Con mi prima Mónica

Me empecé a mover con más intensidad, ya no importándome nada más que el momento, le repegaba cada vez más la verga, y ella se movía cada vez más, hasta que ya no soporté más, en una metida que le di de mi verga a su culo eyaculé de una forma impresionante, era algo riquísimo, nunca lo había experimentado, algo tan calentito, tan rico, tan suave, y le llené el culo de semen.

Mi nombre es Ernesto, cuando tenía 18 años viví la mejor experiencia sexual que pueda tener, incluso en la actualidad me masturbo pensando en aquella ocasión, ahora cuento con 25 años y no he podido olvidar esa maravillosa experiencia.

Acudía mucho a la casa de mis tíos, puesto que llevamos una buena relación, me quedaba a dormir muy seguido y me la pasaba muy bien, tengo dos primos, uno es Alberto y la otra es Mónica, con Mónica llevaba una excelente relación desde que era un infante, pero cuando llegué a la adolescencia empecé a ver a mi prima de una forma muy distinta. Al principio todo eran roces, pequeños toqueteos, cosas inocentes, debido a la diferencia de edad, puesto que Mónica tenía 21 años en ese tiempo y yo 18, pues tocaba lo que podía, y nunca me había animado a dar el siguiente paso a pesar de ser bastante caliente.

Una de aquellas tardes de fin de semana que me quedaba, estaba mi prima en su cuarto viendo la televisión acostada en su cama, siempre existió gran confianza entre nosotros, así que la acompañé acostándome junto con ella a ver la televisión.

Mi primo pasaba mucho tiempo con nosotros, pero ese día se había ido a jugar fútbol, mi tío estaba en la sala viendo también televisión, y mi tía no estaba, así que me metí debajo de las cobijas igual que ella, ya con ese simple hecho mis pensamientos eran morbosos, ver a mi prima con ese diminuto short y blusita, además que mi prima estaba bastante buena, delgada, con tremendo culo y excelentes tetas, aparte de tener una cara hermosa, en realidad pensaba en ese tiempo que estaba enamorado de ella, pero en realidad estaba muy caliente y con ganas de coger.

Mientras estábamos ahí acostados se me empezó a hacer una erección terrible, para mi fortuna yo estaba bajo esas cobijas que me hacían que no se notara, poco a poco y con toda la intención empecé a acercarme a ella, muy poco a poco, a fin de que no se notara mi inminente calentura, hasta que mi mano rozó, huyyy rozó con sólo una pequeña parte de ese tremendo culo. En ese momento la verga se me puso totalmente erecta, estaba que reventaba, todavía con miedo voltee a verla, y ella no dijo, ni hizo ninguna expresión, así que decidí seguir con más intensidad, me giré hacia ella de lado, y me repegué un poco, a medida que me iba acercando ella no decía nada, y por el contrario ponía una cara que aunque seria, se notaba que ella tenía morbo también.

Poco a poco mi pene se encontró con su cuerpo, de no haber sido por la pena en ese momento hubiera terminado, ella sintió mi pene totalmente erecto, y no dijo absolutamente nada así que me repegué un poco más, ella bajó la mano un poco y me lo rozó, pero que caliente estaba.

De pronto ella se movió alejándose de mí, y pensé que ahí había terminado mi aventura, pero mi sorpresa fue que ella se rodó de costado igual que yo dejándome su hermoso culo pegado a mi verga, que en ese momento ya estaba por terminar, con todo y ropa coloqué mi pene poco a poco, siendo sutil en la raya de sus nalgas, así con un leve impulso empecé a hacer suaves movimientos, al principio ella no hacía nada, pero pasaron un par de minutos y ella empezó a mover ese culo hermoso, huyyysss.

Sentía que estaba en el cielo, así que viendo la reacción decidí tomar más riesgo, ni ella ni yo hablábamos una sola palabra, desplacé mi brazo hacia su vagina, y con inexperiencia la empecé a masturbar, sin saberlo empecé a masajear su clítoris, yo jamás había tocado uno.

Era maravilloso, ella se puso más caliente, pero no decíamos una sola palabra, después empecé a notar que ella hacía gestos con su cara, pero como mi tío no estaba lejos ella no emitía un solo sonido, ahora me doy cuenta que ella estaba acabando, pero en ese momento yo no lo sabía, me arriesgué de nuevo y fui por sus hermosas tetas.

¡Qué redondas y suaves eran! De acordarme casi me masturbo de nuevo, estaba tan excitado que no recuerdo que haya estado tan excitado alguna otra vez en mi vida, seguía haciendo movimientos y repegando mi verga en sus nalgas, en eso mi prima toma el short y lo baja sólo un poco, huysss, pero que caliente estaba, y de poco se lo bajó totalmente dejando descubierto su culo hermoso.

No lo veía puesto que estábamos bajo la cobija, llevaba unos jeans, cuando ella de repente me baja el cierre del pantalón y me sale el pene totalmente erecto y deseoso, ya mojado de la enorme excitación, y me dejó acercarme a su culo, inmediatamente me posicioné en su raya del culo y empecé a moverme, encontré su culo, y me repegaba a él, pero no entraba, hasta que entró sólo un poco.

Me empecé a mover con más intensidad, ya no importándome nada más que el momento, le repegaba cada vez más la verga, y ella se movía cada vez más, hasta que ya no soporté más, en una metida que le di de mi verga a su culo eyaculé de una forma impresionante, era algo riquísimo, nunca lo había experimentado, algo tan calentito, tan rico, tan suave, y le llené el culo de semen, huyyy que hermoso y rico es recordar ese momento que pasó hace ya tantos años, todavía me puedo masturbar recordando eso.

Después ella se subió de nuevo el short y se fue al baño, sin decir una sola palabra, yo tampoco dije nada, me metí el pene de nuevo al pantalón y me salí a la sala a ver la televisión con mi tío. Ese fue el primero de dos encuentros, el segundo fue mejor y se los contaré después.

Autor: Ernesto

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