El comercial de ADSL se folló a mi novia

Aquella tarde, Sara estaba sola en casa mientras su novio Luis había quedado con unos amigos. La joven (27 años) estaba terminando de arreglarse ya que en una hora había quedado con unas amigas.

De repente el timbre de la puerta le hizo dar un salto. Al no tener mirilla, abrió la puerta y se encontró con un chico moreno, pelo corto, trajeado, de su misma edad más o menos.

DESCONOCIDO: hola mi nombre es Marcos y…

SARA: ¿eres Testigo de Jehová?

MARCOS: no… je, je, je. Soy comercial de ADSL. ¿Conoce nuestras ofertas? Quizás estés pagando más por algo que podamos ofrecerte a mejor precio y mayor velocidad de descarga.

SARA: pues… verás. Es que no sé ni qué tenemos de velocidad. Yo sólo veo las facturas y mi novio es que contrató lo que tenemos ahora.

MARCOS: ¿y sabes si está contento con el servicio actual? ¿Puedo hablarlo con tu novio?

SARA: mira… no quiero parecer borde, pero es que en un rato he quedado. Mejor si pasas otro día que esté mi novio.

Una tos sonó cerca de la puerta. Sin previo aviso, apareció un hombre con voz ronca, mal olor, algo bizco y pinta de vagabundo.  El hombre hablaba y casi no se le entendía.

VAGABUNDO: denme algo, algo para comer y vino, denme algoooo…

Sara pronto le dijo que no podía y que lo sentía. El hombre insistió y se acercó a ella muy cerca. Le cogió de la mano y le dijo:

VAGABUNDO: guapaa. Una chica tan guapa seguro que tiene dinero. Dame algo, unos euros, o sino un beso.

SARA: ¡suélteme! ¡me está haciendo daño!

El hombre se reía hasta que Marcos intervino. Sin mediar palabra, agarró la muñeca de la mano con la que hacía presa del vagabundo y le apretó con el pulgar. El desconocido soltó a la chica sin que el comercial de ADSL le hubiera soltado aún. Estirando de la mano del vagabundo hacia abajo le hizo girar y darse la vuelta. Éste empezó a gimotear.

VAGABUNDO: vale, vale, perdón, perdón, me voy, ahhh, ahhh, suéltame hijo de p…, perdón, perdón. Ya me voy.

Marcos le dio un empujoncito y el hombre se fue casi corriendo sin dejar de despotricar insultos.

Sara estaba a punto de llorar y Marcos le puso una mano en el hombro.

MARCOS: tranquila, no ha pasado nada. Yo ya me voy, aunque te recomiendo que cierres la puerta y no abras a nadie ni salgas de casa no sea que este quiera vengarse.

SARA: ahh, ohhh. No espera, ¡espera! Entra por favor, aunque sea para tomar un café. Es lo menos que te debo. Sí, como mínimo escuchar tu oferta y ofrecerte un café.

El chico sonrió y pasó al interior de la casa.

Siguió a Sara y miró sin descaro el vestidito de verano, corto y de color rojo de su posible cliente. El vestido era corto y permitía ver las piernas sin varices y estilizadas de la chica, las cuales acababan en un culo que se dibujaba respingón, pequeñito y durito.

SARA: ¿solo o cortado?

MARCOS: cortado por favor.

Cuando Sara se giró, el comercial pudo apreciar mejor su escote. La chica era delgadita, con cuerpo de adolescente. No tenía mucho pecho pero no se lo veía caído y tenía pinta de ser bien turgente.

Ambos se sentaron en la mesa de la cocina y Marcos empezó a hacerle preguntas de índole comercial.

MARCOS: ¿qué tenéis, línea telefónica o cable?

SARA: pueeeees… no sé. Voy a mirar.

El chico la siguió hasta un cuarto donde había un rooter y un ordenador. Sara se agachó bajo la mesa para mirar. La parte baja de su vestido se subió un poco, lo justo para que Marcos se diera cuenta que la chica llevaba puesto un tanga de color negro.

SARA: hay una caja amarillenta.

MARCOS: vale, eso es una roseta. Eso es que no tenéis cable.

La anfitriona salió de debajo de la mesa, y al levantarse, la parte de arriba de su vestido se ahuecó, dejando a la vista las tetas encajadas dentro de su sujetador. Marcos no pudo evitar quedarse mirándolo fijamente y al darse ella cuenta, se rió.

MARCOS: ¿podría comprobar en el ordenador qué velocidad tenéis?

SARA: claro, todo tuyo, creo que ya está encendido.

Al encender el monitor, lo primero que apareció por pantalla fue un vídeo pausado de un negro dando por culo a una chica.

SARA: joder. Esto es cosa de mi novio. Vaya cosas le gusta ver.

La chica fue a cerrar la pestaña cuando sin querer pulsó en el vídeo y este se puso en marcha. Los altavoces estaban encendidos y pronto los gemidos desgarrados de la chica del vídeo invadieron el cuarto.

Con prisas, la anfitriona manoseó los altavoces hasta que los paró y luego quitó el vídeo.

SARA: uff, lo siento, es que…

En ese momento Sara se dio cuenta que Marcos se había aflojado la corbata.

SARA: ¿tienes calor?

MARCOS: je, je, je es que este vídeo me ha hecho sudar.

SARA: je, je, je. No sé qué obsesión tiene mi novio con estas cosas. ¿Te importa si hago la cama , que antes me he echado una siestas, mientras miras eso de la velocidad?

MARCOS: vale.

El chico vio como ella se iba hacia la cama que estaba frente a la mesa del ordenador. Rápidamente puso el test en marcha, y este terminó en seguida. En lugar de avisar a la inquilina, se dedicó a mirarla de reojo. Ella se agachaba para hacer la cama, regalándole de vez en cuando con vistas hacia su escote o tanga.

SARA: ¿ya está?

MARCOS: sí.

Ambos se sentaron en sillas frente al ordenador.

MARCOS: Tienes apenas 6 megas. Con nosotros podrías tener 12 o hasta 24.

SARA: ¿y eso qué quiere decir?

MARCOS: que las páginas y descargas serían más rápidas.

SARA: déjame cargar una página y luego dime cuanto tardaría con vosotros, porque puesto que vuestros precios son menores, igual sí que nos apuntaríamos y haríamos el cambio…

La chica empezó a teclear una dirección, y el navegador le sugirió una página guarra.

SARA: ¿qué esto?

MARCOS: alguna página ya visitada.

Sara pulsó para verla y se encontró con una Web Porno llena de vídeos de sexo sado.

SARA: así que esto ve mi novio…

Pulsó sobre un vídeo y en la escena aparecía una chica a la que un tío la estaba follando prácticamente la boca mientras se la abría aún más con los dedos.

MARCOS: ves, este vídeo casi se te habría cargado ya con nuestra velocidad.

SARA: joder ¿¡cómo es posible!?

MARCOS: bueno, la velocidad es hasta 12 o 24 megas, puede ser que te llegue menos…

SARA: ja, ja, ja, no, no. ¡Me refiero al vídeo!

MARCOS: ah…

Sara miró al chico y enrojeció, a lo que ella le respondió con una sonrisa.

SARA: a ver este otro.

En el vídeo aparecía una chica desnuda espatarrada sobre una toalla en lo que parecía un bosque rodeada de tíos  que le acercaban sus miembros a la cara para que se las fuera chupando.

SARA: ufff, qué fuerte. ¿A ti te gustan estos vídeos?

MARCOS: no… a mí me gustan más estos…

El chico se fue al buscador del Web y tras escribir “cheating”, puso uno de los primeros vídeos que apareció, en el que se podía ver a una chica jovencita y delgadita y un hombre, quizás un fontanero, que empezaba a meterle mano.

Ella se rio con una risa muy clara y jovial, y echó una miradita a Marcos comprobando que el chico estaba cachondo.

Sara se levantó y le quitó la americana, diciéndole que parecía sudoroso. Al volver, Sara posó sus manos sobre los hombros del chico y le dijo que se le veía muy tenso.

MARCOS: sí, entre lo del mendigo y todos estos vídeos no estoy relajado, no.

Mientras lo decía, el chico se quedó mirando las lisas piernas de ella. Acercó su mano tímidamente y le acarició a la altura de la rodilla.

Ella sólo sonreía y se dejaba hacer. Se agachó para ver mejor la pantalla y Marcos esta vez se giró descaradamente para mirarle el escote. Ella pícara se puso las manos en los laterales de sus pechos y los juntó.

SARA: así parece que tengo más, ji ji ji.

Respirando de forma sofocada como si fuera un toro, Marcos se acercó lentamente hasta el escote de ella y hundió su cabeza en él. Empezó a besarle el escote y cuando intentó sacarle las tetas, ella se apartó.

El chico estaba sentado mirándola y ella se acercó de nuevo. Colocó su rodilla izquierda sobre la de pierna de él y comenzó a besarle lentamente. Sus labios eran carnosos y dulces y su lengua juguetona saltando de una boca a otra.

Marcos le puso la mano en la pierna y fue subiendo sin discreción hasta el culo. Se lo podía coger con una sola mano.  Se lo agarró y le dio algunos cachetes. Sara no había perdido el tiempo y masajeaba suavemente la entrepierna de él por encima del pantalón.

El chico la amasaba el pequeño culito con las dos manos. Sus labios besaban el abdomen plano de ella al tiempo que iba levantando lentamente el vestido. Ella levantó los brazos y él le quitó la prenda dejándola en ropa interior.  Sin darle casi tiempo a la chica, se lanzó hacia el pequeño sujetador de la chica, y tras apretar sus tetitas por los laterales, empezó a comérselas y besarlas con desesperación.  Con ansia, levantó el sujetador desde abajo y dejó al aire dos pechos pequeños, erguidos y coronados por las dos monedas de céntimo rosaditas que eran sus pezones.

Marcos empezó a mamarle los pezones como si de un lechón se tratara. En total sincronización, pasaba sus manos de arriba abajo por el culo de su anfitriona deleitándose en su dureza y curvas.  Sara se terminó de quitar el sujetador y acariciaba al chico mientras se dejaba hacer.

La chica se separó y le dijo que se desnudara. Él obedeció sin rechistar y ella le empujó para que se sentara en la silla del ordenador.  Sara se arrodilló frente a él a cuatro patas, y su mano se dirigió directamente a agarrar la base de aquel pene erecto. Le miró la cara, y tras sonreírle, se metió su polla en la boca. Empezó no muy rápido, metiéndosela y sacándosela 1 vez por segundo aproximadamente. Él disfrutaba y le apartaba el pelo de la cara para disfrutar mejor del espectáculo.

Marcos podía ver cómo aquella, hasta ahora, desconocida se la estaba chupando cada vez más rápido. Con la escusa de “sujetarle el pelo”, le puso la mano en la cabeza y le ayudó a aumentar la velocidad de la mamada.  Ella retuvo el pene un poco más dentro de su boca y lo fue sacando lentamente clavando la vista en él.  Al llegar al final del recorrido, le dio un beso en la polla metiéndose todo el capullo en la boca; y tras extraerlo, le pasó la lengua como si fuera un helado.  Marcos se levantó de la silla del gusto, y ella siguió chupándosela un poco más enderezada.

Ella le masturbó unos segundos para seguir chupándosela todavía más rápido. Él le tuvo que pedir en más de una vez que parara o que se terminaría corriendo en su boca, a lo que Sara contestó riéndose.

Sara se levantó y se abrazó al comercial besándole. Acercó su boca al oído de él y le susurró:

SARA: fóllame como si fuera tu putita.

Le dio un beso y Marcos la agarró por la cintura y la guio hasta la mesa del ordenador. Ella apoyó sus manos en la madera y se puso de puntillas poniendo el culo en pompa. Marcos acarició aquel culito de infarto y, tras apartar el tanga a un lado, colocó su polla en la entrada de su coño depilado. Ella se fue echando lentamente hacia atrás metiéndose sin esfuerzo aquella polla. Tras unas lentas metidas, Marcos, agarrándola por la cintura, empezó a follarla con fuerza. La pantalla del monitor se bamboleaba y Sara gritaba con lujuria. El comercial estaba muy cachondo sintiendo la estrechez de aquel coñito ardiente y empapado.

Las tetitas de Sara bailaban ligeramente arriba y abajo  pero Marcos no podía fijarse en ese detalle, ya que estaba concentrado viendo aquel culito con forma de la parte de arriba del dibujo de un corazón moverse sin parar.  Él puso sus manos sobre los hombros de ella y le dijo que estaba a punto de correrse.

Sara se apartó y se subió sobre la mesa. Abrió sus piernas y acercó a Marcos con sus talones. Él frotó la punta roja de su polla contra la entrada de su coñito babeante para ponerla bien cachonda; lo estaba tanto que ella le apretó con los talones en el culo para que se la metiera ya. Él cedió y se la metió de forma limpia y rápida. Follaron con energías y esta vez Marcos sí se fijó en las tetas de Sara. Pequeñitas y turgentes apenas oscilaban con cada embestida.

Marcos paró de golpe y bajó su cabeza hasta el coño de ella. Se lo comió sembrando el caos con su lengua a lo que ella le obligó a parar porque no aguantaba más.

Se la siguió metiendo un rato hasta que ella le pidió que se sentara en el suelo.  Una vez él lo hizo, ella se sentó encima, y colocó de espaldas a él. Colocó la polla en su coño, y tumbándose ambos empezaron a follar. Él era el que se movía, levantando su culo del frío suelo y metiendo su falo en aquel horno. Ella se aguantaba con los brazos en el suelo y con la sujeción de las manos de él en su cintura. Ella empezó a arengarle:

SARA: vamos fóllameee! Síii! Mmmm ¿Eso es en lo que piensas cuando visi.. visitas a una cliente? ¿en follártela? Mmm. Ahhhh. Siiii, métemela, métemelaaa.

El chico, sobrexcitado, la forzó a levantarse, y cogió en volandas y la sentó en la silla. Sin miramientos, se la metió de golpe y empezó a follársela como si quisiera hacerle más hondo el agujero.  La silla hacía mucho ruido al entrechocarse con la mesa, a la vez que un claqueteo del tipo “ñi-ki ñi-ki”. Marcos se la metí hasta el fondo y cuando no aguantó más, le agarró las tetas con fuerza y empezó a correrse dentro del coño de él con fuertes empujones de cadera.

Al terminar, se separó, un reguero de semen emanó de la vagina de ella, cayendo por su culo hasta llegar ala silla y derramarse al suelo.

Sonó el portero, y alarmado, Marcos se vistió a toda velocidad mientras ella iba a abrir. Cuando Sara regresó, él ya estaba vestido.

SARA: es mi novio, tardará 2 minutos en subir porque siempre lo hace por las escaleras y se entretiene con el buzón.

Marcos salió corriendo hasta la puerta de entrada, y se dirigió con total normalidad hacia el ascensor. Cuando se abrían las puertas, un chico que subía las escaleras le saludó. Seguro que sería el novio de Sara.

* * *

Marcos salió a la calle sonriente. En la puerta, una voz familiar le llamó por su nombre en un tono áspero.

MARCOS: ¡hola! Aquí tienes los 10 € del trato.

El vagabundo le sonrió con su dentadura llena de altibajos y le guiñó un ojo.

VAGABUNDO: ¡la próxima vez no me hagas tanto daño o no te ayudaré más.

Marcos se rio y le dio 10 euros más.

MARCOS: mañana quedamos a las 10 en parque, que tengo otra visita interesante cerca…

-FIN-

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La clienta morbosa

Follamos como animales entrando y saliendo de ella continuamente, ella me pedía que parase que se iba a volver loca, le dije que me corría, me dijo que me corriese cuando quisiera, que ella ya había tenido otros dos orgasmos, córrete ahora y yo lo haré contigo, vamos córrete, nos corrimos los dos a la vez en un orgasmo que fue el mejor que he tenido.

Hola les voy a contar mi experiencia como vendedor en un centro comercial, bueno una parte de mi experiencia en este puesto que no tiene muchas cosas buenas, pero si una que es ver todos los días mujeres hermosas, que van casi a diario a realizar sus compras, siempre muy arregladas y sin sus maridos parándose en muchas ocasiones a coquetear con los vendedores.

La historia que les cuento sucedió con una de esas clientas que durante un tiempo circulaba por el centro comercial por lo menos tres días a la semana, siempre con ropa ajustada y muy señorial, una chica joven casada, porque a veces la acompañaba su marido, con un cuerpo de los que a mí me gustan, no demasiado delgada pero ni mucho menos gorda, con unos pechos perfectos, bajo ropa ajustada y un culo que era para morirse solamente con mirarlo cuando iba debajo de esos pantalones de tela que parecían iban a romperse en cualquier momento.

De tanto pasar por allí e interesarse por los productos del centro hablábamos de vez en cuando, y nos saludábamos siempre que nos encontrábamos de frente cosa que pasaba a menudo porque yo me encargaba de que ocurriese. Dentro de la tienda no ocurrió nada cosa normal pues yo estaba trabajando y ella de compras aunque siempre insinuante. Un sábado que salí a tomar unas copas con unos amigos me encontré a mi clienta favorita en un bar de copas de la ciudad y nos saludamos “Hola que tal, que tomando una copita” “Si aunque un poco aburrida porque esta gente con la que he salido están un poco apagados”

Al decirme eso a mi se me ocurrió intentar algo y le comenté que nosotros nos íbamos a un bar donde había bastante marcha siempre y que si quería podía venirse, sin esperar una respuesta afirmativa, pues bueno al fin y al cabo solo nos conocíamos de atenderla alguna vez en sus compras, pero bueno cual fue mi sorpresa cuando dijo que le gustaría venirse porque se estaba aburriendo mucho, fue a donde estaban sus amigos y les comentó que había encontrado a alguien que conocía y que iba a tomar una copa con él.

Nos fuimos al lugar del que yo le hablaba, tomamos una copa, hablamos mucho aunque la música estaba bastante alta y con las copas y el ambiente no tardé en hacerle saber irónicamente como me alegraba las tardes cada vez que iba de compras y pasaba por mi lado. Ella dijo que ya se había dado cuenta que como la miraba pero que no me preocupase, que no le molestaba que lo hiciera, y que siempre que iba de compras intentaba pasar por la zona donde yo me encontraba y saludarme. Seguimos hablando y sin darnos cuenta como suelen pasar esas cosas estábamos los dos bastante pegaditos uno al otro y le hablaba al oído para que me oyese bien tan cerquita del oído que siempre me aseguraba de rozar su oreja con mis labios, mi sorpresa fue que ella hacía lo mismo y además la conversación estaba subiendo de tono a cada instante.

Pasado un rato, me dijo que nos fuésemos a un sitio más tranquilo y donde no hubiese tanta gente,  pues dijo, nos estamos acercando demasiado y puede haber gente que nos conozca y no me parece bien pues te recuerdo que estoy casada. Salimos del local y nos fuimos hasta mi coche, entramos en él y le pregunté a donde íbamos, me miró y dijo, no vamos a perder más el tiempo, creo que los dos queremos hacer algo, se lanzó sobre mi boca y no me dio un besito sino que sacó su lengua y la entró en mi boca dándome un bocado literalmente con sus labios, que fue seguido de varios intercambios de mordiscos, saliva y lametones durante un buen rato sin decir nada ninguno de los dos, después tomamos aire y dijo, vámonos a la casa que tengo en la playa a pasar un buen rato, yo dije que me encantaba la idea y nos dirigimos hasta una zona turística cercana donde ella tenía un chalet en el que entramos sin formar mucho ruido para que los vecinos no advirtiesen nuestra presencia.

Al momento de estar allí dentro estábamos de nuevo besándonos y mordiéndonos nuestras lenguas y yo no pude evitar hacer algo con lo que había soñado tantas veces, poner mis manos sobre aquellas dos nalgas que estaban esa noche bajo una faldita no demasiado corta pero bastante ancha, sin dejar de besarnos mis manos entraron por debajo de su falda y se posaron de nuevo en su culo apretándola contra mí y haciéndola sentir mi paquete que se había puesto muy duro.

Saqué mis manos de allí y las subí hasta sus tetas, que estaban duritas, ella me dijo que quería disfrutar ese momento y que le encantaba que le tocaran las tetas, pero que lo hiciese bien, que ella sabía que era un experto, no se porqué dijo eso pero bueno, se las acaricié por encima de la blusa, luego quité la blusa y el sujetador dejándolas al aire, eran grandecitas, duras, con los pezones muy excitados pidiendo que se le acariciaran, bajé mi boca y comencé a besar y chupar los senos uno primero y otro después, desde su base hasta llegar a la aureola de sus pezones sin tocar estos en ningún momento, ella jadeaba, se retorcía e intentaba que sus pezones entraran en mi boca pero sin conseguirlo, porque yo no quería que eso pasase todavía, entré mi mano por debajo de su falda y pude comprobar que sus braguitas estaban mojadas y sus ingles chorreaban un fino hilo de líquido vaginal, eso me puso a cien mientras ella acariciaba mi paquete por encima de mi pantalón, agarré su coñito por encima de las bragas poniendo mi dedo a la altura de su clítoris, en ese momento comencé a pasar mi lengua, primero por sus pezones y luego los cogí con mi boca y los chupé como si fuese un bebe amamantándose, eso hizo que ella se retorciese y me dijera, acabas de conseguir que me corra, ¡que gustazo!, que rico.

Desabrochó mi pantalón y sacó mi verga de su prisión acariciándola de arriba abajo y tocando mis huevos acariciándolos lo que hizo que tuviese que aguantarme para no eyacular en ese momento, yo seguí desnudándola, quité toda su ropa, la dejé completamente desnuda y la llevé hasta un sofá cercano donde la tumbé contemplando su coño con bastante vello y totalmente húmedo como nunca había visto ninguno, me arrodillé frente a ella y comencé a besar sus piernas y el interior de sus muslos subiendo hasta sus ingles, ella levantó mi cabeza, me llevó hacia arriba y besó mi boca, nos fundimos en largo beso muy apasionado como los anteriores y me dijo “por un momento he creído que ibas a darme un beso en otros labios que no son los que acabas de besar”

Le respondí que si, y que además pensaba hacerlo en cuanto soltase mi cabeza y me dejase bajar hasta su entrepierna, ella dijo, tengo que confesarte algo, “nunca nadie ha entrado su lengua en ese sitio”, eso me puso aun más caliente y bajé si decir nada hasta su vientre chupándolo y entrando la punta de mi lengua en su ombligo, ella se retorcía, abrí sus piernas y besé su labios vaginales, cada vez estaba más excitada, entonces besé su clítoris su capullito y lo apreté con mi lengua durante un largo rato me decía, “ahhhh, no aguanto eso, me voy a correr” mojé mis dedos y muy despacito saqué su botoncito del capullo hasta que puede poner mi lengua sobre el y tuvo su segundo orgasmo casi gritando de placer mientras yo no lo soltaba esperando que acabase de disfrutarlo, cuando esto sucedió me pidió que la volviese a besar, que necesitaba mi boca…

Así lo hicimos y me dijo que ella también quería probar que se sentía poniendo la boca en el sexo del otro, besó mi verga que estaba muy dura y chorreando líquido preseminal la lamió, la besó y la entró en su boca, le pedí que se apartase o me correría en su boca, ella la sacó y comenzó a lamer mis testículos, no pude evitarlo y lancé un gran chorro de semen que no se donde fue a parar, ella subió de nuevo, nos besamos, nos lamíamos y me decía, “estoy disfrutando como nunca, hasta hoy no he sabido lo que es disfrutar del sexo, me muero de placer”

Yo con esas palabras ya volvía a estar excitado, mi verga estaba comenzando a crecer de nuevo y ella le ayudaba acariciándola, mientras metía sus pechos en mi boca y yo me dedicaba a lamerlos y chuparlos sin parar, se puso en mi oído, pegó sus labios a el y me susurró “necesito que me folles ahora, me falta sentir tu verga dentro, estoy deseando saber que se siente”, yo acaricié su chocho y uno de mis dedos también acarició su culo, preguntándole si le molestaba que hiciese eso, ella respondió que no, que le encantaba que le acariciaran con un dedito pero sin penetrarla con más de un dedo porque para ella era molesto.

Se sentó sobre mi verga y se fue clavando lentamente en su coño, sentía como su vagina vibraba mientras entraba mi verga y me la presionaba, yo me movía lentamente haciendo que entrase hasta el fondo, mientras acariciaba su culo, tal y como ella me había dicho, entrando la puntita de mi dedo, después de haberlo, eso si, lubricado muy bien con sus jugos para lo cual no tuve ningún problema pues estos eran muy abundantes.

Follamos como animales tumbándola debajo de mí y con sus piernas bien abiertas entrando y saliendo de ella continuamente, aceleré el ritmo de mis embestidas y ella me pedía que parase que se iba a volver loca, yo no aguantaba más y le dije que me corría (tengo que decir que usábamos preservativo, siempre lo utilizo), me dijo que me corriese cuando quisiera, que ella ya había tenido otros dos orgasmos y no necesitaba más, yo empujé hasta que sentí que me venía y en ese momento me dijo que aguantase un segundo más, así lo hice hasta que dijo “córrete ahora y yo lo haré contigo, vamos córrete”

Nos corrimos los dos a la vez en un orgasmo que fue el mejor que he tenido hasta ahora, quedamos uno encima de otro dándonos besos, chupándonos y así nos dormimos un rato. Cuando despertamos habían pasado unas dos tres horas desde que se separó de sus amigos, nos vestimos y fuimos a buscarlos, todo el mundo le preguntó donde había estado tanto tiempo, no se que historia inventaría. El lunes volvió a ir de compras al centro comercial y no pudimos evitar darnos un buen mordisco detrás de una de las estanterías, y nos dimos el teléfono para quedar otro día.

El relato es 100% real espero que os haya gustado, espero vuestros comentarios.

Autor: Anto6285

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El que reza y peca

No titubeé y se la dejé ir hasta el fondo para sacarla y regresar al mete y saca de la cabeza, húndemela hasta tus huevos, me gritaba, se la hundí y combiné penetraciones profundas con mete y sacas rápidos y cortos, su concha estaba muy húmeda. La verga se deslizaba con facilidad, con mucha facilidad. Entraba y salía, entraba y salía. Mi polla se inflamó y mi leche salió a borbotones.

1. El encuentro

¡Cesar, Cesar, Cesar! Los llamados eran insistentes, giré y me encontré con ella, caminaba presurosa hacia mí, sonreía, su sonrisa demostraba que le alegraba verme.  Era un antigua vecina con sus más de 35 años, mi vecina fea con la que había tenido una serie de experiencias sexuales que quedaron consignadas en algunos relatos publicados en esta página….

– Ingrato, eres el más ingrato de todos los ingratos. Te cambiaste de apartamento y te olvidaste de mi, ni una llamada, ni una visita, nada de nada. Y eso que te fue bien conmigo y que decir de mi amiga… no te puedes quejar…  Así son todos los hombres…

No sabía que responder… sólo atiné a decirle que era el trabajo y mis viajes constantes dentro y fuera del país lo que nos había alejado…

-No eso no es excusa, con una llamada todo había quedado solucionado…  no estuviste fuera del país todo el tiempo… Así son todos los hombres, se comen lo que quieren  y adiós… y uno de pendeja esperando más… si eres un ingrato…

-¿Que haces aquí en este centro comercial? (Palmeto plaza), con mi pregunta quería cambiar de tema.

-Estoy de compras y atendiendo a mis sobrinos que están de visita por la Semana Santa, vine con mi hermana, no demoran en llamarme para que los acompañe…

-Si te llaman le dices que te encontraste con un amigo que te pidió el favor de acompañarlo a Cosmocentro (otro centro comercial ubicado a cuatro  o cinco plazas de Palmeto) y que no demoras así conversamos y aclaramos tu reclamo…

-Bueno, pero no podemos demorarnos, solo conversamos y nos vemos esta semana. Me tienes muy desatendida…

No pude más que sonreír con su última palabra, años sin verla y mi vecina iba al grano. Nunca pensé que la disculpa de ir a otro centro comercial fuera aceptada, ahora estaba en problemas, pero estaba solo, tenía tiempo y el recuerdo de las experiencias pasadas despertó mi calentura… Vamos al parqueadero por el carro… Llegamos al carro, le abrí la puerta. Cuando iba a ingresar en el auto, la tomé del talle y la besé, le restregué el pene por su sexo. Ella respondió mi beso con ardor y movió la cadera alrededor de mi pene.

– Cálmate bebe, no enciendas fuegos que nos vas apagar…

Me monté en el auto… mi pene ardía, mientras encendía el auto, como siempre hago en estos casos, se lo mostré… Ella lo tomó en su mano…

– Bebe compórtate como un adulto… ahora no podemos jugar…

2. Idea de último momento…

Salimos del parqueadero… Dirigí el auto hacia la autopista, mi vecina preguntó:

– ¿Hacia donde vas?… Por aquí no llegamos a cosmocentro, es por la cincuenta… – No preguntes, he cambiado de idea…

Llegué a la avenida Guadalupe, giré a la izquierda y tomé el carril de retorno de la autopista por debajo del puente elevado… un minuto después entraba a uno de los aparthotel de la zona…  Mi vecina estaba estupefacta… Solo balbuceaba que no lo podía creer… Me decía que estaba loco…

Después de los trámites de rigor, no dieron una de las habitaciones cuya ventana daba sobre al autopista… El recorrido de la recepción a la habitación fue una eternidad… al fin entramos, mi vecina no reaccionaba… Sólo me inculpaba de lo sucedido…

– Cesar, sinvergüenza, estás loco, ¿cómo traes aquí?, me engañas y ahora quieres comerme… alguien nos pude ver en la entrada…  Que locura… y de boba acepto, no me rehuso, no grito y no te hago escándalo…

Se acercó a la ventana y semi cerró las cortinas… Me acerqué por su espalda…la abracé… le pegué el pene a su trasero… mis manos acariciaron sus pechos… Se estremeció…giró su rostro y me besó… Nos besamos, con fuerza y con pasión…

Seguí moviendo mi pene contra su trasero, ella contoneaba su cuerpo contra mi masculinidad… Bajé mi mano por su talle… la introduje por debajo de su vestido. Ella se recostó más sobre mi sexo. Mi mano no fue obstaculizada y pronto estaba en su entrepierna. Sentí su sexo por debajo del tanga. Su húmeda vagina empezaba a ser palpable…mis dedos se concentran en el clítoris… ella se estremece, gime quedamente, presiona con sus nalga mi pene…

– Así, así, caliéntame suave, tocaré suave… mi conchita empieza a hervir para ti…

Con suavidad le quito su tanga… ella se deja llevar por el movimiento de mis manos. Los reclamos han sido olvidados, ahora quería sentir. Mis lengua jugueteó con su vagina, estaba húmeda,

mis dedos dibujaron los pétalos de sus labios, uno de ellos acarició su clítoris, otro desapareció en sus entrañas, arrecié el movimiento y su primer orgasmo llenó de sonidos la habitación.

– Quiero tu polla, penétrame, ¡dame verga ya!…No me hagas sufrir más…

Como pude me despojé de mi bermuda y del interior. Mi ariete quedó al aire. Ella lo tomó en su mano… jugó con los líquidos seminales…

– ¡Que grueso!… El que me estoy comiendo ahora es muy delgado… a mi me gustan las pollas gruesas, que me hagan sentir que me parten en dos. Vamos métemelo. ¡Dame polla!.

Se inclinó hacia adelante… pude ver su vagina jugosa, apenas si recordaba como era, la penetré con lentitud… mi pene se abrió espacio sin obstáculo alguno. Sus manos se posaron sobre el vidrio de la ventana, desde nuestra posición podíamos ver el paso de los carros en la autopista…

– Si, mételo suave, hazme gozar con la entrada de esa polla, métela suave, deja que la sienta entrando en mi partiéndome en dos…

La tenía agarrada por las cadera, ella seguía con sus manos en la ventana, de esta forma podía dirigir la penetración, ella se dejaba llevar. Tenía un excelente punto de apoyo. Si me quedaba quieto desplazaba su cuerpo hacia atrás para que mi pene le entrara hasta el fondo…

Deslicé una de mis manos a su entrepierna…percibí sus vellos púbicos, estaba rasurada. Toqué mi verga que entraba y salía de su sexo, le acaricié su conchita, su clítoris estaba inflamado por el placer que estaba recibiendo…

– Ohh, ¡Que buena verga estoy recibiendo! No pares Cesitar, métela, sácala, métela, sácala, adentro, afuera, adentro, afuera…

La penetración y mis caricias en su clítoris pronto la llevaron a su segundo orgasmo. Fue explosivo, pero semi silencioso. La sentía correrse pero no gritaba. Se quejaba y su cuerpo se crispaba por el placer. Mientras se corría aceleré mi penetración, no mucho pero la aceleré, sacaba mi polla y la clavaba con un poco más de fuerza…

Ella seguía en su viaje por el placer. Sus quejidos y movimiento del cuerpo me señalaban que navegaba por caminos muy placenteros… El timbre del celular nos regresó a otra realidad…

– Si, ya voy, ya estamos terminando, ya voy, me esperan en Cress allí les invito a un helado…

Mientras respondía la llamada la tomé por la cintura y seguí dándole verga, sólo le metía la cabeza de mi polla y la sacaba, de nuevo adentro y de nuevo afuera, inicié un mete saca, quería correrme, darle mi leche caliente…

Lanzó el celular sobre la cama y se apoyó de nuevo en la ventana, los carros seguían pasando por la avenida mientras la cabeza de mi polla entraba y salía de su concha. Buscaba frotar el grande de mi verga con la entrada de su coño para gozar y apurar el orgasmo…

– ¡Métela toda, métela toda. ¡Vamos métela!…

No titubeé y se la dejé ir hasta el fondo para sacarla y regresar al mete y saca de la cabeza…

– ¡Que la metas toda! toda, húndemela hasta tus huevos… métela papito, métela…

Nuevamente se la hundí y combiné penetraciones profundas con mete y sacas rápidos y cortos… su concha estaba muy húmeda. La verga se deslizaba con facilidad… con mucha facilidad…

Entraba y salía, entraba y salía… Mi polla se inflamó y mi leche salió a borbotones… me dejé caer en la cama… Ella fue al baño…

10 minutos después estábamos en Palmeto. Nos despedimos, la vi perderse en la multitud, buscaba a sus sobrinos en Cress, antes de irse me dijo sonriendo:

– Me llamas, tengo algo especial para ti, ¿Acaso no te quedó gustando mi culito?…

Autor: Pichincha63

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