La chica del bus

Era la segunda semana de lo que parecía un mes terrible, y cuando digo terrible no exagero, llevaba casi tres meses sin nada más que pajas al punto que me saldrían vellos en la mano. Mi novia, Majo, con que llevo poco mas de un año viviendo juntos, había sido enviada a tomar un diplomado a la CDMX y apenas iba a la mitad del periodo, y entre el tiempo y el dinero no había sido posible visitarnos.

Por si eso no fuera poco, mi auto había sido chocado afuera de mi casa estando estacionado, afortunadamente nadie salió lesionado de la colisión, pero debido a los daños que sufrió mi vehículo tendría que estar un par de semanas en el taller para ser reparado, por lo que tuve que volver al autobús, cosa que en absoluto me agrada, no se por qué, pero simplemente no soporto tener que viajar en transporte público

Sin más remedio tenía que salir mucho tiempo antes del acostumbrado para llegar a tiempo al trabajo, y al subir al autobús, en hora pico, lleno a reventar. Por las mañanas, no era tanto el problema, pero por la tarde, eran las mismas personas al salir de trabajar, solo imaginen los aromas.

Después de tres días terminé por aceptar el hecho de que lo usaría por varias semanas, así que para distraerme comencé a observar a las personas que, como yo, tomaban diariamente la ruta. Comencé a notar que por las tardes, había una chica que se subía en la misma parada que yo, vestida siempre con un traje sastre, menudita, pero lo que tenía esta bien puesto. Siempre la dejaba subir antes que yo, por mera caballerosidad y ella siempre me regresaba una sonrisita como agradecimiento.

El viernes de la tercer semana que me movía en autobús, había sido un día particularmente pesado en el trabajo, y salí mas harto de lo normal y el solo hecho de pensar en subirme a un camión solo volvía peor la situación; llegue a la parada, y como siempre estaba ella, nos sonreímos como todos los días, aunque yo sentí que mi gesto fue forzado.

Después de dos autobuses que nos dejaron con la mano alzada, pudimos abordar en el tercero, que extrañamente, no estaba tan lleno, por lo que alcanzamos lugares sentados. Quedamos juntos, por lo que empezamos a platicar de cosas sin sentido, me dijo que su nombre era Laura, y que trabajaba como cajera de un banco en la zona industrial.

La platica era tan amena que dejé pasar mi parada habitual para esperar la siguiente, no es que me afectara realmente, mi casa estaba a la misma distancia de las dos, pero  antes de despedirme Laura me pidió permiso de bajar y le dije que también bajaría, ambos nos sorprendimos, éramos casi vecinos.

Bajé antes que ella y le ofrecí mi mano caballerosamente para que apoyara al bajar, sonrío y me dio las gracias, caminamos a la esquina donde yo cruzaría la calle para ir rumbo a mi casa y antes de despedirme me aventuré a invitarla a tomar algo a un bar “wings and beer” cercano y bastante conocido.

-No creo que a mi novio le guste la idea – me respondió

Lejos de sorprenderme o decepcionarme por la respuesta me aventuré a decir.

– Si tu no lo cuentas a tu novio, yo tampoco le digo a mi novia.

Sonrió nuevamente y después de unos segundos de meditarlo aceptó mi propuesta.

Llegamos al bar, pedimos un tarro cada quien y un paquete de alitas para botanear, hablamos de mil y un cosas, nos contamos nuestras penas mientras seguíamos bebiendo, estábamos tan relajados que dejamos de lados los teléfonos ignorando al mundo por un rato, cuando menos nos dimos cuenta eran ya las 11:30 de la noche y sólo porque el mesero nos dijo que la barra cerraría por si queríamos pedir algo más, Laura se sorprendió por lo que pagamos la cuenta y abandonamos el bar.

Fue hasta que salimos que me dí cuenta que a ambos se nos habían pasado un poco las copas, bueno, poco mas a Laura que a mí, por lo que me ofrecí a acompañarla a su casa (vivía con una compañera). Ella, estaba tan mal, que aceptó mi oferta y caminamos un par de cuadras hasta su departamento, y al llegar, después de buscar y rebuscar Laura no encontró sus llaves y tras maldecir y llamar a la puerta sin obtener respuesta llamó a su compañera quien al parecer no se encontraba en casa y no respondía al móvil.

– si quieres podemos ir un rato a mi casa en lo que regresa tu amiga – le dije.

No había mas opción, caminamos ahora con rumbo a mi departamento, que estaba a no más de 6 cuadras de el de ella; la embriaguez la hacía caminar de lado por lo que la tomé de la cintura para evitar que se cayera.

Llegamos a mi casa y la invité a pasar, al entrar le ofrecí algo y quiso otra cerveza, siendo ingeniero sería una ofensa no tener la mitad de mi nevera con ellas; sin embargo al destaparla botó fuerte y se derramó sobre mi camisa empapándola, por reflejo me la quité sin más, y cuando estaba con los ojos cubiertos sentí un par de manos acariciando mi abdomen marcando el contorno de unos cuadritos apenas notorios.

Terminé de sacarme la camisa y tomé sus manos jalándolas con la fuerza suficiente para hacerla que se levantara y quedáramos frente a frente, a milímetros, siento el aire que respirábamos, intenté decir algo, pero cuando reaccioné nos estábamos besando y cayendo al sillón.

Con habilidad nos despojamos de la ropa, así sin preámbulos ni palabras, solo besos con lujuria es lo que nos guiaba, deslicé mi mano desde su cuello hasta llegar a su entrepierna, sentí una mata de bellos que ya estaban empapados de la humedad que emanaba de la concha de Laura, introduje un dedo y comencé a hacer círculos dentro arrancando gemidos y ligeros gritos de placer a mi compañera. Durante unos minutos estuve jugando con mis dedos hasta lograr introducir tres en la mojada concha de Laurita, que solo gritaba al sentir como giraba, subía y bajaba, entraba y salía, hasta que tuvo un orgasmo que casí me quedo sin dedos. Lejos de tomar aire se levantó y me tiró sobre el sillón, comenzó a besar mi cuello y con su mano a pajearme suavemente, siguió bajando sus labios hasta llegar a mi verga que estaba durísima, lamió ligeramente la cabeza y comenzó sin mas a chupar mi pene como si no hubiera un mañana, lo hacía tan rico que no pensé en detenerla, quería terminar en su boca, sin embargo ella paró antes de que me corriera.

Se recostó sobre mí y nos besamos, podía sentir mi sabor en su boca, nuestros sexos se rozaban cálidos, y mi verga palpitante deseaba penetrar ese coño , estiré mi mano para abrir una cajonera que tengo al lado del sillón y sacar un preservativo, Laura mi lo arrebató y abrió el empaque para colocarme el condón, tras hacerlo, se sentó sobre mi y se dejó caer haciendo que mi verga entrara hasta el fondo.

Comenzamos una danza de mete y saca, estaba un poco apretadita, su menudo cuerpo hacía justicia, y sus pequeños senos describían círculos al compás de los embates; cambiamos de posición, la puse en cuatro sobre el sillón para poder embestirla desde atrás de pie, llegó al orgasmo en un par de ocasiones, hasta que me dijo que no podía seguir porque se sentía un poco adolorida, pero me dijo que quería sentir mi leche dentro de ella así que se arrodilló y me quito el condón y mientras chupaba la cabeza de mi verga pajeaba el resto, yo estaba a mas de mil por lo que no tardé en descargar toda la leche en su boca y una parte en su cara, al terminar Laura limpió mi verga con su boca y recogió el semen de sus mejillas con sus dedos saboreandolo.

Nos tiramos en el sillón exhaustos, recuperando el aire, y nos quedamos dormidos abrazados, a la mañana siguiente, desperté al sentir como mi verga entraba en su concha sin condón, repetimos la cogida de la noche anterior.

Tras desayunar, Laura se despidió, no sin que antes dejáramos claro que había sido un acostón de una noche, y que no volvería a pasar porque cada quien tiene a su cada cual.

Será así?

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Enseñando a mi prima a disfrutar

Cuando eres joven disfrutas en la busqueda de placeres, cuando adquieres experiencia, sabes como dar placer y ayudar quienes lo buscan.

Amigos lectores, aqui nuevamente con una de mis tantas historias, para empezar, mi nombre es Lalo, tengo 24 años, tez blanca, ojos entre cafe y verde, un cuerpo delgado pero no hay musculos marcados, y sobre todo una sonrisa que podría enamorar a chicas (y chicos) según me han dicho. El dia de hoy voy a relatar algo que me ocurrio cerca de las fechas de navidad del año 2012.

Todo empezo cuando recibí mi aguinaldo en el trabajo, con la paga decidí comprarme un telefono móvil de modelo reciente, tan reciente que me cargo mis contactos de Facebook, que para ese entonces eran cerca de 1000, de los cuales no conocía o ya no tenia contacto con por lo menos la mitad, lo cual hacía tedioso la busqueda de alguna persona en mi movil.

Una tarde despues del trabajo me decidí a purgar un poco mi red social, eliminé demasiada gente, pero iba dejando a algunos, sobre todo chicas que me parecieran guapas, así me encontre con Natalia, una chavita de 18 años, morena clarita, por allí del 1,60 mts, de muy buen cuerpo, tetas redondidas y culito parado, al principio no sabía quien era ella, pero como ya se los dije como me parecio guapa decidí enviarle un mensaje para ver si valia la pena o no conservala como contacto.

La encontré activa en el chat, y la saludé, con un simple hola, el cual me respondió de igual forma, así prosegui diciendo “mira estoy haciendo limpieza de contactos así que quiero saber quien eres o de donde te conosco” a lo que me respondió, soy tu prima hija de tia blah blah y de tu tio blah blah y tu eres hijo de mi tia blah blah, en efecto los nombres que me había dado eran correctos por lo cual comencé a sacarle mas platica hasta que la recordé.

Natalia vive en Mazatlan con sus padres, el lazo familiar que nos une es primos en segundo grado, dia con día platicabamos mas y mas, al principio de cuestiones familiares, luego trivialidades, y despues cosas un poco mas personales, nada que indicara deseos o cosas así, mas bien como experiencias y ella me pedia consejos, creo que por mi edad y aparente experiencia en temas de amores.

Llegaron las vacaciones de navidad y me fui al pueblo de mis padres y abuelos a pasar las fiestas, nunca falta que para esas fechas llegue vista familiar a ver como estan mis abuelos principalmente, personalmente no me llevo bien con mas de la mitad de la familia por lo cual cuando van siempre prefiero encerrarme en mi habitación o salirme a la calle con cualquier pretexto, pero adivinen la vista de este año fueron los papas de Natalia y por supuesto ella, al principio fuimos timidos, si bien platicabamos mucho por chat hacerlo en persona era otra cosa, pero no tubimos mas remedio que empezar a charlar pues al ser igual de apaticos ante las platicas de los adultos no nos quedó de otra.

Mis tios planearon hacer una carne asada, pero era tan buena su charla que mejor me mandaron a mi a hacer las compras, yo encantado de la vida de salirme de casa y no oir las mismas platicas que ya me sabia de memoria desque que me acuerdo, me dieron una lista de encargos tome las llaves de mi carro y me dispuse a salir, Natalia me miro con cara de no me dejes sola aqui, yo le hice la seña que me acompañra y tambien encantada de la vida se levanto para subir al carro; Arranque y comence a conducir apenas habia avanzado un par de metros cuando Natalia me dijo:

– primo ¿tienes cargador para celular en tu carro?

– si claro prima, esta en la guantera de carro.

Natalia abrio de inmediato la guantera y sacó una caja en la cual yo guardaba condones, jamás recorde que la había dejado allí después de una noche de juega dias antes, ella la abrió y sacó los preservativos y juguetando con uno de ellos me dijo:

-vaya primo, se ve que te gusta pasarla bien

-claro prima, hay que disfrutar, solo se vive una vez, y por eso hay que cuidarse.

– y que tan bueno eres para el ligue?

– lo normal, supongo, me batean mas de lo que me aceptan, pero sigo intentado

Sonrió y no preguntó mas, sacó el cargador y conecto su celular, llegamos a la tienda e hicimos las compras sin mayor contratiempo, cuando regresabamos a casa, me sorprendio con una pregunta que no iba con el tema del cual hablabamos.

– oye primo ¿que tan bueno eres para satisfacer a una mujer en la cama?

sin duda me sorprendió y me tomó en fuera de lugar, no supe que contestar así que le respondi con otra pregunta

-¿a que viene tu pregunta prima?

– pues verás – me dijo- por ejemplo en mi caso, tengo un novio al que quiero mucho, pero cuando tenemos relaciones es muy directo, como te digo, solo va y manocea mis pechos, mete mano en mi conchita y me despues me penetra sin mencionar que casí no tarda en venirse, no lo se, pero hay veces que nisiquiera siento rico al hacerlo con él, lo quiero mucho pero no es sufiente.

Mi sorpresa iba en aumento, no sabia si por la confianza que de pronto habia tenido mi prima conmigo, si por el hecho de que  ya tenia toda una historia sexual, o porque el morbo me incitaba a decirle que yo podía hacerla sentir como nunca la habian hecho sentir, me aclare un poco y le respondí

– pues que te puedo decir, hasta ahorita no he recibido queja de ninguna chava con las que he estado, así que creo que eso es buena señal para atreverme a decir que, soy bueno para complacer mujeres.

– y ya has estado con muchas chavas?

– solo con un par, te lo dije hace rato, no tengo tanta suerte

estabamos por llegar a casa, Natalia desconecto su celular y guardó el cargador de nuevo en la guantera, y me miró con una sonrisa picara al ver nuevamente mi caja de condones, llegamos y de vuelta al aburrimiento, Natalia y yo tirados en la sala sin hablar con nadie mientras los demas preparaban la comida y seguian con sus historias de antaño, comimos hasta reventar, cuando estabamos en la sobremesa Natalia dijo que quería salir a tomar fotos porque el paisaje le había gustado (lo cual es cierto porque se tiene una vista hermosa en mi pueblo), y me pidió que la acompañara a lo cual accedí de inmediato.

comenzamos a caminar por el caminillo que pasa por mi rancho y llega a ranchos vecinos, Natalia tomaba cuanta foto se le ocurria y me pidio que le tomara otro tanto en cualquier lugar que le gustaba, caminamos por mas o menos media hora poco mas tal vez hasta llegar a un corral abandonado, donde había unos comederos de vaca, si bien hacía mucho que no metían ganado allí estaba todo en muy buen estado.

Natalia me pidió que le tomara mas fotos, nos sentamos en los comederos y comenzamos a platicar de amores y sexo, la verdad nunca pense mal, me parecía mas bien que mi prima quería saber un poco mas y sintio que yo tenía cierta experiencia así que respondía sus preguntas y la aconsejaba lo mejor que podía hasta que me dijo.

– sabes me gustaría sentir como es hacerlo con un hombre como tu.

Me reí, me sentí alagado y por supuesto que desperto el deseo en mi con un simple comentario, así que decidí ir al ataque, total lo peor que podía pasar era que queadra como un pervertido.

– y tu no sabes como me gustaría poder enseñarte tantas cosas prima.

Metió su mano a la bolsa de su chamarrita y saco uno de los condones que había en mi caja, se acercó y me lo puso en la mano y me dijo

-pues entonces enseñame.

Sonreí no me lo podía creer, estaba por cogerme a mi primita que se caia de buena, y que su novio no complacia, así que sin mas, me quite mi chamara y le quite la suya y las acomodé en los comederos, y comencé a besarla lento, sus labios ardían y su lengua de inmediato busco la mia para entrelazarce, con mis manos comence a recorrer poco a poco con caricias toda su anatomia, la cargue y la sente sobre las chamarras para que quedara un poco mas a mi altura. ella rapidamente sacó mi camisa y desabotonó mi pantalón, la detube, al parecer estaba tan acostumbrada a hacerlo rapido y sin juegos previos que ya lo hacía de manera instintiva.

Con mi pantalón un poco flojo ya se podía ver mi verga creciendo por debajo de mi boxer, así que sin parar de besarla la pegue con fuerza a mi, de modo que pudera sentir mi bulto rozando su concha por encima de la ropa, le arranqué un gemido, sabía que iba por buen camino, baje de sus labios a su cuello, lo besé con delicadeza, atras del oido y la escuche gemir, ella me clavaba las uñas en mi esplada, despacio le quite su blusita y baje mis besos de su cuello a sus pechos, sin quitar su brassiere, ella estaba muy exitada, me pidio en un par de veces que la penetrara que no aguantaba mas, pero le dije que se tranquilizara, que disfrutara que apenas estabamos comenzando.

Le quite su sostén con delicadeza y deje al descubierto ese par de senos redondos, de tamaño medio, duritos y con los pezones bien levantados, los acarcie con mis manos suavemente la hacia gemir con fuerza, luego comence a chuparlos, hice circulos con sus pezones y mi lengua, los mordí con suavidad, mientras la entretenia con mi boca en sus pechos, mis manos buscaban como desbrochar su jeans, solte el boton de su pantalón y comencé a quitarlo, sus bragas se fueron junto con él, sin soltar sus pezones de mis labios, con mi mano comencé a acaricar su suave conchita, recien depilada por cierto (como me encantan depiladas), hice circulos en su clitoris y ella no pudo contener mas el placer que sentía, con un par de toques tubo un orgasmo, no tube necesidad de hacer mas.

– primo que bien lo haces, jamas me habia sentido así, metemela ya, estoy que ardo

– espera prima que todavia falta antes de llegar a lo mejor.

Comencé a besar sus piernas, por la parte interna, hasta llegar a su conchita, estaba muy mojada pues acababa de correrse, comence a lamer para recoger ese nectar, luego me dirijí a su clitoris, la hice gritar de placer nuevamente mientras pasaba mi lengua por su botón de placer, me atreví a introducir un par de dedos en su muy mojada concha, estube así por un rato hasta que la hice tener de nuevo un orgasmo.

Me incorporé y bajé mi pantalón junto con mi boxer, Natalia abrió los ojos enormes al ver mi verga parada, no me gusta presumir, pero creo que es de buen calibre.

– Primo, que grande la tienes, ahora mas que nunca metemela ya…

– Eres una viciosa prima.

Tome el condón y me lo puse, Natalia estaba semi sentada en la bardita de los comederos, me quedaba a la altura ideal para clavarla, me acerque a ella y le abri las piernas, despues apunte mi miembro en la entrada de su concha, ella no despegaba la mirada, queria ver si de verdad iba a ser posible que semejante trozo de carne le entrara completo.

Introduje la cabeza de mi falo y Natalia gimio, despues empeze a deslizar despacio mi verga en su interior, apretaba, al parecer su noviecillo ademas de precoz no estaba muy dotado, sentía como la iba abriendo al paso de mi falo, Natalia me tenia agarrado por el cuello y solo decia, despacio, me duele, pero no pares, la tienes muy rica, y así hasta que la clave hasta el fondo.

Una vez dentro por completo, me quede así sin moverme para que se acostumbrara, la bese en los labios y luego en el cuello, empecé un mete y saca pausado, Natalia gemia, yo empece a embestir con mas fuerta y mas rapido, conforme aumentaba mi ritmo Natalia gemia mas fuerte, despues de un rato la velocidad era tal que el ruido que hacian nuestras caderas al chocar rallaba en lo estruendoso, los gritos de Natalia facilmente pudieron alertar a cualquiera que pasara cerca, afortunadamente nadie lo hizo.

– Oh si primo, no te dentengas, estoy a punto de correrme

Me dijo, y sentí como su cuerpo se tensó y despues comenzó a temblar mientras su conchita apretaba fuertemente mi verga con sus espasmos, la deje que se recuperara un poco, y le sugerí que cabiaramos de posición, pero ella me dijo que no quería que se la sacara que mejor le siguiera dando como la tenía, así que segui taladrandola cada vez con mas fuerza, yo pense que la partiría pero ella me pedia mas y más, se corrió dos veces mas hasta que me djio.

– Veo que todavia no terminas, pero ya estoy algo adolorida, la tienes muy grande, pero no quiero irme sin tu leche, así que damela en mi boca primo.

– bien pero tendrás que sacarmela tu porque aún me queda rato para terminar.

Saqué mi verga de su concha, y me quite el condón, Natalía se puso de pie y yo me senté donde había estado ella,  me inclino y tomo mi verga entre sus manos, la miró con atención, y me dijo que no se podía creer que se acababa de comer todo eso, me pajeó por unos instantes, sus manos delicadas y suaves hacian que fuera delicioso, y despues empezo a lamer la cabeza de mi miembro luego a deslizar su lengua por toda su longitud hasta llegar a mis huevos, repitio un par de veces y despues se la metió en la boca lo mas que pudo.

La verdad es que era inexperta chupando penes pero no me importo, esa inexperiencia lo hacia mas excitante, metía en su boca la mitad de mi miembro y con su suave manita me pajeaba en la base y acariciaba mis huevos, cerraba sus ojos y se concentraba en chupar, luego los abria y me miraba con lujuria, como colegiala eso me prende sin duda alguna, estubo chupando mi verga por un par de minutos hasta que sentí que me correría, le avise, se despego pero solo para decirme que se beberia toda mi leche y regreso a su mamada pero ahora con mas intensidad.

No tarde tanto en sentir que mi respiración se agitaba, sentí un choque electrico en mis huevos y tambien como le leche empezaba a subir por mi verga, con mi mano sostuve la cabeza de Natalia de tal manera que al sentir que eyaculaba no fuera a quitarse, quería beber mi leche, entonces tenía que hacerlo, finalmente exploté de una manera tan abundante en su boca que no pudo tragar todo el semen, una parte salio por la comisura de sus labios lo cual la hizo ver mas excitante, cuanto termine de correrme sacó mi miembro y limpio con sus dedos el sobrante de mi leche, luego los lamio y me miro con cara morbosa.

– eres muy modesto primo, de verdad que sabes como complacer a una mujer, me encantó, nunca me había sentído así, casi mi desmayo del placer que diste con esa enorme verga que tienes.

– y tu estas deliciosa prima, tu noviecillo no sabe lo que se pierde por no saber gozarte como se debe.

Nos vestimos despues de un par de minutos que tomamos para recuperarnos y regresamos a la casa, al llegar, su papa le pregunto a Natalia porque habiamos tardado tanto, ella le dijo que habiamos caminado mucho y que había disfutado del paseo como nunca, mientras me miraba de forma morbosa, yo solo sonreí en mis adentros, si mi tio se enteraba seguro nos mata y primero a mi.

No he vuelto a ver a mi prima desde navidad, seguimos chateando y mandanonos mensajes, la verdad es que no se tomó bien que yo tenga novia, pero le hice entender que lo que pasó fue solo algo casual, que si bien ambos lo habíamos disfrutado no teniamos que engancharnos con ello, si el destino nos prestaba oportunidad de repetirlo la aprovechariamos si no solo quedaría como un muy excitante recuerdo.

 

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Me cogí a mi rica cuñadita #3

Ya había pasado algún tiempo desde la última vez que mi cuñada y yo la habíamos pasado bien, ya hasta nos veíamos como cualquier par de personas que tienen un parentesco en común, o sea mi novia, ella se portaba cada día más distante y un martes me citó en su casa, después de hablar llegamos a la firme decisión de cortar por un rato.

No pasaron ni dos días cuando recibí la llamada de mi ex cuñada, no me pregunto nada de su hermana, solo me pidió un trabajo de medio tiempo en la empresa donde laboraba ya que se quería ir de vacaciones y aun le faltaba un poco de dinero, a mi me dio mucho gusto saber de ella, así que le pedí que saliéramos un día de estos, ella aceptó, pero con la condición de buscarle algo y colgamos.

Para seguir tengo que describir a la secretaria de donde laboraba, ella era una madre soltera súper guapa, se rumoraba que había sido miss DF y luego se dedicó al modelaje, lo que más resaltaba eran su par de pechos muy bien puestos que siempre dibujaban un par de pezones duros, una cara de yo no fui que se te antojaba saber cómo gozaba una verga bien adentro y unas piernas torneaditas ya que a leguas se veía que aun le metía duro al GYM, de 35 años y con un hijo de 15 años con el cual me llevaba muy bien, nadie se metía con ella ya que sabíamos que era el querer del jefe, un día se reportó enferma dos días seguidos, a lo que aproveche y le hablé a mi ex cuñada porque necesitaba con urgencia la trascripción de unos documentos.

Ella llegó súper guapa como siempre, hasta mi jefe que es un perro me dijo que si tenía algún problema en que le invitara una copa, a lo que le dije que ya tenía novio, siguió la tarde y ya instalada mi ex cuñada comenzó a trabajar, como era mucho trabajo habló a su casa que llegaría tarde y seguimos trabajando.

Como a eso de las 8 de la noche salió mi jefe y me dijo que se tenía que ver con alguien, todos sabíamos que así decía cuando salía con la secretaria y más si era ya tarde, así que se despidió muy efusivamente de mi ex cuñadita diciéndole no se qué tanto para que se animara trabajar con nosotros, se fue y nosotros nos quedamos solos.

La verdad quería terminar y cogérmela ahí mismo pero el poli rondaba mucho, y no acabamos hasta las diez de la noche y le pregunté si me aceptaba un cafecito, y aceptó, nos fuimos en mi auto y ya en camino me dijo – ¿oye por acá no hay moteles? – – a pero claro que si – le contesté rápidamente, nos fuimos a uno que está un poco retirado, y al entrar al estacionamiento nos topamos de frente con el auto de mi jefe y por supuesto acompañado de su secretaria al vernos se hicieron los que no nos habían visto aunque tuvieron que esperar un rato para salir, nosotros nos moríamos de la risa aunque permanecimos serios.

Entramos a la habitación, y nos abrazamos muy fuerte, nos besamos primero suavecito y cada vez más fuerte nos desfogamos quedándonos viendo como viejos amantes que no se habían visto en años, al desnudarnos le vi unos moretones en el cuello que me pusieron mas cachondo, y al irla penetrando me di cuenta de lo bien que mi verga embonaba en su rica puchita, se la fui dejando adentro cuando me volteo boca arriba, me sentó recargándome en la cabecera y se subió encima de mí, cruzamos las miradas y me dijo – ahhhhh cuñadito no sé que me hiciste, ahora nadie coge tan rico como tu – y se fue dejando en un mete y saca delicioso y junto con sus gemidos fui sintiendo sus contracciones en su cuevita dejándose venir una y otra vez diciéndome que la hiciera mia, que la cogiera fuerte, que ya era mi puta por siempre, que le hiciera lo que quisiera y después de unos minutos comenzó a gritar – aaaaaaaaaa me estoy viniendo, me orino, aaaaaaaaaaa que rica vergaaaaa me estoy clavando haaaaaaaaaaaaaaaaaah clávamelaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa- y así hizo sus últimos movimientos y nos quedamos frente e frente yo recargado sentado de la cabecera de la cama y ella bien clavada arriba de mi, solo me decía – espera no te muevas, no seas malo, otra vez – yo la obedecí pero de pronto comenzó a cabalgar de nuevo, a lo que supe de inmediato que quería venirse como la zorra que es y me puse a moverme en cortito pero duro, se la fui clavando así cuando ella solo decía – nooooooooooooooooooooo no seas cabrón me vengo muy fuerte, nooooo – ella no se dejaba de mover así que acelere mis envestidas tomándola de la cinturita y jalándomela hacia mí.

Sorpresivamente sentí sus perritos que me succionaban mi pene hacia adentro de su vagina, yo la verdad estaba excitadísimo pero por todos los gritos que daba no me dejaba venirme, comencé a sentir como sus líquidos escurrían en mis piernas de tanto que se estaba viniendo, hasta que solita detuvo su ritmo y me dijo ahora ponme en cuatro, y al metérsela por atrás me fije en su anito aun virgen, sin más se la puse y se la fui empujando, ella saltó al sentirlo pero no dijo nada, después de un rato me lo ofrecía descaradamente, en una envestida mi glande logró entrar y con eso se relajo su esfínter y se la pude ir metiendo poco a poco, ella y yo no decíamos nada, yo sentía muy raro era mi primer expedición por ahí, y ella se empezó a arquear y a gritar – oOOOOooo Dios mío OOOOO- mientras tenía sus orgasmos ,por lo que me hizo a mi también vaciarme adentro de sus intestinos, fue todo una explosión de ganas de coger, deseo, lujuria, añoranza, todo se nos juntó, como siempre los celulares sonaron mientras cogíamos y al reportarse a su casa inventamos que le habíamos trabajado un poco más para evitar ir mañana, que saldríamos en unos minutos.

Nos bañamos y sin yo pedírselo me limpio súper bien mi verga con una mamada que nos llevó de nuevo a la cama, nos vestimos aun con ganas y nos fuimos a su casa donde nos recibió su papá al que le agradecí que me prestara a su hija para mi trabajo, me despedí y me fui a mi casa donde quería mas del cuerpo de mi ex cuñada.

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Me cogí a mi rica cuñadita #4

Después de ese último encuentro, mi cuñada fue invitada a trabajar aun más activamente en la empresa y todo indicaba que comenzaba a salir con mi jefe, ya que nunca tenía tiempo y salía mucho con él, no dije nada al fin ella y yo no teníamos compromiso alguno, la amistada no se había dañado y por supuesto lo nuestro era solo pasional, comencé entonces a voltear a otros lados y eso me hizo acercarme más a mis amigos y amigas entre ellas la secretaria de mi jefe, que desde que los habíamos sorprendido saliendo del motel se había vuelto más “cercana y atenta” conmigo.

Estas atenciones por supuesto fueron bien aprovechadas ya que con eso me levantaba el ego frente a mis compañeros, claro sin abusar, me gusta ser discreto y somos amigos, además estaba su hijo con quien también llevo una muy buena amistad.

Un sábado por la mañana que tuve que ir a revisar unos asuntos a la oficina, el poli estaba en su caseta lo cual quería decir que no había nadie, llegué, cerré la puerta, tomé asiento y al tratar de concentrarme comencé a escuchar a lo lejos una discusión, por lo que entendía le iba a dar más dinero alguien a alguien por no sé qué cosa, yo creí que era una discusión de un compañero que se estaba divorciando así que mejor me puse a trabajar.

Estaba tan concentrado que cuando tocaron la puerta salté del susto, sonriendo mi secretaria favorita ingresó preguntando si tenía un “momentiux” como siempre me decía para sacarme de mi inercia, yo por supuesto le dije que sí, hizo una mueca con su carita de yo no fui y acordamos que mejor me ayudaba a terminar mis pendientes y que me invitaba a comer, yo acepté, terminamos en menos de una hora, donde más de una vez pude apreciar su cuerpo de diosa griega que dibujaba su pants muy deportivos ajustaditos a sus piernas y nalgas, su top que con su sudadera rosa muy coqueta que la hacían ver muy bien, más de una vez pude rosar su cuerpo ya que “necesitábamos” cambiar de lugar para utilizar la compu.

Quedamos en ir a comer a Coyoacan algo más o menos cercano y en utilizar mi auto, ella dejaría su auto en un estacionamiento y yo la esperaría ahí, me dijo que me adelantara ya que se iba a arreglar un poco, (pero qué se tenía que arreglar si sé veía muy bien) me dirigía hacia mi cita cuando sonó mi cel, era mi cuñadita, – ¿hola guapa que milagro?-, pues acá saludándote ya que no te importo – noté un cierto aire de cachondeo , – a pero como no me vas a importar-, -tú dime, ¿para qué soy bueno? – , – a pues mira quiero hacer mañana una fiestecita en la noche ¿vienes? -, – a claro, ¿qué quieres que lleve?-, – unos condones-, esa respuesta me puso súper cachondo ya que la tenía atrasada de unas semanas, – muy bien te llevo de los que te gustan, ¿algo más?-, -muchas ganas, vente open mind, bueno te espero como a las siete ¿ok?, te mando la dirección por mensajito, cuídate, chauuuu-, – chau hermosa- y colgué con una erección bien puesta, aunque eso de open mind me dio vueltas por la mente me desvié en una farmacia para comprar los condones.

Después de casi media hora tocando la ventana mi secretaria me pidió entrar al auto, se había cambiado de ropa, y ahora lucia arrebatadoramente hermosa unos jeans ajustaditos y una blusa ajustadita blanca que resaltaban sus hermosos pechos, solo dijo vamos a comer y a platicar a gusto; nos sentamos juntos como si fuéramos pareja, ya comiendo platicamos de nuestras vidas nos sorprendimos de lo mucho que nos parecíamos, me confesó que efectivamente salía con mi jefe y que efectivamente se estaba acostando con mi cuñada, que eso a ella no le importaba y como vio que a mí me importaba lo mismo se pudo abrir aun mas, pasando a una plática mas cachonda y de doble sentido.

Me conto que la tenía muy atrasada y que bueno, los muchos juguetes ya no le eran suficientes, bajo la mirada como tratando de ver qué impacto había logrado, y claro que reaccioné, tenía una erección a toda su expresión ella sonrío y me vio a los ojos y dijo -podríamos aprovecharla ya qué esta durita – le dije – sí, mejor vámonos o vamos a terminar arriba de la mesa – pagamos y subimos al auto y a dos cuadras me dijo estaciónate, me dio un beso con lengüita largo y delicioso bien cachondo, me separó de ella, me dio la espalda, y se bajó un poco los pantalones, y al mostrarme su tanga casi torciéndose se me quedó viendo a los ojos, ¡WOOOOW! Saque fuerzas no sé de donde para no cogérmela ahí mismo, era todo lo que esperaba que fuera con mil puntos extra, llegamos a un hotel, subimos rápidamente, entramos a la habitación besándonos, y tocándonos, y por un momento casi de frialdad quise disfrutar lo que veía, así que hice lo más difícil, me aguanté un poco y la dejé desnudarse sola, ella me entendió inmediatamente, sonrió y comenzó un baile súper erótico frente a mí, quitándose prenda por prenda, regalándome la estampa de su cuerpo, cómo le quedaban esas telitas, ella termino de desnudarse y yo no podía creer que una mujer así existiera, todo lo tenía súper bien, sus tetas eran una delicia de solo verlas, sus piernas, sus nalgas, su abdomen, toda depilada y con su carita de yo no fui, era un sueño verla.

Yo quise desnudarme y ella me detuvo, haciéndolo ella, primero me quitó lo de arriba y creo que le gustó porque se me quedo viendo con ojos de putita y luego abajo, los zapatos los calcetines, ahí me chupó el dedo gordo del pie, eso me resultó muy nuevo, muy erótico, muy desprendido, siguió con el pantalón y de un bolsillo salieron los condones, con los que me dijo viéndome a los ojos con una voz cachondisima, – lo lograste, ya me tienes donde querías – me bajó los bóxers ajustado negro y mi verga casi le pica un ojo del salto que dio y de lo cerca que estaba ella, sacó un condón se lo puso en la boca y me lo fue poniendo, ella sí que sabe cómo hacer eso, yo estaba en la gloria, cuando ella misma se sentó en mi boca, como explicándome en donde eran sus puntos sensibles y qué quería de mí, yo solo debía por lo que le entendí poner la lengua dura y moverla de haciendo una cruz rebotándola entre sus labios vaginales su entradita y su clítoris, sus olores eran bien definidos y deliciosos.

La deje hacerse conmigo un rato, cuando comenzó a gemir deliciosamente diciéndome – ahí, ahí – gritando mi nombre, su cuerpo se puso tenso me tomo de las manos y me invito a que cambiáramos de posición yo quise aprovechar que aun se estaba viniendo para ponerme atrás y le comencé a pasear la puntita por toda su entrada con ella en cuatro, lo que hizo que se viniera una vez más, retirándose un poco de mi, cuando vi que estaba terminando, se la fui metiendo y ahí ella ya no pudo mas sus brazos se vencieron, ofreciéndome su vulva deliciosa, la que le penetre con todas mis fuerzas y velocidad ya que no aguantaba más, y así en un ruidoso orgasmo los dos gritando terminamos.

Nos acostamos rendidos pero mi verga no se bajaba del todo y al verla de perfil me dijo que si me ponía otro condón yo le dije que sí que traía suficientes, así me lo volvió a poner e inmediatamente se sentó sobre de mi clavándoselo bestialmente, estaba ya comenzando a gemir cuando sonó su cel, sin sacarme de ella lo tomó y comenzó a hablar, como si no pasará nada, seguro era mi jefe ya que le decía que lo estuvo esperando en la oficina, yo no quería ser malo pero me la seguía cogiendo sin parar, hablaron de muchas cosas y ella le dijo – si ok quedamos al rato. No es solo que voy caminando, ándale adiós- y colgó, comenzando a gemir y a apretarme muy fuerte con las piernas y a apretarme de las tetillas, eso me dolió mucho pero no me detuve mis movimientos aunque cortitos le estaban dando un disfrute descomunal a mi amante, seguí y seguí y ella no me soltaba ni me dejaba de apretar, estaba como en transe yo no podía llegar del dolor que hacía en mi, era la primera vez que una mujer se me prensaba, que se me pegaba, y no dejaba de sentir las contracciones en su vagina, después de sentir sus fluidos que inundaban la cama, abrió por fin los ojos vio hacia arriba se metió mi verga aun más y soltando un grito de alivio se la metió toda, sintiendo claramente como se venía muy fuertemente, terminando se acostó encima de mi sin sacárselo y después de un rato se quedó profundamente dormida, pasaron como 10 minutos y sonó de nuevo su celular se despertó, contestó, dijo que ya estaba cerca pero que le diera más tiempo porque andaba en la calle y se quería bañar, y colgó, me besó, moviéndose como buscando mas sexo, pero solo fue instintivo, se metió a bañar, luego se disculpó y me pidió que la llevara por su auto.

Pronto les platicaremos más de lo que pasó entre mi cuñadita y su servidor.

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Me cogí a mi rica cuñadita #4

Después de ese último encuentro, mi cuñada fue invitada a trabajar aun más activamente en la empresa y todo indicaba que comenzaba a salir con mi jefe, ya que nunca tenía tiempo y salía mucho con él, no dije nada al fin ella y yo no teníamos compromiso alguno, la amistada no se había dañado y por supuesto lo nuestro era solo pasional, comencé entonces a voltear a otros lados y eso me hizo acercarme más a mis amigos y amigas entre ellas la secretaria de mi jefe, que desde que los habíamos sorprendido saliendo del motel se había vuelto más “cercana y atenta” conmigo.

Estas atenciones por supuesto fueron bien aprovechadas ya que con eso me levantaba el ego frente a mis compañeros, claro sin abusar, me gusta ser discreto y somos amigos, además estaba su hijo con quien también llevo una muy buena amistad.

Un sábado por la mañana que tuve que ir a revisar unos asuntos a la oficina, el poli estaba en su caseta lo cual quería decir que no había nadie, llegué, cerré la puerta, tomé asiento y al tratar de concentrarme comencé a escuchar a lo lejos una discusión, por lo que entendía le iba a dar más dinero alguien a alguien por no sé qué cosa, yo creí que era una discusión de un compañero que se estaba divorciando así que mejor me puse a trabajar.

Estaba tan concentrado que cuando tocaron la puerta salté del susto, sonriendo mi secretaria favorita ingresó preguntando si tenía un “momentiux” como siempre me decía para sacarme de mi inercia, yo por supuesto le dije que sí, hizo una mueca con su carita de yo no fui y acordamos que mejor me ayudaba a terminar mis pendientes y que me invitaba a comer, yo acepté, terminamos en menos de una hora, donde más de una vez pude apreciar su cuerpo de diosa griega que dibujaba su pants muy deportivos ajustaditos a sus piernas y nalgas, su top que con su sudadera rosa muy coqueta que la hacían ver muy bien, más de una vez pude rosar su cuerpo ya que “necesitábamos” cambiar de lugar para utilizar la compu.

Quedamos en ir a comer a Coyoacan algo más o menos cercano y en utilizar mi auto, ella dejaría su auto en un estacionamiento y yo la esperaría ahí, me dijo que me adelantara ya que se iba a arreglar un poco, (pero qué se tenía que arreglar si sé veía muy bien) me dirigía hacia mi cita cuando sonó mi cel, era mi cuñadita, – ¿hola guapa que milagro?-, pues acá saludándote ya que no te importo – noté un cierto aire de cachondeo , – a pero como no me vas a importar-, -tú dime, ¿para qué soy bueno? – , – a pues mira quiero hacer mañana una fiestecita en la noche ¿vienes? -, – a claro, ¿qué quieres que lleve?-, – unos condones-, esa respuesta me puso súper cachondo ya que la tenía atrasada de unas semanas, – muy bien te llevo de los que te gustan, ¿algo más?-, -muchas ganas, vente open mind, bueno te espero como a las siete ¿ok?, te mando la dirección por mensajito, cuídate, chauuuu-, – chau hermosa- y colgué con una erección bien puesta, aunque eso de open mind me dio vueltas por la mente me desvié en una farmacia para comprar los condones.

Después de casi media hora tocando la ventana mi secretaria me pidió entrar al auto, se había cambiado de ropa, y ahora lucia arrebatadoramente hermosa unos jeans ajustaditos y una blusa ajustadita blanca que resaltaban sus hermosos pechos, solo dijo vamos a comer y a platicar a gusto; nos sentamos juntos como si fuéramos pareja, ya comiendo platicamos de nuestras vidas nos sorprendimos de lo mucho que nos parecíamos, me confesó que efectivamente salía con mi jefe y que efectivamente se estaba acostando con mi cuñada, que eso a ella no le importaba y como vio que a mí me importaba lo mismo se pudo abrir aun mas, pasando a una plática mas cachonda y de doble sentido.

Me conto que la tenía muy atrasada y que bueno, los muchos juguetes ya no le eran suficientes, bajo la mirada como tratando de ver qué impacto había logrado, y claro que reaccioné, tenía una erección a toda su expresión ella sonrío y me vio a los ojos y dijo -podríamos aprovecharla ya qué esta durita – le dije – sí, mejor vámonos o vamos a terminar arriba de la mesa – pagamos y subimos al auto y a dos cuadras me dijo estaciónate, me dio un beso con lengüita largo y delicioso bien cachondo, me separó de ella, me dio la espalda, y se bajó un poco los pantalones, y al mostrarme su tanga casi torciéndose se me quedó viendo a los ojos, ¡WOOOOW! Saque fuerzas no sé de donde para no cogérmela ahí mismo, era todo lo que esperaba que fuera con mil puntos extra, llegamos a un hotel, subimos rápidamente, entramos a la habitación besándonos, y tocándonos, y por un momento casi de frialdad quise disfrutar lo que veía, así que hice lo más difícil, me aguanté un poco y la dejé desnudarse sola, ella me entendió inmediatamente, sonrió y comenzó un baile súper erótico frente a mí, quitándose prenda por prenda, regalándome la estampa de su cuerpo, cómo le quedaban esas telitas, ella termino de desnudarse y yo no podía creer que una mujer así existiera, todo lo tenía súper bien, sus tetas eran una delicia de solo verlas, sus piernas, sus nalgas, su abdomen, toda depilada y con su carita de yo no fui, era un sueño verla.

Yo quise desnudarme y ella me detuvo, haciéndolo ella, primero me quitó lo de arriba y creo que le gustó porque se me quedo viendo con ojos de putita y luego abajo, los zapatos los calcetines, ahí me chupó el dedo gordo del pie, eso me resultó muy nuevo, muy erótico, muy desprendido, siguió con el pantalón y de un bolsillo salieron los condones, con los que me dijo viéndome a los ojos con una voz cachondisima, – lo lograste, ya me tienes donde querías – me bajó los bóxers ajustado negro y mi verga casi le pica un ojo del salto que dio y de lo cerca que estaba ella, sacó un condón se lo puso en la boca y me lo fue poniendo, ella sí que sabe cómo hacer eso, yo estaba en la gloria, cuando ella misma se sentó en mi boca, como explicándome en donde eran sus puntos sensibles y qué quería de mí, yo solo debía por lo que le entendí poner la lengua dura y moverla de haciendo una cruz rebotándola entre sus labios vaginales su entradita y su clítoris, sus olores eran bien definidos y deliciosos.
La deje hacerse conmigo un rato, cuando comenzó a gemir deliciosamente diciéndome – ahí, ahí – gritando mi nombre, su cuerpo se puso tenso me tomo de las manos y me invito a que cambiáramos de posición yo quise aprovechar que aun se estaba viniendo para ponerme atrás y le comencé a pasear la puntita por toda su entrada con ella en cuatro, lo que hizo que se viniera una vez más, retirándose un poco de mi, cuando vi que estaba terminando, se la fui metiendo y ahí ella ya no pudo mas sus brazos se vencieron, ofreciéndome su vulva deliciosa, la que le penetre con todas mis fuerzas y velocidad ya que no aguantaba más, y así en un ruidoso orgasmo los dos gritando terminamos.

Nos acostamos rendidos pero mi verga no se bajaba del todo y al verla de perfil me dijo que si me ponía otro condón yo le dije que sí que traía suficientes, así me lo volvió a poner e inmediatamente se sentó sobre de mi clavándoselo bestialmente, estaba ya comenzando a gemir cuando sonó su cel, sin sacarme de ella lo tomó y comenzó a hablar, como si no pasará nada, seguro era mi jefe ya que le decía que lo estuvo esperando en la oficina, yo no quería ser malo pero me la seguía cogiendo sin parar, hablaron de muchas cosas y ella le dijo – si ok quedamos al rato. No es solo que voy caminando, ándale adiós- y colgó, comenzando a gemir y a apretarme muy fuerte con las piernas y a apretarme de las tetillas, eso me dolió mucho pero no me detuve mis movimientos aunque cortitos le estaban dando un disfrute descomunal a mi amante, seguí y seguí y ella no me soltaba ni me dejaba de apretar, estaba como en transe yo no podía llegar del dolor que hacía en mi, era la primera vez que una mujer se me prensaba, que se me pegaba, y no dejaba de sentir las contracciones en su vagina, después de sentir sus fluidos que inundaban la cama, abrió por fin los ojos vio hacia arriba se metió mi verga aun más y soltando un grito de alivio se la metió toda, sintiendo claramente como se venía muy fuertemente, terminando se acostó encima de mi sin sacárselo y después de un rato se quedó profundamente dormida, pasaron como 10 minutos y sonó de nuevo su celular se despertó, contestó, dijo que ya estaba cerca pero que le diera más tiempo porque andaba en la calle y se quería bañar, y colgó, me besó, moviéndose como buscando mas sexo, pero solo fue instintivo, se metió a bañar, luego se disculpó y me pidió que la llevara por su auto.

Pronto les platicaremos más de lo que pasó entre mi cuñadita y su servidor.

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Me cogí a mi rica cuñadita #4

Después de ese último encuentro, mi cuñada fue invitada a trabajar aun más activamente en la empresa y todo indicaba que comenzaba a salir con mi jefe, ya que nunca tenía tiempo y salía mucho con él, no dije nada al fin ella y yo no teníamos compromiso alguno, la amistada no se había dañado y por supuesto lo nuestro era solo pasional, comencé entonces a voltear a otros lados y eso me hizo acercarme más a mis amigos y amigas entre ellas la secretaria de mi jefe, que desde que los habíamos sorprendido saliendo del motel se había vuelto más “cercana y atenta” conmigo.

Estas atenciones por supuesto fueron bien aprovechadas ya que con eso me levantaba el ego frente a mis compañeros, claro sin abusar, me gusta ser discreto y somos amigos, además estaba su hijo con quien también llevo una muy buena amistad.

Un sábado por la mañana que tuve que ir a revisar unos asuntos a la oficina, el poli estaba en su caseta lo cual quería decir que no había nadie, llegué, cerré la puerta, tomé asiento y al tratar de concentrarme comencé a escuchar a lo lejos una discusión, por lo que entendía le iba a dar más dinero alguien a alguien por no sé qué cosa, yo creí que era una discusión de un compañero que se estaba divorciando así que mejor me puse a trabajar.

Estaba tan concentrado que cuando tocaron la puerta salté del susto, sonriendo mi secretaria favorita ingresó preguntando si tenía un “momentiux” como siempre me decía para sacarme de mi inercia, yo por supuesto le dije que sí, hizo una mueca con su carita de yo no fui y acordamos que mejor me ayudaba a terminar mis pendientes y que me invitaba a comer, yo acepté, terminamos en menos de una hora, donde más de una vez pude apreciar su cuerpo de diosa griega que dibujaba su pants muy deportivos ajustaditos a sus piernas y nalgas, su top que con su sudadera rosa muy coqueta que la hacían ver muy bien, más de una vez pude rosar su cuerpo ya que “necesitábamos” cambiar de lugar para utilizar la compu.

Quedamos en ir a comer a Coyoacan algo más o menos cercano y en utilizar mi auto, ella dejaría su auto en un estacionamiento y yo la esperaría ahí, me dijo que me adelantara ya que se iba a arreglar un poco, (pero qué se tenía que arreglar si sé veía muy bien) me dirigía hacia mi cita cuando sonó mi cel, era mi cuñadita, – ¿hola guapa que milagro?-, pues acá saludándote ya que no te importo – noté un cierto aire de cachondeo , – a pero como no me vas a importar-, -tú dime, ¿para qué soy bueno? – , – a pues mira quiero hacer mañana una fiestecita en la noche ¿vienes? -, – a claro, ¿qué quieres que lleve?-, – unos condones-, esa respuesta me puso súper cachondo ya que la tenía atrasada de unas semanas, – muy bien te llevo de los que te gustan, ¿algo más?-, -muchas ganas, vente open mind, bueno te espero como a las siete ¿ok?, te mando la dirección por mensajito, cuídate, chauuuu-, – chau hermosa- y colgué con una erección bien puesta, aunque eso de open mind me dio vueltas por la mente me desvié en una farmacia para comprar los condones.

Después de casi media hora tocando la ventana mi secretaria me pidió entrar al auto, se había cambiado de ropa, y ahora lucia arrebatadoramente hermosa unos jeans ajustaditos y una blusa ajustadita blanca que resaltaban sus hermosos pechos, solo dijo vamos a comer y a platicar a gusto; nos sentamos juntos como si fuéramos pareja, ya comiendo platicamos de nuestras vidas nos sorprendimos de lo mucho que nos parecíamos, me confesó que efectivamente salía con mi jefe y que efectivamente se estaba acostando con mi cuñada, que eso a ella no le importaba y como vio que a mí me importaba lo mismo se pudo abrir aun mas, pasando a una plática mas cachonda y de doble sentido.

Me conto que la tenía muy atrasada y que bueno, los muchos juguetes ya no le eran suficientes, bajo la mirada como tratando de ver qué impacto había logrado, y claro que reaccioné, tenía una erección a toda su expresión ella sonrío y me vio a los ojos y dijo -podríamos aprovecharla ya qué esta durita – le dije – sí, mejor vámonos o vamos a terminar arriba de la mesa – pagamos y subimos al auto y a dos cuadras me dijo estaciónate, me dio un beso con lengüita largo y delicioso bien cachondo, me separó de ella, me dio la espalda, y se bajó un poco los pantalones, y al mostrarme su tanga casi torciéndose se me quedó viendo a los ojos, ¡WOOOOW! Saque fuerzas no sé de donde para no cogérmela ahí mismo, era todo lo que esperaba que fuera con mil puntos extra, llegamos a un hotel, subimos rápidamente, entramos a la habitación besándonos, y tocándonos, y por un momento casi de frialdad quise disfrutar lo que veía, así que hice lo más difícil, me aguanté un poco y la dejé desnudarse sola, ella me entendió inmediatamente, sonrió y comenzó un baile súper erótico frente a mí, quitándose prenda por prenda, regalándome la estampa de su cuerpo, cómo le quedaban esas telitas, ella termino de desnudarse y yo no podía creer que una mujer así existiera, todo lo tenía súper bien, sus tetas eran una delicia de solo verlas, sus piernas, sus nalgas, su abdomen, toda depilada y con su carita de yo no fui, era un sueño verla.

Yo quise desnudarme y ella me detuvo, haciéndolo ella, primero me quitó lo de arriba y creo que le gustó porque se me quedo viendo con ojos de putita y luego abajo, los zapatos los calcetines, ahí me chupó el dedo gordo del pie, eso me resultó muy nuevo, muy erótico, muy desprendido, siguió con el pantalón y de un bolsillo salieron los condones, con los que me dijo viéndome a los ojos con una voz cachondisima, – lo lograste, ya me tienes donde querías – me bajó los bóxers ajustado negro y mi verga casi le pica un ojo del salto que dio y de lo cerca que estaba ella, sacó un condón se lo puso en la boca y me lo fue poniendo, ella sí que sabe cómo hacer eso, yo estaba en la gloria, cuando ella misma se sentó en mi boca, como explicándome en donde eran sus puntos sensibles y qué quería de mí, yo solo debía por lo que le entendí poner la lengua dura y moverla de haciendo una cruz rebotándola entre sus labios vaginales su entradita y su clítoris, sus olores eran bien definidos y deliciosos.

La deje hacerse conmigo un rato, cuando comenzó a gemir deliciosamente diciéndome – ahí, ahí – gritando mi nombre, su cuerpo se puso tenso me tomo de las manos y me invito a que cambiáramos de posición yo quise aprovechar que aun se estaba viniendo para ponerme atrás y le comencé a pasear la puntita por toda su entrada con ella en cuatro, lo que hizo que se viniera una vez más, retirándose un poco de mi, cuando vi que estaba terminando, se la fui metiendo y ahí ella ya no pudo mas sus brazos se vencieron, ofreciéndome su vulva deliciosa, la que le penetre con todas mis fuerzas y velocidad ya que no aguantaba más, y así en un ruidoso orgasmo los dos gritando terminamos.

Nos acostamos rendidos pero mi verga no se bajaba del todo y al verla de perfil me dijo que si me ponía otro condón yo le dije que sí que traía suficientes, así me lo volvió a poner e inmediatamente se sentó sobre de mi clavándoselo bestialmente, estaba ya comenzando a gemir cuando sonó su cel, sin sacarme de ella lo tomó y comenzó a hablar, como si no pasará nada, seguro era mi jefe ya que le decía que lo estuvo esperando en la oficina, yo no quería ser malo pero me la seguía cogiendo sin parar, hablaron de muchas cosas y ella le dijo – si ok quedamos al rato. No es solo que voy caminando, ándale adiós- y colgó, comenzando a gemir y a apretarme muy fuerte con las piernas y a apretarme de las tetillas, eso me dolió mucho pero no me detuve mis movimientos aunque cortitos le estaban dando un disfrute descomunal a mi amante, seguí y seguí y ella no me soltaba ni me dejaba de apretar, estaba como en transe yo no podía llegar del dolor que hacía en mi, era la primera vez que una mujer se me prensaba, que se me pegaba, y no dejaba de sentir las contracciones en su vagina, después de sentir sus fluidos que inundaban la cama, abrió por fin los ojos vio hacia arriba se metió mi verga aun más y soltando un grito de alivio se la metió toda, sintiendo claramente como se venía muy fuertemente, terminando se acostó encima de mi sin sacárselo y después de un rato se quedó profundamente dormida, pasaron como 10 minutos y sonó de nuevo su celular se despertó, contestó, dijo que ya estaba cerca pero que le diera más tiempo porque andaba en la calle y se quería bañar, y colgó, me besó, moviéndose como buscando mas sexo, pero solo fue instintivo, se metió a bañar, luego se disculpó y me pidió que la llevara por su auto.

Pronto les platicaremos más de lo que pasó entre mi cuñadita y su servidor.

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Mi mujer entre dos fuegos

Hace ya varias noches, mi mujer y yo nos quedamos solos en casa, habíamos llevado a los críos a pasar la noche en casa de la abuela, lo que nos dejaba una linda noche solo para los dos… o al menos eso pensamos.

Le propuse salir a caminar:

– Quiero que te pongas muy sexy, te quiero lucir esta noche, pero no te vayas a poner brassiere.

Mi mujer mide 1:60, está un poco llenita pero conserva sus formas, sobre todo su redondo culito y un hermoso par de tetas que hace que los hombres desvíen su mirada cuando ella pasa. Por lo general se viste de manera recatada, pero desde hace un par de meses se dejó convencer de llevar escotes un poco más reveladores.

Ya algunas noches, durante nuestros encuentros sexuales, había podido descubrir un poco su faceta exhibicionista. Le excitaba mucho la idea de que la manoseara en la calle, el cine, el autobus; la posibilidad de que la vean excitada. Incluso un par de veces aceptó que le descubriera las tetas cuando estábamos en nuestra casa con las cortinas descorridas, con la posibilidad de que los vecinos se las vieran. Y una noche le apreté las tetas desnudas contra la puerta de vidrio que da para la calle, y cualquiera que pasaba la podía ver con mucha claridad.

Así que cuando le sugerí no llevar brassiere esa noche, me respondió únicamente con una sonrisa pícara.

Se arregló muy bien, se puso una linda blusa escotada que dejaba ver buena parte del canalillo entre sus tetas, un pantalón ligeramente ajustado que delineaba muy bien su culito, y… sin brassiere!

Caminamos por casi 20 minutos, conversando de cualquier cosa; yo buscaba llegar a la zona donde hay menos luz.

– Vamos, por allá casi no hay luz, quiero meterte mano aquí mismo.

Cuando le dije eso, suspiró profundamente y me dijo:

– Vamos, quiero que me estrujes las tetas!

Ella es una mujer muy excitable, pero su punto más sensible son sus tetas, podría tener orgasmo tras orgasmo sin penetración, solo de chuparle y estrujarle las tetas.

Cuando llegamos a la zona con menos iluminación, revisamos que no estuviera pasando gente, la empecé a besar apasionadamente, ella respondía. Le acariciaba la cintura, las caderas, mis manos iban subiendo suavemente por los costados. Poco a poco iba empezando a sentir la redondez de sus pechos. Cuando ella sintió mi mano rozándolos, dejó escapar un ligero gemido y dijo:

– Ay, amor! son tuyas, tómalas y hazme gozar.

No me hice de rogar, empecé a masajearlas por encima de la ropa, teniendo cuidado de no ser vistos por algún transeunte o algún vecino fisgón. Ella aceleraba su respiración y apretaba sus muslos, dándole gusto a su clítoris. Sus pezones se ponían durísimos y se veían claramente a través de la suave tela de su blusa, a pesar de la poca luz. Cogí un pezón entre mis dedos y lo empecé a pellizcar levemente, ella se retorcía de placer; le excitaba sobre todo la posibilidad de ser vista por cualquiera en ese estado.

Durante varios minutos seguí dándole a sus tetas por encima de la tela, cuando ella con una mirada libidinosa que no le había visto antes, se entreabrió la blusa y dejó una teta completamente expuesta.

– Cómela, mi vida! necesito que te la comas ahora!

Obedecí, me llevé el pezón a la boca, lamiendo suavemente y mordisqueando de vez en cuando. Mientras tanto ella se levantaba la otra teta, y se pellizcaba el pezón. Eso me excitaba aún más.

Así estuvimos por varios minutos. Y hubiésemos seguido si no hubiese sido porque… llegó la policía. Algún vecino les habría llamado. Eran tres agentes.

– Qué están haciendo aquí? esto es la vía pública, tienen que acompañarnos.

Nos hablaban a los dos, pero solo miraban a mi mujer y a sus hermosas tetas, visíblemente excitadas.

Traté de negociar con ellos, pero fue imposible. Le dije a mi mujer:

– Tendremos que acompañarlos, ni modo.

Ella contestó:

– Pero que sea rápido, ya no puedo más, necesito más… mucho más!

Me sorprendió, en lugar de estar asustada o preocupada, estaba más excitada.

Uno subió por una puerta del lado de atrás, otro hizo subir a mi mujer del otro lado. Cuando iba a subir yo detrás de ella, él me envió adelante y cerró la puerta para luego subir atrás con mi mujer y el oto agente. Era obvio lo que querían. Volteé a ver a mi mujer… tenía una interrogante en el rostro, pero se le veía al mismo tiempo muy caliente aún.

El otro agente, el que conducía me dijo:

– Tranquilos, colaboren y esto terminará bien, para todos.

Y me sonrió.

La patrulla se dirigía ahora a una zona aún más oscura. Yo oía ruidos leves atrás, pero no volteaba. El que conducía, al verme, me dijo:

– Voltee si quiere, pero no haga nada, ya sabe, solo colabore.

Cuando me di vuelta, mi mujer estaba con la blusa levantada con las tetas al aire, mientras los dos agentes le mamaban una cada uno. Ella estaba con los ojos en blanco, con las manos en las piernas y aprentando sus muslos para estimular su clítoris.

El que estaba detrás mío dejó de mamarla y se echó un poco para atrás, se abrió el pantalón, se bajó el boxer y puso la mano de mi esposa en su pene. Ella al principio no hizo nada, solo la dejó ahí. Pero cuando él empezó nuevamente a mamarle la teta, ella se la apretó, la acariciaba, se la estaba pajeando. El otro, al ver eso, hizo lo mismo. Ahora ella tenía a dos tipos mamándole las tetas mientras los pajeaba. Lejos de sentirme mal por eso, me excitó mucho, tanto que tuve una notoria erección.

El que estaba detrás del conductor le empezó a desabrochar el pantalón, ella no oponía resistencia. Cuando lo hubo soltado, ella levantó el culito para que se lo pudieran bajar, quedando en tanga. Le empezó a acariciar las piernas, subiendo hasta meter su mano bajo la tanga, tocando su humeda concha.

– Esta tía está que se corre, hay que darle ya antes de que nos deje atrás a todos.

La patrulla se estacionó detrás de lo que parecía una caseta de monitoreo. Bajamos todos, mi mujer en tanga y con las tetas al aire.

El conductor me llevó delante de la patrulla y me dijo:

– Párate ahí, disfruta del show o participa si quieres.

Los dos que habían viajado con mi mujer atrás se habían sacado ya los pantalones quedándose con las bolas al aire. El conductor procedió a hacer lo mismo.

Mi mujer se estrujaba las tetas furiosamente mientas nos miraba a todos.

Uno se le acercó y la empezó a besar mientras le acariciaba las tetas, el otro se agachó detrás de ella y le bajó la tanga para empezar a comerle el culo. Ella gemía de gusto! El otro fue a la cajuela y sacó una alfombra un poco sucia y la tendió en el piso delante mío. Luego se tendió boca arriba, con su pene apuntando al cielo.

– Ven – le dijo a mi mujer –  siéntate aquí y entiérratelo hasta el fondo.

Ella, obediente, caminó hasta la alfombra, se agachó, cogió el pene como midiéndolo, lo pajeó suavemente un rato, y luego se colocó sobre él, apuntándolo a su entrada para luego descender suavemente. Un gemido escapó de sus labios al sentirlo adentro. Los otros dos se pusieron a su lado, dándole sus penes para que se los mamara. Ella se los metía alternadamente en la boca, mientras seguía cabalgando al que estaba debajo de ella.

Luego, uno de los que estaban de pie se arrodilló detrás de ella y empezó a acariciarle el culo, empapando su pulgar con saliva y deslizándolo a lo largo de su raya, apretando suavemente el ano.

Ella adivinó lo que quería, nunca había tenido dos penes al mismo tiempo, y estar así, expuesta, la hacía desearlo más que nunca. Se quedó quieta un rato, para darle oportunidad al otro de colocarle el glande en la entrada de su culo. El de atrás fue empujando lentamente, suavemente, hasta que empezó a entrar poco a poco. Ella respiraba profundo, mientras su culo engullía centímetro tras centímetro ese otro pene que la estaba penetrando. Cuando lo tuvo dentro, empezó nuevamente a moverse, a ritmo para sentir los dos entrando y saliendo.

En eso ella se percató de que yo la miraba mientras sostenía mi propio pene completamente erecto cerca de su boca. Ella lo engullió, me hizo la mejor mamada que me haya hecho jamás! El tercer oficial se las arreglaba para masajearle las tetas desde un costado. Ella estaba en la gloria, tenía dos penes clavados, el mío en su boca y sus tetas estaban siendo estrujadas por otro al mismo tiempo. Todos sus puntos de placer estaban siendo atendidos en simultáneo.

En pocos minutos, el que estaba dándole por el culo la llenó de esperma. Esto hizo que ella tuviese un fuerte orgasmo al sentirlo vaciarse dentro de ella. El que estaba abajo estaba a punto de explotar, pero tanbién quería hacerle el culo, así que dijo al que quedaba de pie que se cambiara con él. Así que mi mujer se montó al tercer oficial mientras que el que estuvo abajo ahora se la clavaba por detrás. Estuvo así por cerca de 15 minutos más, hasta que los dos explotaron dentro de ella. Ella tuvo otro orgasmo y yo no resistí más y exploté, mas no se lo tiré en la cara, quise derramárselo en las tetas. Ella se las restegaba con mi semen, mientras se sobaba el culo sintiendo el semen de los otros dos que se habían corrido en su ano.

Todos terminamos agotados y sudorosos. Ella quedó tendida en la alfombra, desnuda y al aire libre.

– Si desean, en la caseta hay un baño donde pueden asearse lo básico. Ya vieron? todo salió bien, gracias por su colaboración, esperamos volverles a encontrar en otra ocasión.

Se vistieron, se subieron a la patrulla y se fueron. Nosotros nos levantamos, entramos a la caseta y nos lavamos… en silencio.

Cuando terminamos y nos vestimos, empezamos a caminar de regreso para encontrar alguna ruta conocida para tomar un bus o un taxi de regreso.

– Qué locura, no? – me dijo ella

– Si, pero, estás bien?

– Si, estoy muy bien.

– Bueno, hay que tener más cuidado para la próxima entonces.

– Si, definitivamente… porque definitivamente… quiero repetirlo!

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