La parejita de Parque del Plata

Lo hice poner en cuatro patas y me dediqué lamerle el estrecho canal a la vez traté de pajearlo pero él me lo impidió diciéndole a ella que se la chupase. Se acomodaron en forma de 69 con ella debajo tragándose la gruesa verga de su marido mientras yo desde atrás me dediqué a dilatar con mis dedos humedecidos el apretado esfínter.

En los últimos días de enero fui hasta Parque del Plata a ver a unos amigos que había alquilado una cabaña por allí y como hacía mucho calor me invitaron a tomar unas cervezas en un boliche cercano a la playa. En ese boliche entre las penumbras divisé a una parejita que me estaba mirando muy insistentemente, eso me asombró bastante porque no aparentaban tener más de 20 años cada uno.

Llamé al mozo para averiguar algo sobre el lugar y lo que me contestó me confirmó que ese lugar era un boliche swinger o de levante. Mis amigos como no conocían mucho el balneario ignoraban lo que en ese boliche se practicaba por eso quedaron asombrados con la respuesta del mozo. Y cuando le pregunté por esa pareja que me miraba tanto me respondió:

-Esos son Susana y Sebastián… hace como una semana que viene a levantar tipos aunque a ella no le gusta mucho, complace a su novio que le encanta que le den por el orto… hasta yo me animé y probé su delicioso culo…

Estaba todo dicho para que iba a indagar más sobre ellos, si hasta el mozo había probado el culo del tal Sebastián al cual se le notaba que no le importa la edad de los tipos porque yo les duplicaba la edad y eso no le importó para mirarme tanto. Los saludé levantando la jarra de cerveza y Sebastián me respondió de igual manera haciéndome señas de que me acercase a su mesa. Dejé a mis amigos para irme a sentar al lado de ellos y mientras conversábamos de cosa banales como, que hacía tres años que estaban juntos pude sentir la mano de Sebastián que subía por mí pierna para terminar posándose sobre mi bragueta y al oído me dijo:

-Siento que tenés una buena arma.. ¿No la querés usar conmigo? -¿Y tu novia que va a decir?…  -Nada, a ella le gusta mirar…

Me invitaron a su cabaña la cual ellos habían alquilado a unas dos cuadras de allí, por eso me despedí de mis amigos para seguirlos hasta su morada. En el corto camino hasta su cabaña ellos fueron tomados de la mano mientras yo fui caminando al lado de Sebastián y una vez que llegamos a ella me invitaron a entrar. Susana se excusó diciendo que se iba a arreglar un poco, supuse que lo hizo para dejarme a solas con su marido y efectivamente cuando hubo salido del living Sebastián me dijo:

-Mirá a mí a me gusta que me den por el culo pero a Susana no le gusta que otros tipos la toquen, por eso te pido que si aceptás acostarte con nosotros a ella no le hagas nada porque arruinaría el disfrute.

Ella estaba muy apetecible porque con sus veinte años tentaba a cualquiera pero su marido que tenía veintidós era un manjar exquisito para los viejos catadores como yo por eso le respondí que aceptaba su condición. Luego pasamos al dormitorio donde nos quitamos  las  ropas y pude ver que Sebastián  tenía un cuerpo perfecto, bastante musculoso sin rollitos ni nada que lo afease como vellos impúdicos, solamente unos pequeños hilitos casi blancos cubrían  su pene como si se tratase de una adorno el cual era muy tentador, Sebastián sopesó mi pija diciendo que le gustaba porque como era bastante larga lo haría gozar en lo más profundo de su ser mientras lo hacía me agaché para tratar de lamer su órgano cosa que me impidió diciendo:

-Para eso está Susana vos solamente ocúpate de mi orto, que de lo demás se ocupa ella.

Cuando ella llegó nos encontró a los dos sobre la cama con la mano de su marido jugando con mi herramienta y al vernos nos dijo:

-Ya te habrá dicho Sebastián que lo hago por él, porque para gozar, a mí me basta con la verga de mi marido, pero él necesita otra para hacerlo disfrutar totalmente.

Subió a la cama  acercando su concha a la boca de su marido para que éste le hiciese un alucinante cunnilingus, el cual me dejó asombrado por la técnica tan perfecta que habían adquirido estos dos seres y con eso fue suficiente para que ella tuviese su prime orgasmo esa noche. Mientras Sebastián estaba atareado chupando yo me dediqué a hurgar con mis dedos su agujero el cual estaba apoyado sobre el colchón por lo que me fue bastante difícil legar a él. Al trataba de meter mis dedos miraba el culo de Susana  y la verga tremendamente dura de Sebas la cual me tentó terriblemente para hacerle una buena mamada pero me contuve porque él me había dicho que de eso se ocupaba su mujer. Entre espasmos, gritos, llantos y otras expresiones escandalosas finalizó el orgasmo de Susana la cual luego se acostó a un lado de la cama dejándome el campo libre par que yo actuase con su marido.

Lo hice poner en cuatro patas y me dediqué lamerle el estrecho canal a la vez traté de pajearlo pero él me lo impidió diciéndole a ella que se la chupase. Se acomodaron en forma de 69 con ella debajo tragándose la gruesa verga de su marido mientras yo desde atrás me dediqué a dilatar con mis dedos humedecidos el apretado esfínter. Como era muy rebelde tuve que aplicar mi lengua para tratar de distender el lugar, mientras con mi mano trabajaba mi verga para que se lubricase con sus juegos naturales. Me hubiese gustado mucho haber tenido ese grueso calibre dentro de mi boca y por que  no en algún otro sitio de mi ser pero ni me atreví a mencionarlo por temor a echar a perder tan placentera noche. Cuando Sebastián comenzó a gemir muy fuerte y a retorcerse de placer me dijo que me pusiese un condón antes de penetrarlo.

Mientras me lo colocaba él acomodó a Susana sobre la cama con las piernas en sus hombros, penetrándola bastante rápido porque su concha estaba inundada por los jugos que había manado por sus glándulas de Bartolín. Cuando toda su verga hubo desaparecido en esa húmeda cueva Sebastián empinó el culo lo más alto que pudo sin que se saliese su herramienta de dentro de su mujer y al ver como se abría su  rosáceo ano acomodé mi pija en la entrada presionando para que este separase los pliegues. Estaba tan excitado que ni se dio cuenta de que la penetración había sido completada en cuestión de segundos porque mi verga desapareció muy cómodamente en ese canal que al principio me había parecido muy estrecho y sin deseos de dar paso a mi herramienta.

Una vez que comencé el vaivén él hizo lo  mismo con su mujer sacándole la pija de la concha casi a la misma velocidad que sentía que la mía entraba en su recto. Entre gemidos besaba a su mujer, dejándome a mí su cuello para que lo lamiese a la vez que arremetía con más velocidad ensartándole toda mi verga dentro de sus entrañas. Ignoro a que grado de satisfacción llegó con mis arremetidas pero como cada vez mi verga le llegaba a golpear su próstata con mas fuerza él relinchaba de una manera muy sonora mientras su mujer gritaba:

-No aguanto maáássssss. ¡Acabooooooooooooooooo!

Pude sentir como su esfínter se contraía violentamente estrangulándome el glande y con esos estertores eyaculó abundantemente dentro de su mujer haciéndeme gozar a mí también. Gocé tanto con ese esfínter estrangulándome la verga que cuando la retiré miré en el condón sorprendiéndonos los tres de la cantidad enorme de semen que había dentro de él.

Después de un prolongado descanso Sebastián quiso que se la metiese nuevamente mientras su mujer se ponía boca abajo para sentir la pija de su marido dentro de su orto. En esa posición tuve el total control del culo de Sebastián porque éste quedó inmóvil gozando con mi verga allí dentro sin mover la suya del interior de su mujer porque como esta protestaba que le dolía simplemente se dejó penetrar sin moverse. Si de la otra manera lo penetré sin cesar de ésta lo hice con toda la rapidez que fui capaz mordiéndole el cuello cada vez que mi verga se alojaba en sus profundidades.

Su mujer gritaba que se la sacase porque le dolía mucho, pero a lo pocos instantes Sebastián se derramó nuevamente pero esta  vez dentro del ano de Susana y mi verga  parecía que no quería acabar aporque tuve que sacarla para pajearme sobre su cuerpo. Como él quedó exhausto sobre ella ni se dio cuenta de que mi leche le corría por su agujero hasta que ésta cayó más abajo mojándole las bolas y fue cuando exclamó:

-¡Que gozada!

Salió de arriba de su mujer dándose la vuelta y así pude verle su mustia reata totalmente sucia  por los desperdicios del interior del recto de su mujer. Los tres nos fuimos a lavar aunque el más limpio había resultado yo, ya que solamente tenía la pija mojada por mi leche sin ningún rastro de otras materias ya que habían sido aisladas por el condón.

Finalizada la operación higienización me convidaron con un brandy para recuperar fuerzas y  luego de vestirme me fui de allí sin saber más nada de ellos ya que ni su teléfono me dieron.

Por esa curiosidad innata que todo tenemos hubiese querido saber si Sebastián en algún momento de su vida fue solamente gay o como había adquirido ese hábito de coger a su mujer gozando con una verga dentro de su culo.

Fue una noche en la cual disfruté enormemente aunque la única contrariedad  que tuve fue que no pude degustar la herramienta muy apetitosa que tenía el mozalbete porque no la usaba jamás con otra persona que no fuese su mujer.

Un abrazo

Autor: OMAR

PD: Espero que les hayan gustado mis relatos y que me escriban enviándome fotos y comentarios.

omarkiwi@yahoo.com

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