Cuando conocí a Roberto

Pude meterle la cabeza, respiraba hondo ya que le dolía un poco, pero se la aguantaba, se la metí toda y mis huevos golpearon sus nalgas, quedé quieto un rato para que su cola se acostumbre a mi pija, luego empecé mis movimientos, cada vez más rápido hasta que pude acabarle en su cola, se la saqué y chorreaba toda mi leche desde su cola hasta que se desparramaban por su pierna.

Después del divorcio a causa de que mi esposa me encontró con un amigo en la cama, tuve varios acercamientos de mujeres que al estar solo podían buscar algo conmigo sin problemas ya que no tenía más compromiso. Mi esposa no ha divulgado los motivos de nuestra separación seguramente para no quedar mal ante la sociedad.

Me vino muy bien ya que pude cogerme a un par de chicas que siempre me gustaron pero antes no había pasado nada por mi condición de casado. También busqué y encontré a un chico joven que me complació en lo que más me gusta.

Se llama Roberto, tiene 24 años estudia arquitectura y viene cada dos o tres meses a nuestra ciudad ya que vive en Buenos Aires por sus estudios.

Lo conocí de casualidad en el estudio de un arquitecto en el cual estaba de visita, enseguida supe que estaba en sintonía por sus gestos y su forma de expresarse, muy afeminado, no era algo que me vuelva loco pero para probar otra cosa podía ser.

Probé a seducirlo en el segundo o tercer encuentro que tuvimos en el estudio y enganchó enseguida. Como yo vivo solo no tengo problemas de horarios y nada de eso, lo invité pensando en llevarlo a casa pero me di cuenta que era imprudente ya que si nos veían juntos podrían sospechar, entonces salimos en el auto y fuimos directo al albergue transitorio.

Ni bien estuvimos adentro nos besamos y nos desnudamos muy despacito, yo trataba de sentir su pija por medio de mi cuerpo sin usar las manos, así que lo rozaba de todas maneras, en el momento justo el fue directo y me manoteo la pija sin vueltas, se bajó y empezó a chupar, sentí gusto, después me agarró de las nalgas me las acariciaba mientras me chupaba los huevos y la pija en un viaje deleitoso, luego entre besos y caricias, estuvimos un rato.

Luego lo tumbé y me subí sobre él para sentir su pija entre mis nalgas, sentí mucho placer al sentirla, aproveché la oportunidad para bajarme y chupársela, rápidamente estaba a mil. Su cabeza parecía una frutilla, bien roja, algo brillante. Seguí chupando, empecé a sentir que jadeaba.

Sabía que en cualquier momento acabaría y me tentó la idea de sentir la leche en mi cara y boca, seguí chupando la cabeza solamente, dedicándome por completo y de golpe sentí la calentura de un jovencito derramarse sobre mí cara, lamí todo, chupé lo más que pude frenéticamente y parecía que no terminaba más, tragué mucha leche y limpié todo lo que quedaba sobre su pija.

Ahora si me sentía bien, estaba en lo que más me gusta, complacer a mi macho (aunque Roberto no era precisamente un macho). Ser joven lo ayudó a reponerse rápido, quise seguir adelante y probar que me la meta el mariconcito ese, quería sentir esa pija en mi cola.

Me excita mucho sentir cuando me apoyan la cabeza antes de que entre profundo…me gusta que jueguen en la entrada y que me masajeen la cola con la punta de la pija bien dura, tipo pincelada.

Me coloqué en cuatro patas me pasó la lengua en la cola, cosa que me hizo gozar, después de ese jueguito de pasarme el pincel, cuando la apoyó decidido a penetrarme empujé hacia atrás, sentí la cabeza caliente en la cola,  abrió mis nalgas con sus manos… sentí que la cabeza ya estaba adentro…no paré hasta sentirla toda adentro con  sus huevos contra mi culo…él gemía constantemente, yo gozaba a mi manera, ansioso esperando el momento sublime de sentir el chorro caliente en mi cola.

Cosa que no se hizo esperar y en un largo grito me llenó la cola de leche, estaba en mi gloria…lo sacó chorreante, duro, me dieron ganas de lamerlo pero también me daba asquito ya que pocos segundos antes había estado en mi cola, así que fuimos al baño y lo limpié bien…

Nos tomamos un merecido descanso, pedimos una botella de champán para festejar y darnos también algo de pica para seguir ya que yo no quería irme sin probar la cola del putito este.

Se lo dije y accedió gustoso, él también quería pija, yo humildemente la tengo algo más grande que la de el, por lo que le unté la cola con un gel y me puse algo en la cabeza de la pija, y así acerqué la cabeza pelada a su cola, trabajé un ratito hasta que pude, lentamente, meterle la cabeza, respiraba hondo ya que le dolía un poco, pero se la aguantaba.

Con un poco más de fuerza se la metí toda y mis huevos golpearon sus nalgas… quedé quieto un rato para que su cola se acostumbre a mi pija, luego empecé mis movimientos, cada vez más rápido hasta que pude acabarle en su cola, se la saqué y chorreaba toda mi leche desde su cola hasta que se desparramaban por su pierna.

Lo di vuelta y en un profundo beso le di todo mi agradecimiento por el momento que me hizo pasar, lamentablemente no lo vi desde aquel momento ya que a los pocos días se fue a Buenos Aires a continuar sus estudios, solo me dejó un mensaje en el teléfono con la dirección para que lo visite en mi próximo viaje a la capital.

Autor: Carlos Horacio

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