Mi primo Alex en casa

Sentí su cabeza entrar en mi, poco a poco se fue abriendo paso para llegar hasta meterme toda la verga y comenzó a penetrarme, dolía un poco a pesar que él tenía el máximo cuidado, pero después sentí el placer y no quería parar, le dije que lo hiciera rápido, cada vez más rápido hasta llegar a comenzar a gemir, pero despacio para no despertar a nadie.

Hola, me puse como sobrenombre Ramone para ocultar mi verdadero nombre. Todos los nombres que pongo son diferentes pero empiezan con la misma letra. Así que esta historia es real y me pasó cuando tenía 18 años. Para ser sincero, tengo que decirles que no soy alguien con musculatura. Soy más bien de complexión media, no soy muy flaco pero tampoco gordo, un poco de nalgas eso si, y tengo de estatura 1.80m. Ojos cafés claro, pelo castaño oscuro y piel morena clara. Hace unos años, cuando vivía con mi padre y su esposa, un sobrino de ella fue a vivir con nosotros a Cozumel. El: un chavo de la misma edad que yo, de pelo negro oscuro, piel clara. Ojos café oscuro y una estatura de 1.75m. Como no había muchos cuartos se quedaría en el mío y dormiríamos en camas separadas.

Una noche me desperté para ir al baño y pasé junto a él, tenía puestos unos pantalones de mezclilla que le quedaban ajustados, no tenía camisa, su rostro mostraba inocencia y descanso. Cuando regresé del baño pensé en que su paquete estaba a mi disposición y que él no se daría cuenta. Me senté en mi cama que estaba separada a tan solo medio metro de la de el; desde mi lugar empecé a poner mi mano sobre su pantalón y sentía como la mano me temblaba del temor a que se despertara.

Cada movimiento brusco lo miraba a la cara y trataba de que no se despertara. Su verga de 19 cm. estaba durísima y no pude resistir la tentación de quitarle el bozal que tenía aquella bestia. Cuando estaba en mis manos empecé a masturbarlo, era una sensación extraña. Su pene comenzó a lubricar y yo también estaba mojadísimo. Entonces en un acto de locura me la metí a la boca, comencé a mamarla con todas mis ganas, ya tenía como seis meses que no estaba con nadie. Pero me olvidé de vigilar que no se despertara y puse toda mi atención a lamer cada centímetro de aquella dura verga que ante mi latía como corazón y me la metía todo lo que podía para tenerla en mi boca. Después de mamarle la cabeza y metérmela toda en la boca, escuché un suspiro… lo miré y tenía la cara llena de placer, entonces me miró con una sonrisa en la boca.

– ¿Por que te detienes?- preguntó Alex, mientras yo muerto de la pena trataba de esconder mi cara. – Yo… yo solo…- ¡No podia hablar! Estaba tartamudeando del nerviosismo.- Tranquilo no pasa nada, pero si continuas… te prometo no decirle a nadie, solo te pido que no me dejes así!

Yo no escuché más… regresé por más de ese sabroso trozo de carne; él me tomó de la cara y me hizo mirarlo, entonces me besó, yo regresé de ese beso hasta el lugar donde habia comenzado y seguí mi trabajo lamiendo su glande y dándole largas mamadas a toda su verga.

-Ven! Acuéstate…- dijo mientras me mostraba un pequeño espacio que quedaba al lado de él.

Yo le obedecí y cuando menos me lo esperaba me tumbó con rapidez y me quitó la playera que pareció desaparecer en la oscuridad del cuarto apenas iluminado por una luz que entraba de la calle, él besó mis tetillas y siguió bajando, yo sentía muchas cosquillas desde el cuello hasta la espalda y cuando llegó debajo del ombligo se topó con mi short, entonces comenzó a bajarlo lentamente y me miraba con travesura en los ojos.

Él se quitó también su pantalón y me dejó ver ese cuerpo… tan delicioso… apenas tenía las marcas del abdomen pero era suficiente para prenderme. Y aquello que tenía duro que me excitaba. Me levanté despacio hasta llegar a su boca y lo besé de nuevo.

-Tú comenzaste primo, ahora aguántate…-Pero, ¿de que hablas?- quise gritar pero apenas me salía la voz.-De que ahora mismo me entregarás aquello que no le has dado a nadie.

El estaba hablando de mi trasero. Y con gusto me senté sobre sus piernas y quedábamos frente a frente, nos besábamos y con un poco de saliva en su mano comenzó a lubricar mi pequeño ano, era extraño y divertido. Realmente no se como lo sabía, pero era verdad lo que decía, yo nunca había tenido sexo anal.

Sentí su cabeza entrar en mi, lentamente, y poco a poco se fue abriendo paso para llegar hasta meterme toda la verga. Se quedó así por unos instantes y después comenzó a penetrarme una y otra vez. El vaivén se sintió un poco raro al principio y dolía un poco a pesar que él tenía el máximo cuidado por hacerlo despacio y sin desesperación; pero después sentí el placer y no quería parar, le dije que lo hiciera rápido, cada vez más rápido hasta llegar a comenzar a gemir, pero despacio para no despertar a nadie.

Era una sensación magnífica era todo lo que quería, y mientras él me abrazaba por la cadera yo le tomaba de la nuca y lo acercaba a mí. Lo quería dentro de mi. Esa noche fue fantástica y por eso nunca la olvidaré.

-¡Me vengo!- dijo Alex. -¿Y que hago? –dije con inocencia. -Nada… solo quédate muy quieto, quiero disfrutar este momento…

Después sentí algo caliente dentro de mí y se quedó así dentro un poco más hasta que su verga perdió fuerza. Nos quedamos tumbados en la cama, él tenía su brazo bajo mi nuca.

-Alex…-¿Si? -¿Donde aprendiste todo eso? -No lo se… tal vez he visto suficiente pornografía y puro instinto.

Después de un momento nos levantamos y me dijo que se ducharía… le dije que lo esperaría pero que se apurara (él no tenía semen escurriéndole del culo.)

-¿Porque no nos bañamos juntos? – preguntó Alex. -¿Que? ¿Estás loco? -¿Por que no primo? Si ya nos vimos todo, ¿que más da darnos una ducha? -Tienes razón, pero prométeme que no le vas a decir nada a nadie. -Te lo juro.

Entramos al baño de puntitas para no hacer demasiado ruido y cuando entramos encendimos la luz. Miré ahora con claridad su verga que ahora no estaba firme como antes pero tenía ese aspecto sabroso de siempre…él me miró y sentí como su mirada se fijaba en mi culo y en mi paquete.

-¿Te recortas el vello?- dijo Alex mirando fijo a mi pene. -Si, es más cómodo. -Yo lo no lo he hecho últimamente pero también lo hago. -Ya lo creo, ¡apúrate! Metete a la tina para bañarnos.

Y estando en la tina nos sentamos frente a frente mientras el agua tibia caía y llegaba hasta nosotros relajando cada músculo. Y aunque la tina era suficientemente grande mi pie rozó sus bolas. Y no me había dado cuenta pero él si, se había quedado viendo fijo para abajo y le pregunté que tenía. Me di cuenta rápidamente de lo que había pasado…

-¡Perdón!. Te lo juro que no fue mi intención. -Olvídalo, no pasa nada. -Yo… – aparté la mirada de su cuerpo porque me di cuenta que él ya se había dado cuenta de mi mirada morbosa. -¿Que? Dime.
-Yo no… Bueno es que nadie lo sabe… y ya ves como es mi papá. -No te preocupes no le diré a nadie… es más, ahora no harás nada.

Se levantó de su lado de la tina y puso su rostro cerca de mi pene y no pude evitar tener una erección. El me mamó la verga y yo solo podía sentir placer, placer y el agua caliente cayendo sobre nuestros cuerpos.

Después del aquella ducha nos acostamos a dormir y hasta ahora parece que nadie se dio cuenta del incidente con mi primo, ahora cada vez que lo veo le saludo pero él solo sonríe, y yo sonrío ahora pensando en que una travesura me llevó a tener la mejor experiencia desde que soy bisexual. Pero como me ha gustado tanto decidí contarla ahora a ustedes que me han contado tantas.

Autor: Ramone

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El lo es todo para mí

Me dejé llevar por el mismo ritmo, el calor y sobre todo, me acariciaba todo el cuerpo y sin ninguna inhibición juntaba mis senos sobre mi blusa y se los enseñaba, movía mis caderas simulando ser penetrada y en mi cara se dibujaba una sonrisa de satisfacción, me acercaba a él y me sentaba hasta que me dijo que no lo volteara a ver cuando bailara, que me dejara llevar y así lo hice.

Después de leer los relatos que aparecen en esta página, me animé a relatar una de mis vivencias cachondas. Empezaré por decirles que no soy una de las bellezas que describen en la mayoría de los relatos, a veces hasta considero que muchas son producto de la imaginación del mismo autor, pero en fin… cada quien con lo suyo.

Soy baja de estatura, de complexión mediana, cabello castaño oscuro, ojos pequeños de color café, boca grande y carnosa, de piel blanca. ¿Mis atractivos visuales? Un par de senos grandes con su aureola a la medida y unos pezones que se erigen como pequeñas montañas cuando estoy excitada, un culo que es una envidia, muy firme y con un orificio que aprieta ante la presencia de algún invasor y que invita a ser usado, un par de piernas macizas y bien contorneadas y unas manos pequeñas, pero suaves que fueron hechas para tocar… y para terminar, mi boca, carnosa, húmeda y ávida de mamar… Mi nombre es Haydee y soy la amante de un hombre casado que se llama David. Ambos vivimos en California, USA. Él lo es todo para mí y mucho más.

Desde el inicio de la semana sentía a David muy cachondo, sus miradas furtivas me lo decían, su voz baja y pausada me erizaba la piel cuando la escuchaba, todo me hacía pensar que estaba preparando “algo” para ambos y todas mis dudas se despejaron al finalizar la semana, cuando tuvimos una reunión de trabajo, y me envió un correo electrónico dándome indicaciones de que me quitara las bragas para la reunión y que pensara en el transcurso de la misma que no traía y que después de la reunión me fuera a comprar una ropita muy sexy, en una boutique que a él le encanta porque venden ropa y calzado para las chicas que trabajan en los table dance, que le pidiera a la dueña de la boutique que me tomara fotos con una cámara digital y que al finalizar se las enviara por correo. Por supuesto que el sólo leer su correo me tenía más que mojada y excitada. Hice todo lo que me pidió, no sin antes masturbarme en el baño mientras estábamos en la reunión de trabajo lo cual le hice saber en otro correo.

Una vez que llegué a la boutique hablé con la dueña y le pedí de favor que me tomara las fotos con la ropa que me estaba midiendo para que las mismas las viera mi David. Fue todo un alucine, la ropa tan sexy sobre mi cuerpo, las manos de la señora tocando la ropa y mi cuerpo completamente desnudo, la cámara, las poses. En eso estaba cuando llegó otra clienta y tuve que suspender mi sesión fotográfica mientras Lety la atendía. La nueva clienta estaba de lujo, un cuerpo envidiable, rubia de cabello largo y unos grandes ojos color café. Salí del vestidor mientras la rubia se medía ropa y yo paseaba por el local buscando nuevas prendas. Quiero decirles que el vestidor no tiene puerta y es sólo una cortina azul la que lo cubre; sin embargo, estaba tan oscuro, ya que las luces de neón poca luz daban, que la cortina se tuvo que descorrer para que entrara luz y poderse ver bien en el espejo.

De reojo miraba cómo la rubia se cambiaba la ropa y más cachonda me ponía, veía su cuerpo al desnudo, unos senos pequeños, pero firmes, una cintura antojadiza, un coño muy limpito y rasuradito y un culo bien paradito. Mientras se cambiaba y Lety salía a otro local por más ropa para la rubia, me puse a platicar con ella. Así es como me enteré que ella trabajaba en un table dance y que la ropa que compraba era para los “bailes” que hacía a los clientes.

Tan excitada estaba con su plática que le pedí su número de teléfono para ponerme en contacto con ella y darle una “sorpresa” a mi David. Por fin la rubia se fue y yo continué con mi sesión de fotografía… Más alerta… y con la plática con Lety estuve a punto de tirármela y mamarle su coño, claro que yo sentía que Lety no hubiera puesto objeción alguna de acuerdo a lo que me comentaba de su novio y de que algunas veces se cansaba de tanta polla y que era bueno un coño… lo cual me dio ideas en mi cabeza que espero hacerlas a la brevedad.

Terminé mi sesión fotográfica con éxito y ya con cámara en mano me dirigí a un lugar de Internet para enviárselas por correo a David. Me imaginé que su polla se le pararía cuando las estuviera viendo, pero desafortunadamente sólo una pude enviarle porque el archivo estaba muy grande. Las otras las dejé en mi ordenador con todas las indicaciones del caso para que él en su momento las pudiera ver y deleitarse plácidamente. A cada momento me sentía más y más excitada y muy en el fondo sabía que alguna de nuestras fantasías se cumpliría próximamente… y así fue…

Me habló por teléfono y sólo me dijo que me vistiera como la puta que soy, lo cual me enorgullece, que saldríamos a un breve viaje a San Diego, pero después me indicó que podía cambiarme en la carretera, lo cual se me hizo más emocionante. Me fui a casa, hice una pequeña maleta con lo indispensable (aparatitos, preservativo, ropa interior que sabía que no la usaría, pero no estaba de más), y antes de salir me di un último vistazo en el espejo, vi como el rubor cubría mi cara y como mis ojos se empequeñecían más por la lujuria que ya en esos momentos estaba experimentando. Me subí a su coche y mis sentidos estaban alerta, anticipando…

Después de un tiempo me empecé a desnudar, mientras David manejaba el coche y de reojo miraba mi desnudez. Recliné el asiento y abrí mis piernas para poderme acariciar… cerraba mis ojos y movía mi culo mientras mis dedos jugueteaban con mi clítoris. Estaba muy mojada y mi excitación era más evidente a medida que mis dedos acariciaban y mis jadeos eran más fuertes. De repente siento la mano de David que me acaricia mis labios vaginales y que se abre paso para meter sus dedos en mi coño, mis jadeos son más fuertes y empiezo a moverme para que sus dedos entren más, mientras mis manos cogen mis senos y los masajeo para después pellizcar mis pezones… siento como sus dedos entran y salen y termino con un inminente orgasmo, para luego él sacar sus dedos llenos de mí y meterlos a su boca…

Yo continúo, durante todo el viaje… tocándome, acariciándome, viniéndome y dándole a probar de mis jugos… Así, antes de llegar a mi destino me pongo una minifalda, mi tanga y una blusa negra tejida sin brassier abajo y para terminar unas zapatillas de tacón alto, sin medias… mis piernas desnudas. De momento me cohíbo, me siento muy expuesta… pero al voltear a ver a David todo me parece maravilloso, soy su puta y eso es lo único que importa.

David dejó el coche en el estacionamiento y entramos a un table dance para empezar a calentar motores… hacía calor… en el coche venía sudando y eso me hacía sentir más hembra. Ya una vez dentro del antro lo que pasó fue una explosión de sexo y lujuria. Nos sentamos cerca de la pista de baile, viendo cómo las chicas bailaban quitándose la ropa a petición de los interesados, la mayoría hombres, que dejaban dinero colocado en sus tangas. Yo hice lo mío, sentada y con las piernas abiertas dejaba que David metiera sus dedos en mi coño mientras me deslizaba en la mano un billete para solicitarle a la chica que en ese momento bailaba, que se acercara… Una vez frente a mí, le coloqué el billete en su tanga y con toda decisión pasé mis dedos en su coño, dos o tres veces, mientras escuchaba sus jadeos. No me importaba nada, quien me viera, yo disfrutaba como adolescente en su primer baile.

Así estuvimos un tiempo y después salimos a recorrer otros antros. Yo iba dispuesta a todo lo que se me ofreciera, el brazo de David, la cerveza y el calor habían logrado derribar quizás alguna reserva que tuviera de disfrutar… Estaba en el goce total, en la explosión de los sentidos y no dudaría en alcanzar el éxtasis.

Continuamos caminando y entramos a un disco-bar. Había algo de gente y sobre todo gente joven… no quiere decir que uno no lo sea, pero si somos una pareja madura aunque muy liberal. Llegamos y nos sentamos cerca de la pista de baile. Pedimos unas cervezas y estuvimos viendo a las personas que bailaban. David y yo estábamos abrazados y él me acariciaba el brazo, la mano y hasta mis piernas. Después acercó su boca a mi oído y me dijo que quería que bailara frente a él… la verdad que no soy muy buena para el baile, si no es que soy una nulidad para el mismo, pero con las cervecitas encima ya el “hacer” es más fácil. Así que ahí me tienen, en la pista frente a David moviéndome al ritmo de la música…

Al principio tensa, como autómata, hasta que me dejé llevar por el mismo ritmo, el calor y sobre todo, las miradas de David… fueron momentos locamente sensuales… me acariciaba todo el cuerpo y sin ninguna inhibición juntaba mis senos sobre mi blusa y se los enseñaba, movía mis caderas simulando ser penetrada y en mi cara se dibujaba una sonrisa de completa satisfacción… de ven en vez me acercaba a él y me sentaba por momentos, hasta que me dijo que no lo volteara a ver cuando bailara, que no lo buscara, que me dejara llevar… y así lo hice… Cerraba los ojos y me concentraba en el baile, en los movimientos, en mi coño, en mi culo…

Cerca de mí bailaba otra pareja, muy jóvenes, estaban bailando muy juntitos y el chavo pasaba sus manos por el cuerpo de la mujer… deseaba ser yo a la que estuviera acariciando… Y así, me acerqué a ellos y bailé muy junto… El chavo como no queriendo me tocó las piernas y los muslos… muy sutil, como si fuera por accidente y por la proximidad que tenía hacia ellos… Pero después fue más evidente, y dándole la espalda, puse mi culo a disposición de que lo tocara, lo magreara, lo cual hizo sin ningún reparo. David sólo observaba y me guiñaba un ojo y levantaba su dedo en señal de aprobación… Su puta estaba comportándose a la altura que él esperaba.

Estuve un poco así y creo que la mujer se dio cuenta de lo que estaba haciendo su pareja conmigo porque de repente lo jaló fuera de la pista… Claro, antes de irse me apretó las nalgas a su placer. Todas estas escenas las veía otra pareja joven y se veía que estaban muy excitados por lo que sucedía… Tan es así, que el muchacho sacó un billete de 20 dólares y me lo mostró para que me acercara a ellos… Claro que después se cohibieron de su osadía y lo guardaron inmediatamente sentándose en una mesa junto a David. Yo seguí bailando un rato más, buscando más manos que me tocaran… que me acariciaran… pero ya no hubo más… Llegué con David a la mesa y nos besamos largamente… Su lengua entraba en mi boca como si fuera su pene en mi coño… Después salimos de ahí a buscar más aventuras.

Más adelante seguiré contándoles mi gran noche de placer… si gustan envíen sus comentarios. Besos

Autor: Haydee

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De fresa o de vainilla III

La humedad de sus labios en los míos, el contacto de nuestras bocas y la mezcla de nuestras salivas era algo ya natural, besaba muy rico, abríamos nuestras bocas y lo hicimos más profundo, cuando escuchamos que alguien quería abrir la puerta por fuera nos separamos y limpiábamos nuestras bocas con las manos, quitamos el pasador y salimos riendo tomadas de la mano.

El destino sigue su curso.

A partir de eso los besos se hicieron más frecuentes en las siguientes semanas, buscábamos estar a solas para besarnos cada vez con más pasión, en ocasiones entrabamos juntas en los sanitarios del colegio, cuando veíamos que estábamos solas nos dábamos besos largos y húmedos. Recargadas en la puerta, para que ninguna niña entrara.

Siempre que estábamos en una situación así sentía unas cosquillitas en la panza que nunca supe identificar si eran de nervios o si sentía alguna atracción hacia ella, pero creo que esa sensación de estar haciendo una travesura les daba un toque mágico a nuestros besitos.

La relación parecía haber llegado a su madurez pero aun nos faltaba, por hacer algo, y a ti saber algo. A finales de mayo estábamos por terminar cursos de la escuela y la directora ya nos traía entre ojos para los cursos, de regularización para mi y unos cursos para ayudar a que ale entrara a la uní, pero a Ale su desarrollo académico le tenía sin ningún cuidado y tubo una brillante idea para quedar bien con la vieja y librarnos de sus clases de verano

Las tres chicas y yo apoyamos a la directora para los preparativos de la graduación de la generación de Ale, nuestra labor consistía en conseguir los arreglos necesarios para la ceremonia en el auditorio. Aunque todos sabían que Ale era puro desmadre, sus padres tenían una buena relación con la directora por su posición social, y por este motivo le confió las llaves de la bodega del auditorio. En el solo había algunos arreglos de ceremonias pasadas, sillas rotas y un montón de trebejos olvidados y polvosos.

Desde el primer día nos encargamos de darle un uso a nuestro favor a ese olvidado cuarto. Al no tener un lugar lo suficiente privado para hacer de las nuestras, era el lugar ideal para que nadie nos viera de lesbianas, así que con el pretexto de hacer inventarios nos encerrábamos a solas en la bodega, nuestra energía sexual de adolecentes  reprimida y la privacidad que había nos hacía ir cada vez más lejos.

En uno de estos “inventarios” nos besamos y me calenté hasta el punto de dejar que me quitara la playera y tocara mis senos cosa que no creí que alguna vez permitiría, esos besos tienen una sutil línea que los divide del escarceo sexual, que no es más distante cuando estas con una chava he, una vez que te dejas llevar, la calentura no te permite parar.  Me besó en mi abdomen desnudo me recargó en la pared y besó todo mi torso, se puso bien loca y se daba gusto con mi cuerpo, después se puso de pie y trató de desabrocharme el pantalón pero yo no le permití y le aparté la mano del botón, así que volvió a ocuparse de mis bubis, realmente tampoco deseaba que hiciera eso, pero algo no me dejó frenarla, por el contrario empecé a acariciar las suyas, eso no me excitaba ni nada, lo hacía por reflejo a lo que ella me hacía y por que mis manos en esos momentos deseaban tocar algo y sus nenas era lo más cercano a mí, además de tener una textura agradable; no sabía ni que onda, de hecho su cuerpo en si no me provocaba la menor atracción en esos días, pero ahí algo que si es cierto; estar en esa situación era emocionante, tal vez por que a mi edad nunca antes había hecho eso con nadie.

Después de estar así un rato masajeando los senos la una a la otra la temperatura subió en el almacén y empecé a hacer ruiditos, se aprovechó de eso y volvió a intentar tocarme abajo, solo que esta vez no encontró ningún impedimento por mi parte, de hecho cuando me comenzó a tocar sobre el pantalón le ayudé separando un poco mis piernas para que pudiera desplazar con facilidad la mano, les diré que me llevó a tal extremo que al ver que le costaba trabajo desabrocharme el pantalón lo desabroché yo misma y bajé el cierre,  afortunadamente para mí y desafortunadamente para ella escuchamos pasos aproximarse, me puse mi playera rápidamente y acomodé mis pantalones, los pasos se siguieron de largo, eso me puso un susto de los de a deveras

Ale me tomó para regresar a lo que estábamos, pero el susto hizo que se me apagara el fuego y reflexionar de lo que estuve a punto de permitir. La verdad no estaba preparada para esa situación con ella, agradecía que no hubiera pasado a mayores, me intentó besar pero yo le pedí que nos fuéramos, en el camino a casa me la pasé callada, lloviznaba, y las dos caminamos cabizbajas, al llegar me despedí de un beso en la mejilla y entré a casa.

En cierto modo estaba arrepentida y enojada conmigo misma, por haber permitido aquello, eso no era correcto ni con un chavo, a lo mejor nos podíamos besar, hacía mucho tiempo que no lo hacía, necesitaba una válvula de escape para mis hormonas y hacerlo con una chava era divertido de alguna manera, era como una travesura, a la que tenía derecho a experimentar por mi edad, pero tener un faje era demasiado. Cómo iba a permitir que una amiga me tocara en mi parte, que yo le tenía tanto respeto? mi amiga no debería quitar mi virginidad con su dedo solo por estar caliente un rato,  por supuesto que no!

Al otro día hablé con ella para explique cómo me sentía por lo que había pasado, ella me pidió una disculpa y me dijo que no había sido su intención hacerme sentir mal y me prometió que nunca haría algo que no deseara.

Una semana pasó, y yo ya no estaba cómoda con ella. Una tarde después de clases tuvimos que asistir en la tarde al colegio por que resultó que el intendente de la escuela accidentalmente había tirado a la basura parte de los listones y las mantas que habíamos cortado, Así que la directora ordenó que “el grupito Ale”, (como nos conocían en la escuela) se reportara en el almacén en la tarde; después de hacer una lista de lo que faltaba, Andrea y Faby se fueron y nos dejaron encerradas “accidentalmente” en el almacén, en el momento en que ale me dijo que las llaves las había dejado en su casa, el corazón comenzó a latirme a prisa y las manos me sudaron en frio, estaba otra vez a solas con una chava que no sabía desaprovechar esas oportunidades.

Le sugerí que marcara a su mamá para que le trajera la llave y nos sacara de ahí, los siguientes 45min en lo que las laves llegaron, ale se comportó como una dama, no sentamos en el suelo y me ofreció su sudadera, afuera se oía que caía un diluvio y el almacén estaba helado, acepte por que titilaba de frio  y nos abrazamos para retener calor.

Me platicó muchas cosas que no sabía de ella, su padre se había ido con otra mujer cuando ella tenía 13, había tenido un novio hace tres años con el que se había clavado mucho y  después la dejó sin más ni menos, la pasó mal en los siguientes meses, hasta que una chica se portó muy bien y la ayudó a salir de su depre, después de un tiempo “se volvieron más que amigas” y con ella descubrió que las niñas le gustaban más que los hombres, tuvo una relación con ella de año y medio, que por cierto yo conocía, se  llamaba Fabiana precisamente. Después tuvo un par de novias más, pero nada serio, además me confesó que nunca había sentido algo como lo que sentía por mi, con nadie más.

Eso me dejó muy sorprendida, sentí que me tenía confianza y por otro lado no intentó ni siquiera besarme, ella me entendió totalmente, cuando llegué a casa me sentí más unida a ella. Las vacaciones llegaron,  Ale era un oasis en mi vida, todo era diversión y tomar todo con calma. Pronto los besos en la boca regresaron no así los contactos que yo consideraba inapropiados y ale lo aceptaba bien.

Con motivo de su cumple y de su graduación, la mamá de Alejandra y yo le organizamos una fiesta sorpresa en su casa, invitamos a unos cuantos compañeros de la escuela y estuvo padre, hubo alcohol y mucho relajo, pero terminó pronto, como a eso de las 11. Mientras le ayudaba a levantar el tiradero que se había quedado, nos dimos cuenta que estábamos desperdiciando valioso tiempo, y nos fuimos a la cocina a besarnos bien rico. Al poco tiempo, oímos la puerta, me dio un último besito y me hizo unas preguntas muy extrañas…

-Sandra, ¿me quieres mucho? -¿Llegarías a más conmigo?

No pude preguntarle de a que iba esa pregunta, por que Karen (su mamá)  entró a saludarnos y nos hicimos las disimuladas, pero estaba casi segura de haber entendido y eso  estuvo rezumbando en mi cabeza los siguientes días.

Como  era su pareja, por así decirlo, fui su invitada a su cena de graduación, eso era tan extraño, por supuesto no quería ir y le puse mil escusas;

-Mis papás no me dejarán…-Mi mamá los convence…-No tengo para el boleto…-Yo te lo invito… -No tengo vestido…-Te prestaré  uno bonito…

Total que cuando las escusas se me acabaron, no me quedó otra y acepté.

Estuvo a todo lujo,  me prestó un vestido color lila precioso, y ese día, la vi como nunca, en un elegante vestido negro que contrastaba con su tono de piel pero hacía juego con su cabello, tacones altos que presumían sus largas piernas, peinado de salón y maquillada, se veía muy bien, era la chava más guapa de toda la fiesta, aún que cuando se lo comenté a Andrea no estuvo de acuerdo y dio su voto a Faby, pero la verdad es que Alejandra atrajo todas las miradas esa noche y aunque ella  lo sabía, no hizo caso a nadie. Cenamos, bebimos un poco y bailamos para echar relajo con nuestras amigas y unos compañeros, cuando pusieron las baladas, tres chavos le pidieron a Ale que bailara con ellos, y a todos rechazó, Fabiana y Andrea, se pararon a bailar como pareja, y no disimularon nada, que era lo que yo no quería y por eso le dije a ale que prefería no bailar.

Al rato Julio se acercó y me pidió que lo acompañara en dos canciones, la primera lo rechacé pero la segunda  me animé a bailar con él, sabes si fue algo extraño, las copas que traía encima, me hicieron confundirme y sentirme bien con él, creí que era ahí donde pertenecía, mientras danzamos me di cuenta que Julio disfrutaba  tener la mirada fija de Ale en nosotros y se esforzaba en no perderla, me hacía comentarios en el oído y debo admitir que eran graciosos por eso me reía con él, a la siguiente canción las luces cambiaron y todos en la pista se abrazaron para bailar, incluso Faby y Andrea, las que tampoco nos perdían de vista, bailaron muy acarameladas. Yo también abracé a julio, cuando volteé a donde Ale, me pareció enojada, pero yo creí que no tenía motivo para enojarse conmigo, y no hice caso.

Además la loción de Julio y la firmeza con la que dirigía nuestros pasos me hacían pasar un rato bien, así que cerré los ojos y me dejé llevar, alguien tocó mi espalda por atrás e interrumpió lo que pensaba, al voltear a ver quien era el inoportuno, se trataba de Faby que señalaba hacia donde se supone estaba sentada Ale,  no estaba ahí ni su bolso ni su abrigo, la busqué y la pude ver aproximarse con paso decidido a la salida, sin pensarlo solté mi pareja y corrí por mis cosas a la mesa y después a ella, la tomé por un brazo para detenerla, ella se soltó y dijo gritándome:

-Que, poca tienes Sandra – sin mirarme a los ojos-Por que ella lloraba.

Por un momento no supe lo que debería hacer, pero después fue claro no podía dejarla irse así, pegué otra carrera para ir por ella, ya estaba en la calle.
Siguiendo su paso apresurado, le pregunté:

– ¿A dónde vas Alejandra? -No te importa ¿o si? -Es muy noche para caminar por aquí…

Ella volteó y me dijo enojada como nunca la había visto – Regrésate a bailar con el pendejo ese y déjame en paz.

No supe que responderle y solo la seguí esperando a saber que decirle.

-Ale no me hagas esto, déjame explicarte. -¿Qué? ¿ te gusta? -No, ya,  detente vamos al salón y tranquilízate -No quiero saber nada de ti.

La tomé de nuevo y le dije, tú eres la que me gustas.

Se detuvo  y me dijo, – Déjame sola. – Te lo juro- la abracé con mucho cariño…

Primero puso resistencia, después no solo se dejó sino que también me abrazó sin dejar de llorar, la sentí tan frágil, sus delgada espalda que no dejaba de brincar por el llanto y sus tiernos sollozos de niña me partieron el corazón, yo lo había provocado. Me llevó un rato tranquilizarla, pero lo logré, con cariños y besos, y expresándolo mi cariño que le tenía, se convenció de regresar a la fiesta.

Nos metimos al baño y se enjuagó la cara, cuando salió la única niña que había dentro, puse el pasador del baño y la besé, para demostrarle lo que le había dicho, me besó con mucho amor, ambas no sobresaltamos un poco, ella me tomó por la cintura y yo puse mis manos sobre sus hombros, me sentí muy confortada de verla contenta de nuevo, con la humedad de sus labios en los míos, que se chupaban con tanta familiaridad, el contacto de nuestras bocas y la mezcla de nuestras salivas era algo ya natural, besaba muy rico, abríamos nuestras bocas y lo hicimos más profundo, cuando escuchamos que alguien quería abrir la puerta por fuera nos separamos y limpiábamos nuestras bocas con las manos, quitamos el pasador y salimos riendo tomadas de la mano.

Fuimos a platicar a la terraza posterior del salón, donde apenas había dos parejas más, estuvimos mirando la bonita vista que proporcionaba el lugar, platicamos de muchas cosas, especialmente de lo que sentíamos la una por la otra y me dijo por primera vez que me amaba y que nunca había sentido algo así por nadie, yo le contesté algo parecido, aunque no estaba muy segura de ello, la fiesta seguía, el conjunto paró de tocar y llegaron los mariachis, pero nosotros la estábamos pasando bien a solas, cuando su mamá le avisó por teléfono que nos esperaba afuera para llevarme a casa, nos dimos un beso en la boca más, con el riesgo que alguno de los pocos que quedaban dentro, nos mirara, pero nada nos importaba

Fuimos por las otras dos que estaban sentadas a una mesa cansadas de divertirse , Andrea  dormitaba en el hombro de Faby, su mamá nos repartió en nuestras casas, a ellas las dejamos en casa de Andrea, donde, según Ale, no había nadie pues sus padres habían salido de viaje y aprovecharían para tener su primera vez.

Autora: Sandra W

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