El encuentro con Díaz

Yo seguía deleitándome y tratando de chupar esa polla tan gorda. Pude sentir como metía otro dedo, y otro, al final tenía cuatro dedos allí. Logrado esto, me hizo poner boca abajo, y sin ninguna piedad me mandó la polla hasta los pendejos y sentí sus cojones golpearse con los míos. Me estuvo follando así como unos diez minutos, con mi polla en su mano, la apretaba de esa manera ruda que le gusta a él.

Este fue el último E-Mail que recibí de Claudio y Marina, la pareja española que conocí en el chat y que me contaron sus experiencias.

Querido Omar: Marina y yo por el momento hemos dejado las juergas. ¿No te imaginas por qué? Marina va a tener un bebé. Igual nos mantendremos en contacto contigo, y te haremos saber, lo que suceda. La última aventura que tuvimos sucedió hace un mes, más o menos.

Yo fui por unos trámites a la Municipalidad de Madrid y al salir pasaron dos gendarmes en sus motos. Uno me gritó ¡Claudio! Me detuve y le dije: -¿No te reconozco? ¡Como lo iba a reconocer, con casco de motociclista, uniforme de gendarme y gafas! Me acerqué y me dijo que era Díaz un compañero de la secundaria. No me acordé enseguida, pero al pensar un poco tuve un vago recuerdo y le dije: -¿Tú eras el que venía a mi casa a estudiar y nos hacíamos unas puñetas de novela? Dijo que sí. Omar, había pasado tanto tiempo que ni me acordaba de su rostro y con ese casco estaba irreconocible. Le di mi dirección y le dije que pasara por mi casa, que tomaríamos un carajillo y le presentaría a Marina. A los pocos días sonó el timbre y era él. Se sentó en un sillón, y mientras tomábamos el carajillo me contó que se había casado y cogiéndose el paquete me dijo: con esta polla y estos cojones le hice seis hijos a mi mujer. Se notaba que estaba muy orgulloso de su polla. Omar te cuento que en los tiempos de estudios, nos hacíamos la puñeta mientras estudiábamos pero, solo eso.

El me cogía la polla y la jalaba y yo le hacía lo mismo. A veces poníamos las dos juntas y nos las jalábamos al mismo tiempo. Era lindo sentir sobre mi capullo el calor de su polla y la humedad que despedía y después la lefa (leche), salía y me mojaba la polla y yo se la mojaba a él. Nunca pasó de eso. Cosas de adolescentes.

Bueno con él recordamos eso, ese día que vino. Yo le comenté que con el puesto de policía, los travestidos, gay y leandras que se habría tirado. Me dijo que sí, pero que lo que más le gustaban eran las tías. Que a los gay sólo les dejaba que se la chuparan. Sí es lo que les gusta, me comentó. Marina demoraba, en realidad él llegó muy temprano. Y a los travestidos les rompía el ojete con mucha fuerza. El carajillo le dio calor y se sacó la chaqueta del uniforme y se desprendió algún botón de la camisa. Yo le dije te acuerdas que mi polla era más gorda que la tuya. -No, no me acuerdo de esas cosas, hace tanto tiempo… Se le notaba mucho el paquete. Dijo que quería mear y le indiqué el baño. El entró y yo quedé fuera. No cerró la puerta y pude oír una meada larga y con fuerza. Jaló la cadena y se dio vuelta para ir hacia el lavabo.

Ahí me vio en la puerta mirándolo. Tenía la verga en la mano, bastante dura y gorda. Me la voy a lavar, me dijo y procedió a hacerlo. Entré al baño y él dijo, mejor me bajo los pantalones así la podré lavar mejor, hoy tuve un día terrible y estoy muy sudado. Bajó sus pantalones y pude ver que se empalmaba más. Se acercó al lavabo y procedió a lavarse. La descapulló y pude verle la cabeza violácea y le dije: -¡Como te creció! ¡No me acordaba que fuese tan gorda! Se secó y se levantó el bóxer y cuando iba a subirse el pantalón se lo impedí y le dije: -Que te parece si recordamos viejos tiempos, vayamos a la alcoba. No dijo nada y me siguió. Allí me saqué la ropa y quedé desnudo. -¡Como has echado cuerpo!, me dijo. -Ahora te toca a ti, quiero verte en cueros. ¡Omar! ¡Se había convertido en un semental! Peludo como un oso, los cojones enormes y esa polla apuntando hacia arriba era gorda y larga. Nos sentamos en la cama y él dijo: -¿Quien empieza con la puñeta como en los viejos tiempos? Yo le cogí la polla con las manos y pude sentir ese calor tan agradable. Lo comencé a pajear lentamente y él al sentir que le gustaba también cogió mi polla e hizo lo mismo.

Me animé a más cosas que con él nunca había hecho. Me metí su polla en la boca y comencé una mamada muy lenta pues era muy gorda y larga y debía acostumbrar mi boca a esas dimensiones. El seguía con mi verga en la mano sin decir nada, finalmente dijo: -La chupas muy bien, igual que los maricas de la calle. Yo nunca chupé una polla. La saqué de mi boca y le dije: -Adelante mi polla es toda tuya, puedes chuparla o hacerle lo que quieras. El seguía indeciso sólo la cogía con su mano y con ese sube y baja característico de la puñeta. Yo me acosté en la cama boca arriba y le dije que se pusiera sobre mí, como el 69. Así lo hizo y me acomodó su verga en la boca. Su cara quedó sobre mi pubis. El dijo: ¡que dura la tienes! y me la apretó tanto que me hizo gritar. -Hombre no la aprietes tanto, métela en tu boca de una vez. La olió, besó el agujerito, la lamió y finalmente la introdujo en su boca. Enseguida la sacó, hizo una mueca de asco o rechazo. Yo le empujé la cabeza y se la hice tragar hasta la garganta. -Es la primera impresión, ya verás que te va a gustar. Chupa, lame y haz lo que te plazca. Así estuvimos un buen rato. Yo le tocaba el culo, pues de esa posición lo veía perfectamente, apretado y virgen y sus nalgas tan peludas que apenas me lo dejaban ver.

¿Todavía queda alguno?? Ja, ja, ja… Paró y me dijo que eso no, el culo que no se lo tocara. Que él no era sarasa y cosas así. También me dijo que no me corriera en su boca, que le daba asco la lefa. Bueno Omar te cuento que cuando me iba a correr la saqué como él quería y los chorros de lefa cayeron sobre mi pubis. Sentó sus espasmos y me dijo: -Me voy a correeeeer. La sacó de mi boca y con una mano se hizo una o dos puñetas y vi su líquido blanquecino salir a chorros sobre mi cuello y pecho. Quedó agotado y se desplomó sobre mí y al hacerlo sus pendejos quedaron emapapados. En eso llegó Marina y nos vio, uno sobre el otro y rastros de lefa por todos lados. -¿Qué es esto? ¿Hicieron fiesta y no me invitaron? Imagínate Omar. Díaz no sabía nada de las fiestas que hacemos con mi mujer y nuestros amigos. Quedó petrificado y se cubrió con una sábana sin saber dónde meterse ni que decir. Ni presentaciones pudimos hacer, Marina se despojó de la ropa, acomodó unos cojines sobre la cama y se sentó en ellos separando las piernas, invitó a mi amigo a que le chupara el coño. El no sabía qué hacer.

-Adelante hombre! le dije para darle confianza. Se puso boca abajo sobre la cama y empezó una lamida de coño, que a Marina la llevaba a las nubes. Marina con eso del embarazo no quiere que nadie la penetre, ni a mí me deja hacerlo… Le dije que flexionara las piernas, para que yo pudiera lamerlo a él. No puso objeciones y quedó con el culo hacia arriba y la cabeza enterrada entre las piernas de Marina. Yo me ubiqué atrás de él. Allí tenía un panorama espléndido de sus bolas colgando, su garrote que nuevamente estaba enhiesto y su ojete virgen. Comencé a pasar mi mano suavemente por esas nalgas, el perineo, toqué sus bolas y finalmente cogí el mástil y lentamente comencé a hacerle una puñeta, me ubiqué abajo y le lamí los cojones, mientras miraba ese pedazo de carne palpitante, lo lamí, me lo metí en la boca, mientras él seguía ocupado con el coño de Marina. Lamía y tocaba su orificio anal con mis dedos, cambié de posición y me coloqué atrás de él, le lamí los cojones y acerqué mi lengua lo que más pude a ese orificio.

El quiso protestar, pero Marina le cogió la cabeza y la apretó más sobre su coño. Empecé a lamerle toda la zona entre los cojones y el ojete, él gemía, no sé si por mi lamida o porque le gustaba lo que le hacía a Marina. Finalmente me animé y le metí un dedo, lo metía y lo sacaba. Con la otra mano le trabajaba la polla y le lamía los cojones. Cuando noté que su resistencia a apretar el esfínter se aflojaba probé con otro dedo. Entró con un poco de dificultad, me levanté y saqué de la mesilla de noche un pote con crema, le unté el culo y con mis dedos le metí crema para adentro. Quedó muy bien untado y resbaloso, faltaba lo mejor me embadurné mi polla con mucha crema, la tenía muy dura. Le separé los pliegues con los dedos y apoyé la cabeza de mi estandarte en ese agujero rosa pálido, cuando la apoyé y él lo notó, quiso protestar, pero Marina nuevamente le apretó la cabeza con sus piernas y quedó aprisionada contra su coño. Empujé un poco y ese canal estaba tan resbaladizo que la cabeza le entró bastante más fácil de lo pensado. El bruscamente separó las piernas de Marina y dijo: -¡Detente, no soy sarasa para que me hagáis esto!

Aproveché que se iba a dar vuelta y apreté, se la envié toda hacia adentro sin detenerme. Dio un grito de dolor tremendo. Protestó que fui muy bruto, que lo violé y cosas así, pero no hizo nada para que se le saliera o no supo cómo hacerlo. Busqué su polla y por el dolor se le había bajado. Marina, le dijo que siguiera chupándole el coño, que quería llegar al orgasmo. Y él comenzó nuevamente a pasarle la lengua, pero esta vez con mi polla enterrada hasta la raíz. Intenté sacarla y él hizo una exclamación de alivio. La metí de nuevo y busqué su polla, estaba idiota, pero quería empalmarse de nuevo. La cogí con la mano y la empecé a masturbar, mientras mi polla iba y venía de su culo. Al rato Marina se agitó mucho y me di cuenta de que estaba por correrse, Díaz tenía la polla por reventar por mis caricias y la presión que tenía dentro de sus intestinos. Me dijo te estás por correr, siento tu polla palpitar mucho allí adentro, ¡sácala, por favor! Era cierto la saqué, él se dio la vuelta y me acosté sobre él polla con polla.

No hubo necesidad de las manos, el frotarse una contra la otra, nos hizo correr, cosa que aproveché sus jadeos y puse mi boca sobre la suya. El me apretó las nalgas y nuestra lefa se mezcló entre nuestros cuerpos, mientras Marina nos miraba. Después no bañamos los tres y él me dijo: -Nunca me imaginé que alguien me ropería el culo y menos que me diera tanto placer. Fue fabuloso chuparle el coño a tu mujer y sentir esa sensación nueva en las entrañas. Al despedirse me dijo: -¡Me debes una, algún día vendré a cobrarte por haberme roto el culo!

Querido amigo esto no terminó ahí. Yo estoy cansado y ya escribí mucho es la medianoche. Otro día te digo lo que pasó después… ¡Estoy de vuelta y muy feliz! Marina se hizo la ecografía y vamos a ser padres de gemelas. Ya elegimos nombre: Rocío y Concha, ¿te gusta? Bueno había quedado en contarte lo último que pasó con Díaz. Como a la semana me llamó y me dijo que si estaba libre quería venir por casa a cobrarse la deuda… -Hombre, vente hoy a las siete que a esa hora llegará Marina. Le dije. -No, prefiero que ella no esté. Fue su respuesta. Me extrañó, pero le dije ¿bueno a las cinco te viene bien? A esa hora en punto llegó. Le quise servir una copa, conversar, etc. Pero no quiso. Me posó su mano en el paquete y me dijo: -Déjate de rodeos, si sabes bien a lo que he venido. Y me bajó la cremallera sacando mi polla sin preparar para afuera (sin preparar quiere decir sin empalmarse). Nos fuimos para la cama y comenzamos un 69, pero él quiso que yo me pusiera arriba. Nos empezamos a chupar las pollas él lo hacía como con desesperación y furia, al mismo tiempo que me metía la suya hasta la garganta, me tocaba el culo, que en esa posición lo tenía abierto y lo podía ver bien, como yo estaba arriba no podía ver el de él, solo podía lamerle las bolas y la raíz de su polla.

Humedeció un dedo con saliva y empezó a hurgarme el agujero, hasta que logró meterlo, al rato metió otro y me pasó la lengua, pero no le pareció suficiente y me pidió crema diciendo: -Quiero follarte como nunca nadie te ha follado en tu vida, como me lo hiciste a mí en presencia de tu mujer. Le di la crema, sacó un poco con un dedo y a mi ojete. Metió todo el dedo y crema para adentro, yo seguía deleitándome y tratando de chupar esa polla tan gorda. Pude sentir como metía otro dedo, y otro, al final tenía cuatro dedos allí.

Logrado esto, me hizo poner boca abajo, y sin ninguna piedad me mandó la polla hasta los pendejos y sentí sus cojones golpearse con los míos. Amigo, me dolió, porque fue toda de golpe, ni siquiera frenó al sentir la resistencia de mi esfínter. Me estuvo follando así como unos diez minutos, con mi polla en su mano, la apretaba de esa manera ruda que le gusta a él. Aunque a mí no me gusta, me hacía doler, tiraba tanto de mi prepucio que parecía que lo iba a arrancar. La sacaba toda y la volvía a meter siempre con fuerza nada suave, me empezó a doler el recto con esos empellones.

Al final no era nada placentero, mi polla con el prepucio casi arrancado, mi ojete golpeado con fuerza. Le pedí que se detuviese un poco porque me dolía mucho. Me respondió: -Me hiciste puto, ahora me estoy cobrando. En una de esas, que la sacó antes de que pudiera meterla me moví y cuando llegó no encontró mi agujero y pegó en la cama. No sabes cómo maldijo. -¡Carajo! ¡Coño! ¡Me cago en la leche! Y otras cosas por el estilo. Me dio vuelta y me levantó las piernas y me la metió de nuevo. En esa pose podía ver su polla muy hinchada, la cabeza la tenía morada de tanto golpearme. ¡Más gorda era imposible!

Me la metió toda, me cogió la polla nuevamente y me empezó una puñeta más suave, se desplomó sobre mí y me besó en la boca, yo le pasé las manos por la cintura y empecé a jugar con su agujero peludo. Nuevamente empezó el vaivén, no aguanté que sobara tanto mi polla y me corrí sobre mi vientre, su mano quedó toda mojada de mi lefa, la acercó a mi boca y me dijo que lamiera esa porquería que él no quería tener la mano sucia. No me quedó otra opción, lamí su mano mojada de mi lefa. Siguió metiendo y sacando como diez minutos más, a mí me pareció mucho más tiempo. Deseaba que se corriera de una vez y más le metía mi dedo en el ojete a ver si eso lo hacía correrse.

Finalmente me dijo: -¡Estoy caliente como nunca, pero no sé qué me pasa no puedo correrme! La sacó y vi que la tenía muy congestionada, le dije ponla bajo el grifo del agua fría, a ver si se te descongestiona un poco. Inventé esa excusa, para que no me follara más. Lo acompañé al baño y se la lavé con agua fría y jabón. Ni medio centímetro, nada seguía dura como un palo. Volvimos a la cama y se la chupé nuevamente, traté de hacer cualquier cosa antes que me follara nuevamente de esa manera tan fuerte. No podía correrse… Le dije ponte en cuatro patas a ver si logro que te corras. Así le separé las piernas y le lamí el culo, metiéndole mis dedos y también crema.

El dijo: -¿No pensarás follarme de nuevo? -Sí, a ver si eso te hace efecto y te corres de una buena vez. Pensé que se negaría, pero como no dijo nada, arremetí contra ese culo y a las tres o cuatro embestidas, dio un gemido y su lefa saltó a borbotones mojando toda la almohada. ¡Una cantidad increíble de lefa! Después me dijo que desde que lo follé por primera vez no folló más con nadie. Quiso guardar todo para mi culo, pero que no me la pudo largar adentro. Se desplomó sobre la cama y yo arriba de él.

La poca lefa que me quedaba le mojó las entrañas, cosa que no le gustó, pero ya estaba hecho. Mi polla me quedó muy en carne viva por la fuerza de su mano y además, apretaba ese esfínter como un condenado. Una vez terminado todo, puse mi culo a remojo con agua fría en el bidet y él también, se metió los dedos tratando de sacar los restos de mi corrida de allí adentro. Se vistió y al irse me dijo: -Estamos a mano, culo por culo. No sé si otro hombre me lo hará nuevamente, pero contigo disfruté mucho, fue fantástico lamerle el coño a tu mujer con tu polla en mi ojete. Pero más me gustó hoy sentir que tu culo fue mío por tanto tiempo, lástima que no me pude correr dentro tuyo, guardé toda mi lefa para ti y mira donde terminó. En la almohada.

Amigo Omar esto sucedió hace unos meses y no supe más de Díaz. Supongo que seguirá con su trabajo y quizás ahora no sea el follador de gays, travestidos y leandras. Tal vez se deje follar por alguno de ellos…

Recibe un abrazo de Claudio & Marina

PD: Cuando nazcan las bebés te avisaré.

Autor: Omar

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Eugenia, unas tetas de miedo

Enfilé la punta de mi pene a su la entrada de su culo y aprovechando lo lubricado y dilatado que ya estaba por mis dedos le hundí todo. Sentía como su culo se apretaba y seguí un mete y saca fuerte hasta que sentí que no daba más y acabé dentro de su culo, ella se paró y se llevó mi pene a su boca y terminó por succionar hasta la última gota de mi semen.

Lo que a continuación les voy a contar me ocurrió hace menos de un año. Siempre he sentido una atracción especial por las mujeres mayores y solía enviar mensajes en los foros donde uno busca pareja a mujeres de 40 años o más.

Un día ya aburrido de no recibir ninguna respuesta, llegó a mi mail la confirmación de Eugenia (así le vamos a llamar) una mujer de mi misma comuna, que contaba ya con 48 años. Eugenia era una mujer separada y por lo que alcanzaba a ver en fotos bajita, algo rellenita pero con un culo y unas tetas de miedo…

Empezamos a comunicarnos vía msn hasta que un día y después de varias conversaciones calientes (en las cuales me masturbé más de una vez), ella me invitó a su casa a conocerla. Para que tengan una idea soy un joven de 30 años moreno 1.84 de contextura media, no me quejo de mi suerte con las mujeres pero siempre quise estar con una madura.

Al llegar a casa de Eugenia ella me estaba esperando con un babydoll negro que me confirmó mis percepciones acerca de su cuerpo… Un culo espectacular y unas tetas algo caídas pero coronadas por 2 pezones grandes, que desde que crucé el umbral de su puerta llevé a mi boca y succioné como un niño.

Me tomó de la mano y me llevó a su dormitorio, donde me tiró a la cama y bajó mi pantalón dejando a la vista mi verga que es normal de 18 cm aproximadamente.

Clavó su mirada en ella y se la llevó a la boca dándome una mamada espectacular, la mejor que me han dado en mi vida.

Después de unos minutos me paré y la tomé fuerte, dejándola caer sobre la cama, corrí su tanga y empecé a chupar su sexo, pasando mi lengua por su clítoris.

Ella acabó en mi boca dejándome toda la cara mojada, seguí con mi lengua hasta llegar a su culo, enterraba la punta de la lengua y ella me pedía que se la hundiera más.

Me levanté y la puse en cuatro patas y así mismo y sin ninguna contemplación se lo metí por su vagina mientras que con un dedo seguía haciendo de las mías en su culo.

Ella me pedía que le diera fuerte y que arañara su espalda, que le tirara el pelo estaba como loca, me contaba que desde que se había separado (3 años) que ningún hombre la había tocado.

Me recosté en la cama y ella se montó encima mía dejando al alcance de mi boca sus tetas las cuales chupé, mordí, acaricié, y con la mano que me quedaba libre seguía metiendo ya no uno si no que dos dedos en su culo.

Ella se levantó y volvió a ponerse en cuatro en la cama y me pidió que le diera por el culo, que siempre había querido probar pero que su ex nunca quiso porque tenía la idea que solo los homosexuales lo hacían así.

Enfilé la punta de mi pene a su la entrada de su culo y aprovechando lo lubricado y dilatado que ya estaba por mis dedos le hundí todo…

Sentía como su culo se apretaba y seguí un mete y saca fuerte hasta que sentí que no daba más y acabé dentro de su culo, ella se paró y se llevó mi pene a su boca y terminó por succionar hasta la última gota de mi semen.

Después de estar acostados ella empezó a masturbarme, y una vez que mi pene volvió a cobrar dureza nuevamente se lo llevó a la boca…Chupaba como una experta, después se dio vuelta y nuevamente me ofreció su culo, me dijo que le encantó que le dieran por ahí, como ella me lo pidió volví a romperle el culo.

Desde esa vez  nos vemos al menos una vez por semana, y con esto me quedó más que claro que una mujer madura en la cama es mil veces mejor que una joven, ya que aprovechan la oportunidad que tienen y no se guardan nada.

Autor: Claudio

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El día que mi culito fue de él

No podía creer haberme tragado esa enorme tranca sin dolor, le pedí que la sacara. No terminaba de salir nunca. Me apoyé sobre el respaldo de la cama con las piernas recogidas, por primera vez en mi vida me salía semen de la colita, me chorreaba por las nalgas y las piernas. Lo miré a los ojos sorprendida por lo que había sucedido y me dijo, viste putita como te rompí el culito.

¡Papi, no sabes lo que paso ayer! Increíble, no me lo esperaba ni en sueños. Te cuento:

Los fines de semana siempre me quedo a dormir en la casa de Claudio, a veces los domingos a la mañana vamos a mi casa a almorzar y cuando no salimos y volvemos a su departamento dormimos la siesta en mi cuarto. Este fin de semana pasado, mi familia estaba invitada a un asado a un campo y Claudio tenía otro compromiso, entonces me dejó temprano a la mañana en mi casa. Por lo tanto, no nos vimos el domingo.

Entonces el lunes, que es un día en que habitualmente no nos vemos, me pasó a buscar por la facultad y fuimos a cenar. Me pidió que me quede en su casa porque no había podido “descargarse” bien el fin de semana. Por supuesto que accedí.

Estaba todo tranquilo, estábamos mirando una película, yo lo masturbaba y él a mi. En un momento me pide que me ponga de espaldas para hacerme unas caricias / masajes. Comienza por los pies, que me pierden y fue subiendo hasta que se concentró en la cola. Me la acariciaba, estaba muy bueno, muy relajada. Luego me comenzó a chupar la vagina así boca abajo como estaba y luego me comenzó a pasar la lengua por el agujerito de la cola. Estaba en las nubes. Ya lo había hecho otras veces, yo estaba tan relajada que no tenía fuerzas ni para moverme.

Luego sacó de la mesita de luz un tubo de gel lubricante y me comenzó a lubricar la cola, estaba bueno, ya lo había hecho otras veces con el objeto de que me vaya acostumbrando para el futuro. Me metió un dedo bien lubricado y luego 2 y creo que hasta 3, no sé bien porque no veía. Este masaje se prolongó muchísimo tiempo. Muchísimo.

Todo bien hasta que en un momento me hace poner de costado, me levanta una pierna y me apoya su pene en mi agujerito. No, Claudio, le dijo, no. No te quiero penetrar, sólo te quiero apoyar mientras te masturbo. Eso hizo que me relajara otra vez. Y así el detrás de mi y yo de costado apoyada por tu pene, comenzó a acariciarme la vagina y el clítoris.

Estaba en el cielo. El agujerito bien cerrado y la punta de su “Enorme” pene apoyada. Durante un buen rato estuvimos así. La intensidad de sus masajes iba en aumento y comienzo a notar que mi agujerito comienza a abrirse y su pene comienza a entrar.

Lancé un gemido, él no se movió pero yo no se porque instinto, comencé a acercarme con la cola a él. El pene estaba entrando y no dolía para nada. Esa situación me dio tanto morbo que estaba por acabar, se lo dije y comenzó a decirme guarradas como vamos putita, que se te esta abriendo bien el culito. Yo no podía creerlo, tenía lo que yo creía, esa cabezota adentro y no me había dolido.

Bueno, en resumen, acabé como una perra con las caricias en mi vagina, con su pene en la cola y con las cosas que me decía. Luego que acabé el me agarró de la cintura, se movió un poco más fuerte y acabó enseguida. Yo la sentía bien adentro, me sentía llena pero pensaba que como no me había dolido, sólo la cabeza estaba dentro. Cuando le digo que no me dolió su cabecita, me dice, ¿cabecita? Y me llevó la mano hacia atrás y pude notar que estaba toda dentro.

No podía creer haberme tragado esa enorme tranca sin dolor, cero dolor, nada de nada. Nos quedamos así un poco con nuestras respiraciones agitadas. Comenzó a dolerme-irritarme un poco y le pedí que la sacara. No terminaba de salir nunca. Me apoyé sobre el respaldo de la cama con las piernas recogidas, por primera vez en mi vida me salía semen de la colita, me chorreaba por las nalgas y las piernas.

Lo miré a los ojos sorprendida por lo que había sucedido y me dijo, ¿viste putita como te rompí el culito? Es un genio como me lo hizo, todavía no puedo creer que sea cierto. Todos los miedos que tuve, las inseguridades, toda la magia que rodeaba a esto, se esfumaron en cuestión de minutos. Y sin dolor en absoluto. Bueno, ahora me duelen un poco los esfínteres cuando los contraigo y hace un rato fui de cuerpo y me salió un hilito de sangre, pero nada importante. Me duele un poco el vientre o esa es la sensación que tengo y me cuesta sentarme en superficies duras. Pero esto ahora, en el momento ayer, no me dolió nada.

Te cuento lo que me pasa, por un lado lo amo por como lo hizo y por el otro lado, lo odio porque me quitó la ilusión que tenía de hacerlo en la luna de miel. Me quitó la magia que tenía con esto. Ese manejo de no “entregar”. Me dejó vacía con esto. No se estoy confundida, me gustó mucho lo que pasó, pero también me quitó mucho.

¿Qué pensás? ¿Me podés ayudar?

Te mando un besito…
Saludos

Autora: Paula

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De digital a real

Acababa, y no lo pude contener, sentí mi leche caliente salir a grandes chorros de mi verga que aun estaba dentro de mi boca, descubrí que mi leche era muy caliente, sentí que acababa demasiado y como comencé a atorarme traté de zafarme, ella no me lo permitió y yo con las piernas, medio dormidas, no podía prestar mucha oposición así que no me quedó más remedio que tragármela.

Nunca me he explicado por que a las personas nos llaman tanto los tríos, no entiendo mucho cual es la necesidad que queremos satisfacer, quizás es porque representa una suerte de exageración del acto lo que hace pensar y sentir que se esta yendo al extremo y que puede ser más fuerte, intenso, etc.

Hay algo que a mí me gusta mucho y es el exhibicionismo, siempre me ha calentado que me vean en vivo y en directo ya sea en persona o por mi webcam.

Creo que esto es porque la gente que te mira tiende ha hacer juicios negativos de ti y la actividad que realizas, lo que al pensar que están pensando mal de mi, o que hay gente que se excita e incluso la gente que piensa “pobre perdedor” eso me hace sentir muy, muy excitado.

Conocí hace un tiempo atrás a una chica que gustaba de verme por mi webcam, a ella le encantaba verme tendido en mi cama desnudo masturbándome, siempre me pedía que acabara en mi cuerpo y le mostrara como mi semen escurría por mi cuerpo. Luego de una serie de encuentros por internet ella siempre me pedía que hiciera cosas más y más degeneradas, llegamos ha hacer incluso cosas muy extremas siendo la última la que te detallo.

Me pidió que me desnudara por mi webcam, que tendido en la cama con las piernas abiertas comenzara a jalarme la verga hasta que esta se pusiese muy dura, una vez logrado eso me pidió que levantara el culo y que me introdujera un plátano dentro, debo reconocer que me dolió mucho pero insisto; la idea de sentirme expuesto y humillado me pone a mil siempre; y así me tuvo un rato pajeándome y follándome el culo con una fruta hasta que me dijo que quería que acabara con el plátano en el culo y que tirara el semen en una copa para después tragármelo, hice todo, pero exigiendo una condición. Que nos reuniéramos en vivo y en directo a lo que ella accedió, me dijo que ella no tendría sexo conmigo sino que solo quería mirarme es decir, pediríamos una pieza en un motel, yo me tendería en la cama y ella se sentaría a los pies a darme órdenes.-

Nos reunimos un viernes en la tarde en un descanso que logré hacer de mi trabajo, la verdad estaba muy nervioso porque indirectamente de todo era una persona a quien solo conocía por chat y ella me había visto desnudo más de una vez y yo había visto solo su rostro en un par de ocasiones.

Cuando llegué al lugar acordado ella estaba sentada en una banca esperando y leyendo el diario, tenía buen cuerpo, no muchos senos pero un culo que te ibas de espalda, además de que no era muy delgada, para nada gorda, pero debo reconocer que me gustan más las mujeres con un poquito más de carne que las muy delgadas.

La saludé, ella me dio un beso en la mejilla y cuando se dio cuenta que yo estaba un tanto avergonzado y sin saber que decir, se me acercó al oído y me dijo –Tienes vergüenza, de seguro que ya te calentaste entonces-. Me sonrojé un poco más por supuesto y fuimos a un motel que había cerca, pedimos una habitación y a lo nuestro.

Le pedí si me esperaba para bañarme, mal que mal había pasado todo el día trabajando y soy muy cuidadoso con mi higiene así que me dijo, te espero acá mientras, pasé a la ducha , me desnudé y mientras me bañaba descubrí como mi verga estaba que explotaba de la excitación, no podía esconderlo así que pensé en masturbarme un poco antes y acabar, para calmar mis pasiones y poder durar más en mi acto principal, pero luego sentí miedo de que no se me volviera a parar así que decidí esperar.

Pasaba el jabón por mi cuerpo cuando de repente me di un gran susto, ella había entrado sigilosa al baño y abrió la cortina de baño de un golpe mirándome sonriente, entró, agarró mi verga y diciendo:

-Aaaah, sabía que ya la tendrías dura, vamos a la cama ahora.-

Salí mojado y con frío (procuré quitarme el jabón, eso si antes), traté de secarme pero cuando llegué a la habitación ella ya estaba sentada a los pies de la cama así que me monté en la cama de rodilla esperando expectante sus instrucciones.

La sensación era increíble, estaba nervioso, me sentía muy expuesto, muy avergonzado y estaba ahí esperando mis órdenes con ella mirándome con una sonrisa en la cara, casi burlándose de mi. Me dijo que comenzara a masturbarme, comencé a hacerlo, hace rato que mi verga estaba durísima así que no costó mucho y luego de un rato de hacer las cosas habituales que me pedía siempre, me hizo aquella petición que no supe como cumplir. –Chúpatela- me dijo.

Intenté por todos los medios pero no alcanzaba, digamos que mi verga no es chica, tampoco tan grande pero mide 20 cm y es lo que podríamos decir, normal. Hasta que ella me dijo, -recuéstate de espaldas, con los pies hacia el respaldo de la cama-, lo hice, -ahora levanta tu cola y apóyala en el respaldo de la cama- con lo que mis pies y piernas quedaron en el aire y me dijo finalmente, -acerca tus rodillas a tu cara.- y así, como quien se da una vuelta de carnero para atrás pero se queda a medio camino vi como mi verga se acercaba a mi rostro, fue muy raro al principio, no se si por la posición, por la excitación o quien sabe que factor, mi verga fue directo a mi boca.

No entraba entera por supuesto, pero al menos cabía completamente mi glande en ella y así fue como por primera vez en mi vida, tuve mi verga en mi boca, la sensación era extraña, no diré que fue muy grata, porque más que nada se sentía muy, muy raro. Ahí estuve un rato, de hecho como que empecé a arrepentirme de hacerlo y traté de salirme pero justo en ese momento cuando me disponía a bajar mis piernas que ya estaban un tanto entumecidas, ella se puso rápidamente de pies, agarró mis pies y tiró con fuerza mis rodillas hacia mi cabeza lo que provocó que mi verga entrara hasta la mitad en mi boca. Me ahogué un poco pero pude controlarlo, ella rápidamente y con fuerza me movía una y otra vez, acercaba y alejaba mi verga de mi boca moviendo mis piernas, yo no estaba muy a gusto con la posición pero  debo reconocer que al final, era mi verga en una boca lo que igual me daba placer…

Así me tuvo mucho rato hasta que comencé a sentir ganas de acabar, en ese momento traté de soltarme para decírselo pero ella creo se lo esperaba y no contenta con comenzar a moverme más rápido, sacó algo que no pude ver dada mi posición y me incrustó con fuerza en el culo que tenía al aire y muy abierto.

Me dolió hasta el pelo con lo que me metió y comenzó a moverme más salvajemente y también usaba lo que me había introducido para moverme, era una sensación entre dolor, y placer hasta que lo inevitable vino. Acababa, y no lo pude contener, sentí mi leche caliente salir a grandes chorros de mi verga que aun estaba dentro de mi boca, fue raro, fue mucho, descubrí que mi leche era muy caliente casi que quemaba, también sentí que acababa demasiado y como comencé a atorarme traté de zafarme, ella no me lo permitió y yo con las piernas, medio dormidas, no podía prestar mucha oposición así que no me quedó más remedio que tragármela…

Fue raro, fue muy extraño pero hoy lo recuerdo con cierto morbo y placer, no hemos vuelto a encontrarnos salvo por el MSN y aunque ella me ha pedido varias veces que repita lo que hice, no es lo mismo sino es en vivo y en directo.

Saludos,  Claudio.

Autor: Claudio

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Como preñaron a mi mujer

Al mismo tiempo yo tenía una venida de campeonato, en eso la levantó y se la sacó de un solo golpe haciendo un sonido como cuando se saca un corcho, sólo para volver a colocarla boca arriba, pero esta vez las piernas de ella estaban sobre los hombros de él y de una estoca se la dejó ir, ella solo gemía escandalosamente y en un momento dado él le dijo ahí te van mis mocos.

No sé por donde comenzar, ya que lo que a continuación les contaré me ha dejado hecho una porquería y ahora no sé que hacer, comenzaré por describirnos para que entiendan que estuvo mal y si me dan un consejo se los agradeceré, pido perdón por lo largo, pero es para que ustedes entiendan lo sucedido.

Nosotros somos una pareja con 18 años de casados, los dos andamos por los 30 aunque mi mujer es mayor que yo por 2 años, nos llevamos bien con sus altas y sus bajas, vivimos en una posición acomodada así que casi no teníamos problemas, mi esposa no es la típica súper cuero que algunos describen, pero en realidad ella es muy sensual y sexy, tiene una descendencia maya con mezcla de oriental por lo que su cuerpo es muy armonioso aunque ella se queja que no tiene muchas nalgas lo contrarrestaba con lo demás, ya que ella mide 1.70, pesa 62kg, tiene la piel blanca y los ojos rasgados como japonés, su cabellera es lacia de color café claro, con unos ojos color miel que te derriten al verlos, su cuerpo está lleno de curvas y si es verdad no tenía muchas pompas.

La cadera y sus piernas eran increíbles, bien torneadas y llenitas la verdad de concurso, sus senos aunque no son grandes puesto que es talla 34C si tienen una forma que en muy pocas mujeres he visto ya que se levantan en forma de pico como si tuviera puntas de mango mirando hacia arriba, sus aureolas muy abultadas y rematadas por unos botoncitos regordetes y paraditos de un color rosita oscuro que hasta la fecha no he preguntado porqué cuando se excita se ponen de color rojo intenso, su vientre plano a pesar de ser madre y con un monte de venus abultado hacia el frente, su vagina es chica y tiene muy pequeños los labios de su conchita, como sus manos y sus pies.

Por mi parte sin sonar a arrogante no estaba mal ya que mido 1.83 y peso 83 Kg, que conservo en el gimnasio, soy muy velludo de pelo negro y crespo y mi miembro es de 16cms x 6 de ancho, así que ella no tenia queja alguna ya que en la cama éramos unas fieras en celo y todo estaba bien.

Todo comenzó después de que tuvimos a nuestro primer hijo, que fue una linda niña, después de el lapso de abstinencia que se guarda, recomenzamos a tener relaciones, yo no entendía porqué a pesar que ya tenía dos 2 años nuestra hija y que ella ya no la amamantaba le salía demasiada leche por sus pezones tanta que durante los actos sexuales me llenaba de leche todo el cuerpo lo cual decidimos dejarlo de hacer para que ella se secara o dejara de fluir leche, pero comenzó a no tener apetito sexual y yo no le di importancia así seguimos los 3 años siguientes hasta que comencé a preguntarme porqué no se embaraza ya que yo la mantenía con una dosis que se diría exagerada de sexo puesto que lo hacíamos 3 veces al día, ella cada día mostraba menos interés por el sexo y me decía hasta que le dolía cuando lo hacíamos.

Así estuvimos hasta que lo dejamos de hacer una vez cada 3 días, eso motivó para que yo fuera a escondidas a hacerme unas pruebas con el médico para ver si yo no tenía una infección o era estéril, él médico me informó que no tenía nada malo que posiblemente ella era el problema, así que me llené de valor y se lo comenté, ella me dijo que estaba bien que no tenía nada, pero al cabo de unos meses después de reiniciar de nuevo nuestra relaciones noté que seguía sin embarazarla y eso a mí ya me estaba afectando porque empecé a darme cuenta que me gustaba mirar y espiar a las parejas y mujeres, eso que llaman voyeur, mi cuerpo necesitaba calmarse y no encontraba la forma de calmar esta calentura, comencé por tener unas saliditas lo cual provocó ira en mi mujer llegándole a decir lo que me pasaba.

Esto motivó para que fuéramos a ver al ginecólogo el cual nos confirmó que sus ovarios no estaban trabajando bien, que posiblemente tenía muy pocas hormonas por lo que nos recomendó un tratamiento hormonal y unas pastillas no se para qué, pero en fin, comenzó el tratamiento y él nos dijo que por lo menos en un mes no tuviéramos relaciones para ver como respondía ella al tratamiento por lo que al mes fuimos a la consulta y el médico nos indicó que estaba comenzando a funcionar el tratamiento, que su ovario derecho ya estaba creciendo por lo que nos cambió de medicamento y nos dijo que continuáramos así durante otro mes, la abstinencia ya me estaba inquietando demasiado ya que soy muy poderoso sexualmente tenía muchas fantasías y siempre terminaba masturbándome 2 veces al día.

Así llegó el día de la visita al doctor y nos dijo que íbamos por buen camino que siguiéramos y nos auguraba éxito total y que en la próxima visita nos daba la fecha para poder tener nuestro otro hijo, la verdad ya no me interesa el embarazo, sólo quería estar de nuevo bien con mi mujer, pero sucedió algo que me empezó a sacar de mis casillas, mi esposa comenzó a cambiar la forma de vestir, se compraba ropa interior de encaje y transparente, cambiaba sus jeans por faldas cortas y se arreglaba más, por lo que le pregunté por el cambio, ella me comentó que el tratamiento la tenía muy alterada que sentía un fuego intenso en su cuerpo y que quería sentirse más deseada, entonces comprendí que le estaba despertando el libido y eso a mí me encantó, así que la ayudé a cambiar su forma de vestir comprándole cuanta cosa quería, como todavía no lo podíamos hacer, ella me compensaba con mamadas de campeonato y unos restregones en sus senos que me hacían venir copiosamente como cascada sobre ellos, hasta que de nueva cuenta fuimos con el doctor y le hicimos ver esos detalles.

El nos comentó que las pastillas que le daba a mi esposa eran precisamente para levantar el libido y tenerla lista para la concepción, por lo que nos sugirió que ya podríamos tener sexo la semana entrante así que nosotros estábamos más que felices y organizamos una salida con una pareja para reventarnos y así poder tener sexo a manos llenas, concertamos la cita y ellos nos sugirieron ir a un club de table dance, mi mujer se metió a bañar, en cuanto terminó me metí yo, cual no fue mi sorpresa ver a mi esposa vestida de antología, llevaba una blusa de gasa blanca con un sostenedor transparente en la cual no solo se le veía los senos sino que también se le marcaban en la blusa como una segunda piel, su falda era de seda muy fina y larga hasta los tobillos de esas que se amarran de un costado la cual al caminar se abre de lado dejando ver hasta casi en su totalidad las piernas, luego se colocó unas zapatillas muy sexy blancas de tiritas, la verdad yo ya tenía la verga parada de una forma brutal.

Hasta su panty era de encaje transparente, sujeto por dos lacitos en cada lado, era tan pequeña que sus vellos salían por la parte superior,  la canija se había rasurado la parte de los labios eso me puso a mil y solo quería regresar para cogérmela, ya en el bar nos hablaron nuestros amigos para informarnos que iban retrasados por lo que nos pusimos a tomar y a ver el show, pero la verdad ya ni me fijaba en eso porque mi esposa tenía una mirada de lujuria y se notaba que estaba completamente excitada porque como les dije se le notaba todo y sus pezones estaban más que hinchados y parados como nunca los había visto, en ese momento llegaron nuestros amigos y todos convivimos, al rato anunciaron a un stripper como regalo a las damas presentes, el tipo salió y nuestra amiga gritó, pero si es Mijail, nos comentó que lo conocían cuando fueron ellos de luna de miel al Cairo.

El tipo era el clásico stripper, era muy alto como de 1.95, musculoso y no mal parecido, pero algo grotesco de cara, lo que me sorprendió fue su miembro, el tipo tenía tremendo bulto en sus ingles y eso no pasó desapercibido por mi esposa que me comentó: ya viste eso y le dije la mía no canta mal las rancheras, a lo que solo se rió y seguimos conversando de cualquier cosa, entonces mi amiga le dice a mi esposa que si se avienta a que les hiciera un show a ellas dos, lo que sin preguntarme contestó que si, luego me miró y me dijo si le daba permiso, respondí que si iban las dos no había problema, así que continuamos chupando de la botella de whisky.

En eso acaba el show y nuestra amiga sale dispara a buscar al tipejo, me asombraba que su marido no pusiera pero alguno así que no le di importancia, al ratito regresó con él, hizo las presentaciones de rigor y le comentó lo del show y él dijo claro si no se molestan los señores por lo que al instante se llevó a nuestras mujercitas y seguimos bebiendo, pero al cabo de unos 10 minutos vi que no venían así que me paré con la excusa de ir al baño y fui a buscar a mi esposa, misma que me topé en el camino, venía saliendo de la parte de atrás y le dije que pasó, te tardaste mucho, lo que ella me dijo es que se lo hizo primera a una y luego a la otra, noté que estaba colorada sin mucho lápiz labial y tenía revuelto el pelo por lo que le dije: espero que te hayas comportado bien lo cual agregó que todo estaba bien y me dio un fuerte abrazo y me dijo te amo.

Al rato regresó el tipo y se sentó a tomar con nosotros por lo que pedimos otro pomo y en eso estábamos cuando vi que mi mujer estaba algo tomada así que les informé que nosotros nos retirábamos a lo que ellos dijeron que la termináramos en su casa como vi que mi esposa estaba feliz y me insistía les dije órale, lo que no me gustó es que la amiga invitara al tipo también, pagamos y nos subimos al coche, en ese preciso momento al subir mi esposa a nuestro carro pude ver perfectamente que no traía las bragas, no quise armar escándalo así que solo cerré la puerta y me subí al coche, ya en camino quería confirma mis sospechas por lo que le comencé a acariciar las piernas y al tratar de subir la falda ella no me lo permitió, me dijo espérate ya tendrás tu premio, en ese instante le iba a reclamar, cuando la mendiga me comienza a apretar la verga y los huevos y yo la dejé sacármela.

Comenzó a darle unos lametazos que por poco chocamos así que me calmé y le dije está bien, sabré esperar, al ratito llegamos a su casa y nos pusimos a cotorrear todo iba bien, pero yo ya empezaba a sentir los estragos del alcohol, la amiga ya estaba más que dormida de borracha por lo que decidí que era tiempo de marcharnos, pero ellos me dijeron la última y nos vamos, el marido de esta chava fue por otros refrescos no se en que momento me dormí, pero en cuanto desperté no vi a mi mujer ni al tipo así que me levanté como pude y cual fue mi sorpresa que en la esquina que hace la puerta del baño con la recámara estaba el tipo forcejando con mi esposa, esta movía la cabeza en forma de negación, no alcancé a oír bien que le decía así que me acerqué lo más posible sin ser visto y escuché que él decía que tenía ganas de ella desde que la vio y más que si no le había gustado su lengua en su panochita.

Le respondió que ella no hacía esas cosas, que no era ella, que eran las malditas pastillas que estaba tomando para tener un bebé, esa situación me causó un efecto que hasta hoy me he arrepentido, no sabía que hacer, no comprendía que esperaba para ayudar a mi esposa en lugar de ayudarla me excité, comencé a sentir una lujuria bestial, mi miembro se elevó hasta más no poder, la escena no era para menos ya que en ese instante el maldito se encendió y de un tirón le arrancó la falda a mi esposa, entonces pude comprobar que efectivamente no llevaba la tanga puesta, en eso el cabrón sacó de su bolsa las bragas y le dijo no dijiste nada cuando te lamí y te quité esto, la cara de mi mujer se transformó nunca había visto su cara así, en ese instante se arrodilló entre sus piernas y abriéndoselas con fuerza pegó su boca a la vagina de mi mujer lanzando un sonoro quejido ¡Aaaaahhhhuugggggg! Por favor no, decía mi mujer, no, ¡aaaaaaahhhhhh! El tipo pasó uno de sus brazos por debajo de su pierna izquierda y la levantó abriéndola por completo y de paso colocando la mano sobre su seno izquierdo, apretándoselo con fuerza, con violencia, vi que los pezones de ella estaban que reventaban lo único que emitía era un ¡aaaahhhhhiiiiii! ¡aaaahhhhhuuuuuggg!

En eso él trató de enderezarse y vi que estaba batallando con su pantalón para sacar su miembro, ella aprovechó ese momento para zafarse de él, pero el muy perro la agarró de la cintura y la levantó en vilo como si fuera una niña pequeña, abrió la recámara y prendió la luz, aventó a mi mujer sobre la cama mientras se sacaba el pantalón, en eso mi mujer abrió sus ojos como plato y sólo alcanzó a decir: ¡madre santa!  El tipo dio medio giro y pude ver que el desgraciado tenía una enorme erección mucho más grande que la que tenía yo en mis manos, creo que era como el doble del mío.  Tenía la blusa atorada en su cabeza y de un tirón se la terminó de quitar, yo estaba ya con una eminente eyaculación, sentía que mis huevos iban a estallar, él se retiró un instante y la observó diciendo, pero que hembra tan rica, que buena estás y ya se han de imaginar a mi esposa con su sostén blanco transparente, ligero con medias blancas de encaje y sus zapatillas de tiritas.

Él la volvió a abrazar, pero solo fue con el propósito de quitarle el sostén mismo que se abrió a la presión de sus dedos liberando los hermosos senos de mi mujer, pero que hermosas tetas tienes chiquilla, diciendo esto se fue como animal sobre ellos, los apretujaba, los sobaba, en cuanto metió el abultado pezón en su boca mi mujer dejó escapar un grito que el cual yo conozco a la perfección cuando se viene. ¡Aaaaaaahhhhggggg! En ese momento mi mujer se dejó hacer, ya lo acariciaba los besaba era un remolino, se retorcía bajo ese enorme engendro que no había desaprovechado la oportunidad de meter su mano entre las piernas de mi esposa para introducir su manota dentro de su pequeña vagina que parecía un charco de lo muy mojada que estaba hasta se podía escuchar el ¡slapsh, lash.plas!, de su vagina.

Utilizando su fortaleza se metió a la fuerza entre sus piernas abriéndoselas con las suyas y usando una de sus manos se agarró el pene y lo colocó en la entrada, la punta de su hongo se abría paso entre los labios de la panocha de mi mujer y de un solo empujón de verga se la metió hasta la mitad, mi mujer arqueó la espalda y se notaba en su cara una expresión no sé si de dolor o de placer, pero cerraba y abría sus ojos y su boca abierta totalmente como si le faltara el aire lanzando un sonoro ¡aaaaayyyy, sacaaalllloooo! Me estás partiendooo, mmeee duueeellee.  Bajé la vista y pude ver los labios de mi mujer, estaban al rojo vivo y estaba abierta como si tuviera un enorme pepino y eso sólo era la mitad de su miembro, entonces mordiéndole un pezón se la dejó ir hasta fondo. Ella gritó ¡ aaaahhhuuuggg! Y comenzó él mete saca de una forma bestial, mi mujer solo bufaba ¡aaaayyyy!  ¡uuuuuffff! ¡ooooouuchhhh! no pares dame más fuerte repetía una y otra vez, pero sólo fueron unos instantes ya que ella comenzó a moverse de una manera que nunca imaginé.

Movía su cabeza de lado a lado, lo levantaba con sus brazos para que él se despegara y él volvía a clavarla, en un momento dado la agarró de una de sus piernas y la volteó quedando ella de a perrito mientras el animal la embestía una y otra vez, mi mujer comenzó a recular y a mover sus caderas en círculos, gritaba perdón, perdón, no puedo más y se vino de una forma que jamás llegué a darle, sólo gritaba ¡aaaaahhhhhgggggg, me matas animal! Al mismo tiempo yo tenía una venida de campeonato, en eso el cabrón la levantó y se la sacó de un solo golpe haciendo un sonido como cuando se saca un corcho sólo para volver a colocarla boca arriba, pero esta vez las piernas de ella estaban sobre los hombros de él y de una estoca se la dejó ir, mi mujer solo gemía escandalosamente y en un momento dado él le dijo ahí te van mis mocos, te voy a llenar toda hasta los oídos, tómalos pequeña, tómalos, en ese momento ella levantó su cabeza y dijo: ¡Nnnnnooo por favor, nooooo! ¡Adentro nooooo! y él soltando un alarido empezó su descarga.

Mi mujer aterrorizada le decía, te estás viniendo dentro de mi maldito, le comenzó a pegar con los pies y las manos, él se seguía vaciando dentro de mi esposa, parecía nunca iba a acabar, se retorcía y volvía hundir la verga dentro de mi mujer, cuando de repente que se sale y con inusitada fuerza le descarga otro tanto de semen, bañándole el cuerpo hasta el cuello, entonces ella comenzó a llorar mientras yo me venía por segunda ocasión, él la abrió de piernas y le dijo que realmente parecía que acababa de desflorarla, la verdad es que la vagina de mi mujer estaba súper dilatada y llena de la corrida de él, ella se desmadejó y dejó de moverse, él se acercó a su cuerpo y le embarró todo su miembro sobre sus pezones apretándolos junto con su pedazo de mierda, luego se levantó y le dijo: te encantó perrita, dándole una sonora nalgada dejándosela con la marca de su mano y procedió a vestirse mientras yo me retiré y me fui a el lugar donde me quedé fingiendo estar dormido y él se fue de la casa como si nada.

No sabía que hacer así que me tomé de un solo trago la cuba que me quedaba y caí en un letargo, no sé cuanto estuve dormido, pero lo que sí me acuerdo es que oía a mi mujer gemir y gemir, creo que el marido de su amiga también se la cogió, no desperté hasta que ella me dijo vamos, quiero irme a la casa, me paré como pude y nos fuimos, no platicamos nada en el trayecto, llegamos y le dije que porqué tenía los ojos hinchados como su hubiera llorado, ella me dijo que su amiga le contó algo muy malo y se pusieron a llorar, mientras se desmadejó y se durmió, durante los días siguientes no me dejó tocarla dijo que se sentía muy mal, yo sabía la razón, esos moretones iban a tardar en sanar así que la entendí y callé, pero se dio el caso que a las pocas semanas me sentó y me dijo: (me temía lo peor que aquel estúpido la había dejado preñada), sabes estoy embarazada, ocultando mi angustia la abracé sonriente y feliz, pero ella comenzó a llorar le dije que te pasa no te causa alegría, si pero te tengo que contar algo, no se como lo vas tomar, se que me vas odiar y si quieres separarte lo entenderé.

Lo que ella no sabía es que yo lo había visto todo y tomando una copa se armó de valor para contarme lo que había pasado, que se había calentado con el tipo del bar permitiéndole que le mamara su cosita, pero el mendigo le escondió el calzón y que ella no quería que yo me diera cuenta por eso actuó así en el coche, pero cuando estaban en la casa de los amigos él la empezó a calentar al estar bailando ya que le restregaba su paquete sobre su pubis cubierto solamente por la delgada tela de su falda y que en un descuido vio que yo estaba dormido, le metió la mano hasta introducirle un dedo por lo cual ella lo retiró y le dijo que lo del bar fue un error y se fue para el baño y este abusando de su febril estado había hecho el sexo forzado con ella, ustedes sabrán todo que tuve que hacer para aparentar zozobra, pero en eso que me dice que lo que más le dolió es que el marido de su amiga la vio desnuda y abusando de que tú estabas dormido también la poseyó, claro está no me dio detalles, pero supongo que este perro la usó por atrás, eso si me calentó, que fui a partirle la cara al desgraciado ese, jamás los volvimos a ver.

Para no caer en un dilema de saber de quien era el padre, dejó que también me viniera en ella con la esperanza de que no fuera a quedar embarazada y se así fuera que fuera mío, le dije que no se preocupara total éramos un matrimonio feliz y eso era lo más importante, ya sabrán ustedes de quien fue mi hijo que por cierto es un niño maravilloso.

Lo que sí me tiene de un hilo es que mi mujer cambió totalmente su forma de ser desde ese día, ella ahora es exhibicionista no tiene fin, es una ninfómana, bueno eso digo yo, la he visto salir con chicos y reventarse con sus amigas, la verdad no sé si está bien ella o de plano le digo toda la verdad y le comento lo mucho que lo disfruté en esa ocasión, pero que me duele lo que está haciendo.

Espero sus comentarios Gracias.

Autor: claudio

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