Amame

ÁMAME, NUESTRA HISTORIA DE DOS

Una historia de Satine

Mirando el techo en mi habitación,
Busco algo que me lleve a ti

Con la mirada perdida, pensando en ti, como tantas otras veces… Como antes lo negaba y ahora por fin lo sé, como ahora por fin lo admito… Siento, vivo… Río, lloro… Sueño y soy… Con la mirada fija en el techo de mi habitación, sin saber qué hacer, sin saber qué decir. Miro a un lado y a otro, pero tu recuerdo anida en mi mente, en todo momento. De hecho, es lo único que siempre quise y siempre querré, a pesar de todo. Sueño contigo y con tu voz. Sueño con tu hermoso mirar y con el deseo vivo de despertar a tu lado de nuevo, cada mañana. Que lo primero que vea al despertar y lo último al acostarme sea tu bonito rostro. Erika… Tu nombre resuena en mi mente. Erika… No consigo apartarte de mi pensamiento. Siempre estás aquí… Como siempre y como nunca, al mismo tiempo.

Sueño despierta con estar contigo y entre tus brazos de mármol. Ansío despertar rodeada por ellos, cual finas ramas del laurel de Dafne. Me miro en el espejo de la habitación de este piso vacío. Nadie más hay en él, aparte de mí. Sólo quedamos tu recuerdo y yo… Son ya muchas horas en vela pensando en ti, demasiadas quizá… Soñando tus besos sin quererlo admitir. Un sentimiento que me roba la razón. Un sentimiento que me hace enloquecer, como cayendo al suelo de un circo sin maya y sin red… Pienso en tus ojos y en tus largas pestañas, igual de bellas que las alas de una mariposa, siempre frágil, siempre hermosa. Pienso en tu cuerpo y en tu forma felina de moverte, sensual y ondulante, sirena de ciudad, sirena de pies ligeros. Me cuesta creer que tú hayas conseguido disipar mis dudas de mí misma y mis temores prohibidos, dando forma a este amor cautivo. Ni las palabras capaces son de expresarlo. Simplemente el corazón late siguiendo el impulso que una vez tú le ordenaste.

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