Orgía interracial

No me importa nada más que los dos hombres que entran y salen de mí, noto que la chica está debajo nuestro, entre las piernas de su negro, lamiéndole las bolas y tragándose todo el jugo que de nuestros cuerpos, noto como empiezan mis dos hombres a convulsionarse, señal de que se derramaran dentro de mí, primero el negro me avienta su enorme cantidad de leche y luego mi culito se ve inundado.

“Estoy esperando que llegue por mí… él siempre es puntual y esta noche estoy en verdad excitada, él me ha dicho que me prepare para una noche loca de pasión desenfrenada, que iremos a uno de esos sitios donde las parejas pueden ir a disfrutar de un rato de buen sexo entre ellos o compartiendo con otras parejas… me dijo que quedó con una pareja que me excitará, él sabe que no tengo sexo con mujeres, pero que no me importa compartirlo a veces… como sé que a él no le importa compartirme… si siempre que tenemos encuentros así, acabamos haciéndolo con más pasión y desenfreno… como para demostrarnos que somos el uno para el otro.

Llega por mí y me dice que le excita mucho cómo estoy vestida… la verdad es que me puse un tanto vulgar… pero eso le excita… un ajustadísimo vestido de lycra negro, sin medias y unas botas altas de taco alto, de aguja… no lo sabe, pero debajo del vestido no llevo nada y si me inclino dejo ver no sólo parte de mis nalgas, sino que también enseño mi cosita… la cual he rasurado para él totalmente… me pongo un abrigo así que él no nota en realidad que sólo me tapa el vestido y eso a medias, porque se me olvidaba mencionar que lleva los escotes muy amplios.

La verdad es que parezco una cualquiera… pero como dije sé que eso lo excita mucho… así que salimos y en poco tiempo llegamos al lugar y entramos… y es entonces cuando me dice que hará realidad una de mis grandes dudas, ni siquiera deseos o fantasías, porque no es así, pero que esa noche probaré algo que me despierta mucho la curiosidad.

Así que pregunta por Sofía y Daniel… y nos llevan al cubículo donde ellos esperan, es de esos como de prostíbulo, con luces rojas y muchos aparatos para dar placer, desde dildos y consoladores hasta esposas y látigos, pero todos los cubículos son así, por lo que no me asusto… como la primera vez que entré ahí…

Lo que sí me sorprende es que cuando entramos, me topo con una pareja bastante inusual: ella es una chica oriental, al menos sus rasgos lo son, pequeña, con cuerpo delgadito, pero bien formada, vestida casi igual que yo, solo que su vestido es de un rojo encendido que apenas se distingue con las luces; él en cambio me deja con la boca abierta, totalmente vestido de blanco.

Es un tipo como de 1.95 de estatura, complexión gruesa, muy musculoso, con aspecto de jugador de fútbol americano, piernas fuertes, brazos más fuertes, cuello amplio, sin un solo cabello en la cabeza; labios gruesos y una mirada lasciva que me hace sentir desnuda al momento; pero lo que más me llama la atención es que es negro, de un negro carbón que me deja sorprendida… puesto que a mi pareja nunca le hablé de ello, pero sí, las fotos porno que a veces vemos o las películas, cuando sale alguna persona de color me llama la atención.

Nos presentamos y entonces, para romper el hielo, o más bien por el deseo de mi pareja de “tirarse” a la chica, empiezan los dos por trenzarse en un beso profundo, lo que me indica que esos dos ya habían estado juntos antes y solo sonrió: yo también tengo mis secretitos… así que no me molesta en realidad.

Entonces se acerca a mí ese monumento negro y me quita el abrigo… admirando mi cuerpo… y sin más me agarra de las nalgas y me pega a su bulto, lo que me hace gemir de sólo pensar que sea tan grande como se siente a través de la tela.

Sin más me besa y mete su lengua hasta mi garganta mientras me masajea las nalgas hasta subir el vestido lo suficiente para notar que no traigo nada debajo…. por lo que me dice al oído que así le gusta que sean las mujeres… sin inhibiciones… y me sube más el vestido hasta la cintura y me carga para colocarme en una mesa e inmediatamente comenzar a devorarse mi recién rasurado coñito… lo que me enloquece ya que está muy sensible… y mueve la lengua de tal modo que en segundos logra que me corra de manera estrepitosa y ruidosa, por lo que los otros dos nos voltean a ver… y después de unos segundos, al voltear a verlos, descubro que mi amado esta clavándose en el culito de la chica que se retuerce y grita de placer.

Entonces veo que mi pareja en ese momento está desnudándose… tiene un pecho poderoso, tal y como imaginaba pero cuando se quita el pantalón y el resto de la ropa, veo sorprendida el tamaño de su tronco… grueso, muy grueso y largo y entonces me dice que me toca tragarme su “varita” por lo que me pongo en cuatro sobre la mesa y empiezo a llenar de saliva todo su grueso tronco hasta que me atrevo a deslizarlo por mi boca… no cabe todo, pero sí lo suficiente para hacerlo gemir una y otra vez y entonces me agarra del cabello y me mueve al ritmo que le gusta, una y otra vez, mientras de su garganta salen todo tipo de sonidos, mezclados con una serie de obscenidades que quizás en otro momento me molestaran… pero no ahora.

A punto de correrse, me detiene y sin ninguna delicadeza me jala hasta hacerme bajar las piernas de la mesa y me coloca a espaldas de él sobre la mesa… y me levanta un poco una de mis piernas hasta tener lo suficientemente bien abierta mi rajita como para empezar a recibirlo y empieza a taladrarme con ese enorme pene… tan es así que me duele un poco pero sólo en lo que tarda en entrar, porque en cuanto mi vagina se adapta a él, empezamos a movernos de tal modo que cada arremetida me roza todo mi coñito y me causa un placer infinito y de repente se pone salvajemente loco y empieza a embestirme de tal modo que me aprisiona con su enorme cuerpo contra la mesa y entra y sale frenético de mí… haciendo que comience a tener innumerables orgasmos… y conforme se acelera, empieza a decirme obscenidades, comienza a llamarme “zorra” y mil cosas más… lo que increíblemente ¡me excita!

Después, y sin previo aviso, sale de mí y me voltea de frente a él y me taladra de nuevo pero ahora sentada yo en el borde de la mesa, él pone sus brazos debajo de mis piernas y después de varias arremetidas, y sin aviso, me carga y comienza a moverme, a hacerme brincar contra él, lo que lo hace entrar más profundo y a mí me vuelve loca… por lo que por fin pierdo toda conciencia y me vuelvo puro deseo y empiezo a pedirle más y más… le pido que no pare, que me parta en dos, que deseo sentir como cabalga mi cuerpo… que siga así y no pare.

Así que, frenético, empieza a caminar por el cuarto haciéndome brincar contra su tronco… una y otra vez, más y más y más… y entonces es que me vuelvo consciente de que escucho como gimen apresurados la otra pareja… y les escuchamos acabar…. pero nosotros aún no estamos en eso, así que, un par de minutos después escucho a ese hombre que me tiene clavada decirle a mi amado que se acerque y me cargue.

Así lo hace y entonces, al ver como ese negro entra y sale de mí, siento como se endurece el miembro también grueso de mi amado y le digo entre gemidos que me lo de, por lo que se pone contra la mesa y empieza a introducírmelo en el culo… lo que me duele como nunca pero le pido que no pare… así que una vez dentro empieza a moverse suave y es entonces que los dos, aprisionándome salvajemente empiezan a darme con todo una y otra vez por lo que yo soy un manojo de orgasmos simultáneos.

Si bien no acaba uno cuando estoy con el que sigue… y no paro de gemir… no me importa nada más que los dos hombres que entran y salen de mí… entonces noto que la chica está debajo nuestro, entre las piernas de su negro, lamiéndole las bolas y tragándose todo el jugo que de nuestros cuerpos emana, hasta que, salvajemente noto como empiezan mis dos hombres a convulsionarse, señal de que se derramaran dentro de mí… y así ocurre, primero el negro me avienta su enorme cantidad de leche y luego mi culito se ve inundado… tanto que escurre de los dos lados y la chica se come todo mientras yo me derramo también en un último orgasmo final.

Luego ambos salen de mí y me recuestan en el sofá, con delicadeza… y espero a recuperarme de la acción hasta me duermo unos minutos mientras ellos conversan… luego me despierto y comenzamos a platicar de nuestras vidas… completamente satisfechos todos. Un rato después nos vestimos y salimos de ahí, vamos a cenar y cada quien a su casa ¡totalmente plenos…!
Espero te haya gustado.

Autora: Chiquita Bonita

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