversación para bromear acerca de que si la agarraba yo seguramente sería distinto.

Le empezó a contar las cosas que hacíamos nosotros y como le hacía yo el amor. Le preguntó a Natalia si yo le gustaba y, si no estuviese de novio con ella, le gustaría que yo me la coja. Quizá un poco debido al champagne ella terminó admitiendo que si, aunque totalmente sonrojada.

Ahí nomás María se para (Yo estaba sentado en la cabecera de la mesa, ella estaba a mi izquierda y Natalia a mi derecha) y camina hasta estar detrás de Natalia. Poniendo sus manos sobre los hombros de ésta me dice: “Te gusta mi amiga?” a lo que yo respondo que si, claro. A continuación me dice: “Tiene muy lindas tetas.¨ Y a ella:”Mostrale las tetas” “Ayy noo” responde ella, riéndose nerviosamente. María baja las manos y tomando el suéter que llevaba puesto Natalia por la parte de abajo comienza a levantarlo, a lo que Natalia responde con un débil intento de impedírselo, acompañado de varios ¨no… Nooooooo…¨ que no tuvieron mayor impacto.

Ese era el momento para que yo entre en el juego. Me arrodillé frente a ella, le corrí el corpiño por debajo de las tetas y empecé a lamerle los pezones al tiempo que le masajeaba las tetas con mis manos. Natalia estaba súper nerviosa, pero tampoco se apartaba…

-¿Que hago María? Nada, disfrútalo, está todo bien. -Pero es tu novio.

Las manos de María todavía sostenían el suéter apenas por encima de sus tetas así que aproveché para tomar sus manos en las mías y guiarlas hasta estas tetas totalmente excitadas y de pezones erectos. Seguía lamiéndolas mientras veía y sentía como las manos de mi novia recorrían las tetas de su amiga.

Cuando escuché que Natalia suspiraba ¨Me estoy re calentando…¨ lo tomé como el aviso para pasar a la siguiente etapa. Me paré al tiempo que la guiaba para que ella también lo haga y le quité el suéter y el corpiño. La abracé y la besé en la boca apasionadamente. Ella respondió totalmente entregada al juego, nuestras lenguas entrelazadas en un exquisito ritual erótico. Con mi mano izquierda acerqué la cara de María a la mía y comencé a besarla a ella, a centímetros de la cara de Natalia.

Empecé a alternar entre ambas bocas, que no estaban a más de 15 centímetros mientras recorría sus cuerpos con mis manos hasta alcanzar sus caras. Las fui acercando mientras cambiaba de besar a una y a la otra. Llegó un punto en que sus bocas se encontraban una al lado de la otra, mejilla con mejilla, mientras mi lengua las recorría. Y después la distancia entre ambas desapareció, nuestras tres lenguas se fundieron en un solo beso… yo las besaba a ellas… ellas me besaban a mí… ellas se besaban entre ellas…

En eso sentimos la puerta del ascensor en el palier y el ruido de llaves. Natalia salió corriendo al baño a vestirse y María y yo tratamos de componernos y actuar lo más naturalmente posible. Habían llegado la madre, la hermana, etc y Natalia iba a quedarse a dormir en lo de María por ende la noche estaba perdida así que me tomé un par de copas de champagne más y me fui a casa. Antes de irme a dormir me hice una buena paja pensando en nuestra escenita.

Al día siguiente hablé con María quién me dijo que a su vez había hablado con Natalia acerca de los eventos de anoche y ésta le confesó que estaba muy apenada por lo que había ocurrido, ya que se sentía muy mal por que, aunque la había excitado, esto ¨no era natural.¨ De todos modos accedió a venir a mi casa a cenar ese fin de semana siguiente. De más está decir que María y yo estuvimos toda la semana expectantes y ansiosos por lo que depararía nuestro próximo encuentro.

Y llegó el fin de semana…

María llegó a casa temprano esa tarde y estuvimos repasando nuestro ¨plan¨ ya que no queríamos presionar demasiado a Natalia de entrada. A eso de las nueve de la noche llegó y nos tomamos unos tragos mientras charlábamos de cualquier cosa menos de lo ocurrido la otra noche. Después de cenar y un par de whiskies más decidimos ver una película.

Para esto fuimos a mi habitación, en donde había una cama de una plaza y media contra una pared y un sillón que corrí al lado de la misma. Como los tres no entrábamos cómodos en la cama las chicas se acostaron en ella con unos almohadones y yo me acomodé en el sillón, quedando prácticamente a la misma altura que la cama y al lado de María (Natalia estaba del lado de la pared).

Al rato nos empezamos a besar con María y ella, diciendo que así estaría más cómoda, se sacó el jean que llevaba puesto, quedando vestida únicamente en bombacha y remera. Ella aprovechó para decirle a Natalia que también se ponga cómoda pero ésta no estaba, todavía, lista para quedar tan desvestida. María insistía, un poco en broma y otro poco no, en querer quitarle el pantalón, desabrochándoselo e intentando introducir sus manos dentro del mismo. A todo esto yo me había quitado la camisa y estaba acostado en el borde de la cama, obligando a María a arrimarse contra Natalia, a quien seguía intentando desnudar y en el proceso la acariciaba y besaba por donde podía.

A continuación le quité la remera a María y comencé a besar sus pezones al mismo tiempo que introduje mi mano por debajo del elástico de su bombacha, masajeando su monte de Venus y bajando hasta llegar a sus labios que separé para encontrarme con una concha totalmente mojada y lista para recibir todo tipo de atenciones. Introduje un dedo y luego otro más, metiéndolos hasta el fondo y luego sacándolos para juguetear con su clítoris.

No pude aguantar más y le quité la bombacha. En una posición un tanto incómoda, mitad en la cama y mitad en el piso, coloqué mi cabeza entre sus piernas y comencé a besar esa apetitosa conchita. Mi lengua jugaba con sus labios, se introducía lo más posible dentro de su vagina, acariciaba su clítoris que se ponía cada vez más durito. Mientras hacía esto podía ver como ellas se besaban y acariciaban las tetas. También escuchaba que Natalia le decía que no le quite el pantalón, que eso era demasiado.

Yo ya estaba tan caliente que no aguantaba más así que, sin dejar de lamer su concha me quité el pantalón y el calzoncillo. Mi pija ya estaba totalmente parada y luego de masajeármela por unos segundos me paré y vi como los ojos de Natalia se clavaban en mi miembro erecto. Me acosté sobre María, introduciéndole mi pija sin más demora y empecé a cogerla fuerte, mientras las besaba a ambas. María ya estaba como loca, gemía, gritaba, acababa teniendo un orgasmo maravilloso, inolvidable…

Yo ya estaba listo para explotar así que decidí sacar mi pija de esta concha que desbordaba sus jugos y me puse de rodillas sobre ella mientras le daba los últimos sacudones a mi pija que comenzó a largar chorros de semen sobre sus tetas mientras sus manos lo esparcían sobre ellas.

Autor: Esteban

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