La oportunidad perfecta

Este relato es producto de una fantasía que tuve con una compañera de trabajo, espero les agrade.


Resulta que en la oficina se presentó la oportunidad de poder salir todo el departamento a tomar unos tragos juntos, con el pretexto de convivir y unirnos más como compañeros de trabajo.


Todo comenzó muy bien, la cerveza corría como río haciendo que todos nos relajaramos y entráramos en confianza bromeando todo el tiempo y contando momentos chistosos que pasamos en el trabajo.
A mi lado me tocó que se sentara una compañera con la que habia entablado amistad recién entrara a trabajar en la empresa, pero debido a que se habia hecho novia de un amigo, yo me había retirado un poco para no estorbar en su relación, la cuál había terminado hace poco al salir mi amigo de la empresa.
Yo me sentía algo cohibido por ésto ya que llegamos a ser muy cercanos antes de su relación pero que durante ésta sentí que se había enfriado. Para mi sorpresa, lo primero que hizo al sentarse junto a mi fue el de sonreirme y darme un beso en la mejilla, que para mi sorpresa fue muy cerca de la comisura de los labios, a lo que no le di importancia debido a que ya todos estábamos algo “entonados”.
El tiempo paso volando desde ese momento para mí pues desde el inicio se la paso abrazando mi brazo como si fuera un osito de peluche, haciéndome maldades, soplándome en el oido y la nuca, y tratando de morderme el lóbulo del oido. Yo como deben de imaginarse estaba encantado de que una chica linda me procurara dichas atenciones.
La noche prosiguió hasta que la mayoría sintió que ya estaban o muy mareados o tenían que llegar a casa por ser ya muy tarde, por lo que procedimos a pagar la cuenta y a abandonar el lugar. Ya afuera, para mi sorpresa, esta chica que llamaremos Lidia -para darle un nombre-, me pidió la acompañara a su casa porque se sentía algo mareada y no quería tener un problema en el camino a su casa.
El trayecto a su casa nos pareció muy corto, ya que en menos de lo que esperabamos ya estábamos frente a la puerta de su casa, me invitó a pasar pasa darme un vaso de agua por lo menos -ya que yo le decía que como ya estaba en su casa, que yo ya me retiraba-.
Una vez que entre me dijo: “pasa, siéntete cómodo”, entré y caminé despacio hacia su pequeña sala, escuche como cerraba la puerta y caminaba detrás de mi, solo que la alcanzarme me abrazó por la espalda y me susurró la oido: “se te antoja, tu nada más dime”, el solo toque de su manos en mi pecho al abrazarme y su suave susurro en mi oido hizo que me estremeciera y se me erizaran todos los bellos de mis brazos, que sintiera como si me recorriera una corriente eléctrica por la espalda y que tuviera una gran erección.
En ese momento pude percibir el dulce aroma de su perfume, el agradable calor de sus pechos recargados en mi espalda, su tibio y suave aliento al susurrarme al oido. Todo eso me hizo pensar en poder tenerla frente a mi y verme en sus ojos – pensamiento que deseche rápidamente para no hacerme ilusiones-, me dijo, que si no se me antojaba un chocolate, que a ella se le antojaba desde hace un buen rato, yo solo atine a responder que si, que me agradaría mucho, a lo que comenzó a destaparlo, y antes de ponerlo en sus labios me dijo: “tómalo”, caminando hacia mi, ofreciéndomelo de sus labios.
No se si fue el haber tomado algo y el deseo latente en mi desde hace tiempo, pero no me resistí, y tomándola por su cintura, recibí sus dulces y candentes labios. Sentí como el chocolate se derretía con el calor de los besos que nos dábamos, pero eso no me importó, yo solo deseaba el poder disfrutar de tan deliciosos labios.
Después de un rato, -no se cuanto tiempo pasaría pues para mi, el tiempo se había detenido- me dijo que le permitiera ir a limpiarse el chocolate que estaba por todo su rostro, por lo que me pidió que me sentara en el sillón, y se encaminó hacia una habitación de la cual salió un rato después !!vistiendo un bello babydoll negro transparente!!.
No se que vería en mi, porque se me acercó y susurrándome al oido me dijo: “Veo que te gusto”. Acto seguido se sentó frente a mi en mi regazo con cada una de sus piernas a un lado de mi y comenzó a besarme nuevamente, no sin antes tomar mis manos y colocarlas en sus ricas y suaves nalguitas, las cuales aproveche para acariciar.
Entre más pasaba el tiempo, acariciaba más extensión de su cuerpo llegando al punto en que me atreví a desatar el nudo que cerraba su babydoll, dejando a mi alcance sus dos hermosos,  redondos, erguidos y grandes pechos, los cuales tenían unos invitantes y exquisitos pezones hinchados, los cuales no pude resistir llevármelos a la boca para saborearlos. Ella, con los ojos cerrados y la cabeza echada hacia atrás solo respiraba rápida y fuertemente, gemía o me decía de vez en cuando: “asi papi, asi”.
Ella mientras tanto, no se quedó inactiva, comenzó a abrirme el pantalón e introduciendo su mano en su interior, buscó desesperadamente mi miembro, el cual ya la esperaba con ansias.
Una vez que lo tuvo en una de sus manos, comenzó a pasarla de arriba a abajo acariciándolo, yo, al sentir su amable tratamiento hice a un lado su tanguita, y tomando mi miembro de su tibia mano, lo introduje en ella, sentándola completamente en mi regazo, haciendo que quedara completamente penetrada por mi.
Lo que siguió fue completamente una delicia, un sueño hecho realidad hicimos el amor en varias posiciones, tanto en la sala, como en la mesa e incluso en la cocina, en la cual lo hicimos parados y ella recostada en la barra, regalándome una hermosa vista de sus nalguitas por entre las cuales me dejó internarle en ella.
Una vez que terminamos, nos duchamos y nos recostamos en su cama donde dormimos hasta ya entrada la mañana.
Antes de irme, ella me despidió con un dulce y ligero beso en los labios y me pidió que quedara lo sucedido entre nosotros, que nadie en la oficina debía enterarse. Hasta ahora he cumplido la promesa.

Si deseas escribirme para darle tu opinión del relato, puedes hacerlo y con gusto contestaré.

Me gusta / No me gusta

Amor al Natural

Este relato espero que les agrade, lo he escrito en honor de una joven hermosa que me pidió hiciera uno basándome en ella, y déjenme decirles que siendo tan hermosa no me ha costado mucho trabajo crearlo para ella. Espero que te guste Pau.

En esta vida tan vertiginosa actualmente uno no se toma el tiempo para disfrutar los pequeños detalles que nos da la vida: una mirada, una sonrisa, una fragancia, etc. todo pasa frente a nosotros tan vertiginosamente y ante nuestras constantes carreras suceden cosas que no le damos el valor que tienen pues  pasan desapercibidas.

Voy a contarles cómo es que, en mi caso, se puede encontrar, si uno se da su tiempo, dentro de este río caudaloso y revuelto que es la vida diaria una joya: hermosa y refulgente, una mujer como no hay muchas.

Para comenzar quiero decirles que vivo en México, nací y estudié en la capital de este mi país querido. Desde pequeño desarrolle un gran amor a la naturaleza,  por lo que no es de extrañarse que escogiera como carrera ser biólogo, y actualmente cuento con 35 años, no soy muy alto, mido 1.70 mts. Tengo el cabello castaño, ojos cafés obscuro y, debido a que frecuentemente me encuentro caminando mucho en el campo, tengo un físico cuidado no llegando a los excesos como muchos que hay por ahí que solo se dedican a estar en los gimnasios.

Resulta que por mi trabajo en una institución dedicada a la conservación de los ambientes naturales, me tocó ir a supervisar un proyecto al interior de la república, con el fin de tomar muestras de tierra y agua, para ver su grado de contaminación, todo esto para poder implementar programas enfocados a su recuperación. Por la importancia del proyecto se me solicitó diera una pequeña entrevista para explicar los pormenores del trabajo a realizar, por lo que acudí a los estudios de una radiodifusora.

Al principio todo trascurrió sin nada especial, con el acostumbrado ritmo de la pregunta y mi respuesta, esto una y otra vez, nada fuera de lo normal, todo era así hasta que se escuchó una voz que me sacó de mi rutinaria actividad de dar los datos del proyecto; una voz solicitándonos un receso para poder arreglar un problema técnico que se había presentado, una voz tan hermosa que tan solo de oírla me hizo desear saber de dónde provenía y no desear salir de ahí sin haber conocido a la dueña de tan angelical voz.

En eso momento ya no me interesó contestar nada, solo tenía en mente en buscar a la dueña de esa voz, pero tuve que conformarme con un pequeño atisbo de ella, pues al voltear hacia un lado de la habitación donde nos encontrábamos pude ver, a través del cristal, su rostro debido a un destello del monitor de una computadora al ser apagado y vuelto a encender. Pude observar un rostro tan hermoso que casi logró que sucumbiera al deseo de levantarme e ir al encuentro de la poseedora de tan bella voz; el rostro de la joven se grabo como fuego en mi mente, unos ojos de  mirada profunda, unos labios con una sonrisa seductora y un brillo que invitaba a probarlos. Aunque la visión de este rostro fue fugaz, para mí fue suficiente.

Después de esto, la entrevista transcurrió sin novedad, pero el yo que había entrado ya no era el mismo que estaba en la entrevista, ya que solo pensaba en buscar a esa chica sin importar nada más. Pero como sucede frecuentemente, las cosas no pasan como uno desea y tuve que salir de ahí para tomar una comida con la entrevistadora que me había invitado al terminar la entrevista. En todo el tiempo que pasó desde salir del estudio e ir a comer al restaurant, no pude sacar de mi mente el hermoso rostro que había visto, por lo que, al regresar con mi acompañante para que recogiera su carro que había dejado en los estudios, con un pretexto volvía a entrar, para ver si por casualidad lograba encontrar a la chica.

Aunque la busque en las cercanías de donde habíamos grabado, solo encontré que la cabina se hallaba cerrada y en penumbras, por lo que decidí desistir en mi búsqueda y salir de ahí; me di vuelta con el fin de regresar por donde había llegado, pero me encontré derribando por mi descuido a una joven que venía por el pasillo revisando unos papeles. Rápidamente me apresuré a levantarla; no podía creer mi suerte, pues al levantar el rostro, me encontré con los ojos y los labios que me habían obsesionado por toda esa tarde.

Me disculpe rápidamente por mi torpeza y le ofrecí subsanar el daño que le hubiera causado invitándola a tomar un café, a lo que contestó esbozando una hermosa sonrisa que sí,  si podría esperarla 15 minutos aceptaría mi invitación.

En todo el tiempo que pasamos en el café no pude despegar mis ojos de los suyos, parecía que tenían un imán para mí, tenían un brillo embriagante, deseaba perderme en ellos, y al parecer a ella no le paso desapercibida mi actitud, ya que correspondía mis miradas con tentadoras sonrisas. Desde ese día, no pasaba tarde sin que nos viéramos en ese café, platicábamos de todo, y cada vez nos compenetrábamos más uno con el otro.

En una ocasión se me solicitó que fuera a tomar muestras en la parte alta de la montaña cercana, por lo que al platicárselo me pidió que si podría acompañarme ya que deseaba alejarse por un tiempo de la presión del trabajo. Al escuchar su petición no atiné sino responder, con mucha emoción, que sería un placer que me acompañara y que pasaría el día siguiente por ella en la esquina de la estación.

A la mañana siguiente pase por ella en la camioneta que se me había facilitado para trasladarme a dicho lugar, para llegar a la parte alta de la montaña debimos dejar el vehículo a sus faldas y continuar el trayecto a pie, lo que nos llevaría varias horas. Con lo que no contábamos era con el clima en esta época del año, por lo que nos sorprendió un fuerte aguacero, casi al llegar a la cima, por lo que buscamos un resguardo, encontrándolo en una pequeña cabaña que divisamos a lo lejos.

Llegamos a la cabaña empapados hasta los huesos por lo que le propuse buscar algo con que taparnos para poder quitarnos la ropa y se secara mientras esperamos que pasara la lluvia, después de un rato de buscar encontramos varias mantas por lo que tomamos dos para nosotros, una vez cubiertos,  procedimos  a quitarnos nuestras ropas y a sentarnos frente a un fuego que encendí previamente. Una vez instalados al fuego nos dispusimos a esperar que nuestras ropas se secaran, comenzamos a platicar un rato, aunque escuchaba lo que me decía, me encontraba embelesado con la visión de su rostro iluminado por el fuego.

No sé cuanto tiempo pasamos de esa manera, solo sé que me sacó de mi contemplación al ver que se levantaba y se acercaba a mi pidiéndome si podía abrazarla porque sentía mucho frío aún con el fuego, a lo que respondí abriendo mis brazos para acogerla. Una vez en mis brazos, se acurrucó y recostó su cabeza en mi pecho, lo que me hizo desear que la lluvia nunca acabara.

Podía sentir a través de la manta su falta de ropa, lo que hizo que involuntariamente reaccionara mi cuerpo a su cercanía, intenté alejarme un poco para que no lo notara pero, como adivinando mis intenciones, ella solo levanto su rostro, y con los ojos cerrados me ofreció sus labios, los cuales no desprecié, posando los míos delicadamente en un principio sobre los suyos, para sellar nuestro mutuo sentir, diciéndonos sin palabras lo que no habíamos podido.

La sensación de sus labios en los míos era algo indescriptible, solo deseaba seguir experimentándolo, que nunca terminara e inconscientemente la tome en mis brazos, atrayéndola cada vez más a mí, deseaba sentir su cuerpo junto a mío. Ella por su parte, al sentir como la rodeaba con mis brazos respondió aumentando la intensidad en nuestros besos, los cuales  pasaban ya del tímido toque de nuestros labios al ardiente juego de nuestras lenguas dentro de la boca del otro.

De repente, ella se separo, levantándose. Temí que pensara que me había propasado, por lo que me preparé para darle una disculpa, pero al levantar la vista me encontré su angelical rostro dibujando una cautivadora sonrisa, y en sus ojos una mirada de ternura. Ante tal cuadro, quede totalmente embelesado, quede aún más prendido de esta imagen cuando, inesperadamente, ella dejó caer su manta al piso, dejando ver la belleza de su cuerpo en todo su esplendor. Sólo atiné a levantarme y, abriendo mi manta, la arropé junto conmigo en un ardiente abrazo.

El contacto de su piel hizo que me estremeciera y que mi ya despierto miembro, se tornara más erecto de lo que había estado nunca, por lo que sin pensarlo, la abracé, con el único deseo de intentar hacer de los dos uno solo ser, comencé a besar todo su rostro, y cuando no quedó parte de éste por besar, comencé a besar su cuello, bajando cada vez más, sin dejar ni una sola parte de su piel sin ser besada.

Entre más besaba su cuerpo, mas deseaba seguir haciéndolo, por lo que al llegar a sus pechos, los bese y acaricié como si mi vida dependiera de ello. Ella mientras tanto había puso sus manos sobre mi cabeza, y, acariciándola, siguió todo mi recorrido hasta sus pechos, donde, gentilmente me guió hasta sus pezones, los cuales introduje en mis labios para ser succionados, lamidos y mordidos con pasión. Solo podía escucharse además del caer de la lluvia, su respiración acelerada y el fragor de mis besos y succiones en su piel.

Sin poder contenerme, continué con mi recorrido, pase por su abdomen sin detenerme pues ya tenía un destino en mente, al cual me apresuraba a llegar. Desde el primer momento en que comencé a probar sus pechos, coloqué mis manos en sus tersos glúteos, todo el tiempo desde entonces me prendí de ella, jalándola hacia mí, haciendo que cada vez existiera una mayor presión de su piel sobre mis deseosos labios.

Por fin, después de marcar todo mi camino en su cuerpo, llegué a mi destino, por lo que celebré mi llegada hundiendo mi rostro en su entrepierna, juntando mis labios a sus otros labios, besándolos con la misma intensidad con la que lo hice por todo su cuerpo. Para poder disfrutar del tesoro que había encontrado, recosté a la mujer que me tenía completamente loco, y, colocándome nuevamente entre sus piernas, comencé a abrir el cofre que guardaba el tesoro deseado.

Lo tenia a la vista en todo su esplendor, comencé a besarlo y pasar mi lengua por él, intentando en cada pasada, ingresar en éste cada vez más, hasta poder sentir su calor sobre mis labios, y cuando tuve acceso total a éste, no pude contener el impulso e introduje mi lengua en su interior, explorando su ser lo más que mi lengua permitía. Ella mientras tanto había dejado de respirar fuertemente para pasar a producir pequeños gemidos de placer, a  presionar con sus manos mi cabeza para que no dejara de hacer lo que había comenzado.

De improviso, me tomó con sus manos mi rostro, y jalándome hasta su labios, me beso breve pero intensamente para después preguntar:

-¿Me amas?

A lo que respondí sin dudar

– ¡Desde el primer momento en que te vi!

-Amor, no deseo separarme nunca de ti, deseo ser tuya para siempre, hazme el amor, entra en mi, hazme tuya para siempre.

Después de sus palabras, toda resistencia que existiera en mi cayó, y recostándome sobre ella, dirigí mi miembro hacia la entrada de su ser, y, tomándolo ella en sus hermosas manos, lo dirigió a la entrada de su candentes labios vaginales, donde, con un solo movimiento, me introduje en ella, sintiendo como su interior abrazó con su suavidad y calor mi pene.

Comenzamos a besarnos apasionadamente, mientras que nuestras cinturas parecían tener vida propia pues se movían uno hacia el otro. No sé cuanto tiempo pasamos amándonos, hubiera deseado que no terminara nunca, pero todo acaba y este interludio de amor solo podía terminar tan intensamente como se había desarrollado, por lo que al sentir que llegaba a mi punto máximo, solo pude decirle:

-Amor, voy a terminar, debo salir de ti para no acabar en tu interior

-Por favor no lo hagas, deseo ser completamente tuya. Lléname de ti, no me importa lo que suceda, solo deseo tenerte en lo para siempre.

Sin pensarlo más, inundé su interior de mi cálido semen, la llené de mi ser  sintiendo que con esto nunca me separaría de ella, nuestras almas se fusionaron en ese mismo instante, porque solo muerto dejaría que esta mujer se fuera de mi lado, y creo que ella sintió lo mismo.

Desde ese día, no ha habido fuerza en el mundo que pueda separarnos, ya llevamos 3 años juntos y  la vida nos depara muchos más.

Si quieren contactarme para darme su opinión se los agradecería mucho

Me gusta / No me gusta

Mi amada obsesión (cuarta parte)

Hola, nuevamente yo, contandoles mi último encuentro con la mujer de la que me ha vuelto loco por ella.
En esta ocasión todo comenzo cuando nos citamos para vernos en mi ciudad (ya que ella es de otro estado) , planeabamos pasear un rato antes de ir a un departamento donde estar tranquilos y pasar unos momentos tranquilos ya que hacia mucho tiempo que no nos habiamos visto pues solo platicabamos por el chat incinuandonos lo que podria pasar cuando nos vieramos (si nos habíamos visto antes una ocasión, pero por temor de que alguien la viera y la reconociera por sus rumbos, no hubo nada más que algunos besos furtivos).
Una vez que entramos al departamento, la abrace por la espalda, tomandola de la cintura. Podia oler la fragancia de su pelo, sentir la tibieza de su cuerpo a travez de la tela de nuestras ropas, podia recrearme en la hermosura de sus caderas recargadas en mi. Ella al sentirse en mis brazos recostó su cabeza en mi hombro y se dejo hacer lo que deseara.
sin poder reprimirme, introduje mis manos dentro de su blusa y comence a pasar mis manos desde su abdomen hacia sus turgentes y suaves pechos, prisioneros todavía del sostén y a los que tuve accese a ellos al introducir mis manos bajo el bra. No habia yo comenzado a acariciar tan exquisitos pechos cuando ella bajo sus manos, y aunque se encontraba de espaldas y con los ojos cerrador, comenzo a desabrocharme el pantalón, dejando que cayera hasta mis tobillos al ser liberado del cinturón.
Ella se dedicó a acariciar mi miembro sobre la trusa, pasando sus dedos delicadamente por toda su extensión, pasando de vez en cuando la punta de sus uñas sobre éste, hacendo que me extremeciera y se inflamara (si eso es posible) mi erecto falo.
En ese momento yo solo deseaba estar en ella, por lo que resistiendo el deseo de seguir acariciando sus pechos, saque las manos de su blusa y comence a desabotonarla y soltar su sostén, el cua tenía un broce al frente (para mi suerte y gozo). Ella, al sentirse ya cado desnuda me dijo “por favor no aqui, llevame a la cama”, por lo que el trayecto a la recamara quedo señalado por el rastro de nuestra ropa al ser desprendida de nosotros por nuestras torpes pero muy deseosas manos en ese momento.
Una vez en la habitación, comence a besar todos sus pechos, a succionar sus turgentes pezones, y a lamer su aureola que tanto me enloquecia poder tener a mi disposición.
Una vez satisfecha mi hambre de sus pechos comence a bajar, sembrando todo el camino de besos, hasta su entrepierna, donde me lance a besar sus hermosos e inflamados labios vaginales, me lance a ellos como el sediento en el desierto al encontrar agua en un oasis, como su en ello me valiera la vida, y lo bese, los mordi y lami hasta que, ya no pudiendo espera más, ella me separo de ese paraiso solo para susurrarme al oido antes de besarnos “penetrame, penetrame por favor, ya quiero tenerte dentro de mi”, por lo que sin tardanza alguna, enfile mi hombria, y de un solo movimento, me introduje en las profundidades de su ser. Una vez que me tuvo dentro, me pidió que nos girararmos para que ella quedara sobre mi, me decia que queria disfrutarme completito, por lo que, como una amazona, comenzó a cabalgarme, saltando sobre mi como en trance.
Desde ese momento ella solo sabia gemir y decir ‘mas, mas, me gusta como me lo haces, me gusta como se siente tenerla dentro de mi’, ‘que grande la tienes, es solo mia verdad??’ y cosas como esas, a lo que yo solo atinaba a tomarla de la cintura para acompañar sus acometidas, y tomando sus deliciosos pechos en mis manos.
No paso mucho tiempo antes de que ella legara al orgasmo, y al sentir como me apretaba con su vagina mi pene, como queriendo explimirlo, le comente que yo tambien estaba a punto de terminar, a lo que me replico salamente, si papi, si, llename toda de ti, llename toditita, quiero sentir como me llenas, con lo que, con un gemido, me derrame completamente en su interior, sintiendo como, en un gran orgasmo, me daba todo a ella.
Una vez terminado todo, nos besamos y, desnudos, nos fuimos a sentar a la sala, donde se acurrucó en mis brazos, platicamos y rato, pero de trivialidades, pero el solo ver a tan hermosa mujer cerca de mi, ver su bello cuerpo, escuchar su melodiosa voz, sentir el rocer de su piel en mi piel, mi amiguito reaccionó, y ella, al sentir que cobraba nuevamente brios, se levantó, y arrodillandose en la alfombra, me comenzo a hacer una felación que no tardo en casi hacerme tocar las estrellas, pero deseando no terminar todavía, ahora fui yo el que, jalandola hacia mi, la sente en mi regazo, teniendo una pierna de ella a cada lado de mi. y aprovecahndo esa posición, la abrace y la hice sentarse en mi, haciendo que ella misma se empalara en mi, que sintiera todo  mi grosor y longitud dentro de ella. a lo que ella, solo atino a exlamar, “ahhhhh, que rica la tienes, ya te lo habia dicho??”.
Estuvimos en esa posición por un rato, pero, rexordando una fantasía que tenia, le pedi que si podia ella incarse en el sillón y yo penetrarla deasde atrás, a lo que ella, gustosa me dijo “amor, lo que tu desees, solo pidemelo”, por lo que, tonando esa posición, me introdije tan profundamente como me lo permitio la naturaleza.
En esta posición, aproveche para poder besar toda su espalda, poder pasar mi lengua por ésta, sintiendo el sabor saladito de nuestro sudor, poder acariciar sur redondas nalguitas, que en ese momento estabana completamente a mi disposición.
Tan bella era la escena, que sin poder evitarlo, me derrarara dentro de ella, que al sentir ella que terminaba, se dejo caer en el sillón, solo dejando sus nalguitas levantadas al estar ensartada.
Una ves que recobró las fuerzas, nos abrazamos y besamos lo que restó de la tarde antes de tener que llevarla a la terminal de autobuses para su regreso a casa, pero antes de sibir, me prometió que debiamos de repetir esta cita nuevamente, y que ahora no se sonformaría con un solo día, sino que seria hasta sentirse completamente llega de mi, y si fuera posible, poder llevarse dentro de ella algo mas de mi que mi amor y mi semen.
Si quiere escribirme para dejarme un comentario mi correo es: camlost68 (arroba) yahoo (punto) com (punto) mx
Me gusta / No me gusta

Mi amada obsesión (tercera parte)

Como ya comente anteriormente, este es un relato 100% real, que soy de México, que no soy musculoso, ni atlético, ni un adonis, que soy un hombre normal, pero eso sí, ni chaparro, flacucho o barrigón, una vez hechas estas aclaraciones comienzo con mi nuevo relato.

La tercera ocasión en que nos vimos -porque ella es de otro estado del que soy originario- estaba yo muy emocionado ya que volvería a ver a la mujer que me había robado el corazón. Como las otras ocasiones tome el autobús para transportarme a la ciudad en que ella reside, estaba tan deseoso de verla que me costaba esperar mi llegada a la terminal de autobuses.

Una vez llegar, salí deprisa, dirigiéndome a donde ella trabajaba sin más demora. Una vez llegar hicimos contacto visual, con lo que sentí retumbar mi corazón de emoción. más tardamos en vernos que en encerrarnos en su oficina y comenzar a besarnos apasionadamente, sentimos que las ropas nos estorbaban pero al estar en su trabajo tuvimos que conformarnos con disfrutar de nuestros cuerpos por sobre la ropa por algún tiempo para después tener que tranquilizarnos y esperar su hora de salida.

Una vez que llego la hora de comida (que nos pareció una eternidad) y sabiendo que debía de regresar ella a trabajar, nos subimos a su automóvil, y sin pensarlo mucho nos dirigimos a una zona de poco tránsito donde nuevamente nos entregamos a nuestros deseos, al besarnos, parecía que fuera que hubiéramos nacido solo para ello, parecía que nuestros labios hubieran estado destinados a fundirse los unos en los otros.

En esta ocasión fuimos algo más osados ya que aunque estábamos en la calle y dentro del carro, comenzamos a acariciarnos, primero sobre la ropa, para luego pasar a meter mano bajo ella, tomando yo sus hermosos y apetitosos pechos. al sentir mi contacto, sus pezones se inflamaron como por arte de magia al ser liberados de su sostén, el cual subí junto con la parte baja de su blusa.

El tenerlos a mi disposición y en todo su esplendor, no pude resistir la tentación de besarlos y lamer su hermoso y antojable pezón, parecía que nunca hubiera tenido sus tersos y ricos pechos ante mi, sentía el deseo de perderme en ellos, la necesidad de besas y sentir cada milímetro de ellos.

Ella por su parte se dio a la tarea de abrir el cierre de mis pantalones e introducir su mano por ahí, y buscando desesperadamente dentro, llegó a donde quería, tomo mi miembro con su mano, y librando sus pechos de mis atenciones se dio a la tarea de besarlo primero por todas partes, para luego introducirlo en su cálida y húmeda boca. Ese fue el momento más excitante, ya que para ella era la primera vez que hacia dicha maniobra.

Pero no todo puede ser perfecto ya que nos disponíamos a entregarnos el uno al otro (yo acababa de estar apenas dentro de ella, cuando de improviso se escucha el ruido de un motor, por lo que rápidamente saltó al asiento del conductor y encendió el carro.

Debido a ésto, y a que se dio cuenta de que ya había pasado más de media hora más de su tiempo de comida, decidimos dejar para otra ocasión el estar nuevamente juntos.

Desgraciadamente esa próxima ocasión no se ha podido dar, ya que por tener mucha carga de trabajo me ha sido casi imposible ir a buscarla, y por miedo a trasladarse, ella no ha querido venrs a verme.

Espero sus comentarios .

Mi corre es: camlost68@yahoo.com.mx

Me gusta / No me gusta

Mi amada obsesión (segunda parte)

Como ya comente anteriormente, este es un relato 100% real, que soy de México, que no soy musculoso, ni atlético, ni un adonis, que soy un hombre normal, pero eso si, ni chaparro, flacucho o barrigón, una vez hechas estas aclaraciones comienzo con mi nuevo relato. La siguiente ocasión en que me aventuré a ir a verla -porque ella es de otro estado del que soy originario- fue dos semanas después de nuetro primer encuentro, habiamos seguido platicando por el programa de chat y moriamos por vernos, pero como el trabajo no me permitía ir a verla con la frecuencia que deseara, nos conformamos con continuar con nuestras candentes citas virtuales, siempre dejandomos con el deseo de poder estar nuevamente juntos, abrazados, y sentir el cálido toque de nuestros cuerpos, yo deseaba poder sentir su respiración en mi pecho mientras la abrazara.

Pasadas dos semanas, se presentó una oportunidad de poder deslindarme de mis responsabilidades en el trabajo, por lo que avisándole un día antes, me aventuré a ir a verla, lo que la emocionó tanto como a mi, comentandome que no tardara. En ésta ocasión nos quedamos de ver cerca de la terminal de camiones en la que llegaría, yo ardía en deseos de poder verla, por lo que el viaje me fue un suplicio que solo cedió en el instante en que, una vez descender del camión, y salir a la calle, pude verla venir hacia mi. Más tardé en subir a su carro que en estarla besando apasionadamente, saciando mis deseos de tenerla junto a mi.

Llegamos rápidamente al acuerdo -por sugerencia de ella- de ir a un lugar que le dicen “el bosque”, que de bosque no tenía mucho pero que para nuestros fines estaba perfecto, ya era una explanada rodeada de árboles, lo que lograba a uno ocultarlo de la vista de la gente que se acercara. Una vez que llegamos, salimos del carro y, tomandola por fin en mis brazos, la comencé a besar, disfrutando y perdiéndome en sus ardientes y sensuales labios. Nos besamos por no se cuanto tiempo, esto debido a que al tenerla en mis brazos todo desapareció para mi solo existendo ella para mi, solo me interesaba el sentirla en mis brazos, sentir sus labios sobre los mios, saborear sus besos y tratar de saciar mi sed de ella. Cuando por fin tomamos conciencia de nuestro derredor fue cuando escuchamos que otro automóvil se acercaba, por lo que ella tiernamente me dijo: “quiero estar contigo, que seas solo mio”, por lo que salimos raudos a buscar un lugar donde estar solos, el cual encontramos en un acogedor motel al cual ingresamos tranquilamente. En ésta ocasión, una vez cerrada la puerta nos acercamos tranquilamente el uno al otro, solo atinaba yo a ver su hermoso rostro y su seductora sonrisa, mitad pícara, mitad inocente. Una vez tenerla a mi alcance, la tome entre mis brazos besandola nuevamente, ella juguetonamente se solto de mi y corrió a la cama, donde sentándose, extendió los brazos invitándome a ir por ella.

Yo no tarde en seguirla, por lo que rodando en la cama comenzamos a besarmos y quitarnos mutuamente la ropa, lo que a mi no me costo trabajo ya que llevaba un lijero vestido azul, con lo que al dejarlo a un lado, pude deleitarme de sus hermosos pechos, solo cubiertos por un sostén de media copa y sus invitadoras caderas, las cuales portaban una coqueta tanga -quiero hace notar que mi amada obsesión no llevaba en esta ocasión medias por lo que el cuadro era eroticamente alucinante, una hermosa mujer solo cubierta por una pequeña tanga y un coqueto sostén-. Más tardamos en desvestirnos que en estar entrelazados en la cama, besándolos cada milímietro de piel.

En ésta ocasión mi primer y principal deseo era el de hacer que esta hermosa mujer disfrutara el mayor tiempo posible del placer, por lo que me propuse proporcionarle un agradable sexo oral, dándole una especial atención a su delicioso clítoris, logrando con esto que llegara a su primer orgasmo. Una vez repuesta de su orgasmo, se lanzo sobre mi, y recostandome de espaldas, se introdujo mi miembro en su palpitante todavía vagina, comenzando a “cabalgarme” -debo comentar que verla hacerlo es algo extasiante, como disfruta el sentirse poseida, como movía sus caderas, en ocasiones de arriba hacia abajo, y en otras en círculos-. Yo solo atinaba a verla disfrutar del sexo, estar como en éxtasis, disfrutar el sentirnos acoplados, sentir como entraba y salía yo de ella, podía ver su rostro como gozaba en cada enbate mio dentro de ella.

Con toda esta actividad no tardo en llegar a un nuevo orgasmo y por consiguiente, al ver su rostro y escuchar sus gemidos, al sentir las contracciones de su orgasmo, llegue por fin yo al mío, sintiendo como me vertía en ella, como la llenaba de mi, y yo, como ella, disfrutaba niestra unión. Una vez terminado su orgasmo cayo en mis brazos extenuada, por lo que, recostandola a mi lado, la besé por unos momentos para también por mi parte caer recostado en la cama. No habían pasado 5 minutos cuando me pidio su podríamos entra en el jacuzzi, por lo que lo llenamos y entramos en él. Estuvimos un rato abrazados y besándonos, sintiendo como la tibia agua nos relajaba, por lo que comenzamos a jugar lanzándonos mutuamente agua e intentando ver quien podía abrazar más fuerte al otro, acariciandonos en el proceso, hasta que, reaccionando mi cuerpo a la cercania de ella, estuve listo para una nueva batalla, por lo que cargándola, salimos de ahi, y la deposité en la cama nuevamente, la deposité tiernamente sobre las sábanas, recostándome sobre ella muentras la besaba, a lo que rápidamente me pidió que me introdujera en ella, a lo que accedí gustoso, fue lago alucinante el sentir como entraba yo en su cálido interior. No acababa yo de estar completamente dentro de ella, cuando me pidió que se lo hiciera fuerte y rápidamente, que me queria sentir completamente en ella, por lo que, accediendo, comencé a apresurar mi ritmo, solo atinaba a escuchar sus gritos de “más, más, asi, asi, más, mas”, y ver en su rostro como disfrutaba del momento.

Por ser tan candente el momento, por lo erótico de escucharla gemir, y el desenfrenado ritmo, no tardamos en llegar al orgasmo, por lo que con unas fuertes contracciones por parte de su vagina, me llevó a tener un gran y extasiante orgasmo, llenando nuevamente su candente interior de mi, quedando tendidos en la cama, llenos de sudor en todo nuestro cuerpo. Como ya estaba por terminar el tiempo y deberíamos de entregar la habitación, nos metimos a bañar juntos, por lo que una vez templada el agua de la regadera, entramos los dos, con el fin de lavarnos uno al otro, lo que fue un grave error ya que más tardamos en comenzar a bañarnos que, debido a tenerla junto a mi, y a poder sentir el toque de su piel piel, comenzamos a besarnos y, sin pensarlo dos veces, la cargue y me introduje dentro de ella, gimiendo ella por su parte en cada enbate de mi parte. En ésta ocasión no duré mucho tiempo antes de terminar dentro de ella, para ahora si, y entre risas nerviosas, terminar de bañarnos y salir del motel, con una sonrisa de felicidad de oreja a oreja y teniendo una mirada de complicidad mutua. Esta no fue la última vez que estuvimos juntos pero si la que más disfrutamos.

Espero sus comentarios para saber si desean que escriba la tercera y última vez que estuvimos juntos -desgraciadamente-, comenzando desde su oficina y terminando estacionados en su auto, disfrutando de lo que sería nuestro último encuentro.

Mi corre es: camlost68@yahoo.com.mx

Me gusta / No me gusta

Mi amada obsesión

Antes que nada quiero comentar que este es un relato 100% real, no es tan fogoso como los otros que se pueden encontrar aquí, pero es verídico.

Para comenzar quiero comentarles que soy de México, no soy musculoso, no atlético, ni un adonis como en otros relatos que se pueden leer aquí, soy un hombre normal, pero eso si, ni chaparro ni barrigón, una vez hechas estas aclaraciones comienzo con mi relato.

Soy un hombre casado ya por varios años aunque no feliz ya que siempre he tenido discusiones con mi esposa por niñerías, por lo que la relación estaba en un punto muy bajo y solo me mantenía junto a ella por los niños los cuales son los únicos que me conservaban cuerdo fuera de la depresión. Yo deseaba siempre inconscientemente encontrar a mi media mitad que me complementara, por lo que al presentárseme la ocasión no dudé en tomarla.

Todo comenzó hace como un año, por motivos propios de la empresa a la que le trabajábamos (soy programador) cerraron los puertos para el mensajero que utilizábamos para comunicarnos los que ahí programábamos, por lo que el grupo de programadores de la consultoría para la que trabajo tuvimos que buscar una forma de poder comunicarnos entre sí para consultarnos la forma de programar una u otra cosa que se nos atorara, esto debido a que estábamos repartidos en dos pisos del edificio y era algo molesto tener que levantarse de nuestro lugar para ir a consultar al compañero. Por tal motivo instalamos un programa de telefonía y chat por internet, con el fin de suplir la deficiencia que contábamos para nuestra comunicación.

Uno de esos días, después de regresar de comer, me encontré que me habían mandado un mensaje en el chat con un nick de mujer, y como ya me había pasado con el otro mensajero, pensé que me habían confundido, por lo que me contacté con la persona del nick exponiéndole que podría estar en un error y no ser yo a quien deseaba buscar y cual fue mi sorpresa cuando me dijo que era conmigo con quien deseaba platicar, que me había contactado para comenzar una amistad si yo lo deseaba. Al platicar con ella se fue dando la química por lo que comenzamos a hacerlo cotidianamente.

A través del tiempo nos fuimos haciendo cada vez más allegados por lo que nos contábamos intimidades frecuentemente nos pedíamos consejo. La relación comenzó a tomar un giro cada vez más íntimo hasta llegar a tener candentes citas virtuales donde comenzamos a explorar lo que haríamos de tener oportunidad de tener sexo. Cada vez nos hacíamos más aficionados a terminar las pláticas teniendo dichas “citas” virtuales hasta que en una ocasión le propuse ir a verla a su trabajo y ver si lográbamos sentir lo mismo que en nuestras citas estando frente a frente, por lo que aprovechando un día no laborable en la empresa me atrevía a ir a buscarla.

La espera para encontrarnos (solo nos habíamos mandado una foto de cada uno y eso al principio para conocernos) fue torturante ya que a través del tiempo me había enamorado de ella, por lo que ardía en deseos de poder estar juntos. Lo primero que hicimos fue saludarnos (algo nerviosos los dos) y siendo algo osado la besé en los labios sin previo aviso lo que la dejó más nerviosa de lo que estaba.

Una vez juntos salimos a comer para platicar un poco y romper el hielo de la primera cita lo cual aprovechamos para darnos ya sin problemas besos muy apasionados. Al salir del restaurant la situación ya era diferente de cuando se había entrado ya que habíamos constatado que lo que sentíamos el uno por el otro era real. Quizás fue una falta de mi parte, y al pasar por un hotel le dije en broma, pero con ganas de que aceptara: ¿entramos? Y ella aceptó.

Una vez cerrada la puerta del cuarto, más tardamos en entrar que en estar abrazados besándonos apasionadamente, fue un momento mágico, solo pensaba en ella y en no dejar que se me escapara de los brazos. Nos fuimos acercando a la cama poco a poco, acariciándonos y cada vez con menos prendas cada uno, hasta que al llegar a la cama nos encontrábamos desnudos y sintiendo el contacto de nuestra piel.

Lo primero que hice al recostarla fue el prenderme de sus hermosos pechos, saborearlos, besarlos todos, acariciarlos con mis manos que tanto habían deseado tenerlos. Comencé a pasar mi lengua por sus pezones que reaccionaron irguiéndose e invitando a jugar con ellos con la lengua. En ese momento ella solo acertaba a decir: “por favor penétrame, penétrame, te quiero dentro de mí” a lo que dejando de disfrutar sus grandiosos pechos me alejé para contemplarla por un momento, que hermosa mujer estaba conmigo! solo de estar cerca de ella me embriagaba el deseo de estar con ella haciéndole el amor, por lo que sin tardanza me recosté sobre ella, pasando mi pene entre los labios de su “cosita”.

No había comenzado a estimularla cuando ella, abrazada de mí nos dio la vuelta dejándome a mi de espaldas a la cama, y tomando mi pene, se sentó lentamente en él, no puedo describir lo grandioso que es sentir como iba entrando en ella, ni lo bien que nos acoplábamos los dos, parecía que estábamos hechos el uno para el otro ya que nos acoplábamos a la perfección.

Una vez que terminó de introducirme dentro de ella comenzó a cabalgarme como posesa, era maravilloso ver como disfrutaba al hacer el amor, ella hacía que el hacer el amor fuera todo un arte por lo que deseando yo que disfrutara al máximo me apliqué hasta que logré que llegara a tener dos orgasmos seguidos sin yo llegar todavía. Una vez que llegó ella a su segundo orgasmo, ella estaba en como en un trance disfrutando cada momento, tenía la vista perdida y respiraba rápidamente por lo que la abracé y la puse ahora a ella sobre la cama, le levanté las piernas y comencé ahora yo a moverme rápidamente, sentí como iba yo a terminar por lo que se lo avisé, a lo que me respondió: “si, si, termina en mí, quiero sentirte dentro de mi cuando termines”. Fue la eyaculación más placentera que haya yo tenido en mi vida.

Una vez que termine nos recostamos abrazados besándonos y quedando que la siguiente vez sería mejor.

Aguardo sus comentarios, si desean saber que pasó en nuestra segunda cita por favor háganmelo saber.

Autor: Camlost68

Me gusta / No me gusta