Mi adorable novia Virginia (VIII) – En el cine.

Mi adorable novia Virginia tuvo una agradable sorpresa este lunes veinte de agosto. Estaba tomando un zumo de piña en la barra del bar al que suele acudir cada mañana, en el breve descanso del trabajo, y cuando se levanta para marcharse, ve como se le acerca un señor muy elegante y le pregunta:

–   Buenos días, joven! Perdone que la moleste pero no pude evitar mirarla y admirarla en el mismo momento en que la vi. Sólo una una pregunta: es usted actriz o modelo o algo así?

–   No, jejeje, qué dice? Para nada!

–   Oh, es que es usted tan guapa que…

–   Gracias, es usted muy amable, pero no, no.

–   Mire, joven, yo soy Mr. Howarts, quizás me conoce, soy director de cine.

–   Ah, pues no, no me suena. Yo soy Virginia Ibars, y trabajo en una tienda de moda.

–   Señorita Ibars, estoy buscando una actriz para mi nueva película. No le interesaría a usted trabajar en el cine?

–   Llámeme Virginia, señor, por favor. Bueno, es que yo ya tengo trabajo y, la verdad, me gusta mucho lo que hago.

–   Claro, claro, lo comprendo. Quiero a las actrices más guapas en mi película y tú das la talla perfectamente. Piensa que el dinero no sería problema!

–   Nunca he trabajado de actriz. Bueno, una vez estuve en un escenario en el teatro, pero… dudo que pudiera aprenderme un papel, saber interpretar, la verdad!

–   Bueno, tampoco es tan difícil. Mira, te doy mi tarjeta y te apunto la dirección del plató de cine donde filmamos. Te acercas en cualquier momento y ves como trabajamos, a ver si te interesa. Te aseguro que, contigo, la película sería un éxito enorme, enorme.

Ese mediodía comimos juntos y Virginia me explicó el encuentro con el director. Se la veía contenta y halagada ante la propuesta de Mr. Howarts, pero, al mismo tiempo, se creía incapaz de ser una actriz ya que nunca había estudiado interpretación ni había pensado en ser estrella de cine. Así y todo, había pedido fiesta a la dueña de la tienda para ir esa tarde al estudio de cine y ver un poco como iba todo, sin compromiso. Quedamos que yo la iría a recoger en esa dirección cuando terminara de mi trabajo, al anochecer,  y nos despedimos con un fugaz beso en los labios. Últimamente Virginia estaba muy cariñosa conmigo y se veía que estaba muy enamorada de mí, aunque, por desgracia,  no accediera a pasar a mayores en el tema sexual y se reservara para nuestra noche de bodas, cada vez más cerca. Cuánto deseábamos que llegara esa fecha y estar por fin casados y poder hacer el amor! No me extrañó que el director hubiera quedado impresionado por la belleza de mi novia! Ese día llevaba un pantaloncito muy corto azul que destacaba sus largas y bien contorneadas piernas, con un top blanco que realzaba su perfecto busto. Su bonita trenza le daba un toque romántico. Y sus altos talones dotaban de gran sensualidad a su figura y su caminar.

–   Oh, has venido! Pasa, pasa, querida Virginia!  Atención todos, mirad quien vino! Ella es Virginia! La chica más guapa que he visto en mi vida!

–   Gracias, pero no hay para tanto! Sólo he venido a ver cómo es esto del cine por dentro.

–   Vaya, Virginia! No quieres ser actriz? Pero si lo harías muy bien! La cámara se iba a enamorar de ti!

–   Es muy amable, señor, pero no tengo ninguna experiencia ni creo que tenga capacidad para interpretar!

–   Bueno, bueno, si te parece, de momento, miras cómo rodamos y si te animas para más adelante, otro día…

–   Señor, es muy gentil! Espero no molestar! Me quedaré aquí detrás, de acuerdo?

–   Sí, muy bien, siéntate en este sofá y ponte cómoda! Quieres beber algo? Un café? Una copa?

–   Si tuviera un zumo…

–   Sí, por supuesto, traigan un zumo de…?

–   De piña, por favor!

–   Traigan un zumo de piña para la señorita Virginia!

Los actores y actrices de acercaron a Virginia y la saludaron efusivamente. Tanto unos como otros la besaron en los labios y ella se sintió, por un momento, el centro del mundo. Y qué guapos y guapas que eran!  Y qué simpáticos y amables!

Cuando Virginia se sentó un poco apartada, Mr. Howarts se acercó y le explicó:

–   Verás como te gusta. La película es de, digamos, género romántico, con muchos amores y todo eso, muy erótica, ya verás! Me gustaría mucho que te animaras a participar en ella! Con esta carita! Y con ese cuerpazo que tienes!

–   No, no, no tengo ni idea de actuar, nunca me pasó por la cabeza!

–   Bueno, bueno, no pasa nada! Vamos a empezar a filmar!

Aparecía en el plató una chica vestida muy elegante, con un traje colorado. Se acerca la criada, también muy elegante, con un vestidito negro muy corto, con la cofia blanca, por supuesto. Las dos, muy guapas!

–   Señora, ya están aquí los socios de su marido!

–   Dile que pasen,  Yummy!

–   Sí, señora!

En eso que aparecen en escena tres jóvenes musculosos, muy bien vestidos, con traje y corbata! Después de saludar a la dama, ella les explica que su marido no está en casa. Los tres hombres empiezan a discutir con ella.

–   No, por favor, no denunciéis a mi marido! No tiene el dinero, no puede daros lo que os debe! Quizás más adelante…

–   Lo sentimos, Constanza,  ya hemos tenido mucha paciencia con él! De aquí nos vamos directamente al juzgado y le va a caer el pelo en la cárcel.

–   Eso, si no lo pillamos antes y le damos su merecido!

–   No, por favor, tened confianza en él!

–   Ya nos engañó demasiadas veces. Lo único que queremos es darle una paliza!

–   Sí, y que vaya a la cárcel hasta que se pudra!

–   Tiene que haber una manera de arreglar las cosas – dice, compungida la señora.

Entonces, aparece escondido tras la puerta el que debe ser el marido, con cara de asustado. Nadie repara en él. Constanza se desabrocha los primeros botones de la blusa y muestra un bonito escote. Los tres hombres la miran con sorpresa. Ella pregunta:

–   No se os ocurre alguna manera de solucionar el problema? – mientras se quita la chaqueta y se sube un poco la falda, enseñando unos bonitos muslos por encima de las medias.

Los tres hombres se acercan a ella. El más alto le sube un poco más la falda y admira las braguitas blancas de encaje. Enseguida le acerca su mano derecha y se las acaricia. El más moreno desabrocha el resto de los botones de la blusa y se la quita. Empieza a besarle el sujetador. El del pelo largo muestra cara de enfadado y se saca la pistola. El marido, escondido, tiene cara de asustado. Con el dedo, ella indica al del pelo largo que se acerque y este la apunta con la pistola, amenazándola con disparar. Pero Constanza se aparta de los otros dos socios y se gira de espaldas con las manos en alto, rindiéndose. El de la pistola la acerca a la señora y con ella le sube la falda hasta mostrar sus nalgas, bien redondas y apetecibles. Con el cañón le aparta el hilillo del tanga y lo introduce con fuerza en el ano. Ella, en lugar de asustarse, empieza a gemir de placer. Aparece la criada:

–   Señora, señora, oí unos gritos! Oh, pero que le hacéis?

Rápidamente el más alto agarra las muñecas de la criada, le da la vuelta, le sube la falda. Ella muestra todo su culo en pompa, sin bragas. La cámara se acerca y enfoca el ano y la vulva de la chica. El moreno dice:

–   Vaya con Yummy! Una doncella tan modosita y elegante y no usa braguitas!

–   Yo no tengo la culpa! Es que al señor le gusta así!

El marido escondido se pone las manos en la cabeza! Qué va a pensar su mujer? Bueno, pensar, lo que se dice pensar, poca cosa porque está suspirando con el cañón de la pistola en el agujerito trasero y con el moreno succionándole las tetas. Las dos mujeres muestran el culo y el coño a la cámara, una siendo penetrada analmente con la pistola y la otra teniendo el chocho lamido por el más alto. Las dos gimen de placer hasta que se giran y empiezan a desvestirse ante los hombres. El marido escondido piensa: – Serán putas!

Cuando terminan el espectáculo, desabrochan los pantalones de los tres socios y les sacan sus enormes penes. Las dos chicas se sorprenden ante la longitud y grosor de esos miembros viriles.

–   Oh! – Mi novia Virginia suelta una exclamación ante la magnitud de esas trancas!

–   Corten! – grita el director. – Pero hija, no, por favor! Que pasó? Uy, ya veo, estás muy colorada!  Te afectó esta escena tan bien realizada, verdad?

–   Lo siento, se me escapó, sin querer!

–    Ya te dije, Virginia, que la película es erótica!

–   No me esperaba esto, la verdad!

–   Bueno, no pasa nada, luego en el montaje empalmamos la escena y ya está.

–   Perdón!

–   Nada, nada, tranquila! Vamos a seguir. Qué te parece, quieres salir en la película? Quedarías muy bien en ella, tienes aptitudes, te lo digo yo!

–   Uy, no, gracias, pero de ninguna manera! Yo tengo novio, sabe? Y nunca aceptaría que saliera en una película de este tipo!

–   Bueno, bueno, tú te lo pierdes! Con estas piernas, inacabables! Con este pecho! Y esta cintura! Y con tu cara de ángel, y esos ojazos oscuros! Serías una estrella!

–   No insista, es imposible! Yo miro y ya está. Y callo, de verdad!

–   Bueno, tú verás. A ver, retoquen un poco el maquillaje de las dos chicas. El marido, por favor, tiene que mostrar más enfado, más rabia. Y que empiece a acariciarse el paquete cuando ve a su mujer y a su amante tan guapas y cariñosas con sus socios. Venga, va, a punto… acción!

La señora, sólo con el liguero y las medias y ya sin sostén ni bragas, se agacha y empieza a masturbar al moreno y al alto. La criada coge el pene del del pelo largo y se lo lame. Virginia, en el sofá, se va calentando cuando ve crecer todavía más las vergas de los tres muchachos. Está a cien. Aprovechando que está un poco apartada, se desabrocha sus pantaloncitos y se acaricia el sexo. Se masajea el clítoris por debajo de las braguitas. Se introduce un par de dedos en la vagina. No puede apartar los ojos de los tres penes entrando en las bocas de las actrices. El director repara en ella y mi novia rápidamente se abrocha el pantalón y disimula. Él se acerca a su oído:

–   Virginia, no ves como estás? Pero si tienes hasta los pantaloncitos húmedos!

–   Eh, no! Uy, sí, es verdad! Es que…

–   Es muy natural, hija. Mira: yo mismo estoy empalmado, y eso que estoy acostumbrado a este tipo de escenas!

–   Pues es cierto,  bajo el pantalón, se nota! – dice Virginia tímida y con vergüenza.

–   Claro, pero no pasa nada. Son gajes del oficio!

–   Yo me voy a ir, que esto es demasiado para mí.

–   No, no, estate tranquila, quédate por lo menos hasta que termine la escena! Aquí en el sofá no molestas, para nada.

Yummy está siendo follada encima de la mesa del comedor por el del pelo largo. La señora, en cuclillas, está chupando la polla del moreno mientras que el alto le está comiendo el coño. El marido escondido ya se ha sacado el pene del pantalón y se está masturbando.

Virginia, sin poder apartar los ojos de la escena,  se acaricia el pecho y nota que tiene los pezones tiesos como puntas de lanza.  Ha introducido una mano por detrás de los pantalones y se está manoseando el culo. Vuelve a desabrocharse los shorts y, como le molestan, se los quita, aprovechando que nadie la está mirando. Tiene las braguitas empapadas! Penetra su vulva, primero con un dedo, luego con otro, hasta que, uno a uno, llega a meter los cinco. Entonces ve la pistola en el suelo, cerca de ella, y asegurándose que nadie la mira, recoge el arma y, aún con el olor del culo de la actriz que interpreta a la señora, aparta un poquito las braguitas y se introduce todo el cañón en su coño.

–   Ay, ay, hmmm! – no puede evitar gemir!

–   Pero hija! Estás a mil! – se gira el director hacia ella.

–   Me corro, me corro, no puedo más!

–   A ver, cámaras, pero que hacéis, venga, vamos, filmad a la chica nueva, pero que no veis lo bien que está? Para comérsela!  Se nota que no folla y está muy caliente!

–   No, no me filméis… ay, uf… no! Ah! Hmmm!

Los dos cámaras no se pierden ni un detalle del orgasmo de mi novia.

–   Por favor, hmmm, no.. ay, no me… fil… hmmm… aahh!!!

Al terminar, Virginia se saca la pistola de la vulva. Avergonzada, tapándose el sexo sentada en el sofá, solloza al director: – Pero por qué me han filmado? Yo no soy actriz! Estas imágenes nunca deben salir de aquí, qué pasaría si mi novio se enterara?

–   Hija, tu novio estaría orgulloso y contento al ver una escena como esta!

–   No, nunca! Usted no sabe, para nosotros es muy importante el casarnos… vírgenes. Él nunca iba a aceptar casarse con una actriz porno! – y enseguida se vuelve a poner los pantalones encima de las braguitas que chorrean.

–   Bueno, pus no pasa nada. Estas imágenes tuyas tan bonitas no se van a enseñar a nadie, tranquila. Aunque es una lástima, la verdad. En ellas se ve una verdadera princesa del amor. Piensa que en una película erótica, es muy importante que la actriz sea muy guapa, así como atrevida y caliente, claro. Un poco guarra, vamos! Venga, da igual, vamos a seguir. Cada uno en sus puestos. A ver, la criada debe mostrarse más fina, más coqueta y elegante cuando la follan encima de la mesa. Y en cambio la señora debe parecer más puta, de manera que el marido escondido se vaya enfadando cada vez más con ella. Preparados? Pero qué pasa? Si los hombres no estáis a punto! Si la tenéis completamente flácida! Esto no puede ser!

–   Mr. Howarts, es que con tanto corte… pues eso – dice el que hace de marido.

–    Cualquiera se entona con tanta detención, es verdad… – responde el director- Aunque tengo una idea. Y así matamos dos pájaros de un tiro. A ver, Virginia! Ven, acércate!

–   Yo? No quiero salir en la película, no, ya le digo!

–   Lo sé, lo sé. Pero mira cómo están los actores, pobrecitos! Qué te parece si tú les ayudas a recuperarse, a volver a entrar en el papel?

–   Yo? Pero cómo? No soy actriz, no sé…

–   Que no es para ser actriz, chica. Es solo un poquito de ayuda pera la película, hija. A ver, ven, por favor. Mira… de momento, sólo tienes que seguir las instrucciones que te iré dando.

Y Virginia, bajo las órdenes del director, primero se mueve sensualmente ante los cuatro actores. Después les da la espalda y, al ser tan extremadamente cortos los pantaloncitos, muestra una buena parte de sus nalgas a los cuatro hombres. Estos empiezan a exhibir un pene morcillón.  Mr. Howarts, con disimulo, se asegura que los cámaras no se pierdan ni un detalle de mi Virginia, que se sube el top hasta quitárselo. Aparecen unos sostenes diminutos cubriendo apenas unos pechos excepcionales. Hasta las dos chicas se admiran de tanta belleza! Vuelve a dar la espalda a los actores y se desabrocha delicadamente el sostén, mostrando la espalda desnuda. Se baja lentamente los pantalones y enseña completamente las nalgas. El director sigue dando instrucciones a la joven y esta, dócil y obediente, se gira intentándose tapar como puede el pecho con una mano mientras introduce la otra bajo las braguitas tan húmedas. Luego ve que los cuatro penes están totalmente erguidos y exclama:

–   Oh, pero si ya están… completamente… oh, vaya trancas!

–   Hija, pero claro! No ves que eres impresionante, irresistible? – le contesta el director.

–   Pero que gruesas y largas son!

–   Claro, son actores porno, es lo que tiene!

–   Són tan bonitas, así tiesas, hmmm! Uau, es que me ponen a cien, hmmm!

–   Filmad, filmad, que está a punto de nuevo!

–   No, ay, hmmm, no me filméis, no! – dice cuando nota que le flaquean las piernas, se tumba en el suelo boca arriba, se quita las braguitas y las tira. Levanta las piernas, se introduce los cinco dedos de la mano en el coño, que no cesa de disparar su flujo. Con la otra acaricia sus tetas que ya muestra descarada a los actores y a las cámaras.

–   Acercaros un poco más, venga, que se vean bien esos dedos en su coñito que rezuma – grita el director! – poned toda la luz, enfocad bien su ano, que es perfecto!

–   Ay, uau, es que… hmmmm… no, por favor, aaaaaahh! – grita la chica.

Los cuatro actores están extasiados ante tanta belleza y se acercan a mi Virginia y empiezan a disparar su semen sobre ella, que queda totalmente inundada de blanco. Mi novia explota en otro orgasmo extraordinario al verse tan admirada por los actores. El director no parece preocuparse ante el cambio de guión, porque lo que ve le maravilla:

– Filmad, filmad, que bonita escena! El mundo del cine no puede perderse a una mujer como esta chica!

Las dos actrices se acercan a mi adorable novia y le lamen todo el cuerpo con fruición. Las cámaras no dejan de filmar ni un detalle. A cuatro patas y bien iluminadas, las dos actrices muestran bien su culo y su vulva, mientras Virginia también pilla toda la lechecita que puede: – Hmmm, que rica está! La verdad es que me encanta su sabor!

Cuando está completamente limpia, el sentimiento de vergüenza y miedo vuelven a dominar a mi novia. Se intenta cubrir su cuerpo en vano, busca dónde están sus braguitas pero no las encuentra. Al verla el director tan preocupada, le dice: – Tranquila, Virginia, no pasa nada en que muestres tu bonito cuerpo. A ver, traedle algo de ropa a la chica, que no se sienta tan violenta!

Virginia toma algunas piezas que le acerca el encargado de vestuario: – Esto te va a quedar divino, chica! Con tu cuerpazo!

–   Pero si esta falda es muy corta, ni un palmo de tela! A ver cómo me queda… Y el top, a ver, qué os parece?

–   Muy bien, estás perfecta! Ponte estas medias cortas y verás lo sexy que quedas!

–   Son muy bonitas! Pero no puedo salir a la calle con esta ropa!

–   Bueno, es cierto que todos iban a enamorarse de ti!

–   También necesito unas braguitas.

–   No, eso no podemos permitirlo –dice el director pícaramente- Iba a perder el encanto la faldita!

–   Pero qué dice?

–   Mira, de momento, vamos a terminar la escena de la película. Si no estás cómoda con esta ropa, te vuelves a poner la tuya y ya está!

–   Es que se hace tarde y mi novio vendrá pronto a buscarme…

–   Tranquila pronto terminamos. Aunque veo que los actores vuelven a necesitar un poquito de ayuda…

–   Lo siento, no cuenten conmigo , que ya vieron como me puse!

–   Vale, de acuerdo, no pasa nada. Tú, mira y ya está!

–   Sí, y me marcho enseguida!

–   A ver, chicas, mamad un poco los penes a ver si vuelven a ponerse en erección.

Virginia se dispone a sentarse en el sofá , pero no sabe cómo hacerlo sin que lo enseñe todo. Se siente incómoda sin bragas, aunque también la excita. Cruza las piernas y la faldita le sube tanto que parece un cinturón. Uno de los cámaras se dirige a ella y la filma al darse cuenta de lo bonita que está. La otra cámara filma la mamada de las dos actrices a las cuatro pollas. Los actores no se ponen a tono, hasta que uno mira a mi Virginia y empieza a calentarse. Los otros también observan a la chica y van trempando. Cuando mi novia se da cuenta que es admirada por los cuatro actores, se va excitando. No puede apartar su mirada de los penes que empiezan a mostrarse rotundos.

–   Vale, muy bien, buen trabajo, chicas! Ya están a punto! Vamos a seguir con la escena! Cada uno en sus puestos. Lubricad bien el sexo y el culo de las actrices! A ver, las dos cámaras en su sitio. Ya está? Todo bien? Acción!

–   Qué, vais a perdonar a mi marido, os parece que os pago bien su deuda?

–   Estás muy buena, Constanza! Mira cómo estoy! Pero todavía te tenemos que follar mucho hasta que la deuda esté saldada! Además, veo que te gusta, vamos, que eres muy puta!

–   No digas esto, Frankie, aunque es verdad que follas muy bien! Dame, dame un poco más! – y el más musculoso le introduce todo el pene en su vagina! El marido en la puerta está muy enfadado pero al mismo tiempo muy excitado.

–   La criada también folla de lo lindo! Ven acá, putita!

–   No me diga eso, señor!

–   Vaya, nos ha salido fina la chica! Toma, a ver si te gusta esto! – le contesta el más musculoso mientras le enchufa el pene en la boca – Que bien que la chupas! Lo ves cómo eres una guarrita?

–   Hmmm, no… no es verdad! Pero sabe muy bien su pene, señor!

–   A ver qué te parece el mío, chica! Toma, comételo todo, a ver si te cabe!

Virginia está a cien. Ya no repara en ocultar su sexo en el sofá, que empieza a mojar con su flujo.  Al verla tan excitada, el encargado de vestuario se le acerca y le dice: – Niña, vuelves a estar ardiendo! Mira, te doy un regalo!

–   Qué es eso?

–   No sabes qué es? Son bolas chinas. Piensa un poco y sabrás darles utilidad!

Ella queda sorprendida ante lo que se le antoja un rosario, pero con las cuencas mayores. Enseguida le viene a la cabeza para qué podrían servir. Lo prueba y en un instante introduce la primera bola en su vagina.

–   Hmm, qué placer! Que bueno que ha sido el de vestuario conmigo!

Cuando el director se da cuenta de lo que pasa en el sofá ordena a un cámara que filme a mi novia: – Me parece que viene una escena muy linda!

Virginia prueba con la segunda bola y entra como si nada. Al introducirse la tercera, el placer va en aumento y empieza a gemir. Coge la bola del otro extremo y se presiona el agujerito del culo con ella, y, sin lubricante ni nada, entra con mucha facilidad. La cámara enfoca muy de cerca el sexo de la chica, con toda la luz, y filma como se mete otra bola en el culo, y otra en la vagina, y otra, y otra…

–   Uau, pero esto es demasiado! Una pasada! Uaaa, huy, hmmmmm, ahhhh!

Mi novia, con las piernas abiertas y la faldita de cinturón, con todas las bolas chinas en el coño y en el culo, deja empapado el sofá. Al cabo de un momento, se da cuenta que todos la miran y que la están filmando: – Pero, por favor, esto es el colmo! Me estáis filmando otra vez!

–   Virginia, hija, no pasa nada! Estás muy guapa y eres muy caliente! Eso no es nada malo!

–   Oiga, que me voy a casar y quiero ser fiel a mi novio! Ya lo sabe!

–   Bueno, pero no has sido infiel para nada! Fíjate que nadie te ha tocado! Solamente hemos mirado!

–   Y me habéis filmado!

–   Va, no te enfades! Mira, te regalo estas bolas chinas, que te han gustado mucho, a que sí!

–   Así se llaman? La verdad es que están muy bien! Gracias!

Entonces Virginia se las va quitando una a una, mientras la cámara no cesa de filmarla.

– Yo me voy, es verdad que esto es muy interesante pero se ha hecho tarde y… pero dónde está mi ropa?

–   No te preocupes, también te regalamos estas prendas que te quedan tan bien!

–   No puedo salir así a la calle. Si por lo menos encontrara mis bragas…

–   Deben estar por aquí, hija. No sé. Bueno, venga, vamos a terminar la escena! Vamos a seguir la parte final del guión. Adelante! Acción!

–   Que ricos están vuestros penes, caballeros! – dice la criada alternándose en mamar ahora uno, ahora otro.

–   Oye, Yummy – le ordena la señora que es follada por el más musculoso – soy yo la que debo pagar la deuda, no tú!

–   No me importa ayudarla, señora, de verdad!

–   Nada, nada, venid los dos aquí conmigo, que es mi marido quien os estafó! – y empieza a mamar los dos penes mientras todavía la folla Frankie.

La criada queda un poco triste y enfadada y dice, en voz baja: – Pues sí que es puta la señora, sí! – Entonces ve al señor escondido en la puerta y que tiene el pene en erección. Sin pensárselo dos veces, va hacia él y se introduce la verga en la boca.

En esas que mi Virginia está buscando sus braguitas y se agacha un poquito para mirar debajo de la mesa. El actor más alto se lo ve todo bajo la faldita y, sin pensárselo dos veces, deja a la actriz que interpreta a la señora, corre hasta mi novia y la penetra de golpe, por detrás.

–   Pero qué? Ay! Uau! Que me vas a matar! Qué haces? Ua! Que bueno! – no puede evitar acercar más su coño al actor, de nuevo con la faldita de cinturón.

El que hace de marido corre también y empieza a follar la boca de Virginia con su enorme tranca: – Es que estás tan buena, chica! Y que bien la comes!

Los otros dos actores no quieren ser menos. El más musculoso deja de follar a la actriz, agarra el diminuto top de Virginia y se lo arranca. Al no usar sostén, todo el mundo puede admirar sus impresionantes pechos. El actor no puede resistir el deseo de tocárselos y chuparlos, como un bebé hambriento: – Pero qué buenos que están, y tan llenitos, ua!

El actor más moreno también quiere a Virginia y empieza a besarle con pasión las mejillas, el cuello, el pelo. Muy excitado, se tumba bajo la chica e intenta penetrarla, aun siendo follada por el más alto. Ella intenta abrirse un poco más para acoger los dos penes, pero al ser tan grandes, es imposible. El de vestuario se da cuenta y enseguida tiene una idea. Coge un tubo de lubricante y empieza a rociar la vulva de Virginia. Enseguida el actor moreno consigue la doble penetración vaginal.

–   Gracias, señor de vestuario! Hmmm, así han conseguido entrar los dos en mi chocho, ay, hmmm, y mira que las tienen grandes! – dice la chica, agradecida, con el pene del que hace de marido en la boca.

El director está feliz ante esta escena tan inesperada! Está muy excitado y se saca el pene y empieza a masturbarse. Al darse cuenta, Virginia le dice: – Mr. Howarts, me sabe mal que esté tan solo. Venga, acérquese, hmmmm!  Usted también tiene el pene muy grande! Aún tengo el culo vacío, si quiere… pruebe, a ver… yo lo abro tanto como puedo para usted… meta la puntita por lo menos… así, sí, así… pruebe un poco más, así, con fuerza… ay! ua!! Pero que amables son todos conmigo! Apriete más, que la quiero toda, Mr. Howarts, toda a dentro…. Ua! así! Ya le siento los huevos!

Todos los focos iluminan perfectamente la escena y especialmente todo el cuerpo de mi novia. Los cámaras no se pierden detalle. El de vestuario coge el lubricante y lo derrama en el agujerito de mi novia. Coge también las bolas chinas y, muy travieso, intenta meterle una bola. El grueso pene de director lo impide al principio, pero consigue introducir las primeras cuatro bolas, casi de golpe. Ella se da cuenta y exclama: – Pero, uau, que bueno, estoy más que colmada, nunca había estado tan bien, oh! – ante lo que el de vestuario se anima a introducir otra bola, y otra, y otra… La chica entra en éxtasis y empieza un festival de gritos y una explosión de flujo y de eyaculación vaginal. Los dos actores en su boca no paran de bombear, así como tampoco el director. El de vestuario no puede más, saca las bolas y se propone dar también por el culo a mi novia. Su pene és muy largo pero no tan grueso. Cuando ella lo ve, le dice: – Pero que malo que es usted. Y que larga la tiene! Ya me gustaría que me follara, ya, pero estoy ocupada! Quizá si me pone más lubricante…

–   No te preocupes, mira cómo tengo de mojada la punta! Verás que este lubricante natural es el mejor! Me permite, señor director, a ver… – y, poco a poco, consigue meter toda su larga polla en el culo de mi amada. Los dos cámaras ya no pueden más y, aún sin dejar de filmar, se acercan a Virginia. Le tocan los pechos, le besan todo su cuerpo. Luego se acercan a las dos actrices, las colocan a cuatro patas y les dan fieramente por el culo. Virginia tiene un orgasmo tras otro. El de vestuario derrama toda su lefa en el ano de la chica y el director dice: – Hija, hmmm, ya no puedo resistir más… te voy a llenar el culo… au!

–   Señor, lléneme todo el culo, sí, uau, gracias! Que bueno!

El actor que hace de marido también desata toda su leche en la boca de la chica: -Está muy rica, hmmm… sabrosa!

El más musculoso dice: – Chica, me he bebido toda la leche de tus tetas, riquísimas… ahora, toma tú la mía! – y se hace una cubana con los pechos de mi novia. Ella, al recibir la eyaculación, se excita todavía más y tiene otro orgasmo, y otro cuando los dos actores en su vagina le dan también su caliente semen y la llenan hasta que rezuma. Los dos cámaras, ya muy excitados, sacan sus pollas del culo de las actrices y rocían la espalda y el pelo de Virginia. Ella los mira agradecida: – Está ardiendo, hmmm, que sensación más agradable! Gracias!

Las dos actrices caminan a gatas, maúllan traviesas, miran a Virginia y le indican si pueden beber leche. Ella hace que sí con la cabeza y empiezan a lamer todo el cuerpo de mi novia, especialmente los pechos, el clítoris empapado, la vulva, alrededor del ano… Los dos actores en la vagina no sacan todavía sus penes, totalmente erectos, pero el director y el de vestuario se apartan, agotados, de la chica. En esas que el que hace de marido, que tampoco ha experimentado una reducción en el volumen de su pene, aprovecha y se dispone a encularla. Se la mete en un santiamén. El musculoso no quiere ser menos y estudia el ano de la chica, que dice: – Ya veo tu intención, pero mi culo no puede tomar dos penes tan grandes, es imposible! Ya me gustaría, ya! Es más, lo deseo con todas mis fuerzas! A ver, lo abro tanto como puedo… – el de vestuario vuelve con el lubricante y… milagro, el segundo pene introduce unos centímetros en el culo ya ocupado de la chica, y enseguida un poco más y, las dos, hasta el fondo! Los cuatro actores follan salvajemente a mi novia, le dan algunos cachetes en las nalgas, le agarran la trenza y la doman como a un potrillo salvaje. Son incontables los orgasmos de Virginia. Los dos cámaras vuelven a estar a punto y se acercan a follar la boca de mi novia. Ella les sonríe, les envía dos besos, les saca la lengua traviesa y les abre la boca. No se hacen de rogar y empieza una doble mamada impresionante. El director se asegura que las cámaras lo filman todo, que la luz enfoca bien la escena, especialmente los pechos, la cara, el culo, la vulva… Al sentirse tan feliz, el director vuelve a excitarse y, cuando Virginia le ve, dice: – Venga, director, acérquese… – y le agarra el pene con la mano, suavemente, ahora con fuerza… El de vestuario toma las bolas chinas y prueba si es posible que le quepa una en el culo. A fuerza de lubricante y con la voluntad de mi novia de abrirse para él, consigue meter cuatro bolas junto a los dos penes. Son incontables los orgasmos de mi novia, todos acompañados de suspiros, gemidos y hasta gritos. Cuando terminan los dos actores en el coño, los otros dos acaban en el culo y los dos cámaras inundan la boca de la chica. Entonces el director dispara todo su semen a la cara de mi novia, llenándole los labios, las mejillas, la nariz, los ojos… Las dos actrices colaboran de nuevo con Virginia para dejarla bien limpita. Los cuatro actores todavía siguen con sus penes erectos y deciden intercambiar sus puestos en la vagina y en el culo de mi amor. Mientras los otros hombres besan apasionadamente todo el cuerpo de la chica, especialmente la boca, el cuello, las axilas, los pechos, las nalgas, el pubis, el clítoris, los muslos, los pies, las manos… Los multiorgasmos de la chica no cesan. Y las cámaras no paran de filmar!

Se ha hecho muy tarde y Virginia se viste apresuradamente. Todavía no encontró las braguitas ni su ropa. Tendrá que arreglarse con el diminuto top, sin sostén, y con la microfalda, sin braguitas.

–   Bueno, Virginia, la película será genial! No te preocupes, no se proyectará aquí en nuestro país, es para el mercado exterior. De verdad que no habrá ningún problema. Pero no prives al mundo del cine de una princesa como tú!

–   Si de verdad me asegura que nunca va a verse aquí…

–   No, nuestra película se proyectará sólo en los cines de otros países, ningún problema.

–   Si es así…

–   Ahora debemos hablar de dinero. Cuánto te parece de cobrar? Tú pide, tranquila, lo que quieras.

–   No soy una profesional, Mr. Howarts. He hecho esta película porque las cosas han ido así, pero no quiero cobrar nada, de verdad. Ha sido una experiencia interesante… y muy placentera. Me conformo con sus palabras de agradecimiento y con vuestro reconocimiento. Bueno… y… si además… la verdad es que vuelvo a estar un poco calentita… ya que estamos aquí…

–   Uy, uy, que traviesa que eres! Si ya te digo, tan guapa, caliente y putita como tú, no la hay! A ver, todos, venid aquí, que Virginia quiere despedirse! Vaya zorrita hambrienta nos ha salido!

Los cuatro actores se empinan al momento al ver tan caliente a Virginia, que ya se está masturbando con las dos manos bajo la faldita: – Vamos, hombretones, venid aquí, que ya tardáis! Uy, que grandes que las volveis a tener! Quien es el primero que me quiere dar por el culo! Venga, que ardo! Rápido, que vendrá enseguida mi novio a buscarme! Uy, señor de vestuario, pero esto qué es? Esos dos consoladores no me van a caber!

–   Tranquila, hija, verás como te entran. Y luego te los regalo. Junto a las bolas chinas te van a hacer feliz en tu casa.  A falta de buena tranca…

–   Que generoso es usted! La verdad es que me irán bien estos aparatos hasta que me case!

–   Sí, y después, hija, después también.

–   Gracias, umppfx, que bien, la boca llena de nuevo! Venga, que todavía me cabe otra polla en el coño!

–   Hola, cariño, estás aquí?

–   Hola, Juan! Sí, ya salgo!

–   Pero qué guapa estás, Virginia!

–   Gracias!

–   Qué faldita más bonita!

–   Sí, cosas del cine!

–   Pero es muy corta, cielo! Temo que incluso te puedan ver las braguitas!

–   No, por eso no te preocupes, Juan! Es imposible, jajajaja!

–   Bueno, si tu lo dices… Y este top te queda muy bien!

–   De cine, jajajaja!

–   De verdad que sí!

–   Pero, llevas sostén, Virginia? Se te notan mucho los…

–   Este top se lleva así, sin sostén, amor! Y que te parecen estas medias?

–   Pues que te quedan muy bien! Estás guapísima! Te quiero!

–   Yo, más, amor!

Al salir, todos en la calle se miraban a mi novia, con deseo y admiración. La verdad es que estaba para comérsela, un bomboncito muy apetecible! Si hubiera sabido que además de ir sin sostén, tampoco llevaba bragas, vaya sorpresa me habría llevado! Pero para sorpresa, la que tuve al cabo de unas pocas semanas cuando, caliente como un mono, me dispuse a buscar un video porno en internet y… vaya con lo que me encontré!

Me gusta / No me gusta

Mi sobrino Luis

Luisito lamía y chupaba mi chochito, me di la vuelta y empecé a chupársela hasta que nos corrimos los dos juntos, me tumbé y le puse encima de mí, su polla parecía de madera, pues a pesar de correrse dos veces en un rato seguía tiesa y dura. Luis me empaló de un golpe, y estuvimos moviéndonos hasta que nos volvimos a correr, otra vez los dos juntos.

Desde que conocí esta página me he convertido en una asidua lectora, siempre con la intención de contar mi historia, pero nunca me he decidido hasta hoy.

Os diré que mi historia comenzó hace algunos años, yo vivía en Madrid y gozaba de gran cantidad de amigos y amigas y las fiestas eran casi a diario. Me hice novia de un chico, industrial, de provincias, y después de algunos años me case con él y lógicamente me traslade a su ciudad donde sigo viviendo. Jaime, mi marido, junto con su hermano tenia una empresa de importaciones/exportaciones y su negocio les obligaba a viajar mucho, con lo cual me quedaba mucho tiempo sola en casa. En cuanto a mi cuñado, Luis, era un año menor que mi marido y vivía solo con su hijo, Luisito, ya que su esposa murió en un accidente de tráfico.

Después de algunos años de monótono matrimonio, mi historia comenzó una de esas tardes calurosas de verano, yo entonces tenía 42 años, me encontraba como casi siempre sola en mi habitación, estaba totalmente desnuda tumbada en la cama recordando mis años de juventud que casi nunca me encontraba sola…

Miraba mi cuerpo en el espejo del dormitorio y acariciaba mi piel observando que pese a los años, aún me encontraba muy bien conservada y me imaginaba que seguro que todavía si me lo propusiera encontraría algún hombre dispuestos a hacerme compañía. Con el calor de la tarde, mis pensamientos y mis caricias, el calor de mi cuerpo iba aumentando.

En eso llaman a la puerta, me pongo una bata encima, y sin más, salgo a abrir, al otro lado me encontré a mi sobrino Lusito, con sus 18 añitos. Se me había olvidado que esa tarde vendría a quedarse como siempre que su padre y mi marido marchaban de negocios, y ese era uno de esos días.

En décimas de segundos, por mi mente pasaron ideas diabólicas, hola Luisito, dije cogiéndole por los hombros para darle un beso de bienvenida. Al soltar la bata, quedó entreabierta, dejándose ver que debajo no llevaba nada. Luís quedó blanco y paralizado.

Tapándome otra vez, le dije, pasa cariño, no te esperaba tan pronto, no sabes la alegría que me da tenerte hoy aquí conmigo ya que la tía está malita, ven cariñin, pasa aquí al salón. Desde el momento que abrí la puerta Luís quedó como embobado, yo lo llevaba de la mano y lo guiaba hasta el sofá del salón.

Nos sentamos juntos, al sentarme intencionadamente, deje abrir un poco la bata dejando ver un poco de mis muslos, y un suntuoso escote, aunque sin llegar de dejar salir nada. Los ojos de Luis hacían chiribitas, no sabía a donde mirar, se notaba que le daba vergüenza pero le gustaba verme así.

Mira Luisito, hoy la tía se ha levantado muy malita, creo que tengo fiebre porque estoy muy calentita y además aquí me han salido unos granitos, dije sacándome una teta y señalándole el pezón, ves cariño ves que granitos tengo aquí, le cogí de la mano y se la llevé al pecho haciéndole acariciar mi pezón que por momentos se estaba erizando de gusto.

El color de Luisito había cambiado totalmente, ahora estaba rojo y su temperatura también iba en aumento, mira cariñin, la otra tetita también la tengo malita, mira, le dije al tiempo que abría por completo la bata quejando mi cuerpo al descubierto, mira cielo, le cogí la otra mano y se la llevé a la otra teta cerrándole las manos contra mis pechos. Por segundos me estaba poniendo cachonda como nunca lo había hecho, mis pezones empinados, las tetas duras y mi chochito caliente y jugoso como cuando tenía 18 años.

Ven cariño, me han dicho que para estos granitos es muy buena la saliva, anda pásame la lengua amor. Luis empezó a lamer mis tetas sin parar, pasando de una a otra, yo le cogí una mano y se la bajé hasta mi conchita que estaba húmeda y ardiente hasta que mis jugos le mojaron por completo. Me fijé en la bragueta de mi sobrino y vi que tenía un bulto terrible, no aguanté más y le abrí la cremallera sacando su hermosa polla, gorda y larga como no había visto ninguna, oh mi amor si tú también estás malito, ¿quieres que te la chupe yo?

Sin esperar respuesta, me agaché introduciendo su dulce polla en mi boca y comenzando a chupar como si de un caramelo se tratase, metiéndola y sacándola de la boca y lamiéndola con la lengua, al poco tiempo Luisito se pegó una corrida impresionante en mi boca, la leche me salía por todos lados, pero yo no dejaba de chupar.

Ven mi amor, ahora este gustito que has pasado se lo tienes que hacer tú a la tía, lo llevé hasta mi dormitorio y empecé a desnudarlo mientras mi lengua y mis labios recorrían cada rincón de su hermoso cuerpo y su boca, mi lengua entraba hasta su garganta, mordía sus labios carnosos y frescos. Estaba como una perra en celo.

Una vez desnudo del todo le tumbé en la cama y puse muy caliente chocha encima de su boca y empecé a mover, no hacía falta que le dijese nada que Luisito sabía lo que tenía que hacer. Lamía y chupaba mi chochito como no lo habían hecho nunca antes. Me di la vuelta y empecé a chupársela otra vez hasta que nos corrimos los dos juntos.

Cariño, esto que hemos hecho no lo tiene que saber nadie corazón, tu tío nos mataría si lo supiese, no te preocupes tiita, que no diré nada, porque me gusta mucho y quiero hacerlo más veces.
Esto era lo primero que habló desde que había llegado, ven mi amor, ¿has follado alguna vez con una mujer?, no tía y me hecho mucha pajas pensando que lo haría contigo. Si mi amor pues ven que me vas a coger como nadie lo ha hecho…

Me tumbé y le puse encima de mí, su polla parecía de madera, pues a pesar de correrse dos veces en un rato seguía tiesa y dura. Luis me empaló de un golpe, y estuvimos moviéndonos hasta que nos volvimos a correr, otra vez los dos juntos.

No quiero alargarlo más, si estáis interesados, podéis decírmelo y seguiré con mi historia.

Autora: Bonita

Me gusta / No me gusta