La Decision de Sofía

Cuando El empezó a escribir esto no sabía cómo hacerlo. ¿Iba a ser una súplica, iba a ser una orden? No sabía.. Solo quería que dejar atrás la frustración de toda la semana. Primeramente el lunes, ella envió una nota en whatsApp que a él le pareció de lo más atrevida y excitante y agradeció al cielo de compartir con una mujer como ella. Y se preguntó qué mujer a las 12:45 piensa en lo que ella puede anticipar.. Solo ella, SI ERA ÚNICA.

La nota decía: ¿vamos al cine y a coger?? Mañana no ronda de niños, no trabajo. Aquello le pareció de lo más excitante y todo el resto del día la tuvo en su mente. Al final solo fue cine y sueño.. Estaba demasiado cansada para algo más ése día.
Al otro día (martes) de nuevo al filo de mediodía el whatsup decía: Quiero estar contigo, no creo que aguante hasta mañana. Y la ilusión creció en él y algo más en su pantalón.
Pero ese mismo día por la tarde: tienes razón mejor nos vemos mañana.
Por fin el miércoles a temprana hora y después de una larga y febril espera recibo una nota como en reproche y reto, después de Hola Corazón…: Creí que nos íbamos a ver ahora, pero veo que no tienes interés…Bye
Pero si sabes que solo espero tu llamado dijo él y las cosas parecieron corregirse. Al final del miércoles, tampoco se pudo y su nota de whatsapp para ella fué: sé que estas cansada y que solo tienes ganas de apagar el mundo.

Quería dejar atrás todo eso, quería fundirse en ella, sin importar el tiempo, solo la intensidad, así que la noche el jueves le sentenció: mañana llevas vestido a tu trabajo y esperas mi correo.
Quiero que pienses en mí a partir de éste momento en el que estás leyendo esto. Quiero que te excite saber que puede ocurrir este viernes.
Como a las 10 de la mañana apareció un correo que decía: quiero que me llames a medio día, a cualquier hora en la que estés en tu oficina sola, o media hora de que estés sola… media hora antes no lo olvides. Quiero que me llames y me digas .. En media hora. Quiero que después de esa media hora me pongas un whatsapp y me digas ya estoy lista, estoy aquí en la mesa; húmeda y masturbándome, la puerta está abierta y yo también para ti.
Ella luchó un momento pues de buenas a primeras se dijo no… pero luego la excitación le abrió paso en su pensamiento y en su cuerpo a la turbulencia de la promesa de algo nuevo, y dejó la posibildad latente y se sorprendió a si misma, sonriendo y diciéndose que SI.
Puntual le avisó cuando faltaba media hora y puntual 5 minutos antes de entregarse a la excitación que le pulsaba su vagina le deslizó la nota: estoy lista para ti .
Él como un relámpago y con una excitación más que manifiesta se encargó de cubrir la poca distancia que le separaba de su oficina y sin tocar y tras de cerrar la puerta principal tras de sí, la encontró en la esquina del escritorio con su mano en su clítoris muy húmedo y entre su excitación solo alcanzó a decirle suavemente: cógeme cabrón… “Lo he estado deseando todo el día y toda semana”.
El la miró presa de la fiebre y de inmediato dejó caer el pantalón y ante la mirada de duda de ella… le adivino el pensamiento y le dijo con seguridad antes de forzar un beso ardiente… Todo está cerrado, solo estamos tú y yo y te voy a fornicar.
Acto seguido separó los labios y casi sin buscarlo ya que la humedad de su cueva era evidente y no daba lugar a buscar mayor precisión; dejo ir su pene muy despacio, hasta que escuchó su primer gemido, soltó sus brazos y la posicionó con las espaldas totalmente en la mesa para salir de su vagina mientras ella le arrullaba con otro gemido de satisfacción al salir de ella, para volver a penetrarla de nuevo y tras mirarle sin decir nada se abandonó para sentir el hierro ardiente penetrarla de nuevo y cerró los ojos y le dejó hacer. Sus piernas blancas estaban sobre sus fuertes hombros, su pene se insertaba y salía con un ritmo delicioso que le hacía cantar que rico,, ay Mauro, ay mi vida, ay corazon.. Muchos adjetivos, a veces los mismos, pero cada vez distintos, distintos por el matiz de su voz, distintos por como ella misma sentía en su interior, a veces hasta el fondo de su vagina, a veces a la entrada de ella y a veces, los pies se apretaban sobre su nuca atrayéndolo hacia ella misma como si quisiera que nunca saliera de ella o como si quisiera que metiera más y prolongara su placer. No dejaba de agradecer con sus ayes, con eso que El llama: la canción más hermosa que puedo escuchar.
El cambiaba los ritmos de sus acometidas haciéndolas las fuertes y encendiendo sus respuestas de placer, o bajaba el ritmo y reciba los QUE RICOS de ella y veía como se mordía su labio inferior… No faltó la andanada de asaltos coordinada con la caricia en su botón de clítoris que ella tanto apreciaba y agradecía….. Luego él lanzó una serie de embestidas que ella correspondió con gritos placenteros y desgarradores, además sus uñas se clavaron con desesperación en las nalgas de él hasta dejar su marca de posesión y enseguida sus manecitas subieron por su espalda donde en repetidas ocasiones transitaron y se hundieron provocando una mezcla de dolor y placer intenso que le hizo vaciarse en un grito descomunal sobre ella, pero no dejó de moverse, ahora en una cavidad resbalosa por su venida. Ella dejó de presionar su cuello con sus hermosos pies blancos y liberó su espalda para pedirle descansar, a lo que él accedió generosamente, Ya que él también estaba fatigado, pero en medio de una nube de tranquilidad. Si, esa calma que te da el liberar el orgasmo.

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Me desvirgó el novio de mi madre

Pasaron unos minutos -deliciosos y eternos para mí- hasta que Morgan estallara escandalosamente. Cumplí mi palabra de tragarme todo, hasta la última gota al paso que veo como se desinflaba en mis manos. Chupe un poco más y Marce intervino “ya vampiresa, deja al Morgan quieto que ya le sacaste bastante leche. Ven acá ” y me arrimo a su regazo para darme un suave y delicioso beso que me hizo derretir en su pecho.

 

Voy a contarles como fue mi primera vez con Marcelo, el novio de mi mamá. Él es un Playboy treintañero, con unos dotes de galán muy bien entrenados. Sonrisa perfecta, caballero y muy sexy.

Aunque tengo18 años, me gusta mucho. Está saliendo con mi mamá desde hace dos años y ha sido una transformación del cielo a la tierra. Ella ahora es más feliz y se ve más joven. Ha de ser porque varias veces por semana Marcelo y ella juegan con “Morgan”. Sí, descubrí que así le decían a su “amiguito” en común.

Un día, yo estaba saliendo del cole y discutí con mi novio. Estaba tan molesta que llame a mi mamá para que me fuera a buscar. No quería irme en transporte. Ella estaba en clases -porque mi mamá es profesora- por lo que le pidió a Marcelo que fuese por mí.

Me subí en el carro y lo saludé muy seria. Me preguntó si me pasaba algo y yo arranqué a llorar. Le conté que había peleado con mi novio. Que me estaba presionando para hacerlo desde hace ya algún tiempo y como no le había dicho que sí, estuvo con otra.

Marce intentaba consolarme, me tendió el brazo y me lance sobre su hombro a llorar. “Calma pequeña, todo va a estar bien, shuuuu shuuuu ya, ya no llores” me decía pasando la mano suavemente por mi cabello y dando palmaditas en mi espalda.

Yo estaba tratando de calmarme entre sus cariños y el aroma de su delicioso perfume, que me encantaba. Y fue ahí donde se me ocurrió una tremenda idea.

Me tomó la cara con sus manos limpiando mis lágrimas. Lo miraba fijamente, con la expresión de niña indefensa y le pregunté “soy muy fea como para que un niño se fije en mí?” Me contestó “eres hermosa Gaby. Cualquier hombre desearía tenerte” Hombre? Le insistí. Marcelo aclaró su voz con una tos nerviosa y corrió “chico, quiero decir. De tu edad y que te quiera mucho” se acomodó rápidamente en el asiento, se abrochó el cinturón. Yo hice lo mismo. Le di las gracias por su apoyo y él arrancó hacia la avenida.

Mientras estábamos una cola de carros, noté que Marcelo estaba mirando mis piernas inconscientemente. Estaba ido de la realidad, por lo que yo me sentía muy agradada y empecé a humedecerme allá abajo. Sólo me pasaba cuando veía pelis porno o cuando escuchaba los gritos de mi mamá con Marcelo en su cuarto.

Irrumpí el silencio, él miró a otro lado y le cuestioné “por qué los hombres la tienen tan fácil?” A qué te refieres Gaby? “A que ustedes no tienen que pensar con quién se acuestan en su primera vez, nosotras sí. No es justo” Eso deberías hablarlo con tu mamá. “Estás loco? Mi mamá me mataría si sabe que estoy pensando en hombres así” Gaby, tu mamá entendería perfectamente que Marcos y tú están en esa edad. Sólo es importante que se cuiden y ya. “Tú no entiendes, quiero que mi primera vez sea especial, con alguien que me vea y pierda el sentido de la realidad. Como tú ahora, por ejemplo” Sonrió tímidamente, como sólo él sabe hacerlo y yo volví a mojarme. “No sé de qué hablas. Y por qué usas esos términos de mujeres” Contesté seria y mirándolo a los ojos sin pestañar “Porque soy una mujer y quiero que me tomes en serio” Gaby yo te tomó en serio. Me respondió con ternura y sobándome una mejilla con el dorso de la mano. Su toque me puso a mil. Le tomé la mano y la llevé rápidamente a mi entrepierna.

Marcelo abrió los ojos como dos platos porque estaba sintiendo el calor que me provocaba solamente con verlo. Se echó a reír con mucha picardía y me preguntó “estás así por mí?” Sonreí mientras mis mejillas se ponían color rosa y asentí varias veces con la cabeza. “Pues debo decir me que halaga tu valentía en confesarlo” y te puedo decir muchas cosas más si me dejas. “A qué te refieres? ” en las noches… He tenido sueños húmedos contigo.

Empezó a reír de nuevo y pegaba la frente del volante “Gaby…Gaby…Gaby, estás jugando con fuego y te quemarás” apreté los labios para no reírme y contesté “siento que me quemo por dentro y no siquiera me has tocado” le devolví la mano y siguió manejando.

A tiempo que avanzaba un poco en la cola, volteó y para preguntarme ” quiéres que yo sea el primero en probarte?” Sonreí de oreja a oreja, con expresión de aprobación porque había conseguido llevarlo al punto de perder la virginidad con Marcelo, el sexy amante orgásmico y muy bien dotado de mi mamá.

Giró el volante hacia una de las calles, y salimos de la cola a la carretera fuera de la ciudad. Marcelo no paraba de hablar y repetía “sólo lo haré para que sepas qué es un verdadero hombre en tu vida… no quiero que te crees falsas esperanzas… que quede claro: tú estás de acuerdo y yo no te estoy obligando a nada… si tu mamá llega a enterarse prometo que negaré todo… después de lo que haremos no quiero que estés con ese noviecito tuyo, búscate otro… estás escuchando?” Sí Marce, como tú digas” por dentro armaba una fiesta por lo que iba a ocurrir.

Entramos al motel. Súper misterioso todo. Yo había entrado con Marcos, mi novio, o ex novio a estas alturas. Pero no llegamos a hacer nada porque no me atreví. Entramos, él canceló la habitación, compro unos condones. Como un listón de 12 y yo sólo pensaba “espero que no los vayamos a usar todos”

Cruzamos la puerta, una cálida cabaña con calefacción, vista al río. Apenas escuchaba los carros. Marce prendió el Tv y sonrió. “Qué te da chiste? Al parecer esa peli es famosa. La primera vez que tuvimos sexo tu mamá y yo, estaba esa porno en el cuarto. “Te diviertes mucho con mi mamá verdad? ” no te mentiré, Valentina es una mujer con todas sus letras. Y tú en unos años serás tan o más guapa que ella” Me gustó eso. La humedad de mi panty lo demostraba.

Preparó unos tragos en el mini bar y se acercó a mí. “Toma, bebe un poco” No puedo, soy menor de edad y no bebo alcohol. “Gaby, estás a punto de perder tu virginidad con un hombre casi diez años mayor que tú, que te va meter 20cm y te hará vibrar de placer, aún así me dices que eres menor para un trago? BE-BE” y accedí porque todo lo que decía era cierto. Estaba nerviosa y muy excitada por el tamaño de Morgan, me tome el trago de una sola probada y trague fuerte.

“No tan rápido muchachita, tampoco te quiero emborrachar” me quitó el vaso y Los puso en la barra. Rápidamente se quitó la chaqueta y la camisa “ahora sí hermosa muñeca. Hora de conocer al Morgan” mientras sonreía con maldad y caminaba hacia mí. Me cargo en brazos y me lanzo en el mueble. “Veamos que tan caliente te pongo” subió mi falda y manoseo mi panty toda húmeda por los jugos que había estado botando.

“Que riiiiiica estás. Toda mojadiiiiiiiiita y calentiiiiita” me decía al paso que besaba mis muslos sin apartar su boca de mi piel. Marce estaba empezando a despertar a Morgan y yo sonreía de satisfacción porque lo tendría todo para mí. Bajó mi panty de encajes y dejó al descubierto mi coñito todo mojado. Se sorprendió al ver que la tenía podadita. Una vez escuché que le decía a mi mamá que le gustaba cuando se hacía la brasileña y yo aprendí a hacérmela a escondidas para estar lista un día. Ese momento era ahora.

Abrió mis piernas y clavó su lengua en mi coñito. Sus labios apretaban mi clítoris y sus dedos penetraron con facilidad gracias a tantos flujos. AAAAAAHHHHH!! Grité desesperada al sentir el corrientazo. “Te duele?” No, estoy bien, respondí entre dientes. “Grita todo lo que quieras pequeña diosa, nadie podrá escucharte” y tomó el control y subió el volumen del Tv. Una rubia estaba siendo garchada por un animal de unos 25 o 30 cm que me dejó lela sólo de verlo bombearla por el culo. “Quieres que te lo haga?” Nooo, eso debe doler” Marce sonrió como si conociera algo que yo no y continuó su labor entre lengua y dedos.

Continuo lamiendo, cada rincón. Pasaba su lengua, como un gato sediento, un perro hambriento y un hombre deseoso. Morgan estaba peleándose en su bragueta y apenas podía ver el bulto desde aquí. UUUUUUFFFFF ASIIIIIIII !!!! Aaaaaaahhhh!! Siiiiii!!!! Se escuchaba a la blondie de la peli. Quería imitarla, pero apenas me salió un murmullo y los lamidos de Marce se aceleraron. Empezó a chupar, morder, frotar mi clítoris y los labios de mi coñito. Al momento en el que yo sentía que me pegaban corriente de la cabeza a los pies.

MÁS DURO!!! Maaaaáss!!! Rogaba la mujer en la película. Yo entre agonía y placer que me estaba dando ese hombre con su lengua a toda máquina sólo solté un “Siií” ahogado. Empecé a brotar todo un chorro de flujo transparente, mi cuerpo se expresaba mejor que yo. Marce dio una pausa allá abajo y sus manos subieron por mis caderas. Rasgaron los botones de mi blusa del colé. Y se posaron en mis tetas. Dos pequeñas protuberancias adolescentes que estaban en pleno crecimiento.

“hola nenas, no saben cuánto las desee” dijo con tal sinceridad que no pude contener la risa y él también se contagió “No me hagas reír muñequita, que estoy en medio de una sesión de sexo muy caliente” y me flecho con un beso de lengua que se sentía muy resbaladizo. Era un poco ácido y recordé que eran mis jugos. Me dio un poco de repulsión pero al sentir a Morgan restregarse en mi muslo, sólo pensaba en tenerlo en mi boca. Posado ese hombre sobre mi, no tuve opción que abrazarlo y recorrer su enorme y tonificada espalda con mis manos. Delicioso.

“Y Morgan?” le dije entre besos. Posó sus manos a los lados de mi cara y al oído dijo “Morgan estará dentro de ti cuando estés lista. Y sí te portas bien, dejaré que lo pruebes, sólo si me prometes que te lo tragarás todo” dude por unos segundos, pero él restregaba todo su poderío. A mí se me hacia agua la boca y otras latitudes. Trato hecho, le dije “Como un helado?” De chocolate. “UUMMM muñequita traviesa, me estás tentando demasiado”

Empezó a recorrer mi cuerpo a besos, a medida que se deshacía de mi ropa. Por los aires volaron mis medias, el bra, la blusa y la falda junto a ella. Estaba desnuda ante él y me encantaba. El sofá era suave y perfecto para practicar varias posturas. Mientras fantaseaba, Marce reanudaba su trabajo manual con los dedos mientras le hacía el amor con la boca a mis pezones, que estaban muy rosados y duros como semillas.

Era un mar de orgasmos uno tras de otro. Mi cuerpo se electrocutaba de placer. “COGEME, COOOOOGEMEEEEE” pedía la chica de la película y yo lo quería quedarme atrás. Quería ordenarle “Morgan dentro de mi por favoooor” pero moría de vergüenza sólo con pensarlo. Para dar señal de mis deseos, empece a subir y bajar mis caderas a especie de “mete y saca” con sus dedos dentro. A lo que entendió a la perfección. Fue así como decidió liberar de su pantalón a la bestia. Anudó mis piernas a su cadera y me cargo en brazos. “Siempre he querido hacerlo así con tu mamá pero teme resbalar” y me pego en una esquina de la habitación, sacó del bolsillo rápidamente un condón y me dijo que lo destapara. Se lo puso con una tremenda agilidad y tirando sus pantalones a un lado dejó que Morgan se estirara en una presentación que rosaba mis nalgas en la entrepierna. La fría pared era mi soporte y amarrada a a su cuello me preparé para deleitarme.

Él Recargándome encima y yo enterrándome al Morgan despacito. “La puntica primero hermosa, para que no te duela” UUUUUUUNNNMMMM UUUUUFFFFF SIIIIIIII, me decía al oído “MOOOOOORGAN!!! Por FAVOOOR, todo él dentro de miiiiiiii” pedía mi mente a gritos de ruego desenfrenado, pero mi boca estaba muda. Sólo se me ocurrió besarlo con pasión desbordada, le llevé la lengua lo más lejos que pude. Empujado mi cadera y dejándome caer sobre ese falo firme y grueso que me estaba perforando por dentro. AAAAAAYYYYYY DUELE DUELE! Sentía anónimamente y un tímido quejido se reflejó en mi cara. “Aguanta muñeca, déjate llevar por en peso y te adaptarás al tamaño”

No sabía que lo tuviese tan grande. Trataba de mantener la calma pero estaba nerviosa. Sólo sabía que le gustaba que le dijera lo que sentía y si lo hacía en tono “rubia porno” se excitaría mucho más. No me salía palabra. Me dolía y a la vez me gustaba como me lo hacía. Ahora con más ganas quería chuparlo todo. “Cómo sé lo digo?” Eran unas ganas que salían no sé de dónde. Porque se sentía muuuuuy rico. “Suaaaaave, suaveciiito para que no te duela. Eso, ahí vamos abriendo tu coñito” me decía al oído al mismo instante que besaba el lóbulo de mi oreja y se encargaba de bombearme con muuuuchisima calma.

Comencé a correrme a borbotones por sus piernas y empezó a bombear más fuerte. “Así….annhhjjjj asiiiiiií… Que riiiica estás Gaby…Y eso que no me has tenido en tu boca… Ya verás cómo te va a gustar comerte a Morgan” y siguió metiendo y sacando ando aún más fuerte. Yo lo apretaba contra mí durísimo y temblaba con desesperación sobre su cuerpo. No decía ni una sola palabra aún, porque no quería estropear el momento.

Lo sentía. Me estaba reventando por dentro. Pegada a la pared, Marce me estaba dando la cojida de mi vida. “Vamos hermosa…aguanta para mí” me decía con la cara coloreada de la excitación e imprimiendo más fuerza en sus envestidas. Yo cerré los ojos y estaba tan ensimismada en el dolor-placer que estaba sintiendo que por segundos dejé de respirar, hasta que su buscado orgasmo apareció avasallando con todo a su paso. Un “Aaaaaaaahhhhhh…” Desgarraba la garganta de Marce y yo me desvanecí.

Caí en su brazos y él si retirar a Morgan de mi coñito. Me llevo cargada hasta la cama. Me tendió con ternura y se montó sobre mí. Cansadita? Preguntó jadeando. Me quedaban pocas energías y para recargarlas me colmó a besos delicados mientras volvía en mí.

“Sabes Gaby? -Uuunn?-Tienes el tamaño perfecto para jugar con Morgan en tus tetas” y se subió a horcajadas sobre mi pecho. Poso al “gran amigo”, aquel trozo de carne rojo y caliente en mis tetas, me pidió que las juntara y comenzó a moverse. Como sí se masturbara conmigo. Qué divinidad de hombreeeee, me decía a mi misma. Y estaba súper caliente, todas las venas brotadas me deban señal de que estaba a tope por mi.

“Gaby -decía entre jadeos- quiero que sepas… que lo que hemos hecho hasta ahora… es inicio de tu vida sexual. Quiero que la disfrutes y te cuides…Nunca permitas que un hombre sé dé placer… antes que dártelo a ti estamos?” Afirmé con la cabeza y -accidentalmente-3 roce a Morgan con la boca. Él pegó un respingo y sonrió. Volvió a acercar su verga a mi cara. Saqué la lengua y la lamí. Seguimos así varias veces. Cada vez que empujaba hacia mi cara, le daba una lengüeteadita. Era lo más osado que había hecho en la vida y Marce lo estaba disfrutando.

“Pequeña traviesa … como buena muñeca quiere jugar… vamos para que te comas un helado” dijo suspirando de placer y cansancio a la vez. Se bajó de mi, se acotó a un lado y dejó que disfrutase de ver Morgan. Era una figura gorda y apetecible. Lo miraba con deseo y miedo a la vez por hacerlo bien. Antes de arrancar, recordé un cuento de un amiga, decía que a su novio le gustaba que succionara y soplara. Me acerqué lentamente. Él tomó mi cabello y lo hizo una cola, flexionando un poco. Empecé a hacer “el succionar y soplar”, luego de probarlo como si fuese una paleta de helado dando besos con un poco de lengua. Lo tenía extremadamente caliente. Me estaba excitando aún más.

OOOOOOOHHHHH WOOOOWW !!! Habías hecho una mamada antes!???” Lo miré con una media sonrisa “No nunca! Contesté rápidamente, y seguí en mi faena de comerme todo su polla como si no existiera un mañana. Aaaaaahhh siiiiiii !!! Gaby me encantas!!! Lo haces hasta mejor que Valeria (mi madre)” eso me gustó muchísimo. Porque mi madre había aprendido a darle tanto placer que Marcelo sólo había estado con ella los últimos 2 años. Excepto ese día. Que yo me le metí en la bragueta a su hombre.

Pasaron unos minutos -deliciosos y eternos para mí- hasta que Morgan estallara escandalosamente. Cumplí mi palabra de tragarme todo, hasta la última gota al paso que veo como se desinflaba en mis manos. Chupe y chupé, todo cuanto pude y un poco más. Marce intervino “ya vampiresa, deja al Morgan quieto que ya le sacaste bastante leche. Ven acá ” y me arrimo a su regazo para darme un suave y delicioso beso que me hizo derretir en su pecho.

“Como te sientes?” Muy cansada, conteste con un susurro de voz. “Pues esto es apenas es el comienzo -puse los ojos abiertos y cara de angustia- tranquila, le escribí a tu mamá que estabas conmigo y que habías tenido un mal día con tu Marquitos, que te distraería y luego te llevaba más contenta a la casa. Eso voy a hacer. Darte tanto placer que te sientas como si volaras y nunca olvides este momento. Y tanto dolor al caminar por la cogida que hemos echado que quieras que te lleve cargada hasta el carro”

Sonaba muy tentadora su propuesta, un tanto dolorosa, pero qué más daba? Ya en sus brazos todo dolor se convertía en orgasmos. Iguales a los quejidos del sexo que estaba teniendo la rubia del Tv mientras la penetraban por el culo. Acto seguido Marce se amiló de nuevo, bajó su smanos empezó a masturbarme con una mientras con la otra se abría camino por mis nalgas, sobándolas con delicadeza, para llegar a mi ano. “Quiero que me des culito, que grites como ella y me pidas que te lo meta todo”

Me da miedo Marce, y si duele mucho?” Muñeca, soy yo quién te la va a meter, no te preocupes que será suavecito y el dolor pasará muy rápido porque estarás lo suficientemente excitada, está bien?? Noooo séeee, me da miedo. “No hay de qué, seré muy cuidadoso para que disfrutes” y me dio un beso largo para terminar de convencerme. “Está bien, pero si te digo que la saques, hazlo” Le dije seria. Él sonrió y no dijo nada.

Así fue cuando vi que Morgan tomaba forma nuevamente y se disponía a clavarse en mi otra vez. “Te cogeré el coño bastante, hasta que te corras, luego me darás culito y me correré adentro pero sólo sentirás el calor porque tendré el forrito” QUITATELO PORFA! Le ordené. Qué dijeeee??? No podía creer que eso había salido de mi boca. Así estaría de extasiada en placer que no me medía. “Estás segura?” -síii?- dije temerosa y sin quitar los ojos de la película. “Quiero que lo hagamos como te sientas cómoda” y en la pantalla la mujer hacía twerck encima del tipo, con las manos apoyadas en las rodillas.

Marcelo veía las ansias con las que miraba la escena que me reto “Si te gusta así, como en la película, sólo lo haré si te atreves a describirme lo que estás viendo” Titubeando un poco y con la cara colorada de la pena, lo miré y le dije “quiero que me llenes…de tu leche toda…” No, no, no. Sé especifica. A la rubia le están dando por el culo y las nalgas le tiemblan, quiero detalles” Esteeeee… Quiero que me acabes en la espalda. Como en esa película…lo riegues todo…después de haberme dado por mi culito…sin que me duela” y una voz ahogada de pena intentaba sonar como una puta. A MI HOMBRE le gustó mi osadía por lo que corrió a arrancar de el condón y penetrarme rueda libre. “Tus deseos son órdenes para mi”

“Toma… Toma …toma” AAAAAAHHH DAMEEEE DUUURO!! Hablaban en la película de blondie desarmada por el 30cm. “Clavamelo toooooodo…asiiií…dame DUUURO ” seguían en la faena. Marce cambió el ritmo con una sonrisa en su cara, me demostraba que sentía mis ganas de gritar y a la vez la pena de pasar por una actriz porno.

“Asiiiií es muchachita…córrete para mí…” Colocó mis piernas en sus hombros, tomó mis pequeñas caderas y empezó a follarme con desesperación “vamos…vamos…durooo…te voy a coger duro” y yo apretaba los dientes y estrangulaba la sábana con mis manos. SSIIIIIIIIÍ… Se siente ricoo!!! ASIIIIIÍ!!!!” Decía la mujer del Tv y yo sentía como si Morgan aumentara de tamaño XXX y me perforara como a la rubia. el dolor y la pena me cortaban el aliento y la respiración.

Él siguió, más y más fuerte. Las contracciones aumentaron. Mi cara daba muestras de que estaba a punto. Marce siguió su mete y saca hasta el fondo -Aguanta muñeca…AH VIEEEEENEEE- Y efectivamente mis jugos dilataron mi coño hasta niveles jamás alcanzados.

Él muy rápido aprovechó el momento, me volteo en peso, restregó mi culo con mis jugos y clavo a Morgan sin piedad. AaaaaaAAAAHHHHH NOOOOOOO !!! ASÍ NOOO… ME DUELE…SÁCALO POR FAVOR… ME DUELE!! Grite sin esperarlo. Pero Marcelo, mi amante secreto, me ignoró.

“Calma hermosa!!! Eso pasa!” Estaba dentro de mi con sus 20 cm instalados en mi culo y sin moverse me dolía. “Marce noooo!!! Y empecé a llorar del dolor” mi ano se estaba estirando y sentía molestia y gusto a la vez. Despacito empezó a moverse y sin mucho descanso siguió sacado un metiendo a Morgan hasta el fondo. “Dime que no te gusta? Ah? Dime que te lo saque ahora a ver?” Yo no contestaba porque tenía razón, me estaba gustando muuuuuuucho el dolor se sentía bien y mi coñito hacia fiesta corriendosé a chorros.

“Eres tan o más húmeda que tu mamá” Y eso es bueno? “Claro hermosa, eso cualquier hombre lo agradece porque quiere decir que estas excitada y sientes placer” me decía susurrándome en la nuca mientras cogíamos como perros en celo.

En un momento exacto, ya el ducto estaba abierto. Sentí como se dilataba dentro de mi aquel trozó gordo y venido escupiendo leche en mi culo. El recto se hizo pequeño para la cantidad, por lo que empezó a derramarse por mis nalgas y por las piernas. Él se apartó un poco. Se aferró a mi espalda con besos y cariñitos. Dejó que Morgan se desinflara dentro de mí. “Esto que sientes, es mi placer regarse en tus piernas” Teníamos muuuuchoo placer ambos. “Y todo me lo diste tú, te portaste como una reina del sexo y eso merece un premio” Se apartó del todo. Me dio vuelta, abrió mis piernas y lamió todo mi coño y mi culo. Al paso, me ordenaba que gritara “no te aguantes pequeña traviesa… VAMOS!!! Grita!! Quiero oirte…Griiiitaa” y empecé con un tímido AY! Que fue aumentando, y aumentando, y aumentando, gritaba como una actriz pornoo y él seguía lamiéndome. Mordía mi clítoris, entraba y salía de mi coñito con la punta de la lengua, chupo los restos de excitación hasta dejarlos séquitos, agradecía eso porque estaba en medio del limbo del orgasmo.

Paró de chuparme y follarme con los dedos. Besó mi vientre y empezó a subir diciendo entre beso y beso “hoy…me dejaste…muy satisfecho…y prometo…que sí te gustó…podemos jugar con Morgan… Cuando quieras” ahí llego a mis labios. Me beso con delicadeza y toda la cara “qué dices ? Jugamos otro día también?” Pasé mis brazos por su cuello y sonriente le plantó un beso apretado por segundos “me encantó y quiero que me enseñes más Marce ” le dije con voz de niña mimada haciendo arrumacos, así caímos en un descasado sueño.

Ya más relajados, empiernados entre besos adolescentes, pensaba que había tenido mi primera sesión de sexo por ambas partes, varias posturas, había dado y recibido oral, grité como una puta loca y todo me había gustado. A mis 17 me cogí al novio de mi madre y ME ENCANTÓ!!

Marcelo ese día fue mi paño de lágrimas, mi amigo, mi amante, mi novio y lo mejor de todo mi hombre. Desde esa vez, he estado activa sexualmente con chicos más grandes y con experiencia. Y de vez en cuando, nos damos una escapadita Marce y yo para darnos por todos lados.

 

 

 

 PD: Soy Eli Flores. Me encanta escribir historias eróticas y leer sus comentarios aquí. Si no están registrados pueden pasarme correos a elifloresbaez (gmail) para contarme lo que sintieron cuando leyeron mis historias. Por ahí también los veré y si mandan alguna de sus fantasías también podré contestarles. Besos ricos en donde lo prefieran.
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Mi Historia con Gonzalo – Primera Parte

Y así descubrí mi pasión por el chocolate en rama pero comenzaré por el principio de la historia. Me despidieron del trabajo y no tenía claro que quería hacer de mi vida, así que aproveche y tomé el primer avión a Bariloche (en el Sur de mi país). Me gusta mucho el frío, esquiar, dormir desnuda y sentir el calor de la estufa leña. Me instalé en un hermoso hotel cerca del centro cívico de la ciudad y salí a comer algo.

Lo conocí en el restaurant, se acercó a la barra donde estaba cenando y me preguntó si me gustaba el chocolate; le respondí que si y me dijo que era dueño de una fábrica de chocolate en rama nueva en la zona y que hacían grupos especiales para que los turistas la conozcan, me dio su tarjeta y se fue.

Esa mañana, después de una sesión de masajes (en la que desee que el masajista fuera menos profesional), alquilé un auto, llamé por teléfono a la fábrica de chocolate y fui a conocerla. Llegué y había un contingente de alemanes e ingleses esperando al guía así que me uní con ellos a la espera. El paseo por la fábrica fue muy ameno, nos compartieron chocolate y tomamos licor.

Al final del paseo el guía me llama a parte:

–          ¿De dónde sos? – Me pregunta

–           De Buenos Aires

–          ¿Te puedo invitar a tomar algo? Sos muy bonita – me dice mirándome completa

–          Me encantaría – le respondo con una sonrisa

Quedamos que me pasaba a buscar por el hotel a las 10 de la noche e íbamos a cenar. La cena fue muy linda y divertida, nos la pasamos coqueteando pero ninguno insinuó nada al otro. Fuimos a su departamento a escuchar algo de música y tomar unos drinks.

Puso música y sirvió vino tinto en unas copas, nos sentamos en sillón y empezó a besarme mordiéndome la boca, el cuello, las orejas, la nuca… me sentó arriba suyo y empecé a besarlo y morderlo; cada vez sentía su pija más y más dura. Me levantó la pollera y empezó a tocarme el culo mientras yo me sacaba mi remera y le mostraba el corpiño negro con mis tetas enormes que se querían escapar, me desprendió el corpiño y me chupó y mordió los pezones con desesperación. Sus manos seguían en mi culo y una se deslizaba de a poco a mi concha empapada.

Me acostó arriba de la mesita que estaba entre los sillones y sin sacarme la tanga ni la pollera comenzó a chuparme la concha, primero despacito por los costados… corriendo la bombacha y volviéndome loca y después chupándome el clítoris, mordiéndolo mientras sus dedos se colaban en mi argolla; yo gritaba, le pedía más…

–          Quiero que me ahogues con tu pija en la boca, papito

Saco la verga del pantalón, era hermosa, bien gorda y venosa como me gustan… se la chupe toda, el glande, todo el tronco de la poronga, los huevos… me quería ahogar con su pija… mientras le comía toda la pija me pajeaba con sus deditos.

–          Que rico que chupas, puta… como te gusta la poronga… te voy a garchar toda la conchita empapada y viciosa que tenes.

Me sacó la tanga y me puso en cuatro arriba del sillón y me empezó a coger la concha con mucha fuerza… Que rico que entraba esa pija gorda en mi concha, que manera de gozar y gemir como si no me hubieran cogido en años.

Me senté a arriba de su pija y se la empecé a coger con mi concha… hasta acabarle una y dos veces. Me la saco de la concha y me dijo que quería que se la mamara de vuelta. Se la chupe atragantándome hasta que me lleno toda la carita de leche.

Esa noche dormimos juntos, cancele la habitación del hotel y seguimos cogiendo como dos conejos las dos semanas que me quede en Bariloche; y no solo de coger vive el hombre de comer chocolate en rama también… eso hice por 15 días.

Me llamo Angie, tengo 28 años, soy argentina… y me gusta mucho dejarme hacer de todo. Esta fue la primera parte de mi historia con Gonzalo. ¿Querés que te cuente más?

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Uno es el padre

Hola me llamo Luis y debo confesar que me costó mucho trabajo decidirme a escribir esta historia de cómo gradualmente convertí a mi esposa en una puta y como este proceso culminó en hacer realidad una fantasía: que a mi esposa la preñara, embarazara otro. Esta es una historia verdadera que inició dos años después de casados y que como les mencioné logré que mi esposa gradualmente no solo aceptara sino que deseara quedar preñada, embarazada, de otro hombre. Es la historia de cómo mi esposa estuvo obsesionada con que otro hombre se la cogiera “a pelo” y se viniera dentro de su vagina. Tanto deseaba mi esposa quedar embarazada de otro hombre que estuvo dispuesta a aceptar las consecuencias de llevar en su vientre un hijo de otro y después tener y criar a su hijo.

Debo dejar muy claro que todo, todo lo que mi esposa y yo hicimos fue con el consentimiento y pleno conocimiento de lo que ambos hacíamos.

Que equivocados están quienes creen que convencer a tu esposa que se la coja otro hombre y además, que deje que la embarace es cosa de un día para otro,. Coger con otro u otra estando casados es algo totalmente diferente a que tu esposa voluntariamente acepte tener cambios serios temporales en su cuerpo durante el embarazo y un cambio permanente en su vida como esposa y madre y la tuya como esposo.

Mi esposa y yo tenemos una relación de mucho tiempo, nos conocemos desde hace muchos años, nos hicimos novios en la secundaria y nos casamos muy jóvenes. Mi esposa Alba es de muy buen ver, no es flaca como se acostumbra hoy, tiene un cuerpo que llama la atención, sus pechos son pequeños, nunca se ha querido operar, tiene unas nalgas y piernas que despiertan el apetito sexual y más cuando se pone faldas cortas. Su culo se le antoja a muchos. De cara muy bonita, muy blanca, de pelo castaño y ojos cafés. No porque sea mi esposa pero en la secundaria y hasta ahora llama la atención a donde vamos y si se viste un poco provocativa ….. más aún. Y curiosamente nunca le ha gustado rasurarse su panochita lo que la hace ver más cachonda. Cuestión de gustos.

Muy pronto después de casados, mientras cogíamos iniciaron las fantasías, fantaseábamos con que ella permitiera que otros hombres la vieran desnuda, ella sabía cuanto me encendía y calentaba esa fantasía, mientras se la metía y la penetraba una y otra vez, le preguntaba si se había dado cuenta como la veían otros hombres durante el día, si pensaba como se imaginaban esos hombres cómo se vería desnuda, y si ella creía que se les antojaría cogerla, ella se calentaba y yo más aún, le preguntaba si no le gustaría que la vieran desnuda, que supieran lo buena y caliente que era además de bonita y sexy. Esto la prendía, hacía que se mojara y escurriera y yo se lo decía una y otra vez, cuantas veces hacíamos el amor. Hasta que un día sin saber como reaccionaría mientras cogíamos, le sugerí que porque no intentábamos convertir nuestra fantasía en una realidad; al principio me dijo que estaba loco, que como me atrevía a proponerle algo así, que una cosa era que lo platicáramos entre nosotros y otra que fuera real. No insistí ese día, volvía a tocar el tema tres días después diciéndole lo mucho que me calentaría a mi, que me haría desearla más, que nadie la tocaría solo la observarían y que ese sería nuestro secreto. Después de insistir una y otra vez, finalmente accedió a hacer la prueba y muy pronto después hicimos un viaje y le sugerí y aceptó que sería muy fácil si ella se pusiera un “baby doll” transparente y pidiéramos “room service” al cuarto del hotel, de esta manera podría dejar que la viera casi desnuda un desconocido sin consecuencias; yo permanecería en el baño y dejaría la puerta semiabierta para poder ver. Cuando tocó el encargado de servicio a cuartos era un joven que no daba crédito a lo que veía, Alba frente a él con un “babt doll” rosa, de faldita corta, diminuto calzón, los pechos sostenidos por una telita muy delgada transparente que permitían ver sus erectos pezones, mientras el joven acomodaba el servicio mi esposa se las agenciaba para pasearse frente a él y como yo le había pedido, simuló que se le caía algo y se agachó a recogerlo dándole la espalda, toda la redondez de sus nalguitas quedó al descubierto para que el mesero la viera. Estoy seguro que en ese momento el joven solo pensaba en lo mucho que gozaría cogerse a mi esposa. También debe haber pensado que clase de puta tenía enfrente. Funcionó y después de que salió del cuarto, mi esposa y yo cogimos como locos, ella estaba que ardía, su vagina escurría, no había duda que a ambos nos había calentado la experiencia, mientras la cogía y se la metía una y otra vez le preguntaba si le había gustado portarse como una zorra, ella me contestaba una y otra vez que primero había estado nerviosa pero que después cuando sintió como se mojaba frente a ese extraño, solo pensaba en que le metieran una verga una y otra vez. Cogimos como nunca.

Este juego se repitió por dos años, cada vez le agregábamos algo extra, ya no era solo el “baby doll” transparente, ahora fue una bata larga que además de ser trasparente dejaba abierta al frente exponiendo a la vista su panochita sin rasurar, el contraste del blanco nieve transparente de la bata y el negro de su vello púbico calentaba a cualquiera. Una y otra vez después de exhibirse cogíamos como locos, poco a poco se estaba convirtiendo sin darse cuenta en una puta, cada día ponía menos resistencia a las novedades, había nacido en ella y crecía un deseo que se convertiría en adicción a enseñar. Era ya sin saberlo, una “exhibicionista”, se había convertido en una puta que gozaba cuando la veían y se calentaba con que otros la vieran y a mi me ponía al rojo vivo. Una vez se puso un “baby doll” tan corto y tan abierto arriba que dejaba ambos pechos prácticamente a la vista, y lo poco que se tapaban, se transparentaba. Abajo, era tan corto que la faldita ni media nalga le tapaba y en consecuencia dejaba todo su bosque negro al frente al descubierto. No dejaba nada a la imaginación. El cambio en ella había sido fenomenal, fue ella quien sugirió que compráramos ese “outfit” en una sex shop. No cabe duda la zorrita sin darse cuenta era ya una puta.

Ahora cuando cogíamos ya fantaseábamos no solo con que la vieran desnuda, ahora le gustaba que le preguntará que era ella y me contestaba una y otra vez. Una puta, soy putísima, me gusta ser puta, tu puta, me gusta que me vean, me gusta imaginarme desnuda frente a varios hombres con sus vergas de fuera paradas, me decía.

Ya para entonces los dos necesitábamos más, queríamos probar algo nuevo y estuvimos de acuerdo en que en nuestro próximo viaje haría los arreglos para que un masajista viniera a nuestro cuarto a darle un masaje y si ella no objetaba, el terapista continuaría su masaje en partes de su cuerpo cada vez más y más intimas hasta donde ella quisiera. El día llegó, hice los arreglos necesarios con un masajista que me recomendó el conserje del hotel, hablé con el masajista un joven musculoso de buen ver y fijamos las condiciones y la hora a la que vendría al cuarto del hotel. Estaba entusiasmado, insistió en preguntar si yo estaba de acuerdo. Dije que claro.

Mi esposa y yo decidimos que lo más apropiado sería que se pusiera un tipo bikini de dos piezas. El masajista llegó con su camilla, ella se acostó y yo hice como que leía una revista, pusimos música tranquila en el radio del cuarto, mi esposa se acostó boca abajo y él, Pablo, así se llamaba el masajista empezó poco a poco a correr sus manos sobre el blanco cuerpo de mi esposa, la espalda, las piernas, el cuello, la cintura sin darme cuenta en qué momento, Pablo bajó la mano la puso ligeramente por abajo del calzón de mi esposa en sus nalgas, ella no objetó, lo que es más, pude observar como se ella se movía ligeramente con placer. Era una señal, la señal que Pablo necesitaba para ir más allá, más profundo. Mi esposa había aceptado que además de que alguien la viera desnuda, ahora, aceptaba que un extraño la tocara, la manoseara. Lo que empezó con una discreta caricia en las nalgas se convirtió en un frenético cachondeo de piernas, cintura, cuello, Pablo despojó a mi esposa del calzón de su bikini, la volteó y cuando la tuvo a la vista boca arriba la despojó del brassiere dejándola por primera vez totalmente desnuda frente a un extraño. Mi esposa no ponía objeción, de vez en cuando me volteaba a ver como buscando mi aprobación y yo cada vez le sonreía como diciéndole: sigue vas muy bien y claro cada vez me paraba más mi verga, Pablo la tenía a su merced, hacía lo que quería y ella no ponía objeción, las manos de Pablo acariciaban todo el cuerpo desnudo de Alba, puso su mano en su monte de Venus, jugueteó con su negro vello, con esa confianza Pablo se bajó los pantalones y su tanga y sacó su verga, un singular miembro, grande y grueso y lo acercó a la boca de mi esposa, ella al principio se resistió, Pablo insistía acercándola a sus labios carmesí hasta que ella accedió primero a besar la punta de la verga de Pablo y luego la metió tímidamente en su boca, segundos después Pablo aprovechó que Alba había consentido y la metía y sacaba de su boca, Pablo tuvo que parar dos veces para explicarle a mi esposa como debía mamársela, debo mencionar que en todo el tiempo de casados nunca había aceptado mamar mi verga, era virgen en la boca, entonces ella no pudiendo más explotó y dijo lo que yo había esperado siempre, primero casi imperceptible dijo aayyy… aayyyyy… mmmmm…. Que rico….. cógeme por favor, conforme se calentaba subió el tono de voz y gimiendo, practicamante a gritos suplicaba: cógeme le decía una y otra vez, estoy escurriendo, ya no puedo más, te necesito dentro de mí, por favor, no me dejes así, cógeme, quiero verga, méteme tu verga, hazme tu puta, por favor. Cógeme pero ponte un condón le pidió. Este fue el inicio de una nueva vida. No cabe duda. Había nacido una PUTA.

Continuamos con nuestras experiencias sexuales, ya no recuerdo cuantos hoteles visitamos aunque los masajistas eran esporádicos, el libido en mis esposa iba en aumento.

Justo después del nacimiento de nuestro segundo hijo, ahora ya estábamos en el quinto año de nuestro matrimonio, una noche de sexo le pregunté si consideraría que otro hombre la cogiera sin condón y se viniera dentro de ella. La sola mención de la idea no solo le molestó, se ofendió y dejó de hablarme por varios días, pedí disculpas una y otra vez aún cuando en el fondo siempre supe que su enojo y resistencia era precisamente una reacción para ocultar lo que ella realmente quería o deseaba. Hicimos las paces, y volvimos a la normalidad, vida, sexo, exhibicionismo una y otra vez hasta que me volví a animar y encontrando el momento propicio le volví a preguntar si habría alguna posibilidad de que permitiera que otro hombre la cogiera sin condón y se viniera dentro de ella. Su reacción no fue como la primera vez, me dijo que lo pensaría y me daría su respuesta en unos días.

Fueron los días más largos de mi vida, no me atrevía a tocar el tema otra vez por miedo a cual sería su reacción. Hasta que una noche en la cama me abrazó y besó y me dijo: “y esa idea loca que tuviste cómo la quisieras llevar a cabo?”

Después de mucho platicar decidimos hacerlo. La pregunta era cómo y con quien. Acordamos que debería ser con alguien desconocido, de preferencia fuera de la ciudad o de la zona donde vivimos, y lo más importante si iba a permitir que la cogieran sin condón, cómo podíamos garantizarnos que no quedara embarazada y más importante aún, si era un desconocido cómo asegurarnos de no correr el riesgo de que la persona fuera VIH positivo. Pasaron los días y no encontrábamos la solución a los dos “peros” de nuestra aventura. Conforme pasaban los días nuestra inquietud, nuestros deseos crecían, no hablábamos más que de este tema, y mientras más lo platicábamos más se nos antojaba.

Aún sin encontrar la respuesta a nuestras inquietudes una noche salimos a festejar el cumpleaños de su prima Luisa, fuimos a cenar y terminamos en un bar en la zona Rosa, ella, Alba iba muy sexy, se había puesto una de esas faldas cortas que dejan al descubierto la mayor parte de sus bien contorneadas piernas y muslos, no llevaba medias y solo un panty que en la parte de atrás se metía entre sus dos redondas y tersas nalgas, otra vez, su vello púbico la hacía ver más sexy al hacerse presente detrás de esa tela trasparente de su minúsculo calzón. Una blusa con amplio escote al frente permitía apreciar sus pechos que aunque pequeños, firmes y de singular contorno. Al calor de las copas y mientras bailábamos y le subía la falda y acariciaba sus nalguitas, la besé y le dije: zorrita ya no puedo más, no duermo pensando cómo y quien te puede coger sin condón, si realmente me quieres y estás dispuesta a hacer lo que sea por mí, en vez de buscar el cómo no, buscamos el como si, ella no me entendió y me dijo, estás borracho o me estás tomando el pelo, no te entiendo y yo le contesté, no nena no estoy borracho ni bromeando, ¿porqué en vez de pensar cómo no te embarazas? porque no pensamos cómo lo hacemos para que te embaraces. Ella se detuvo, paró en seco y me dijo. Me estás proponiendo que me cojan para que me embarace de otro hombre, quieres que me preñe otro que no seas tú, quieres que lleve en mi vientre el hijo de otro hombre, sabes lo que me estás pidiendo? Soportarías ver como me crece la panza sabiendo que el hijo que llevo dentro no es tuyo? Estás loco? Por un momento no dije nada pero segundos después, que parecieron una eternidad, no se de donde saqué fuerzas que le contesté SI, si eso te estoy pidiendo…. Hubo un silencio sepulcral por unos instantes que me parecieron minutos, Alba me abrazó muy fuerte, juntó sus labios a los míos y sin yo poder creer lo que oía me dijo…. Si eso quieres eso hacemos, te doy gusto en lo que quieras…. Te quiero, llévame a la casa, cógeme, estoy muy caliente, me muero de ganas de tener tu verga dentro de mi. Hazme tu puta vámonos… Te podrás imaginar como cogimos llegando a la casa.

Sin decirle a mi esposa y habiendo calculado su periodo de ovulación, organicé un viaje de una semana a la Riviera Maya a un lugar y hotel que me habían recomendado unos amigos muy reventados. Dos semanas antes del viaje me las agencié para no tener sexo con mi esposa. Quería que llegara ardiendo a la Riviera Maya, y más aún, se me había metido en la cabeza que si ya había aceptado que se la cogieran sin condón, quería estar seguro que si la embarazaran, el que la embarazara fuera otro y no yo.

El tema del SIDA no volvió a salir a relucir en nuestras conversaciones y menos cuando hablamos del viaje. A mi me vino a la mente en varias ocasiones y no se si con toda intención o no, lo borraba de mis pensamientos y pensaba en otra cosa.

Para hacer una historia larga, corta llegamos al Hotel en la Riviera Maya, un lugar con unos jardines y alberca espectacular. La primera vez que bajamos a la alberca mi esposa llamó la atención, como lo habíamos planeado, por lo miniatura de su bikini que poco dejaba a la imaginación, habíamos acordado que ella coquetearía con los hombres solos que hubiera. Cual sería nuestra sorpresa que alredor de la alberca estaba un grupo de cinco extranjeros, nos las agenciamos para ocupar unos camastros al lado de ellos. Hablaban en francés, mi esposa se quitó una pequeña blusa dejando al descubierto el top de su bikini que dejaba a la vista más de la mitad de sus senos. Se acostó boca abajo y desamarró el top, el espectáculo era increíble por lo diminuto del calzón de su bikini dejaba ver toda la redondez de sus nalgas, y sin el top, parecía que estuviera totalmente desnuda boca abajo. Dos de los franceses no le quitaban los ojos de encima y entre ellos comentaban algo, supongo yo que era sobre mi esposa. De repente ella hizo un movimiento inesperado para mi, se volteó y como si hubiera sido accidental, dejó al descubierto sus desnudos pechos, con lentitud estiró la mano en búsqueda de su top, y con toda intención para que los franceses que ahora la observaban sin disimulo. tardó en encontrarlo.

Ese era el momento que estaba esperando, me levanté y le murmuré algo a mi esposa en el oido: “Ahorita vengo voy por unas bebidas al bar te dejo en buenas manos, aprovecha ahora que tienes su atención y seguramente están calientes por ti.

Mi esposa me dijo que después que me fui y estuve fuera de su vista dos de ellos se acercaron a ella y en muy mal español iniciaron conversación con ella, mi esposa había llevado francés en la secundaria y aunque no podía conversar, si entendía muchas palabras, o por lo menos creyó entender. Uno de ellos puso su mano sobre su muslo y como ella no objetó, el otro hizo lo mismo. La muy puta de mi esposa no perdió tiempo y tomó la mano de uno de ellos y la llevó hasta su panochita, el mensaje era claro, prácticamente les decía tómenme, mi esposa metió su mano a su bolsa de playa y sacó la llave del cuarto y sonriendo la entregó a uno de ellos y le dijo “dix heures” a las diez.

Esa noche bajamos a cenar en la palapa del hotel, nuevamente mi esposa vestía por demás provocativa, una faldita corta medio trasparente, sin ropa interior. Nuestros amigos estaban en una mesa en la esquina, solo pude observar como los que daban

el frente le sonreían maliciosamente y uno de ellos levantó la llave discretamente y se la mostró a mi esposa a lo lejos.

Cenamos y un poco antes de las 10:00 mi esposa me explicó que era el momento que habíamos estado esperando, ella se levantó de la mesa haciéndose notar y volteando a verlos, les sonrió y se alejó hacia nuestra cabaña que estaba en la parte de atrás de la palapa. Como lo habíamos acordado yo me pasé a una mesa del bar con un puro, como diciendo tómense su tiempo que yo voy a fumar mi puro y me toma tiempo.

Vi como primero dos de ellos y luego otro se levantaron de la mesa, el último en levantarse le entregó un celular a uno de los que se quedó sentados. Estoy seguro que era para que les avisara de mis movimientos.
Alba me contó que poco después de que entró al cuarto oyó como metían la llave en la cerradura y tal como lo había anticipado, entraron los tres franceses, ella les sonrió y ellos se avalanzaron sobre ella, uno besándola, el otro metiendo la mano debajo de su falda y el tercero cogía sus pechos y los besaba, la despojaron del vestido y como lo habían anticipado, debajo del vestido solo había desnudez total. Me platica Alba como se besaron, la cachondearon, le metía uno y luego otro un dedo, dos dedos en su vagina, por primera vez su virgen culo estaba siendo penetrado por los dedos de unos extraños ella solo oía como por momentos le hablaban en francés, luego le decían palabras en inglés, francés y en muy mal español. Pute, whore, puta, de todo le decían, magnífica, belle, desnudos todos se turnaban para que mi esposa les mamara la verga, ella no podía más, me dijo que nunca había sentido tantas ganas de que la cogieran, parecía como que flotaba me dijo después. El que hablaba un poco de español y le decía: estás rica, buena, muy buena eres puta caliente cuando le acercó su pene a la entrada de su vagina mi esposa que tenía los ojos entrecerrados, los abrió y claramente pudo ver como éste hombrón con una verga mucho más grande que la mía iniciaba su penetración sin condón, en eso me contó, me vino a la mente como un relámpago que estaba ovulando, que precisamente esa semana eran mis días más fértiles… me contó que se le salió decir muy fuerte: “Luis hijo de puta, cabrón lo planeaste sabiendo que éstos eran mis días fértiles…., estoy ovulando…. todo junto, la verga del francés en la puerta de mi sexo, saber que habías planeado los días, todo eso hizo que me excitara más me dijo ella, me cogieron uno primero y otro y otro después me contó, primero en mi vagina y luego en mi ano, me dolió mucho cuando me penetraron por el culo, pero estaba yo tan caliente me dijo que una y otra vez se movía siguiendo el ritmo de sus embates. Me continuo contando, Una y otra vez les decía, así, así cójanme, y sin pensarlo, empecé a gritar: si, soy una puta cójanme, embarácenme, quiero que me preñen, vénganse dentro de mi, quiero su leche, mucha leche, quiero tener un hijo de alguno de ustedes, soy una puta, quiero que hagan que me crezca la panza. Me contó: Uno primero y otro después y otro más me llenaron de su líquido blanco espeso, uno de ellos me dijo: yo creo que tenía mucho tiempo sin venirse porque sentí como me echaba lo que yo supuse eran litros de su semen. Mientras más pensaba yo en que me estaban cogiendo sin condón y viniéndose dentro de mi, más me excitaba me contó Alba, una y otra vez suplicaba: así, así fuerte, cójanme. Vente dentro de mi soy una puta, putísima, soy su puta hagan de mi lo que quieran…. Hubo un momento en que tenía tres vergas dentro de mi, una en mi vagina, el otro me tenía ensartada por el culo mientras yo mamaba al tercero. Cuando me las sacaron estaba yo exhausta me dijo: “fue hasta ese momento que me vino a la mente que me habían cogido tres hombres que yo no conocía, eran extranjeros y aunque de buen ver, no sabía nada de ellos, me helé, me dijo mi esposa, me puse fria de miedo solo de pensar que alguno de ellos fuera positivo del sida”.

De las seis noches que pasamos en el hotel cuatro noches estuvieron los franceses en el cuarto cogiéndose a mi esposa, no hubo uno de los cinco que no se la cogiera y todos sin condón.

El último día de nuestra estancia mi esposa me dijo si no notaba algo raro en uno de los franceses, le comenté que no y me dijo, fíjate bien, camina de manera muy delicada, ya son dos veces que se separa de sus amigos y camina muy misterioso atrás del bar. Una vez más cuando se paró y caminó hacia atrás del bar yo me levanté y caminé hacia el lado contrario desde donde podía ver la parte de atrás del bar. Para mi sorpresa pude observar como el francés, un negro de extraordinaria altura y muy musculoso, besaba a uno de los empleados del bar, una y otra vez, se besaban y movían las manos uno en el cuerpo del otro. Era evidente, era homosexual.

Regresé y con miedo le pregunté a mi esposa si se la había cogido el francés negro y se había venido dentro de ella, Para mi asombro, y sin saber qué decirle, me contestó que si, que curiosamente había sido uno de los que más veces se había venido dentro de ella. No pude emitir palabra alguna y preferí callar.

Una vez de regreso en casa no volvimos a tocar el tema por unos días, hasta que poco a poco empezamos a comentar las experiencias del viaje.

No había día que pasara sin que recordara yo al negro francés besando al empleado del bar del hotel. Me entraron dudas sobre si había sido buena idea la experiencia de mi esposa con el negro homosexual.

Pasaron los días y aunque tratábamos de no hablar mucho del tema yo estoy seguro que en la mente de mi esposa el fantasma de si había quedado embarazada siempre estaba presente. Por lo menos yo si pensaba cada día en esa posibilidad, que consecuencias tendría nuestra calentura. Lo cierto era que lo hecho, hecho estaba y nada podíamos hacer ahora. Habíamos jugado con fuego sabiendo cuales podían ser las consecuencias.

Llegó el día que tanto habíamos esperado y a la vez temido o deseado, Alba me dijo una mañana que tenía ya más de una semana de retraso, muy raro en ella porque siempre había sido muy puntual en su regla.

Corrimos a la farmacia y compramos uno de esos kits de prueba del embarazo. Y ………. Alba estaba embarazada, la había preñado uno de los cinco franceses, cuál no sabemos. Mi esposa está en su quinto mes de embarazo y todas las pruebas que le han hecho han salido bien.. Los dos estamos contentos de tener otro hijo… luisgongar@hotmail.com
Luis

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