Los canis se fuerón con el rabo entre las patas

Esta historia comienza cuando mi colega Alejandro y yo nos fuimos a un tarde a la feria de Alcalá. Estábamos tomando una cerveza en una de las casetas cuando aparecen unos canis con sus novias y empiezan a liarla a gritos y a voces en la caseta, parecían dueños y señores del cortijo echando una cara a todo el personal de la barra; con ellos había dos chavalas de la misma edad que ellos, luego me enteraría que eran sus novias, una rubia y otra morena estaban de buen ver, delgaditas, con pantalones vaqueros cortos que dejaban ver mas culo que tapar y unos top negros y blancos que dejaba ver sus enorme escote. Los muchachos canis con pendientes en oreja, nariz y boca y tatuajes desde el cuello hasta las piernas que se le veía en su calzonas.
Los chicos empezaron a beber, más de los que podían y mira que ya iban medio borrachuzos cuando llegaron pues en la barra se estaban poniendo puos. el más alto estaba dando un sobeteo a la chica que estaba empezando a encontrarse incómoda y le decía que parara de beber a lo que él le decía que se callara de muy malo modos, parece que se tranquilizaron un poco y seguimos el resto de gente a disfrutar de la tarde.
Al rato volvieron a la carga y empezó a zarandear a la chica rubia, fue cuando me levanté y le dije que parara, el tío y su amigo me echaron cojones pero mi colega Alejandro puso paz al igual que la chica rubia pareja a su novio y la morena al suyo. El Cani más alto, novio de la chica rubia se enfado mucho con su novia por pararle y le dijo que se iba y que allí la dejaba, el otro chico también borracho hizo lo mismo con su novia la chica morena, “ahí os quedáis y se fueron las chicas tras ellos seguimos la fiesta más tranquilos.

A eso de las 4 de la mañana con una pea curiosa mi colega y yo decidimos irnos a casa, y cogiendo el coche nos fuimos. Alejandro iba conduciendo cuando en la carretera para Sevilla nos encontramos a la chica rubia y a la morena haciendo autostop. “Killo para para”, le dije.

Páramos y ellas nos pidieron que si las llevabamos a Sevilla, por supuesto ambos aceptamos, y se subieron detrás y tomamos dirección a Sevilla. En el coche estuve hablando con ellas, me reconocieron a mi y a mi colega del altercado de la caseta. Me contaron que por lo visto el colega cani y sus colega aún más cani se había ido a meterse unas rayas y las había dejado tirada. Antes de llegar a Sevilla paramos en una gasolinera Repsol para desayunar algo, ya que la pobre chica, Yoli, la morena se le quitara la mala cara y su amiga MariLuz también. Alejandro y yo fuimos a comprar un batido de chocolate y varios corazones de chocolate mientras que las chicas iban al baño, a Alejandro le entró ganas de ir al baño también y como picha española no mea sola yo fui con él. No daba pereza pedir la llave así que en una pared empezamos a mear cuando de una ventana escuchamos .
– ¿a qué no sabes que tengo ganas de hacer?
– ¿el qué?
– ¿echar un polvo?”
– ¿ Con cual?
– A mi me gusta Alejandro, es más serio.
– Jo pues a mi también me gusta aunque Simon tiene un polvo.
– Ha ha ha ha ha, me los follaba a los dos.
– Y yo también.

Eran las voces de Yoli y de Mariluz
Con las miradas Alejandro y yo me dijo todo que teníamos que actuar, y que se quería follar a Mariluz y yo iría a por Yoli. Escuchamos la puerta y nos fuimos rápidamente al coche a esperar.
Cuando llegaron las chicas les dimos los pasteles y el batido, nos estábamos relamiendo mirando a las chicas y lo que querían y queríamos hacer con ellas. Acabamos el desayuno y nos habíamos quedado con hambre, ¿quiereis algo más? Yoli dijo que si entonces le dije que me acompañara para ver que podía pedir, esa fue la excusa perfecta para separarla y atacar.

Yoli y yo fuimos a la gasolinera, mientras caminamos hablábamos , ellas eran por lo menos 8 años más pequeña que nosotros . Pasamos un rato sentados en un banco tomando un batido de vainilla que era el que más le gustaba luego decidimos ir al coche. Caminando en dirección al coche. En un momento, me paré, ella siguió caminando, me fijé en el coche, Alejandro y la chica rubia estaban dentro follando, miré a la chica morena se había adelantado y me puse fijar en su culito bien prieto, Estaba parado y la chica morena la cual al poco tiempo se dió cuenta de que su amiga estaba siendo penetrada por mi amigo se acercó a mí, se fijó en mi polla que estaba casi erecta, posó sus manos en mi paquete, cosa que me sorprendió y me dio morbo, en medio de una aparcamiento de una estación de servicio al raso una chica bien formada me estaba tocando la polla. Metió una de sus manos dentro de mi bragueta y comenzó a acariciar mi polla rodeándola con su mano, ella me miraba a los ojos y yo a ella “ ¿Te gusta?” me preguntó “ Me encanta” le respondí, “ Si te la sacas te la como” me dijo, miré a los lados y no vi a nadie, había suficiente oscuridad, así que abrí mi pantalón y bajé mis calzoncillos y dejé la polla al aire. Ella la miró luego mientras la acariciaba la empezó a examinar, su longitud, su grosor, su forma, su desviación, no perdía detalle de mi miembro. Comenzó a restregar mi polla por su cara dejando que el líquido que le salía a mi polla le humedeciera su rostro. Luego comenzó a metérsela en la boca, poco a poco saboreando cada palmao que entraba en su boca mientras que con una mano cogía mi polla con la otra acariciaba mis huevos, era una sensación magnífica, sabía cómo comer pollas pero ¿alguna vez le había metido una polla como Dios manda?.
MI excitación estaba en pleno auge y más cuando escuchaba a su amiga gritar de gusto por la polla de mi amigo, la levanté y le quité la ropa dejándola caer en el suelo junto a la furgonet blanca que estaba a nuestro lado luego con ella totalmente desnuda la subía mi polla, gracias a Dios ella pesaba la mitad que yo por lo que fue fácil, y la empecé a empujar contra la furgoneta y mi polla mientras que le besaba la boca, al momento dejé de besarle la boca para comerle sus pechos, ella gritaba de placer quizás más de la cuenta un poco exagerada pero me ayudaba a motivarme, estuve empujando la durante largo rato hasta que me corrí dentro de su coño, bajando la al suelo, “Simon, ¿has terminado?,¿ que tal si trasladamos la fiesta a otro lado y nos vamos? me dijo Alejandro que había presenciado como me follaba a la amiga de su acompañante me subí el pantalón y ella se puso su ropa y nos montamos en el coche las chicas y yo detrás y Alejandro delante y nos fuimos… lo que pasó después es otra historia que os contaré en otro momento.

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