UNA ESCAPADA EN PAREJA

UNA ESCAPADA EN PAREJA
Introducción
Somos una pareja con la vida mas o menos solucionada, no podemos considerarnos viejos, estamos en un momento en el cual haces cosas para seguir enganchados a la juventud, nuestra vida sexual esta necesitando nuevas experiencias que nos mantengan activos, las películas xxx en la cama, las fantasías y como nos comportaríamos en un trío bisexual ya los hemos explotado, la nata y el sirope por el cuerpo, los juguetes sexuales, hasta llegar a tener relaciones por separado, ahora había llegado el momento de ir un poco mas allá, por unos amigos sabíamos de una zona de costa donde hay una gran concentración de gente joven que quiere tener una vida fácil a cambio de ofrecer unos cuerpos perfectos, vamos chicas y chicos con clase, de los denominados de lujo, que se ofrecen en hoteles, discotecas de playa o en cualquier sitio donde la gente este dispuesta a divertirse, aprovechando esta circunstancia y nuestra economía, decidimos que nosotros tendríamos nuestra propia serie porno.
Buscamos un hotel que habían visitado unos amigos en alguna ocasión, habían tenido experiencias y según ellos, la dirección daba el beneplácito para que esta gente frecuentara las instalaciones, vimos por Internet el hotel, tal como  nos contaron su experiencia y efectivamente se correspondía con un 5* superior, las habitaciones, jardines, piscinas y zona de playa privada estaban acorde con la categoría, los clientes eran como puestos para la ocasión, y el personal joven con buena pinta, decidimos que este verano podíamos intentarlo, nos encontrábamos bien después de un invierno de esqui y primavera de gym, footing y comida sana, la popular “operación bikini”, nos había funcionado divinamente.

Capitulo I

Habíamos reservado una suite superior, decorada con un estilo tropical, disponía de dos habitaciones contiguas, desplace hasta allí todo el material informático que necesitaría para conectar con cámaras y micros las dos estancias. La habitación principal, mas iluminada y con la gran terraza, seria la elegida como plató, el exterior tenia tumbonas con colchonetas blancas, una pequeña barra de bar, sofás y sillones, en un lado, un parasol blanco, se salpicaban pequeñas palmeras y plantas con grandes hojas por todos los rincones, abajo las piscinas y el mar al frente, la habitación disponía de una cama talla king, el suelo de madera le daban un aire bastante acogedor. Comencé a hacer el replanteamiento de la instalación wi-fi, dándole mas prioridad a las zonas que consideraba que tendrían mas actividad, coloque un micro en el cabecero de la cama, otro en el baño, y dos mas en el salón y la terraza, las cámaras estaban de forma cenital sobre la cama, en una lámpara por el lado izquierdo y junto a un interruptor en el derecho, en el baño dos y una frontal al sofá, me llevo casi el primer día instalar todo, yo ocupaba la habitación contigua, la considerada para niños o el servicio, mas pequeña y mas sencilla, ahora podía ver y grabar toda la habitación, mi mujer me hacia de modelo, la veía y oía perfectamente, prepare dos portátiles, ella preparo una bolsa con juegos para dar y recibir placer en el sexo, traía un dildo, bolas, lubricantes, aceites, antifaz, un arnés, condones y cuantas cosas había acumulando durante los últimos años. Había dicho en recepción que no era necesario que pasara la camarera hasta nueva orden.

Era una idea que traíamos mas que preparada, ya no se nos volvería a ver juntos, tendríamos vida de solteros, cada uno entraría y saldría por separado, tanto en hotel, como restaurantes, playa o discotecas, cada uno llevaría una tarjeta de la habitación, que era del mismo código aunque la suite tuviera dos puertas, instalamos un app en el teléfono para activar las cámaras desde cualquier lugar, en cualquier momento podía comenzar “la caza”.

Ella seria la primera en actuar, no importaba la procedencia ni el sexo, lo que buscábamos era que alguno de nosotros o los dos mantuviéramos sexo y lo grabáramos. Todo estaba preparado, Bajamos a la piscina por separado. Me ofrecieron una mesa en el porche, cerca de la barra del bar, con buena vista hacia el mar, vi llegar a Gema, comí algo y me tumbé a descansar cerca de la piscina.
Gema lucia un cuerpo esplendido, bronceado, con su mini bikini negro bajo un pareo de gasa anudado al pecho, sandalias y un bolso de playa, gafas de sol y el pelo rubio con melena, ahora lo llevaba mojado, que le hacía mas sensual si cabe, aunque ya no era una niña con sus 41 años aun hacia volver la cabeza a los chicos, y algunas chicas, el chico de las tumbonas le había acomodado en el sitio que ella le indicó, era el mas visible de la piscina, al momento vi llegar al camarero que le traía un sandwich y agua mineral, no tardé en percibir como la controlaba el chico salvavidas, que pasó junto a ella luciendo cuerpo bronceado y aceitoso, ella le sonrió, yo esperaba en cualquier momento la señal, consistía en ponerse las gafas de sol en la cabeza, a esa indicación yo me iría hacia la habitación, también localice una pareja que se miraban con complicidad y risas mientras no dejaban de observarla, cogí el smartphone y le dije por whatsapp, ¿has visto a la parejita?, ella al momento me contestó, el elegido esta justo a tu izquierda. Miré discretamente y efectivamente, ahí estaba, un chico moreno con la piel bronceada, un gran tatuaje que le ocupaba parte de un brazo, y alguno mas en las piernas, menos de 30 años, el pelo negro, bañador tipo slip en color negro y elástico con la marca, yo seguía como leyendo un libro, este llamó al chico de las hamacas, mientras hablaba con el, miraba hacia Gema, al momento estaba preparando una tumbona junto a ella, Gema no tardó ni un instante en estar charlando amigablemente con el, el camarero trajo unos mojitos y luego otros, brindaron y rieron, Gema miraba disimuladamente y sonreía, yo estaba excitado, pedí la cuenta, firmé con el numero de habitación, esperaba la señal en cualquier momento, Gema sabia que ya estaba preparado, y la señal se hizo patente, se quito las gafas de sol y entre risas se las colocó en la cabeza, yo ya estaba dirigiéndome hacia la habitación, comprobé que llevaba el mando a distancia en el bolsillo, cuando subí al ascensor, los vi por la cristalera recogiendo sus cosas e iniciando la marcha, ella venia unos metros por delante de el, pronto estarían en su habitación, salí del ascensor y me apresure para entrar en la mía, active las cámaras, me mantenía en silencio, oí que entraban en la habitación, desde ahora el monitor seria mis ojos, el no tardó en cogerla por detrás y meter su mano entre las piernas, ella hizo un intento de escapar, pero poco convincente, a la vez que le decía: “Que suite mas guapa tienes”, salio a la terraza, ella le ofreció una copa, pero el renuncio, solo quería follar y sabia que tardaría poco, Gema se fue hacia el baño y el detrás, yo iba cambiando de cámara en la pantalla, se le veía una gran erección bajo el bañador, la cogió y comenzó a besarla, ella le correspondía, aunque se le escapaban miradas hacia las cámaras, yo desde mi puesto me decía:
“No mires, no mires”.
El chico la cogió de la cintura y la elevó al mostrador del lavabo, aparto las braguitas del bikini, y comenzó a lamer su coño, ella se arqueaba hacia atrás, la mano del chico subió y abrió el sujetador, las tetas no tardaron en escaparse, no apreciaba el verdadero color de su piel que tan bien conocía, ni el rosado de sus pezones, que pronto chuparían y morderían los labios de aquel chulo, mientras las manoseaba y gemía, por la cámara yo veía su cara de placer, acabo quitando las bragas del bikini, desde mi puesto mi mano bajó y toque mi polla que estaba a punto, el saco su verga y cogiendo a ella de las caderas la atrajo hacia si, pero ella salto al piso y colocándose de rodillas frente a el comenzó a lamer la polla que apuntaba hacia arriba, se movieron y giraron, perdí parte de la visión de la felación, veía como el cogía a ella por la cabeza y le empujaba contra su entrepierna, comencé a masturbarme, ahora la levanto y la llevó en brazos hasta la cama mientras se besaban, la dejó caer y al momento estaba metiendo su cara y su lengua entre las pierna de Gema, que de nuevo miraba a la cámara y se sonreía mientras sujetaba la cabeza del chico, el montó sobre ella y vi la cara de placer de ella cuando era penetrada, veía la espalda brillante del chico, marcando cada uno de sus músculos en tensión, y el culo del chico con un movimiento rítmico dándole placer a mi mujer, levantó las piernas de Gema y envestía con las caderas mientras ella clavaba las uñas en la espalda de el, ante este espectáculo, de mi polla se escaparon unas gotas de semen, no quería tocarme, quería aguantar mas, me hubiera gustado irrumpir en la escena y meterme entre los dos y lamer, comer y follar, que me follaran, solo quería sexo, deseaba a los dos, no sentí la mínima pizca de celos, los veía como dos amantes, yo era el voyeaur, ahora ofrecía de nuevo su polla, que ella cogía con las dos manos y acaba tragando hasta hacerla desaparecer, le daban arcadas, sus ojos estaban lagrimosos, los veía desde arriba, cambiaba de cámara para no perderme lo mas mínimo, escuchaba al chico como la felicitaba por lo bien que le chupaba, ella metió una mano bajo el y comenzó a acariciar el culo del chico, sentí no tener instalada una cámara que grabara desde los pies de la cama, aunque desde arriba veía los cuerpos moverse, ella metía sus manos tocando el culo del chico, le preguntaba que si le gustaba, se giró y cogio su bolsa del placer, saco un dildo, ella lo chupo y le pido que le diera placer, el tenia mas experiencia con su polla que con los juguetes eróticos, le pasaba la punta del vibrador por el clítoris mientras le tenia clavada la verga hasta adentro, ella gemía y le pedía mas, no tardo en tener el primer orgasmo, el estaba muy excitado y se apresuro a descargar sobre ella, comenzó a lanzar semen sobre su cuerpo, sobre el pecho, alguna gota llegó a su cara y al pelo, la besó ella se cogio del cuello de el, y con las piernas lo abrazo por la cintura, como queriendo atraparlo para siempre ,le beso los labios de nuevo, sin mas, el se levanto, se vistió mientras ella se sentía saciada y relajada entre las sabanas, Gema le entregó lo que habrían acordado en la piscina, ella se comunicaba conmigo por la cámara del techo, hacia gesto de estar agotada, mientras me sonreía, al momento abrí la puerta que comunicaba las dos habitaciones y entré, me tocaba disfrutar del cuerpo que había pertenecido durante tiempo a otro hombre, me masturbaba frente a ella, hasta estallar y sin poder aguantar llene el cuerpo ya mojado de Gema, uniendo el jugo de los dos, la besé y sentí el sabor del semen, no se si del chico o mió, ella me dijo: Te ha gustado el espectáculo?, y afirmando con la cabeza me dedique a lamer el cuerpo impregnado de semen, Gema me dijo: tranquilo que ahora te toca a ti, se puso el arnés, lo lubricó y me penetró el culo, ahora gemíamos los dos, ella de nuevo tuvo un orgasmo y cayó sobre mi espalda sacando lentamente la verga negra de látex de mi culo.
Visionamos la grabación, había que retocar algo, pero ya lo haría en casa, decidí que cambiaria la cámara del sofá, pero ella me dijo que la dejara, me prometió una escena, me sorprendió lo profesional que había resultado, y lo bien que hacia Gema su papel de amante, le propuse proyectarlo entre amigos, ella me dijo ¿Estas loco?, todo era cuestión de tiempo, ahora tocaba descansar, nos tumbamos en la gran terraza con vista sobre la piscina y el mar, ella se asomo y vio al chico de nuevo en la tumbona mirando hacia arriba, desde mi posición vi desnuda a mi mujer saludando, hablamos de lo que mas nos había gustado, ella decía que el chico tenia la polla muy dura, que cuando la chupaba notaba sus venas, le había gustado el cuerpo depilado y el olor de su piel, una piel bronceada y suave, yo le dije que me había gustado ver como le chupaba el coño en el lavabo, y como ella tenia arcadas, después pedimos algo a la habitación ya que en unas horas saldríamos de nuevo a divertirnos, tomar copas y conseguir otros chicos o chicas para nuestra grabación.

Fin capitulo I

 

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Una historia chilena

Una de nuestras vecinas me gustaba más de la cuenta. Era una mezcla de española y alemana muy espectacular. Alguna vez bailé con ella en reuniones a las que cada vez asistíamos más y le dije al oído que me gustaba muchísimo y quería follármela, ella me dijo riendo que solo aceptaría un intercambio pues su marido estaba loco por Magda.

La historia que voy a contarles nunca se la hubiera creído a nadie si me la hubieran contado a mi pero así fue y no creo que sea la única.

Magda mi mujer era y es una mujer atractiva, cuando quiere. Antes de casarse había tenido una vida sentimental y sexual agitada y no creo, que por su éxito con los hombres, se hubiera fijado en mi si no fuera porque la conocí en un mal momento para ella, y la verdad nuestros primeros escarceos en la oscuridad de nuestro coche aparcado en un lugar solitario la dejaron flipada. En seguida descubrí sus debilidades, tengo facilidad para ello, la hacía excitarse como una loca aunque rara vez llegáramos a follar de una manera convencional y entonces notaba que algo fallaba. Le encantaba, y a mí también, masturbarme lo que llego a hacer con una maestría increíble, era una buena chupona y no le daba asco tragarse mi polla y le volvían loca los juegos con sus tetitas.

No tardamos en casarnos y pronto se operó en ella un cambio. Siempre durante nuestro noviazgo y antes iba vestida para matar o al menos un punto provocativa. Le fascinaba no llevar sostén con blusas de seda lo que hacía que sus increíbles pezones se notaran más de la cuenta. Siempre vestida con pantalones muy ceñidos que hacían lucir sus increíbles piernas. Yo tengo que reconocer que disfrutaba viendo como se la comían con lo ojos amigos y extraños. El día de la boda fue espectacular, nunca había visto una novia más sexy, con un escote amplio y despegado que desde arriba dejaba ver sus senos en su plenitud. Sin embargo poco después, para mi desesperación, todo interés en lucirse desapareció.

Naturalmente dejamos de darnos lotes en mi coche y poco a poco entramos en una rutina de cama que solo cuando me dedicaba a fondo a trabajar sus debilidades se rompía momentáneamente. Tuve que aceptar que desde el punto de vista vaginal la cosa no iba bien y seguramente por mi culpa. En parte por romper con nuestra vida y por una buena oferta económica a los pocos meses nos trasladamos a vivir a Santiago de Chile para trabajar en una empresa española.

Alquilamos un pequeño chalet en una urbanización privada. La mayoría de los vecinos eran parejas jóvenes, como nosotras de clase media alta. Desde el primer momento mis vecinas chilenas me parecieron muy atractivas y exóticas a causa fundamentalmente de la mezcla de razas en ese país. Me impresionó el tamaño de sus senos, muchas estaban embarazadas, y las pecas en sus generosos escotes y el color de la piel. Eso hacía que yo anduviera salidísimo y a su vez cada vez encontraba más dificultades con Magda. A su vez los chilenos se comían literalmente a la españolita a pesar de que no pasaba su mejor momento.

Poco a poco fuimos estableciendo algunas amistades. Una de nuestras vecinas me gustaba más de la cuenta. Era una mezcla de española y alemana muy espectacular. Alguna vez bailé con ella en reuniones a las que cada vez asistíamos más y le dije al oído que me gustaba muchísimo y quería follármela, ella me dijo riendo que solo aceptaría un intercambio pues su marido estaba loco por Magda. Me quité la idea de la cabeza pues me pareció que mi pareja no le apetecía en absoluto su marido.

Yo estaba cada vez más salido por el coqueteo de la chilena y algunas secretarias de la oficina pero no me gustan los compromisos y empecé a explorar el ambiente de la prostitución. Siempre me han gustado las putas barriobajeras y en Santiago encontré en seguida el lugar ideal. Frecuentaba prostitutas muy jóvenes, algunas de dieciocho años que llegaban allí protegidas por sus chulos, unos macarras de un tipo que ya no se conocía en España. Eran muy dóciles y se las notaba aterradas. Una de ellas, Patricia, me contó su historia, había sido violada repetidamente por el cacique del pueblo y su hijo, embarazada, tuvo un hijo al que dejó con unos parientes y se vino a Santiago. Pocos días después de llegar cayó en las manos de Edgar, su chulo actual, un indio bajo y fornido con el que vivió unos días antes que la pusiera a trabajar en un bar y algunas noches en la calle.

Conseguía unos seis clientes por noche y naturalmente le entregaba al macarra hasta el último peso. Era delgada morena, con un bonito pelo negro, no muy alta de tez oscura y ojos verdes. Tenía un par de buenas tetas. Hacía cualquier coso que le pidieras, pues sabía que las consecuencias de una queja de un cliente era una brutal paliza. Edgar nos observaba cuando entrábamos a la pensión apoyado en la pared mirando descaradamente. Tenía el cuello de un toro, el pelo muy corto y vestía siempre dos o tres jerséis, uno encima de otro.

En el fondo envidiaba a aquel hombre que otros juzgarían despreciable y su estilo de vida pero no me atrevía aun a hablarle. Para acercarme a él incremente mis visitas a Patricia que por otra parte me hacía pasar muy buenos momentos y él empezó a mirarme con cierta curiosidad.

¿El caballero audaz?

Agradecere cualquier comentario a este escrito, especialmente de Chile.

Autor: Seis

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Una cana al aire

María vio el autobús, les dedicó una corta sonrisa y luego continuó mamándome la verga, hasta que sentí un deseo de venirme dentro de su boca, yo pensaba que lo más probable al sentir ella mi leche en su boca la escupiese pero en esos momentos me produjo el más grato de los placeres al chuparse completamente toda mi verga y tragándose, creo yo, hasta la última gota de mi leche.

Desde temprano en la oficina me había decidido a que esa noche me iría de farra con una puta, por lo que llamé a mi esposa y le salí con un cuento chino de que debía ir a realizar una auditoría de sorpresa a una de las sucursales de mi empresa, ya que a mis manos me había llegado evidencia de que el gerente de esa sucursal estaba haciendo manejos turbios, y que hasta era posible que se relacionase con el lavado de dinero procedente de un negocio de apuestas o peor aún, de un negocio relacionado con el bajo mundo de la droga.

Marta, mi esposa, de inmediato me pidió que me cuidase mucho y que no fuera a tomar riesgos innecesarios, que por que mejor no dejaba eso en manos de la policía, a lo que yo le respondí que ya estaba en las manos indicadas que yo solamente los acompañaría para identificar las cuentas de la empresa y aprovechar la situación para auditar al granuja ese, con todo el apoyo de la ley. Una vez que le indiqué eso me preguntó a que hora regresaría, a lo que yo tristemente le respondí que probablemente al día siguiente, tras lo cual me envió un beso por la línea telefónica y colgamos.

El resto de la tarde me la pasé pensando a donde iría, si al sector de los muelles, a uno de los hoteles de lujo, o me metería en uno de esos bares baratos, o mejor aun la levantaría en plena calle. Esa tarde se la di libre a mi secretaria con el mismo cuento, ya que seguro mató a confianza y no fuera que mi mujer llamase a mi secretaria para darme algún mensaje de última hora y me agarrase en la jugada, cerré mis oficinas temprano y por aquello de una mayor seguridad me dirigí a rentar una auto dejando el mío en el estacionamiento de mis oficinas.

Ya comenzaba a oscurecer cuando comencé a circular por los distintos sectores donde todo el mundo sabe que es altamente frecuentado por ese tipo de damas, todos menos la policía, por suerte. Luego de pasear un buen rato por los muelles desencantado de lo que vi me dirigí a varios de los principales hoteles y por poco meto las patas, ya que había puesto mis ojos en una joven mujer que se encontraba de espaldas a mí, su cabellera roja me llamó la atención de inmediato se veía de espalda realmente bella, no muy alta, de piel blanca y vestida de manera muy sugestiva, cuando decidí acercarme para abordarla, llegó una pareja madura, yo conocía al caballero que era un asiduo cliente de mi empresa importadora, al verme me presentó a su señora y luego tras voltearse me presentó a su nieta de quince años a la cual le celebraban su cumpleaños esa noche, que resultó ser la joven a la que yo pensaba dirigirme.

Ante tal situación luego de desearle un feliz cumpleaños me despedí dando gracias de no haber metido la pata, algo desanimado me dirigí a un bar, que en mis tiempos de soltero acostumbraba visitar, al entrar me di cuenta que la decoración no había cambiado casi en nada, si acaso las caras de las personas eran otras pero era básicamente tal y como yo lo recordaba, me acerqué a la barra y pedí una cerveza la cual me tragué sin dilación, para luego ponerme a estudiar el ambiente, al otro lado de la barra se encontraban dos mujeres o mejor dicho una mujer y un travesti, que al verme observando se movieron cerca de mi buscándome conversación, lo usual, que como me llamaba, que si estaba interesado en algo de acción y todas esas monsergas con que le salen a uno cuando se encuentra en esos menesteres, yo por joder más que por otra cosa les comencé a seguir la corriente, y a los pocos minutos se colocó a mi lado otro parroquiano que al igual que yo se encontraba buscando algo de acción esa noche.

Realmente la tipa que se encontraba a mi lado no me motivaba a que la invitase a pasar una noche junto a mí, y menos cuando al reír, observé que le faltaban par de piezas dentales, eso me desanimó como también debió desanimar al tipo que se encontraba a mi lado, ya estaba a punto de terminar mi segunda cerveza y dispuesto a marcharme de ese negocio, cuando apareció por la puerta toda una hembra, alta, cabello rojizo, blanca, con unos grandes ojos café, como entre veinticinco o treinta años, muy bien maquillada, y cimbrando su cuerpo al andar, al verla se me paró la respiración, vestía con una corta mini falda, medias negras de maya, una blusa semi transparente que permitían ver con claridad sus bellos y bien formados senos, cuando se encontraba a unos pasos de la barra prendió un cigarrillo de manera espectacularmente sugestiva, y al apagar el encendedor este se le salió de las manos dando contra el piso, ella con mucha agilidad dándonos la espalda inclinó su torso hacía adelante con rapidez, dejando sus piernas ligeramente abiertas permitiéndonos ver su bello y bien formado culo, pero una vez que volvió a tener el yesquero entre sus manos se irguió lentamente tomándose todo el tiempo del mundo para ello.

Tanto el tipo a mi lado como yo nos quedamos muy impresionados por su hermosa figura, y sin que la invitásemos se colocó entre los dos, yo esperaba que abriese la boca para verle los dientes, y en eso el travesti se acercó a ella y dándole un beso en el cachete le comentó algo que no pude escuchar con claridad pero que a ella le produjo risa, permitiéndome ver su completa y blanca dentadura, tras lo cual tomé la decisión de entablar una conversación con ella, invitándola a una solitaria mesa, de inmediato le pedí al mesero que nos trajese unos tragos de whisky escocés, lo que llegó casi de inmediato, ya me encontraba hablando con ella cuando a la mesa se nos sentó el otro tipo que originalmente se encontraba a mi lado, lo que me pareció una falta de consideración de su parte, pero en esos ambientes la etiqueta sobra, por lo que le cuestioné el que se sentase a mi mesa sin que yo lo hubiese invitado, el gordo riéndose se disculpó pero fue bien directo preguntándole a la puta cuanto cobraba, ella primero se dirigió a mí y me dijo una cantidad a mi oído, lo que en esos momentos me pareció algo alta, pero su cuerpo bien valía lo que ella pedía, por lo que yo asentí con mi cabeza, tras lo cual se dirigió al gordo y a su oído le debió haber dicho la misma cantidad, a lo que él algo molesto le respondió, ni que el coño tuyo fuera de oro.

María, como fue que me dijo que se llamaba ella luego, tomó la mano del gordo y levantándose su corta mini falda se la introdujo por dentro de sus pantaletas entre sus piernas, y tras frotarla contra su coño dijo, no es de oro es toda de carne y ten por seguro que no te encontraras un salchichón, haciendo franca alusión al travesti que minutos antes la había besado en el cachete, luego de lo cual sacó la mano del gordo de su entrepierna, este se quedó pensándolo por unos segundos, los mismos que ella aprovechó para incorporarse y decirme, bien, trato hecho, tú eres el primero y dirigiéndose al gordo le dijo, si quieres cuando termine y sí te encuentras aquí bregaremos.

Tras pagar los dos nos retiramos, y mientras nos dirigíamos al auto, ella me preguntó con todo descaro que deseaba que ella hiciera, yo al principio me quedé algo cortado, todavía me encontraba impresionado por lo que vi dentro de la barra de ese bar, pero de inmediato reaccioné respondiéndole sencillamente, de todo, a lo que ella con una hermosa sonrisa me dijo que de acuerdo, ya en el auto a mí se me ocurrió comentarle que una cosa que me gustaría que me hiciera mi mujer era que me lo mamase mientras conducía, pero que jamás en la vida a mí se me ocurriría el pedírselo o tan si quiera proponérselo, ella muy sonreída sin decir una palabra bajó su cabeza hasta donde se encontraba mi verga, al tiempo que con sus manos se daba a la tarea de ponerla al descubierto, y colocándola dentro de su boca con una gran maestría comenzó a mamármela, yo para disfrutar más de esa tremenda mamada aminoré la velocidad del auto y tomé el carril de la derecha para permitir que los demás autos nos rebasaran.

María se tomaba todo su tiempo para mamármelo y yo lo disfrutaba completamente, fue cuando por sentí que nos estaban observando, viré mi rostro a la izquierda y me di cuenta que a nuestro lado se encontraba un autobús de turistas japoneses, y gran parte de ellos llevaban sus rostros pegados a los cristales observando cómo María me lo mamaba, alguno que otro nos tomó una fotografía y una jovencita nos tomaba un video con su cámara de mano, en principio pensé frenar el auto, y salirme en el primer desvío, pero quizás el hecho de que fuesen extranjeros y que fuese poco probable el que me llegase a relacionar con ellos en un futuro, me hizo tomar las cosas con calma y seguir disfrutando de la tremenda chupada que me estaba dando María en esos momentos, es más, le toqué a ella su cabeza al tiempo que le dije, sonríe, te encuentras en la cámara indiscreta, justo ella levantó su rostro, vio el autobús, les dedicó una corta sonrisa y luego continuó mamándome la verga con nuevos bríos, hasta que sentí un deseo intenso de venirme dentro de su boca, yo pensaba que lo más probable al sentir ella mi leche en su boca la escupiese pero en esos momentos me produjo el más grato de los placeres al chuparse completamente toda mi verga y tragándose, creo yo, hasta la última gota de mi leche. Ya para esos momentos el autobús con los turistas japoneses tomaba la dirección al aeropuerto.

Tras conducir por una estrecha carretera, llegué a un motel con apariencia de ser muy sencillo, en su exterior tan solo había un pequeño letrero que tan solo anunciaba la palabra motel, al solicitar yo las llaves y pagar la habitación por adelantado, María coquetamente se dedicaba a darse un re toque de lápiz labial de color rojo puta como ella misma lo identificó, entramos a una lujosa habitación de esas que tienen espejos por casi todos lados, una cama redonda, todo el piso alfombrado de pared a pared con una alfombra que daba la impresión que era toda de peluche, además de lo ya descrito en la habitación se encontraba un equipo de música o sea CD y toca cintas, además de un televisor de los grandes que ocupaba casi media pared, la habitación se encontraba decorada con escenas que recreaban las relaciones sexuales entre hombres y mujeres. El baño era tan espacioso como la habitación con una de esas bañeras japonesas que las llaman yacussi o algo así, agua fría y caliente y una buena provisión de toallas.

Una vez dentro de la habitación le pedí a María que se despojase de toda su ropa, lo que ella diligentemente realizó, pero de la manera más sensual que jamás yo hubiese visto antes, su cuerpo se reflejaba en todos los espejos de la habitación, ya quisiera yo que mi esposa se comportase así en la casa, una vez que María se terminó de desnudar, sin que yo se lo solicitase, entró al baño y se dio una ducha, mientras que yo la observaba desde un cómodo sillón ubicado en la habitación, tras darse la refrescante ducha, ella se me fue acercando de forma y manera sensual, en esos momentos me di a la tarea de observarla en toda su bella desnudez, su cabello rojo le caía sobre sus blancos hombros, sus grandes ojos de color café me miraban insinuantes, mientras su cuerpo se acercaba al mío, y comenzó a irme quitando la ropa con lentitud, una vez que mi torso quedó desnudo su boca y su lengua lo recorrieron completamente, y eso solo bastó para que mi miembro se pusiera erecto nuevamente, no era el hecho de que su lengua me la pasase por todo el pecho, era más bien como la hacía, como con sus labios y dientes jugaba con mis pechos.

María continuó con su excelente labor retirándome los pantalones y posteriormente mi ropa interior así como los zapatos y desde luego las medias, una vez que me dejó completamente desnudo sus labios continuaron pasando por sobre mi estómago hasta que se dirigió nuevamente a mi verga, la cual ya daba muestra de estar con vida de nuevo, María definitivamente es una maestra en su profesión en cosa de segundos me excitó de tal forma que mi falo prácticamente lo tenía pegado a mi propio estómago o mejor dicho apuntando hacia el, al verme en esas condiciones se levantó y como quien conoce el lugar se dirigió a un pequeño bar en el que se encontraban algunas cervezas y otras bebidas, tales como coñac, brandy, ron y vodka así como ginebra, ella me preguntó que prefería y yo sin dilación me incliné por el coñac, el cual me sirvió en su correspondiente copa, luego de calentarlo entre sus manos mientras se dirigía a mi nuevamente, me vació un poco sobre mis testículos y luego comenzó a lamerlos sin dilación mientras me entregaba el resto de la bebida, la cual me apuré como si fuese agua la levanté y la conduje a la cama redonda con el fin de comenzar a darme gusto.

Antes de meternos en la cama ella abrió la pequeña nevera y sacó una cerveza alemana, la que se llevó a la cama en la cual se tendió con las piernas ligeramente separadas y comenzó a jugar con sus dedos metiéndolos y sacándolos de su coño, claramente podía ver como se estrujaba y jalaba su clítoris, y lentamente se comenzaba a introducir los dedos dentro de su vulva, de momento levantó la cerveza y me la ofreció y yo alargué el brazo para agarrarla pero María tenía otra idea de cómo yo me tomaría la cerveza, se dio par de tragos y luego colocó la boca de la botella contra su coño se la introdujo ligeramente y la levantó para que el dorado liquido corriera por gravedad hacía dentro de ella, tras lo cual se sacó la botella y me dijo, ven a beber de esta fuente, yo me encontraba muy excitado, eso era algo que jamás se me había ocurrido que pudiera hacer y al ella insinuármelo me provocó, lentamente coloqué mis manos sobre sus rodillas a medida que mi cara se acercaba a su depilado coño, al principio con cierta precaución, pasé mi lengua por encima de sus labios hasta que me tropecé con su rosado clítoris, luego con lentitud mis labios se fueron hundiendo dentro de su vulva y comencé a beber de ella, hasta que mi lengua y mi boca quedaron completamente saciadas.

Luego me incorporé y con mis manos sobre sus rodillas me fui acercando a su húmedo coño con mi verga completamente erecta, baje mis manos hasta sus caderas y mediante un violento golpe de mi cadera la penetré, María dejó escapar un corto grito mezcla de dolor y placer, eso me enervó más aun y continué dándole duro con mi verga por su coño, ella como toda buena puta me montó un gran espectáculo gimiendo y riendo supuestamente de placer, movía sus caderas contra mi verga como si fuese una coctelera, a cada rato me decía que había alcanzado un orgasmo y que me estaba disfrutando todo, que si no fuera por sus compromisos económicos no me cobraría.

Yo se que era mentira lo que ella me decía en esos momentos, pero aun y así lo disfruté mucho, viéndola sujeta por mis manos me provocó darle por el culo, por lo que se lo saqué y le di vuelta tendiéndola boca abajo, al principio ella quedó algo confundida pero de inmediato se colocó en cuatro, pensando que le seguiría dando por su sabroso coño, hasta que sintió que mis dedos hurgaban el hueco de su culo, trató de zafarse pero la diferencia de estatura y peso estaban a mi favor, ella protestó y se negó a colaborar conmigo, por lo que haciendo gala de mi fortaleza física la sometí con rapidez, a medida que se lo incrustaba dentro de sus nalgas más gritaba y lloraba hasta que mis bolas se pegaron a su cuerpo, la volví a tomar por las caderas y la moví a mi antojo mientras que una de mis manos se la metía en su coño con la otra le agarraba sus paradas tetas con fuerza, hasta que la misma María comenzó a moverse como era debido, y como consecuencia de ello me vine dentro de su culo.

Una vez que se lo saqué me dirigí al baño y me lavé, ella continuó tendida en la cama hasta que yo me vestí, María entró al baño y tras darse una buena ducha con agua caliente se procedió a vestir, tras lo cual estiró su mano en inequívoca señal de que le pagase, lo que realicé de inmediato, los dos nos metimos al auto y yo la dejé en lo que me dijo que era su apartamento, yo di par de vueltas, entregué el auto alquilado y pasé por el mío al estacionamiento de mi oficina y me dirigí a mi hogar, al llegar me encontré a Marta mi esposa peinando su peluca color rojo, como parte de nuestro juego ahora yo actuaba como el vividor, chulo o cabrón como acostumbren a decirle ustedes, le pedí el producto de su noche de trabajo, y ella me alargó una indeterminada cantidad de dinero.

Marta se encontraba con una bata casera la que le arranqué y posteriormente la empujé para que cayese sobre nuestra cama, levanté mi mano como quien va a dar un golpe y ella de inmediato levantó una almohada y sacó el resto del dinero que había recibido trabajando como puta esa noche conmigo en el motel, pero a pesar de ello le soné una buena nalgada, y ella extrañada me preguntó la razón, a lo que le respondí, eso fue por lo del gordo del bar, y ella muy zalamera se me acercó a la altura de mi verga y mientras me la sacaba me decía, sabía que eso calentaría más a mi cliente, luego me dio una pícara mirada y sin más se metió mi verga dentro de su boca.

Mi mujer y yo acostumbramos a realizar ese tipo de juegos fantasiosos, cuando no es ella la puta soy yo el chulo, en ocasiones es una nena y yo un viejo dañado, y en otras ella hace el papel de lesbiana y yo de travesti, por lo general nos encontramos fuera en la calle y nos vamos a un hotel para pasarla bien. Hemos pasado nuestros sustos, como la vez que la policía pensó que yo estaba violando a una menor, y rompió la puerta del motel, pero eso no nos ha desanimado nunca, es más lo hace más excitante.

Autor: Narrador.

narrador@hotmail.com

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El chulito

Ella cerraba los ojos, señal de que estaba sufriendo varios orgasmos. Y sonreía. Cuando acabó con ella y sin correrse me hizo un 69. Yo chupaba su polla congestionada, como una experta, y él me comía a mí el coño. Yo no conseguía que se corriera y esa era la causa de que yo tuviese orgasmos tan profundos, me apartó. Se la meneaba y se corrió sobre la cama.


!Hola!. Me voy a presentar. Me llamo Eva.

En la historia que os voy a contar no aparezco yo sola sino también una amiga llamadaPatricia. Tenemos en común algunas cosas. Las dos somos rubias aunque ella es más esbelta, de pechos más pronunciados y ojos marrones. Los míos en cambio son azules.

Nos pasa a las dos que estamos casadas con titulados universitarios. El mío es biólogo y el de ella antropólogo. Ambas vivimos en un chalet de Las Rozas. Casi uno pegado al otro.

Hablábamos una noche de picos pardos en un bar del centro de Madrid de lo desastrillos que son nuestros hombres en la cama. Y nos apetecía ligar. Mirábamos a nuestro alrededor. Había hombres. Íbamos escotadísimas.

No queríamos de los que no pueden apartar su mirada y los ojos se le disparan. !Capullos!. Ni de los que se quedan mirando fijamente. Ni de los que pasan de nosotras y no miran porque engañan o sencillamente porque son de la acera de enfrente. Ni siquiera de los que no nos miran porque sencillamente no les interesamos.

Las dos sabemos mucho de hombres. Sobre todo Patricia que tiene todavía más mundo que yo.

Había un tío frente a la barra. Alto. Corpulento. De pronto se dio la vuelta y nos dijo: Golfas.

Este es de los que contestan, me dije a mi misma. Pero cuidado. Hay que ponerle a prueba. Fue Patricia la que se arriesgó. Si la cosa salía mal estábamos en un sitio público y nos marcharíamos tranquilamente.

Ella de dirigió a él: – Tú debes vivir en un sótano.

El se dio la vuelta y le agarró la muñeca. Miré a Patricia por si la estaba destrozando. Ella me hizo un gesto afirmativo que quería decir que era firme, fuerte pero no brutal es decir que se controlaba. Una mala bestia aparente. Un hombre duro. Pene de más de 20 centímetros. Erección instantánea como en ese momento. Culo prominente. Aguanta. No eyacula rápidamente. Fuerte. Dominante de mujeres dominantes. En suma un follador.

Nos fuimos los tres a un hotel pagando nosotras naturalmente. Los tres nos desnudamos. Su miembro efectivamente era de más 20 centímetros y estaba completamente erecto. Se lanzó primero a por mí a lamerme el coño. Para ello me tumbó en la cama de matrimonio.!Qué bien lo hacía!. No era precisamente un tímido.

Le hizo un gesto a Patricia para que me hiciese lo mismo. Ella puso cara de desagrado.

– Hazlo o me marcho- le dijo.

Un hombre de estos es capaz de hacer lo que dice. Se trataba de uno de esos sinvergüenzas que viven de las mujeres. Y Patricia se puso a lamerme el coño. Yo suspiré. Mi amiga obligada a hacerme cosas impúdicas.

– Date la vuelta- dijo el chulo.

De esta forma mientras Patricia seguía chupándome la vagina aquel hombre me comía el culo !Y que bien lo hacía! Y perdón por repetirme porque es que era así.

De pronto me apartó, agarró con sus fornidos brazos de gimnasio a Patricia y la sentó sobre él follándosela. Como jadeaba ella. ¡Qué bien se lo estaba pasando! ¡Cómo entraba y salía su polla!. Patricia no ponía caras de tontita de una despedida de solteras que no ha follado bien en su vida, y mira a sus amigas abriendo mucho la boca como diciendo: Hala que orgasmo acabo de tener. No. Los buenos folladores no exageramos nuestros gestos y sin embargo gozamos hasta estallar por dentro.

El chulo me dijo que me pusiese un enema. Y así lo hice. Dejó a mi amiga y me la metió por el culo, sentándome sobre él. Sólo me dolió un poco. Y me corrí con varios espasmos mal disimulados.

– !Pero que tontita eres!- me dijo Patricia.

Y dicho esto acariciaba la nervadura de su polla con el dedo pulgar.

Cuando me la sacó el tío ya había eyaculado. Se encendió un cigarro. Patricia no soltaba su pene todavía erecto. Y seguía masturbándole.

– En cuanto lo acabe seguimos- nos dijo.

Las dos jadeamos sin poder reprimirnos porque sabíamos que era verdad lo que decía y quizás mejor.
Patricia se sentó detrás acariciándole los pezoncillos y estrujando sus tetazas contra ese espaldón que tenía. Yo quizás por pretender rivalizar con ella me puse a hacerle una cubana. El tío lo único que hacía era respirar muy fuerte.

Fue apartando de una forma algo brusca a Patricia hasta conseguir quedar tumbado en la cama. Mi amiga aprovechó para lamerle todo el pecho. Entonces él me agarró con fuerza por la muñeca, y me obligó a tener que meter mi dedo índice en el culo de mi amiga. Él mismo me empujaba la mano. Hasta que se decidió a meter también su dedo. Ambos dedos en el culo de mi amiga.

Nos apartó casi a empujones y se tumbó boca abajo. ¿Qué misterio esconden esta clase de hombres? ¿Esa misoginia?. Deseaba que le hiciésemos mariconadas. Y Patricia se puso a lamerle el culo por dentro. Un beso sucio. Y yo metía también el dedo y luego me lo chupaba. Luego se dio la vuelta con el pene totalmente erecto. Cogió a Patricia y se la sentó encima follándosela esta vez por delante. Arriba y abajo con fuerza.

Ella cerraba los ojos, señal de que estaba sufriendo varios orgasmos. Y sonreía. Cuando acabó con ella y sin correrse me hizo un 69. Yo chupaba su polla congestionada, como una experta, y él me comía a mí el coño. Yo no conseguía que se corriera y esa era la causa de que yo tuviese orgasmos tan profundos.

Finalmente me apartó. Se la meneaba y se corrió sobre la cama.

Cuando nos marchábamos mi amiga y yo de aquel tugurio, hablábamos. Yo le decía: – Al final a la única que se ha follado por la vagina es a ti.

– Tienes razón a ti sólo te ha dado por el culo. – ¿Te tomaste la píldora? Ella no contestó. – Igual te quedas embarazada.- Hija que cosas dices.- Te imaginas que al final te tienes que casar con él- yo seguía bromeando.- ¿Para qué? ¿Para luego ponerle los cuernos?.

Las dos nos reímos pícaramente. Volvíamos al hogar con nuestros maridos.

Autor: cunegundo

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