Memoria USB perdida

Aquella semana no encontraba mi memoria USB por ningún lado. La había buscado por todos los sitios donde podría estar, pero nada. No me preocupaban tanto los 10 € que costaba el aparato como el contenido que tenía dentro. Estaba sin trabajo, y tonto de mí allí tenía entre otras cosas que había ido acumulando con el tiempo, mi currículo vitae. Me daba una pereza enorme volver a redactarlo.

Era viernes, y me encontraba sólo en casa mientras que mi novia Sara trabajaba. Navegaba por un famoso portal de búsqueda de empleo cuando de repente recibí un e-mail que decía esto:

Hola no nos conocemos pero me he encontrado algo que creo k es tuyo. Para saber que es tuyo dime si has perdido algo y k tenia

Sorprendido, en seguida se me encendió la bombilla. ¿Sería mi USB? No perdía nada por intentarlo. Le contesté diciéndole:

Hola!

He perdido una memoria USB de 8 GB de color verde. Dentro tenía muchos archivos entre los que estaba mi curriculum vitae, de donde seguramente habrás sacado mi e-mail. Estoy dispuesto a darte 20 € si me lo devuelves todo por favor.

Gracias por ponerte en contacto conmigo,

Luis.

El chico no tardó en contestarme y quedamos ese mismo día, después de comer, en mi casa.

Con algo de retraso, el portero sonó y al poco tiempo el chico estaba en la puerta. Se presentó como “Isma” y entró. Era jovencito, de entre 18 y 19 años frente a los 10 más que tenía yo.

Le agradecí su buena fe, y le pregunté si no le importaba que comprobara que el USB era el mío conectándolo al ordenador.

Al conectarlo, en seguida me di cuenta que era el mío. Navegué un poco por las carpetas y me alegré cuando encontré mi currículo. Isma me confirmó que había mirado un poco por los contenidos para ver si podía devolver el USB a su propietario o propietaria.

ISMA: me he sorprendido con algunas de las cosas que he encontrado.

LUIS: ¿sí? ¿cómo qué?

Isma puso cara sorprendida y empezó a reír.

ISMA: ¿de verdad que no lo sabes?

LUIS: no sé… A ver, enséñamelo.

Con reticencia, Isma navegó por los subdirectorios y llegó a una carpeta en la que había varias imágenes. Eran fotos de mi novia Sara, de 27 años.

En la primera foto se podía ver a Sara frente a la cámara vestida con una camiseta y unos piratas.

En la segunda, de espaldas, estaba en ropa interior marcando un tanga en su culito blanco y perfecto.

En la tercera estaba de frente, en ropa interior, y con un dedo en los labios.

En la cuarta, sin sujetador, estaba de frente y se tapaba sus pequeños pechos turgentes con una mano.

En la quinta y última estaba desnuda, a cuatro patas con el culo en pompa de lado.

Me quedé de piedra. Isma me dijo sonriendo:

ISMA: ¿es tu novia? ¡Está buenísima!

LUIS: ss… sí.

Recobre un poco la compostura.

LUIS: ¿te han gustado las fotos?

ISMA: ¡ya lo creo! Viendo esas fotos tenía una motivación extra para devolver el USB.

Los dos nos reímos rompiendo la tensión.

LUIS: Las fotos se las hizo ella misma este verano cuando fue al pueblo de sus padres. Como estuvimos una semana sin vernos, me envió estas fotos para pensara en ella.

ISMA: ¿y lo hiciste?

LUIS: joder, vaya, menudas pajas me hice. Ya no me acordaba que las tenía en el USB.

ISMA: así también las he podido disfrutar yo.

LUIS: j aja ja. Seguro que las has disfrutado y te has hecho un buen pajote con ellas.

ISMA: pues sí. Si me hubiera abierto ella la puerta, creo que me habría puesto palote.

LUIS: j aja ja. Pues en unos minutos vendrá ¿quieres conocerla?

ISMA: ¡vale!

Nos tomamos una cerveza hasta que llegó Sara de trabajar. Se sorprendió al ver un desconocido y le expliqué (sin entrar en más detalles) que se había encontrado mi USB y me lo había traído. Le dio las gracias y se quejó de lo despistado que yo era. Le dimos 20 € y se fue.

Ya solos, mientras mi novia se ponía ropa más cómoda le expliqué aquel chico había visto las fotos que ella me envió en verano y que esa había sido una de las principales motivaciones para devolver el USB. Al principio Sara pareció enfadarse. Poco a poco comenzó a hacer más preguntas:

SARA:  ¿y qué te ha dicho de las fotos?

LUIS: que estás buenísima.

SARA: j aja ja. A ver, déjame verlas, que no me acuerdo.

Las vimos en el ordenador y me dijo:

SARA: joder, me ha visto casi desnuda. ¿No estás celoso?

LUIS: no. Me ha dado morbo y todo. Seguro que te ha desnudado con la mirada cuando has entrado.

SARA: ya lo creo. Parecía jovencito, seguro que se ha pajeado con las fotos.

LUIS: sí, me lo ha dicho.

SARA: creo que no deberías haberle dado 20 €. Ver las fotos ya has sido bastante pago je je je.

LUIS: tengo su e-mail por si quieres decirle algo.

SARA: pues sí, mira tú por donde.

Hola soy Sara la novia de Luis el que perdió el USB. Estoy escribiéndote este email con mi novio, que me ha contado lo de las fotos que has visto y lo bien que te lo has pasado con ellas y que encima te has llevado 20 € por devolver el USB. No me parece bien y no es justo, porque me has visto con poca ropa y nosotros a ti no. Espero que pienses en ello. Sara.

Lo enviamos y estuvimos hablando un poco. Al poco rato recibimos un email de Isma:

Hola Sara. Siento haber hecho como si nada cuando te he visto pero me daba vergüenza y tenía miedo de empalmarme nada más verte. Tienes razón y no es justo asi que te envio estas fotos. Un beso guapísima.

En el e-mail había adjuntas tres fotos: en una salía Isma sin camiseta marcando abdominales, en otra en calzoncillos y en la última con una polla bien gorda al aire y en erección.

SARA: ¡vaya pollón tiene el nene! Coge la cámara cariño, que vamos a contratacar.

Sara se fue un momento al cuarto y volvió totalmente desnuda. Le hice una foto y se la enviamos a Isma.

Mi chica se vistió y nos fuimos a hacer la compra. Hicimos la cena, cenamos, vimos la tele y antes de acostarnos miramos el correo. Había un correo de Isma.

En el e-mail no había texto, sólo una foto en la que se veía la última foto que le habíamos enviado de Sara en pelotas, su polla y una corrida enorme encima de la foto.

Ambos flipamos y aquella noche follamos excitados como animales.

La semana siguiente no supimos nada de Isma hasta el sábado. Sara había quedado con unas amigas para salir de marcha y yo me había quedado sólo en casa. Aburrido me conecté al Messenger y me encontré a Isma conectado. Estuvimos bromeando un rato y le dije que estaba de rodríguez, que Sara me había dejado solo en casa. La conversación fue la siguiente:

ISMA: no te da palo que otros intenten ligársela?

LUIS: qué va, confío en ella. Qué se lo pase todo lo bien que quiera.

ISMA: jajajaja. A ver si voy a tener que salir yo de marcha para encontrármela…

LUIS. Tú mismo, ya te he dicho por dónde salía.

ISMA: qué va, seré buen chico. Hoy mis colegas no querían salir y también estoy tirado.

LUIS: ¿por qué no te vienes y nos hacemos unos cubatas en casa?

ISMA: venga va, todo sea porque me invitas. En 1 hora estoy allí.

Había pasado cosa de una hora y media y estaba empezando quedándome dormido hasta que de repente llegó Isma.

LUIS: ¡hombre, ya era hora!

Pusimos la tele y nos hicimos unos cubatas. Al principio hablábamos poco, pero a medida que el alcohol hacía efecto nos íbamos soltando más y pronto nuestras carcajadas llenaban la casa.

ISMA: Luis tío ¿le gustó a Sara la última foto que le envié?

LUIS: ¿qué si le gustó? ¡Joder tío! Esa noche follamos como conejos de lo cachonda que se puso.

ISMA: ¡qué suerte cabrón! Yo me tuve que conformar con una paja.

LUIS: ya, ya. Seguro que no fue la única.

ISMA: la verdad es que no. Aunque también me he hecho otras recordando las fotos aquellas de tu USB.

LUIS: ¿sí? ¡vaya memoria! ¿Te gustaría verlas ahora?

ISMA: ¡ya estás tardando!

Fuimos hasta el cuarto del ordenador y en seguida busqué las fotos; las copié en un CD regrabable y las puse en el comedor. Sentados en el sofá, en cuanto las puse enla tele, Isma no paró de decir lo buena que estaba mi novia y empezó a tocarse el paquete por encima de la ropa.

LUIS: cáscatela si quieres hombre. Estoy seguro que si se lo cuento mañana a Sara, se pondrá bien mojadita.

Isma se bajó los pantalones, y sin quitarse los calzoncillos empezó a masturbarse lentamente con la mano metida dentro de su prenda interior.

LUIS: me voy a ir a buscar la cámara. Si lo grabo, ya será la leche. Aguanta hasta que vuelva ¿vale?

ISMA: vale tío.

Mientras buscaba la cámara en unos cajones, sonó la puerta de entrada al abrirse. Era Sara. Fui hasta allí y me la encontré bastante bebida.

SARA: mishhh amigasss se han rajado y hemos terminado pronto. No me ha dado tiempo a que… se me bajen los cubatas.

Medio trastabillando con los tacones se fue hasta el salón donde se encontró con Isma con la mano metida en los calzoncillos.

SARA: ¡anda! ¿qué hacíais vosotros? ¿No os habréis hecho gays verdad?

Isma, con su polla erecta y bien agarrada bajo el calzoncillo se quedó mirándola de arriba abajo sin saber qué decir.  Sara lucía un vestidito negro muy corto que dejaba los hombros al descubierto y un buen canalillo. El vestido estaba un poco destartalado y podía vérsele un poco de sujetador con encaje, también de color negro.

SARA: ahhhh, ya veoooo. Ahora lo entiendo todo. Os la ibais a cascar con mis fotos ¿eeeeeh?

ISMA: yo, yo… yo ya sabes que ya lo he hecho en mi casa pensando en ti.

Mi novia se sentó en el sofá al lado de nuestro joven amigo. Se quedaron mirando fijamente.

SARA:  ¿estás nervioso?

ISMA: sí…

SARA: bueno, seguro que no es la primera vez que estás con una chica.

ISMA: No, aunque con las dos que he estado… ya sabes, eran más de mi edad y no tenían mucha experiencia.

SARA: ¡¿Me estás llamando guarra?!

ISMA: ¡no, no! No te ofendas. Es sólo que la experiencia que tengo es muy básica y me da miedo no estar a la altura.

Isma puso una mano en la espalda de ella y otra en su abdomen. Sara colocó una mano en la espalda de él y otra en el pecho.

SARA: ¿a la altura? – miró al paquete del chico, donde se descubría el bulto que ocultaba una erección. – Creo que por allí abajo estás alcanzando altura.

Sus cabezas se acercaron lentamente y Sara dio el último paso saltando hasta los labios de Isma y devorándolos.

Isma contra atacó besándola, casi comiéndosela. La mano que tenía sobre su abdomen subió hasta sus pechos y los acarició suavemente. Apretó un poco más su mano y le bajó el vestido dejando su precioso sujetador con relleno a la vista. Sara le desabrochó los botones de la camisa cuando las acometidas de él contra la parte que su sujetador no tapaba se lo permitían. Sara le acarició el musculoso pecho y decidí irme a por la cámara para grabar aquel momento.

Cuando volví, ambos estaban besándose llevando tan solo los calzoncillos y el tanga respectivamente. Sara estaba casi tumbada bocarriba en el sofá y con una mano, con apenas la punta de los dedos, acariciaba el paquete del chico por encima de su prenda íntima. Él por su parte la besaba con pasión y frotaba sus dedos contra su tanguita.

No perdí el tiempo y me puse a grabar.

Isma se lanzó a comerle los pezones y Sara aprovechó para buscar hábilmente y extraer el pollón del joven de su calzoncillo. Le acarició el prepucio con la punta de los dedos, masturbándole de una forma muy delicada.

El chico se echó para atrás y se quitó el calzoncillo, momento el cual Sara aprovechó para sentarse en el sofá y agarrar aquel miembro erecto. Sara se puso de rodillas en el sofá y acercó sus labios a aquel pene. Con la punta de su lengua dio lengüetazos sobre el prepucio de Isma, que suspiraba con pasión. Su lengua se deslizaba por todos los lados de aquella punta hasta que sin avisar se metió todo el prepucio en la boca.

Sara se la mamaba lentamente, metiéndose todo el pene que podía dentro de la boca. De vez en cuando se la sacaba de la boca y jugaba con la puntita de su lengua sobre su capullo. Ella le sacó la lengua y empezó a dar golpecitos con aquella cabeza genital encima; se la metió en la boca y su mejilla mostró el bulto al tenerla dentro. Se la sacó, la cogió al revés, y tras agacharse un poco empezó a chuparle los testículos: primero a lametazos aleatorios y luego metiéndose sus pelotas enteras, una después de la otra, en la boca.

Aquella escena que estaba grabando era sumamente excitante. No pude evitar empezar a masturbarme, lo cual perjudicó a la calidad de la grabación por los temblores ocasionados. Me acerque a Sara y le acaricié una nalga, totalmente visible en aquel pequeño tanga negro.

SARA: ¿te lo estás pasando bien cariño?

LUIS: ufff. Mira como tienes al pobre chico, haciendo esfuerzos por no correrse. Seguro que está deseando follarte ya.

SARA: ¿Es verdad Isma?

ISMA: ahora mismo te la metería hasta los huevos…

SARA: ¿sí? ¡Pues no lo harás!

Mi novia empujó al chico para que quedara tumbado boca arriba. Lentamente, con movimientos felinos, se encaramó encima de él. Movió su cadera contra el cuerpo de Isma rozando con sus labios inferiores aquel pene erguido. Sara cogió aquella polla con delicadeza y dijo:

SARA: ¡quien se la va a meter hasta los huevos seré yo!

Empujó con su cintura y se introdujo todo aquel falo dentro de su pequeño y húmedo coñito.

Empezó a cabalgar lentamente y de vez en cuando se paraba, metiéndosela toda y contoneándose para notarla mejor en su interior. Isma suspiraba, gemía y bufaba sin parar, disfrutando del momento.

Di vueltas y grabé desde distintos ángulos.

SARA: ¿qué? ¿Encuentras la mejor toma?

LUIS: de frente se vería todo mejor.

Dicho y hecho. Sara se levantó y se sentó sobre Isma dándole la espalda. Yo, justo en frente, podía ver el cómo entraba aquel miembro sin parar en el coñito abierto y baboso de mi novia. Isma le agarró el culo, y empezó a follársela haciéndolo subir y bajar. Las tetitas de mi niña saltaban como pañuelos agitados al viento. Hice zoom sobre su cara y sus ojos entrecerrados y boca abierta llena de gemidos me puso aún más cachondo.

ISMA: ¿podemos cambiar de postura?

SARA: ¡claro que sí guapísimo! ¿Cómo quieres?

ISMA: a cuatro patas.

Sara se colocó en aquella postura rápidamente, con su turgente culito en pompa.

SARA: venga ¡fóllame!

Isma le sobó el culito y se la metió. Empezó a follársela lentamente mientras la acercaba y alejaba de sí agarrándola por las caderas. Me coloqué justo en frente para grabarlo mejor.

En un momento dado, sin avisar, Sara agarró mi pene y empezó a chupármela.

LUIS: ufff, para o me correré. Ahora me toca a mí.

Nuestro invitado se retiró a un lado, y yo, sin soltar la cámara me puse a follarme a mi novia. Mi polla entró con facilidad y la cueva que la acogió estaba muy húmeda y caliente. Aquello era un volcán. Follamos con frenesí y grabé como pude escenas de mi polla entrando, alternadas con su espalda.

Cambiamos de postura, me tumbé boca arriba y Sara se encaramó como una amazona. Empezó a cabalgarme como un jinete salvaje. Isma se acercó rabo en mano y a través de la pantalla de mi cámara pude ver a Sara sonriendo y  chupándosela.  Jugueteé con sus tetas mientras ella no paraba de chupársela a nuestro amigo.

Cambiamos de postura e Isma volvió a follársela a lo perrito mientras ella me la chupaba a mí.  No duramos mucho así porque de repente yo, en un arrebato, le di la cámara a Isma, ayudé a Sara a darse la vuelta y me lancé sobre ella como un león sobre una gacela; le abrí las piernas y empezamos a follar como locos en aquella postura. De reojo pude ver cómo Isma nos grababa con la cámara mientras que mis acometidas eran cada vez más fuertes.

Sara gemía muy fuerte y se agarraba a las sábanas cerrando los puños mientras que yo le agarraba las piernas y la perforaba como un berbiquí. Cuando no aguanté más, me la saqué, y entre fuertes gemidos empecé a correrme sobre el coñito de mi chica.

Me aparté y pude ver cómo Isma estaba cascándosela, sin soltar la cámara, mirando a Sara  con la boca abierta.

SARA: venga ven, que te vas a correr como seguro que tus amiguitas no te han dejado…

El chico se acercó y Sara no perdió el tiempo y, sentada en el sofá, empezó a hacerle una mamada de olimpiada. Desde el visor de la cámara se podía ver un primer plano de mi chica chupándosela a aquel chico.

ISMA: para, para, que me voy a correr…

Sara sonrió y no paró. Al poco tiempo el chico empezó a gemir cada vez más fuerte, y con un sonido desgarrado soltó su primer chorro de semen. Sara se la sacó antes de que se corriera dentro de su boca, y aquel disparo golpeó contra sus labios superiores, cayó, resbaló por la cara y terminó en el sofá. El siguiente chorro le cortó la cara y llegó a mancharle el pelo y el resto fueron golpeando contra los labios y lengua de mi chica y resbalando en una estalactita seminal hasta el suelo. Cuando terminó, Sara se la metió en la boca y se la sacó tras darle un buen chupetón que hizo gemir con pena a Isma.

Sara y yo nos fuimos a dormir e invitamos a nuestro amigo que lo hiciera en el sofá. Aquel fin de semana fue muy especial, todo gracias a la memoria USB que yo había perdido, pero el siguiente fue más tremendo aún…

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Mi prima se aprovechó de mí

Cuando tenía 18 años, tuve bastantes experiencias sexuales interesantes, no obstante hay una que con sólo recordarla me pongo cachondo.

Aquel verano, mi prima Rocío estaba bastante cabreada. Sus padres no la dejaban ir sola a un festival de música que a ella le hacía mucha ilusión. Argumentaban que era muy joven.  Y es que pese a tener  18 años, aparentaba menos por su aspecto inocente, delgadez y poco pecho. En una comida familiar me lo contó todo, e incluso derramó alguna lagrimita. Enfadado por tal injusticia, la animé diciéndole que intentaría convencer a sus padres.

Estos fueron intransigentes. Mi buena obra iba a ir en mi contra porque su padre dijo: “si al menos tú fueras con ella nos quedaríamos más tranquilos”. “¡Pero si a mí no me gusta ese tipo de música!”, protesté. “Sí, porfa porfa porfa. Vamos, vamos, vamos”, insistió Rocío.  Acorralado, no me quedó más remedio que aceptar.

Mis tíos, confiados en mi aspecto de chico responsable, me dieron las llaves del apartamento de veraneo que tenían cerca de donde se celebraba el festival para que pasáramos allí la noche y así no tuviéramos que estar, según palabras de ellos, “vagabundeando por ahí”.

Mi prima y yo, tras un viaje en autobús en el que ella sólo me hablaba del festival, llegamos al apartamento. Nos duchamos por turnos, y nos preparamos para aquella noche.

Desganado, me vestí para la marcha de aquella noche y esperé a que Rocío estuviera lista.

LUIS: venga prima, que sino no nos dará tiempo de ir a cenar.

ROCÍO: ya voy, ya voy. ¡Casi estoy!

Cuando rocío apareció, me quedé de piedra. Sacaba partido a su delgadez luciendo piernas con una mini falda de infarto. En la parte de arriba vestía un top anudado al cuello. Pude imaginar que bajo aquel top escondía un sujetador con relleno de los que alzan el pecho, porque sus tetas parecían el doble de grandes y mostraban algo de escote. Silbé.

ROCÍO: ¿voy guapa? ¿qué te parece?

Me quedé mirándola… su piel bronceada y su larga melena azabache y aquella mirada inocente me dejaron mudo.

Tras cenar una hamburguesa nos fuimos al festival de música. Pasamos sin que nos pidieran identificación, y una vez dentro nos fuimos a tomar una copa. A Rocío se le veía feliz y radiante, mientras que yo estaba incómodo por aquella música que no me gustaba. En seguida acabamos la copa nos fuimos a bailar. Rocío me animaba, pero yo estaba cansado nada más llegar. Me fijé en que más de un tío no le quitaba el ojo a mi prima. Se lo comentó, y se rió de forma coqueta.

LUIS: ¿tomamos otra copa?

ROCÍO: ¡qué dices! Si acabamos de llegar a la pista… ¿Por qué no vas tú? Yo estaré cerca para que no nos perdamos.

LUIS: ¿y si nos perdemos?

ROCÍO: nos vemos en la puerta de los baños.

Más tranquilo, apuré una copa. Mientras lo hacía, no perdí ojo en mi prima. Algunos chicos se le acercaban y ella pasaba olímpicamente de ellos. Otros más atrevidos entablaban conversación con ella. Hubo uno más espabilado que le debió de caer bien, y bailaron juntos. Cada vez más cerca, hasta que éste empezó  a besarle el cuello. Mi prima se dejaba hacer, y no tardaron en enrollarse. Hablaron brevemente, y mi prima vino a verme.

LUIS: te lo pasas bien ¿eh?

ROCÍO: ¡tú también tendrías que ligar un poco primo!

Nos tomamos una copa juntos y ella me dijo que quería ir a bailar a las plataformas. La estuve vigilando un rato mientras que bailaba como una verdadera gogó hasta que tras pasar por delante de mí un grupo de gente, la perdí de vista. Empecé a ponerme nervioso, y  a la media hora me fui a buscarla a los baños.

Al llegar allí, cuál fue mi sorpresa al ver a mi prima liándose con otro. Se daban el lote de forma apasionada y el chico (bastante mayor que ella) le manoseaba el culo con lujuria. Mientras se besaban me di cuenta de que Rocío le estaba tocando el paquete por encima de la ropa. En un momento dado ella me vio, y tras guiñarme un ojo me señaló la barra para que fuera allí.

Estupefacto y nervioso, calmé mis nervios con unas copas más. Intenté ligar con un par de chicas, pero mi estado cada vez más etílico las espantó.

Pasó el tiempo, y me costaba mantenerme en pie, por lo que me senté en un taburete. No sabía ni qué hora era, hasta que llegó mi prima.

ROCÍO: uhhh, vaya pedo has cogido. – Le sonreí tontamente.

ROCÍO: venga, vámonos a casa, que ya has tenido suficiente.

LUIS: lo siento primita.

ROCÍO: no, no. Si yo estoy cansada, te venía a buscar para irnos.

A trompicones, salí del recinto y cogimos un taxi para llegar al apartamento.

ROCÍO: gracias por acompañarme y conseguir que me dejaran venir primo.

Tras esto, me dio un lento beso en la mejilla.

Llegamos al apartamento y mientras que yo esperaba sentado en una silla, Rocío abrió el sofá cama para que yo pudiera dormir la mona.

Me tumbé boca arriba y ella se empezó a reír. No estaba seguro dado mi estado, pero creo que ella también iba un poco borracha.

ROCÍO: venga, date la vuelta, no sea que te duermas y asfixies así.

Me ayudó a darme la vuelta y me empezó a quitar la camiseta para poder dormir.

ROCÍO: venga, tienes que quitarte todo esto para poder dormir.

Metió sus manos bajo mi camiseta y fue subiendo hasta dar con mis pezones. Un escalofrío recorrió mi cuerpo mientras ella se reía.

ROCÍO: te ha gustado ¿eh?

Empezó a jugar con mis pezones como si fuera la rueda de la temperatura del horno. Me desabrochó el cinturón, y su mero roce hizo que me pusiera en erección.

ROCÍO: uhh, ¿qué tenemos aquí?

Mi prima palpó mi paquete hinchado y continuó quitándome el pantalón. Al liberármelo, cogió la tela de demasiado adentro y también me quitó los calzoncillos, dejando a la luz mi pene duro como una piedra. Se rió de forma descontrolada y se atrevió a tocarlo.

ROCÍO: ¿es por mí que estás así? A ver ahora.

Se desanudó el lazo que sujetaba su top detrás del cuello y lo dejó caer. Se quitó el sujetador y dejó al aire sus pequeñas pero firmes pechos. Mi polla se movió afirmativamente provocando más carcajadas por su parte.

Se quitó su pantalón de forma sexy y dio una vuelta para que me percatara de su tanguita negro.

LUIS: joder prima, ¡cómo estás! – articulé a decir, provocando más risas.

ROCÍO: ya veo, ya veo. Creo que te voy a tener que dar un premio por conseguir que me dejaran venir y por aguantar en el festival.

Tras esto, se arrodilló y cogiendo mi polla con la mano empezó a darle chupaditas. Me miró fijamente a los ojos, y se la metió en la boca chupándomela como yo sólo había visto en películas porno del plus. Intenté tocarle el culo, pero no llegué. Ella se colocó encima de mí, y teniendo su coñito sobre mi cara le manoseé aquel culito perfecto. Ella se contoneó rozando con su tanga mojado mi cara, hasta que le atrapé, y retirándoselo a un lado, empecé a comerle el coñito. Ella gimió muy fuerte de gusto, mientras a mí se me llenaba la cara con sus fluidos vaginales.

Mi prima se levantó, y sentándose en cuclillas sobre mí se apartó el tanga a un lado y se metió mi polla en su coñito. Lentamente se fue metiendo. Notaba con qué facilidad se abría paso en aquella olla candente. Ella era la que se movía follándome cada vez más rápido mientras que yo no llegaba ni a tocarla.

ROCÍO: avísame cuando te vayas a correr ¿vale?

Mi primita la inocente me estaba follando como una verdadera puta. Se inclinó hacia delante y me cabalgó como si quisiera ganar una carrera de caballos. Aproveché la postura para comerle las tetitas y saborearle los pezones.

Se levantó e intenté follarla en la postura del perrito. Me costaba coordinar mis movimientos y terminamos tumbándonos de lado. Empecé a metérsela cada vez más rápido mientras que le apretaba con una mano las tetitas.

Me paré en seco de repente.

ROCÍO: ¿A qué te queda poco para correrte?

LUIS: sí…

ROCÍO: pues túmbate…

Le obedecí y me tumbé boca arriba. Una vez así, mi prima empezó  a mamármela como una loca. Yo cada vez gemía más fuerte hasta que le grité que me corría.

Ella se la sacó en el último momento y mis chorros de semen le impactaron en la cara y en las tetitas.  Ella se rió, y aquello debió ser demasiado para mí, porque al poco me quedé dormido.

A la mañana siguiente, mi prima volvía a ser la tímida chica bajo la bandera “aquí no ha pasado nada”.

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Se follaron a mi señora

Andrea se acercó a Sergio y frotó su culito sobre el pene de mi amigo, el que sin demora, se abrió el cierre, levantó la faldita de mi mujer y empezó a frotarlo ahora sobre la concha depilada de mi mujer, luego mi mujer completamente desnuda y sentada sobre Sergio, comenzó a bajar sobre el pene de Sergio, escuchaba como Andrea se quejaba muy despacio y Sergio le chupaba sus pechos.

La historia que les voy a contar me ocurrió hace algunos meses, y aunque me perturba día a día, recordarme de ella me excita en demasía. Con mi señora nos casamos muy jóvenes, aún lo somos, ella tiene 27 años, yo 28, y siempre que hacemos el amor me encanta que ella me susurre relatos eróticos al oído, como que se lo meten en el bus o que se la chupa al vecino y mi gran sueño era verla con otro hombre, aunque luego de pensarlo un poco me moría de celos.

Pues bien hace algún tiempo me encontré con un viejo amigo el cual vive hace algunos años en Australia, conversamos y lo invité para que esa noche fuera a mi casa a conversar, nuestro hijo además se encontraba donde sus abuelos por lo que no había problema alguno, la verdad es que nunca me imaginé lo que esa noche ocurriría en mi propia casa.

Mi amigo Sergio, así se llama, llegó puntual a las 9:00 de la noche, fuimos a comprar ron y cervezas junto a mi mujer y a los otros dos invitados de esa noche, Alberto y su hermana Inés, vecinos del sector.

Luego de llegar a la casa me di cuenta que Andrea, mi mujer, estaba muy coqueta con Sergio, además esa noche mi mujer lucía más calentona que nunca, traía una faldita muy estrecha y que hacía notar su estrecho pero bien formado culito, unas tanguitas color mantequilla chiquitinas, además se había depilado por la tarde, por lo que su conchita lucía como la de una colegiala, andaba trayendo además una polerita rosada que permitía ver sus pequeños pezones, así me percaté de cómo Andrea miraba disimuladamente a Sergio sin que me yo diera cuenta, lo que no me preocupó mucho en realidad, porque yo sabía que mi mujer, a pesar de sus relatos, y lo caliente que era en la cama, siempre me había sido muy fiel.

Luego de varias copas empezamos a jugar un juego en que aquel que perdía tenía que hacer alguna penitencia a instancia de los otros. Todo iba normal, Inés tuvo que cantar cuando perdió, Sergio bailó y yo tuve que tomarme tres vasos de ron, lo que me dejó más que borracho. Lo cierto que desde ese momento en adelante no me acuerdo de mucho, pero si tengo claro que Alberto e Inés se fueron de mi casa al poco rato por lo que quedamos jugando mi amigo Sergio, yo y Andrea mi mujer, yo en realidad solo a esa altura miraba el juego…

Perdió Andrea, entonces yo, ebrio y como broma solamente le dije a mi mujer que tenía que hacernos un baile sensual a los dos, mi mujer se rió solamente, ya que también había bebido bastante, pero para mi sorpresa dijo que bueno, total, mi amigo se iría en dos días más a Australia y además era solo un baile.

En ese momento cometí el peor error de la noche, bebí una copa de ron entera, lo que me provocó tener que ir al baño rápidamente, luego me acuerdo que Sergio con mi mujer me llevaron del baño, donde quedé tirado en el suelo, me levantaron, me llevaron  al sillón y me dejaron descansar, yo estaba completamente ebrio y semidormido, pero en condiciones de escuchar todo lo que conversaban Andrea y Sergio.

Luego de aproximadamente 15 minutos escuché a Sergio decirle, medio en serio medio en broma a Andrea, mi mujer, que para el próximo viaje tenía que cumplir su penitencia. A lo que mi mujer tímidamente le dijo que igual quería terminar con el juego, entonces me di cuenta que puso música y empezó a bailar, yo a ese entonces estaba más caliente que celoso, y me hice el dormido, entonces Andrea comenzó a bailar, con una luz tenue empezó a mover sus caderas, al principio no mostraba nada, pero grande fue mi sorpresa cuando comenzó a frotarse tímidamente sus pechos y metiendo sus manos por debajo de su faldita, y frente a Sergio, se sacó sus tanguitas, yo creí que era un sueño.

Como estaba bien obscuro no percataron en lo absoluto que estaba despierto, luego Andrea se acercó a Sergio que estaba sentado y frotó su culito sobre el pene de mi amigo, el que sin demora, se abrió el cierre, levantó la faldita de mi mujer y empezó a frotarlo ahora sobre la concha depilada de mi mujer, la que para mi sorpresa no oponía la menor resistencia, luego pude ver como ahora mi mujer completamente desnuda y sentada sobre Sergio, comenzó a bajar sus caderas lentamente sobre el pene de Sergio, escuchaba además como Andrea se quejaba muy despacio y como, poco a poco, Sergio desnudaba la parte superior de Andrea y le chupaba sus pechos pequeñitos.

Luego observé como se lo metió ya que me daban la espalda, él sentado y ella arriba, pude ver claramente como mi amigo penetraba a mi mujer con su gran pene, desde chico lo molestaban por el tamaño de su verga, escuché también como mi mujer casi llorando le susurraba que se lo metiera hasta el final y como luego de acabar, se agachó y le chupó el pene a Sergio hasta que este también dio un fuerte alarido, lo peor es que Andrea siguió chupándoselo por unos minutos como una perra sin señales de hastío, cuestión que me encabronó aún más.

Luego de esta escena mi mujer corrió al baño, Sergio me llevó a la cama, lógicamente que yo me seguía haciendo el dormido, y luego siguieron conversando como si nada.

Mi amigo se fue a dormir en el sillón y mi mujer se acostó a mi lado en nuestro dormitorio, yo estaba más caliente que nunca y con mi ebriedad no asimilaba la realidad, luego de acostarse Andrea y de dormirnos por un rato, desperté sobresaltado, ya un poco más lúcido pero borracho todavía, me di cuenta que Andrea no estaba, entonces silenciosamente fui al living de la casa, me agaché y pude ver claramente como, mi gran amigo, nuevamente penetraba a Andrea, esta vez por su estrecho culito, y como esta se quejaba silenciosamente, lo peor es que estuvieron como 20 minutos y Andrea, imaginando que yo dormía profundamente, lloraba de placer.

Al otro día todo fue normal le pregunté a Andrea que había sucedido, ella me contestó que luego que me fueron a recostar Sergio se había ido a casa de sus tíos. Desde ese día cada vez que estoy caliente, me recuerdo de cómo se lo metieron a mi mujer y con sentimientos encontrados espero que mi amigo vuelva pronto.

Autor: Sempronio

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Lo que me tocó vivir

Veo salir una gran verga, considero tres veces más grande que la mía, se la colocó en medio de sus nalgas y se la dejó ir de un solo golpe, mi novia pegó un gemido lo suficientemente fuerte como para despertar a cualquiera, ni se percataron que yo hubiera despertado, ella empezó a mover las caderas como nunca la había visto y a disfrutar del hermoso trozo de carne que tenía adentro.

Me ha costado mucho escribir este relato y espero que logre describir lo que me tocó vivir y sentir hace un tiempo.

Les contaré que tengo 40 años, un poco robusto, de 1.60 de estatura. Mi historia comenzó cuando conocí a Liz una mujer de mi misma edad, bajita de muy buena presencia algo rellenita, pero con una cintura de quinceañera, con unos pechos hermosos, de piernas bien torneadas y un trasero descomunal. Nuestra relación amorosa se inició a la semana de conocernos, le llevé a conocer mi apartamento y este se convirtió en nuestro nido de amor, logramos entendernos muy bien y disfrutábamos del sexo casi todos los días.

Al poco tiempo me presentó a parte de su familia incluyendo a su hermana mayor con quien compartían reuniones con cierta frecuencia. También resulté amigo del esposo de la hermana, un tipo alto corpulento quien le gustaba mucho las fiestas, bailar y beber. De esta cuenta cada fin de semana visitábamos a su hermana donde siempre éramos bien recibidos con música y por supuesto un trago de licor y fiesta para toda la noche.

Lo que me ocurrió fue en una de estas fiestas de fin de semana. Llegamos como era ya costumbre y encontramos la fiesta en lo mejor, el cuñado de mi novia estaba bebiendo con tres amigos más y al verme fui recibido con un vaso de whisky, mi novia saludó a los amigos de su cuñado y pude notar que eran amigos de antaño, uno de ellos Jaime un tipo de piel morena, más alto que el cuñado medio mal encarado, bastante corpulento la invitó a bailar y yo me senté a la par de los demás a beber y comentar un poco de fútbol y política.

He de comentarles que yo andaba un poco indispuesto pues el día anterior había asistido a una cena de negocios y la comilona de carnes había sido algo excesiva por lo que por la mañana había tenido que recurrir a tomar laxantes y demás cosas para tratar de normalizar mi digestión. Al tomarme el primer trago me sentí mareado, pero no le presté mayor importancia, a lo que si le presté mucha atención fue al ver a mi novia que ya se había quitado el abrigo. Llevaba una blusa blanca semi transparente con un sostén bastante ligero que permitía apreciar en todo su esplendor sus hermosos pechos así también sus morenos y grandes pezones los que parecían dos uvas deseosas de ser mordidas y una falda corta negra de licra bien tallada que le marcaban muy bien sus torneadas piernas así como le hacían lucir su hermoso trasero.

Yo traté de no beber mucho pues sabía que podía marearme con facilidad, fue pasando la noche y mi novia siguió bailando con los amigos de su cuñado con quienes como les cuento ya eran conocidos de algún tiempo, pues no puse mayor atención a pesar que Jaime ya con los tragos al bailar se le pegaba mucho. En uno de estos bailes no faltó también que el cuñado bailara con ella y también la pegara a su gusto y antojo. Cuando volvió de bailar con el cuñado noté que ya estaba un poco alterada por los tragos tomados. El cuñado se acercó y me dijo que me miraba muy tomado y que lo mejor sería que me recostara un poco, me ofreció un pequeño apartamento que tiene al final de la casa y mi novia me animó a que me fuera a recostar para que me pasara un poco la borrachera.

Ella me llevó al apartamento y me acosté pues si me sentía no tanto borracho como indigesto. Mientras me dormía mi novia continuaba balanceándose al compás de la música. Había luna llena y el apartamento tenía una ventana donde se podía observar la fiesta, por lo que no hubo necesidad de encender la lámpara de la habitación. Yo traté de dormirme, pero me fue imposible por el mismo malestar estomacal que tenía. Con los ojos medio abiertos observaba a mi novia viendo desde la ventana como bailaban los demás llevando el ritmo moviendo las protuberantes caderas al compás de la música.

Creo haberme dormido por un instante cuando escuché unos gemidos muy suaves, al abrir los ojos veo a mi novia sentada en un banco alto viendo hacia la ventana con la blusa medio abierta con una mano masajeándose los pechos, con la falda subida y con la otra mano tocándose la panocha. Al verla así de excitada intenté levantarme de la cama para calmar su calentura cuando escuché unos pasos que se acercaban a la a habitación, ella de inmediato se bajó del banco y se pegó a la ventana medio ofuscada. Se abrió la puerta de la habitación y apareció el cuñado quien entró muy sigiloso, se acercó a ella y le preguntó al oído como me encontraba, ella le respondió también muy quedo y algo enfadada, duerme como un lirón y se volvió a pegar a la ventana para continuar observando la animada fiesta, supongo para evitar que el cuñado viera que la blusa estaba medio abierta.

Este me dio la impresión que se retiraba de la habitación, cuando de pronto caminó de regreso y se paró detrás de ella, por lo alto pudo observar la blusa medio abierta y le dijo al oído, que estabas haciendo traviesa, ella emitió una sonrisa nerviosa y recostó su cabeza en el pecho del cuñado, quien no vaciló en tomarle los pechos con las dos manos y pegarle la verga en el culo, ella respondió con un aaaaahhhhhhh… Este le empezó a besar el cuello y le terminó de abrir la blusa, le subió el sostén saliendo sus hermosos pechos deseosos de ser mancillados. Me quedé paralizado de ver lo que estaba pasando, por mi mente en un segundo pasó de todo, como era posible que aquella mujer que yo la consideraba mía, se estaba entregando sin ningún tipo de pudor, me sentí insignificante al observar el tamaño del cuñado realmente a la par de ella se veía como un gigante, no me animé a levantarme, me quedé quieto observando a ver hasta donde llegaban estos dos inconscientes.

Mientras yo pensaba de todo, el cuñado seguía con lo suyo, le subió la falda hasta la cintura y le bajó la tanga hasta las rodillas, en ese momento dejé de pensar y se borró de mi mente todo tipo de conceptos morales, realmente estaba disfrutando al ver el hermoso culo de mi novia deseando ser perforada, este no la hizo esperar más se desabotonó el pantalón y voy viendo salir una gran verga, considero tres veces más grande y gruesa que la mía, se la colocó en medio de sus hermosas nalgas, la tomó de las caderas para levantarla y se la dejó ir de un solo golpe, mi novia pegó un gemido lo suficientemente fuerte como para despertar a cualquiera, ni se percataron que yo hubiera despertado, ella empezó a mover las caderas como nunca la había visto y a disfrutar del hermoso trozo de carne que tenía adentro.

La estuvo bombeando por unos quince minutos haciéndole pasar sus grandes manos por todo el cuerpo terminando siempre con un masaje a su descomunal culo. No se cuantas veces terminó ella, lo cierto es que se miraba como en trance no paraba de gemir y entre balbuceos le decía dame…

Dame más… Dame más. Lo único que deseaba era que la siguieran perforando. Por un momento se detuvo el cuñado y le susurró al oído, quieres que nos ayude Jaime, ella toda agitada y sin perder el ritmo le respondió, llámalo por favor dile que me hace falta que vengaaaaaaaa… este se agachó a tomar el teléfono celular del pantalón, el que a estas alturas ya se encontraba tirado en el suelo y con voz muy queda le dijo al amigo, Jaime ven, necesitamos tu ayuda.

En cuestión de segundos vi entrar todo sigiloso al moreno quien al ser invitado llegó por su parte del manjar que su amigo estaba disfrutando, este se sentó en una especie de diván enfrente de mi novia y le empezó a dar una increíble mamada de pechos…

El espectáculo había llegado a una especie de película pornográfica barata, el moreno se despojó de sus ropas, realmente era un tipo grande, este se recostó en la pared y tomó a mi novia de las manos y esta sin mayor esfuerzo se subió en él, también se manejaba un miembro de película el que no tardó en desaparecer en la panocha de mi novia que no parecía tener ningún tipo de límites.

El moreno la recostó en su pecho mostrando un espectáculo fenomenal, esa gran verga que entraba y salía de la raja de mi novia. El cuñado no pudo resistir de ver aquel hermoso culo pidiendo ser sodomizado se acercó y le empezó a meter los dedos a mi novia en el culo, ella estaba realmente para que le hicieran lo que quisieran, solamente decía, dámela, dámela, dámela, allí es donde la quiero.

Este continuó metiéndole los dedos en el culo hasta que el orificio dio de si, se medio arrodilló y le empezó a meter la verga, increíble realmente ese hermoso culo que creía mío estaba hecho para esas grandes vergas. La pasaron clavando como unos veinte minutos más, entre gemidos, jadeos y frases como, ya teníamos rato de no gozarte… como estás de rica… Ese noviecito tuyo no te debe de alcanzar… sólo con ustedes me siento llena… Aaaaahhhhhhh…

Cada uno terminó por su cuenta, el primero fue el cuñado quien se levantó, se vistió, le dio un beso en el culo y se marchó. El moreno la cogió por unos minutos más, terminó, la recostó sobre el diván, se vistió, le dio un último beso en la boca y también se marchó. Ninguno de los tres se cercioró si yo estaba despierto o dormía. Mi novia se quedó por unos minutos descansando pues todavía se oía agitada, se vistió y se recostó al lado mío. A los minutos estaba durmiendo como un ángel.

Sin chistar palabra el siguiente día la llevé a su casa, allí di por terminada nuestra relación. Me ha llamado muchas veces por mi cambio repentino, ha intentado que la reciba de nuevo en mi apartamento, pero me es imposible siquiera tener una conversación con ella. Lo que si es cierto es que nunca se me va a olvidar lo que viví y sentí ese día.

Autor: el_buscon11

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El Rolo

Comenzó a meter y sacar, como a los cinco minutos me lo sacó y volvió a meterla de un viaje grité, pero él siguió con más velocidad, como a los diez minutos comenzó a bombear dentro de mi culo y mis intestinos, sentí algo caliente, duró un rato lo sacó, se volteó yo tenía la verga parada, me volteé y le digo, José quiero culo, respondió yo soy cacorro y no-marica a mi me gusta meterlo.

La historia que les voy a contar es real, cuando estudiaba bachillerato me hice amigo de un compañero que venia de Leticia Amazonas, éramos tan buenos amigos que al terminar los estudios, él me dijo. Lalo lo espero en Leticia, pues mi casa está a su disposición; como a los seis meses de haber terminado me dio por irme para Leticia, como él me había comentado que allí se podía hacer dinero rápido al llegar lo busqué, él estaba en Cali, con lo poco que llevaba busqué una pieza, como a los quince días de estar allí me encontré con un amigo de mi padre, este señor tenía una gran cantidad de gallos finos o de pelea, le comenté que estaba sin trabajo, me dijo pues ayúdame a cuidar los gallos y yo te doy una propina de las ganancias, así lo hice, como a los ocho días de cuidar los gallos llevamos cinco a las peleas, se jugaron la cual tres ganaron, uno perdió y el otro abrió la pelea como a las diez de la noche.

Jorge, me dijo Lalo, aquí tiene la ganancia, me dio treinta mil pesos y me dijo tomémonos unos tragos, estando tomando él me presentó unos amigos, había un hombre de unos 35 años y como de 170 de altura, fornido, llamado el Cubano, con él nos pusimos a tomar ron bacardi como hasta la una de la mañana, yo ya estaba entonado y dije me voy, como a la mitad de la cuadra me alcanzó el Cubano, llevaba un botella de ron me dijo, oye Lalo, vamos a tomarnos esta botella de ron los dos, al llegar al parque central de Leticia nos sentamos en unas bancas que habían y nos pusimos a tomar a pico de botella.

Como a los veinte minutos de estar tomando él me echó el brazo por encima, cuando de un momento dejó caer el brazo sobre la banca y mis nalgas y me las tocó, creí que era por los tragos, le dije vamos, que yo vivo lejos, hacia el lado del Marco.

Él dijo, yo vivo hacia ese lado, cerca de coca- cola, nos fuimos, yo con el brazo sobre el hombro y el de él en mi espalda, como a las dos cuadras sentí que me sobaba las nalgas, al llegar a la casa ya él estaba bien borracho, me dijo toma las llaves y abra la puerta, la abrí, entramos, había una sala con sillas y una mesa y unas poltronas se sentó me dijo, Lalo toma trago, tomé y le di, así pasó un rato, trató de dormirse, lo llamé, me dijo, ayúdame, no puedo pararme, lo llevé a la pieza que quedaba frente a la sala, lo acosté y me fui, como a los tres días me lo encontré en el marco, estaba tomando, me dijo, Lalo tomate un trago, me lo tomé y le comenté que estaba buscando una pieza cerca al centro me dijo, yo tengo dos vacías y las estoy arrendando baratas, si quiere vamos a verlas, las vimos, le dije cuando cumpla el mes se la tomo, y me fui.

Ese sábado me lo encontré en la gallera, tomamos bastante, como a las dos me fui, él me alcanzó, llevaba una botella de ron, me dijo, Lalo, traigo este ron para tomar los dos, nos sentamos en el andén y tomamos, como a las dos le dije nos vamos, me dijo ayúdame que estoy borracho.

Lo levanté le eché el brazo por encima del hombro y me puso su brazo en la cintura, al llegar a la casa sentí que me apretó las nalgas, me dijo abre la puerta y nos tomamos este pucho de trago que nos queda, entramos nos sentamos, tomamos, al rato quedó dormido sobre la mesa, lo ayudé a parar y lo llevé a la cama, me dijo, haga el favor y me quitas los botas, luego le quité la camisa y el pantalón, entre dormido me dijo acuéstate y se volteó para el rincón.

Yo me desvestí, me acosté en interiores, me eché una sábana por encima de los dos ya que allí hace mucho calor quedando nalgas con nalgas, como a las cinco de la mañana sentí que me colocaban un brazo sobre la espalda, me hice el dormido, luego él se arrimó contra mi y sentí un bulto grande contra mis nalgas, luego bajó la mano y me las metió entre los interiores cogiéndome la verga, me estiré, él sacó la mano yo volví a encogerme, él metió la mano entre los interiores y mis nalgas y comenzó a tocarme los testículos y con el dedo me tocaba el ano, luego sacó la mano y se bajó los interiores y me arrimó la verga contra las nalgas.

Yo me seguía haciendo el dormido, me cogió los interiores y me los bajó un poco dejando mi culo destapado, luego puso la verga contra mis nalgas y el ano y comenzó a refregármela, me estiré quedando la verga entre mis piernas, él me cogió por la cintura y me dijo, Lalo quiero tu culo, volteé la mano y le toqué la verga era grande y gruesa, medía unos veinte centímetros y un grosor de cinco centímetros, le dije no, porque nunca he estado con ningún hombre, él contestó, estás virgo, le dije si…

Me comenzó a meter y a sacar la verga entre las nalgas y las piernas, luego dijo le doy un mes de arriendo si se lo deja meter, le contesté no, porque me duele, dijo yo se lo meto despacio, le dije no, él comenzó a meter y sacar entre las piernas y las nalgas, así duró como unos cinco minutos hasta que se derramó entre mis nalgas y las piernas, me toqué estaba lavado de polvo, él se volteó para el rincón, me puse los interiores y me fui, ese día estuve pensando en la oferta que me hizo, el siguiente sábado nos encontramos en la gallera, tomamos, ya borrachos dijo, compro una botella de ron mantilla y nos vamos a tomarnos este trago en la casa.

Nos fuimos, al entrar a la sala él comenzó a desvestirse quedando en interiores, luego se quitó los interiores quedando desnudo y me dijo, desvístase que así la pasamos mejor, puso música, destapó la botella y comenzamos a tomar, como a las dos y treinta él estaba bien borracho yo lo mismo, nos fuimos a dormir, nos acostamos nalgas con nalgas, como a las cuatro y treinta sentí que se me arrimaba y ponía la verga contra mis nalgas, me estiré quedando la verga entre mis piernas y nalgas, él me cogió de la cintura y jaló contra él y me dijo…

Lalo, deme el culo que estoy muy caliente, le dije que no, él dijo le doy el mes de arriendo, le contesté dame tres, él dijo no, es mucha plata, le contesté estoy virgen, él dijo dos y comenzó a refregármelo, de vez en cuando me lo arrimaba contra la entrada del ano, yo me movía para que no entrara, pero de tanto molestarme le dije que si, se puso contento…

Me dio un beso en la mejilla, me dijo alce la pierna para que no te duela mucho, escupió en la mano y me la pasó por el ano, luego se la pasó por la verga y me dijo, listo, porque te voy a desvirgar, y me la puso en la entrada del ano, empujó, entró como unos diez centímetros, lloré del dolor tan grande, él me cogió de la cintura y del hombro y empujó con fuerza metiéndolo todo, grité del dolor, se estuvo quieto como dos minutos…

Luego comenzó a meter y sacar, como a los cinco minutos me lo sacó y volvió a meterla de un viaje grité, pero él siguió con más velocidad, como a los diez minutos comenzó a bombear dentro de mi culo y mis intestinos, sentí algo caliente, duró un rato lo sacó, se volteó yo tenía la verga parada, me volteé y le digo, José quiero culo, respondió yo soy cacorro y no-marica a mi me gusta meterlo a los hombres y mujeres y no que me lo metan…

Me tocó hacerme la paja, me fui traer las cosas, me instalé en la pieza al lado de la de José y desde ese momento pasé a ser la amante de él, claro está que salíamos, estábamos con mujeres, luego él ciertas noches se pasaba a mi pieza y me lo metía, así transcurrieron como tres meses, hasta que me hice amigo de unos muchachos de mi edad que me presentaron al monstruo, pero ese es otro relato que luego les contaré.

Autor: Azzaleanegra

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