Una experiencia fenomenal

Víctor me tomó para darme de a perrito, sentía sus manos agarrándome y como salvajemente me penetraba como partiéndome en dos, yo ya gritaba de placer. Vanesa me decía, no grites y ocupa tu boca con mi panocha, estaba disfrutando tener en mi boca el tesoro de Vanesa y en mi culo el tesoro de Víctor, estaba siendo la mejor sesión de sexo que habia tenido en hace mucho, mucho tiempo.

Hola soy Cintia y les voy a contar una linda experiencia, tengo una super amiga, que se llama Vanesa, con la que he congeniado muy bien, nos conocimos y con el tiempo no hicimos muy buenas amigas, compartimos todo experiencia buenas y malas, apoyándonos en todo momento, en fin nació una linda y fuerte amistad entre nosotras. Vanesa tiene un galán que en palabra de ella es guapísimo, muy buen mozo, es morenito algo fornido, muy lindo e inteligente y acá entre nos les platico que habla muy bien de su herramienta de trabajo, bueno es su adoración en pocas palabras.

Vanesa es morenita, muy hermosa y simpática, todo un bombón, habíamos quedado de vernos para tomar un café yo también soy morenita, chinita estatura de media para abajo, no tan guapetona como Vanesa, pero me defendía (aja), iba vestida muy casual, una faldita de mezclilla una blusa con un escote en óvalo nada del otro mundo. Vanesa también vestía de pantalón de mezclilla con una blusita café que le sentaba muy bien, se veía como siempre muy guapa; empezamos a charlar de varias cosas, con un cafecito muy rico, de como nos habia ido y cosas por el estilo y claro al final casi de la charla empezamos hablar de su tema preferido Víctor, su galán y su amor; y yo la verdad le ponía mucha atención en todo lo que platicaba de él, me encanta escucharla porque habla muy tiernamente, con mucho sentimiento, en verdad está convencida de que lo ama; sus lindos ojitos brillaban platicándome, yo quedaba extasiada viendo como se movían sus labios carnosos y apetecibles como los de Angelina Jolie (por cierto nuestra ídola), bueno volviendo al tema, me platicó que quería presentármelo y quería darle una sorpresa, cumplir una fantasía, de hacer un trío, me quedé sorprendida, jamás pensé que a Vanesa le pasara por la cabeza ver a otra mujer con Víctor, simplemente asenté con la cabeza y ella continuó y me dijo que quería que fuera yo la del trío, (me quedé como idiota) sinceramente no me lo esperaba, pero muy dentro de mi me sentí super alagada y como podía decirle que no a mi gran amiga y le dije con voz fuerte y segura, claro que si Vane, cuenta conmigo.

Pues llegó el día tan esperado, la verdad me sentía sumamente nerviosa, de a lo mejor quedarle mal a mi gran amiga, que no diera el ancho, pero ya estaba metida y no podia echarme para atrás, estaba dispuesta a poner en práctica todo lo que sabía en sexo (ustedes crean que sea mucho, bueno los dejo con la duda); el lugar era un cuarto de hotel que Víctor habia rentado, pero antes de eso quedamos de vernos en un café, llegué y me senté a esperarla, mis manos estaban sudando de la emoción y de la presión que tenía de ser lo que esperaba mi amiga, llegó Vanesa,  nos saludamos un beso en la mejilla, al sentir su mejilla con la mía me dio una seguridad tremenda, ese pequeño roce fugaz y delicioso me volvió la confianza que necesitaba y me preguntó, ¿estás lista?, claro que si amiga, le contesté, bueno deja y te lo presento, porque está sentado en la otra. El ya habia llegado pero como lo no conocía hasta ese día, no pude ubicarlo, Vanesa fue por él, se acercaron los dos a la mesa y dijo Vane, te presento a Víctor, cuando lo vi, mi mente empezó a trabajar a marchas forzadas y recordar todo lo que Vane habia platicado de él y pude constatar que no exageraba, en verdad era muy guapetón con una piel morena, que le favorecía, era medio fornido, con buen cuerpo, algo llenito, pero que lo hacía verse muy bien, esperaba que Vanesa no se diera cuenta de verme así de impactada.

Nos sentamos los tres y empezamos a platicar, a presentarnos y conocernos más, hasta que Vanesa tocó el tema que nos habia llevado ahí, ella empezó a decir que la idea de hacer un trío la tenía mucho tiempo en la cabeza y que había platicado con Víctor y que él estaba de acuerdo, y le había dicho que no había problema, Vanesa dijo en la primera persona que pensé fue en ti Cintia, yo me ruboricé un poco y agradecí la confianza, Víctor comentó que era muy bonita, tal como Vanesa le había dicho, eso me hizo ruborizarme más y al final dije, gracias y cuenten conmigo, espero no decepcionarlos, nos reímos los tres. Víctor comentó, renté un cuarto en un hotel, les parece si llego con Vanesa y después de unos minutos llegas tu Cintia preguntando por la habitación, que vienes a visitarnos, asenté con la cabeza y dije perfecto.

Dicho lo anterior Vanesa y Víctor ya estaban en el cuarto, esperé alrededor de unos veinte minutos imaginando lo que estaban haciendo esos dos pillines en lo que yo llegaba, llegué como habíamos quedado, subí a la habitación, entré y los vi llenándome de nervios, me dijo Vanesa, vamos amiga, no te pongas nerviosa; ¿te parece si empezamos tú y yo para que se te vayan quitando los nervios y luego se une Víctor?, claro dije y no estoy nerviosa, nada más se rió Vanesa de forma incrédula.

Vanesa se acercó a mi me tomó la cintura y me plantó un beso super intenso y rico, hasta sentí como un escalofrió recorría todo mi espalda de placer, la abracé y nos fundimos en un gran beso, mis manos deseaban recorrer todo su cuerpo, pero ella fue la de la iniciativa, bajando sus manos por mi espalda hasta llegar a mis nalgas, sentía como sus dedos las recorrían por abajo de mi falda; ni tarda ni perezosa hice lo mío y mis manos recorrieron toda su espalda, dejándome llevar por mi calentura, mis manos solo respondían a ese rico sentimiento de sentirme poseída por otra mujer, de sentir sus pechos chocar con los míos, seguíamos besándonos, cuando Víctor llegó por detrás de Vanesa besándole la espalda, mismo momento en que Vanesa me empezó a quitar mi blusa dejándome solo en brassiere, bajando sus labios a mi cuello y por arriba de mis senos, mientras tanto yo sentía esa sensación de querer que ya chupara mis tetas, de decirle que son suyas, que se llene; mientras tanto Víctor le besa el cuello por las espalda y él fue quien despojó a Vanesa de su blusa, algo que yo agradecí, para poder darme gusto con esos senos hermosos morenitos, prietito y ricos que tenía.

No aguante más y la separé de mí para yo empezar a lamer toda esa hermosa piel mientras recorría cada parte de sus tetitas, ella gemía, mientras Víctor, ya sin camisa, bajaba a su espalda casi llegando a las nalgas, en eso Víctor se metió entre las dos interrumpiendo de mi linda tarea y se paró frente a mi dándome otro colosal beso, no pensé nada, me dejé llevar por sus labios que recorrieron toda mi boca, explorando una cueva con su lengua en busca de un tesoro, mientras Vanesa, se puso detrás de mi besándome el cuello y bajando con lengua por toda mi columna hasta llegar a mis nalgas y bajarme muy sutilmente mi falda dejando mis nalgas al aire con la tanguita blanca que traía.

Sentía las manos fuertes de Víctor tomándome por la espalda mientras me besaba muy apasionado, mis senos estaban bien confortados en sus pectorales, mientras Vanesa no deja de lamerme mis nalgas y jugar con el agujerito de mi culito que me hacía respingar en más de una ocasión. Víctor bajó a mis senos y sentía su lengua como latigazos eléctricos que me hacían gemir de placer, se paró Vanesa y nos tiró a la cama, juntos los tres, me pudo poquito porque estaba de lo más extasiada con esas mamadas en mis pezones, ya en la cama Vanesa puso boca arriba a Víctor y dijo, ahora es cuando amiga, a cenar, me dio un beso y me llevó a la verga de Víctor, sin dejar de besarme y llegando a ella me soltó y la empecé a mamar, no había podido verla hasta que la sentí, tenía una herramienta fenomenal, dejé de mamarla para poderla ver bien, mi mano se veía chiquita y me vino a la mente lo que me comentaba Vanesa de él y dije en mi mente, pinche afortunada, siempre has de comer bien rico, pero ahora que me invitas de tu comida aprovecho y me sirvo con la cuchara grande, dándole una mamada histórica, quería hacerlo venir, me lo metía todo completamente en mi boca, hacía saliva, lo recorría con mi lengua, le chupeteaba la cabecita, haciendo saliva, pensando que jamás se le olvidara este momento, pero lo mejor de todo es que estaba disfrutando una gran verga.

Mientras tanto Vanesa, sin darme cuenta le está dando de comer, su puchita la tenía en su boca, yo la tenía de espalda pero vi como lo disfrutaba, como se retorcía y gemía de placer con el sexo oral que le estaba dando Víctor, pensé, que buena la chamba, le esta dando, espero que a mi también me toque eso, tuve esa gran verga para mi que no la desperdicié, me metí sus huevitos en mi boca, estaba tan entretenida que ni me di cuenta de como estaba completamente mojada, como hace mucho tiempo no lo estaba, no aguanté más, estaba en otro mundo y ya quería sentir esa verga dentro de mi y no le pensé más, me deje llevar y que subo arriba de él y me empiezo a mover con ritmo cadencioso a pesar de tener una trancota, no batallé mucho para que entrara, ya está super lubricada y me encontré con la espalda de Vanesa y la recorrí con mi lengua mientras me movía sintiendo ese enorme palo como me penetraba, ella me sintió y se dio vuelta diciendome, eres una golosa y se rió, yo no puede reírme con los gemidos de placer que sentía, Vanesa me empezó a lamer mis tetas sintiendo como mis pezones estaban super erectos como a punto de estallar, me los lamía tan rico que no se cuantas veces le mojé la verga de Víctor quien disfrutaba a sus anchas de mi pucha.

Cambiamos de posición, Vanesa ahora fue la se trepó a ese troncote, fue una maravilla verla como iba entrando y como gemía de placer, disfrutando yo mojándome de nada más verla, me senté en el abdomen de Víctor viendo de frente a Vanesa y empecé a lamer sus tetas de gran manera, ganándole ese grato favor que me había hecho de darme placer, así que hice lo mío, veía como no dejaba de gemir, me aventé a ella besándola muy apasionadamente, me paré y fui hacia Víctor para volverlo a besar y sentir el sabor de los jugos vaginales en su boca de mi amiga, eso hice, besarlo lamiendo con mi boca cada parte de la suya hasta limpiarla, para después ofrecerle mi panocha ahora en su cara y Víctor me la empezó a mamar deliciosamente, sentía ahora porque eran los gemidos de Vanesa, casi me desmayaba como su lengua recorría mis labios vaginales y mi clítoris y a veces intercambiando su lengua por sus dedos que me penetraban, nada comparados con su enorme verga pero si que los movía muy bien estimulándome de lo más rico.

Víctor se levantó y me tomó para darme de a perrito (o perrita por ser mujer) sentía sus manos agarrándome de la espalda y como salvajemente me penetraba una vez y otra vez, como partiéndome en dos, yo ya no gemía sino que ya gritaba de placer. Vanesa me decía, no grites y ocupa tu boca con mi panocha, se acostó enfrente de mí, incliné más mi posición y me puse a mamar y beber esos líquidos que salían de la vagina de Vanesa que estaban riquísimos, estaba disfrutando, tener en mi boca el tesoro de Vanesa y en mi culo el tesoro de Víctor, estaba siendo la mejor sesión de sexo que habia tenido en hace mucho, mucho tiempo.

Mi lengua recorría cada parte de esa vagina, jugando sus clítoris y llenando de sus jugos mi boca, Víctor seguía partiéndome el culito, ahora sabía porque Vanesa siempre hablaba de él con tanto sentimiento, pues le cumplía de gran forma, se para Vanesa y se pone por la parte de atrás de Víctor, mientras él me penetraba ella lamia sus huevitos y estimulaba mi clítoris y me decía, disfrútalo Cintia, que tienes el honor de que Víctor se vaya a venir en ti hoy y no en mí, así que déjate llevar que yo te ayudo de esta forma.

No podia creerlo era lo mejor que me habia pasado, Vanesa me estimulaba riquísimo y Víctor me penetraba de lo más lindo, sentía que no podia más, que me iba a venir, no creí lo que estaba pasando, que Vanesa me estuviera ofreciendo la leche de su Víctor, de su amado Víctor.

Así que me dejé llevar y llenarme de placer, Víctor terminó viniéndose en mí, sacó su vergota y me aventó toda su leche en mis nalgas, sentí como se resbalaba, mientras que Vanesa se paró y le secó su verga con una mega mamada, estaba exhausta, tumbada en la cama, casi ni me podia mover, solamente ver como Vanesa se la mamaba limpiándosela toda y por su fuera poco, se acerco a mi para plantarme un beso y la muy cabrona me pasó lechita de boca a boca, me sorprendió, pero fue sumamente excitante, así que me volví a dejar llevar y me pasé toda la lechita de Víctor.

Y así termina esa hermosa experiencia de dos grandes amigas, claro y un amigo, para comentarios les dejo nuestro correo de Vanesa y mío, y claro el relato está publicado en sentimiento ella, deberían de ver el trabajo que me costó para que aceptara publicarlo.

Ya se habrán dado cuenta somos fanáticas de Angelina Jolie.

Bye besitos.

Autoras: Tocayas Zorras y Golosas

zorritas_de_angelina_jolie@hotmail.com

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Sueño de una fantasía

No pude hacer otra cosa que volver a tomar esos labios carnosos deliciosos. Parecía una colegiala, sintiéndome torpe en mi entrega hacia a ti, me sentía nerviosa, súper caliente, muy cachonda y excitada, sin dar crédito que me correspondías y eso me excitaba más y ganas de darte más placer, era indescriptible el placer que sentía y mis ansias locas de no dejarte de besar.

Vanesa…

Era una noche preciosa, iluminada solo por la hermosa luna; bajaste del coche y ya te esperaba sintiendo como mi corazón se paralizaba, pensando en lo que pasaría; cuando sentí tu calida mano apretar fuertemente la mía e  inmediatamente lo acompañaste con una enorme sonrisa que meregresó el alma al cuerpo y pude articular palabra y decirte “que placer conocerte al fin”

Enseguida te jalé hacia mi, y sentí como por primer vez tus senos se apretaron calientemente con los míos y al tratar de saludarnos con un “inocente” beso, mañosamente maquilado, tratando de rozar tus exquisitos labios rojos, me pareció eterno el segundo que tus labios tardaron en buscar los míos y el “inocente” beso terminó siendo un salvaje intercambio de  lengua y deliciosos fluidos tan ansiado y esperado.

Lo disfruté cada segundo, cada mínima partícula de tu boca…bajé cuidadosamente la lengua por tu hermoso cuello, lamiendo y mordisqueando, sentí como te estremecías y más placer me provocó el sentir tu mano sobre mi seno…mmmm…¡fue delicioso! como poco a poco sentí mojarme más y más.

Tu escote era precioso y no podía desaprovecharlo así que bajé lentamente con el temor de sufrir un frustrante stop…pero no pasó así, me dejaste llegar hasta tus sugerentes pezones que saboreé, lamí, mordisqueé y disfruté enormemente, tomaste mi rostro entre tus manos y me obligaste a verte a los ojos y enseguida hundiste tu lengua en mi boca…arrancándome un suspiro de placer…

Cintia…

Hundí mi lengua en tu deliciosa boca fogosa, el encanto de sentir tu saliva uniéndose con la mía, sintiendo como me mojaba más y más, mis manos no dejaban de recorrer tu espalda recorriendo de arriba de abajo, hasta tomarte de tus rostro con las dos manos sin separar mi labios de los tuyos, siento como se transmitían nuestros dos fuegos ardientes y cachondos.

Mis manos bajaron a tu cintura y no pude más que dejarme llevar por el ardor que sentía en mi cuerpo que me quemaba por dentro y que pedía más de ti, recorrí con mi lengua tu cuello bajando a tus pechos, recorriéndolos con mi lengua, deleitándome con su sabor pude constatar lo que me decías, están riquísimos…

En ese momento no me importaba nada, más quedarte el placer que yo sentía al saborear esos preciosos senos, que tantas fantasías me habían provocado y al tenerlos de frente a mi era una fantasía cumplida.

Pero más me calentaba al ver y sentir que lo disfrutabas, que gemías y te retorcías con cada lengüetazo en tus pezones por parte de mi boca, dejé mi postura y volví a verte a los ojos, mirándolos fijamente, como si me hipnotizaran y no pude hacer otra cosa que volver a tomar esos labios carnosos deliciosos…

Parecía una colegiala, sintiéndome torpe en mi entrega hacia a ti, me sentía nerviosa, súper caliente, muy cachonda y excitada, sin dar crédito que me correspondías y eso me excitaba más y ganas de darte más placer, era indescriptible el placer que sentía y mis ansias locas de no dejarte de besar.

Apenas me separaba de ti y era parar verte de cuerpo completo y continuar ese beso eterno, te pregunté que si te gustaban mis senos, muy convencida y con un tono de voz encantador me dijiste que si y te los ofrecí nuevamente, deseaba que los tuvieras, que eran tuyos que muchas veces se habían puesto duros mis pezones pensando en ti.

Me los lamiste de una forma que me hiciste gemir de placer, te pedía que no pararas que lo estaba gozando, que los disfrutaras al máximo, me llenaste de placer y nuestra caras se volvieron a encontrar para disfrutar de un beso aun más apasionado y sintiendo como nuestros senos desnudos chocaban unos con los otros…

Autoras: Tocayas Zorras y Golosas

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