Follandome al coñito poblado de mi amiga

Mi nombre es Simón y la historia que voy a contar sucedió un viernes, había quedado con mi grupo de amigos y vecinos de la infancia pero antes había pasado a recoger a mi amiga Anna la cual estaba un poco triste esa noche.
Había quedado con mis amigos a las 23 y pasé a recoger a Anna a las 21. Llamé al telefonillo, ella no se esperaba que viniera a recogerla, abrió la puerta y subí. Al abrir la puerta estaba en pijama un pijama de pantalón largo y chaleco también largo de Paul Frank.

– Buenas noches Simon, ¿qué pasa?
– Nada que vengo a recogerte.
– Te he dicho que no tengo ganas de salir.
– Bueno pero yo vengo a convencerte.

Tras una larga conversación la convencí para que se viniera. Mientras se duchaba la esperé en el salón viendo la televisión. Anna vivía en su propio piso, ella paga una hipoteca muy chica por ser empleada de la promotora y tenía un piso de tres dormitorios en los cuales uno era de ella y los otros dos los alquilaba, en esa época no tenía compañeros de piso. Salió de la ducha y se fue a vestir a su dormitorio.

– Simón, ven !!! – me llamó desde su habitación yo fui corriendo y cuando estaba en el quicio de la puerta me la encuentro con un sujetador negro y sin bragas, pude ver la cantidad de pelo que tenía su conejito, tumbada en la cama poniéndose las bragas negras, había calculado ella mal el tiempo ,rápidamente me paré y me dí la vuelta me apoyé sobre la pared que estaba antes de la puerta y le pedí perdón. Ella me dijo “ No pasa nada eres como mi hermano”
– Cuéntame con quienes vamos a estar esta noche.
– Pues con Jesús, Juan, Jorge, Ricardo y sus parejas.
– Ok a mi no me saques con todo tíos y yo la única chica que sabes que no me gusta.
– Ja, ja, ja, ja, eso fue una sola vez y te pedí perdón

Pasó al lado mía vestida con una camiseta holgada que dejaba ver su hombro, unos vaqueros muy ajustados que realzan su trasero y unos zapatos negros con tacones “Me peino, me echo colonia y nos vamos” me dijo.
Anna es una chica alta de 1.70, delgada de unos 60 kilos con pelo castaño ondulado, tiene una talla 90 de pecho y tiene un culo muy redondo, antigua azafata de congresos y actualmente comercial de una agencia inmobiliaria.

Salimos de la casa nos fuimos al bar donde había quedado.

En el bar había mucha gente y cogía a Anna de la mano para que no se perdiera entre tanta gente llegando a donde estaban mis amigos y sus parejas. Anna conocía a este grupo de más de una correría que nos habíamos pegado juntos, sobre todo con los chicos las chicas parejas errantes de mis amigos algunas si las conocía pero otras eran nuevas para ella. La noche estuvo muy bien primero comenzamos bebiendo en el bar y luego Jorge tenía entradas para un concierto por la paz y estuvimos bailando a ritmo de grupos poco conocidos pero con una música muy bailable. salió al escenario “ El grupo de homenaje a Queen “ cuando Jorge cogió a Patricia, su novia, a hombros, Juan a Carola, su pareja, y yo para no ser menos cogía a Anna. No sé porqué pero teniendo a Anna con su conejo poblado sobre mi nunca se me vino a la cabeza la imagen de él y mi amigo de mi entrepierna se despertó de su sueño, menos mal que había mucha gente alrededor y no se notó.
A Anna le entraron ganas de bailar y me pidió que la bajara para bailar con el resto de chicas y así lo hice. Ella me lo agradeció dándome un beso en la mejilla.
Me fui a la barra a beber con mis amigos mientras que Anna seguía bailando en la pista rodeada de chicos, un gran números de tíos babeaban a su alrededor. Anna era una bombón una diosa y estaba poniendo palote a todos los tíos.
Cuando se cansó de bailar y poner cachondos a todos los varones de la zona vino junto a mi.
– Anda que no tienes tíos con los que follar – le dije.
– con el único que follaría de esta disco sería contigo.- me contestó

Me quedé algo helado pero pensé que había odio mal.

Eran cerca de las 7 de la mañana cuando nos despedimos hasta otro día, acompañé a Anna hasta la puerta de su portal donde ella me dijo que subiera que me invitaba a desayunar, yo acepté. Subí hasta su casa y nada más entrar se fue hacía su habitación mientras que yo cerraba las ventanas y persianas del salón.
– Simón, ¿ puedes venir? – me llamo Anna desde el fondo de la casa.
Fui hasta su habitación y me la encontré tumbada en su cama.
– ¿Puedes ayudarme a desvestirme?.
– Claro.
Empecé a quitarle los zapatos lentamente con un placaje de sus ojos mientras se desabrochaba el pantalón vaquero. Luego empecé a tirar del pantalón vaquero. poco a poco iba bajando por sus piernas dejando al descubierto sus braguitas negras y sus largas piernas morenas. Cuando su pantalón cayó al suelo Anna levantó los brazos para que la siguiente prenda fuera su camiseta negra. Tome su camisa desde abajo y empecé a subirla dejado al descubierto su sujetador negro y sacándola por su cabeza.
Tenía a Anna únicamente con su braguillas negras sexys y su sujetador negro semitransparente.

– No te pares aquí sigue hasta el final – me dijo

acerqué mis manos a su sujetador pero ella puso sus brazos sobre él y me dijo

– Primero por abajo.

puse ambas manos a cada lado de su cintura y con dos dedos a cada lado fui bajando sus bragas dejando al descubierto su poblado negro conejito, dirigí mis manos otra vez a sus pechos pero ella me dijo.

– Para conquistar la cima primero tienes que conquistar la parte de abajo – y diciendo esto abrió sus piernas dejándome ver su coñito rosado. Tome cada pierna con una mano y metí mi cabeza entre ellas posando mi lengua sobre la entrada de su coñito, el cual se abrió.
Estuve un largo rato metiendo mi lengua dentro y acariciando su clítoris con la punta de mi lengua, comiéndole el coño a Anna. Estaba consiguiendo que se estremeciera con mi comida, comida que acabó cuando ella me pidió que parase entre jadeos. Saqué la cabeza de sus piernas y ante la mirada de Anna le quité el sujetador y observé sus pechos grandes, sus aureolas marrones y sus grandes pezones… con una mano cogía uno de esos pechos, mientras que mis labios lo abrazaban y mi lengua acariciaba su pezón con su punta mi otra mano había metido sus dedos dentro de su coño y se movían como dos anguilas dentro acción que humedece más y más a su dueña. De repente Anna me echó a un lado y se puso encima mío. Con sus manos empezó a quitarme de forma salvaje mi camisa luego mientras me besaba y mordía mis labios abría mi cremallera y mi pantalón, bajando y sacando mi polla de mis calzoncillos luego cogió mi polla y se metió dentro de su coñito, yo puse mis manos en su cintura pero ella dirigió mis manos al cabecero de su cama y las aguantaba con sus manos mientras que frotaba su cuerpo con mi cuerpo cada embestida de forma más salvaje que la otra, se metía mi polla más y más en su coño, a veces subía su cuerpo y luego lo dejaba caer sobre mi polla de forma violenta, me hacía un poco de daño pero a la vez me estaba excitando más de lo que nunca había estado. Ella seguía botando sobre mi polla con sus manos atrapando la mías en el cabecero de la cama cuando liberé mis manos y cogiéndola de la cintura la tumbé sobre la cama y empecé a darle embestida una tras otra embestida cada vez más violentas ella gemía y gritaba más y más fuerte y ella iba enlazando orgasmo con orgasmo … en una explosión de placer me corrí en su coño tras una brutal embestida ambos quedamos exhaustos, sudados y cansados en su cama, esta fue la primera vez que follamos pero hubo más muchas más pero eso es otra historia que os contaré en otro momento.

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Quedada con una jovencita

Hará un mes que empecé a escribirme con una chica a través de badoo, “ trongril97”, cuando de repente hablando con ella surgió el tema de quedar.

Barney79:    Quedamos para conocernos en persona, pequeña?.

trongril97:    De pequeña nada.

Barney79    Eso que tengo que verlo.

trongril97:    las chicas pequeñas leen a J.Joyce?

Barney79:    No sé las pequeñas hacen que leen y pasan las hojas.

trongril97:    Cómo lo sabes, es que estudias a las pequeñas?.

Barney79:    a la única que estudio es a ti.

trongril97:    Que haces ahora?

Barney79:    además de fantasear contigo?

trongril97:    Me tienes que filmar con tu cámara de vídeo. Así no tendrás que fantasear.

Barney79:    Eso es fácil.

trongril97:    Como yo.

trongril97:    … es broma.

Barney79:    Tramposa.

trongril97:    Vale. hagámoslo.

trongril97:    quedar quiero decir.

Barney79:    En serio?. Donde?

trongril97:    Mi hermana me puede dejar en “Pub Madigan’s”.

trongril97:    dame una hora para ducharme.

Barney79:    Me lo imaginaré.

trongril97:    a las 11?

Barney79:    hech.  nos veremos en el madigan´s a las 11.

Barney79:    Dúchate. ya.

trongril97:    Te pones mandón cuando estás excitado.

Barney79:    poooorr favor.

trongril97:    Eso está mejor. Nos vemos.

Eran las once de la mañana cuando entré en el local, nada más entrar hice una visión de toda la gente que había en el bar. En una esquina de la barra un pareja ella rubia y el morenos, en una mesa pegada al escaparate dos señoras mayores de unos 60 años, en otra mesa un la barra había un señor con un pc, y al fondo de la barra una chica morena con una sudadera roja.

Nunca he sido un chico que le gustaran las personas por el físico, siempre me gusta conocer a las personas por dentro antes de por fuera, no sé si me entienden pero a veces la apariencias engañan, por ello nunca no habíamos pasado ninguna foto entre nosotros. La chica del fondo era morena con el pelo largo, tenía unos ojos chicos marrones. sus labios eran carnoso pero pequeños. llevaba una chaqueta roja y debajo una camiseta palabra de honor negra que dejaba ver un pecho no muy abultado; donde acababa su camiseta empezaba su falda vaquera celeste claro con varios agujeros hechos apropósitos y en sus pies unas deportivas blancas. No aparentaba la edad que decía, ni por los pensamientos que decía ni por su cuerpo a formar.

Me acerqué hasta su lado y dije:

–    Marta?.

–    Barney?. – dijo ella con los labios manchados del chocolate de la tarta que se estaba comiendo.

–    Como sigas disfrutando así de las tartas pronto cambiarás de talla.

–    Perdón, quería ser sofisticada en nuestra primera cita.

–    Es una cita? tiene buena pinta esa tarta..

–    Bueno se puede decir, tienes que probarla.

–    Entonces disfrutemos los dos de este pastel.- le dije mientras le acariciaba los labios limpiandolos de chocolate y luego me chupé el dedo.

–    Si, está rica. Quieres que nos sentemos en una mesa o prefieres en la barra?.

–    En una mesa mejor.

Nos levantamos, ella cogió su pastel, y caminamos hasta una mesa, donde rápidamente llegó el camarero.

–    ¿Que van a tomar?.- dijo el camarero.

–    Dos trufas y un xuso.- respondió Marta.

–    Yo un café con leche

–    ¿ algo más?

–    No, gracias estoy bien.

–    Eso, ya lo veo.- dijo ella pensando en alto, quizás demasiado alto porque lo escuché perfectamente y ella se dio cuenta porque rápidamente se puso colorada. Nos quedamos los dos callados cuando se fue el camarero. Me fijé en el bolso de Marta el cual estaba muy abultado.

Se marchó el camarero y me fijé en lo abultado que llevaba el bolso/bandolera.

–    ¿Qué llevas en el bolso?

–    Pensé que me ibas a dar plantón y me traje un libro “ Después de clase” y mi mp3.

–    De qué trata el libro.

–    Pues Nico una joven que acabó acostándose con quien no debía.

–    Tu no hagas eso.

–    No, yo tengo la intención de acostarme con la gente adecuada.

–    También estoy leyendo “Romeo y Julieta” espero terminarlo antes de que empiecen las clases.- me fijé en otro libro que llevaba más grande.

–    Ese no parece una tragedia isabelina.

–    Es un libro sobre la grecia antigua, estoy llendo a una curso en la universidad sobre grecia clásica, no entiendo ni media palabra pero me chifla.

–    así que,  vas a la universidad y vas a conferencias con universitarios, y … ¿ligan contigo?

–    ¿por qué?, ¿estás celoso?.

–    No, alucinado. No te imaginaba en esas cosas.

–    ¿por qué?, es que con varias conversaciones en el chat ya lo sabes todo de mí. Además no se van a parar a hablar conmigo podría ser mis padres…- me miró fijamente.- bueno tú no, me refiero a los otros…- me estaba riendo.- perdona empiezo de nuevo.

–    No. lo estabas haciendo bien. Solo que no aparentas la edad que dices pareces mayor.

–    si?

–    Si, no me esperaba alguien tan sorprendente.

–    Yo tampoco.- dijo otra vez pensando en alto.

Terminamos las bebidas y fui a pagar cuando ella se quedó mirando una camiseta del local, las cuales vendían a 15.-€.

–    Quieres una?

–    No traigo pasta.

–    No es eso lo que te he preguntado.

–    Sí, quiero.

–    Tranquila no tienes que sentirte presionada porque te he comprado una camiseta pero me tienes que hacer un pase de moda.

–    Gracias. Que coraje me da depender de los demás.

–    a qué te refieres?

–    Tengo que esperar para todo, para conducir.

–    Tienes carnet, no?

–    Si pero comparto coche con mi hermana y mientras me he perdido conferencia de Antonio Mesa, y el concierto de coldplay.

–    Yo fui a ese concierto.

–    En serio no jodas.

–    si y tengo Don’t Panic grabada ilegalmente.

–    Quiero escucharla.

–    Cuando llegue a casa te la mano.

–    Dios otra vez esperar.

–    Siempre hay que esperar.

–    Cuando has esperado tu?

–    Muchas veces.

Me quedé mirándola luego ella  me dio su mochila y se fue al aseo, yo la acompañé hasta la puerta.

–    No, sé si esto está bien. Nos han visto en el bar.

–    Pues que hablen. diciendo esto abrió la puerta y me enseñó su sujetador. yo me reí luego cerró y apareció con la camiseta puesta encima.

–    Quiero escuchar la canción.

–    No puedo llevarte a mi casa en mi coche, seria raro.

–    Cierto.

Salimos del local y me dijo.

–    Mira te voy a dejar 3 cosas claras. 1º No creo que abuses de mi porque te han visto conmigo, 2º es Coldplay,…

–    y 3º?

–    y 3º, dijiste que era una locura que fuera a tu casa pero… soy joven y puedo hacer locuras, no?. Tengo que ir para ser fiel a mi misma.

Cuando llegamos a mi coche, Marta vio mi mini. Gritó de emoción.

–    Tengo que conducir ese coche.

–    vale. pero no sabes a dónde vamos.

–    Es verdad.

–    ¿quieres llamar a tu hermana para decirle dónde vas?

–    Quizás luego.

Conduje hasta mi casa, observando su cara de asombro todo el camino.

Cuando llegamos a mi casa, le puse los cascos y la canción  mientras preparaba unas copas.

–    Toma. – Le ofrecí una copa.

–    Me tienen dicho que no coja ninguna copa de extraños sin ver que han echado.

–    buen consejo. ¿Quieres que lo tire y te pongo otra?.

–    No. yo te voy a preparar una bebida espirituosa que te va a encantar.

–    Vale.

Al momento vino con un combinado

–    Tienes poco donde elegir, vodka y zumo de naranja.

–    Chin, chin.- Brindamos mirándonos a los ojos.

Seguimos hablando, mi copa no se había vaciado ni la  mitad cuando ella se había acabado la suya.

–    Te estás quedando atrás.- dijo Marta, cogiendo mi vaso y llevándolo a rellenar.

Al momento teníamos otras dos copas. Sentada en el sofá con esa cara angelical. me preguntó

–    Que quieres?

–    A ti.- le respondí.

Diciendo esto la tomé por los dos lados de la cara y comencé a inclinar le la cabeza, ella se dejaba. Luego paré para besarla mientras que con mis manos acariciaba su cuerpo de arriba a abajo su costado, su cintura su trasero. Mientras le comía la boca comencé  acariciar sus pechos por encima de su camiseta. estrujando sus pechos bajo mis manos. Bajando la camiseta hasta su cintura, le eché su larga melena hacia atrás  quedando a la vista su sujetador. Ella me miraba a los ojos, luego a los labios y  por último a sus pechos, yo acariciaba y estrujaba sus pechos mientras la besaba en la boca besando y succionando su lengua. Cuando dejaba de besarla no paraba  mirale los pechos, ella los miraba también, indicando me  lo que le apetecía que le hiciera; comencé a besarle uno de sus pechos y luego el otro mientras que ella me acariciaba el pelo.

Desabroche su sujetador quedando su pechos libres de ataduras, la volví a besar antes de empezar a comerle sus pezones, ella se echaba el pelo para atrás para que no me molestara. Mi manos comenzaron a acariciar sus piernas llegando únicamente al final de su falda vaquera, puse mis manos en sus muslos y comencé a subir mis manos abriéndole las piernas llegando hasta tocarle sus bragas. Mi excitación era muy grande así que  hice que se levantara luego le susurré al oído. “ Date la vuelta” y ella se la dió y se puso a cuatro patas sobre mi sofá. Comencé a acariciarle los hombros luego le tocaba los pechos, bajando las manos comencé a tocarle el botón de su falda, el cual desabroché. Bajé su falta hasta sus rodillas y luego su camiseta también.  Estaba únicamente en braguitas cuando comencé a separar su braguita de su coñito y meterle un dedo, luego le metí dos dedos mientras que con un dedo de la otra mano sujetaba las bragas comencé a lamerle el coñito con la punta de mi lengua. Harto de las bragas las bajé hasta sus rodillas dejándola junto con el resto de su ropa.

 

Comencé a besarle el coñito, introduciendo mi lengua y succionando. Jugando con su pellejos, algo que le encantaba por lo que podía escuchar en su gemidos. lamía sus labios y disfrutaba escuchando como gemía, a veces le metía un o dos dedos para que gozara. Mi polla estaba lista y me incorporé sacándola de mis pantalones por la cremallera, humedecí uno poco con los jugos que había sacado de su coñito. Apunté hacía su coño y poco a poco comencé a meterle la polla, muy suavemente cogiéndola por cada lado de su trasero comenzaba a penetrarla aumentando el ritmo. Nuestros gemidos se fusionaron algo que me excitaba, tanto que sin querer le di un azote en el culo. Ella no hizo amago de que le desagrada algo que me gustó mucho. Me quité la camisa que ya me daba calor con tanta excitación y comencé a darle más caña al coño de Marta, la azotaba en el culo y ella soltaba un gemido más fuerte indicativo que le gustaba lo que le estaba haciendo. Su coño no era suficiente así que saqué mi polla de su coño y la puse apuntando hacia su ano. Ella aparte de un pequeño sobresalto no dijo nada y mi polla empezó a entrar y a salir de su ano al igual que lo había hecho antes de su coño. Sus gemidos eran mas fuertes y más de una vez parecía que su cuerpo se iba a caer de tanta excitación / dolor que le estaba propinando así que hice que se tubara de lado mientras seguía follandolmela cambiando el ano por el coño.

Le tocaba los pechos mientras ella gemía y yo me la follaba. “déjame ponerme arriba” me dijo ella. me senté en el sofá y ella se subió encima de  mi polla y comenzó a botar. Sus pechos botaban sin control, cada pelo de su melena iba a un lado de su cabeza, su boca solo sabía gemir, estaba desfasada y botaba sobre mi polla sin control, botando alto para caer de forma violenta sobre mi polla y clavarla más profundo si se podía. Estaba cachondo y con cada una de mis manos comencé a sujetar uno de sus pechos mientras ella seguía botando, a veces sacaba la lengua para lamer esos pezones, sobretodo cuando se cansó de botar y comencé a meterle mi polla mientras que le mordía los pezones  con mis dientes.

No podía aguantar más y le grité que iba a correrme, ella se levantó me abrió las piernas y mientras me hacía una paja con su mano esperaba que mi semen saliera, no esperó mucho y cuando salió empezó a succionar toda la leche blanca que salía de mi polla. Tardamos un rato en recuperarnos y volvimos a follar pero esta vez en la cama.

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Cuatro Estaciones (Verano)

Esta historia que les voy a contar sucedió una tarde de verano, recibí una llamada de María, era compañera del centro de nuevas profesiones. Ella estudiaba relaciones públicas y yo publicidad y marketing, nos conocimos en una quedada con extranjeros, ella fue con sus amigas Inma y Eloísa y yo fui con mi amigo Hernán y Pablo, conocimos a muchos extranjeros pero en verdad a quien conocimos fue a las chicas. Inma y María eran muy amigas y siempre iban juntas a todos lados, yo me incorporé más tarde a la pareja y los tres nos volvimos inseparables.

Esa tarde me llamó María para que fuera a su casa para que viéramos una película, algo muy típico entre nosotros. Maria es una chica rubia de 1.70, ojos verdes y con un pecho de copa C pero un rasgo que le distingue de otras chicas es la sonrisa que tiene, su sonrisa puede revivir a un muerto.

Llegué a las 20 a casa de María. Ella me saludó con dos besos dejé mi bandolera en el perchero de la entrada y pasé al salón. En el salón me encontré a Merche, amiga y compañera de Inma, Eloísa y María, Merche ha sido una chica denominada devora hombres se había follado a media clase de relaciones públicas. la chica tenía un cuerpo de infarto.
Estábamos tranquilamente viendo una película, cuando a mi amiga se le ocurrió que nos quedáramos Merche y yo a dormir, debido a que sus padres estaba fuera de la ciudad, a los dos nos pareció buena idea, así que eso hicimos, pedimos pizza y mientras que venía la pizza ellas se pusieron sus pijamas al cual más corto y al cual más sexy y nos pusimos a jugar a las cartas y hablar. Merche comenzó a tontear conmigo, a su manera, siendo antipática y con malas contestaciones, pero yo ya sabía que juego se manejaba, así que comencé a seguirlo un poco, y cuando me di cuenta estaba sentada a mi lado, y pasándome la mano por mi pierna sin que María la viera, y haciendo que le rozara la pierna, que ella llevaba al aire, ya que tenía puesto un pantalón corto de pijama.

María de repente dijo que estaba cansada y que se acostaba, nos despedimos de ella y seguimos hablando y peleandonos, ella puso su mano sobre mi polla entonces me acerqué a ella y la besé, ella por supuesto me correspondió, sin parar de besarnos le quité la camiseta del pijama mientras le besaba el cuello, le abrí el sostén y sus tetas quedaron expuestas por primera vez, se las besé, se las mamé y le mordí suavemente los pezones, me deleité con ellos por más de 5 minutos. Le dije que no gritara que podía despertar a María. Luego le besé el abdomen y me quité la camiseta. Le volví a lamer las tetas mientras mi mano jugaba dentro de su pantalón de pijama, estábamos exitadisimos. Ella se paró y se quitó la el pantaloncito. Yo aproveché y me quité el pantalón. Se acostó en el sofá y le besé de nuevo el estómago. Introduje mi lengua en su ombligo y le pellizcaba los pezones. Bajé entonces a sus bragas, que fui quitando poco a poco, besaba su rajita, que tenía con poco pelo. Le quité por completo la ropa y le empecé a lamer la conchita. Ella estaba a punto de tener el primer orgasmo, la seguía chupando hasta que atrapé su clítoris entre mis dientes, soltó un grito y escuché pasos, paré un momento pero vi que la puerta del salón se entreabrió y vi una silueta, mientras observaba la silueta seguía metiéndole los dedos a Merche en su coño. María estaba mirándonos, eso me puso más cachondo entonces me levanté y lentamente le fui introduciendo mi pene, ella se mordía el labio para no hacer ruido y cerró los ojos, introduje mi falo hasta el final. Inicié un movimiento lento, fui incrementando el ritmo, poco a poco ella se fue acomodando a la situación y tomó el ritmo, movía sus caderas en sintonía con mis embates, al rato se olvidó de guardar silencio y comenzó a jadear, empezaba a sentir mucho placer, me abrazó como tenaza mi cuerpo con sus piernas, yo por mi parte estaba disfrutando como nunca de su coño y de saber que nuestra amiga María nos estaba observando, me concentré en aguantar hasta que ella se corriera que al poco se corrió, yo le dije que que también pero no era cierto, quería follarme a otra presa, María.

Cuando Merche estuvo en condiciones de andar nos fuimos a la habitación de María donde tenía una litera donde dormía ella y su hermana pequeña que se había ido con sus padres. Merche se acostó en la cama de la hermana y maría estaba acostada en la cama de arriba. Yo me acosté con Merche, ella pegada a la pared y yo en la parte de fuera

Yo no podía dormir, y menos aún pensando lo que iba a hacer, María estaba saliendo con mi amigo Pablo, pero la chica estaba encima mía y no me la sacaba de mi cabeza, pensando en su cuerpo, en sus pechos, por los cuales había babeado viéndolos en cada escote que llevaba, en sus labios, en su trasero, mi polla se ponía erecta de solo pensarlo. De pronto vi como ella, dejó caer un brazo por un lado, yo me puse a cogerla de la mano y a darle suaves pasadas con la punta de los dedos, por la muñeca, la palma de la mano, el antebrazo. Por todos los sitios donde dan esas agradables sensaciones.

A ella desde luego no parecía molestarle así que continué un rato más así, unos diez minutos, ella bajaba un poco más el brazo y yo intentaba llegar desde donde estaba un poco más alto, hasta llegar a su hombro incluso. Luego cogí su mano y le di unos besos en cada uno de sus dedos. Luego cuando vi que Merche estaba totalmente dormida, me puse de pie con mucho cuidado de no hacer ruido. Y apoyándome en el borde de la cama, pude ponerme de forma que mi cara estaba cerca de la suya… y bueno de su cuerpo ya dicho, ya que ella se mantenía tumbada.

Yo no sabía si ella me rechazaría, pero estaba muy cachondo así que me acerqué poco a poco a su cara y comencé a besarla, primero despacito, suave, viendo que ella me seguía el beso empecé algo más fuerte, cada vez con más pasión, dándonos mordisquitos y mordiscos en los labios. La verdad era una situación bastante extraña, en una postura tan incómoda, atento por si Merche se despertaba y nos pillara, contandoselo a Pablo, yo escuchaba los sonidos de respiración de Merche debajo.

Comencé otra vez a besarla, y comencé a sobarle las tetas por encima del camiseta pijama que llevaba para dormir, y el sujetador. Empecé a apretarle un poco fuerte.
Le susurré al oído que se quitara la camisa y el sujetador, y así lo hizo. Y allí estábamos liandonos, y yo comencé a masajear una de sus tetas y luego la otra, pellizcando sus pezones, apretando, pasando las yemas de los dedos en círculo.

Ya cuando saciado estaba de su boca, comencé a bajar poco a poco, primero la barbilla, la mejilla, el cuello, ahí me entretuve un poco y después empecé por la garganta y bajé hasta sus pechos, suaves y comencé a acercarme despacio, besando y pasando la lengua, llegué a la teta y comencé a acercarme al pezón haciendo círculos, despacio pasando la lengua y besando, hasta llegar al pezón que comencé a presionar con la lengua y mover, a darle pequeños mordisquitos, ella ya respiraba pesadamente, aunque sin decir palabras.
Mi mano otra mano comenzó a ir bajando por su cuerpo, mientras mi boca se entretenía con esas suaves tetas, la mano fue yendo por el abdomen, la cintura y debajo del pantalón y las bragas, hasta que llegué a su coño.Me humedecí un dedo y luego despacio, despacio se lo metí dentro de su coño y luego como antes con su amiga máss rápido, hasta que estaba bastante lubricado. Mi boca se seguía divirtiendo con sus tetas.

Yo ya tenía la polla dura como una roca. Y ella movía su cintura, adelante y atrás, sin duda disfrutando de mi dedo dentro de ella, al poco comencé a meterle un segundo dedo, ella abrió un poco más las piernas y para mi sorpresa sentí una de sus manos que me palpaba la barriga, y bajaba, y se colaba por debajo de mis calzoncillos, buscando mi dura polla, me puse un poco de puntilla para que le fuera más fácil alcanzarla, y la agarró con fuerza y comenzó a meneársela, me ponía a cien.
Comencé a meterle los dedos más rápido y a darle algunos mordiscos a sus tetas y pasaba también por su boca, las iba turnando. De pronto ella gimió un poco y empezó a respirar muy fuerte y moviéndose más rápido, haciendo un pequeño ruido con la cama, yo estaba disfrutando, pero temiendo que Merche se despertara, disfrutando muchísimo con la situación, el riesgo me ponía aún más. Me quité los calzoncillos y me subía a la cama de arriba de la litera.

Me coloqué encima de ella, ella me recibió con las piernas abiertas. con mi mano derecha guié a mi polla hacía su húmedo coñito y comencé a penetrarla suavemente. Poco a poco fui incrementando la velocidad, hasta que ella llegó al orgasmo más brutal que había visto en mi vida. Su cuerpo se retorció y ella me sonrió de manera pícara, y me dijo al oído: “ahora te toca a ti”. Se incorporó y yo me tumbé en la cama, luego cogió mi polla entre sus manos, y comenzó a chupar me la con energía, y mientras tanto me acariciaba los genitales con suavidad, hasta que no pude aguantar más y me corrí dentro de su boca. Nos recostamos el uno junto al otro, y ella me confesó que con su novio no había disfrutado tanto como conmigo. Merche no se enteró de nada y Pablo tampoco.

Ese fue nuestro secreto.

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Cuatro Estaciones (Primavera)

Esta historia que les voy a contar sucedió una tarde de primavera, quedé a comer con Eloísa era compañera mía del centro de nuevas profesiones ella estudiaba relaciones públicas y yo publicidad y marketing, nos conocimos en una quedada con extranjeros, ella fue con sus amigas María e Inma y yo fui con mi amigo Hernán y Pablo, conocimos a muchos extranjeros pero en verdad a quien conocimos fue a las chicas. María empezó a las pocas semanas a salir con Pablo e Inma y Hernán tres cuartos de lo mismo por lo que del grupo nos quedamos sin pareja Eloísa y yo. María y Eloísa vivían dos calles de diferencia de hecho cuando María y yo nos propusimos sacarnos el carnet de conducir le dijimos a Eloísa que se apuntará con nosotros pero no quiso.

Ese día iba a la autoescuela llamé a María a su portero y dijo que no iba a ir a la autoescuela que estaba mala con la regla, así que fui solo. A la ahora de comer llamé a Eloísa, tenía ganas de pizza y el restaurante ” Molto pizza” estaba cerca. Eloísa me recogió de la autoescuela y nos fuimos al “Molto pizza” pedimos para llevar y fuimos a casa de ella.
Eloísa es una chica morena de 1.60 con ojos marrones pechos muy voluminosos y un culito de aspirina como digo yo, ” plano por un lado plano por el otro lado y una raya en medio”. Llegamos y sacó agua para beber estuvimos comiendo y viendo la tele. Después de comer nos quedamos viendo la tele aunque era primavera hacía calor y la morriña era muy fuerte, yo estaba dando cabezadas y Eloísa estaba apoyada en mis piernas igual. Di una cabeza que por poco me rompo el cuello de hecho me hice daño así que me levanté y le dije a Eloísa que me iba a mi casa a dormir la siesta a los que ella me dijo que no fuera tonto que me quedara con ella.
Eloísa era de Ubrique y vivía en un piso de estudiantes con dos compañeras más Desiré y Mari Paz, ambas compañeras se había ido por las fiestas de primavera al pueblo Pedroche por lo que Eloísa se había quedado sola en el piso. Me daba apuro dormir en una cama de las compañeras a lo que Eloísa me ofreció la suya, yo acepté me senté en la cama y noté un dolor en el cuello a lo que Eloísa se ofreció a darme un masaje me quité la camiseta quedándome solamente con mis calzonas y me tumbé boca abajo. Ella comenzó a masajear el cuello, luego pasó a la espalda me estaba relajando de lo lindo. Me estaba quedando dormido cuando ella me dijo al oído ” te toca”, me levanté y ella se tumbó con una camiseta que le estaba holgada y unas mallas negras. Comencé dándole un masaje de hombros luego comencé a hacerle círculos en la espalda a lo que ella dijo que más que masaje cosquillitas a lo que empecé a acariciar su espalda por encima de su camiseta, luego metí la mano por debajo de la camiseta estuve un rato, ella al rato se quitó la camiseta dejándome ver su sujetador rosado. Seguí acariciando su espalda aún sorprendido de cómo había conseguido que se quitara la camiseta, ahora mi plan era el sujetador empecé a pasar la yema de los dedos por toda la espalda incluso encima del sujetador pero no había forma de que se lo desabrochó así que le eché valor y yo mismo lo desabroche. Cuando los corchetes se separaron ella se movió y con dos movimientos de hombros se quitó el sujetador y lo echó al suelo, tenía la espalda desnuda ahora iba a ver hasta donde llegaba y empecé a acariciar por la cintura bajando poco a poco las mallas negras, aunque su culo era más bien plano tenía redondez, ya había conseguido bajar un dedo y se notaba la línea del sol. Empecé a darle besos por la espalda desde la parte de su culo descubierta hasta los hombros, mi polla se había estirado del todo y muchas veces cuando elevaba mi cuerpo para darle un beso en el cuello o en el hombro.Mi polla se posaba sobre su culo, ella no se inmutaba y mi excitación era muy grande. Bajé más las mallas y ella no se inmutaba. Finalmente las mallas había dejado de ser útiles estaba al aire su trasero deslicé el tramo que le quedaba hasta el final de sus piernas y lo dejé caer al suelo. Volvía jugar con mis dedos esta vez acariciando sus piernas de arriba abajo, luego acariciando la cara interior de sus muslos desde arriba abajo cada vez más arriba, ella abría las piernas en cada subida hasta que mis dedos se toparon con su coño humedecí mi dedo índice y poco a poco lo fui metiendo por su rajita ella se movía para acoplar mi dedo en su coño. Mi dedo se volvió más curioso supongo que contagiado por mí. Cada vez se metía más y más adentro. No sé si Eloísa estaba dormida o se hacía la dormida lo que sí sé es que estaba gimiendo de placer con las exploraciones de mi dedo entonces le dije al oído ” date la vuelta ” y como si un hipnotizado se tratara se dio la vuelta. Estaba desnuda entera pude ver esos pechos tan grandes en proporción de su tamaño, su coño totalmente poblado de pelo negro, ella atenuó los ojos y me vio allí apoyado sobre mis rodillas con la polla que me iba a estallar en el bañador, se incorporó y dándonos un beso muy húmedo desató el nudo de mis calzonas, metió su mano dentro y sacó mi polla acariciándola, con el dedo índice extendía todo el lubricante, que me había salido, por toda la cabeza rojiza de mi polla mientras que su lengua y la mía, sus labios y los míos se fundían en un beso. Ella con la otra mano bajó mis calzonas hasta que cayeron junto con su ropa y tirando de mi polla la guió hacía su coñito. Mi polla se deslizó por dentro de su coño como si fuera un bobsleigh en una pista, mientras mi polla entraba en su coño mi boca se deleitaba con su boca pero pronto se deleitaría con sus enormes pechos, eran tan grandes que no entraban en mi boca y su pezón era tan marrón que parecía negro. El ritmo con el que entraba mi polla en su coño aumentaba y ella subía las piernas para que la embestida fuera más fuerte y se introdujera más si podía sonaba a chapoteo eso me hacía pensar que Eloísa se había corrido. Tenía las piernas de Eloísa sobre mis hombros cuando mi polla se tensó al máximo y la saqué de su coño y empezó a echar escupitajos de semen sobre la barriga, barbilla y boca de Eloísa, Eloísa estaba que no podía mover las piernas yo me quedé sentado sobre mis rodillas mirando su cuerpo bombardeado de semen al rato se repuso y nos duchamos, esa fue la primera vez que incumplí la promesa de nunca follarme a una amiga pero la incumpliría dos veces más pero es otra historia que os contaré en otro momento…

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Consolando a dos jugadoras

Esta historia es la continuación de uno de mis relatos “ Consolando a una jugadora” como recordarán mi amigo y compañero Zacarías se tuvo que operar de la rodilla, para no dejar tirado al equipo que entrenaba me pidió si podía estar con él de segundo entrenador, yo acepté.
Él era entrenador de Balonvolea, ambos habíamos jugado cuando éramos universitarios además ambos éramos federados por lo que de Balonvolea entendemos un huevo. El se encargaba de diseñar el entrenamiento me lo mandaba el día antes yo preparaba el material y llevaba a entrenamiento.
Llevaba unas semanas entrenando al equipo cuando un día vi a Sonia me estuvo contando que tenía problemas en casa que sus padres se estaban peleando y que eso le afectaba, yo le propuse que desconectara un poco y la invitaba a cenar, la cena llevó a otra cosa y acabamos follando en un aparcamiento. Pues a la semana siguiente Sonia y yo estábamos la mar de normales nuestro trato no había cambiado, ese viernes cuando terminamos el entrenamiento todas se fueron al vestuario a cambiarse, todas menos Sonia y Patricia la cuales se quedaron recogiendo los balones, la red y los postes para dejarlo todo recogido para el día siguiente, cuando estaba todo recogido tomé la red con los balones y les dije a la chicas que se podían ir a ducharse mientras que guardaba los balones en la sala de los balones. Cuando llegué al vestuario de los hombres me desnudé y me metí en la duchas comunes, tengo que decir que las duchas se dividen en dos hay 4 duchas individuales y 8 alcachofas en un sala grande de duchas comunes pues me metí en la comunes, total estaba solo. me estaba duchando cuando oigo una risa y cuando me di la vuelta eran Sonia y Patricia, tapadas con una toalla cada una, que se habían escondido en una de las duchas individuales.

– Pues sí que la tiene grande, señor pollón
– Chicas id a vuestras duchas
– y si no queremos – diciendo esto Patricia dejó caer su toalla mostrando todo su cuerpo y seguidamente Sonia.
– vamos a pasarlo bien, verdad señor pollón – Dijo Patricia

El cuerpo de Sonia era blanquecino y sus pechos no eran muy abultados sin embargo el cuerpo de Patricia era más voluptuoso, tendría una talla 90 de sujetador y su cuerpo era más atlético que el de Sonia. Ambas amigas se acercaron a mí se pusieron bajo la ducha y su pelo se mojó y ese agua que le caía por el pelo pronto también empezó a caer por su cuello y sus pechos empujado por la fuerza de la gravedad también pasó por su vientre llegando a su monte de venus donde desde su coño caía al suelo, yo intenté taparme pero rápidamente Patricia tomó una de mis manos y la puso en su boca chuparme los dedos,
Sonia empezó a acariciar mi cuerpo y pronto llegaron sus manos a mi polla, la cual comenzó a acariciar haciendo que mi erección comienza a asomar. Patricia acercó su boca a la mía y empezamos a besarnos su lengua era ágil y húmeda, sabía cómo besar a un hombre mordía mi labios mientras que con su lengua intentaba llegar hasta mi paladar, yo posé mis manos en su cintura e hice que su cuerpo se acercara más al mío, luego bajé la mano y comencé a acariciar su culo. Sonia sin embargo se había encargado de que mi polla se hizo del todo, se agachó y cogiendo mi polla con una de sus manos la restregaba suavemente contra su carita de ángel. Seguía besando a Patricia cuando Sonia se metió la punta de mi polla en su boquita de piñón, eso me provocó un gran placer lo que hizo que dejara de besar a Patricia. Ella viendo lo que hacía su amiga se agachó y mientras que Sonia se comía mi polla, Patricia se comía mis testículos. Dos jovencitas me estaban haciendo tener el mayor placer de mi vida.Estaba apoyado en la pared mientras que las dos compañeras de equipo, me comían la polla y lo que cuelga.
– Creo que ya está a punto, siéntate.
Me senté en el suelo y Patricia se sentó encima de mi polla haciendo coincidir su coño con mi polla, yo besaba sus pechos, lamía sus pezones y bebía el agua que bajaban por sus pechos, Sonia se puso a nuestro lado de rodillas y le acariciaba los pechos a Patricia , y me daba besos en la oreja, yo alternaba los pechos de Patricia con su boca. Al cabo de una rato Patricia gemía muy fuerte y Sonia se levantó y se puso detrás de ella, y comenzó a empujarla por detrás, como si se la estuviera follando por el culo, debo admitir que eso me puso cachondo perdido, pronto Patricia se corrió y levantándose se echó a un lado. Miré a Sonia y ella me miró a mí, supongo que vería mi deseo de follármela allí mismo ya que nada más ver que estaba de pie saltó abrazando mi cintura con su piernas, una vez sujetada `por mis brazos metió la mano entre nuestros cuerpos e introdujo mi polla en su coño. Empecé a follarla en el aire tirando su cuerpo y luego con los brazos atrayéndonos hacia mí, luego cuando el cansancio me poseía la puse contra la pared y mientras nos besábamos le metía la polla hasta el fondo y más allá, ella lo único que podía hacer era besar y gemir, patricia con el cuerpo totalmente flácido nos soltaba improperios “ era muy puta,” te gusta que te follen ¿ verdad zorra?”, “FOLLATELA HASTA EL FONDO”… ETC. Sonia se corrió pero a mí me quedaba un poco así que no la bajé hasta que después de cuatro o cinco embestidas me corrí dentro de ella. De su coño salí mi semen mezclado con el agua de la ducha, la bajé lentamente con ayuda de Patricia la cual ya estaba descansada, una vez que Sonia estaba en el suelo Patricia y yo nos comimos la boca y luego nos arrodillamos para comerle la boca a Sonia. Lo pasé muy bien lastima que la semana siguiente volvió su entrenador pero aún recuerdo la experiencia de esas dos jugadores en la ducha conmigo.

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El nuevo trabajo de mi mujer I

Después de años en paro, y tras sopesarlo mucho, mi mujer decidió responder a una oferta de trabajo. El anuncio había sido publicado en algunas de las paginas porno que mi mujer veía cuando quería hacerse una paja y yo, por mis turnos, no podía satisfacer. En el anuncio aclaraba que no se trataba de un casting, ni de hacer de actriz, ni de realizar ninguna escena de sexo.

La citaron en un chalet a las afueras, y cuando llegó, todo estaba preparado para la grabación de una escena de sexo, los actores en sus camerinos, la iluminación ajustándose, los cámaras en su sitio y el director dando sus últimas instrucciones. Se presento a la ayudante de Producción, ésta, le fue presentando a todo el equipo, dejando en último lugar a la Productora, una atractiva mujer de unos 45 años que vestía un traje de ejecutiva que hacía que se marcaran sus voluptuosas formas, se presento como Silvia. Cumplido el protocolo, mi mujer pregunto cuál iba a ser su cometido, ¿llevar los cafés, secretaria personal de la Productora quizás?. La ayudante de Producción, le explicó, que su trabajo iba a consistir en mantener la erección del actor a lo largo de los descansos, cambios de posturas, iluminación y demás interrupciones que el rodaje sufriera. Mi mujer se sorprendió y se indigno tanto, que a punto estuvo de abandonar el rodaje, pero el dinero y una cierta excitación le hicieron pensárselo. Preguntó a la ayudante que como y cuando debía hacerlo, a lo que ésta le contesto, -“eres mujer, ya sabrás como mantener a un hombre empalmado, ¿no?, Utiliza tus armas”.

El rodaje comenzó, se trataba de una escena en la que una mujer madura le hacia una entrevista de trabajo a un hombre de unos 40 años y al que, después de comprobar su formación y dotación, acababa follándose encima de la mesa, en el sofá y de todas formas imaginables. El guión seguía el orden previsto, después de una larga mamada empezaron a follar, ella con las piernas bien abiertas encima de la mesa y él bombeando con potencia, por toda la habitación se escuchaba el sonido de la polla entrando en aquel coño completamente húmedo. A mi mujer le estaba empezando a excitar la escena y notaba como sus pezones empezaban a ponerse erectos y duros, a punto estuvo de empezar a tocarse en ese mismo momento cuando el grito de “corten” del director la sacó del trance. Los actores volvieron a sus puestos y el director empezó a dar nuevas ordenes y a colocar las luces, esta vez apuntando al sofá. Mi mujer, estaba de pie al lado del actor que tomaba un bote de bebida energética, no podía quitar la mirada de aquella polla, poderosa, enorme, empalmada y totalmente embadurnada de los flujos de la actriz, Silvia, que estaba presenciando la escena, se acerco a ella y le susurro al oído, -“a que esperas, aprovecha, no seas tonta, si lo estas deseando y encima te van a pagar por ello, ¿crees que no noto como tienes los pezones?”, y dándola una palmadita en el culo se marcho a su despacho. Mi mujer se armó de valor y fue acercando su mano lentamente a la enorme polla que empezaba a dar muestras de decaer, la agarro con una mano, notando su dureza, sus venas, la mano se le empapo de flujos, apenas podía cerrarla alrededor de ella, tal era el grosor del miembro. Poco a poco empezó a menearla, despacio, con la primera bajada noto como la polla se empezaba a endurecer, bajó al pellejo hasta el final y vio aparecer el amoratado capullo, húmedo, brillante, imponente y así siguió, lentamente, notando como la polla iba reaccionando y se iba poniendo más y más dura, noto como en la punta empezaba a asomar una gota de liquido seminal, se estaba poniendo tan cachonda, que apunto estuvo de lamerla con su lengua. Tan absorta estaba, que apenas escuchó al actor decirle, -“nena, que vas a hacer que me corra, tranquilízate, luego si quieres me lo acabas en el camerino pero ahora tengo que trabajar” y con una sonrisa, le apartó la mano y fue hacia el set de rodaje. Mi mujer se quedo ruborizada y bastante cortada, y mientras volvía a su silla no pudo reprimirse y disimulando todo lo que pudo, se lamió la palma de su mano.

A las 13:00h el director anunció una pausa para comer, todo el mundo empezó a recoger. La actriz se puso su bata y se marcho a la ducha, el actor hizo lo mismo y se marcho a su camerino. Mi mujer se disponía a acompañar al equipo de rodaje a comer cuando la ayudante de producción le comunico que el actor solicitaba su presencia. Fue a su camerino y le encontró desnudo, frente al espejo, aplicándose aceites y cremas en su musculado cuerpo, -“vamos, que tengo que ir a comer” le dijo Peter, mi mujer le contesto, que qué se suponía que ella debía hacer, -“acabarme esto” le contestó señalando su gran erección, -“como supondrás, no puedo estar 2 horas sin eyacular”. Mi mujer comenzó a hacerle una paja, despacito, lo estaba disfrutando, cuando empezó a ver el sonrosado capullo a punto de estallar y con las primeras gotas de semen a punto de aparecer, no pudo aguantarse más y poniéndose de rodillas se metió aquella polla en la boca, casi no le cabía pero su gran experiencia le hizo tragársela entera, el actor comenzó a follarle la boca, notó las primeras gotas en su lengua, se saco la polla y abrió la boca esperando el chorro de semen, dos sabios lametazos en la punta del capullo acabaron por hacer estallar aquella polla llenándola de leche la boca, la cara, y derramándose por su cuello hasta llegar a sus tetas lo que aprovechó para frotarse los pezones con la leche del profesional, que se encontraba extasiado. -“Tenia que dar el visto bueno a tu contratación” dijo, -“y vaya si lo voy a dar, pasa ahora mismo por el despacho de Silvia a firmar el contrato y nos vemos a la 16.00h”.

Cuando entró en el despacho, Silvia estaba colgando el teléfono. -”¿Qué tal tu primera mañana?. -“Bien, interesante” contesto mi mujer. -”Acabo de colgar a Peter, y me acaba de dar el visto bueno a tu fichaje, tienes que firmar tu contrato”, Silvia se levantó, llevaba la falda ajustada y la blusa blanca, al agacharse a darle el contrato, mi mujer no pudo evitar echar un vistazo a su generoso escote que hacia adivinar unas enormes tetas, mi mujer estaba excitada como una perra después del trabajito en el camerino y notaba sus braguitas mojadas, no pudo evitar pensar en como tendría los pezones, se sorprendió pensando en el morbo y el sexo que exudaba esa mujer. Mientras firmaba, esos pensamientos la hicieron relamerse lo que le trajo de repente un sabor a semen que aumento más si cabe su excitación, ¿lo habrá notado Silvia?, ¿lo habrá olido?, pensó, cuando levanto la vista, sus ojos se cruzaron con los de Silvia que la observaba con una sonrisa picara por encima de sus gafas, -“Peter me ha hablado de lo bien que manejas la lengua, es más, me ha dado todos los detalles”, -“al parecer forma parte de mi trabajo” contesto sumisa mi mujer, -“ya” dijo Silvia sin disimular su sonrisa, -“También forma parte de tu trabajo como asistente mantener conforme a tus jefes, en este caso yo, y lo que me a contado Peter, me a excitado mucho, de hecho tengo el coño chorreando, y seguro que tu también estas mojada, ¿te has comido un coño alguna vez?” -“No” dijo mi mujer, le costaba mantener la serenidad, aquella mujer le ponía mucho y estaba deseando comerle los pezones, el coño o lo que la obligara, llevaba toda la mañana mojada y ya iba como una perra en celo, y las insinuaciones de su nueva jefa la estaban humedeciendo tanto que notaba como los flujos le chorreaban por las piernas, Silvia se dio cuenta de ello y le puso la mano entre las piernas, -“pero chica como vas, si estas apuntito de correrte, déjame a mi”, al sentir el tacto de su experimentada mano, mi mujer comenzó a gemir, un par de dedos en su coño y unas caricias de clítoris hicieron a mi mujer llegar a una gran corrida que la dejo empapada y abrazada a Silvia. Su nueva jefa sonrió, y le dijo -“no me iras a dejar así” y acto seguido se subió la falda se quito hábilmente las bragas y se abrió de piernas ante mi mujer que, exhausta por la corrida, no pudo quitar los ojos de ese depilado coño que brillaba de los flujos de Silvia, nunca había estado con una mujer pero se lanzó a lamerlo con ganas, pasando su lengua a lo largo de su raja y dedicándole unos suaves lengüetazos a su clítoris, Silvia gemía como una loca, -“me estas poniendo como una perra, fíjate que cerda estoy” y dándose la vuelta le obligo a comerle el Culo, mi mujer lo lamía mientras tres de sus dedos entraban y salían del coño de Silvia mientras con el dedo gordo le acariciaba solícita el clítoris, Silvia llego a un orgasmo bestial que dejo a mi mujer con la boca llena de su flujo. Acto seguido, se acicaló, se bajó la falda y se dirigió a mi mujer, -“esta tarde quiero que te pongas esto” dijo señalando un minifalda de ejecutiva negra y una camisa blanca semitransparente, -”y a partir de ahora nada de bragas ni sujetador, quiero que todos vean tus pezones duros y tu coño húmedo cuando te agaches, aquí somos una familia, tranquila, nadie va a acercarse a ti sabiendo que eres mía. Y ahora vístete que vamos a comer”, “bastante comida había tenido ya” pensó mi mujer “para mi primera mañana de Trabajo”.

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Algo inesperado

Voy ha compartir lo que me sucedió este verano, resulta que el mes de agosto tenia vacaciones, pero no tenia ningún plan y tampoco sabia donde ir pues estaba muy mal económicamente, cuando me dice mi madre, sabes que los vecinos de arriba están buscando una chica que los acompañen a Málaga pagandole 300 euros y mantenida.

Los vecinos de arriba son un matrimonio encantador, tienen un bebe de tres meses y por eso quieren que les acompañe alguien para que les cuide el bebe cuando quieran salir a cenar o bailar alguna noche.
Le dije a mi madre que me podía interesar, pues no tenia nada que hacer y ademas eran quince días solamente,subí a hablar con ellos y les dije si les valía yo, la señora me dijo contenta me dijo que si que le encantaba que fuera una vecina que ya conocía pues así tendría mas confianza en dejarme al bebe.
Mi nombre es Josefa pero me llaman pepa y el matrimonio son Rafael y Lola, llegamos a la playa y nos ubicamos en el apartamento que habían alquilado, era pequeño pues solo tenia un dormitorio así que a mi me tocaba dormir en el sofá del salón.
Llegamos el domingo y la primera semana transcurrió normal, pero yo no sabia que el sr. Rafael se marchaba el domingo siguiente, o sea que nos íbamos a quedar solas la segunda semana.
Ese día nos quedamos mas tiempo que de costumbre en la playa, para que Rafael aprovechara las ultimas horas de sol.
Después de cenar estábamos viendo la tele,cuando Lola me dice que le pica todo el cuerpo, yo le digo que quizás nos quemamos demasiado pues a mi también me picaba, Lola me dice, si nos diéramos una crema que tengo ahí que es para después del baño quizás nos mejoremos, ¿que te parece?, le dije que si que me parecía una buena idea, nos levantamos sin hacer ruido para que el bebe no se despertara y nos fuimos al dormitorio porque Lola dijo que era mejor tumbadas en la cama,
Lola se saco la bata que llevaba y quedo en pelotas, la verdad que aunque la había visto en la playa no fue lo mismo, pues en la playa usaba trajes de baño que le tapaba mucho, aunque eran de dos piezas por lo que no había visto las tetas tan bonitas que tenia a pesar de seguir amamantando al bebe, y el chocho lo tenia bastante peludo pero precioso, yo sentí como un calambrazo y me quede como boba mirándola, ella se dio cuenta y me dijo: – que pasa Pepa, ¿no habías visto una mujer desnuda?
Yo le conteste que si pero no tan hermosa como ella, riéndose se acerco a mi y me dio un beso en la mejilla y me dijo gracias mi amor eres muy amable.
Se puso boca abajo y empece a darle la crema por la espalda bajando hasta la cintura,pues las nalgas las tenia blanquitas pero Lola me dijo que le diera por las nalgas también y los muslos, cuando empece a sobarle las nalgas no pude evitar una excitación que me recorría todo el cuerpo y para colmo Lola empezó a gemir un poco diciendo que rico y otras palabras que no entendía, se dio la vuelta y vi que tenia los ojos cerrados, me dijo que empezara por el cuello y fuera bajando, cuando llegue a los pechos dude un poco y Lola me dijo que no me diera corte que se los acariciara como había hecho con las nalgas que le había gustado mucho, en vista de eso ya no tuve reparo y lo asombroso es que me estaba gustando así que empece con mucha delicadeza a sobar aquellos pechos tan lindos y que me gustaban tanto, de vez en cuando le pellizcaba los pezones y no decía nada, seguía con los ojos cerrados, pero llego un momento que tuvo un suspiro muy profundo y abrió los ojos y me dijo gracias mi amor, yo creo que tuvo un orgasmo.
Lola me dijo: -ahora es tu turno así que desnudate, yo estaba con pantalones y una camiseta y la verdad que dudaba cuando Lola me dice anda no te pongas remolona, así que no me quedo mas remedio, Lola fue a echarle un vistazo al bebe el cual seguía dormido y cuando volvio y me vio con las bragas y el sostén me dijo nada de eso fuera todo como me quede yo, o es que tu si me puedes ver desnuda y yo a ti no, sonriendo le dije creo que estamos cogiendo mucha confianza y quizás no sea bueno, Lola me contesto no olvides que estamos de vacaciones y debemos pasarlo lo mejor posible, que después vendrá la rutina de siempre.
Lola me dio un buen masaje, cuando me masajeo los pechos me dijo que los tenia mas pequeños que ella pero muy bonitos y para corroborarlo me los beso, yo estaba en la gloria y mas cuando empezó a sobarme los muslos que con disimulo con el canto de la mano me restregaba la rajita de mi chocho, no lo pude evitar y tuve un orgasmo, creo que Lola no se dio cuenta porque en ese momento el bebe lloro un poco y Lola fue a ver, cuando volvió yo me estaba empezando a vestir y
Lola me dijo: – mira Pepa porque no te pones una bata de esas mías para dormir que estarás mejor y mas fresquita y otra cosa ahora que no esta mi marido puedes dormir en la cama que es bastante grande y estarás mejor que en el sofá.

Pasaron un par de días y todo muy bien cada día teníamos mas confianza y nos contábamos anécdotas con las cuales nos reíamos mucho, la verdad que yo estaba muy feliz parecía que había encontrado la hermana que nunca tuve.
El tercer día fue especial, después de cenar Lola dijo voy a darle el pecho al bebe para que se duerma y así estamos tranquilas.
Tengo que decir que Lola tiene 36 años y yo 20 por lo tanto cuando yo nací ya ella estudiaba y tenia muchas amigas de las cuales me ha contado muchas anecdotas..
Efectivamente el bebe se quedo dormido mamando, Lola vino y se sentó a mi lado y observe que
tenia la bata manchada a la altura de los pechos, se lo dije y me dijo que era la leche que le sobraba que tenia demasiada y el bebe no se la chupaba toda, yo de tonta le digo sabes que a mi no me dieron pecho de pequeña, parece que mi madre no tenia buena leche y el medico le dijo que mejor me dieran biberón, Lola riéndose dijo oye estas a tiempo de probarla y diciendo esto se saco una teta y me dijo anda chupa un poquito y así me alivias un poco, yo no me hice de rogar y empece a chupar, Lola me dijo no tan fuerte mas suave, afloje un poco y me dijo así esta mejor, después me cambie de teta y Lola echo la cabeza para atrás, le dije quieres que lo deje y me dijo no,no sigue aunque mejor vamos a la cama que tumbada me gusta mas, cuando llegamos a la cama se quito la bata y que para estar mas cómoda y como no llevaba bragas se quedo en pelotas también alego que hacia mucho calor esta noche, se acomodo bien y me dijo chupame mi amor como tu sabes que me da mucho placer, comencé a chupar y enseguida note que estaba muy caliente yo mientras le chupaba un teta le acariciaba la otra, Lola tenia los ojos cerrados y ya empezaba a gemir y yo me estaba poniendo a mil cuando Lola me coge una mano y me la lleva hasta el chocho y me dice acariciame lo abriéndose de piernas, cuando le metí el dedo lo tenia encharcado de lo caliente que estaba, empece a frotarle el clítoris y Lola empezó a correrse como una loca, me dijo quitate la bata que quiero sentir tu cuerpo desnudo encima del mio.
Yo recordé algunos videos que había visto de lesbianas y viendo aquel cuerpo debajo mio pidiéndome placer empece a bajar de los pechos hacia su vagina y cuando llegue a ella el olor me embriago de tal forma que me puse a chupar como una loca, Lola gemía y me decía cosas maravillosas, como que feliz me haces mi amor, estoy gozando como nunca, eres la mejor amante que he tenido,Lola tuvo varios orgasmos y cuando se desahogada me dijo ahora te voy hacer la chiquilla mas feliz de la tierra, y dicho esto me puso boca abajo y empezó a pasarme la lengua caliente por la espalda por toda la espina dorsal hasta llegar a las nalgas, me las abrió y con la punta de la lengua me empezó a acariciar los pliegues de mi ojete, aquello lo me lo esperaba y me sentí aturdida del placer que me producía, luego me dio la vuelta y empezó a chuparme mi chochito que estaba casi virgen hasta que me dejo exhausta, no se cuantos orgasmos tuve pero creo que la noche mas feliz de mi vida.
Demás esta decir que las siguientes noches fueron parecidas hasta el sábado que venia su esposo, muchas tardes cuando veníamos de la playa lo primero que hacíamos era desnudarnos y dándonos unas nalgaditas nos íbamos a la ducha besándonos como dos enamoradas y por la noche después que se dormía el bebe nos íbamos a la cama las dos en pelotas y a darnos placer hasta que quedábamos rendidas que nos dormíamos.
Ya de vuelta a casa nos vemos algunas veces Lola de vez en cuando me hace algún regalo, Hasta mi madre me dijo el otro día parece que la vecina te ha tomado cariño, yo le conteste debe ser por lo bien que me porte con ella en la playa ,¿ si mi madre supiera ? Seguro que ni se lo imagina.

Espero que les halla gustado mi relato un beso Pepa.

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