Fabuloso intercambio

Julieta se arrodilló y comenzó a comerle el chocho a mi mujer, no podía creer el sueño que estaba viviendo. Me recuesto sobre la cama y comienzan a mamármela las dos al mismo tiempo, era una locura. En eso Julieta se para detrás de Carmen y la saboreaba toda: la espalda, el culo, la concha, le acariciaba las piernas, se retorcía mientras en cuatro patas me daba la mamada mi vida.

Mi nombre es Gastón, tengo 38 años, con mi esposa Carmen, una morocha que se mantiene muy bien a sus 35, teníamos la fantasía de hacerlo con otra mujer, pero nunca nos animamos a avanzar más y concretar algún encuentro. Cada vez que yo le proponía hacerlo realidad ella reparaba que le daría vergüenza y que no se animaba a tanto.

Un día fuimos a una disco, cuando son sentamos a tomar unos tragos en el reservado vimos que había una pareja que se estaba morreando de lo lindo, era notorio como él metía las manos debajo de la blusa y la masajeaba las tetas mientras ella perdía sus manos en la bragueta de él, yo estaba viendo el espectáculo que daban sin decir palabra, cuando noto que Carmen estaba tan concentrada como yo, de inmediato llevo una mano bajo su falda y noto lo húmeda que estaba. Se saca disimuladamente la tanga y me la entrega.

-Vamos – me dice- estoy muy cachonda y el alcohol esta haciendo efecto.-Espera un rato, quiero ver cómo termina esto.-Vamos que no me aguanto la calentura.

Nos dirigimos al auto, le abro la puerta, se sienta, me agacho y me sumerjo en su conchita, ella empieza a gemir y a pedirme por favor que pare que nos podían ver.

-Ok, me detengo pero con una condición.-¿Cual? -Que llamemos a una puta y la comamos entre los dos.- No, que ya hablamos de eso.- Me vas a decir que ahora no tienes ganas (le digo mientras me meto un dedo en la conchita que ya estaba empapada)-Mmmm, sos un hijo de puta, sabes como estoy.- Si me dices que no tenés ganas nos vamos a casa y listo.- Sabes que ganas no me faltan, me dice mientras comienza a acariciarse los pezones.

Entonces me subo al auto y manejo por las afueras de la ciudad mientras ella me da una mamada de película. Yo estoy a punto de enloquecer, cuando veo una prostituta en una esquina. Sin decir nada me detengo, Carmen se incorpora en el asiento y la ve. La verdad es que estaba muy buena, flaca, alta, como de 1,75 buenas tetas, rubia y muy buen culo.

-¿Te gusta? – La verdad que está buena, me dice.

La mina se acerca al auto y nos ve, yo pongo la pija afuera y Carmen (entre borracha y caliente) con una cara de puta terrible.

– ¿Como te llamas?- Julieta. ¿Quieren fiesta?- Si, ¿cuanto nos cobras?-300 y hacemos lo que ustedes quieran.

Subió y fuimos a un hotel que ella nos indicó, ya en la habitación pedimos una botella de champagne y tres copas, las burbujas terminaron de decidir a Carmen, que se acercó a Julieta y comenzó a acariciarle las tetas, yo me desnudé mientras veía como se tocaban, comenzaron a besarse, Carmen le sacó la blusa y el sujetador a Julieta y le chupaba las tetas, mientras yo la desnudaba ella. Luego Julieta se arrodilló y comenzó a comerle el chocho a mi mujer, yo estaba a mil, no podía creer el sueño que estaba viviendo. Me recuesto sobre la cama y comienzan a mamármela las dos al mismo tiempo, era una locura. En eso Julieta se para detrás de Carmen y la saboreaba toda: la espalda, el culo, la concha, le acariciaba las piernas, se retorcía mientras en cuatro patas me daba la mamada mi vida, yo estaba tendido, de espaldas, cuando siento:

-¿Que?, ¡No! Ahhhh, mmmm, ¡me la está clavando!

Me incorporó y veo que Julieta tiene ¡una enorme verga!, era un travesti, cuando trato de reaccionar, Carmen me agarra la verga de nuevo y empieza a chupar con más fuerza. Un travesti se la estaba cogiendo delante mío y yo con una calentura indescriptible. Las embestidas de Julieta se aceleraron y en un instante acabamos los tres. Para sorpresa mía Carmen se dio vueltas y le chupó la polla hasta que le sacó la última gota. La cabeza me daba vueltas, no podía creer lo que estaba pasando.

-Yo… no sabía. -Yo tampoco.- Ja ja, me di cuenta, pero no me digan que no les gustó.

Yo seguía tendido en la cama y antes de que reaccionara me agarró la pija y la metió en la boca, nunca nadie me la había chupado así, estaba como loca, como poseída, me pasaba la lengua por la cabeza y los huevos, se la tragaba entera, en segundos se me puso dura como una piedra, Carmen al darse cuenta se sentó sobre mi cara de espaldas para que le comiese el coño mientras observaba a Julieta en acción, yo comencé a comérselo, mientras Julieta seguía en lo suyo, bajando por los huevos hasta que comenzó a lamerme el culo, era la gloria, no lo podía creer, hasta que escucho que Carmen dice:

-¡Parece que te gusta que te coman el culo!

Yo no dije nada, solo seguía comiéndole el coño y a jugar con su agujerito con la lengua, cuando de repente siento que Julieta se detiene, me levanta las piernas y apoya su polla en mi entrada, solo alcancé a decir ¡NO!, pero no me estaban preguntando, me metió la cabeza de golpe, yo quise zafarme y me hundió el resto, me estaba partiendo, si me movía me dolía así que me quede quieto, ella se movía lentamente y comencé a gozarlo, Carmen se dio cuenta:

-Veo que te gusta que te cojan tanto como a mí.-Si quieres que te lo saque solo me lo pides – dijo Julieta.-No seguí así, seguí así…, no podía creer lo que decía, pero era inevitable, me estaban dando por el culo y lo estaba disfrutando.- ¡Parece que somos tres putas ahora!  Gritaba Carmen mientras de estremecía en un nuevo orgasmo

No se cuando tiempo estuvo bombeándome, solo se que mi mujer se corrió dos veces por la chupada que estaba dándole, hasta que Julieta empujó a fondo y acabó dentro mío, yo estaba como loco, apenas salió tomé a Carmen, la puse en cuatro patas y le di por el culo…ella se retorcía.

-Cogeme hijo de puta, haceme acabar como la más puta de todas, ahhhh.

Me corrí dentro de ella llenándole el culo de leche y caímos exhaustos.

Nos dormimos, cuando despertamos Julieta ya no estaba, nos dejó una nota con su teléfono. Carmen tomó el papel y lo guardó en su bolso. Ese fue el comienzo de una nueva etapa de nuestras vidas.

Autor: Carmen y Nano

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