El chico silencioso

Me introduje su enorme polla en mi boca, estaba tan caliente y dura, la chupaba toda con mi lengua, succionándola, notaba como le gustaba, le masajeaba los huevos y mientras el plátano iba moviéndose con cada gesto mío dentro de mí, estaba chorreando y él a punto de correrse

Me había puesto la falda nueva, las medias de rejilla y mis botas altas con ese tacón tan fino y sexy; y bajo la chaqueta mi mejor top. Llevaba días sedienta de sexo y mi novio, no se por qué extraña razón, parecía haber perdido las ganas de hacer el amor conmigo.

Me sentía desesperada y cansada de consolarme yo misma en el lavabo de mi casa (porque vivo con mis padres). Esperaba ansiosa poder ponerle cachondo para que me prestase el poco de atención que le pedía. A veces lo conseguía, jugaba un poco con su polla, se la mimaba y chupaba y luego… cuando estaba contento yo me quedaba igual. Empezaba a estar un poco cansada del tema… y aun así ansiosa por que él quisiera desearme de nuevo y gozar conmigo.

Bajé en la estación del tren de su pueblo, era viernes y había bastante movimiento. Algunos chicos me miraban mientras esperaba que Marcos (que así se llama mi novio) viniese a recogerme yendo de paso hacia su casa y algunos incluso decían obscenidades. Mis botas no fallaban… y en general mi aspecto tampoco, me había alisado mi pelo rubio, maquillado impecablemente y junto a mi atuendo y mis 1,76m de altura no pasaba desapercibida. Esperaba que con él fuese igual.

Lo vi llegar, paró en la acera de en frente y para mi sorpresa ví que no iba solo. Abrí la puerta de atrás del coche y saludé, besé a mi novio y observé. Era un chico alto (las piernas le subían más de lo normal estando sentado), moreno, muy sexy… pero no hablaba. Marcos paró, el chico bajó del coche, se despidió y se marchó. Al parecer vivía cerca de su casa. Cuando hubo salido me comentó que era Jorge, su compañero de trabajo que no hablaba. La cosa quedó allí, fuimos a su casa, me dio unos cuantos besos en la oscuridad a escondidas, me susurró obscenidades, se cambió de ropa y nos preparamos para ir a su cena de empresa…

Horas más tarde, en la cena, el tal Jorge “casualmente” se había sentado a mi lado y parecía ser que las copas de más le habían vuelto algo más hablador, o como mínimo sonriente. Marcos ya estaba diciendo burradas por el alcohol, así que yo me limitaba a entretenerme con Jorge. Cuando hubo acabado la cena los más jóvenes nos fuimos a una discoteca del barrio.

Marcos iba bastante borracho y estaba bastante pesado. Me metía mano, pero como la mete un borracho… y yo ya empezaba a amargarme. En un momento de agobio le dije que me iba al lavabo y “me escapé”. Ya seguro que esta noche me iba a quedar igual que las tantas otras pasadas. Y al salir del lavabo me encontré a Jorge sentado en el banco de al lado.

– Hola Jorge. ¿Que haces aquí sentado? – Nada, he ido a dar una vuelta y me acabo de sentar. – Vente aquí a mi lado si quieres.

Ahora que lo miraba bien, Jorge tenia un no se qué muy sexy… un no se qué que hizo que sin darme cuenta intentase ligármelo. Me senté a su lado a hablar con él y poco a poco empecé a notar como me miraba el escote. Crucé las piernas intentando que mi falda subiese un poco… y vi como me miraba el muslo…

– ¿Te apetece que demos una vuelta por la discoteca? – Si claro, vamos. – Me dijo

Fuimos a una de las salas de la discoteca donde nunca va nadie que yo conocía porque la música o el ambiente no solía gustarles… fuimos hacia la parte de la barra más alejada y pedí un malibú con piña y él un jb con cola. Empezamos a bailar y cuando me di cuenta me encontraba apoyada contra la pared y él estaba muy pegado a mí mientras se movía al ritmo de la música. Imagino que serían las copas de más o mi desesperación… pero le toqué el pecho por encima de la camiseta muy suavemente… y él respondió rozándome con la mano entre las piernas. Un escalofrío recorrió mi cuerpo.

Se acercó más a mí… La sala estaba llena de gente, pero yo ya no oía nada más que su respiración de deseo… Nadie podía verme porque él, con su altura y su espalda ancha, me tapaba por completo…

Se pegó del todo a mi cuerpo, notaba su aliento en mi cara, su calor, sus latidos… y sin dejar de mirarme fijamente a los ojos introdujo su mano por debajo de mi falda… Notaba que una erección crecía en él… Empezó suavemente a rozar mis ingles, mi pubis por encima del tanga… Yo notaba como me humedecía… Pensaba en Marcos, ahí fuera con sus otros compañeros… pero mi cuerpo se estaba descontrolando… Javier sabía lo que hacía, apartó mi tanga y empezó a rozarme el clítoris suavemente… luego con más fuerza… sin apartar sus ojos fijos en mi expresión… Me besó en los labios al mismo tiempo que introdujo un dedo en mi coño y lo movía con énfasis… estaba empapadísima y me preocupaba que alguien pudiera vernos…

…y entonces metió otro dedo… y luego otro hasta tres… moviéndolos cada vez más rápido… yo sentía que me iba, que me moría del gusto…sus tres dedos se movían habilidosos e intensos dentro de mí… él miraba mi cara de placer y sonreía maliciosamente… cuando ya sentía que no podía aguantar más, agachó su boca a mi oreja y susurró…

– Me muero de ganas de follarte, ojala mis dedos ahora fueran mi polla.

Y allí mismo, en mitad de la discoteca, de la gente y de la gente conocida que pudiera conocer, me corrí dejándole a Jorge las manos empapadas. Las piernas me temblaban de tanta intensidad… Había sido genial… y se lo dije.

– Lástima que Marcos no te deje venirte a mi casa hoy que estoy solo, es una auténtica pena, porque te enseñaría lo que es placer de verdad.

La cosa se quedó ahí, nos fuimos a encontrar con los demás, que estaban bailando y bebiendo igual que cuando nos habíamos ido, solo que Marcos estaba casi dormido en un banco. Decidí que era hora de irnos y nos despedimos de todo el mundo.

– Yo también voy a irme ya – dijo Jorge. – Ostia tío, ¿tú no tienes coche no? – ¿Quieres que te llevemos hasta tu casa? – Le preguntó Marcos – conduce ella ¿eh? Hoy le dejo que se lleve el coche porque así yo no puedo conducir.

Minutos más tarde estábamos en la calle de Jorge y este se bajaba del coche. Luego dejé a mi novio en su casa y cuando fui a girar la esquina, ahí estaba Jorge… me miró, con la misma medio sonrisa de un rato antes cuando estaba pegado a mi cuerpo… y paré el coche, lo aparqué y me bajé del coche. Fue un acto inconsciente. Sin decir nada me llevó hasta su portal y de allí a su casa. Cerró la puerta, se giró hacia mí y empezó a besarme muy apasionadamente. Su lengua casi me tocaba la campanilla… me llevó hasta su cama y me tiró bruscamente sobre ella. Él se tumbó sobre de mi impidiendo que me moviese…

– Ahora te daré el placer que tu novio no te da. Me he dado cuenta de que buscabas sexo esta noche y que él no estaba para dártelo. Voy a follarte nena como nunca te ha follado él.

Sus palabras me pusieron muy cachonda y noté como me humedecía otra vez. Me quitó el top y el sujetador, luego la falda, las botas y las medias y me dejó totalmente desnuda encima de su cama mientras que él todavía estaba vestido… Cogió una cinta de su bata de estar por casa y me ató las manos a la espalda. Era simplemente un juego porque eso ni apretaba ni aguantaba… pero a mi me ponía muy cachonda sentir que estaba totalmente a su merced, que él podía hacer conmigo y mi cuerpo lo que quisiera (sin hacerme daño claro…) así que le seguí el juego… Empezó a besarme los pechos mientras me estimulaba de nuevo el coño que estaba empapadísimo…

– Estás cachonda eh? Necesitabas un buen polvazo guapa…

Y entonces se desnudó y dejó ver una polla espléndida, enorme… la tenía más grande que Marcos, ¡mucho más! No pude resistir la tentación y me incorporé para chupársela toda… quería comérmela, metérmela entera en la boca…

– Espera, espera… un momento. – dijo mientras iba a la nevera y volvía con un plátano ni muy grande ni muy pequeño… – vamos a seguir con el jueguecito.

Le puso un condón al plátano (no fuera que se deshiciera la piel), me tumbó en la cama de nuevo, me introdujo el principio del plátano en el coño y me puso el tanga para aguantarlo sin que se saliese…

– Ahora chúpamela lo que tú quieras nena…

Me introduje su enorme polla en mi boca, estaba tan caliente y dura… la chupaba toda con mi lengua, succionándola… notaba como le gustaba… le masajeaba los huevos… y de mientras el plátano iba moviéndose con cada gesto mío dentro de mí… estaba chorreando y él a punto de correrse

– Como chupas nena… sigue, sigue… ahora voy a correrme dentro de tu boca… cómetelo todo, cómetelo….

Soltó una gran cantidad de semen caliente que sin duda me comí. Le limpié la polla y los huevos y de golpe me volvió a tumbar contra la cama, me bajó el tanga hasta las rodillas y empezó a mover el plátano con frenesí…

–  ¿A que nunca te había follado un plátano? Voy a metértelo todo, toma…

Notaba las sacudidas de ese plátano en mis paredes internas, y enseguida noté de nuevo que me corría…

– Jorge me corro… me corro…

Y entonces paró un momento, lo miré con cara de odio, ¿qué hacía? No se movía, no hacía nada…

– ¿No iras a dejarme así no?

Y entonces volvió a moverlo en una sacudida violenta que hizo que me corriese en ese mismo instante gritando como una loca y revolcándome de placer en la cama… Sacó el plátano de dentro de mí y dijo:

– Si quieres, esto solo acaba de empezar…

Autora:Eroticveronika

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