Trío de zorras disfrutando de mi afortunada polla

Esta historia comienza cuando mi amiga, Anna y yo nos fuimos a una fiesta que nos invitaron unos amigos de unos amigos suyos, ella no quería ir sola así que me arrastró con ella, toda la noche estuvimos bailando y bebiendo. Yo me fijé en dos muchas que estaban bien buenas, Anna que conocía mis gustos sexuales me dijo que eran lesbianas, ella lo sabía porque una de ellas, Zora, se le había declarado a ella, así que poco podía hacer pero de todas formas me las presentó ellas se llamaban Berenice y Zora.
Zora era una hindú con piel color canela que medía 1,70 una melena morena larga, complexión delgada con una buen para de pechos y un buen culo redondeado, Berenice, su pareja era más caucásica con pelo castaño también poseía una figura esbelta con unos pechos sugerentes y un trasero de vicio.
Nos quedamos prácticamente toda la noche con ellas hasta el final pasándonoslo como nunca y contando anécdotas graciosas, estuvimos hasta que el dueño de la casa nos echó de buena gana.

Berenice dijo de seguir la fiesta, yo encantado el resto de la gente que había no se apuntó así que nos fuimos los cuatro solos, Zora propuso que nos fuéramos a su casa que estaba a dos calles que tenía un whisky escocés que quitaba el sentido y allí que nos fuimos.
En la casa de estas nuevas amigas tras varias copas la pareja de Berenice y Zora se pusieron muy cariñosas liándose ahí en medio yo intentaba no mirar y disimular pero era imposible. Zora se levantó y nos dijo que estábamos en nuestra casa que si queríamos podíamos dormir en la habitación del fondo o irnos sino nos place.
Anna y yo nos quedamos solos en la sala, y no sé si fue el alcohol o ver como esos monumentos de mujeres se comen la boca delante mía me había puesto cachondo. Y tomé a Anna por la cintura y comencé a besarla y acariciar sus pechos por encima de su ropa, ella agradeció mis besos con su boca y tras largo rato paró de besarme y se levantó. Extendiendo la mano me dijo.

– Ven.

La seguí por la casa hasta que llegó a una puerta.

– Abre y entra.- me dijo.

Al abrir la puerta me encontré a Berenice y Zora sentadas sobre las rodillas en la cama besándose.

– Pasad.- dijo Zora.

No me lo podía creer iba a ser el espectador de un espectáculo lesbico. Mientras que Berenice y Zora se besaban Anna se puso detrás mío a besarme la oreja y el cuello yo mientras que veía como la pareja se besaban puse mi mano atrás para acariciar el coñito de Anna. Zora desnudó a Berenice la cual me mostró que no llevaba ropa interior algo que deduje cuando la vi en la fiesta con ese vestido de gasa tan fruncido a su piel. Berenice desnuda me miró para comprobar que me gustaba lo que veía. Zora acariciaba los pechos de Berenice mientras que besaba sus labios y yo a los pies de la cama había conseguido levantar la falda de Anna y le estaba acariciando su coño por encima de sus bragas. Zora terminó de desnudar a Berenice sacando su vestido por la cabeza, Berenice me miró a los ojos sonriéndome como anticipo de lo que iba a pasar después. Ya que ella le quitó su camisa a Zora dejándola con los pechos a la vista, los cuatro pezones de las dos muchachas estaban erectos de excitación ellas se acariciaban y de besaban. Anna desató su falda y a dejó caer en el piso dejando mi mano libre para poder meterle dentro de sus braguitas de rayas azules y blancas mi mano y dentro de su chochito varios dedos, en el mismo movimiento también se quitó su camisa dejando sus pechos al aire ya que no llevaba sujetador, no le hacía falta. Yo le comí la boca y luego dejé que cogiera mi camiseta y me la sacara por la cabeza, en ese momento todos tenían el torso desnudo. Berenice y Zora seguían besándose en la boca y en los pechos mientras que yo besaba a Anna y acariciaba sus piernas. Anna comenzó a desabrochar mi cinturón luego abrir mi cremallera y finalmente sacó mi polla de mis calzoncillos. Berenice y Zora dejaron de besarse y se vinieron a los pies de la cama para , Berenice comerme la polla y Zora comerme la boca mientras que yo sentía los pechos de Anna en mi espalda y mi mano dentro de su húmedo coño.
Berenice me comía la polla agarrándola por la base y metiéndose el resto dentro de su húmeda boca mientras Zora me besaba con esa lengua tan húmeda haciéndome excitar más aún, yo acariciaba su culo con mi mano derecha mientras que tenía la otra mano dentro del húmedo coño de Anna la cual me estaba acariciando la espalda.
Berenice dejó de tragar mi polla y comenzó a moverla de arriba a abajo dándole a mi polla con la punta de su lengua, luego seguía mamando mi polla y pasando su lengua por la cabeza de mi polla. Zora comenzó a bajar por mi pecho dándome besos y lamiendo primero por mi hombro, luego besó mi pezón derecho, bajó lamiendo mis abdominales, lamiendo todo lo que se encontraba finalmente llegó a mi polla la cual la tomó y comenzó a comérsela quitando de buena gana a Berenice la cual se levantó y vino a besar mi boca, si los besos de Zora eran buenos los de Berenice se salían de la escala su lengua que aún sabía a mi polla se movía en mi boca como pez en el agua, Anna mientras seguía acariciando mi espalda y yo con mi mano seguía metiendo mis dedos en su coño.

Tras un rato Anna se puso delante mía y lo primero que hice fue comerme la boca y decirle
– Gracias.

Ella sonrió y se arrodilló y comenzó a comerme la polla que sus amigas había degustado antes que ella. Berenice y Zora se tumbaron en la cama y Zora le quitó las bragas a Berenice, luego Berenice mientras la besaba le quitó las suyas a Zora. Mientras que las dos amigas se estaban besando y quitándose la ropa Anna me estaba propinando una mamada fantástica como yo sabía que ella sabía hacerlas. Besaba cada centímetro de mi polla, lamía cada trozo de mi piel, no dejaba sitio que no pasara su lengua por él. Berenice le estaba lamiendo los pechos a Zora mientras se metía un dedo para humedecer su coño mientras Zora le acariciaba los pechos.

Yo no aguantaba más así que hice que Anna se levantara para comerle la boca deseoso que estaba de que ella compartiera conmigo el sabor de mi polla y de acariciar esos dos hermosos pechos que tenía. Berenice que vio a Anna levantarse comenzó a besarle el culo yo tiré de una de las tiras de sus bragas las cuales se soltaron por un lado y Berenice tiró del otro lado quitándose las del todo. Me separé de Anna e hice que se sentara en la cama luego Berenice y Zora tiraron de ella para que se tumbara. Yo en el borde comencé a lamer su coñito mientras que Berenice acariciaba sus pechos luego su cara y de rodillas se movió para poner su coño en la boca de Anna la cual comenzó a lamer mientras le acariciaba el culo,Zora por su parte comenzó a lamer los hermosos pechos de Anna.

Yo lamía y metía mis dedos dentro del coño de Anna mientras que Zora le comía los pechos lamiendo cada trozo de piel y succionando sus pezones marroncitos. Berenice seguía disfrutando de la comida de coño que Anna le estaba haciendo y le acariciaba el otro pecho a Anna. Escuchaba los gemidos de Anna que se juntaban con los gemidos de Berenice, los cuales se acompasan con los sonidos de chupeteo de la boca de Zora sobre los pechos de Anna.
Berenice quitó su coño de la boca de Anna y comenzó a besarla luego Zora se apartó un poco para que Berenice se pusiera encima de ella pegando pecho con pecho y al alcance de mi boca su coñito. Yo lamía el coño de Berenice mientras le hacía un dedo al coño de Anna, luego le daba un poco con la lengua al coño de Anna y volvía al coño de Berenice, Zora acariciaba el cuerpo de su amiga Berenice y me abría con su manos el culo de Berenice y lo azotaba.
Viendo que Zora estaba fuera del juego, Berenice volvió a poner su coño en la boca de Anna, Zora apoyada en Berenice se puso encima de Anna ofreciéndome su culito. ahora tenía el coño de Anna y el de Zora para mi deleite mientras que Anna le comía el coño a Berenice y ella le lamía y acariciaba el cuerpo a Zora. Estuve un rato comiéndole el coño a Zora mientras que terminaba de humedecer el coño de Anna para penetrarlo.

Una Vez humedecido el coño de Anna, me puse de rodillas y le metí mi polla en su coño, con mi lengua seguía humedeciendo y excitando a Zora. Tomé a Zora por el culo y la levanté para darle con la punta de mi lengua y meter se la en su coño tocando su botoncito y luego la sacaba y volvía a la carga.Mi polla abría los labios vaginales del coño de Anna como un cuchillo metiéndose en mantequilla, ella y yo sabíamos cuál era la sensación de tener mi polla en su coño, no era la primera vez, cuando empezaba el coño estaba prieto pero a cada embestida se iba abriendo más a mi polla.
Yo seguía follándome a Anna cuando me pidió que la bajara y así lo hice. Ella se lanzó a comerme la boca mientras que acariciaba los pechos desnudos de Anna. Anna era folla por mi polla y su lengua se estaba haciendo cargo del coño de Berenice la cual se había puesto a acariciar los pechos de Zora

Tras un rato Zora se giró dejando mi boca y se puso a comerle la boca a Berenice, que reclamaba su atención con sus caricias sobre sus pechos, yo seguía introduciendo mi polla en Anna la cual seguía comiéndole el coño a Berenice y gimiendo. Berenice comenzó a besar el cuello de Zora, luego sus hombros y luego comenzó a lamer sus pechos y pezones, sus pezones eran marrones oscuros resaltan sobre su piel totalmente canela.Yo excitado agarré más fuerte a Anna de su cintura y comencé a follármela más fuerte, ella gemía mas fuerte y su respiración era más entrecortada. Al momento ya notaba su coño muy mojado,se había corrido.
Hice un llamamiento a Berenice la cual se levantó de la cama y le hice que se pusiera encima de Anna para follármela a ella ahora, Zora se puso en la cabecera de la cama con la cabeza de Anna entre su piernas. Una Vez colocada Berenice comencé a meterle mi polla en su coñito rosado. Ella le besaba y le chupaba los pechos a Zora mientras que el coño de esta era llamado por la lengua de Anna. Yo ponía mis manos en cada nalga del culo de Berenice y le introducía mi polla lo más profundo. Su pechos eran acariciado por las manos de Anna. Berenice le comía con suavidad los pechos a Zora la cual estaba disfrutando de la boca de su pareja mientras que Anna le lamía su coño.

La respiración de Berenice se volvió tan entrecortada cuando puse una mano sobre su hombro y otra sobre su culo para empujar con más fuerza dentro de su coño, ella dejó de lamer los pechos a Zora y se dedicó a besarle los labios cuando la excitación le dejaba mientras que acariciaba los pechos de Anna junto con las manos de Zora que también acariciaba los pechos de Anna con una mano y los pechos de su pareja con la otra. acaricié a Berenice los pechos lo que hizo que se elevara y clavara su cuerpo al mío mientras que mi polla seguía entrando en su coño penetrando, Zora se había retirado y ahora medio tumbada en la cama le comía la boca a Anna en un beso lésbico ardiente. Pocas embestidas me hicieron falta para que finalmente Berenice se corriera. Me retiré y Berenice se quitó de encima de Anna poniéndose en la cabecera de cama, Anna se levantó de la cama, con una sonrisa de oreja a oreja, la acaricié la cintura y comenzamos a besarnos supongo que era su forma de darme las gracias por el polvo que le había echado antes. Tras el beso vi que Zora se había puesto a comerle el coño a su novia dejando su culito y coñito levantados listo para ser penetrados. Le puse saliva a la punta de mi polla y comencé a meterle mi zanahoria a su conejito. Primero la puntita de las raíz y luego hasta las hojitas. Anna se colocó a su lado para acariciarle el cuerpo, yo viéndola tan cerca comencé a besarla y a meterle mi lengua hasta el fondo mientras que me follaba a Zora y ella le comía el coño a Berenice que disfrutaba con la comida y le acariciaba el pelo. Besaba a Anna y me follaba a Zora, miraba los pechos de Anna, tan apetecibles que no pude evitar querer besarlos y así lo hice. Los besaba, chupaba y mordía mientras que mi amiga lo disfrutaba.
Yo metía mi polla en el coño de Zora, la cual gemía, ella le comía el coño a Berenice, la cual gemía, que acariciaba el coño de Anna, la cual gemía y yo me comía los pechos de Anna y mientras me follaba a Zora, era un círculo de lujuria, los cuatros en esa cama estábamos disfrutando.
Con la excitación que me estaba dando follarme a Zora dejé de besar los pechos de Anna y su boca y puse mis manos en el culo de Zora, para empujar más fuerte mi polla en su coño, Anna se tumbó junto a Berenice para comerle la boca y los pechos.
El coño de Zora estaba ya húmeda y la estrechez inicial de su coño se había perdido, necesitaba algo estrecho para meter mi polla y viendo su culo ahí, no hice otra cosa de hacer que elevará su culo y meterle un cojín debajo, luego junté mi polla de saliva para meterse la por el ano. Ese ano negro sobre marrón era un placer, y ella no opuso resistencia cuando coloqué mi polla en su culo, es más con su manos abrió las nalgas para que entrara mejor.
Mi polla entraba y salía de sus ano mientras que ella le comía el coño a Berenice, a la cual también la boca de Anna le estaba dando placer en su pechos, yo escuchaba los gemidos de Berenice y de Zora a la par.

Me empezó a resultar incómodo la postura así que me retiré y le dije a las chicas que se pusieran más al borde. Ellas pararon de besarse y tocarse y se levantaron de la cama saliendo nos todos. Berenice nos dirigió puse a Anna en el borde con el culo en pompa, yo me disponía a meterse la a Anna pero Berenice me paró entre risas para ella ponerse con el culo en pompa encima de Anna y luego Zora se puso encima de Berenice. Tenía una torre lésbica enfrenté mía con 3 chochitos y tres anos para ser follados. Comencé con el ano de Anna ya que su coño lo había acaparado ella con su mano que la había metido debajo suya y se metía un dedo mientras Berenice le besaba la oreja y yo le metía la polla por su ano, yo con una de mis manos acariciaba el ano de Berenice y acariciaba el coño de Zora que besaba el cuello de Berenice. Dejé mis manos para el ano de Berenice y comencé a besar y lamer el coño de Zora.

Al poco cambié de ano y sacando mi polla del ano de Anna se lo metí al ano de Berenice, el cual ya había calentado y excitado largo rato antes. las chicas gemían de placer excitadas que estaban por lo que les habían hecho y por lo que se habían hecho entre ellas. Le estaba abriendo el culo de Berenice con mi polla, Zora le acariciaba los pechos y le besaba el cuello, estábamos en la gloria los cuatro. Finalmente me subí a la cama para petar el culo que para mía había sido el mejor, el culo de Zora, ese ano marrón sobre su piel canela.
La hice que elevará el culo para poder meterle la polla dentro, ella no se resistió y me puso el culo en pompa yo le metí la polla suavemente y luego cogiéndole de las nalgas comencé a aumentar la velocidad, podía escuchar su gemidos de placer y mis huevos chocar contra su coño, pero yo seguía introduciendo mi polla hasta los más profundo de su ano. Anna y Berenice se comían la boca y se acariciaban exhaustas por el placer que les había propiciado, yo aún tenía algo de energía y la iba a gastar toda con Zora, la chica de la piel canela que me había vuelto loco en la fiesta y lo iba a hacer rompiéndole el culo follándomela como lo estaba haciendo sin dejar respirar a ese ano de mi polla.
Mi polla ya no podía más y saqué mi polla del ano de Zora para correrme sobre los culos de las tres chicas, pero Zora que supongo que se dio cuenta se dio la vuelta y cogió mi polla y comenzó a chuparla y a moverla de arriba a abajo, era excitante esa chica indu con la piel color canela me estaba haciendo una paja y una mamada de infarto, tras haberme follado y romperle el culo, no se podía pedir más y más si miraba a los otros dos culos que hace poco me había follado y esos coños que me había follado, esas bocas que me habían comido la polla… en resumen había sido una experiencia fantástica y con ese pensamiento acabé corriéndome sobre la mano de Zora el primer chorro, el siguiente fue para su lengua que la había sacado para recibir mi semen, mi semen inundaba su lengua cayendo al culo de Berenice donde se resbalaba hacia el coño de Anna, ambas rendidas y complacidas una encima de la otra.

Esa noche nos quedamos a dormir allí y al día siguiente volvimos a casa prometiendo repetir un fin de semana, cosa que aún no hemos repetido por agenda pero de seguro que haremos.

Me gusta / No me gusta

Me cogen en el baño de mi casa, Soy Lizette II

Hetero. Ahora soy adicta al semen.

Desde que le comencé a poner los cuernos a mi esposo, he descubierto distinto placeres, como el voyeour, el sexo en la calle y mi afición por el semen que adquirí después de la aventura que les conté en el micro, y también he tenido varios amantes,  algunos son en fiestas y otros mas son vecinos, pero para serles sincera en la mayoría de mis encuentros cedo ante mis impulsos y mi calentura y me presto para casi cualquier cosa, como la que les voy a contar

Resulta que entre mis novios tengo a un vecino, si así es un vecino., a solo tres casas tengo a mi noviecito, es un muchacho de unos 26 años, el cual luego se le ocurre cada cosa y lo peor es que yo acabo accediendo a sus caprichos, pero bueno, que se le va a hacer, resulta que a marcos, si así se llama, le gusta verme cuando estoy lavando, el muy cabron ya tiene bien contados los días que me toca lavar y siempre esta desde su azotea a la expectativa para poder admirarme discretamente mis nalgas, que es la parte que mas le gusta de mi cuerpo,

Bueno pues ese día era fin de semana mi marido se encontraba en casa viendo el fútbol, yo como buena esposa…jijijiji…me dedicaba a los quehaceres del hogar lavar los platos y demás cosas, cuando me acorde que ese día marcos me iba a estar esperando en su azotea para echarse su acostumbrado taco de ojo conmigo, así que me saque un poco de ropa sucia del cesto y le dije a mi marido que tenia que subir a lavar, el sin voltear la cara solo me dijo,

-esta bien no tardes –

Así que como sin nada subí a la azotea deje la ropa sobre el lavadero y discretamente comencé a buscar a marcos, pero no lo vi., pensé que se había olvidado de subir, así que me disponía a ponerme a lavar cuando sonó mi teléfono, el numero que marcaba era desconocido así que conteste y era marcos,

– como estas putita –

– esperándote en la azotea, me vas a dejar plantada…?

-tranquila putita, aquí estamos en la azotea, nada más que estamos en el cuarto de lavado pero desde aquí podemos verte,

El hecho de que dijo, estamos., de inmediato me llevo a pensar mil cosas, con marcos una nunca sabía, era un muchacho muy incipiente en el sexo, así que le pregunte con quien estaba

 

-con quien estas marcos…?

 

– sabia que me ibas a preguntar eso lizette…jajajaja…Estoy con un amigo y bueno… pues le dije que te gustaba coger y ya que te vio,  y pues me dice que le gustaría darte unas cojidas, que dices…? Puedes..??

 

– como crees marcos..!!! Esta mi marido abajo, si nos descubre para que quieres,

 

-vamos lizette no se dará cuenta,

 

– no marcos…ni lo sueñes- -le conteste-

 

Vamos lizette, te damos una cogida rápida y vuelves con tu marido, que te parece..??

– que no marcos., se va a dar cuenta mi marido,

– es mas lizette, te vamos a coger en tu casa, bueno., no te cojemos solo se la chupas a mi amigo que dices,

Sabía que marcos era muy necio en el sentido de querer estar conmigo y siempre se las ingeniaba para poder verme, así que dudando que pudiera hacer algo, le dije que si, y el solo me contesto que me volvía a marcar en unos minutos y después colgó, yo dudaba de que pudiera hacer algo.,  así que continué lavando, y vi. que marcos y su amigo salían de aquel cuarto, pasaron algunos minutos y justo antes de bajar me volvió a marcar,

– ya esta lizette, solo deja la puerta de la azotea abierta, tu esposo acaba de salir a la tienda, voy a bajar lo saludo y con el pretexto del fútbol le digo que si me invita a verlo, después te explico lo demás,  y después colgó

No lo creía marcos ya se las había ingeniado, solo de imaginarme cogiendo en el baño de mi casa con mi esposo a unos metros me ponía algo nerviosa y caliente al mismo tiempo, así que baje las escaleras y volví a la sala, pensé que mi marido ya había vuelto pero no, únicamente estaba la televisan encendida, así que como si nada continué haciendo mis cosas., ansiaba ver el momento en que mi marido y marcos atravesaran la puerta y es que tener a tu amante y a tu esposo en la misma sala, es algo que como dicen no tiene precio..jijijijiji…. así que me asome a la ventana y pude ver a los dos caminando hacia la casa, me fui a la cocina y continué como sin nada, se escucho la puerta y a los pocos segundos ya estaba mi esposo y marcos en la sala, Salí a recibirlos y marcos me saludo muy amablemente, y aproveche para llevarle un vaso y ambos se sentaron tranquilamente a ver el fútbol, los dos charlaban animadamente, y conforme pasaban los minutos la cerveza se iba acabando, note que mi esposo estaba algo tomado, situación que aprovecho marcos para decirle, que se había acabado la cerveza, que el ponía las otras, pero que fueran hasta el mini súper, ya que hay había de la marca que mi esposo toma, así que mi esposo nada tonto, ( supuestamente nada tonto, ya que si se cogen a tu esposa frente a ti, es que eres un perfecto idiota ) nada tonto le dijo que sí, que había que aprovechar el intermedio, así que tomaron los envases y ambos salieron a la tienda, a esas alturas ya entendía cual era el plan de marcos, supuse que su amigo ya tendría que estar en la azotea esperándome, así que de inmediato deje lo que estaba haciendo y subí las escaleras lentamente, y si hay estaba otro chico en la entrada de mi azotea esperándome, era un chico de la misma edad de marcos, de piel morena y con unos brazos bastante gruesos quien al verme de inmediato sonrió y me preguntó,

– lizette..??

– si así es, conteste-

– vaya eres mas bonita en persona que en foto, marcos me dice que eres tremenda, es eso cierto..??

Solo agache la cabeza un poco y le contesté,

– bueno si estamos haciendo esto tu que crees…

– tienes razón, bueno dime donde esta el baño..??

Rápidamente lo tome de la mano y mientras bajábamos, venia calculando el tiempo en que marcos y mi esposo hacían de la casa hacia el mini súper y pensé que ya vendrían de regreso, lentamente me asome hacia la sala y vi que no había nadie, únicamente se escuchaba la televisión encendida, rápidamente atravesamos la sala y entramos al baño y cerré la puerta con seguro, una vez dentro, le pregunte en voz baja que que era lo que le gustaría que hiciéramos, el en voz baja me dijo que marcos le había contado que yo siempre estaba dispuesta a hacer de todo y que no me ponía payasa para nada, y que si mi esposo me hablaba le dijera que había entrado al baño y que después me iba a dar una ducha, así tendríamos suficiente tiempo para todo, y que él se encargaría después de volverlo a sacar de la casa.

Me pareció una buena idea, así que asentí con la cabeza y antes de que pudiera decir algo más, me tomo por la cintura y me jalo hacia el y comenzó a besarme, me intente resistir, para decirle que fuera despacio., pero el muchacho tenia bastante fuerza, y no me dio tiempo de nada, sus manos rápidamente pasaron de mis caderas hacia mis nalgas y comenzó a masajearlas fuertemente, supongo que por la situación sus caricias me comenzaron  a encender tremendamente, y yo estaba ya bastante húmeda, en eso me susurro al oído,

– Sabes Lizette, marcos me dijo que eres bien puta, y a mi me gusta tratar duro a las putas…quieres ser mi puta..??

Tragué saliva y le dije que si, que me tratara como la puta que era, que me hiciera lo que quisiera, me miró fijamente a los ojos mientras sonreía de manera maliciosa, para después sujetarme por el cabello y jalarme hacia la taza del baño, de un empujón me sentó quedando mi cara justo frente a su pelvis y en voz baja me dijo

– Bajame los pantalones putilla y dame una buena mamada,

Sujete su pantalón con ambas manos lo desabroche y de un tirón se lo baje, dejando salir una gran verga morena, me quede algo sorprendida ya que era mas grande que la de marcos y la de mi esposo y que la de los amantes que e tenido, la  mire durante unos segundos y la tome con una mano y me disponía a comenzar a acariciarla cuando la voz de mi esposo se escucho del otro lado de la puerta

-lizette, donde estas..????

El chico se quedo quieto y yo sin soltar la verga le contesté,

-estoy en el baño, si quieres usa el otro por que después me voy a bañar

– ok, entro al otro. no te apures,

No lo creía., yo estaba dentro del baño de mi casa, con una verga en la mano y hablándole a mi esposo que estaba a menos de dos metros de nosotros, en verdad me estaba comportando como una putita, pero eso me ponía bastante húmeda y no pensaba desaprovechar la ocasión, así que esperé a que mi marido volviera a la sala. Una vez estando segura, volví a voltear la cara hacia aquella verga morena que se tambaleaba frente a mi cara, la observé unos segundos y si, era mas grande y mas gruesa que la de mis anteriores amantes, la sujeté con mi mano y después de darle unas pequeñas caricias entreabrí mis labios y los acerque lentamente hacia aquel enorme glande y comencé a chuparla lentamente, no quería aun metérmela toda, pero el chico tenía otros planes, en un descuido me sujetó por el cabello a la vez que empujaba su pelvis hacia mi rostro obligándome a tragarme casi la mitad de su verga, yo moví mi cabeza un poco tratando de hacer las cosas mas fáciles para mi, pero el en voz baja me dijo,

– shhh..no hagas mucho ruido lizette, tu marido se va a enterar.,

Tenía razón, y esa era una situación que no deseaba, así que me quede quieta y comencé a mover mi cabeza o mas bien trate de mover mi cabeza de atrás hacia adelante ya que me estaba sujetando tan fuerte, que me era difícil, moverme, así que solo abrí lo mas que pude mi boca y deje que el hiciera lo que quisiera,  y una vez así de un golpe me la metió toda, sentí como ese enorme pedazo de carne me llegaba hasta las anginas, provocándome horcadas, pero eso a el no le importaba, ya que durante varios minutos aquel pedazo de carne entro y salio de  mi boca, en ocasiones podía sentir como su genitales se estampaban contra mi barbilla, después de un rato teniéndome así, me dijo,

– dale unas lamidas, me gusta que las putitas pasen su lengua sobre mi verga,

Intenté hacerle caso y como pude comencé a pasar mi lengua sobre su verga, me era bastante difícil ya que mi boca estaba abierta al máximo y la sensación de tenerla hasta las anginas me provocaba horcadas, y después de unos segundos de un jalón la saco, dejándome respirar un poco

-muy bien lizette, toma aire por que ahí te va de nuevo

Tomé un poco de aire y abrí la boca y una vez mas aquel pedazo de carne comenzó a entrar en mi boca, no lo creía aquel muchacho en verdad tenia mucho vigor y fuerza parecía que jamás iba a terminar, ya que durante unos cinco minutos aquel pedazo de carne entro y salio de mi boca a placer, me tenia bien sujeta por el cabello y ya varios hilillos de saliva caían sobre mi barbilla, y mis ojos estaban bastante llorosos, pero eso a el no le importaba, y continuo cogiendome por la boca, hasta que de pronto en una de esas salio pero no entro, eso me permito relajar un poco mi mandíbula y tomar un poco de aire, y me preparaba para volver a abrir la boca cuando me dijo,

– lizette agarra mi verga y comienza a pasártela por el rostro.

Sujeté su verga con una mano y me acerque lo mas que pude a ella y comencé a frotarla por toda mi cara, la pasaba por mis labios, después la frote en mis mejillas y en mi frente, para después volver a mis labios y comenzar de nuevo sentía como su verga estaba casi hirviendo algo me decía que no tardaba en venirse y así fue., en un momento me sujeto por el cabello manteniendo firme mi rostro y me dijo que bajara las manos mientras que el apuntaba su verga frente a mi y comenzó a masturbarse y en pocos minutos sentí como un fuerte chorro de esperma caía sobre mis labio,s el no dejaba de masturbarse y de pronto otro chorro cayo sobre  mis mejillas y un ultimo sobre mi nariz dejándome la cara completamente llena de semen, después me soltó y se recargo sobre la pared

– lizette tienes una lengua muy buena para la verga, deberías de dedicarte a esta te harías millonaria,

Yo solo sonreí y me acerque hacia la puerta intentando escuchar algo, pero únicamente se escuchaba la televisión y las voces de mi esposo y marcos,

– no te preocupes lizette, en cinco minutos marcos y tu esposo volverán a salir, mientras abre la regadera

-en serio le respondí, tienes todo bien medido, son unos cabrones calientes,

Me acerqué hacia la ducha y abrí las llaves, y esperé y sí, casi cinco minutos después, escuche la voz de mi esposo que me decía

-lizette, voy de nuevo al mini súper, no tardo,

– ok, no tardes, le respondí

Y de nuevo esperamos a que los dos salieran y así con la cara llena de semen, salí del baño y me asomé hacia la sala y al ver que no había nadie volví por el muchacho y lo llevé hasta las escaleras, y antes de despedirse le pregunte que como se llamaba, el solo respondió

– soy tu nuevo amante

y subió rápidamente las escaleras dejándome en la sala de mi casa con la cara llena de semen

Después volveré con mas cachondas historias y anécdotas, soy lizette, hasta luego,

lizette

Me gusta / No me gusta
Amigas borrachas

Amigas borrachas

Como se suele decir las cosas pasan porque pasan no existen las casualidades. Ni siquiera el sexo con amigas.

El otro día iba en el autobús cuando me sucedió esto. Había quedado con mi amiga Anna en el centro así que tomé el autobús para llegar ya que en coche era imposible. Iba ensimismado en mi mundo pensando cuando entró una chica mulata en el autobús que era hermosísima. Ella llevaba una vaporosa blusa amarilla que contrastaba con su moreno cuerpo. Llevaba también unos pantalones que torneaba su culo, un culo completamente respingón y bien formado.
Para mi suerte se puso muy cerca mía y poco a poco me acerqué a ella, hasta que mi polla ya morcillona chocó contra su culo, ella se dio la vuelta, me miró y volvió a mirar al frente, no hizo ningún movimiento de desaprobación así que seguí. En cada vaivén le iba llevando mis polla unos centímetros a la raja de su culo de tal forma que la unión entre el culo de ella y mi polla se acercaba.
La muchacha se estaba poniendo cachonda ya que habiendo sitios libres no se quitaba de delante mía, le gustaba lo que le hacía y eso me daba más morbo, me estaba excitando.
Cada vez que el autobús llegaba a una parada rezaba para que no se bajara y ella no se bajaba.
Llegamos a la última parada, el autobús se desalojó quedándonos ella y yo los últimos, sin apenas movernos, yo para que no se me viera la erección y ella para que se le bajara el calentón. Ella se bajó, después yo comencé a caminar precisamente la misma dirección que ella. Ella caminaba y aprovechaba cada escaparate o cada reflejo para mirar si la estaba siguiendo, y aunque pareciera lo contrario no la estaba siguiendo únicamente íbamos en la misma dirección. Yo aminoré la marcha para que ella pudiera perderse entre la gente y fue lo que hizo a los pocos minutos la perdí de vista entre la marabunta de gente.

Seguí caminando y nada más girar la esquina de una calle en una terracita me la volví a encontrar pero no estaba sola, estaba acompañada de mi amiga Anna.

– Hombre Simón por fin llegas.- Me dijo Anna.
– Esta es mi amiga Jasmine.- Me la presentó Anna, era la misma chica del autobús.

Ambos nos dimos dos besos colorados, por lo que había sucedido en el autobús.
Estuvimos hablando y me estuvo contando de su vida. Ella había llamado a Anna para desfogarse por problemas con su ex novio y demás cosas, y él le había dejado, nos explicó serena, entonces Anna, ella y yo decidimos considerarlo muerto, y brindar por su olvido y su descanso eterno, y celebrar su entierro de bar en bar. Así que allá nos fuimos, y para qué contaros: vasos, vinos, alcohol, chupitos, copas, y risas, alguna que otra vomitona, abrazos y besos de amistad, eterna aquella noche.
Requiescat y brindemos por nosotros y nuestra noche.

Al llegar a la discoteca Boss ya íbamos muy borrachos, y seguro que me sería muy difícil entrar pero mis dos compañeras lo solucionaron con su cuerpos de infarto. La sala de baile estaba llena pero se podía estar muy bien y empezamos a bailar en la pista.

Llevaba un buen rato en la pista bailaba no paraba de rozar a Jasmine, los coqueteos eran cada vez más continuos entre los dos y los roces y parecía gustarles esa sensación porque ninguno nos inmutamos, continuando lo que ocurrió en el bus.
Tal era la situación que en un momento de la música ella se giró y le vi una sonrisa picarona en su cara, me aventure a rodearla por la cintura con mis manos y a besarla en su cuello para luego llegar hasta sus labios prominentes.

Anna seguía bailando a dos metro de nosotros con un chaval mientras que Jasmine me siguió el juego y continuamos bailando, besándonos y estregándose nuestros cuerpos sin parar.

Yo cada vez estaba más cachondo y empalmado y ella se arrimaba más a mi cuerpo súper excitado.

Como ya estaba fuera de mi, me atreví a introducir mis manos por el interior de su blusa amarilla para sobar sus enormes pechos juguetones y ella gemía de placer y se retorcía excitada.

Como había tanta gente bailando, medio borracha y a lo suyo nadie se percató de la escena.
Yo que quería guerra no quise desaprovechar la ocasión y conseguí abrir un poco su pantalón , lo justo para meter cuidadosamente mis dedos entre su tanga y acariciar su pubis lubricado durante un buen rato mientras seguíamos bailando y disfrutando de la música.

De repente llegó Anna y Jasmine sacó mi mano de su pantalón. Las dos empezaron a bailar alrededor mío con mucha sensualidad. No paraba de rozar sus cuerpos contra el mío, colocando sus culos contra mi paquete. Si ya tenían un calentón antes bailando con Jasmine ahora con las dos mi calentón era brutal y creo que fui la envidia de toda la disco por lo menos del chaval que había dejado con dos palmos de narices Anna en la pista. Jazmine sintió como mi paquete estaba cada vez más marcado en el pantalón, y parece que se lo dijo a Anna al oído. Ambas me echaron una mirada picarona. Se notaba que habían decidido algo.
Cada una me cogió de una mano y me llevaron fuera de la pista de baile. No pararon hasta llegar a la entrada de la discoteca, donde estaba el portero.

– Dónde vamos?.- pregunté
– A pasarlo bien.- Dijo Anna mientras que me besaba la boca y Jasmine intentaba introducir su lengua en mi boca también, supongo que todos los tíos de la cola por entrar se pusieron palote viendo como dos pivones le comían la boca a un muchacho.
Paramos un taxi y entramos los tres yo en medio de las dos muchachas.

– A la avenida…- íbamos a la casa de Anna.

En el viaje le comía la boca a Jasmine mientras que Anna acariciaba mi polla por encima de mi pantalón e incluso desabrochó mi bragueta para acariciarla mejor. Luego comencé a comerle la boca a Anna mientras que Jasmine con mi mano se acariciaba los pechos, supongo que el taxista estaba flipando en colores además de enviarme por estar comiéndome la boca con las dos mujeres que pronto iban a ser mías.

Llegamos a casa de Anna, cada una se bajó por una puerta del coche y yo pagué al taxista el cual no perdió detalle del culo y el cuerpo de cada una de mis acompañantes por los espejos retrovisores.

– ¿Cuanto es?.- le dije.
– ….24 euros, amigo.- respondió mientras miraba a mis amigas por el espejo juntas en la puerta del bloque de Anna.
– Tome 25 y quédese con el cambio.- le pagué y salí del coche.
“ Suertudo” escuché mientras que el taxi se alejaba por la calle, me quedé mirando a las dos muchachas a cual más buena.

Subimos a la planta de Anna y entramos en la casa, nada más entrar en el salón Anna me echó en un sofá mientras Jasmine ponía música, luego ellas se pusieron a bailar de la forma más sensual posible. Anna viendo el ruido de la música puso rumbo a la puerta y la cerró con llave imposibilitando la entrada de nadie en su casa, en general a sus compañeros y luego cerrando puertas que daban a las paredes de los vecinos, mientras, Jasmine se movía al ritmo de la música y clavaba su mirada en mí. Al volver, Anna volvió a hablarle al oído, lo que hizo que Jazmine me mirase con cara aún más picarona.
Poco duró esa mirada. Jazmine agarró a su amiga de la cara y le buscó la boca. Ambas empezaron a besarse mientras sus manos se desplazaban por el cuerpo de la otra. En ese momento creí que estaba soñando. Eso no podía pasarle a un tipo normal como yo. Estaba sentado viendo como dos pivones se comían la boca. Era increíble. Mis manos querían irse a mi polla. En serio, necesitaba tocarme. No sé cómo me mantuve quieto, no sin sufrir lo insufrible.
Las manos de Jasmine se fueron a la espalda de Anna. Comenzó a desnudarla, en ese momento, delante mío había veía a mi amiga Anna en ropa interior siendo desnudada por su amiga. Sus tetas eran perfectas, bien colocadas, muy grandes y con unos pezones perfectos, esa información ya lo sabía de otras ocasiones. Ella me miró y comenzó a desnudar a su amiga para hacer exactamente lo mismo. Unos segundos después, su amiga lucía igual que ella, sólo que con un cuerpo con la piel más bronceada y un culo de infarto.
Se acercaron a mi lado y empezaron a desabrocharme el pantalón. Mi polla ya estaba dura como una piedra. Sus manos acabaron en ella y en mis huevos, mientras sus ojos buscaban los míos. Esas miradas me ponían mucho.

Jasmine fue la primera en probar mi polla con la boca. Empezó suave, succionando la, jugando con su lengua de arriba y abajo. Mientras, Anna se había sentado a mi lado en el sofá. De rodillas, sus tetas estaban a la altura perfecta. Mi boca las buscó mientras sus manos llevaron a las mías hasta ese par de preciosidades. Al poco, bajó del sofá y se colocó junto a su amiga. Dos bocas perfectas me estaban haciendo la mejor mamada posible. Chupaban y chupaban y yo, contra todo pronóstico, aguantaba.
De pronto, ambas se levantaron y se fueron al sillón de enfrente, donde abrieron sus piernas y colocaron su coños frente a mí. Capté la indirecta rápidamente.Sus coños eran perfectos. Depilado el de Jasmine y poblado de pelos el de Anna, pero eso ya lo sabía de otras ocasiones, ambos con unos labios preciosos. No pude resistir a lamer primero el de Jasmine y después el de Anna. Jugaba primero con uno para después meterle varios dedos al otro. Pese a que la música estaba alta, pero podía escuchar los gemidos de ellas.
Cuando no pude más, me desnudé y coloqué mi polla frente al coño de Anna . Se la metí con mucha suavidad, y seguí con un ritmo suave, sin prisa, disfrutando del tacto de aquel coño que ya estaba muy húmedo. Su amiga se había subido al sillón y había colocado su coño delante de Anna, poniéndole el coño en la boca. Mi amiga Anna no paraba de pegarle lametones mientras yo iba subiendo el nivel de embestidas en su coño. Acabé dándole mucha caña, hasta le di varios azotes en el culo de Jasmine. Ella disfrutaba como una loca.
Jasmine se cansó de esperar. Se bajó y me empujó al suelo. Instantes después, ella ya estaba encima mío. Saltaba y me cabalgaba dando movimientos de cadera hacia adelante y hacia atrás. Anna se sentó encima de mi cara y colocó su coño delante de mi boca, mientras la suya se fundió con la de su amiga. Era una cadena de placer mutuo yo le comía el coño a Anna mientras que ella le comía la boca a Jasmine y ella recibía mi polla dentro de su coño y yo notaba su húmedo tacto en mi polla. Decidimos cambiar de postura, sentándome yo en el sofá y después sentándose Anna sobre mí. Le di mucha caña. Mientras, su amiga se colocó echada sobre el sillón, con sus manos y su lengua jugando con sus bonitos pechos. Anna tuvo un orgasmo momento que aproveché para sacarle mi polla y meterle la polla a Jasmine. Me la follé embistiéndola con ganas mientras Anna ya le recuperada le comía las tetas llegando ella a tener un gran orgasmo. Yo seguía follándomela y metiéndole al coño de Anna unos dedos cuando noté algo. Me iba a correr y se los dije. Ellas como unas jodidas expertas. Recularon y me pusieron de pie luego ellas se pusieron frente a mí jugando con mi polla. Sus boquinas abiertas pedían leche, y yo se la di. Me pude correr en sus bocas, dándole quizás más leche a una que a otra. Dio lo mismo, pues se besaron instantes después. Dejaron mi polla reluciente, sin una gota de semen. Después nos fuimos al baño agarrados de las manos y nos lavamos en la ducha mientras que nos besábamos y nos tocábamos. Miraba al espejo y veía a un tío desnudo en la ducha con dos pivones desnudas, una mulata y una caucásica y me daba envidia, luego caía que ese tío con esos dos pivones era yo y además me los acababa de follar.
Salimos de la ducha y nos fuimos a la cama de mis amigas seguir follando. Quien lo iba a pensar que me lo iba a pasar fenomenal.

Me gusta / No me gusta

Los cuernos de Blanca

Era una noche de estas que tus amigos estaban tan borrachos que se ponían a desvariar, y me marché.

Caminando por la calle hacía mi casa me encontré de frente a siete amigos, cuatro chicas y tres chicos, que estaban de celebración ya que gritaba “viva” y esas cosas. Cuando me crucé con ellos una chica rubia muy mona que llevaba una camiseta blanca de “Love NY” con diamantes que le estaba holgada dejando ver su sujetador negro y unos vaqueros ajustados, me miró fijamente y con su labios de color carmín me dijo.

– Mi prometido es un cabrón.- se notaba que estaba algo borracha, al igual que sus amigos, lo cuales se habían adelantado y dos de sus amigas estaban detrás ya que una de ellas se estaba quitando los zapatos ya que con la papa no podía andar.

– Ya será menos.- le respondí mientras que ella se agarraba a mi brazo para no caerse.

Me contó su historia:

– Llevábamos 5 años saliendo, 3 viviendo juntos, nos casamos este año dentro de 3 meses, y ayer me entero que me ha puesto los cuernos con media empresa. Que me los llevaba poniendo desde el primer día. Unos cuernos detrás de otros, ¿te lo puedes creer?

– Vaya, no serḉa verdad niña, tu sabes que las terceras personas mucha veces mienten.

– No lo creo. Por eso he salido con mis amigos para celebrar mis cuernos. ¿Cómo te llamas? – me preguntó ella.

– Simón.

– Yo soy Blanca.- dijo ella dándome dos besos mientras que sus amigos seguían delante parados liándose un cigarro y sus amigas habían empezado a andar hacia nosotros.

– Vente a tomar algo, Simón.- Dijo una de sus amigas, ya descalza, había estado escuchando la conversación.

– Venga, sí. tómate algo, que la chica necesita consuelo.- dijo la otra chica

– Venga, sí. Tómate algo – volvió a decir Blanca .

Como era temprano y no tenía nada que perder, me fui con Blanca y sus siete amigos.

En la discoteca la música estaba muy fuerte y era espantoso. Conseguimos entrar y llegar a la barra donde invité a Blanca a una copa y conseguimos mantener una conversación. Estuvimos analizando lo que sabía y como era su prometido, yo actuando de abogado del diablo.
Por el volumen de la música tuvimos que hablar muy de cerca, mi boca casi tocaba su oreja, notaba su aliento en la mía y supongo que ella el calor de la mía, rozamos mejilla con mejilla, poco a poco de manera más natural. Como dije, estaba borracha y confusa: necesitaba que alguien le diera una visión neutra. Sacarse sus problemas, sus dudas y sus amigos no eran muy buenos ya que siempre barrieron hacia ella y no le darían la visión que le podría dar yo de sus problemas. Ella necesitaba sentirse guapa, y lo era, necesitaba sentirse deseada, necesitaba que alguien hiciera divina y no mortal, ella quería perderse una noche siendo mortal para encontrarse, y ser diosa.

Ella aprovechó mi cercanía para sentir el contacto de mi piel, el calor de mis palabras en su cuello. Yo sentía su olor en mi nariz, me dejé guiar, comencé a jugar con su lóbulo, rozándolo con mis labios mientras le hablaba, y ella se dejaba rozar, y acercó su cuerpo a mí, sus pechos entraron en contacto con mi pecho, girando poco a poco la cabeza, dejando de ser la prometida y convirtiéndose en sí misma. En ese sensual cortejo, ella me acercó su cuello, yo no lo dudé y comencé a besarlo despacio, suave, lo humedecía con la punta de mi lengua.
Ella se separó por un momento, fue cuando aproveché, que tenía su cara enfrente para besar sus labios, su labios de color carmín. Y ella se dejó besar, nuestros labios se juntaron y nuestras lenguas comenzaron a jugar. posé mis manos en su cintura, a ella le había cogido de sorpresa el beso, una mano la tenía en la barra y el otra mano se había quedado aprisionado entre nuestros cuerpos.
Ella me dio en el hombro un toque y dejamos de besarnos, bajo el rostro, no por arrepentimiento de lo que había sucedido sino para asimilar lo que estaba ocurriendo, era deseada por otro hombre que no era su novio.

Después de tres copas y varios besos tomamos un taxi. Nos fuimos a mi casa. Nada más entrar en mi casa Blanca se descalzó y comenzó a andar por ella buscando mi dormitorio. Cuando la encontró se sentó en la cama, demostrado donde quería que fuera el final de la noche.

Me miraba desde la cama invitándome a unirme a ella. Yo me puse delante de ella, le acaricie la cara, ella besó mi mano, y luego bajé la mano por su cuerpo rozando su cuello, ella se dejaba acariciar, su pecho, su cintura acabado en su pantalón. Con mis ojos clavados en los suyos posé mis manos en su pantalón vaquero. Comencé a desabrochar sus botones uno a uno mirándole a los ojos. Ella lo quería así no veía remordimiento en su ojos, fui sacando su pantalón hasta que salió por su pies luego fui metiendo, muy despacio, la mano debajo de sus tanga hasta alcanzar su sexo. Su coño estaba húmedo, más de lo que esperaba. Posé mi mano en la entrada dispuesto a acariciarlo, ella abrió la piernas para facilitar la caricia, poco a poco metía mis dedos en su coño y ella se apretaba los labios con los dientes pidiéndome que mis dedos fueran más lejos. Su rostro era una mezcla entre el deseo y la ira, entre las ganas y el luto supongo que tenía a su novio en mente.

Blanca me miró, comenzó a desabrochar mi pantalón, luego bajó mi cremallera y sacó mi polla de mis boxers. Acaricio mi polla de arriba abajo y luego abriendo la boca comenzó a comerme la polla, hacía desaparecer mi polla en su boca, mientras la humedecía más y más. Deje de meterle dedos y ella me cogió del culo e hizo que me moviera hacia ella, metiendo mi polla más adentro de su boca, Yo balancee mi cuerpo para follarme su boca de color carmín ella seguía comiéndome la polla. Me comía la polla y yo le fui acariciando los pechos luego le levanté la camiseta y le desabroche el sujetador. Me quité mi camisa quedándonos lo dos desnudos y saqué mi polla de su boca.

Ella se tumbó en la cama y yo me tumbé a su lado. Nos besamos una vez más mientras que nuestra manos acariciaban el cuerpo del otro luego me incorporé y le abrí las piernas. Le metí poco a poco mi polla, haciendo que mi cuerpo poco a poco cayera sobre su cuerpo, ella suspiró cuando estuvo toda dentro.

Mi polla en su coño comencé a follármela, ella gemía con cada golpe de mi polla dentro de ella, disfrutaba follándome su coñito húmedo y caliente. Daba cobijo a mi polla mientras que mi polla entraba y salía de su coño. Mis manos estaban encima de la almohada mientras ella acariciaba mi pecho bajando hasta mi trasero y apretando fuertemente con su manos llegando a arañarme el culo de la presión que estaba haciendo, gritando de placer.

“ Déjame arriba” me dijo ella y sacando mi polla de su coño me tumbé a su lado, ella se puso encima mío colocando mi polla dentro de su coño y poco a poco se la metió dentro soltando el mismo suspiro cuando estaba dentro, luego comenzó a mover las cadera hacia adelante y atrás, yo coloqué mis manos en su rostro pero ella me bajó las manos hasta sus pechos. Comencé a besarlos y a pellizcarlos algo que le causaba mucha excitación que era lo que yo pretendía. Aumentaba el ritmo de sus caderas sobre mi polla, y yo le mordía los pechos o cogía sus pezones con mi dientes y le daba bocado con los labios en sus pechos llegando a hacerle pequeños chupetones.

Ella seguía dándole caña a mi polla y yo dejé de acariciar sus pechos para únicamente morderlos mientras que ponía mis manos en su culo, en su redondo y pequeño culito, apretándolo contra mí con mis manos, abriéndole las cachas e incluso comencé a meterle un dedo en su ano. Ella seguía gimiendo y no hizo ninguna desaprobación de lo que mi dedo le hacía en su ano por lo que humedecí el dedo y se lo fui metiendo en el culo. Ella cabalgaba sobre mi polla y yo le metía un dedo en su ano mientras que nuestras respiraciones se solapan una con la otra llegando ella a gritar de placer.
Ella tuvo un orgasmo brutal el cual la dejó sin fuerzas, yo con cuidado la deposité sobre la cama.Ella se dio la vuelta dándome la espalda, creía que se había terminado cuando ella me abrió su culo y me dijo susurrando “ Métemela por el culo, por favor”, “ pero ten cuidado, que soy virgen… se lo había prometido a mi novio pero…” Coloqué mi polla en la entrada de su ano y comencé poco a poco a metérsela, le metía la punta y la sacaba, le metía la punta y algo más y la sacaba, le metía la punto y algo más y la sacaba, poco a poco mi polla entraba en su culo hasta que finalmente entró toda sacaba un poco lo justo para que no se cerrará el ano y luego empujaba muy fuerte, Blanca gritaba de placer ante cada acometida mía “ más fuerte” me dijo y la tomé de la cintura y comencé a follármela más fuerte, cada embestidas con más fuerza hasta que finalmente me corrí algo dentro de ella pero el resto fuera llenándola de semen.

Me levanté y ella estaba demasiada cansada para ello.La cogí en brazos llevándola a la ducha la cual abrí encendiendo el agua. Cuando estuvo saliendo el agua caliente la posé en el plato ducha y comenzamos a besarnos,a mojarnos y limpiarnos el sudor y el semen. Veía su cuerpo y los chupetones que le había propinado a lo largo del cuerpo y los arañazos que ella me había hecho, me agaché y comencé a darle besos en su coñito comiéndomelo, metiéndole la lengua y jugando con su clítoris, ella tuvo un orgasmo . Salí de la ducha y tomé una toalla para ella, la sequé su cara, sus pechos y su culo, le abrí las piernas para secarle su coñito, luego ella cogió la misma toalla y comenzó a secarme a mí la cara, el pecho la polla. Soltó la toalla en el suelo y me tomó de la mano, me llevó a mi cama en la cual se tumbó dándome la espalda “ Abrázame” y la abracé. Nos quedamos los dos desnudos abrazados dormidos.

Al despertar, ya no estaba pero había dejado un mensaje en el espejo del cuarto de baño pintado con su pintalabios de color carmín.

“ Muchas Gracias”.

Me gusta / No me gusta

Dos que duermen en la misma habitación, se vuelven de la misma condición

Esta historia comienza una tarde de sábado que estaba aburrido en casa y llamé a mis amigos. Todos tenían planes en los cuales yo no podía entrar. Por último hablé con Anna, ella había quedado con unas mellizas amigas de una amiga de ellas común. Me dijo que estaría en la cafetería Dublín a las 18 que si quería podía ir. No tenía ningún plan mejor así que cogí el autobús de la línea 31 para acercarse. Llegué tarde, Anna estaba con sus amigas, desde la puerta de entrada podía verlas de espaldas, solo dos melenas largas rubias una lisa y la otra ondulada. Anna me vio y se levantó sus amigas también y me las presentó “ Simón esta es Alejandra y esta es Julia” eran mellizas como decía Anna. Alejandra era un poco más alta que su hermana tenía el pelo ondulado, más pecho y unas caderas más redondas, Julia sin embargo era más delgada y tenía un lunar en la mejilla derecha. Les di dos besos, cogí una silla y me senté en la mesa junto a ellas. Pedimos 4 copas un whisky con cola para Anna, dos gin tonic para las mellizas y una copa de capitán Caribe para mí. Estuvimos hablando y me contaron muchas historias de ellas tres y de su amiga en común Nuria, las historias sobre Nuria os la contaré en otro momento.

Eran sobre las 22 horas habíamos bebido muchas copas y teníamos mucha hambre.Nos levantamos y fuimos al Momentum,un bar que estaba cerca a comer. En el camino estuvimos riéndonos mucho y Anna, Julia y Alejandra se estaban dando pellizcos la una a la otra en ese momento pude fijarme bien en la figura de ambas hermanas Alejandra era una chica rubia de 1,70 tenía aproximadamente una copa de 100 de pecho, tenía una figura atlética lo que le hacía ser más ancha que su hermana y con ese vestido beis de una sola pieza que llevaba le resalta más sus curvas, Julia sin embargo medía 1,65 m era inapreciable a simple vista pero cuando las veías juntas podías notar la diferencia de estatura, su copa de pecho era menor que la de su hermana pero a diferencia de su hermana era más delgada lo que hacía que su trasero fuera más respingón que el de su hermana, y más con la falda blanca que traía a juego con su camisa semitransparente que dejaba ver sus sujetador y por último Anna, amiga mía de toda la vida, Anna lucía rasgos alemanes, alta 1,75m, ojos verdes, melena castaña larga una cara angelical, unos pechos de copa 100 y una piernas larguísimas que si la subías te llevan al paraíso, pero sin novio.

Cuando llegamos al bar rápidamente nos sentamos en una mesa los 4, pedimos para beber un Lambrucio, un vino italiano que es muy suave, pedimos escalopines y varios platos al centro para picar. En la cena seguimos con las bromas, la verdad es que íbamos muy empuntados todos y jugábamos con todos los objetos de la mesa que podrían confundirse con figuras fálicas, el pan, los picos, el hielo todo se lo llevaban a la boca imitando una felación y se miraban unas a otras y a mí y se reían. Tras la cena teníamos ganas de marcha y nos fuimos a la discoteca Cathedral. Julia me dio las llaves de su coche debido a que con su nivel etílico no se atrevía a coger el coche. Nada más llegar a la discoteca el portero no me dejó entrar pero tras la insistencia de las chicas y viendo que iba acompañado de tres mujeres hermosas me dejaron entrar sin problema. Anna y yo fuimos a la barra mientras que la hermanas se fueron al vestidor a dejar sus abrigos. Llegué a la barra donde había una chica pelirroja atendiendo la cual pasaba de mí como de la mierda pero rápidamente las angelicales hermanas salieron a mi rescate llamando la atención del camarero de la barra el cual cuando vio a las dos hermanas no dudó en atenderlas a ellas, como he dicho ambas hermanas eran explosivas en pareja y dinamita en solitario. Pagamos nuestras copas y nos pusimos cómodos en unos sofás Anna y yo mientras que las hermanas se fueron a bailar en la pista de baile junto con una marabunta de gente que allí se concentraba, ellas no pasaron desapercibidas entre la gente, las chicas las miraban con cara de desprecio y los chicos con cara de salidos, yo me quedé bebiendo con Anna. Empezó a sonar una canción muy bailonga y Anna se levantó para bailar levantándome a mí, cogiéndome la mano derecha me llevó hasta donde estaban las hermanas rodeadas de una pandilla de niñatos que estaban boquiabiertos de cómo se movían las mellizas.

Anna se puso a Bailar con las dos formando un sándwich lésbico ante la atenta mirada de los niñatos que intentaban entrar en el baile el cual no podían, Alejandra le cogía del culo a Anna pegando a su ingle mientras que Anna hacía lo mismo con Julia, luego Julia se dio la vuelta y metiendo su piernas entre la piernas de Anna simulaba que se la follaba mientras que Alejandra, que estaba detrás hacía como que le daba por culo. Al igual que a los muchachos a mí también me estaban poniendo cachondo y más ver cómo se movían las tres. Los muchachos empezaron a hacer un corrillo con mis tres acompañantes en el medio, momento que aproveché para entrar antes de quedarme fuera levanté los brazos y me acerqué a las tres. Alejandra dejó el sándwich lésbico para bailar conmigo mientras que Julia y Anna seguían simulando que follaban poniendo más cachondo si era posible a todo el personal del corrillo.Alejandra colocó sus piernas a los lados de mi pierna izquierda y acercando su cuerpo al mío empezó a chocar ingle en ingle mirándome a la cara mordiéndose los labios y los brazos detrás, yo al principio tenía los brazos en alto pero luego los puse en su cintura siguiendo el ritmo con nuestras caderas. Llevaba un rato bailando con Alejandra cuando Julia se puso detrás mío a hacer los mismo que su hermana pero atrapando la pierna derecha entre las suyas, Anna bailaba sola en medio del corrillo cual oveja en medio de los lobos. Los chicos no paraban de intentar bailar con ella y ella bailaba con uno y con otro pero los iba despachando pronto a cada uno, pero por uno que era despachado aparecían dos, así que la cogí de la manos y la puse a bailar con nosotros tres cosa que hizo que los muchachos dejaron de atosigar la. Cansado de bailar y con nuestras copas vacías nos fuimos a la barra a pedir más copas, Anna dijo que ella no iba a beber más, insistimos que bebiera con nosotros pero dijo que no. Con nuestra copas en las manos nos fuimos a buscar un sitio donde sentarnos y encontramos un sofá, el cual estaba libre un sitio a los que dije a Alejandra que ella se sentara que estaba más cansada y ella insistió que que fuera yo el que se sentara llegando al acuerdo de que me sentara yo y ella se sentara encima mía. Estuvimos una rato allí sentados hasta que nuestras copas se acabaron, las chicas fueron al baño, me estaba empezando a amodorrado y pensaba irme a mi casa cuando las chicas y Julia con su voz “¿porque no nos vamos a otro lado?” Alejandra y Anna asintieron con la cabeza y los cuatro nos fuimos de Catedral hacía otro lugar.

Nada más salir estuve pensando a donde ir, no había caído cuando las hermanas propusieron un plan “tenemos una botella de licor de bellota, os apetece que nos la tomemos” decidimos tomar un taxi, los tres y Anna dijo que iba a por su coche, yo le dije que dejara el coche que mañana lo recogía pero ella insistió que iba a recogerlo que luego iba a ser un coñazo coger el coche, entonces le dije de acompañarla y ella dijo que las mellizas estaban muy borrachas que mejor fuera con ellas así que nos separamos con la promesa de vernos luego en casa de las mellizas. Mientras hablaba con ella las mellizas había parado un taxi y me estaban llamando me despedí de Anna diciéndole que luego la veía y corrí al taxi. Cuando llegue Alejandra ya estaba dentro y Julia me esperaba sujetando la puerta, me senté entre las dos hermanas. En el taxi mientras que Julia le decía la dirección de su casa al taxista Alejandra acariciaba mi pierna izquierda yo sin saber dónde colocar los brazos los puse alrededor de la cabeza de Alejandra el izquierdo y el derecho alrededor de la cabeza de Julia ellas pusieron su brazos del interior alrededor de mi tronco y fuimos en silencio hacía su casa.

“Hemos llegado” dijo el taxista Julia salió del taxi, yo pagué el taxi mientras que Alejandra salía por la otra puerta.
el taxi se fue, Julia sacó las llaves del piso y abrió la puerta del portal, Alejandra se había agarrado a mi brazo apoyándose en mí. Ellas vivían en el segunda planta de un bloque que no había ascensor, Julia iba delante nuestra dándome una visión de su culo mientras que cogía a Alejandra de la cintura. Nada más entrar Julia dejó los tacones en el pasillo de la casa al igual que Alejandra la cual se soltó de mi brazo y se fue hacía dentro de la casa diciéndome “pasa como si estuvieras en tu casa”. pasé hacía dentro de la casa llegando al salón donde dejé la chaqueta encima de una silla y me senté en el sofá. Al poco tiempo llegó Julia con la botella de licor de bellota y tres vasos de tubo con hielo, en ese instante apareció Alejandra con ropa más cómoda un pijama corto dejando al descubierto sus piernas, sus brazos y su gran escote “ ¿Tres vasos?- pregunté- tres hasta que llegue Anna dijo Julia mientras miraba a su hermana”. Julia sirvió el licor en los tres vasos y brindamos. Alejandra se sentó a mi lado en el sofá y disfrutamos de nuestra copa. En poco tiempo llegó Julia con un pijama igual de corto que el de la hermana y también se sentó en el sofá. Estuve hablando con una y con otra , parecía un partido de tenis cada vez que giraba la cabeza la hermana se había puesto de una forma más sensual. Primero Alejandra se tocaba el escote haciendo que mi vista se centrará en esa zona, luego Julia jugaba con el cordón del pantalón de su pijama hacía que me fijara en su cintura, luego Alejandra hablaba, yo giraba la cabeza y se había desabrochado un botón del pijama dejando ver parte de su pecho. Julia hablaba, yo volvía la cabeza y se había levantado la camiseta del pijama y había bajado un poco su pantalón dejando ver su ombligo. Yo seguía bebiendo y Julia y Alejandra seguía tomando pose más sensuales. Estaba hablando con Alejandra y Julia dijo algo que me llamó la atención la miré a los ojos y luego se me fueron los ojos a sus pechos, SUS PEZONES SE HABÍA EXCITADO Y SOBRESALEN DE LA CAMISETA intenté guardar la postura pero los ojos se me iban a sus pechos, Alejandra me dijo “ Qué haces mirándole los pechos a mi hermana” giré la cabeza y se me fueron los ojos a sus pechos, SUS PEZONES TAMBIÉN SE HABÍA EXCITADO Y SOBRE SALÍAN DE LA CAMISETA, entonces Julia me dijo “ Qué haces mirándole los pechos a mi hermana” ambas hermanas se rieron y ambas se sacaron las dos gominolas que se había metido en el pecho para abultar.
Hubo un momento que me entró ganas de ir al baño y me indicaron que estaba al final del pasillo, pasé varias habitaciones y llegué al baño donde orine y me lavé las manos con agua bien fría para bajar la erección que me portaba desde hacía un rato, cuando volví al salón me quise sentar en un sillón pero ambas hermanas me indicaron que me sentara en medio de ellas.

Siéntate aquí Simón que queremos contarte una cosa.-Dijo Alejandra.
– Vale – respondí-
– Mira, Anna no va a venir.-Continuo Julia.
– ¿Ha llamado? ¿ Ha escrito un mensaje? ¿ Cómo lo sabéis?
– Pues mira resulta que nos ha pasado algo que nunca nos pasa, a las dos nos gustas – me quedé helado- entonces le hemos pedido a Anna que nos dejara a solas contigo – me podía imaginar por donde iban los pasos y porque Anna se había ido sola a por su coche- pensamos que deberías saberlo.
– ok.
– No sé si tu sientes lo mismo por alguna de nosotras o no, y nos parecía que deberíamos ser claras contigo, ya que nos caes bien, pero puede ser que que no sientas lo mismo que nosotras y quizás te sientas en una encerrona y deseas irte, si es así, no pasa nada.-

Me quedé un rato en silencio analizando la situación esas dos mellizas me estaban abriendo sus sentimientos y estaban siendo sinceras conmigo, me estaba poniendo las cartas sobre la mesa y debía responder.

– Me parecéis unas chicas guapísimas y atractivas, las dos…
– ¿Pero? – dijo Julia
– No, no hay ningún pero – diciendo esto acerqué mis labios a los de Alejandra y empecé a besarla. Al principio estaba cortada pero luego correspondió a mi beso tocando con su lengua mi lengua. Noté que Julia se levantara entonces dejé de besar a Alejandra para cogerle la mano a Julia y evitar que se fuera plantando un beso en sus labios, ella rápidamente sacó su lengua y la juntó con la mía durante un rato mientras que Alejandra nos miraba. Dejé de besar a Julia y cogiendo a Alejandra y a Julia por la cintura les dije “ Creo que podemos pasarlo bien los tres, si os apetece” las dos hermanas se miraron y asintieron con la cabeza de esa forma ninguna sería despachada.

Tras un largo rato besándonos les dije al oído, “ Vamos nos a un sitio más cómodo donde disfrutar los tres” Julia sonrió. Julia me cogió de la mano a mi y yo a Alejandra y juntos los tres fuimos a una de las habitaciones de la casa una donde había una cama de matrimonio,

Nada más sentarnos en la cama volví a la boca de Alejandra. Yo le comía la boca a Alejandra, Julia se quitaba la parte de arriba dejando a la vista sus hermosos pechos, los cuales descubrió dejando caer su sujetador, luego se levantó y suavemente deslizó su pantalón de pijama y su tanga por sus piernas dejando al descubierto su peludo coñito. Una vez desnuda me acarició la barbilla para que la mirara y observa cuán hermosa era sus desnudo. Llevando mi cabeza a sus pechos empecé a lamerlos y besarlos uno a uno. Alejandra no fue menos y también se desvistió entera dejando ver sus pechos más grandes que los de su hermana y su figura con más curva que su hermana. Una vez desnuda dejando su peludo rasurado al aire tomó mi mano izquierda y la puso sobre sus pechos. Noté el calor de su piel y como su corazón palpitaba muy rápido bajo la palma de mi mano, sus manos una vez que se quedó mi mano fija en su pecho fueron a desabrochar mi camisa que cayó al suelo, luego dejé de besar los pechos de Julia y de tocar los pechos de Alejandra para que las dos hermanas me desvistieron, sacaron mi camiseta por encima de mi cabeza dejando mi pecho poco velludo al aire luego sus manos fueron a desabrochar mi cinturón y luego el botón de mi pantalón, más tarde acariciando mi cintura hicieron que mi pantalón cayera al suelo. Julia metiendo sus dos manos dentro de mi calzoncillo y como si de un pájaro acurrucó mis testículos y mi polla, y las sacó de los calzoncillos, Alejandra tiró suavemente de mis calzoncillos para quitarlos, una vez fuera bajo mis calzoncillos resbalando por mi pierna y cayendo junto a mi pantalón. Yo me quité los zapatos y saqué lo pies por los huecos de mi pantalón y calzoncillo quedando completamente desnudo. Los tres estábamos desnudos en la cama de los padres de la casa de las dos mellizas nos sentamos.
Mientras besaba a Julia, Alejandra me acariciaba la polla con fuerza y yo empalmando cada vez más, sentí como otra mano me empezaba a acariciar la otra pierna, no me lo podía creer ambas habían entrado en el juego.
Julia agarró mi polla y se agacho para chuparmela, yo empecé a tocarle los pechos a Alejandra. Alejandra se echó hacía atrás en la cama y se abrió de piernas para que le tocará el coño mientras que su hermana me la chupaba..

Empecé a acariciar su vagina para luego incorporar me, abrí con mi lengua, su labios y aborde, un sublime, lengüetazo, que a medida que aumentaba el ritmo , comenzó a emanar ,una humedad que inundaba mi boca, Julia se colocó debajo mía para seguir chupándole la polla.

Alejandra me dijo que para que se estaba corriendo entonces yo me tendí en la cama boca arriba y las dos se colocaron a cada uno de mis lados comenzando a besarme y acariciarme mientras yo las acariciaba y besaba también. Julia se puso encima de mi cara aprisionando mi rostro entre sus nalgas mientras que Alejandra se colocó encima de mi polla metiéndosela entra dentro de su coño, mientras que con sus manos acariciaba los pechos de su hermana.

Entonces Alejandra se levantó y se cambió de sitio con su hermana, ahora >Alejandra estaba sobre mi rostro y Julia sobre mi polla. Mientras yo introducía mi lengua en el coño de Alejandra, Julia se movía de arriba y luego se dejaba caer sobre mi polla. Alejandra tras un largo rato dejó mi cara libre para tumbarse junto a mí haciéndose un dedo mientras que yo acariciaba los pechos de su hermana, Julia gemía como una perra en celo mientras que su hermana junto a mi, tenía una respiración agitada que aumentaba más por minuto. Julia se corrió sobre mi polla y yo tras ese éxtasis me corrí dentro de su coño haciendo que mi polla se desinflara. Ambas hermanas se pusieron a mi lado en la cama cuando yo me incorporé y les abrí las piernas a Alejandra y Julia para meterles un dedo dentro de su coño. Julia disfrutaba de un aumento de su clímax tocándose los pechos mientras que Alejandra se mordía los labios para no chillar hasta que ya no pudo más mientras mi polla volvía a su tamaño más grande y me dijo que no podía aguantar más, que la follara ya pero por el culo, que quería que yo fuese el primero en hacerlo, yo al oír aquello y ver que ella se ponía a cuatro patas sobre la cama, me fui directo hacia ella y sin más empecé primero a lubricar aquel agujero virgen con unos lengüetazos y más tarde metiendo un dedo, y luego otro, al ver que aquel agujero ya estaba preparado, apunte con mi miembro hacia allí y poco a poco fui metiendo la punta, suave muy suave y despacito, Alejandra gemía de dolor pero me decía que no parara y así lo hice yo, al cabo de unos minutos, ya tenía toda mi polla alojada en su culo, empecé a dar fuertes embestidas y ella cabe vez gemía mas pero ya no era de dolor, sino de placer. Yo estaba semi sentado en la cama, y me giré de golpe al notar que una lengua recorría mi culo, su hermana me estaba lamiendo el ano, aquella era una sensación que nunca había vivido pero mis embestidas eran mas fuertes, aquello me estaba provocando un fuerte placer, y no pude aguantarme mas y me corrí en el culo de Alejandra. Después de aquello , creí que ya no podría hacer nada más, pero fue todo lo contrario, ahora Julia puso su coño a mi disposición mirándome mientras que de su boca sacaba un hielo, el cual se lo metía dentro de su coño y ante una oferta así, no podía negarme a penetrarla hasta el fondo y meterle el hielo más profundo, y así lo hice, después de unos minutos. Para que mi polla volviera a recuperar todo su esplendor, ayudaron las mellizas con sus bocas, empecé a follarme a Julia por su coñito metiéndose el hielo, debido a su alta calentura su coño chorreaba agua , fue toda una experiencia, poco a poco la fui penetrando, primero suave y lentamente, y luego a lo bestia, le daba palmadas en sus glúteos, que al cabo de unos minutos ya estaban de un color rojizo bastante intenso, ella pedía más guerra, dame más fuerte decía, y así lo hice hasta que la avisé que ya no podía más, las dos me pidieron que me corriera fuera y así toda mi leche fue a parar a sus cuerpos desnudos y sudorosos después de aquella sesión de sexo.

Esta experiencia se repitió una par de veces pero esa es otra historia….

Me gusta / No me gusta

Cómo conocí a Selena

Esta historia sucedió una tarde, fui al carrefour a comprar unas cosilla con mi ropa guarra mi camiseta con agujeros y mi vaquero roto,  a esto que en  la puerta de entrada vi a dos chicas, de unos 20 años, vestidas de forma provocativa, con falda vaquera corta y una camiseta corta que dejaba al descubierto sus pechos por arriba y por abajo sus barrigas, una de ellas, la rubia, lucía un piercing de lo más sensual. Ambas estaban esperando en la puerta.

Estuve comprando las cosas por las que fui y al salir, había pasado por lo menos una hora, y me volví a encontrar a las dos chicas discutiendo. Al parecer se habían equivocado de carrefour y una le estaba recriminando a la otra el error.Yo aminore el ritmo, e incluso me paré a mirar el móvil movido por la curiosidad y el morbo de escuchar la conversación de las dos amigas. Cuando más interesante se ponía la discusión entre las amigas, la chica rubia se fijó en mí presencia.

-Oye, ¿tienes coche?

-¿es a mí?- le pregunté

-Si, ¿ tu nos podrías llevar a carrefour de macarena?

-Si.- la verdad es que no pensé la respuesta y cuando fui consciente estaba montado en mi coche con las dos chicas.

Una de las chicas, la rubia se llamaba Selena su camiseta era rosa, sus pechos sobresalía de su camiseta a lo ancho y por encima, se inflaba y se desinflaba con su respiración, por la parte de abajo su ombligo estaba adornado por un piercing que brillaba atrayendo mi vista. Su falda vaquera, sentada en el asiento de copiloto, cubría lo suficiente para que no se le vieran las bragas y para más morbo se había sentado de lado con sus piernas mirando hacia mí. La otra chica morena con un corte de pelo donde en un lado tenía flequillo y por el otro lado estaba rapada al 5, llevaba una camiseta blanca de la misma forma que la de la amiga, mostrando por abajo su ombligo y por arriba sus enormes pechos, esos pechos eran más grandes que los de su amiga, y sentada en la parte de atrás entre los dos asientos delanteros con las piernas abiertas en línea con la palanca de cambio, su nombre era Barbara.

En el camino no dejaba de mirar por el espejo retrovisor los pechos de Barbara y cuando cambiaba de marcha miraba las piernas de Selena y evitaba al meter quinta marcha darle en la rodilla. En el camino estuvimos charlando les pregunté su edad , 21 años, había fallado por un año les dije mi edad y ellas se rieron, me comentaron que tenía casi la misma edad que sus padres, cosa que no me sentó bien pero la verdad es que por un varios años mi edad estaba más cerca de la edad de sus padres que de su edad. Me contaron que estudiaban peluquería que si quería un día me podía cortar el pelo gratis me dijo Selena mientras que jugaba con mi pelo con su mano cosa que hizo que un escalofrío recorriera mi cuerpo y mi polla se despertara estirándose,  Selena que estaba hablando cortó la frase y empezó a echarle miradas a Bárbara, creo que se había dado cuenta que mi polla se había puesto lista para la acción. De repente algo en el coche cambió, la falda de Selena se había retrasado un poco y casi se le veían las bragas, su rodilla estaba pegada a la palanca de cambio , ella parecía que no se había dado cuenta, además empezó a posar su mano sobre mi pierna primero sobre el muslo pero aumentaba su osadía y llegaba a posar su mano cerca de mi muslo interior a pequeños centímetros de mi polla erecta. No sé el juego que se llevaba pero yo estuve atento a ver hasta dónde llegaba su osadía, ella buscaba el roce de mi mano con su rodilla, yo cada vez que sucedí le pedía perdón cada vez que le tocaba la rodilla. Llegamos a Carrefour Macarena y me pidieron que diera una vuelta a ver si estaban su amigas, dimos la vuelta al centro comercial y no vimos a sus amigas, así que Selena escribió un mensaje a una amiga y dimos una segunda vuelta  y vi un sitio alejado de la entrada del centro comercial pero se podía ver la salida de la gente del centro comercial. Selena le explicó a Bárbara que le había escrito un mensaje a una tal Verónica para que venir a buscarlas. Con el coche parado ni Selena  ni Bárbara hicieron el amago de bajarse ni yo les dije nada. Seguí hablando con ellas esperando a la amiga, Bárbara dijo que tenía que ir al baño por lo que iba a entrar al cuarto de baño del centro comercial, y bajándose del coche cruzó la calle y entró al centro comercial, me quedé a solas con Selena. Ella siguió conversando conmigo pero puso una voz melosa acercándose más a mí llegándose a apoyarse en borde del asiento dejándome ver más su escote y sus pechos. Ella me miraba a los ojos y yo le miraba más al escote que a los ojos, cuando de repente dijo.

-Bueno, tendré que darte de alguna forma las gracias por traernos.

-No hace falta Selena, ha sido un placer.

-Pues tu cosa no dice lo mismo.- dijo posando y acariciando por encima del vaquero roto  mi polla. me quedé helado.

-Tu relájate y disfruta.- Dijo Selena acercando su boca a la mía, mientras sus manos abrieron mi cremallera y metió dentro de mi pantalón una mano cogiendo mi polla entre su dedos. Besaba a Selena y mis manos tomaron su cintura, subiendo la camiseta y dejando su sujetador negro al descubierto. Selena consiguió sacar con cuidado mi polla y una vez fuera comenzó a masajearla consiguiendo que se pusiera totalmente erecta.

-Creo que esto ya está.- me dijo antes de agacharse y meterse mi polla en su boca.

Comenzó a mamarme la polla mientras yo, podía ver como por la parte de atrás de su falda se veía sus bragas negras. Era tarde y ya había anochecido esa calle era poco transitable  por lo que nadie podía vernos;  Selena sabía cómo comerse una polla se la introducía entera en la garganta sin dejar nada fuera mientras que con una mano jugaba con mis huevos, estaba disfrutando de la mamada que me estaba haciendo cuando escuché que alguien intentaba abrir la puerta del coche. Era Bárbara que volvía del baño y no venía sola le acompañaban un grupo de chicas y varios chicos, Selena se incorporó bajándose la camiseta y yo metí mi polla dentro de mi pantalón y abrí a Bárbara la cual abrió la puerta y dijo.

-Mira Selena a quien me he encontrado.

Selena salió del coche al igual que yo. Me presentaron a todas las chicas.

Pensaba irme pero Selena insistió en que me quedara por lo menos para una copa para agradecerme que las hubiera traído así que accedí. fuimos a un bar que se llamaba “entre dos parques” todas las chicas pidieron un copazo y yo para no ser menos también pedí otro copazo. Estuvimos gran parte de la noche tomando copas y chupitos,  Selena se había colocado enfrente mía y yo la tomaba de la cintura pegándola a mi cuerpo, haciendo que sus nalgas sintiera como mi polla se estaba totalmente dura, ella me seguía el juego y aunque estaba hablando con sus amigas siguiendo el ritmo de la música movía su trasero para pegarlo a mi polla. a veces bajaba la mano y le daba un pellizco en el trasero cosa que a ella agradaba.

Pagamos la cuenta y salimos del bar para ir a una discoteca, en la puerta del bar nos distribuimos en los coches aunque había sitio para Selena en el coche de una de sus amigas, le dije a Selena que la llevaba. Ella aceptó y lanzando besos al aire le dijo a sus amigas que se veían en la discoteca.

Entramos en el coche, nos pusimos el cinturón y arranqué de sopetón.

-¿ me vas a llevar a la discoteca?- me dijo con su voz melosa.

-No.- le respondí

-¿me vas a secuestrar?

-Que te secuestre va a ser el mejor de tus problemas.

-Me gusta.¿ y que me vas a hacer?

-Te voy a follar como nunca te han follado.

-me gusta.- dijo sacándose el sujetador negro por una de las mangas de la camiseta. Podía ver como sus pezones estaban erectos.

-¿ me vas a comer mi pechos?

-claro que sí.

-Y ¿ mi coño?

-eso también.

-Me gusta, porque yo quiero comerme tu polla.

 

Llegamos a mi casa aparqué muy cerca. Nada más parar  Selena se lanzó besarme en los labios, yo la abracé por la cintura mientras que la besaba, estuvimos un rato hasta que la separé y le dije que podía vernos mis vecinos que subiéramos. Salimos del coche y llegamos al portal. Tomamos el ascensor, nada más cerrarse las puertas del ascensor me lancé a por Selena y ella a por mi boca,  saltando  y abrazando mi cintura con sus piernas llegando a caerse sus tacones al suelo del ascensor, yo la tomé del culo y la puse contra el espejo  mientras que la besaba lujuriosamente. El ascensor se paró antes de mi piso y rápidamente la bajé dejando de besarla, entró mi vecina del cuarto una señora de unos 50 años que la llamamos “la bruja del cuarto” ella nos echó una mirada de arriba abajo fijándose en que Selena iba descalza y sus zapatos estaban detrás de mis pies y que no llevaba sujetador notándose le los pezones, y en mi pantalón el bulto de mi polla sobresaliendo.

-Buenas noches.- le dije.

-Buenas.- dijo entrando y apretando el botón y dándonos la espalda. Selena y yo sonreímos, después ella se agachó para recoger sus zapatos

 

Llegamos a mi planta y salimos del ascensor.

-Adiós, señora.- Le dijo Selena con sus zapatos en la mano.

-Adiós Doña Angustias.- le dije.

-Adiós.- Nos respondió con la cara de asco.

Cuando se cerró la puerta del ascensor ambos nos reímos, abrí la puerta y entramos en mi casa. Nada más entrar Selena empezó a caminar hacia dentro de la casa tirando sus zapatos por el camino, luego desabrochando su falda vaquera y dejando que se escurriera por sus piernas,  luego levantó una pie y luego el otro y siguió caminando dejando atrás su falda quedándose únicamente en ropa interior y con su camiseta, luego tiró de su camiseta hacia arriba, sacándola por su cabeza y luego la tiró al piso quedándose solo con sus braguitas negras por último se apoyó en la mesa del comedor para quitarse la braguitas, las deslizó suavemente por su pierna derecha primero y luego la sacó por su pie derecho poco a poco fue deslizando por su pierna izquierda hasta que finalmente salió por su pie quedándose totalmente desnuda.

-¿Soy hermosa?. me preguntó, apoyada sobre la mesa totalmente desnuda

-Si, mucho. le dije mientras la observaba desnuda en mi piso a oscuras con la única luz que venía de la calle viendo cómo brillaba su piercing en su ombligo mientras que me quitaba mi camiseta y desabrochaba mi pantalón quedándome en calzoncillo.

Selena se sentó sobre la mesa y me hizo un gesto para que me acercara, me acerqué a ella y comenzamos a besarnos. Mis manos se fueron a su cintura mientras que las suyas se fueron hacía mi polla. Mi calzoncillo cayó al suelo quedándome igual que Selena desnudo en el salón de mi casa.

Dejé de besar los labios de Selena para besar sus pechos, ella inclinó la cabeza hacia atrás permitiéndome que mi boca jugará con sus pechos, que mi lengua lamiera sus aureolas , que mis labios aprisionaran sus pezones. Mis dedos empezaron a entrar dentro de su coño, entrando y haciendo que se abriera al paso de mis dedos., mientras que escuchaba su gemidos de placer. Tras un largo manoseo  saqué mis dedos de su coño e hice que Selena se tumbara sobre la mesa, le abrí las piernas y me agaché para comerle el coño. Tenía una gran mata de pelo en su monte de venus, algo que me fascinaba, tomé cada muslo de sus piernas para abrir su raja y poder meterle mi lengua dentro. Mi lengua jugaba con su clítoris lo que hacía que su coño se humedeciera más y haciéndome así disfrutar de los líquidos de su almeja mientras gemía más fuerte de placer y intentaba cerrar   las piernas para aprisionar mi cabeza en su coño.

-Para, para.- me dijo gritando de placer.

-Quiero que me hagas el amor, pero ten cuidado… que soy virgen.- con 21 años aún era virgen, la verdad es que me sorprendió pero me dio un toque dulce. La incorporé y la tomé en brazos llevándola hasta mi dormitorio. La dejé sobre la cama y luego abriendo las piernas con una mano mientras que con la otra guiaba a mi polla hasta su coño.

 

-Tranquila, mi niña, voy ha hacerlo suavemente.

 

Mi polla resbalaba por su labios los cuales le daban las bienvenida a dentro de su coño, resbalaba bien hasta llegar al impedimento. Llegamos al barra y con un golpe suave ya no hubo barrera, ya Selena podía follar sin problema. Comencé a aumentar la velocidad y ella pasó de un momento de tensión a uno de relajación. me estaba follando a la chica que apenas 4 horas había visto en la entrada del carrefour. En mi mente no hacían más que parecer imágenes de ella en el carrefour, en el coche, en el ascensor, en la mesa de mi salón y ahora la tenía desnuda bajo mi cuerpo follándomela.

 

  • Déjame ponerme arriba.- me pido ella

 

Cambiamos de posición  y ella se puso arriba mio clavándose mi polla dentro de su coño y moviéndose de arriba abajo y delante a atrás yo  puse mis manos en sus pechos para acariciarlos, estaban húmedos, llenos de sudor del esfuerzo que estaba haciendo y del placer que estaba sintiendo, bajé mis manos por su cuerpo llegando a su cintura donde posé mis manos en su culo para hacer fuerza y que mi polla se clavara más adentro de su coño, cosa que le gustó luego con una mano lo abrí sus nalgas y con la otra empecé a meterle un dedo por el ano, eso le hizo perder el ritmo y pararse. le miré a los ojos y le dije

“Confía en mí” tras 3 segundos volvió a  moverse y yo seguí metiendo el dedo en su ano.

Selena estaba siendo doblemente penetrada, por mi polla y por mi dedo, tanto placer hizo que con un grito de placer se corriera y su cuerpo se quedara flojo. Fue ese momento en el que aproveché para tumbarla boca a abajo y levantar le un poco el trasero para meterle mi polla por el culo. Mi polla se abría paso por sus nalgas abriendo su ano, Selena tras su orgasmo no tenía fuerza para negarse y eso lo aproveche yo. Estuve dando fuerte embestidas en su ano llegando a correrme a lo cual saqué mi polla de su ano, vertiendo gran cantidad semen por su culo, espalda llegando a su pelo rubio, ahora castaño por el sudor del acto, le di la vuelta poniéndola boca arriba y me tumbé junto a ella agotado por el grandioso polvo que habíamos echado. Estuvimos besándonos mientras recuperamos fuerzas para una segunda ronda. Así fue como conocí a Selena, la lujuriosa Selena.

Me gusta / No me gusta

A solas con el hermano

Evant me contó sobre una experiencia suya de hace un par de años, cuando yo aún no le conocía.

Por aquel tiempo Evant y su familia vivían en un lugar campestre, de climas cálidos y soles que redundaban en aun más ardor. El lugar era simple, sencillo. Una pequeña cabaña de ladrillos y ventanas pequeñas, de habitaciones justas para quienes vivían allí. Padre, madre, y dos hermanos de confianzas profundas. Petit siempre ha tenido esa frescura. Según la historia que Evant me contó, la puedo imaginar como una flor amarilla silvestre, que se perdía en paseos matutinos entre el verdor de esos campos calientes. Evant también solía buscar espacios tranquilos para hundirse entre libros, extenderse en alguna baja colina y soñar despierto. -“El lugar producía ganas de buscar secretos y placidos rincones, para quedarse desnudo bajo el sol y la tenue sombra que proyectaban las hojas de los árboles sobre la piel”- me dijo Evant, y así lo imaginé. Por lo que puedo comprender, un sitio así debe traer mucho erotismo a la mente, a los ojos, al deseo de esos cuerpos que se dejan embriagar por llamados arquetípicos de la naturaleza.

Fue una mañana, en la que Evant despertó. Buscó temprano algún bocado ligero en la pequeña cocina de la cabaña casa. Su madre y su padre ya estaban despiertos y no sólo eso, más bien, arreglados y listos para dejar el lugar con la soledad apropiada para que cosas que no hubiesen pasado normalmente, tímida y traviesamente pasaran. Ellos se marcharon anunciando que llegarían tarde, que no hubiese preocupación. Y Evant aún no había fraguado nada. Amanecía como todos los días, drogándose con el abundante oxigeno del campo, oyendo la música del riachuelo que jugueteaba serpenteando muy cerca de la pequeña casa.

Evant se dispuso a salir, y echó una mirada descuidada hacia la puerta entreabierta de Petit, la bella hermana durmiente, la juguetona perezosa que nunca se levantaba sino después de las diez cuando vivía plácidamente sus vacaciones. Pero esas piernas descobijadas de la rubia atrapan la atención, yo lo sé y ustedes lo saben, si han leído la historia que en común tengo ahora con ella. Esas plantas de sus pies, rosadas y pequeñas le sembraron a Evant curiosas ganas y deseos desviados. Agradeció por un instante la hermosa soledad que reinaba allí mismo. Y pensó para sí que el día se antojaba demasiado caluroso, que un baño en la tina no caería nada mal.

Evant pensó que sería lindo preparar un desayuno para Petit. Demoró unos veinte minutos, sino es que más, para llevarle buenos sabores en esa ya tardía mañana. Entró en la habitación de Petit y le dijo: ¡Buenas “tardes” señorita!- pero ella, como casi siempre, no le hacía caso al mundo despierto, y sólo se volteó para otro lado, como acomodando las sabanas, el colchón y las almohadas para seguir metida en qué sabe qué sueños. Evant dejó la bandeja en la mesita de noche, y se quedó viendo de nuevo los pies frescos de Petit, sobresaliendo por las telas de colores chillones. Acercó su nariz a las pantorrillas blancas y percibió ese aroma joven de esa hermana haragana, pero en ese momento ella se movió y emitió su “ronroneo”, Evant se puso alerta y se alejó rápidamente, las pulsaciones le engañaban y recuperó veloz su cortesía, diciendo, -eh, buenos días Petit, ¡te traje lo que te gusta! Ella no dijo ni gracias, ni nada. Evant ubicó la bandejita de metal en el regazo de Petit y ella comenzó a comer en seguida, con los ojos aún entrecerrados por una somnolencia que no se desprendía fácilmente de ella; tercamente infundía peso en los parpados de esta mujer joven. Evant se quedó allí, sentado en el borde de esa cama, mirándola comer a un ritmo un poco acelerado, y sin saborear nada. Parecía un sonámbulo que permanece así en horas tardías. Qué deliciosa comedia le parecía a su hermano Evant. Ella ya  terminaba el último sorbo de su bebida de naranja, y en seguida le devolvió la bandeja con los platos sucios a Evant, y como si ese momento no hubiese pasado en la realidad de Petit, ella se dejó caer en la almohada, agarró casi por inercia las cobijas livianas y se cubrió hasta la cara, dejando por fuera solamente su cabello rubio, despeinado por los revolcones del soñar.

Evant se quedó allí, rendido plácidamente. Se encogió de hombros y salió de la habitación.  Dijo para sí: “No tienes remedio” y sonrió alejándose.

Evant no se quedó ocioso, se sentía de buen ánimo para ayudar en los quehaceres de la casa. Se concentraba en aquello siempre y cuando la música estuviera allí haciéndole compañía, y un poco de rock viejo sonaba algo nostálgico a esas horas. Para cuando Evant iba al cuarto de Petit, para ordenar un poco todo, se percató de que Petit ya no estaba. Su hermano tendió su cama de buena manera, y ubicó algunas cosas femeninas y de color rosa en los cajones coloridos de esa habitación que olía a labial de fresa, a esmalte de uñas, a cremas faciales, y a braguitas limpias.

Luego de terminar los quehaceres, a la manera de Evant, o sea, ni tan ordenado, ni tan desprolijo, salió a los verdes prados, con un libro que ya había leído la mitad. Se fue tras la casa, por entre unos arboles que derrochaban frutos al suelo. Y allí cerca estaba Petit, en el arrollo, viéndose la cara en el pequeño reflejo, con sus mini turbulencias borboteando a un ritmo titilante. Los brillos del sol incidiendo en esa agua clara, producían reflejos que se iban a posar en las mejillas de Petit, sus ojos parecían volverse aun más azules, y Evant prefirió acercarse y leer estos momentos, en lugar de poner su atención en paginas que podían esperar.

Petit levantó la mirada al ver los pies de Evant frente a ella y sonriente le dijo un hola. “-¿Disfrutando de las ninfas acuáticas? Le preguntó Evant a su hermana, y ella le respondió con otra pregunta – ¿Tú crees en ellas?- mmm no las he visto, tal vez tú tengas más suerte, quizás tu cara de hada les haga sentirse a gusto. Ella rio y le dijo – pues no he visto una sola, nada más veo mi reflejo. -Entonces si que ya las has visto- le respondió Evant. Y ella le salpicó un poco de esa agua tibia que daba de beber a esos campos de verdes vivos.

De pronto, Evant se sintió bastante confiado, y casi sin pensar, sus instintos tomaron la delantera y hablaron por él. -Oye Petit, ¿te acuerdas que cuando éramos pequeños, nos bañábamos juntos todos los días?-. Claro que lo recuerdo, tú te bañabas con agua muy caliente, y yo, cuando estábamos por terminar el baño, dejaba correr toda el agua fría, y te daba mucha rabia que yo te rociara esa frescura, que para mí era deliciosa. –¡Maldita!- Dijo Evant con una mirada sesgada y una sonrisa de malicia en la cara- Eras una tonta- Yo no soporto el frío, me conoces. Y ella se rio a carcajadas.  –Eh Petit, ¿Por qué no nos metemos a la tina? Pero ella sin mucho interés hizo una mueca de “Bah” no tengo muchas ganas. – Anda, por los viejos tiempos- Y ella le respondió, – Ni tan viejos, que no somos ancianos.- Vamos, anímate- insistió su hermano, y ella cedió despreocupada, y con un “vamos” se le prendió las pulsaciones de doble intensión a Evant.

Evant se apresuró a llenar la tina con el agua caliente que tercamente le fascina. Aunque estuviera en medio de un desierto con el sol abrasando la arena, él se decidiría por llenar la tina con agua evaporándose por la alta temperatura. En esto estaba y entonces salió del baño, fue a su habitación y buscó la primera pantaloneta que encontró en sus cajones, se desnudó y vistió la prenda azul oscuro. Cuando regresó al baño, Petit ya estaba metiendo su pierna izquierda en la tina, le echó una mirada a su hermano y le dijo: – Eres un exagerado, ¿quieres hacer un caldo humano?- Evant se echó a reír y le contestó: – ¡Qué va!, si no es para tanto- y ella le dijo: No, es para ¡tonto!- le dijo ella, haciendo énfasis en el “tonto”.

Evant no esperó más segundos y se adelantó a Petit, que aún permanecía allí, ya de pie en la tina, como esperando a que la temperatura del agua descendiera un poco. Evant se metió en el agua rápidamente y se recostó, dejando a Petit parada en medio de las sus piernas. Evant se quedó viéndola desde abajo, y le dijo: – ¿qué tipo de traje de baño es ese? ¿Una camiseta, y un pantalón corto? Bah, eres una beata. – ¿beata yo?- respondió ella, y Petit soltó una ruidosa carcajada.- Eres muy ingenuo hermanito-. Petit le dio la espalda a su hermano, y lentamente, mientras se quejaba de la alta temperatura del agua, fue agachándose lentamente y se sentó al fin en medio del espacio que quedaba entre las piernas de Evant, que gracias al agua, se sentía cómodo por poder ocultar una erección incipiente, que él cuidaba para que no fuera evidente, tratando de no presionarla sobre el trasero vestido por esos pantalones cortos desteñidos de Petit.

Ella parecía bastante concentrada en el agua, jugaba con sus manos delgadas, haciendo pequeñas olas, sintiendo la resistencia, apreciando cómo se deslizaba la sustancia cristalina entre sus dedos. Y Evant simplemente estaba allí detrás, sintiendo palpitaciones en todo su cuerpo. Concibiendo posibilidades secretamente. Resistiendo la tensión en su pantaloneta buceadora. Entonces Evant agarró un remedo de jabón, que ya casi moría y se atrevió a pasarlo suavemente por los brazos flacuchos de Petit, quien no se inmutó en absoluto; seguía ensimismada con su juego acuático, y este hermano lascivamente considerado agradeció sentir esa suavidad sublime de la piel blanca y absolutamente lozana de esta joven mujer. Se estremecía imaginándose que esta sesión podría alcanzar picos extremos, se imaginaba que quizás existiera la posibilidad de que ella se desnudara. Si tan solo las circunstancias fueran las apropiadas, ella se despojaría de lo que es considerado normal, quizás ella me enseñara su redondo trasero…- Ahh, qué sueños lo míos- pensaba Evant. – eso es pecado.- Pero si tan solo… Y así, en esas reflexiones se pasaban los minutos, temiendo, inventando, fantaseando. Pero volvía a la realidad y todas esas imágenes tan intensas parecían tan irreales. Se conformaría con esa sensación de tocar los brazos de Petit, tan delicados y resbaladizos por la fina capa de jabón que Evant se había aventurado a aplicar. Entonces, sin advertencia alguna, Petit se levantó de la tina, ayudándose de los bordes de dicha tuba. Se puso de pie y justo frente a la cara de Evant, ¡desabotonó su pantalón corto e hizo que este descendiera! ¡Allí estaba ese par de nalgas redondas y firmes! A centímetros de la perpleja expresión y la boca abierta de su hermano Evant, que todos esos minutos relegó esas fantasías al mundo de los imposibles. Evant no perdió el tiempo, y se dedicó a tragar los detalles de la piel del culo de Petit, cada poro fue recorrido por la mirada, cada centímetro de ese trasero perfectamente redondeado y húmedo se le quedó grabado en la mente a Evant. Entonces, no pudiendo resistirlo, pero  entre la timidez y la prudencia,  Evant levantó un dedo de su mano derecha y presiono suave pero firme la nalga que más cerca estaba de su mano. Ella dio un respingo de risa y dijo: ¡Tonto, me haces cosquillas! Lo que hizo que su hermano se relajara, y ahora con su mano completa, apretó la cola de Petit y casi se quedó él sin respiración. Permaneció con la garganta atorada por los repentinos sucesos, y sintió que su pene nunca había tenido tanto tamaño, tenía el orgasmo casi en la punta de su verga, si no hubiera sido porque de manera cauta aún conservaba una fuerte vergüenza que evitaba que llevara su mano dentro de su pantaloneta, ya se habría venido, y se hubiese derramado en el agua de la tina del baño prohibido.

Todo esto pasó en tan sólo unos segundos, que para Evant fueron estirados por la relatividad del suceso. Pero, Evant quiso en un momento comprobar si esto era realidad, y lo hizo a través de una pregunta que se hizo a sí mismo. ¿Ella ha hecho lo que ha hecho? ¿Se tomó a pecho eso de “por los viejos tiempos”, y me enseñará su desnudez en su totalidad? ¿Así, como cuando éramos chicos? ¡En parte ya lo ha hecho! ¿Esto es verdad? La razón abandonaba a Evant, y el cuerpo tenía hambre y curiosidad sensual. Pero para Petit, todo parecía estar en tranquilidad, como si para ella las dimensiones de los normal y lo extraño no tuviesen limites, sino que se difuminaban, dejando tenues sutilezas entre los mundos que difieren. Petit se sentó en la superficie hundida de la tina, y ahora ¡se despojaba tan tranquila de su camiseta mojada!; dejaba la espalda húmeda y blanca descubierta para su hermano  Evant. Y dijo: – Oye tonto, ese jabón no se va a aplicar solo. Y él ni corto ni perezoso, con ese pedazo de dizque jabón, recorrió la figura de esa mujer deprisa, como si en cualquier momento fuera a despertar del sueño. Usó sus dos manos, y no reparó en precauciones esta vez, avanzó por los costados de la rubia muñeca, acarició el abdomen y sintió su dedo índice hundirse en el ombligo de su hermana, subió por las costillas y permitió que sus manos rodearan los bordes de esas tetas pequeñas. Evant aún no sabía como lucían esos pechos, pero sí que absorbió con el tacto, toda la información sobre la redondez de estos. Finalmente recorrió los pezones erectos de su hermana, y ella, ¡Como si nada, como si todo el suceso fuera de lo más normal del mundo! Y eso a Evant le volvía loco, le permitía continuar disfrutando de la realización de su fantasía. Seguiría hasta donde fuese posible, pero de ninguna manera violaría la libertad de su dulcísima hermana.

Evant pensó que podía darse la libertad de quitarse su pantaloneta, y sacó algo de valentía soportándose en la idea de que ella aún no le vería la dura verga que en ese momento él ostentaba. Se puso de pie torpemente, se sacó la prenda y al instante su dureza resorteo y se volvió a sentar en la tina. ¡Qué deseos tenía de meneársela!, ¡de explotar y liberar su semen!; pero se resistía, queriendo aprovechar al máximo la experiencia poco usual que se llevaba a cabo. Y entonces, ella habló, y a Evant el corazón le iba a explotar por la incertidumbre de las posibles palabras que Petit diría. – No creas que me la vas a meter. Me darás la razón de que eres un completo tonto si eso piensas-. Y Evant en medio de un escalofrío intenso le dijo tartamudeando- pe… pero… ¡qué dices! ¡No estaba pensando eso para nada! – y ella riendo estrepitosa y sarcástica dijo: ¡Si, claro! ¿Crees que no he sentido esa cosa dura tocando mi trasero?- (Evant me contó que casi se le cae la cara de la vergüenza). Pero Petit, con esa magia y candor que puede derretir el acero, casi le revienta los sesos a su hermano cuando le dice: Sólo te dejaré hacérmelo por atrás. Y Evant se fue despidiendo de su voz. Ya no habló, sino que tragó hondo y se quedó con el cuerpo tenso y sin saber qué hacer. Petit se salió de la tina, con su típico movimiento felino y Evant con la boca abierta se quedó viendo la evolución que su hermana había tenido, habiendo abandonado sus infantiles formas, que ahora eran remplazadas en la mente de su hermano Evant, con las curvas de una mujer joven de pubis afeitado y suave, de tetas pequeñas pero hermosas, de pezones dulcemente rosados, de piernas delgadas que le hacían lucir más alta de lo que en realidad era. La pequeña Petit, con sus formas sensuales le quitaba el aliento a su hermano y le mataba lentamente.

Ella simplemente se acercó a un cajón y sacó un frasquito de aceite para bebé, regreso pronto a la tina; tenía la cara sonrosada y alegre. Evant sacó fuerzas y abrió de nuevo la llave para llenar la tina de nueva agua caliente y clara.  Ella se metió despacio para no resbalar. Y él le tendió la mano recurriendo torpemente a su usual caballerosidad. Y sin reparos, Petit se arrodilló, posó sus manos femeninas en los bordes de la tina y le ofreció abiertamente el culo levantado a su hermano Evant. Ella tomó el frasquito de aceite y entregándolo le dijo: No te olvides ponerme mucho de esto, no quiero que me duela.  Y Evant seguía atrapado detrás de su voz sin poder decir nada de nada.

Como un autómata, totalmente llevado por la inercia de sus ganas, Evant, abrumado por la torpeza, abrió con dificultad la tapa del frasco. Dejó caer un chorro de ese aceite transparente entre las nalgas de Petit. Evant se animó y puso sus manos en ella, se volvió loco con los chorros de aceite, derramando aquí y allá. Masajeó ese trasero precipitándose en ello. Como tratando de fundir sus manos en la piel de Petit. Lo aceitó todo, teniendo cuidado de aún no entrometerse con ese tierno y rosado ano.

Esa piel brillaba voluptuosa, y ese efecto con el agua, formando gotas sobre esa superficie blanca y aceitosa, llenaba de sensaciones ardientes a Evant. Mientras tanto Petit colaboraba para hundir más a su hermano en la locura, moviéndose muy poco, pero rítmicamente hacia atrás y adelante. Entonces Evant vertió un último hilo aceitoso en sus manos y otro en el ano de la pequeña demente y lo masajeó muy suave con un dedo, dando círculos, presionando milimétricamente. Se levantó dispuesto y puso la punta colorada de su pene palpitantemente hinchada justo en la aún cerrada abertura contraída de ese culo maravilloso. Y tras unos tres intentos tímidos, la hendidura cediendo, fue abriéndole paso a la verga filial que rendía pleitesía a la firmeza de esas nalgas aceitadas. Ella comenzó con su usual y maldito ronroneo, jadeando sutilmente, alternando con esos dulces ruiditos de “ouch”. Mientras ella hacía esto como su ritual erótico personal, Evant se sintió brutalmente pasmado, sintiendo los centímetros hundiéndose uno a uno en ese culo rosa. Él sentía que ya no podía detener la explosión seminal inminente. Quería  sostener su erección al máximo, no quería venirse tan pronto, ¡pero su pene demandaba satisfacción! Se quedó sólo con la punta de su pene allí dentro. No se atrevía a meterlo completamente. La presión, que ese anillito ejercía sobre los rededores de su glande, se sentía bendita. Pero justo en ese momento, una mala pasada vivieron estos amantes prohibidos. ¡Un ruido se escuchó en la entrada de la casita! ¡Evant se despegó de Petit sacando inmediatamente la verga de ese culo amoroso, con la inminente descarga frustrada! ¡No podía ser que hubieran llegado tan pronto a casa! ¡Puta mierda! En un par de segundos se pusieron la ropa. Petit prefirió quedarse en el baño y Evant salió de prisa hacia su habitación, se encerró y se quedó con respiraciones desenfrenadas. Miró hacia afuera por la pequeña ventana y tratando de ver hacia la entrada de la propiedad,  se dio cuenta que no eran sus padres los que habían llegado, sino sólo la señora que cuidaba la casa vecina. Algo quería, pero al ver que el automóvil de sus padres no estaba, seguramente pensó que no había nadie en casa. Al momento vio a la señora partir de vuelta hacia el camino a su salida. Entonces Evant, con las pulsaciones en el cuerpo, y con la orden de sus instintos aún en plena atención, volvió sin pensarlo dos veces al baño. Golpeó impacientemente varias veces. Petit abrió la puerta, ella estaba envuelta en dos pequeñas toallas, una cubría sus pechos, y otra sus caderas con todo lo demás. Evant la miró con cara suplicante, y ella sonriendo le dijo: “¿En dónde nos quedamos?”

Evant le arrebató las toallas, la tomó del brazo y la metió delicada pero presurosamente en la tina de nuevo. El agua un poco fría ya no le importó en absoluto. –Ponte como estabas por favor- le dijo, y ella obedeció al instante. Él quería tenerla tal como la había tenido antes. Sólo que el susto que acababa de pasar le sirvió de calmante. Le penetró el trasero a Petit que aún lo tenía aceitadisimo.  Y la embistió rápidamente. Le hundió su pene hasta el fondo, y lo sacó casi totalmente, volviendo a hundirlo. Sintiendo en su conciencia todo el recorrido en cada centímetro de esa verga pulsante y venosa, entrando en ese pequeño culo que se dilataba y contraía en un juego de soltar y apretar. Evant se agachó un poco y agarró a su hermana de las tetas, le masajeaba los pezones y la Putita Petit jadeaba sin rastro de vergüenza. Ella comenzó a pronunciar su delicioso mantra que decía: ¡dame, dame, dame! y con esa palabra, haciendo eco en la mente de su hermano, ¡Evant soltó su descarga poderosa y pulsante en las entrañas de Petit, que chillaba placentera! Ella gritaba su propio orgasmo y se tocaba con locura su clítoris sonrosado.

Se quedaron allí como cinco minutos procesando y saboreando los retumbos de sus pecaminosos orgasmos, unidos por la erección que no parecía descender. Jadeando exhaustos de placeres desatados. Lo que pasó después, Evant dice que lo ha olvidado. Que lo último que recuerda es haber visto en la noche la cara de sus padres, los saludó con colores en la cara. Un subidón de sonrojo le llenó el rostro cuando le dio el hola a su madre. Y la vida continuó al otro día como siempre. Con el sol bañando esas tierras que ya estaban teñidas de pecados para siempre.

Alicia Wonders

Me gusta / No me gusta