Primer intercambio con nuestros amigos

Mi esposa casi no podía tenerse en pie, por lo que se hizo para adelante y se abrazó de él mientras sentía mi verga en sus entrañas. V no pudo aguantarse y se metió entre las piernas de los dos y nos empezó a mamar. Sentía su lengua rasposa y ensalivada pasar de mi verga a su coño y de regreso, me hizo acabar por tercera vez. Ella tuvo un orgasmo que hizo que mi verga se saliera de su coño.

Todo empezó hace un año al estar mi esposa chateando en una página sexual en internet. Todas las chicas eran españolas y algunas eran hombres encubiertos. Ahí conoció a V, con quien estuvo cachondeando por bastante rato. Después de eso, iniciamos contacto por correo electrónico pero se perdió por diversas razones. Casi un año después, restablecimos el contacto y decidimos conocernos por teléfono. Contactamos por e-mail e intercambiamos números telefónicos. Esa noche. Le dije a mi esposa lo que había sucedido y que pronto nos llamarían. A los pocos minutos sonó el teléfono y eran ellos.

Llamaba él y platicamos un rato. Me pidió hablar con mi esposa y le pasé la llamada. No sé a ciencia cierta que hablaban, pero oía como ella respiraba más profundo y empezó a decirle cosas cachondas sobre su verga y como le gusta que se la cojan. Me metí entre sus piernas y empecé a mamarle el coño mientras ella seguía cachondeando con él. Cerraba los ojos y dejaba volar su imaginación. Su coño estaba empapado y ya le había arrancado varios orgasmos. Ya no podía hablar del placer y me pasó la bocina.

El me comunicó con V mientras él se dedicaba a mamarle el coño y mi esposa se tragaba mi verga. Era delicioso sentir los labios de mi adorada y cachonda esposa alrededor de mi verga mientras escuchaba a una mujer desconocida pidiéndome mi verga y jadeando de tanta lengua que recibía. Continuamos así intercambiando bocinas y orgasmos hasta que, ya más relajados y satisfechos, comentamos que debíamos conocernos. Todo ocurrió dos semanas después, cuando decidimos vernos en el bar de Sanborns. Sabíamos como irían vestidos y, al llegar, ambos casi se comían a mi esposa con la mirada.

En otros relatos les he comentado como es y que tan cachonda. Nos sentamos y pedimos unos tragos y empezamos a platicar de diversos tópicos. Después de la segunda ronda, comentamos que por la hora, debíamos irnos a algún lado ya que si no se nos hiciese tarde. Nos fuimos a un hotel en las afueras de la ciudad y pedimos una habitación con jacuzzi. Nos sentamos todos en la cama, sin zapatos, y empezamos a platicar. Al principio ambas esposas estaban nerviosas, pero poco a poco se fue rompiendo el hielo. Los primeros en unirnos fuimos V y yo, cuando le empecé a acariciar los pechos sobre la ropa. Poco a poco la jalé hacia mí y la besé mientras le abría la camisa. Le saqué los pechos cubiertos por su brasier y al abrirlo, vi dos hermosos senos redondos y plenos, coronados con unos pezones rosas muy sensibles. Al voltear, vi a mi esposa trenzada en un caliente beso con él mientras le acariciaba la verga sobre la ropa.

Él le metía la mano debajo de la falda y empezaba a abrir su blusa. V y yo, casi sin separarnos, nos desvestimos completamente y nos abrazamos pegando los sexos lo más posible. Mi verga entraba entre sus muslos mientras le acariciaba las nalgas y la espalda. Sentía su lengua en mi boca caliente y excitada. Le mamaba los pechos y le masturbaba el coño. Sentí como su mano me agarró de la verga y me empezó a masturbar suavemente, pero con pasión. No veía lo que hacía mi esposa pero, por los gemidos que escuchaba, estaba seguro que ella gozaba tanto o más que yo. V fue bajando poco a poco y se metió mi verga en la boca mientras frotaba su coño contra mis piernas. Aproveché para ver a mi esposa y me excitó verla completamente desnuda, acostada boca arriba con las piernas abiertas, mientras él se la metía casi hasta los huevos. Le besaba los pechos y mordía sus pezones; cambiando de ellos a la boca sensual de mi esposa que lo besaba con pasión, entre gemidos y gritos de placer.

Mi verga estaba que explotaba por lo que le dije a V que quería cogérmela hasta adentro, ella se puso roja pero se subió a la cama inmediatamente abriendo sus piernas completamente. Me metí entre sus piernas y encontré un coño húmedo y caliente, cubierto con una mata de vello ligeramente pelirrojo y deliciosamente oloroso. Le pasé la lengua por los labios sin tocar su clítoris y ella elevaba sus caderas hacia mi boca. Poco a poco me fui acercando a su botón hasta que ella gemía y respiraba con mucho esfuerzo. Al morder su clítoris entre mis labios, ella gimió en su primer orgasmo de la tarde. No podía ver a mi esposa, pero por el movimiento de la cama y sus gritos sabía que estaba cerca del orgasmo. Lentamente froté mi verga en la entrada de su coño y se la fui metiendo centímetro a centímetro. Al sentirme dentro de ella, su calor y su forma, mientras veía a mi esposa gozando como nunca antes, me hizo casi acabar.

No podía apartar los ojos del coño de mi esposa mientras era cogido por esa verga y ella, en ese instante, me vio a los ojos con una mirada de pasión absoluta, y él acabó dentro de su sexo llenándola de semen por completo. Yo quería prolongar más el placer por lo que disminuí el ritmo recibiendo como queja un suspiro de V. Vi como mi esposa se sacaba la verga chorreante y se agachaba para mamarla completa, hasta los huevos. Una vez que la dejó limpia, se puso boca arriba con el coño cerca de mi, y se abrió los labios del coño para que viera como rezumaba ese semen de su coño. La masturbé con mi mano mientras le decía a V que viera como salía en semen de su esposo del coño de mi mujer. Esa visión la excitó aún más y se empezó a mover con un ritmo aún mayor. Mi esposa estaba en pleno éxtasis con mis caricias en su coño lleno de semen. V me pidió que me recostara ya que quería sentarse en mi verga. Según me decía al oído, es la posición que más le gusta porque puede frotar la verga como más le plazca.

Este cuadro surtió efecto en él, ya que su verga volvió a pararse en busca de lucha, quiso volver a penetrar a mi esposa pero esta lo acostó y se metió la verga nuevamente en la boca, para ponerla bien parada. Una vez lista, se sentó sobre de él y se metió la verga en el coño de un solo golpe empezando a moverse y a gritar como poseída. El movimiento de V sobre de mi verga, sintiendo que su coño succionaba mi verga como una gran boca, y ver a mi esposa saltando sobre la verga de otro hombre, con los pezones erizados y gimiendo de placer, fue demasiado para mí y me vine dentro del coño de V en un extraordinario orgasmo, mismo que se vio acompañado por unas deliciosas contracciones de placer del coño orgiástico de V. Nos quedamos abrazados y acariciándonos mientras veíamos como se cogían nuestras respectivas parejas. Nos acariciábamos y comentábamos lo rico que era verlos coger; esto nos excitó nuevamente y mi verga se paró en busca de su sexo. Ahora cambiamos de posiciones y mi esposa se puso de lado mientras él le metía la verga desde atrás. A V la acosté boca abajo y le metí la verga apretando sus piernas y nalgas para sentirla más apretada.

Esta posición me la enseñó mi antigua amante, y la he usado con ella y con mi esposa con deliciosos resultados. Con los empujones fueron quedando juntas ambas. Giré un poco a V y sus pechos quedaron casi en contacto con los de mi esposa. Mi esposa se acercó a mi y me besó en los labios mientras era penetrada; pude sentir el sabor del semen y Nos levantamos de la cama V y yo y llenamos el jacuzzi con agua tibia. Nos metimos para relajarnos mientras veíamos en primer plano como mi esposa y su nuevo amante iniciaban, o mejor dicho, continuaban con un sexo delicioso y desenfrenado. V y yo observábamos como ella era cogida en todas las posiciones. Casi puedo decir, que mi esposa quería darnos todo un espectáculo sexual, ya que ponía sus nalgas para que pudiéramos ver su coño y su culo desde donde estábamos. El se la cogió desde atrás, parada, boca arriba, boca abajo, le mamó el coño, y le metió la verga en la boca hasta que se vino por segunda vez. V y yo veíamos esto desde el agua tibia y me acariciaba la verga suavemente mientras observábamos todo con detalle.

Se unieron a nosotros en el jacuzzi y cada uno abrazó a su esposa. Mi esposa estaba radiante y caliente. Acaricié su cuerpo y sentí como respondía lentamente. Comentamos algunas cosas triviales y cruzamos las miradas. Las burbujas, el agua y lo cómodo, me hizo desear como nunca a mi esposa por lo que la puse a nivel del agua y empecé a devorar su coño inflamado y cogido, lleno de semen.

El sabor mezclado con las sales aromáticas del agua era incomparable y me comí todo lo que salía de él. Mientras nuestros amigos le besaban los labios y le acariciaban y besaban sus pezones. Mi esposa tuvo un orgasmo delicioso con mi boca pero quería más, mucho más. La levanté y la puse frente a mi viendo hacia la otra pareja. Ellos se acariciaban mientras veían como le iba metiendo la verga en el coño caliente desde atrás.

Mi esposa casi no podía tenerse en pie, por lo que se hizo para adelante y se abrazó de él mientras sentía mi verga en sus entrañas. V no pudo aguantarse y se metió entre las piernas de los dos y nos empezó a mamar. Sentía su lengua rasposa y ensalivada pasar de mi verga a su coño y de regreso. Esto, como ya he comentado antes, en una sensación deliciosa, por lo que sentir el coño resbaloso de semen de otro hombre en mi mujer aunado un una lengua femenina entre nuestras piernas y ver como mi esposa se besaba y era mamada en los pechos por otro hombre, me hizo acabar por tercera vez en unas pocas horas. Ella tuvo un orgasmo delicioso que hizo que mi verga se saliera de su coño. V aprovechó para meterse mi verga en la boca y la dejó limpia y, según me comentó después, mamó mi semen del coño de mi esposa con su lengua ávida.

Mi esposa y yo nos abrazamos en el jacuzzi mientras observamos cómo se cogían por última vez nuestros amigos, ella sentada sobre de él, con sus pechos pegados y su verga ensartada en la calidez ahora conocida por mí de su coño, mezclándose con mi semen, depositado en ella.

Por la hora nos tuvimos que ir no sin antes besarnos cada uno a su nueva amante prometiendo que pronto repetiríamos esta experiencia.

Pasaron los días y un día sonó el teléfono…

Autor: gostav

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Un viaje inolvidable

Su verga,  deliciosa y bastante grande y gruesa también empezó de repente a lanzar chorros de semen en mi pecho mientras yo lanzaba mi leche dentro de su culito en el condón; su leche me llegó hasta el cuello y sin mentir,  fue tanta la leche que me dejó en el pecho como la que quedó en el condón y pudimos ver más tarde cuando se sacó la verga de su culito.

En ese viaje que realicé a México pude por fin conocer a ese adonis con el que había chateado tantas veces y fue posible hacerle el amor hasta el cansancio,  fue algo tan delicioso penetrarlo de la manera que lo hice y poder ver la cara de disfrute que tenía mientras le metía toda mi verga en su culito y lo hacía disfrutar a extremos increíbles y escuchar como pedía que lo hiciera mío más fuerte.

Hace ya varios meses ingresé una vez más a un chat gay y por razones del destino me encontré con Mario (nombre ficticio) quien chateaba desde una ciudad mexicana, y cuando intercambiamos nuestras fotos y nos conocimos por la cam ambos quedamos bastante deseosos uno del otro, y como en poco tiempo tenía planeadas mis vacaciones a su país fueron varias veces las que contactamos hasta que llegó el día de mi viaje.

Mi avión llegó a México DF a las 8 de la mañana y ya a las 2 de la tarde estaba conversando con Mario por teléfono, ya que él había llegado de visita a casa de un familiar suyo a la ciudad y quedamos de encontrarnos ese día a las 6 de la tarde en mi hotel.

A las 6:07 estaba ya bastante nervioso en la entrada del hotel cuando le veo entrar y nuestras miradas se encontraron,  nos saludamos con un fuerte abrazo disimulando bastante cómo nos sentíamos ambos,  la verdad hasta temblábamos, algo así como de miedo,  pero en mi caso fue un placer inmenso  conocerlo y creo que para él también, la verdad si le vi super guapo y varonil en el chat,   me había quedado corto, no tengo palabras para describir al Mario que estaba frente a mi; precioso y con una voz espectacularmente varonil aunque yo ya sabía qué le gustaba a ese adonis mexicano.

Subimos a mi habitación el el piso 8,  entramos con disimulo ya que había algunas personas en el pasillo pero no hice más que cerrar la puerta de la habitación cuando ambos nos abrazamos fuertemente,  nuestras bocas se unieron, queríamos comernos uno a otro,  qué delicia,  qué placer tan grande sentía al estar con Mario y besarnos así;  no podíamos aguantar más y ambos empezamos a quitarnos la ropa, aunque le pedí que me dejara seguir yo a desnudarlo suavemente para disfrutarlo a plenitud y no me equivoqué,  ese cuerpo, que hasta ahora solo había visto por cam, me estaba poniendo a 1000…

Su pecho sin un solo vello, su espalda con aquel tatuaje tan sensual,  sus nalgas tan paraditas,  sus piernas;  guao, todo  Mario es mucho mejor de lo que esperaba y mi deseo por él era tan notorio que mi bóxer delataba el grado de excitación en el que estaba. Mi pene, 21 cms.,  hasta se veía y se sentía más grande aún y cuando Mario empezó a bajarme el bóxer sus ojos quedaron extasiados con lo que veía,  así como yo lo estaba con él.  Era obvio que nos deseábamos en extremo y Mario no quiso seguir viendo solamente, empezó a chupar mi pene de una manera tan deliciosa que no podía creer que lograra meterse mi herramienta completa en su boca y de que manera me mamaba,   me hacía sentirme en la gloria.

Casi no hablábamos, actuábamos el uno con el otro,  yo moría por tener su culito en mi boca,   era algo que había soñado y ahora estaba a segundos de darle lengua y que gimiera de tanto placer. Le saqué mi verga de su boca y le di vueltas para centrarme en sus nalgas y en su ojete, cómo disfrutaba yo haciéndoselo y él recibiendo.  Estar con ese chico estaba siendo más increíble de lo que imaginé,  era mucho mejor.  Me pedía más y más y yo le daba más hasta que me dijo:   Para,  para por favor que ya estoy a punto de un orgasmo y quiero disfrutarte más,  a lo que hice caso, aunque no quería dejar de mamarle su culito,  delicioso culito que soñaba tuviera mi herramienta completa dentro.  Lo hice y ambos volvimos a besarnos,  a chuparnos cada parte de nuestro cuerpo, a gemir ambos de placer,  a darnos el uno al otro todo lo que nos habíamos prometido en la cam,   que delicioso estaba siendo aquello, más de lo que ambos esperamos pero estaba siendo cierto.

Podían haber pasado 2 horas y media de estar disfrutando de nuestros cuerpos cuando Mario me miró profundamente a los ojos y me pidió con una voz sensualísima:  -Hazme el amor,   hazme tuyo, ya por favor.  -Está bien mi delicioso,  te voy a dar más gusto todavía,  lo que quieras bebé.

Tomé un condón,  me lo puse, sin dejar de chupar su cuerpo.   Mario abría sus piernas y las levantaba para que yo pudiera ver su culito,  pequeñito, precioso, delicioso;  le dije:  -Pide papi,  ¿la quieres?   Dámela bebe,  dame toda esa vergota,  la quiero completa dentro de mí.  -¿La quieres toda? ¿De veras?  – Si,  dámela ya por favor.

Pero no se la di inmediatamente,   me gustaba su cara cuando me pedía verga,   eso me estaba excitando más aún pero él parecía que ya no aguantaba más así que decidí darle apenas una probadita y puse la cabeza de mi verga en su ojete,   quiso hacer una maroma para que entrara pero no le di gusto,  quería oír que la pidiera;   -Dámela por favor,  dámela ¿si?.  Ya no pude más y volví a ponerla en su entrada y se la dejé ir completa, toda de un solo empujón,  pero él estaba tan dilatado que lo disfrutó tanto como yo lo estaba logrando.

Que culito más apretadito,   que delicia y él sabía cómo recibir esa dosis dentro de él porque apretaba delicioso.

Empecé a darle fuerte,  la sacaba casi completa y la introducía toda otra vez,   gran cantidad de veces hasta que Mario me pidió cabalgarme y cambiamos de posición.   Que delicioso ese chico y cómo cabalgaba,  guao,   era un experto.   Se sentaba metiéndose mi verga completa y se la sacaba pidiéndome que mirara y yo le decía -Sigue así,  sigue así.

Estaba siendo el mejor polvo que había tenido en mis 34 años de vida, era tan rico ver como Mario se levantaba y se sentaba con tanta maestría,  ver mi verga al salir con ese brillo tan excitante, fue tanto el disfrute que le anuncié mi proximidad de venirme y sin responderme siguió haciendo que le entrara y le saliera y empezó a masturbarse fuertemente.

Su verga,  deliciosa y bastante grande y gruesa también empezó de repente a lanzar chorros de semen en mi pecho mientras yo lanzaba mi leche dentro de su culito en el condón; su leche me llegó hasta el cuello y sin mentir,  fue tanta la leche que me dejó en el pecho como la que quedó en el condón y pudimos ver más tarde cuando se sacó la verga de su culito.

Fueron 4 veces esa noche en que disfrutamos de nuestros cuerpos,  en la tina del baño,  en la mesa de noche,  hacia la ventana que daba a la calle  y en la cama que fue la primera.  Esa noche quedamos secos pero durante la semana que pasé en ese país nos fuimos juntos a varios lugares del país y en todos fue mío,  y más de una vez.

Es más, el día que volví a mi país, me acompañó al aeropuerto, pero antes de salir del hotel tuvimos un encuentre extra delicioso,  salí de México totalmente seco de semen pero felicísimo y espero volver muy pronto y mi ángel va a venir a mi país para seguir en lo nuestro.

Espero les haya gustado.

Autor: Humbost

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Un encuentro virtual

Todo mi cuerpo te desea, siento el roce de tus dedos en mi piel, respiro, suspiro, deseo besarte, tomo tu cabeza en mis manos y acerco mi boca a la tuya. Abro lentamente mis labios y lamo los tuyos, los disfruto.

Esa tarde, como otras iguales, me encontraba en el MSN, algo aburrida cuando se conectó alguien muy especial, alguien con quien compartíamos momentos virtuales muy sensuales, donde poníamos en juego todos los elementos para imaginarnos juntos. Copié tal cual la conversación para que se refleje lo que sentíamos los dos.

–  Hola, ¿cómo estás?
–   jeje me encanta tu imagen, bien con calor
– ¿te confieso algo?
–  ¿qué?
–  te deseo mucho
– mmmm
– .siiii, no sabes cuanto ¿y tú?
–  también, sos mi caballero enigmático ¿Sabes? Haces que imagine el estar con vos
–  ¿como te lo imaginas?
–  con tus labios en los míos
que lentamente bajan hasta mi mentón

–  ¿Qué más?
– bajas por mi cuello, ahora junto a tus labios, se une tu lengua lo recorres, susurras en mi oído algo suavemente para disfrutarlo
– te digo que te deseo, que mi cuerpo arde de placer por estar contigo
–  guau bajas hasta el canal entre mis pechos te alejas para admirarlos, los tocas levemente con tus dedos provocando que tu piel se erice y las puntas de tus pechos se pongan duritas
– sii
– ahora tu boca juega con el izquierdo
– mientras mi mano acaricia el derecho
– siii  disfrutándolo mis palpitaciones aumentan
–  mis manos acarician el resto de cuerpo, tu espalda, me deslizo suavemente por ella hasta llegar a tu cola, la cual aprieto con delicadeza
–  mmm si

Todo mi cuerpo te desea, siento el roce de tus dedos en mi piel, respiro, suspiro, deseo besarte, tomo tu cabeza en mis manos y acerco mi boca a la tuya. Abro lentamente mis labios y lamo los tuyos, los disfruto. Tu boca se abre lentamente y tu lengua se une a la mía, nuestras respiraciones ahora también están unidas, los cuerpos pegados.

– nuestra sangre ardiendo de deseo del uno por el otro
– solo las bocas tienen acción, aparentemente siento como algo crece desde tu cuerpo y como una humedad invade mi entrepierna
– siii, has despertado al león que dormía
– ahora es mi boca la que desea explorarte baja lentamente desde tu boca
– Siento su calor por mi cuello
– muerde levemente tu mentón
– mi pecho… en mis tetillas
– desean ser tocados por mi boca, bajo lentamente, lamo, aprieto levemente con mis dientes
descubro tus tetillas
– mmmm sabe rico
– las muerdo, las pongo duritas
– eso provoca excitación en mi león que ahora está completamente despierto creo que tu entrepierna ya lo notó
– siii
– Sigo bajando, llego a tu ombligo y cerca, muy cerca siento algo duro que se acerca a mi piel
–  mmmmm
– sigo bajando. Juego con esos pelitos sobre la pelvis, hago que te desesperes, deseas que siga, tomo entre mis manos tu pene, pero mi boca aún no lo toca, recorro tu pelvis, lamo tus huevos, levemente

– Mmmmm
– tu pene está inquieto en mis manos
– que sabroso siento como que toco el cielo
– parece tener vida. Yo arrodillada en tus pies, con tu pene en mis manos, te miro a los ojos y observo tu deseo, como te desesperas, tus manos están al costado de tu cuerpo porque yo tengo el control, deseas que siga y casi susurrando me pedís….
– no pares, me encanta seguí por favor, seguí
– te hago una sonrisa triunfal

Subo hasta tu boca, sin soltar mi tesoro, meto mi lengua en tu boca, tu cuerpo tiembla,
vuelvo a mi posición anterior, aprieto mi mano, lamo la cabeza… esa cabeza que está palpitante, recorro sus bordes, me la meto en la boca, mi lengua la sigue estimulando mientras mi mano no deja de apretar, está muy roja y palpitante.

– Ahora suelto levemente mi mano y lentamente, muy lentamente voy introduciendo tu pene en mi boca, un gemido ahogado sale de la tuya
– mmmm ese calor de tu boca y la humedad de tu lengua me estremece todo el cuerpo
– ahora mi mano toma, como conteniéndolos, a tus huevos que están sensibles y deseosos… tibios- mientras mi boca ahora sí, se acerca y se aleja…

Saboreando todo tu pene, todo lo que puede entrar en ella intento meterlo cada vez más dentro de mí pero no lo logro, llena mi boca.Ahora aumento mis movimientos

– mmmmm eso se siente delicioso, no sabes cuanto lo estoy disfrutando
– un suave líquido tibio comienza a salir de tu pene, mi lengua lo saborea
succiono la cabeza como queriendo que salga todo y vuelvo a metérmelo
ahora sí tus manos toman dulcemente mi cabeza
– comienzo a empujarla, dejando siempre que tú lleves el control, pero cuando siento placer la presiono para que no la saques y me dejes sentir esa sensación especial de tener mi pene en tu boca
.- miro tu cara, me refleja placer y sé que te gusta lo que hago
– mis manos acarician tu cuello apretándolo levemente
– la humedad de mi entrepierna aumentó mucho más
siento mis jugos entre mis labios, mi mano libre baja hasta allí, acaricio levemente mi zona íntima, empapo mis dedos en mis jugos y viéndote los lamo, eso hace que tu cuerpo reaccione más.

Me levantas de mi posición y me besas
– desesperadamente nos unimos las bocas, te pedio que me dejes lamer uno de tus dedos húmedos para disfrutar también de tu néctar
– sii y es tuyo.

Una electricidad recorre mi cuerpo al sentir mi dedo en tu boca
– a ese mismo ritmo desciendo, lamo tus pechos, los acaricio, los mordisqueo suavecito provocando dolor de placer en ti. Jugueteo un poco con ellos mientras mi mano acaricia tu conchita húmeda, mi lengua baja por tu abdomen se detiene en tu ombligo
– uff si
– para llegar hasta el lugar donde me espera un manjar de placer. Mi lengua comienza a secar esa humedad, limpio tu clítoris, tus labios vaginales
– mi cuerpo tiembla
– mis manos acarician al mismo tiempo tus glúteos, gemidos de placer inundan el aire
– sii totalmente entregada a tu ser

– Mientras mi lengua disfruta de tu clítoris el cual esta súper enojadito, lo estiro, lo muerdo suavemente, lo chupo en fin disfrutando de él a placer
– No puedo más, aprieto tu cabeza contra mi conchita y un orgasmo casi salvaje te llena de mi néctar
– mmmmmmm… mi boca está llena de ese néctar delicioso el cual saboreo
antes de tragármelo
– mm sii
– tomo entre mis manos tu cabeza, te beso para que compartas conmigo tus jugos, me acerco a tu oído y te susurro….

– quiero que entres dentro de mí, quiero que me hagas tuya
– te recuestas sobre la cama, tus pies tocando el suelo, limpio tu clítoris, hasta la última gota de néctar que te ha quedado, coloco la punta de mi pene en la entrada de tu conchita
levantas tus piernas, las tomo en mis manos, mientras tu cuerpo se arquea para que mi pene tenga espacio para deslizarse sin estorbo alguno
– siii siento como lentamente me penetras… como lentamente va llegando al lugar deseado… mis uñas se clavan en tu espalda, eso te indica el placer que me estás dando…
cuando entra todo, un gemido entrecortado de los dos se deja escuchar
– siiiii te movés lentamente

Mi mete- saca, al principio es lento para disfrutar del momento, pero la pasión es tal
que de pronto comienza un bombeo vertiginoso que estremece toda la cama y la habitación donde estamos se llena de ruido
– siiiii
– estoy a punto de venirme
siento que mis bolsitas no aguantan más, voy a explotar… ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
.- siiiiii
– que ricoooooooooooooooooooooooooo
– ahhhhh
ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
– uffffffffffffffffffffffffff
ricooooooooooooooooooooo
– siiiiiii
– delicioso

Me desplomo sobre tu pecho mientras tus manos me reciben con un fuerte abrazo y un susurro de… rico papito, eres lo máximo, sale de tu boca.

Un beso en el lóbulo de tu oreja, empapado en la dulce transpiración…

– me dejo entrar en un sueño, con tu cuerpo aún sobre mí
–  nos quedamos dormidos, así hasta el amanecer…
– ¿ves lo que te digo? ¿Ves porque extrañaba nuestras charlas?
– me fascinó…

Gracias Lyon por el momento tan lindo que pasamos… Gracias Lumier por tu ayuda…

Cariños a todos…

Autora: Klaudita

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