De fresa o de vainilla II

Nos empezamos a involucrar sentimentalmente y a encariñarnos “de otra manera” la una con la otra. Una tarde después de haber visto “The secret window”  me fue a dejar en mi casa,  en el camino fue normal, nos reíamos por que “nos hacíamos enojar” yo le decía que me había gustado Johnny Depp y ella decía que le gustaba la chava del poster de la película de Harry Potter. Pero al despedirnos esa tarde nos dimos nuestro primer beso de novias.

Nos hicimos más que amigas

Una tarde a principios de febrero después del colegio pasó algo que no me esperaba, Ale me acompañó a casa y antes de despedirse sacó una pequeña flor de papel de su mochila y me echó un largo e ininteligible rollo, que nunca logré recordar claramente, que en esencia dijo:

-“Eres una chava súper, me agradas desde que entraste al colegio”. Dame chance de conocerte más, claro que no le entendí a que se refería. Entonces me explicó que no le agradaba que más bien le gustaba mucho pero no como amiga, como chava. Me dio risa por que creí que bromeaba y le dije en broma – no somos lesbianas.

Ella río también y me contestó, en serio, Sandra, que tal que lo intentamos, tú y yo somos como almas gemelas, no deberíamos ser solo amigas “es un desperdicio”, (esa última frase es creo lo único que recuerdo de manera textual), vamos, ¿que tiene de malo? Entonces tuve una reacción parecido a: ¿Qué?  ¿Había entendido bien?, ¿mi mejor amiga me estaba llegando? ¿Como que, qué desperdicio?

– No te entiendo Ale. Le contesté con nervios y con esperanza de haberla malinterpretado. -Quiero que seamos más  que amigas, ¿me entiendes? Dijo sonriendo.

Me quedé callada, apreté los labios sin saber que responder, agaché la mirada, no la entendía, o  tal vez no quería, no sabía en donde esconderme, si cuando un chavo me llegaba me ponía bien nerviosa, imagínate ahora que se trataba de mi mejor amiga. Una vez que me di cuenta que si iba en serio, cuidando mis palabras para no herir sus sentimientos le contesté con otro choro, solo que yo al contrario de ella estaba nerviosísima.

– Yo creo estás confundiendo, también te quiero mucho Ale, pero no así, no por que Andy y Faby salgan, nosotros debemos hacer lo mismo, es más yo nunca he salido con otra chava, es que yo no soy así. – Estoy segura de lo que siento por ti Sandra…

Me despedí con el común beso en la mejilla y no la invité a pasar como era lo común. Una vez que puse un pie, en casa, dejeé caer mi mochila, me senté en la sala sin dar crédito a lo que había escuchado. La verdad me espantó, sin querer a la mente me vino aquellos días en la regadera juntas, las noches que dormíamos en la misma cama o las nalgadas que nos pegábamos de “broma”  y le maquiné un rencor tal vez injusto, por no haberme contado que era les antes,  todo lo que habíamos compartido. La cabeza me daba vueltas;  o sea que ¿me dirigió la palabra en los cursos para ligarme como cuando un niño quiere conocer una niña?

Ahora muchas cosas las pude entender. Me preguntaba tratando de darle sentido a la situación que parecía no ser real, me paré y me fui a cambiar la playera que era de Alejandra, ahora me daba asco, y todo la tarde y los siguientes días fueron extraños. Me descontrolé por completo, dejé de estar en contacto con las tres “lesbianas” como yo ya les llamaba para mi misma, de las tres no hacía una y me empecé a juntar con otras niñas.

Ale parecía ser la misma conmigo, no evitaba mi mirada, aun que yo si, me invitaba a salir por teléfono y yo buscaba mil pretextos, me buscaba en los recesos pero yo me refugiaba con mis “nuevas amigas”, me sentía otra vez de la patada, sola como perro, las tardes solo hacía tareas y me la pasaba encerrada con Karlita mi hermana que ya no sabía como molestarme.  Me preguntaba burlonamente  ¿tronaste con tus novias?. Me incomodaba tanto ese comentario, por los tintes de verdad que eso tenían, y  me alegraba de que no supiera lo que había pasado. Andrea me aconsejaba que le diera una chance, que lo intentara, pero dejo de hacerlo cuando notó que no me gustaba hablar del tema y también la evitaba a ella, en clase ya no me sentaba junto a ella.

Ya se que es un relato erótico, y no novela pero aquí viene lo emocionante.

Ale no se dio por vencida y evitó que mi actitud ante ella nos distanciara. Un día trataba de evadirla después de la clase de educación física que tomábamos juntas,  pero ella me tomo con suavidad de un brazo y me dijo:

-Tenemos que hablar  Sandra. –Si, dime – le dije haciéndome la desentendida. -Sabes algo, no podemos terminar nuestra amistad, en las tardes echo de menos tu compañía, te volviste una hermana y…bueno…si tú no quieres, bueno…tal vez solo como amigas, yo lo entiendo, pero no me trates como si no me conocieras, la verdad me duele mucho que seas así conmigo.

Que quería decir exactamente?  “Tal vez solo como amigas”  a tu hermana no le dices que sea tu novia.  Me desarmó por completo, hoy si parecía nerviosa, y hasta parecía que lloraría. Yo pensé que ya nunca le dirigiría la palabra, y lo que le respondí ni siquiera lo pensé solo se lo dije, con el otro extremo de la mezcla de sentimiento que me estaba matando, como si mi corazón en vez de mi cerebro, pusiera las palabras en mi boca

-Si yo también, ni siquiera me caen las otras niñas, no son tan divertidas como tú.

Ella sonrió y preguntó -¿amigas? con una voz tierna que era imposible decir no. Así que acepté y pasamos el resto del receso juntas, me di cuenta que era una persona bien padre, con la que no quería dejar de llevarme, era muy interesante, nunca me aburría con ella y otra cosa me podía mucho. Yo me mostraba rara con ella, sin en cambio ella parecía poner todo de su parte para restaurar la amistad y como me caía súper bien, lo logró pronto, y seguimos la amistad como había sido hasta antes del día que se le ocurrió llegarme.

Un mes después comenzó a insinuárseme de nuevo, y ya no sabia que hacer, ya pensaba darle chance, para no pasarla mal de nuevo. Necesitaba hablarlo con alguien pero no sabía con quien, ¡necesitaba ver a una niña hetero! ya me daba miedo estarme pasando al otro bando. Mamá tenía la solución por puro instinto maternal, desde hace algunas semanas me insistía que invitara a Jenny a pasar unos días con nosotros, no se cansaba de decirme: “Jenny que si es una niña decente ya ni te acuerdas”. Ese mismo fin por el Messenger la invité y a ella le encantó la idea. Como tenía un rato que no nos veíamos, la pasamos padre, fuimos al cine a la gran plaza para no encontrarme a Ale en galerías, donde siempre estaba. Con mucho tacto, antes de dormir, y con el pretexto de las chavas que se estaban besando en el cine delante de nosotras, le comenté que aquí las relaciones entre chavas era más común que en la capital, y le pregunté su opinión y que si probaría alguna vez andar con una chava…

Con aires de sabiduría se tomó unos momentos para contestar- mira, es normal que algunas chavas les gustaran las chavas, también hay chavos así, yo no  tengo nada en contra de eso, en cuanto a lo otro, no creo que se malo probar un poquito, de chile y de dulce- y me confesó que apenas se había besado con Elena, una chava que conocimos en la secu, me dejó bien claro que no era les, pero que se dieron las cosas en una fiesta y que le había dado curiosidad, de que se sentía a una chava.

– Y, ¿como es? le pregunté, con curiosidad y morbo reprimido. – Sabes no es muy distinto a besar a un chavo pero sentí mucha cosquillitas en la panza. Sabes, fue algo  divertido.

Antes de voltearse para pegar la pestaña, me dijo jugando – a ti no te voy besar por que eres re persignada y somos amigas. Nos reímos de su tontería un rato y después dormimos. Al otro día, después del desayuno Jenny se fue y yo me quede pensando en la curiosidad y la aventura que me habló. Por otro lado estaba todo lo que me habían inculcado acerca de que “a las niñas le gustan los niños” y por otro las ganas que sentía de vivir algo distinto, que pasaría si lo probara?. Cuando veía lo bien que se entendían las otras dos, como se llevaban. se veía algo padre y la verdad hasta me daba un poquito de morbo de lo que seria besar a alguien de mi sexo. Ahora que lo pensaba, tener una relación con una chava no era algo del otro mundo, total si no funcionaba no pasaría nada.

Un día de marzo cedí ante su perseverancia  y le propuse intentar ser su novia unos días, con la condición de que me considerara y que diéramos tiempo a que las cosas pasaran poco a poco, a y que solo quedara entre ella y yo, ni siquiera lo platicaríamos con Fabiana y Andrea. Ale aceptó gustosa sin ninguna objeción.

Y empezamos, al principio parecía ser una relación de juego y pasajera, seguíamos siendo amigas y tal vez ya no como antes, ya no dormíamos juntas, no nos bañábamos juntas en el club y hacia lo posible por que ya no me viera ni en calzones cuando nos cambiábamos para la clase de deporte, yo ingenuamente quería que continuara así pero ella no parecía opinar igual, se mostraba muy interesada y clavada conmigo.

Pasábamos más tiempo juntas que antes y era muy divertido, era mas  linda de lo que ya era, si teníamos un peso lo compartíamos y si había mas  lo compartíamos igual, el cine, los frapes, los helados, a comer, y luego me llevaba a casa en autobús o en el auto de su mamá cuando se lo prestaba. Pero sobre todo, me escuchaba, me apoyaba en todo y siempre tenía tiempo para mí. Tenía muchos detalles para conmigo casi todos los días me llevaba a la escuela una paleta o un snickers y también me hacia cartitas, aunque casi eran de amigas, a veces tenían cositas que me sacaban de onda así como: “eres mi vida” “me encantas desde que te vi por primera vez”, no me caía bien el veinte de lo que ya éramos, eso era algo medio tonto de mi parte, por que si asíamos cosas como de novias.

En las tardes caminábamos unas calles hasta un parque, nos tirábamos en el pasto, me recostaba en mi mochila y ella se acostaba en mi abdomen, pasábamos horas platicando, mirando las nubes, observando lo que hacían las pocas personas que pasaban por ahí, riéndonos de cualquier cosa, a veces ni llegábamos a comer a nuestras casas, prefería mil veces estar en el parque con ale, que en mi casa peleando y discutiendo por todo.

Así nos empezamos a involucrar sentimentalmente y a encariñarnos “de otra manera” la una con la otra. Una tarde después de haber visto “The secret window”  me fue a dejar en el auto de su mamá a mi casa,  en el camino fue normal, nos reíamos por que “nos hacíamos enojar” yo le decía que me había gustado Johnny Depp y ella decía que le gustaba la chava del poster de la película de Harry Potter. Pero al despedirnos esa tarde nos dimos nuestro primer beso de novias, aunque solo duró unos 3 o 5 segundos, sentí una emoción que nunca antes había sentido, me puse nerviosa.  Le dije adiós, me salí del auto, de prisa abrí la puerta, le hice una seña de adiós y cerré la puerta. Cuando entré mamá estaba en el comedor, me saludó y me preguntó:

-¿Que tal la pasaste con tu verry  bestfriend, hija? (Mamá no aceptaba del todo a Alejandra se le hacía una mala influencia y por eso se burlaba)

Yo que lo que menos quería era sentarme a platicar con mamá, estaba muy nerviosa la cara la tenía caliente de nervios, solo me apresuré a contestar:

-Bien ma,  y subí de prisa a mi cuarto, tenía ganas de estar a solas y pensar en lo que había pasado, estaba bien? o el juego se salía de control?

Esa noche no pude conciliar el sueño, solo pensé, en nosotras, me sentía algo parecido a “enamorada”. Como a las 12 am, recibí un mensaje de ale que me terminó de alegrarme la noche

“Te quiero mucho niña, see you tomorrow”

El segundo fue en una fiesta de su primo, las dos terminamos medio mareadas, cuando Alan  se dio cuenta, nos ofreció su cuarto para que nadie se pasara con nosotras, esa noche fue Ale quien se aprovechó de nuestra situación.

Autora: Sandra W

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