EL ENCUENTRO

La penetración fue total, la tomé de la cadera y la empujaba hacia mí. La señora olvidó por un momento su pudor, se convirtió en una excelente amante, apretaba sus labios, no podía dejar escapar el placer que sentía,me dijo, quiero sentir correrte en mi, de pronto estallamos juntos de placer, la abracé, sus senos quedaron presos entre los dos, sus nalgas entre mis manos y yo dentro de ella.

La conoci una tarde que estaba en mi oficina. Estaba fastidiado del dia de trabajo que había tenido y comence a navegar en un buscador de mensajeriía instantánea.  Apareció…la búsqueda avanzada era: casada, de 30 a 37 años, viviendo cerca de mi localidad.

En un principio fue dificíl me aceptara, no me conocía y era su interrogante como había dado con ella. Durante dias fue solo un saludo, conocer poco lo que le gustaba y lo que no. Hasta que llegó el correo que rompió el hielo…”buscate un amante”, le comenté que lo había recibido, me dijo que ya lo conocia.

A partir de ahí supe que su etiqueta de esposa feliz era solo una máscara de apariencia. En su ventana de mensajería aparecía que usaba web cam, pasaron varias semanas hasta que la convencí que la usara para conocerla. Era linda, hermosa. Era de cuerpo petit y ojos de miel. Me di cuenta que pasaba largas horas en la computadora, cumplía sus labores de madre en la mañana muy temprano y después era mía por varias horas diariamente. Con la confianza, poco a poco fue brotando la coquetería.

Ella me decía,”¿que te parece mi blusa, lindo escote que no?”…yo hacía como que no lo notaba bien…me preguntaba ¿y mi pantalón se ve bien?…poco a poco fue dejando ver sus tangas sobre la presilla de sus pantalones o shorts….mi corazón latía a mil por lo exitado que me ponía. Empezó a dejar de usar sus bras…solo playeras que dejaban ver sus bubies duras y pezones erectos. Sin duda las pláticas subieron de tono. El momento se dio… un dia el calor subió tanto que me dijo…estoy muy húmeda…no te creo le contesté…me dijo mira….y metió su mano bajo su ropa y me mostró sus dedos escurriendo de sus jugos.

A partir de ese momento todos los dias teníamos cibersexo…no había para mi censuras de su parte. Era por demás erótico ver como la esposa ejemplar, la madre de familia…y la señora bien de sociedad desbordaba frente a mi sus deseos reprimidos. Por semanas nos hablamos diariamente por teléfono, ella compró un nuevo número celular para su seguridad. Siempre estaba dispuesta para mí. Diariamente me decía como se tocaba pensando en mí, como me soñaba y amanecía húmeda…había encontrado un amante.

Un buen día el encuentro se dio. Viajé a su ciudad con mi familia. El encuentro se dio en un centro comercial. Solo nos vimos a pocos metros y nos reconocimos. Sus ojos parecían salirse al verme, y una sonrisa la envolvió. En la primera oportunidad le marqué a su celular. Al dia siguiente nos veríamos muy temprano en una propiedad de ella. Asi fue…nos quedamos de ver en una tienda de comida rápida en un lugar conocido…y la segui…por varios minutos manejó su vehículo delante de mí…se estacionó en su propiedad, entró y despues de  varios segundos llegué yo.

Apenas entré, me jaló hacia un lugar donde no se viera de fuera y me besó apasionadamente, tenía que pararse sobre sus puntas de los pies….era por demás linda. No había tiempo que perder, sin poder cerrar la puerta para no despertar sospechas de sus vecinos nos hicimos más adentro hacia la cocina vacía. Solo una mesa con un par de sillas. Nos besamos, la junté hacia mi con un abrazo fuerte lleno de pasión…la tomé de su cintura y la apreté hacia mí, deseando sintiera mi miembro ya duro por la adrenalina del momento. Sin otra escala mis manos apretaron sus nalgas, mientras que ella metía su mano entre nosotros para palpar y apretar mi miembro.

Sin decir más me dijo…haz lo que has imaginado por meses…se dio la vuelta, desabrochó su pescador verde militar que traia, lo dejó caer poco abajo de sus rodillas, su bikini morado, que en alguna ocasión vi por la web cam, se dejó ver…apreté sus nalgas…ella se inclinó sobre la mesa y solo me dijo…hazlo…bajé su bikini…sus nalgas se dejaron ver, su concha se veía desde atrás…un saque mi miembro ya húmedo y lubricado….ella abrió sus piernas y poco a poco la fui penetrando…ella solo decia “que rico, que rico, que rico”. La tomé de sus cadera y arremetí contra ella…por varios minutos estuvimos así…era deliciosa…ella era linda…toda petit…frágil…lo disfrutamos.

De pronto se salió…y sin pensarlo más se volteó hacia mí…me la empezó a besar, la metió a su boca…la recorrió con su lengua de arriba a abajo…sus labios cubrían por instantes solo la cabeza de mi pene…y en otro momento su boca estaba llena de mi miembro.

Era sin embargo difícil para mí el terminar. El solo pensar que la puerta estaba medio abierta evitaba el que puediera concentrarme del todo. Imagínate, su marido podía llegar o algún amigo o vecino…era por demás riesgoso.  Efectivamente, de pronto llegaron unas personas a pedir cierta información. Eso cortó por unos minutos lo que hacíamos. No había mucho tiempo. La cocina era peligrosa….pero no había venido de tan lejos para regresarme igual….le propuese subir las escaleras y me mostrara esa planta…mi intención era conocer algún lugar donde fuera más seguro y que estuviera menos accesible si alguien llegaba.

Las habitaciones estaban vacías…de pronto visualicé el baño…me dirigí ahí de inmediato bajé la tapa del sanitario, me deshice de mis pantalones y a ella de los suyos…se sentó de frente a mi…la penetración fue total…mi miembro resbaló hasta pegar su pelvis con la mía…la tomé de la cadera y la empujaba hacia mí fuertemente…

La señora olvidó por un momento su pudor…se convirtió en una excelente amante…apretaba sus labios…no podía dejar escapar el placer que sentía…me dijo termina en mi, quiero sentir correrte en mi…de pronto estallamos juntos de placer, la abracé fuerte hacia mí, sus senos quedaron presos entre los dos…sus nalgas entre mis manos y yo dentro de ella…

Desde esa ocasión seguimos esperando pacientemente nuestro siguiente encuentro…

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Me engañaron y lo vi por la Web-Cam

Empezó a meter y sacar y por lo que veía no entraba hasta la mitad, cuando le escuché decir a él que lo metiera todo que lo tenía desesperado, ella le contestó que tuviera paciencia ya que ella sentía como si la estuvieran desvirgando por como sentía que se le ensanchaba el chocho, ella continuó con su cabalgata hasta que él agarrándola de las caderas le dio un empujón y se la metió toda.

Por como dice el titulo ya se imaginaran como fue, tengo que decirles que trabajo fuera del país y la forma como nos comunicamos mi esposa y yo es a través de Skype un programa que permite usar la Web-Cam y se puede hablar como el Messenger.

Cierto día estando trabajando ya estaba en mis horas libre me conecté para conversar con mi esposa, mis hijos estaban en lo que llamamos en Venezuela campamento de verano en otro estado. Mi esposa había tenido un día ajetreado porque iban a llegar unos familiares del oriente del país, entre ellos un amigo de mi esposa que vivía cerca de su familia de oriente. Ya cuando me conecté mi esposa se había bañado y se había acostado con su acostumbrada bata de dormir que tanto me gusta, la razón es porque le deja ver los senos por el escote y de largo apenas le cubre sus nalgas, ya había apagado la luces, estuvimos conversando hasta que noté que casi se queda dormida charlando conmigo y viendo la T.V., me despedí de ella para que pudiera dormir, ella se despidió mío y creo que solo apagó las bocinas porque no me escuchaba y el programa solo le dio a la X para cerrarlo, lo que ella no sabía era que si no cortaba o trancaba la llamada seguía activa la cámara y micrófono.

Total me dediqué a verla por la cámara y escuchar lo que pasaban el T.V. cuando de repente le tocaron la puerta, ella se encontraba arropada hasta la cabeza por lo que dijo que pasaran, al principio no sabía quién era pero era un hombre, después con la conversaciones me enteré que era su amigo, este le dijo si le daba permiso de usar la computadora ya que quería enviar un e-mail a su familia y uno a su novia, ella le dio permiso, de una vez me dieron unos celos terribles ya que la silla que usamos estaba dañada y teníamos que sentarnos en la cama para usar la computadora.

Tuve la intención de cortar la llamada y llamarla a su celular, pero me contuve y pensé en ver si pasaba algo fuera de lo normal, el tipo se sentó y le pude ver la cara, tenía puesta una franelilla y se le podían ver los brazos bien definidos producto de levantar pesas, además se le marcaba el pecho como el de las palomas, se dedicó a enviar los e-mail, creo yo, y solo se limitaba a ver la pantalla, lo que si pude notar fue a mi mujer que le estaba dando la espalda pero de vez en cuando se volteaba para ver que hacía el amigo de ella, en una de esas pude verle en los ojos que estaba totalmente despabilada o sea se le quitó el sueño por completo, (se me olvidó decir que tenemos un Web-Cam con luz infrarroja, o sea se puede ver en la oscuridad); el amigo hizo un ademan rápido para ver si ella estaba mirando lo que hacía pero en ese instante ella miraba la televisión.

Ella como que sintió el movimiento en la cama y se volteó, duró un rato mirando la pantalla cuando el amigo volvió a voltear  le pidió perdón por estar viendo unas fotos porno que le habían enviado, después me enteré por ella, que eran fotos de de 2 tipos con una tipa y que tenían tremenda macana, a esto ella le dijo que no se preocupara, que ya ella estaba cansada de ver esas escenas en pelis porno, él se volteó hacia la cámara y puso una cara de asombro, él le buscó conversación sobre el tema preguntándole, pero, ¿y tu marido ve esas pelis contigo o las ves a solas?, ella le dijo que si las veía conmigo, y que yo era el que las bajaba de la página de los relatos y las grababa en la PC en una carpeta oculta que ella sabía donde estaba para que los días que yo estuviera lejos las viera mientras se masturbaba.

El amigo creo que esto lo encendió porque empezó a decirle que se las mostrara, a lo cual ella se negó porque le daba pena con él, él insistió tanto que luego de un rato ella le indicó donde encontrarlas, las buscó y empezó a verlas sin volumen para que no se fueran a escuchar fuera del cuarto. En una de esas que él estaba distraído viendo una peli ella se quedó mirando la pantalla, cuando él volteó la vio como deseando el pene que estaba mirando en la pantalla, ella se dio vuelta de pena y él empezó, me imagino, a maquinar algo, cuando de repente le dice si había visto un pene así de grande en vivo, ella se volteó y le respondió, solo en pelis, a lo cual él le dijo, me vas a permitir que sea tan curioso y entrometido, pero como tenemos tantos años conociéndonos me voy a permitir preguntarte esto, pero eso sí, responde con la verdad, ella le dijo cual era la pregunta, y él le dijo, por la respuesta que me diste de que no habías visto uno así en vivo me imagino que tu esposo lo tendrá pequeño, ella sin vacilación le respondió, pequeño no, le mide como 16 cm pero me da satisfacción cuando hacemos el amor, a esto ella le agregó es más esos penes que se ven en esas pelis son trucos de cámara y ángulos que le dan a la cámara para que se vean así, él le respondió, bueno, puede ser, pero yo conozco algunos tipos que la tienen así, te lo digo porque me he duchado en baños comunes y uno anda desnudo en las regaderas.

Ella le dijo no te creo, y como dice por ahí ver para creer, él siguió viendo la película, le dijo que si se podía arropar un poquito con la sábana que ya le estaba dando frío, ella le dijo que estaba bien pero que no la jalara toda, él se la puso sobre sus hombros y empezó a hacer algo con las manos debajo de la mesa que no podía ver por el ángulo de la cámara, cuando de repente veo que saca tremenda vergota y empezó a masturbarse despacio para que mi esposa no se diera cuenta, a medida que se la sobaba le crecía más y más, entonces él le llama la atención y le dice, bueno tú dices que esas vergas no existen, ¿cuánto apostarías si te demostrara lo contrario y te mostrara una foto de un amigo que la tiene así de gruesa como el tipo este de la pali?, ella le dice; la verdad que no apostaría nada pero sigo insistiendo que no existen tan gruesas como esa, bueno te propongo un trato, yo te muestro al amigo y jugamos a las penitencias como lo hacíamos hace años, ella le dijo ok, pero que cuando y cómo lo iba a hacer, él le respondió en este mismo instante.

Ella algo extrañada le preguntó, ¿qué, tienes fotos de tus amigos en el correo?, y él le respondió, no, está aquí conmigo, cuando de repente él se echa para atrás como acostándose en la cama y le muestra ese mounstro de pene, yo creo que tendría más de 24 cm y gruesa como la de las pelis, ella quedó asombrada y se tapó la cara con una mano, pude ver que lo hacía parcialmente ya que por la de la luz infrarroja que se le veía un ojo abierto y los dedos entre abiertos para poder verla, él le dijo que dejara la pena, si ella una vez se lo había visto en el baño de su casa cuando vivían cerca, a lo que ella le dijo que en aquel entonces solo tenían 12 años y no la tenía de ese tamaño que ella recordara.

Él le dijo que se quitara la mano y comprobara que había perdido la apuesta, ella le hizo caso y se la veía comparándola con la que estaban pasando en la peli, él le dijo, ¿ahora si me crees?, ella le dijo claro, con semejante bicho que te gastas, me imagino, dice ella, que tu novia estará agradecida cada vez que le haces el amor, jajaja, él se rió y le dijo que al contrario, ella era frígida y casi ni lo hacían, ella replicó, ufff, yo no te dejaría en paz ni un solo día, él entonces le dijo; bueno como me dijisteis que nunca la habías visto creo que nunca la habrás tocado, ven tócala un poco y trata de cerrar la mano alrededor de ella, ella le dio un rotundo no, y él le tomó la mano para que lo hiciera.

En ese instante yo tenía sentimientos encontrados porque mi esposa estaba a punto de engañarme en mis propias narices pero además me encontraba con una erección que me dolían las bolas, aproveché ese momento y empecé a grabar todo para tener pruebas de su infidelidad, ella no se resistió mucho y le tomó la macana con la mano comprobando que no podía cerrarla por lo gruesa que era, él le dijo, utiliza las dos manos, ella se la agarró, pero empezó a sobarla de arriba abajo como midiéndosela, ella se encontraba acostada de lado con los pies hacia donde él tenía la cabeza, él viendo que no le despegaba sus ojos de su verga le dijo, ok, hora de cobrar la apuesta…

Como penitencia tiene que besarla y masturbarme con las manos y la boca, ella le dijo que si estaba loco que podría venir alguien y él le respondió desde que entré al cuarto sabía que íbamos a terminar así por eso cerré con seguro la puerta, entonces ella empezó con unos pequeños besos en la cabecita y luego sacó la lengua para pasársela por todo lo largo hasta pude ver como quería meterse los testículos chupándolos, él mientras, viendo como se excitaba ella mamándole el rabo, metió una mano debajo de la cobija buscándole su chochito a lo cual creo que se lo encontró porque vi como ella movía una pierna para darle mejor acceso.

De repente la escuché jadeando y era porque a ella le gusta mucho el sexo oral, cuando busqué la cabeza de él pude ver que la tenía adentro de la cobija y de seguro estaba comiéndose ese vergón que de seguro estaría súper lubricado, ella se echó para atrás sin dejar de menearle el machete a su amigo, él le dijo que se pusiera arriba de él para mamárselo mejor y ella le dijo que se subiera él que así le gustaba más, no puso réplicas y se montó encima de ella poniéndole la verga encima de su boca.

Ella le dijo…ahora vas a ser puto y me vas a comer el coño…¡eh! Como me excitaron esas palabras…
Ella casi no podía mamárselo ya que no dejaba de gemir ni un instante, hasta que le dijo que se lo metiera de una vez, pero que ella quería estar arriba para controlar la entrada del amigo monstruoso que él tenía, él se volteó y ella aprovechó y le dio otra mamada para lubricarlo más, cuando se paró puso el culo apuntando a la cámara y se fue sentando para acomodarse, me había quedado el ángulo perfecto para ver cómo le entraba esa macana a mi esposa, ella le agarró el pene y lo condujo a su rajita, antes de meterlo se lo pasó varias veces por su raja para seguirlo lubricando, entonces metió la cabeza en su chochito y dio un suspiro, ese sería su primer orgasmo…

Empezó a meter y sacar y por lo que veía no entraba hasta la mitad, cuando le escuché decir a él que lo metiera todo que lo tenía desesperado, ella le contestó que tuviera paciencia ya que ella sentía como si la estuvieran desvirgando por como sentía que se le ensanchaba el chocho, ella continuó con su cabalgata hasta que él agarrándola de las caderas le dio un empujón y se la metió toda, ella dio un grito ahogado con sus manos para no despertar a nadie y cayó acostada en su pecho, él le dijo que si le dolía y ella le respondió al principio, pero que ya había pasado el dolor, que siguieran que ahora quería sentir como le entraba y salía todo, pero que quería estar abajo…

Se voltearon sin sacarlo y él empezó un vaivén desesperado, ella solo gemía y le decía que se lo partiera que nunca en su vida había gozado tanto, ella decía: oh, que verga tan sabrosa, me estás rompiendo toda por dentro, ohhhh, me duele y me gusta; ahhh; párteme el chocho, ahhhhh; si cógeme, cógeme duro así que me duela, estuvieron así un rato hasta que ella le dijo que si ya la había desvirgado el chocho quería que le desvirgara el culo también.

Él se incorporó, la volteó de una vez,  agarró con los dedos los flujos de ella y le fue metiendo uno a uno los dedos para dilatarle el orto, cuando le había metido tres dedos puso la cabeza en la entrada y le dijo que se preparara, ella agarró una almohada y la mordió para ahogar los gritos, él empezó a penetrarla poco a poco hasta que solo le quedaron los testículos afuera, en eso ella empezó a gritar que se lo sacara por favor que le dolía mucho, pero su amigo empezó un mete y saca salvaje y ella cambió sus palabras por gemidos y palabrotas como, párteme el culo papi, sácame las entrañas con esa vergota, estaba súper caliente como nunca la había visto, él le dijo que ya estaba a punto de acabar y ella le dijo que le acabara dentro del culo, quería sentir toda esa leche caliente allí, él al escuchar eso acabó dando unos tremendos empujones, ella le dijo, así papi, ese culo es tuyo de ahora en adelante.

Cuando se separó de ella, se acostó y ella a su lado le empezó a mamar el pene otra vez y le dijo, deja que lo saboreé un ratito para que me des otra vez y me acabes dentro de mi chocho, que hoy seré tuya toda la noche, diciendo eso él estiró la mano y apagó la PC, quedando yo con una calentura que me tuve que quitar en el baño.

Lo que pasó en los días siguientes mi esposa me lo contó ya que la chantajeé con el video, pero esos serán otros relatos.

Autor: Cheroky5

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La camarita indiscreta

Se sentó en el bidet y dejó que la bañara un chorro cálido de agua. Inmediatamente, para mi sorpresa, seguramente azuzada por la estimulación del agua en su vagina, bajó su mano derecha y comenzó a masturbarse. Berta abrió aún más las piernas y se metió dos dedos en la concha, introduciéndolos y sacándolos, hasta que, luego de unos minutos, se advirtió que acababa.

Les comento que el hecho de haber sido criado por mujeres, lo que me permitió conocer a fondo su psicología, sus gustos, sus manías, por un lado y la generosidad de la madre naturaleza, que me dotó de una verga de 17 x 6 cms., atractivo, irresistible para cuanta fémina se cruzó en mi camino, hicieron de mí un cachondo permanente. No he tenido demasiado problema en ligar, todo lo cual, sin embargo, no ha impedido que desde mi despertar sexual hasta la actualidad en que promedio la cuarta década de mi vida, me la pasé el día excitado.

Mi permanente calentura me ha hecho cometer locuras de las más variadas, desde pasar por las armas a familiares, clientas, y todo el hembraje que se me puso a tiro, a otras acciones que me propongo relatarles en ésta oportunidad. Soy abogado y me especializo en derecho de familia. Resido y ejerzo mi profesión en la ciudad de Buenos Aires, en la cual, desde 1985 en que se aprobó el divorcio vincular hasta la fecha, la disolución de los matrimonios es una epidemia.

En razón de ello, y por el éxito obtenido en algunos casos con resonancia periodística, mi clientela es bastante abundante y, sobre todo, integrada por mujeres que desean no sólo divorciarse de sus esposos, sino tomar revancha y solicitar jugosas cuotas alimentarias y quedarse con buena parte del patrimonio de los cónyuges.

Mi temperamento calenturiento me hizo maquinar una treta para soslayarme con aquellas clientas que considerara que merecían una “atención” personalizada y supra profesional, así que en el cuarto de baño de mi estudio, instalé, convenientemente ubicada, una cámara filmadora, cuyas imágenes se proyectan en tiempo real en la pantalla de mi computador.

Por supuesto que la instalación fue, en principio, un obstáculo, pero que gracias a mis rudimentarios conocimientos de electricidad pude solucionar, ya que, por pudor, no llamé a un tercero para instalar la cámara, sino que un fin de semana me dediqué personalmente a instalarla. Culminada la tarea y de sólo imaginar el provecho que le sacaría al aparatejo, estaba más que cachondo, así, que, recordando viejos tiempos, le hice una visita a mi prima Aída, recién separada de su esposo y con unos cuantos años más encima, y recordamos viejos tiempos, primero en el sillón de su living, luego en su cuarto de baño y finalmente en su habitación, aprovechando que sus hijos estaban fuera, en el club donde hacían deportes.

Volviendo al tema que nos ocupa, transcurrido el fin de semana, se hizo el lunes y me encontraba ansioso por comprobar los beneficios del sistema. Llegué a mi estudio cerca del mediodía, me impuse de las novedades, me encerré en mi despacho y quedé atento a la caída de la primera presa. Al rato de haber arribado, escucho a través de la puerta, que mi secretaria, una joven de 22 añitos, se levantaba y se dirigía al lavabo. Si bien mis predilectas son las mujeres maduras, una concha es una concha, y quería ver que se traía entre las piernas Belén. Esperé que cerrara la puerta del baño y maximicé el programa que tenía minimizado en la pantalla de mi PC.

La cámara estaba oculta en el vanitory y apuntaba con un buen ángulo de captación, al inodoro y al bidet, que se encontraban uno al lado del otro. La imagen realmente era buena, pues el cuarto de baño tiene luz potente y la cámara que adquirí era de buena calidad. Observé con detenimiento como Belén bajaba primero sus pantalones, luego una tanga pequeña, se sentaba en la taza y comenzaba a largar un potente chorro de orín. Tenía una conchita rasurada, con un bigotito hitleriano alrededor de la raja y unos labios pequeños. Al primer chorro siguieron dos más cortos. Luego observé como con papel higiénico se secaba los restos de orín, se subía la tanga y luego el pantalón y finalmente se acercaba a la bacha para lavarse las manos.

El espectáculo era realmente bueno, así que la pija me dio un respingo debajo del pantalón y tuve que hacer esfuerzos para no tocarme y hacerme una aliviadora paja. Vale decir que desde ese momento los ojos con que miré a Belén fueron similares a los que tiene un lobo frente a un pequeño cordero. Sin embargo, un típico carnívoro argentino, la verdadera mercadería tenía que tener algunos años y kilos más para ser más sabrosa.

A primera hora de la tarde, luego del almuerzo, tenía cita en mi despacho, la Sra. Kloss, una dama irresistible de la gran colectividad judía de Buenos Aires, con quien tenía pocas esperanzas de tener un encuentro sexual, dado que somos de distintas religiones, ella es unos 15 años mayor que yo y con una posición económica envidiable, lo que me hacía suponer que buscaría, una vez que despedazara a su anterior marido, el Dr. Goldemberg, a un caballero de su colectividad mayor y más adinerado.

Atendí a mi cliente en la sala de reuniones, encendí la refrigeración a punto conveniente, la convidé con té y con abundante jugo, y esperé, entreteniéndola con charla procedente a su caso y no tanto, que me pidiera permiso para pasar a los servicios. No tardó en suceder, me puse de pie, ella salió de la sala y se dirigió al toilette, mientras que yo abandonaba el recinto y me apresuraba a instalarme delante de la pantalla de mi ordenador.  Llegué cuando aún no había comenzado la función. Berta, se instaló frente al espejo, seguramente para retocarse el maquillaje, luego se alejó, se paró de espaldas a la taza, se bajó la falda y primero pude observar que llevaba medias con liguero, de encaje, haciendo juego con una bombacha también de encaje, con un gran cavado sobre las ingles y también en “V” tapando apenas los labios de su melenuda vagina.

El verla vestida así, me puso a mil, provocando una instantánea erección. Luego se bajó el calzón y dejó a la vista una abundante mata de vellos negros y ensortijados, una visión que obnubilaba. No apoyó sus nalgas en el inodoro, solo flexionó las piernas y dejó caer el chorro de pis dentro de la taza, mostrando como los gruesos labios vaginales cedían frente a la presión del orín. Al mirarla la pija me latía y no tuve más remedio que tocármela.

Pero allí no terminó la función. Sin subirse la ropa se sentó en el bidet y dejó que la bañara un chorro cálido de agua. Inmediatamente, para mi sorpresa, seguramente azuzada por la estimulación del agua en su vagina, bajó su mano derecha y comenzó a masturbarse. Hacía círculos sobre su vagina de derecha a izquierda y viceversa. Yo, simultáneamente, saqué la pija del pantalón y acariciaba la cabeza humedecida por el líquido pre seminal. Berta abrió aún más las piernas y se metió dos dedos en la concha, introduciéndolos y sacándolos a gran velocidad, hasta que, luego de unos minutos, se advirtió que acababa, pues se contraía frente a la pantalla. Se secó la argolla con papel higiénico, levantó sus bragas, luego su falda, se puso frente a la bacha, se higienizó y salió del baño.

La esperé de pie en la puerta de mi despacho y le pedí que en lugar de la sala de reunión, pasara a mi escritorio. Ante tal visión mi calentura no había cedido y luego de ver como se había masturbado, se me ocurrió que le debía dar una oportunidad similar. De modo tal que dejé maximizada la imagen de la cámara del baño, corrí la pantalla de modo tal que pudiera verse adecuadamente desde la silla ubicada frente a mi mesa de trabajo y con un indisimulable bulto debajo de mi pantalón, pasé con el paquete delante de sus narices, diciéndolo:

“Mi querida señora, me ha dado un poquito de envidia, así que yo también iré a imitarla, regreso en unos segundos”.

La Sra. Kloss me miró sorprendida a la altura de mis pantalones e intrigada por mi comentario. Cuando llegué al baño, me puse delante de la cámara, bajé mis pantalones, luego mis calzoncillos lentamente y comencé a menearme la pija delante de la cámara.

Luego, me senté en la taza de baño acomodándome la espalda sobre el respaldo, y las piernas abiertas y estiradas, con la pija apuntando al techo. Previamente, escupí la cabeza de la chota abundantemente y la tomé con las dos manos. Comencé a hacerme una paja lenta y viciosamente, para ir aumentando la intensidad, hasta que no mucho después de principiar con la puñeta, sentí como la leche pugnaba por salir en forma abundante de la cabeza.

Cuando me estaba por venir, guiñé un ojo a la cámara, me incorporé, me coloqué cerca de la pantalla y me derramé, manchando los cerámicos del baño con abundante esperma. Limpié el enchastre, me higienicé la punta de la pijota con papel, luego me lavé las manos y salí hacia mi despacho.

Cuando arribé a mi escritorio Berta estaba casi desparramada en el sillón, con la ropa arrugada y desarreglada, transpirada y con la cara colorada. Sin embargo, nada me dijo, en ese momento, de mi faena en el baño, pues imaginó que yo había disfrutado de la suya.

En las sucesivas visitas a mi oficina, me regaló con nuevos espectáculos, para los cuales se vino producida con interiores cada vez más sexys, con la cachucha y hasta con un juguete que viciosamente se introducía en sus cada vez más prolongadas asistencias a los servicios.

Espero que haya sido de su agrado y lo voten, muchas gracias…

Autor: Tano Feroz

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Con Feña, un amigo de Castor I

La muy puta le puso el condón con la boca con una destreza que hablaba de su experiencia, puesto el condón se tendió en la cama tirando del brazo a Feña para que se la meta, él reaccionó rápidamente separando aún más con sus rodillas las piernas de mi mujer tomó su pene lo acomodó en la entrada y fue la puta quién levantó las caderas para introducírselo de un envión y comenzar a moverse.

Después de nuestro primer encuentro swinger y luego de muchas conversaciones comentando lo vivido, me di cuenta que lo que más me excitaba era ver a mi mujer con otro, incluso más que con una mujer; todo esto respaldado por lo que me comentó ella después de nuestro primer intercambio… “me encantó ver tu cara mientras se lo chupaba” me decía “y saber que puedo calentar tanto a otro que llegue a olvidarse que su mujer está al lado”. Todo esto se tradujo en querer volver a repetir esta experiencia pero solo con un hombre, para eso conversé con la pareja de Feña, si le daría lata que éste estuviera con Sasha cuando viajara a Santiago… “No, al contrario, me calienta mucho” fue su respuesta.

Cuando conversé con Feña me dijo que bueno, armamos un viaje y nos juntamos un viernes en la noche, pasamos a buscarlo al departamento del hermano que era donde se quedaba y nos fuimos a un motel y como íbamos 3 yo tuve que ingresar en el portamaletas, él estaba muy nervioso y se puso más cuando vio que yo llevaba 2 filmadoras que después de explicarle que no se preocupara que yo filmaría principalmente a Sasha se relajó, pedimos unos tragos y después de una conversación banal que no llevaba a nada. Mi mujer vestía una falda de mezclilla apretada, una blusa y bajo ésta una polera transparente que deja ver su sostén, un colales de lycra con línea atigradas y unas pantys para ligueros. Recuerdo haberles dicho “olvídense que estoy aquí y disfruten…” No alcancé a terminar la frase cuando fue mi esposa quien se abalanzó sobre él (en el sillón) besándolo fuertemente mientras yo encendía las cámaras y ubicaba una fija y la otra para los primeros planos ahí pude apreciar como mi mujer le pasaba la lengua por la cara y labios y él no se quedaba atrás…

A los 30 segundos ya le estaba agarrando las tetas y besando el cuello (el nivel de detalle se debe a que tenemos el video), me sorprendía como mi mujer llevaba la iniciativa ya que fue ella quien comenzó de desabrochar la camisa de Feña, él respondió haciendo lo mismo pero mi mujer al parecer ya estaba tan caliente que se echo hacia atrás y se la sacó ella misma al mismo tiempo él se sacaba la camisa quedando ambos con polera, mientras se sacaba la camisa mi puta no dejó de mirarle el paquete por lo que cuando se terminó de sacar la camisa se tiro a besarlo y su mano fue directo al cierre, él le ayudo y cuando saco su pene recién ahí me dio la primera de las pocas miradas que me dirigió durante la noche, dándome a entender que esa noche yo no existía lo cual lejos de enojarme me excitó de sobremanera, se pusieron de pie se sacaron las polera y ella no soltaba el pene de Feña, le bajó el pantalón dejándolo solamente con slip mientras él le besaba el cuello bajando hacia sus tetas, yo filmaba pero no podía dejar de sorprenderme lo perra que estaba hecha mi esposa echando su cabeza hacia atrás y entre abriendo la boca, él la giró apoyándose contra el culo de ella y restregándose como queriendo metérselo al tiro mientras ella extendía sus manos hacia atrás tomándolo del trasero y empujándolo hacia ella en ese instante Feña soltó el sostén dejando libre el par de tetas de mi mujer y bajando lentamente con su lengua por la espalda hasta llegar a su culo donde enterró su cara y separando las nalgas metía su lengua.

Luego de un minuto bajó el colaless lentamente y la muy puta de mi mujer con el fin de que su vagina se abriera más subió una de sus piernas al sillón facilitando de esta forma la entrada de la cabeza y por ende la lengua de Feña, rápidamente me di cuenta que éste hacía un gran trabajo ya que ella hizo algo que muy pocas veces hacía salvo cuando estaba curada o muy caliente… comenzó a sobar sus tetas con la mano izquierda y sus quejidos comenzaron a escucharse con más claridad, estuvieron así cerca de 3 minutos donde él intercambiaba lengua con dedos y mi mujer se mojaba entera… de pronto se levantó y giro bajando a tirones los slip para ponerse en sentadillas y comenzar a chupar llevando el ritmo de la boca  las manos al mismo tiempo, ladeaba su cabeza dando lengüetazos, luego con los labios afirmaba la cabeza  y movía rápidamente sus manos de pronto Feña la tomó de los hombros y levantó, ella no lo soltaba y seguía masturbándolo mientras él besaba a lengüetazos sus boca y bajando hasta sus pechos metiendo sus dedos mi mujer se movía hacia delante y atrás para sentir esos 3 dedos que tenía en su concha, de ahí le tomó le tomó la cabeza apretándolo contra sus pechos y obligándolo a bajar para que se la chupe, con sus labios Feña tomaba sus labios vaginales y los estiraba.

A cada estirón el grito de mi mujer se sentía en la pieza del lado, estaba hecha una verdadera puta y delante de mí mientras yo me movía de un lugar a otro para tener la mejor toma. De pronto se comenzó a agitar y tensionar aferrándose de la cabeza de Feña con una mano y la otra agarrando sus nalgas, ahí supe que venía si primer orgasmo, sus jugos estaban inundando la boca de él quien con maestría se los bebía y de paso pasaba su lengua por el borde de los muslos limpiando lo que había corrido por las piernas. En ese momento Sasha lo tiró sobre el sillón sentándose en sus muslo y refregando su conchita en él como queriendo buscar otro orgasmo, sin embargo quiso devolverle el placer y besó muy fuerte se boca bajando por el pecho hasta llegar a su miembro, el que de un solo movimiento lo tragó por completo (Feña tiene un pene de tamaño normal, por lo que no le costó nada engullírselo), lo sacaba y con la lengua daba círculos en su cabeza metiéndola de en la separación de esta cuando asomaba una gota de fluido seminal, estuvo así cerca de 5 minutos hasta que nuevamente quiso que se la chuparan por lo que subió y se sentó en la boca de Feña quien cómodamente estaba apoyado en el respaldo del sillón.

La muy puta se sentó y comenzó a masturbarse en su boca, cosa que nunca había hecho conmigo, nuevamente su espalda se tensó y acabó en la boca de él, se bajó y descaradamente me pregunta “¿Donde están los condones…?” “en la mesa le contesto” asombrado de la calentura de mi mujer, tomó rápidamente uno y se lo llevó a la boca para sacarlo del envase… cuando nuevamente me sorprende “¿Donde quieres que me tiren? ¿Acá en el sillón o en la cama?” hasta Feña se sorprendió de aquella pregunta “donde quieras” le respondí, fue ahí cuando lo tomó a su amante y se lo llevó hasta la cama donde lo hincó para ponerle el condón, fue ahí cuando me di cuenta que estaba saliendo hace ya un año con una verdadera puta y que las historias que me contaba de cómo lo hacía con sus anteriores hombres eran 100% reales… la muy puta le puso el condón con la boca con una destreza que hablaba de su experiencia, puesto el condón se tendió en la cama separando sus piernas y tirando del brazo a Feña para que se lo metiera, obviamente él reaccionó rápidamente separando aún más con sus rodillas las piernas de mi mujer tomó su pene lo acomodó en la entrada y fue la puta quién levantó las caderas para introducírselo de un envión y comenzar a moverse.

Luego de unos minutos Feña quiso ser él quien dominara la situación ya que literalmente se lo estaban tirando a él, por lo que tomó una rodilla e hizo que se girara dejándola en cuatro patas, acomodó su miembro en la entrada de su concha y lo metió de un empujón, ella estaba tan mojada que se notaba en el condón como éste brillaba con los fluidos de mi novia (en esa época, hoy mi esposa), en este momento me di cuenta que ella estaba totalmente descontrolada y que gozaba como nunca lo había hecho… o al menos conmigo, ya que comenzó a decirle entre jadeos, “¡ahaa!, dale.. Ahí. Uyyy, eso, ¡más fuerte! Dale aaaaaah, no pares (recuerden que todo esto mientras pasaba yo lo grababa en la cámara), ¡más fuerte! Feña como buen follador le daba con todas sus fuerzas haciendo sonar sus piernas contra el culo de Sasha quien ya entre jadeos casi ilegibles le seguía diciendo “dale, dale, dale”, fue tanta la fuerza de las embestidas que le daba que cayo boca abajo estirando sus piernas hacia atrás, pensé que pediría que parara un rato, pero esta puta seguía sorprendiéndome ya que cuando Feña acomodó sus piernas a la altura de sus nalgas y cabalgaba aun con más fuerza definitivamente la volvió loca “eso es mas fuerte sigue, sigue!” nunca la había visto así de descontrolada.

Feña le dio una palmadas en el culo y le pregunta “se puede”, el “Siiiiiiiii” de mi puta le dio pie para que le comenzara a dar palmadas en su culo ella gritaba “ más, más no pares”, “te gusta, le decía en el oído”, “me encanta le respondía ella”, cuando Feña sintió que se iba a correr se bajó sin escuchar la protesta de ella, pero reemplazó su pene por los dedos que también hicieron lo suyo en la conchita de Sasha, éstos estaban empapados y ella no paraba de gritar, cuando se le fue la sensación del orgasmo Feña volvió al ataque en la misma posición pero esta vez le daba estocadas, sacando su pene completamente y enterrándolo hasta el fondo, debe haber estado cerca de 10 minutos más perforando a mi mujer hasta que se detuvo para cambiar de posición fue cuando se salió que Sasha le dice ”que bien!, él se pone al lado y la toma del brazo “¿Quieres que me suba?” le pregunta ella, el movimiento de aprobación de la cabeza de él bastó para que se lo metiera “estoy muy caliente” le dice él mientras ella cabalgaba, parece que me voy a correr, en ese momento ella se detuvo para que no se corriera “quieres en el condón” le pregunta Feña… “puede ser en mi cara” le contesta ella “OK yo solo soy un invitado” le contesta.

En ese lapsus de conversación ya se le habían ido las ganas de correrse pero no las de tirar algo le dice a ella que no entiendo pero luego lo supe “¿Quieres que me de vuelta? Un si ahogado se escuchó, cuando se giro sin sacárselo mi mujer me miró levantándome una ceja aprobando 100% todo lo que Feña le hacía y comenzó a moverse hacia delante y atrás después de unos minutos le pregunta “¿Te quieres correr?” “Siiiiiiii” le responde un agitado Feña “ya Feña” le dice y se baja, ahí fue mi única intervención cuando les pedí que me dejaran enfocar la cámara fija, en lo que me demoré en acomodarla este hijo de puta ya la había tirado de espaldas y tomado de las rodillas de ella la cabalgaba.

“Oye quiero que te vengas en mi cara” ahí estuve a punto de tirar un chorro y correrme, pero quería repasar a mi mujer una vez que Feña acabara. Cuando ya les di el OK de la cámara él se enderezó apoyando su rodilla izquierda en la cama y pasando la pierna derecha por sobre mi mujer metiendo sus dedos en el choro empapado. Por su parte ella acariciaba con su mano izquierda sus pecho y con la derecha la base del pene, con la cabeza hacía todo el movimiento, de pronto sacó la boca y su mano comenzó un movimiento desesperado, de pronto él saca sus dedos apoya la mano en su rodilla levantándose levemente y gritando un aaaaaah, pasaron 2 segundos y vi como el primer chorro de leche saltaba sobre el bello rostro de la que hoy es mi esposa entre la nariz y la boca cayó, el segundo saltó sobre la frente y ojos él quiso que se detuviera pero ella le apartó la mano y sacó su lengua para mostrarle que aún quería más, siguió moviendo…

Fue la mejor decisión ya que vinieron cinco chorros más que le dejaron el rostro empapado y la boca llena de leche cuando no salió más se dedicó a chuparlo como queriendo aun más… lo movía de manera circular sobre sus labios y de pronto con la lengua sacó parte de la leche que no alcanzo a tragar o quizás salió mientras se lo mamaba, dejando su mentón lleno de leche también, luego se recostó de espaldas y pasándose los dedos en los ojos nos dice riéndose…

“¡He quedado ciega! Jajajajaja” le llevó un pañuelo desechable para que se limpie los ojos, pero refriego mi pene en la leche de Feña para que se la trague por completo, me mamó hasta que también me corrí en su cara y boca. Luego hicimos un trío, pero ya se los contaré. Al llegar a casa nos dimos el mejor polvo que podíamos tener y me confesó que nunca se había calentado tanto, quizá por que estaba yo mirándola y además porque Feña era el mejor amante que le había tocado… de eso no cabía duda, tanto así que lo hemos vuelto a hacer 6 veces más con él.

Autor: Castor

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Nuestro relato

Natalia se subió encima de mi polla, entró de un solo golpe, el espectáculo era grandioso, mi novia a cuatro patas y Alberto follándosela por detrás, eyaculé dentro de su coño, ella se corrió con un gemido estremecedor, mi novia se metió la polla de mi amigo en la boca y empezó una mamada de infarto. Alberto no tardó en responder a las caricias de mi novia y no pudo retener más su orgasmo.

Mi nombre es José Luis, tengo 28 años y desde hace 6 años salgo con mi novia Marta de 25, el verano que viene nos casaremos. Creo que no es necesario que describa meticulosamente a mi novia pues no quiero aburriros con descripciones tópicas que suelen aparecer en todos los relatos de este tipo. Puedo deciros que Marta es una mujer preciosa y que físicamente nos cuidamos bastante.

El verano pasado nos pasó algo que cambió nuestra vida sexual de raíz. Tengo que decir para ser justos que siempre disfrutamos mucho juntos y jamás hasta la fecha hemos tenido ningún tipo de problema en la cama, debido a que siempre hubo mucha comunicación entre nosotros y nunca tuvimos problemas para contarnos todo. Por esto mismo desde hacía algún tiempo fantaseábamos con tener sexo con otras personas mientras follábamos, nos gustaba volar con la imaginación aunque nunca le poníamos cara a los que participaban en nuestras fantasías.

Todo empezó el día que Alberto y Natalia, un matrimonio recién casado que conocíamos desde hacía tiempo, pues Alberto y yo jugábamos juntos al fútbol hacía algunos años, nos invitaron a cenar a su piso en las afueras de la ciudad. Al llegar Natalia y mi novia Marta, las cuales compartían afición por la ropa, se metieron en la habitación para enseñarse los últimos modelitos adquiridos…como casi siempre que se veían, incluso en alguna ocasión iban juntas de compras y se perdían horas entre tiendas y probadores. Alberto y yo, escapábamos como gato del agua de todo eso y nos quedamos en la sala de estar saboreando un whisky con hielo y hablando de Messi, Ronaldo y compañía, mientras se acababa de asar el pollo en el horno.

Al cabo de quince minutos Alberto me pidió que lo acompañase que quería enseñarme la nueva cámara de video que se habían comprado la semana pasada. Sacó un casete de película, lo insertó en la videocámara y la conectó a la televisión de su habitación. Instantáneamente aparecieron imágenes grabadas en la cámara, las cuales no eran otras que las del último salón náutico celebrado en nuestra ciudad. Mientras comentábamos la calidad de las imágenes y de la versatilidad de la cámara, Alberto me cogió el vaso para servirme otra copa más y mientras abandonaba la habitación hacia la cocina me decía que siguiera viendo el video que enseguida volvía. Pues bien, la sorpresa fue mayúscula cuando de repente y en medio de la grabación del salón náutico aparecieron unas imágenes que me dejaron petrificado y estupefacto.

Aparecía Alberto desnudo, tumbado en la cama y Natalia cabalgándole encima y gritando de placer, rápidamente me pasó un calambre por el vientre y una excitación brutal me invadió por completo, me quedé congelado sin saber qué hacer… entonces… volvió Alberto y cuando me vio se quedó paralizado pues se percató de lo que estaba apareciendo en la pantalla y sin saber que decir, paró la cinta y me pidió disculpas por lo que había pasado diciéndome que fue un descuido y que había sido una confusión pues las cintas eran todas iguales, yo seguía en estado de shock… sin saber que decir y Alberto más rojo que un tomate me dijo…

– Joder, di algo tío, no me dejes así, que me he quedado cortado. – Que quieres que te diga, no me lo esperaba…

Sólo se me ocurrió decirle… para quitarle hierro al asunto, Natalia tiene unas tetas preciosas. El silencio nos invadió durante unos interminables tres segundos, y Alberto me contestó, bueno ya que tú has visto a mi mujer en plena acción, me permitirás decirte que Marta está muy rica también y que más de una vez me he masturbado pensando en ella. Todo esto en condiciones normales me hubiera molestado, pero aquello no era una situación muy normal y la verdad es que aquello nos abrió y nos hizo padecer un ataque de sinceridad sin precedentes entre nosotros, además de provocarme más excitación y calentura de la que tenía. Recogimos la cámara y guardamos las cintas y decidimos que aquello quedaría entre nosotros. Volvimos al salón y allí estaban las chicas que ya habían acabado de enseñarse sus trapitos y esperaban por nosotros para comenzar a cenar.

Yo no podía apartar la vista de las preciosas piernas de Natalia y aquellas imágenes que había visto en el video se repetían una y otra vez en mi mente. La cena trascurrió normalmente aunque Alberto y yo cruzamos alguna que otra mirada de complicidad. La cena concluyó y sin darnos cuenta se hizo tardísimo. Fue Natalia la que exclamó… de ninguna manera podéis iros ahora, quedaros a dormir tenemos la habitación de invitados libre y así podremos mantener la tertulia hasta la hora que queramos, y lo cierto es que estábamos tan a gusto que Marta se apresuró a aceptar la invitación, yo no dije nada y asentí con la cabeza, ya eran las 3 de la madrugada y Natalia propuso que esa noche los chicos recogerían la cocina y ellas se irían al salón a tomarse una copa. Así nos quedamos Alberto y yo de nuevo solos en la cocina recogiendo platos y vasos, fue el momento cuando Alberto me dijo…

-Joder, no he parado de pensar lo que ha pasado antes en la habitación, espero que me disculpes. -No te preocupes Alberto, tengo que reconocer que me he excitado mucho con tu mujer, espero que no te moleste tanta sinceridad, pero durante la cena no he podido apartar mis ojos de sus preciosas tetas.-Creo que ahora no estamos en paz… pues tú has visto a Natalia, pero yo no he visto a Marta desnuda y me gustaría mucho.

A partir de aquí se creó un vínculo entre nosotros y así seguimos contándonos todas nuestras fantasías comunes de pareja, en las que asombrosamente coincidíamos, en la de practicar sexo con otra pareja. Alberto me propuso entonces… ir un poco más allá y provocar alguna situación excitante en su salón… yo no sabía muy bien que tramaba, pero le dije que por mi adelante… estaba tan excitado por todo lo que me había contado que me moría de ganas que sucediese algo ya. Volvimos al salón y nos sentamos todos en los sofás… las chicas bromeaban con nosotros sobre como habíamos recogido la cocina pues en eso no éramos muy técnicos que digamos… Fue Alberto quien rompió el fuego y nos propuso:

-Bueno, el año que viene os casáis, ¿ya tenéis todo bien atado?… las risas aparecieron una vez más… Marta contestó… huy… lo más importante lo tenemos muy clarito… Natalia agregó huy, huy que es eso que tenéis tan clarito, ¿las posturas y quien se pone encima y quien debajo?

Marta interrumpió; a mí me gusta encima por supuesto, desde luego las copas estaban haciendo efecto, no cabía duda y Alberto volvió a la carga, estás tan segura de conocer bien a José ¿Le reconocerías en total oscuridad? ¿Entre dos chicos? Marta alegó por supuesto y te lo puedo demostrar… muy bien dijo Alberto veremos si es cierto… yo no sabía muy bien aún dónde quería ir a parar, pero no me perdía detalle de la conversación, la cual ya se denotaba con doble sentido en todo momento… Alberto le dijo a mi novia… Muy bien Marta, te vendaremos los ojos, espera sentada en el sofá José y yo nos pegaremos a ti y haremos lo posible para confundirte… si aciertas tú ganas, pero si te confundes, pagarás cara tu chulería… volvieron las risas.

Marta aceptó al instante, se levantó del sofá y se colocó en el centro del salón, Natalia añadió, para hacerlo, más interesante… no podrás usar las manos… y yo te vendaré los ojos para dar fe de todo. Así empezó todo… Alberto me cogió por el brazo y me dijo…

-Ahora o nunca José, quítate la ropa. -¿Toda? ¿…pero como me voy a desnudar?, está Natalia.-Bueno, a ella no le importará, es sólo un juego, pero si queréis lo dejamos, y si lo hacemos sin ropa le será más difícil reconocernos…

Todos nos quedamos callados unos segundos hasta que Marta dijo:

-Venga juguemos, qué más da, nos conocemos hace tiempo, nos hemos visto en bikini más veces y creo que será divertido…-Natalia concretó, venga yo me desnudo será muy divertido así todos estaremos en las mismas condiciones.

Y así mismo se empezó a sacar la ropa, el top, su falda hasta que se quedó con un tanga blanco minúsculo… Nos quitamos toda la ropa y allí estábamos en el salón en ropa interior todos de pie, entonces surgieron las risas de Natalia la cual le dijo a Marta…

-Cariño, tenemos un problema, los chicos tienen sus colitas más levantadas que la torre de Londres. Marta hizo el ademán de quitarse la venda para ver aquel espectáculo, pero fue Alberto el que se lo prohibió…-No, no… Tú tienes que saber quién de los dos es José. Nos cambiaremos de sitio en el salón y tendrás que reconocernos… así pasó.

Marta empezó a caminar y se dirigió hacia nosotros guiada por Natalia, las dos en tanga, menudo espectáculo, se paró delante de nosotros y puso sus manos en el pecho de Alberto, empezó a palpar, siguió bajando hasta su cintura, los dos casi no tenemos vello en el pecho, y estábamos bien formados por el deporte, Marta empezó a dudar, se agachó y le palpó las piernas, los muslos los gemelos etc., todos reíamos nerviosamente pues aquel juego inocente se estaba calentando por momentos… ver a mi novia sobando a mi amigo Alberto me puso más acelerado todavía… y Alberto que notaba las suaves y cálidas manos de mi novia en su cuerpo respondió con una erección de infarto. Natalia, que seguía muy atenta todo, le dijo a Marta.

-Como parece que tienes problemas para distinguirlos, ¿por qué no les tocas la polla a los dos? Seguro que así no te confundes, aunque tengo que decirte que los dos están empalmados como caballos. Marta se quedó callada…y le respondió.-¿Estás segura de que quieres que haga eso?-¿Sí, es un juego no? llegados a este punto, juguemos de verdad.

Así lo hizo, posó sus manos directamente sobre nuestras pollas duras, y fue entonces cuando noté la excitación de mi novia, respiraba de prisa se la notaba nerviosa… pero siguió palpando y palpando, Marta exclamó…

– Madre mía, menudas durezas tenéis chicos. Volvieron las risas nerviosas. Natalia no perdía detalle, nosotros callados de pie y aguantando como podíamos, entonces Marta se arrodilló delante de nosotros con los ojos tapados, y tiró de nuestros calzoncillos hacia abajo dejando al descubierto nuestras endurecidas pollas, que ya brillaban llenas de líquido lubricante. Marta las cogió de nuevo y empezó a menearlas suavemente y entonces dijo quitándose la venda:

– Esta es la tuya Alberto y efectivamente, era la de él.

Alberto asintió y nos reímos todos, lo que pasó a continuación nos dejó a Natalia y a mí paralizados. Alberto colocó las manos en la cabecita de Marta, y le acercó su tremenda polla a la boca haciéndola chocar con sus labios… así de repente… hizo fuerza por metérsela en la boca y al segundo intento Marta cedió y dejó entrar aquel instrumento tan duro en su boquita… y empezó a pegarle una mamada allí mismo delante de Natalia y de mí, los cuales nos quedamos como ya os dije paralizados.

Entonces, sucedió. Alberto se agarró a mi antebrazo con una fuerza increíble, tanto que me hizo daño, pero entonces comprobé que mi novia le estaba poniendo mucho empeño en la mamada arrodillada delante de Alberto y estaba chupando con todas sus fuerzas y mañas su polla, aquello me dejó sin aliento, me excitó aún más si cabía, mi polla iba a reventar… Natalia, interrumpió. Lo que pasó a continuación, imaginaos la escena… Marta no paraba de mamarle la polla a Alberto estaba tan empalmado que hasta se me estaba empezando a poner morada.

Natalia se quedó sin saliva y aún así acertó a decir… bueno esto ya no tiene marcha atrás… así pues si vamos a hacerlo hagámoslo bien, se arrodilló delante de mí y se tragó mi polla tan dulcemente que casi se me doblan las piernas y así empezamos las dos parejas intercambiadas… a partir de ahí ya no dijimos ni una palabra más… yo le palpaba las tetas a Natalia mientras ella me mamaba deliciosamente, aquello era increíble, pero estaba sucediendo.

Así seguimos un rato hasta que tumbé en el suelo y Natalia se subió encima de mi polla su excitación fue casi inmediata pues mi polla entró de un solo golpe… los gemidos inundaron la habitación el espectáculo grandioso… mi novia a cuatro patas y Alberto follándosela por detrás cogido a sus caderas, todo esto duró unos 15 minutos, pues la visión de mi novia follando con Alberto y el tacto de las tetas de Natalia en mis manos mientras me cabalgaba no me dejó otra salida que eyacular explosivamente dentro del coño de Natalia, ella al notar como la inundaba no aguantó más y se corrió con un gemido estremecedor que aún hoy recuerdo.

Mi novia, que no tomaba la píldora… ya se había corrido dos veces (es multi orgásmica), y ya estaba fuera de sí, se volvió hacia Alberto, le agarró la polla y le dijo voy a terminar lo que empecé. Se metió la polla de mi amigo en la boca y empezó una mamada de infarto… Alberto no tardó en responder a las caricias de mi novia y no pudo retener más su orgasmo, empezó a soltar chorros de semen que se estrellaban sobre la cara y boca de mi novia y cayó rendido en la cama.

Estábamos los cuatro rendidos ante tanto sexo desenfrenado, nunca jamás imaginamos lo que allí sucedió. Esa noche dormimos los cuatro en esa habitación… por la mañana desayunamos, nos duchamos y nos despedimos con una nueva complicidad que aún hoy en día nos alegramos de seguir disfrutando.

Enviadnos vuestros comentarios, serán bienvenidos.

Autor: Luma2627

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Julia quiere ser actriz

Juan le entregó la cámara Bernardo, que se estaba masturbando,  y no tardé en notar por detrás como un miembro durísimo trataba de abrirse camino por mi coñito, notaba como sus testículos me golpeaban los muslos y las nalgas, su polla estaba ya totalmente dentro de mi, hasta que se produjo una explosión cálida, su semen, que me rebosó todo el coño.

Era la oportunidad de mi vida. Tenía 23 años, acababa de llegar a Barcelona, y deseaba más que nada en este mundo triunfar como modelo o actriz. Mi físico me ayudaba porque gozaba de unas medidas casi perfectas 85 – 60 – 90, había estudiado Arte, era una chica con estilo, guapa de cara, con mis labios carnosos y mis grandes ojos verdes y una abundante melena morena y rizada.

Uno de los primeros días en los que daba comienzo a mi nueva vida en la capital catalana vi un anuncio que me interesó muchísimo. El anuncio decía:

“Importante empresa nacional busca  actrices y modelos:   Chica joven, de 18 a 25 años, con aspiraciones a artista, para promocionarla como Modelo o  Actriz. Se requiere buena presencia. Casting exhaustivo. Interesados, llamar al… ”.

Y llamé. Y todo me pareció fantástico. Sin embargo, lo que si me llamo la atención era el sueldo: ofrecían un sueldo fijo de 1.200 € al mes, más el 50 % de la comisión sobre los trabajos a realizar.

Llegué a la empresa de actrices, situada en el centro de Barcelona. Me había citado con una señora llamada Patricia Biela, que fue quien me abrió la puerta. Le calculé que tendría entre 35 y 40 años. Era alta, fuerte, morena vestida en plan ejecutivo con una falda gris oscuro, seguramente de marca, blusa blanca cerrada y unos tacones bastante altos.

Casi enseguida empezamos la entrevista,  las dos solas en su despacho. Me hizo muchas  preguntas, de las cuales algunas me parecieron fuera de tono, pero soy bastante liberal en ese aspecto. Me preguntó si era virgen (¡virgen yo!), si me masturbaba, y no sé qué más cosas, pero todas por ese estilo. Supuse que era así como se las gastaban  los entrevistadores, porque claro, para ser actor, lo normal es que no tengas problemas para hablar de este tipo de cosas… quiero decir que es importante ser desinhibido, ¿no?,

El caso es que todo marchó muy bien. En un momento determinado, una vez acabado el interrogatorio, Patricia me llevó a una especie de salón de plenos, donde dos hombres nos esperaban. Nos presentaron. Se llamaban Juan y Bernardo. El primero era joven, de unos 30 años, y muy interesante para mi gusto…  el otro era un gordo con cara de salido y bastante repugnante.

“Bueno, Julia,  veamos que tal actriz eres” – me dijo Patricia –  “coge este libro, vete al centro de la sala y lee el primer párrafo”.

Me coloqué donde me había indicado y comencé a declamar. Me esmeré todo lo que pude leyendo con atención, me sentía observada… y no es que eso me moleste… lo que no soporto es que me juzguen. Pero en eso consiste mi trabajo a fin de cuentas. Una vez leído el primer párrafo me callé esperando nuevas órdenes y llegaron, ya lo creo que llegaron…

“Muy bien…” – dijo Bernardo, mesándose la papada – “ahora haz lo mismo, pero sin ropa. A ver si puedes mantener la compostura.”

Miré directamente a Patricia a la cara y me hizo un gesto como diciendo “venga, niña,  ¿a qué esperas?”. No entendía el por qué,  pero ansiaba demasiado ese puesto como para andarme con ñoñerías y total, soy actriz. Como era verano,  tan solo llevaba un vestido azul celeste y mi tanga.

Tengo un pecho pequeño y no necesito sostén y como hacía tanto calor, pues aquella mañana había decidido  prescindir de él. Me miraban esperando. Me quité los zapatos, deslicé de mis hombros las tiras del vestido y este cayó al suelo con un sordo susurro, dejando al descubierto mis bien formadas aunque pequeñas tetas, con esa aureola perfecta y con los pezones semi erectos por el frío del aire acondicionado.  Di un paso hacia atrás y me agaché para recogerlo. Lo coloqué en una silla, me volví al centro de la habitación y cogí el libro. Todo esto lo hice sin levantar la vista ni un solo instante, por miedo a encontrarme con la de alguno de ellos. Pero apenas había acabado de pronunciar la primera frase cuando Patricia me ordenó que parara y, con tono enfadado, me espetó:

“Perdona, Julia, pero creo que te han pedido que te quitaras la ropa y sigo viendo que llevas ese tanga. Deberías escuchar con más atención. Deberías estar desnuda y no lo estás. Si realmente te ves capacitada para este puesto te sugiero que hagas lo que se te pide”.

Eso me puso más nerviosa de que estaba, pero yo quería ese puesto, así que me bajé el tanga hasta las rodillas levantando el pie para que pudiera salir y cogiéndolo con la mano lo tiré a un lado. Traté de taparme un poco con el libro,  pero como tenía que leer y las letras eran demasiado pequeñas ( era una ajada edición del “Don Juan” de Moliere ), tuve que acercármelo más a la cara, mostrando mi monte de Venus perfectamente aseado y depilado. Les miré durante unos instantes, lo suficiente como para ver que los dos hombres tenían la mirada clavada en mi sexo, mientras que ella me miraba a la cara con una pequeña sonrisa sádica. Empecé a leer y para los nervios que tenía no lo hice mal…

“Muy bien, Julia… perfecto. Eres muy buena. Ahora siéntate en ese sillón que tienes detrás, por favor” – me ordenó Patricia.

Era un hermoso sofá  victoriano. Me senté aprovechando la posición para taparme con el libro.

“¿Estás cómoda?…” – yo asentí- , “Perfecto. Ahora a ver si tienes memoria. Esta es la prueba final, y no es fácil, pero estoy segura que la pasaras. Quiero que dejes el libro y recites el primer párrafo, es muy corto, así que esmérate, porque a cada olvido, te iré diciendo lo que tendrás que hacer a continuación, pero siempre deberás de empezar de nuevo y en posturas y situaciones distintas. Empieza”.

Y empecé. Gracias a mis estudios tenía bastante capacidad de memoria, pero lo cierto es que cuando me pongo nerviosa no doy pie con bola… y fallé.

“Empieza de nuevo… pero antes sube tus pies al borde del sillón y colócalos a cada extremo del mismo”.

Así lo hice, quedando totalmente expuesta a mis entrevistadores. Todo mi sexo abierto a ellos. Mi clítoris, así como más abajo podrían ver mi ano también entreabierto… me lo imaginé y me puse mala. Noté cómo me empezaba a excitar aquella situación, pero traté de no pensar en ello, pues si notaban que me estaba poniendo húmeda, quedaría fatal.

En esa postura tan humillante y, ansiosa por acabar,  empecé a recitar de nuevo, pero los nervios me volvieron a traicionar y vi como Juan, al cual se le veía un buen bulto entre los pantalones, sacaba de su bolsa una pequeña cámara de vídeo…

“Vamos a ver…¿tú quieres ser actriz, no es cierto? Pues esto no es más que una cámara, tranquila que la tendremos apagada, es para ver como actúas con presión”.

Y si solo era una truco…¿para qué me revelaba que estaba apagada!? En fin, que me coloqué una vez más pero esta vez noté como mi sexo estaba demasiado humedecido… tanto que de seguro estaría brillando a causa de los flujos y bajo el efecto de los focos…Empecé de nuevo mi recital. Fue Patricia quien cogió la cámara de las manos de Juan. Se acercó a mí. Ella sujetaba la cámara y la arrimaba entre mis piernas y al subir la cámara para sacar mi cara vi como el piloto rojo de grabación estaba encendido y por supuesto pare y me quejé.

“Vamos a ver, Julia, me estoy empezando a cansar… no te preocupes por  la cinta porque te la entrego al final si no quedas contratada – me dijo Patricia – ; te toca una complicación más.

Les pidió a Juan y a Bernardo que se acercaran a mí mientras ella se dedicaba a grabarme y a ordenarme que abriera más las piernas. Ellos, sin necesidad de que les dijera nada Patricia, se colocaron de rodillas  frente a mi sexo. Yo notaba en mis muslos la respiración de ambos.
Patricia grababa.

“Prosigue con la declamación”.

Me esperaba cualquier cosa, pero empecé. Sin embargo  no había acabado la primera frase y ya tenía las manos de los dos hombres en mis muslos, a escasos centímetros de mi sexo abierto y brillando por el flujo de mi excitación. Me callaba unos segundos, expectante,  pero enseguida seguía como podía…  hasta que noté como un par de dedos separaban mis labios inferiores, abriendo así mi cueva vaginal. Me callé. Patricia apartó la vista el objetivo para mirarme directamente y yo continué. Mi puesto de trabajo como actriz estaba en juego y era algo que había deseado desde que era una cría.

De repente, entre los dos dedos, sentí uno más grueso, me imaginé que era el del gordo y noté cómo empezaba a restregar las paredes de mi vagina, metiéndolo cada vez más adentro, y cada vez más adentro, hasta que note el dedo entero dentro de mi… y  Juan acercó su cara a mi clítoris y comenzó a suspirar sobre él…. obligándome a soltar ciertos quejidos, pero aún con todo, logré continuar con mi trabajo. Con la misma mano del dedo que tenía dentro de mí noté que otro dedo intentaba abrirse paso por mi ano. A mí hasta ese momento jamás me habían sodomizado, por lo que me dio mucha impresión y pegué un pequeño grito… Bernardo, al ver mi reacción, no se lo pensó os veces y, sacando la mano de mi coño, me metió un dedo por el esfínter, sin más complicaciones ante la estrechez de mi culo. Me dolió muchísimo, grité y paré.

“Chica,  aquí acabas de arruinar tus proyectos de cara a ser actriz” – me dijo Patricia -,  te puedes vestir y marcharte. Muchas gracias.”

Me  puse a llorar… estaba en el medio de la sala desnuda, me sentía humillada, frágil…

“Haré lo que queráis,  pero dadme una última oportunidad, haré lo que me digáis”.

Se miraron durante unos segundos y entonces Patricia habló:

“Muy bien, de acuerdo. Prepárate entonces porque te vamos a dar tu última oportunidad. Chicos, desnudaros” , – yo permanecí llorosa en medio de la sala, viendo como de pronto ella se sentaba, se levantaba la falda, se bajaba y se quitaba las bragas…, – “ Quédate de rodillas ante mi y… así, muy bien, Julia, vas aprendiendo… ahora ven hacia mí, quiero ver y oír como recitas cuando tienes un trabajo que hacerme personalmente”.

¡Pretendía que le chupara el coño! Eso me hizo recordar la forma que tuve, hacía años, de sacar una matrícula de honor en la prueba de declamación de uno de los cursos de mi carrera, con uno de mis profesores…bueno, en realidad fue aquel profesor quien me sometió a sus deseos…justo como en aquellos momentos con aquella mujer.

Sumisa,  me fui de rodillas hacia ella. Tenía su coño peludo entreabierto… comencé a lamerle lentamente mientras Juan cogía la cámara y se ponía a grabarme. Él también estaba desnudo ya.  Tenía un cuerpo muy apetecible y un miembro fino pero muy largo y lo tenía en plena erección. Eso me excitó sobremanera. A mi derecha vi al gordo asqueroso con una barriga horrible, llena de pelos y un miembro que a duras penas alcancé a ver, pues casi  que  solo tenía testículos….

Mi cara estaba pegada al sexo de mi futura jefa, olía a flujo y notaba hasta el calor, saqué la lengua, ya no había marcha atrás posible, empecé a lamerme la zona clitorial, me acerqué a su túnel y le introduje mi lengua, ella me presionó más la cabeza hacia su sexo para notar como entraba más y más mi adolorida lengua… pero yo sabía que aquello le gustaba y no quise parar aún a pesar el olor…

De repente, Juan le entregó la cámara Bernardo, que se estaba masturbando,  y no tardé en notar por detrás como un miembro durísimo trataba de abrirse camino por mi coñito, quizás deseoso de que le hicieran caso… notaba como sus testículos me golpeaban los muslos y las nalgas, su polla estaba ya totalmente dentro de mi… hasta que se produjo una explosión cálida, su semen, que me rebosó todo el coño… y sin embargo, a pesar de los gemidos, yo seguía con mi trabajo.

Noté cómo Juan salía de mí. Me dio pena, porque me hubiera gustado más, y en eso estaba pensando, cuando sentí dos manos en mi cintura y al gordo por detrás de mí… Ni que decir tiene que acabé firmando el contrato. Y jamás volví a ver a Juan ni a Bernardo, pero si a mi jefa,  quien me hizo partícipe de innumerables entrevistas, pero eso… eso ya es otra historia…

Autora: Aliena del Valle

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No preguntes, para que no te digan

Desde el primer momento en que la penetró, las expresiones de Ángela me dejaron boquiabierto, sin vergüenza ni recato alguno, usando un vocabulario que jamás le había escuchado, mi mujer le decía a su amante que la follara bien duro. Por otro largo rato, solo se veían los dos cuerpos moverse, hasta que fue la misma Ángela la que para mi mayor indignación le pidió a él, que le diera por el culo.

Cuando escuché por primera vez esas palabras, dichas por un presidente de USA. Con relación a los homosexuales, dentro del ejército de ese país. Me pareció algo tonto, francamente. Pero al pasar el tiempo, me doy cuenta, de que esa misma política la he seguido yo, pero con respecto a mi mujer y sus deslices. Como la gran mayoría de los inocentes maridos, yo era uno de los que juraba, que mi mujer me era en todo momento y circunstancia, cien por ciento fiel.

Como verán siempre confié plenamente en ella, por lo que cuando me decía que fulana estaba enferma, y que pasaría la noche cuidándola en su casa, yo no dudaba ni por un segundo que eso fuera cierto. Pero un fin de semana en que Ángela había salido de compras, y yo me dediqué a buscar mi cámara de video, que no se encontraba donde por lo general la dejaba, pero no se por qué se me ocurrió buscar en el armario, donde mi mujer pone en ocasiones las cosas que ella considera importantes, y efectivamente ahí encontré mi cámara, luego de eso me puse a preparar mi equipo de video, para grabar una actividad donde saldrían las niñas. Al encontrarlo me di cuenta, de que contrario a lo que acostumbro hacer, dentro había dejado una cinta. No me acordaba de haber usado el equipo recientemente, por lo que por simple curiosidad, la regresé completamente para  verla desde un principio.

Lo primero que vi fue una figura humana desnuda y totalmente fuera de foco, en el audio se escuchaba una risita traviesa que de inmediato reconocí como la de Ángela. Sorprendido continué viendo y escuchando el video, la imagen tomó foco y en efecto era Ángela completamente desnuda acostada sobre una cama, con sus piernas bien abiertas, invitando a un invisible amante a que le besara su coño.

De no ser porque el rostro de Ángela se veía claramente, por su manera de hablar y de comportarse, jamás hubiera ni tan siquiera sospechado que se trataba de ella. Parecía más bien, toda una puta profesional, invitando a su cliente a disfrutar del placer de estar con ella. Aunque estaba viendo el video claramente, no podía creer lo que mis ojos veían.

En cierto momento hasta me dieron ganas de reventar la cámara contra el piso, pero para serles franco, en ese mismo instante me acordé de cuanto me había costado, y que si la rompía, no podría ver el resto.

Nerviosamente continué observando, y lo siguiente que apareció en la pequeña pantalla a color, fue el miembro de ese tipo, dirigiéndolo al coño de mi mujer. Ángela estaba acostada boca arriba con sus piernas bien abiertas, mientras que su amante rozaba el coño de ella con su verga, hasta que ella misma le dijo que se pusiera a mamárselo antes de metérselo. Parcialmente se podía ver el rostro de ese tipo, que dirigiendo su boca al coño de ella, comenzó a pasar toda su lengua, a todo lo largo y ancho del tajo de Ángela. A medida que él, le chupaba los labios y el carnoso clítoris de su vulva, Ángela suspiraba, gemía, y hasta gritaba profundamente de placer.

En más de una que otra ocasión, yo había intentado infructuosamente que ella me mamase mi verga, y para ello también traté de mamar su coño, pero en esos momentos la respuesta de mi mujer siempre fue: Deja de tratar de hacerme esa cochinada. Lo que de inmediato cortaba toda inspiración. El recuerdo de mis infructuosos intentos, y viendo como ella disfrutaba plenamente de lo que ese tipo le hacía con la boca, me dejó cabreado. Pero al mismo tiempo sumamente excitado, quizás por lo morbosa de la situación que estaba viendo, o quien sabe porqué.

Por un buen rato se estuvieron dedicando a eso, hasta que su acompañante, retiró su cara del coño de mi mujer, y colocó la cámara a la distancia necesaria como para que los siguiera grabando a los dos. Finalmente vi toda la cara del tipo ese, definitivamente no lo conocía, pero por la manera en que Ángela le hablaba y él le respondía, definitivamente ya se conocían desde hace mucho tiempo. Ángela continuaba con sus piernas bien abiertas, invitándolo a que la penetrase, lo que el tipo ese hizo sin demora.

Desde el primer momento en que la penetró, las expresiones de Ángela me dejaron boquiabierto, sin vergüenza ni recato alguno, usando un vocabulario que jamás le había escuchado, mi mujer le decía a su amante que la follara bien duro.

Por otro largo rato, solo se veían los dos cuerpos moverse, hasta que fue la misma Ángela la que para mi mayor indignación le pidió a él, que le diera por el culo.

Quien sabe cuántas veces, yo se lo había propuesto, y otras tantas me las había negado, tildándome hasta de enfermo sexual, nada más por proponérselo. Al ver que ella se colocó dándole la espalda a la cámara, poniéndose en cuatro patas, y abriendo su culo, no me quedó la menor duda, de que en eso, ella era toda una experta.

Él volvió a tomar la cámara entre sus manos, y fue grabando como centímetro a centímetro, le iba enterrando su verga dentro del culo de ella. Después de eso, en el video se observaba claramente, como mi mujer movía sus caderas a medida que él metía y sacaba su verga del culo de ella. Sus gritos de placer, así como las repetidas veces que ella le decía que le diera más y más duro, me tenían sumamente excitado. Al punto que casi me da por masturbarme viendo ese video.

Cuando yo pensé que ya había visto todo, después que él evidentemente se vino dentro de ella, Ángela de manera seductora, comenzó a gatear frente a él, que la seguía grabando. Ángela acercó su boca a la verga de su amante, tras jugar con ella entre sus dedos por unos instantes, se la comenzó a chupar completamente. De cuando en cuando, a medida que seguía mamando, Ángela levantaba su mirada viendo directamente la cámara, hasta que me imagino que él terminó por venirse dentro de su boca. Después de eso el video terminó.

No podía creer todo lo que había visto, mi mujer, la madre de mis hijas, la que no soporta los chistes de doble sentido ni de mal gusto, revolcándose con un tipo al que por lo visto no le tenía nada de vergüenza. Después de ver el video por primera vez, le saqué una copia, la que guardé, y volví a colocar el video dentro de la cámara, y la cámara en el armario. Apenas mi mujer regresó, de manera distraída, le pedí que me dijera dónde estaba la cámara, por unos minutos se quedó pensando y de momento me dijo, que se la había prestado a su hermano. Yo tan solo le dije que apenas pudiera, se la pidiera ya que la iba a necesitar en la actividad de nuestra hija.

Esa misma noche, pensaba hablar con ella seriamente sobre lo que había visto en el video, pero el solo recuerdo de todo lo que vi en ese video, me excitó de tal forma y manera que apenas estuvimos solos en nuestra habitación, cuando Ángela salió del baño completamente mojada, le salté encima. Mientras la besaba ardientemente, comencé acariciar todo su cuerpo, y en cierto momento ella me preguntó si había vuelto a ver una de esas películas porno, cuando le pregunté porqué me preguntaba eso, me dijo. Es que cuando las vez, te vuelves como loco.

Sin dejar de pensar en el video que había visto, separé sus piernas y sin demora la penetré salvajemente, con mi verga.

Ángela se movía sabrosamente a medida que yo continuaba metiendo y sacando completamente toda mi verga dentro de su húmedo coño, hasta que dentro de su coño solté un buen chorro de leche. Esa noche, no le dije nada, pero pensé bastante en todo, hasta que me di cuenta que más que molesto con Ángela, me encontraba asombrado por todo lo que había visto. Pero reconocí que estaba bien deseoso, de que eso se repitiese.

Todavía no me atrevo a tocarle el tema y mucho menos no sé como preguntarle, si me es infiel, por miedo a que me diga que si, lo que definitivamente no quiero que suceda. Ya que me obligaría a pedirle que nos divorciáramos, comprenderán ustedes qué después que ella se enteré que yo lo sé, lo más razonable sería que yo le ordenase que se fuera de la casa. Pero no pierdo la esperanza  de  eventualmente llegar a verla acostada con su amante, ante mi presencia, pero sin que ella se entere. Por el momento nada más me imagino, las cosas que puede ser capaz de hacer, cuando se encuentra con su amante.

Autor: Narrador

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