La hermana de mi mejor amigo

Me unté la verga con una crema, se lo emboqué y empecé a empujar, ella se quejaba y lloraba de dolor, lo que me excitó aún más y agarrándola por las caderas se lo empujé de un solo trancazo, comencé a bombearla y ella empezó a disfrutar la culeada que le estaba dando, este placer inmenso me provocó la tercera acabada, cuando se lo saqué noté cómo le salía mi leche de su estirado culo.

La historia que les voy a contar a continuación, ocurrió hace 9 meses.

Mi nombre es César, soy un muchacho de 21, estudio economía en mi país, mido 1.78, cabello y ojos negros, piel blanca bronceada porque me gusta ir mucho a la playa y de contextura gruesa.

Tengo un amigo al cual conozco desde que teníamos 6 años que entramos juntos al colegio, su nombre es Vicente, nos llevamos muy bien, a pesar que ya no estudiamos juntos ya que él estudia Ingeniería en otra universidad, siempre salimos a rumbear juntos y hemos seguido en contacto, nos vamos de vacaciones a los mismos sitios y su familia me trata como a un hijo al igual que la mía a él.

A mediados del año pasado, el papá de Vicente, alquiló un cuartico que está en la planta baja de su edificio, él cual acomodó con una mesa grande redonda, una computadora estupenda, un pizarrón, un televisor, un equipo de música, una neverita, una máquina para hacer café y aire acondicionado, para tenerlo como salón de estudio a sus hijos. Pero Vicente y yo lo usamos aparte para nuestro sitio de encuentro, siempre nos reunimos a tomar, jugar póker, dominó o simplemente hablar sin que nadie nos moleste o molestar a nadie. Ya que Vicente estudiaba ingeniería de computación, tenía una de las computadoras más completas que yo haya visto ya que como le gustaban tanto la tenía con todo lo nuevo y le había puesto el sistema de banda ancha para poder navegar todo el tiempo que quisiera por Internet.

Un día en el que llamé a Vicente al celular para ir a su casa para quemar unos discos en su computadora, me dijo que estaba estudiando en casa de su novia, que fuera y le tocara a Andrea (su hermana) para que le abriera el localcito ya que terminaría de estudiar a la madrugada y así lo hice.

Fui a su edificio que queda 3 más que el mío y le toqué el timbre a Andre, ella bajó a abrirme el local y se quedó hablando un rato conmigo, como lo hacíamos siempre ya que éramos muy buenos amigos y me contaba muchas cosas que le daba pena hablar con su hermano, de los chicos que le gustaban, estudios y cualquier problema que tuviera. Hablamos como una hora y me dijo que iba a subir a bañarse y cambiarse la ropa y bajaba para que le explicara algo de matemática que no entendía.

Andrea es catirita, con una cara linda y angelical, de estatura baja, delgada, con unas tetas espectaculares, no muy grandes pero bien paradas y redonditas y unas caderas y nalgas que hacen voltear a cualquiera.

A los 45 minutos, bajó con su bulto lleno de cuadernos y vestía un bóxer de Vicente enrollado en la cintura ya que le quedaban grandes y una franelita que le dejaba afuera media barriga, se veía bellísima. Estuve explicándole como dos horas unos ejercicios, en lo que me detuvo para hacerse un café con leche porque le estaba dando sueño tantos números. Cuando terminó de hacerlo en lo que venía retrocediendo, tropezó con su bulto que estaba tirado en el piso, el cual le hizo perder el equilibrio y derramarse medio café con leche hirviendo en la franela, lo que me hizo soltar una carcajada que casi me orino encima, salió corriendo al baño gritando que se quemaba y diciéndome que me callara y no me riera de ella, desde el baño, se oía cómo me insultaba y me gritó que le diera mi franela porque la de ella la tuvo que mojar para que no se manchara y mientras le terminaba de explicar esperar a que se secara y así lo hice.

Al salir ella del baño, volví a reírme al ver que mi franelilla le quedaba como una bata de dormir y ella se molestó conmigo y me dijo que todo había sido mi culpa, pero después me dio un abrazo y sonrió conmigo, luego se sentó otra vez y le seguí explicando en la pizarra, pero cuando fui a corregir un ejercicio que había hecho en su cuaderno y por la forma flexionada hacia delante que estaba sentada escribiendo pude ver por dentro de mi holgada franelilla sin manga algo que me dejó atónito, estaba sin sostén y se le veían sus bellas y blancas teticas. Me quedé mudo y petrificado viendo ese espectáculo, ella me hablaba y yo no respondía, hasta que volví en mí y le dije que lo estaba resolviendo en la mente para salirme de ese embarazoso momento.

A partir de ese momento, dejé de ver a Andre como la hermanita que creía tener en ella y la empecé a ver como una mujer cualquiera. Dejé de explicarle en la pizarra y todo se lo explicaba en su cuaderno para que en cualquier descuido de ella poder ver ese par de senos que tenían unos pezoncitos abultados y rosaditos que me estaban volviendo loco.

Cuando terminé de explicarle, ella me dijo que pusiera el disco que había quemado para ver qué tal, al oír que era de merengue, me dijo que tenía muchas ganas de bailar, que tenía 3 semanas que no salía por quedarse estudiando para los exámenes, yo no perdí la oportunidad para sacarla a bailar y sentir su cuerpo apretado contra el mío, comenzamos a bailar y dejaba de apretujarla, después de varias canciones comencé a sudar y como estaba sin franela, mi sudor se pegaba a la de ella y al ser de color blanco se transparentaban un poco sus rozados pezones, en una de esa que nos pusimos a inventar nuevos pasos, por lo complicados de las vueltas, el tirante de la franelilla se le bajó del hombro, dejando expuesta una de sus tetas, al yo ver eso me hice el que no vio nada y ella se lo subió rápidamente a la vez que sus mejillas se sonrojaban de la vergüenza, pero seguimos bailando, pasado un rato, volvió a ocurrir lo mismo pero esta vez ella no se percató y estuvo un buen rato con su teta al aire hasta que no aguanté la risa y le dije en son de broma que no me sedujera, ella se miró y me dio un golpe en el brazo mientras se arreglaba diciéndome que no sea tonto, que no le importaba ya que yo era de confianza.

Dejamos de bailar por el cansancio, cuando me senté para descansar, ella se me sentó sobre mis piernas y me dio un abrazo de agradecimiento por el buen rato que le había hecho pasar, mientras estaba sentada en mis piernas, me preguntó si me podía hacer una pregunta personal, a lo que respondí que cualquiera que quisiera, me da pena decía, mientras que yo le respondía que dónde estaba la confianza. Respiró profundamente y me dijo: ¿te pusiste así de duro por ver mi seno?, yo no encontraba dónde meterme, estaba rojo como un tomate al saber que mi erección por ella había quedado al descubierto, le dije, me da mucha pena hacia ti pero sí, no sólo el hecho de verte sino también de sentirte entre mis brazos y ahora sobre mis piernas, ella reaccionó parándose rápidamente y se echó a reír, le pregunté porque se reía, si acaso ningún amigo suyo había reaccionado de esa manera con ella, me respondió diciéndome que no, ya que nunca había tenido un novio y que ni siquiera se había dado un beso en la boca con algún muchacho, le dije que si sus amigos eran ciegos, que si no veían no sólo su belleza y sus buenos sentimientos.

Andre me dijo, sí muchos habían intentado hacerse su novio pero ella los rechazaba porque le gustaba otro muchacho, yo le dije aja, no me habías contado nada, me respondió para qué, como es mayor que yo que se va a estar fijando en alguien menor, debe de estar pendiente de chicas de su edad, y se lo has dicho dije, me dijo sí, se lo acabo de decir pero como que no se da cuenta.

Me quedé alucinado, no podía creer que me lo estuviera confesando, me paré le agarré la mano y le dije, no es que no me diera cuenta, es que yo te sentía como una hermanita y no te miraba como la mujer hermosa en que te has convertido, pero ya todo ha cambiado la paré y envolviéndola en mis brazos le di un tierno beso en la boca al que no se negó, me derretí al sentir sus labios que al principio me daban un beso con miedo por ser el primero en su vida pero que después fueron agarrando la maestría de un buen beso, nuestras lenguas se entrelazaban en ese infinito beso, yo mientras iba recorriendo toda su espalda con mis manos inspeccionando su cuerpo a la vez que ella hacía lo mismo en mi.

Al separarnos, nos quedamos tomados de manos viéndonos por un instante hasta que me dijo, no sabes cuánto había esperado este momento y ahora que llegó no voy a desperdiciar ni un minuto, vamos a subir que mis padres se fueron el fin de semana a la playa con unos amigos y mi hermano me dijo que llegaba de madrugada y quiero que me hagas tuya, me he guardado virgen para ti y no lo voy a desaprovechar, yo le dije que si no era muy rápido, que esperáramos un tiempo y ella me dijo que ella sabía que su unión iba a ser para siempre y me dio otro beso.

Le dije que se cambiara y me diera mi franela para poder ir a la farmacia a comprar unos preservativos, ella me dijo que no perdiera tiempo, que se le había ido la menstruación el día anterior, al saber eso, subimos corriendo a su apartamento y apenas entramos la cargué y la llevé a su cuarto, la acosté en la cama y la besé locamente, luego pasé al cuello y me detuve para quitarle la franela y poder apreciar por completo su par de tetas que un instante pasaron a ser mías, se las acariciaba y chupaba, logrando que sus pezones se pararan para así morderlos y jugar con ellos en mi boca, me quité toda mi ropa para dedicarme por completo a ella, luego le restregaba mi ya erecto miembro por encima de sus bóxer para calentarla y mientras bajaba besando y lamiendo de sus pechos a su ombligo, le bajé los bóxer para dejar al descubierto su preciado y virgen conejito, el cual tenía una fina y delicada capa de vellos que apenas le cubrían.

Al ver este regalo que me estaba dando, me olvidé de todo lo demás por un momento y me concentré en darle su primera y magistral chupada, comencé lamiéndolo por encima mientras se retorcía de placer, luego con mucho cuidado le separé sus labios vaginales para darle entrada a mi lengua que no tardó en encontrar a su clítoris, él cual al sentirme le dejó escapar un quejido de excitación, le chupaba con esmero hasta que sentí la necesidad de meterle un dedo en su rajita y comenzar con el mete y saca, cuando le metí el segundo, no tardó mucho para hacerme saber que le había llegado su primer orgasmo llenando mi boca y dedos de sus líquidos vaginales, acompañados de grandes gritos de placer.

Cuando le pasó un poco esa agradable sensación, me ordenó que me acostara y con sus delicadas manos comenzó a recorrer todo mi tieso pedazo de carne, hasta que de un bocado y sin pensarlo se lo metió todo en la boca para hacerme una estupenda mamada que terminó con mis cálidos chorros de leche llenándole su boquita, mientras me limpiaba bien mi flácida verga, le comencé a meter nuevamente los dedos dentro de su rajita, lo que me provocó una nueva erección, ya estaba a mil cuando la acomodé boca arriba con la piernas abiertas a los lados de mi cadera ya que me encontraba situado frente a ella cuando la noté temblar, mientras se la restregaba por encima de su entrada para calentarla aún más, la calmaba susurrándole al oído lo mucho que la amaba y que lo iba a hacer con mucho cuidado que confiara en mí y se dejara llevar.

Cuando ya se había calmado un poco, puse la punta en la entrada de su lubricado conejito y empecé a empujar suavemente, mientras que de ella se oían murmullos de dolor, la tenía muy pequeña, al sentir que entró la cabeza de mi grueso y duro miembro, lo dejé que su estrecha cuevita se fuera acostumbrando mientras que la besaba por el cuello y pecho, luego empujé otro poco, hasta que me encontré con una pared, era su himen que me indicaba su virginidad, lo dejé acostumbrar a tan estrecho lugar y después de unos segundos y ante súplicas de que lo sacara por el inmenso dolor que sentía, de un empujón, se lo terminé de meter, rompiéndole lo que le separaba de ser una niña a ser una mujer, mi mujer, y soltó un llanto de dolor y placer mientras que le salían unas lágrimas, me enterraba sus uñas en mi espalda.

El placer que sentía era inmenso, ya que nunca había desvirgado a nadie y al empezar con el suave mete y saca los quejidos de dolor se fueron convirtiendo en gemidos de placer, como ya no le dolía aumenté la velocidad de mis embestidas, cuando después de un rato de pasiones sentí llegar su delicioso orgasmo lo que provocó el mío provocando la acabada más grande y sensacional de mi vida, quedamos abrazados exhaustos de la actividad, cuando recobramos el aliento y después de un largo beso, que fue interrumpido por la llamada de Vicente, que llamaba para ver cómo estaba su hermanita y decirle que se iba a quedar a dormir en casa de su novia.

Al darme tan buena noticia, llamé a mi casa para decir que me iba a quedar a dormir en casa de Vicente, para poder pasar toda la noche con mi querida Andre. Mientras hablaba por teléfono, ella me besaba por todo el cuerpo provocando una nueva erección, al colgar la acomodé en cuatro patas y se lo metí en forma de perrito mientras le acariciaba sus bamboleantes tetas, estando en esa posición, ella me dice asustada que había sangre en su cama, a lo que respondí que no se preocupara que era normal sangrar cuando se desvirgaba, como ya llevaba dos acabadas mi eyaculaciones se extendían más…

Después de esa posición pasamos a yo acostado boca arriba y ella montada como caballo sobre mí, esa le encantaba ya que se movía a sus antojos clavándose hasta el final mi erecto pene, después al ver que no acababa, decidí poner una almohada y acostarla boca abajo sobre ella para volver a insertarla, pero esta vez me ensalivé el dedo y comencé a jugar con su culito, ella protestó y se negaba, decía que si le había dolido cuando la desvirgué, le iba a partir el culo en dos ya que era más estrecho, después de escuchar mis súplicas, y de decirle que nunca lo había metido por el culo de nadie, me dejó hacerlo, comencé a meterle un dedo, luego dos y cuando ya estaba relajada me unté la verga con una crema que encontré en su mesa de noche y se lo emboqué y empecé a empujar, ella se quejaba y lloraba de dolor, lo que me excitó aún más y agarrándola fuertemente por las caderas se lo empujé de un solo trancazo cuando me pasó el dolor por tenerlo tan apretado comencé a bombearla y ella empezó a disfrutar la culeada que le estaba dando, este placer inmenso me provocó la tercera acabada, cuando se lo saqué noté cómo le salía mi leche de su estirado culo.

Nos metimos a bañar y mientras lo hacíamos, le dije que se afeitara toda su raja, que me gustaba sin un pelito, ella accedió con la condición de que yo también me afeitara mi verga. Esta sensación de sentir sus manos tocándome y yo a ella nos excitó lo que nos llevó a echar otro polvo en la ducha pero esta vez se lo di con ella cargada alrededor de mi cintura, cuando salimos que nos acostamos mientras nos abrazábamos y besábamos, nos quedamos dormidos hasta la mañana siguiente y apenas nos despertamos, hicimos un sensacional 69 para probar la sensación de nuestros sexos completamente depilados, apenas al terminar, sentimos que llegó Vicente, al que le dimos la sorpresa de salir agarrados de manos del cuarto y decirle de nuestra unión.

Pasó como una semana para que lo terminara de aceptar, lo cual estrechó más la relación entre él, su hermana y yo, sus padres también lo aceptaron sin ningún problema y para mi sorpresa, ya me dejan quedarme a dormir con ella.

Ya llevamos 9 meses de novios y nos va de lo mejor, nunca había tenido una relación tan pura y sincera, es de lo mejor y como ella me dijo esto es para toda la vida, ya le pedí su mano a sus padres para casarnos.

Ya no falta mucho y espero ansiosamente el día en que sea mi esposa, como los dos tenemos una buena posición social, ya me falta un año y medio para graduarme y trabajo hace tiempo, ya nos compraron un apartamento en la misma cuadra que el de nuestros padres para que vivamos ahí solos los dos y poder disfrutar de nuestra bella relación.

Autor: César

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Casa de playa o casa de sexo

Me la enterró en mis entrañas, yo estaba en el cielo, sentía su verga caliente como entraba y salía de mi culito, era algo muy rico y delicioso. Los dos comenzamos a gemir bien fuerte, él me chupaba el cuello, me lo mordía y me seguía masturbando genial, no aguanté más y nos vinimos los dos al mismo tiempo.

Hola, mi nombre es Luis, tengo 20 años. Soy de piel bronceada ojos café oscuro pelo castaño y rizo no soy gordo, pero tampoco flaco y normal (delgado, pero un poco ancho y músculos sin definir).

La historia que voy a contarles pasó hace prácticamente dos meses. Cuando estaba planificando mis vacaciones de verano.

Durante mucho tiempo he tenido un súper amigo que estudia en la universidad cuyo nombre le pondremos Cesar.

Él es un chico de 20 años súper sexy,  de ojos café casi miel ojos rasgados (o sea achinado) pero no mucho con una mirada penetrante…

Su color de piel es muy parecido al mío, musculoso pero no en exceso (es decir está bien formado) de espalda ancha sin vellos en el cuerpo y con una pequeña trenza que termina en la parte de atrás donde termina su pelo.

Él siempre se llevó brutal conmigo desde que nos conocimos, pero yo nunca me imaginé en tener una amistad con él fuera de la uní.

Un día me dice, ¿Que vas a hacer en el verano? yo le digo, Estoy planificando pero no tengo nada concreto.

Él me pregunta: ¿Porque no nos vamos unos días para mi casa de playa? a lo que yo contesté ok.

Llega el día de irnos y fuimos por el camino relajando y bromeando hasta que llegamos.

Cuando lo hicimos él me dijo me voy a dar una ducha yo le dije ok, ¿ y cuál es mi dormitorio? a lo que él me respondió el mío por que el otro cuarto es el de mis padres y ni siquiera a mi me dejan dormir ahí y yo dije ok pues me voy a recostar ok.

Después de eso yo me recosté en la cama y cuando sale del baño lo hace completamente desnudo y dice,  Ay perdón, pero es que se me olvidó la toalla y la ropa, además en estos días vas a tener que acostumbrarte a verme así porque así duermo.

Yo al verlo así me excité, pero no quería que él se diera cuenta así que me recosté de lado y le dije está bien y me hice como si   fuera a dormir. Acto seguido él se acuesta detrás de mí y se duerme…

Como a las 2 horas yo me despierto porque siento algo duro pegado a mis nalgas, cuando me volteo veo a mi amigo que estaba excitado viéndome las nalgas a través de mi ropa interior y le pregunto, ¿que haces? y él me responde, admirándote.

Al instante de decirme eso me jala y me pega su pene en mis nalgas y me pone una mano en mi pene y me pregunta, ¿Cómo se siente?

Yo un poco asustado le digo ¿Qué? Mientras él me sobaba el pene que ya estaba duro.

Rápidamente él me baja los pantalones y los calzoncillos y me dice, siempre desee esto.

Y me mete su verga de un empujón mientras me jala mi pija de una y me pregunta: ¿Te gusta? y yo sí, y empieza a meter y a sacar cada vez más duro y rápido y a jalármela al mismo compás.

Me la enterró en mis entrañas, yo estaba en el cielo, sentía su verga caliente como entraba y salía de mi culito, era algo muy rico y delicioso.

Los dos comenzamos a gemir bien fuerte, él me chupaba el cuello, me lo mordía y me seguía masturbando genial, no aguanté más y nos vinimos los dos al mismo tiempo.

Cuando termina me dice, Te toca a lo cual se voltea y me pide, Métemelo y yo lo hice, tenía un culito hermoso, redondito, blanquito, se la introduje lentamente, él pegó un alarido y me detuve tan solo unos instantes, y sin palabras se la clavé en el fondo del culo caliente…

Le chupaba las orejas y se le comencé a jalar su herramienta, era un gran placer el sentir, por un lado mi verga bien enfundada en ese culito apetitoso, y por otro tener en mis manos su verga palpitando… hasta que me vine en sus entrañas y él eyaculó sobre mi mano.

Luego hicimos un 69 y nos metimos a bañar y mientras nos bañábamos nos la jalamos mutuamente luego nos quedamos dormidos hasta el otro día el cual fue aun mejor…

Pero eso se los contaré en otra historia si es que esta en realidad les gustó y sí lo veo publicaré la otra.

Autor: Sexypast

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El que reza y peca

La penetración y mis caricias en su clítoris la llevaron a su segundo orgasmo. La sentía correrse pero no gritaba. Se quejaba, su cuerpo se crispaba por el placer. Mientras se corría aceleré mi penetración, sacaba mi polla y la clavaba con un poco más de fuerza. Ella seguía en su viaje por el placer. Sus quejidos y movimiento del cuerpo me señalaban que navegaba por caminos muy placenteros.

1. El encuentro

¡Cesar, Cesar, Cesar! Los llamados eran insistentes, giré y me encontré con ella, caminaba presurosa hacia mí, sonreía, su sonrisa demostraba que le alegraba verme.  Era un antigua vecina con sus más de 35 años, mi vecina fea con la que había tenido una serie de experiencias sexuales que quedaron consignadas en algunos relatos publicados en esta página….

– Ingrato, eres el más ingrato de todos los ingratos. Te cambiaste de apartamento y te olvidaste de mi, ni una llamada, ni una visita, nada de nada. Y eso que te fue bien conmigo y que decir de mi amiga… no te puedes quejar…  Así son todos los hombres…

No sabía que responder… sólo atiné a decirle que  era el trabajo y mis viajes constantes dentro y fuera del país lo que nos había alejado…

-No eso no es excusa, con una llamada todo había quedado solucionado…  no estuviste fuera del país todo el tiempo… Así son todos los hombres, se comen lo que quieren  y adiós… y una de pendeja esperando más… si eres un ingrato…

-¿Que haces aquí en este centro comercial? (Palmeto plaza), con mi pregunta quería cambiar de tema.

-Estoy de compras y atendiendo a mis sobrinos que están de visita por la Semana Santa, vine con mi hermana, no demoran en llamarme para que los acompañe… -Si te llaman le dices que te encontraste con un amigo que te pidió el favor de acompañarlo a Cosmocentro (otro centro comercial ubicado a cuatro  o cinco plazas de Palmeto) y que no demoras así conversamos y aclaramos tu reclamo. -Bueno, pero no podemos demorarnos, solo conversamos y nos vemos esta semana. Me tienes muy desatendida…

No pude más que sonreír con su última palabra, años sin verla y mi vecina iba al grano. Nunca pensé que la disculpa de ir a otro centro comercial fuera aceptada, ahora estaba en problemas, pero estaba solo, tenía tiempo y el recuerdo de las experiencias pasadas despertó mi calentura… Vamos al parqueadero por el carro… Llegamos al carro, le abrí la puerta. Cuando iba a ingresar en el auto, la tomé del talle y la besé, le restregué el pene por su sexo. Ella respondió mi beso con ardor y movió la cadera alrededor de mi pene.

– Cálmate bebe, no enciendas fuegos que nos vas apagar…

Me monté en el auto… mi pene ardía, mientras encendía el auto, como siempre hago en estos casos,  se lo mostré… Ella lo tomó en su mano…

– Bebe compórtate como un adulto… ahora no podemos jugar…

2. Idea de último momento…

Salimos del parqueadero… Dirigí el auto hacia la autopista, mi vecina preguntó:

– ¿Hacia donde vas?… Por aquí no llegamos a Cosmocentro, es por la cincuenta… – No preguntes, he cambiado de idea…

Llegué a la avenida Guadalupe, giré a la izquierda y tomé el carril de retorno de la autopista por debajo del puente elevado, un minuto después entraba a uno de los aparthotel de la zona. Mi vecina estaba estupefacta. Solo balbuceaba que no lo podía creer. Me decía que estaba loco. Después de los trámites de rigor, no dieron una de las habitaciones cuya ventana daba sobre al autopista. El recorrido de la recepción a la habitación fue una eternidad, al fin entramos, mi vecina no reaccionaba. Sólo me inculpaba de los sucedido.

– Cesar, sinvergüenza, estás loco, ¿cómo traes aquí?, me engañas y ahora quieres comerme, alguien nos pude ver en la entrada. Que locura, y de boba acepto, no me rehúso, no grito y no te hago escándalo…

Se acercó a la ventana y semi cerró las cortinas… Me acerqué por su espalda…la abracé… le pegué el pene a su trasero… mis manos acariciaron sus pechos… Se estremeció…giró su rostro y me besó… Nos besamos, con fuerza y con pasión…

Seguí moviendo mi pene contra su trasero, ella contoneaba su cuerpo contra mi masculinidad… Bajé mi mano por su talle… la introduje por debajo de su vestido. Ella se recostó más sobre mi sexo. Mi mano no fue obstaculizada y pronto estaba en su entrepierna. Sentí su sexo por debajo del tanga. Su húmeda vagina empezaba a ser palpable…mis dedos se concentran en el clítoris… ella se estremece, gime quedamente, presiona con sus nalga mi pene…

– Así, así, caliéntame suave, tocaré suave… mi conchita empieza a hervir para ti…

Con suavidad le quito su tanga… ella se deja llevar por el movimiento de mis manos. Los reclamos han sido olvidados, ahora quería sentir. Mis manos juguetearon con su vagina, estaba húmeda, mis dedos dibujaron los pétalos de su labios, uno de ellos acarició su clítoris, otro desapareció en sus entrañas, arrecié el movimiento y su primer orgasmo llenó de sonidos la habitación.

– Quiero tu polla, penétrame, ¡dame verga ya!…No me hagas sufrir más…

Como pude me despojé de mi bermuda y del interior. Mi ariete quedó al aire. Ella lo tomó en su mano… jugó con los líquidos seminales…

– ¡Que grueso!… El que me estoy comiendo ahora es muy delgado… a mi me gustan las pollas gruesas, que me hagan sentir que me parten en dos. Vamos métemelo. ¡Dame polla!.

Se inclinó hacia adelante… pude ver su vagina jugosa, apenas si recordaba como era, la penetré con lentitud… mi pene se abrió espacio sin obstáculo alguno. Sus manos se posaron sobre el vidrio de la ventana, desde nuestra posición podíamos ver el paso de los carros en la autopista…

– Si, mételo suave, hazme gozar con la entrada de esa polla, métela suave, deja que la sienta entrando en mi partiéndome en dos…

La tenía agarrada por las cadera, ella seguía con sus manos en la ventana, de esta forma podía dirigir la penetración, ella se dejaba llevar. Tenía un excelente punto de apoyo. Si me quedaba quieto desplazaba su cuerpo hacia atrás para que mi pene le entrara hasta el fondo. Deslicé una de mis manos a su entrepierna, percibí sus vellos púbicos, estaba rasurada. Toqué mi verga que entraba y salía de su sexo, le acaricié su conchita, su clítoris estaba inflamado por el placer que estaba recibiendo…

– Ohh, ¡Que buena verga estoy recibiendo! No pares Cesitar, métela, sácala, métela, sácala, adentro, afuera, adentro, afuera…

La penetración y mis caricias en su clítoris pronto la llevaron a su segundo orgasmo. Fue explosivo, pero semi silencioso. La sentía correrse pero no gritaba. Se quejaba y su cuerpo se crispaba por el placer. Mientras se corría aceleré mi penetración, no mucho pero la aceleré, sacaba mi polla y la clavaba con un poco más de fuerza…

Ella seguía en su viaje por el placer. Sus quejidos y movimiento del cuerpo me señalaban que navegaba por caminos muy placenteros… El timbre del celular nos regresó a otra realidad…

– Si, ya voy, ya estamos terminando, ya voy, me esperan en Cress, allí les invito a un helado…

Mientras respondía la llamada la tomé por la cintura y seguí dándole verga, sólo le metía la cabeza de mi polla y la sacaba, de nuevo adentro y de nuevo afuera, inicié un mete saca, quería correrme, darle mi leche caliente…

Lanzó el celular sobre la cama y se apoyó de nuevo en la ventana, los carros seguían pasando por la avenida mientras la cabeza de mi polla entraba y salía de su concha. Buscaba frotar el grande de mi verga con la entrada de su coño para gozar y apurar el orgasmo…

– ¡Métela toda, métela toda. ¡Vamos métela!…

No titubeé y se la dejé ir hasta el fondo para sacarla y regresar al mete y saca de la cabeza…

– ¡Que la metas toda! toda, húndemela hasta tus huevos… métela papito, métela…

Nuevamente se la hundí y combiné penetraciones profundas con mete y sacas rápidos y cortos… su concha estaba muy húmeda. La verga se deslizaba con facilidad… con mucha facilidad…

Entraba y salía, entraba y salía… Mi polla se inflamó y mi leche salió a borbotones… me dejé caer en la cama… Ella fue al baño…

Diez minutos después estábamos en Palmeto. Nos despedimos, la vi perderse en la multitud, buscaba a sus sobrinos en Cress, antes de irse me dijo sonriendo:

– Me llamas, tengo algo especial para ti, ¿Acaso no te quedó gustando mi culito?…

Autor: Pichincha63

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Inicio a exhibirme en un solárium

Cada vez que pasaba cerca de ella, ella se extendía la crema por sus tetas pero sin mirarme para que yo pudiera verla tranquilamente, una de las veces que pasé se tumbó boca arriba y subía una pierna para darse crema y abría las piernas bastante  y el tanga lo tenía metido por toda la raja del coño y se podía ver sus labios.

Hola soy un chaval de 20 años y me gusta exhibirme en un solárium de una piscina de mi ciudad,  la piscina es cubierta pero arriba hay un solárium donde subimos poca gente y casi todos con ganas de que nos puedan ver parte del cuerpo que no se suele enseñar.

En mi caso suelo ponerme boca abajo y me bajo el traje de baño dejando el culo a la vista de todas las tías que suben allí, las hay que miran y pasan pero también las hay que parece ser que les gusta imaginar que  mi polla está fuera del traje de baño y se ponen a una distancia prudente pero que si me levanto un poco pueden verme todo el rabo.

Yo las veo por debajo de mi brazo, que lo dejo un poco ahuecado y puedo ver si miran hacia mí y si es así pues empieza mi imaginación  y mi polla se empieza a poner un poco morcillona.

En  un caso una tía de unos 40 años se paseaba por el solárium y cada vez que pasaba junto a mí miraba a ver si se me veía algo…

Al percatarme de ello pues levantaba un poquito el culo como si me molestara el traje de baño y mi polla quedaba a su vista, esto unos cuantos días,  ella solía llevar las dos parte de su bikini pero solía meterse la parte de abajo por la raja de culo como un tanga…

Tenía buenas nalgas, hasta que un día que estábamos solos decidió quitarse la parte de arriba para enseñarme sus tetas (que ricas) pero eso no fue todo, miró hacia la puerta por donde entramos los bañistas y al ver que no venía nadie sacó de su bolsa un tanga  y se quitó la braga enseñándome todo el coñito…

Tenía pocos pelos muy bien afeitados  ella se recreó en guardarla en la bolsa pero siempre mirándome a ver si yo la miraba, ella sabía que yo la veía por debajo del brazo,  mi polla se puso como una piedra, se puso el tanga y se empezó a dar crema…

Yo decidí ponerme de pie pero tranquilamente con mi polla al aire, ella miraba disimuladamente pero creo que le gustó, me coloqué el traje de baño lo justo para tapar la polla, se me veían  todos  los  pelos y me puse a pasear por el solárium…

Cada vez que pasaba cerca de ella, ella se extendía la crema por sus tetas pero sin mirarme para que yo pudiera verla tranquilamente, una de las veces que pasé se tumbó boca arriba y subía una pierna para darse crema y abría las piernas bastante  y el tanga lo tenía metido por toda la raja del coño y se podía ver sus labios.

Así estuve un rato pasando junto a ella, cuando acabó de darse crema se puso a tomar el sol esperando que yo le  enseñara algo y así fue, me senté a una distancia prudente para que ella se sintiera cómoda, mi espalda apoyada en la pared y las piernas estiradas decidí bajarme el traje de baño casi hasta las rodillas.

Mi polla estaba bastante gorda y me ponía saber que ella estaba mirando  disimuladamente, me puse bronceador para que no se me queme pero a la vez me estaba haciendo una paja, como vi que a ella no la importaba decidí acabarme dicha paja y que ella viera como me corría allí mismo.

Fue una paja riquísima ella se tocaba de vez en cuando pero creo que se corto de masturbarse allí por si llegaba alguien esto fue el inicio de un verano redondo ya os contaré muchas más experiencias vividas en ese solárium

Autor: César

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Desfloración doble

Ella gemía tímidamente al principio casi ni hacía ruido, no lo podía creer me estaba cogiendo a mi prima, y con el bono de que era virgen, se lo seguía metiendo y le daba besos apasionados y seguía con el vaivén hasta que sentí que me aprisionaba, creo que tenía un orgasmo, me sentí orgulloso de mi mismo, unos 10 minutos después me vine dentro del condón.

Hola, me llamo César y soy de México, DF, tengo 23 años y la verdad no estoy tan bueno como algunos dicen estar, eso si, mis primas dicen que tengo buena pompa en fin, esta es la historia de como desvirgué a mi prima por los dos lados en un mismo día.

En junio pasado llegaron dos primas del estado de Morelos, Raquel y Laura, ellas son delgadas la primera de 19 años y la otra de 18, tez clara y cabello rubio con mechas, chaparritas de 1.50 a 1.55 cm, pero eso si con buena nalga las dos, se veían muy tranquilas, aún no sabían lo que les esperaba.

El día que llegaron no les tomé tanta importancia, de hecho solo les dije hola y me subí a mi cuarto y así siguieron pasando los días y poco a poco nos fuimos conociendo y a elevar poco a poco la temperatura de las conversaciones, en fin pasó como 4 meses y nada aunque cada vez que veía a mis primas me daban ganas de quitarles la ropa y chuparle la chichi y masajear sus nalgas, en fin Raquel consiguió trabajo de asistenta y se quedaba casi toda la semana en la casa que trabajaba, eso me daba pie para empezar a convencer a Laura.

Como 3 días después de que empezara a trabajar Raquel invité a Laura a ver una película, cosa normal, pues ya la había invitado a ver varias películas a mi cuarto, ya era de noche, ella estaba en mi cama y le mencioné de broma que si quería ver una porno a lo que ella me dijo que si un poco apenada, (ya en conversaciones anteriores me había mencionado que había visto varias y que le gustaban) cuando me dijo eso se me paró en ese instante y creo que si lo notó, en fin después de ver 2 películas yo ya estaba muy caliente acostado al lado de ella que más podía pedir, sólo que se dejara, le pregunté que si ya había visto una polla en vivo y me dijo que solo cuando estaban meando los chicos de donde vivía, le dije un poco temeroso que si se la enseñaba, a lo que ella respondió que no, que le daba miedo, en fin después de eso vimos otra porno y se le notaba que estaba bien caliente, después de eso ella se fue y ese día no pasó nada.

Pasaron unas semanas y llegó el día de muertos y nos dispusimos ir al panteón, ya estando ahí le pregunté por mis pompas que si le gustaban y ella dijo que si, a lo que le respondí que por ser mi prima se lo perdía, pasó ese día, en la mañana mi prima subió a lavar y como mi cuarto da al tendedero pude ver sus nalguitas y su calzón marcado sobre el pants que llevaba, ese día viendo sus nalgas me hice una chaquetilla y me dije que ese culito iba a ser mío, dos días después parecía que mi familia había preparado todo para dejarnos solos, platicando en la sala con mi prima, le volví a preguntar que si en verdad le gustaban mis pompas a lo que ella me dijo que las tenía bonitas, le dije que si quería agarrarlas y ella dijo que no, que si las agarraba no las iba a soltar, que no la buscara con ella, por que se conocía bien, huy, cuando escuché eso dije, esta ya es mía, seguí insistiendo y ella aceptó un poco incrédula, le decía agarralas y ella si, si agarralas, si, entre puro si, si, se acercaba hasta que llegó a su meta, puso mi mano en mi nalga apenas tocando, le dije que agarrara bien y la obligué a apretar mi nalga, así estuvo unos 5 minutos, la sobaba más y más.

Ya para ese entonces mi polla ya no podía disimularla, estaba bien cachondo y le dije que subiéramos a la sala del primer piso, ella se puso en un sillón y yo en el otro enseñándole las pompas y moviéndoselas para que las agarrara, ella me miraba pícaramente y le dije que si quería que no se quedara con las ganas y me las tocara, inmediatamente se sentó a mi lado y las tocó, le agarré la mano tratando que agarrara la verga, ella solo decía que no, pero ya con la calentura que tenía no podía esperar y seguí tratando de empujar su mano y solo decía que no, en ese momento me arriesgué más por la calentura que otra cosa y le di un beso en el cuello, ella no dijo nada y seguí besándole tratando que me agarrara la verga.

Ella me dijo que ahí nos podían ver a lo que le dije que subiéramos a mi cuarto y ella dijo que si, yo estaba en el cielo, subimos a mi cuarto y cerramos las cortinas, la empecé a besar en el cuello por que no se dejaba besar la boca y estuvimos fajando fácil una hora, entre besos apasionados y agarradas de chichi pasó el tiempo cuando le quité la blusa ella me dijo que estaba mal y le dije que si quería o no yo le seguía agarrando las chichis y las nalgas y pues ante eso y lo rico del faje ella dijo que si.

Seguí desvistiéndola y la dejé sin brassier ella se tapaba y me presionaba las chichis contra mi pecho (era muy pudorosa) al momento de bajarle el pantalón no me dejó y solo se lo bajé unos 20 cms., pero se alcanzaba a ver sus nalguitas duritas, apretaditas tan suaves y en lo profundo ese ano tan rico y apretadito traté de ver su puchita, pero no se dejó, agarré mi condón lo abrí pero no me lo puse por que todavía faltaba faje, chupaba una de sus tetas y agarraba sus nalguitas las masajeaba con una mano y le metía un dedo de vez en cuando mientras con la otra le estimulaba el clítoris y también le metía un dedo preparando mi entrada triunfal a su coño, sacaba la mano de su coño y olía sus néctares, mmmm, néctar virgen.

La acomodé en el piso y ya ella bien caliente me pedía que se lo metiera y me dispuse a ponerme mi condón, la acomodé en el piso y con los pantalones a media nalga pedía que la cogiera, pero no podía entrar en su coño, así que mejor le di vuelta y le dije que si quería que se lo metiera en el culo a lo que ella dijo que si, pero que se lo metiera, nunca lo imaginé esa niña tan tranquila me había salido tan putita que pedía que la cogieran por la cola, que le partiera el culo como dicen en España, en fin ya volteada le pedí que se inclinara y me preparé para perforar ese culito tan rico, puse mi verga en su culo y poco a poco se lo fui metiendo en su culo virgen, a ella no le dolió ya que después de ese faje y la calentura no podía dolerle mmmmmm.

Estaba apretadito se sentía muy bien de vez en cuando le abría las nalgas para ver como desaparecía en su culo mi verga se veía muy chingón, yo seguía en el vaivén ella gemía de placer, mis embestidas fueron poco a poco más rápidas y si las aligeraba, ella me pedía que siguiera con fuerza que así le gustaba, seguía con el mete saca, se sentía tan bien mi pene entrando en su culo piel con piel hasta que casi me corro dentro de ella se lo saqué y esperé que pasara un poco mientras que le besaba el cuello y las tetas y le metía dos dedos en su pucha cuidando no se fueran tan adentro, ya pasado unos 5 minutos le puse mi pene en la entrada de su concha y se lo movía como esperando que su concha cobrara vida y se lo comiera.

Estaba jugando con mi prima moviéndolo de arriba para abajo, cuando ella me pidió con una voz muy cachonda que se lo metiera, pero seguí jugando un rato más me ponía más cachondo que me pidiera que la cogiera, me puse mi condón y volví a tratar de penetrarla, pero mi pene no quería, se negaba a coger a una prima, hasta que me metí dentro de sus pantalones y traté de meterlo y solo entró la puntita, le dije que me lo chupara para que se parara, pero esa vez no quiso, en cambio me hizo una chaqueta, ya que lo tenía parado se lo quedó viendo y le dije que se acostara en el sillón con sus piernas sobre mis hombros para que se lo metiera, ya que ella por ser pudorosa no se quitaba el pantalón ,y en las otras posiciones no pudo entrar bien.

Dicho y hecho eso hizo con rapidez, le subí sus piernas en mis hombros ya con otro condón y poco a poco se lo fui metiendo, en primera por que la estaba desvirgando a la zorrita de mi prima, y en segunda para que me sintiera, seguí hasta que sus jugos fueron lubricando el condón, mmmmmmm, ese agujero estrecho que solo se tiene una vez, mmmmmm, se lo seguía metiendo mientras ella me decía que despacito, que le dolía, pero a mi no me importaba, por que ya había esperado mucho y estaba bien caliente, se lo seguí metiendo y se lo introduje con fuerza para que supiera que era lo bueno, ella gemía tímidamente al principio casi ni hacía ruido, pero al llegar las embestidas parecía poseída por los ruidos que hacía, no lo podía creer me estaba cogiendo a mi prima, y con el bono de que era virgen, se lo seguía metiendo y le daba besos apasionados y seguía con el vaivén hasta que sentí que me aprisionaba, creo que tenía un orgasmo, me sentí orgulloso de mi mismo, unos 10 minutos después me vine dentro del condón, pero dentro de ella, le pregunté que si le gustó y me dijo que si, le expliqué que nosotros solo podíamos coger y no podíamos tener nada más, a lo que aceptó sin problema.

A la mañana siguiente ella subió a lavar su ropa y yo me acerqué para platicar, ella se me acercó y me rozó la polla con la mano, ya sabía que quería, traía un pants en ese momento y me lo bajé solo la parte de la polla ella la vio y me la empezó a jalar, pero un jaloneo rico, mientras le agarraba las nalgas cuando escuchamos que abrían la puerta, era mi abuelita, me subí los pantalones he hice que pareciera que estábamos platicando, mi abuelita no se dio cuenta y bajó al mandado, Laura me dijo en voz baja que quería un rapidón y pues la carne es débil, que se lo meto pero como no tenía condón, se lo hago por la cola, esta vez si le dolió, pero le encantó, bueno así termina mi historia de mi prima caliente, aunque no es la última.

Autor: César

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