Desvirgando a Dania

Le quité su panty y comencé a meterle un dedo, luego dos y seguidamente tres, todo con sumo cuidado, ella estaba degustando el acto, mientras se acariciaba las tetas, pero fue tanta su felicidad que en esos momentos tuvo su primera llegada, lo que no le fue extraña indicándome con eso que la reconocía seguramente por algunas masturbaciones propias.

Era ella una de esas pocas mujeres que se han ganado todo mi respeto y a las que he presentado ante la sociedad como mi compañera o novia, espectacular morena, su altura era de algunos 1.65 metros, sus ojos grandes y negros, cabello negro azabache justo como me gusta, facciones finas y definidas, con senos normales, pero redondos, la figura de su cuerpo era escultural, con una pequeña cintura y unas caderas acorde a su cuerpo, nalgas bien paradas, piernas torneadas y tonificadas, su forma de ser espectacular.

Cualquiera de aquellas ocasiones en que la visité a su casa, en esta con intención de invitarla a salir a bailar, me encontré con la sorpresa que no se podría porque su madre saldría en aquella ocasión a una reunión social y Dania debería cuidar la casa para esa noche, comprendí la situación y quedamos en la sala conversando, yo había llegado a las 8:00 de la noche y eran cerca de las 10:00, exactamente en ese momento se disponía a marchar mi suegra, una vez se hubo despedido de nosotros en la puerta de la casa, volvimos a la sala a entretenernos un rato, observábamos una película hasta que Dania manifestó que tenía hambre y que si quería me podía preparar algo, yo le dije que mejor pidiéramos algo a domicilio, y quedamos en pedir una pizza, lo cual así hicimos.

Pasada media hora en promedio llegó lo solicitado, comenzamos a comer, yo sentado en el sofá y ella sentada sobre mis piernas, cuando ya habíamos comido la mitad de la pizza el hambre estaba mermando y yo jugaba con ella, mordiendo su espalda y apretando en su cintura, ante eso prefirió ella soltar la pizza y comenzar a defenderse, mientras yo besaba y mordía su espalda ella me chupa el cuello, la casa estaba cerrada y no temíamos que nos observaran de nada. Ante este juego el calor fue subiendo en intensidad, ya Dania se había sentado sobre mis piernas, pero ahora de frente a mí, podía sentir su agitación además de que aprovechaba para intentar morder sus tetas por sobre la blusa, en alguna ocasión logré mi cometido y ella se molestó algo por lo cual bajó su mano hasta mi pantalón y tomó mi pene y lo estrujó.

Al quedarme serio me besó y nos dimos un fuerte abrazo, luego ella se levantó lo cual yo repetí, nos unimos nuevamente en besos, pero ella me llevaba a la vez caminando hacia su cuarto, al entrar a el, nos sentamos de lado al borde de la cama, aún inmersos en nuestros besos comencé a despojarla de su blusa, cosa a la que ella no se opuso, acto seguido ella me quitó la camisa para tirarse en la cama y halarme para seguir consumiendo nuestros besos.

Luego de unos minutos comencé a desabrochar su jeans el cual le quité con la ayuda de ella, pues era bastante apretado, y de la misma manera al quitarle de hecho el pantalón a ella me quité el mío, nos tiramos nuevamente en la cama y comenzamos a besarnos, yo besaba incesantemente sus orejas y cuello, lo que parecía excitarle más, aproveché esos momentos de excitación para quitarle su sostén, y al instante comencé a acariciar sus senos y a besarlos en manera suave, los chupaba con caricias enredando sus pezones entre mi lengua, ella solamente disfrutaba el momento, mis manos mientras acariciaban todas sus curvas, estrujaban de vez en cuando su piel para hacerle sentir mucho más placer, eso le estremecía todo el cuerpo de sensaciones.

Lo cierto es que la única que subía en excitación no era ella, pues yo también estaba subiendo en una manera bastante rápida mi pulso, ya pensaba en cómo sería zamparle mi verga en su coñito, sin embargo cuando me disponía a despojarla de su tanga me manifestó que no quería hacerlo, que ella virgen; la verdad es que me sorprendió por lo cual me detuve por unos instantes, sólo le pregunté que si me quería, y qué sentía de hacerlo conmigo, a lo primero dijo que si, a lo segundo que era magnifico, que todo le había gustado, pero que tenía miedo del dolor, le prometí que no lo sentiría, entonces asintió seguir con nuestro encuentro.

Ya para ese entonces mi verga estaba algo desinflada, pero ella comenzó a acariciarme con especial ternura lo cual me paró nuevamente, yo en cambio la besaba tratando de tranquilizarla, pues la realidad se mostraba algo nerviosa, le dije que primero debería masturbarla un instante para que lubricara bien, lo que aceptó, entonces le quité su panty y comencé a meterle un dedo, luego dos y seguidamente tres, todo con sumo cuidado, ella estaba degustando el acto, mientras se acariciaba las tetas, pero fue tanta su felicidad que en esos momentos tuvo su primera llegada, lo que no le fue extraña indicándome con eso que la reconocía seguramente por algunas masturbaciones propias.

Le pregunté que si había tenido sexo oral y me dijo que no, entonces le dije que lo iba a hacer para que lubricara aún más, quiso objetar, pero no dijo nada, asintió a medias, comencé a meterle un dedo y luego le pasaba la lengua suavemente apenas si ella podría sentirla, a medida que presionada con mi dedo, pegaba más mi lengua a su chocho, cuando quiso darse cuenta yo le estaba metiendo toda la lengua y la verdad lo estaba disfrutando, ante sus gemidos de placer sólo me provocó el chuparle el clítoris y allí si soltó un buen grito que me hizo saltar, nos vimos a la cara y ambos nos echamos a reír, subí por su cuerpo poco a poco, besaba todo su abdomen y luego su cuello, la boca, sólo le daba pequeños besos pues sabía que tenía un poco de asco por haberle chupado su vulva, pero eso es entendido por ser su primera vez.

Acto seguido le solicité que abriera las piernas y se tranquilizara, si le dolía que me avisara, comencé primero a frotar mi verga por sobre su pepa, luego la fui introduciendo de a poco, cuando ya había ingresado casi toda sentí una pequeña mayita que no me permitía avanzar, ella estaba muy excitada y me decía que lo hiciera más rápido, pero yo sabía que no se podía, allí le manifesté te va a doler un poco, y empujé para reventar lo que molestaba mi paso, hizo ella un pequeño gestó de dolor, pero dijo sigue; orden que no desaproveché, entonces si comencé a subir la intensidad de la jodida, lo hice con el mayor esmero y delicadeza con que jamás he hecho alguna en mi vida, la verdad quería que ese fuera uno de esos momentos inolvidables para ella, y de la misma manera de los mejores, cosa que creo haber cumplido.

Siguiendo, luego de joder por un buen rato, sentí estar a punto de llegar y preferí no hacerlo dentro de ella, por lo cual me quité de encima, ella preguntó que pasaba y le manifesté que ya estaba por venirme, que si podía pajearme, a eso me respondió que no había problema que alguna vez lo había hecho, pero igual me manifestó que ella tampoco se había venido y que quería terminar también, por lo cual me coloqué boca arriba y le dije que se subiera sobre mí y me dejara chupar su clítoris, ella entendió enseguida la maniobra y se subió mientras ella me pajeaba con sus manos yo le chupaba todo el coñito, que la verdad lo tenía más rosadito que antes, al momento llegamos los dos, fue hermoso.

Ese fue sin lugar a dudas el único orgasmo y en el cual sentí que he realizado el tan pronunciado “amor” sexual. Después de eso ambos nos bañamos y nos dispusimos a comer la otra mitad de la pizza mientras continuamos viendo la televisión. Cerca de dos horas después llegó su madre, por lo cual dispuse irme para mi casa, no sin antes recibir un buen beso por parte de Dania mientras me decía: Gracias por hacer de eso un momento divino, seguro la próxima vez será mejor.

Autor: Butil

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Castigo

Le seguía dando por el culo a Belkis, mientras ella obtenía un par de orgasmos más, jadeaba como nunca había visto hacerlo, seguramente le estaba gustando sentir placer por sus dos huecos, que por demás eran deliciosos, el verla en su condición tan lujuriosa me llenó de incontenibles deseos de venirme, y fue así como me volqué en una buena cantidad de leche sobre su culo.

A la fecha en que me ocurriera esta situación, apenas si había ingresado a la Universidad, sin embargo ya había realizado los primeros parciales (exámenes), en los cuales no había salido muy bien librado, en vista a lo cual mis padres decidieron que no participaría de las vacaciones familiares que serían para esta ocasión en Cartagena, las cuales se realizarían para la temporada de la Semana Santa que anualmente se festeja en mi país.

En vista a ese castigo tendría que pasar cuatro días completamente sólo en mi casa. Llegó el día en que deberían partir, lo cual hicieron muy temprano en la mañana; no habían acabado de marchar mis padres cuando llegó a casa mi prima Belkis, llegaba con la idea de pasarse unos días en casa en mi compañía y la de mis padres, sin embargo para su sorpresa mis padres habían viajado, y para la mía parecía que mi castigo no iba a ser tan malo. A su arribo la invité a desayunar donde estuvimos hablando por largo rato sobre cómo nos había ido en los últimos días, mientras eso sucedía los destellos lujuriosos de nuestros ojos aumentaban cada vez que se encontraban nuestras miradas, terminando de comer la invité a subir a mi cuarto para echarnos unas buenas partidas de cartas, mientras charlamos llegamos al punto de que el juego parecía algo aburrido, deberíamos ponerle algo de emoción, fue entonces cuando surgió algo de lo de siempre, quien pierda deberá pagar una penitencia; al principio besos y caricias, poco a poco nos íbamos despojando de nuestras vestiduras.

Se me ocurrió proponer la siguiente penitencia “deberá hacerme justo lo que estén haciendo ahora en el canal porno”, encendimos el televisor y que sorpresa la penitencia se había revertido en cierta manera, pues mostraban la escena donde un tipo le chupaba el coño a una bella dama, ella se sonrió y suavemente se pasó la mano por sobre su pepa, acto seguido procedió a despojarse de la vestidura que traía, nada más fue ver su rasurado coñito y enseguida se me templó el arma, cuando me dijo: “ya ves que venía preparada”. Se tendió boca arriba sobre mi cama y abrió las piernas tanto como pudo, yo ingresé mi cabeza por entre sus piernas y comencé a degustar de aquel clítoris del cual ya tenía un par de días que no probaba; mientras el calor entre nosotros subía con la chupada que le daba a Belkis, en la televisión el tipo comenzaba a chuparle el culo a la muchacha, mientras ella se metía un consolador, entonces sentí cuando Belkis me llamó y decía: “parece que han cambiado la posición”.

Fue cuando pude notar esa situación, pero había un problema, como es lógico yo no tenía consolador y ella manifestó tampoco tener, pero que no procedería si no solucionaba ese impasse, pues según ella deberíamos cumplir con toda la penitencia, además de que sería algo novedoso para nosotros, entonces recordé tener algunos pepinillos en mi nevera, bajé rápidamente y encontré uno algo adecuado para la situación. Cuando subí la escena era la misma, entonces procedí a introducir el pepino en la pepa de Belkis, una vez le ingresó hasta la mitad, ella lo tomó y siguió con el juego, mientras yo me pegaba a su culo a chupar bestialmente, ella se venía en un par de orgasmos mientras que en la televisión ya la pareja había pasado a la penetración; pero ella manifestó que aún no quería seguir, yo le recordé sus palabras, y entonces se puso en cuatro y me dijo: “dame por el culo, mientras yo sigo con el pepino”, no dudé un segundo en cumplir su pedido, además su culo estaba algo dilatado por la mamada que le acababa de dar.

Mi verga ingresó en un par de empujones, lo cual ella degustó con un buen gemido, no tendríamos mucho de estar jodiendo cuando la pareja de la televisión se colocaba en la misma posición que teníamos nosotros, es como si ellos ahora nos imitaran; yo le seguía dando fuerte por el culo a Belkis, mientras ella obtenía un par de orgasmos más, estaba totalmente cachonda, jadeaba como nunca había visto hacerlo, seguramente le estaba gustando sentir placer por sus dos huecos, que por demás eran deliciosos, el verla en su condición tan lujuriosa me llenó de incontenibles deseos de venirme, y fue así como me volqué en una buena cantidad de leche sobre su culo.

Mientras le dejaba correr toda la leche en su culo, le seguía empujando mi verga hasta donde podía, hasta que hubo un instante en el cual mi verga salió despedida por su culo, no tenía ya la suficiente dureza y fortaleza para seguir empujando una y otra vez. Así terminó nuestro primer día, luego seguimos jugando y retozado entre nosotros. En horas de la tarde, llegó hasta la casa Katherine, la verdad es que la estaba pasando tan bien con Belkis que no recordaba el que había invitado a Katherine para que me acompañara por la tarde en casa, con miras a tener un buen rato de sexo con ella, el cual no disfrutábamos desde hacía mucho tiempo, mucho más que la que tenía sin poseer a Belkis; apenas ingresó Belkis la reconoció por lo cual me llamó aparte y me dijo que si debería irse, yo no sabía que contestar, cuando ella misma me dijo: “si quieres yo la pongo cachonda y luego le hacemos lo mismo que hemos hecho en la tarde”, de sólo imaginarme a Katherine con un buen pepino metido en su coño, me encendió tanto que no tuve siquiera tiempo de responder, sino más bien de saltar de alegría y deseos por la idea.

Yo manifesté que me iría al baño, por lo cual le dije a Katherine que me podría esperar en mi cuarto en compañía de Belkis; al ingresar había dejado un poco entreabierta la puerta para observar algunas situaciones que aconteciesen en el cuarto; así fue como pude notar la manera en que Belkis de a poco acariciaba a Katherine buscando su excitación, de repente comenzó a acariciarle las tetas mientras comentaba en voz baja que tan hermosos le parecían y que bien se sentía el tocarlos, mientras le invitaba a que tocase los de ella, Katherine al principio se opuso, pero luego comenzó a palparlo, quizá por inquietud, luego Belkis le daba caricias por toda la cara y el cuello, mientras Katherine empezaba a mostrarse cachonda, cerrando los ojos y dejándose palpar, de vez en cuando abría los ojos para mirar hacía el baño, en busca de que no apareciese yo y las pillara en plena acción, Belkis ya se encontraba acariciando el coño de mi prima, mientras le chupaba las tetas por sobre la blusa, en cualquier momento pude observa como se besaban y Belkis metía la mano por debajo del pantalón de Katherine de tal suerte que ya Katherine parecía desposeída no tenía control de sí.

Ante una simple seña de Belkis, ingresé al cuarto justo en el momento en que ella se encontraba chupando una de las tetas de Katherine, la cual se observaba al aire, y tenía una mano metida en el coño de ella, Katherine me miró con ojos de asombro esperando mi reacción, “sigan, seguramente que podré brindarles alguna mano, si así les parece bien”, Belkis no tardó en responder afirmativamente, mientras que Katherine no salía de su perplejidad, con miras a no asustarla preferí por iniciar en chuparle el coño a Belkis, quien se había desvestido completamente, aún sin que Katherine lo pudiese notar, cada instante que pasaba, y ante las distintas caricias que Belkis le suministraba, ella se iba calmando y tomando nuevamente la confianza y la lujuria volvía a su cuerpo; se acabó de desvestir, así fue como Belkis le comenzó a acariciar el coño con un pepino que estaba en el cuarto justo para la ocasión, cuando el pepino quiso ingresar a la concha de Katherine, ya Belkis había tenido un orgasmo como consecuencia de mi mamada.

Mientras Belkis se venía Katherine le pedía que le enterrara todo el pepino, yo me levanté y me puse sobre la boca de Katherine, quien no dudó en comenzar a chupar mi palo, debería ser por lo cachonda que estaba, o quizá había adquirido mayor práctica, pero su mamada fue única no recordaba que mamara tan bien, incluso mejor que Belkis, no tardó en conseguir el tragarse toda mi leche mientras ella también se venía en el primer orgasmo. Enseguida colocamos a Katherine en cuatro patas, para comenzar a meter mi verga por su culo, de a poco pues tenía un orificio algo pequeño que incluso me llevó a regarle un poco de vaselina tanto a ella como a mi verga; mientras mi verga entraba por su culo Belkis se acostaba boca arriba haciendo el 69 con ella, así mientras le metía el pepino en su concha, Katherine le estaba chupando el coño a Belkis, eso cada vez que podía, pues el placer que le producía el estar poseída por ambos huecos la tenía muy excitada y teniendo orgasmos a cada instante, así fueron incontable los orgasmos que tuvo, como consecuencia de esa cogida.

Belkis le dejaba ingresar algunas veces todo el pepinillo e incluso lo mantenía allí sin moverlo, mientras yo le golpeaba en las nalgas y le empujaba fuertemente mi verga hasta lo más profundo que en ella podía entrar.  Cuando estaba a punto de venirme se lo hice a saber a ella, pero Belkis al escuchar aquello me empujó haciendo que mi verga saliese del culo de Katherine, para comenzar a mamarla y tener en su boca toda la leche que por allí emanaba. Al termino de esa faena, Katherine estaba exhausta y nosotros tampoco es que estuviéramos menos, pero a más de aquello ella debería irse pues había tardado mucho en casa, y la esperaban en la de ella a menos de ganarse una reprendida por parte de mi tío, se despidió osadamente e incluso dándole un beso a Belkis, cosa que me sorprendió; apenas se hubo marchado Katherine, Belkis y yo nos fuimos al cuarto y seguimos con nuestras buenas sesiones de sexo, hasta altas horas de la noche.

Al día siguiente nos fuimos de paseo a un río de la localidad, en compañía de un amigo; regresamos algo tarde y muy cansados como consecuencia del paseo, por lo cual ese día no hubo ningún tipo de relaciones sexuales. Al despertar del día siguiente a eso de las 10:00 de la mañana, ya Katherine se encontraba en casa hablando con Belkis, estaba vestida con una minifalda que apenas si le tapaba algo, y una forma de vestir que no indicaban menos ganas que estar todo el día con ella, y por suerte mis fuerzas parecían estar recobradas, tomé un buen desayuno y al cuarto, a “jugar”, empezamos por retozar entre nosotros, mientras que Belkis atendía la visita de Alfredo, quien siempre que ella llegaba a casa la pretendía, sin saber lo que pasaba entre ella y mi persona.

Al llegar al cuarto Katherine abrió el bolso y sacó algo que me dejó estupefacto, era un vibrador que por indicaciones de ella tuve en conocimiento era de Patricia, su hermana; el mismo tenía un delgado hilo al final, entonces me manifestó que deseaba que fuese yo quien la masturbase al principio en aquel día, así empecé a hacerlo, luego de estar desvestidos procedí a pasarle el vibrador por sobre su conchita, que se veía peladita y bien rosada, totalmente hermosa, le fui introduciendo de a poco el vibrador por su culo, mientras ella lo degustaba, cuando le hubo ingresado todo, solamente le quedaba afuera el hilo por el cual se podría halar, procedí a comenzar a chuparle todo su coño, era una delicia sentir como su cuca se movía como consecuencia de la vibración producida en su coño, en ese sentido no duré mucho chupando su coño, pues enseguida me acosté boca arriba sobre la cama y le permití que se sentara sobre mi verga, pude notar que ya Katherine no era la misma inexperta y que incluso estaba un poco más abierta su vagina, por lo cual mi pene pudo entrar en su concha en un solo empujón.

Fue divina y gloriosa la cogida que le brindé en ese día a Katherine, fueron tres venidas las que tuve, una de ellas por poco, ante la excitación, se produce dentro de su concha, sin embargo tuve los bríos de sacarle mi falo justo antes de que pudiese llegar a caerle la leche en su coño; al cabo de un par de horas, cuando Belkis despidió a su amigo, pudo notarnos tendidos sobre la cama, bastante exhaustos, sobre todo Katherine, pues justo en ese momento le acababa de retirar el vibrador de su coño, el cual tenía bastante dilatado, y bien rojo, manifestando: “bueno parece que he llegado tarde, pero solo para ustedes”, pues enseguida observó el vibrador y comenzó a ponérselo una y otra vez, mientras nosotros la veíamos disfrutar de su sexo, en últimas terminé por ayudarle y chuparle su culo, mientras ella se dejaba ingresar todo el vibrador en su concha, al tiempo que Katherine le chupaba los pezones, cosa que le encantaba.

Así terminamos esa jornada, al día siguiente al despertar mis padres habían llegado, aparentemente se habían aburrido y habían decidido llegar antes del viaje, pues su llegada debería ser en horas de la tarde, por lo cual se encontraron con la sorpresa de que Belkis nos visitaba, a quien le preguntaron como me había portado, “ni siquiera salió de la casa”; en horas de la tarde Belkis se marchó para su casa, quedando pendiente de un viaje que nos prometieron nuestros padres a los dos, pues estaban apenados de que ella hubiese llegado y no la habían atendido, de tal suerte que luego de ser villano había pasado a ser héroe por hacerla pasar bien a mi prima, lo que ellos no saben es qué tan bien la había pasado, ni que tanto la pasaría en el viaje que nos darían luego.

Autor: Butil

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Fugaz

Comencé a singarla con gran fuerza, tardé un par de minutos antes de que le estuviese sacando mi verga de su concha, la tomé nuevamente por el cabello y la hice arrodillarse sobre mí, le metí mi verga en su boca y la puse a chupar, ella procedió a chupar con más ahincó, pero con algo de torpeza, cuando quiso notarlo ya tenía gran cantidad de mi leche en su boca.

Al inicio de nuestra etapa sexual, siempre estamos calientes, como lo estoy ahora tocando mi verga, haciéndome una buena paja mientras escribo esta historia con todas las ganas de despertar ansías de sexo en las chicas.

En alguna ocasión al llegar de la escuela, durante mi último año de secundaria, salí directo al baño, venía caliente, con ganas de hacer una buena pelea de cobardes, al cinco contra uno; trabajaba para aquellos tiempos en casa una hermosa joven como empleada doméstica, su nombre Victoria, que apenas si llevaba un mes de haber iniciado labores, ella tiene mucho que ver en este, el polvo más rápido que yo recuerde haberme echado en toda mi historia de mi corta vida sexual.

Como iba diciendo, ingresé en manera inmediata a mi cuarto y busqué una de mis revistas porno para irme directamente al baño de mi cuarto, observando aquellas fotos de las mujeres desnudas y bien cogidas por los tíos me terminé de hacer una paja de esas rápidas, para que nadie notara si había entrado a orinar o a pajearme, tal intención con miras a que Victoria no se enterara de tal situación, así apenas hube eyaculado y evacuado el baño procedí a salir a buscar a Victoria para que me sirviera el almuerzo; cuando me acerqué a su cuarto escuché la regadera, alguien se estaba bañando era claro, y la única que podría hacerlo era ella, recordé su hermoso cuerpo y me vino a la cabeza echarme otro pajazo en su nombre, allí mismo.

Debería acercarme en forma sigilosa pues no la conocía ni tenía confianza con ella, así que temía las represalias que podría tomar de pillarme en tal acción. Nunca he tenido un día con más suerte que ese, la puerta estaba entreabierta y el baño de su cuarto no tiene división mayor que la de una cortina que para ese día ella no había corrido, al ir observando de a poco pude notar que no utilizaba para nada el jabón, ella estaba de espaldas a mi persona, pero tenía una serie de movimientos muy singulares, de momento pude observar lo que sucedía.

La buena tía que me atendía se estaba castigando igual que lo acababa de hacer yo, utilizaba sus dedos para metérselos por la concha, gemía de vez en cuando, me quedé estupefacto, no sabía que hacer si entrar o quedarme allí para hacerme la paja que me había propuesto hacerme en su nombre, la cual por demás ya había iniciado hacía un rato; luego de un poco de vacilación decidí ingresar a la habitación y arriesgarme para ver que pasaba, ella se volteó sorprendida y me quiso recriminar, pero inmediatamente se dio cuenta de su posición, pues aún tenía un par de dedos metidos en la concha, mientras que además bajaba su mirada hasta mi verga la cual se encontraba presa en mi mano derecha.

Por un momento reinó la incertidumbre y el silencio, el cual ella rompió: “parece que traes lo que necesito”, no pronuncié nada al respecto, y en seguida la empujé buscando que apoyara los codos sobre el lavamanos que hay en el baño, puse mi mano derecha sobre su cabellera, mientras que la mano izquierda se apoyaba en la espalda de ella, comencé a pasar mi verga por su concha…

La verdad es la más caliente que he rozado con mi verga, de sólo tocarla con la punta me encendió, por lo cual al sentir aquello, metí solamente la punta de mi verga, sentía como que iba a explotar, fue entonces cuando ella apretó algo la cabeza con su vagina haciendo una pequeña tracción con sus piernas, al sentir aquello me encendió mucho más y de un solo viaje le metí todo mi falo, por lo cual soltó un pequeño gemido y me pidió que me calmara, que le había dolido algo.

No le hice mayor caso y comencé a singarla con gran fuerza, la verdad es que me gustaba mucho y deseaba hacerla sufrir bastante, pero no tuve la oportunidad de hacerlo, tardé un par de minutos antes de que le estuviese sacando mi verga de su concha, al notar aquello ella aprovechó y se volteó, enseguida la tomé nuevamente por el cabello y la hice arrodillarse sobre mí, le metí mi verga en su boca y la puse a chupar, cosa que no hacía muy bien que digamos, la verdad es que parecía no gustarle esa posición, entonces se detuvo y me dijo: “detente, no sigamos, nos pueden encontrar”, “entonces chupa rápido y hazme venir, ya veremos cuando terminamos esta faena”.

Ella procedió a chupar con más ahincó, pero con algo de torpeza, cuando quiso notarlo ya tenía gran cantidad de mi leche en su boca la cual procedió a escupir. Enseguida me volví a colocar la bermuda (ah, no había dicho que sólo traía puesta la bermuda), y me retiré diciendo: “apresúrate que estoy esperando el almuerzo”.

Al llegar a la sala de mi casa, noté que mi madre acababa de llegar, entonces la saludé, al par de minutos apareció Victoria, para servir el almuerzo; cuando terminé manifesté: “de verdad que Victoria cocina muy delicioso, sin embargo creo que a los almuerzos les hace falta el postre”, cosa que le cayó en gracia a mi padre, pues lo cierto es que él acababa de llegar con unas delikatesen, por lo cual las repartió, sin embargo sólo Victoria entendía mi mensaje, luego tendría oportunidad de tener mi postre, y de que manera.

Autor: butil

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