Memoria USB perdida

Aquella semana no encontraba mi memoria USB por ningún lado. La había buscado por todos los sitios donde podría estar, pero nada. No me preocupaban tanto los 10 € que costaba el aparato como el contenido que tenía dentro. Estaba sin trabajo, y tonto de mí allí tenía entre otras cosas que había ido acumulando con el tiempo, mi currículo vitae. Me daba una pereza enorme volver a redactarlo.

Era viernes, y me encontraba sólo en casa mientras que mi novia Sara trabajaba. Navegaba por un famoso portal de búsqueda de empleo cuando de repente recibí un e-mail que decía esto:

Hola no nos conocemos pero me he encontrado algo que creo k es tuyo. Para saber que es tuyo dime si has perdido algo y k tenia

Sorprendido, en seguida se me encendió la bombilla. ¿Sería mi USB? No perdía nada por intentarlo. Le contesté diciéndole:

Hola!

He perdido una memoria USB de 8 GB de color verde. Dentro tenía muchos archivos entre los que estaba mi curriculum vitae, de donde seguramente habrás sacado mi e-mail. Estoy dispuesto a darte 20 € si me lo devuelves todo por favor.

Gracias por ponerte en contacto conmigo,

Luis.

El chico no tardó en contestarme y quedamos ese mismo día, después de comer, en mi casa.

Con algo de retraso, el portero sonó y al poco tiempo el chico estaba en la puerta. Se presentó como “Isma” y entró. Era jovencito, de entre 18 y 19 años frente a los 10 más que tenía yo.

Le agradecí su buena fe, y le pregunté si no le importaba que comprobara que el USB era el mío conectándolo al ordenador.

Al conectarlo, en seguida me di cuenta que era el mío. Navegué un poco por las carpetas y me alegré cuando encontré mi currículo. Isma me confirmó que había mirado un poco por los contenidos para ver si podía devolver el USB a su propietario o propietaria.

ISMA: me he sorprendido con algunas de las cosas que he encontrado.

LUIS: ¿sí? ¿cómo qué?

Isma puso cara sorprendida y empezó a reír.

ISMA: ¿de verdad que no lo sabes?

LUIS: no sé… A ver, enséñamelo.

Con reticencia, Isma navegó por los subdirectorios y llegó a una carpeta en la que había varias imágenes. Eran fotos de mi novia Sara, de 27 años.

En la primera foto se podía ver a Sara frente a la cámara vestida con una camiseta y unos piratas.

En la segunda, de espaldas, estaba en ropa interior marcando un tanga en su culito blanco y perfecto.

En la tercera estaba de frente, en ropa interior, y con un dedo en los labios.

En la cuarta, sin sujetador, estaba de frente y se tapaba sus pequeños pechos turgentes con una mano.

En la quinta y última estaba desnuda, a cuatro patas con el culo en pompa de lado.

Me quedé de piedra. Isma me dijo sonriendo:

ISMA: ¿es tu novia? ¡Está buenísima!

LUIS: ss… sí.

Recobre un poco la compostura.

LUIS: ¿te han gustado las fotos?

ISMA: ¡ya lo creo! Viendo esas fotos tenía una motivación extra para devolver el USB.

Los dos nos reímos rompiendo la tensión.

LUIS: Las fotos se las hizo ella misma este verano cuando fue al pueblo de sus padres. Como estuvimos una semana sin vernos, me envió estas fotos para pensara en ella.

ISMA: ¿y lo hiciste?

LUIS: joder, vaya, menudas pajas me hice. Ya no me acordaba que las tenía en el USB.

ISMA: así también las he podido disfrutar yo.

LUIS: j aja ja. Seguro que las has disfrutado y te has hecho un buen pajote con ellas.

ISMA: pues sí. Si me hubiera abierto ella la puerta, creo que me habría puesto palote.

LUIS: j aja ja. Pues en unos minutos vendrá ¿quieres conocerla?

ISMA: ¡vale!

Nos tomamos una cerveza hasta que llegó Sara de trabajar. Se sorprendió al ver un desconocido y le expliqué (sin entrar en más detalles) que se había encontrado mi USB y me lo había traído. Le dio las gracias y se quejó de lo despistado que yo era. Le dimos 20 € y se fue.

Ya solos, mientras mi novia se ponía ropa más cómoda le expliqué aquel chico había visto las fotos que ella me envió en verano y que esa había sido una de las principales motivaciones para devolver el USB. Al principio Sara pareció enfadarse. Poco a poco comenzó a hacer más preguntas:

SARA:  ¿y qué te ha dicho de las fotos?

LUIS: que estás buenísima.

SARA: j aja ja. A ver, déjame verlas, que no me acuerdo.

Las vimos en el ordenador y me dijo:

SARA: joder, me ha visto casi desnuda. ¿No estás celoso?

LUIS: no. Me ha dado morbo y todo. Seguro que te ha desnudado con la mirada cuando has entrado.

SARA: ya lo creo. Parecía jovencito, seguro que se ha pajeado con las fotos.

LUIS: sí, me lo ha dicho.

SARA: creo que no deberías haberle dado 20 €. Ver las fotos ya has sido bastante pago je je je.

LUIS: tengo su e-mail por si quieres decirle algo.

SARA: pues sí, mira tú por donde.

Hola soy Sara la novia de Luis el que perdió el USB. Estoy escribiéndote este email con mi novio, que me ha contado lo de las fotos que has visto y lo bien que te lo has pasado con ellas y que encima te has llevado 20 € por devolver el USB. No me parece bien y no es justo, porque me has visto con poca ropa y nosotros a ti no. Espero que pienses en ello. Sara.

Lo enviamos y estuvimos hablando un poco. Al poco rato recibimos un email de Isma:

Hola Sara. Siento haber hecho como si nada cuando te he visto pero me daba vergüenza y tenía miedo de empalmarme nada más verte. Tienes razón y no es justo asi que te envio estas fotos. Un beso guapísima.

En el e-mail había adjuntas tres fotos: en una salía Isma sin camiseta marcando abdominales, en otra en calzoncillos y en la última con una polla bien gorda al aire y en erección.

SARA: ¡vaya pollón tiene el nene! Coge la cámara cariño, que vamos a contratacar.

Sara se fue un momento al cuarto y volvió totalmente desnuda. Le hice una foto y se la enviamos a Isma.

Mi chica se vistió y nos fuimos a hacer la compra. Hicimos la cena, cenamos, vimos la tele y antes de acostarnos miramos el correo. Había un correo de Isma.

En el e-mail no había texto, sólo una foto en la que se veía la última foto que le habíamos enviado de Sara en pelotas, su polla y una corrida enorme encima de la foto.

Ambos flipamos y aquella noche follamos excitados como animales.

La semana siguiente no supimos nada de Isma hasta el sábado. Sara había quedado con unas amigas para salir de marcha y yo me había quedado sólo en casa. Aburrido me conecté al Messenger y me encontré a Isma conectado. Estuvimos bromeando un rato y le dije que estaba de rodríguez, que Sara me había dejado solo en casa. La conversación fue la siguiente:

ISMA: no te da palo que otros intenten ligársela?

LUIS: qué va, confío en ella. Qué se lo pase todo lo bien que quiera.

ISMA: jajajaja. A ver si voy a tener que salir yo de marcha para encontrármela…

LUIS. Tú mismo, ya te he dicho por dónde salía.

ISMA: qué va, seré buen chico. Hoy mis colegas no querían salir y también estoy tirado.

LUIS: ¿por qué no te vienes y nos hacemos unos cubatas en casa?

ISMA: venga va, todo sea porque me invitas. En 1 hora estoy allí.

Había pasado cosa de una hora y media y estaba empezando quedándome dormido hasta que de repente llegó Isma.

LUIS: ¡hombre, ya era hora!

Pusimos la tele y nos hicimos unos cubatas. Al principio hablábamos poco, pero a medida que el alcohol hacía efecto nos íbamos soltando más y pronto nuestras carcajadas llenaban la casa.

ISMA: Luis tío ¿le gustó a Sara la última foto que le envié?

LUIS: ¿qué si le gustó? ¡Joder tío! Esa noche follamos como conejos de lo cachonda que se puso.

ISMA: ¡qué suerte cabrón! Yo me tuve que conformar con una paja.

LUIS: ya, ya. Seguro que no fue la única.

ISMA: la verdad es que no. Aunque también me he hecho otras recordando las fotos aquellas de tu USB.

LUIS: ¿sí? ¡vaya memoria! ¿Te gustaría verlas ahora?

ISMA: ¡ya estás tardando!

Fuimos hasta el cuarto del ordenador y en seguida busqué las fotos; las copié en un CD regrabable y las puse en el comedor. Sentados en el sofá, en cuanto las puse enla tele, Isma no paró de decir lo buena que estaba mi novia y empezó a tocarse el paquete por encima de la ropa.

LUIS: cáscatela si quieres hombre. Estoy seguro que si se lo cuento mañana a Sara, se pondrá bien mojadita.

Isma se bajó los pantalones, y sin quitarse los calzoncillos empezó a masturbarse lentamente con la mano metida dentro de su prenda interior.

LUIS: me voy a ir a buscar la cámara. Si lo grabo, ya será la leche. Aguanta hasta que vuelva ¿vale?

ISMA: vale tío.

Mientras buscaba la cámara en unos cajones, sonó la puerta de entrada al abrirse. Era Sara. Fui hasta allí y me la encontré bastante bebida.

SARA: mishhh amigasss se han rajado y hemos terminado pronto. No me ha dado tiempo a que… se me bajen los cubatas.

Medio trastabillando con los tacones se fue hasta el salón donde se encontró con Isma con la mano metida en los calzoncillos.

SARA: ¡anda! ¿qué hacíais vosotros? ¿No os habréis hecho gays verdad?

Isma, con su polla erecta y bien agarrada bajo el calzoncillo se quedó mirándola de arriba abajo sin saber qué decir.  Sara lucía un vestidito negro muy corto que dejaba los hombros al descubierto y un buen canalillo. El vestido estaba un poco destartalado y podía vérsele un poco de sujetador con encaje, también de color negro.

SARA: ahhhh, ya veoooo. Ahora lo entiendo todo. Os la ibais a cascar con mis fotos ¿eeeeeh?

ISMA: yo, yo… yo ya sabes que ya lo he hecho en mi casa pensando en ti.

Mi novia se sentó en el sofá al lado de nuestro joven amigo. Se quedaron mirando fijamente.

SARA:  ¿estás nervioso?

ISMA: sí…

SARA: bueno, seguro que no es la primera vez que estás con una chica.

ISMA: No, aunque con las dos que he estado… ya sabes, eran más de mi edad y no tenían mucha experiencia.

SARA: ¡¿Me estás llamando guarra?!

ISMA: ¡no, no! No te ofendas. Es sólo que la experiencia que tengo es muy básica y me da miedo no estar a la altura.

Isma puso una mano en la espalda de ella y otra en su abdomen. Sara colocó una mano en la espalda de él y otra en el pecho.

SARA: ¿a la altura? – miró al paquete del chico, donde se descubría el bulto que ocultaba una erección. – Creo que por allí abajo estás alcanzando altura.

Sus cabezas se acercaron lentamente y Sara dio el último paso saltando hasta los labios de Isma y devorándolos.

Isma contra atacó besándola, casi comiéndosela. La mano que tenía sobre su abdomen subió hasta sus pechos y los acarició suavemente. Apretó un poco más su mano y le bajó el vestido dejando su precioso sujetador con relleno a la vista. Sara le desabrochó los botones de la camisa cuando las acometidas de él contra la parte que su sujetador no tapaba se lo permitían. Sara le acarició el musculoso pecho y decidí irme a por la cámara para grabar aquel momento.

Cuando volví, ambos estaban besándose llevando tan solo los calzoncillos y el tanga respectivamente. Sara estaba casi tumbada bocarriba en el sofá y con una mano, con apenas la punta de los dedos, acariciaba el paquete del chico por encima de su prenda íntima. Él por su parte la besaba con pasión y frotaba sus dedos contra su tanguita.

No perdí el tiempo y me puse a grabar.

Isma se lanzó a comerle los pezones y Sara aprovechó para buscar hábilmente y extraer el pollón del joven de su calzoncillo. Le acarició el prepucio con la punta de los dedos, masturbándole de una forma muy delicada.

El chico se echó para atrás y se quitó el calzoncillo, momento el cual Sara aprovechó para sentarse en el sofá y agarrar aquel miembro erecto. Sara se puso de rodillas en el sofá y acercó sus labios a aquel pene. Con la punta de su lengua dio lengüetazos sobre el prepucio de Isma, que suspiraba con pasión. Su lengua se deslizaba por todos los lados de aquella punta hasta que sin avisar se metió todo el prepucio en la boca.

Sara se la mamaba lentamente, metiéndose todo el pene que podía dentro de la boca. De vez en cuando se la sacaba de la boca y jugaba con la puntita de su lengua sobre su capullo. Ella le sacó la lengua y empezó a dar golpecitos con aquella cabeza genital encima; se la metió en la boca y su mejilla mostró el bulto al tenerla dentro. Se la sacó, la cogió al revés, y tras agacharse un poco empezó a chuparle los testículos: primero a lametazos aleatorios y luego metiéndose sus pelotas enteras, una después de la otra, en la boca.

Aquella escena que estaba grabando era sumamente excitante. No pude evitar empezar a masturbarme, lo cual perjudicó a la calidad de la grabación por los temblores ocasionados. Me acerque a Sara y le acaricié una nalga, totalmente visible en aquel pequeño tanga negro.

SARA: ¿te lo estás pasando bien cariño?

LUIS: ufff. Mira como tienes al pobre chico, haciendo esfuerzos por no correrse. Seguro que está deseando follarte ya.

SARA: ¿Es verdad Isma?

ISMA: ahora mismo te la metería hasta los huevos…

SARA: ¿sí? ¡Pues no lo harás!

Mi novia empujó al chico para que quedara tumbado boca arriba. Lentamente, con movimientos felinos, se encaramó encima de él. Movió su cadera contra el cuerpo de Isma rozando con sus labios inferiores aquel pene erguido. Sara cogió aquella polla con delicadeza y dijo:

SARA: ¡quien se la va a meter hasta los huevos seré yo!

Empujó con su cintura y se introdujo todo aquel falo dentro de su pequeño y húmedo coñito.

Empezó a cabalgar lentamente y de vez en cuando se paraba, metiéndosela toda y contoneándose para notarla mejor en su interior. Isma suspiraba, gemía y bufaba sin parar, disfrutando del momento.

Di vueltas y grabé desde distintos ángulos.

SARA: ¿qué? ¿Encuentras la mejor toma?

LUIS: de frente se vería todo mejor.

Dicho y hecho. Sara se levantó y se sentó sobre Isma dándole la espalda. Yo, justo en frente, podía ver el cómo entraba aquel miembro sin parar en el coñito abierto y baboso de mi novia. Isma le agarró el culo, y empezó a follársela haciéndolo subir y bajar. Las tetitas de mi niña saltaban como pañuelos agitados al viento. Hice zoom sobre su cara y sus ojos entrecerrados y boca abierta llena de gemidos me puso aún más cachondo.

ISMA: ¿podemos cambiar de postura?

SARA: ¡claro que sí guapísimo! ¿Cómo quieres?

ISMA: a cuatro patas.

Sara se colocó en aquella postura rápidamente, con su turgente culito en pompa.

SARA: venga ¡fóllame!

Isma le sobó el culito y se la metió. Empezó a follársela lentamente mientras la acercaba y alejaba de sí agarrándola por las caderas. Me coloqué justo en frente para grabarlo mejor.

En un momento dado, sin avisar, Sara agarró mi pene y empezó a chupármela.

LUIS: ufff, para o me correré. Ahora me toca a mí.

Nuestro invitado se retiró a un lado, y yo, sin soltar la cámara me puse a follarme a mi novia. Mi polla entró con facilidad y la cueva que la acogió estaba muy húmeda y caliente. Aquello era un volcán. Follamos con frenesí y grabé como pude escenas de mi polla entrando, alternadas con su espalda.

Cambiamos de postura, me tumbé boca arriba y Sara se encaramó como una amazona. Empezó a cabalgarme como un jinete salvaje. Isma se acercó rabo en mano y a través de la pantalla de mi cámara pude ver a Sara sonriendo y  chupándosela.  Jugueteé con sus tetas mientras ella no paraba de chupársela a nuestro amigo.

Cambiamos de postura e Isma volvió a follársela a lo perrito mientras ella me la chupaba a mí.  No duramos mucho así porque de repente yo, en un arrebato, le di la cámara a Isma, ayudé a Sara a darse la vuelta y me lancé sobre ella como un león sobre una gacela; le abrí las piernas y empezamos a follar como locos en aquella postura. De reojo pude ver cómo Isma nos grababa con la cámara mientras que mis acometidas eran cada vez más fuertes.

Sara gemía muy fuerte y se agarraba a las sábanas cerrando los puños mientras que yo le agarraba las piernas y la perforaba como un berbiquí. Cuando no aguanté más, me la saqué, y entre fuertes gemidos empecé a correrme sobre el coñito de mi chica.

Me aparté y pude ver cómo Isma estaba cascándosela, sin soltar la cámara, mirando a Sara  con la boca abierta.

SARA: venga ven, que te vas a correr como seguro que tus amiguitas no te han dejado…

El chico se acercó y Sara no perdió el tiempo y, sentada en el sofá, empezó a hacerle una mamada de olimpiada. Desde el visor de la cámara se podía ver un primer plano de mi chica chupándosela a aquel chico.

ISMA: para, para, que me voy a correr…

Sara sonrió y no paró. Al poco tiempo el chico empezó a gemir cada vez más fuerte, y con un sonido desgarrado soltó su primer chorro de semen. Sara se la sacó antes de que se corriera dentro de su boca, y aquel disparo golpeó contra sus labios superiores, cayó, resbaló por la cara y terminó en el sofá. El siguiente chorro le cortó la cara y llegó a mancharle el pelo y el resto fueron golpeando contra los labios y lengua de mi chica y resbalando en una estalactita seminal hasta el suelo. Cuando terminó, Sara se la metió en la boca y se la sacó tras darle un buen chupetón que hizo gemir con pena a Isma.

Sara y yo nos fuimos a dormir e invitamos a nuestro amigo que lo hiciera en el sofá. Aquel fin de semana fue muy especial, todo gracias a la memoria USB que yo había perdido, pero el siguiente fue más tremendo aún…

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Esto no es Crepúsculo

Era noche de Halloween y tanto a Sara como a mí, Luis, nos habían invitado a la fiesta privada que un amigo celebraba en su casa. El año pasado no habíamos podio ir, y un amigo que fue nos contó que había sido una pasada, buena música, bebida e iluminación como en una discoteca. Atraídos por nuestras expectativas confirmamos nuestra asistencia, y que iríamos disfrazados.

Mi novia Sara (de 27 años) no quiso desvelarme de qué se disfrazaría. Me daba morbo imaginar su delgado cuerpo disfrazada de colegiala, con su carita de niña buena, pequeñas tetitas y culito respingón haciendo más real el disfraz. No me dijo nada.

Cenamos juntos en casa y tras ponerme mi disfraz de troglodita la llamé para irnos a la fiesta. Seguía sin vestirse. Quería que fuese una sorpresa total y me dijo que fuera yendo yo a la fiesta, que no estuviera pendiente de ella y me divirtiera y que en un rato iría, que iba a tardar en prepararse.

Algo indignado, me fui hacia la fiesta.

Los rumores eran ciertos. Era una pedazo de fiesta. Gracias a que el chalet estaba algo alejado de otras casas podían tener la música a tope. Estaba lleno de gente disfrazada. Puesto que no localicé al anfitrión, disfrazado de vampiro, y no conocía a nadie más, me senté en un sofá y me tomé un cubata. Mandé un mensaje a Sara, pero no me respondió. Me tomé otro. Sara estaba tardando demasiado. Cuando iba por el cuarto cubata, el anfitrión se sentó conmigo y nos pusimos a hablar un rato. Me presentó a unos amigos suyos y juntos nos tomamos unos chupitos de tequila. Yo empezaba a ir borracho y ya ni sabía el tiempo que había pasado desde que había llegado allí.

De repente, y casi por casualidad llegó Sara: llevaba un vestido corto de cuero negro escotado, con una banda roja, un colgante y unos dientes postizos. Debía de llevar sujetador con relleno porque sus pequeños pechos estaban a punto de salírsele por el escote. Su cara pintada de blanco conformaba el disfraz perfecto de vampiresa sexy.

Le dije lo increíble que era su disfraz y nos tomamos una copa juntos. A aquellas alturas yo ya estaba borracho y ella con muchas ganas de bailar y pasárselo bien.

SARA: ¿te importa cariño si bailo un poco? Es que me aburro.

LUIS: lo que quierassshh, yo no etoy parrrua mucho tro-troo trote.

Me sonrió mostrando sus largos colmillos de vampira y se fue a bailar donde había más gente.

La veía bailar sola hasta que en un momento dado me quedé dormido.

Sara suspiró cuando vio que su chico se había dormido. Estuvo tentada a ir a despertarle y decirle de irse a casa. Pero después de haber preparado todo el rollo del disfraz decidió quedarse un poco más.

Se puso a bailar al ritmo de la música. Sabía que era el centro de atención de muchas miradas, ya que apenas había chicas en la fiesta.

DESCONOCIDO: ¡hola! Parece que tu chico no puede más.

Sara se giró y vio a un chico de más o menos su edad disfrazado de vaquero.

ROZZ: hola, soy Rozz.

Se presentaron y dieron dos besos.

ROZZ: este es mi colega Jaime.

Jaime era algo mayor, disfrazado de romano, y de mirada penetrante.

Los tres hablaron un poco de la fiesta y sobre Halloween hasta que empezó a sonar una canción bastante marchosa que era la preferida de Sara.

Sara levantó sus brazos por encima de la cabeza y empezó a bailar moviendo la cadera. Sus tetitas saltaban al son de la música ante las atentas miradas de Rozz y Jaime.  Les dio la espalda, y apoyando una mano en su cadera, contoneó su culito de un lado a otro. Gracias a lo corto y ajustado que era la falda del traje sus nalgas de marcaban perfectamente. Los chicos no salían de su asombro. Sara Apoyó sus manos en un chico disfrazado de la muerte con una careta de la película Scream  que tenía enfrente y deleitó a sus nuevos amigos  subiendo y bajando sus nalgas como si de una clase de aerobic se tratara.  La chica giró y empezó a bajar como haciendo una sentadillas sin dejar de moverse.  Se puso de lado y subió sus brazos lentamente para luego bajarlos mientras se acariciaba las caderas.

ROZZ: madre mía cómo me está poniendo – dijo a su amigo.

Volvió a ponerse de lado, y subiéndose un pelín la falda, movió su cadera de derecha a izquierda como si quisiera sacar brillo con el culo a un mueble imaginario. Se dio la vuelta, y subiéndose la falda de tal modo que revelaba su tanguita negro, dobló un poco las rodillas y comenzó a mover el culito como una posesa. Todo el mundo aplaudió, silbó y gritó.

Bailando frente a Rozz y Jaime, se pasó las manos por los pechos y se inclinó hacia delante. Por causa del ritmo de su baile aquellos dos apretados pechos luchaban por escaparse de su prisión y casi lo consiguieron.

La gente le gritaba que enseñara las tetas cuando justo cambió la canción por un ritmo más latino. Sara se puso frente a Jaime y movió su cuerpo como si quisiera desprenderse de los brazos con el movimiento. Sus pechos subían y bajaban con riesgo a salirse. Jaime bailó como pudo. Sara apoyó sus bazos en el pecho de Jaime y tras inclinarse un poco, contoneó su culito. Rozz se acercó por detrás y se colocó a escasos centímetros de Sara. Ella miró atrás, y tras sonreírle con aquella dentadura de pega con grandes colmillos, se estiró un poco y pegó su trasero contra Rozz. La chica restregaba sus nalgas contra el paquete de él cada vez más rápido. Jaime hacía fuerza para no irse para atrás por la fuerza que ejercía Sara al apoyarse en él.

Confiado, Rozz se frotó contra la chica. Al ver que no le evitaba, colocó las manos en su cintura y la pegó bien contra su paquete.  Sara se inclinó hacia abajo y Jaime pudo verle perfectamente aquellos dos preciosos y pequeños pechos. La chica le sonrió y tras pasarle los brazos por detrás del cuello, bailó restregándose contra el paquete de aquel chico disfrazado de romano. Jaime le puso las manos en la cintura y bajó hasta el culito, donde se lo apretó. Sara se dio la vuelta con una cara que iba entre la regañina y la diversión cuando de repente Rozz la abrazó desde detrás. Sus brazos la rodeaban por la cintura y fue subiendo hasta rozar y apretar los pechos de la chica.

ROZZ: nos estás poniendo muy calientes. ¿Estás segura de lo que haces? – le susurró al oído.

Ella le miró divertida, se giró y e hizo un amago de morderle el cuello.

SARA: soy una vampiresa, ¿lo olvidas?

ROZZ: con ese baile, esto no es crepúsculo; es la vida real, y poniéndonos tan cachondos lo que estamos deseando ahora mismo es follarte.

SARA: ¿quién te ha dicho que en Crepúsculo no se folla?

Roz comenzó a besarle el cuello y Sara no dejaba de bailar. El desconocido que iba disfrazado con la máscara de Scream se acercó y le tocó el culo. Los besos del cuello fueron subiendo y acabaron en los labios. Ambos se besaban con pasión y ella no dejaba de contonearse al son de la música.

SARA: ya te he dicho que soy una vampira. Soy peligrosa.

Rozz rió, y de repente Sara se dirigió a Jaime y empezó a morderle el cuello. El chico flipaba, pero en un arranque de determinación, cogió a Sara por el culo y la pegó contra su cuerpo. Buscó sus labios y al encontrarlos empezó a besarlos con pasión.

JAIME: basta ya de tanto jueguecito y ponernos enfermos de calor.

El romano cogió a la vampiresa en brazos – no sin dejar a la vista de todos su tanguita negro – y se la llevó a otro lugar.

Rozz les buscó, y al final les encontró en un cuarto. Sara estaba sentada en la cama hablando con Jaime, mientras que este se masturbaba con su tranca a la vista de cualquiera. Sara tenía una mano bajo su vestido y por su cara se adivinaba que estaba haciendo lo mismo.

SARA: … ¿así que te he puesto cachondo eh? ¿No tienes miedo de estar con una vampiresa sedienta? Mmmm.

JAIME: si estás sedienta, pronto podrás tragarte todo lo que quieras.

Al ver a Rozz, Sara se acercó a él y empezó a acariciarle el paquete por encima de la ropa.  Empezó a entrar más gente en el cuarto. Mirones, entre los que estaba el hombre con la máscara de Scream y un variado elenco de gente disfrazada.

Sara desabrochó el pantalón del Vaquero Rozz y sacó su polla al aire. No acababa de sacarla cuando se la metió en la boca y empezó a hacerle una mamada. Jaime se acercó y Sara continuó con él mientras masturbaba lentamente al otro.

El hombre Scream se había sacado la polla y se masturbaba mirando la escena sin acercarse. Sara se giró ante los vítores de su público que empezaron a hacerle fotos y grabarla con el móvil.

Rozz le abrió la parte de arriba del vestido dejando al aire sus dos pequeños pechos realzados por su sujetador. Se lanzó a succionar aquellos diminutos pezones rosados.

La polla de Jaime planeaba sobre la lengua de la chica mientras esta se la cascaba y me miraba con ojos lujuriosos. Cuando pasó a chupársela a Rozz, Jaime le sobó las tetas y jugueteó con sus pezones.

Sara cogió ambas pollas y las puso juntas ante las protestas de los chico. Se puso a darles lametazos para terminar metiéndose aquellos dos glandes a la vez en la boca.  Mientras que estaba recostada en esta posición, notó cómo unas manos le agarraban y manoseaban el culo. Era Scream. El chico le acarició el coñito por encima del tanga y tras empaparse los dedos, se lo quitó. Le subió el vestido dejando aquel culo perfecto a la vista de todo el mundo. Sin miramientos, el desconocido acercó su pequeña polla erecta y se la metió. Se la folló a cuatro patas mientras Sara gemía débilmente. Al poco rato, el chico se la sacó y se corrió sobre su culito. Sara se acarició y con la ayuda de un dedo se metió parte de aquel semen dentro de su ano.

Se tumbó boca y Jaime se le lanzó encima como un oso. El chico empezó a follarla sin cuartel hasta que Rozz le pidió turno e hizo lo propio. Cambiaron de postura y Sara le quitó el sombrero de cowboy a Rozz.

SARA: me toca hacer de vaquera.

Se subió sobre Jaime y empezó a cabalgarle recordando a muchos de los que veían el espectáculo el baile que había hecho antes.

Rozz se acercó y sin decir nada, le metió la polla en la boca. Las tetas de Sara botaban mientras cabalgaba y chupaba polla.

Cambiaron de postura y se pusieron de lado y Jaime se la folló a toda velocidad. Entre los mirones, más de uno se masturbaba mirando. Uno de ellos, disfrazado de preso, se acercó y empezó a correrse sobre las tetas de Sara.

SARA: ¿nadie más quiere correrse? – gritó Sara.

El círculo se cerró alrededor de la cama y más chicos  afilaron sus mástiles apuntándola. Un pirata le echó un buen lechazo en la cara, después otro vampiro casi le dio en un ojo, y finalmente un troglodita le acertó en los ojos. Todo se detuvo para que ella pudiera limpiarse. Cuando se dispuso a echarle la bronca al tío, se dio cuenta que era su novio Luis, algo más recuperado.

SARA: cariño….

Él pasó de las palabras y animó al gentío.

LUIS: venga, correos todos en la puta de mi novia. Le encanta.

Ella cerró los ojos, y como en los mejores bukakkes de Internet, uno a uno se fue corriendo sobre su cara. Cansados, poco a poco se fueron yendo, dejando sólo a Luis, Rozz y Jaime en el cuarto. Luis le limpió la cara con una toalla.

LUIS: venga chicos, terminad lo que habíais empezado.

Sara empezó a cabalgar a Rozz, y Jaime a dilatarle el culito. Cuando lo tuvo preparado, escupió sobre él, y empezó a meterle la polla. Al principio el sándwich fue lento, y más adelante se sincronizaron. Aquel pequeño culito le estaba apretando la polla muchísimo, y Jaime tardó poco en correrse dentro de chica.

Rozz aceleró el ritmo y Sara gemía como si la torturaran. Finalmente se corrió dentro de la chica dejándola tumbada bocarriba con los ojos cerrados y exhausta.

El cuarto se vació y Sara se quedó sola, dormida, mientras que desde sus dos agujeros fluían hileras de semen.

* * * * * * *

A la mañana siguiente se giró, pero en la cama no estaba Luis. Se recompuso como pudo el vestido y tras ir al baño se fue al comedor.

La casa estaba hecha un desastre, pero no se veía a nadie. Llamó a su novio, pero tenía el móvil apagado.

Oyó pasos en la escalera y un chico bajó. Aún iba disfrazado de vampiro y debía de ser el anfitrión.

ANFITRIÓN: vaya vaya. Animaste bien mi fiesta.

SARA: espero no haberte causado ningún problema.

ANFITRIÓN: no, no, todo lo contrario. A la gente le encantó.

SARA: ¿sabes dónde está mi novio? Un chico vestido de troglodita o algo así.

ANFITRIÓN: creo que uno de los tíos a los que te follaste le acompañó a casa.

SARA: vaya… A ver cómo vuelvo ahora.

ANFITRIÓN: si fueras una vampira de verdad podrías hacerlo volando.

SARA: ¿a la luz del día?

Ambos rieron.

ANFITRIÓN: yo lo siento, pero tengo mucho trabajo aquí limpiando.

SARA: y si… Sara se llevó un dedo  a los labios.

ANFITRIÓN: eres una vampira insaciable. Ven aquí y chúpamela.

Sara obedeció y el anfitrión terminó corriéndose rápidamente dentro de su boca.

ANFITRIÓN: buena chica. Ahora te llevo a casa. Espero que como vampira no te dañe la luz del sol, porque esto no es crepúsculo.

SARA: Ni yo me alimento de Sangre..

– – –  FIN – – –

Dedicado a Jaime  y a Rozz.

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Mi prima se aprovechó de mí

Cuando tenía 18 años, tuve bastantes experiencias sexuales interesantes, no obstante hay una que con sólo recordarla me pongo cachondo.

Aquel verano, mi prima Rocío estaba bastante cabreada. Sus padres no la dejaban ir sola a un festival de música que a ella le hacía mucha ilusión. Argumentaban que era muy joven.  Y es que pese a tener  18 años, aparentaba menos por su aspecto inocente, delgadez y poco pecho. En una comida familiar me lo contó todo, e incluso derramó alguna lagrimita. Enfadado por tal injusticia, la animé diciéndole que intentaría convencer a sus padres.

Estos fueron intransigentes. Mi buena obra iba a ir en mi contra porque su padre dijo: “si al menos tú fueras con ella nos quedaríamos más tranquilos”. “¡Pero si a mí no me gusta ese tipo de música!”, protesté. “Sí, porfa porfa porfa. Vamos, vamos, vamos”, insistió Rocío.  Acorralado, no me quedó más remedio que aceptar.

Mis tíos, confiados en mi aspecto de chico responsable, me dieron las llaves del apartamento de veraneo que tenían cerca de donde se celebraba el festival para que pasáramos allí la noche y así no tuviéramos que estar, según palabras de ellos, “vagabundeando por ahí”.

Mi prima y yo, tras un viaje en autobús en el que ella sólo me hablaba del festival, llegamos al apartamento. Nos duchamos por turnos, y nos preparamos para aquella noche.

Desganado, me vestí para la marcha de aquella noche y esperé a que Rocío estuviera lista.

LUIS: venga prima, que sino no nos dará tiempo de ir a cenar.

ROCÍO: ya voy, ya voy. ¡Casi estoy!

Cuando rocío apareció, me quedé de piedra. Sacaba partido a su delgadez luciendo piernas con una mini falda de infarto. En la parte de arriba vestía un top anudado al cuello. Pude imaginar que bajo aquel top escondía un sujetador con relleno de los que alzan el pecho, porque sus tetas parecían el doble de grandes y mostraban algo de escote. Silbé.

ROCÍO: ¿voy guapa? ¿qué te parece?

Me quedé mirándola… su piel bronceada y su larga melena azabache y aquella mirada inocente me dejaron mudo.

Tras cenar una hamburguesa nos fuimos al festival de música. Pasamos sin que nos pidieran identificación, y una vez dentro nos fuimos a tomar una copa. A Rocío se le veía feliz y radiante, mientras que yo estaba incómodo por aquella música que no me gustaba. En seguida acabamos la copa nos fuimos a bailar. Rocío me animaba, pero yo estaba cansado nada más llegar. Me fijé en que más de un tío no le quitaba el ojo a mi prima. Se lo comentó, y se rió de forma coqueta.

LUIS: ¿tomamos otra copa?

ROCÍO: ¡qué dices! Si acabamos de llegar a la pista… ¿Por qué no vas tú? Yo estaré cerca para que no nos perdamos.

LUIS: ¿y si nos perdemos?

ROCÍO: nos vemos en la puerta de los baños.

Más tranquilo, apuré una copa. Mientras lo hacía, no perdí ojo en mi prima. Algunos chicos se le acercaban y ella pasaba olímpicamente de ellos. Otros más atrevidos entablaban conversación con ella. Hubo uno más espabilado que le debió de caer bien, y bailaron juntos. Cada vez más cerca, hasta que éste empezó  a besarle el cuello. Mi prima se dejaba hacer, y no tardaron en enrollarse. Hablaron brevemente, y mi prima vino a verme.

LUIS: te lo pasas bien ¿eh?

ROCÍO: ¡tú también tendrías que ligar un poco primo!

Nos tomamos una copa juntos y ella me dijo que quería ir a bailar a las plataformas. La estuve vigilando un rato mientras que bailaba como una verdadera gogó hasta que tras pasar por delante de mí un grupo de gente, la perdí de vista. Empecé a ponerme nervioso, y  a la media hora me fui a buscarla a los baños.

Al llegar allí, cuál fue mi sorpresa al ver a mi prima liándose con otro. Se daban el lote de forma apasionada y el chico (bastante mayor que ella) le manoseaba el culo con lujuria. Mientras se besaban me di cuenta de que Rocío le estaba tocando el paquete por encima de la ropa. En un momento dado ella me vio, y tras guiñarme un ojo me señaló la barra para que fuera allí.

Estupefacto y nervioso, calmé mis nervios con unas copas más. Intenté ligar con un par de chicas, pero mi estado cada vez más etílico las espantó.

Pasó el tiempo, y me costaba mantenerme en pie, por lo que me senté en un taburete. No sabía ni qué hora era, hasta que llegó mi prima.

ROCÍO: uhhh, vaya pedo has cogido. – Le sonreí tontamente.

ROCÍO: venga, vámonos a casa, que ya has tenido suficiente.

LUIS: lo siento primita.

ROCÍO: no, no. Si yo estoy cansada, te venía a buscar para irnos.

A trompicones, salí del recinto y cogimos un taxi para llegar al apartamento.

ROCÍO: gracias por acompañarme y conseguir que me dejaran venir primo.

Tras esto, me dio un lento beso en la mejilla.

Llegamos al apartamento y mientras que yo esperaba sentado en una silla, Rocío abrió el sofá cama para que yo pudiera dormir la mona.

Me tumbé boca arriba y ella se empezó a reír. No estaba seguro dado mi estado, pero creo que ella también iba un poco borracha.

ROCÍO: venga, date la vuelta, no sea que te duermas y asfixies así.

Me ayudó a darme la vuelta y me empezó a quitar la camiseta para poder dormir.

ROCÍO: venga, tienes que quitarte todo esto para poder dormir.

Metió sus manos bajo mi camiseta y fue subiendo hasta dar con mis pezones. Un escalofrío recorrió mi cuerpo mientras ella se reía.

ROCÍO: te ha gustado ¿eh?

Empezó a jugar con mis pezones como si fuera la rueda de la temperatura del horno. Me desabrochó el cinturón, y su mero roce hizo que me pusiera en erección.

ROCÍO: uhh, ¿qué tenemos aquí?

Mi prima palpó mi paquete hinchado y continuó quitándome el pantalón. Al liberármelo, cogió la tela de demasiado adentro y también me quitó los calzoncillos, dejando a la luz mi pene duro como una piedra. Se rió de forma descontrolada y se atrevió a tocarlo.

ROCÍO: ¿es por mí que estás así? A ver ahora.

Se desanudó el lazo que sujetaba su top detrás del cuello y lo dejó caer. Se quitó el sujetador y dejó al aire sus pequeñas pero firmes pechos. Mi polla se movió afirmativamente provocando más carcajadas por su parte.

Se quitó su pantalón de forma sexy y dio una vuelta para que me percatara de su tanguita negro.

LUIS: joder prima, ¡cómo estás! – articulé a decir, provocando más risas.

ROCÍO: ya veo, ya veo. Creo que te voy a tener que dar un premio por conseguir que me dejaran venir y por aguantar en el festival.

Tras esto, se arrodilló y cogiendo mi polla con la mano empezó a darle chupaditas. Me miró fijamente a los ojos, y se la metió en la boca chupándomela como yo sólo había visto en películas porno del plus. Intenté tocarle el culo, pero no llegué. Ella se colocó encima de mí, y teniendo su coñito sobre mi cara le manoseé aquel culito perfecto. Ella se contoneó rozando con su tanga mojado mi cara, hasta que le atrapé, y retirándoselo a un lado, empecé a comerle el coñito. Ella gimió muy fuerte de gusto, mientras a mí se me llenaba la cara con sus fluidos vaginales.

Mi prima se levantó, y sentándose en cuclillas sobre mí se apartó el tanga a un lado y se metió mi polla en su coñito. Lentamente se fue metiendo. Notaba con qué facilidad se abría paso en aquella olla candente. Ella era la que se movía follándome cada vez más rápido mientras que yo no llegaba ni a tocarla.

ROCÍO: avísame cuando te vayas a correr ¿vale?

Mi primita la inocente me estaba follando como una verdadera puta. Se inclinó hacia delante y me cabalgó como si quisiera ganar una carrera de caballos. Aproveché la postura para comerle las tetitas y saborearle los pezones.

Se levantó e intenté follarla en la postura del perrito. Me costaba coordinar mis movimientos y terminamos tumbándonos de lado. Empecé a metérsela cada vez más rápido mientras que le apretaba con una mano las tetitas.

Me paré en seco de repente.

ROCÍO: ¿A qué te queda poco para correrte?

LUIS: sí…

ROCÍO: pues túmbate…

Le obedecí y me tumbé boca arriba. Una vez así, mi prima empezó  a mamármela como una loca. Yo cada vez gemía más fuerte hasta que le grité que me corría.

Ella se la sacó en el último momento y mis chorros de semen le impactaron en la cara y en las tetitas.  Ella se rió, y aquello debió ser demasiado para mí, porque al poco me quedé dormido.

A la mañana siguiente, mi prima volvía a ser la tímida chica bajo la bandera “aquí no ha pasado nada”.

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Mi borracha soledad

Oleadas de placer guiando las entradas y salidas de mis dedos cada vez más rápidas, un grito que se va desencajando y la explosión liberadora me recorre, mil descargas eléctricas rondando mi cuerpo y siento que voy llegando, que desde lo más profundo de mí va saliendo ese grito prolongado mezcla de dolor y el placer arrancado por tu ausencia.

Aquí sentada rodeada de objetos inanimados, tan fríos y sombríos como la propia expresión de mi rostro. Sintiéndome tan sola, desorientada y a la deriva. Quemándome en el interior del más primitivo deseo por tí, que no estás. Tengo un grito atravesado en el pecho y grandes deseos de llorar, pero mi rostro continúa fríamente sereno, incapaz de generar emoción alguna. Mis ojos secos, mi garganta muda, quizá no pueda llorar más, quién sabe si hasta esa capacidad he perdido o me la han quitado. No sé…no quiero saber.

Luego de colgar contigo caminé desnuda hasta mi sala, botella de tequila en mano, me senté en el suelo a intentar pintar lo que estoy sintiendo. Quiero exorcizar, sacar, destruir o mandar a volar toda la rabia, el dolor, los celos y esta maldita pasión por ti que me está consumiendo. Sin embargo, hoja tras hojas es un fallido intento. Ningún trazo, ningún color logra reflejar esta mezcla de sentimientos explosivos. Por tí estoy aquí sentada, con la piel fría y el pecho ardiendo, bebiendo tequila y hablándole al silencio…intentando llorar por ti.

Eh…tú…dime… Contéstame ¿Cómo dibujo ese grito intenso, largo, salvaje, vehemente, atormentado, puro, maldito y sagrado que llevo atravesado en el pecho? ¿Cómo con colores y trazos, ilustro ese grito agónico que revela la más absoluta e incomprensible soledad? Si pudieras contestarme eso, si alguien pudiera contestarme y liberarme de tí. Mientras bajo un trago del amargo y ardiente licor, comienzo a pintar mis pies del más profundo rojo.

Disfruto del cosquilleo que hace el pincel en mi piel y del vago mareo que el tequila provoca en mí. Como en una sensual danza voy trazando líneas en mis piernas, me encanta sentir el frío de la pintura bajar en leves chorros desde las rodillas hasta el interior de mis muslos. Mientras, recuerdo tu sonrisa y recojo la pintura con el pincel y mis dedos para esparcirla desde los muslos hasta las caderas, recorriendo lentamente mis ingles de arriba hacia abajo.

¿Dónde estás ahora que te necesito tanto? Suelto el pincel, quiero pintarme con los dedos y pienso que son tus manos las que recorren mis nalgas apretándolas levemente, haciendo círculos. Sumerjo completamente mis manos en el bote de pintura negra. Disfruto sentir su espesura cuando la esparzo sobre mi vientre, dibujando el camino de la lujuria y el deleite hasta mi monte de venus, camino del solitario deseo.

Estoy palpitando por ti, recordando tu mirada triste y enigmática y mis ganas de verte feliz. Rodeo con las manos mis senos, enmarcándolos, tiñendo de negro los sonrosados pezones. Mil sensaciones recorren mis pechos, con cada caricia piden más, y la impúdica danza de mis dedos se va haciendo en cada segundo más salvaje.

Tendida en el suelo, junto y separo mis piernas, gozando de sentir como continua resbalando libremente la pintura por mi piel. Acaricio mi cuello y mis hombros, abrazándome y recordando tu olor, y tu manera despechada de beber por ella. Yo bebo por tí, por mis ganas insatisfechas de tí, busco el tequila y me doy un trago directo de la botella dejando que un nuevo chorro baje entonces desde mi boca hasta el pecho y descienda lascivamente hasta mi sexo ya húmedo por ti.XOX1

Pinto tu rostro en el mío, es el contorno de tus ojos y tu boca el que siguen mis dedos merodeando en mi perfil. Mi clítoris erecto, insoportablemente sensible sintiéndose tan solo como yo, me reclama atención palpitando salvajemente.

Mis dedos llegan hasta el rodeándolo con ternura, y me estremezco de puro gusto. Lo frotan suavemente en candente ritmo como bailando al son de tambores africanos, mis caderas se unen a su danza, restrego con fuerza el sexo hacia mi mano, buscando…pidiendo…luchando por conseguir más placer. Mis nalgas chocan contra el frío suelo, y de mi boca van saliendo suaves gemidos cuando con mi otra mano acaricio mis pechos y vientre resbalando por mi piel mojada de pintura y alcohol.

Necesito más, mucho más, aumentar el ritmo, dejarme llevar por la danza…los tambores retumban en mi cabeza los puedo escuchar llenando esta habitación. Froto las paredes de mi vagina, me penetro con dos dedos y a la velocidad del rayo el éxtasis recorre mi espina dorsal.

Me muevo en total abandono y frenesí viendo uno y mil cuerpos danzando alrededor de una hoguera, contorsionándose como el mío al ritmo de tambores. Gemidos hechos canciones, mientras en mi interior se va librando una guerra sin cuartel y mientras lo comprendo todo. Aquí a través de mí te voy amando a ti, queriéndote inventar un nuevo mundo a fuerza de colores, trazos y versos. Esta es mi lucha por ti sin que te des por enterado…y entones se retuerce mi cuerpo ante la final llegada del placer.

Oleadas de placer guiando las entradas y salidas de mis dedos cada vez más rápidas, mis pechos tensos…un grito que se va desencajando y la explosión liberadora me recorre, mil descargas eléctricas rondando mi cuerpo y siento que voy llegando, que desde lo más profundo de mí va saliendo ese grito prolongado mezcla de dolor y el placer arrancado por tu ausencia.

Es entonces cuando en mi borracha soledad, desnuda, húmeda y satisfecha, puedo al fin… llorar por tí.

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La mamá de un amigo

Apenas su concha estuvo disponible procedí a empujársela, la pegué de la pared y la señora gritaba, me agarraba, me apretaba, yo chupaba sus tetas, Marta estaba excitadísima. Me pidió que no le acabara adentro, cuando me estaba a punto de venir, se puso la verga en la boca, chupó y se tragó todo lo que salió de ella.

Esto me pasó hace ya unos cuatro años estaba en la universidad y siempre había que buscar algo que beber… es el motor de todo. Pues un día por culpa del alcohol terminé follándome a la madre de uno de mis compañeros de clases.

Resulta que el primo homosexual de un amigo cumplía años y por supuesto quería celebrar… La celebración sonaba bien tomando en cuenta que los gays siempre andan con mujeres muy bellas y que el local donde convocaron sólo se pagaba una entrada y se tomaba lo que se quería… dudé muy poco para asistir a la fiesta.

Llegué al cumpleaños y había una señora mayor, espectacular, rubia senos parados, delgada, medio borracha y bailando como ella sola, huy esa señora me enamoró de una, inmediatamente me hicieron saber que era la mamá de mi compañero cuyo primo era el agasajado.

La saludo y hablo con ella, luego se va a hablar con otro y yo me siento a hablar con gente que había en la fiesta… un par de canciones después es la señora quien me invita a bailar…

La música era muy sexual, ella empieza a recostármelo todo, por supuesto yo me excité de inmediato y ella lo notó y continuaba recostando las nalgas en mi erecto pene y de vez en cuando pasaba la mano.

En un momento Carlos, mi compañero, quien vino con la novia, se despidió de su mamá y se fue, la señora se quedó allí, borracha caliente y bailando conmigo.

Luego de eso nos fuimos a otro rincón de la discoteca y nos empezamos a besar y a meternos mano, yo le agarraba la concha y ella me sobaba el bulto…

De pronto metió la mano dentro los pantalones  y empieza a acariciarme el pene cosa que me puso a imaginar diferentes formas de cogérmela allí mismo.

El sitio era de ambiente por lo que tenía un solo baño, le dije que necesitaba ir allí y me respondió que pasaría a ayudarme, así lo hizo, me abrió el cierre de los pantalones, sacó mi pene, me aguantó mientras orinaba y luego me empezó a hacer la paja.

Mientras orinaba ella lo metió en su boca, en eso la seguridad tocó la puerta del baño, (me imagino que le extrañó ver 4 piernas), y tuvimos que salir antes de que nos sacaran.

Luego siguió el baile ya estaba muy excitado y estaba empezando a decirme cosas como que quería comerse mi pene, que la cogiera, mientras hizo un paréntesis para preguntarme mi edad yo le contesté que 21 me dijo ¡tienes la misma edad de mi hijo! Pero como que no le importó mucho.

Ella de vez en cuando metía la mano en mis interiores y en eso vi que en la puerta del fondo había otro ambiente de la discoteca en que la gente entraba, claro puros hombres…

Recuerden que era un bar de ambiente, como había un grupo de amigos, decidí que sería buena idea ir al otro ambiente para meter mano con más libertad. Resulta que el sitio estaba destinado para eso.

La cosa era un cuarto oscuro, la imagen no era del nada agradable, una orgía homosexual, entraba y salían hombres a tocar otros hombres, de todas formas el sito parecía propicio, me jaló por los pantalones y empezó a besarme, yo hice lo propio sobando su concha sobre el pantalón.

Siguió frenética y fue ella quien desabrochó mi pantalón para que saliera mi pene y empezó a acariciarlo, yo sin pensarlo desabotoné su apretado pantalón y con trabajo, los bajé, esto en plena oscuridad, aún de pie y con música que no viene al caso recordar.

Apenas su concha estuvo disponible procedí a empujársela, la pegué de la pared y la señora gritaba, me agarraba, me apretaba, yo chupaba sus tetas, en realidad le babeaba la camisa, pero Marta estaba excitadísima, me dice:

– Ayyyyyyy que rico, uffff, dame más…

Yo por supuesto le daba, me pidió que no le acabara adentro, cuando me estaba a punto de venir, se puso la verga en la boca, chupó y se tragó todo lo que salió de ella.

Luego de eso salimos, en la puerta nos estaba esperando un compañero que estaba haciendo el uso normal de ese cuarto oscuro y nos vio, me dijo que me vio, y eso no se hace…

Luego me enteré que el hecho había sido un espectáculo, varias de las personas de la fiesta habían entrado, me habían visto en acción, cosa que me llenó de un poquito de orgullo.

De Marta no supe nada más nunca, no me atrevía a preguntarle a Carlos y ella no fue más a ninguna fiesta, pero si me la encuentro en el camino, vuelvo y me la tiro, y esta vez no le perdono ese hermoso culito, redondito y respingón.

Comentarios, siempre respondo y estoy dispuesto.

Autor: Heperdidomialma

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Me cogí a mi hermana virgen

Empezó a decir que rico, dame duro, hazme tuya, esto me excitó, esas palabras más las bombeadas hicieron que me viniera al mismo tiempo que mi hermana se venía otra vez, nunca antes me había venido así, derramé abundante leche dentro de la conchita de mi hermana, ella seguía retorciéndose de placer, mientras de su conchita salía abundante leche, no podía creer que la había cogido.

Hola, mi nombre es Juan tengo 23 años, soy delgado mido 1.70 y me encanta el sexo y todo lo relacionado con el, mi hermana se llama Ana tiene 25 años, es muy bonita, tiene bonito cuerpo, es delgada, ella mide 1.60, tiene pechos medianos pero duritos, un gran culito durito y paradito.

Todo empezó cuando un día me puse a leer relatos de incesto y me puse muy caliente, después me puse a ver a mi hermana y noté que estaba muy buena, imaginé varios relatos siendo yo y mi hermana los protagonistas y me causaba mucho morbo haciendo que me masturbara imaginando meterle mi pinga a la conchita de mi hermana.

Ella es muy tranquila hasta la fecha ha tenido solo un par de enamorados y solo se daban besitos, ella era virgen cuando la follé. Yo sabía que ella era virgen y eso me excitaba más, unida a su inocencia en cuanto al sexo me imaginaba enseñándole todo sobre el sexo.

Desde ese momento es decir, desde que la empecé a ver como mujer, empecé a espiarla, trataba de ver cuando se cambiaba de ropa, cuando iba al baño, trataba de rozarla sin que se de cuenta, pero cada día mi deseo crecía y me volvía loco.

Ella era muy descuidada en cuanto a dejarme ver partes íntimas suyas, a veces se subía la blusa de casualidad dejaba ver sus ricas tetitas rosaditas ya que muchas veces no usa brassier, son hermosas, las veía y se me paraba al toque y nuevamente me masturbaba.

Ya no podía más, leía relatos de incesto, entraba a chats y planeé como follarla. Estaba decidido la iba a emborrachar, la iba hacer ver una porno y ya me la follaría.

Un día aproveché que mis papás viajaron y traje un vino, y le dije que probara que era rico, ella nunca había tomado y como confiaba en mi aceptó, le servía bastante y yo me servía poquito, le decía que eso no emborracha, cuando la noté borracha, le dije vamos a ver una peli, ella me dijo vamos, puse una porno, ella la estaba viendo, yo me acerqué y la abracé, ella no decía nada, seguía viendo la peli, me dijo que nunca había visto una película así, y se ponía a preguntarme, sobre el pene me preguntaba si así lo tienen todos, yo le decía que si, eso debe doler, yo le respondía no, eso no duele, eso se siente bien rico.

Conforme seguía la peli le decía que era muy bonita, tratando de no se que, supongo enamorarla, pero ella estaba más pendiente de la peli, de repente me parecía que estaba excitada, así que me dejé de tonterías y le dije que le jugaba cartas a prendas ya que hacía mucho calor, ella aceptó, y logré desnudarla, aunque ella parece que quería desnudarse, y también yo quedé desnudo,.

Una vez desnudos le dije que era muy bonita, que tenía bonito cuerpo, ella solo sonreía, y se notaba acalorada, sin decir nada la empecé a acariciar le daba besitos en la cara, ella seguía sin decir nada, seguí bajando le toqué sus senos, ella suspiraba, mi pene estaba súper parado ya quería reventar, empecé a sobarle su conchita, ella ya gemía, suspiraba, me excitaba mucho escuchar sus gemidos, le decía que estaba muy rica y cosas así, ella solo gemía, de repente se estiró y dio un gran gemido, parece que había terminado, yo continué tocándola a que volviera a ponerse caliente…

Le lamía su conchita, le chupaba las tetas, ella empezó a hablar: -Que rico sigue, sigue, se siente muy rico, yo seguía lamiéndola, le decía que era muy rica, que era la mejor hembra, ella me decía que rico siento, me gusta sigue, quiero que me metas tu pinga, te quiero dentro de mi, quiero sentirte, no podía creer lo que escuchaba, era alucinante escuchar decir eso a mi hermana, después de haberla deseado tanto era como un sueño hecho realidad.

Puse mi pene a la entrada de su conchita que estaba muy lubricada, salían muchos jugos de su concha a la cual la lamía con pasión, me tomaba todos su jugos, sabían riquísimo no desperdiciaba ni una gota, fui metiendo poco a poco mi pene en su conchita, conforme iba metiendo mi pene ella se quejaba de dolor, parecía que ya no quería que se lo meta pero yo la sujetaba fuertemente y seguía metiéndoselo.

Que rico se sentía su conchita apretadita, sentí algo que me impedía seguir entrando, hice fuerza y sentí que algo se rompió, que excitación sentí, le había roto a  mi hermanita, sentí algo caliente que salía era su sangre de haber roto su virginidad, ella se quejaba de dolor, yo estaba súper excitado quería seguir dándole, rompiéndola toda la noche, una vez que entró todo mi pene la empecé a bombear primero despacio, luego más rápido, mientras ella aun seguía quejándose de dolor…

Yo me olvidaba de sus gritos y solo bombeaba, y estaba alucinado con lo rico que se sentía su conchita estrechita, las paredes de su vagina pegadas a mi pene, era muy rico, no sé cuanto tiempo estuve bombeando sin parar, hasta que escuché que mi hermana gemía de placer, sentía que le gustaba.

Empezó a decir que rico, si que rico, dame duro, sigue así, hazme tuya, solo tuya, esto me excitó muchísimo, esas palabras más las bombeadas hicieron que me viniera al mismo tiempo que mi hermana se venía otra vez. Que rico, nunca antes me había venido así, parecía que me desmayaba, derramé abundante leche dentro de la conchita de mi hermana, ella seguía retorciéndose de placer, mientras de su conchita salía abundante leche yo la contemplaba y no podía creer que la había cogido.

Estuvimos recostados uno a costado del otro un rato, luego sentí que mi hermana se levantó de la cama y sin decir nada salió de la habitación, yo tampoco le dije nada, me quedé recostado hasta que me quedé dormido.

Al día siguiente me sentía mal de lo que había pasado, por un lado había satisfecho mi deseo, pero ahora las cosas no iban a ser igual con mi hermana, no sabía que iba a hacer, supongo que lo mismo le pasaba a mi hermana. Ese día traté de no encontrarme con mi hermana, creo que ella también trataba de hacer lo mismo.

Pasaron los días yo traté de hablarle pero ella no dejaba que le hablara, se notaba molesta, no me dirigía la palabra, pasó más o menos un mes hasta que ella me volvió a hablar, pero no hablamos de lo que había pasado, nunca, ninguno de los dos lo intentó, pero ya nada volvió a ser lo mismo entre nosotros.

Autor: Tuangelbengador

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