El casting de Brenda y Jade

Con varios de mis amigos fuimos a Benidorm a un bar liberal. La entrada para chicos cuesta 30€ e incluye una bebida. Estuvimos un rato pero no había demasiado ambiente así que decidimos marcharnos a buscar diversión a otro sitio. Mientras estuvimos en el bar, en la barra había una pareja. Un hombre corpulento de unos cincuenta subidos y una mujer menuda.  Una MILF de 32 años, que resulto llamarse Brenda. Una gringa que apenas chapurrea el castellano,  delgada que mide 1.60 de estatura, y tiene unos senos exquisitos medianos y duritos, y unas nalgas paraditas. Al salir del bar ellos lo hicieron también. El hombre se nos acercó y nos dijo con acento extranjero, si me dais 20€ cada uno les dejo que le hagan un bukake a mi mujer. Los chupara a todos y luego podéis correros en su cara, pero no quiero ninguna foto ni que nadie se pase de ahí.

Al principio nos sorprendió pero después vimos que el hombre iba en serio. Le dimos el dinero y fuimos todos al baño de una gasolinera. Enseguida ella comenzó a chupársela  a Mario. Poco a poco la cosa se fue calentado, y mis amigos empezaron a animarla “Vamos puta chupa”. Algunos en su turno la agarraban de la cabeza metiéndole sus pollas enteras dentro de la boca, alguno estuvo a punto de hacerla vomitar. Poco a poco todos fuimos corriéndosnos, Brenda se tragó una buena parte de las corridas pero parte del semen estaba en su pelo, sus ojos, e incluso en el escote.

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Aprobé el Casting

Sin dejar que saliera la verga me puso en cuatro, subió todo mi vestido sobre mi espalda, puso sus dos piernas a ambos lados de mi cuerpo y desde atrás comenzó a meterlo más duro que nunca, me tomaba las dos colitas para aferrarse a mí y me cabalgó como si fuera una yegua, yo no paraba de gritar, puso su verga entre mis tetas y me obligó a abrir la boca y recibir la punta de la verga.

Hola, mi nombre es Anita. Viví en USA. Ya antes había escrito un relato de mi vida sexual (“Horas extras”) ahora les voy a contar la historia más loca en la que he estado metida en mi vida, además de ser la más caliente, atrevida, fuerte e irrepetible de la vida.

Vivía en una ciudad grande de los Estados Unidos, una muy latina y muy cálida. Soy diseñadora. Como veo que casi todos y todas empiezan sus relatos hablando un poco de cada uno pues les diré que soy más bien tímida pero enormemente morbosa en cuestiones de sexo.

No sé si es debido a mi timidez o qué pero el sexo es algo que me mueve el piso donde me mueva.

Entonces con eso creo que ya todos más o menos se dan una idea de por dónde va la cosa. Bueno la descripción física que no puede faltar: soy blanca, cabello castaño antes rubio) ahora largo debajo de los hombros, 1.72, 55 kilos, delgada, practico natación así que mis piernas son torneadas y mi alimentación me asegura tener una muy bonita piel. Mi talla de brasier es 34 c, ojos azules y creo que eso es todo.

La historia es la siguiente. En la universidad en la que trabajaba y de la cual me gradué llega mucha información sobre fiestas o clubes de personas afines, todo eso que existe en todos los campus universitarios. Al área donde trabajo que es “comunicaciones de la facultad”, llegó un cartel para ser incluido en los clasificados de un pequeño diario que tenemos en la facultad y que también sale en la internet. El cartel anunciaba un casting para el rodaje de una película para adultos, obviamente el mensaje era mucho más explícito “te necesitamos a ti mujer linda, con cuerpo perfecto para que hagas gozar a los adultos de todo el mundo. La paga no la imaginas y el placer tampoco. Dirección, teléfono etc.”.

Inmediatamente me dio rabia saber que alguien se creía muy chistoso enviándolo acá sabiendo que nunca publicaríamos algo así. Archivé la petición de clasificado con los demás que se botarían después de revisar todas las peticiones. Seguí trabajando todo el día y no dejé de pensar en el papel aquél. Imaginaba cantidades de cosas: ¿Cómo es el proceso de selección de un filme porno? ¿Qué ocurre en el casting? etc., etc. empecé a calentarme de una forma inusual en mi imaginación todo ese mundo que alguna vez me impactó al ver las pelis porno con mis novios y todo eso. Antes de irme a casa busqué el papel y lo guardé en mi bolso sin que nadie lo notara en el trabajo. Camino a casa lo leí de nuevo y entonces a lo que en mí me decía que tenía ir al casting. Intenté dominar esos impulsos bajos de mi sexo pero no había nada que hacer, estaba como un tren y además caliente como el infierno. Llamé a mi novio, fui a su casa y no paré de tener sexo con él hasta que me dolía todo el cuerpo. Fui a la casa y traté de dormir esa noche pero no se pudo.

A la mañana siguiente saqué el papel del bolso anoté la dirección y teléfono y boté el resto para no dejar evidencias en la casa de mis tíos que es donde vivo. Al llegar al trabajo, llamé al teléfono del papel. Me contestó una chica que me hablaba como una secretaria común y corriente de una empresa de televisión. Intenté averiguar sobre el casting pero ella no me daba más que lo que ya sabía por el papel. Tenía que hacer una cita si quería ir al casting. Yo le preguntaba sobre en qué consistía la cita, etc. Ella contestaba “ven acá y te enteras personalmente”. Ella trataba de saber de dónde llamaba, mi edad, mis medidas, si sabía “actuar”, etc. y yo temerosa de dar la información colgué. Mi corazón latía a mil por hora y sabiendo que tenía sólo el turno de la mañana en al trabajo y que toda la tarde estaría sin hacer nada iba a darme una vuelta a la oficina de la empresa de televisión sólo para dar una ojeada y aludiendo alguna mentira.

Trabajé la peor mañana de mi vida llena de ansiedad por ir a la casa, cambiarme los jean y la blusa corta y ponerme algo que no despertara sospechas ni lujuria en esa clase de cosas. Al llegar a la casa y ducharme busqué un vestido largo entero, este era gris con verde que me ajusta perfecto, un escote no muy pronunciado, era serio sin ser muy elegante, casual y sin extravagancias. Me puse unas botas de tenis, el cabello lo acomodé en dos colitas y mi bolsito cruzado. Llegué a la dirección. Un edificio en un muy buen lugar de la ciudad. Subí por el ascensor, llegué a la oficina y una chica de unos 35 años me saludó y me preguntó qué necesitaba. Al parecer era la secretaria con la que hablé temprano. La oficina no daba seña alguna de ser de televisión o algo así. Era más bien una oficina amplia y seria como de un abogado. Yo intentando tantear la situación le dije a la chica que buscaba una empresa de cable que necesitaba una asistente de producción. Ella confundida dijo que allí no era y que en el edificio no existía una empresa así. Le dije que de qué era la oficina en la que estábamos y ella me miró de arriba a abajo y me dijo: “será mejor que te vayas porque acá no es lo que buscas”.

Me indicó el camino hacia la salida. Yo estaba nerviosa porque la mirada de ella también lo era. (Todos sabemos que esta clase de negocios no es muy bien visto por las autoridades.) Cuando estaba por salir me giré y le dije en voz baja “¿Aquí es el casting?”. Ella se sonrió y me dijo que si en voz baja. Yo le sonreí y empecé a preguntarle en qué consistía todo y ella me respondía que no tuviera miedo que se trataba de una prueba de actuación, acompañada de una pequeña entrevista y que si a los productores les llamaba la atención me llamaban a otra entrevista. Todo sonaba muy bien, sonaba igual que una agencia de modelos, o en un casting para una obra teatral en la universidad.

Yo estaba totalmente nerviosa pero llena de morbo, quería marcharme de allí, pero también quería saber qué había detrás de esos muros fríos, quería saber cómo era un filme porno, estaba llena de todo eso y más las respuestas seguras de la secretaria me ayudaron a decidirme: le dije a ella que listo, que quería hacer el casting.

Llenó una forma con mis datos y me dijo que esperara un rato en el hall. Mientras esperaba nunca vi a nadie diferente a la secretaria. En el hall había una mesita con revistas todas de información erótica y algunas porno. No quise mirar ninguna para evitar ser marcada o algo así, pero al mirar las portadas desde lejos me imagina estando allí desnuda. De pronto de una de las oficinas salió un hombre de unos 38 años flaco y desgarbado acompañado de una rubia hermosísima y altísima, ella estaba vestida para matar de un ataque a cualquier hombre con una falda ajustadísima, tacos altos, etc. se veía muy bien y con dinero. Ambos se quedaron viéndome un rato mientras salían de la oficina, la mujer se fue y el hombre tomó unos papeles de la secretaria y entró de nuevo.

Pasó un rato y la secretaria me dijo que podía pasar, que ya era mi turno. Allí mi corazón se puso a mil, creo que estaba pálida al tomar la puerta y entrar, lo estaba haciendo cuando la secretaria cerró la puerta de la oficina y estaba por entrar junto a mí. ¿Usted viene conmigo? le pregunté. “Si tengo que estar en la entrevista” me respondió. Eso me calmó un poco pues el que una mujer, además amable esté en una situación como esta es bueno para una novata, me dije yo. Entré.

Me encontré en una sala amplia, había luces que apuntaban hacía un escenario pequeño que destacaba por una cama doble recién arreglada. En la pared había una especie de cartel con el nombre en inglés de la producción, al ver la cama me imaginé todas las posiciones sexuales que conocía en un segundo, me asusté pero también imaginé que se trataba de publicidad y que la cama y todo el decorado hacían parte del proceso de preproducción en un proyecto de estos. De inmediato la secretaria me presentó al productor de la película: un hombre de unos 52 años, gordo, de barba larga y descuidada, estaba vestido con una tshirt y un pantalón sencillo. El hombre se veía amable y me hablaba en tono paternal, el hombre que había visto antes, el flaco al parecer era el cámara man y también lo saludé.

El productor empezó a hablarme después de invitarme a sentarme en la cama frente a la cámara y frente a ellos tres, la charla fue la siguiente: – Hola, bienvenida al casting de nuestra película. ¿Está usted nerviosa? – un poco si, – tranquila, esto es algo normal. Acá tenemos una cámara que va a grabar lo que nos cuente hoy, la idea es saber cómo registras, que actitudes actorales tiene, el carisma, etc. ¿sigues nerviosa? – no mucho, pero algo. – Bueno empecemos con tu nombre completo – me llamo Verónica O. – ¿Verónica has actuado alguna vez? – Sí en el cole y en la universidad – ¿Has visto películas pornografías en tu vida? – Si claro – ¿Has estado en alguna? – No (risas de todos) – la pregunta que te haré es normal y espero no te ofendas ¿has ejercido el negocio de la prostitución o alguno parecido alguna vez Me quedé seria y preocupada.

– No (respondí muy seria) – lo pregunto porque en todo este mundo de los filmes para adultos es normal contar con chicas que vienen de estos negocios, a nosotros nos preocupa y preferimos actrices reales. ¿Seguimos? – Sí – ¿te gusta el sexo? – Sí – ¿Con periodicidad lo practicas? – seguido con mi novio – ¿Tu novio sabe que estas acá? – No – ¿Haces sexo oral? – Sí – ¿Anal? – lo he hecho – ¿Lo has hecho con chicas? – No – ¿Lo harías? – no lo sé – ¿En grupo? – No – ¿Tienes fantasías? – Sí – ¿Nos cuentas alguna? – me gustaría hacerlo alguna vez con un negro. – Ok. Veo que eres muy bonita. ¿Porque te vestiste así? – no lo se creo que no quería verme muy “fatal” – pues te equivocaste porque te ves preciosa con esas colitas y el vestido virginal que llevas. – Gracias – necesitamos verte de pie y dando un par de vueltas ¿lo harías por favor? Me levanté, giré en par de veces y volví a sentarme.

– Angélica, nuestra secretaria va a poner algo de música para que nos hagas el favor de bailar un poco. ¿Sabes bailar? – si bailo. – ok. Sonó una canción electrónica y comencé a bailar un poco. El productor me indicaba que hiciera gestos: como de mimada, de mujer fatal, de seducción, etc. Paró la música y volví a sentarme. – Ok bailas muy bien y le encantas a la cámara. En serio. – gracias. – Bueno ahora necesitamos que te quites el vestido, tenemos que verte y registrarte desnuda ya sabes que se trata de un filme erótico. – Creí que esa parte sería después… – Es ahora y espero que no desconfíes de nosotros. Esto hace parte del casting. De pronto empecé a ponerme muy caliente. ¿Iba a quedarme desnuda frente a 3 extraños? no sabía si era buena idea. – Tranquila es sólo rutina.

Me dijo Angélica la secretaria. Me levanté y comencé a quitarme el vestido. Angélica me ayudó desajustando la tira de mi vestido atrás. Lo quité y me quedé con mis interiores y me senté nerviosa.
– Eres muy linda Verónica (dijo el productor) pero necesitamos verte completamente desnuda. Hice cara de no gustarme pero me levanté y é mis pantaletas y desabroché el brasier, hice la ropa a un lado en la cama. Me quedé de pie. El productor le decía algo al cámara man que comenzaba a mover su cámara hacia mi cuerpo desnudo que empezaba a sentirse muy caliente, no sé si por las luces o por la situación de estar frente a dos hombres y una mujer desnuda.

– Ok Verónica, date una vuelta muy despacio (lo hice) ahora súbete a la cama, acuéstate boca arriba abre tus piernas y trata de buscar la cámara con tus ojos (eso era muy atrevido pero lo hice tal como me lo pidió, el productor se veía entusiasmado con mis respuestas) ahora ponte en cuatro mirando hacia la pared (así ellos me tomaban mi culo y mi concha) Abre las piernas todo lo que puedas, queremos verte tus orificios. (Esa frase me enloqueció, creo que derramé algo de liquido porque sentía que estaba completamente mojada) ok Verónica excelente, quédate así un momento ya seguimos.

Le dijo algo a Angélica y esta salió con algunos papeles, también lo hizo el cámara man sin dejar de mirarme y hasta saborearse me pareció a mí. Al quedarnos solos el productor fue hasta la cámara ajustó algo en el trípode y la dejó grabando mientras se acercaba a mí.

– Ok Verónica, realmente eres una bomba, tienes una tetas para morirse y tu concha es una locura, además de esos ojos azules y esas piernas. La verdad me interesa mucho que estés en este proyecto, te ves muy bien para nuestra empresa. Eres psicóloga según leo y sabrás que este casting es para una porno y que obviamente es de sexo que tratan las pornos. Yo lo miraba con algo de temor allí sentada en la cama completamente desnuda, mientras él estaba de pie frente a mí.

– Se que vienes no por dinero sino por morbo y eso me gusta mucho, de todos modos te diré que el dinero por una peli de estas es muchísimo, mejor dicho para no ir más lejos necesitamos saber si te interesa seguir con esto. Te digo que estás pasada por lo buena que estás y los polvos que te echas, así que tú dirás: Me quedé pensativa, ¿Que tenía que decir?… no entendía nada. – No lo entiendo – ¿No lo entiendes? viniste hasta acá, te desnudaste, nos calentaste a todos ¿y no sabes que sigue? necesito tu respuesta, ¿sigues en esto o no?. Estás casi escogida… Me alegró escuchar ese “casi escogida” como si hubiera ganado algún premio medico por mi carrera, le sonreí de inmediato – pues si me gustaría seguir…

– Entonces nena, falta una sola prueba y por eso hice salir a mis colaboradores, tienes todo para ser una estrella pero necesitamos saber algo más. – No entiendo.- Ya lo vas a entender. Entonces sin más se desabrochó el pantalón y sacó una verga enorme que estaba a punto de reventarse, al parecer estaba así desde hace un buen rato, se acercó hasta el borde de la cama, me haló un poco del cabello para que yo quedara sentada y me puso su pene frente a los labios.

– Ya sabes que hacer y el casting continúa. (Me dijo) Tomé la verga con las manos y empecé a masturbarla, él se veía inquieto, me haló el cabello y me obligó a tragar la verga. Entonces comencé a chuparlo como podía, era una polla grande, larga y gruesa, me llegaba hasta la garganta y no estaba entera dentro, el comenzó a follarme por la boca mientras me halaba el cabello para penetrarme más y más.

– Chúpala perra, chúpala, que a eso viniste. Él comenzó a quitarse la ropa, quedó desnudo, el tipo era desagradable, gordo, panzón, de barba descuidada, cabello largo y en cola, muy velludo y con una verga fuerte. De un momento a otro sacó la polla de la boca y me hizo levantarme.- Listo perra, ponte en cuatro que te voy a follar…

Así lo hice sobre la cama. El tipo se puso detrás de mí y sin aviso me enterró su polla hasta el fondo, empezó a follarme como nadie me ha follado nunca, de una manera salvaje. Yo no paraba de gritar a cada embestida, él me gritaba de todo y me golpeaba en las nalgas. – Eso perra, hasta dentro, eso era lo que querías… a eso viniste y con eso te vas…

Me estaba haciendo daño con sus embestidas fuertes, yo estaba con el rostro enterrado en la cama pues mis brazos no soportaron la fuerza de los vergazos del tipo, gritaba fuerte ante esa follada tan brutal, de pronto la saco y con un empujón me puso boca arriba y volvió a penetrarme, puso mis dos piernas en sus hombros y volvió darme con todo.

– ¿Te gusta perra? mira una verga de verdad dándote poder… si pasas esta prueba pasas cualquiera perra… Yo no paraba de gemir y gritar, la polla del tipo era enorme. Ahora apretaba mis senos como si los fuera a romper, se apoyaba de ellos para follarme, nuevamente se detuvo se acostó. – Listo perra ahora a cabalgar.

Me hizo montarme sobre él, comencé a cabalgarlo como siempre lo hacía, pero nuevamente me sorprendió tomando mis nalgas y bombeándome él desde abajo con una fuerza inusual en un hombre, su pene me estaba llegando a donde ninguno me llegó antes, así estuvo dándome fuerte y mordiendo mis senos, no paraba de gritar, me dijo que diera la vuelta y lo cabalgara de espaldas, lo hice pero él quiso penetrarme por el culo y en esa posición era muy difícil.

– No así no por favor… (Le dije) – ¿Así no qué perra? – no lo hago muy seguido por detrás… – Ha ya entiendo hay que abrirte el culo,,, entonces se levantó y me volvió a poner en cuatro esta vez comenzó a intentar meter su pene en mi culito pequeñito. – A ver qué tiene que entrar todito so perra…

Yo gritaba más que nunca al sentir entrar el monstruo en mi cuevita, él me lo metía en mi concha para mojarlo y volver a intentarlo, lo hizo un rato hasta que la polla entera se deslizo en mi culo, no esperó mucho y me penetró por el trasero como si por la concha fuera, yo gritaba y le pedía que parara pero él seguía bufando, golpeándome en las nalgas y diciéndome perra.

– ¡Que pedazo de culo tienes Verónica!, desde que te vi entrar sabía que te lo tragabas entero so perra, con esas tetas y este culo vas a ser la perra de las pelis que más verga le va a entrar… eso te lo juro. – No más, me está haciendo daño, por favor… – Cállate putica que la verga no hace daño… además te digo que este culo vale dólares y muchas vergas te van a atravesar – me hace daño, yo tengo novio no me haga tanto daño… – Jajajaja, novio, claro que le dejo algo pero primero lo mío. Ya sabías a que venía perra, ahora con toda mi verga dentro de tu culazo no la voy a sacar por tus lloriqueos y todavía falta…

La sacó y se acostó me puso sobre él dándole la espalda y lo metió en mi culo, todo el peso de mi cuerpo estaba sobre la verga de él, sostuvo mis piernas en lo alto y así me penetró a su antojo.

Lo hizo por un rato hasta que de un empujón me hizo salir de la polla, me acostó boca arriba y volvió a penetrarme con mis piernas en sus hombros. Al rato y cuando lo veía sudar a cantaros se levantó y se puso de pie, me hizo arrodillarme y a chuparle su verga mientras estaba por tirarme su semen me hablaba.

– Me vas a tener que perdonar Verónica, este tratamiento pero las perras como tú, las que están así de buenas, hay que follárselas así, el que estén tan buenas no puede dejarse pasar así no más. Hay que darles verga física, que se enteren que si están tan buenas es para culeárselas hasta la saciedad y tratarlas como se lo merecen… ahora ten…

Y se vino en mi cara, boca, cabello, senos de una forma brutal. Tal como en las pelis, no me lo creía la cantidad de esperma sobre mí. Me hizo limpiarle la verga hasta dejarla brillante. se levanto, me paso una toalla para limpiarme y se comenzó a vestir.

– Excelente Verónica. Ahora vamos a mirar las tomas, ver tu entrevista y te llamamos, ojalá podamos trabajar juntos.

Por ese culo, esas tetas y esos ojos los hombres del mundo pagan lo que sea. Además me va a tocar irme para la casa ya, ahora no puedo hacer más castings me dejaste sin leche, fuera de la que me voy a sacar viendo tus imágenes…

Yo me limpié y me puse la ropa lo más rápido posible, el productor estaba acomodando la cámara, como revisando la follada que acababa de darme al tiempo que se despedía de mí como si nada hubiera pasado.

– Listo Verónica, nos vemos después porque seguro la faena la aguantas, de todos modos me aseguraré de hacerte otra prueba y que los inversionistas también. Nos vemos perra deliciosa. Lo dijo mientras sacaba su lengua y me miraba de arriba a abajo. Yo salí del cuarto muy rápido, fuera me encontré con Angélica que me miraba sonriendo.

– ¿Cómo te fue? – bien, bien… ya me voy – ok entonces te estamos llamando ella y el tipo de dentro me trataba como si no hubiera pasado nada así que salí, cuando estaba en el pasillo el cámara man, el flaco me detuvo antes del ascensor.

– Hola vero, estás muy linda, ojalá que el casting haya sido bueno. Con esas tetas debe ser muy bueno, más tarde le doy una ojeada, ojalá quedes en la pelí… – Gracias ya me voy. El tipo no dejaba de mirarme por todos lados mientras el ascensor subía. – ¿Sabes una cosa? tienes algo pegajoso en el cuello…

De inmediato me toqué y tenía mucho semen en el cuello bajo el cabello, el flaco me corrió el cabello y lo limpio, claro que al tiempo se me había acercado por detrás y me rozaba con su pene que se notaba fuerte. El ascensor llegó se abrió y entré muy rápido, tanto como lo hizo el cámara man, que tras cerrar la puerta detuvo el ascensor.

– Ok puta necesito una mamada ya mismo o no te dejo ir.

Su tono era amenazante, sacó su verga de entre sus pantalones y me la mostró, yo estaba allí totalmente sucia con semen por todas partes, acababan de darme la follada de la vida y un tipo me obligaba a mamársela en un ascensor, me arrodillé y comencé a chupársela, lo hice acompasadamente a los insultos del tipo, tenía una verga delgadísima pero muy larga, lo mamaba lo más románticamente posible porque estaba muy cansada y no quería darle todo lo que sabía con mi boca. Intentaba sacarle la leche rápido mirándolo sensualmente, haciéndolo creer que me encantaba chupárselo.

– Te la quiero meter tetona, párate. Me ordenó, levantó mi vestido y me puso de espaldas, hizo a un lado mi interior y me la metió en la concha mientras yo me apoyaba de las paredes del ascensor.

– ¡Que delicia mamita!, que delicia de coño… ¿te gusta así? yo le decía que si, que me enloquecía, sólo para animarlo a terminar. – Entonces esto te va a encantar.

La sacó de mi coño y la empezó a meter por mi culito adolorido, la verga extra larga parecía no terminar de entrar, pero lo hizo y entonces empezó el calvario porque el flaco me la estaba metiendo con todo. Hasta ese momento no había entendido que era lo que pasaba con estos tipos y con otros que había conocido, pero me di cuenta que a los hombres que les gusta mucho el sexo enloquecen con las mujeres de apariencia virginales y quieren saciar su sexo salvaje a como dé lugar.

– Ponte en cuatro en el piso.

Sin dejar que saliera la verga me puso en cuatro, subió todo mi vestido sobre mi espalda, puso sus dos piernas a ambos lados de mi cuerpo y desde atrás comenzó a meterlo más duro que nunca, me tomaba las dos colitas para aferrarse a mí y me cabalgó como si fuera una yegua, yo no paraba de gritar y de llorar, me hacía mucho daño.


– Que bien mamita, que culo, que culo, quiero partirte toda pero estamos en un ascensor y seguro ya están dando cuenta que algo pasa así que me va a tocar venirme ya mismo, pero si se pudiera te follo toda la tarde, sacó su verga y se puso de pie.

– Sácate las tetas perra. Para eso tenía que quitarme el vestido.- Tengo que quitarme todo el vestido para eso… – ¡Hazlo so puta hazlo que me voy a venir en tus tetas ya mismo!

Él se masturbaba mientras me veía sacarme el vestido, cuando lo hice soltó mi brasier de un manotazo, puso su verga entre mis tetas y se masturbó con ellas, me obligó a abrir la boca y recibir la punta de la verga cada que subía de entre mis tetas empezó a hacerlo más y más rápido hasta que me llenó la boca y los senos de semen. Me hizo limpiársela. Sabiendo que no tenía con que secar todo el semen de mi cuerpo el tipo me dijo.

– Ponte el vestido encima y te vas a sí perrita, es más sin brasier porque me lo quedo.
Entonces me tocó hacerlo y sentí como mi vestidito empezaba a mojarse con la esperma sobre mis senos y como me chorreaban mis piernas hacia abajo. El rostro me tocó limpiarlo con mis manos, él tomó mis colitas y con ellas limpió lo que se veía muy evidente.

– No queremos que otros tipos te vean en la calle con toda esta cantidad de polvo ¿no? no me gustaría que a nuestra nueva estrellita se la follen por ahí tipos que ni conocemos.

Se murió de la risa, me dio un beso con lengua enorme y se fue riéndose y prometiéndome que hablaría maravillas de mí al escoger a las actrices.

El ascensor bajó y fui directo a mi casa, me di un baño enorme, dormí hasta el otro día que no fui a trabajar pues estaba agotada, ya descansada pensaba en la locura que había hecho, todo llevada por el morbo de mi cabeza sexual, mis datos eran todos falsos lo que le di a Angélica así que no tenía problema por si la empresa productora me buscaba. Pero ahora mi pregunta era ¿quiero ser una actriz porno de verdad? acababa de demostrar que aguantaba la faena, eso había dicho el productor… lo pensaré un tiempo y tal vez pase algo más, ya veremos.

Autora: Juanita Wais

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