Mi nuevo piso

Hola, me llamo Elisa y este es mi primer relato. Soy una chica de 24 años morena con el pelo largo, delgada, no muy alta 1,65 y según dicen mis amigos tengo un bonito cuerpo.

Esta historia me ocurrió hace un tiempo, cuando me fui a vivir sola a un piso, y a los pocos días de vivir allí vino para echarme una mano con la mudanza Dani, un amigo mío de toda la vida, prácticamente nos hemos criado juntos porque nuestras familias eran amigas y nos hemos llevado casi como hermanos. El tiene dos años menos que yo y es bastante guapo, pero un poco tímido, aunque la verdad, nunca me había fijado mucho en él, ya que como ya os he dicho éramos casi como hermanos.

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Mi adorable hermano Guille

Mi hermano Guillermo, es un adonis. Morocho, casi moreno, a los 22 años tiene un cuerpo musculoso y viril de un hombre de 26 ó 28; como consecuencia de muchos años de jugar buen volley su aspecto es el de un deportista de alta competición.

Su metro ochenta y siete de altura lo hace imponente cuando camina por el departamento que compartimos. Para colmo, lo copa andar todo el día solo con sus adorados slips strech brasileros, que usa también en la playa (y que hacen correr ríos de baba y otros jugos non-santos, de mis amigas mas íntimas).

Mis compañeras de facultad se pelean por venir a estudiar conmigo, sobre todo a la noche que es cuando él esta. Vivimos los dos, aquí en Buenos Aires, en un departamento de estudiantes (somos de un pueblo de la provincia de Cordoba) que compartimos desde principios del año 2014 en que inicie mi carrera de abogacía.
La rutina diaria de Guille es muy simple. A la mañana trabaja en una Agencia de Publicidad donde ingresó como modelo hace dos años y ahora ya es Jefe (de no se que cosa). Desde allí, a las 14, se va a la facultad donde estudia Análisis de Sistemas y después directo al gimnasio donde practica por dos horas. Luego viene a casa, casi siempre con alguna de sus hembritas, o las espera boludeando en su habitación hasta que ellas, solitas vienen a caer al matadero (nunca mejor aplicada la palabra, jejejeje).

Para su placer…. y mi tortura (quejidos, jadeos, llantos, gritos….etc, etc) parece que necesita tener en permanente funcionamiento su descomunal aparato sexual (sus amigos en nuestro pueblo lo llamaban ) A sus víctimas las dedicadamente por casi tres, o a veces hasta cuatro horas, hasta destruir por completo todas las resistencias físicas, anímicas, espirituales y viscerales de su «hembrita de turno».

Allí reduce sus inagotables reservas de sexo y después que termina la las despide desde la puerta o las deja un rato en su habitación para que se repongan y puedan caminar para irse. Se vuelve a poner su slip y viene a la cocina donde yo preparo siempre alguna cosa rica que compartimos hablando de temas generales sin ninguna relación con lo que, solo unos momentos antes, acaba de ocurrir.

Se que mi hermano es… un predador nato (no depredador, ¡¡¡Ojo!!!)…. es una fiera hasta que logra saciar lo que necesita -esto es asegurarse que su hembra ya no querrá sexo por lo menos por una semana- entonces se transforma en un dulce, cariñoso y hasta mimoso bebote que parece incapaz de espantar una simple mosca… por miedo a golpearla.

A pesar de mi extremo cuidado en no interferir en la vida de Guille…. las cosas no me salen como deseo. No entiendo que es lo que nos ha cambiado. Hace algún tiempo que ha comenzado a comportarse de manera extraña conmigo. Esta re-celoso y muy mezquino.

Este ha sido un año en el que las relaciones con mi hermano se pusieron bastante tensas y difíciles siendo que siempre habíamos sido muy compinches en todo.

A veces supongo que son celos ya que mi desarrollo como mujer ha provocado que (ya muy cerca de cumplir 19 años) mi figura se ha ido ¡¡ reforzando !! en forma notable.

Me cela con todo el mundo. Desde el portero del edificio (un negrazo azabache, brasilero, de 46 años que tiene un lomo espectacular) hasta el cigarrero que me vende los puchos (un dulce y tierno marido que tiembla como una hoja cuando me da el vuelto delante de su mujer). El dice que a estos dos se le pone la vista vidriosa cuando, a media mañana, vuelvo con las calzas y remera empapadas de sudor, de mi rutinaria carrera de tres kilómetros.

Porque yo también tengo mi rutina. Desayuno con el Guille, a las 8 él se va, arreglo las dos habitaciones, me pongo mis calzas y me voy a correr. Si llueve tengo mi bicicleta fija en el baño que me hace transpirar como loca…. sin embargo, trato de no usarla porque me pone en un estado de calentura descontrolada….. me deja….pufff …. .

Es que sabiendo que no me conviene hacerlo me encanta pedalear apoyando mis antebrazos en el manubrio. El asiento se mete en mi entrepierna y frota mi clítoris a través de la calza (que casi siempre termino sacándola y sigo desnuda)…. y me pone como un volcán que ni la ducha posterior logra calmarme.

Para colmo de males Guille usa mi bicicleta fija para otros menesteres (que ya les contaré) lo que provoca que me ponga mas caliente el pensar lo que en ella pasa con otras niñas arriba.

Luego me visto y voy a clases de ingles. De ahí, a la facultad y regreso a casa al anochecer. Navego un rato en Internet y me preparo para el espectáculo de ese día (Guille y sus niñas).

Mi relación con Guille tuvo una coyuntura un día muy preciso, que tengo muy presente. Fue hace dos meses.

Llegó muy nervioso a las 10 de la mañana (extrañísimo en él, andar por casa a esa hora). Yo sabía que volvía de acompañar al Aeropuerto de Ezeiza al Presidente del Directorio de su empresa que viajaba a Miami.

Entró re-nervioso y se fue a su habitación, lo seguí extrañada y le pregunte que le pasaba. Me dijo que tenía que cambiarse de ropa porque iba a acompañar, por pedido del Presi, a su esposa a una reunión de beneficencia y su ropa sport no era adecuada. En eso sonó el timbre, fui a atender…. Me quede impactada de ver el monumento de mujer que había tocado timbre.

Desde el palier me miraba con una sonrisa una mujer madura (38 que aparentan 30) de una belleza…. que me deslumbró (y eso que soy mujer).

Tan alta como mi hermano, de tez bronceada por el sol (sin exageración) pelo color azabache, natural, suelto hasta los hombros y unos ojos color verde claro que no eran de lentes de contacto, estoy segura. Tenia puesto un trajecito de tela muy fina color miel que ajustaba un cuerpo escultural. Como era un día caluroso de fines del verano se notaba claramente que debajo del saquito solo estaba el soutien que sostenía, sin contener, por lo menos 98 cm de pecho (como dicen los varones).

Junto con su sonrisa entró decididamente al living… en ese momento pude apreciar tres cosas… dos de las cuales me llenaron de envidia.

La cola que marcaba su ajustada pollera tubo no me dio envidia porque si bien esta mujer era un monumento no tengo nada que envidiar… yo tengo lo mío….¡¡¡¡ y recién 19 añitos !!!!.

Pero los aros y las sandalias superaltas me hicieron poner verde. Esa mujer emanaba erotismo por todos los poros y si a eso le sumamos las impactantes sandalias superaltas con tiritas trenzadas en sus esbeltas piernas hasta casi la rodilla y un par de aros de antología…. bueno, que mas les voy a contar !!!!
-. Vos debes ser la hermanita de Guillermo. (sonrisa) Encanta de conocerte, soy Evangelina, la esposa del ogro que hace tartamudear a tu hermanito (sonrisa). Sos mas hermosa de lo que me habían comentado, yo no pude ir al brindis de Fin de Año porque estaba en Punta de Este. Pero los comentarios en la Agencia, de tu presencia en esa fiesta, aún se escuchan, jajajaja- Claro, un prodigio de belleza masculina como la de tu hermano no puede tener una hermanita así nomas. Tu nombre es Natalia… verdad?… no te sientas incomoda, nena… sinceramente, así como estas… de «entre casa» me doy cuenta que tenes un cuerpo privilegiado… y con esa carita y mirada inocente…. mmmmmm ….vas a hacer desastres cuando salgas al ruedo… (sonrisas de las dos).

En eso sale de su habitación el Guille «disfrazado» con un saco y una corbata de las que tiene aquí papá para cuando viene a Buenos Aires.
Juaaaaaaaaaaa!!!!!. La verdad que estaba re-pintón pero a mi me causó mucha gracia verlo con corbata y saco de papá. Me hechó con una mirada fulminante que me puso seria en el acto.
-.Cuando guste, señora, estoy listo (sonrisa nerviosa).- dijo Guille aprestándose a salir.
Eva lo miró. Yo que estaba a un costado, pude ver un cambio impresionante en la expresión de la mujer. Se lo comía con la mirada.
-.Guillermo esa corbata es muy seria para un joven como vos, no es cierto… Natalia?.- y encarando decididamente hacia la habitación de Guille le dice -. A ver muéstrame las otras corbatas a ver si encontramos alguna que convine con tu saco y que sea mas alegre.-

Entraron en la pieza de Guille y como el placard esta detrás de la puerta de entrada, al abrir el mueble quedo en la puerta de entrada una abertura de mas o menos 10 cms.

Curiosa como soy me lance como una flecha a mirar por la pequeña apertura. La pared completa de espejo (es un perfeccionista mi hermanito… jijiji). me daba una visión perfecta… tenia todo el dormitorio al alcance de mi vista.

Evangelina revisaba las corbatas colgadas en la puerta del placard y de allí paso a mirar la ropa colgada en la perchas.
-. Guillermo !!! porque no te pones este conjunto de saco azul y pantalón claro ?… te va a quedar mucho mejor…. Vamos, dale, veamos como te queda… (y ante la duda de Guille) ¡¡ Vamos… no seas tontamente vergonzoso…. si es solo cambiarte de pantalones!!!

Mientras Guille se sacaba el saco ella siguió buscando en el placard…

– Ayyyyy !!!!….esta camisa celeste es mucho mejor que la que tenes… veamos como queda el conjunto !!!.

Guille comenzó a sacarse toda ropa hasta quedar solo con el slip brasilero que le encanta usar… Eva, con la ropa que había elegido en la mano… lo miraba como encandilada…

Cuando mi hermano intento tomar el pantalón de sus manos ella los alejó y los puso en el estante. Tomo a mi hermano por los hombros y miraba con detenimiento su cara y torso.

-. Espera !!!!….dejame que te vea un poco… mi Diiiooooos!!!!… este cuerpo es un cosa de locos!!!!.- dijo con la voz un poco enronquecida y entrecortada mientras recorría con sus manos el torso desnudo de Guille.

Guille estaba duro como si le hubieran metido un palo en el culo. Ella pasaba sus manos temblorosas por la cara y el pelo de mi hermano y se iba acercando lentamente con su boca a la boca de mi hermano. ¡¡¡ El estúpido no movía ni un pelo !!!

Eva con una calentura que no podía ocultar lo tomo con ambas manos de la nuca y casi le comió la boca de un apasionado beso.

Conozco a mi hermanito… estaba a solo segundos de que se le volara la locura…. pero se contenía bien. Esto fue la perdición de la mina.

Pensando equivocadamente que el Guille no avanzaba amedrentado porque ella es la mujer del patrón, lo empujo suavemente, mientras lo besaba con furia, hasta ponerlo contra la pared y se dio vuelta de golpe apoyando la espalda y la cola contra él.

Me llamo la atención ese movimiento pero en seguida me di cuenta la razón. Mientras se refregaba lascivamente en el cuerpo de mi hermano apretándolo contra la pared se desabrocho el saquito y el gancho frontal del brasier. Dos espectaculares tetas saltaron hacia adelante.

Tomando las manos de Guille que colgaban a ambos lados de su cuerpo las puso en sus tetas. Mi hermano comenzó a reaccionar apretándole con algo de furia los pezones (que me impresionaron por su tamaño y rigidez). Excitada y temblorosa la mina jadeaba como una loba en celo. Sus manos acariciaban las pantorrillas de mi hermano que estaba detrás. En un movimiento rápido desabrocho su pollera que cayo al suelo y la pateó lejos. JODER..!!!! que cuerpazo escultural tiene esta guacha!!!!

El Guille comenzó a bajar el saquito por la espalda, llevándose el brasier junto, mientras le besaba, lengüeteaba y mordía los hombros, la nuca y la espalda. Cuando le liberó los brazos Eva se prendió de sus propias tetas estrujándolas como para hacerla reventar. Guille bajaba besando y lamiendo la espalda lentamente y con ambas manos se llevaba la tanga hacia abajo dejando a la vista el cuerpo desnudo mas espectacular que he visto hasta hoy.

Increíble el cuerpazo de esta veterana. Un pubis delicadamente recortado con dos terribles labios vaginales casi desproporcionados aún para un cuerpo de la talla de Evangelina.

Cuando sintió la lengua que corría por entre sus nalgas se agacho casi en ángulo recto con el pelo largo colgando hacia adelante. Por el quejido que pego supuse que la lengua había llegado a su culo o a su vulva. Tomando sus nalgas las separo para que mi hermano la comiera desde atrás con mas comodidad. Sus tetas colgando eran simplemente espectaculares y muy firmes para una mujer de su edad. Ella jadeaba, se quejaba y casi gritaba como si se la estuvieran clavando. Sabiendo lo que venía pensé: espero que esta mujer se guarde quejidos y lamentos para mas adelante.

Mientras le comía la vulva, con un ansia que hasta ruido hacía, el Guille le fue desatando las sandalias desde las rodillas… después se fue parando lentamente besando su espalda haciendo que ella se enderezara de nuevo. De improviso la dio vuelta y ahora sí, quedando frente a frente tomó todo el protagonismo, la abrazo con fuerza besándola en la boca con desesperación.

Mi camiseta había desaparecido y mi short estaba hecho un nudo con mi tanga enrollada en mis pies. Tanto como ella, yo estaba caliente como una yegua. Mis dedos repartían electricidad por todo mi cuerpo. Al llegar a mi vulva…. sentí el primer cortocircuito… y me acabe como loca frotando mi afiebrada vulva.

Guille fue llevando lentamente a Evangelina hasta el borde de la cama e hizo que ella se sentara. A medida que bajaba, ella se llevaba el slip para abajo. Cuando sus ojos, que venían mirando lujuriosamente a mi hermano a los ojos, bajaron la mirada hacia la verga de Guille… se abrieron desmesuradamente como si hubieran visto al mismísimo diablo.
-. Mi Dios !!!… bendito!!!… mi vidaaaa… esto es algo que… por favorrrrr… nunca supuse… mmmmmm… esto es… es una fantasia…!!!!

La verga de Guille, aún sin estar en erección plena (lo he espiado en muchas oportunidades) ya había tomado proporciones alarmantes. Estaría recién en 22 cm y los 6 de diámetro que los toma apenas empieza la erección.

Estoy segura que la lujuria de Evangelina no le permitía razonar las consecuencias… y mucho menos adivinar que mi querido hermano usaba esa herramienta como una verdadera arma mortal, sin piedad ni conmiseración alguna. Eso era lo mas terrible que yo sabía y ella no.

Mientras ella tomaba con ambas manos la verga y comenzaba pasar la lengua por la cabezota salí corriendo por el pasillo, tire mi ropa sobre la cama y busque en el placart mi filmadora, con la que estoy armando un archivo interesantísimo.

No volví a la puerta del pasillo sino al fondo de mi placart donde un paciente y minucioso trabajo personal de casi dos semanas, mientras mi hermano vacacionaba en Brasil, construyó el más espectacular visor (ocular y de filmación) que mi afiebrada mente pudo diseñar.

Eva sentada en la cama tenia dificultades serias para chupar ese pedazo que ya estaba alcanzando su máximo tamaño. Guille es muy aguantador en la mamada ya que siente un placer insano en la penetración salvaje. Eva chupaba con desesperación el glande pensando que lo haría acabar. Como también tenía los dedos de la otra mano en su clítoris terminó en un terrible orgasmo que la hizo sacudir como loca sin que al Guille se le moviera un solo pelo.

Ahora si… ¡¡¡ Había llegado el momento de la verdad !!! Humedecí con mucha saliva mi vibrador para que no irritara en demasía mi clítoris y lo puse paralelo a los labios vaginales tocando bien firme mi electrizante pijita (nunca me he penetrado por delante con el juguete… quiero hacerlo la primera vez como corresponde)

Guille hizo parar a Eva frente a él y llevándola suavemente la ayudo a sentarse en el borde de la cómoda sobre una almohadilla (su lugar preferido). en ese lugar y posición el sexo de la hembra queda a la altura exacta de su verga, no importa la altura o el porte de la mina que lleve a ese santuario.

Eva miraba hacia abajo la tremenda pija de mi hermano con una mezcla de lujuria, asombro, terror y pánico descontrolado.
-. Despacio… por.. favor… mi amor…- suplicaba jadeante tomando la verga con sus manos como si quisiera detenerla.- Despacio… mi niño… que… soy un poco… estrecha… esto es… demasiado… grande…. sssssss… despacio mi amor…

Guille con la calma que lo caracteriza entreabrió los dos primeros cajones laterales, dejando el del medio cerrado, y con mucho mimo… chupando los dedos de los pies de Eva… fue poniendo uno a uno los pies apoyados en los cajones (que están siempre dados vuelta al revés).

Me enloquecía de morbo ver a Evangelina, con su tremendo cuerpazo, sentada sobre la cómoda con ambas piernas semi flexionadas sobre sus tetas y bien abiertas hacia los lados mostrando sus asombrosos labios vaginales muy separados, rojos y brillantes del flujo. El largo pelo negro revuelto y en algunas partes pegados a su cuerpo por la transpiración. Su mirada extraviada de lujuria y excitación con sus hermosos ojos claros casi salidos de las órbitas mirando lo que tanto deseaba y a la vez temía.

Guille agarro con una mano su verga y usándola como una paleta la empezó a agitar con una velocidad endiablada entre los labios vaginales de Eva que chorreaban flujo. La falsa rejilla de aire acondicionado, desde donde trabaja la filmadora, me permitía sentir el chapoteo del glande entre los labios y el clítoris.

Eva se empezó a enloquecer y sacudía la cabeza hacia ambos lados en estado de trance y desesperación.
-. No me… hagas así… guachoooo… que me … vas ha hacer…. acabar de nuevooo… ahhhhh… no la.. sacudassss…. por favor…. sssss… aaahhhhhh!!!!

La cabezota pegaba sopapos en el charco de flujos que era la vulva. En su calentura descontrolada Eva empujaba un poco sus caderas hacia el borde de la cómoda para estar mas cerca de Guille. En ese preciso momento él pegaba un pequeño golpe de caderas enterrando dentro de la vagina solo la cabezota… el grito y retroceso de Eva lo dejaba de nuevo en la posición de seguir con su enloquecedor frotamiento a mansalva.
-. Siiii…. como me haces gozar… pendejo… ssiiiii…. ¡¡ Ayyyyyy!!… despacio!!!!… hijo de puta…. ssssss…. es muy grande para mi… te dijeeee….ssssss…. mmmmm…. por favor… frota mas despacio…. que…me… vas…ha ..hacer…acabarrrrrr…- Eva jadeaba pedia y rechazaba pero cada vez estaba mas loca. Sabía que se debatía en una callejón sin salida Comenzó otro orgasmo que no pudo contener.- Tomaaaaa!!!!….esto es…. lo que queressss…. guacho putoooo… ahhhhhhh….sssssss…. que hermoso polvoooooo…. sssssss… me vas a matar de gusto…. poneme un poquito… sssss…. despacitooooo…. ayyyyyy!!!!… despacio !!!!…. por Dios me ….estoy por acabar de nuevoooooo…..

El ruido del chapoteo de flujo, por la cantidad de liquido aportado por el orgasmo de Eva, se hizo insoportable. Mi orgasmo comenzó a volcar flujo que sentía resbalar por mis piernas desnudas casi hasta las rodillas. Moje mi mano y mis dedos llevando todo el liquido posible hasta mi cola. Con mi dedo comencé a dilatar mi ano. La sensación de placer era indescriptible.

Guille detuvo totalmente la enloquecida paja de verga que le estaba dando y mirándola muy fijo a los ojos tomo la cara Eva entre sus manos empapadas en flujo y le dio un profundo beso entrelazando sus lenguas con violencia.

La verga había quedado en la puerta y una contracción característica de las nalgas de mi hermano me dio la pauta que había comenzado el martirio. Evangelina, con la boca semitapada por la lengua de Guille trataba, entre quejidos de dolor y jadeos de gozo, de detener… lo ya imparable!!!!
-.Mmmm… esper… no.. nno..ssss…aaaahhh… sssss…despac… ayyyy…. mmmm…. sssss….me…partis… en…dos…sssss….despacioo.

Las piernas levantadas de Eva y mi ubicación al costado de ellos me permitía ver como, inexorablemente, la barra de carne entraba… lenta… pero segura… estaba llegando a la mitad… solo podrían avanzar un poco mas… si seguían, la lastimaría.

De todas las hembras que le conozco a mi hermano solo una, veterana de muy buena clase y estilo (de tanto o mayor tamaño y contextura física que Eva) soporta la tranca de Guille, por la vagina, ensartada hasta los pelos. Recuerdo que le llevo casi dos semanas de cojerla, casi todas las tardes, hasta que logro acostumbrarla a tragarse semejante chipote hasta el tronco.

Evangelina lloriqueba… jadeaba… se descontrolaba… pedía mas… puteaba… gritaba de desesperación. Tomé el vibrador bien lubricado y lo comencé a meter muy despacio en mi cola. Los sacudones eléctricos de mi cuerpo eran sublimes.

Guille detuvo la penetración cuando habían entrado las dos terceras partes. Dejo su tranca muy quieta abrazando y besando con dulzura y ternura a Eva. Ella temblaba entera… sus caderas involuntariamente se movían pero, en el vaivén, llevaban también las caderas de mi hermano. Es que la verga estaba totalmente calzada como si fuera una cuña… no entraba ni salía. Eva, sintiendo que se movían juntos, creyó que estaba ensartada hasta el tronco… con mucha lujuria y morbo miro hacia abajo. Al comprobar que aún había casi 6 ó 7 cm fuera de su vagina, presa de un ataque de desesperación, se largo a lloriquear con resignación.
-. Mi Dios… yo quiero tenerla toda… pero no voy a poder… es demasiado… me siento completa… no se va a dilatar mas ….. ssssssss… como la siento… palpita dentro miooooo….. sssss
-.Esta bien, no temas Eva… mas de allí no pasaremos. Ahora voy a empezar a moverla muy despacio. Si te hago mal, me decís, y vamos mas despacio… sí?

Eva, mordiéndose el labio inferior apoyo su espalda en el espejo de la cómoda, puso sus brazos apoyados a ambos lados levemente hacia atrás para sostenerse y mirando con voluptuosidad los sexos ensartados se dispuso a mirar con el placer que su cara toda delataba.
-. Dale!!!… despacito, mi vida… sssss….. siiiiiii…. pero no la saques del todo… ahhhhh…. como me frota las paredes… ssssssss…. siiiii… .asiiiii.. .despacito…. mira como esta de giganteee… esta untada de crema…. ssssss…. no.. no te detengas…ahora empeza a entrar…. asiiiiiii…..sssssss

La calma y tranquilidad conque el Guille sacaba casi por completo su verga y luego muy despaciosamente la volvía a meter estaba desencadenando un doble orgasmo. Uno en mí que tenia el vibrador en mi cola haciendo el mismo recorrido pausado de entrada y salida y el otro en Eva que ahora movía ella sus caderas para que sus labios vaginales masturbaran la tranca de mi hermano.
-. Sos duro… guacho… esta….dura… como un… vidrio… hijo de putaaa… me estas… haciendo … volcar como.. un balde… y vos.. no te acabas…..sssss… toma… tomaaa… ayyyy…… como me gustaaa…. toma mi potro… te adoro… que hermosa acabadaaaa…..ssssss.

Quedaron abrazados por un par de minutos. Sin desprender la penetración separaron sus cuerpos y se miraron el uno al otro. Una carcajada surgió entre ellos. La imagen de Eva era… calamitosa… estaba hermosa en su papel de mujer recién cogida como corresponde pero tenia todas las huellas de lo que había gozado, sufrido, transpirado, acabado, llorado, etc…

Guille fue sacando muy despacio su verga totalmente erecta empapada en los flujos de las acabadas de Eva. Cuando termino de salir quedo bamboleante apuntando al cielorraso. Eva bajó de la cómoda, se sentó en la cama y comenzó a lamerla toda hasta limpiarla por completo.
-. Que pasa, mi vida?… Porque no pudistes acabar?… es que no te excito suficiente?.- pregunto quedadamente Eva con un tono de sincera preocupación.
-. No, Eva. Me pones reloco de placer y de calentura. Pero esta es nuestra primera vez… y yo quiero estar seguro que no sea la ultima.- le contestó Guille con una frase que es muletilla en todas sus primeras veces con alguna mina.
-. Me queres tener esclavizada sexualmente…. ¡¡¡ Terrible hijo de puta!!!!…jajajaja. Te juro Guilllermo que nunca había tenido tantos orgasmos juntos como en este momento. No se que me paso hoy. Quiero pensar que es la novedad y esa cosa tan grande que nunca tuve… porque si no es así… estoy jodida, nene… y estas jodido vos tambien…jajajajaja… porque seré tu esclava… o vos el mio…jejejejeje.
-. No temas, siempre me tendrás cuando me necesites. Tengo algunas amigas… pero nunca una mujer como vos…
-. Andaaaaa… a quien vas a engañarrrrr !!!!!. Si hace tres meses… cuando te ascendieron a Jefe de Sección, la mujer de tu Gerente de División… que juega casi todos los días al tenis con nosotras en el club… no vino por casi dos semanas… ¿que dijo que le pasaba? ayudando a su hija con una materia… ¿que investigamos nosotras? que su marido estaba haciendo un curso de perfeccionamiento en Nueva York… ¿que investigue yo? que el auto que la pasaba a buscar todas las tardecitas por la casa, era de la empresa… ¿el único Renault que tiene la empresa lo usas vos, no?…jajajajajaja
-. Inventas !!! vamos a darnos una zambullida en el yacuzzi, queres?.- dijo Guille con una sonrisa y yo me entere quien era la veterana que, todas las tardes de casi dos semanas, tanto gritaba y tan puta parecía, hasta que logro que se la enterraran hasta el tronco.

Apague la filmadora y me quede esperando. Para fisgonear en el baño tengo que esperar que entren, porque mi atalaya esta en la ventanita que da al lavadero y debo pasar por el pasillo sin ser descubierta.

En casi todas las hembras que le conozco mi hermano despierta instintos maternales (entre los mas suaves, obvio, jajajaja), siempre que las lleva al yacuzzi o a la ducha lo bañan como si fuera un bebe. Bebe que después se encarga de meterlas en el potro de los tormentos… (o sea mi bicicleta fija que guardo en el baño) hasta que quedan afónicas de gritar.

Eva no fue la excepción de ninguna de las dos cosas. Jugaron como chicos un rato en el yacuzzi y luego lo hizo parar, semicubierto de espuma, para tomar el jabón y untarlo de espuma mas espesa en todo el cuerpo.

Como siempre Guille estaba con la tranca al rojo vivo. Tomó a Eva entre sus brazos y mientras le traspasaba espuma de su jabón seguía enjabonando minuciosamente ese espectacular cuerpo de hembra madura.

Cuando al principio de este encuentro Eva se quejó notoriamente cuando Guille llego con la lengua a la zona de su cola, me hizo sospechar que esta señora tenia allí un punto débil. En el baño lo comprobé completamente.

Salvo las caras y el pelo que no tenían jabón, los dos cuerpos en medio del baño, se abrazaban con morbo y lujuria cubiertos de blanca y espesa espuma.

Guille tomo desde atrás a Eva y mientras con una mano sobaba sus impresionantes tetas enjabonadas, con la otra frotaba su vulva provocando que ella se retorciera como una anguila resbalosa. Fue bajando su mano de la tetas y pasándola hacia atrás comenzó a frotar el canal entre las nalgas. En un momento, al sentir un dedo entrando en su culo, Eva pego un grito de placer y notoriamente abrió las piernas para facilitar las operaciones de la mano de Guille en su culo.
-. Siiiiiiiii….. mi viiiiiida…. eso essss. .. lo que vuelve locaa….. siiiiii….. asiiii… dos dedossss….siiiii…. massssss….me enloqueceeeeeee….

Guille sin sacar los dedos de su cola… la va llevando hacia mi bicicleta. Ahora si veo bien…. tiene dos dedos adentro y los mueve con fuerza entrando y saliendo con rapidez.

Mientras Eva parece que esta perdiendo el control de sus articulaciones… se mueve espasmodicamente como en una danza extraña y desarticulada…

Saca por unos instantes los dedos y la hace sentar en la bici… pone una salida de baño doblada sobre el manubrio fijo… hace que ella apoye sus antebrazos en la toalla y su frente sobre los antebrazos para que quede bien agachada… desde el costado soba sus tetas con dureza apretando los pezones y repone los dedos en el culo… pero ahora son tres…
Eva esta enloquecida gritando de placer… es evidente que la zona erógena de su culo es incontrolable para ella. Guille se va colocando lentamente detrás de ella y pasando la mano libre por la espalda de ella carga bastante espuma en la palma y unta bien todo el largo de su chipote que esta esperando la orden de entrada.
Saca los dedos del culo de Eva y con las dos manos separa las nalgas al máximo calzando su verga en posición. Eva descubre que mirando hacia el costado puede ver, en el espejo del tocador, lo mismo que yo estoy viendo del otro lado… la mas erotizante y enloquecedora de las enculadas que se puede imaginar en la fantasía mas loca.
Eva grita pero no de dolor ya que Guille ha puesto solo la cabeza… es gozo desbordado por las cosas que dice… por la forma en que alienta a mi hermano a que avance… por como mueve las piernas en los pedales de la bicicleta fija para sentir que su cadera hace balancín sobre la terrible verga que la esta penetrando.
Guille deja las nalgas y se toma de las caderas de Eva… estoy segura que ahora no va a parar ante nada… sin prisa y sin pausa, con los ojos entrecerrados mirando hacia el espejo el también, comienza a penetrar el culo de esa afiebrada mujer con una barra que no se hasta donde le va a llegar.
-. Entraaaa!!!!!!… hijo de putaaa…. asiiiii… me enloqueceeeeee…. me estoy acabandooooo….. sssss…. es un poco …. grrrrandeee….sssss…despacito por favorrrrr…. aaaajjjjjjj… turro de mierda que grande que la tenessssss…. espera… sssss… no…para… ESPERAAAA.!!!!…. Guillermito….por favor… hasta ahí esta bien… no mas mi vidaaaaa…. ayayayaya….que me duele… hijo de putaaaa…. me vas a desfondar…. me lastimassssss… .ayayayayay…. ssssss
Eva boquea hacia adelante como intentando tomar aire… mira hacia el espejo como el boxeador seminoqueado que mira el reloj de la campana… ve que falta menos… traga aire en la desesperación y cuando abre muy fuerte la boca para adelante se le escapa un eructo gutural….. su voz se pone ronca y las incoherencias que dice ya no se entienden para nada… en un momento dado se descontrola del todo y comienza a gritar desaforadamente como una loca… Guille lo sabe… es el momento del empujón final… se afirma bien y de un saque se lo entierra hasta que salta la espuma expulsada por el golpe de su pelvis contra las nalgas de ella.
Guille sabe lo que hace… ahora se queda totalmente quieto… la tiene ensartada hasta los pelos…. suavemente le acaricia las nalgas, las pantorrillas, la cintura y parte de la espalda… es como si le hiciera masajes para que afloje las tensiones. Como despertando de un largo letargo Eva se queja y lloriquea quedadamente… de a poco mueve apenas sus piernas… se siente terriblemente empalada y también siente (como yo cuando hago ejercicios) que el fino asiento de carrera de la bicicleta esta metido entre los labios de su vulva encajado por la terrible fuerza del empuje que soporto desde atrás.

Es clásico… ya lo he visto que les ha pasado a las otras… suelta las piernas para que queden colgando y sienten el contacto fuerte de su clítoris con el asiento… como su ano ya se dilato bastante y se amoldo a la barra de carne que la tiene clavada, comienza a balancear las piernas que están colgando… lo hace levemente hacia adelante y atrás… el asiento se mete y sale entre los labios apretando el clítoris… estos movimientos no son razonados (porque lo hacen todas)… esta es la señal para Guille… que comienza entrar y salir muy cortito y suavemente con su estaca.

Cuando ella siente que la verga entra y sale sin causar ningún dolor pero si un intenso y desbordante placer se va soltando y dejando sus impulsos librados a su enloquecida lujuria.
La verga de Guille es una mole que avanza y retrocede utilizando casi todo su recorrido. Cada vez con mayor violencia y desenfreno. Eva se pone re-loca. Tira tan atrás sus piernas que mi hermano alcanza a manotearlas y tomándola de las rodillas, como una carretilla, la hace ir y venir por su verga y sobre el asiento… ella grita como posesa y dice no poder controlar mas sus orgasmos… pide la leche de mi hermano… casi en el aire se toma del manubrio y tira un poco su cuerpo hacia adelante… al ser tirada por él hacia atrás baja deliberadamente la pelvis y la punta roma del asiento de plástico se entierra de un saque en su vulva casi al mismo tiempo que la verga se le mete hasta el tronco por su culo.

Me shoquea el alarido de placer de esa hembra desbordada por el deseo y el orgasmo que la esta inundando junto con la leche de mi hermano que, después de tanta retención, debe estar corriendo como un río de lava en su interior

Erotizada por lo que veo (reconozco que esto de la penetración del asiento en la vulva lo veo por primera vez)… aturdida por los gritos y alaridos de los dos que están sumidos en una descontrolada eyaculación que parece no terminar nunca… me invade un orgasmo en el que me dejo caer hasta quedar casi inconsciente.

Después de un rato de estar totalmente desnuda en el suelo, siento que me vuelven las fuerzas y me recupero. Me levanto del piso del lavadero y siento que se están duchando. Me voy a mi habitación y dejando todo en orden me meto en la cama, así desnuda como estoy, para recuperar fuerzas. Al poco rato siento que entre risas salen del baño y entran en la habitación de Guille y empiezan a vestirse. Cuando estoy casi quedando dormida siento que los dos, ya vestidos, salen apurados pensando que excusa dar en la reunión a la que van a llegar para los aplausos.

A partir de ese día algo cambio dentro mío… y no se explicar que cosa, ni porque.

Relato de la vida real de mi amiga Natalia

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Cuestión de tamaño de polla

Mario le sacó la verga, pero para introducirla por el ano de Mónica, se la fue empujando haciéndola jadear, empecé a sentir erecta mi verga, comencé a masturbarme viendo a mi mujer clavada por el culo. Mario se la introdujo tratando de no lastimarla, si es que cabe decir dado el tamaño de su tranca. Ahora si gran puta, me voy a venir dentro de tu culo.

Mi nombre es Luis, tengo 28 años y estoy casado con Mónica desde hace 2 años. Mi esposa es una mujer muy hermosa, mide 1.69, cabello castaño claro, delgada y de buena figura donde lo que más llama la atención son sus piernas largas y bien formadas, su hermoso trasero (ni muy grande ni muy chico), y un par de senos que vuelven loco a cualquiera. Yo soy medianamente atractivo, pero siempre he tenido el complejo de que mi verga no es tan grande como quisiera. Mide solo 14 cms. y no es tan gruesa como algunas que he visto en las películas. Desde que sucedió lo que a continuación les cuento, mi complejo se ha hecho aún más traumático para mí.

La historia que aquí cuento comenzó cuando Carlos, un ex compañero de la Universidad me llamó a mi casa para pedirme posada ya que no vive en mi ciudad y tenía que viajar aquí por razones de trabajo. No le vi ningún problema hasta que llegó con un amigo suyo. El amigo se llama Mario, y la verdad es un tipo de esos que hacen orinar a cualquier mujer cuando entran a un sitio. Mide como 1.82, y tiene un cuerpo que yo personalmente envidio.

No tuve más remedio que dejarles quedarse, Carlos me dijo que solo serían 3 días, y que sentía mucho las molestias que pudiera ocasionar. Le dije que no había problema. Mi esposa esa noche llegó de trabajar (ella es economista y trabaja en una buena empresa), y pude notar como se quedó de una pieza mirando a Mario. Mario también la miró fijamente al presentarse y la situación no me gustó para nada. Esa misma noche mi mujer me dijo en la cama “Está como bueno el tal Mario”, y yo me quedé frío, no supe que decirle. Mi mujer siempre había sido muy recatada, y me sorprendió su comentario. El sábado en la noche se cumplían los tres días que supuestamente mis huéspedes iban a utilizar para hacer sus diligencias de negocios. Durante su estadía me había dado cuenta de que Mario miraba lascivamente a mi esposa de arriba abajo, deteniéndose en sus piernas cuando usaba minifaldas. Ese día Carlos me pidió que los acompañara a cerrar un negocio. Eran como las seis de la tarde y me dijo que no tardaríamos. Los acompañé, y luego para celebrar su éxito nos fuimos a tomar unos tragos los tres.

Resultamos medio borrachos y al llegar a la casa mi esposa estaba un poco disgustada por mi tardanza. Cuando la bese me dijo “Así que estaban tomando?, hubieran tomado aquí”. A lo cual Mario le dijo “Disculpa Mónica, pero teníamos motivos para celebrar, ¿que te parece si brindamos aquí contigo antes de ir a dormir?” Mónica le dijo que no quería tomar, que tenía sueño, pero él insistió y finalmente ella accedió. Nos sentamos en la sala y noté que Mario no dejaba de mirar a Mónica con ojos de lujuria. Mónica tenía un pijama blanco, con botones adelante, a través de la cual se veían perfectamente sus curvas. Estaba tan apetecible que yo no veía la hora de que nos metiéramos a la cama para hacerle el amor. Sin embargo, continuamos bebiendo durante unas dos horas, y los temas de los que hablábamos iban subiendo de tono. De pronto Carlos sugirió que jugáramos a las cartas, y Mario y Mónica estuvieron de acuerdo. Yo me preguntaba donde estaba el cansancio que Mónica había dicho tener.

Comenzamos con juegos tontos, pero a medida que iban aumentando los tragos el ambiente se tornaba cada vez más “ameno”. De pronto Mario dijo “por que no jugamos algo más emocionante, me sé un juego muy cachondo que aprendí hace tiempo”. El juego era el típico “La verdad o te atreves”, donde el que pierde debe decir la vedad a lo que sea que se le pregunte, o bien atreverse a hacer lo que se le pida sin chistar. Yo no quería jugar a nada más que a echarle un buen polvo a mi mujer, pero los demás estuvieron de acuerdo, incluso ella. Tuve que acceder.

Las preguntas y retos iban y venían, cada vez de un tono más subido. De pronto perdió mi mujer y eligió “la verdad”; la pregunta la hacía Mario. Este le dijo “A ver Mónica… sexualmente, que le cambiarías a tu marido?” Mónica se quedó callada por un instante, imaginé que diría cualquier tontería para no hacerme quedar mal, pero me quedé helado cuando dijo “tal vez el tamaño de su pene”. Ellos soltaron una sonora carcajada mirándome con cierta mezcla de burla y lástima. “¿Pero como, acaso no llegas ni a los 15 cms?” me preguntó Mario. Yo no sabía que decir, y fue Mónica quien dijo… “Pues no creo… “y se unió a sus risas alargando mi angustia.

Continuó el juego y como es lógico, yo me sentía muy incómodo con la situación. Luego de otras preguntas le tocó elegir a Mario, y eligió atreverse. Carlos le puso como prueba sacarse la verga delante de todos. “Un momento” me apresuré a decir, “Este jueguito se está volviendo muy pesado, mejor nos vamos a dormir”, pero Carlos me miró como sorprendido y me dijo, “Que pasa Luis, acaso tienes miedo de que te humille cuando lo haga? De nuevo risas de todos, y sin mediar palabras Mario sacó su instrumento por entre el cierre.

Para sorpresa de todos estaba erecto, y no miento si digo que medía más o menos unos 25 cms. El color de su verga era totalmente bronceado, y las gruesas venas la hacían ver descomunal y suculenta para cualquier mujer. Cuando lo vi sacar tremenda tranca miré de reojo a mi mujer, que sin disimular miraba el tolete aquel con cara de puta en celo. Yo la conocía muy bien y sabía cuando una imagen la ponía a mil. “Te gusta?” le preguntó Mario, y la muy descarada le dijo “Mejor guarda todo eso porque se te va a explotar mi vidita”. Yo no sabía que decir cuando lo dijo, me parecía increíble que le elogiara la verga a otro delante de mí.

El juego continuó después de eso y no sé si por mi disgusto empecé a tomar exageradamente, mucho más que los demás. Una de las preguntas que me hicieron fue “Qué era lo que me gustaba más de mi mujer en la cama”, yo ya medio borracho dije que su forma de chuparme la verga, a lo que Mario corrigió “La verguita…”, y nuevamente esas malditas risas que me hacían sentir como un gusano. Lo que más me enfurecía era que Mónica también se reía mirándome con hilaridad. De pronto Carlos dijo que se iba al baño, pero no volvió, ya que se quedó dormido en el cuarto de huéspedes totalmente ebrio (Carlos nunca fue bueno para beber). Destapamos otra botella de whisky, y continuamos el juego los tres; Mario, mi mujer y yo. Yo tenía ganas de darle una lección a Mario, así que comencé a idear un plan.

La oportunidad se dio cuando perdió mi mujer y el reto se lo ponía yo. “Mámame la verga aquí y ahora durante sesenta segundos” -le dije-. Mi intención era mostrarle al peludo aquel como mi mujer me hacía gozar sin que él pudiera hacer nada. Quería que ella lo excitara mostrándole lo que solo yo podía disfrutar. Mario estuvo de acuerdo, y mi mujer un poco cortada al principio se arrodilló frente a mí. Me saqué la verga que estaba flácida y ella comenzó a darle lengüetazos suaves en una forma absolutamente fantástica. Mario contabilizaba el tiempo, y pude ver que se excitó mucho viendo a mi linda mujer, arrodillada, mamando mi verga. Para cuando dijo “ya”, yo estaba a mil, con ganas de acostar a mi mujer allí mismo y poseerla delante del maldito aquel. Mónica se limpió la saliva de la boca y se volvió a sentar.

“Lo haces muy bien” – le dijo Mario-, y mirándome a mí me dijo: “créeme que te envidio, tienes una excelente mamadora. Lástima que esa pollita tuya no le llene toda la boca” – agregó. De pronto de levantó y se fue al baño. Mónica aprovechando su ausencia momentánea me dijo “Pero que es lo que estás pensando Luis, ¿por que quisiste que te hiciera eso delante de ese tipo?”. “Es que quiero mostrarle como me haces gozar, quiero que se excite viéndote sin poderte poseer, me entiendes?”. “¿Y para que? – Me preguntó- de todas formas él sabe bien que solo a ti te hago esas cosas, porque soy tu mujer”. “Hazme caso, quiero que se excite mucho contigo -le contesté- y que luego tenga que hacerse una paja para desfogar sus ímpetus cuando me vea comiéndote. Tú sígueme la cuerda, verás que es divertido que otro nos vea tirar delante suyo”. Mónica solo respondió que no sabía en que iba a parar todo esto.

Cuando Mario volvió se quitó su camiseta “Que calor hace” – dijo – y dejó al descubierto su pecho fornido y velludo. Se le notaban muchas horas de gimnasio. Mónica de nuevo cayó en la tentación de mirarlo, y me miró a mí de reojo para ver si me había dado cuenta. El juego continuó. Perdió Mario, la prueba la ponía yo, así que le dije “He notado que a ti te gusta mi mujer, verdad? Él asintió con la cabeza y miró a Mónica con ojos de deseo. El muy maldito no tenía el más mínimo interés en disimular. “Esta prueba te va a gustar, pero debes seguir las reglas al pie de la letra, – le dije- Quiero que te masturbes mirando como ella se desnuda frente a mí. Sé que te gustará verla, pero ni por un segundo pienses en intentar tocarla. Puedes pajearte viéndola, ¡pero nada más!” La última condición de la prueba es que no podrás tocarle ni un pelo en toda la noche, así que las siguientes pruebas no podrán incluir situaciones en las que puedas tu tocarla a ella”.

Mario se quedó pensando un instante, y vi su cara de perversión tal vez al imaginarse el ver a Mónica desnuda. “Acepto” – dijo – y se acomodó en su sillón para apreciar el espectáculo. Mónica asumió su papel totalmente desinhibida, puso música y empezó a desabrocharse el pijama mirándome a los ojos. Yo le hice un guiño y me dedique a mirar su cuerpo a medida que lo iba descubriendo. Mario mientras tanto se sacó su erecta verga de nuevo y empezó a sóbrasela suavemente. Cuando Mónica descubrió sus ricas tetas empezó a tocarse sus pezones y a pellizcárselos logrando que se pusieran erectos. Yo ya me había sacado mi verga también, y me preciaba de que aquel macho viera lo que yo me comería más tarde.

Mónica deslizó su pijama hasta la cintura contoneándose como una perra en celo. La siguió bajando lentamente, y noté como Mario aceleraba el ritmo de su paja. De pronto el pijama cayó al suelo, dejando ver su espectacular culo vestido con un hilo dental, así como sus largas y bien formadas piernas que hacían delirar a cualquiera. Mónica se quitó su hilo dental con movimientos lentos y bien calculados, dejando ver a Mario todo cuanto quería porque se abrió de piernas permitiéndole ver su deliciosa rajita afeitada – cosa que yo por estar frente a ella no podía ver. “Que rica que estás” -dijo Mario acelerando aún más su paja – y fue entonces cuando Mónica se inclinó hacia mí diciéndome en voz baja “¿De verdad quieres que lo excite?”. “Si” le dije… excítalo, pero no permitas que te toque. Hazle lo que quieras pero no dejes que te disfrute, porque ese privilegio es solo mío”. “Lo haré, -me respondió- pero solo porque tú me lo pides… Voy a excitarlo hasta que esté a punto de explotar, y luego me comes delante de él, para que vea como goza una hembra”.

Yo no lo podía creer, mi hermosa mujer iba a usar todo su poder para excitar a aquel tipo con el único objeto de dejarlo a punto, y enseguida venir a mi lado para hacerme lo que él quisiera disfrutar. Mónica se paró frente a Mario y comenzó a masajearse las tetas en círculo, yo me senté cerca para disfrutar del show. “No quiero que te vengas – le dijo Mónica a Mario – solo obsérvame y disfruta lo que es de mi maridito”. La verdad es que mi mujercita parecía una artista de cabaret fino, se movía al ritmo de la suave música con maestría, se tocaba su cuerpo como acariciando una seda, y no tardó mucho en comenzar a jugar con sus dedos alrededor de su vagina. Se abría de piernas lentamente dejando entrever los pliegues de su cuquita, sobándolos, frotando su clítoris e introduciendo poco a poco cada uno de sus dedos en su rico hueco.

De pronto al ver su cara vi que miraba fijamente aquella verga de Mario, y sacaba la lengua a intervalos como diciéndole “¡quiero comerme eso que tienes ahí!”. Yo sentía mucho morbo, estaba viendo a mi mujer frente a un perfecto desconocido, mostrándole todo lo que él se podría comer, diciéndole con la mirada que lo deseaba, y finalmente iba a ser solo para mí. La verdad es que esa verga que ella tenía al frente era mucho más grande y formada que la mía, y de pronto pensé que me gustaría verla jugar con ese instrumento por un ratito, sólo para incrementar la excitación que él debía estar teniendo. Eso haría mayor mi victoria sobre aquel tipo, ya que una caricia de mi mujer sobre su vergota le haría desearla a tal punto que luego se dolería de no haberla podido introducir en la concha de mi hembra. Así que me paré, y le dije al oído “Tócale la verga, juega con esa verga un ratico, pero no dejes que él te toque a ti”. Mónica asintió con la cabeza al tiempo que se arrodillaba frente a él.

“No me toques – le dijo Mónica – quítate los pantalones”. Mario obedeció al instante dejando al aire su espectacular tranca. Mi mujer se acercó a menos de un centímetro de distancia de aquel tolete, y empezó a soplarlo con aire cálido, sin tocarlo al principio. Recorría con su soplidito toda la extensión de su verga al tiempo que se tocaba su clítoris con la punta de su índice. Luego tomo suavemente con la otra mano los testículos de Mario y empezó a acariciarlos en forma de vaivén. “Mmmmmmmmm” – exclamó Mario consternado con la caricia. “Te gusta?” – le preguntó mi mujer. “Siiiiiiiiiiiii puta, chúpame la tranca por favor”. Mónica empezó a acariciar los no menos de 25 centímetros de aquella bestia, mi mujercita estaba dándole una paja de lo más sabrosa mientras que el tipo se retorcía en su éxtasis.

De pronto él bajó una mano intentando acariciar uno de los senos de Mónica, a lo que ella inmediatamente reaccionó desviándola de su trayectoria.”Ya sabes, nada de tocarme” – le dijo-.

Luego Mónica siguió su pajazo primero con una mano y luego con ambas, acelerando el ritmo de forma tal que sus palmas recorrieran la enormidad de aquel pito. Me sorprendí al ver que empezó a escupirle la verga para lubricar el masaje, y comenzó a poner cara de morbo al mirarme de reojo. Mónica había empezado a disfrutar de la paja que le estaba dando. Con cada escupitajo le masajeaba la cabezota para luego bajar sus manos hasta los testículos y rascárselos con sus largas uñas. Una paja de ese estilo nunca me la había dado a mí.

Me sentía celoso, confundido, pero también estaba disfrutando verla así, como una soberana puta en celo, haciendo eso delante de mí. “Mámasela por 10 segundos – le dije” Mónica obedeció sacando su lengua y pasándosela por las venas de aquella verga, para luego introducírsela en la boca casi hasta la mitad. “Urrrrgggggggg” – espetó Mario cogiéndose la cabeza… “Sigue malparida, sigueeeeee”. Mentalmente conté hasta diez, y dije “¡Ya!” Mónica obedeció el trato retirando su boca de la tranca para seguir masturbándola con ambas manos.

“Crees que ya está bien excitado mi amor?”- me preguntó con tono sarcástico- “Excítalo otro poquito” – le pedí al tiempo que me seguía masturbando. Mónica lo hizo, esta vez subiendo una de sus manos hasta el pecho de aquel macho, apretando suavemente una de sus tetillas al tiempo que con la otra le masajeaba el tolete, esta vez con más rapidez que antes. Yo sabía que Mario estaría a punto de explotar, porque la verdad es que yo mismo estaba por eyacular.

De un momento a otro Mónica se puso de pie y comenzó a mamarle el pecho a Mario, jugando con su lengua entre los bellos al tiempo que sobaba con sus dedos sus tetillas. Luego comenzó a besarle las tetillas, y a metérselas entre la boca para succionarlas poco a poco. “Tienes un pecho precioso Mario – le decía – estás rebueno maldito”. Al oír estas palabras me quedé pasmado, pero decidí esperar a ver que pasaba.

“¿Puedo tocarte los senos?” – le preguntó Mario – Y mi mujer después de dos segundos le dijo: “Está bien, solo un poco”. ¿Que era esto?, mi mujer lo estaba autorizando para masajearle los senos…. Bueno, pensé, es para excitarlo más… y luego será solo mía… mi plan estaba funcionando.

El cuadro era para morirse, mientras que mi mujer le besuqueaba el pecho a este tipo, este le tocaba los senos… y no de cualquier forma… Lo estaba haciendo justo como le gustaba a mi mujer, con fuerza y lentamente a la vez, deteniéndose en sus pezones para apretarlos y girarlos como la perilla de un radio transistor. Me di cuenta de que Mónica lo disfrutaba porque aumentó el ritmo de su succión sobre las tetillas de Mario, y bajo su mano para volver a acariciar su verga. La experta mano de mi mujercita recorría el tolete húmedo aún por su propia saliva, haciéndole la paja de su vida. Mario se mojo sus dedos para seguirle acariciando los senos. “¿Te gusta?” – preguntó él esta vez-. “Tú que crees” – fue la respuesta de Mónica… “Me está gustando más de lo debido… mmmmmmm” Yo sentí que me venía, por lo que tuve que parar mi pajazo.

De pronto Mónica se arrodilló, esta vez sin pedirme permiso, sin vacilar, le tomó los testículos con una mano, y con la otra aprisionó la verga de Mario por la cabeza. “Vas a ver cabrón…” No supe si lo de “cabrón” me lo dijo a mí o a él, lo cierto es que empezó a darle lengüetazos nuevamente a la cabezota de aquella verga y a escupirla periódicamente. Luego se la introdujo otra vez en su boca mamando como una poseída.  Mario la sujetó por la cabeza y se la empujaba para aumentar la penetración. Luego me miró a los ojos y me dijo “Lo siento Luis, pero creo que ella está tan excitada como yo… mírala como chupa…mira…mira…Uuuuummmmmm”. Mónica se estaba sobando su clítoris nuevamente, e introducía sus dedos en su cuca para sacarlos húmedos por completo al tiempo que mamaba y mamaba sin parar. Yo ya no sabía que hacer, podía levantarme y parar todo eso allí mismo, pero debía reconocer que yo también lo estaba disfrutando.

Luego de dos o tres minutos en esta posición Mónica dejó de mamar, para venirse en forma increíble a punta de dedito sobre su clítoris. “Aaaaaahhhhhhhhh, que ricoooooo” Mario inmediatamente la empujó hacia el sofá, se puso encima de ella y le abrió las piernas. “Un momento! – le dije levantándome aturdido – que se supone que le vas a hacer, ya sabes que el trato es que me toca a mí esa labor desgraciado. Ya bastante he aguantado viendo lo que ha pasado”

“Ok Luis, – me contestó sin dejar su posición – déjame metérsela solo un poquito, mira como me tiene, estoy que me vengo compadrito, solo un poco, si?…” y sin esperar a que yo contestara se la clavó duro, haciéndola gritar. Mónica lo tomó por la cintura… “Es muy grandeeeeee”. Mario la sacó un poco, solo para seguirla bombeando rítmicamente. La verga le entraba más o menos ¾, y para mi sorpresa Mónica lejos de luchar para salirse, lo tomó por las nalgas y le abrazó con sus piernas facilitándole todo.

Yo me miré la verga y descubrí que tal vez por la impresión, por los tragos o por lo difícil de la situación, mi pito estaba totalmente dormido, flácido, más pequeño que nunca. Miré nuevamente aquel cuadro y al ver semejante vergotota clavando a mi mujer, entendí que Mónica por nada del mundo dejaría aquella por la mía. Su cara estaba en éxtasis, sus músculos contraídos alrededor de aquel machote que se la estaba comiendo de lo lindo, ¡y en mis narices!.

Traté desesperadamente de masajearme para obtener una erección, con la esperanza de bajar al tipo y montarme yo, pero no lo conseguía. Mónica ayudaba empujando sus caderas hacia arriba, al tiempo que le besaba los brazos y el pecho a Mario. “Sigue papito, no pares -le decía- húndeme toda tu verga así, que rico papi, que ricoooooo, ahhhhhh dame macho, dame duro”. Los fuertes brazos de Mario la rodeaban por completo, y el ritmo de sus embestidas aumentaba más y más.”Te gusta puta… ¿te gusta que te lo clave un verdadero macho?…. ábrete más mi puta rica, ábrete para que tu machote disfrute”

“Bueno, ya bájate de ahí cabrón -le grité desesperado- que no ves que es mi mujer desgraciado?”. Ambos me miraron, como volviendo en si de su éxtasis mutuo. Pero al ver mi verga flácida y pequeña como una bellota, Mónica siguió moviendo su culo diciéndome “Tú te lo buscaste Luisito, mira que se te volteó tu plan, observa como esta verga paradita y rica me jode como quiera, cuando se suponía que deberíamos estar al revés, cornudito mío”

“Jajajaja – rió Mario- Que pasa Luis, ¿ni siquiera puedes parar esos 10 cms?… No te preocupes que ya casi acabo aquí cornudo de mierda”. Mando sus brazos hacia abajo, tomando a Mónica por las nalgas, y siguió bombeándola mientras la besaba en la boca. No podía creer lo que veían mis ojos, El bello cuerpo de mi mujer, ese que me volvía loco, aquel que cuando entrábamos a cualquier sitio despertaba las miradas más obscenas, estaba siendo poseído de forma magistral por un gañan que nunca habíamos visto antes.

Los senos de Mónica estaban hinchados de placer, sus pezones erectos, sus piernas rígidas y fuertes que tantas veces había observado extasiado mientras se ponía sus medias veladas estaban abrazando el cuerpo de otro tipo. Y yo, ahí parado como un imbécil, observándolo todo y con mi verga flácida y pequeña. Mónica seguía besando su pecho, luego su cuello, y luego le decía “Vamos mi machote, más hondo que me vuelvo a venir, dame vergota, métemela para que mi marido vea como se complace a una hembra. Así papito ricooooo, así mi semental, dame, dame papi, dame papito, que rico, rico papi así, rico….

Mira Luisito, mira como lo excito, ¿así querías que lo excitara?, misión cumplida, mira como lo excito, mira que ya está a punto de venirse él también, mira esos brazos, esas piernas musculosas, esa verga que se introduce en mi huequito para darse placer”. De pronto Mónica se vino como una cerda, con un grito descomunal: “Aaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhh”, los dedos de sus pies se separaron en el aire, yo sabía que esa reacción involuntaria solo la tenía cuando recibía un gran placer, se aferraba fuerte a su macho arañándole suavemente la espalda, y un suspiro final selló mis cuernos para siempre.

Mario le sacó la verga, pero solo para introducirla por el ano de Mónica. Para esto se la mojó con saliva, y abrió las piernas de mi mujer. “Ahora por aquí” – le dijo – Y se la fue empujando lentamente haciéndola jadear. Fue entonces cuando empecé a sentir nuevamente erecta mi verga, se me había parado al ver a Mónica venirse de esa forma. Comencé a masturbarme viendo a mi mujer clavada por el culo. Mario se la introdujo tratando de no lastimarla, si es que cabe decir dado el tamaño de su tranca. “Ahora si gran puta, me voy a venir dentro de tu culo”.

Yo nunca le había metido mi verga por el culo a Mónica, y era increíble verme masturbándome con la imagen que veía. Mario la embestía ahora fuertemente mientras ella se abría aún más las piernas y lo miraba a la cara. Era increíble, pensé que la iba a partir en dos. “Vente macho, vente como se supone que lo debía hacer el cornudo de mi marido” -le dijo ella-. Mario aumentó el ritmo de bombeo, y se vino brutalmente agarrándose de los pezones de mi mujer y exprimiéndolos como a un par de limones:

“Ahhhhhhrrrgggggg… que ricoooooo, que deliciaaaaaaa”.

Se dieron un apasionado beso, y luego se quedaron mirándome como yo me jalaba mi verga buscando mi orgasmo desesperadamente. Mientras se vestían y yo me seguía masturbando escuché que Mario le preguntó a mi mujer señalándome: “¿No lo vas a atender a él?”; a lo que ella respondió: “No,…que se atienda solo, para que quede completo el plan que él mismo ideó, ¡pero al revés!”

Espero les haya gustado.

Autor: Calosgouzy

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Después del concierto

Célica se esparramó encima de mi pija casi de golpe, Susana me ofreció su conchita para que la masturbara, cosa que siempre le gustaba, en cualquier lado y a cualquier hora, Sandra no perdió tiempo y se subió sobre mi cara buscando que mi lengua le hiciera sentir el deleite de una buena lamida de concha.

Nos fuimos de aquel concierto como a las 12.30 de la noche, con rumbo a lo de Susana, pensando que tal vez su hija Andrea y el novio de Sandra ya no estarían, pero al llegar vimos luz en el departamento y decidimos seguir.

Sandra era la que guiaba, mientras Susana me besaba de continuo y su madre me pajeaba en el coche, en el asiento de atrás. Célica tenía unas ganas bárbaras a pesar de su edad (72 años), y aún después de haber acabado en pleno concierto, me hacía una soberbia paja, mientras Susana se desprendía de su top, quedando en sostén y Sandra guiaba rumbo a una amueblada cuyo nombre es Éxtasis y se encuentra a las orillas de la ciudad, muy cercana a una ciudad satélite llamada Pando.

La calentura de las dos veteranas era apoteósica y Sandra las miraba por el retrovisor, mordiéndose el labio inferior. De repente Susana quitó la mano de su madre de mi pija y se agachó a chupar, en lo que era una experta. Sandra se dio cuenta y le espetó: “¡Para! No lo mames del todo si no va a estar fundido y yo quiero coger mamá!” “Y yo quiero hacer eso que haces vos que nunca he hecho” replicó Célica.

La lengua de Susana subía y bajaba por el tronco de mi verga y Sandra manejaba con una sola mano, habiéndose metido la otra entre sus piernas y se pajeaba mientras manejaba, al tiempo que su abuela ya se había despojado de toda la ropa y estaba totalmente en bolas dentro del coche magreándose las tetas, y al verla así a su nieta le dijo: “¿querés que te ayude a sacarte el bikini?” Si abu, ayúdame; bueno para en cualquier lugar y la abuela te ayuda corazón. Los vidrios polarizados no dejaban ver para el interior.

Llegamos solicitamos una habitación por el teléfono de entrada y allá fuimos; entramos al garaje y la última en subir fue Célica que iba desnuda. Sandra no bien llegamos se despojó de la ropa y le dijo a su madre: “mientras yo lo chupo un poquito vos desnúdate”. Susana no lo dudó, y al cabo de unos segundos estábamos los 4 en bolas encima de una cama de agua, y las tres dispuestas a hacerme gozar. Con el dedo índice había enganchado su bikini entre sus piernas y lo jalé hacia abajo sacándoselo por los tobillos.

Célica pidió que a ella la dejaran cabalgar primero, y se esparramó encima de mi pija casi de golpe, Susana le dijo: ¡Cuidado, despacio que te vas a lastimar la tiene muy grande mamá!” y diciendo esto me ofreció su conchita para que la masturbara, cosa que siempre le gustaba, en cualquier lado y a cualquier hora, Sandra no perdió tiempo y se subió sobre mi cara buscando que mi lengua le hiciera sentir el deleite de una buena lamida de concha.

Como negarme a aquel placer, ¡imposible!, así que mi lengua se deleitaba yendo de un extremo al otro de aquella conchita de 20 años, depilada de tal forma que sólo tenía vellos a lo largo de la raja y cortos, aunque enrulados y duros. Los pezones de la guacha eran como dos piedras, que mis manos trataban de suavizar mientras mi lengua debido a la posición entraba cada vez más adentro y la hacía gemir de gusto.

Susana estaba entregada a la paja que le estaba haciendo y no se preocupaba de nada  más, mientras Célica decía que notaba que mi verga estaba más dura, a lo que Sandra dijo: “¡Basta abuela que lo vas a hacer acabar! Célica entendió a su nieta y se detuvo unos instantes, los suficientes como para que Sandra tomara su lugar, y le dijo: “vení mijita, cógelo y que te llene de lechita”. ¡Noooo! Replicó Susana, cortando su polvo que ya le venía, ¡nnooo que capaz quedo embarazada! “¡Déjala!” ¡Ni vos ni yo podemos darle un hijo a Gerardo y se lo merece, ella puede que se lo de y será como hijo de todas!” ¿Vos querés? Preguntó Susana a su hija. ¡Síiii! ¡Quiero darle un bebe!  Cógeme Gerardo, dame tu lechita divina, así papito, así que te viene, te siento, que divino como te vas a acabarrrrr, asíiii, dámeeelaaa toddaaaaa, que me acabo para voooossss toma, tomaaaaa. Susana llegaba a un precioso orgasmo casi junto con su hija: yo tambiéeeen, yo tambiéeeenn.

Célica estaba sobre mi cara disfrutando de su primera chupada de concha y mirando como su hija y su nieta se iban en sendos polvos con el macho que le chupaba la concha a ella y tomándose de los hombros de Sandra gimió: Ahora yo, ahora yo, me viene, me vieneeee, miraaaaaa comoooo me vienee, que rico, tomate mi lechita Gerardo. ¡Tómatela todaaaa! ¡Agh! Los cuatro sumamente contentos y felices solicitamos el servicio de habitación y pedimos sándwiches calientes y una botella de vino espumante, para festejar aquella unión.

Célica estaba eufórica y Susana pidió que le explicaran, cosa que hizo Sandra: “¡mira mamá, las cosas sucedieron sin pensarlo y sin que Gerardo nos haya apurado para nada; yo lo veía contigo y me decía si todo lo que vos le contabas a tus amigas por teléfono sería cierto, que era bueno en la cama, que la tenía enorme, que te dejaba satisfecha todos los días, etc., etc., y la abuela se prendó de él a los pocos días de conocerlo y bastaba ver como lo miraba para darse cuenta que ni bien pudiera se lo cogía.

“¡Ya lo creo! ¡Una cosita de estas es como para que hasta una vieja como yo destile juguitos de nuevo!” Y diciendo esto se inclinó a darme un beso en la boca, donde aún tenía el sabor de su sexo y el de su nieta mezclados. Poco a poco la fui bajando hasta que la dejé frente a mi verga y Sandra le dijo: “¡chúpala abuela, chúpala, te garantizo que nunca en tu vida probaste algo igual, te va a gustar vas a ver!” La vieja se apoderó de aquella verga y al poco rato la tenía dura de nuevo. Susana pensando en vos alta dijo: “¿mamá en serio te la puso en la cola hoy en el concierto?” Y es claro que sí y lo gocé muchísimo, hacía años que no lo hacía por la cola y él tiene una pija verdaderamente grande como para hacerte gozar de la cogida por la cola.

¡Abuela yo quiero probar! ¡Sandra nooo! Te va a lastimar mi amor ¿no ves cómo la tiene? Si por eso pónganme un poco de vaselina en la cola y otro poco a él; Célica no se hizo esperar y tomó el pote de vaselina de la mesa de noche y untó la cola de su nieta, que a decir verdad, gozó de aquella caricia que le hizo su abuela, la que después se entretuvo untándome la verga. La mano experta de Célica con la palma hacia la cola de su nieta pasaba una y otra vez y un dedo empezó a entrar en aquel culito virgen haciendo que su dueña cerrara los ojos y gimiera de placer. Susana ayudó abriendo las nalgas de su hija para que la penetración fuera lo menos dolorosa, y se colocó para ello hincada de rodillas, pero frente a Sandra, mientras Célica guiaba mi pija al culo de su nieta, desde un costado.

Mi verga fue entrando y Célica dirigía: “¡Despacio, despacio, no te apures, así, así, suavecito, así no se le lastima, eso es. Ahora quietita que ya entró. ¡Quietita! Siento como que me abre en dos, pero siento rico, otro poquito, déjalo que me la ponga más abuela, así, así, me va entrando y me gusta, más, más, déjalo que me la ponga toda. Cógeme ese culo, cógeme fuerte que me gusta, así, así, fuerte, que me gusta, fuerteee. Yo la bombeaba de atrás adelante y viceversa, mientras Susana mantenía sus nalgas abiertas y Célica se arrodillaba frente a su nieta, la que irguió la cabeza y al ver las tetas de su abuela bamboleándose, las tomó entre sus manos y pidió para chuparlas.

Célica no dijo nada y se las ofreció en la palma de su mano, mientras yo tomado de las caderas de Sandra empezaba a apurar en señal de que me venía y Sandra se atragantaba con las tetas de su abuela mientras gemía de goce y dolor al metérsela hasta los huevos cuando me fui a acabar. Me dejaron descansar como una hora y luego Susana se apoderó de mi pija y dijo: “¡Es mi macho y ahora me lo cojo yo!” Nadie discutió y se subió a horcajadas para darme una cabalgata de antología. Cuando hubo acabado se bajó y chupó mi verga con sus jugos y cuando creyó que estaba pronta se puso en 4 y ordenó: “¡Ponémela en la cola!”, así sin vaselina que quiero sentirla toda cuando entre.

Sandra y Célica se miraron como diciendo, veremos si es verdad, y acto seguido comencé a sodomizarla hasta tenerla bien clavada y sangrando del culo, mientras ella gritaba: “Me mata, me mata, me parte el culo, ay, ay, ay que goce, me duele, pero gozo  aagghhh, más, más, partime al medio Gerardo, hazme tuya como a ellas, así, así mi vida, más, métela toda, así, así, fuerte que me acabo, que increíiiiibleee, me acabo por la cola miraaaa, miraaaaaaaa, aaaaayyyyyy. “Aghhhh, aghhh; aghhhh, aghhh y caímos exhaustos los dos.

Otra botella de vino y nos dormimos hasta las 8 de la mañana del otro día, cuando desperté al sentir una boca sobre mi verga: era Susana que me la chupaba mientras la abuela daba la teta a su nieta y esta recibía las caricias de su madre en la entrepierna, pero no pasó de eso, nos levantamos y nos fuimos. Al llegar Andrea dormía, el esposo de Célica estaba despierto y se le dijo que como terminó tarde, se quedó en lo de Susana y el novio de Sandra se había ido para su casa.

Yo estoy abocado a que Sandra quede embarazada y le doy verga diariamente con el consentimiento de su madre en su propia casa, y a veces cuando Andrea no está nos acostamos los tres y cogemos hasta quedar rendidos.

Autor: olimarcito

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Mi madre y mi amigo

Carlos tomó a mi madre y se ubicó sobre ella, penetrándola lentamente, esto provocó un gemido de alivio en Sofía, mi amigo comenzó el mete y saca en esa posición, cada vez más rápido, comiéndole la boca, besándole el cuello y observando fijamente el rostro gozador de mi madre, sintiéndose orgullo de su faena. Mi amigo se la clavaba hasta el fondo, levantándole las piernas para penetrarla mejor.

Este es un relato real y me sucedió hace como cuatro meses. Me presento, mi nombre es Jorge, soy un joven de 20 años que sólo vive con su madre, ya que mi padre abandonó a mi madre hace más o menos cinco años, pero este relato no se trata de mi, es sobre un amigo y sus fantasías con mi madre, las cuales finalmente cumplió y con creces.

Hace aproximadamente seis meses llegó un joven nuevo a vivir a mi edificio, un joven moreno de mi misma edad y en general con una buena pinta, su nombre es Carlos, con el paso del tiempo yo comencé a hacerme amigo de él, ya que teníamos los mismos gustos musicales y nos juntábamos regularmente a escuchar música, tomarnos una cerveza o salir con alguna chica. En un principio nuestras reuniones siempre eran alternadas, es decir un día en mi casa y otro día en la casa de Carlos, pero como al mes de conocernos comencé a notar que mi amigo siempre buscaba reunirse en mi casa, para lo cual inventaba cualquier excusa como por ejemplo que yo tenia más música o que su mamá estaba enojada y no podíamos estar en su casa.

A mi esto me parecía extraño, pero más extraño aún era que cuando estábamos en mi casa, Carlos salía de la pieza cada 5 ó 10 minutos diciendo que quería ir al baño o que quería tomar alguna bebida, etc, pero a veces yo salía de mi pieza también y lo descubría observando a mi madre, tengo que reconocer que cuando me di cuenta me dio un poco de rabia, pero extrañamente también me daba mucho morbo saber que un amigo se calentaba con mi madre, la cual podría ser considerada una mujer bastante deseable. Su nombre es Sofía, tiene 38 años, es flaca, siempre lo ha sido, tiene una cintura bastante moldeada que provocaría la envidia de cualquier veinteañera, sus caderas, sin embargo son anchas y terminan en un culo (por lejos su mejor atributo) de buen tamaño y bien parado, tiene la piel bronceada con sus constantes idas al solárium y a esto se suma un par de tetas que, luego de operárselas se han convertido en uno de sus mayores orgullos, junto a su culo obviamente.

La operación agrandó un poco sus pechos  que deben medir algo así como 95 cm e hizo que sus tetas se mantengan bien paradas y redondas, lo cual se había visto afectado después de dos embarazos (mi hermano menor vive con mi padre). Además, tengo que reconocer que tiene una cara de gozadora que calienta a cualquiera, aparte su vida había cambiado mucho desde que mi padre la había dejado, ya que desde ese momento comenzó a salir a discos con amigas y se empezó a vestir mucho más sexy con ropa más apretada, cuando no tenía que trabajar por lo general vestía jeans, y su prenda preferida eran las poleritas o blusas ajustadas con mucho escotes y ¡vaya que escotes! (al ponerse esta ropa ella siempre me decía: “tengo que aprovechar la inversión…jajajaja). Yo la entendía e incluso la apoyaba, sabía que era una mujer atractiva y que después que mi padre la dejara por otra su autoestima había bajado mucho.

Además, mi madre nunca había tenido un comportamiento de prostituta, es decir, se vestía sexy, le gustaba provocar, pero nunca había llevado una gran cantidad de hombres a la casa, es más después de mi padre yo sólo le había conocido una pareja, su pareja actual, Ricardo, un tipo bastante tonto, que a mi no me caía nada de bien, ya que siempre trataba de controlar a Sofía y era muy aburrido. En realidad creo que mi madre sólo salía con él para no estar sola. Debido a todas estas razones, también comprendía perfectamente que todo esto provocara calentura en mi amigo, el cual no era el único conocido que miraba de forma lasciva a Sofía

Un día Carlos llegó a mi casa, traía una cámara digital que había comprado recién, empezamos a sacar unas fotos para probar la cámara, le pedimos a mi madre que las tomara, estábamos en eso cuando de repente mi amigo quiso tomarse una foto con mi madre, ella accedió sin ningún problema y se acercó a él, Carlos tomó a Sofía de la cintura y yo me demoré intencionalmente en tomar la fotografía, ya que sabía que mi amigo había esperado mucho este momento. Al día siguiente fui a su casa, Andrea, su mamá, me abrió la puerta y me señaló que Carlos estaba en su pieza que pasara, yo entré a la pieza de mi amigo, quien tenía la música muy fuerte y se estaba masturbando concentradamente, al darme cuenta de esto me reí, bajé la música y lo saludé. Carlos se  levantó de la cama muy nervioso y pude notar que tenía algo en su mano, ¡era la foto que se había tomado con mi madre!, en ese momento volví a sentir lo mismo, es decir un poco de molestia, pero un morbo increíble, además extrañamente no sentía sorpresa. Él me pidió disculpas inmediatamente y no hablamos más del tema, por lo menos durante esa tarde, pasaron algunos días y yo no podía dejar de pensar en la imagen de mi amigo masturbándose con la foto de mi madre, y en el morbo que me daba que un amigo se follara a mi madre, después de tanto pensar, me decidí, aunque me costó mucho, a hacerle una oferta a Carlos. Llegué a su casa y luego de conversar bastante rato, volví a sacar el tema y le dije:

-¿Carlos, a ti te gustaría acostarte con mi mamá, cierto?

Él se rió con nerviosismo y me pidió nuevamente disculpas, yo lo interrumpí y con voz serie le repetí:

-No, en serio, es sólo una pregunta, respóndeme, no me voy a enojar.

Después de un rato en el que mi amigo, me miraba extrañado sin poder creer lo que le decía, respondió muy nervioso.

-No, o sea si, si me gusta, la encuentro una mujer muy atractiva, pero nunca haría algo así, es tu mamá, sé que seguramente te molestó lo del otro día, pero te aseguro que no se va a volver a repetir. Perdóname, no sé por qué lo hice. -¿O sea que no te meterías con mi madre? respondí yo. -No, no, para nada, yo no haría algo así. -Qué lástima, te iba a ofrecer que hiciéramos un plan para que pudieras cumplir con tu fantasía, pero si no..-¿Qué? me interrumpió mi amigo. Su tono de voz había cambiado… ¿Qué dijiste?

-Eso, que debo reconocer que a mi me da mucho morbo pensar en eso. Además, tú eres un muy buen amigo y creo que a mi madre le haría bien. -¿Le haría bien qué? decía Carlos con incredulidad. -Le haría bien eso. -¿Eso qué? insistía mi amigo. -Eso, bueno, eso… una buena follada.

-Tú estás realmente loco, ¿tanto te molestó lo del otro día? Que ahora te estás burlando de mí, ya te pedí perdón. Carlos no podía creer lo que escuchaba. -Jajajaja, tranquilo, te estoy hablando en serio, ¿qué te parece?, ¿te animas?

Luego de un largo rato de conversación e incredulidad por parte de mi amigo, Carlos finalmente aceptó, haciéndome jurar que yo no me molestaría y que después seguiríamos siendo tan amigos como antes, yo lo único que le pedí era que tenía que contarme con lujo de detalles todo lo que sucediera. Comenzamos a trazar un plan y tras debatir durante horas llegamos a lo siguiente: él iría a mi casa cuando yo no estuviera, le pediría a mi madre unos cds y luego le buscaría conversación, de la vida, del futuro, de cualquier cosa, luego tendría que lanzarse, ya eso dependía de él.

Estaba todo listo, quedó todo arreglado para ese día domingo, Carlos estaba muy nervioso, su preocupación se centraba en qué sucedería si mi madre lo rechazaba, yo trataba de tranquilizarlo, a pesar de no tener la certeza, creía que Sofía tenía cierto  interés en mi amigo, ya que como dije él es bastante simpático y tiene muy buena facha, además físicamente, es el tipo de hombre que le podría gustar a mi madre, alto, morenoy de músculos bien formados. Obviamente, ella siempre había intentado ocultar su interés y nunca se le había siquiera insinuado, por razones obvias, sin embargo, yo la conocía y menos mal que no me equivoqué.

El sábado comencé a tantear el terreno y hablé con Sofía y le dije a modo de humorada que creía que Carlos se sentía atraído por ella, su reacción me sorprendió ya que empezó a preguntarme cosas, demostrando un interés real, como: ¿y por qué crees eso?, ¿él te lo dijo?, ¿y cómo lo notaste?. Yo traté de inventarle la mejor historia que pude, mi madre sólo reía muy emocionada y coqueta y terminó diciéndome que cuando viera a Carlos le preguntaría.

Llegó el domingo y mi amigo llegó a mi casa exactamente a las tres de la tarde, como estaba planeado, lo que Carlos no sabía era que yo me iba a esconder en mi casa y no iba a salir, como le había dicho, así que busqué mi escondite. Mi madre le abrió la puerta, Carlos preguntó por mi, Sofía le respondió que yo no estaba, él le pidió si podía sacar unos cds de mi pieza, a lo que mi madre accedió, mi amigo entró y se dirigió a mi morada, buscó los cds, y salió. Aquel día mi madre andaba vestida para matar con uno de sus mejores escotes que dejaba ver casi la mitad de sus grandes tetas y un blue jeans que resaltaba mejor su hermoso culo. Carlos volvió al comedor y casi cuando ya se iba, comenzó a preguntarle a mi madre por su salud y cosas por el estilo, Sofía respondía a las preguntas y se armó una conversación, ella trajo unas bebidas y se sentaron en el sofá, la conversación continuó normal por unos momentos hasta que mi madre atacó y dijo:

-¿Sabes lo que me dijo mi hijo ayer? -No. Respondió Carlos, acomodándose en el sofá.-Jorge cree que tú te sientes atraído por mí. ¿Qué estupidez verdad?

Mi amigo se armó de valor e inició la contraofensiva, se acercó a mi madre la miró a la cara y le dijo:

-¿Por qué sería una estupidez?, ¿No crees que yo te pueda encontrar una mujer atractiva? -Pero, tú eres joven, yo soy una mujer mayor, los jovencitos como tú no se fijan en vejestorios como nosotras. Decía Sofía haciéndose la víctima.-Jajajajajaja, pero si tú eres muy atractiva, tienes un muy buen cuerpo, además, eres simpática.

-Ahhh, entonces era verdad. Respondió mi madre. -Si, es verdad, creo que eres muy atractiva. Mientras Carlos hablaba no dejaba de mirarle las tetas a mi madre por sobre el escote. -¿Te gustan…jajajaja? Sofía se había dado cuenta y por eso preguntó eso en directa alusión a sus melones.

-Ahhhh, si, son bo… son bonitas. Carlos rió, señal que se había vuelto a poner nervioso. -No te pongas nervioso, está bien no me molesta. Respondió mi madre, tomando la mano de mi amigo. -Oye, ¿y tú le contaste a Jorge que te sentías atraído por mí?, ¿y él no se enojó?-No, en realidad no, él me descubrió. Contestó Carlos recuperando nuevamente la confianza.

-¿Y cómo? Insistió Sofía. -Bueno, ehhhh, emmmmm, ehhhhhh. Balbuceaba Carlos sin saber que decir. -¿Cómo te descubrió? Insistió Sofía. -Emmmmm, me descubrió masturbándome con la foto que nos habíamos tomado juntos. -¿De verdad?, jajajajaja, si me hubiese dicho antes que te sentías atraído por mi, que tenía tan buen físico y todas esas cosas, quizás… te habrías masturbado menos.

Que Carlos le contara el episodio con la fotografía parece que volvió loca a Sofía, quién se abalanzó sobre mi amigo para besarlo apasionadamente. Mi amigo respondió sobándole las tetas y el culo, todo había comenzado. Estuvieron besándose un rato en el sofá del salón cada vez con más pasión. Mi madre emitía unos pequeños gemidos, a la vez que acariciaba la nuca y el pecho de Carlos, mientras él le besaba el cuello y los pechos desesperadamente y con la otra mano le sobajaba el culote por sobre los jeans.

Después de un rato así, mi madre comenzó a sobarle el miembro a mi amigo por sobre el pantalón hasta que se decidió y con la ayuda de Carlos  bajó un poco el pantalón de este, desde donde saltó una verga completamente erecta. Sofía, primero empezó a masturbarlo de arriba abajo sin dejar de besarlo hasta que dirigió su mirada al vergón de mi amigo, se sacó la polerita que llevaba junto con su brasier rojo quedando solamente con los jeans y sus zapatitos de tacón negros. Él también se quitó la polera.

Luego de sacarse parte de su ropa, bajó hacia el miembro de Carlos, que medía como 20 cm) y se lo introdujo en la boca hasta casi la mitad, después se la comenzó a chupar y lamer como loca, parecía una verdadera puta, nunca me imaginé que mi madre podía comportarse de esa manera. Sofía succionaba con pasión y mi amigo estaba en el séptimo cielo, sólo atinaba a tomarle la cabeza a mi madre y emitir pequeños gemidos y frases de goce.

-Ohhhh, eres fantástica, que bien lo haces, sigue por favor no paresssss. Nunca me lo había chupado así, eres una maestra, la mejor de todas. Siiiiii que bien lo hacesssss, me encanta, ohhhhh. -¿De verdad te gusta?, ¿no lo hacen así tus noviecitas? -Noooo, no tan bien como tú, no paresss, eres la mejor, ¡la mejor!

Carlos le volvió a tomar la cabeza con fuerza para meterle la verga en la boca lo más profundo posible, parece que las palabras de mi amigo excitaban más a mi madre quien intentaba tragarse el miembro sin lograrlo, después lo lamía en toda su extensión, para luego intentar de nuevo hasta la garganta.

Luego de aquella mamada épica, en la que Sofía casi había logrado que Carlos acabara en su boca, mi amigo la levantó y volvió a comerle las tetonas desesperadamente. Mi madre sólo respondía con gemidos y más gemidos, mientras hacía esto mi amigo empezó a meterle mano bajo los jeans metiéndole los dedos en su coñito, esto volvía loca a mi madre, quien lo besaba cada vez con más pasión rasguñándole la espalda. El muchacho desabotonó el pantalón de mamá y se lo quitó dejando al descubierto las tanguita rojas que traía, luego la acostó en el sofá y comenzó a comerle el coñito rápidamente. A esa altura la excitación de Sofía era máxima, sólo gemía cada vez más fuerte y le tomaba la cabeza  con una mezcla de fuerza y desesperación. Carlos realizó esa labor por casi 10 minutos, donde creo logró el primer orgasmo de mi madre.

Sin embargo, esto era sólo el comienzo. Sofía se reintegró a las acciones, le terminó de quitar los pantalones a Carlos y agarrándolo de la verga erecta lo llevó a su pieza, en ese momento tuve que cambiar mi posición para observar que pasaba. Ya en su pieza, mi madre volvió a comerle la verga un rato, chupándole las bolas y lamiéndolo como si fuera un helado. Luego, Carlos tomó a mi madre y se ubicó sobre ella, penetrándola lentamente, esto provocó un gemido de alivio en Sofía, quien echó su cabeza hacía atrás y le clavó las uñas en la espalda. Mi amigo comenzó el mete y saca en esa posición, cada vez más rápido, comiéndole la boca, besándole el cuello y observando fijamente el rostro gozador de mi madre, sintiéndose orgullo de su faena. Mi amigo se la clavaba hasta el fondo, levantándole las piernas para penetrarla mejor.

Después de unos momentos, mi madre se ubicó sobre Carlos y comenzó a cabalgarlo. Mi amigo ya había perdido toda la vergüenza y el pudor y empezaron a tener un diálogo que nunca olvidaré:

-¿Qué diría tu hijo si te viera así follando con uno de sus amigos? -No sé, nada, me encantaaaa, eres exquisito. Eran las únicas palabras que podía distinguir entre el mar de gemidos que emitía mi madre. -¿Te gusta?, ¿Te gusta? Ohhhhh, como cabalgas, lo haces genial, sigue montando, sigue montando. Reiteraba una y otra vez Carlos.

-Si, mi amor, me encanta, me encantaaaaa, no pares, no pares, ahhhh que goce, me encanta tu verga, clávame más fuerte, más fuerteee. Mi madre ya había olvidado todo y sólo se dejaba llevar por su pasión incontrolable. -Siii, Sofía, estás buenísima. Te voy a hacer gozar como nunca, Te voy a venir a follar todos los días, no me importa si está Jorge. Incluso mejor para que sepa lo buena que es su madre follando. -Como tú quieres, mi amor, como quieras, soy tuya, haz lo que quieras conmigo, házmelo todos los días, no puedo parar de gozaaaaaaar, siiiiiiiiiii. Creo que en ese momento mi madre tuvo su segundo orgasmo.

En el escondite que yo estaba podía ver claramente el rostro de Sofía, la cual parecía una potra en celo, con el pelo suelto, cabalgando velozmente, mirando hacia el techo y gimiendo como una posesa, mi amigo no se dejaba estar y sobaba fuertemente las tetas de mi madre para luego agarrarle el culo con las dos manos y penetrarla brutalmente, provocando la excitación de Sofía.

No obstante, aún faltaba algo. Luego de un rato haciéndolo en esa posición, Carlos le indicó a mi madre que se levantara y la ubicó en cuatro patas sobre la cama. Mi amigo se puso detrás de ella y la penetró fácilmente comenzando así con el mete-saca a gran velocidad. El muchacho agarraba a mi madre de las caderas y cintura para penetrarla más profundamente. Estuvieron un rato así, después Carlos disminuyó el ritmo y empezó a clavársela lentamente, metiéndole todo su miembro para luego sacárselo completamente y volver a metérselo. Esto generaba gran goce en Sofía, quien con cada clavada profunda emitía un gemido de desesperación. Mi amigo comenzó a acelerar de nuevo tomando a mi madre de los hombros y dándole pequeños golpes en el trasero, el cual no había dejado de mirar desde que se la estaba follando en esa posición.

-Que lindo culito que tienes, me encanta. Decía Carlos, mientras le sobajaba el culote. -¿Si?, es mi orgullo. Respondía mi madre entre gemidos. -Lo sé, te encanta mostrarlo. A mi me vuelve loco como lo meneas y como se te ve con esa faldita apretada cuando te vas al trabajo.

-Me encanta que los hombres me miren mi traserito y que se den vuelta para observarlo. Los gemidos de mi madre poco a poco aumentaban su intensidad. -¿De verdad?, ahora te lo estoy mirando, hay tantos que lo desean, pero ahora es mío, sólo mío, ¿verdad?

-Siiii, mi amor, es tuyo, completito, es todo tuyoooo. -Así me gusta. Y te gusta que te lo hagan por acá. Carlos decía esto mientras le metía un dedo en el culo. -Siiii, me fascinaaaa que me lo hagan por atrás. Las palabras de Sofía eran cada vez más entrecortadas.

-¿Y a mi me vas a dejaaaar? Mi amigo estaba excitadísimo, aceleró sus movimientos y comenzó con embestidas brutales, tirando fuertemente del pelo a mi madre. -Siiii, mi vida, es tuyo cuando quieraaaaaassss. Los gemidos de mi madre ya se habían convertido en gritos de pasión.

-Ohhh, Sofía  eres la mejooor. Me corrooo, me corroo. -Hazlo adentro, hazlo adentro. Decía mi madre desesperada.-No te preocupes tomo pastillas, quiero sentir tu lechecita dentro mio, acaba dentrooo, esoooo, siiiii, la sientoo. Creo que ese fue el tercer orgasmo de mi madre. -¿Quieres sentirla?, entonces toma, tomaaaaa, tómala toda, ohhhhh me estás dejando seco, ohhhhh como traga tu coñito, es magnifico. Según me contó después, Carlos había dejado ir el semen de una semana dentro de mi madre.

Ambos quedaron agostados tendidos en la cama. Luego de unos minutos mi madre miró el reloj, creo que tenía algo que hacer así que le dijo a Carlos que tenia que salir, a lo que mi amigo respondió:

-Todavía me debes, tú sabes. Decía esto, sobando suavemente el trasero. -Lo sé, pero va a tener que ser otro día, Jorge ya está por llegar, te prometo que va a ser tuyo. Sofía lo besó apasionadamente y se levantó.

Intercambiaron sus números de celulares y mi madre le dijo que cuando yo no estuviera ella lo contactaría y que lo de hoy había sido fantástico, Carlos se fue, y Sofía entró a la ducha. Mientras ella estaba allí, yo salí de mi escondite y simulé que había llegado recién a la casa, mi madre me dijo que había venido Carlos y que se había llevado unos Cds.

Esa noche hablé con mi amigo, el cual me contó casi todo excepto lo del intercambio de números de celulares y de las futuras citas, desde ese día hasta hoy Carlos se ha follado a mi madre reiteradas veces en las cuales he estado presente. Debo reconocer que esta situación me da mucho morbo, además mi madre ha cambiado bastante desde que comenzó a verse con mi amigo, pero eso quedará para más adelante.

Autor: livorno_09

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Un compañero de universidad

Nunca había sentido algo tan grande adentro, haciéndome gritar de placer, con su mano en mi clítoris y la otra en mis senos, los dos gritábamos de placer, empecé a sentir mi orgasmo, subía como un grito, en cuanto le dije que me venía él me dio más duro desbaratándome por dentro. En cuanto llegué él lo sacó y derramó todo su líquido en mi espalda regándome con toda su caliente esperma.

Después de llegar una hora tarde a la cita y verle la cara de enojo de lejos, noté que al verme no se arrepentía ya de haberme esperado.

Él fue un compañero de universidad y ese era nuestro reencuentro, físicamente me encantaba era grandote, acuerpado, con ese cuello grueso como me gusta.

Brazos grandes y fuertes y unos labios carnosos, deliciosos, aunque en ese instante todavía no le había conocido su mayor virtud… Su enorme, enorme y grueso pene.

Me saludó con un efusivo abrazo y beso como si quisiera meterse en mi cuerpo, me preguntó donde quería ir y pues le dije que adonde me quisiera llevar él.

Llegamos a una discoteca que era de un amigo de él y empezamos a bailar, pero cada que avanzaba más el disco sentía yo más caliente el cuerpo y sus brazos me apretaban tanto que sentía que no tenía ya aire en mis pulmones.

Soy morena, estatura 1.65 de contextura rellenita, con unos grandes y hermosos senos, tenía en ese entonces cabello largo negro, con 35 años, estaba separada de mi esposo por lo tanto con el camino libre para aceptar cualquier invitación.

Pasaba la noche y el licor iba haciendo su efecto en nuestros cuerpos, cada disco era gozado con mayor deseo con muchas más ganas de tocarnos de sentirnos.

Nos besamos, y el deseo se apoderó aún más de nuestro instinto el cual fue desfogado en el baño de damas del lugar, él me siguió y entró conmigo.

Nos empezamos a besar me tocó y lamió mis senos, bajó mi cremallera y introdujo su mano hasta alcanzar mi clítoris, el cual estaba nadando en mis líquidos totalmente caliente y deseoso de ser tocado.

Me hacía gemir tanto que temí que alguien se diera cuenta, fue entonces cuando decidí arrodillarme, sacarle ese gran pene de sus pantalones y metérmelo en la boca… Mmmm… Todavía se erectan mis pezones de solo acordarme el tamaño del miembro de ese hombre…

Lo empecé a chupar y a calentarme más pues me di cuenta que no me cabía todo en la boca, sentía arder entre mis piernas y quería abrirlas y que me diera duro, él estaba a punto de llegar entonces decidimos parar e irnos para su apartamento.

Al llegar me tiró en el sofá, arrancó mis ropas y se puso encima mío mientras me refregaba su enorme cosa contra mi vagina aún con ropa, besaba y chupaba mis enormes tetas.

Bajó mis pantys pero aún no me penetraba y yo con mis piernas totalmente abiertas esperando por ser clavada, pero él se sentó y bajó mi cabeza hasta su pene y lo chupé con todas mis ganas.

Me puso de rodillas en el piso, se hizo atrás mío y por fin me penetró, ummmmmmmm, nunca había sentido algo tan grande adentro, desbaratándome, llenándome, haciéndome gritar de placer, con su mano en mi clítoris y la otra en mis senos.

Me dio deliciosamente duro como me encanta que me coman, los dos gritábamos de placer y empecé a sentir subir mi orgasmo desde la punta de los dedos de los pies, subía como un grito, en cuanto le dije que me venía él me dio más duro desbaratándome por dentro.

En cuanto llegué él lo sacó y derramó todo su líquido en mi espalda regándome con todo su caliente esperma.

Fue la mejor experiencia sexual que tuve estando separada, las demás en otra ocasión las comentaré.

Autora: Andrea

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Mi vecino de apartamento

Sentí su verga dentro de mí, empezó a sacar y a meter con suavidad y llegando a un ritmo bestial, yo ya gritaba de dolor y placer. Siguió clavándome de esa forma no se por cuánto tiempo más hasta que  se agarró fuerte a mi cintura y hombro y me clavó con más lentitud diciéndome que lo sintiera y disfrutara porque ya quería correrse, noté como fue aumentando la velocidad de sus embestidas y hasta pude sentir los trallazos de leche como golpeaban a través del condón.

Hola a todos, estoy acá para contarles una experiencia que iba alimentando desde hace seis meses pero que hasta ayer  se consumo y no puedo dejar pasar el tiempo sin contarla.

Me describo inicialmente por que se es algo que a todo el mundo le gusta leer, soy Andrés de Colombia, nacido en Bogotá hace 24 años, 1.87 de estatura, 74 kilos, bronceado al tope, velludo, ojos miel cabello castaño, no soy esclavo del gym pero algo marcado y afortunado ya que cuento con una verga de 21 cms. Gruesa y un culito bastante duro y muy aguantador.

Por cosas de la vida he contado con una familia que siempre ha estado en una buena posición social y económica y como mis padres viven en una casa a las afueras de la ciudad y hasta la empresa en carro tardaba aproximadamente 2 horas; compraron un apto en los cerros orientales para que de esta forma estuviera más cerca de la oficina. Los días viernes casi no voy al trabajo ya que es el día de acumulación de cosas de Universidad con lo que prefiero estar conectado en casa; pero por cosas que suelen suceder ese día no  tenía internet así que procedí a llamar a la empresa prestadora del servicio donde una operadora me indicó que estaban haciendo unos ajustes en la zona y que no me podía indicar en cuanto tiempo estaba solucionado el problema.

Así que agarré mis cosas y mal humorado salí para la oficina, al salir al pasillo de mi apto a tomar el ascensor veo que del apartamento de enfrente abren la puerta y sale el tipo más bueno que por esos días haya visto. 1.90 de estatura, calcule en el momento 30 años, moreno, impecablemente vestido, ojos negros, recién afeitado pero de fondo la sombra del vello facial marcando la zona de afeitado,  manos grandes (soy muy detallista de mirada muy rápida y discreta que se fija hasta de lo más mínimo) olía tan delicioso y se veía tan bien que de inmediato sentí que mi verga reacciono levantándose como si tuviera un resorte.

Me saludó con un frío hola, al cual contesté lo mismo, se abrió la puerta del ascensor e ingresamos, tuve que ponerme el maletín al frente de mis piernas para que no notara la erección tan grande que tenía en ese momento, presionamos al tiempo el botón para dirigirnos al parqueadero, fue tan veloz y a la vez tan lenta la bajada del décimo piso al sub sótano,  que me sentí levitando entre su aroma y mi excitación, la cual rompió con un simple hasta luego al llegar al parqueadero.

De esa forma conocí a Felipe mi vecino de apartamento, hijo de un industrial de este país, abogado y asesor jurídico de una empresa de Telecomunicaciones.

Por el tipo de construcción del edificio la ventana del cuarto de estudio da al vacio del edificio pero en diagonal esta la ventana que da a su cocina, es por esto que opté por dejar la persiana del estudio permanentemente abierta más no subida,  para que él desde su cocina pudiera verme y yo eventualmente ver si el miraba. Efectivamente esto dio resultado, ya que en varias oportunidades lo vi mirando insistentemente para mi ventana. Normalmente yo permanezco en mi apto en camiseta y calzoncillos y cuando yo estaba en el estudio y veía que miraba me ponía de pies y me rascaba las bolas, me sacaba la verga y me la miraba descaradamente pero haciendo cuenta que nadie me veía.

Ayer unos amigos me invitaron a salir a tomar unos tragos y acepté ya que hacía tiempo no hacía nada diferente me organicé para salir y a eso de las 10 p.m.  timbraron al citófono, el vigilante me dice que si podía bajar ya que la alarma del carro se disparaba todo el tiempo y que había una ventana abierta. Al llegar al parqueadero Felipe entraba en su carro con lo cual me di el tiempo para que coincidiéramos en el ascensor, lo saludé con un, hola como vas y me contestó muy amablemente (yo pensaba en el fondo que él hasta la verga y las huevas ya me conoce). Me dijo que si acababa de llegar o si iba de salida, le dije que estaba esperando la llamada de unos amigos para salir y él que haría más tarde, si le gustaría salir,  me dijo que entraba a su apartamento y que ya pasaba al mío para hablar.

Pasado un tiempo timbró en mi puerta, lo invité a pasar, le dije que si  tenía algún problema en seguirme ya que estaba terminado de arreglarme, le conté que saldría con unos amigos a un lugar que si se animaba, yo hablándole con toda la tranquilidad del mundo pero por dentro el man más asustado de este mundo, me temblaba la voz y pasaba saliva muy rápido.

Le ofrecí algo de beber, sonó mi celular y salimos de mi apartamento rumbo al bar, allí estuvimos como hasta las 2 de la mañana rodeado de amigos y amigas que hacía tiempo no veía, fui al baño y allí estaba mi vecino orinando y yo algo prendido le dije que si nos íbamos, o que si deseaba quedarse un rato más, me indicó que si, que estaba un poco “happy”, que era mejor que saliéramos, me despedí y con los típicos, no se vayan, esperé otro rato, fui saliendo a la puerta donde tomamos un taxi rumbo a casa; cinco minutos después estábamos entrando al edificio como dos viejos amigos, lo invité a tomarnos un trago en mi apartamento lo cual no dudó mucho y aceptó, charlamos de mis amigos y cosas poco casuales hasta que le dije, por que le gustaba ver hacia el estudio desde su cocina a lo que me respondió…

¿Por qué no vamos a tu cuarto y allí te doy la respuesta?… me puse de pie y él me siguió, pero cuando entramos me giré y él muy apresuradamente  me dio un abrazo muy fuerte y un beso sintiendo de la manera más rica su lengua y sus labios.

Igualmente respondí ese beso pero no como la vieja que ansía que el man la bese,  sino como todo un macho hambriento de macho, aunque estuviera nervioso y con N cantidad de alcohol dentro de mí, me fui arrechando y comencé a tocarlo hasta que llegué a su verga que parecía iba a romper ese jean de lo dura que estaba. Fui desabrochando lentamente el cinturón y sacándole la camisa con lo cual él reaccionó y nos fuimos desnudando uno a uno pude al fin notar la tremenda erección que había entre sus pantaloncillos, una verga de más o menos 23 centímetros la cual tomó entre sus manos y me dice en un tono medio sensual y arrecho… si la quieres es tuya…

Nos besamos nuevamente como dos desaforados, y bajé a mamárselo no se si era arrechera o lo estaba haciendo muy bien pero este man bufaba y se contorsionaba de placer ante la mamada que le estaba dando.Tenía una verga enorme, fina, pero larguísima y completamente dura. De rodillas se la chupaba sin cesar, me encantaba ver su líquido pre-seminal en la punta de su prepucio., tan bien lo estará haciendo que de repente me cogió de la cabeza con las dos manos y comenzó a culearme la boca. Era tan largo que casi tocaba mi campanilla. Sentía arcadas pero me encantaba.
Me decía, no sabes lo caliente que me pones y las ganas que tengo de pegarte una culeada para quitarme esa calentura que me dejabas todas las veces viendo cómo te tocabas por la ventana.

En ese momento yo lo estaba deseando, con lo cual le respondí apretándole fuertemente  la verga… ¡la quiero toda dentro de mí!  Me puse frente a la pared con las piernas separadas y las manos en alto (como cuando los policías hacen revisión)… Él  me restregó un poco su verga y luego bajó a darme la comida más rica de culo que en la vida me han dado. Tenía ganas de culearme se le notaba por la forma como me chupaba y lamia el culo.

Se levantó y colocó la punta de su vergota en mi ano. Empezó a empujar poco a poco, le dije que sin condón no ya que corríamos riesgos con lo cual reaccionó un poco, me acerqué a la mesa  de noche saqué uno, lo rasgué, me puse de rodillas  frente a él y se lo puse con la boca hasta donde esta me alcanzó, luego con un poco de crema se lo lubriqué al igual que unté mi ano con la misma.

Me levantó de las axilas y me tiró a la cama se echó encima de mi levantándome un pierna en su hombro y la otra la apoyó en su espalda, comenzó a darme puntadas con su verga dura hasta que logró acomodar su cabeza en el primer anillo anal, siguió penetrándome lentamente y pude sentir como su verga se abría paso en mi poco usado y muy estrecho ano; cosa que él confirmó cuando  soltó un:

¡Qué estrecho lo tienes!, ¡me encanta!, sentí su verga completamente dentro de mí la cual dejó unos segundos con lo cual aprovechamos para besarnos como locos, luego  empezó a sacar y a meter con suavidad y paulatinamente más y más rápido, llegando a un ritmo bestial, yo ya gritaba (textualmente) de dolor y placer. Siguió clavándome de esa forma no se por cuánto tiempo más hasta que  se agarró fuerte a mi cintura y hombro y me clavó con más lentitud diciéndome que lo sintiera y disfrutara porque ya quería correrse, noté como fue aumentando la velocidad de sus embestidas y hasta pude sentir los trallazos de leche como golpeaban a través del condón. Se quedó un poco más dentro de mi hasta que sonó el típico flop! de la salida de su verga dentro de mi.

Se recostó al otro lado de la cama sin hacer ningún comentario. Pero curiosamente mi verga no se había bajado con lo cual comencé a masturbarme con el fin de poder saciar la arrechera que me embargaba en ese momento pese al ardor que sentía en mi ano, él me retiró la mano y se acerco a mi verga la cual comenzó a mamar como desesperado, me dijo “Quiero tu leche aquí”, señalándome su boca, yo sin poder aguantar más la mamada tan deliciosa que me estaba dando me vine dentro de él a más no poder; no sé si por tragos o arrechera pero sé que fue mucha leche la que tragó y embadurnó en mis huevos los cuales lamió lentamente hasta dejarme completamente limpio, se retiró y me besó probando yo de su boca los restos que aun quedaban de mi corrida.

Me besó nuevamente,  se levantó, recogió su ropa y salió de mi apartamento sin decir nada. Ahora que es ya final de la tarde y que me decidí a contar esta historia, no sé nada de él, no lo he visto, y esperaré a que aparezca para que me explique por qué me pegó  esa clavada tan monumental que de solo acordarme y sentir el dolor en mi ano, me arrecho nuevamente.

Autor: Andrés

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