Dos opciones en el menú

Le pedí que me penetrara, hacía tanto que necesitaba sentir el calor de un pene ansioso dentro de mí, y comenzó el acostumbrado vaivén, mis gemidos lo incitaban a no detenerse, finalmente sentí que su orgasmo estaba cerca, dónde lo quieres, en la boca, abrí mi boca y lo introduje lo más que pude, sentí su leche salir, era tan abundante no quise desperdiciar ni una gota, me lo comí todo gustosa.

Era un miércoles como cualquier otro, ese día prometí tomar una decisión, ¿aceptaría ir a comer con él?, debo reconocer que conversar con él es sumamente agradable, es un hombre maduro (42 años) divorciado, con carrera universitaria, maestrías, postgrados, diplomados, ah cierto está iniciando el doctorado, no recuerdo ni en qué, pero a veces me da la impresión de que lo sabe todo. La semana pasada me envió su foto junto con la invitación a pasar el fin de semana juntos en su casa de descanso, obviamente aunque hubiera querido no podría aceptar ausentarme tanto tiempo de mi casa… de mi hogar…

El viernes pasado me sugirió salir a comer, conocernos un poco y quizá si lo encontraba lo suficientemente agradable concertar una cita para una sesión de sexo y dar rienda suelta a nuestras fantasías, la suya es muy simple, quiere que le haga el sexo oral, ¡a mí me encanta hacerlo! claro que no se lo dije, ni se lo diré, prefiero demostrárselo a su debido tiempo. Todo el fin de semana fue una cadena de desastres en mi vida, primero el sábado me luxé el tobillo así que inicié la semana con la consabida férula y las muletas, además mi marido andaba en sus días negros, lo que suscitó una serie de discusiones que no concluían aún el martes por la noche, eso me hizo decidirme…

Me había prometido a mi misma portarme bien y tratar de recuperar la pasión perdida con mi marido, sin hacer más travesuras, pero ¿Cómo puedo recuperar lo que no sé como perdí?, después de todo una pareja (y valga la redundancia) es de dos, así que somos los dos los que tenemos el problema… y en lugar de caricias todo lo que hacemos es discutir, lo que daría por un beso bien dado…

Voy rumbo a la oficina son las 8:00 a.m. y entre el trafico y la máscara para pestañas, mi celular no deja de sonar, es mi jefe, ya me necesita, creo que es adicto a mi voz, aunque sea solo para retarlo…, y mi mente vuela, ¿aceptaré?, mi temor es que de un tipo como él si podría enamorarme, nada me atrae más que la gente culta…

Finalmente, he llegado al piso 21, en la puerta, mi asistente con mil papeles, el mensajero espera mis órdenes, con mi taza de café (con doble cafeína claro) y mi cenicero, listo para evitarse el regaño por haber llegado tarde, suena mi teléfono, es mi marido, -¿Por qué tan tarde? Tu jefe te va a correr un día de estos, ¡dejaste la cafetera encendida!, la he tenido que apagar-, Hola amor, ¡Oh, lo siento!, bueno todo bien, que tengas bonito día, si yo también te quiero bebé-, he colgado antes de que la discusión se torne imposible… a veces me dan ganas de abrirle la cabeza para saber si alguien más ocupa sus pensamientos, pero por otro lado, ¿Qué podría reclamarle? Si yo misma me he entregado a la pasión de otros brazos, aunque mi corazón siga siendo suyo…

Busco en la agenda, Manuel Toledano…. El hombre culto y maduro que espera mi respuesta… -¿Hola? Si soy yo…, acepto…, ¿hoy mismo? Me parece bien, te espero entonces a las 2:00 p.m., Ohhh, por cierto, me lastimé el tobillo el fin de semana, ¿no te importa que traiga muletas?, Me dijo-No preciosa, si a ti no te importa, a mi tampoco-, -Ok, entonces hasta al rato, entre juntas y llamadas se pasa el tiempo, estoy nerviosa, mis manos tiemblan he tirado la pluma no sé cuantas veces, quiero detener el tiempo, pero no es posible, y ¿dar marcha atrás?, no me atrevo, he visto el reloj son casi las 2, en eso suena mi celular es él.  -Nena, ya estoy aquí te espero afuera del edificio-, -dejo recomendaciones a mi asistente en caso de que me necesite, estaré en el celular, si mi marido llama, he salido a comer con Ana, mi amiga de siempre…

He llegado al elevador, no sé que esperar de todo esto, ha pasado tanto tiempo desde mi última travesura… cuando me aburro en las juntas y reuniones de trabajo, a veces cierro los ojos, y recuerdo mi odisea en la sala de juntas de mi empleo anterior…., tuvo que ser aventura de una vez, el tipo se me estaba poniendo difícil, comenzó a celarme y a pedirme exclusividad e incluso matrimonio, espero que esta vez no sea al revés… y sea Manuel el que tenga que salir corriendo…

Finalmente lo veo, se ve mucho mejor en persona que en foto, me espera con una gran sonrisa en el rostro, tomó mis muletas y las acomodó en la cajuela, en eso me toma de la cintura, me inclina un poco y me da un beso que… ¡wow! De película, largo, suave, rico… ¡Hacía tanto que nadie me besaba así!, ¡que bárbaro!, creo que me mojé solo de sentir ese beso…

Me ayuda a subir al coche cual correcto caballero ante una dama temporalmente imposibilitada…, y me pregunta: ¿A dónde deseas ir a comer? ¿Cómo que se te antoja?, -Bueno, acá a la vuelta hay un restaurante de comida italiana, dije yo, -así que tenemos dos opciones, o comida italiana o yo, tú decides que prefieres comer- Siii yo dije eso, bueno mi boca, mis labios, mi cuerpo ansioso, no obstante mi mente, decía otra cosa, parecía que mi mente era una y mi cuerpo otra, él abrió los ojos cual platos, y me respondió muy cortésmente, ¿estás segura?, a lo que dije una vez más -¿comida italiana o yo?, -¡Tú por supuesto!, dijo él…

Buscamos un hotel cercano, y en el camino, posé mi atrevida mano en su pierna, honestamente no sé quien temblaba más si mi mano o su pierna o las dos cosas, pero me miraba de una forma que me comía con los ojos, en un alto se atrevió a pasar sus manos por mis senos, como sopesándolos, comprobando que son de buen tamaño, ni muy chicos, ni muy grandes, bueno para que se den una idea soy copa B…

Llegamos al hotel, él me ayudó a subir al elevador, (¡sin las benditas muletas!) y llegamos a la habitación…  Lo primero que hizo fue desabotonarme la blusa la cual acomodó cuidadosamente “para que no regresara arrugada a la oficina”, zafó el brassier y de inmediato se comió mis pezones, primero uno, luego el otro y regresaba, cual niño hambriento. Mmmmmm… Eso me puede volver loca, entonces me recostó en la cama, y desabrochó el pantalón de mi traje y me bajó la pantaletita de corte francés, (mi favorito por cierto) y los acomodó con el resto, y continuó deleitándose y deleitándome con mis senos, pero ahora más libre comenzó a recorrer mi cuerpo con sus manos, él seguía vestido, abrazarlo así yo desnuda con mi férula y él con ropa tocándome por todos lados, me hacía sentir tan deseada y vulnerable…

Yo todavía no dejaba de temblar, solo que ahora no sabía si era de deseo o si seguía nerviosa, finalmente posó sus dedos en mi clítoris, sentí un delicioso escalofrío que me hizo arquear la espalda y gemir Mmmmmm, necesitaba tanto sentirme deseada, y más aún ser tocada, mi cuerpo estaba recobrando vida ante las caricias de Manuel, y no pude más quería sentirlo en mi boca, y más que querer lo necesitaba, sentir su miembro calentito, duro, ansioso como yo, y lleno de lechita caliente para mi, en mi boca…Mmmm… Así que traté de desvestirlo, y debo reconocer que soy muy torpe con las corbatas, cosa que le dio mucha ternura a Manuel, y me ayudó con eso, me dejó quitarle lo demás porque yo insistí, pues me resulta muy agradable a la vista ver salir de su prisión a un miembro erecto…

Dada mi posición y mi difícil movilidad por el yeso, él colocó su pene en mis labios y comencé a darle pequeños lengüetazos, mirándole a los ojos, comprobando que el gusto era mutuo, recorrí con mi lengua todo lo largo de su dulce y suave miembro, hasta que la ansiedad me ganó y lo introduje en mi boca lo más que pude, no era de una talla descomunal, pero si era un poco más grande que la media… además era grueso y casi de inmediato me proveyó de líquido pre-seminal, que formó un hilillo en mi boca cuando lo sacaba para arremeter de nuevo dentro de ella, considero que formaba una imagen sumamente erótica de mi persona dulcemente sometida en la cama degustando a mis anchas tan caliente manjar…

Manuel introdujo sus dedos dentro de mi vagina una vez más, yo estaba tan mojada…, sacó sus dedos y los metió en su boca, y los saboreó como si se tratara de rica miel, me dijo -¿te gustaría probarte?… ¿quieres saber que rica estás? -, yo dije -si-, y metió nuevamente sus dedos en mi vagina y los puso en mi boca, era la primera vez que probaba mis propios jugos, y en efecto son dulces, bueno tienen un gusto un poco ácido al final pero soy dulce…

Entonces él se decidió a probar más de mí y se subió a la cama dejándome continuar con mi placentera labor mientras él pasaba su lengua por mi ardiente y húmeda vagina, no sé si tantos meses de abstinencia o que realmente era un maestro en las artes del sexo oral, pero me hizo venir casi de inmediato, pues mordisqueaba mi clítoris suave pero firmemente…

Yo gemía pidiendo más… después de disfrutar por largo rato su boca le pedí que me penetrara. Mmmm, que rico, hacía tanto que necesitaba sentir el calor de un pene ansioso dentro de mí, y comenzó el acostumbrado vaivén, mis gemidos lo incitaban a no detenerse, me preguntaba -¿te gusta? -, -¡me encanta!, así papi así máaaas-, -¿esto era lo que querías nena?- , ¡Oh sí, lo necesitaba tanto!, dame máaaas-, y finalmente sentí que su orgasmo estaba cerca, -¿Dónde lo quieres nena? -, -en la boca,  ¡dámelo en la boca!, por favor-, -ahí te va nena- Mmmmm… Abrí mi boca y lo introduje lo más que pude, sentí su leche salir, era tan abundante no quise desperdiciar ni una gota, me lo comí todo gustosa…

Después de una sesión tan ardiente, me recosté un momento en su pecho, charlamos un poco, pensando cuando lo repetiríamos, yo me sentía más que satisfecha, aunque sabía que solo era momentáneo, pues seguramente en uno o dos días tendría el doble de ganas, conociéndome como soy de sexual….

Tomé un baño para borrar los rastros de mi travesura y regresé a la oficina…, lo que pasó después es tema de otro relato…

Autora: Cherry

Me gusta / No me gusta

Maestra superada

Me puse en cuatro patas. Me penetró con la misma energía que al principio, sensibilizada como estaba me hizo tener otro orgasmo. Se apoyó de mis senos para cogerme con fuerza, lo sentía más grande si es que eso era posible, me lastimaba y al mismo tiempo era tan placentero. Me volvió a llenar de su leche calentita y abundante, era tan rico sentir su gran pene explotando de placer dentro de mí.

Todo comenzó en el msn…, allí conocí a un chico muy agradable con el que me gustaba hablar de música, casi teníamos los mismos gustos, aunque yo le llevaba como 9 años, se que dirán que a lo mejor no es tanto, bueno, no tenía la edad para ser su madre, pero hay etapas en la vida en las que las edades si se nota, pues bien él tenía 21 añitos, (hagan cuentas), siempre le rehuí a las relaciones con chicos más jóvenes que yo, toda mi vida, sin embargo, soy de esas mujeres casadas muy amadas pero mal atendidas…

Si amables lectores, yo soy de esas… así que después de darle mil vueltas al asunto acepté a tener un affaire con él, por su juventud asumí que tendría mucha energía….y me decía, -Anda, enséñame todo lo que sabes, quiero que me enseñes a ser el mejor amante-… eso levantó mi ego, que ni que…

Acordó a pasar a recogerme en el horario de comida de mi trabajo… cuando se bajó del coche pude ver su menuda figura, apenas era un poco más alto que yo y muy, muy delgado, a pesar de que ya le conocía en foto en persona se veía tan frágil que casi me sentí pederasta.

Subí al auto y él haciendo gala de su impulsiva juventud posó su mano en mi pierna, así que me entraron los nervios… él lo notó y eso hizo que su ego y su prominente miembro se elevaran y haciendo gala de su renovada confianza subió su mano hasta llegar a mi tanga e introdujo sus delgados dedos estimulando mi clítoris, mmmmm… ¡Y aún no llegábamos al hotel!

Cuando llegamos al elevador del hotel, no pude evitar lanzarme a sus brazos, y dar inicio a las “clases”, cuando llegamos a la habitación ya nos estábamos desnudando… continuamos comiéndonos mutuamente, y cuando llegó el momento de mostrar su equipo, me quedé de un pieza… contrastaba enormemente con el resto de su físico, su pene era grande, y ancho… y pensé que todo lo que le faltaba a su frágil cuerpecillo, lo tenía debidamente acumulado donde es preciso… así que de inmediato me di a la tarea de degustar tan peculiar herramienta, mmmmm… era tan rico, ese pene estaba tan duro y caliente Mmmm… Solo de recordarlo yo misma me pongo emocionalmente erecta!

Sentí en mi paladar su abundante líquido pre-seminal, era un verdadero manjar tener esa delicia en mi boca, aunque por más esfuerzos que hacía no lograba meterlo todo…

Mi joven amante entonces se dio a la tarea de explorar mi cuerpo, me recosté en la cama y él subió mis piernas en sus hombros y comenzó a lamer mi caliente vaginita, y con sus huesudos dedos abrió los labios y encontró mi prominente botoncito, de inmediato lo lamió hambriento… -¿así nena?, ¿así te gusta? -, -Siiiii… Mmmm… Más por favor así.

-Dime si lo hago bien…-, -Oh si, así sigue mmmmm, -Humm.. Que rica estás nena….mmm… -Penétrame papi, cógeme por favor…

Yo estaba más que lista y ansiosa de recibirlo, aún así me dolió un poco, cuando finalmente lo pude sentir dentro de mi, comprobé las ventajas de tener un amante joven, era tan vigoroso, se movía rápido, lo metía lo más profundo que podía al tiempo que con sus delgadas manos amasaba y magreaba mis tetas, mmmmm.

Lo sentía tan grande dentro de mi, que me arrancó un orgasmo delicioso, finalmente se vino dentro de mi con mucha fuerza y abundantemente… Obviamente pensé que se tomaría unos merecidos minutos antes de continuar con nuestra deliciosa sesión de sexo, ¡pero que equivocada estaba!

Cuando terminó de venirse, me pidió que cambiáramos de posición, así que me puse en cuatro patas en la tradicional posición de “perrito” y Mmmmm… Me penetró con la misma fuerza y energía que al principio, sensibilizada como estaba me hizo tener otro orgasmo casi de inmediato. Se apoyó de mis senos para cogerme con fuerza, así como estaba lo sentía más grande si es que eso era posible, me lastimaba y al mismo tiempo era tan placentero….

-Oh, nena, me encantas. – Así papi, así más duro, más. – ¿Así esta bien? ¿Así es como lo querías?  – ¡Ohhhhh!… Siiiii…

Me volvió a llenar de su leche calentita y abundante… era tan rico sentir su gran pene explotando de placer dentro de mi…

Cuando terminó de darme su leche vi en el reloj que era momento de darme un baño para volver a la oficina, seguramente si no lo hubiera interrumpido, hubiera continuado… definitivamente yo no tenía nada que enseñarle a este joven y audaz amante…

-¿Lo hice bien nena? -, -Lo hiciste delicioso cariño…

Desafortunadamente no pude conservarlo por mucho tiempo, ya que comenzó a confundir las cosas, me preguntaba que por que no lo quería y pretendía salir conmigo a deshoras como si yo pudiera ser una especie de “noviecita”… lástima…

Espero que hayan disfrutado esta aventura, tanto como yo disfruté recordarla…

Besos

Autora: Cherry

Me gusta / No me gusta