Mi primera infidelidad

Se recostó en el escritorio, en esta posición ya de frente nuevamente le introduje la verga en su culito que permanecía abierto como pidiendo más verga,  ella gemía cada vez que se la metía lo que me excitó muchísimo, y justo antes de terminar se retiró del miembro y se hincó delante de mi chupándomela como jamás me lo habían hecho hasta que terminé en su boca.

Todo empezó  el día en que renunció mi asistente,  yo soy cirujano,  ella era una señora de unos 50 años de edad, nada atractiva a la vista y obviamente contratada por mi esposa para que fuera mi asistente.  Inmediatamente colocamos un anuncio en el periódico local para cubrir ese puesto y en efecto rápidamente empezaron a llegar solicitudes a las cuales mi esposa fue atendiendo y realizando entrevistas.

No pasó una semana para cuando mi esposa había tomado la decisión de contratar a alguien,  para mi sorpresa contrató a lo que me imaginaba se trataba de una mujer joven, de 20 años de edad, que realmente se veía de menor edad;  me comentó que se había decidido por ella ya que le había dicho que de esa manera podría pagarse sus estudios.

Le comenté que dentro de sus actividades estaba el de acompañarme en el consultorio de manera permanente, y acompañarme a la exploración de los pacientes, asistiéndome en procedimientos que realizara en mi consultorio, así como en el tener listo todo el material necesario para ello. Dijo que no había ningún problema ya que lo había hecho anteriormente con otro médico.

Pasaron las semanas y todo iba muy bien, ella siempre vestida de una manera seria, podría decirse, ropa muy discreta, siempre muy limpia, sin embargo no dejaba de llamar la atención que debajo de aquella vestimenta se escondía una mujer con un cuerpo bien moldeado, podía apreciarse unos pechos redondos, firmes, una cintura pequeña, y unas caderas no muy anchas pero muy bien formadas, sin dejar de mencionar ese trasero paradito que no dejaba de mirar cada vez que me  daba la espalda.

Llegó aquel viernes que me cambió la vida,  eran las 8 de la noche hora en que siempre recibo al último paciente del día para ir a descansar a casa, o para cumplir con alguna guardia en alguno de los hospitales en donde trabajo,  faltando cinco minutos para que se llegara la hora me avisó mi secretaria que el paciente había cancelado la cita, le dije que podía marcharse, a mi asistente, que de aquí en adelante llamaré Angélica, también le dije que podía marcharse, sin embargo ella me dijo que todavía tenía algunas cosas pendientes que hacer para el siguiente día tener todo listo, asentí con la cabeza y seguí trabajando en la computadora en ordenar algunos expedientes pendientes también.

En el consultorio tengo un área de exploración la cual está, digamos, aislada del resto del lugar para comodidad del paciente al ser explorado sin ropa,  no pasaron 5 minutos para cuando ella se acerca al escritorio y me dice, – Doctor, me da mucha pena decirle esto, pero tengo unos días con un problema, yo se que no es ginecólogo pero igual es médico y me puede ayudar un poco…  le dije que con toda confianza me contara.  Me dijo, -Hace 1 semana que he sentido un poco de comezón allá abajo (sonrojándose)  después de seguir interrogando le dije que no podía darle algún diagnóstico sin antes explorarla,  pero que la entendía que no quisiera que la explorara sin que estuviera alguien más presente.   – No importa, he visto como trata usted a sus pacientes y me da mucha confianza el que me revise, dicho eso pasó a ponerse una bata de exploración.

Mientras ella se desvestía,  esperando yo encontrarla desnuda de la cintura hacia abajo únicamente,  cual fue mi sorpresa cuando me llamó al cuarto de exploración, para avisarme que se encontraba lista, se encontraba desnuda completamente, vestida únicamente con las diminutas batas que utilizamos para la exploración, lo que dejaba  transparentar sus pequeños pezones a través de la delgada piel,  se recostó sobre la cama de exploración y abriendo un poco sus piernas dejó al descubierto aquella panochita totalmente depilada mostrándome sus labios vaginales totalmente apetecibles,  aunque estoy acostumbrado a ver pacientes en esa situación en esta ocasión fue distinto, traté de contenerme y de esconder mi excitación que empezaba a notarse.

Procedí a revisar, lentamente separé esos labios, introduje el espejo vaginal y realmente no encontré nada anormal, al contrario todo aquello parecía tan sano,  le dije que con una mano me señalara el lugar exacto donde sentía más molestia e inesperadamente tomó mi mano y me dijo mire aquí, en este lugar es donde más molestia siento, dirigiendo uno de mis dedos hacia su clítoris  que empezaba a asomarse de entre su capuchón.  Y empezó a moverlo con movimientos circulares, traté de retirar mi dedo   pero fue más fuerte la atracción que yo.  Le dije que no estaba bien eso y me dijo que siguiera, que sabía de mi situación y por ella no había ningún problema a lo cual yo accedí.

Seguí acariciando su clítoris mientras nuestros labios se unieron en un beso, su mano empezó a acariciarme la verga por encima del pantalón que estaba apunto de reventar de la excitación,  su respiración comenzó a sentirse agitada al igual que la mía,  con una habilidad que me impresionó sacó de entre el pantalón mi verga, que tiene unos 17 cms. de largo y es un poco gruesa, y se la llevó a la boca dándome una mamada sensacional, la chupaba de arriba abajo, sabía lo que hacía.

Nos pusimos en posición de 69 sobre la camilla, que nos resultó un poco chica para ello pero como pudimos nos acomodamos, ahora al mismo tiempo que recibía una mamada tenía su panocha a la altura de mi cara y chorreando su lubricante que parecía quemar mi lengua,  tenía a mi disposición sus dos entradas, mientras me comía su panocha con un dedo jugueteaba con su culo a lo que ella respondía con gemidos que me ponían a mil.

Nos levantamos de la mesa de exploración y dejó caer su bata dejándome ver esos pezones que había podido admirar a través de la tela,  eran unos pezones pequeños de color rosado al igual que su conchita,  apuntaban hacia arriba,  y sus pechos, que aunque no de mucho volumen, bastante ricos, bien formados.

Nos fuimos hacia el consultorio y me sentó en la silla,  se hincó frente a mi y siguió chupándomela, primero chupeteaba la cabeza y luego se la metía toda en la boca,  de vez en cuando me volteaba a ver con esos ojos color miel y una cara angelical que me hacía sentir en las nubes.

Se incorporó diciéndome, – Suficiente ahora me toca también a mi sentir rico,  y abriéndose las nalgas se fue sentando en mi miembro lentamente dándome la espalda, sintiendo como se introducía en su vagina cada centímetro de verga dándome un espectáculo increíble, mientras veía como se dilataba su culito al abrirse con sus manos las nalgas.  Estando totalmente ensartada se echó hacia atrás dejándome tocar sus pechos desde atrás mientras con movimientos circulares de su cadera me hacía sentir en las nubes.

Continuando yo sentado se levantó y se volvió hacia mi, ahora de frente, se sentó nuevamente introduciéndose lentamente la verga,  ya en esta posición las embestidas fueron aumentando de intensidad, ya no nos importaba ser oído o que alguien entrara a la recepción del consultorio,  después de un momento le dije que me venía a lo que ella respondió aumentando la velocidad de las arremetidas, sacándome toda la leche que derramé dentro de su panocha.

Creyendo que había sido todo se levantó del asiento y antes de que yo me pudiera incorporar nuevamente se arrodilló frente a mi y comenzó a chupármela, diciéndome antes de esto que aun no había terminado, que faltaba un poco más.  Después de unos momentos mi miembro comenzó a responder poniéndose duro ante cada mamada que me daba.

Estando totalmente repuesto se empinó agarrándose de la orilla del escritorio y diciéndome ahora me toca por detrás papi,  nuevamente se separó las nalgas dejándome ver su culito, se metió un dedo a la boca, lo llenó de saliva y posteriormente empezó a dedearse el culo hasta empezar a dilatarlo mientras con la otra mano me seguía jalando la verga y de vez en vez se la metía en la boca,  cuando fue suficiente la dilatación adoptó la posición anterior, se agarró fuerte al escritorio y me dijo, – Anda, cogeme por el culo, hazme tu puta.

Lentamente fui introduciéndole la verga en su estrecho culo, al principio con cierta resistencia pero posteriormente entraba y salía con una facilidad increíble, estuve bombeando por un rato,  y cuando dejaba de moverme ella se incorporaba un poco y con movimientos de adelante atrás sola se la metía hasta que los huevos topaban con su panochita.

De pronto se la sacó y se recostó boca arriba en el escritorio apoyando sus manos en el para quedar semi sentada, en esta posición ya de frente nuevamente le introduje la verga en su culito que permanecía abierto como pidiendo más verga,  ella gemía cada vez que se la metía lo que me excitó muchísimo, y justo antes de terminar se retiró del miembro y se hincó delante de mi chupándomela como jamás me lo habían hecho hasta que terminé en su boca.

Después de esto se limpió su cara angelical y poco a poco se fue vistiendo, primero se puso su tanga que por mucho tiempo había pasado desapercibida para mí pero que según me dijo todos los días usaba ese tipo de ropa interior.

Después de esa ocasión lo hemos seguido haciendo no solo en mi consultorio sino que nos vemos para ir  a algún motel, pero esas ya serán otras historias

Espero les haya gustado.

Autor: knser

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