Mis chicas son mis mejores amigas

Infidelidad, parejas liberales, infidelidad consentida, trío. La mañana del sábado, siguiente a lo sucedido en el relato “Mi chica está orgullosa de su mejor amiga”, desperté solo en la cama, pero oliendo el café ya filtrando en la cafetera. Se escuchaban risas desde  la cocina y ahí me dirigí aún desnudo. Read more

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Mis dos nuevas amigas y yo

Jóvenes y Cachondas, Trío, Hombre 2 Mujeres. Hacía varias semanas que trabajaba en una tienda de alimentación, en la cual cada día veía infinidad de clientes, entre estos clientes estaban Ana y María dos chicas de 18 años muy hermosas con las que tomé confianza poco a poco, ella me contaban las cosas que habían hecho y sobretodo la resaca que llevaban yo me reía con ellas de las cosas que me contaban. Read more

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Sol y sexo un fin de semana. Viernes.

Era Septiembre, un caluroso fin de semana de Septiembre, en el que mi amiga Elena nos invitó a mí y a Cristina a pasar el fin de semana en su casa de la playa. No era la primera vez que íbamos a su casa, pero si la primera vez que pasó lo que a continuación narro.

Llegamos el Viernes a medio día, justo para la hora de comer. El pueblo estaba casi desierto, pues por esas fechas no hay más que la gente del pueblo, nada de turistas. Descargamos todas las cosas, nos pusimos el traje de baño y nos fuimos a comer a uno de los chiringuitos de la playa, donde tan bien se come. Tras comer, nos alejamos un poco de la zona del bar, nos quedamos en bañador, ellas en bikini y nos tendimos en las toallas.

Elena llevaba un bikini verdecito muy pequeño, que se ajustaba perfectamente a sus pequeños pero turgentes pechos y una braguita que sin ser tanga, dejaba ver algo de su culito. Elena era morena, no muy alta, con unos pechos que sabía lucir y un culo de infarto, al que más de una vez me había arrimado bailando y había tocado de broma. Cristina, por contra, era más alta, castaña y tenía unos pechos impresionantes, grandes pero bien puestos y un culo de infarto. Mas de una vez me había masturbado pensando en mi amiga Cristina y sus tetas. Llevaba un bikini rojo, en el que se marcaban sus pezones perfectamente. Yo, moreno, pelo corto, alto, con un cuerpo machacado por mi gran afición, el ciclismo, llevaba un bañador de estos medio largos, pero que se ajustan al cuerpo, que uso en la piscina para nadar, pero que marca quizás demasiado paquete.

Me puse algo de crema y me quedé un poco dormido. Al despertar llegó mi sorpresa cuando al mirar a Elena la veo quitándose el bikini para hacer top-less. Nunca le había visto sus pechos, aunque intuía que el día que las viera me iban a encantar. La miré, sin saber que decir y ella se rió y me dijo que si me molestaba, a lo que respondí que no, que no tenía problema, que estábamos entre amigos. Elena entre risas le dijo a Cristina que no se preocupara, que se lo quitara ella también que sino iban a quedarle marcas del bikini, a lo que Cristina, con un poco más de reticencias, aceptó a quitárselo. Cuando mi amiga Cristina se quitó el bikini, no me lo podía creer, tenía unos pechos perfectos, grandes, pero muy bien colocados, con unos pezones enormes, que invitaban a chuparlos y pellizcarlos.

Y allí estaba yo, en medio de mis dos amigas, con las que tantas cosas he compartido, enseñándome sus pechos. Solo de pensarlo me estaba calentando por momento, pero peor fue aun cuando Elena empezó a darse crema en los pechos, para que no se le quemaran. La visión de mi amiga untándose de crema sus pechos, moviéndolos de arriba a abajo, pasando sus manos…desató lo inevitable, y es que poco a poco me fue creciendo mi miembro en una erección que jamás imaginé tener delante de mis amigas. Cristina se percató de mi erección y comenzó a reírse. – “Vaya Luis, menudo paquetón te está creciendo”. Elena también miró y sonrió, y le dijo a Cristina, – “Hey Cris parece que lo hemos conseguido”. Yo no sabía como ponerme, así que me levanté con mi miembro casi asomando por el bañador y me fui directo al agua.

Las chicas se quedaron hablando y al momento corrieron al agua conmigo. Era todo un espectáculo ver las tetas de Cris botando mientras corría hacia el agua. Llegaron las chicas donde yo estaba, justo nos cubría el agua por la cintura, por lo que seguía teniendo las tetas de mis amigas de espectáculo. Les dije que ya les valía, que me iba a ir a casa con un dolor de huevos tremendo, a lo que ellas me dijeron que lo sentían mucho y que querían compensarme.

Cristina entonces se sumergió y mientras Elena me intentaba ahogar, Cris aprovechó y me bajó el bañador hasta quitármelo. Elena se colocó justo detrás mía, pude sentir perfectamente sus tetas en mi espalda. Bajó su mano por mi pecho hasta llegar a mi polla totalmente tiesa ahora y comenzó a tocármela lentamente, mientras enfrente, Cristina se bajaba el bañador y me lo enseñaba. Estaba a mil en ese momento, me las hubiera follado allí mismo. Intenté tocar a Elena por detrás de mí, pero las chicas me dijeron que me quedara quieto y que sino obedecía que me quedaba sin corrida, por lo que decidí dejarlas hacer.

Elena continuó masturbándome desde atrás, subiendo y bajando su mano por mi polla totalmente tiesa, descubriendo mi glande y jugando con él entre sus dedos, tocándomelo, jugando con mi frenillo. Me estaba poniendo malísimo. Mientras Cristina veía todo el espectáculo, tocándose con una mano una de sus tetas y con la otra metida entre sus piernas, jugando con su coñito desnudo. Por lo que podía adivinar a través del agua tenía solo una tira de pelo, por lo demás parecía totalmente depilado. Elena me estaba haciendo una paja tremenda, y Cristina estaba disfrutando viéndonos. Estaba a mil, tenía la polla a punto de explotar, entonces Elena me susurro al oído que no me corriera aún, que ahora me tocaba a mí masturbarla a ella.

Me di la vuelta y mis manos se fueron por instinto a sus pechos, necesitaba tocarlos. Los agarré con mis manos, cabían perfectamente en ellas, se los sobé bien, sus pezones me encantaban, estaban totalmente erectos. Continué y bajé mis manos hasta sus braguitas, que bajé mientras me sumergía y pude ver como mi querida amiga tenía el coñito totalmente depilado. Subí y comencé a masturbarla. Abrí bien sus labios y con una mano empecé a acariciar su clítoris, mientras con la otra no dejaba de tocarle sus tetas. Ella estaba totalmente entregada a mí, con la boca entreabierta, disfrutando de lo que le hacía. Bajé mi mano de sus tetas hasta su rajita y poco a poco fui buscando el camino para meterle un dedo, mientras con la otra mano no dejaba de acariciarle el clítoris. La estaba poniendo a mil, por un momento incluso nos olvidamos de que estuviésemos con nuestra amiga Cris, sino es porque de repente sentí como dos increíbles pechos se me posaron en mi espalda y su mano bajo hasta mi polla y comenzó a pajearme.

La escena era increíble, nunca lo hubiera imaginado. Los tres completamente desnudos, mi querida amiga Elena totalmente abierta de piernas y entregada a mis manos, a mis dedos, y mi amiga Cris, desnuda, detrás de mí, sintiendo sus pechos y haciéndome una paja tremenda.

Entonces Cris se enganchó a mi pierna y comenzó a frotar su entrepierna contra mí. Me encantaba sentir el coño de Cris subiendo y bajando por mi pierna, mientras no paraba de masturbarme. Solté una mano de Elena y la pasé por detrás de Cris, abrazándola. Bajé por su espalda, hasta llegar a su culo. Me encantaba tocarlo y sin que se diese cuenta, en una subida y bajada por mi pierna, le metí un dedo en su culito. Cris se puso como loca, le estaba encantando frotarse su coñito contra mi pierna y que le metiese el dedo en el culo. Aumentó el ritmo de mi paja y ahora se sumaron las manos de Elena, que me tocaba mis huevos y ahora las tetas de Cris. Estábamos totalmente entregados a la pasión, una de mi manos estaba en el culo de Cris, metiéndole dos dedos, la otra estaba en el coñito de Elena, masturbándola cada vez más rápido. Cris, subida en mi pierna se restregaba su coño contra mí y podía sentir como le follaba el culo con mis dedos. Sus manos me masturbaban y me tocaban el culo y por último Elena, disfrutando de mis dedos y de las tetas de Cris.

De repente, se desató la tormenta, Cris ya no pudo más y comenzó a correrse. Los jadeos y el aumento de ritmo de su mano en mi polla, hizo que inevitablemente yo también me corriera y por último, el aumento de ritmo y el vernos a los dos jadeando y eyaculando, hizo que Elena empezara a gritar como una posesa. Fue brutal. Un orgasmo marino como nunca antes habíamos tenido ninguno de los tres. Nos quedamos unos minutos más en la misma postura agarrándonos y sobándonos para por fin, buscar los bañadores y bikinis y volver a la orilla.

Estábamos exhaustos y con una sonrisa de tontos los tres, sabíamos en el fondo que el fin de semana solo acababa de empezar.

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