Recuerdos de un intercambio I

Por debajo se le notaba una diminuta braguita, pues eso era lo que yo siempre le exigía q se pusiera. Carlos al ver esa figura de diosa se sonrió con cara de malicia y yo me quede con la boca abierta al ver a mi esposa de esa forma e inmediatamente le reclamé, pero Vero se interpuso de inmediato y dijo que era normal que anduviera así pues al fin era su casa y los extraños eran ella y Carlos.

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Exhibirme en el autobús

Una de mis tetas siempre se quiere salir yo la dejo bastante para que el chaval pueda imaginar lo que va a ver, de momento la marca del bikini seguro que ya le está poniendo a cien, yo miro para abajo y puedo ver mi pezón que está cerca de salirse y el chico mira con disimulo pero creo que ya no está atento a lo que leía.

Hola, me presento, soy una mujer de 45 años, 1,72 de altura, una tetas bien firmes, un culo bien subidito  y unas piernas largas, bueno os cuento como me gusta ponerme cachonda, en este tiempo de verano suelo tomar el sol con bikini adrede para que se me noten las marcas porque me pongo muy morena.

Suelo ir mucho en autobús a los centros comerciales de mi ciudad, donde vivo los autobuses en la parte de atrás hay unos asientos frente a otros, siempre me siento en ellos con mi faldita de vuelo y mis camisas un poquito transparentes, dejando siempre un par de botones desabrochados.

Si al subirme hay algún chaval en esos asientos ya empiezo a mojarme porque se que le voy a poner a cien, en un caso el chaval tendría unos 19 o 20 años, me senté frente a él, ya al sentarme levanté un poquito mi falda para que pudiera ver mi tanguita blanca pero bastante transparente  donde el pelo de mi chochito se deja ver.

El chaval iba leyendo un libro  pero noté como miró,  seguro que vio algo, me dije para mí, esto solo es el principio muchacho,  ese día no llevaba sujetador, mis pezones se transparentaban un poquito y el canalillo de mis tetas era bastante visible, esa camisa tiende a deslizarse hacia un hombro una vez que empieza a deslizarse.

Una de mis tetas siempre se quiere salir yo la dejo bastante para que el chaval pueda imaginar lo que va a ver, de momento la marca del bikini seguro que ya le está poniendo a cien, yo miro para abajo y puedo ver mi pezón que está cerca de salirse y el chico mira con disimulo pero creo que ya no está atento a lo que leía, jajaja.

Cuando medio pezón está a su vista me agacho para rascarme la pierna y mis dos tetas quedan a su vista, de reojo miro su entrepierna y al llevar un chándal un poco ajustado noto como su verga está a cien, tiene que tener buena polla, me digo, porque el bulto es muy grande.

Al incorporarme me coloco un poco la camisa y cruzo despacio las piernas, al tener vuelo la falda quedan a su vista mis piernas y el tanguita blanco, este movimiento lo hago a menudo para que pueda empaparse mi chochito, en unos de los viajes que estoy con las piernas cruzadas la que tengo encima de la otra la subo hasta apoyar el tobillo en  la rodilla para mirar el tacón del zapato haciéndole creer que se me está rompiendo.

Lo miro detenidamente, mis piernas en esa posición quedan bastante separadas,  como la falda tiene  vuelo por debajo el chaval puede recrearse bien como el tanga entra por mi culo y mi chocho está abierto lo suficiente para que no se crea lo que está viendo, mis pezones se empiezan a ponerse duros de lo caliente que me voy poniendo.

Al ponerse más duros se oscurecen mucho y mi camisa no puede disimularlo y se transparenta mucho, el chico se pone el libro delante de su polla intentando tapar la pedazo de erección que tiene pero también para tocársela debajo del libro muy sutilmente.

La camisa empezó otra vez a deslizarse, seguro que pedía más de prisa más de prisa, cuando la mitad del pezón asomaba vino una mujer a sentarse a mi lado y tuve que taparme y cerrar las piernas, pero seguro que el chico lo pasó bien y yo también.

Me bajé del autobús muy cachonda y me dirigí al centro comercial con un calentón terrible, en dicho centro entré en una tienda de ropa para jóvenes y me probé bastantes cosas  calentando a los novios de las chicas, pero eso os lo contaré en otro momento.

Un saludo.

Autora: Lucia

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Ducha incestuosa

El jabón se pierde entre las nalgas de su hija y recorren todo su contorno, la tentación de seguir hacia otras partes de aquel cuerpo lo seducía y lo tenía con la respiración acelerada. El jabón y sus manos ya no tenían control y recorrían impunemente sus tetas… parado detrás de su hija, abría completamente las palmas de sus manos sin llegar a poder abarcar toda la superficie de sus tetas.

Luego de regresar de un día de playa y sol, el relato nos encuentra en la habitación de los padres…

Se encuentra una familia alojada en un hotel para pasar sus vacaciones. La familia estaba compuesta por el matrimonio, una hija de 18 años y un hijo de 19. Luego de regresar de un día de playa y sol, el relato nos encuentra en la habitación de los padres…

-Raúl! -Si…-Mirá que me llevo el auto porque quiero ir a comprar las telas que vi ayer….y después ver la exposición… y no quiero hacerte ir porque se que te aburre…-Si… no hay problema Seguramente demoraré un par de horas… y mirá que Danielito se va a la casa de su amigo…

Dada la situación su hija estaría sola en la otra habitación, con lo que decidió ir por si necesitaba algo… antes de entrar sintió ruido de una ducha, con lo que imaginó que su hija se estaría bañando… y una sensación perversa recorrió su mente, quizás alimentada por todas las adolescentes que observó en la playa, que también en el fondo incluía a su hija, que claramente mostraba signos de ya no ser una nena.

Con un morbo casi enfermizo, ingresó a la habitación y buscó la manera de espiar a su hija en la ducha, sabiendo que el resto de la familia demoraría en regresar.

Se acercó a la puerta del baño pero al estar cerrada se frustraría su intención y no sería fácil abrirla sin que su hija se diera cuenta. Pero su respiración se aceleraba y su deseo de espiarla aumentaba y esta era su oportunidad. Pensó en alguna excusa para entrar al baño e idear una situación en principio inocente pero que sería delatado por la erección considerable que ya presentaba con lo cual debía actuar con cuidado.

Ingresa suavemente al baño, que presentaba un gran espejo y la ducha se encontraba a su derecha, recubierta por una mampara de vidrio que solo permitía observar los contornos de su hija, lo que lejos de decepcionarlo alimentó su perversidad por querer ver más. Se quedó un momento estático y pese a abundante vapor su hija logró reconocerlo…

-Papá!,… ¿que hace?… no entres al baño,… ¿no ves que me estoy duchando? -Bueno,… ya se,… es que estaba buscando una cosa,…-Bueno,… pero me estoy duchando,…-Si,… ya me voy,…-Bueno,… espera,…antes de irte,… ya que estás ahí,… alcanzame el champú! -¿Cual? -Ese verde aquel que está ahí arriba…-Tomá… -Gracias…. y que esperás… dale salí que me estoy duchando…-Bueno no te pongas así…

Aprovecha que estaba abierta la mampara para darle el champú, y sin perder esta hermosa oportunidad, trata de ver y observa que su hija, por un tema de pudor le daba la espalda… lo que no impidió continuar con su plan…

Contempla a su hija de espaldas y demora lo más que puede en irse… recorre con su vista todo el contorno de las hermosas nalgas bien formadas y firmes.

-¿Sabés que tenés una linda cola?…-¡Papá!… no te desubiques,… ¡soy tu hija!…¡andate por favor!  -Solo te digo que tenés linda cola,.. Nada más…-Por favor no te desubiques!…no te lo digo más andate!… -Bueno,..Soy tu padre,… no seas mala con tu papi,…-Papá,… por favor,… mamá ya debe estar por venir…-No,… tu madre va a demorar y tu hermano se fue….así que nadie va a venir en un rato…

-Bueno,… pero ubicate,…soy tu hija,… no seas degenerado…-¿Puedo hacerte una pregunta? -Bueno… dale… pero andate rápido… -Usas tangas metidas en la cola…¿no? -¡Papá!…(sin dejar de dar la espalda a su padre) -Cuando andas en la casa vestida en ropa interior,… o en la playa… no puedo dejar de verte la cola…-Ay,… papá sos un pervertido,… soy tu hija… y dejá de mirarme la cola y salí por favor!…-Dejame enjabonarte…-No papá,.. salí por favor…-Dale, …no seas así con papi….

Completamente cegado por la excitación que le provoca su hija, ya estaba dispuesto a seguir hasta el final… toma el jabón e ingresa a la ducha…

-No!.. papá, ¡Noo! -Dale,…vení que te enjabono las espalda…¿me vas a decir que no te gusta?… -Bueno, pero después te vas…

La confianza que le daba por ser la nena mimada de papi, le permite tomar la situación como una muestra de afecto y dulzura de su papi… disfruta del jabón deslizándose suavemente por su espalda… y escuchar la voz de su papi que le hablaba tiernamente al oído…

-Mmmmhh….has crecido,…-Obviamente… ya no soy una nenita… tengo 18 años…-Si,… ya veo…

-Pero,… era solo la espalda,…no vale…-Bueno,…dejarme enjabonarte la cola un poquito…-Bueno,.. un poquito…-Acércate,.. No te alejes,… así no te puedo enjabonar bien… -Bueno…-Sí está bien, así, quedate así…

El jabón perversamente se pierde entre las nalgas redondas de su hija y recorren todo su contorno… y pronto la tentación de seguir hacia otras partes de aquel cuerpo, lo seducía y lo tenía con la respiración acelerada…

-No,… no,… las tetas no,… ¡papá no…! Dale un poquito,.. solo un poquito,…-No por favor,… esto no está bien… ¡soy tu … hija!… no papi… no….

El jabón y sus manos ya no tenían control y recorrían impunemente sus tetas… parado detrás de su hija, abría completamente las palmas de sus manos sin llegar a poder abarcar toda la superficie de sus tetas, las masajeaba y las apretaba y con movimiento hacia delante cerrando sus dedos para terminar acariciando sus pezones.

-Que tetas divinas que tenés,… son tan grandes y firmes… que divinas…-No por favor,… las tetas no,… es mi punto débil…-¿Siii? Si,..,si,…asíii,… en los pezones siii,…siiii…. asssiiiii…-Como te gusta que te acaricie los pezones, sos bandidita. -Si,.. si,agarrámelas,…así,…así…-¿Así? -Si,… dale,.. assiiii… aaahhhh…aasssiii…

Con los movimientos descontrolados, y estando aún de espaldas a su padre… rozó con su cola sin querer, aquella erección descomunal de su padre…

-¡Papi!… ¡como estás!… se te va a romper el short…no te quedes así,… sacate el short,..dale,… sacatelo,…sino te lo saco yo! -Bueno,…esperá….

Con un poco de trabajo debido a la erección que poseía, le permitió a su hija contemplar su miembro superhinchado a punto de estallar… la situación dejó con la boca abierta a su hija… y casi sin respirar le dijo…

-¡Papi….la tenés enorme!… ¡me imaginé que la tenías grande pero me quedé corta! y que dura se te puso!…-No es para menos…-¿Fue por mi?… ¿no? -Si,.. sos la nenita de papi… divina…

-¿Sabés papi que mi amiga Daniela me contó que la de su padre mide 26 cm.? -¿Como es eso?… ¿y ella como sabe?…-Porque me contó que una vez se la midió… y después se la chupó…-Me encanta que tengas esas amigas bandidas…-Ella me preguntó cuanto medía la tuya… pero me parece que no anda muy lejos de la de su padre… ja,ja….

-Bueno después te dejo que me la midas así le contás a tu amiga…-¿Y también te gusta que te la chupen? -¡Claro!…-¿Así?,…¿te gusta que te la chupe así?… mmhhh…

-Si… así… ponétela toda en la boca… entrala y sacala de tu boca…

-¡No me entra toda en la boca!….-De a poquito así….así ¿Así te gusta….? y con la lengua también te gusta…-¡Siiii!…. chupa…chupa…-Mmmhhhh…

-Aaaaaaaahhhhh….así….así…. así…. Aaaahhhh… más rápido!… más rápido!…aaahhhh… -Voy a acabar…. aaahhhh……ahhhhhh…acabo!…acabooooo!… -Adentro de la boca nooohhh, papi, nooohhh….aaaassiiiiiiiaaahhhhhhhh…!

Tres chorros salieron violentamente y fueron a parar a la cara y las tetas de su hija….

-Guauuu,…papi…que manera de acabar… por favor!.. Cuanta leche… ¡por favor!… sos una catarata… bueno obviamente con esa pija como para no acabar así…

-¿Te gustó? -¡Por supuesto papi! -Tenemos que repetirla otra vez ¿no? -Si,…cuando estemos solos,… lo repetimos… va a ser un secreto entre nosotros…¿no? Si,… claro Sacame de una duda,… lo planeaste o se dio así nomás…-Jaja… es un secreto…

-Te caliento ¿verdad?…yo sabía,.. ¡Sos un calentón y un degenerado!.. Hijo de puta… te gozas tu hija… jajá…

-Pero te gusta,… ¿no? Claro,…me encanta tenerte a mil…¡y ser tu putita!… pero prepárate que te quiero solo para mi… y además probar otras cosas…¿no? -Así, me gusta…

-¿Sabés?… en la casa de Daniela hay un jacuzzi… ¿porque no vamos un día y la pasamos a mil?… pero… mirá que tenés que cuidar el surtidor… mamá va a tener que esperar, ja,ja…

Autor: PITHON

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Súper caliente

Estoy contento. Caliente, pero contento. Escribir un relato me ha permitido entrever el exterior del armario. El interior ofrece oportunidades miserables: Fugaces encuentros con desconocidos en cuartos oscuros o una mamada al chapero de turno en los asientos del coche. Fuera es otra cosa. Nadie, antes, me puso nombre. Ahora lo tengo. Soy Cindy y tengo un amigo, del otro lado del mar, que querría follarme.

Escribí un relato. Se publicó en estas mismas páginas y contaba que paso por el heterosexual típico, con esposa e hija encantadoras, pero que soy gay dormido y estoy enamorado de Tomás, un compañero de oficina. Todavía no entiendo como me atreví a abrirme así. Bueno, me ahogaba. Necesitaba hacerlo. Creí además, tonto de mí, que contaría mi historia y punto. Y de eso, nada.

El otro día recibí un mail y agarré este calentón que me ha llenado de ascuas el armario. No me ha hecho olvidar a Tomás. Al contrario. Por una de esas bromas que gasta la vida, este también se llama Tomás. Dos Tomases a falta de uno. Vive al otro lado del Océano. Leyó mi relato y sabe como pienso. Me ha calado. Se confiesa homosexual activo y dedujo que yo lo soy pasivo.

“Es lástima que estemos lejos -decía el e-mail- porque podrías ser una buena amiga mía. Te gusta sentirte mujer ¿verdad?”. Cada palabra echaba leña al fuego de mi tremenda erección. Me cautivaba su seguridad, su ¿por qué no decirlo? desprecio hacia mi cobardía. Me deslumbró. Me encendió. “Te follaría y te la metería hasta el fondo”.

Ahora mismo interrumpo este ¿relato? ¿confesión? ¿streptease íntimo? para acariciarme la verga que se ha vuelto piedra y reclama sus derechos. Claro que me gustaría que me follaras… ¿A quién le amarga un dulce? Claro que me siento mujer… Es cosa del diablo. Intento volver a escribir y vuelvo a tocarme. He de hacerlo. Me quemo. Ojalá supiera traducir en palabras este fuego, estas ansias, esta calentura. Más de uno reconocerá mi desasosiego. Es el que sentimos quienes vivimos dentro del armario masticando oscuridad y frustración.

Me masturbo y querría que tú, que vives como yo la mentira de la heterosexualidad, lo hicieras también, e imagino que mi mano es la tuya o que es tuya la verga. Pero no debo ser vanidoso: yo no soy la madame, soy una puta más. Estoy en el aeiou del erotismo. Mi erotismo no es una serie de posturas. Es sensación oscura. Es impulso ciego. Y el nuevo Tomás seguía: “Serás mi amiga y te llamarás Cindy. Me encanta ese nombre”.

Soy Cindy. Es Cindy quien se pellizca lo pezones pensando en una verga dura y caliente que, por su causa, se yergue al otro lado del Atlántico. Soy Cindy y, antes de tener ordenador, compré en una sexshop una revista de hombres con vergas gloriosas y tiesas que imaginaba chupar mientras me masturbaba. Escondía la revista, entre paja y paja, en los lugares más insospechados, pero no vivía tranquilo por si mi mujer la encontraba. Me pudieron los nervios. La eché en un contenedor. Me supo mal: había unos cuantos tíos de toma pan y moja, pero no aguanté la presión.

Estoy contento. Caliente, pero contento. Escribir un relato me ha permitido entrever el exterior del armario. El interior ofrece oportunidades miserables: Fugaces encuentros con desconocidos en cuartos oscuros o una mamada al chapero de turno en los asientos del coche. Fuera es otra cosa. Nadie, antes, me puso nombre. Ahora lo tengo. Soy Cindy y tengo un amigo, del otro lado del mar, que querría follarme.

Me gustaría estar contigo, Tomás. No sé qué Tomás eres, si el de la oficina o el del otro lado del Atlántico. Tampoco sé que Tomás quiero que seas, pero si estuvieras aquí, me besarías. Sueño que me besas. Tu lengua se abre paso entre mis dientes. Me excita el sabor de tu saliva. Abro la boca y te recibo. Me abrazas fuerte. Las costillas me crujen. Soy nada ante tu fuerza. Abrázame más recio. Rómpeme. O mejor: deja que te palpe la bragueta. Tengo hambre de tu verga. Imagino su cabeza, dura y caliente. Me choca en la bóveda del paladar, antes de que la acomode sobre la lengua.

Vuelvo a parar de escribir. Me masturbo con lentitud. ¿No habrá forma de quitarme de encima este calentón? Me arrodillaría ante ti. Te lamería los testículos. Te cosquillearía con la punta de la lengua a lo largo del tronco de tu verga. Tú me dirías: “Así, Cindy”. Tomás, dámela entera.

Mi boca es estuche de tu Stradivarius, vitrina en que guardar tu Kohinoor, funda para tu sable. Acerca tu verga a mis labios. Necesito tragarla. Mamarla. Ensalivarla. Lubricarla. Me arrodillaré luego. Me pondré a cuatro patas en el borde de la cama. Tú estarás de pie detrás de mí. Pasarás los brazos abarcándome el vientre. Así me dominas.

Con un ligero movimiento, puedes acercarme a ti o alejarme según te convenga. Me rozas en una nalga con tu verga. Me estremezco. Está ahí. Dispuesta. Erecta y dispuesta. Poderosa. Soy Cindy. Te ofrezco mi trasero para tu regalo. Soy yo también. Me someto. Me entrego. Gozo porque me dominas. Deseo que me ensartes. Que me partas en dos. Me sueltas un momento. Diriges con la mano tu verga hacia mi ojete. Se detiene el tiempo. Es un momento eterno.

La impaciente espera se resuelve en explosión. Me embistes. Me barrenas. Te abres paso en mí a través de mí. Consumes en mí tu energía, tú, macho triunfante, yo, macho rendido. Fóllame. Fóllate a tu Cindy. La puerta del armario saltó hecha pedazos. To-más, to-más, adentro-afuera. Ese es el ritmo. Soy tuyo. Soy tuya. Poséeme. Comunícame tu fuerza. Tu decisión. Tu energía. Vacíate en mí. Lléname de tus jugos.

No es solo tu verga la que me golpea. Noto, al embestirme, el empuje de todo tu cuerpo contra mis nalgas. Me gusta. Soy tu Cindy ¿sabes?. Soy tu amiga. Háblame mientras hacemos el amor. Dentro del armario se hacen pajas. Fuera se hace el amor. Ahondas en mi cuerpo. Me posees. Tal vez me desmaye. No estoy acostumbrado a sentir tanto placer. Eres mi dueño. Puedes hacer conmigo lo que quieras. Hazlo.

Nunca he sido tan yo como ahora. En este momento en que imagino que me posees, me sé libre de habladurías y de miedos. Escribir me ha hecho salir, aunque sea temporalmente, del armario. Sigo con mi masturbación. Soy homosexual Lo grito. El interior del armario es oscuro y somos legión quienes vivimos en él.

Me masturbo a la salud de todos nosotros. Porque es bueno hacerlo, porque sigue habiendo esperanza y porque seguirá habiéndola en tanto conservemos un algo de rebeldía. Masturbaos conmigo, imaginando cada cual a su particular Tomás. De lo contrario, acabaremos convertidos en perchas.

Sigo super caliente. Tengo un calentón de todos los demonios. Tomás ¿por qué te escondes?

Autor: Trazada30

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