Mi Ciberamiga. Primera parte.

Los chats entraron en mi vida por pura casualidad, realmente no necesitaba conocer a desconocidos por internet, pero la versión anónima de mi persona hacía que pudiera entablar conversaciones de cualquier índole con todo tipo de gente, sin que mi identidad se viera comprometida. Inhibirme por completo molaba. Hablar de racismo con nazis, dar lecciones de civismo a un machista, debatir de política… y por supuesto, desatar todo lo relacionado con el sexo con alguna amiga eventual.

Siempre era el mismo modus operandi, al ser popular en el chat, las chicas me abren privado movidas por su curiosidad, de ahí al Messenger (Skype en la actualidad, mi historia es real y tiene algún tiempo) en el Messenger, tras un rato de charla,  me piden que conectemos la cam  y …. Al principio se muestran nerviosas, dicen piropos inconexos…te cuentan su vida, la mayoría son separadas o entradas en edad (muchas de ellas bastante potentes, gym, silicona, buenorras maduritas), no pasa mucho tiempo hasta que hablan abiertamente de sexo, la mayoría de las veces las noto animadas por una copa de vino o un par de cubatas que se hacen en su habitación. Y luego tantean el terreno para ver como reacciono, siempre con risitas de por medio, me piden entre bromas que les haga un baile sexy, me preguntan que cuanto me mide, que si tengo mucho éxito con las chicas etc. Quieren correrse, así de claro,  lo desean. En ocasiones, cuando la cosa ya esta claramente caliente, les enseño el slip recién quitado, bajo la cam y estiro la camiseta para ocultar mi rabo, que por supuesto está erecto. Otra cosa que las vuelve locas es lo bien que me sientan los bóxer cuando estoy empalmado. Una vez babean, ya las tengo a mi merced, locas por acostar al niño de turno y encerrarse en su habitación para pajearse conmigo. Les pido que se pongan lencería y se vistan como una zorra. Que jueguen con aparatitos sexuales y cosas asi. Les doy  su recompensa por haber sido obedientes y les dejo ver poco a poco mi polla de 21 cm, acerco la cámara para que la deseen y la acaricio muy despacio, con un poco de aceite corporal, puedo oírlas gemir de placer, penetrarse con un consolador y acabar la faena con un squirt de infarto.

Una de tantas experiencias  me pasó en el 2006. Verónica, una de mis aventajadas amigas, me llamó al móvil a las 4 de la madrugada. Yo estaba en el chat de Terra hablando con unos amigos. Si me llama a estas horas es que quiere guerra, pensé. Le pillé la llamada:

Yo:  Mira que eres cabrona

Vero:  Holaaaaaaaaa loco

Yo: Veroooo jodia son las 4, espero que tu llamada valga la pena jajaja, ¿como estas?

Vero: Llegando a casa nene, tengo una mierda encima que no veas y los tacones en la mano.    No veas  que movida me ha pasado hoy con bla bla bla bla  (lo cierto es que no entendía nada de lo que me contaba, se notaba que iba ciega)

Tras unos 7 minutos de chapa, me preguntó:

Vero: ¿Estás conectado bombón?, que  hoy vengo guerrera jajajaja

Yo: Para ti siempre tía, ¿pero como que hoy vienes guerrera, estas calentorra o que?

Vero: Perraca total, necesito ver eso que tienes tan grande.

Yo: Bueno, iba a acostarme, depende de cómo vengas de puta me quedo o no jejeje.

Vero: Ya estoy aquí, dame unos minutos que encienda el ordenador. Corto la mamada…la llamada jajajaja.

Verónica era una chica de 26 años, separada recientemente del padre de su hijo. Trabajaba en una cadena de tiendas de ropa muy popular, y estaba tremendamente buena. Culazo de infarto, pechazos naturales adornados con unos pezones grandes y rosados, tipo galleta maría, bien firmes. Su cara era simplemente espectacular, guapa, ojos marrones, morena de pelo largo y unos labios que pintados de rojo, hacían que te olvidaras de todo. Su maternidad no había hecho mella en su físico. Nos hicimos muy amigos en el chat y cuando intimamos nos contábamos todo. Los juegos sexuales tardaron unas semanas en llegar, pero cuando surgieron, solo tenía leche para ella. El único problema era la distancia, yo vivía en Granada y Vero en Asturias… la tecnología menguo ese “pero”…

Nada mas verla al conectarme, supe que venia de una noche de desenfrenada marcha. Tenía el cabello despeinado, el rímel corrido y ya no le quedaba pintalabios en su boca. Tras unos minutos de vacile, indirectas y torpe seducción, le pedí que se pusiera de pie, se alejara un poco de la cam y diera una vuelta sobre si misma. Yo ya tenia la polla muy dura y el nerviosismo clásico en estos casos. No cabía duda, Vero había salido a cazar esa noche y no se había comido nada, según me conto, porque una amiga suya se puso mala por la bebida y la acompaño hasta su casa, dejando a un posible ligue en la estacada. Estaba vestida  como una autentica zorra. Una gargantilla negra adornaba su cuello, camisa negra lo suficientemente desabotonada como para poder observar ese glorioso canalillo que separaba sus enormes tetas. Pero lo mejor era la minifalda de cuero negro corta, que exaltaba un culo redondito y prieto y que dejaba al descubierto sus piernas adornadas con unas medias de rejilla y unas botas casi hasta las rodillas. Seguía con su juego de seducción, y empezó a contonearse como una stripper mientras reía. Que gran idea.

Le ordene que fuera a maquillarse de nuevo y que no se quitara nada aún. Yo aproveche para  ponerme mis boxers blancos, prenda que solía ponerme para el cibersexo.

Cuando ella volvió, con esos labios rojos y esos ojazos recién pintados, le volví  a pedir que se alejara un poco. Le pregunte si le gustaría desnudarse lentamente al ritmo de una canción de mi elección. Ella se mordió el labio inferior y me dijo que haría lo que yo le pidiera. Puse un blues, lentito, caliente, y le di la orden de que me hiciera un striptease de inmediato.  Comenzo a pasarse la lengua por los labios, muy sugerente para comenzar. Se alejo un poco y movio sus caderas despacio, con sensualidad. Se notaba que ya había jugado antes a esto, sabia hacerlo. Se acarició los pechos, pellizcándose por encima de la prenda. Sin parar de moverse, fue desabotonando suavemente la camisa hasta dejar al descubierto su vientre plano, dejando ver el piercing de su precioso ombligo. Se dio la vuelta bailando y dejo caer  con descaro la camisa. Me dejó ver de nuevo las monumentales tetas apretadas por un sujetador de encaje también negro, que me estaban  volviendo loco. La cremallera de la pequeña falda de cuero fue deslizándose hacia abajo, de nuevo, mi bombón preferido se giro, bajando  la falda y dejando un maravilloso culo en pompa. Era una visión tremenda, verla bailar con ese juego de ropa interior negra, adornado por una gargantilla y rematado con unas botas hasta las rodillas, le daba un aspecto de zorra calentorra que desde luego no me he quitado de la cabeza en años. Deslizo deliciosamente los tirantes de bra, con una mirada y una sonrisa picara opto por darme la espalda, desabrochándose el sujetador y quitándoselo sin mostrar aun nada, lo tiro al suelo no sin antes agitarlo en círculos con su mano. Cuando volvió a darme la cara, quito las manos y me encontré con unas tetas realmente grandes, firmes, con unos pezones duros y erectos.  Siguio torturándome con su tanga, con el que jugueteo entre sus dedos hasta que fue deslizándose muy muy despacito hacia sus rodillas primero, y que siguió su camino en dirección a sus tobillos, para desaparecer de una patada al aire. Siguio bailando hasta que acabo el tema.

Me quede en silencio, con el bóxer a punto de reventar. Ella se sentó y puso los pies sobre la mesa del ordenador,  abrió el coño, dejando ver perfectamente su humedad al brillo de la lamparita. Se acaricio, primero con un dedo, luego con dos, para terminar metiendo tres que desencadeno un paso de suspiros a gemidos en un breve espacio de tiempo. Me ordeno que me pusiera en pie y me pusiera de perfil. Quería ver lo empalmado que estaba y me insinuó que me palpara por encima del bóxer. Lo hice. Pero no podía más. Me lo baje y le enseñe toda la polla mientras me acariciaba. Soltó un gemido y cerro los ojos mordiéndose el labio inferior, esta vez con fuerza.

Ella se sentó en su sillón giratorio, puso los pies sobre el escritorio y me abrió el coño para que pudiera disfrutarlo en todo su esplendor. La luz de su lámpara hacia que la raja brillara gracias al flujo, estaba cachondísima. Me pido que me masturbara muy despacio, mientras ella fue estimulando su clítoris con los dedos, soltando gemiditos cortos. Sus pezones estaban muy erectos, y le pedí que tirara un hilito de saliva sobre ellos, y luego se los manoseara con la mano que le quedaba libre. Mientras ella lo hacia, empecé a pajearme suavemente para no correrme enseguida. Me dijo que acercara la puntita lo máximo posible a la webcam, mientras ella haría lo propio con la boca, a modo de mamada virtual. Le encanto ver la gotita de lubricante que asomaba por la polla, con lo que aumento su ritmo de excitación, metiéndose tres dedos por el coño, cosa que desemboco en una sonada corrida por parte de ella, que no reprimió en absoluto, gritando de placer.

Tras esto, ella saco un dildo enorme, de los que tienen doble estimulador, con rotor y vibrador incorporados, y comenzó a chuparlo, como si de mi rabo se tratara, deslizándolo poco a poco por su cuerpo y haciendo una sugestiva parada en los pezones, que bordeo despacito para erizarlos. Me dijo que se moría de ganas por correrse conmigo a la vez, mirándonos a los ojos. Me aconsejo que me sentara y me pajeara tranquilo con ella, quería ver mi límite y explotar juntos.

Cuando su juguetito llego al coño, se lo metió de un golpe hasta el fondo, y se masturbo viendo como yo también lo hacía. Era una pasada ver como estaba de empapada, tenia mojadas las piernas y el asiento de cuero. Se convulsionaba y gemía como una perra. Se agarro un pecho con fuerza y estiro su cuerpo totalmente hacía atrás susurrando “me corro…me corro” y “dámela…dámela ya” y reventamos ambos, yo echando toda la leche sobre la cam y observando su mirada fija en mis ojos. Cuando se saco el consolador, un chorro enorme  de flujo le siguió, mojando la totalidad del teclado de su ordenador. Fue un momento en el que llegué incluso a marearme. Respiramos los dos cubiertos de sudor, totalmente desnudos. Nos reímos tímidamente viendo el resultado de nuestra batalla, ella a duras penas podía verme por las manchas de semen de mi cámara. Le mandé unos emoticonos guarros, pero Vero no podía contestarme con su teclado a tener éste un estado lamentable tras su squirt.

Hablamos durante unas horas después, le comente mi fantasía de follar con ella y a una amiga, y le pregunte que opinaba de eso. Me contesto que ya había tendido experiencias sexuales con chicas, cosa que ya me había confesado tiempo atrás, y que a ella le encantaría mientras la otra chavala le gustara. Meses después quedamos para un trío con otra amiga del chat que nos costó grandes sesiones de chat convencer…Vero alquiló una casa rural para tal encuentro, pero eso, amigos, es otra historia que contare próximamente.

Me gusta / No me gusta

Mensaka

Había conocido a Sonia por internet. De hecho, sólo la conocía en internet, nunca nos habíamos visto en persona, pero sí a través de la cam. Eran encuentros sin programar, coincidíamos en Skype y comenzábamos a chatear. La conversación alcanzaba un alto contenido erótico siempre, y cuando podíamos conectábamos las cams y nos veíamos disfrutar de nuestra excitación, aunque yo no le mostraba mi rostro.
Los juegos fueron haciéndose más atrevidos, y un día le envié un paquete a Sonia. En una conversación, me había dado el nombre de su empresa, y allí se lo envié pensando que sería más discreto. La avisé por Skype de que le iba a llegar un paquete, que lo abriese sólo cuando no hubiera nadie delante.
Sonia: ¿Qué es?
Fran: Mañana lo sabrás. Te va a gustar.
Sonia: Ummmm, voy a estar nerviosa esperándolo.
Fran: Mañana por la noche conéctate, me cuentas si te ha gustado y te daré instrucciones.

Al día siguiente, Sonia no podía disimular su impaciencia en el trabajo. Se conectó varias veces a Skype para ver si estaba yo y preguntarme por el contenido del paquete. Ya tarde, cuando estaba sola en la oficina, llegó un mensajero con un paquete sin ningún distintivo en el exterior. Sonia le dio las gracias al mensajero y en cuanto salió por la puerta abrió su paquete.
Dentro de la caja de cartón de la empresa de mensajería había una caja de unos 15×15 como de joyería. Al abrirla, Sonia vio algo que no esperaba: ¡un plugin anal! La verdad es que era bonito, casi parecía una joya. Era de aluminio, estrecho en la punta y ensanchándose en la base y acabado en un tapón en el que estaba escrita la palabra SLAVE con brillantes. Aunque a Sonia le gustaba el sexo anal, nunca había llevado un plugin puesto. Yo hubiera preferido uno con cola, pero para mis planes era mejor uno más discreto.
Esa noche, al conectarse Sonia, vio que yo ya estaba allí.
Sonia: Hola
Fran: Hola, ¿te ha gustado el regalo?
Sonia: Uf, sí, estoy deseando estrenarlo.
Fran: Muy bien, lo vas a estrenar mañana.
Sonia: ¿Sí?, ¿qué quieres que haga con él?
Fran: Me gustaría que mañana fueses a trabajar con él puesto.
Sonia: Jaja, me pongo caliente de pensarlo, pero no sé si se notará.
Fran: No se notará. Sólo lo sabremos tú y yo.
Fran: Además, quiero que vayas con vestido o falda.
Fran: Y sin bragas.
Sonia: ¿Sin bragas? A ver si se me va a caer
Fran: No se te caerá, tú te encargarás de que no lo haga.

Al día siguiente Sonia se llevó su plugin al trabajo. Espero a la tarde cuando se quedaba sola en la oficina, fue al baño, y con ayuda de un lubricante y un poco de automasaje se lo colocó. La sensación era extraña al principio, pero en cuanto se acostumbró, empezó a sentirse muy bien.
Cuando habían pasado dos horas, llamaron a la puerta. Sonia se levantó a abrir y allí estaba un mensajero. No era el del día anterior. Había algo en él que atrajo a Sonia, su voz tal vez.
– Espera que te firme el albarán.
– Espero.
Mientras Sonia buscaba un sello, el mensajero cerró la puerta. Sonia se sorprendió y se asustó un poco.
– ¿No vas a abrir el paquete? – preguntó el mensajero.
– Sí, cuando te vayas – contestó Sonia en guardia.
– Ya lo abro yo.
– Pero ¿qué haces?
– Espera y verás.
El mensajero abrió la caja y sacó de ella unas cuerdas y unas esposas. Y dijo:
– Ahora sé buena y estate calladita y lo pasaremos muy bien.
Sonia estaba ya tan asustada que no podía articular palabra. El mensajero la acercó a la mesa. La puso delante y le ató los pies a las patas de la mesa.
– Por favor, no me hagas daño – suplicó Sonia.
– No te voy a hacer nada que no quieras – respondió el mensajero.
– Entonces suéltame.
– Todavía no – contestó el mensajero
Sacó las esposas y se las puso a Sonia de manera que sus brazos quedaban estirados y enganchados a una pata del extremo opuesto.
Sonia estaba en un estado mezcla de miedo y excitación. Había fantaseado alguna vez con que un atractivo desconocido la forzase, pero no sabía las intenciones de aquel tipo. Entonces el mensajero dijo:
– Y ahora vamos a ver ese culito con su plugin puesto.
En ese momento Sonia entendió lo que estaba pasando:
– Fran, cabrón, casi me matas del susto. Te voy a matar cuando me sueltes.
– Vale, luego me matas, pero ahora vas a disfrutar como una perra. Muy bien, vas sin braguitas. Y tu culo está precioso con su juguetito, déjame que te lo saque.
Sonia estaba muy excitada, toda la situación la había puesto muy caliente. Me agaché detrás de ella y empecé a besarle el culo. A chupar alrededor del plugin para facilitar la salida. Cómo me gustaba ese culo que ya había visto por la cam. Pero poder chuparlo, olerlo, morderlo… era una delicia. Le quité el plugin con suavidad y se lo metí en la boca.
– Toma viciosa, prueba tu sabor.
Sonia se lo metió en la boca con ansia. Cuando se lo saqué de la boca me suplicó:
– Fran, méteme la polla ya. No me hagas sufrir más. La quiero en mi culo.
No esperé más. Llevaba caliente una semana pensando en este momento. Así que me coloqué detrás de ella, puse la punta en la entrada de su culo, y Sonia se echó hacia atrás para quedar ensartada:
– Métemela hasta el fondo, cerdo.
– Cómo me gusta que me hables así – le dije mientras le daba una palmada en el culo.
– Aah, dame más, cabrón, azótame el culo.
Con una mano tiraba de su pelo y con la otra le daba azotes. A Sonia esto la ponía cada vez más cachonda.
– Qué puta me pones, vas a hacer que me corra ya, cabrón.
Yo estaba a punto de explotar y sentía que a Sonia le iba a llegar un orgasmo ya.
– ¿Dónde quieres la leche, zorra?
– En el culo, rellénamelo, hijo de puta.
Fue oír eso y explotar en un orgasmo como no había tenido nunca. Al sentirlo Sonia, también se corrió gimiendo como una loca y desmadejándose su cuerpo. Estaba exhausta con el polvo y la emoción. Caí sobre su espalda y todavía estuve eyaculando un poco más. Se la saqué para dejar descansar su culo y Sonia, todavía con ganas de sexo, me pidió limpiarme la polla con su boca.
(Continuará)

Me gusta / No me gusta

Como conocí a una chica del chat

Ella se subió sobre mí, con una pierna a cada lado de mi cuerpo sentándose sobre mí, su vagina aplastaba mi pene sobre la ropa y la movía suavemente, me miraba, y me dijo, ayy, puedo sentir como se te está poniendo, tenía una cara que me calentaba mucho, era increíble estar así después de que tantas veces lo habíamos hablado por chat.

Hace ya un tiempo, un par de años o más, aburrido en una noche de otoño entré en una de las salas de chat que en ese tiempo tenía yahoo, me metí a una sala de mi país, para ver de que hablaban… y bueno nada interesante, solo discusiones entre los participantes, de que tú eres de este país y tú del otro, en fin. Así que empecé a buscar entre los nicks y tratar de contactarme con alguien de manera privada, así lo hice con un par de chicas, hasta que una me contestó y hablamos un poco, nos presentamos y esas cosas.

Después de un momento para ver su reacción le pregunté si le gustaba hablar de sexo, y ella reaccionó más o menos mal, me dijo que no y que si era eso lo que buscaba estaba equivocado y dijo que mejor se iba. Ok era solo una pregunta para poner un tema le dije, pero de todas formas salió. Cuando al momento me habla y me pregunta de que cosas de sexo quería hablar, le dije que nos contáramos experiencias vividas, cosas como la primera vez. Para mi sorpresa dijo bueno, si es de forma respetuosa sí.

Entonces me dijo, ya que propusiste el tema empieza tú, como fue tu primera vez, así que le conté, con lujos de detalles y ella reaccionó muy interesada y me preguntaba algunos detalles. Al terminar de contarle mi historia, yo estaba ya medio hot de recordar esos ricos momentos y de la reacción de esta chica con la que estaba chateando, entonces llegó el momento que ella contara. Le costó un poco, tuve que ir preguntándole como fue y ella se iba explayando, al final de su relato yo estaba a full, fue muy excitante su relato. Le pregunté si se sentía excitada en ese momento, se quedó como pensando y demoró un poco su respuesta… pero al final dijo sí, que se sentía muy mojada, ufff…

Se nos hizo tarde y al otro día había que despertar temprano, así que nos agregamos al messenger para seguir hablando después. Pasamos así muchas noches, ya mucho más abiertamente hablando de sexo y excitándonos mutuamente y hasta teniendo cibersexo y llegar al punto de mostrarnos por cam como cada uno lo hacía, eran momentos muy calientes, demasiado diría yo.

Al tiempo intercambiamos celulares y de vez en cuando teníamos sexo telefónico. Una noche, en que no habíamos hablado, yo ya dormía cuando sonó mi celular, era ella, contesto y estaba a full, muy excitada, me dijo que se estaba masturbando y me detallaba como lo hacía, estaba desnuda acostada en su cama boca abajo con una mano metida entre sus piernas acariciando su conchita, me decía que metía un dedo y que resbalaba mucho, se pasaba el dedo de arriba a abajo por su sexo y por momentos hacía circulitos sobre su clítoris, su voz y sus gemidos eran extasiantes, hasta que ya no aguanto más y me dijo que yo le siguiera diciendo las cosas que le haría, así que lo hice hasta que acabó en un explosivo y muy gemido orgasmo, que me tenía a mi acariciando mi duro y mojado pene, masturbándome junto con ella hasta acabar también…

Un día le dije que si se atrevía a que nos viéramos directamente, es decir en persona, dudó un poco, por lo desconocido, pero me dijo que hace mucho que lo pensaba porque tenía muchas ganas de que hiciéramos todo eso que nos decíamos por el chat, pero en persona, que muchas veces se masturbaba pensando en eso, en como lo haríamos. Dijo que bueno, que lo hiciéramos. Ella vivía sola, tenía una pequeña hija de 2 años que vivía con ella, pero que los fines de semana se la llevaba el padre así que quedaba sola, que si yo me atrevía fuera hasta su casa. Ella vivía en una ciudad a unas cuatro horas de mi ciudad, así que tenía que viajar para esta excitadísima reunión.

Al final quedamos para un sábado de principios de enero en la mañana, era verano, hacía mucho calor, el único problema es que justo ese día a ella le habían fijado plazo para entregar un trabajo, pero que era solo eso ir a dejarlo y demoraría unas dos horas.

Llegó el sábado, apenas dormí esa noche, estaba excitado por el viaje y todo lo que se venía ese día. Quedamos que yo llegaría antes de las 11 de la mañana, ya que ella a las 12 debía ya ir saliendo para hacer la entrega de su trabajo, llegué apenas faltando para las 11, y gracias a sus indicaciones y a google earth llegué fácilmente hasta su casa, entré y toqué la puerta, yo casi temblaba de la emoción, ella no se demoró nada en abrir y…

Ahí estábamos por fin frente a frente, fue extraño, pero una muy agradable sensación, por primera vez nos veíamos en persona, se sentía bien, muy bien la verdad, y era extraño, parecía que nos conocíamos mucho tiempo ya, pero a la vez no nos habíamos visto nunca en persona… nos saludamos con un beso en la mejilla, me hizo pasar, no sabíamos que hablar, pasamos a la sala, tenía su casa muy ordenada y olía bien, se sentía acogedor, nos sentamos, frente a frente y comenzamos a decirnos lo que cada uno sentía en ese momento, que era raro el estar ahí después de tantas cosas calientes que nos decíamos por chat, por celular y como nos veíamos por la cam, pero ahí estábamos, muy nerviosos, sin saber que hacer…

Ella para quebrar la situación me ofreció un café, acepté y fue a la cocina, la seguí, puso el agua y sacó el café, las tazas, me daba la espalda, yo la miraba, no se que pasó, pero me acerqué por atrás y la abracé, me apegué mucho a ella, a su cuerpo, ni les digo como me puse, me refiero a ahí abajo, le di un beso por la mejilla desde atrás y luego por su cuello, ella se dio vuelta y nos abrazamos y comenzamos a besarnos con mucho frenesí, con muchas ganas, nuestros cuerpos muy pegados uno con el otro, mi pelvis apoyando a la suya, mi pene muy, pero muy durito, ella lo sentía, gemía.

Nuestras lenguas parecían una, recorriendo toda la boca, las manos se iban a todos lados. En un momento ella paró y me dijo que paráramos porque ya no aguantaba más y no podía ahora por que debía entregar el trabajo, le dijo, uy si, tienes razón, la cosa se había puesto muy, muy caliente, pero pudimos parar, terminé yo de preparar el café mientras ella se arreglaba para salir, vino a despedirse y me dijo que me quedaba en mi casa, que hiciera todo con confianza, se había puesto una pollera larga, blanca, que se transparentaba un poco, sobre todo con la luz del sol, me dio un beso en la boca, que al final se alargó un poco, mis manos no pudieron más y por atrás subí su pollera subiendo por sus piernas hasta llegar a acariciar su cola por sobre su bombacha besándonos casi desesperadamente… dijo ya basta, basta que no puedo y salió rápido, chao me dijo, nos vemos al ratito, no demoro y se fue. Ufff no te digo como quedé excitadísimo, tuve que acomodar mi pene bajo mi pantalón ya que me incomodaba por la erección, cuando me fijé bien en mi pantalón, ups, tenía una pequeña aureola mojada…

Me aguanté de tocarme, aunque era realmente difícil. Para distraerme prendí la tv y me tendí en su cama, trataba de no pensar en nada para poder estar tranquilo, porque la excitación era demasiada, al final me quedé dormido, hasta que sentí la puerta, me costó un poco despertarme, y cuando ya me enderecé para levantarme ella ya había llegado hasta donde yo estaba, medio tendido en la cama, ella se subió sobre mí, con una pierna a cada lado de mi cuerpo sentándose sobre mí, su vagina aplastaba mi pene sobre la ropa y la movía suavemente, me miraba, y me dijo, ayy, puedo sentir como se te está poniendo, tenía una cara que me calentaba mucho, era increíble estar así después de que tantas veces lo habíamos hablado por chat.

La abracé y nos besábamos, mis manos subieron su pollera y tocaba su cola, su bombacha era un culote blanco de algodón con unas suaves rayas rosadas, subí un poco más una de mis manos y la metí debajo de su bombacha hasta tocar toda su cola. Yo movía mis caderas, arriba y abajo frotando su concha, metí más mi mano hasta sentir la humedad de sus labios por atrás, ella dio un respingo y se dejó hacer, estaba mojada, mis dedos resbalaban, sentir eso me excitaba aun más, mucho más, era increíble la verdad, además que ella tenía una cola como para hacerle un monumento, después de un momento así nos paramos, de pie nos abrazamos, besamos, tocamos.

Ella metió su mano por delante y tocó mi pene, la tela del pantalón estaba mojada tanto por mi como por el roce con su sexo unos momentos antes, desabrochó mi cinturón y siguió con el botón de mi pantalón, bajó la cremallera y comenzó a bajar mi pantalón, lo sacó por completo, yo ayudaba, luego agachada miraba el bulto sobre mi bóxer, se marcaba mucho, casi salía por arriba, tomó mi pene, sobre la tela, lo acarició, movía suavemente su mano sobre mi sexo, movió su mano y la metió debajo agarrándome de lleno el pene, y terminó bajándome todo el bóxer, se acercó y posó apenas su boca sobre el tronco de mi pene y lo besó, metió su mano entre mis piernas acariciando y tomando mis testículos, mientras daba más besos a mi pene, sacó su lengua y la pasó apenas por la puntita de la cabeza de mi pene, rosadita, muy mojada por los líquidos preseminales, los saboreo… siempre dijo que quería hacerme eso y lo estaba haciendo muy bien, me tenía como quería, a full.

Abrió un poco su boca y besó el glande, un beso muy húmedo, me dio otro y esta vez metió la puntita dentro de su boca, casi acabo, fue demasiado. Sentir la humedad de su boca, la suavidad de su lengua rosando la parte baja de mi glande, el calor húmedo de sus labios.. ¡Ahhh! yo gemía de placer, era excitante, lo hacía de una manera increíble. Comenzó a chuparme, poco a poco lo metía más en su boca, y yo sentía cada vez más todas esas sensaciones en todo mi pene, más sus manos acariciando mis testículos era demasiado…

Ahora solo de recordarlo estoy a full, ya no puedo por el momento seguir con el relato, estoy muy hot… después, si el relato gusta sigo.

Díganme si les gustó y si quieren que siga con la segunda parte…. gracias.

Autor: sehgu

Me gusta / No me gusta

Fue como si estuviese escrito en el destino

Fue como si estuviese escrito en el destino. La casualidad hizo que un chico como yo, de 27 años, conociera a aquélla maravillosa mujer.  Pero empecemos por el principio.
Me considero una persona normal, extrovertido y de mente abierta sexualmente hablando. Por eso, un día decidí registrarme en una página para conocer gente que suele compartir web cam. Ciertamente, me picaba la curiosidad eso del “cibersexo”, el morbo del voyeurismo y demás. Pronto descubrí que la mayoría de personas iba directo al grano; se exhibían desnudas, masturbándose y teniendo sexo explícito. No era eso lo que buscaba, era algo diferente. Así que me propuse buscar a alguien que de primeras no se mostrase desnuda. Decidí pinchar en una web cam en donde se veía a una mujer con ropa. Lo primero que ví fueron unos generosos pechos que se intuían bajo un vestido azul bien escotado y que a primera vista me excitaron. Pertenecían a una mujer madura, de 49 años según su perfil. Probé a escribirle algo, el típico saludo, cómo estas y esas cosas. Ella me contestó educadamente y me dispuse a contemplarla. Al poco tiempo, levantó su vestidito y mostró su sujetador, para seguidamente dejar libres esos grandiosos pechos. Yo le iba escribiendo cosas, le decía cosas bonitas, que me gustaba como manoseaba sus enormes pechos con esas manos decoradas con unas cuidadas uñas. Ella me agradecía mis comentarios. Después de un rato, le propuse que entrara en mi sala y que me viera a mi. Nunca había hecho esto y estaba un poco nervioso pero a la vez excitado. Aceptó y pudimos charlar a solas. Desde el principio hubo muy buen rollo, ella me inspiraba confianza sin saber por qué. Fantaseamos juntos sobre aquello que haríamos si estuviésemos juntos. Yo me fui desnudando a la vez que tenía en pantalla sus enormes tetas y realmente estaba muy excitado. ¡Creo que eso era exactamente lo que buscaba! Una complicidad a primera vista. Lo más atrevido que hizo ella fue bajar un poquito su braguita y dejar ver un poquito su jugosa conchita y su culito respingón. Yo estaba que reventaba de excitación y me masturbé delante de mi cam hasta acabar. Fue una corrida genial!! Después de aquello volvimos a repetir varias veces, teniendo conversaciones acerca de nuestras vidas. Ella estaba casada, vivía en el extranjero a pesar de ser española y me decía que hacía esto porque en la vida real “no creía” que fuera a atreverse a acostarse con otros hombres.
Pasó el tiempo y siguieron nuestros ciber-encuentros y nuestras conversaciones cada vez más picantes y también más profundas. Al cabo de un mes y pico me comentó que vendría a pasar unas semanas a España. Medio en broma le sugerí  que podríamos conocernos en persona. Ella se negaba al principio, pero realmente no le desagradaba la idea. Yo le dí mi número de teléfono y le dije que estaría ahí para lo que fuera.
Pasaron unos cuatro o cinco días sin saber nada de ella, estaría ya de vacaciones en España. De repente sonó mi móvil, un número desconocido. Lo cogí y era una sensual voz femenina. ¡Era ella! Yo me puse muy nervioso y traté de disimular. Tímidamente me dijo que estaría en mi ciudad el día siguiente y arreglamos un encuentro.
Al día siguiente, fui al restaurante donde ella me dijo. De repente apareció. Llevaba un hermoso vestido que dejaba ver unas preciosas piernas, con un gran escote coronada por esas dos maravillas que tantas veces había deseado y que tanto me ponían. Nos saludamos tímidamente al principio, pero nos fuimos soltando con el transcurso de la cena. Tomamos bastante vino, así que nada más terminar el postre no hicieron falta más palabras. Nos bastó una mirada para pagar la cuenta e irnos al ascensor camino de su habitación. Nada más cerrarse las puertas nos abalanzamos el uno al otro y nos fundimos en un apasionado beso. Nuestras lenguas se entrelazaron mientras nuestras manos recorrían nuestros cuerpos sobre nuestras ropas. Apenas pudimos entrar a su habitación porque no podíamos separar nuestros labios. Ya dentro, me coloqué de pie detrás de ella. Besé delicadamente su cuello, mientras ella cerraba los ojos y se dejaba hacer. Mis manos subieron desde su cintura hasta sus hombros hasta deslizarse hacia adelante. Mis dedos se iban acercando peligrosamente hasta sus generosos pechos. Avanzaban despacio sobre la tela de su vestido. No llevaba sujetador, cosa que me excitaba muchisimo. Rozé sus duros pezones sobre la tela de su vestido y ella suspiró de placer. Yo ya tenía mi polla dura y la apoyé sobre su culito para que la notara. Yo seguía besando y lamiendo su cuello mientras liberé aquellas tetazas. Por fin eran mías! Las acaricié poco a poco hasta llegar a sus grandes pezones que tanto me ponían. Las toqué a mi antojo, amasándolas con mis manos, intentando abarcar todo lo posible, hasta que ella no pudo más y se dio la vuelta para plantarme un intenso beso. Me desvistió de cintura para arriba, acariciaba mi pecho, lo besaba, lamía mis pezones. Yo no dudé en devolverselo y me aferré a sus pechos con mi boca. No podía parar de lamer, chupar, mordisquear sus ricos y duros pezones que me volvían loco mientras ella acariaba mi cabeza y me atraía hacia ella. Me entretuve un buen rato con sus tetas, hasta que ella misma cogio me levantó la cabeza, me besó y de un empujón me hizo sentarme en la cama. Se quitó el vestido, dejando a la vista unas braguitas muy sexys. Mi polla estaba dura como un palo de hierro esperando a ver lo que sucedía. Fue bajando sus braguitas poco a poco, insuandose como hacía por la web cam, enseñando su precioso culito pero dejando entrever su conchita. Me moría de ganas de ver su rajita en todo su esplendor! Cuando se deshizo de sus bragas y la contemplé creí que se me me salía el corazón. Aquello que siempre había deseado ver lo tenía delante de mí. Aquella vulva bien cuidadita y mojada me ponía a cien. Ella se acercó a mi y me desnudó del todo. Me tumbó de espaldas a la cama y fue hacia mi polla relamiendose. Ya sabía lo que iba a pasar. Lamía mi polla como una experta, pasando su lengua por todos los rincones posibles. Yo estaba extasiado y me moría de ganas de devolverle el favor. Así que, pasé mi mano por su culito como atrayéndolo hacia mi y ella comprendió mis intenciones. Sin sacar mi verga de su boca, se dio la vuelta ofreciendome todo su sexo para hacer un grandioso 69. Mi lengua pasaba por alrededor de su jugosa vulva sin llegar a tocarla, cosa que la excitaba aún más. Poco a poco me acercaba más y más, primero el interior de sus muslos, luego sus ingles, sus labios mayores… Finalmente, pasé toda mi lengua por su raja hasta llegar al clitorix. Ella, que me hacía una experta mamada dio un respingo y soltó un gemido de placer. Introdoje mi lengua a lo más hondo de su coñito ayudandome de mis dedos mientras ella pasaba su lengúita por mis bolas jugando con ellas. Entonces, ensalivé uno de mis dedos y empecé a pasarlo cerca de su ano delicadamente. Yo chupaba y lamía toda su raja, de abajo a arriba, cada vez más, hasta que poco a poco rozaba con la punta de mi lengua la entrada de su culito. Ella se dejaba hacer gustosamente, asi que me dispuse a ofrecerle un beso negro. Lamí todo su agujerito, lubricandolo con mi saliva para introducir despacito mi lengua a la vez que llevaba mis manos a sus tetas. Yo estaba duro como una roca y casi acabo de la excitación que tenía. Menos mal que ella me pidió que pasasemos a mayores. Me deslicé debajo de ella hasta quedar destrás. Ella, a cuatro patas esperaba ansiosa a que la penetrara. No perdí tiempo y puse la punta de mi verga en la entrada de su coñito. La pasé por toda su rajita y ella gemía de placer pidiéndome que se la metiera ya. Apunté mi polla hacia su concha y de un empujón la penetré. Estábamos tan excitados que entró con facilidad. Yo bombeaba su concha mientras acariciaba sus pechos y pellizcaba sus pezones. Los dos gritábamos como animales en celo. Llevé mi mano a su boquita y ella me chupaba ansiadamente mis dedos. Entonces, me dispuse a trabajar su agujerito de nuevo. Con mi dedo bien lubricado acaricié su ano nuevamente hasta dilatarlo cada vez mas hasta que finalmente fui introduciendolo . Cuando conseguí  metérselo, empezó a tensar su cuerpo y comprendí que estaba teniendo un orgasmo. Un intenso y placentero orgasmo que la dejó rendida, de espaldas a la cama. Pero yo no había terminado y cuando se repuso un poco, se incorporó buscando mi polla todavia erguida. Me regalo otra magnifica mamada con su experta boca, acariciando mis bolas. Seguidamente, se acostó sobre la cama, echo sus piernas hacia atrás agarrandolas con sus manos dejando su concha abierta de par en par. Puse mi cabeza entre sus piernas y me dispuse a comerme de nuevo ese grandioso coñito sin importar tragarme sus juguitos que me sabian a gloria, sin olvidarme de su excitante culo. Cuando note que se excitaba otra vez, me puse de rodillas entre sus piernas para penetrarla. Esta vez fui de menos a más. Empece con un ritmo suave y constante, mis embestidas eran profundas y mis manos alcanzaron mis anheladas tetas que luego chupé desesperadamente. Fui acelerando cada vez más, más rápido y más profundo hasta que no podía aguantar más. Le dije que me iba a correr y le pregunte donde queria que lo hiciera. Ella me respondió que le encantaria que lo hiciera en su boca. Rapidamente saque mi polla de su rajita y se la ofreci. Con sus manos agarró sus enormes tetas y envolvio mi polla con ellas mientras me atrapaba la punta con su boca. Yo no agunte mas y explote en su boca. Ella movia su lengua agilmente mientras de mi polla brotaban chorros de leche caliente que ella fue tragando gustosamente. Parecia que no iba a acabar nunca ese largo orgasmo que me brindo. Seguidamente, me limio sin dejarse ni una sola gota de lechita y caiamos rendidos en la cama fundiendonos en un apasionado beso, y  asi, abrazados los dos, sintiendo nuestros cuerpos, nuestra piel, quedamos inmersos en un placentero sueño.
Dedicado a María con todo mi cariño.
Este es mi primer relato, espero vuestras impresiones y comentarios. Estare encantado de recibir vuestra opinión.

Me gusta / No me gusta