Fantasías con mi amante

Tan caliente le había dejado la estimulación anal que con solo sentir mi verga dentro de su conejito se corrió gritando y bufando como poseída, me abrazó y arañó la espalda de manera salvaje, temía que me dejara alguna marca que hiciera sospechar a mi esposa el hecho de que me había tirado a otra mujer, pero al calor del momento no me importó y seguí bombeándola.

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Me desvirgó el novio de mi madre

Pasaron unos minutos -deliciosos y eternos para mí- hasta que Morgan estallara escandalosamente. Cumplí mi palabra de tragarme todo, hasta la última gota al paso que veo como se desinflaba en mis manos. Chupe un poco más y Marce intervino “ya vampiresa, deja al Morgan quieto que ya le sacaste bastante leche. Ven acá ” y me arrimo a su regazo para darme un suave y delicioso beso que me hizo derretir en su pecho.

 

Voy a contarles como fue mi primera vez con Marcelo, el novio de mi mamá. Él es un Playboy treintañero, con unos dotes de galán muy bien entrenados. Sonrisa perfecta, caballero y muy sexy.

Aunque tengo18 años, me gusta mucho. Está saliendo con mi mamá desde hace dos años y ha sido una transformación del cielo a la tierra. Ella ahora es más feliz y se ve más joven. Ha de ser porque varias veces por semana Marcelo y ella juegan con “Morgan”. Sí, descubrí que así le decían a su “amiguito” en común.

Un día, yo estaba saliendo del cole y discutí con mi novio. Estaba tan molesta que llame a mi mamá para que me fuera a buscar. No quería irme en transporte. Ella estaba en clases -porque mi mamá es profesora- por lo que le pidió a Marcelo que fuese por mí.

Me subí en el carro y lo saludé muy seria. Me preguntó si me pasaba algo y yo arranqué a llorar. Le conté que había peleado con mi novio. Que me estaba presionando para hacerlo desde hace ya algún tiempo y como no le había dicho que sí, estuvo con otra.

Marce intentaba consolarme, me tendió el brazo y me lance sobre su hombro a llorar. “Calma pequeña, todo va a estar bien, shuuuu shuuuu ya, ya no llores” me decía pasando la mano suavemente por mi cabello y dando palmaditas en mi espalda.

Yo estaba tratando de calmarme entre sus cariños y el aroma de su delicioso perfume, que me encantaba. Y fue ahí donde se me ocurrió una tremenda idea.

Me tomó la cara con sus manos limpiando mis lágrimas. Lo miraba fijamente, con la expresión de niña indefensa y le pregunté “soy muy fea como para que un niño se fije en mí?” Me contestó “eres hermosa Gaby. Cualquier hombre desearía tenerte” Hombre? Le insistí. Marcelo aclaró su voz con una tos nerviosa y corrió “chico, quiero decir. De tu edad y que te quiera mucho” se acomodó rápidamente en el asiento, se abrochó el cinturón. Yo hice lo mismo. Le di las gracias por su apoyo y él arrancó hacia la avenida.

Mientras estábamos una cola de carros, noté que Marcelo estaba mirando mis piernas inconscientemente. Estaba ido de la realidad, por lo que yo me sentía muy agradada y empecé a humedecerme allá abajo. Sólo me pasaba cuando veía pelis porno o cuando escuchaba los gritos de mi mamá con Marcelo en su cuarto.

Irrumpí el silencio, él miró a otro lado y le cuestioné “por qué los hombres la tienen tan fácil?” A qué te refieres Gaby? “A que ustedes no tienen que pensar con quién se acuestan en su primera vez, nosotras sí. No es justo” Eso deberías hablarlo con tu mamá. “Estás loco? Mi mamá me mataría si sabe que estoy pensando en hombres así” Gaby, tu mamá entendería perfectamente que Marcos y tú están en esa edad. Sólo es importante que se cuiden y ya. “Tú no entiendes, quiero que mi primera vez sea especial, con alguien que me vea y pierda el sentido de la realidad. Como tú ahora, por ejemplo” Sonrió tímidamente, como sólo él sabe hacerlo y yo volví a mojarme. “No sé de qué hablas. Y por qué usas esos términos de mujeres” Contesté seria y mirándolo a los ojos sin pestañar “Porque soy una mujer y quiero que me tomes en serio” Gaby yo te tomó en serio. Me respondió con ternura y sobándome una mejilla con el dorso de la mano. Su toque me puso a mil. Le tomé la mano y la llevé rápidamente a mi entrepierna.

Marcelo abrió los ojos como dos platos porque estaba sintiendo el calor que me provocaba solamente con verlo. Se echó a reír con mucha picardía y me preguntó “estás así por mí?” Sonreí mientras mis mejillas se ponían color rosa y asentí varias veces con la cabeza. “Pues debo decir me que halaga tu valentía en confesarlo” y te puedo decir muchas cosas más si me dejas. “A qué te refieres? ” en las noches… He tenido sueños húmedos contigo.

Empezó a reír de nuevo y pegaba la frente del volante “Gaby…Gaby…Gaby, estás jugando con fuego y te quemarás” apreté los labios para no reírme y contesté “siento que me quemo por dentro y no siquiera me has tocado” le devolví la mano y siguió manejando.

A tiempo que avanzaba un poco en la cola, volteó y para preguntarme ” quiéres que yo sea el primero en probarte?” Sonreí de oreja a oreja, con expresión de aprobación porque había conseguido llevarlo al punto de perder la virginidad con Marcelo, el sexy amante orgásmico y muy bien dotado de mi mamá.

Giró el volante hacia una de las calles, y salimos de la cola a la carretera fuera de la ciudad. Marcelo no paraba de hablar y repetía “sólo lo haré para que sepas qué es un verdadero hombre en tu vida… no quiero que te crees falsas esperanzas… que quede claro: tú estás de acuerdo y yo no te estoy obligando a nada… si tu mamá llega a enterarse prometo que negaré todo… después de lo que haremos no quiero que estés con ese noviecito tuyo, búscate otro… estás escuchando?” Sí Marce, como tú digas” por dentro armaba una fiesta por lo que iba a ocurrir.

Entramos al motel. Súper misterioso todo. Yo había entrado con Marcos, mi novio, o ex novio a estas alturas. Pero no llegamos a hacer nada porque no me atreví. Entramos, él canceló la habitación, compro unos condones. Como un listón de 12 y yo sólo pensaba “espero que no los vayamos a usar todos”

Cruzamos la puerta, una cálida cabaña con calefacción, vista al río. Apenas escuchaba los carros. Marce prendió el Tv y sonrió. “Qué te da chiste? Al parecer esa peli es famosa. La primera vez que tuvimos sexo tu mamá y yo, estaba esa porno en el cuarto. “Te diviertes mucho con mi mamá verdad? ” no te mentiré, Valentina es una mujer con todas sus letras. Y tú en unos años serás tan o más guapa que ella” Me gustó eso. La humedad de mi panty lo demostraba.

Preparó unos tragos en el mini bar y se acercó a mí. “Toma, bebe un poco” No puedo, soy menor de edad y no bebo alcohol. “Gaby, estás a punto de perder tu virginidad con un hombre casi diez años mayor que tú, que te va meter 20cm y te hará vibrar de placer, aún así me dices que eres menor para un trago? BE-BE” y accedí porque todo lo que decía era cierto. Estaba nerviosa y muy excitada por el tamaño de Morgan, me tome el trago de una sola probada y trague fuerte.

“No tan rápido muchachita, tampoco te quiero emborrachar” me quitó el vaso y Los puso en la barra. Rápidamente se quitó la chaqueta y la camisa “ahora sí hermosa muñeca. Hora de conocer al Morgan” mientras sonreía con maldad y caminaba hacia mí. Me cargo en brazos y me lanzo en el mueble. “Veamos que tan caliente te pongo” subió mi falda y manoseo mi panty toda húmeda por los jugos que había estado botando.

“Que riiiiiica estás. Toda mojadiiiiiiiiita y calentiiiiita” me decía al paso que besaba mis muslos sin apartar su boca de mi piel. Marce estaba empezando a despertar a Morgan y yo sonreía de satisfacción porque lo tendría todo para mí. Bajó mi panty de encajes y dejó al descubierto mi coñito todo mojado. Se sorprendió al ver que la tenía podadita. Una vez escuché que le decía a mi mamá que le gustaba cuando se hacía la brasileña y yo aprendí a hacérmela a escondidas para estar lista un día. Ese momento era ahora.

Abrió mis piernas y clavó su lengua en mi coñito. Sus labios apretaban mi clítoris y sus dedos penetraron con facilidad gracias a tantos flujos. AAAAAAHHHHH!! Grité desesperada al sentir el corrientazo. “Te duele?” No, estoy bien, respondí entre dientes. “Grita todo lo que quieras pequeña diosa, nadie podrá escucharte” y tomó el control y subió el volumen del Tv. Una rubia estaba siendo garchada por un animal de unos 25 o 30 cm que me dejó lela sólo de verlo bombearla por el culo. “Quieres que te lo haga?” Nooo, eso debe doler” Marce sonrió como si conociera algo que yo no y continuó su labor entre lengua y dedos.

Continuo lamiendo, cada rincón. Pasaba su lengua, como un gato sediento, un perro hambriento y un hombre deseoso. Morgan estaba peleándose en su bragueta y apenas podía ver el bulto desde aquí. UUUUUUFFFFF ASIIIIIIII !!!! Aaaaaaahhhh!! Siiiiii!!!! Se escuchaba a la blondie de la peli. Quería imitarla, pero apenas me salió un murmullo y los lamidos de Marce se aceleraron. Empezó a chupar, morder, frotar mi clítoris y los labios de mi coñito. Al momento en el que yo sentía que me pegaban corriente de la cabeza a los pies.

MÁS DURO!!! Maaaaáss!!! Rogaba la mujer en la película. Yo entre agonía y placer que me estaba dando ese hombre con su lengua a toda máquina sólo solté un “Siií” ahogado. Empecé a brotar todo un chorro de flujo transparente, mi cuerpo se expresaba mejor que yo. Marce dio una pausa allá abajo y sus manos subieron por mis caderas. Rasgaron los botones de mi blusa del colé. Y se posaron en mis tetas. Dos pequeñas protuberancias adolescentes que estaban en pleno crecimiento.

“hola nenas, no saben cuánto las desee” dijo con tal sinceridad que no pude contener la risa y él también se contagió “No me hagas reír muñequita, que estoy en medio de una sesión de sexo muy caliente” y me flecho con un beso de lengua que se sentía muy resbaladizo. Era un poco ácido y recordé que eran mis jugos. Me dio un poco de repulsión pero al sentir a Morgan restregarse en mi muslo, sólo pensaba en tenerlo en mi boca. Posado ese hombre sobre mi, no tuve opción que abrazarlo y recorrer su enorme y tonificada espalda con mis manos. Delicioso.

“Y Morgan?” le dije entre besos. Posó sus manos a los lados de mi cara y al oído dijo “Morgan estará dentro de ti cuando estés lista. Y sí te portas bien, dejaré que lo pruebes, sólo si me prometes que te lo tragarás todo” dude por unos segundos, pero él restregaba todo su poderío. A mí se me hacia agua la boca y otras latitudes. Trato hecho, le dije “Como un helado?” De chocolate. “UUMMM muñequita traviesa, me estás tentando demasiado”

Empezó a recorrer mi cuerpo a besos, a medida que se deshacía de mi ropa. Por los aires volaron mis medias, el bra, la blusa y la falda junto a ella. Estaba desnuda ante él y me encantaba. El sofá era suave y perfecto para practicar varias posturas. Mientras fantaseaba, Marce reanudaba su trabajo manual con los dedos mientras le hacía el amor con la boca a mis pezones, que estaban muy rosados y duros como semillas.

Era un mar de orgasmos uno tras de otro. Mi cuerpo se electrocutaba de placer. “COGEME, COOOOOGEMEEEEE” pedía la chica de la película y yo lo quería quedarme atrás. Quería ordenarle “Morgan dentro de mi por favoooor” pero moría de vergüenza sólo con pensarlo. Para dar señal de mis deseos, empece a subir y bajar mis caderas a especie de “mete y saca” con sus dedos dentro. A lo que entendió a la perfección. Fue así como decidió liberar de su pantalón a la bestia. Anudó mis piernas a su cadera y me cargo en brazos. “Siempre he querido hacerlo así con tu mamá pero teme resbalar” y me pego en una esquina de la habitación, sacó del bolsillo rápidamente un condón y me dijo que lo destapara. Se lo puso con una tremenda agilidad y tirando sus pantalones a un lado dejó que Morgan se estirara en una presentación que rosaba mis nalgas en la entrepierna. La fría pared era mi soporte y amarrada a a su cuello me preparé para deleitarme.

Él Recargándome encima y yo enterrándome al Morgan despacito. “La puntica primero hermosa, para que no te duela” UUUUUUUNNNMMMM UUUUUFFFFF SIIIIIIII, me decía al oído “MOOOOOORGAN!!! Por FAVOOOR, todo él dentro de miiiiiiii” pedía mi mente a gritos de ruego desenfrenado, pero mi boca estaba muda. Sólo se me ocurrió besarlo con pasión desbordada, le llevé la lengua lo más lejos que pude. Empujado mi cadera y dejándome caer sobre ese falo firme y grueso que me estaba perforando por dentro. AAAAAAYYYYYY DUELE DUELE! Sentía anónimamente y un tímido quejido se reflejó en mi cara. “Aguanta muñeca, déjate llevar por en peso y te adaptarás al tamaño”

No sabía que lo tuviese tan grande. Trataba de mantener la calma pero estaba nerviosa. Sólo sabía que le gustaba que le dijera lo que sentía y si lo hacía en tono “rubia porno” se excitaría mucho más. No me salía palabra. Me dolía y a la vez me gustaba como me lo hacía. Ahora con más ganas quería chuparlo todo. “Cómo sé lo digo?” Eran unas ganas que salían no sé de dónde. Porque se sentía muuuuuy rico. “Suaaaaave, suaveciiito para que no te duela. Eso, ahí vamos abriendo tu coñito” me decía al oído al mismo instante que besaba el lóbulo de mi oreja y se encargaba de bombearme con muuuuchisima calma.

Comencé a correrme a borbotones por sus piernas y empezó a bombear más fuerte. “Así….annhhjjjj asiiiiiií… Que riiiica estás Gaby…Y eso que no me has tenido en tu boca… Ya verás cómo te va a gustar comerte a Morgan” y siguió metiendo y sacando ando aún más fuerte. Yo lo apretaba contra mí durísimo y temblaba con desesperación sobre su cuerpo. No decía ni una sola palabra aún, porque no quería estropear el momento.

Lo sentía. Me estaba reventando por dentro. Pegada a la pared, Marce me estaba dando la cojida de mi vida. “Vamos hermosa…aguanta para mí” me decía con la cara coloreada de la excitación e imprimiendo más fuerza en sus envestidas. Yo cerré los ojos y estaba tan ensimismada en el dolor-placer que estaba sintiendo que por segundos dejé de respirar, hasta que su buscado orgasmo apareció avasallando con todo a su paso. Un “Aaaaaaaahhhhhh…” Desgarraba la garganta de Marce y yo me desvanecí.

Caí en su brazos y él si retirar a Morgan de mi coñito. Me llevo cargada hasta la cama. Me tendió con ternura y se montó sobre mí. Cansadita? Preguntó jadeando. Me quedaban pocas energías y para recargarlas me colmó a besos delicados mientras volvía en mí.

“Sabes Gaby? -Uuunn?-Tienes el tamaño perfecto para jugar con Morgan en tus tetas” y se subió a horcajadas sobre mi pecho. Poso al “gran amigo”, aquel trozo de carne rojo y caliente en mis tetas, me pidió que las juntara y comenzó a moverse. Como sí se masturbara conmigo. Qué divinidad de hombreeeee, me decía a mi misma. Y estaba súper caliente, todas las venas brotadas me deban señal de que estaba a tope por mi.

“Gaby -decía entre jadeos- quiero que sepas… que lo que hemos hecho hasta ahora… es inicio de tu vida sexual. Quiero que la disfrutes y te cuides…Nunca permitas que un hombre sé dé placer… antes que dártelo a ti estamos?” Afirmé con la cabeza y -accidentalmente-3 roce a Morgan con la boca. Él pegó un respingo y sonrió. Volvió a acercar su verga a mi cara. Saqué la lengua y la lamí. Seguimos así varias veces. Cada vez que empujaba hacia mi cara, le daba una lengüeteadita. Era lo más osado que había hecho en la vida y Marce lo estaba disfrutando.

“Pequeña traviesa … como buena muñeca quiere jugar… vamos para que te comas un helado” dijo suspirando de placer y cansancio a la vez. Se bajó de mi, se acotó a un lado y dejó que disfrutase de ver Morgan. Era una figura gorda y apetecible. Lo miraba con deseo y miedo a la vez por hacerlo bien. Antes de arrancar, recordé un cuento de un amiga, decía que a su novio le gustaba que succionara y soplara. Me acerqué lentamente. Él tomó mi cabello y lo hizo una cola, flexionando un poco. Empecé a hacer “el succionar y soplar”, luego de probarlo como si fuese una paleta de helado dando besos con un poco de lengua. Lo tenía extremadamente caliente. Me estaba excitando aún más.

OOOOOOOHHHHH WOOOOWW !!! Habías hecho una mamada antes!???” Lo miré con una media sonrisa “No nunca! Contesté rápidamente, y seguí en mi faena de comerme todo su polla como si no existiera un mañana. Aaaaaahhh siiiiiii !!! Gaby me encantas!!! Lo haces hasta mejor que Valeria (mi madre)” eso me gustó muchísimo. Porque mi madre había aprendido a darle tanto placer que Marcelo sólo había estado con ella los últimos 2 años. Excepto ese día. Que yo me le metí en la bragueta a su hombre.

Pasaron unos minutos -deliciosos y eternos para mí- hasta que Morgan estallara escandalosamente. Cumplí mi palabra de tragarme todo, hasta la última gota al paso que veo como se desinflaba en mis manos. Chupe y chupé, todo cuanto pude y un poco más. Marce intervino “ya vampiresa, deja al Morgan quieto que ya le sacaste bastante leche. Ven acá ” y me arrimo a su regazo para darme un suave y delicioso beso que me hizo derretir en su pecho.

“Como te sientes?” Muy cansada, conteste con un susurro de voz. “Pues esto es apenas es el comienzo -puse los ojos abiertos y cara de angustia- tranquila, le escribí a tu mamá que estabas conmigo y que habías tenido un mal día con tu Marquitos, que te distraería y luego te llevaba más contenta a la casa. Eso voy a hacer. Darte tanto placer que te sientas como si volaras y nunca olvides este momento. Y tanto dolor al caminar por la cogida que hemos echado que quieras que te lleve cargada hasta el carro”

Sonaba muy tentadora su propuesta, un tanto dolorosa, pero qué más daba? Ya en sus brazos todo dolor se convertía en orgasmos. Iguales a los quejidos del sexo que estaba teniendo la rubia del Tv mientras la penetraban por el culo. Acto seguido Marce se amiló de nuevo, bajó su smanos empezó a masturbarme con una mientras con la otra se abría camino por mis nalgas, sobándolas con delicadeza, para llegar a mi ano. “Quiero que me des culito, que grites como ella y me pidas que te lo meta todo”

Me da miedo Marce, y si duele mucho?” Muñeca, soy yo quién te la va a meter, no te preocupes que será suavecito y el dolor pasará muy rápido porque estarás lo suficientemente excitada, está bien?? Noooo séeee, me da miedo. “No hay de qué, seré muy cuidadoso para que disfrutes” y me dio un beso largo para terminar de convencerme. “Está bien, pero si te digo que la saques, hazlo” Le dije seria. Él sonrió y no dijo nada.

Así fue cuando vi que Morgan tomaba forma nuevamente y se disponía a clavarse en mi otra vez. “Te cogeré el coño bastante, hasta que te corras, luego me darás culito y me correré adentro pero sólo sentirás el calor porque tendré el forrito” QUITATELO PORFA! Le ordené. Qué dijeeee??? No podía creer que eso había salido de mi boca. Así estaría de extasiada en placer que no me medía. “Estás segura?” -síii?- dije temerosa y sin quitar los ojos de la película. “Quiero que lo hagamos como te sientas cómoda” y en la pantalla la mujer hacía twerck encima del tipo, con las manos apoyadas en las rodillas.

Marcelo veía las ansias con las que miraba la escena que me reto “Si te gusta así, como en la película, sólo lo haré si te atreves a describirme lo que estás viendo” Titubeando un poco y con la cara colorada de la pena, lo miré y le dije “quiero que me llenes…de tu leche toda…” No, no, no. Sé especifica. A la rubia le están dando por el culo y las nalgas le tiemblan, quiero detalles” Esteeeee… Quiero que me acabes en la espalda. Como en esa película…lo riegues todo…después de haberme dado por mi culito…sin que me duela” y una voz ahogada de pena intentaba sonar como una puta. A MI HOMBRE le gustó mi osadía por lo que corrió a arrancar de el condón y penetrarme rueda libre. “Tus deseos son órdenes para mi”

“Toma… Toma …toma” AAAAAAHHH DAMEEEE DUUURO!! Hablaban en la película de blondie desarmada por el 30cm. “Clavamelo toooooodo…asiiií…dame DUUURO ” seguían en la faena. Marce cambió el ritmo con una sonrisa en su cara, me demostraba que sentía mis ganas de gritar y a la vez la pena de pasar por una actriz porno.

“Asiiiií es muchachita…córrete para mí…” Colocó mis piernas en sus hombros, tomó mis pequeñas caderas y empezó a follarme con desesperación “vamos…vamos…durooo…te voy a coger duro” y yo apretaba los dientes y estrangulaba la sábana con mis manos. SSIIIIIIIIÍ… Se siente ricoo!!! ASIIIIIÍ!!!!” Decía la mujer del Tv y yo sentía como si Morgan aumentara de tamaño XXX y me perforara como a la rubia. el dolor y la pena me cortaban el aliento y la respiración.

Él siguió, más y más fuerte. Las contracciones aumentaron. Mi cara daba muestras de que estaba a punto. Marce siguió su mete y saca hasta el fondo -Aguanta muñeca…AH VIEEEEENEEE- Y efectivamente mis jugos dilataron mi coño hasta niveles jamás alcanzados.

Él muy rápido aprovechó el momento, me volteo en peso, restregó mi culo con mis jugos y clavo a Morgan sin piedad. AaaaaaAAAAHHHHH NOOOOOOO !!! ASÍ NOOO… ME DUELE…SÁCALO POR FAVOR… ME DUELE!! Grite sin esperarlo. Pero Marcelo, mi amante secreto, me ignoró.

“Calma hermosa!!! Eso pasa!” Estaba dentro de mi con sus 20 cm instalados en mi culo y sin moverse me dolía. “Marce noooo!!! Y empecé a llorar del dolor” mi ano se estaba estirando y sentía molestia y gusto a la vez. Despacito empezó a moverse y sin mucho descanso siguió sacado un metiendo a Morgan hasta el fondo. “Dime que no te gusta? Ah? Dime que te lo saque ahora a ver?” Yo no contestaba porque tenía razón, me estaba gustando muuuuuuucho el dolor se sentía bien y mi coñito hacia fiesta corriendosé a chorros.

“Eres tan o más húmeda que tu mamá” Y eso es bueno? “Claro hermosa, eso cualquier hombre lo agradece porque quiere decir que estas excitada y sientes placer” me decía susurrándome en la nuca mientras cogíamos como perros en celo.

En un momento exacto, ya el ducto estaba abierto. Sentí como se dilataba dentro de mi aquel trozó gordo y venido escupiendo leche en mi culo. El recto se hizo pequeño para la cantidad, por lo que empezó a derramarse por mis nalgas y por las piernas. Él se apartó un poco. Se aferró a mi espalda con besos y cariñitos. Dejó que Morgan se desinflara dentro de mí. “Esto que sientes, es mi placer regarse en tus piernas” Teníamos muuuuchoo placer ambos. “Y todo me lo diste tú, te portaste como una reina del sexo y eso merece un premio” Se apartó del todo. Me dio vuelta, abrió mis piernas y lamió todo mi coño y mi culo. Al paso, me ordenaba que gritara “no te aguantes pequeña traviesa… VAMOS!!! Grita!! Quiero oirte…Griiiitaa” y empecé con un tímido AY! Que fue aumentando, y aumentando, y aumentando, gritaba como una actriz pornoo y él seguía lamiéndome. Mordía mi clítoris, entraba y salía de mi coñito con la punta de la lengua, chupo los restos de excitación hasta dejarlos séquitos, agradecía eso porque estaba en medio del limbo del orgasmo.

Paró de chuparme y follarme con los dedos. Besó mi vientre y empezó a subir diciendo entre beso y beso “hoy…me dejaste…muy satisfecho…y prometo…que sí te gustó…podemos jugar con Morgan… Cuando quieras” ahí llego a mis labios. Me beso con delicadeza y toda la cara “qué dices ? Jugamos otro día también?” Pasé mis brazos por su cuello y sonriente le plantó un beso apretado por segundos “me encantó y quiero que me enseñes más Marce ” le dije con voz de niña mimada haciendo arrumacos, así caímos en un descasado sueño.

Ya más relajados, empiernados entre besos adolescentes, pensaba que había tenido mi primera sesión de sexo por ambas partes, varias posturas, había dado y recibido oral, grité como una puta loca y todo me había gustado. A mis 17 me cogí al novio de mi madre y ME ENCANTÓ!!

Marcelo ese día fue mi paño de lágrimas, mi amigo, mi amante, mi novio y lo mejor de todo mi hombre. Desde esa vez, he estado activa sexualmente con chicos más grandes y con experiencia. Y de vez en cuando, nos damos una escapadita Marce y yo para darnos por todos lados.

 

 

 

 PD: Soy Eli Flores. Me encanta escribir historias eróticas y leer sus comentarios aquí. Si no están registrados pueden pasarme correos a elifloresbaez (gmail) para contarme lo que sintieron cuando leyeron mis historias. Por ahí también los veré y si mandan alguna de sus fantasías también podré contestarles. Besos ricos en donde lo prefieran.
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La sumisa de mi hermana parte 2

La sumisón de Mi hermana Milagros parte 2
Al día siguiente, después de apreciar la trementa cogida que recibió mi hermana por parte del degenerado de Jhony, pensé que lo primero que haría mi hermana, era en ir directo a la comisaría a denunciar el hecho (la violación). Pero para mi sorpresa no fue así.
Por la mañana, mi hermana seguía cansada y con dolores en su cuerpo, pareciera que ayer recién la hubieran desvirgado. Así que sólo descansó todo el día, sin salir de casa, y claro sin ver a ese degenerado que la había lastimado sexualmente el día anterior. De esta manera, mi hermana no salió de casa para nada.
Al segundo día, (jueves) pensé que por fin iba directo a la comisaría para meter preso al violador ese. Mi hermana se cambiaba de manera atractiva, con pantalón negro algo apretado, reslataba sus piernas y sus nalgas, con una blusa negro con rojo, muy elegante, con tacos altos. Cuando salía de la casa pasó algo que llamó nuestra atención, sobre todo la de mi hermana.
De la puerta del costado, donde vivía, y aún vive Jhony, salió una mujer de unos aporximados 32 años, era bonita, pero mi hermana era mucho más. Al salir se dieron un beso en los labios con Jhony, parecieran pareja o amantes, algo asi. La cara de mi hermana al ver ese acto fue de desconcierto total, hasta llegué a pensar que sería de celos.
A los 15 minutos mi hermana entró a casa del degenerado ese, desde luego yo ya estaba escondido en el lugar de siempre, para obsevar lo que jamás pensé que iba a suceder. Al entrar mi hermana vio a Jhony parado en el pasadizo con una sonrisa sarcástica cuando empezaron a discutir.
Jhony: Hola Milagritos, como amaneciste después de nuestro gran encuentro.
Mi hermana: Maldito! ahora mismo me voy a la comisaría a denunciarte. Eres un desgraciado, le dijo ella. Jhony, al escuchar eso, se acercaba donde mi hermana.
Jhony:  Sabes que eso jamás sucederá, siempre me vas a recordar, no lo puedes negar. Además,  por qué vestida tan elegante para ir a una comisaría.
Mi hermana: Eso a ti no te interesa maldito, pronto te quitaré esa sonrisa y así no podras ver a ninguna de tus mujerzuelas, como la que acaba de salir.
Jhony: Ahora entiendo Milagritos, estás celosa, recontra celosa, no lo puedes ocultar, mira tu cara, roja y enfurecida. Jhony tenía razón, la expresión y los gestos de mi hermana eran las de una mujer celosa, no podía creerlo.
Mi hermana: Celosa yo de ti? Imbécil como crees eso. Mi hermana trataba de disimularlo. Cuando Jhony volvió a cogerla con su brazo por la cintura fuertemente como anteayer donde la hizo suya a mi hermana.
Jhony: Sé que estás celosa y no lo puedes negar. Ahora mismo te lo voy a demostrar Milagritos.
Ni bien terminó decir eso, besó nuevamente con furia los labios de mi hermana, mientras con sus manos acariciaba sus nalgas y sus tetas. Mi hermana se resistía, intentaba zafarse, pero este con su gran fuerza hacía inútil su esfuerzo, hasta que nuevamente logró quitarle su blusa, dejándola en sontén, ahora, traía puesto uno de color azul.
Jhony derriba a mi hermana sobre el sillón y la abre de piernas, allí con sus dedos empieza a sobar la conchita de mi hermana, hace circulos con sus dedos sobre su pantalón ala altura de la vagina de mi hermana, allí creo que pone fin a su resistencia. Este le quita sin problemas sus pantalones, dejándola por segunda vez en interiores.
Jhony: Veo que ahora traes unos de color azul, bien me hicste caso, ya no usarás blanco porque ya no eres virgen. Mi hermana solo jadeaba.
Mi hermana: ahhhhhhhh siiii
El cerdo de Jhony seguía masturbando a mi hermana con sus dedos, hasta que de pronto paró y se levantó, y le dijo: Vete de aquí, ponte tu ropa y ándate a tu casa. Increíble lo que este hombre había hecho, tenía a una mujer semi desnuda y le dice eso.
Mi hermana: Que has dicho?
Jhony: Eso fue para demostrarté que en realidad estabas celosa, y que viniste a mi para que te cogiera otra vez. Jhnoy le lanzó su ropa a mi hermana.
Jhony: La otra vez te dije que tienes un gran cuerpo, pero no sabías utilizarlo y eso me disguta mucho, así que la única beneficiada eres tú. Mi hermana no decía nada, estaba paralizada por las palabras de ese hombre.
El tal Jhony le dijo que aquella mujer que vio saliendo era una amante suya, como ya lo sospechaba mi hermana, y que ella sí era una verdadera hembra en la cama y que lo complacía en todo, y no como mi hermana que aún no sabía moverse.
Jhony: tú, eres una nena que recién se hizo mujer conmigo, y no sabes nada, pero te daré una oportunidad para esta noche, primero vístete que esta tanga que traes puesta no me gusta en nada. Mi hermana comenzó a ponerse su blusa y su pantalón, mientras este le decía: Si quieres volver estar conmigo esta noche vendrás con una tanga y sostén rosado, un polito rojo al ombligo y unos pantalones chicle a la rodilla color blanco. Si no los tienes te los compras. A las 11 de la noche te espero en mi cuarto, de lo contrario te olvidas de mi. Mi hermana no respondía, volvió a decir: Entendiste
Mi hermana: Si entendí, le dijo.
Jhony se acercó a ella y le dió otro beso. Cuando se fue le dio una palmeada en sus nalgas.
Mi hermana al salir de la casa de Jhony era las 11 y volvió en la tarde eso de las 4. Traía una bolsa que eras de tiendas de ropa. Cuando se fue a comprar a la tienda, vi su contenido, y no podía creer, era la ropa que ese degenrado la había ordenado ponerse.
A las 9 mi hermana tomó una ducha y se aregló con la ropa que se había comprado, realmente estaba hermoza, sexy, con ezas zandalias con taquito, antes de salir de casa le dijo a mis padres que iba a una fiesta en casa de una amiga. Al escuchar eso me fui a clostet que da a la ventana del cuarto de Jhony.
A las 11 en punto salió de la casa y de manera rauda entró a casa de Jhony. Cuando la vi entrar a su cuarto con su polito rojo al ombligo, donde se le veía su cinturita, y sus lindos pechos marcados, junto a su pantalón chicle blanco, reslatando sus lindas piernas dibujadas y un culito que era un verdadero bocado.
Jhony: Vestida como esperaba, además veo que eres puntal Milagros, o te llamo mejor mi zorrita.
Mi hermana: No me llames así.
Jhony: Primero que todo, la palabra no, jamás debe de salir de tu boca. Me entendiste?
Mi hermana: Si, esta bien.
Jhony:  debo llamarte mi zorrita? otra vez repitió la pregunta
Mi hermana: si
Jhony: Así esta mejor, te quiero decidida con ganas de aprender, debes ser toda una puta en cama para que sigas conmigo, de lo contrario te dejo. Recuerda que esta es tu última oportunidad. Así que date una vuelta y acércate a mí.
Mi hermana obedeció y al voltearse observó ese trasero que estaba levantado por esas sandalias con taco alto, y este la besó con locura su boca, sus manos manoseaban  su culo, cintura y tetas de mi hermana. La tumba a su vieja y mal olienta cama para disfrutar del perfume de mi hermana. Veía a mi hermana más decidida, retorciéndose en la cama.
después de 15 minutos de besarla y manosearla, mi hermana estaba exitada. Ella misma se quita su polito y su pantalón chicle quedando en ropa interior de color rosado.
Jhony: te felicito es el color para la ocasión zorrita.
Mi hermana: De veras te gusta? me da gusto saber eso.
Jhony: si mi zorrita, así me gusta decidida
Parece que lo dicho por Jhony a mi hermana en la mañana hirió su ego de mujer,  por lo que mi hermana ya estaba aprendiendo a comportarse como una puta en la cama. Se quitó su sostén dejando a su vista sus lindas tetas que aún tenían la marca de Jhony.
Este se quito su bividí y tu short quedando en calzoncillo, cuando mi hermana se iba a quitar su tanga, Jhony la detuvo.
Jhony: Esta prenda te la quitaré yo con mis dientes.
Así lo hizo, con sus dientes empezó a bajar a tanga rosa de mi hermana hasta el suelo, mi hermana inmediatamente separó sus piernas, dejando a la vista su presiosa conchita. Jhony no dudó en comércela.
Mi hermana: ahhhhhhhhhhhhh ufffffffffffffff suspiraba mi hermana. Me encanta, decía ella.
Jhony: ¿cuántas veces te han comido la concha?
Mi hermana: tu eres el primero y seguía suspirando ahhhhhhhh
Jhony: veo fue un tonto tu ex novio. Y seguía con el sexo oral.
Al rededor de media hora le hizo el sexo oral, cuando mi hermana soltó su primer orgasmo de la noche. Ahhhhhhhhh Siiiiiiiiiiiiiiiiii. Este le apretó las tetas en señal que no grite mucho.
cuando vi separar sus piernas pensé que se la cogería de nuevo, pero no. Se detuvo y le dijo a mi hermana que se arrodille en el colchón, este se paró en la cama y  puso la cara de mi hermana a la altura de su pene.
Jhony: Sabes lo que tienes que hacer. Mi hermana le quitó sus calzoncillo y dejó frente a ella su gran pene erecto, en realidad era enorme y apuntaba hacia el techo, y le dicía: Que esperas zorrita.
Mi hermana: Nunca hice un sexo oral a nadie
Jhony: tu ex realmente fue un imbécil. Métetelo a la boca y chúpalo.
Mi hermana: ok. No podía creerlo ver  a mi hermana metiéndose ese gran pene su boca por su poca experiencia hizo doler a Jhony y este le dió una cachetada a mi hermana.
Jhony: No uses los dientes zorra de mierda que me duele solo tus labio y lengua ok
Mi hermana: ok Mi hermana seguía gluppppppp glupp. Por 20 minutos le chupó su pjia, era algo que no hizo la otra vez
Jhony luego hecho a mi hermana en la cama y esta se abrió de piernas para que permita entrar su gran pene de Jhony en su concha. Este la hacía doler de nuevo y mi hermana gritaba ahhhhhhh sigueeeee ahhhhhh ohhhhhhhh hasta que entró todo su pene.
Jhony: tienes la concha estrecha, pero eso me gusta, mi putita. Espero nuevamente que asentara su pene en la concha de mi hermana y empezó a bombear con fuerza de nuevo.
Mi hermana: ohhhhhhhhhhhhhhh ahhhhhhhhhhhhhhhhh siiiiiiiiiiiiiiiiiiiii uffffffffff. Mi hermana lo disfrutaba y movia sus caderas para que ambos sientieran mucho placer, su cara de Jhony de satisfacción no lo ocultaba. Aprendes bien mi putita, me gusta, decía, mintras seguía bombeando.
La puso en cuatro, como perrito a mi hermana, y ella coperaba haciendo movimientos hacia atrás y adelante y este detrás de ella se movía con furía para llegar a su segundo orgasmo , luego se hecho y colocó a mi hermana encima de él.
Jhony: vamos Milagritos quiero verte como te mueves.
Mi hermana hacía movimientos en círculos sobre la pinga de Jhony sus tetas se movías y este las sujetaba. Ella seguía moviendose y jadeaba con más fuerza hasta que llegó a su cuarto orgasmo y lo volvió a gritar ahhhhhhhhhhhhhhhhhh. Jhony puso a mi hermana hechada de nuevo y cogió sus piernas con sus manos y seguía con la follada los golpes eras cada vez más duros los sonidos, la de la pija de Jhony y la conchita de mi hermana y otro orgasmo más para mi hermana.
Se levantó, pensé que había terminado, pero volví a equivocarme, mi hermana ya estaba sin fuerzas. Jhony le dijo ponte en cuatro. Mi hermana obedeció. Se acercó a ella y su dedo del medio fue directo al culo de mi hermana.
Mi hermana: Ahiiiiiiii  Me duele le dijo ella.
Jhony: calma perra, es solo al principio. metió todo su dedo índice, mi hermana gritaba, y este oredenó que se calle. Al minuto su culo de mi hermana se acostumbró al dedo de jhony, luego metió el segundo dedo. Volvió a gritar y este le daba de nalgueadas a su trasero en señal que se calle. La seguía palmenado hasta que metió su tercer dedo y empezó hacer círculos en el culo de mi hermana.
Mi hermana: AHHHHHHH, el dolor que sintió era terrible.
Se puso frente al trasero de mi hermana y con su pene apunto al culo de mi hermana. Mi hermana mordía las sábanas para aguantar el dolor. Jhony coloca la cabeza de su pene en el ano de mi hermana que estaba algo dilatado por los dedos de Jhony.
Hace una presión fuerte y logra meter la punta de su pinga en el culo de mi hermana, ella seguía mordiendo la sábana. Luego de 1 minuto hace otra presión hasta meter la mitad de su pene. Los pies de mi hermana golpeaban el colchón, hasta que cogió sus caderas y presionó contra él, hasta que metió todo su pene en el culo de mi hermana. Sus ojos estaban blancos.
Jhony: Por fin te rompí el culo perra. La otra vez no lo hice porque quería darme ese lujo ahora. Además desvirgué tu boca, tu culo y boca son mios, también tu concha.
Mi hermana no se movía hasta que después de haber asentado en su culito la pinga de Jhony el dolor fue disminuyendo y Jhony empezó a bombear. Y eran gritos de dolor con jadeos de placer
Mi hermana: ahhhh uffffff
Jhony: Veo que comienzas a disfrutarlo, te rompí ese hermozo culo que tienes. Ahora eres toda una mujer, mi mujerzuela, mi puta, mi zorra.
Mi hermana: siiiiiii ahhhhhh aun me duele ohhhhhh, luego ya era puro placer para mi hermana
Jhony se hecha de neuvo en la cama ahora mi hermana sobre él. Increible, sorprendente ahora mi hermana hechada con su culo sobre la pinga de Jhony, y ella era quien so movía como toda una puta.
Mi hermana: ahhhhhhh siiiii, lo disfruto mucho, me encantaaaaaaaaaa ufffffff.
Jhony la voltea, la pone boca abajo y él sobre ella chancado con su pene el culo de mi hermana que se movía como loca, hasta que se viene.
Jhony: Grrrr dijo Jhony y se vino en el culo de mi hermana. esta seguía tirada ya sin fuerzas. Podía ver como salía y chorreaba el semen de Jhony sobre el ano de mi hermana totalmente dilatado. Jhony acercó su pene a la boca de mi hermana y le ordenó que se lo limpiera. Ella obedeció y la dejó limpia.
Al cambiarse le dijo: Esa tanga rosa, ya no te volverás a poner, pasaste la prueba. Búscame el sábado si. cambiate y vete rápido. Pero mi hermana no tenía fuerzas, se veía temblar en la cama.
A la hora recién se bañó y se cambió veia su cuerpo marcado por los golpes sexuales de Jhony. Antes de irse Jhony felicitó a mi hermana de nuevo, mi hermana se despidió de un beso en la boca de él, y Johy le dijo: al de abajo también tienes que despedirte de un beso y mi hermana obedeció y besó su pene una vez más por ese día y se fue.

Pronto la tercera parte, espero que les haya gustado.

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Mis relaciones con Luz I

Me metí entre sus piernas separando el tanguita, se la metí hasta el fondo, mientras le iba bombeando notaba su mano sobre su clítoris llegando hasta mi polla, la que acariciaba con sus dedos. Ya no aguanté más y solté la leche en su interior, a cada chorro de leche que le llegaba a lo más hondo de su cuevita ella se frotaba con más rapidez y a poco de yo terminar comenzó a correrse de nuevo.

Siempre me ha gustado el sexo, sobre todo, ligar con alguna que otra chica, chica o señora, en ese aspecto no me gusta discriminar, en mis viajes fuera del lugar de mi residencia habitual.

Mi sitio preferido para ligar es Madrid, tanto con chicas o señoras de la capital, como con las que estén en disposición de acercarse a la misma en alguno de mis viajes. También he tenido alguna experiencia con alguna señora de fuera que me he acercado yo a su lugar de residencia o trabajo. Soy un hombre de 40 años al que le encantan las mujeres, de ahí mi auto-denominación de Infiel, creo que no podría ser fiel a ninguna, cada una es un mundo y cada cual tiene su atractivo, unas más que otras por supuesto, pero …  Voy a comenzar una serie de relatos contando mis vivencias de los últimos años, algunos son con las mismas mujeres, con las que he tenido la suerte de repetir experiencias, estos serán realizados por entregas o partes, otros sólo trataran de una relación o encuentro único.

El siguiente relato trata de mi relación con Luz, una chica que conocí una tarde – noche (fue antes de las 10 de la noche), en una disco de Madrid. Estaba tomando una copa cuando la vi bajar las escaleras, no era muy alta, pero tenía un atrayente que me hizo fijarme en ella. Su pelo largo, rizado y con mucho volumen, llamaba la atención, su cara algo redonda con unos ojos muy expresivos y unos labios gorditos que invitaban a comerlos, su cuello no se veía mucho, pues entre el pelo y la ropa quedaba casi oculto. Pero tras de su chaquetilla abierta y su blusa se marcaban unos pechos que prometían bastante, levantados y con volumen, asomando por sobre el escote, marcando la línea de separación de los mismos, e incitando al deseo a cualquiera que la mirase como lo hacía yo en ese momento.

Un poco más abajo su falda, ni corta ni larga, a medio muslo, enseñaba o insinuaba la rotundidad de los mismos, tenía unos muslos fuertes. Pasó a mi lado, se dio cuenta de que la estaba mirando con cara de admiración, un poco embobado (con deseo, diría yo), y se sonrió; pude observar su culo, rotundo y levantado. Me quede prendado, con ganas de profundizar y explorar los recónditos sitios de su anatomía que no estaban a la vista. La seguí con la vista y me fui tras ella hasta donde se decidió a tomar asiento. Me acerqué a su lado y le pregunté si me aceptaba que la invitase a tomar una copa y hacerle compañía.

Entablamos conversación tomamos una copa y, como no podía ser de otra forma, pues deseaba tenerla entre mis brazos, aproveché una serie de lentos para invitarla a bailar, salimos a la pista y pude sentir su cuerpo pegado al mío, sus pechos pegados a mi pecho, su pelo en mi boca, era más baja que yo y su frente quedaba a la altura de mis labios, su perfume me estaba trastornando, a la segunda pieza ya la tenía completamente abrazada, haciéndole sentir que me encontraba súper excitado.  Mi polla se había puesto dura y a cada movimiento del baile se frotaba lentamente contra su anatomía, lo mismo que sus pechos se frotaban contra mi pecho haciéndome sentir su dureza. Creo que la excitación y la insinuación eran mutua, habíamos congeniado a la primera.

Terminaron los lentos y nos fuimos a terminar la copa, entre sorbo y sorbo decidimos brindar por habernos conocido y, en los besos de rigor por los brindis, llegué a besar su boca, no se apartó, más bien se entregó a mis besos, entreabriendo sus labios y dejándome explorar su boca, su lengua, exploración mutua, su lengua penetraba en mi boca, se entrelazaba con la mía y de vez en cuando me la chupaba como nadie me lo había hecho, sus besos tiraban de mi lengua como si me la quisiese despegar (en mis pensamientos más íntimos o en mis deseos, llegué a pensar si esto lo hace con la lengua será digno sentir como chupa la polla), la excitación de los dos iba en aumento y nos habíamos olvidado de donde estábamos, un lugar público y con bastante gente.

Entre morreos y bastantes caricias escapadas (con el fin de aumentar el deseo), decidimos que aquello era mejor terminarlo en la habitación del hotel. Salimos de la disco pillamos un taxi y nos dirigimos al hotel. Por el camino nos olvidamos del taxista y comenzamos con los besos y las caricias. Caricias que ya eran expresión del máximo deseo, ya no había lugar que no intentásemos acariciar todo era válido, éramos dos animales en celo, dos fieras que sólo pensábamos en dar y recibir placer. Nos detuvo la parada del taxi ante la puerta del hotel, que si tarda un poco más no se que hubiese pasado en el taxi, pues ya estábamos comenzando a quitar botones y meter mano a la carne, habíamos dejado las caricias superficiales para pasar a las caricias directamente sobre la carne.

Salimos del taxi intentando que no se notase mucho el desastre que habíamos hecho con las ropas. Nada más entrar al ascensor volvimos a reanudar el desastre, en lo que subió los tres pisos salimos del ascensor completamente desarrapados, en un momento pillamos la puerta de la habitación y ahí comenzó lo más excitante de la noche. Bueno, lo más excitante, no, la culminación de la excitación y el deseo, la pasión que arrastrábamos y que nos había hecho llegar al lugar donde íbamos a desfogar nuestros deseos.

Nada más cerrar la puerta comenzamos a besarnos a comernos la boca, chupadas de lengua, comidas de cuello, comencé tomando la iniciativa y le quité la blusa. Sus pechos pugnaban por salirse del sujetador, si antes me habían parecido de buen tamaño, ahora pude confirmar que realmente lo tenían, se los acaricié sobre del sujetador, buscando sus pezones que estaban duros y se marcaban bajo la fina textura del mismo. Besé la canal que los separaba, metiendo mi lengua en ella, busqué chupar los pezones, todo esto sin llegar a quitarle el sujetador. Mientras la iba chupando y acariciando le solté el broche de la espalda y mis manos se metieron bajo de las copas del sujetador, noté su piel suave, tibia, más bien ardiente, y sobre todo, la dureza de sus pechos, tenía los pechos bastante duros. Normalmente los pechos grandes son más blandos y se caen un poco al soltarlos, estos no, ni se caían ni estaban blandos.

Le quité el sujetador mientras ella me quitaba la camisa, comenzó a chuparme las tetillas a mordisquearme el pecho, mientras mis manos se fueron a su espalda, fui bajando hasta encontrar la cremallera de la falda que tenía puesta, se la solté y la fui bajando poco a poco, centímetro a centímetro mientras acariciaba todo lo que iba quedando libre de ella. Al bajar por sus nalgas aprecié que llevaba un pequeño tanga, muy suave al tacto, según la falda iba bajando por sus muslos yo me fui bajando tras ella. Mientras bajaba recorrí su pecho con mi lengua, su ombligo, el vientre, sobre el tanga le besé su pubis, parecía recortado o con muy poco pelo (luego descubrí que lo tenía recortadito, vamos que llevaba el coño a la peluquería o lo pelaba ella), mis labios recorrieron sus muslos uno al bajar y el otro al subir tras quitarle la falda y dejarla a un lado.

Durante la subida seguí acariciando y besando todo lo que encontraba a mi paso, hasta llegar de nuevo a su boca, que me esperaba ansiosa, entreabierta y deseando que la besase, se notaba que estaba ardiendo de deseo y con ganas de sentirme. Intentó quitarme el pantalón, pero no la dejé, preferí hacerlo a mi manera para evitar que la excitación me jugase alguna mala pasada. En estas ocasiones prefiero ser yo el que lleve la iniciativa y procurar hacerlas gozar al menos de un orgasmo antes de terminar de desnudarme, es algo que funciona a las mil maravillas y que ayuda a quedar bien en todo momento.

Mientras nos besábamos una de mis manos se fue a su entrepierna y comencé a acariciarla, primero sobre el tanguita, por cierto, a estas alturas, todo mojado, empapado diría yo. Luego lo aparté a un lado y metí los dedos buscando su clítoris y los labios del coñito. Estaba tan caliente que no tardó mucho en comenzar a jadear, se le estaba subiendo la bilirrubina, estaba a punto de caramelo. Mientras seguía acariciando su clítoris, le metí un par de dedos y comencé a follarla con ellos, no tardó mucho en explotar en un orgasmo, mientras se contraía apretaba los muslos e intentaba cerrar o aprisionar mis dedos dentro de su coñito, la seguí besando hasta que terminó relajándose y totalmente entregada en mis brazos.

Ahora era su momento, me comenzó a besar y chupar las tetillas, mientras desabrochaba el pantalón, repitió lo mismo que yo había realizado, me fue chupando y besando por todos lados hasta las rodillas, mientras me quitaba el pantalón, luego subió y comenzó a mordisquearme la polla y a chuparla sobre del slip mientras me acariciaba los huevos. Al par de minutos ya me estaba bajando el slip, comenzó poco a poco mientras pasaba la lengua a todo lo que quedaba libre. Primero el capullo, limpiando y sorbiendo el líquido pre seminal que había ido soltando de la excitación, la verdad es que tenía el slip tan mojado que parecía que me había corrido de tanto líquido que había soltado.

Fue bajando hasta llegar a los huevos, luego volvía a subir pasando la lengua alrededor de la polla hasta llegar al capullo que lo metió en la boca, comenzó a chuparla con fuerza, mientras terminaba de quitarme el slip. Se notaba que quería devolverme el favor, pero mi intención iba más lejos, se la quité de la boca y cogiéndola bajo los brazos la puse de pie, comenzamos a besarnos mientras abrazados como estábamos nos tiramos sobre de la cama. Me puse un preservativo y me metí entre sus piernas separando a un lado el tanguita, de un solo envite se la metí hasta el fondo, con lo mojada que estaba sabía que no le iba de hacer daño, por eso no tuve muchas contemplaciones, aparte de que estaba a punto de correrme y no quería que esto sucediese antes de metérsela bien metida.

La comencé a bombear, lentamente, alargando lo que era una corrida inminente, pero con la intención de que pudiese volver a gozar (hay veces que se consigue y otras que no), me tenía cogido por la espalda y me apretaba con fuerza contra de ella, se notaba que la quería sentir bien dentro, como en esta posición yo no le podía acariciar el clítoris, cogí una de sus manos y la dirigí a él. Acaríciate, le pedí, mientras le iba bombeando cada vez más rápido, notaba su mano que iba en venía sobre de su clítoris llegando hasta mi polla, la que acariciaba también con la punta de sus dedos.

Ya no podía aguantar más y comencé a soltar la leche en su interior, a cada chorro de leche una embolada que le llegaba a lo más hondo de su cuevita del placer, ella se frotaba cada vez con más rapidez y a poco de yo terminar comenzó a correrse de nuevo, el aguantar un par de minutos con la polla clavada hasta el fondo, mientras ellas se acarician algunas veces es suficiente para que terminen, si están lo suficientemente excitadas y con ganas, como era en esta ocasión. Nos quedamos un rato abrazados hasta que se fue aflojando y se salió de dentro de su cuevita. Me dirigí al baño a tirar el condón y darme una ducha mientras ella se quedó tendida, completamente desmadejada y plenamente satisfecha en medio de la cama.

Tras la reparadora ducha me regresé a la habitación encontrándola igual que la había dejado, desmadejada y con una cara de satisfacción increíble, creo que no era para tanto, pero se ve que tenía muchas ganas y que había disfrutado con las dos corridas. Me tendí a su lado y comencé a besarla, a acariciar sus pechos, buscando otro nuevo polvo, pero no me dejó seguir, se levantó y recogió su ropa dirigiéndose a la ducha, se duchó rápidamente y enseguida apareció vestida. Me extraño tanta rapidez y le pedí dos minutos para vestirme y acompañarla.

Según me contó en lo que esperábamos el taxi para regresar a su domicilio, llevaba unos meses de abstinencia y sin poder gozar de un hombre. Era casada y su marido llevaba varios meses trabajando fuera con lo que no había follado desde hacía tiempo, esa noche había decido que no podía esperar más, que necesita de un hombre que la hiciera gozar. Ahora entendí el motivo de haber ligado tan rápido y marcharnos al hotel con tanta premura, tenía que regresar temprano a casa, la canguro que había contratado, sólo estaba hasta pasada la medianoche y no podía tardar más.

Lo había pasado estupendamente y ella también, le pedí su teléfono para poder contactar en otra ocasión. Después de esta nos hemos visto en varias ocasiones, pero eso serán otros relatos, el de hoy termina aquí.

Espero les haya gustado y por lo menos haya sido amena su lectura, a la vez que les saque un poco de deseo, excitación y ganas de poderlo hacer realidad, de probar cosas nuevas y excitantes.

Autor: Infiel

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Fumando y follando

Un gemido profundo salió de su boca acompañado de una gran bocanada de humo y yo noté como mi culo se lubricaba por la leche que derramaba en el. Fue una corrida muy larga que parecía no acabar nunca. Era increíble el pacer que se reflejaba en su cara. No podía creer que yo hubiera sido capaz de provocar tanto a un tío tan bueno. Acabó de correrse pero no dejó de follarme.

Hola a todos. Tengo 26 años y me pongo muy cachondo leyendo estos relatos. Soy de una ciudad de provincias de España, alto (1,84), fibrado y castaño, con ojos verdes. Desde que era adolescente me gustan los tíos y sobre todo, me ponen increíblemente caliente los chicos guapos fumadores. Un tío guapo con un cigarrillo en la boca es mucho más guapo. No lo puedo evitar, me gusta ver cómo los tíos fuman. Para mí, el tabaco está totalmente unido al sexo, por lo que si veo a un tío feo fumando, me da asco, pero si está bueno, me pone a mil. Fumar forma parte de mis prácticas sexuales. Me encanta compartir un cigarrillo con el tío con el que voy a follar, fumar juntos, echarnos el humo en la boca, en la polla, por el cuerpo. Incluso me gusta follar fumando, y que el tío al que estoy dando por el culo esté fumando también.

Cuando tenía 18 años, hicimos una fiesta en el instituto. Al final de la noche, me quedé con un tío 2 años mayor que yo que había repetido varios cursos y no estaba siquiera en mi clase. No sé cómo nos quedamos solos y decidimos seguir bebiendo por ahí. Cuando cerraron el último bar, yo estaba bastante borracho. Él, que conocía a los camareros, les convenció para ponernos unos cubatas en unos vasos de plástico y nos los llevamos fuera, para seguir bebiendo en una plaza ajardinada y poco concurrida. Nos sentamos en la hierba, fumamos y bebimos. El tío estaba muy bueno. Era el típico chulito que se llevaba a todas las tías de calle y estaba siempre posando. Sus poses fumando eran brutales. Yo no podía dejar de mirarle y encendía un cigarrillo cada vez que él lo hacía para fumar a la vez. Como estábamos sentados bastante juntos, algunas de las veces que exhalaba el humo, me llegaba a la cara y yo lo podía aspirar.

Yo no pensé que pudiera pasar nada porque entonces era virgen y ni me planteaba follar con un tío (no lo tenía asumido), y él era un machito. En una de estas, echó el humo y yo lo respiré. Fue una bocanada grande, así que al espirar yo, salió su humo de mi boca y él se fijó.

– Ostia, que guay. A ver cómo lo haces otra vez, me dijo. Dio una calada y echó el humo hacia mí. Yo aspiré y exhalé de nuevo su humo. – Ostia chaval, qué de puta madre. Eso mola. ¿Me lo haces a mí?, preguntó.

Di una calada y le eché el humo lo más directamente que pude a su boca. Le gustó y dio una calada profunda. Se apoyó en el suelo y se inclinó hacia mí para echarme el humo en la boca, a poca distancia. Me estaba mareando y poniendo muy caliente. Su paquete quedó sobre el dorso de mi mano y noté su bulto. No retiré la mano y él tampoco se movió. Dio otra calada y esta vez juntó su boca a la mía para echar el humo. Me besó y metió su lengua mientras soltaba el humo en mi boca. Le correspondí y me encantó. Me encanta el sabor del humo de otro mientras me besa. Me agarró por el cuello y me morreó a base de bien. Ninguno de los dos soltó el cigarrillo. De vez en cuando parábamos para fumar y seguir besándonos.

– Esto del humo me ha puesto cachondo, me dijo echándose un poco hacia atrás y manoseándose la polla por encima del vaquero.

Encendió otro cigarro y lo dejó en sus labios, dándole caladas mientras se tocaba. Ponía su mejor cara de chulo con el cigarrillo colgando, mientras se tocaba y me miraba sonriendo de lado. Se empezó a desbrochar el vaquero y vi asomar su bulto tapado por la tela del calzoncillo. Se sobaba cada vez más la polla. Empezó a hablar de una tía de su clase con la que había estado tonteando en la fiesta. Se habían enrollado un poco pero al final ella se había marchado.

–Me ha dejado super caliente y con la polla a mil. Necesito vaciar mis huevos. Estoy por hacerme una paja aquí mismo. – Por mí no te cortes, le contesté. – ¿No tienes ganas de cascártela tú también?  – No, contesté acojonado.- Pues yo voy a hacerlo.

Y dicho esto, sacó su tranca del calzoncillo y se la empezó a menear muy despacio. Echó la cabeza hacia atrás y entrecerró los ojos. Encendí un cigarro con el corazón a mil. No podía dejar de mirar su polla, pero vigilaba que no abriera los ojos. Echó la piel de la polla hacia atrás y me quedé ensimismado viendo la cabeza de su rabo brillante, con unas pequeñas gotas transparentes que asomaron y empezaron a resbalar por el tronco y su mano. Quitó la mano de su polla y la llevó hacia su cara. Seguí el movimiento con la mirada y me di cuenta de que me estaba mirando. Me avergoncé. Él se sonrió, escupió la colilla de su boca y se llevó la mano a los labios, mojándolos con su presemen. Entonces llevó esa misma mano hacia mis labios y me quitó el cigarrillo que yo tenía y se lo llevó a su boca. No dejaba de sonreír. Aspiró y soltando el humo me dijo.

– Pero lo que necesito, tío, es que alguien me haga una paja. Esa tía me ha dejado con las ganas de que otra mano apriete mi polla. Me quedé callado. – Vamos tío, cógela, que no pasa nada.

Se inclinó hacia mí. Su pitillo y su humo cerca de mi cara me hicieron perder la razón. Tomó mi mano por la muñeca y la llevó a su polla. La agarré, pero no hice nada. Él, despacio, cubrió mi mano con la suya, apretó e inició el movimiento de arriba abajo. Cuando vio que seguía solo, soltó mi mano y se tumbó en el suelo, siempre con el cigarrillo en su boca. Era la primera polla de otro tío que tocaba y la notaba dura y caliente, pulsante. No podía dejar de mirarla. No sé si fue el pedo que llevaba o la calentura, o ambas, o que todo había ocurrido de forma tan sencilla, pero no pude evitar agacharme y probar aquella polla con la boca. Me metí sólo el capullo y lo saboreé con la lengua. Me gustó, y a él más, porque gimió al notar mi saliva caliente, me miró y se dejó hacer. Se sentó para alcanzar el paquete de tabaco, sacó otro cigarro y lo encendió con la colilla del anterior. Dio tres caladas profundas y me dijo.

– Me encanta que me la chupen mientras fumo.

Eso me volvió loco y empecé mamar más profundo. Era mi primera mamada, pero no debía de hacerlo mal por cómo se tensionaba todo su cuerpo con mis chupadas. A mí me estaba encantando tener esa polla en la boca. Era algo más grande y más gruesa que la mía y con venas duras marcadas. Me fascinaba porque hasta entonces sólo había visto y agarrado mi propia polla y la de este machito ocupaba más sitio en mi mano, lo cual me ponía más cachondo si cabe. Se agarró la polla con la mano con la que sujetaba el cigarrillo y con la otra me tomó del pelo y me marcó el ritmo. Ver su polla y su cigarrillo en la misma mano me excitó tanto que tenía el rabo a reventar. Me dolía tenerlo dentro de los pantalones.

Me levantó la cabeza de su polla y me puso el cigarro en la boca. Di una calada y eché el humo para seguir mamando, pero me paró, me volvió a poner el cigarro en los labios y cuando aspiré me dijo.

– Échalo en mi polla mientras la chupas.

Joder, eso era una pasada. Noté cómo se excitaba más. Su polla se hinchó y su capullo se puso a reventar. Me agarró del pelo y me paró. Se reía y respiraba agitadamente. Dio una calada y se guardó el humo mientras me daba a aspirar su cigarrillo a mí. Di una calada y nos besamos echándonos el humo. Notó como intentaba incorporarme para quitar algo de la presión de mi paquete.

– Suéltate los pantalones, me dijo.

Me puse de rodillas y solté el cinturón y abrí la bragueta. Entonces noté su mano sobándome el culo. La metió entre mis pantalones y el calzoncillo y luego directamente por dentro de los calzoncillos. Noté su mano en el culo y mi polla casi estalla. Al mismo tiempo sentía miedo, y con razón. Me bajó los pantalones y la ropa interior, así como estaba de rodillas, colocándose detrás de mí. Yo me la cascaba despacio porque no podía evitarlo pero no podía hacerlo rápido porque estaba a punto de correrme por la calentura. Me empujó hacia delante hasta apoyarme con una mano en el suelo. Con la otra sujetaba mi polla. Me abrazó por detrás y noté su miembro en la raja. Me asusté mucho. No quería que me follara, nunca lo había hecho y no quería que pasara. Él lo notó y me dijo pegando su boca al oído.

– Tranquilo, tío, que no te va a doler. – No, dije.

Y me revolví un poco, pero él me sujetó con fuerza. Se separó un poco y escuché un escupitajo. Luego, sentí algo húmedo y viscoso en la entrada de mi culo. Se había escupido en los dedos y me lo estaba echando en el agujero, untándolo con un movimiento circular. Quitó los dedos y noté algo duro y caliente en la entrada de mi culo. Empecé a incorporarme pero me paró.

– Tranquilo, dijo sin quitar su polla pero sin empujar.

Y cogió el paquete de tabaco. Sacó un cigarrillo, lo encendió y me lo dio.

– Dale una caladas, te relajará.

Quité la mano de mi polla, cogí el cigarro y fumé a cuatro patas, apoyado en una sola mano, con los pantalones en las rodillas y una polla apoyada en la entrada de mi ano. Agarró entonces mis caderas con sus dos manos y empujó. Sólo empujó un poco, ni siquiera llegó a entrar, pero la presión me dolió terriblemente. Me eché hacia delante pero en vez de parar, me sujetó firme y dio un envión.  Atravesó mi esfínter y metió toda la cabeza dentro. Grité. Me dolió horriblemente y las lágrimas afloraron a mis ojos.

– Sss, sss, no pasa nada, tío, tranquilo, me dijo suave.

Pero sus brazos me sujetaban con una fuerza increíble que contrastaba con sus palabras. Yo quería irme de ahí. Seguía hablándome. Su voz era muy suave y cálida pero sus brazos eran como de acero y se sujetaban con una fuerza increíble, dejando claro que me iba a follar, o a violar si no me dejaba. Me sentía obligado. Obligado a la fuerza por un chico que me gustaba mucho y me excitaba pero que me estaba haciendo daño. Duramos así mucho rato, yo llorando y él sin ceder un ápice. Hasta que me calmé. No sé cómo paso pero me tranquilicé. El culo me escocía y era super incómodo notarlo abierto y no poder cerrarlo. Oí como juntaba saliva en su boca. Escupió sobre su polla para mojar lo que quedaba fuera y sin haber aflojado nada tiró de mis caderas hacia atrás. Era increíble que aquellos brazos aún pudieran ejercer más fuerza. Su polla entró despacio pero sin pararse. Era una sensación muy desagradable, hasta que entró del todo, sobrepasó todo mis esfínteres y se quedó en el fondo de mi culo. Entonces noté el placer.

Una vez vencidas todas las resistencias de mi ano, notar su pollón en el fondo de mi culo y poder apretarlo contrayendo el ano me provocó de repente un placer inmenso. Se me escapó un suspiro y él aflojó por fin los brazos con los que me atenazaba y lo convirtió en un abrazo que me rodeaba por completo. Me sentía protegido por sus brazos y su pecho apoyado en mi espalda. Su piel estaba muy caliente y me encantaba sentirla pegada a la mía. Entonces empezó a moverse, pero sin sacarla de mi culo, sólo empujando lo más profundamente que podía y relajando. Nunca había sido follado, pero si era siempre así, no querría que acabara nunca. Notaba su glande chocar con el fondo de mi culo y a cada empujón mi polla pulsaba más y más. Casi no podía tocármela o me correría instantáneamente. Su respiración empezó a hacerse más agitada y sus movimientos más amplios. Ahora sacaba un poco la polla y la volvía a meter.

El roce contra las paredes de mi culo me escocía. Separó su cuerpo del mío para tener más recorrido y empezó una follada terrible. Ya no se preocupaba por mí, sólo le importaba su propio placer. Jadeaba cada vez más fuerte y sudaba. Las gotas de sudor caían sobre mi espalda. Yo intenté aguantar el dolor pero no pude y empecé a gritar. Él sacó su polla de repente y con una fuerza brutal me tiró sobre mi espalda y tumbándose encima me tapó la boca. Había fuego en sus ojos, odio y violencia. Yo le miraba con los ojos llenos de lágrimas.

–No grites gilipollas, me espetó-, que nos van a oír los vecinos.

Se incorporó un poco y lo pude ver bien. Estaba en todo su esplendor, cachondo como un perro y todo sudado. Se había quitado la camiseta y podía ver todo su cuerpo en tensión, la piel blanca muy lisa, delgado pero fuerte y con los músculos bien marcados. Su tripa, con los abdominales dibujados se hinchaba por los jadeos  a la vez que su pecho subía y bajaba al compás de la respiración. Cuando parecía que iba a pegarme, me besó salvajemente, metiendo la lengua muy adentro y con la boca abierta para seguir jadeando. Era pura pasión y deseo.

Me miró de nuevo. En sus ojos vi que estaba decidido a terminar lo que había empezado. Me levantó las piernas y las puso sobre sus hombros. Se inclinó sobre mí, apoyando una mano junto a mi cara. Acercó su cara a la mía. La cara de un chico guapo llena de placer, sólo pensando en el placer, es una de las cosas más excitantes del mundo y yo la veía tan de cerca. Escupió en su mano libre, untó su polla con la saliva y la enfiló de nuevo a mi ojete. La puso en la entrada y de un solo viaje la dejó ir hasta el fondo. Esta vez no se paró y empezó a bombear directamente, sin preocuparse de si me dolía o no. Yo sabía que no podía hacer nada aunque el roce se me hacía insoportable. Pese al dolor, estaba muy excitado y mi erección no bajaba.

Apoyó sus dos manos en el suelo y sobre mí me bombeó salvajemente durante unos minutos. Entonces incorporó el torso y sin apoyo de nada, sólo con la fuerza de sus abdominales me follaba frenéticamente, con su cuerpo levantado como un dios hacia el cielo y la cabeza un poco hacia atrás, los ojos cerrados, concentrándose solamente en el placer de su polla y con todos los músculos en tensión, como demostrándole al mundo su fuerza de chaval joven y muy caliente. Entonces abrió los ojos. Sin pararse ni un momento cogió un cigarro, se lo llevó a los labios y lo encendió. Tiró el mechero y dejó el cigarrillo encendido colgando de sus labios. Esa visión hizo que mi polla se hinchara al máximo. Dio tres caladas profundísimas y seguidas, fruto de su agitada respiración. Pareció marearse por la falta de oxígeno, pero en lugar de venirse abajo se tensó aún más, noté mucha más presión en mi ano, como si su polla hubiese engordado aún más y estalló.

Un gemido profundo salió de su boca acompañado de una gran bocanada de humo y yo noté como mi culo se lubricaba por la leche que derramaba en el. Fue una corrida muy larga que parecía no acabar nunca. Era increíble el pacer que se reflejaba en su cara. No podía creer que yo hubiera sido capaz de provocar tanto a un tío tan bueno. Acabó de correrse pero no dejó de follarme. Con las entradas y salidas de su polla, su lefa se me escurría fuera del agujero por las nalgas. Me miró. Se inclinó un poco hacia mí y me abrió la boca con su mano izquierda. Llevó la derecha al cigarro, dio una calada y lo quitó de sus labios. Con el humo aún dentro juntó saliva y la dejó caer en mi boca abierta. Ver a aquel tío escupiéndome en la boca y el sabor de su saliva me hicieron enloquecer.

Agarré mi rabo y me pajeé unos segundos. No necesité más para correrme. Mi polla escupió semen como nunca y salpiqué los abdominales y el pecho de mi amante. Me encantó pringarle con mi lefa, como una pequeña venganza por lo que me había hecho sufrir. Como una forma de dejarle claro que se había excitado y corrido con un tío y que por tanto, a él también le tocaba llenarse de semen. Lo miró con cierto asco, pero antes de que reaccionase, llevé mi mano a su cuerpo y se lo extendí todo sobre su piel sudada. Entonces por fin paró de follarme y se separó. Sacó la polla de mi culo y tras ella salieron los restos de su corrida que aún quedaban dentro.

Se tumbó a mi lado fumando. No me miró. Con su mano llevaba el cigarro de su boca a la mía. Lo compartimos hasta que se acabó. En silencio se levantó. Yo lo miraba desde abajo, desnudo, como la estatua de un dios. El no me miró. Se vistió y se fue sin volverse atrás. Sólo se paró un momento pero fue nada más que para sacar otro cigarro, encenderlo y seguir andando. Yo me quedé tirado y dolorido, viendo cómo se alejaba el tío más cachondo de todo el instituto. Cuando desapareció, dolorido, empecé a moverme para vestirme e irme a mi casa.

Fue el primer polvo de mi vida y ocurrió tal y como lo he contado. No volví a estar con aquel chico. Él siguió ligando con las chicas del instituto. Cuando nos cruzábamos, me saludaba con un “Hey, tío” muy varonil y con mucha pose, con un gesto que me hacía estremecer de lo guapo que se ponía, y seguía su camino. Para mí, lo que pasó fue una experiencia increíble. Al poco tiempo él empezó a salir con una chica del instituto. Los veía en los descansos cuando salían a la calle a fumar juntos y me los imaginaba follando, él sobre ella moviéndose como un salvaje y con su cigarro en la boca.

Utilicé esa imagen para mis pajas nocturnas durante mucho tiempo, deseando siempre ser ella. Me preguntaba si con las tías también fumaría mientras se la mamaban y mientras se corría. Con lo que para mí significa fumar, ese polvo fue el mejor de mi vida. Después de aquello empecé a animarme y follé con más tíos, pero casi siempre de forma normal, sin fumar, porque a la mayoría de la gente eso le da asco. Pero para mí, el mejor sexo es hacer exactamente a un chico guapo y joven lo que él me hizo a mí, bombearle el culo hasta la extenuación mientras le echo el humo en la boca.
Autor: Jon

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El obrero del sótano

Me quitó los calzoncillos y tras escupirme en el culo puso su cabeza en mi agujero. La primera intentona fue en balde, pues sus dimensiones eran brutales. Lo volvió a intentar con más éxito, esta vez me la clavó en la próstata. Empezó a bombear mientras gritaba como un auténtico semental. Mientras me hacía el hombre más feliz del mundo me abrazaba con sus fuertes brazos.

Hola amigos, me dispongo a escribir el primer relato con la intención de que todos disfruten tanto como he disfrutado yo. En primer lugar me gustaría describirme: me llamo Iván, soy madrileño y español, soy periodista, mido 180 cm., hago algo de deporte y por eso tengo apariencia entre delgado y fuertecillo. Tengo 26 años y actualmente estoy soltero.

Esto que les voy a contar sucedió hace unos dos años, por aquel entonces yo acababa de terminar la carrera y trabajaba en una redacción en régimen de semi-explotación, es decir, era becario. Esas semanas estaban haciendo obras en la redacción, concretamente en el sótano; el cual lo estaban acondicionando para su uso. Yo aunque algún que otro ojo había echado a los obreros ninguno me había llamado excesivamente la atención. Pues bien, mi amabilísimo jefe decidió que las obras deberían terminarse lo antes posible, así que contrató a más obreros para que trabajasen día y noche. Un buen día dicho señor me encomendó un trabajo enorme y tuve que quedarme hasta muy tarde en la redacción.

A eso de las diez de la noche, cuando ya casi estaba acabando, escuché un ruido en el baño (éste quedaba a apenas diez metros de mi lugar de trabajo), salió uno de los obreros, el cual debía de medir 185 o más, se le veía fuerte aunque llevaba un jersey que no dejaba ver nada. Tenía barba como de dos días, lo que aumentaba su masculinidad y una pequeña melena. Llevaba las mangas del jersey remangadas y pude ver unas enormes manos continuadas por unos brazos robustos cubiertos de pelo.

El obrero, que se dio cuenta que lo miraba me saludó y me comentó que iba a pasar toda la noche allí trabajando pues tocaba hacer la albañilería y eso sólo lo sabía hacer él. Yo le comenté que estaba a punto de terminar y que pronto me iría a casa. Volvió al trabajo y yo me quedé completamente extasiado. Acababa de hablar con un semental increíble que por su acento debía de ser rumano y mi pene había crecido increíblemente. Cuando terminé de trabajar, antes de irme, bajé al sótano para despedirme de mi nuevo amigo.

-Adiós, ya me voy.-titubeé.-Quédate, hombre.-respondió.- Si quieres tengo aquí unas cervezas.

Jamás habría esperado esa propuesta, pero por supuesto que acepté. Me llevó a una especie de sofá y me trajo dos botellines de cerveza que abrió con la boca; lo que me provocó una tremenda erección. Empezamos a hablar, primero de fútbol, luego de política, en fin, de todo un poco. Mi amigo aparte de ponerme muy cachondo era una persona con conversación y hasta me caía bien.

-Seguro que en estas noches que pasas aquí solo unas cuantas chicas habrán estado en este sofá.- Le pregunté, para ver que podía descubrir. -No te creas, últimamente no ligo mucho.-Respondió mientras se colocó el paquete.- ¿Y tú? ¿A ti te gusta poco la compañía femenina, no?

Me quedé completamente paralizado. Semejante macho me acababa de pillar y es posible que me estuviera tirando los tejos. Me quedé mirándole fijamente y solo pude asentir con la cabeza. En ese momento me acarició la cara y me besó la mejilla.

-Yo nunca he estado con un hombre, pero quizá tú y yo podíamos pasar una buena noche.-Me dijo

Empezamos a besarnos como posesos mientras le acariciaba la melena él me pasaba las manos por todo el cuerpo, seguí besándole el cuello lleno de venas y barba sin afeitar. Se quitó el jersey dejando ver una camiseta de tirantes que dejaba ver unos formados bíceps y una extensa mata de pelo saliendo de su sobaco. Yo me desnudé, quedándome en calzoncillos empecé a chuparle el dedo, le besé todo el brazo y le lamí esa selva que tenía por axila. Se quitó la camiseta y pude contemplar su hombría. Tenía los pectorales marcados, peludos y el vientre con un poco de barriga cervecera. Le pasé la lengua por los pezones, pectorales, etc. Mientras, él me metía por debajo de la ropa interior uno de sus gordos dedos por mi ano.

No pude aguantar más y le descubrí el pene. Era grande (23 cm.), robusto, lleno de venas y nervios, gordo como un vaso de tubo y de él colgaban unas enormes bolas; todo ello rodeado por una mata de pelo increíble. Me animó a chupársela con la mirada y yo se lo besé, lo lamí centímetro a centímetro, me metía sus huevos en mi boca y cuando me sentí preparado me la tragué entera. El gemía de placer, y decía que yo la chupaba mejor que todas las mujeres con las que había estado. Mientras él seguía con dos dedos en mi culo lo que me provocó una corrida de considerables proporciones.

-¿Te gusta que te la metan?

Yo respondí dándole mi culo, él me quitó los calzoncillos y tras escupirme en el culo puso su cabeza en mi agujero. La primera intentona fue en balde, pues sus dimensiones eran brutales. Lo volvió a intentar con más éxito, pues está vez me la clavó en la próstata. Empezó a bombear mientras gritaba como un auténtico semental. Mientras me hacía el hombre más feliz del mundo me abrazaba con sus fuertes brazos y en ocasiones me tiraba del pelo o pellizcaba mis pezones.

Siguió con el mete-saca aumentando la frecuencia hasta follarme con la potencia de un animal y yo sentía todo su falo en mi cuerpo, su calor me llenaba por dentro. Finalmente se corrió soltando un grito enorme e inundándome todo entero por dentro con su espeso semen, que estaba ardiendo y provocó unos fuegos artificiales en mi interior sólo comparables con la sensación de coronar una montaña tras días de sufrida escalada.

Nos vestimos y permanecimos abrazados un rato, me fui a casa y a los pocos días volvimos a vernos… pero eso ya es otra historia. Aguardo vuestros comentarios o sugerencias.

Autor: Ivan

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El disfraz de puta

Subí por sus piernas hasta donde dejan de llamarse así, estaba que goteaba de mojada y yo ni tardo ni perezoso le metí un dedo a su panochita y se lo comencé a sacar y meter lentamente y me dijo que le metiera dos dedos y yo pues muy obediente le di gusto, con mí otra mano le comencé a masajear una de sus tetas y la otra con mi boca le comía su pezón, ella gemía quedamente. 

 

Un día y como casi siempre me encontraba muy caliente, lo malo es que me encontraba trabajando por la tarde en una empresa, pero como era fin de semana (sábado) había poco trabajo, por lo que pensé en comunicarme por teléfono con mi novia para pasar un agradable rato, estuvimos platicando unos instantes de varias cosas pero recurrentemente caíamos a los temas sexuales (lo cual me denotaba que ella también se encontraba caliente), pero salíamos del tema pero volvíamos y así nos resistíamos a hablar del tema pues yo conociéndola sabia que resultaría muy difícil para nosotros el calentarnos demasiado y no poder llevar a cabo nada físico.

Pero pasó lo que tenía que pasar y finalmente desistimos de huir del tema y comenzamos a recordar algunas de nuestras correrías sexuales por lo que nos encontrábamos calentísimos, ella me comentó que su mamá había salido a visitar a unos parientes enfermos fuera de la ciudad por lo que en casa solo se encontraba su papá (que por cierto es muy mayor de edad) y ella, a lo que le dije que me hablara claro, pues al parecer me parecía que estaba sugiriendo algo, ella solo sonrió pícaramente y me dijo que no, que nada, pero yo le dije que si era una invitación a pasar un ratito con ella, pues ella bien sabia que me podía ausentar en el trabajo unos 40 a 60 minutos sin tener problemas (ya que podría adelantar un poco el trabajo y permitirme esa salida), y su casa yendo en automóvil se encontraba como de 8 a 10 minutos y que podía ir para allá, ella me dijo que como quisiera pues por ella encantada, por lo que dije: espérame en 30 minutos mientras pongo todo en orden aquí.

Ella, para mi sorpresa, me preguntó que como quería que me recibiera, eso me puso a punto de estallar, y le dije como tú quieras pero algo super caliente, por ejemplo que me esperara sin ropa interior y que el resto ella eligiera el atuendo.

Más o menos a los 25 minutos me pude librar de los pendientes por lo que me fui a tomar un taxi el cual me llevó en 15 minutos, o sea que se tardó más de lo planeado por lo que yo iba muy tenso e impaciente pues tenía que regresar pronto al trabajo, y eso me estaba haciendo perder tiempo innecesariamente, por fin llegué, y toqué a su puerta ella me abrió recién bañada y me dijo que pasáramos a su recámara, que es la que se encuentra al lado de la calle, yo sin pensar mucho tiempo me introduje a su dormitorio, ella continuó en lo que estaba haciendo antes de llegar yo, se estaba maquillando, por lo que me senté en su cama a sus espaldas.

Le pregunté por su papá y me dijo que estaba en la habitación de al lado pero que le había dicho que iba a ir yo, eso me puso un poco nervioso pero me concentré en  mi novia por cierto que me desconcertó mucho pues la ropa que traía para nada era sexy, y más bien lo contrario, pues traía puesta una playera enorme, y una falda larga hasta los tobillos, además que yo desesperado como me encontraba por el tiempo, pues si recordaran tenía que regresar rápido, ella continuaba maquillándose por lo que alargué la mano para tomarle una nalga pero sentí que si traía ropa interior o algo así debajo de su falda por lo que me volví a desconcertar, a lo que ella me dijo, no te desesperes, ya voy.

Casi inmediatamente ella se dio media vuelta y me dijo: “Me ganaste, yo pensé que te ibas a tardar unos minutos más pero bueno no quedé como yo quería paro más o menos”, se había maquillado un poco demás, pero se veía bien, ella en eso se sacó la playera y traía puesto debajo una blusa semitransparente, negra, sin brassier, por lo que se le veían las grandes tetas hermosas que ella tiene, así como los parados pezones ricos, eso me dejó sin habla, enseguida se bajó la falda larga y debajo traía puesto una minifalda de mezclilla muy corta además que la traía un poco arriba por lo que apenas le tapaba las nalgas, se acercó muy lentamente dándome oportunidad a observar y admirar su rico cuerpo semi desnudo, yo estaba impávido y solo me moví cuando ella prácticamente se me encimó poniéndome una de sus rodillas en la pierna y me dijo “Toca abajo”.

Yo hasta ese momento me moví como si estuviera esperando la orden subí por sus piernas hasta donde dejan de llamarse así, estaba que goteaba de mojada y yo ni tardo ni perezoso le metí un dedo a su panochita y se lo comencé a sacar y meter lentamente y me dijo que le metiera dos dedos y yo pues muy obediente le di gusto, con mí otra mano le comencé a masajear una de sus tetas y la otra con mi boca le comía su pezón, ella gemía quedamente, en eso escuchamos que alguien salía y luego vimos pasar a su papá, pues la ventana tenía cortinas más o menos delgadas, y él se sentó junto a la ventana pero estábamos seguros que solo lo veíamos nosotros.

Luego ella me tomó de la mano y me llevó hasta un rincón de la recámara donde tenía un espejo grande recargado en un ropero que lo tenía para que la pudiera observar en reflejo desde abajo, ella se para muy cerca del espejo y comenzó a hacer poses, en las cuales con la minifalda abajo yo podía observar todo su culo y su vagina  con sus vellitos recortaditos y empapados, no soporté más y me quité toda mi ropa y ya desnudo ella se  abalanzó a mamarme la verga de una manera que me fascina, es toda una maestra en mamadas, después de unos 2 o 3 minutos de estar en su faena se levantó y me tomó de la mano y me llevó junto a la cama del lado de la ventana ¡a menos de 2 metros de su papá!

 Pues ella quería que le metiera la verga desde la posición de perrito pero quería estar de frente al espejo del tocador para poder vernos cuando se la estuviera metiendo, por lo que se la dejé ir toda de un solo golpe pues por sus mismos jugos hacia muy fácil la introducción, la bombeaba y mientras mis manos pasaban por toda su espalda, por sus tetas que en esta vez le subí su blusa para poder tocárselas sin nada encima, seguí bombeándola rápido y ella estaba en un éxtasis tan rico, tan intenso que la tomé por la cintura para darle las metidas con toda mi fuerza y ella incontrolable se deja venir trayéndome con ella al orgasmo aventándole toda mi leche dentro y ella ronroneaba pues dada a la cercanía de su padre podría escucharnos por lo que nos limitaba, tanto como nos excitaba, nos mantuvimos un momentito en esa posición.

Y cuando salió mi verga de su pucha (vagina) y le escurrieron lentamente unos hilos de semen por las piernas ella se levantó y caminó con las piernas abiertas hasta lo que sería el lugar donde se ponen los pies en la cama y se recostó levantando las piernas y me dijo “cómetelo” yo la miré con un poco de asco, por mi semen pues nunca se me habría ocurrido comerme mi propio semen, pero me dije pues dale gusto, comencé a comerle solo el clítoris por lo que ella se retorció, eso me prendió y seguí comiéndole el clítoris y poco a poco fui perdiendo el asco y me comencé a comer todo mi semen que estaba ahí, comenzando por el que le había escurrido por las piernas y siguiendo los chorros hacia abajo llegué hasta la vagina y comencé a lengüetear mi semen y lo puse en mi boca todo el que pude y entonces me incorporé y se lo convidé a ella con un beso, tragándose todo el semen que había en mi boca.

Mi pene por cierto ya estaba de nuevo erecto por lo que se lo metí así como ella se encontraba, en la posición de misionero, bombeándola rápidamente en eso a ella se le escapó un gemido bastante fuerte y yo le tapé la boca pues su papá se iba a percatar que me la estaba cogiendo.


 
Continuamos unos 5 minutos bombeando a toda velocidad la cambié boca abajo subiendo un poco las nalgas la ensarté y yo me senté (si no han probado esta posición es riquísima pues mientras uno les agarra las nalgas bombea uno con toda la velocidad que tenga y ellas al estar acostadas como que el pene les llega a no sé donde pero se vuelven locas).

Ella alcanzó un espejo de esos que tienen luz pues la habitación ya a esas horas estaba obscura y no quería prender la luz para que no se viera afuera lo que sucedía en la recámara, pues su papá seguía junto a la ventana, además para observar desde el espejo de la cabecera como me la estaba ensartando al igual que yo le veía su cara de éxtasis también, de vez en cuando volteaba a un costado para verme de perfil en el otro espejo del tocador, ya muy cerca del clímax, me recosté encima y ella giró su cabeza y me preguntó susurrándome: “¿Te gustó el disfraz de puta?”

Y por respuesta la bombeé con todas mis fuerzas y velocidad viniéndonos  simultáneamente muy intensamente, le di las gracias por su disfraz y por su sorpresa que me tenía deparada y nos pusimos rápidamente la ropa, me dijo que me acompañaba hasta la esquina de su casa poniéndose solo la playera encima y un short sin calzones, por supuesto, cuando salimos de su casa su papá seguía sentado en una banquetita junto a la ventana, me despedí de él  de lejos y nos fuimos a paso veloz pues yo tenía mucha prisa pues nos habíamos obviamente llevado más tiempo del pensado.

En la esquina mi novia me dio un largo y apasionado beso como despedida le dije ya regresa pues estas semidesnuda y la cuadra está llena de gente a lo que ella pícaramente me sonrió pero se dio media vuelta moviendo sus caderas de una manera muy provocativa por lo que casi me regreso detrás de ella pero pues el deber llama, afortunadamente en el trabajo no se me requirió sino hasta después de haber regresado.

Autor: Fiera en celo

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A los cincuenta

Joaquín comenzó a pasar la lengua por el ano  y al poco rato la estaba montando, despacio, mi mujer boca abajo, con las piernas abiertas y una almohada le levantaba el culo, nunca pude darle a mi mujer fuerte por el culo como lo hacía Joaquín, mi mujer gritaba de placer, comiéndose ese pedazo de carne entero que le rompía el ano.

Después de 25 años de matrimonio, es inevitable que las cosas en la cama se pongan monótonas, como siempre en nuestra relación fui el que llevo la iniciativa…Estamos los dos en los cincuenta años, estamos bien físicamente aun y mi esposa está bastante buena…delgada de un metro 75…lindo cabello…pocas tetas…buen culo…siempre fue muy recatada en el sexo pero con el tiempo logré sacarle trote sobre todo con algunos tragos en el cuerpo….

Tengo un sobrino, Joaquín de 19 años, hijo de madre soltera y criado por la madre y abuela…me pidieron aconsejarlo, por que alguna vez comentó que no estaba seguro de su inclinación sexual…a lo cual accedí, conversé con él, un muchacho buen mozo, educado, bastante varonil de aspecto, de un metro ochenta delgado, atlético y virgen por lo que pude descubrir…

Lo invité a pasar un mes del verano en nuestra casa del lago a lo cual accedió sin problemas…llegó la fecha y apareció en nuestra casa el sobrino en cuestión…mi mujer muy cariñosa lo atendió como correspondía a un muchacho joven, un poco menor que nuestros tres hijos que estaban estudiando en la universidad en ese entonces.

Aproveché los primeros días para salir en bote y conversar con mi sobrino, de lo humano y lo divino, en algunas ocasiones mi mujer se reunía con nosotros con un buen vino y pasábamos lindas veladas los tres…

Comenzamos a conversar con mi sobrino un poco más de sexo, su virginidad, erecciones, y a tener una relación más fluida y divertida como padre e hijo, padre que él nunca tuvo…conversamos de mujeres, intimidad con las mujeres…y la verdad que en el lugar en que estábamos veraneando la única mujer posible para que Joaquín perdiese su virginidad era mi mujer…pero esa era una empresa difícil de lograr o imposible…

Regresando un día de mucho calor en la lancha antes de llegar al muelle, le propuse a Joaquín bañarnos en el lago sin ropa como algo divertido….mi mujer nos miraba desde la orilla…así que nos sacamos los trajes de baño y saltamos al agua…mi mujer reía desde la orilla…cuando nos subimos al bote nuevamente miré de reojo el miembro de mi sobrino y la verdad es que me impresionó lo grande que lo tenía, me imaginé que erecto debía ser una cabeza y media o dos más grande que el mío, y el mío es bastante grande…llegamos a la orilla muy divertidos y mi mujer feliz…por la distancia en que nos encontrábamos al bañarnos desnudos…no creo que mi mujer se haya dado mucha cuenta del tamaño del miembro de mi sobrino…en la noche cuando nos acostamos a dormir aproveché de hacerle el comentario de lo grande que me pareció el miembro de Joaquín y mi mujer me preguntó varias veces al respecto…¿Pero como sabes tú…si no estaba erecto…es un niño…etc..

Al día siguiente conversé seriamente con Joaquín y le conté derechamente que pensaba que debía perder su virginidad ese verano, que ya tenía la edad y me daba cuenta que además muchas ganas..y que le parecía la posibilidad de hacerlo con su tía…abrió tremendos ojos…pero para conseguirlo sería un trabajo que debíamos hacer en conjunto y yo le explicaría el como cuando y donde…debía seguir mis instrucciones al pie de la letra…me di cuenta que estaba feliz y dispuesto…que mejor oferta para un muchacho de 19 años y además virgen. Acto seguido le pedí que al día siguiente se duchara en nuestro baño y que se masturbara, cuando tuviese el miembro en la máxima extensión le pidiese la toalla a la tía que se le había olvidado llevar.

Así lo hicimos, cuando la tía entró a dejarle la toalla se encontró con un espectáculo, Joaquín con la cabeza llena de shampoo, los ojos cerrados y el miembro a full, creo que ella tuvo mucho tiempo para mirarlo, como yo estaba pendiente de lo que ocurría, me acerqué después que ella salió del baño y estaba nerviosa por decirlo de alguna forma. Esa noche avisé que debía viajar por 48 horas a ver mis negocios y regresaba…de lo que viene ahora solo vi la parte final pero Joaquín siguió al pie de la letra mis instrucciones…

Se que a la noche siguiente comieron…mi mujer tomó vino…bailaron en el living..y cuando ella se fue a acostar Joaquín se ofreció a masajear la espalda de mi mujer cosa que le fascina….yo escondido entre las plantas del jardín instalado con mi video cámara, tenía la mejor vista del escenario, comenzó el masaje a la espalda..luego mi sobrino pegó su cuerpo a ella sin dejar de acariciarla, sus manos bajaron a los glúteos, a la entrepierna, mi mujer se dejó hacer sin chistar y sin darse vuelta en la cama, siempre boca abajo, Joaquín la desnudó, primero el pareo, después la parte de abajo del biquini, le metió la mano en la vagina y ella levantó su culito, Joaquín le pidió que abriera más las piernas y levantara el culo…

Su mano inexperta recorría suavemente el ano, la vagina, mi mujer se puso en cuatro patas pero aun no despegaba su cara de la almohada, Joaquín metió su lengua en la vagina, luego en el ano, mi mujer se abría con sus manos el culo para que la lengua le entrara por atrás….conociendo a mi mujer me di cuenta que no daba más de caliente…ella se dio vuelta, besó a Joaquín en la boca, se puso de espalda y lo invitó a metérsela, la verdad es que reconozco que el miembro de Joaquín era muy grande, parado y duro como un palo, Joaquín puso la punta del glande en la vagina, y empujó fuerte, no lo pudo meter entero, volvió atrás y otra vez fuerte hacia  adelante, mi mujer gemía y abrazaba a este niño con un tremendo pene que la estaba llenando de placer…

Siguiendo mis instrucciones Joaquín le pidió que, mientras le daba duro, levantara y abriera bien las piernas, más y más, siempre más abiertas y más levantadas que estoy acabando, ábrete, ábrete, levanta, levanta..en un segundo los dos tuvieron un orgasmo tremendo, el primero de Joaquín y el primero infiel de mi mujer…siguiendo las instrucciones Joaquín, a quien nunca se le agachó el pene, y con juguete nuevo, mi mujer, no la dejó tranquila y bombeó y bombeó durante una hora al menos, siempre por la vagina…

Luego le pidió a mi mujer hacerlo por atrás lo que para mi siempre fue difícil de lograr, mucho dolor, y actos muy cortos, Joaquín comenzó a pasar la lengua por el ano  y al poco rato la estaba montando, despacio, mi mujer boca abajo, con las piernas abiertas y una almohada le levantaba el culo, nunca pude darle a mi mujer fuerte por el culo como lo hacía Joaquín, mi mujer gritaba de placer, comiéndose ese pedazo de carne entero que le rompía el ano.

Un par de horas después, llegué de vuelta a casa, Joaquín dormía en su pieza y mi mujer en la suya, la calentura que llevaba no la puedo explicar me acosté, desperté a mi mujer con el pretexto que no me podía quedar dormido, que necesitaba sexo para relajarme….la obligué a tener sexo oral…ella no me lo mamaba, yo le sujetaba la cabeza el pelo, la cara y le metía el pene por la boca hasta que su nariz se pegaba a mi estómago. Como tengo mucho aguante le di hasta que me aburrí y acabé un tremendo chorro en su garganta que obligadamente tuvo que tragar…no me dijo nada…

Del video que obtuve, y ya que  todavía queda la mitad de las vacaciones, les cuento más adelante…

Autor: MONSERRAT

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Mi amigo Miguel

De un golpe le metí media polla en el culo y me dolió un poco. Miguel solo hacía que empujar atrás y menear el culo, y yo estaba disfrutando como nunca antes lo había hecho. Estuve muy poco rato bombeando, porque mis huevos pedían desalojar, así que en un golpe de pelvis le introduje mi polla hasta lo más hondo de Miguel mientras me corría a chorros en su interior.

Hace tiempo que vengo dándole vueltas al tema: sé que no puedo olvidar mi faceta bisexual.

Tengo 30 años, y desde hace 10 he mantenido ocasionalmente alguna relación con otro chico como yo. Nada serio ni prolongado, simplemente el momento. Me considero heterosexual, esto es, que realmente sólo me gustan las mujeres: el tacto de su piel, sus pechos, sus nalgas, el sabor de su coño, pero no puedo (ni quiero) rechazar la idea de poder acariciar otro pene, de tener un amigo con el que mantener algo más que una buena amistad.

No tengo una idea formada en mi cabeza acerca de este “cómplice”, ni su cara, ni su físico, sólo me interesa que sea morboso y que tenga un buen rabo para que yo pueda mamárselo. La idea me excita muchísimo.

Aquí compartiré con vosotros mi experiencia con Miguel.

Le conocí hace algunos años a través de un contacto en una revista gay. Yo no tenía experiencia con hombres, pero me rondaba la idea hacía algún tiempo y, aunque yo tenía novia, no quería quedarme con las ganas. Quedamos un día para tomar una copa a eso de las 8 de la tarde y, tras las típicas conversaciones iniciales, decidimos ir “a dar una vuelta en el coche”.

Llegamos a un lugar cerca del mar y decidimos pasarnos al asiento de atrás, y una vez allí, empezamos a acariciarnos por encima de la ropa, el pecho, los muslos, el paquete. La verdad es que la teníamos ambos muy dura, y yo me moría por ver otro pene de cerca, así que tomé la acción y le saqué su polla fuera del pantalón.

Era súper excitante tener una polla caliente y dura en la mano y que no fuese la mía. Sin dudarlo por un momento, me abalancé sobre ella y comencé a chuparla. En un principio no me agradó su sabor, pero según pasaba mi lengua me fue gustando más.

Estuve mamando su verga desde sus huevos hasta la abertura de su glande hasta que me dijo que estaba a punto de estallar. Entonces metí el dedo anular en mi boca y embadurnándolo de saliva se lo metí en el ano sin demasiado problema mientras con mi otra mano seguía masturbando aquella mi primera polla.

Su corrida no se hizo esperar mucho tiempo, se retorcía intentando tragarse toda mi mano en su culo mientras los primeros chorritos de semen afloraban de su glande. Fue fantástico.

El olor que emanaba, las sacudidas que sentía en mi mano con la que agarraba su miembro. A continuación, fue él el que sacó mi polla quitándome los zapatos y pantalones.

Me la mamó como pocas veces lo había hecho mi novia y, sin duda, con mucha más imaginación. Estuvo ensalivándome tanto la polla como los huevos y, dándose la vuelta y bajando la cabeza me invitó a que lo penetrase.

De un golpe le metí media polla en el culo y, aunque me dolió un poco, estaba más excitado que nunca. Miguel sólo hacía que empujar atrás y menear el culo, y yo estaba disfrutando como nunca antes lo había hecho. Estuve muy poco rato bombeando, porque mis huevos pedían desalojar, así que en un golpe de pelvis le introduje mi polla hasta lo más hondo de Miguel mientras me corría a chorros en su interior.

Miguel se retorcía y su polla empezó a soltar de nuevo hilillos de semen ensuciando la tapicería del asiento. Fue un descubrimiento fantástico. Me gustó y disfruté mucho con la experiencia. Quedamos un par de veces más, pero como que no hacía nada más que llamarme a todas horas me agobié bastante.

Yo no quería un “novio”, deseaba y deseo, un amigo sin ataduras, un heterosexual con inquietudes, con su vida hecha, que no me dé problemas, ¿existe algún amigo así entre los visitantes de esta fantástica web?

Autor: miamigomiguel

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Viaje a Cuernavaca

De un solo empujón sentí como su deliciosa verga me estaba oprimiendo los intestinos. Él me apretaba mis tetas y metía un par de dedos en mi rajita, lo que desencadenó en una serie de orgasmos que les juro me quitaron todas las fuerzas, pero nunca la calentura que traía y como él no se había venido aún me dejó ahora a mí sentada en el sillón y me dio una ensartada hasta lo más profundo de mi conchita.

Esto es algo que me sucedió hace un tiempo, cuando tuve que ir a Cuernavaca a dar un soporte a uno de nuestros clientes (soy Ing. en comunicaciones), y bueno ese día tenía tiempo y decidí no conducir, así de que dejé mi automóvil en casa y tomar un autobús.

Ese día por la mañana me había encontrado con Eduardo mi novio y aprovechamos muy bien el poco tiempo que tuvimos libre, ya que él también está metido en cuestiones de tecnología, pero esas tres horas habíamos tenido una gran sesión de sexo, me la había metido por mi almejita y por mi culito que es algo que a él le vuelve loco, según me lo ha dicho, le gusta que lleve ropa corta y/o ajustada y que use tanguitas muy breves de las que se pierden totalmente entre las nalgas y los labios de la vagina y ese día llevaba un vestido negro de lycra obviamente muy ajustado y como veinte centímetros arriba de las rodillas, debo decir que ese vestido resaltaba de una manera muy deliciosa mis nalgas paraditas, mi vientre plano y mis riquísimas tetas, no he mencionado que no llevaba sostén ya que aún cuando son 34c no lo necesitan y para finalizar una tanguita de encaje muy rica y coqueta negra desde luego.

Cuando llegué a su departamento de inmediato me jaló hacia adentro y me dio un abrazo y un beso tremendo que de solo recordarlos me mojo de nueva cuenta y en ese abrazo comenzó a agarrarme de las nalgas subiendo mi vestido y sintiendo mi carne sin nada intermedio y diciéndome que me necesitaba, que había soñado muchas noches conmigo y miles de cosas de esas que nos encantan a las mujeres y sin dejar de abrazarme sentí como se alejó un poco de mí, se bajó el short que traía y se sacó la enorme verga que bien conozco y que me encanta.

Haciendo a un lado mi tanguita me la metió completa de un solo golpe, yo ya estaba algo húmeda y entró sin problemas hasta el mismo fondo, fue delicioso sentir como sus peludas bolas chocaban contra mi vientre y yo lo único que hacía era sujetarme de su cuello y dejarme sentir como entraba y salía de mí a toda velocidad, sabía que no iba a durar mucho tiempo si seguía a ese ritmo, pero no me importaba yo también quería sentir que me aventara su leche deliciosa en lo más profundo de mi rajita que ya lo extrañaba y así fue.

Luego de diez minutos aproximadamente sentí como la poderosa cabeza de su verga comenzó a inflamarse y de pronto y a modo de desayuno me regaló un tremendo chorro de semen calentito y luego otro y otro más, logrando en esos momentos, yo también, llegar a un orgasmo delicioso, hasta que me llevó cargando al sillón más cercano y me quedé encima de él sin salirme hasta que decidí recompensarle algo de lo que me había dado y comencé a darle una buena mamada, le fui dando unos besitos por encima, primero en su cabezota, luego bajando milímetro a milímetro por su tronco hasta llegar a sus huevos, mismos que con mucho cuidado me fui metiendo en la boca, primero uno y luego el otro y finalmente los dos y así se los estuve chupando un buen rato, después fui subiendo de nuevo hasta llegar a la punta y me fui metiendo en la boca su deliciosa cabezota, se la tomé entre los labios mientras le pasaba la lengua una y mil veces y seguí metiéndome más y más carne hasta que sentí como se iba abriendo paso en mi garganta y eso me estaba volviendo loca de tan bien que lo sentía.

Escuchar sus gemidos mientras me apretaba con sus dedos el pelo, mi cabeza, era la más clara indicación de que le estaba encantando y que quería que siguiera y así lo hice hasta que ya la tenía completamente parada y como no quería perder el tiempo me quité mi vestido y le pedí que ahora me la metiera en mi culito.  Sin quitarme mi tanguita (que es algo que le gusta muchísimo), la separó lo necesario, me puse dándole la espalda y me fui sentando poco a poco sobre su verga que ya tenía yo sostenida con mi mano, apuntándola hacia mi anito que lo pedía a gritos y seguía bajando hasta que se dio el primer contacto entre ambas partes, seguí bajando y algo que a mí me encanta es sentir como me va abriendo,  quería disfrutar muchísimo ese momento y en cuanto me metí toda al cabeza me quedé quieta un rato sintiendo como mi culito se abría para él y posteriormente me dejé caer,  de un solo empujón sentí como su deliciosa verga me estaba oprimiendo los intestinos, en ese instante comencé un ritmo espectacular sacándomela y metiéndomela a toda velocidad mientras Eduardo gemía.

Él me apretaba mis tetas y metía un par de dedos en mi rajita, lo que obviamente desencadenó en una serie de orgasmos que les juro me quitaron todas las fuerzas, pero nunca la calentura que traía y como él no se había venido aún me dejó ahora a mí sentada en el sillón y me dio una ensartada hasta lo más profundo de mi conchita, colocando mis piernas en sus hombros. Cuando descansábamos sonó el teléfono de su departamento y era una de esas llamadas que te dan miedo, pues el resultado es el mismo, debes de salir corriendo a trabajar y eso me dejaba un poco triste, pero ya me había quitado un poco la calentura, eso si que se lo agradecía, me dio un beso y le dije que me quedaría un rato más mientras descansaba y me duchaba, luego de eso salió.

Lo primero que hice fue quitarme mi tanguita y lavarla, pues olía delicioso con todos los jugos de él y míos juntos, me metí a la ducha y una vez que tuve la tina llena de agua tibia me fui comenzando a acariciar con una esponja mis piernas, mis tetas, mi rajita y justo cuando mis manos estaban ahí, sentí de nuevo como la calentura iba apoderándose de mí y sin poder contenerme metí dos dedos y tallé mi punto “g” a la vez de que me apretaba el clítoris, en unos segundos llegué a un delicioso orgasmo más, luego de eso ya terminé de bañarme y me fui a mi oficina, feliz y con mi tanguita un poco húmeda, ahora ya solo con agua, pero sumamente feliz por el gran momento que habíamos pasado.

En cuanto llegué mi asistente me dijo que tenía un mensaje de nuestro director de que lo buscara en cuanto llegara, así lo hice, me comunicó que tenía que ir a Cuernavaca por la tarde, debido a que uno de nuestros clientes que tiene sus instalaciones en esa bellísima ciudad tenía problemas con sus comunicaciones, pero sólo hasta la noche podríamos hacer el cambio de equipos que ya nuestro staff de diagnóstico nos había enviado, le aseguré que así sería y el día transcurrió sin nada digno de comentar, hasta que decidí que era hora de partir, fui a mi casa a recoger algo de ropa y en ese preciso instante resolví no cambiarme el vestido, pues según mis compañeros estaba haciendo mucho calor en Cuernavaca, sólo me cambié mi tanguita y me puse una igual, pero de algodón, como me sentía un poco cansada y no quería conducir a pesar de que es muy corta la distancia pedí un taxi para que me llevara a la terminal del sur.

Compré un boleto de servicio ejecutivo, ya que son muy cómodos y llevas una buena privacidad, cuando estuve en el autobús me di cuenta de que por suerte no iba mucha gente y el lugar que había elegido estaba hasta el final donde están las mesas de trabajo y los sanitarios con que están equipados, tomé mi lugar, le pedí una frazada a la edecán con la que me cubrí las piernas y me dispuse a dormir. En cuanto salimos de la estación y pasamos el estadio azteca me quedé profundamente dormida soñando obviamente con la deliciosa mañana que había tenido, hasta que sentí una mirada muy fuerte.

Era un joven bien parecido que había visto cuando abordé el autobús,  sin dejar de mirarme me sonrió y al preguntarme el porqué de su mirada me di cuenta de que tenía mi vestido subido hasta la cintura dejando a su vista mis muslos y mi tanguita, le pregunté que cuanto tenía ahí mirándome y me dijo que unos diez minutos, ya que había venido al sanitario y que escuchó como si alguien estuviera gimiendo y al caminar un poco más me encontró y me dijo que estaba teniendo una especie de pesadilla erótica, pues me pasaba mis manos por mi cuerpo y me levantaba el vestido hasta quedar tal como estaba en esos momentos.

Sentí que estaba diciendo la verdad, pues la humedad en mi rajita era muy abundante, de lo que yo no me había dado cuenta era de que tenía su pene afuera, se notaba que se estaba masturbando, no pude resistirme y le pedí que se acercara, le pregunté si traía un preservativo y me dijo que si, procedí a ponérselo y le dije que se sentara en el asiento que estaba a mi lado me quité la tanguita y voltee hacia la ventana ofreciéndole mi culo, le pedí que me la metiera por mi rajita y así lo hizo. Lamentablemente para mí no la tenía del tamaño de la de Eduardo, pero me estaba dando un rico placer, yo le correspondía apretándosela con mis músculos de la vagina.

Mientras me apretaba mis tetas, me pidió que me las sacara, así lo hice y me decía que le gustaban muchísimo, que eran las mejores que había tenido entre sus manos, que mis pezones le parecían enormes, no dejaba de bombearme y justo en esos instantes el conductor dijo por el altavoz que ya estábamos próximos a llegar y que fuéramos despertando, lo que hizo fue apresurar el ritmo y sentí como se vaciaba dentro de mí en el preservativo, fue muy rico. Nos acomodamos la ropa, yo me puse mi tanguita y me bajé el vestido y cuando la edecán llegó para avisarme, se sorprendió primero de verme acompañada y obviamente el olor a sexo era inconfundible.

En cuanto llegamos nos pusimos a trabajar y terminamos como a las 5 de la mañana, una vez que finalizamos nos fuimos al hotel donde teníamos nuestras reservaciones, llegué a mi habitación, me tiré en la cama y de inmediato me quedé dormida de tan cansada que estaba, desperté como a las 3 de la tarde y eso porque me hablaron mis compañeros para ir a comer y después regresar a la capital.

Espero que me den sus comentarios de esto que fue total y absolutamente real y recuerden que cuando viajen a Cuernavaca por la noche deben de verificar si hay alguien en los últimos lugares y si me encuentran les aseguro que tendremos un excelente viaje.

Autora: Roarcarmen

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Jugando con Elsa

Comencé a besarle los pechos, mordía sus pezones mientras mis dedos jugaban con su vagina y con su culo. Bajé hasta su concha y comencé a comérmela. Era hermoso el olor que salía de ella. Estaba más que lubricada y con mi lengua recorrí sus labios, para luego meterla en su cavidad. Mi lengua comprobó el calor de su vagina, luego introduje un par de dedos, mientras otro jugaba con su culito.

Pensaba que el tema con mi ex esposa ya había quedado atrás y que había iniciado una nueva vida, hasta que me crucé con ella y con su nueva pareja en un centro comercial. Fue en dos ocasiones, la primera yo salía de una librería y ellos pasaban tomados de la mano y muy acaramelados por delante de mí. La segunda fue cuando me senté a tomar un café en la plaza de comidas y pude ver como se hacían arrumacos y se besaban. Ella me vio y con una sonrisa muy cínica lo besó de improviso como para demostrarme lo bien que la estaba pasando con otro al verme solo.

Al principio traté de no darle mayor importancia, pero no pude y al poco rato me encontraba caminando por el estacionamiento buscando mi auto y maldiciendo mi suerte. Salí y no pude irme para casa. Salí y recorrí un poco la ciudad en busca de tranquilizarme un poco. Para colmo de mi mala suerte llamé a Victoria, una de mis nuevas amistades, y no pude encontrarla. Necesitaba conversar con alguien y también por qué no, tener un buen rato de sexo.

Estaba visto que esa no iba a ser mi noche, así que decidí ir a comer algo para luego irme a casa a dormir. Fui a un bar cercano al centro de la ciudad al que solía ir seguido ya que se comía muy bien y tenían un ambiente muy acogedor. Me senté en una de las mesas del fondo del salón y cuando estaba ojeando la carta siento que alguien habla a mis espaldas.

– A este cliente atiéndalo bien. Miren que sino mañana en el trabajo se la agarra conmigo.

Me di vuelta para ver quien era, ya que la voz me resultaba familiar y me encontré con Elsa.

Elsa, es una compañera de trabajo, con la que trabajamos juntos, cuando yo recién empecé en la empresa. Nos habíamos hecho muy compañeros, ya que según ella, que es varios años mayor que yo, me había adoptado como un “hijo laboral”. He de decir que ella me enseñó mucho sobre el trabajo, lo que permitió que me asignaran otras tareas. Si bien hace ya un tiempo que no trabajamos en la misma sección, siempre que nos encontramos en alguno de los pasillos conversamos un poco y a veces se da una vuelta por el piso en el que trabajo y nos ponemos al día con nuestras cosas.

Ella hace ya varios años que se divorció y cuando yo pasé por lo mismo me habló mucho y me ayudó bastante. Me alegré mucho al verla ya que suponía tendría alguien con quien conversar un rato.

– ¿Qué está haciendo usted señora por aquí? – Estoy confirmando algo que cuando te lo cuente seguro que te caes de espalda. – ¿Ah sí? Dije yo. – Si. Así como me ves voy a ser la próxima expositora de pinturas de este prestigio local. Dijo riéndose.

Varias veces habíamos almorzado junto con otros compañeros de trabajo en este local y si bien no teníamos una amistad, conocíamos bastante a los dueños, con quienes teníamos mucha confianza. Lo de la exposición era porque Elsa en sus ratos libres tenía por hobby la pintura y siempre había dicho que en algún momento iba a exponer sus obras. Me contó un poco de qué se trataba todo y se excusó de acompañarme porque tenía unas cuantas cosas para hacer y quería irse temprano. De todas formas quedamos para el día siguiente a la hora del almuerzo. Tal cual lo previsto nos encontramos en la puerta del ascensor al día siguiente a la hora del almuerzo y por supuesto que fuimos a almorzar al bar donde se haría la exposición.

Durante el almuerzo conversamos de muchas cosas, por supuesto que el tema de la exposición fue el central de la charla y también salió el tema de que era lo que estaba haciendo la noche anterior en el bar. Le conté lo que había pasado y Elsa se sorprendió de que yo siguiera con mi ex en la cabeza.

– ¿Todavía seguís pensando en esa loca?

Si bien Elsa en más de una ocasión me había comentado que mi ex no le había caído nunca bien, era la primera vez que se refería a ella de esta forma.

– La verdad que lo que hizo es bien de perra. Continuó diciendo Elsa. – No merece que pienses más en ella. Ella sabe lo mal que pasaste vos con todo el tema del divorcio y te hace esto todavía. La verdad es que no la entiendo. – Mirá me hubiera gustado ir y putearla delante de todo el mundo, pero no tiene sentido. Después pensé en ver la forma de devolverle lo que me hizo. Pero tampoco vale la pena. – Mala idea no es. Es el golpe más grande que le podés dar. Que vea que la pasás bien sin ella. Pero tiene que ser bien hecho, que no parezca que lo hacés a propósito. – ¿No te estás volando demasiado? Dije, para tratar de frenarla un poco. – ¡No! ¡Para nada! Lo que hay que ver es cómo y cuando. Pero no te preocupes que algo se me va a ocurrir. Déjalo en mis manos.

En realidad no sé bien el momento en el cual me convenció o me dejé convencer. Lo cierto es que de regreso al trabajo me dijo que cuando lo tuviera armado me llamaba. Pasaron dos días antes de que me llamara. Fue casi a la hora de salir, me dijo que me esperaba en la puerta para contarme. Aprovechamos el viaje de regreso para que Elsa expusiera su plan.

– Es sencillo. Dijo. Se me ocurrió que el lugar ideal es el día de la inauguración de mi exposición. Yo le hago llegar una invitación al cóctel que seguro viene. No te olvides que a pesar de todo conmigo siempre tuvo buena onda. Lo que vos tenés que hacer, es ir con una amiga y cuando yo te diga te vas para el fondo a jugar un ratito y yo me encargo de llevarla con alguna excusa y me aseguro de que los vea. Por supuesto que después me encargo de decirle lo mucho que siento que haya visto lo que vio.

Ambos nos pusimos a reír con la idea. Elsa me hizo reconocer que era genial y me dijo que se encargaría de todo. Yo sólo tenía que encargarme de llevar a una amiga que se prestara al juego. Teníamos dos semanas por delante así que tenía tiempo de sobra para arreglar todo con Victoria, que además con el morbo que tiene no iba a dudar en aceptar. Me imaginaba yo montando una escena tipo película porno junto a Victoria y a la vista de la mal nacida de mi ex.

El día anterior Elsa se encargó de llamarla para confirmar su presencia y tal cual lo previsto le dijo que allí estaría. El plan marchaba sobre ruedas hasta que un par de horas antes del evento recibo una llamada de Victoria en la que me avisa que llegaron de improviso sus padres y que no iba a poder ir. Me pidió disculpas de mil maneras y me dijo que me prometía que en la próxima se prendía si o si.

Al principio pensé en reemplazarla por una profesional, pero llegué a la conclusión de que no valía la pena. La di por perdida, pero igual decidí ir al cóctel para cumplir con mi amiga. Me mentalicé para soportar alguna humillación de parte de mi ex junto con su nuevo novio y salí bastante tranquilo hacia allá. Ni bien entré me dispuse a buscar a Elsa para decirle lo que había pasado. La encontré y fui a saludar. Mientras le besaba la mejilla le dije que teníamos que hablar. Ella se apartó un poco y le conté lo sucedido. Ella se lamentó, pero me dijo que me quede tranquilo que algo se le iba a ocurrir. Un rato más tarde se acercó a mí nos volvimos a apartar y me dijo:

– Haceme caso. Cuando te diga, andá para la parte de atrás que está todo pronto. – ¿Y quién se va a prestar al juego? – Yo. Me dijo. – ¿Qué? – Vos tranquilo que va a salir todo bien. Acaso no es creíble que alguien se fije en mí. Dijo y salió caminando hacia el centro del salón a encontrarse con otros invitados.

A decir verdad, si bien Elsa es una linda mujer, nunca me había fijado en ella como amante. Luego de pensarlo un rato, me dije que ya que estaba en el juego, tenía que jugar, Fue entonces cuando me puse a ver bien a Elsa. Para sus 46 años está más que bien. Es alta, delgada, piel cobriza, ojos oscuros, un lindo pelo que siempre lleva muy arreglado y muy enrulado. Lindos pechos, más bien pequeños, pero buena forma y parecían bastante duros. Y una cola que más de una veinteañera quisiera tener.

Además ese día estaba más arreglada y elegante que de costumbre. Tenía una blusa negra muy sencilla, pero muy elegante a la vez, una minifalda negra que hacía lucir muy bien a sus piernas y completaba el conjunto con unos zapatos de taco alto muy elegantes también. No estaba provocativa, pero si muy interesante. Estoy seguro de que a más de uno le hubiera gustado terminar la jornada entre las sábanas junto a ella. Así que al final pensé que no era mala opción y que de paso sería divertido.

Un rato después uno de los dueños del local pidió la palabra y habló sobre su clienta pintora y entre varias bromas contó lo contento que estaba con la exposición. Luego habló Elsa quien agradeció a todos los que la acompañaban ese día y dijo que quería agradecer especialmente a un gran amigo que siempre estuvo junto a ella y que quería homenajear en ese momento. Por supuesto que ese amigo era yo, que terminé en medio de todos junto a Elsa. Ella primero me dio un abrazo y un beso y luego me tomó de la mano mientras terminaba de hablar.

La verdad que me gustó que me tomara de la mano y ahí la cabeza se me disparó pensando en lo que vendría. También pensaba en que no podía pasarme de la raya ya que no quería tener ningún problema con Elsa. Pasó un rato largo hasta que Elsa se acercó a mí y me dijo que fuera para el fondo que ella enseguida iba. No dudé ni un segundo en hacerle caso. Salí a la parte de atrás del bar. Allí había una especie de jardín que quedaba en la pasada a los depósitos. Me paré bajo una luz que allí había y esperé a que Elsa viniera. La noche estaba linda ya que no hacía frío y apenas corría una suave brisa que refrescaba la noche.

Elsa no se hizo esperar mucho. Se acercó a mí y nos reímos como dos adolescentes que iban a hacer la travesura de sus vidas.

– Ya está. Me dijo Me acerqué hasta donde estaba y como estaba con Laura aproveché para decirles que me gustaría hablar con ellas en cuanto tuviera un minuto, Que iba a ver de escaparme un poco. Picaron enseguida y estoy segura que ya vienen para acá.

Nos corrimos un poco de la luz, pero nos mantuvimos en un lugar donde seguro nos verían. Nos tomamos de la mano y nos volvimos a sonreír por lo que íbamos a hacer.

– ¿Estás listo? Preguntó Elsa. – Si. Contesté.

En realidad estaba listo desde hacía ya un buen rato… Ya estaba deseando que pasara algo. Tenía la curiosidad de ver como besaba Elsa y de saber como se sentía su cuerpo de cerca. Me acerqué a ella y le di un suave beso en los labios.

Ella sonrió y dijo: “bueno empecemos que ya vienen”. Comenzamos a besarnos primero suavemente. Su boca se sentía muy bien. Era sumamente caliente. Luego de romper el hielo inicial, nos fuimos abrazando más fuerte y besando más apasionadamente. Nuestras lenguas empezaron a jugar en nuestras bocas. Su lengua me recorrió la boca como nunca. Nuestras manos empezaron a recorrer nuestras espaldas. A esa altura mi verga ya reventaba y ni me acordaba de que era para dar espectáculo. Bajé una de mis manos hasta sus piernas, ella recogió una para facilitarme la tarea, al tiempo que sus manos recorrían mis nalgas.

No dudé más y metí mi mano por debajo de su falda y comencé a acariciar su lindo culo. Llegué hasta el borde de su tanga y metí mis dedos debajo de ella para recorrer toda la línea de su culo. Me llamó la atención que usara ese tipo de ropa interior, pero a la vez me excitó más. Mi boca abandonó la suya para recorrer su cuello. Con la otra mano traté de desabrochar su blusa. Como no podía ella me ayudó y en pocos segundos estaba tocando y besando sus hermosos pechos.

Pude sentir como decía entre suspiros: “sí, si no pares”.  Empecé a sentir como su mano buscaba mi verga. Primero me la agarró fuerte y me la acarició por encima del pantalón. Luego entre los dos la sacamos para que ella comenzara a masturbarme.

Mis dedos buscaron su concha y enseguida de llegar a ella se perdieron en su interior. Jugué con mis dedos dentro de ella y busqué su clítoris. Cuando lo encontré comencé a acariciarlo. Fueron pocos segundos hasta que sentí entre mis dedos una verdadera catarata de jugos. Su cuerpo se arqueó y quedó tenso por unos instantes, para luego aflojarse hasta casi dejarse caer en mis brazos. En cuanto se repuso comenzó nuevamente con la paja que me estaba haciendo al tiempo que me decía gracias, gracias. Estaba casi a punto de acabar cuando ella paró y me dijo:

– Esperá que ya se fueron. – ¿Me vas a dejar así? – No. Ahora me quiero comer ese paquete entero. Mejor nos vamos para casa. Esperá que me acomodo, salgo estoy con los invitados un rato y después vamos para casa. Para que nadie sospeche, salí vos primero y me esperás en el auto.

Solo dije si. Nos besamos nuevamente mientras nos acomodábamos la ropa. Ella volvió a la reunión mientras que yo permanecí afuera hasta que mi pija bajó lo suficiente como para no quedar pegado. Pasé entre todos. Me despedí de Elsa y salí a esperarla en el auto. Pasaron más de veinte minutos antes de que ella saliera. Subió al auto y arrancamos.

– Salió mejor de lo que lo planeamos. Dijo ella. – ¿Sí? – Si. Hablé con Laura cuando me fui a despedir y me dijo si me iba a ver a mi novio. Yo me hice la desentendida y le pregunté por qué decía eso. Entonces me dijo que no lo escondiera más que me habían visto contigo en el fondo. Yo me hice la asombrada y pregunté por tu ex y Laura me dijo que no le había caído nada bien lo que había visto y que se había ido para su casa. – Perfecto entonces. – Falta algo para que sea perfecto. Te tengo que comer todo.

Terminó de decir eso y se acomodó en el asiento para comenzar a chuparme la pija. Si mi lengua había sentido divino el calor de su boca, ni que decir con mi verga. Comenzó dándome besos y mordiscos, hasta que la volvió a poner dura. Entonces se la tragó de un bocado y comenzó a chuparme al mejor estilo de las películas porno. Se la metía toda en la boca, para sacarla lentamente y pasarle la lengua a la cabeza. Y se volvía a meter la cabeza y a chuparla como un caramelo, mientras que con sus manos me acariciaba en una suave paja.

No demoré mucho en venirme. Le avisé de que acababa, pero ella como si nada. Aceleró sus movimientos y pronto estaba eyaculando en su boca. Con su lengua recorrió mi pija hasta dejarla reluciente. Luego la guardó y me dijo:

– Espero que esa hermosura esté así de dura toda la noche, porque estoy que ardo después de la sobada que me diste. ¿Dónde aprendiste a hacer eso? – No sé.

Llegamos a su apartamento y casi sin decir nada estábamos en la cama desnudos. Recuerdo que fue un placer sacarle la tanga blanca que tenía. Cuando la vi desnuda no podía creer la hermosura de mujer que era. No tuve mucho tiempo para pensar porque casi enseguida estábamos enroscados en otro beso por demás sabroso. Esta vez las manos no esperaron y empezamos a tocarnos como dos desesperados.

Yo comencé a besarle los pechos nuevamente, mordía sus pezones con suavidad y con firmeza a la vez, mientras mis dedos jugaban con su vagina y con su culo. Bajé hasta su concha y comencé a comérmela. Era sencillamente hermoso el olor que salía de ella. Estaba más que lubricada y con mi lengua recorrí sus labios, para luego meterla en su cavidad. Mi lengua pudo comprobar el calor de su vagina, luego introduje un par de dedos, mientras otro jugaba con su culito. Jugué así un rato hasta que me dispuse a jugar con su clítoris. Comencé a comerlo como a sus tetas. Casi enseguida ella explotó nuevamente. Apretó mi cara contra su concha a la vez que acababa y me daba sus jugos… Seguí comiéndola un poco más, hasta que ella se repuso y se colocó sobre mí.

Empezamos un 69 divino. Ella volvía a comerse mi pija como un rato antes. Por mi parte además de jugar en su concha con mi lengua empecé a jugar con su culito. Ella suspiraba y gemía, pero no dejaba de chupar. De pronto paró, se acomodó sobre mí y se metió mi pija hasta el fondo. Comenzó a cabalgarme. No cabía duda de que sabía muy bien lo que hacía. Se movía de una forma que parecía que me iba a arrancar la pija. Yo chupaba sus tetas y las mordía. También seguía con mi dedo en su culito, esta vez ya lo metía descaradamente. En un momento quedó doblemente penetrada por mi verga delante y mi dedo detrás.

– Mirá que ese dedo me está haciendo calentar más todavía. Dijo.

Unos instantes después volvió a acabar. Apenas se detuvo un instante para seguir luego cabalgándome. Podía sentir el ruido de sus jugos. Volvió a detenerse, se bajó, se acomodó con el culo hacia arriba y me dijo:

– Dale metémela por el culito que parece que te gusta tanto.

Creo que no había terminado de decir esto cuando la cabeza de mi verga ya estaba forzando la entrada de su culo. Pensé que resultaría más fácil luego del masaje que le había dado, pero me costó bastante meterla. Cuando me acomodé dentro de ella, comencé a moverme, primero lentamente, luego aumenté el ritmo. Ella suspiraba fuertemente y pedía más. Decía que no parara. Estuve varios minutos bombeando en su culo, hasta que me acabé dentro. Nos dejamos caer sobre la cama, todavía con la verga dentro de su culo. Estuvimos un rato así hasta que la saqué. Nos abrazamos y nos besamos.

– No puedo creer que esto haya pasado. Dije. – Yo tampoco, pero me encantaría que volviera a pasar, dijo Elsa. – Cuando quieras.

Nos volvimos a besar, esta vez en forma más tierna y calmada. Pasamos toda la noche juntos y a la mañana antes de irme lo volvimos a hacer, esta vez en la ducha. A partir de ese día empezamos a vernos un par de veces por semana, pero ahora no eran visitas de amigos…

Autor: Sebas

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Un hombre guapísimo

Comencé a cabalgarlo como ya lo había hecho antes, solo que este era delicioso, no tenía que hacer el más mínimo esfuerzo para que ese aparatote me llegara hasta el fondo, uno se acomodó delante de mí y me hizo engullir todo su pene, mientras el otro, se trepó sobre mí y como pudo se acomodó en posición de cogerme por el ano. No pude contener mi orgasmo al sentir esos tres penes llenándome toda.

Aquella mañana conocí a un hombre guapísimo, era hermoso, me hipnotizó desde el principio. Sin dudarlo ni un segundo, me dirigí hacia él y lo tomé de la mano, lo miré fijamente y comencé a besarlo así como así, sin inhibiciones. Él no tardó en reaccionar y respondió mi beso y mi abrazo, en mi falda comencé a sentir su erección, su pene rosándome, me excitó al máximo y mis pezones no se hicieron esperar. Lo invité a mi casa, a lo que él aceptó de inmediato y me llevó hasta ahí.

Mientras subíamos por las escaleras, no quitó su mano de mi trasero, sobó mis nalgas, mientras mis pechos y mis pezones se endurecían cada vez más y más. Al llegar a mi habitación, no nos hicimos de esperar y comenzamos a desvestirnos. Me tomó entre sus brazos y me quitó mi blusa, desabrochó mi falda y bajó mis medias. Comenzó a besarme las piernas conforme bajaba mis medias. Yo me acosté sobre la cama y desabroché mi brassier. Mis hermosos pechos, saltaron y comencé a sobarlos con mucho placer, sentía como se endurecían conforme mi amante me besaba las piernas. Él me bajó mi calzón negro, lo retiró de un solo tirón y me dejó completamente desnuda sobre la cama, mientras él desabrochaba su camisa y se quitaba el pantalón, quedándose completamente desnudo y enseñándome su hermoso aparato.

Sin dudarlo ni un segundo más, él se acercó a mí y me abrió de piernas, las crucé alrededor de su cuello y de un solo golpe, me incrustó todo su pene. Tomó mis pechos y comenzó a jalarlos y a jugar con ellos, me penetró muy violentamente, tratándome como animal, no se detuvo ni por un momento y cada momento, su pene crecía más y más dentro de mí, mientras mis labios vaginales lo chupaban, se lo engullían deliciosamente, la felicidad que me estaba haciendo pasar era deliciosa. Mis pechos y mis pezones ya no podían más, estaba a punto de estallar en un orgasmo. Tomé a mi amante y lo acosté sobre la cama, tomé su miembro entre mis manos y muy hábilmente lo introduje en mi vagina, que estaba llena de jugos. Cabalgué a mi amor salvajemente, saltando con todas mis fuerzas y sintiendo como mis jugos embarraban el hermoso pene.

Mi amante me tomó fuertemente de las caderas y me empezó a subir y bajar sobre su pene, cada vez me empujaba más fuerte hacia él y yo no dejaba de tocar mis enormes pechos. Dejé salir muchos gemidos de gozo, mientras mi amante me empujaba aún más fuerte hacia él. Y de pronto, sentí como su lechita calientita me llenaba toda, me hacía feliz y se mezclaba con mis jugos. Ay, si, dame más lechita, calientita, la quiero toda, mi amor.- Le dije, mientras le masajeaba el pecho. Sacó su miembro de mí y me cargó hasta la tina de mi baño. Me Recostó ahí y abrió la llave del agua; me acomodó de manera que el chorro de agua cayera directamente sobre mis pechos. Se arrodilló ante mí y me levantó las piernas. Comenzó a lamerme deliciosamente mi vagina, que rebosaba de jugos, su lengua entraba y salía de mi miembro y el agua que caía sobre mis pechos me hacía sentir un placer tremendo y delicioso.

Solté un orgasmo breve, pero muy jugoso y mi amante se tragó todos mis juguitos. A los pocos minutos de habérmela mamado tan delicioso, mi amante me sujetó de las caderas e introdujo su miembro dentro de mí, lo dejó quieto un momento, mientras chupaba mis pechos y lamía mis pezones. Entonces, comenzó con sus penetraciones, que se hicieron cada vez más y más violentas, rápidas y salvajes, deliciosas, hermosas, me hicieron llegar hasta el cielo. Sentía como aquel pene me llenaba toda, y mis labios lo chupaban, sin dejarle opción de salirse. Mis pechos rebotaban con cada embestida y yo no dejaba de gritar como loca. No pude contenerme mucho antes de tener otro orgasmo, al mismo tiempo que mi amante eyaculaba de nuevo, sentí sus fluidos correr en mí, mi vagina llenarse de lechita. Fue una sensación hermosa el sentir el agua caliente caer sobre mis pechos y el semen calientito llenarme.

Mi amante se incorporó sobre mí y comenzó a masturbarse, mientras yo lo veía, rendida por mis múltiples orgasmos, poco tiempo después, comenzó a eyacular de una manera tremenda, sentí como sus chorros de leche se escurrían sobre mis pechos y yo los lamí, chupé su semen y lo tomé con mis dedos, me los metí a la boca hasta dejarlos limpios y así continué, hasta que me limpié toda. Los dos nos fuimos a acostar y nos quedamos dormidos juntos. A la mañana siguiente, al despertar, mi amante se había marchado, mientras yo yacía desnuda en mi cama. Mi vagina aún no se recuperaba por completo de las penetraciones de la noche anterior, pero yo quería más y más sexo, quería sentir cualquier polla dentro de mí. Primero me vestí, me puse un brassier muy apretado, que resaltaba mucho mis pechos, mis hermosos, grandes y jugosos pechos, y me puse unas braguitas rojas y encima, un vestido de una sola pieza.

Me pinté muy bien y salí a ver que podía encontrar en las calles, pero antes de que pudiera dejar mi apartamento, había en la puerta un joven, un tanto regordete, pero bien parecido. Ya en mi delirio de calentura, me dije ¿Y por qué no?, habrá que enseñarle todo. El joven este estaba aquí porque necesitaba hacer un trabajo escolar y requería de preguntar a los vecinos no sé que cosas, pero lo que yo le ofrecí fue mucho más que eso. Lo hice pasar y lo senté en el sillón. Noté como fijó su mirada en mis hermosos pechos. Ya que estaba sentado en el sillón, no lo dudé y me senté sobre él, rápidamente desabroché la parte superior de mi vestido, al igual que mi sostén y dejé salir mis preciosos gemelos. El chico no podía creer lo que estaba viendo, una mujer madura y hermosa como yo se le ofrecía, supongo que él aún era virgen, puesto que su incredulidad lo delataba. Me quité todo el vestido y me quedé solamente con mis braguitas rojas. Lo levanté del sillón y le dije: ¿Has visto alguna mujer desnuda? No, nunca, pero me gustas mucho.- dijo él.

Le tomé las manos y las puse a masajear mis pechos, mis pezones reaccionaron inmediatamente y él estaba feliz. ¿Te gustan estas pelotas, mi amor? ¿Te gustan?- le pregunté, mientras él solo continuaba sobando (bastante mal, diría yo), pero en fin. Lo tiré en el piso y comencé a desabrocharle el pantalón, le quité la camisa y lo dejé completamente desnudo. Su pene medía escasos centímetros, era muy pequeño comparado con los demás que me había metido. Ahora, te voy a enseñar a coger ¿Sí mi amor? El chico me miró nervioso, pero aceptó, entonces yo me levanté y me quité mis braguitas de un empujón. Me hinqué y le sobé un poco su pene, lo jalé lentamente, mientras observaba su pequeña erección. Esperé a que lo tuviera totalmente duro y entonces, le dije que se quedara quieto, que me dejara hacer el resto.

Y él, muy obediente, extendió los brazos y abrió un poquito sus piernas, mientras yo, me sentaba sobre su miembro. No aguantó más y me eyaculó inmediatamente, pequeñas cantidades de semen me llenaron de nuevo. El muchacho se sonrojó, pero yo lo besé y le dije que era normal la primera vez, pero que lo entrenaría las veces que quisiera para que cuando tuviera novia se lo hiciera bien rico. Después de unos minutos, el pene del muchachito pareció cobrar fuerzas de nuevo y entonces, yo le dije que se relajara y que disfrutara. Su pene seguía aún dentro de mí y yo comencé a cabalgar más y más rápido conforme su erección fue creciendo, él estaba nervioso, pero yo, con toda naturalidad, saltaba sobre sus caderas, metiendo aquel pequeño miembro dentro de mí.

Comencé a gritar y gemir como loca para que el muchacho se desinhibiera y así lo hizo. Empezó a tocarme los pechos conforme yo era penetrada. Apreté sus manos sobre mis pechos, arqueándome cada vez más y más, para hacerle ver el supuesto placer que me estaba dando. Comenzó a apretar mis pechos con más y más fuerza y después de unos segundos me soltó todo su semen. El muchacho bajó los brazos, agotado, mientras yo simplemente le sonreí y seguí cabalgándolo muy levemente, para embarrar el semen nada más y para sacarle lo máximo que me pudiera dar. Me levanté rápidamente y me vestí, mientras el chico hacía lo mismo y se limpiaba su pene.

Me vio en ropa interior y se me acercó. Me pidió que le regalara un juego de mi ropa interior para acordarse de mí. A decir verdad, esto me pareció algo tonto, pero bueno, era un joven y quizás dentro de un tiempo, su novia agradecería mis prematuras lecciones de sexo. Así que se lo obsequié y salió de mi casa. El día transcurrió con toda normalidad, hice todo lo que debía de hacer, gracias a mi sexo, no tenía que trabajar demasiado, pues mi patrón no recibí todo lo que quería en casa, así que yo me prestaba como su objeto de desahogue sexual.

En la noche, después de que llegué a casa, tocaron a la puerta. Era un señor alto, sin muchos atributos y una señora un tanto llenita, pero con unos pechos casi del mismo tamaño que los míos.

¿Los puedo ayudar?- pregunté.  Sí, eso esperamos, somos los padres del chico que la visitó esta tarde- respondieron. En ese momento no sabía que decir, seguramente me demandarían o algo así, por tener sexo con el chico. Pero muy al contrario de lo que creí, los dos se portaron muy amables conmigo, comenzaron a hablar conmigo de diversas cosas, hasta que de un momento a otro, el señor ya se había sacado su aparato y su esposa lo estaba tocando. Yo no pude resistirme, (parezco ninfómana, aunque no es cierto, pero bueno), así que me uní a ellos.

El señor tomó a su esposa de las caderas y la desvistió, le quitó la blusa que llevaba y desabrochó su sostén, definitivamente esos pechos eran como los míos, un tanto más pequeños, pero aún así, enormes. La señora respondió al gesto y le bajó los pantalones a su marido, mientras yo me desnudaba completamente. Los llevé a mi cuarto y los acosté a los dos. Abrí a la señora de piernas y comencé a lamer su hermosa vagina, la tomé de las caderas y la subí y la bajé para que sintiera mi lengua introducirse en ella, mis dedos sobaban su ano, y mi lengua la recorría toda por adentro, de arriba a abajo, rozando sus paredes vaginales. Mientras tanto, el señor, comenzó a lamer mi vagina de igual manera, algo delicioso la verdad, tenía una lengua enorme.

Le pedí que me penetrara y sin hacerse de esperar, me metió su pene hasta el fondo, sin duda su hijo había heredado su aparato, pues este hombre no me hacía sentir mucho, pero lo que sí era en verdad delicioso era lamer la vagina de aquella señora. Las penetraciones de aquel hombre aumentaron y después de unos minutos de haberme penetrado, sacó su pene de mí y nos puso boca arriba a su esposa y a mí. Comenzó a masturbarse y eyaculó sobre nosotras, embarrando nuestros pechos de semen. A decir verdad, no había disfrutado mucho de esta función, no había sido un día sexual muy bueno que digamos, pero justo cuando pensé que las cosas iban a quedar así de mal, llegó mi amante de la noche pasada, acompañado de 5 compañeros. 2 mujeres encerradas en un cuarto con 7 hombres. El sexo no se hizo de más esperar y los hombres comenzaron a rondarnos a las dos. A mí me atacaron primero.

Uno me agarró violentamente de las caderas y me jaló hacia él. Mis pechos chocaron con sus costillas y me empezó a lamer los hombros y el cuello. Lo desvestí rápidamente y dejé caer toda su ropa, tenía un pene enorme, no podía esperar a ensartármelo, y sin dudarlo, me agarré de su cuello y me metí el pene en mi vagina, mientras cruzaba mis piernas alrededor de su espalda. Comencé a subir y a bajar, dejando salir varios gemidos de placer al tener ese pedazote dentro de mí, salté sobre él unas cuantas veces, mientras otros 2 hombres nos veían atentamente hacer el amor. Mientras tanto, mis otros visitantes, ya habían empezado con la diversión y comenzaban a tocar a la señora. Al esposo no le pareció muy simpático eso y comenzó a quitar las manos de los hombres del precioso cuerpo de su esposa. Aparentemente, a mis visitantes no les cayó muy bien el espíritu aguafiestas del señor, por lo que lo pusieron en cuatro y le ordenaron a su esposa lamerle el ano, a lo que ella obedeció un tanto nerviosa.

Ya que estuvo bien lubricado, uno de los nuevos invitados, con una erección, tomó al señor de la cadera, agarrándolo fuerte, mientras este suplicaba que no lo hicieran, pero antes de que pudiera defenderse, el pene del agresor ya había penetrado completamente y comenzó a meter y sacar.

EL señor gritaba de dolor y gemía de sufrimiento y de humillación, pero los demás, incluida su esposa, reían al ver tal espectáculo, algo patético en realidad. Mientras tanto, yo continuaba con mi otro amante, el del pene gigante, lo acosté sobre la cama y comencé a cabalgarlo como ya lo había hecho antes, solo que este era delicioso, no tenía que hacer el más mínimo esfuerzo para que ese aparatote me llegara hasta el fondo. Los dos hombres que nos veían, se desvistieron rápidamente y sacaron sus aparatos respectivos, de considerable tamaño.

Uno se acomodó delante de mí y me hizo engullir todo su pene, mientras el otro, se trepó sobre mí y como pudo se acomodó en posición de cogerme por el ano y ya que estuvimos los 4 preparados, comenzaron las penetraciones. No pude contener mi orgasmo al sentir esos tres penes llenándome toda. El de la vagina me bombeaba hacia adentro, deliciosamente, rozando mis labios, haciéndome escurrir, mientras el de la boca llenaba mi deseo de comer, ese pedazote de carne dentro de mi boquita, y el del ano, me había abierto toda, con un dolor bastante agradable, pero las 3 penetraciones a la vez eran algo maravilloso. Me moví como pude para que ninguno de esos preciosos miembros saliera de mí, ninguno de ellos tenía compasión alguna por mí y cada vez me metían más hondo sus penes. Era una sensación tan excitante que me corrí varias veces seguidas, llenando de jugos mis colchas. Grité y grité como loca, estaba incontrolable, estaba fuera de mí misma al sentir esos pedazos dentro de mí, llenando cada orificio.

Y de pronto, el sujeto de mi vagina, me eyaculó bestialmente y me llenó toda mi vaginita de fluidos, su semen se mezcló dentro de mí y sus espermas llegaron a mis óvulos de mi período. Dejé salir un breve suspiro de alivio, pero aún cuando él había acabado, los de la boca y ano seguían duro con sus trabajos. No permití que el sujeto de mi vagina, sacara su miembro, quería estar ocupada en todo mi ser el mayor tiempo posible. Minutos después, el que me estaba dando por la boca se corrió casi al mismo tiempo que el del ano, me llenaron toda y su semen se escurrió y me manchó toda, me corrí junto con ellos y todos acabamos exhaustos, los 3 me abrazaron mientras veíamos como el resto del grupo se divertía.

Mi amante de la noche anterior se había sentado junto a nosotros y observaba el espectáculo. El esposo de mi vecina, aparentemente ya le habían eyaculado en el ano, pues estaba sentado en una esquina, humillado totalmente, mientras otros dos follaban a su esposa salvajemente. Ella tenía a uno agarrado de la verga, mientras el otro le metía su miembro por la vagina. La vecina, tomó esto como venganza y veía directamente a su esposo, diciendo: Ay, que rico, mira, ve como se follan a tu esposa, lo que tú nunca me diste, mira, que rico, mira como gozo de estos hombres. Las penetraciones de aquel hombre eran muy sutiles, pero hacían derramarse de gozo a la dama, quien cada vez jalaba más frenéticamente el pene del otro hombre y finalmente se convulsionó en un orgasmo que vino acompañado por la eyaculación de los otros dos.

El semen le manchó la boca y la vagina. Mira, mira, este hombrezote me va a dar hijitos, mira, lo que tú no puedes darme. Y entonces, la señora continuó masturbando al hombre aquel. Mientras que el que estaba en su vagina se retiraba a descansar, el otro tomó su lugar y comenzó a penetrarla rápidamente y sin piedad. La señora gemía de placer, mientras el otro solo se esforzaba por terminar lo más rápido posible. Vi como aquel pene entraba y salía de la vagina ágilmente y también vi a aquel hombre retorcerse cuando tuvo su orgasmo y soltó todo su esperma directamente en la vagina de la vecina, llenándola toda de su deliciosa lechita.

Su esposo se fue y ella se quedó dormida junto a sus amantes, al igual que yo. Y bueno después de esa noche, esa vecina, ahora mi amiga se embarazó y tuvo un lindo niño, al cual, cuando crezca, educaré de igual manera que eduqué a su hermano. Espero que les haya gustado.

Autora: nellis_cuteblonde

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La primera vez que vi a mi tío II

En un empujón terminé contra la pared de piedra, obviamente con él enganchado en mi culo. Estando así me empujó bestialmente dos veces más, su respiración hervía en mi cuello, hasta que acabó, sacó su mano de mi boca, sacó su pija de mi culo y se alejó, el vestido cayó cubriéndome el culo, como fiel testigo y confidente de lo que había pasado, había sido la mejor cogida desde que estaba ahí.

Ya había pasado un mes en el campo, y aunque al principio no quería saber nada con venir aquí, ya hacia rato que lo estaba disfrutando a full.

Estaba en el establo, no era demasiado grande, ya que solo teníamos 4 caballos, estaba por limpiar uno de los sectores donde dormían los caballos, no me acuerdo como se le dice, pero para que se den cuenta, cada caballo duerme por separado, así que no es muy grande el espacio, dos de las paredes eran de piedra, y el frente y la división eran de madera, como barandas de maderas una clavada debajo de la otra, y con algún espacio entre ellas.

Salí de ahí porque me había olvidado de la escoba, cuando pude ver a mi tío parado en la puerta del establo, me hice el distraído, y me volví a meter donde duermen los caballos. En ese momento no estaban los caballos, temprano mi tío los había sacado a que corran y coman por ahí. Me paré justo ahí, en la esquina que formaban las paredes de piedra, de espaldas a quien sea que entrara, que obviamente, sería mi tío.

Unos minutos después, escuché unos pasos acercándose hacia mí, no giré, me quedé ahí, quieto. Sentí su manos levantando mi vestido, y mi respiración comenzó a agitarse, separé mis piernas, sosteniéndome el vestido, de forma tal que mi culo quedara al aire, separé mis piernas un poco más y arqueé las rodillas, sentí su pija en mi trasero, pero en el primer intento no logró ponérmela, hubo un segundo intento, nada, un tercero, y nada, hasta que finalmente en el cuarto intento me la enterró tan fuerte que sentí que me llegaba a la garganta, enseguida solté el vestido y apoyé mis manos sobre las paredes para sostenerme.

Nunca lo habíamos hecho de pie, esta era la primera vez, y mi tío me la metía y me la sacaba con una fuerza brutal, creo que fue la bronca que en 3 intentos no había podido, comencé a gemir fuerte, porque de verdad me estaba partiendo en dos, con una de sus manos me tapó la boca, ¡como me calentaba a mil que me tapara la boca!, así que entre la tapada de boca y la bestial penetración, yo sentía que mis piernas ya no aguantaban.

Noté que su otra mano la tenía en mi hombro, solté una de mis manos de la pared, y le agarré la mano que tenía en mi hombro y la dirigí directo sobre mi pija, por encima de mi vestido, el saco su mano bruscamente, pero volví a agarrársela, y la dirigí de nuevo hacia mi pija por sobre el vestido, el nunca me había tocado ahí, mantuve mi mano presionada sobre la de el, de forma tal que el me tocara la pija por sobre la tela, pero que además de esto me empujara aun más contra él.

Noté que ya no se resistía, y que su mano había quedado ahí, así que volví a apoyar mi mano sobre la pared, mientras él me empujaba aun con más fuerza contra él, seguía metiendo y sacando de forma brutal, animal, mientras yo ahogaba mis gemidos en su mano, y yo acabé, estoy seguro que él sintió su mano mojada sobre mi pija, porque la sacó enseguida y la volvió a poner sobre mi hombro, empezó a meter y sacar con más fuerza, y en un empujón terminé contra la pared de piedra, obviamente con él enganchado en mi culo. Estando así me empujó bestialmente dos veces más, su respiración hervía en mi cuello, hasta que acabó, sacó su mano de mi boca, sacó su pija de mi culo y se alejó, el vestido cayó cubriéndome el culo, como fiel testigo y confidente de lo que había pasado, había sido la mejor cogida desde que estaba ahí.

Y además, había logrado que me tocara la pija, aunque sea por encima del vestido, pero algo es algo.

Hasta ahora, yo no había podido ver la pija de mi tío, ni tocársela, yo siempre estaba de espaldas a el cuando lo hacíamos, y cuando me daba vuelta, después de terminar de coger, el ya tenía el pantalón acomodado y además se alejaba caminando. El viejo se acomodaba rápido, muy rápido. Me dolía el culo a morir, y tardé un par de horas en poder caminar normalmente de nuevo. De verdad me había dado la cogida del siglo, y yo, obviamente feliz.

Esa noche cenamos bastante rápido, me cambié el vestido por el camisón y me acosté. El dormía con su camisa de trabajo, y con una especie de calzoncillo largo, que se ataba en la cintura y a la altura de la pija tenía un agujero, yo sabía de esto porque durante el día, mientras él andaba haciendo sus cosas, yo había limpiado la choza y vi el calzoncillo largo, porque él nunca me dejaba verlo cuando se cambiaba, yo tenía que estar de espaldas, y él se ponía de espaldas cuando yo me cambiaba. De verdad yo quería cambiar eso, quería verle la pija, tocársela, hasta tenía ganas de chupársela, y que él me volviera a tocar la pija, pero no sobre el vestido, que me la tocara bien. Apagó el farol que tenía al lado y la choza quedó en la oscuridad, yo me quedé despierto en la oscuridad, estaba decidido a tocarlo, aunque tenía un poco de miedo de su reacción.

Habrá pasado como una hora, y cuando junté valor y estaba a punto de tocarlo, alguien llamó a la puerta de la choza, se escucharon dos golpes contra la puerta. Me sobresalté, nosotros nunca recibíamos visitas.

Mi tío se levantó enseguida, y prendió el farol, se tapó el frente de su calzoncillo con unos diarios  viejos, se acercó a la puerta, sin abrir y preguntó “quien anda ahí?” del otro lado se sintió la voz de  una mujer que decía “disculpe, estoy viajando y me perdí en estas tierras” mi tío me miró unos segundos, y yo entendí, me senté rápidamente en la cama, me saqué el camisón y lo pateé para abajo de la cama, manoteé mis pantalones de gimnasia y me los puse rápidamente. Y me volví a acostar. Mi tío abrió la puerta y dejó pasar a la mujer, por la luz del farol, pude ver que era una mujer de casi 50 años, que usaba un vestido hasta por las rodillas, era gorda, de caderas enormes, y arrastraba una valija. Mi tío le ofreció el resto de la comida que quedaba (que serían dos papas hervidas frías), la mujer habló poco, solo contó que se había perdido, y que necesitaba un lugar donde quedarse, así cuando saliera el sol ella se iría. Mi tío le explicó con pocas palabras que vivía con su sobrino (o sea yo), y que la única cama que había era esa, señalando donde dormíamos nosotros, a la mujer pareció no importarle.

Mi tío acomodó el farol cerca de la cocina (al otro extremo de la choza) y bajó la intensidad de la luz a lo más mínimo, caminó hasta la cama, se sentó, se sacó los diarios que le cubrían el calzoncillo largo y se acostó. A los pocos minutos la mujer caminó hasta la cama, mi tío se corrió aun más hacia mi lado, y la mujer pudo acostarse. Yo estaba al costado de la cama, bien pegado al borde, pero había logrado acomodarme boca arriba, yo sabía que esa noche mi tío no me iba a coger, y yo para colmo me sentía muy excitado.

No se cuanto habrá pasado, pero se que estaba tan excitado que sentí que se me paraba la pija, levanté apenas lentamente la sábana que nos cubría a los 3 para ver mi erección por debajo de mi pantalón de gimnasia, cuando me encontré siendo testigo de una acción debajo de la sábanas.

Vi cuando la vieja pasó su mano por encima del calzoncillo de mi tío, él empujó su mano, para que no lo tocara, la vieja otra vez pasó su mano por el calzoncillo, con una velocidad y una habilidad tremenda que dejó la pija y los huevos de mi tío por fuera del calzoncillo, mi tío de nuevo empujó la mano de la mujer, pero él no se acomodó la pija dentro del calzoncillo, lo dejó así, al aire, era la primera vez que se la veía, era el doble de gruesa que la mía, un poco más larga, con razón me hacía gozar tanto.

Vi a la vieja chuparse una mano, y enseguida le manoteó la pija a mi tío, él le empujó la mano, pero la vieja estaba decidía y resistió, comenzó a pajearlo de lo lindo, mi tío no se resistió mucho y se  dejó. Yo estaba a mil, mirando todo por debajo de las sábanas, era como si yo no estuviera ahí para  ellos, o se hacían bien los tontos.

Sin dejar de pajearlo, con su otra mano libre, la vieja se chupó dos dedos, se subió un poco el vestido, y se metió esos dedos mojados por debajo de la bombacha, masajeándose la concha. Mi tío no tardó nada en estar totalmente erecto, le empujó la mano a la vieja, para que dejara de pajearlo, cosa que la vieja hizo, ella ya sabía que él estaba listo, mi tío la empujó para que se pusiera de costado, para darle la espalda, noté al principio cierta resistencia de parte de ella, pero al segundo empujón, la vieja ya estaba de costado, la empujó un poco más, y la vieja se puso boca abajo, dobló un poco las rodillas, levantando el culo, ya las sábanas no los cubría, yo era el único tapado.

Rápidamente mi tío le levantó el vestido, quedando al aire una bombacha enorme, que él bajó lo más que pudo. La vieja ya tenía el culo al aire, con la cara enterrada en la almohada, y sus brazos de costado. El no tardó nada en apuntar la cabeza de su pija al tremendo trasero de la vieja, y empujó un poco, y aunque la vieja tenía la cara enterrada en la almohada, se sintió un gemido bastante grande, mi tío solo le había metido la punta, y vi como la vieja quiso correr las caderas para zafarse de abajo de mi tío, el cual, muy vivo, la sostuvo con fuerza y empujó aun más para metérsela toda, al mismo tiempo que la vieja por el dolor estiró las piernas, haciendo caer a mi tío con todas sus fuerzas hacia el lado de la vieja, lo cual hizo que la penetrara completamente, la vieja pegó un grito, y mi tío no se movió de donde estaba.

Habrá pasado menos de un minuto y empezó a bombear, como hacía él, los primeros 3 embestidas fueron lentas, pero después empezó a bombear sin ninguna contemplación, la vieja puso su cara de costado, mirando para el lado contrario que estaba yo, y se la escuchaba gemir de lo lindo, la cama parecía un terremoto, y mi tío empezó a bombear aun más fuerte, la vieja empezó a gritar “ay..animal..ay”, mi tío no paraba, seguía bombeando y bombeando, hasta que después la vieja empezó a gritar “ah, si, así, ah”, estaba gozando de lo lindo la vieja, mientras que yo quería ser el que estuviera en lugar de la vieja.

Mi tío siguió metiendo y sacando, metiendo y sacando, cuando él puso sus manos sobre la cabecera de la cama, yo sabía que pronto iba a acabar, empezó a empujar más lento, pero más profundo, haciendo temblar la cama de manera brutal, la vieja ya gritaba, no eran gemidos, y mi tío ya se le notaba demasiado agitado en su respiración, con sus gemidos guturales, hasta que acabó, empujando de una manera increíble, que pude ver casi como le metía sus pelotas dentro.

Mi tío había acabado, y la vieja seguía respirando muy agitada, diciendo “ay, ay, ay”, mi tío se bajó de la vieja, y se dejó caer de espaldas sobre la cama, después de unos minutos se acomodó la pija dentro del calzoncillo y se quedó dormido, la vieja se quedó dormida así, tal cual mi tío la había dejado. Mi tío era increíble.

Cuando me desperté, mi tío no estaba, y la vieja seguía ahí, con el culo al aire, me levanté, caminé  hacia el lado de la cama de la vieja, me saqué la pija por afuera del pantalón, y me empecé a pajear  mirando el culo al aire de la vieja. Mi sorpresa fue cuando me di cuenta que ella me miraba. Me quedé paralizado, con mi mano en la pija, la vieja se sentó en la cama, y con una de sus manos me tomó por la cintura y me paró delante de ella.

Abrió bien la boca, y me tragó la pija de una, yo estaba como loco, nunca me la habían chupado, puse mis manos a los costados de su cabeza, y me la empecé a coger por la boca, yo estaba enloquecido, pero en un momento la vieja corrió la cara, y se dejó caer de espaldas en la cama, yo todavía no había acabado, me faltaba poco para hacerlo, me subí a la cama, aun con la pija parada por fuera del pantalón, me fui acercando a su cara, me puse de rodillas y le metí otra vez la pija en la boca, y la embestí como por un minuto…

Acabé dentro de la boca, no le saqué la pija, porque yo quería que tragara y así lo hizo, y comenzó a succionar mi pija de lo lindo, la vieja era una experta, me succionó como un minuto, le saqué la pija de la boca, me bajé de la cama, me puse la pija dentro del pantalón y salí de la choza.

Autor: Oscar69

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Nunca lo pensamos pero lo merecíamos

Carlos me bombeaba con entusiasmo. Pero yo decidí tomar acciones, me le zafé, lo tumbé a él y me lo monté. Era impresionante el largo de su polla, y allí subida a ese mástil, lo tenía dominado y me lo clavaba a gusto y si bien, él llegó primero, yo me volví a acabar montándole. Me di el gusto de montarme a mi marido mientras Carlos me hacía el hoyito trasero. Fue mi primer doblete y me gustó.

Mentira, si que lo habíamos pensado. Mucho más lo había pensado él, mi esposo, que yo. él tenía como ese ratoncito que le regresaba una y otra vez, y cada vez que le regresaba y me lo hacía saber, yo me subía al ratoncito y también fantaseaba un poco.

Que lo merecíamos, porque somos dos que se entienden, dos que se quieren, dos que se aman, dos que se revientan hasta la última gota de placer sexual. Pero hay cosas que no suceden, porque no se buscan y cosas que sin buscar, suceden.

No era la primera vez que teníamos visita en casa, porque éramos para muchos amigos que quedaron allá en nuestra ciudad de provincia, como referentes de contacto en la capital. Y siempre los recibíamos cordialmente. Así fueran familiares, amigos o allegados. Esa oportunidad era nuestro huésped, Carlos, un amigo de la juventud, que se había llegado hasta aquí, para un congreso de la empresa que él representaba allá,  era ese su trabajo comercial. Llegó pasado medio día,  luego de los saludos de rutina, instalarse, recomponerse del viaje, se fue a su primer día de congreso.

Era apuesto, agradable y dulzor. Y si que me miró con atención, pero supo disimular su análisis meticuloso, pero yo me sentí analizada. Pero era normal, entre quienes se ven después de algún tiempo. Y no se si mi esposo, Leo, se dio cuenta de algo, pero le hizo hacer un comentario para responderle a su directa pregunta… ¿Viste como está la tanita? Un bombón que cada día está más rico….

A lo que Carlos respondió: Un bombonzazo, era y es una bombona que tú te mereces.

Fue lo más subido que hablamos pero me afectó. Mi esposo regresó como siempre, temprano. Planeamos lo que haríamos, y luego de cabildeos, pensando si cenaríamos afuera o en casa, resolvimos por esa noche hacer algo liviano así nuestro visitante podía ir a descansar temprano. Hoy, porque mañana lo llevaremos a cenar afuera, y quizás nos vayamos a bailar los tres, porque algo me dice, que te regalaré eso que me anda dando vueltas la cabeza hace tanto tiempo. Mañana lo discutimos, dije, pensando que, al hablarlo seriamente Leo, recapacitaría. Me puse a preparar la cena.

Pronto llegó Carlos, y al igual que Leo, se dio un baño y esperó junto a la mesa, degustando unos vinitos, charlaron cosas de amigos, y los oí reír con ganas. Cenamos y hubo un par de flirteos mutuos, pero solo eso. Yo hasta allí, nada tenía que imaginar o pensar que podríamos tomar eso en serio. Los dejé de sobremesa y me fui a la ducha, a reponerme del calor de la cocina, y a prepararme para la noche, que, si era tal como venía, nuestro huésped se iría a dormir y nosotros a retozar a nuestro dormitorio bien tempranito….y era seguro que nos mimaríamos manoteándonos mutuamente.

Mientras estaba debajo de la ducha, pensé en lo que podría ser esa noche, con José descansado, con algún vinito más de lo acostumbrado y me dije, ¡habrá jaleo!  Pero solita me ruboricé al pensar que mañana podríamos hacer un intento con Carlos. Yo no estoy preparada aun…  Salí y me iba directamente al dormitorio, cuando sentí que Leo me llamaba.

-Espera, dije. -¡No! Ven ahora, dijo él.

No estaba muy presentable, pero no estaba tampoco impresentable. Con mi salida de baño, tela de toalla verde oscuro, puesta como prenda que cubría mi ser, que solo tenía debajo una linda tanguita algo cavada, pero de negro transparente. Así, con el cepillo de cabello, que aun tenía mojado, fui hasta el living donde ellos estaban muy apoltronados en los sillones debatiendo vaya a saber que cosas. La salida de baño, me cubría por encima de las rodillas, algo cortito, así que me la estiré un poco y encaré, cuidando no moverme rápido y sujetando el frente para que no se abriera, ya que tenía un escote algo pronunciado.

-Ven dijo Leo, brindemos, que hemos encontrado un viejo amigo, que bien puede estar pensando que lo olvidamos, pero ya le dije que siempre lo recordamos. -¿? Ah, dije, cierto. -Si, dijo Carlos, – Leo me ha contado lo bien que se llevan, el fuego que no se apaga y la confianza con que cuentan.

Leo, me hizo acercarme a él, al abrazarme me hizo tambalear ya que me llevó hacia el sillón donde él estaba sentado, y eso hizo perder mi línea, provocando que mi salidita de baño no cubriera bien mis nalgas…fue automático…miré hacia atrás y vi los ojos de Carlos clavados en mis redondos cachetes traseros.

-Ves, como está la tanita, dijo Leo, que también vio lo mismo que yo… -Hummmmm…. Fue la respuesta,…Está fantástica.

Leo, me abrazó cariñosamente, y me sorprendí cuando me besó, porque lo hizo como nervioso y exaltado. Yo comencé a intuir algo, cuando sus manos levantaron mi salidita de baño, dejando mi trasero a aire, para que su amigo terminara de regodearse con mis redondeces traseras. Quise como salirme, pero perdí compostura, y eso permitió que en su abrazo, me llevara más arriba mi prenda y ya mis tetas estaban flotando hacia abajo pero en el aire. Mis senos, naturales, medianos, bien formados y bien contundentes, eran de esos que dan cosquilleos en cuanto se los roza, y el roce con la prenda y los brazos de leo, me pusieron algo ardiente.

Pero eso no fue nada, comparado con lo que me puse de confundida, entre ardiente y en guardia, cuando Carlos paseó sus manos sobre toda la superficie de mi redondo trasero, el que bambolee como para decir que no, pero que ayude a que el invasor hiciera más fácil su avance. Yo tenía leído muchos relatos que Leo me hacía compartir en Internet, pero nada de lo que yo había conocido me estaba sucediendo, pues, todo era consensuado y allí me estaban tomando los dos, sin preámbulos ni consulta alguna. Mi esposo se recostaba al sillón, dejándose caer lentamente, lo que hacia que mi inclinación hacia él aumentara, y a su vez, permitiendo que Carlos tomara toda mi retaguardia, ahora solo con la tanguita, ya que la salida de baño estaba sobre mi cabeza.

-Juguemos cariño, me dijo como suspirando Leo, mientras me tenía apoyada sobre su cuerpo con un brazo mientras con el otro, desprendía sus ropas. – Juguemos pero con límite, le dije, y ayudé a quitar su camisa pero él insinuó mucho más al desprender su cinturón.

Si él quería que su amigo me viera desnuda, me vería. Si él quería que su amigo me viera moverme caliente, me vería. Si él quería que su amigo me viera chupándosela, me vería, me incliné sobre su mojada, caliente y dura polla, para darle un aperitivo. Ya me sorprendí al sentir que el juego de manos de Carlos, había pasado a más, y jugueteaba entre mis piernas, rozando mi vello púbico y mmm máaas aun, se había metido de cabeza y lamía mi chochito con desesperación de principiante.

Así desde atrás, clavó su cabeza entre mis piernas y aun sin quitar la tanga, la estiró, para poder adueñarse de mi rajita, y lamerla íntegra… Íntegra lo hacía porque yo subí mis caderas para abrir mejor las piernas y permitirle me regalara sus elogios. Ya no era solo mi marido que toqueteaba mis tetas, era desde allí atrás Carlos que estiraba sus brazos después de recorrer mis piernas, mis nalgas, mis caderas, mi espalda para tomar mis tetas y sobarlas suave, y retozar en mis pezones endurecidos. Ya miré, al costado y vi la mesita ratona con tres copas servidas. Evidentemente, ellos habían planeado algo diferente. También la música estaba diciendo que había otro libreto para aquello, que ellos pretendían seducirme y llevarme a algo, algo que…yo ya estaba entregando, evidentemente.   Leo, suspiraba y le decía a su amigo que me la chupara bien, así él gozaba de mis mamaditas. Fue un instante decisivo y yo jugué mi parte.

– ¿Acaso quieren cogerme entre los dos? Pregunté bien clarito como para que ambos me escucharan. -Veremos. – Fue solo la respuesta de mi Leo, el visitante solo siguió su tarea.

Carlos, de vez en cuando, abandonaba mi conchita para besar mi culito y subir por la espalda, haciéndome un terrible cosquilleo con su peludito cuerpo y a la vez, me producía un deseo de  que siguiera chupándome el clítoris, al que había dejado expuesto y latiendo. Aprovechaba eso, para decir sin escrúpulos…-Que mujercita tenés Leo, que hembra espectacular, mamita querida, o algo así, como…-Estás re buena,  Carlita, estás para partirte mil veces al día.

Fue en unos de esos escarceos, donde yo estaba por explotar, pues su lengua estaba haciendo estragos en mi clítoris y ya estaba a punto, cuando otra vez abandonó su lugar, pasó por toda mi rajita, revoloteó por el hoyito de mi culito también deseoso y subió por mi columna haciéndome temblar de calentura. Pero sentí su mano abriendo mi rajita, y así como fue un segundo que tardé en darme cuenta, en un segundo me había ensartado su pija, sin miramientos, sin permiso, sin aviso.

Me retorcí, de sorpresa, pero también de goce, me tensé por el momento, pero también por festejar su osadía de habérmela metido hasta los huevos. Así como me la metió, me la sacó, dejándome pasmada de emoción, intriga y confusión. ¿Se había enterado Leo, que su amigo Carlos me la había metido si permiso? No lo supe, ni lo sabré nunca.

Fui subiendo mi cara, como para enfrentar a Leo, y algo decirle, pero fue él el que me dijo…-Date vuelta Carlita que quiero ensartarte toda…

Giré o me giraron sobre mi, y sentí las manos de mi Leo sobre mis caderas, tomando posición para una arremetida, justo allí donde acababa de sacar su polla Carlos… ¿Se daría cuenta ahora? No lo supe, porque me inclinaron entre los dos, enfrentándome a lo que yo quería, para curiosear los atributos de Carlos. Era bueno, porque lo que había sentido adentro, me había regustado, pero al verla, allí, parada, durísima, mucho más larga que la de Leo, más fina, puntiaguda y algo torcida, pensé,…. Hoy si que voy a tener variantes ¡!.

Se la lamí suave, y la humedad que tenía era también mía, pues había vestigios frescos de mis jugos vaginales, aun allí. Me emocioné, me calenté, me recontracalenté, al momento de metérmela en la boca, y así con los enviones que me daba la dura, gruesa y fuerte pija de mi marido, me entregué al primer orgasmo.

-Cogela Leo, que la chupa espectacular, cogela bien a esta mamacita caliente.

Estaba reponiéndome de mi orgasmo cuando me volvieron a girar, y entonces, ya no cabía duda de lo que sucedería, Carlos en un santiamén me ensartó desde atrás, al tiempo que Leo, mordía mis labios, y exclamaba…-¿Te gusta mamita, te gusta?

No pude mentirle, y le sonreí y gemí a la cara…con varios, si…si…si…si…  Algo lo puso ardiente a Leo, porque no bien metí su pija en mi boca estalló ostentosamente. Ahora él me sonreía, y me decía, -Ves, mamita, que rico que es esto…Sigue, sigue que ya vengo…y demostrando su excitación explotó bonito y de allí se fue a limpiar.

Carlos me bombeaba con entusiasmo. Pero yo decidí tomar acciones, me le zafé, lo tumbé a él y me lo monté. Era impresionante el largo de su polla, y allí subida a ese mástil, lo tenía dominado y me lo clavaba a gusto y si bien, él llegó primero, yo me volví a acabar montándole. Nos levantamos, y se cruzó con Leo en su viaje a recomponerse.

-Vamos cariño, dije…lleva las copas al cuarto y allí brindaremos los tres. Y me fui al dormitorio.

Cuando entraron, yo estaba, seca, perfumadita, y esperándolos. Se las chupé por turno, me los monté por turno. Y otra vez, los acabé por turnos. Me di el gusto de montarme a mi marido mientras Carlos me hacía el hoyito trasero. Fue mi primer doblete, y me gustó un montón. Debí esmerarme para que ellos se repusieran y me lo volvieran a hacer.

A la mañana levanté mi tanguita del living, y sentí calentura. Aquellas tres noches que siguieron antes de que Carlos se fuera, fueron la apertura de mi viciosa carrera hacia toda nueva experiencia.

Me cogían estupendamente, principalmente Carlos, que decía, -Yo tengo derecho a más, porque me voy y este te va a tener a gusto.

La verdad, que fue maravilloso, y nunca había tenido una sensación tan agradable cuando me hacían el culito, que con aquella larga, fina y puntiaguda verga de Carlos. Pero se fue. Y se supone, tendrá algún otro congreso… más ya a la semana, Leo, que en esas cosas es sabio, me estaba indagando sobre si estaría bien que su sobrino Diego, viniera los fines de semana a pintar nuestra casa.

La pintura estaba intacta, pero dije…. Si cariño, vendría bien unas pinceladas extras.

Siempre compartiendo…

Autora: Marianella

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La clase de anatomía

La visión de la vagina de Ana, bajo su redondo trasero fue todo el estímulo que yo necesitaba. Le metí mi trozo de carne sin hacer daño. Mientras le aferraba las tetas y tenía una gloriosa vista de su culo, bombeaba una y otra vez, hasta que me corrí como si llevara una semana en vela. Entretanto, el conserje se había tendido en la camilla y las dos chicas se le habían encaramado encima.

Describir y explicar el funcionamiento de los órganos sexuales puede ser peligroso con alumnas cachondas…

Supongo que debería presentarme, pero discúlpenme si no lo hago. Si alguno de mis colegas del instituto se entera de lo que pasó la otra tarde, tendré muchos problemas, así que sólo seré “El Profe” en este relato.

Soy profesor, cierto, y doy clases a estudiantes de formación profesional en enfermería y ayudantes de laboratorio, entre otras especialidades. Me gusta sobre todo darle clases al grupo de auxiliares de enfermería, pues son todas chicas y no excesivamente jóvenes (la que menos tiene,  es 20 años). Este año me ha tocado un grupo pequeño, son 8 chicas de las que sólo tres asisten regularmente. Eso me ha sorprendido, pues no es frecuente que la dirección haga unos grupos tan reducidos, pero me viene de perlas, pues con un grupo tan pequeño las clases son muy relajadas y avanzamos muy deprisa en el temario. Y si de 8 chicas más de la mitad falte tanto, es algo normal, pues muchas están trabajando por la mañana.

Creo que olvidé decir que mis clases son por la tarde. A esas horas, el instituto está casi vacío, sin las locuras de los chicos de la mañana. Imaginen un edificio con 57 aulas, de las que sólo están ocupadas 5 por la tarde. Y a última hora del viernes, es frecuente que la única sea la mía…

El día en que pasó todo era precisamente un viernes. A última hora tocaba Anatomía, una asignatura realmente aburrida, con descripciones y más descripciones de órganos. A veces incluso es desagradable si las imágenes que tengo en las diapositivas son disecciones de cadáveres. Para la clase del viernes yo siempre he preferido buscar los temas más atractivos, y que no se lleven un mal recuerdo a casa para el fin de semana. Hay un tema que casi nunca he podido explicar por falta de tiempo, y es el de los órganos sexuales. En realidad, visto lo que me pasó, puede que ya sospechara lo que podía suceder… Pero esta vez, como ya dije, llevo el temario adelantado, así que pensé que bien podía dar ese tema. Discúlpenme, pero estoy tan nervioso… No me acordaba de que también tenía que hablar de las chicas. Sobre todo de las tres que siempre asisten. No puedo dar sus nombres reales, así que las llamaré Ana, Bea y Carmen.

Ana tiene, creo recordar, 21 años. Es morena, alta, de cara redonda y labios muy sensuales. Sus ojos son oscuros y tiene unas pestañas enormes que es como si te abanicaran cuando te mira fijamente (lo que hace muy a menudo cuando estoy explicando algo). También tiene unos pechos grandes, que no suele esconder pues prefiere las blusas escotadas. Además, suele llevar falda y se sienta en primera fila, así que ya pueden imaginar cómo me siento. Bea es rubia, pequeña, de cara ovalada y pelo corto. Usa gafas, así que no puedo describir sus ojos. La boca es pequeña, pero los labios son carnosos y ella los destaca más usando carmín de colores intensos. Sus pechos son más bien pequeños, pero muy bien proporcionados. Aunque no me fijo directamente en eso, por motivos evidentes, creo que aborrece el uso del sujetador. Suele vestir ropa muy ajustada, casi siempre pantalones.

Carmen se parece a la gitana de la ópera con ese nombre. Pelo negro, larguísimo, que suele llevar suelto. Ojos negros, con enormes pestañas. Boca sensual. No es demasiado alta y tiene un pecho muy generoso que no suele ser evidente, pues prefiere usar suéteres holgados con pantalones vaqueros. Por su estrecha cintura y sus caderas, yo diría que no está muy lejos del clásico 90-60-90.

Bien, vuelvo a la tarde del viernes. Heme allí con las tres chicas y mis diapositivas preparadas. Primero paso lista y tomo nota de las que faltan, luego empiezo a explicar el tema. Noto alguna mirada de complicidad entre ellas, pero no le doy importancia, como hago siempre. Ni siquiera había notado que Carmen llevaba falda, algo rarísimo en ella; también Bea se había puesto una falda corta.

En una ocasión en la que estaba escribiendo en la pizarra, al darme la vuelta sorprendí un movimiento de Bea, que estaba descruzando las piernas. Juraría que… no, es imposible… Volví a escribir otra cosa en la pizarra y a darme la vuelta, ¡otra vez estaba moviendo las piernas! Y lo hizo tan despacio que esta vez no tuve dudas: ¡no tenía bragas! Bueno, tragué saliva y seguí con la clase. Traté de mostrarme lo más profesional posible: no era la primera vez que una alumna intentaba seducirme, siempre sin éxito. Más de una ha creído que podía compensar una nota baja si me ofrecía su cuerpo, incluso hay quien lo ha dicho claramente, pero yo lo tengo claro: no quiero problemas con las alumnas.

Cada vez que escribía algo y me volteaba para comentarlo, podía verle el pubis, con los rizos claros. Y entonces comprobé que no era la única. Ana también hacía juegos con las piernas, y en uno de esos vi los mechones negros de su pubis. Incluso Carmen hacía lo mismo, ¡juraría que lo tenía afeitado! Yo estaba cada vez más nervioso, así que decidí dejarme de explicaciones y pasar a las diapositivas. ¡Había olvidado cuál era el tema que estaba tratando, y qué diapositivas había elegido! De lo contrario, nunca se me habría ocurrido poner aquellas imágenes a unas chicas tan cachondas.

Empecé con las imágenes. Primero, órganos sexuales femeninos y masculinos. No se trataba de cortes o disecciones, sino de imágenes de personas vivas. Cuando vi las primeras diapositivas de vaginas sentí un calor que me subía por la espalda. Por suerte había apagado las luces, porque seguro que me puse rojo de vergüenza. No dejaba de asociar aquellas imágenes con lo que le había visto a las tres chicas. Ellas cuchicheaban entre sí.

Luego pasé a las imágenes del órgano masculino. Aquí, ellas lanzaron exclamaciones de sorpresa, incluso algún comentario soez. Sobre todo cuando apareció un soberbio miembro masculino mostrando los mecanismos de la erección. Oí algún ruido de movimientos… Lamenté no tener más imágenes. Estaba muy nervioso y no sabía cómo continuar. Encendí las luces y me entretuve desmontando el proyector. Es entonces cuando Bea dice:

-Profe, ¿no tiene imágenes de los órganos sexuales secundarios? -Pues no, ¿por qué lo dices? Puedo ir a buscar algunas a mi despacho… – ¿Para ver tetas? ¡No gracias! Lo digo porque tal vez usted quiera ver las nuestras…

Y mientras decía esto, se levantó la blusa. Ciertamente, no llevaba sujetador. Sus pechos eran redondos y los pezones muy marcados en medio de una aureola oscura. Traté de seguirle la corriente y me acerqué lo más serio posible.

-Bueno, veamos. Aquí tenemos un par de senos femeninos. Podemos observar su forma redondeada. Aquí se sitúan las glándulas mamarias que desembocan por los canales lactíferos en el pezón, que como pueden apreciar es netamente hipermelánico.

Mientras decía todo esto, la tocaba. Trataba de hacerlo de forma fría, pero me resultaba imposible. Ella suspiraba bajo mi tacto y yo sentía el miembro viril tieso, que tenía que notarse en mi pantalón. De hecho, creo que las otras dos apenas miraban lo que estaba mostrando, sus ojos estaban algo más bajos, hacia mi entrepierna. Entonces, Ana se levantó la blusa y se soltó el sujetador rosa que llevaba.

-Profe, ¡mire mis senos! Y Carmen hizo lo mismo: se sacó la blusa sobre la cabeza y desabrochó un corpiño blanco. – ¡Y los míos! Bea, siempre la más atrevida, dijo a continuación: -También deberíamos ver el miembro del profe. Parece presentar un buen ejemplo de erección.

Y antes de que yo me diera cuenta, ella estaba manipulando mis pantalones. Cuando liberó mi verga, soltó una exclamación.

– ¡Madre mía! ¡Vaya ejemplar! Las otras dos chicas se habían levantado sus faldas y se tocaban sin ningún disimulo. Bea cogió mi polla erecta y empezó a chuparla.

Yo no podía resistirme. Acerqué mi mano a la entrepierna de la chica y lo noté húmedo y caliente. Con la otra mano aferré uno de sus diminutos senos, comprobando que cabía perfectamente en mi mano. Estuve así un par de minutos, hasta que la sensatez volvió a mi cabeza. Decidí agarrar el toro por los cuernos. Seguiría con la clase…

-Bueno, ahora vamos a ver las técnicas de estimulación sexual. Lo que está haciendo Bea es una forma de estimular al varón, pero ahora yo quiero mostrarles a ustedes cómo explotar la sensibilidad cutánea femenina. Bea, por favor atiende. Carmen, ¿no te importa servir de modelo? – ¡Claro que no, profe! ¿Qué debo hacer? -Simplemente tiéndete aquí.

No lo había dicho, pero en el aula hay una camilla que se usa en diversas clases. En ella se tendió Carmen boca arriba. Yo era muy consciente de sus enormes pechos y de su pubis depilado, pero guardé la compostura.

-Supongo que ustedes sabrán que el cuerpo femenino tiene gran número de zonas erógenas repartidas por toda la piel. Por eso una buena estimulación se puede lograr mediante el tacto. Podemos, por ejemplo, tocar aquí…

Empecé a acariciarle los pies. Lo hice muy despacio para que ella apreciara toda la intensidad del contacto, y para que sus compañeras comprobaran el efecto. Acompañé mis caricias con la lengua. Uno a uno, fui chupando todos sus dedos, mientras acariciaba los tobillos. De esa forma fui avanzando por ambas piernas, usando ambas manos y la lengua. Carmen se estremecía de placer…

Cuando llegué a la parte superior de los muslos, me quedé en el exterior de los mismos, y seguí subiendo por las caderas hasta los brazos. Sin perder el contacto, llegué hasta las manos y repetí el tratamiento con la lengua. Fui desplazando mi contacto por ambos brazos hasta llegar a los hombros. Entonces pasé a la cabeza. Le acaricié el cabello, la frente, los párpados, la nariz. Le chupé los lóbulos de las orejas, luego repasé sus labios con mis dedos. Esta vez puse mis labios sobre los suyos y le di un beso profundo. Ella mantuvo su boca abierta y me dejó meterle la lengua, que recorrió todo el interior de su boca.

Entretanto, mis manos habían recorrido su cuello y llegado a los senos. Los acaricié mientras separaba mis labios de los suyos, y mi boca seguía a mis manos hasta llegar a los pezones. Siempre me ha gustado imitar a los niños de pecho, y aquí tenía una buena oportunidad, así que no la desperdicié. Chupé y chupé con fuerza como si esperara que de un momento a otro surgiera la leche materna. Tanto Ana como Bea pudieron comprobar cómo Carmen lograba un par de orgasmos sin siquiera tocarle la zona genital. Aunque creo que Ana también tuvo su propio orgasmo, esta vez gracias a la acción de su mano en los genitales.

Entretanto, yo reanudé mi recorrido por el cuerpo de Carmen. Seguí bajando hasta llegar a la flor húmeda, caliente y abierta situada entre las piernas. Tenía la piel suave, ¡se había afeitado hacía muy poco tiempo! Esta vez introduje mi lengua entre los pliegues de sus labios inferiores. Notaba el sabor salado de sus jugos. También notaba el clítoris tieso como si de un diminuto pene se tratara. Ella no cesaba de estremecerse de placer. Al fin me decidí a dar el siguiente paso.

-Bien, creo que ahora ya está suficientemente estimulada para proceder a la penetración. Observen como el pene se introduce en la vagina, que está perfectamente lubricada y dispuesta para la operación.

Mientras decía lo anterior, aferré mi verga y la acerqué al caliente agujero. Entró como una llave en la cerradura perfectamente lubricada.

-Para continuar con la estimulación, se suelen hacer movimientos de vaivén como éstos que estoy haciendo… hasta que se alcanza la meseta orgásmica en la mujer y se produce la eyaculación en el hombre.

Ni Ana ni Bea me hacían caso. Se estaban besando y tocando muy íntimamente. La visión tortillera me estimuló aún más y me derramé dentro de la chica. Ella gemía y se estremecía como si le fuera la vida en ello. En ese preciso momento, se abrió la puerta y entró un hombre. ¡Me había olvidado del conserje! -Perdonen, pero hace una hora que terminaron las clases y… Al ver el espectáculo, se quedó con la boca abierta. Yo saqué mi miembro de Carmen e iba a decir algo, cuando Ana se le acercó al conserje y le dijo:

– ¡Qué oportuno! El profe necesita refuerzos, creo.

Y diciendo esto le puso la mano en el paquete. De inmediato empezó a manipular la bragueta. Bea le echó una mano y en un periquete estaba el hombre desnudo, con las dos chicas jugueteando con sus testículos y su pene. Entretanto, Carmen se dedicaba a reanimar mi exhausto miembro, usando su boca de una forma muy experta. Pero yo quería cambiar de tercio, así que la dejé con un beso y me acerqué a Ana. Carmen relevó a Ana en el trabajo con el conserje. Y Ana se quedó conmigo.

Yo estaba cansado, pero siempre había tenido ganas de follarme a Ana. ¡Eran demasiados días de tener que conformarme con unas pajas al salir de clase! Ya tenía de nuevo el miembro a punto así que casi sin esperar le dije que se pusiera en cuatro patas. La visión de su vagina bajo su redondo trasero fue todo el estímulo que yo necesitaba. Le metí mi trozo de carne con fuerza, pero sin hacer daño pues ella estaba más que dispuesta. Mientras le aferraba las tetas y tenía una gloriosa vista de su culo, bombeaba una y otra vez, hasta que me corrí como si llevara una semana en vela.

Entretanto, el conserje se había tendido en la camilla y las dos chicas se le habían encaramado encima. Bea se montó encima de su polla mientras que Carmen colocó sus piernas sobre la cara del chico, para que le lamiera las interioridades. Además, las dos chicas no estaban conformes con eso y se tocaban y besaban con profusión.

Aproveché que Carmen y Bea iban a intercambiar sus posiciones, para llevarme a Bea y dejar que Ana la sustituyera en la boca del conserje. Me senté en una silla y Bea se sentó sobre mí, clavándose mi pene hasta lo más profundo de su vagina. Me daba la espalda, así que le aferré los diminutos senos y la dejé que ella llevara todo el esfuerzo de la estimulación. Como buena amazona, al poco estaba gimiendo de placer y yo sentía que las fuerzas volvían a mi sufrido miembro. Parecía imposible, pero aún me quedaba semen por verter en un último orgasmo.

A todo esto, el conserje prefería hacer como en las películas porno, y se masturbó frente a las dos chicas, llenándoles la cara con su leche. Bien… sin decir palabra, el hombre se vistió. Yo también me vestí mientras las tres chicas iban un rato al baño a lavarse y vestirse. Volvieron pronto y el conserje dijo, simplemente:

-Es hora de cerrar el kiosco.

Salimos del edificio en silencio, el último él y cerró la puerta…

Autor: fmdg23

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Los pechos de Frida

Abrí mis piernas y comencé a masturbarme, mientras las miraba, me tocaba mis pechos y jugaba conmigo misma solo como yo sabía, me vine rapidito,  pero estaba tan arrecha viéndolas que esperé unos segundos y comencé de nuevo, despacio, para otro rico orgasmo, ya no podía resistir, abrí mis ojos y mi fantasía se incorporó con mi realidad. Me veía a mi misma, ahí desnuda en la tina.

Realmente me he admirado que hay tantas chicas que llevan fantasías no realizadas. Comparto sus ansiedades y sed… Ojalá lleguen a tener una sesión de placer con otra mujer…

El otro día… estaba yo sola durante el día, ya que mi esposo trabaja y yo me quedo en casa. Últimamente hemos tenido menos sexo porque ha estado muy cansado y ocupado. Pero, siempre trata de satisfacerme aunque este cansado. Así que estamos activos, pero no como antes por estas últimas semanas. La próxima ya volvemos a la normalidad.

El día de mi fantasía… fue frío y yo estaba viendo televisión cubierta en una frazada caliente con una taza de té y mi revista Bazaar edition de diciembre. La revista que tiene en la portada a la actriz que hace de Frida.(SH) No se si puedo poner su nombre o no en esto, así que ojalá se den cuenta de quien hablo. Es una mujer bellísima…

De todas maneras, mientras ojeaba las páginas, no podía resistir saltar a donde estaba el artículo de SH. Luego ahí… había una foto de ella desnuda cubierta con una toalla y sentada al borde de la tina de un baño antiguo colonial. Que foto más preciosa. Aparte de ser todo un arte de foto, estaba extremadamente sexy. Otra actriz que me parece súper sexy es Angelina… pero de ella les hablo en otro relato…

Después de verla tan bella en la revista, mi imaginación se fue de nuevo. Me imaginé que entraba yo al baño donde ella estaba y que ella me miraba intensamente, mientras estaba ahí sentada… puse en pausa mi mente ya que me empecé a poner algo caliente con la frazada y el té y de solo verla… así que decidí irme a dar un baño. Corrí el agua y puse jabón de burbujas… me metí, me recosté y luego empecé a imaginar de nuevo…

Me imaginaba que yo entraba desnuda y me dirigía hacia ella… antes de que llegue, ella soltó la toalla, revelándome su cuerpo tan precioso…Todavía recuerdo sus pechos ya que los vi en la película Frida… y era en una parte lésbica… con una morena en París. Que bello cuerpo… mi clítoris empezó a palpitar de solo verla… luego ella abrió las piernas y me mostró sus lindos labios rosados, húmedos, que se abrían delicadamente mientras ella abría sus piernas… luego me dijo que me quede quieta y espere…

Empezó a tocarse los senos… y apretaba sus pezones… hizo un gemido pequeño mientras volteaba la cabeza… luego volvió a mirarme firmemente y tomó su dedo índice y empezó a lamerlo, suavemente lo metía y sacaba de su boca… lo sacó lentamente de su boca y empezó a bajar su mano hacia su clítoris… ahí empezó a frotarse su clítoris dándole círculos… y de vez en cuando… se bajaba el dedo y se lo metía… sólo para sacárselo y chupárselo limpiecito…

Luego me pidió que fuera y me arrodillé en frente de ella… me miraba y me decía que me la coma despacio… empecé a abrirle sus labios despacio… y le comencé a lamer sus labios muy despacio… me los chupaba como si fueran dulces… luego metía mi lengua dentro de ella y la sacaba despacio mientras podía ver que se pegaba su sexo a mi lengua… estaba algo espeso y rico… luego subí mi lengua a su clítoris y empecé a mamársela… ella gritaba de placer… mientras me tocaba la cabeza y jugaba con mi cabello… sentía yo como estaba calentándose y que pronto se vendría… ella me dijo que parara… me levantó la cabeza subiéndome la mejilla y bajó hacia mí y empezó a besarme… me lamía los labios y me los mordía despacio… Le dije… ¿no quieres que te haga venir bella? y ella me respondió… tenemos mucho tiempo para eso… me agarró de la mano y me hizo levantar… me acercó a ella abrazándome y empezó a chuparme las tetas… yo no las tengo tan rellenitas como ella, ya que son medianas, pero bien paraditas…

Me las chupaba con tanto placer… y me las mordía despacio… mi clítoris estaba por estallar de placer… ella paró… y empezó a llenar la tina de agua… y mientras corría… se arrodilló, me abrió las piernas y empezó a lamerme mis labios vaginales que estaban tan hinchados, mojados y calientes… me metió un dedo y sacó mis jugos en él… y se lo chupó con gusto…

Cerró el agua… y ella se recostó en la tina… me dijo que me siente al lado de ella ya que era una tina grande… lo hice y no podía resistir calentarme más viéndole esos pechos tan deliciosos y grandecitos… mmm que rico… entonces ella me dijo… que esperas… chúpamelos cuanto quieras… esa invitación me puso más excitada… y empecé a chupárselos con mucho gusto… los chupaba, besaba y mordía, ella empezó a gemir y me dijo que por favor la masturbara…

Abrió las piernas y yo me senté en frente de ella… comencé a frotarle su clítoris con mi dedo… arriba y abajo… mientras ella gemía más… le metía el dedo por debajo del agua… ¡más! ¡Más! me pedía ella… fui más rápido… y sentía como ella empezó a temblar de placer… luego vi como se corrió y su líquido blanquito salió en el agua… ver eso me ponía más excitada ya que no me había venido aún y estaba súper excitada…

Ok linda me dijo… es tu turno… se salió de la tina… se empezó a secar con la toalla y luego me ayudó a salir y me empezó a secar… lo hizo de una manera tan sexy… besándome y chupándome las tetas y casualmente lamiéndome mi clítoris…

Luego me llevó a la cama. Era una cama colonial tamaño Rey… llena de almohadas… entonces ahí me recostó en medio de varias de ellas… y empezó a abrirme las piernas… ella me lamía despacio… y chupaba mis labios como yo se los chupé… me miraba intensamente mientras me los chupaba… y eso me excitaba más… mis pezones se ponían muy duros… y sentía que iba a explotar…

Mientras me metía su dedo, me lamía al mismo tiempo que chupaba mi clítoris… no pude más y estalle en su boca… Mmm que rico bella… así me gusta… y lamía mi sexo… con tanto gusto… Luego empezó a lamerme mis senos y los chupaba de nuevo. Empecé a excitarme de nuevo… y mientras lo hacía yo comencé a masturbarme… rápido y luego despacio… y luego rápido, más rápido… y paro, hasta empezar de nuevo y me corrí otra vez…

Ella me miró y me plantó un beso… me empezó a chupar los labios que olían a su sexo, y los de ella al mío… mmm jugábamos con nuestras lenguas… y luego ella se recostó a mi lado y me pidió que tomáramos una siesta… nos tapamos con las frazadas y ella me abrazaba por detrás… pero yo no podía dormir… porque solo pensaba en tocarle su cuerpo… entonces le dije que se de la vuelta… para que yo la abrace… ella lo hizo y fue cuando aproveché ya que estábamos tapaditas y calientes… a tocarle los senos… ay que ricos se sentían… los apretaba y ella estaba semi dormida… pero excitada…

Medio dormida me dijo que hiciera lo que quisiera de ella… empecé a bajar mi mano hacia su delicioso clítoris y comencé a frotárselo… ella gemía despacito… y sentí que empezó a temblar y se vino… luego la dejé ahí dormidita… y me di la vuelta para dormir un momento… Dormimos un par de horas y luego cuando desperté… la vi a mi lado… pero lo que me despertó fue el movimiento en la cama… La vi a ella con otras dos mujeres. Una rubia con el pelo súper largo y otra con cabello castaño largo y ondulado… que caliente esa escena mental…

Ella estaba recostada… mientras una de las mujeres la besaba en la boca… y la otra le comía el coño… mmm que rica vista… yo me quedé recostada… viéndola. Ella se dio cuenta que me desperté, me miró y me dijo: Te había dicho que teníamos tiempo ¿no? ¿Quieres mirar o disfrutar con nosotras? Le dije que quería mirar un momento… Veía como se la comían y el placer que le daban… una le chupaba el coño y le metía el dedo y la otra le besaba los pechos delicadamente… ella gemía… la rubia que le comía el coño se puso un pene artificial… y me pidió a mí que se lo chupara…

Me dirigí hacia ella y se lo mojé… ella empezó a bombearla con el pene… mientras la del pelo castaño… la masturbaba con los dedos… durante el bombeo… más, más gritaba… Me empecé a calentar de nuevo… y ahí me senté recostada en las almohadas (que en la vida real eran las espesas burbujas)…

Abrí mis piernas y comencé a masturbarme… mientras las miraba… me tocaba mis pechos y jugaba conmigo misma solo como yo sabía… me vine rapidito… pero estaba tan arrecha viéndolas que… esperé unos segundos y comencé de nuevo, despacio, para otro orgasmo… mmm que rico…

Ella empezó a venirse y gritaba, ayy que rico… si mami… dame más… ahhhh, ahhhh… y yo ya no podía resistir… abrí mis ojos y mi fantasía se incorporó con mi realidad. Me veía a mi misma… ahí desnuda en la tina… masturbándome. Mis pezones súper duros, mientras me masturbaba en el baño… la revista estaba a mi lado y la foto de SH ahí en el baño… Me veía a mí… luego a ella y tuve varios orgasmos fenomenales… mmm que rico…

Solté el agua y me di una ducha… estaba súper relajada… y pensaba en ella. Sin embargo… la rubia de mi fantasía estaba muy deliciosa. Su cabello muy largo… los pechos pequeños, pero deliciosos… mmm, tendré que tener una sesión con ella también…

Espero que les haya gustado. Todavía no he realizado mi fantasía con una mujer. Dicen que las fantasías son cosas que uno no puede hacer en la vida real. Así que mis fantasías son deliciosas, pero ¿cómo serán cuando se hagan realidad? Solo el tiempo dirá eso… pero por ahora son fantasías…

Hasta la próxima chicas.

Autora: PrincesaXim

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Mi nueva amiga

Entonces cuando inicio el movimiento le empecé a sobar sus tetas y veía claramente el agujerito de su culito cada vez que le sacaba mi monstruo, eso ya fue el final, unos segundos así y le coloqué mi estoque en medio de sus nalgas y me empecé a venir aventándole una buena dosis de lo que venden en los bancos de fertilización que le cayeron en la espalda, en las nalgas y en las piernas.

Mis ansias no tienen límite y ahora lean lo que hice…

Que tal, como andan todos quienes leen mis “infidelidades”, nuevamente aquí estoy con todas las ganas del mundo de exponerles un encuentro más con alguien que se había quedado pendiente y que en consecuencia… mejoró la relación y el conocimiento mutuo entre yo y la “despistada” de lentes de la historia anterior.

Mi nueva “amiga” había cedido ante mi propuesta y ahí, en plena carretera (a un lado) me había permitido “ponerle mayonesa al camarón” y a pesar de algunas traiciones de su mente en el momento preciso, se llevó una soberana “cogida” que no se la quita ni “el Satanás”, y quedó “hambrienta” por seguir probando mi “helado de carne”, a lo cual ahora les contaré como estuvo ese segundo encuentro:

Antes de iniciar quisiera mencionar que en el período de tiempo entre esa primera vez y la segunda, le di dos veces el “clásico aventón” y los ánimos subían de tono rápidamente en cada viaje, ya que al primer “aventón” yo conducía lentamente sobre la carretera para poder platicar más tiempo y apenas enfilamos, ella sin dudarlo un segundo se “abalanzó” sobre de mi empezando a “manosearme” mi “parte prohibida” por encima de la ropa, yo la vi un tanto sorprendido y ella levantó la mirada y viéndome por encima de sus anteojos, solo dijo: tú sigue manejando.

Eso era nuevo para mi, ya que conducir en esas condiciones me ponía un poco nervioso, sin embargo yo iba lentamente y ella dedicada a lo suyo, que mientras más avanzábamos era más “caliente” el “cachondeo” ya que ella me abrió el cierre y sacó el “asunto aquel” y ahora lo “chaqueteaba” a mano limpia y a escasos milímetros de su cara. Era un show para la historia, mientras yo cambiaba velocidad, ella hacía lo mismo pero con una palanca de carne…

Llegó el momento en que estaba yo tan excitado que decidí detenerme (ahora entré a un pequeño camino de tierra) y ahí, le empecé a “sobar” las cosas esas (las tetas) y ella nuevamente entró a un estado como de “letargo” donde parecía un “títere” y yo me daba vuelo, ella entre su “semi-desmayo” seguía jaloneando mi “pistola” cuando de momento dio un grito y recobró la “razón”

Nuevamente se apartó bruscamente de mi (que a toda madre, tú ya te viniste y yo ¿que?….) entonces la abracé (así, de traje, corbata, y con la “reata” de fuera) y ella no tuvo más que terminar lo que había comenzado, además no faltaba mucho, entonces por la posición media incómoda ella no se como me agarró que fueron solo dos o tres “pajazos” y para afuera, aventé unos “fuetazos” que cayeron en su pantalón y en la manga de mi saco (era un Celso Cellini que me dolió hasta el alma) y ella dijo haciendo unas muecas:

Me da mucho asco el “semen”, mientras se limpiaba el pantalón con un “trapo” que sacó de su bolsa de mano, así mismo yo también limpié mi saco lo mejor que pude (con su trapo) aunque cuando llegué a mi casa estaba todo “tieso” y lo tuve que mandar a la tintorería.

(Mi esposa me dijo, cuando le comenté, que se me había ensuciado el traje, cabrón; ese traje tiene una puesta eres un marrano pero ni creas que yo lo voy a llevar, llévalo tú…) En fin al otro aventón (como ya me imaginaba) ahora no hizo nada durante el viaje pero si me dijo que me metiera otra vez a la “tierra”, al oír esto lo primero que hice fue quitarme el saco y levantarme las mangas de la camisa.

Ella solo se reía diabólicamente, (ella no tiene idea de cuanto cuesta un traje), llegamos al lugar “maldito”, me estacioné y al darme la vuelta para quedar frente a ella, no perdió el tiempo y me recibió con los “soberanos” “chicharrones” expuestos al aire, el sostén bajado y la blusa abierta, eso me dejó la pupila muy dilatada pues de “sopetón” aparecieron ante mi vista ese par de “tetotas desafiantes de la gravedad”

Por un momento me quedé “perplejo” e inmóvil, después ya acepté la realidad y por enésima ocasión me dediqué a súper manosearlas hasta el cansancio, llegué a meterle una mano entre la cintura y el pantalón y pude sentir sus nalgas (metí la mano por atrás) y su “rayita”, ella, supongo que comenzó a “venirse” y después otra vez me sacó la mano y se vistió. Esta vez me había dejado “peor que un farol” pues no me había dejado “desflemar” y solo había gozado ella. Aun así yo estaba listo para el gran encuentro que relato a continuación: (este día solo llegué a mi casa directo al sanitario y me hice dos o tres movimientos “chaqueatorios” y ahora si “desfleme” ahí, directo al retrete).

Ahora si se llegó el gran día, (fue un día saliendo de trabajar a las 17:30hrs), la espere en el estacionamiento, llego se subió y emprendimos la marcha a darle rienda suelta al deseo carnal desenfrenado que tanto había esperado. Yo mecánicamente me dirigí al Motel de mis “movidas” pero ella cuando le dije a cual íbamos no acepto pues podía ser descubierta (según…) entonces me dijo que conocía otro más céntrico, etc… Yo solo le pedí que me diera la dirección y ahí vamos… (El lugar era lo de menos mientras hubiera cama).

Llegamos y si efectivamente ahí estaba un “hotelito” pero de muy baja “calaña”, yo todavía incrédulo le pregunté… Aquí?, si aquí dijo con cara de “me urge”. Así que el cuidador me dio un cuarto, metí el auto y finalmente entramos a la “suite”.

El “puto” lugar estaba hecho un “asco”, la cama toda “madreada” el espejo del tocador roto, y así por el estilo, pero bueno, yo a lo que iba así que me tiré “bocarriba” en el “camastro” y mi “amiguita” no tardó en quitarme los zapatos y bajarme el pantalón que aventó por ahí (otra vez me dolió pues yo siempre lo cuelgo en un gancho), y mi trusa también quien sabe donde “voló”

Yo me quité mi corbata y mi camisa y los colgué cuidadosamente en un “clavo” que era el “perchero del pen house” y así acostado y totalmente encuerado ella me dejo un momento para desvestirse lo cual hizo de prisa y aventando por los aires sus “trapitos” y acto seguido apareció “gateando” sobre la ya “vencida” cama hasta emparejar “nuestros medios”, se montó sobre de mi e inició a besuquearme y a “restregar” su “cosa” en la mía, y no se si será un fetish pero ella estaba también totalmente en traje de “Eva” pero con los malditos anteojos…

Pero bueno eso era lo que menos me importaba.

Después de un buen rato de “toqueteos” ella se levanta un poco y agarra mi “periscopio” y se lo ensarta con un certero movimiento que al instante lo devoró en su totalidad (y como les dije… no es ni chico ni grande, pero no se quedan con hambre), pero para ella parecía insuficiente, pues una vez “atravesada” cual mariposa de colección se dedicó a “jinetear” con una rapidez increíble, se lo metía y sacaba a una frecuencia elevada y se movía como una verdadera “puta”, yo solo alcanzaba a ver las “chichotototas” en mi cara brincando como liebres y de vez en cuando me caían una o la otra (los pezones) en mi boca lo que aprovechaba para lamerlos.

Les aseguro que no exagero al decir que se “meneaba” rapidísimo y gemía, gritaba, me arañaba los hombros… con decirles que con el movimiento tan fuerte, la cama se fue moviendo y ahora la cabecera golpeteaba en la pared al ritmo de los “bombazos” y la cama “rechinaba” peor que una puerta de la casa de los “Adams”…

Ella no paraba de gozar, lo podía ver, le escurría el sudor y los lentes estaban opacos por el vapor que emanaba de ella… yo hice hasta lo imposible por aguantar más, pero otra vez… cuando ella se recuperó se “desensartó” y se acostó. Ahora si no le dije… ya estoy que me vengo, no me hagas esto, déjame terminar… ella sonrió y que se pone en “cuatro patas” diciendo, apúrate pues nos tenemos que ir… no me dijo dos veces, me coloqué atrás de ella, se la “presenté” y como ambos objetos en cuestión estaban muy húmedos, con un ligero impulso le entró hasta el “full”, (creo que hasta me agarré de la pata de la cama para no irme completo)

Entonces cuando inicio el movimiento le empecé a sobar sus “grossas tetas” (que casi llegaban al piso en esta posición) y veía claramente el “agujerito” de su “culito” cada vez que le sacaba mi “monstruo”, eso ya fue el final, unos segundos así y la “desenchufé”, coloqué mi “estoque” en medio de sus “nalgas” y me empecé a “regresar” (venir) aventándole una buena dosis de lo que venden en los bancos de fertilización que le cayeron en la espalda, en las “nalgas” y en las piernas….

Ella volteó feliz y me agradeció infinitamente el no haberle “zumbado” los “mecos” en su interior y como premio ella me limpió cuidadosamente mi “magnum 357” hasta dejarla reluciente y sin rastro alguno de la “pelea”. Nos pasamos a bañar y (como era de esperarse) en ese lugar “pulgoso” el agua estaba fría, aun así nos bañamos rápidamente (creo que hasta estuvo bien el agua fría para la “calentura”), yo levanté mi “exclusivo” pantalón, me vestí quedando nuevamente impecable, ella también se vistió, me volvió a ver “con ganas”, nos fuimos y obviamente pusimos una nueva fecha para otro “acto” aunque si quedó claro que esta vez yo pondría el lugar ya que ese “hotelucho” era realmente “asqueroso”…

En el próximo les platicaré como sigue el “negocio” ya que entre las cosas que dijo durante el lapso de su letargo fue que le gustaban un “montón” los hombres, y que la “cogieran” y cosas como de una ninfomaniática…. ahí platicaremos.

Reciban nuevamente un gran saludo de quien es feliz “picando” agujeros ajenos…

Autor: El_gato_volante

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