Experiencia muy satisfactoria

Mientras el agua corría entre nuestros cuerpos empezamos otra vez con el toqueteo, él me acariciaba los pechos, yo le chupaba la verga, le succionaba que parecía que quería sacar todo su jugo y él no paraba de merme hasta que no pudo resistir más y nos sentamos como pudimos y comenzó a hacerme una paja tocándome el clítoris con un dedo y metiendo dos o tres dedos por mi vagina.

Espero que al leer ésta, mi historia, comunique lo que sentí mientras vivía una experiencia que, sin ser la mejor del mundo, para mi significó un acercamiento a mi pareja. Me presento: soy una mujer de 44 años, casada con un hombre de la misma edad, del que estoy enamorada y con el que llevo unida desde los 19 años, es decir toda una vida. Vivimos en una capital de la costa andaluza.

Siempre hemos sido una pareja del montón y a pesar de que él ha necesitado sensaciones más profundas, yo nunca sospeché que esta falta de atención por mi parte pudiera significar un problema en nuestra relación.

Después de discutir en varias ocasiones, decidimos que debíamos ser más sinceros el uno con el otro y que debíamos contarnos nuestras inquietudes. Al principio, me costó mucho entenderlo y aún después de un tiempo hay cosas que no comparto con él, pero reconozco que el solo hecho de vestirme para excitarle, o por lo menos intentar excitarle dentro de mis posibilidades sin llegar a resultar ordinaria me causa placer.

El caso es que  después de la tormenta siempre llega la calma y, aunque no soy muy liberal que digamos, si reconozco que me he desinhibido bastante, sobre todo porque en la playa ya no me da vergüenza hacer top less, o ponerme la braguita del bañador en tanga. A raíz de verme los pechos y los cachetes morenitos, ha sido cuando he empezado a gustarme a mi misma y a su vez a pavonearme delante de mi marido para que me mire y se excite. Y ahora es cuando empieza mi historia…

La semana pasada nos fuimos a la playa como cualquier domingo, con nuestras sillas, sombrilla y comida incluida, allí tumbados los dos juntos, bajo el sol y a la vista de los demás bañistas que copan la zona en esta época del año, él no paraba de tocarme los pechos simulando que me extendía la crema, rozaba y rodeaba un pecho y se centraba en el pezón como para ponerlo duro, cosa que conseguía en segundos y a continuación se centraba en el otro para que no estuviera distinto. Paseaba la yema de sus dedos por entre los pechos, haciendo círculos concéntricos sobre las aureolas para terminar en el volcán de mis pezones.

En esta guisa estuvo varios minutos intercambiando pechos con vientre, jugando con el ombligo y sobre todo por la parte más baja metiendo, como el que no quiere la cosa y de forma “aparentemente” distraída, los dedos entre la braguita, alcanzando lentamente el vello que puebla la parte superior de mi sexo, llegando incluso en una ocasión a profundizar y, bajando sus dedos de forma sensual y cálida, sentí como abrió  mis labios vaginales y llegó a tocarme el clítoris.

La situación era muy embarazosa para mí y aunque me gustaba mucho porque me estaba poniendo cachonda, por otro lado me daba mucha vergüenza pensar que alguien nos llamara la atención porque se diera cuenta de que no era una simple untada de crema. A pesar de todo no puse impedimento y cuando pasado un rato nos tumbamos boca abajo, yo a él y él a mí, nos pusimos los bañadores metidos por la rajita del culo para que los cachetes también se pusieran morenitos. Yo sé que a Pedro también le dio un poco de vergüenza pero a su vez le excita que a mí me guste ponerle el bañador bien metidito. La verdad es que esta acción también me excitó muchísimo, sintiendo cómo se humedecía mi coño…

Pasamos la tarde y cuando llegamos a casa, mientras los niños se duchaban, nos salimos los dos a la terraza y sin pensarlo, ni planearlo, nos pusimos muy cachondos porque comenzamos otra vez el toqueteo, y sentados frente a frente él sacó su polla, que rebosaba de amplitud y dureza, saltando fuera del bañador de forma lasciva y yo le devolví el gesto abriéndome de piernas y situando una de ellas sobre el apoyabrazos de modo que dejaba todo mi coño a su vista, apartándome a un lado la braguita, me abrí los labios sintiendo cómo estos estaban abultados y húmedos.

El comenzó a frotármelo y a excitarme de tal forma que llegó un momento que no me di cuenta de que nos podían pillar los niños. Me lubricaba aún más con su saliva, metiéndose dos dedos en su boca, estimulaba los labios explorando todo su interior de modo que llegaba perfectamente al clítoris…así que decidimos irnos al baño y ducharnos juntos.

Mientras el agua corría entre nuestros cuerpos empezamos otra vez con el ritual de toqueteos, él me acariciaba los pechos, yo le chupaba la verga, le succionaba con tal fuerza que parecía que quería sacar todo su jugo y él no paraba de tocarme y lamerme hasta que no pudo resistir más y nos sentamos como pudimos y comenzó a hacerme una paja tocándome el clítoris con un dedo y metiendo dos o tres dedos por mi vagina.

Al principio iba suave para preparar el terreno pero cuando notó que yo estaba a punto, comenzó con fuerza tanto con los dedos que estaban masajeando el clítoris como los dedos que estaban en la vagina que yo notaba por el placer que recibía que me estaba tocando el llamado punto “G”.

Disfrutaba mucho y aunque Pedro me decía que lo disfrutara y que intentara que durara mucho, no pude evitarlo y la excitación aumentaba por segundos y le rogué que lo hiciera más fuerte y más rápido hasta que  caí en un orgasmo concentrado que me hizo ver las estrellas y aferrarme de tal forma a su miembro que casi la estrujo y comencé a hacerle una paja también con el ritmo acelerado hasta que vi que sus ojitos se nublaban y aunque me avisó de que se corría lo pude comprobar porque su cara iba cambiando satisfactoriamente.

Espero que  les haya gustado. Aguardo sus comentarios…

Autora: malpyl

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El aleteo de la mariposa

Pedía a gritos que se lo metiera todo, se retorcía y tomaba aire cada vez que sentía que venía el empuje, luego comencé a sentir el latido de los músculos de su vagina y aceleré el ritmo para acabar simultáneamente, explotamos los dos en un espectacular orgasmo que nos dejó exhaustos.

La empresa para la cual trabajo, nos envió a una conferencia sobre nuevas tendencias en informática que se estaba llevando a cabo en otra ciudad. R, como llamaré a mi amiga en adelante estaba muy entusiasmada ya que era la primera vez que asistía a tal tipo de evento. Durante el día estuvimos atendiendo a las diferentes charlas y luego nos fuimos al hotel, quedamos en encontrarnos a las 8:30 de la noche para asistir a la cena que ofrecía una de las empresas promotoras del evento.

Esperé a R en el lobby del hotel y ya a las 8:40 comencé a impacientarme y llamé a su habitación, nadie atendió al teléfono y pensé que debía estar bajando, y luego de esperar cinco minutos más me preocupé y decidí subir a ver qué pasaba, al tocar la puerta se oyó su voz desde adentro “pasa, la puerta esta sin cerrojo, es que aún estoy en la ducha”, al entrar me dijo que la disculpara por la espera que estaría lista en un instante.

Sobre la cama estaba una braguita blanca diminuta, un sostenedor y una especie de vestido cortito blanco como semi transparente. Sentí que cerraba el grifo y el agua dejaba de correr y me dijo: “Por favor, pásame la ropa que está en la cama y así me visto aquí mismo dentro del baño”, yo, con la idea de poder ver algo de su hermoso cuerpo, me apresuré a alcanzarle lo que me había pedido, pero al entrar al baño, sólo pude ver su silueta a través de la puerta de vidrio de la ducha, ella me indicó que lo dejara sobre el lavabo y así lo hice, salí y dejé la puerta a medio abrir de manera de tener un poco de vista hacia el baño.

Salí y esperé, sólo pudiendo ver su mano que tomó primero la braguita, luego el sostenedor y luego el vestido. Ella me dijo que en un instante estaría lista, sólo secarse un poco el cabello y listo. Cuando se paró frente al espejo pude ver que lo que llevaba puesto dejaba ver su culo en plenitud, a través de la tela y a pesar de haber tomado el sostenedor no se lo había puesto ya que a través del espejo podía ver sus pezones semi erectos y amenazantes, por mi mente pasaron imágenes, tocando y besando esas hermosas tetas.

En un acto reflejo me levanté y me paré en la puerta del baño mientras le comenté como para abrir la conversación, “luces bellísima con ese vestido”, a lo cual respondió, “como se ve que no sabes de ropa de mujer, esto no es un vestido es una bata para el baño, el vestido esta colgado en el closet”, a lo que le dije: “de todas maneras te ves muy bien”, sin quitarle la vista de las tetas a través del espejo.

Ella comenzó a secar su cabello con el secador eléctrico. No pasaron ni cinco segundos cuando me paré detrás de ella para continuar hablándole más de cerca con la excusa de que el secador hacía mucho ruido. No sé si por su intención o la mía, pero estando detrás de ella, sus nalgas rozaron mi miembro el cual estaba con una gran erección, ella no hizo ningún gesto para evitar mi roce incluso sentí cómo aspiró profundo como para no desmayar.

Mientras seguía hablando, veía sus pezones a través del espejo, estos ya estaban en total erección y sin pensarlo dos veces la abracé desde atrás tomando una teta en cada una de mis manos y besando su cuello, a pesar de lo que yo creí una sorpresa, ella no hizo ningún esfuerzo por zafarse, y pude ver a través del espejo que cerraba sus ojos y echaba la cabeza hacia atrás como dándome espacio para besar su cuello.

Volteó su cabeza y nos fundimos en un beso fuerte lleno de deseo, nuestras lenguas jugaron mientras yo aún con mis manos en sus tetas intentaba darle la vuelta hacia mí.

Cuando estuvimos de frente, seguimos besándonos, la cargué y la senté sobre gabinete del lavabo. De un sólo impulso, le quité la bata semi-transparente que tenía puesta y comencé a besar sus pezones dando vueltas con mi lengua sobre la punta, seguí bajando poco a poco besando su abdomen y luego comencé a bajar sus bragas, a lo que ella me ayudó, aquí confirmé lo que siempre me había imaginado, estaba completamente afeitada, sólo un pequeño triángulo de vello en la parte superior de su pubis…

Comencé a pasar mi lengua lentamente por todo la zona afeitada, ella se estremecía a cada pase de mi lengua, luego comencé a acariciarla lentamente con mi lengua como dibujando sus labios vaginales con mi lengua y los fui abriendo poco a poco, pasaba mi lengua por la parte interna de los labios y cercano al clítoris, más no lo tocaba aún.

Ella se estremecía de placer mientras yo comenzaba a meter un dedo en su ya húmeda cueva, luego metí el segundo y seguí trabajando con mi lengua, humedecí mi dedo meñique con saliva y al momento en que toqué su clítoris con mi lengua, le introduje la punta del dedo en su ano, al principio hizo presión como extrañada de lo que estaba sucediendo, pero en un instante se relajó como invitándome a hacer lo que quisiera.

Coloqué mi boca en forma de círculo sobre su clítoris y succioné muy suavemente y comencé a sentir sus músculos vaginales contrayéndose al momento en que ella explotaba en su primer orgasmo. Le seguí circundando su clítoris con mi lengua, mientras se retorcía en su orgasmo hasta que tomó mi cabeza y la separó de su vagina, estaba exhausta y me pedía que parara, que sentía que se le paraba el corazón.

Me llevó hasta la cama, y allí me tumbó de espaldas, con mis pies aún en el piso, no sé con qué facilidad me despojó de mis pantalones y se arrodilló a la orilla de la cama y comenzó a mamar mi polla como una desesperada, se la metía completamente en su boca y luego comenzaba a sacarle lentamente haciendo una suerte de movimientos extraños con su lengua que me estremecían todo el cuerpo, con sus manos acariciaba mis huevos y de vez en cuando les daba vueltas con la lengua.

La vista de su cara con todo mi miembro adentro era algo inimaginable, ya que varias veces me habían hecho sexo oral, pero ninguna había logrado metérselo todo en la boca. Yo ya le había demostrado mis habilidades al mamársela, pero ella estaba tomando venganza, cuando sintió que me estaba acabando se lo metió sólo hasta la mitad, como para poder controlar mi eyaculación y fue tragando cada gota de semen que salía, hasta dejarme totalmente exprimido.

Luego nos estuvimos besando por un rato y le dije que era la mejor mamada que me habían dado en mi vida a lo que ella contestó que su técnica del “aleteo de la mariposa” nunca falla, así mismo me dijo que la mamada que yo le di a ella había sido espectacular, que la mayoría de los hombres van directo al clítoris y desperdician el resto de las zonas cercanas que son tan o más sensitivas que este.

Mientras hablábamos admiraba su cuerpo y mi miembro comenzó a alistarse nuevamente, cuando ella lo vio lo besó cariñosamente y me dijo que la dejara montarlo, se sentó sobre él de frente a mí y se lo fue metiendo poco a poco hasta la base, cuando lo tuvo todo adentro, cerró los ojos y comenzó a mover sus caderas de adelante hacia atrás.

Sentí algo que no había sentido, la muy puta estaba succionando mi pene con sus músculos vaginales, se sentía riquísimo, luego sus movimientos se tornaron circulares y con desenfreno, yo lo estaba disfrutando muchísimo, pero ella, más, parecía como transportada a otro mundo, aceleró el ritmo y explotó en un larguísimo orgasmo del cual cayó como sin fuerzas.

La acosté sobre su costado y levanté su pierna derecha, procurando tener un buen ángulo para una penetración profunda, comencé a metérselo, pero sólo hasta la mitad y empujando tres veces hasta la mitad y luego se lo metía hasta el fondo y se lo sacaba casi todo lentamente, esta situación la tenía sin aliento y me lo pedía a gritos que se lo metiera todo, pero esto ocurría sólo cada tres empujes y sentía como mi miembro topaba contra el fondo de su vagina, lo que la volvía como loca, se retorcía y tomaba aire cada vez que sentía que venía el empuje completo.

La mantuve en la misma posición, pero cambié el ángulo de mis embestidas para estimular otras partes del interior de su vagina, como explorándola, luego de un rato comencé a sentir el latido de los músculos de su vagina y aceleré el ritmo para acabarnos simultáneamente, y así fue, explotamos los dos en un espectacular orgasmo que nos dejó exhaustos. Nuestra cena se convirtió en llamar al servicio de habitaciones y en continuar nuestra sesión amorosa hasta el amanecer.

Autor: foto69_69

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