Un desayuno muy placentero

Apuntó su pene en mi dilatada vagina, que recibió todo ese pedazo de carne de una vez, mientras los dos movíamos las caderas para tratar de satisfacernos el uno al otro, le pedí que acariciara mis senos, sentíamos un gran placer, a mi me gusta en esos casos sentirme un poco dominada, y que más posición que esa, es una de las que más me gusta.

Saludos a todos los lectores y visitantes de esta página, primeramente a mí me gusta mucho leer este tipo de cosas, pero creo que sería mejor si fueran reales, y debido a que he tenido contacto con algunos escritores (as) me decidí a redactar una de mis historias.

Todo desde que comencé con los juegos eróticos con mi novio cuando teníamos como 16 años (ahora tenemos 20), bueno lo que les quiero contar ocurrió aproximadamente hace 2 meses. Como estoy estudiando ya en la Universidad mi horario de clases es generalmente por las tardes, y el de mi novio es muy variable debido a que algunas veces asiste en la mañana y otros días por la tarde. Un día su casa estaba solo por la mañana debido a que su padre trabaja y su madre había tendido que salir de la ciudad con urgencia, me invitó a tomar el desayuno en su casa, para nosotros no es raro el contacto sexual, pero la verdad se me hizo raro que me invitara, imaginé que algo estaba planeando y no me haya querido decir, pero tengo que reconocer que soy algo cachonda (por no decir bastantito) que enseguida acepté.

Él salió de sus clases a las 9:00 de la mañana y pasó a mi casa, nos fuimos en su coche, mientras estábamos en el camino todo aconteció de manera normal, yo espera su plan, pero no le decía nada. Llegamos como 20 minutos después, como me invitó a tomar el “desayuno” pues se me ofreció algo, no recuerdo muy bien que. Total que terminamos de desayunar cuando me dijo que no había nadie en casa y que podíamos hacer muchas “cositas”, al lo que yo le respondí haciéndome la inocente, ¿que como que se le ocurría?, entonces me miró fijamente y me dio un beso en la boca que parecía que quería sacarme lo que acababa de desayunar, creo que eso fue lo que prendió la bomba, pues yo le respondí con un otro de igual magnitud, a lo que él respondió besándome el cuello.

Lentamente me fue tocando los senos y mis pezones (debo confesar que eso me vuelve loca), claro que yo no me iba a quedar con las manos sin hacer nada, enseguida respondieron en sus nalgas (prefiero llamarlas así) que no es porque sea mi novio pero la verdad es que están de rechupete, me lo han dicho algunas amigas también, mis manos se fueron deslizando al frente por debajo de sus jeans y de su ropa interior hasta llegar a su pene, que para entonces lo tenía erecto, y lo comencé a masajear. Él al sentir esto encaminó sus manos hacia mi vulva, la cual ya estaba húmeda, y sin habernos quitado ninguna prenda nos complacíamos mutuamente mientras nos besamos.

Así estuvimos por un tiempo hasta que me mi novio me desabrochó un poco blusa y me desacomodaba el brassier y senos quedaron al aire y me empezó a lamer los pezones como solo él sabe hacerlo, pasando con su lengua de aquí para allá, de vez en cuando una pequeña mordida, mmmmm, (a todos los chicos, recomiendo que pongan esto en práctica), mientras todo esto pasaba, yo ya había desnudado su pecho y enseguida lo comencé a lamerle sus pezoncitos, eso lo prende.
Debido a que el calor era mucho decidimos ir a su cuarto, en cuanto entramos, lo tomé por la cintura desabroché su cinturón y sus jeans quedando sólo con ropa interior, mmmmm, que hermosa imagen, me deshice de su ropa interior y como me había agachado para quitársela cuando levanté la cara, no era ninguna coincidencia, yo lo había hecho con toda la intención para que su pene me quedara justo en la boca a la altura de la boca, (esto lo hice por mi alta temperatura y la lujuria que tenía en ese momento y como antes había leído en algunos relatos que a los hombres les fascina lo que le iba a hacer enseguida) ya había tocado su pene con mis labios, pero nunca le había hecho una mamada como se le hice esa vez, mi novio tiempo después me dijo que se sorprendió ante tal acto pero le gustó muchísimo, su pene estaba a en su máxima erección, no sé si por mi calentura pero nunca lo había visto así, con lo que yo estaba encantada al tener ese pedazo de carne húmeda en la boca, se la dejé muy roja por que se la estuve mamando por un buen tiempo.

Después al sentir que eyaculaba en la boca (nunca he tenido semen en mi boca pero la verdad no me gustaría) reaccionó rápidamente y se apartó de mi, como yo todavía tenia la ropa puesta desabrochó totalmente mi blusa y mi falda y me las quitó en un dos por tres, me quedé en ropa interior, a mi novio le encanta observarme así, sin perder más tiempo me sacó el brassier y me bajó la tanga que esta por demás decir que estaba súper mojada.

Muy lentamente me depositó sobre la cama y de igual forma me abrió las piernas, yo casi no lo había dejado hacerme esto mas que un par de ocasiones, pero esta lo amerizaba, así que lo dejé continuar.

Primeramente fue hacia mi abdomen, haciéndome cosquillas en el ombligo, fue bajando hasta llegar hasta mí ya muy húmeda vagina, solo de acordarme me vuelvo a mojar, muy despacio se fue abriendo camino a través de mis labios vaginales hasta que hizo el contacto mágico con el clítoris, en ese momento recuerdo muy bien que me retorcí del gusto que tenía, el noto esto y sus movimientos con la lengua fueron más rápidos, yo estaba que no podía más y el tuvo la magnífica idea de introducir el dedo medio en mi vagina, placer hasta entonces era impresionantemente morboso; no pude más y tuve mi primer orgasmo de la mañana. Quedé como muerta, porque había tenido orgasmos pero ninguno se le comparaba a este y yo no sabía lo que me esperaba.

Nosotros no cuidamos mucho con eso del embarazo, pero debido a que mi regla acaba de terminar y a lo caliente de la situación decidimos hacerlo sin preservativo, como él me acaba de dar una excelente mamada yo estaba boca arriba, tenía las piernas abiertas y mi vagina muy pero muy húmeda, lo cual no facilitó la primera penetración, sus testículos tocaron mi cuerpo sin ninguna dificultad, de esta forma estuvimos haciendo el amor hasta que terminé yo primero y él al oír mis gemidos que eran casi gritos le provocó una sensación poder y me sacó el pene y como ya lo habíamos hecho antes, lo masturbé hasta que terminó con una gran eyaculación que me embarró todo el abdomen y casi mis senos, nos abrazamos muy fuerte, no besamos, no decíamos cuanto nos queríamos. Cuanto terminamos nuestro primer numerito eran casi las once de la mañana.

Al descansar un momento, mi hombre me dijo que deseaba verme bailando como si fuese una bailarina nudista (en palabras elegantes, yo se muy bien que él se refería como si yo fuera un puta de burdel), yo accedí, recogí mi ropa, fui fuera de la habitación a vestirme yo no se para que si me iba a desnudar nuevamente) mientras que él ponía un música adecuada para el acontecimiento que estaba por venir, cuando estaba todo listo entré y comencé a mover las caderas como si de verdad fuera una ramera, y observé inmediatamente la reacción en su pene, poco a poco fui deshaciéndome de las prendas hasta quedar otra vez como el día que nací.

Yo estaba deseosa de más y no podía dejar ir tal oportunidad, así es que aproximé mi boca a su pene para que volviera a ponerse totalmente como un soldado listo para entrar en acción, cuando esto ocurrió, me puse en cuatro dejándole ver mi hermoso trasero, lo que no pudo desaprovechar tampoco él. Apuntó su pene en mi dilatada vagina, que otra vez recibió todo ese pedazo de carne en un impulso de una vez, mientras los dos movíamos las caderas para tratar de satisfacernos el uno al otro, le pedí que acariciara mis senos, que me pellizcara los pezones que de por sí estaban ya muy duros y rojos, sentíamos un gran placer al estarlo haciendo en esa posición, a mi me gusta en esos casos sentirme un poco dominada, y que más posición que esa, es una de las que más me gusta.

Sin que él todavía terminara yo fui la que comenzó a gritar fuertemente de placer al sentir otro orgasmo, nunca había tenido tantos orgasmos en una solo sesión de sexo. Al terminar yo le pedí que la sacara porque me estaba lastimando un poco el continuo y exagerado roce. Él de muy buena gana aceptó, cuando me la sacó yo me tumbé boca arriba, él como estaba deseoso de terminar se acomodó para que hiciéramos un fabuloso 69. El aroma en la habitación era una mezcla del olor de mis líquidos vaginales y el de los suyos, ¿es inconfundible no creen? 

Sin dejar que se me escapara ni un solo centímetro de pene, lo lamía como si fuera una rica paleta de hielo, y él hacía lo mismo con mi vagina, me introducía un poco la lengua al mismo tiempo que rozaba mi clítoris. En ese momento él me gritó que estaba a un punto de venirse (o correrse), nos volteamos, él quedó boca arriba y con mi mano le seguí dando un masaje que según él me decía era fenomenal y que no quería que dejara de hacerlo, hasta que explotó, otro gran chorro de semen saltó de su pene y para nuestra mala suerte, llenó toda la sábana de su cama.

Para relajarnos un poco, y como ustedes recordaran las caricias en los senos me encantan, mi novio lo sabe por supuesto, fue a la alacena en la cocina por un poco de mermelada de fresa y me untó un poco en cada pezón, así me quitaba la mermelada con la lengua a la vez que hacía sentir deseos de ser penetrada nuevamente, este ejercicio de untarme y limpiarme los pezones me lo hizo como cinco veces (chicos, les recomiendo esto también), a esto yo respondía con gemidos que hacían que mi hombre se excitara, lo noté porque el pene se lo ponía duro y grande otra vez.

El último acto que tuvimos esa mañana que ya se había convertido en tarde, fue cuando un poco desesperada por mis ganas de pene lo aventé de espaldas a la cama, él quedó con el pene como una asta de bandera, me le monté como si fuese una moto, me acomodé su órgano en el mío, aquello se convirtió en una carrera loca de un caballo, movía mis caderas con ganas de que me destrozara toda la vagina, útero y demás, en momentos hacia círculos sobre su pene, en otros era un movimiento de va y ven, como siempre los primeros movimientos son lentos, después van tomando un ritmo más acelerado conforme el momento del orgasmo se acerca, los gemidos de placer se iban tornando en gritos de una sensación que solo el placer sexual proporciona, como él ya había tenido dos eyaculaciones bastante fuertes tardó un poco más que de costumbre la siguiente así es que con mis movimientos frenéticos terminé mojando todo su pene con mis líquidos que eran tal cantidad que las gotas escurrían por encima de sus testículos que debido a tanta acción se encontraban muy inflamados.

Como esta vez él estaba boca arriba, me decidí a darle la mejor mamada que jamás pudiera recibir en su vida, así lo hice, me acomodé de tal forma que él pudiera observar mi vulva toda húmeda y roja, pero le hice saber que no quería que me tocara, solo que me observara, y no porque no quisiera, quería que se concentrara en recibir el mayor placer posible, le permití que tocara mis pezones por que se que eso también le gusta, de solo pensar en la posición que teníamos me dan ganas de tener un pene entero en la boca, mmmmm.

Él sabe que no me gustaría que me eyaculara en la boca, así es que cuando estaba a punto de venirse por última vez, me lo hizo saber y continué la tarea con mis manos, con una le hacía, como dicen por ahí, una formidable chaqueta, y con la otra le sostenía los testículos, al estar en dicha posición, observaba muy detenidamente como su piel cubría y al siguiente instante dejaba al aire el glande, y me preguntaba como era posible que el pene puede cambiar de tamaño en tan poco tiempo, estaba tan pensativa que no me di cuenta que mi tarea estaba surtiendo efectos y mi hombre eyaculaba, pero esta vez lo hacía sobre mi cara, me sentí un poco sucia, ahora si como una puta de las películas pornográficas y al momento me fui a lavar la cara al baño.

Mi novio entendió lo sucedido y me siguió al baño y me dijo que le permitiera que fuera él que me limpiara la cara, pero debido a que la temperatura seguía en un alto nivel y que estábamos solos en casa, decidimos tomar un baño los dos juntos. Esto en verdad era nuevo para nosotros, y la idea de estar los dos mojados en un espacio tan reducido hacía que la piel se me pusiera como la de una gallina. Fue la ducha más placentera de mi vida, porque fui bañada por el hombre que amo de todo a todo, desde el cabello hasta la punta de los pies, claro hubo una mayor atención en mis senos y mi vulva. Yo claro en cada centímetro de su pene.

Al salir de tomar la ducha, yo lo vestí, aprovechando cada ocasión para tocarlo, y lo mismo él. Por último nos dimos un beso muy tierno y prometimos que esto se tenía que repetir no sólo una vez, si no que muchas más.

Bueno espero que le haya gustado y excitado este relato. Me gustaría mucho recibir comentarios.

Autora: Lucy

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Espiando en el cine

Se notaba que le gustó porque imprimía mucho entusiasmo a las caricias que le daba, seguían besándose y él acariciando sus tetas que ya estaban completamente afuera del brassier, con la luz de la pantalla se notaban preciosas en todo su esplendor, blancas, enormes, ricas, eran mamadas a cada momento por él, solo las dejaba para besarla en la boca pero de inmediato volvía a ellas.

Tengo un matrimonio amigo al cual veo desde hace muchos años, llevamos siendo trío más de 10 años, nos conocimos en el cine Paseo, en esa época en que ese cine además del Latino, el Paris, el Metropolitan y otros eran el paraíso de los mirones y exhibicionistas, donde encontrar parejas para tríos o solo para mirar no era cosa tan complicada. Todo eso se terminó desafortunadamente y ahora es bastante difícil contactar en los cines pequeños que tenemos ahora (esa es mi percepción, quizás si existan y no se cuales son).

Pues después del cierre de esos cines y de todos los del centro para convertirlos en multisalas dejamos de tener nuestros encuentros en los cines, ahora siempre que nos vemos lo hacemos en mi departamento y ahí hacemos el amor de una forma siempre satisfactoria entre los 3, aunque siempre tenemos la nostalgia de todas las aventuras y bellos momentos que vivimos en esas salas. En nosotros existe algo de deseo y excitación que nos lleva a disfrutar de hacer cosas íntimas en lugares públicos, esa excitación y la nostalgia nos a llevó a pensar en regresar a algún cine y recordar viejos tiempos, con esa idea en mente decidimos poner manos a la obra y volver a hacer lo que tanto nos gustaba, escogimos un cine, día y hora para vernos.

Leticia y Rubén (así les llamaré a mis amigos), me llamaron para decirme que en las salas de la Raza podríamos hacer algo, así que nos vimos el lunes a las 6 PM en la sala 1 que es la más grande y por lo mismo la más propia para tener la máxima intimidad posible. Llegué puntual a la cita, compré mi boleto y entré a la sala, estaba muy oscuro, magnifico para el plan, pasaban una película de piratas, la segunda parte, ya saben a cual me refiero, tiene partes donde la oscuridad es bastante y eso es bueno para no llamar la atención.

Cuando entré a la sala esperé un momento a que mi vista se acostumbrara a la oscuridad, ellos ya estaban ahí, sentados en la parte más discreta, la parte derecha y hasta las últimas filas, me senté en la fila de enfrente, justo delante de Rubén para poder voltear y ver a Lety sin dificultad, ese era el plan, llegar como si fuera un desconocido y repetir esas escenas que tanto nos calentaban en el pasado, de esa forma fue como nos conocimos.

Ella iba con una falda blanca tableada y un top en la parte de arriba, pero antes de seguir déjenme decirles como es ella, nuestra Lety es una mujer madura, ronda los 50 años, nunca le he preguntado su edad en verdad, es blanca de pelo negro, su piel es muy blanca, mide 1:68 algo alta, piernas largas no muy llenitas pero atractivas y siempre usa liguero, riquísima y cachonda prenda, no tiene mucha nalga, su principal atractivo no es el trasero ni su cadera, es un poco llenita sin llegar a gordita, pero definitivamente su máxima virtud son sus grandes tetas.

Tiene un par de ubres enormes, no se de tallas y copas, solo se que son las más grandes que conozco, un par de preciosas blancas y firmes tetas, de aureolas claras y pezones pequeños, cada una de esas tetas bien ocupa mis dos manos, suelo levantarlas y llevármelas a la boca usando las dos manos y aún queda espacio sin tocar.

Pues bien, ya instalado en mi butaca volteé a ver hacia atrás, recordando como hacia en esa época pasada, con discreción, disimulo y con mucha tranquilidad, muy sutilmente. Rubén se había sentado del lado de la pared y ella hacia el pasillo, los dos a media fila, empezó a subir la faldita tableada blanca y pude ver sus piernas envueltas en una medias claras, las cruzó para hacer más sensual la vista, mmmmm, que rica vista.

La pierna cruzada permitiendo ver el borde de la media y las ligas a medio muslo, que sensualidad de visión, de inmediato mi pene empezó a reaccionar, me puse de lado para ver mejor, en eso ella bajó la pierna cruzada y separó las piernas, subió su falda hasta la cadera y pude ver en plenitud el coñito coronado de pelitos oscuros, ¡que espectáculo!

Ver a una mujer atractiva en pleno cine con las piernas bien abiertas y la falda levantada hasta la cadera enseñando el coñito es un espectáculo único, me empecé a masturbar sobre el pantalón, al poco rato de estar mirando hacia atrás liberé mi pene del pantalón y dejé que saliera dándole completa libertad a mi verga erecta, tenía ya una erección formidable, había ya alcanzado su máximo tamaño, lo tomé entre mi mano estando así sentado de lado y acariciándolo sin dejar de mirar las piernas de Lety.

Mientras esto pasaba Rubén le tocaba los senos sobre el top, después lo levantó y dejo salir esos enormes pechos aún envueltos en un brassier de color rojo que no llegaba a cubrirlos sino solo los sostenía por la parte de abajo dejando libre y a mi vista toda la parte alta de sus dos preciosas tetazas, que escena nos habíamos montado, llena de erotismo de lujuria, cubriendo perfectamente sus deseos de exhibicionismo y los míos como buen mirón, como todo un voyeurista.

En esas estábamos, en lo más caliente cuando sucedió lo inesperado, de repente llegó un hombre y se sentó en la esquina de la fila donde estaban ellos, claro que vio todo lo que estaba pasando, se dio cuenta de lo que hacíamos y no quiso perderse el espectáculo, ni ellos ni yo supimos que hacer de momento.

Rubén bajó la falda y el top de Lety y nos quedamos quietos un rato, dejamos pasar el tiempo a ver que pasaba pero no pasó nada, ni se iba ni intentaba acercarse, ni nada. No estábamos dispuestos a perder el tiempo sin hacer algo, así que les hice señas para que siguiéramos en lo nuestro sin importar que el otro hombre estuviera ahí, Rubén subió la falda nuevamente y empezó a acariciarle las piernas a Lety y yo a mirar sin disimulo, el tipo estaba atento y mirando cada cosa que pasaba a unas 4 butacas de donde estaba él. Al rato se levantó y sin ninguna pregunta se sentó junto a ella, nos quedamos quietos todos.

En Rubén estaba la decisión de que hacer, pero no hizo nada de momento, no intentó cubrir a Lety, no le bajó la falda y volvió a seguir en lo que estaba, pasando la mano por los muslos, seguía tocándola y subiendo la mano hasta que llegó a su sexo, le metió la mano tocando sus pelitos esto lo interpretó el nuevo cómplice como una invitación a la acción y estiró su mano para tocarle también las piernas, al ver que no había ningún rechazo se sintió en libertad y lo hizo con más entusiasmo.

A los pocos minutos el nuevo amigo ya estaba envuelto en un faje riquísimo con Lety mientras Rubén y yo éramos mudos testigos de la pasión que se había desatado entre esta nueva e inesperada pareja que habían formado los dos, él le metía mano por todos lados, se besaban con muchas ganas, él bajaba de repente a mamar sus tetas mientras ella le apretaba la cabeza contra su pecho, abría sus piernas y él tocaba su sexo, lo frotaba con fuerza.

Siguieron así hasta que ella soltó un gemido largo y fuerte, estaba teniendo un orgasmo, volteé a ver alrededor, ninguna persona se dio cuenta, no escucharon gracias al fuerte sonido de la película, además de que estábamos a algo de distancia de los más cercanos y en la parte de atrás de la sala, prácticamente solos, fue un orgasmo intenso y largo, me di cuenta de que lo disfrutó, la conozco y se bien cuando disfruta una venida y esa había sido una muy buena venida.

Mientras eso pasaba Rubén y yo estábamos tocándonos el pene, cada uno se hacía una rica chaqueta, los dos mirando a Lety y al nuevo amigo y cómplice, siguieron en su faje, después del orgasmo de Lety él se sacó la verga, pude ver que era de mediano tamaño pero algo gorda, tomó la mano de Lety y la llevó a su pene, ella lo envolvió en su mano tomó y empezó a frotarlo como bien sabe hacerlo.

Se notaba que le gustó porque imprimía mucho entusiasmo a las caricias que le daba, seguían besándose y él acariciando sus tetas que ya estaban completamente afuera del top y del brassier, con la luz de la pantalla se notaban preciosas en todo su esplendor, blancas, enormes, ricas, eran mamadas a cada momento por él, solo las dejaba para besarla en la boca pero de inmediato volvía a ellas.

Yo se lo que es mamar esas tetas, son una delicia, tenerlas entre las manos, suaves, tibias, pesadas, es una experiencia única, sabía muy bien lo que sentía este amigo, y más que mientras hacía eso Lety seguía masajeándole la verga sin detenerse, claro que él no podía seguir durando tanto tiempo sin venirse, y pasó lo que tenía que pasar, de repente separó su cabeza de sus tetas, se tensó sobre su butaca, resopló fuerte, gimió y apretó la mano de Lety con las suyas y empezó a echar abundante leche sobre la mano de ella.

Mi amiga sin soltarle la verga la apuntó hacia delante para que el semen no cayera sobre el pantalón, seguía saliendo leche por unos momentos, este hombre se vino de forma fenomenal, parecía que traía un buen tiempo encima sin vaciarse, fue una buena venida, intensa y abundante, la leche que disparó fue a caer parte en la mano de ella y otra en el piso.

Rubén y yo veíamos todo ese momento con mucha atención, cuando esa verga dejó de tener contracciones ella volteó y le pidió papel a Rubén, tomó los pañuelos desechables y le limpió la verga al amigo, después se limpió la mano y con más calma se besaron, fue un beso lleno de satisfacción, de agradecimiento, largo y abrazándose fuerte los dos, después del beso hablaron algo entre ellos, se despidió en voz baja de nosotros, se levantó y se fue.

Lety se quedó totalmente desmadejada en su lugar, el tipo le había sobado el coñito con mucho entusiasmo y fuerza, estaba rendida, decidimos salir antes de que terminara la película, así que salimos, subimos a mi coche y nos fuimos a mi departamento a platicar la experiencia vivida, el erotismo que sentimos y claro Rubén y yo a saciar nuestras ganas aún no satisfechas dándole entre los dos una excelente cogida a Lety.

Saludos a todos los colegas voyeurs. Déjenme aclarar que esto fue completamente real.

Autor: rubenzola42

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