Mi ex compañera de colegio

Nuestros cuerpos comenzaron un ritmo intenso, sentía como su cuerpo me presionaba cada vez más y podría decir que sentí el momento en que ella terminó silenciosamente, para continuar hasta que explotó toda mi locura por ella entregado completamente, nuestros movimientos siguieron hasta que no tardó en dejar salir unos gemidos de placer que anunciaban su momento de placer.

Son increíbles las vueltas de la vida, después de muchos años de haber salido del colegio, mi generación de compañeros se reencontró, hace ya casi dos años, y en cada reunión han ido apareciendo distintas personas.Una de estas personas es la que motiva este relato, una de mis compañeras, a la que en la época del colegio prácticamente nunca le hablé, simplemente teníamos intereses distintos. Pero la verdad, parece que nuestros intereses actuales si tiene que ver, y después de una de la reuniones de curso, nos empezamos a hablar por chat, y estas conversaciones poco a nos fueron llevando a un punto, que ambos decíamos que no cruzaríamos.

Simplemente puedo decir que nuestras conversaciones estaban llenas de insinuaciones y provocaciones, que nos fueron llevando a sincerarnos y comenzamos a darnos cuenta que algo se despertó en nosotros y finalmente las conversaciones virtuales tuvieron su lado de real al encontrarnos en una de las reuniones con los compañeros, ahí las miradas y las sensaciones que teníamos, fueron preparando el camino a lo que vendría, esa noche lo único que quería era abrazarla y sentirla cerca mío, besarla, me habría perdido con ella esa noche, pero ninguno se atrevió a dar el paso, aunque estuvimos cerca.

A los pocos días, producto de todo lo que nos pasó esa noche, decidimos juntarnos a conversar de esta situación que no estaba bien, ya que ambos tenemos nuestras familias, así que elegimos un lugar tranquilo, pero que no significara nada más, por lo que nos citamos en mi oficina, un día que yo sabia no habría nadie y podríamos conversar tranquilos, cosa que en un principio hicimos, pero poco a poco nuestras miradas, nuestra respiración, fue dejando ver el deseo de estar juntos, nos fuimos acercando y nos dimos nuestro primer beso, fue increíble, nos abrazamos y fuimos aumentando la intensidad de los besos, tratando de no perder el control, los abrazos dieron paso a las caricias, lo que fue prendiendo un fuego en mí, y pude sentir que en ella también, dejándonos llevar completamente por la situación.

De unas sillas de oficina incómodas, nos pasamos un sillón, ella sobre mis piernas, comencé a recorrer su cuerpo con mis manos suavemente, quería descubrirla, primero acaricié sus muslos, su cintura, su espalda, la besaba con locura en su boca, en su cuello y sutilmente algunos besos en su pecho, a esa altura acariciaba su espalda y suavemente rozaba sus glúteos, a momentos me detenía a observarla, a descubrir y disfrutar esa mirada dulce que ella tiene, con sus preciosos ojos de un verde especial, también disfrutaba de su figura, un cuerpo que me enciende.

No nos dimos cuenta cuando estábamos en un sillón más grande de mi oficina, y nuestras ropas aún ejercían resistencia a dejarnos producto del cargo de conciencia de lo que estábamos haciendo, pero las caricias terminaron por derrumbarlas, y así pude ir descubriendo su cuerpo hermoso, sentir su pasión contra el mío, las caricias algo adolescentes se transformaron en besos apasionados, que recorrían su cuerpo y sus pechos, mis manos los acompañaban descubriendo los secretos y rincones húmedos de su cuerpo, nuestros cuerpos a esa altura ya se movían y comunicaban a la perfección, siguiendo un ritmo de movimientos que nos dejaron en el suelo, ella sobre mí con algunos restos de nuestras vestimentas.

A esa altura sentí que ya no pensábamos en nada más, dejándonos llevar por lo salvaje del momento, nos recorríamos con caricias el uno al otro, pude sentir que ya nada nos detendría por lo que comencé a pedirle que me dejara terminar lo que habíamos iniciado, ya que ella aún sentía que lo que hacíamos no estaba bien, aunque su ser le decía que se entregara a mí.

Finalmente me ubiqué en la entrada de su sexo, suavemente fui abriéndome paso y comencé a sentir algo increíble, no había avanzado mucho, pero lo que sentía era distinto a lo que conocía, la presión, la humedad, me estaba volviendo loco, ya no solo era su personalidad la que me encantaba, sino que su cuerpo me estaba embrujando, y en ese momento cuando ya se veía que nada nos detendría sonó el teléfono, un celular que con su melodía terminó todo aquel momento mágico, ya que ella sintió que no podía seguir y que era mejor dejar todo hasta ahí, algo así como salvada por la campana. No se imaginan lo que es terminar un momento tan mágico de esa manera. Nos abrazamos con ternura, creo que esos abrazos calmaron el animal que se había despertado en mi, disfruté de su fragilidad en mis brazos y me sentí invadido por su ternura.

Nuestras conversaciones siguieron las semanas siguientes, tratábamos de justificarnos y no sentir tanto cargo de conciencia por lo que habíamos hecho, pero nuestras conversaciones no cambiaban, seguíamos provocándonos, lo que finalmente nos llevó a nuestro segundo encuentro, esta vez yo sabía que no podríamos hacer nada, por que ella me dijo claramente que no quería que volviera a pasar y que necesitábamos aclarar esta situación, así que volvimos a juntarnos en mi oficina, por que no era otro el objetivo que conversar…

Se pueden imaginar que la escena se repitió, pero esta vez nos dejamos llevar y los celulares estaban silenciados, por lo que finalmente volvía a tenerla en mis brazos, pero esta vez nos entregamos el uno al otro, quedando desnudos en el suelo, ella sobre mi y esta vez sin pensar en nada más, sentiría esa magia, ese embrujo que siento al hundirme en su humedad, que me presiona dándome sensaciones increíbles, poco a poco estaba cada vez más dentro de ella, y cuando ya estuvimos completamente conectados, nuestros cuerpos comenzaron un ritmo intenso, lo que junto a los besos me hizo sentir una verdadera conexión con ella, sentía como su cuerpo me presionaba cada vez más y podría decir que sentí el momento en que ella terminó silenciosamente, para continuar hasta que explotó toda mi locura por ella entregado completamente, nuestros movimientos siguieron hasta que no tardó en dejar salir unos gemidos de placer que anunciaban su momento de placer.

Después de todo ese momento de magia, volvieron a nosotros los sentimientos de culpa, que tontera, nos sentamos tranquilamente y conversamos, en un regaloneo deliciosos durante un buen rato, no me van a creer que tonto fui al decirle como broma que si le gustaría una segunda, y ella riéndose me dijo que ¡SI!, pero como yo lo había dicho como broma, no fui capaz de darme cuenta que hablaba en serio y les menciono esto por que hubo una tercera vez, que espero no sea la última, en la que aproveché todas las oportunidades que me dio, cada vez más relajados con nuestros remordimiento, nos juntamos una noche, conversamos un rato, empezamos a besarnos, nos miramos con picardía, lo conversamos y nos dirigimos a un motel, por que ya sabíamos a lo que íbamos y lo que queríamos…

Comenzamos por reconocer el lugar y bromear un poco, seguramente de manera inconsciente con el fin de relajarnos, primera vez que yo estaba en un motel, y más aún con una mujer que no era la mía, pero eso no me importaba mucho, solo quería estar con ella, así que nos pusimos en la cama y comenzamos a besarnos, bromeábamos por el nervio de la situación, seguimos besándonos, acariciándonos, y lentamente nos fuimos desnudando, ella tiernamente se cubrió con las sabanas, por una vergüenza que ella tiene de mostrar su cuerpo y que no puedo entender, ya que tiene un cuerpo precioso.

Seguimos con nuestras caricias, la besaba, lamí sus dulces senos, pudiendo sentir como con cada beso era cada vez más mía y poco a poco se fue generando el ambiente, el calor y la humedad nos unieron, comenzamos a hacer el amor intensamente, la verdad es que lo que siento con ella es algo increíble, me siento en el cielo, como que nos conectamos físicamente y espiritualmente, al parece ella también, ya que en un minuto me dijo algo, que creo no voy a olvidar en mi vida, por la forma y la intención con que lo dijo “Me encanta como me llenas”, y creo que no se refería solo a lo corporal, porque yo también me sentí lleno de ella.

Y como mencioné antes, esta vez aproveché todas mis oportunidades, estuvimos haciendo el amor y unidos en un mundo privado durante unas horas, lamentablemente como la cenicienta, tenia que volver a su casa, pero la verdad es que aún sigo unido a ella, lo que ella me da, evita que la pueda olvidar o dejar, se ha transformado en algo así como una droga a la que me hice adicto.

Autor: Carlos

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