Cómo follar en Navidad

Sara y yo estábamos en plena sesión calenturienta por Webcam con un desconocido cuando de repente su cámara se movió accidentalmente y le vimos la cara.

LUIS: ¡pero si es Jose Manuel!

No pude evitar decirlo, y mi voz me delató de la misma forma que lo había hecho su rostro. Aquel hombre era mi tío Jose Manuel, hermano de mi madre.

JOSE MANUEL: ¿Luis? ¿Eres tú?… ¡coño… Sara!

Sara se tapó en seguida ocultando su preciosa ropa interior de encaje y Jose Manuel dejó caer una prenda de ropa sobre su pene erecto al que hace escasos segundos le estaba propiciando un lujurioso masaje a costa de la visión de mi novia.

Cerramos el programa de mensajería a través del cual nos habíamos visto por Webcam y mi chica y yo nos miramos nerviosos y consternados.

A los pocos minutos sonó mi teléfono. Era Jose Manuel. Indeciso lo cogí, y el me habló con voz tranquila quitándole hierro al asunto. Mi tío quiso hablar también con Sara, y le pasé el teléfono. Al principio ella asentía y respondía con monosílabos, pero al final una ancha sonrisa se dibujó en su cara acompañada de risitas dispersas.

LUIS: ¿qué te ha dicho cariño?

SARA: Nada, que me tranquilice. Que él está en la misma situación que nosotros y no dirá nada a nadie…

LUIS: ¿nada más?

SARA: bueno, también me ha dicho que se lo ha pasado muy bien durante el tiempo que éramos desconocidos.

LUIS: bueno, en eso tiene razón; nos lo estábamos pasando muy bien.

SARA: ya… pero me ha dicho que ¡está tan cachondo que se la va a cascar ahora!

Ambos nos reímos, y en reflejo de ese mismo sentimiento acabamos haciendo el amor.

* * *

No supimos nada de mi tío hasta la tradicional cena de Navidad. Como todos los años nos reuníamos unas 20 personas en la casa de un miembro de la familia.

Sara llevaba puesto un vestidito naranja, escotado y corto que me provocó nada más verla salir así de casa.

Nos sentamos al lado de la mal llamada “mesa de los niños” con mi primo Jorge a mi izquierda y otros primos en frente. El hueco que había a la derecha de mi novia fue ocupado para inquietud nuestra por mi tío Jose Manuel (divorciado, y vino solo).

Al ver a Sara silbó y emitió un animado “woooooow”. Le hizo dar la vuelta sobre sí misma para que todos la admiráramos y se hizo una foto con ella.

La cena empezó con las mismas rutinas de cada año, excepto por el conocimiento que flotaba en el aire entre mi tío, mi novia y yo. Jose Manuel no paraba de hablar con mi chica y ambos reían todo el rato. Intentaba prestar atención, pero un primo mío un tanto pesado no dejaba de darme la brasa con sus historias.

Más de una vez cacé  a mi tío echando una ojeada al escote de Sara. Su delgada figura no incluye unos grandes senos, más bien todo lo contrario, pero el sujetador push-up que llevaba los juntaba y realzaba dando la apariencia de que tenía unos buenos pechos.

En un momento dado Jose Manuel enseñó un vídeo de humor a Sara en su móvil, y ésta se inclinó para verlo mejor. Mi tío prestó más atención a la ampliación del escote que se había formado entre los pechos de Sara por su postura que al propio vídeo.

A mi juicio la noche fue totalmente normal hasta que nos fuimos. Mejor dicho, habría sido normal si Sara no me hubiera contado lo que no me enteré…

* * *

Soy Sara, y esto es lo que no se enteró mi novio.

Jose Manuel no paraba de hablarme y bromear. Parecía que le habían dado cuerda. De vez en cuando hablaba con otras personas, pero había algo en su mirada que me hacía pensar que él no tenía en mente otra cosa que la videoconferencia que habíamos tenido hacía ya días.

Su mirada lívida me escaneaba enterita. Todo habría quedado ahí si no hubiera sido porque de repente me puso la mano encima de la pierna. Al principio no le di importancia ya que pensaba que era mi chico (como estaba acostumbrada), pero en seguida me percaté que era la de Jose Manuel.

No hizo nada hasta que la algarabía típica de la fiesta subió de tono. Aprovechó el caos para acariciarme la pierna y colar su mano bajo la parte inferior de mi vestidito.

Le miré alarmada y él sonrió y siguió subiendo hasta llegar a mi tanguita.

Jose Manuel se levantó para ir al baño sin perder la oportunidad de rozarse al pasar detrás de mí. Estaba hablando tranquilamente con mi novio cuando recibí una notificación de Whatsapp. Me puse el móvil entre las piernas, y lo desbloqueé para comprobar quién era. El contacto era el tío de mi novio: me estaba enviando una foto de algo que ya había visto hacía tiempo pero a través del ordenador. Me descargué la foto de su polla erecta en el baño y bloqueé el móvil.

El hombre volvió, y tras sonreírme, se sentó y continuó hablando conmigo.

La cena siguió como si no pasara nada. En un momento determinado a Jose Manuel se le cayó un cubierto al suelo. Se agachó para recogerlo, y pude intuir como me observaba por debajo de la mesa. Se deleitó acariciando mis piernas como si sus manos fueran máquinas corta césped.

Me sobresalté y me excusé con que tenía que ir al baño.

Una vez en el baño me di cuenta que tenía el tanga manchado. Aquello me había puesto cachondilla.

Al salir del baño me encontré con con Jose Manuel y me puse nerviosa. Me dijo que iba al coche a por unas botellas de vino que se había olvidado. Miró rápidamente a ambos lados del pasillo, y al no ver a nadie, me agarró de la cadera, me apoyó contra una pared y empezó a masturbarme desde detrás a toda velocidad por encima del tanguita.

Un ruido le sobresaltó y se marchó hacia la puerta de salida sin decir nada. Una prima de mi novia se quedó hablando un rato conmigo, y no pude sino responderle con monosílabos.

Al volver a mi sitio, mi novio no estaba. Le pude ver viniendo de la cocina trayendo cosas.

Nos sentamos, y más tarde volvió Jose Manuel con sus botellas de vino. Me sonrió y la cena continuó sin sobresaltos.

* * *

Habíamos terminado de cenar, y una pareja amiga de Sara le había mandado mensajes para quedar y tomar algo.  Nos empezamos a despedir de la gente, y me dispuse a pedir un taxi.

JOSE MANUEL: No hombre. Ya os llevo yo, que total ya me iba a ir.

Miré a mi chica nervioso.

SARA: No querríamos molestarte.

JOSE MANUEL: no es molestia. De verdad.

Su sonrisa resplandeciente no podía ocultar nada bueno. Íbamos a negarnos cuando mi madre vino a despedirse y nos animó a que fuéramos con el tío Jose Manuel. Que así ella estaría más tranquila.

Ilusa…

Nos metimos en su coche, yo delante y nos pusimos en marcha.

Sara, sin tapujos, me contó en voz alta lo que mi tío había hecho durante la cena.

Le miré con las cejas levantadas y él sólo sonreía. Ajustó el espejo del coche para ver mejor a Sara.

JOSE MANUEL: chicos… desde que os vi por webcam no he podido dejar de pensar en vosotros. Si os conectasteis y pusisteis cachondo a un supuesto desconocido, estoy seguro que os van estas cosas y también os ponen.

LUIS: bueno tío… pero con conocidos es otra cosa…

JOSE MANUEL: ni que lo digas. ¿Cómo te sientes sabiendo que tu tío se la ha cascado viendo a tu chica?

LUIS: ehhh, ehhhhhh…

JOSE MANUEL: no en serio. ¿A que en el fondo te pone? ¿Y que haya estado metiendo mano a Sara en la cena?

SARA: eso me ha parecido muy mal. Podría haberte visto cualquiera. Imagínate la que se habría liado…

JOSE MANUEL: ¡aha! Así que si no nos hubiera visto nadie no hubiera pasado nada…

SARA: no he dicho eso…

JOSE MANUEL: ¿qué os parece si en lugar de llevaros a que os toméis unos cubatas con vuestros amigos, os llevo a mi apartamento y decidimos juntos qué sois capaces de hacer sin que haya nadie más?

LUIS: tío…. Yo….

JOSE MANUEL: mira Luis… huéleme la mano. ¿Huele a coño mojadito eh? Es de tu chica, para que veas lo que en el fondo piensa ella de todo esto.

De repente el coche se paró.

JOSE MANUEL: Hemos llegado a mi casa. Ahora es cuando tenéis que decidir.

Sara se bajó del coche y yo hice lo propio.

LUIS: ¿qué hacemos cariño, pedimos un taxi?

SARA: Luis… ahora no estoy para ir a tomar copas con nadie. Necesito que alguien me folle, ¡y ya!

LUIS: ¡qué dices!

SARA: pues eso. Tu tío tiene razón. Voy cachonda perdida.

Mi tío se acercó tras haber aparcado el coche. Sin decirnos nada se dirigió hasta el portal de su apartamento. Inseguros, le seguimos.

La finca era antigua y estaba bastante echa polvo. Nos metimos en el ascensor junto con un grupo de chicos que iban a una fiesta en otro piso. Estábamos bastante apretados, ya que la capacidad máxima del ascensor era para 6 personas, e íbamos 7. Miré a Sara y esta me indicó con la mirada y levantando una ceja que mirara para abajo. Mi chica estaba acariciando el paquete de mi tío por encima de la ropa. Le miré, y éste sonrió. El ascensor se detuvo y bajamos. Nos abrimos paso, y cuando llegamos al portal de mi tío, pude comprobar que éste iba empalmado.

Mientras él abría la puerta, mi novia se puso a besarme pegando su cuerpo contra el mío. Sus contoneos me demostraron lo cachonda que estaba…

* * *

Ya dentro de su casa, mi tío nos ofreció unas copas. Bebimos un poco y Jose Manuel llamó a mi chica. Ella se levantó y se acercó a donde estaba sentado en el sofá.

Cuando estuvo frente a él, éste puso sus manos sobre las piernas de ella y fue subiendo hasta llegar a su culito respingón. Se lo apretó mientras que le  besaba las ingles por encima de la ropa.

JOSE MANUEL: mmmm. Qué culito más perfecto.

Le bajó el tanguita y la inclinó sobre el sofá como si la fuera a azotar. Mi tío besó y chupó aquel trasero blanquecino con pasión. Sus manos apretaron aquel culito duro haciendo que sus nalgas de plegasen y desplegasen como si tuviera vida propia.

Su mano zigzagueó y le acarició los labios inferiores. Con pasión, le quitó vestidito.

Un bulto creció en mi entrepierna mientras contemplaba aquel espectáculo.

Mi tío abrió el sujetador de mi chica por los lados. Le apretó los pequeños pezones con la punta de los dedos para después succionarlos como si fuera un bebé. Sara emitía pequeños gemidos.

Sara le acariciaba el paquete por encima de la ropa. Por la velocidad de sus manos comprobé que ella estaba muy excitada.

Jose Manuel terminó de desnudarla y la sentó con las piernas abiertas en el sofá. Se arrodilló en el suelo y hundió su cabeza entre aquellas dos tersas y estilizadas piernas.

Sara le agarraba la cabeza y gemía con fuerza con la comida de coño que le estaban haciendo.

Aquello fue demasiado para mí. Estaba muy cachondo, así que me desnudé y me la casqué viendo el espectáculo. Mi tío levantó las piernas de Sara y se las puso sobre los hombros. Se bajó los pantalones y sin más miramientos colocó la punta de su polla erecta en el coño de Sara. Empujó lentamente, y cuando estuvo metida del todo inició un lento mete-saca para amoldarse. Aumentó el ritmo, y el culito de mi chica se elevaba mientras mi tío le destrozaba el coño.

Mi tío salió de ella y se sentó en el sofá. Sara lanzó hacia su polla y se la chupó con rapidez. Su cabeza subía y bajaba sobre el regazo de mi tío a muy buen ritmo.

JOSE MANUEL: así preciosa. Chúpamela y saborea tus propios fluidos.

Sara siguió chupando al tiempo que le acariciaba los huevos con una mano. Sus tetitas danzaban como ropa a secar mezida por el viento.

JOSE MANUEL: mmmmm. Uffff nena. Esto es demasiado. Para o me correré en tu boquita…

El hombre se levantó y se colocó detrás de Sara. Le agarró las nalgas y se la metió en el coño de un plumazo. Las tetitas de mi chica volaban en aquella postura a lo perrito mientras ella gritaba como una loca..

Me acerqué a la pareja, y mi chica empezó a chupármela como nunca. Estaba muy cachonda y mi tío se la estaba follando duro.

De vez en cuando ella paraba y apoyaba su cabeza en mi tripa mientras mi tío le reventaba el coñito. Ella me masturbaba y gemía con los ojos cerrados.

LUIS: tío, déjame, me toca.

JOSE MANUEL: espera un poco….

Mi tío aumentó la fuerza de sus embestidas. Con su corpulencia daba la impresión que fuera a partir el menudo cuerpo de mi novia por la mitad.

Tras sacársela de golpe para no correrse, me cedió el turno.

Me tumbé de lado en el sofá, y Sara se acomodó delante de mí.  La penetré, y pude metérsela entera de lo dilatada y húmeda que estaba. Ella se retorcía más cachonda que una perra. Follamos en esa postura mientras Sara se la comía a mi tío.

De fondo podía ver la tele encendida con las típicas galas de Navidad.

JOSE MANUEL: ven con el tiito Jose Manuel. Demuéstrame lo guarrilla que eres.

El hombre se puso de pies, y cogiendo a la chica por la cintura, la llevó contra la pared.

JOSE MANUEL: así me te habría follado esta noche… – le susurró.

Pegada a la pared, se la metió por detrás y la metió con fuerza. Sus embestidas eran discontinuas pero fuertes, provocando gemidos agónicos en ella.

JOSE MANUEL: ¿te gusta guarrilla?

SARA: mmmm, sí….

JOSE MANUEL: pues ahora fóllame tú…

Él se fue al sofá y se sentó. Sara se subió sobre el hombre y empezó a cabalgarle. Apoyaba sus manos sobre su pecho y su velocidad iba en aumento.

Jose Manuel le chupaba los pezones y jugueteaba con su lengua dándoles vueltas aquellas dos perlas.

JOSE MANUEL: para, para mujer, o me voy a correr.

SARA: mmmm. No… no… me voy a correr….

Mi chica estalló en un violento orgasmo. En el último momento mi tío gritó “¡joder!” se sacó la polla y tras dar un par de sacudidas con su mano sobre el culito de Sara, eyaculó en él grandes chorros de semen.

SARA: lo siento, no podía parar…

JOSE MANUEL: no pasa nada. Ahora como castigo tendrás que dejármela bien limpita….

Mi chica se bajó de su cabalgadura y empezó a chuparle los restos de semen de la polla.

JOSE MANUEL: muy bien…. Buena chica. Creo que tu novio está necesitado de mimos…

Cogí a mi novia, y tras colocarnos en el sofá, empecé a follármela a lo misionero. Estábamos muy calientes, y cuando ella empezó a gemir fuertemente anticipando un orgasmo, me corrí dentro de su coñito.

Mi tío nos dejó ducharnos y nos acompañó hasta donde nos esperaban los amigos de Sara con el coche, no sin despedirse de ella con un pico…

– FIN –

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