Amor ciego

Creo que mi testimonio puede ser importante ya que yo soy ciega desde que tenía seis años. Perdí la vista a raíz de un accidente automovilístico y ya me fue imposible recuperarme. Me eduqué en un instituto especializado y soy una no vidente que puede manejarse con toda comodidad a mis 22 años.

Tengo muchos amigos y conocidos en mi misma situación pero también alterno con gente vidente ya que mis padres están en muy buena situación económica y casi siempre nuestra casa está llena de gente.

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A la salida del cine

Cuando salimos del teatro eran cerca de las 6 de la tarde, caía un torrencial aguacero, de esos que saben caer en ciudad de México, diluviaba y para colmo de males no pasaba un bendito taxi, durante cerca de media hora estuvimos esperando uno y nada, mi apartamento se encontraba a unas 10 cuadras, no pudiendo hacer nada más, nos pusimos los paquetes sobre la cabeza tratando de protegernos y cogidas de la mano, en medio de charcos y ese aguacero nos encaminamos corriendo rápidamente a casa, al llegar a la portería observé a mi Marianita, parecía un angelito empapado, temblaba por el frío y por nuestras cortas ropas, su blusita blanca mojada le marcaban sus generosos pezones como dos cuernos desafiantes, yo debía estar en iguales condiciones, ensopada de pies a cabeza.

Tomamos el ascensor hacia el apartamento y allí la besé dulcemente, ambas tiritábamos de frío, tan pronto entramos nos quitamos los zapatos y dejamos los paquetes, el apartamento estaba vacío pues mis padres solo regresaban a las 11 de la noche, corrí al baño pues me urgía una evacuación, tenía mis riñones a punto de reventar, subí mi falda, bajé mi panty y me senté a desalojar una meadita retenida; como el apartamento estaba solo no me preocupé en cerrar la puerta, al instante entró Mariana buscando una toalla para secarse, el agua le escurría por todos lados, se friccionaba la toalla en su cara y su pelo, yo sentada meando la observaba, ella se quedó mirándome y me dijo:

-marica, necesito una ducha caliente, tengo el culo congelado-, yo solté la risa, nunca había oído a mi novia expresarse así, aquello me agradaba.  ¿y qué esperas amor?

Pues dúchate-, le respondí.

Me paré y salí hacia la cocina pues allí estaban los tacos del calentador del agua, los subí y cuando regresé ya Marianita empezaba a desnudarse, a sus pies se formaba un charco de agua, se desnudó completamente tiritando, yo la observaba desde la puerta con deseos y muerta de risa,

– ¿de qué te ríes niña?, continué riéndome y le dije que el agua se demoraba como media hora en calentarse, que tenía que esperar en pelota a que se calentara el agua, se secó completamente su hermoso cuerpo pasando la toalla una y otra vez por su concha, ¡¡¡quería comérmela allí mismo!!!, le alcancé unas chancletas, me pasó la toalla y me sequé un poco, muerta de la risa me fui a la cocina a prepararnos algo caliente, estaba recargada sobre el fogón calentando el agua, cu instante, sabía lo que mi novia se dispondría a hacer, separé un poco mis piernas y al instante sentí las frías manos de Marianita recorrer mis piernas y mis nalgas.

Apagué el fogón y me incliné sobre la mesa de la cocina, empinando mis nalgas y dándole más libertad a mi amada, sentía el aliento tibio contrastando con sus gélidas manos recorriendo desde mis tobillos hasta mi cintura,

-que coño y que culito, ummm

– ¿quieres que me lo coma amor?- oía a Marianita,

-desde luego mi vida, devóratelo-, le respondí casi como una orden. Inmediatamente sentí sus dos manos posadas en mis nalgas y separando mis glúteos, me alistaba a recibir su lengua, pero mi novia se contuvo, continuaba allí observando y oliendo mi ano y mi concha,

-¡¡¡que culoooo!!! -, decía ella y cuando menos lo esperaba sentí su cálida lengua posada en mi ano, sus manos se crisparon sobre mis nalgas y su maravillosa lengua empezó a proporcionarme una de las mejores lamidas de mi vida, pasaba alternativamente su lengüita por mi ano y mi raja, que ya comenzaba a rezumar sus jugos, sentía mis pezones erectos, casi me recosté totalmente en la mesa, mientras Mariana me follaba con su rica lengua, entraba y salía dentro de mis pliegues de una manera exquisita arrancándome oleadas de placer, subí una de mis piernas sobre la mesa dejando a su entera disposición mis cavidades, al instante sentí sus dedos jugando con mi clítoris mientras su lengua continuaba penetrándome en mi ano.

Marianita era una experta, chupaba delicioso, sabía exactamente cuales eran mis puntos eróticos y los explotaba al máximo, mi concha húmeda permitió que dos de sus dedos se deslizaran suavemente en mi vagina, como pude me quité la blusa y mis pezones se endurecieron más al sentir el frío contacto de la mesa, mi amante continuó comiéndome con sus dedos, su lengua no se despegaba de mi ano y su otra manito comenzó a frotar su abultado clítoris, se estaba masturbando, creí que ya no aguantaba más, sentía mi vagina ardiente y oía el murmullo de los dedos de Marianita entrando y saliendo de mi concha totalmente lubricados con mis jugos, la sensación era maravillosa, Mariana quitó sus dedos de mi rasurada y negra vulva y acercó su cara en el momento justo para recibir en su boquita mi derrame, mis fluidos, aquella mujercita me volvía loca, su lengua se comía literalmente mi concha, escupió en mi ano y sentí su dedo anular abriéndose paso en mi interior,

-¿te gusta mi vida?

– mami, no pares, fóllame, méteme el dedo, cógeme, por favor, ¡¡¡dame mas!!!, respondí jadeante y en medio de una gran excitación. Mariana se paró y se pegó a mis espaldas sin dejar de mover su delicioso dedito en mi culito, aquello era lo máximo, revolvía deliciosamente su dedo en mi ano mientras su lengua jugueteaba con la mía, no era un beso, ambas sacamos las lenguas y nuestras puntas se encontraron traspasándonos la saliva y nuestros alientos, saqué más mis nalgas para sentir aquel maravilloso dedo cogiéndome,

-que rica estas amor-, me decía mi amante,

-¿quieres algo más grueso?-, sabía perfectamente a que se refería y desde luego acepté encantada su oferta.

Mariana me dijo que no me moviera de allí y se dirigió a mi cuarto, yo aproveché para acabar de desnudarme completamente, sentía mis huequitos urgidos de algo más, no se como decirlo, al instante regresó Mariana con uno de mis consoladores de correa anudados a su cintura, venía lubricándolo con una de mis cremas de mano, no era muy grande, pero si bastante grueso, volvía aquella barra de plástico en lo más profundo de mi, llevándome a uno de mis mejores orgasmos.

Continué con aquel juguete dentro de mi besando, acariciando, susurrándole al oído dulces palabras a mi Marianita, me paré y comprobé que mis piernas me temblaban,

-anda amor, vamos a ducharnos-, le dije y cogidas de la mano, pero sin quitarse el consolador nos metimos a la ducha, allí mientras el agua corría me arrodillé y comencé a chupar aquel juguete, parecía como si fuera parte de mi mariana, se lo quitó y terminamos de bañarnos, nos secamos mutuamente en medio de besos y caricias, la llevé a mi cama donde me dediqué a devolverle los favores recibidos, quería devorarme su concha y eso fue exactamente lo que hice, recorrí cada rincón de su cuerpo, adoré cada pliegue de su vagina, aspiré el aroma de su sexo, me perdí en su deliciosa concha, saboree mil veces su ano, recorrí mil veces su cuerpo, bebí el néctar de sus jugos, reconfirmé una vez más cuanto la amo, cuanto la deseo, cuanto la necesito.

 

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Con dos colegialas que me volvían loco…

Soy profesor en una universidad privada católica femenina y tengo 34 años

Apenas hace 8 meses empecé a dar clases así que casi todo es nuevo para mi, pero siempre escuché historias de alumnas que se acostaban con maestros para aprobar, y yo jure que nunca haría eso pues se me hacia inmoral y que mi trabajo no se podía poner en riesgo por una aventura.  Y no sería porque no había chicas hermosas en la universidad, además todas van vestidas con los uniformes del colegio, la falda de tablas que siempre se subían por encima de las rodillas, esas camisas blancas ceñidas a su cuerpo , los zapatitos negros brillantes y los calcetines blancos.

Al final del segundo cuatrimestre  tuve que sustituir al bibliotecario varias tardes. En una de ellas, a las 20.30 había terminado el horario de biblioteca y dejé la llave en conserjería y fui caminando por lo pasillos del campus. Ya era tarde cuando vi un aula que estaba encendida y escuchaba gente hablar  así que había alguien. A esas horas las aulas están cerradas y se supone que no hay nadie todos los jóvenes deben estar en sus habitaciones, así que me acerque a mirar quien andaba por ahí. Había dos alumnas fumando que, al verme, trataron de ocultar los cigarrillos. Es algo habitual pillar de vez en cuando a alguna alumna fumando y siempre que así sucede se envía a la joven a casa por una semana. Me puse muy serio y pregunte a las jóvenes que estaban haciendo.

-Nada, solo estábamos aquí -respondió una

-¿Y tu que tienes en la mano? -le pregunté a Erika que trataba de esconder la cajetilla de tabaco. – Os quiero ver inmediatamente a todas en mi despacho.

Mientras las jóvenes se dirigen al edificio donde está mi despacho yo fui a la cafetería a  tomarme un café. Sabía lo que iba a ocurrir, ellas me esperarían en la puerta del despacho, las haría entrar una a una y las hablaría sobre lo malo que es fumar, sobre cómo deben comportarse y esas cosas. Después el señor Beltrán las mandaría a cada una a su casa por una semana, para que reflexionaran sobre lo que habían hecho. El castigo no serviría para nada pero yo me habría ganado el sueldo.

Acabe mi café y fui a mi despacho. Al llegar a la puerta del despacho allí estaban las dos alumnas vestidas con los uniformes de la universidad, la falda de tablas que siempre se subían por encima de las rodillas, camisas ceñidas a su cuerpo, los zapatitos negros brillantes y los calcetines. Estaban ambas con la cara seria, asustadas supongo, ante la posibilidad de irse una semana castigadas a casa. Abrí la puerta del despacho y ordene que pasasen.

Me senté detrás de mi mesa y ella se quedaron detrás de la mesa de pie con las mano a las espalda como era costumbre en la facultad. Ante mi tenía a Jennifer y Erika , ambas de chicas de 19 años.

Erika  era realmente mala estudiante. Estaba muy desarrollada. Tenía una melena color fuego que casi le llegaba a los hombros y varias pecas en la cara, la otra era Jennifer que era una chica muy linda con una larga melena rubia con ojos verdes su polo del uniforme  denotaba que tenía unos buenos pechos, la falda aunque corta mostraba piernas largas y finas.  Mientras yo les hablaba de la importancia de seguir las reglas no podía evitar mirarla de arriba abajo a las dos muchachas. Las tenía allí enfrente de mi, mirándome con las manos a la espalda  y muy serias. Llevaban la falda a la altura de las rodillas. Sus  pechos se insinuaban debajo de sus camisas blancas. Se notaba que estaba nerviosa porque se balanceaba ligeramente de derecha a izquierda, sin despegar los pies del suelo. Eso hacía que sus faldas se moviese ligeramente de un lado para otro. El diablillo se me vino a la cabeza, más que diablillo satirión y la situación me excitaba excitando y accione el botón del aire acondicionado del despacho. De esta manera ellas iban sintiendo el frío mientras se ponían más y más nerviosas. Cuando ya llevaba un rato hablando, la temperatura del despacho había bajado sensiblemente y los pezones se les marcaba dentro de las camisas. En ese momento me quedé mirándolas fijamente y le anuncie que estarían una semana en su casa como castigo. Ellas agacharon las cabezas, no podía dejar escapar esa situación dictando sentencia así que inicié una conversación para alargar la situación.

–    ¿Qué puedo hacer con vosotras entonces?

Ellas seguían con la cabeza baja sin responder, no me estaban dando juego y esta situación se iba a acabar.

–    Ok. queréis salvaros de esta. ¿no?.- les dije con voz algo más alta para que reaccionan.

–    Si.- respondieron las dos al unisono.

–    Ok. pues tenéis que hacer lo que yo os diga.

–    Vale.-  dijeron las dos mirándose.

–    Daros la vuelta.- les dije.

–    Cómo?.- respondieron las dos al unísono.

–    Daros la vuelta he dicho.

Ambas se dieron la vuelta, yo aproveché para sacarle la polla y ponerla en mis manos, además aproveché para mirarles el trasero, menudo trasero que se gastan las dos.

–    Ok. podéis girar.

–    Ahora quiero que os deis un beso.- quería poner el listón alto a ver como reaccionaba y iban a seguir mis órdenes.

–    Como?.- respondió Jennifer.

–    ¿Quieres que nos besemos?.- dijo Erika.

–    Si, venga, besaros quiero ver como os besáis para que probéis lo que es besar a una persona que ha fumado.- en verdad quería ver si estaban dispuestas a todo.

Las dos chicas se miraron y poco a poco acercaron sus bocas de forma vergonzosa hasta darse un pico, tras ello se separaron y me miraron.

–    No hombre, quiero que haya lengua, vamos podéis hacerlo mejor, que degustéis el sabor de la nicotina en otra boca.

Las dos alumnas se acercaron y comenzaron a besarse, al principio algo tímidas pero luego los besos se convirtieron en algo más lujurioso.

–    Eso Erika saca la lengua y Jennifer chupasela, lamersela.- ambas chicas obedecen mis órdenes y yo mientras sacudía mi polla bajo la mesa. .

Disfrutaba con el espectáculo, esas dos jóvenes se estaban comiendo la boca delante más sin ninguna vergüenza y es más, harían lo que yo quisiera.

–    vamos no paréis- les decía cuando se paraban de besarse.

Ellas se miraban y seguían besándose hasta Erika acariciaba la cara de su amiga, señal que para ella también está resultando excitante esta situación, y Jennifer posaba sus manos sobre la cintura de su compañera revelando que para ella también estaba siendo excitante la experiencia..

–    Bien, está bien basta por ahora.

 

Las dos chicas respiraron aliviadas pensando que se había acabo todo, pero cuan equivocada estaban porque esto acababa de empezar.

–    Bien quiero que os levantáis las faldas.

–    Cómo?.- respondieron las dos al unisono.

–    Quiero veros las braguitas, vamos.

Las dos chicas se subieron las faldas.

Jennifer llevaba una bragas blancas mientras que Erika llevaba un tanga negro, me había puesto más cachondo si cabe.

–    Ok, Jennifer quítale las bragas a Erika.

Jennifer muy obediente lo hizo.

–    Ahora Erika siéntate en la mesa. vamos y súbete la falda.

Erika lo hizo sin rechistar.

–    Jennifer ven.- cogiéndole la mano se la dirigí al coño pelirrojo de su compañera.

–    Vamos acaricíalo. Jennifer comenzó a acariciar el coño de su amiga ante la mirada impasiva de Erika y mi mirada lasciva.

–    Ahora cómetelo, todo todito todo. Jennifer levantó la cabeza luego me miró miró a Erika y dirigió su lengua a la raja de su compañera. Yo me levanté de la silla guardando mi polla dentro de mi pantalón y le levanté la falda a Jennifer para acariciar su culo mientras ella hacía lo que le había ordenado, luego miré a Erika y le dije que me besara, ella obediente me besó. Yo le tomé de la cabeza para meterle mi lengua más profunda luego dejé de besarla y miré como Jennifer le comía el coño.

–    Te gusta lo que te hace?.- le dije a Erika, ella no articuló palabra únicamente asintió con la cabeza y yo volvía  a besarla mientras que le acariciaba sus pechos por encima de la ropa, sus pechos eran duros y grandes daba gusto acariciarlos.

Dejé de besar a Erika para pedirle a Jennifer que se quitara las bragas, quería ver su coñito, ella lo hizo. Yo mientras volví a besar a Erika y acariciar su coño, cuando Jennifer estaba sin bragas esperando mis ordenes le dije que se levantara la falda para mostrar su coñito luego aparté el portátil para que se sentara sobre la mesa como su amiga. Le abrí las piernas mostrándole a Erika el coño de su amiga.

–    Te parece bonito?.- ella asintió con la cabeza.

–    ¿Te gustaría comértelo?.- – ella asintió con la cabeza.

Comencé a besar a Jennifer mientras que acariciaba sus pechos por encima de la ropa y bajaba a su coñito rasurado. Erika se bajó de la mesa y sin ninguna orden mía comenzó a acariciar el coño de su amiga preparándose para comérselo.

–    Vamos hazlo.- le susurré.

Ella se agachó y sacando su lengua empezó a lamer el coño de su amiga, yo mientras le subí la falda para tomar su trasero. Jennifer estaba disfrutando con la comida de su amiga.Yo no daba a basto no para de besar Jennifer,  tocarle los pechos, acariciar el culo de Erika, observar como le comía el coño Erika a Jennifer.

–    te gusta, verdad?

–    Si!.- dijo Jennifer.

Miraba como Erika introducía la lengua dentro de su amiga.

–    Sigue comiendo así, lo haces muy bien.

Volví a los labios de Jennifer y acariciar sus pechos, metiendo mi mano dentro de su camisa y sacando uno para chuparlo, sus pezón era marrón oscuro y grande algo que me agradó mucho, Ella empezó a desabrochar su camisa para liberar a sus pechos. Erika seguía entretenida lamiéndole la concha.

La camisa de Jennifer estaba abierta y sus pechos estaban a la vista, yo los chupaba mientras que con una mano masajeaba al otro.

MI polla en mi pantalón no podía crecer más así que dejé de besar a Jennifer y le dí la vuelta a la mesa. Una vez en su lado les dije que se ocuparan de mi.

Erika dejó de comerle el coño  a Jennifer, y la cual se bajó de la mesa. Me apoyé en la mesa yo  y saqué mi polla ante ellas.

–    Vamos quiero que la dejéis bien limpita.

Jennifer fue la primera. Cogió la polla y comenzó a meter se la en la boca ante la atenta mirada de Erika, la cual acariciaba mis huevos y miraba mi cara de placer, Jennifer era una comedora de polla experta. Se la introducía entera y luego le daba pequeños bocaditos algo que me gustaba, mientras yo acariciaba la rojiza melena de Erika la cual acariciaba mis huevos esperando a su turno para comerme la polla, yo la miraba y veía el morbo que me había dado siempre la besé en la boca e introduje mi mano dentro de su camisa para cogerle los pechos. Ella paró de acariciar mis huevos para quitarse los botones de la camisa, mientras yo acariciaba el culo de Jennifer.Una vez que se desabrochó todos los botones y se abrió la camisa vi sus pechos. Eran grandes y duros como los de Jennifer pero sus pezones era rosado y tenían lunares. Comencé a acariciar sus pechos ante su mirada de niña que no había roto nunca un plato. Tras catar sus pechos le dije a Jennifer.

–    Es el turno de tu amiga- ella asintió con la cabeza y dejó mi polla para que Erika se la comiera.

Jennifer se arrodillo y comenzó a besar mis huevos mientras que Erika me chupaba el glande, ambas amigas estaban haciendo un buen trabajo con mi polla.

Me estaba entrando calor y me quité la chaqueta y luego me abrí la camisa. Las  dos seguirán comiéndome la polla.

Hice que Jennifer se quitara su camisa y luego le dije a Erika que se quitara la falda, pero mientras que encontraba el cierre ella me entretuve besándola y tocando y chupándole los pechos, estaba tocando el cielo en ese momento la de veces que había soñado con besar esos pechos, Jennifer seguía comiéndome la polla y yo abrazaba a Erika mientras le comía el cuello y los pechos ella no hacía más que gemir de placer y excitación, le acariciaba el culo y con ello conseguí que su falda se cayera luego comencé a meterle un dedo a lo que ella apoyó su pie en la silla para que mi dedo entrara a su aire en su coño ella se acariciaba el pecho que no estaba en mi boca mientras que Jennifer seguía comiéndome la polla, en esa sala solo se escuchaban los gemidos de los tres no sabría decir quien estaba gritando más.

Mi polla estaba lista y le dije a Erika que se quitara todo, es decir la camisa que era lo único que le quedaba, luego hice que se sentara sobre la mesa para con mi polla bien húmeda se metiera en su coño aún más húmedo. Jennifer acariciaba el cuerpo desnudo de su amiga y le besaba los pechos  mientras que mi polla se abría paso en los rosados labios vaginales de Erika.

Escuchaba los gritos de placer de Erika y veía a Jennifer aferrada a los pechos de Erika, yo  dirigí mi mano al coño de Jennifer para acariciarlo, ella se incorporó y con su boca buscaba mi boca mientras que mis dedos jugueteaban en su coño mientras que  Erika era penetrada por mi polla.

Erika llamó la atención de su amiga chupando los pechos a los que Jennifer dejó mi boca para besar a su amiga y acariciar sus pechos. Mi polla con el roce se había secado, saqué mi polla del coño de Erika, Jennifer no lo dudó y se lanzó a chuparme la polla mientras que Erika le acariciaba los pechos a ella.

–    Te está gustado señor.- me dijo Erika con esa cara de picara que tenía.

Saqué la polla de la boca de Jennifer y volvía a meterle la polla a Erika en su coño. Jennifer volvió a besar y chupar los pechos de su amiga.

Disminuí el ritmo ya que quería prolongar el polvo ademas tenía otra chica que me quería follar. Miré a Jennifer que aún tenía su falda puesta y le quité el roche a los que la falda cayó al suelo mostrando me  otra vez su depilado coño. Humedecí algunos dedos de mi mano y se los metí en el coño, ella lo agradeció. Mientras me follaba a Erika le hacía un dedo a Jennifer. Luego dejé el coño de Jennifer el cual ya estaba suficientemente húmedo y comencé a acariciar su cuerpo, su cintura sus pechos.

No podía aguantar más y saqué la polla del coño de Erika y le dije a Jennifer que le comiera el coño, yo puse algo de saliva en su coño y se la metía en su coño, mientras  lamía el coño de su amiga. El coñito de Jennifer era más prieto y costaba más que entrara algo que me gustó. La abrazaba por arriba cogiéndole los pechos, ella le comía el coño a Erika la cual disfrutaba de la comida de su amiga. Yo culeaba a Jennifer y ella pasó de comerle el el coño a Erika a comerle la boca y a besarla.

Estaba cansado de tanto empujar así que me senté en una silla y tomé a Erika de la cintura, haciendo que se bajar de la mesa, la puse encima de mi polla frente a mí y comiéndole la boca comencé a  follarla, le agarraba de los pechos , se los estrujaba hacía que gritara de placer, Jennifer buscaba su sitio, en mi boca, o en la boca de Erika,o en los pechos de ella…

Tras un largo folleteo a Erika quería volver a follarme a Jennifer así que sacando mi polla del coño de Erika hice que Jennifer volviera a hacerse cargo de mi polla chupando  y lamiendo mientras yo besaba los pechos de Erika y le besaba la boca. Una vez que mi polla estaba suficientemente húmeda otra vez tomé a Jennifer en peso y la subí conmigo en la mesa mientras que Erika se sentaba en la silla, Jennifer se montó en mi polla y comenzó a botar sobre ella mientras que Erika se hacía un dedo mirando como mi polla se perdía dentro del coño de su amiga. Jennifer que ya tenía el coño más prieto y ahora más húmedo hacía que mi polla se resbalara dentro de  su coño. Solamente escuchaba los gritos de placer/dolor de Jennifer mientras que mi polla la penetraba.

Jennifer se empezó a reír y mi huevos se mojaron. La guarra se había corrido sobre mis huevos, Jennifer se sacó mi polla a lo que Erika se la metió en la boca para lamer los jugos de su amiga. Un vez limpia de jugos se la volvía a meter a Jennifer la cual tras un largo rato se volvió a correr.

Yo estaba apunto de correrme y quería antes de ello darles por el culo, ese culito prieto que había visto antes bajo las faldas, así que me levante y le dije a Jennifer que se pusiera en pompa con los codos sobre la mesa y a Erika de la misma forma. De esa forma tenía los anos de mis alumnas a mano y podía dar embestida a una y a otra.

Comencé a metérsela a Jennifer y cambiaba al culo de Erika, y al momento vuelta a darle al culo de Jennifer lo suyo, luego otra vez cambiaba de culo y a Erika se lo llenaba  con mi polla, Las dos amigas disfrutaban de mis embestidas gritando y comiéndose la boca eran una vistas geniales. Estaba sintiendo que me iba a correr y cambié de agujero y comencé a follarme únicamente a Erika, tras fuertes embestidas se corrió de una forma bestial cayendo líquido por su pierna y por la mía a la alfombra. Estaba rendido y me senté en la silla y las dos chicas se incorporaron y se pusieron de rodillas frente a mi polla y empezaron a mamarme la polla hasta que consiguieron que me corriera. Luego las muy guarras se tragaron todo mi semen.

–    Chicas… uuufff he decidido no informa de esto.- las dos chicas sonrieron.- pero tendremos varias tutorías. Ambas se miraron y se rieron.

Por supuesto que tuvimos varias tutorías, de hecho más de una vez desde que salieron de la escuela hemos tenido un encuentro.

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Marga, la loba (1)

Nunca pensé en ser una persona sumisa y someterme a los deseos y caprichos de una mujer, sin embargo eso fue lo que me pasó hace un año con Marga.

Marga era una chica con la que coincidía en el gimnasio cada día y con la cual no había tenido mucho contacto más allá de alguna conversación aislada. Ella no era gran cosa físicamente, apenas medía 1,60 metros y tampoco era muy guapa. Podemos decir que era una chica del montón.

Un día de octubre leí en su facebook un comentario que me llamó mucho la atención:

“Soltera sí, sola nunca jamás. Hasta que encuentres al hombre indicado disfruta todo lo que puedas de los equivocados, úsalos a tu antojo y no te sientas mal por ello. ¿En busca del príncipe azul? ¿para que? Busca lobos feroces, te ven mejor, te escuchan mejor,….y sobre todo, te come mucho mejor”.

Al día siguiente coincidí, como casi siempre, con Marga en el gimnasio y le pregunte sobre dicho comentario a lo que me replicó diciéndome que había roto con su novio hacía un mes, y que ahora no quería estar con nadie. A partir de ahora pasaría más tiempo con sus amigas, disfrutaría cada minuto de su vida al máximo, y no volvería a dar explicaciones absolutamente de lo que haga o dejara de hacer a nadie nunca más. Simplemente, disfrutar, y ser un “poco” más egoísta. A partir de ahora ella iba a recibir más de lo que siempre había dado. Ya pasó la época de ser una tonta que sólo da y recibe poco, o nada.

Sin duda había tenido una mala relación con su última pareja, así que era el momento para entrarle ahora que era una chica más vulnerable. A mi no me volvía loco esa chica, pero quién sabe, podría tirármela, y quién sabe si podría llegar a algo más.

Así que decidí lanzarme, tras dejar claro que su ex novio era pasado, y en relación con su comentario de facebook le lancé la indirecta, entre bromas, que ya encontraría un lobo de verdad, y que de esos había muchos, y que en frente suya tenía uno.

Marga recogió el guante inmediatamente:
Si de verdad eres un lobo ya estás tardando en demostrármelo. Yo ya no estoy para charlatanes, hechos. Tu casa está al lado, a dos minutos. ¿vamos?

Nunca ninguna mujer había sido tan directa conmigo, y sobre todo no me lo esperaba de Marga, quién aparentaba ser una chica dulce y tierna (ella si que me demostró luego quién era una auténtica loba, mientras yo quedaría como un corderito a sus pies).

Me quedé unos segundos bloqueado, sin saber que decir.

Marga volvió a intervenir.

Vamos a ver lobito, era una pregunta retórica. Vamos a ir a tu casa ya, no te estoy preguntando si te apetece ir o no. Vamos a ir, así que tienes 1 minuto para recoger tus cosas y salir por esa puerta. Si tardas más vete olvidando de mi, habrás perdido tu oportunidad, y se, por la forma en que me miras cada día, que te gusto
No tardé ni 30 segundos en salir del gimnasio acompañado de Marga. En el breve período de tiempo que transcurre para llegar a mi casa me dio tiempo a pensar que posiblemente no tenía preservativos en casa, pero confiaba en que si. Tenía una farmacia muy cerca, pero no me atreví a decirle nada a Marga.

Ya en mi casa se confirmó que no tenía preservativos. Marga creo que se dio cuenta de ello, pero le dio exactamente igual e inició los preliminares; me cogió la mano y la dirigió hacia su coño. Estaba muy húmeda.

Sin condones el follar estaba descartado.

Sólo podría haber sexo oral, así que quise tantearla para saber si era de esas chicas a las que les gusta que le coman el coño, ya que no a todas les gusta. Pensé que sería bueno que primero le comiera el coño y disfrutara ella y más tarde me tocaría a mi disfrutar comiéndose mi polla. No eran ni las 19:30, habría tiempo de eso, bajar y comprar preservativos.

Con la intención de ver si era una chica receptiva a tener sexo oral, mientras le metía un dedo en su vagina, le susurré al oído que cuando leí su estado de facebook en lugar de leer

“y sobre todo, te comen mucho mejor”

Leí:

“y sobre todo, te comen mucho mejor”
Marga replicó al instante.

Con mis 36 años nadie me lo ha comido. Ya es hora, tumba me en la cama, quita me el pantalón y mi ropa interior, y hazlo.

Me sorprendió esa confesión de Marga. Con 36 años ¿nadie le había practicado antes sexo oral? ¿su relaciones sexuales se limitaban exclusivamente a la penetración?

Esta chica se había perdido la fiesta del Sexo Oral. Tengo que realizar un buen trabajo, pensé.

Marga tenía un clítoris pequeño, lo que me obligó a trabajarmelo de sobremanera durante 35 minutos hasta que por fin terminó con un orgasmo como nunca había tenido.

Fue largo pero mereció la pena recibir su orgasmo en mi boca, ver su cara,….

A mi siempre me ha gustado comerle el coño a mis parejas, de hecho es algo que con algunas lo hacía a diario. Nunca me había importado dar placer, no era un tío egoísta, y luego solía tener mi recompensa. Además me encanta recibir en mi boca todos los flujos que salen del maravilloso sexo de las mujeres mientras explotan en el orgasmo, para posteriormente secarles su corrida con mi lengua y dejarles el coño limpio, como hice con Marga.

Con Marga, a pesar del tiempo que me llevé, disfruté muchísimo. Ella segregaba una gran cantidad de flujos vaginales que me llenaron la cara y de los que intenté succionar todo. Me encantaba Marga, adoraba sus líquidos.

Tras su orgasmo y mientras se relajaba del que pensaba que sería el primero de muchos orgasmos más a lo largo de la tarde noche, le dije lo que me gusta dar sexo oral a las mujeres, y si pudiera haría todos los días.

Decidí tumbarme junto a ella; los 5 minutos siguientes los pasamos en silencio, tumbados en la cama, así que mientras ella chateaba por whatsapp, yo estaba pensando en decirle que iba a bajar a la farmacia. Estaba deseando follarmela.

Me levanté de la cama con una erección de campeonato, pero no pude decir ni una palabra. Marga se adelantó, diciéndome:

Pedro ¿decías que te gustaría comer un coño cada día?.- A partir de ahora te vas a encargar de comerme el coño todos los días en tu casa después de que salgamos del gimnasio, hasta que tenga al menos mi orgasmo diario. Es más, mañana tienes que superar el buen trabajo que has realizado hoy y me tendrás que satisfacer oralmente hasta que tenga como mínimo dos orgamos. También acabo de decidir que hoy no vamos a follar por lo que ahórrate el hecho de decirme que ibas a bajar a comprar una caja de condones, se que no tenías ninguno en el cajón de tu mesita de noche ya que de haber sido así los habrías sacados nada más llegar. Mañana ya veremos si follamos o no, eso dependerá de como te portes, y de lo bien que me lo comas. Ahora he estado hablando con mi amiga Marta, y he quedado con ella para tomar algo con ella en 20 minutos.

Me quedé mudo ante esas palabras. Una chica que veía tímida, una corderita dócil en apariencia que se había convertido en una loba. Una loba que dirigía su vida, sus relaciones.

Acto seguido Marga se vistió y se despidió, no sin antes volverme a recordar mi nuevo cometido.

Pedro te recuerdo que mañana quiero al menos dos comidas de coño en las que termine con mejores orgasmos que el de hoy, que no ha estado mal, pero que seguro puedes mejorar. Espero que no te retrases, se puntual en el gimnasio. Cuando termine mis ejercicios te avisare para que nos vayamos.

Y se marchó, dejándome empalmado y sin que me correspondiera absolutamente en nada, de hecho no me cogió ni el paquete siguiera. Nada.

Recordé entonces el comentario de Marga en su facebook.

Úsalos a tu antojo y no te sientas mal por ello.

Sin duda eso fue lo que paso, me usó, tuvo su orgasmo, se vistió y se largó.

Bueno, realmente no sólo fue eso, sino que en adelante dejó claro que me seguiría utilizando. Todos los días tendría el menester de practicarle un cunnilingus al menos, mañana dos y tal vez follar, si es que lo hago bien.

Nunca ninguna chica me había tratado así. Pero el caso es que esas palabras de la “modosita” Marga crearon un estado de excitación en mí que nunca había tenido antes en mis 36 años de edad.

Desde que se marchó de mi casa no hacía más que pensar en ella, deseando que pasaran los minutos para poder volver a verla.

Suspiraba por volver a comerle el coño, como ella me ordenó,……pero sobre todo hacerlo lo mejor posible.

Durante esa noche recordé cada uno de los 35 minutos en que le practicaba sexo oral, sus levantamientos de pelvis, cuando jugar por los muslos, por los labios mayores y menores, cuando meterle la lengua dentro de su vagina, cuando centrarse en su clítoris, cuando acelerar las lamidas, como succionarle todos sus flujos vaginales tras su orgasmos.
El caso es que Marga dominaba mis pensamientos. Ya no pensaba en comprar preservativos …

(Continuará)

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Centro comercial

Era un día de otoño, María había estado toda la mañana haciendo gestiones en el centro, acabó pronto serían las 11 y hacía una brisa fresquita que junto a los rayos de sol invitaban a pasear, así lo hizo. Pasó cerca de un centro comercial y pensó que no era mala idea darse una vuelta, y más a esa hora que no había el tumulto típico de gente, pasaría un rato tranquila viendo cosas. Entró en Kiabi y ella misma se sorprendió de la poca gente que había, comenzó a mirar ropa… no tenía pensado comprar nada pero se dijo, caray me voy a dedicar a probarme cositas. Tomó una blusa blanca, una falda negra estrecha por encima de la rodilla.. y cogió el camino hacia los probadores. Por uno de los pasillos se acercaba una vendedora con un carro lleno de ropa hasta arriba que la tapaba completamente, y al hacerse a un lado un hombre entraba por el hueco que dejaba el carrito a la vez en dirección contraria, no llegaron a chocar pero se quedaron parados uno frente al otro mientras se despejaba el pasillo, sus ojos se clavaron en los suyos y el breve instante ese le pareció eterno, continuaron cada uno su camino. Entró en la zona de probadores y no había ni la encargada de tomar las prendas, esperó un poco.. y viendo que no llegaba entró, era un pasillo largo con cabinas a un solo lado, habría como 20, al final del pasillo había un espejo que ocupaba todo el hueco.

Comenzó a caminar mirándose al espejo, observando sus curvas, lo bien que se conservaba habiendo superado ya los 40 años. Cuando se dio cuenta estaba a dos metros del espejo, así que giró a la derecha y se metió en la última cabina. Cerró tras de sí la doble cortina, colgó las prendas en la percha y se sorprendió lo espaciosa que era la cabina. Comenzó a desnudarse mirándose en el espejo interior, si dejar de mirarse instintivamente sus movimientos se hacía más sensuales observándose…imaginando aquella fantasía que había tenido siempre, ser observada, sentir el morbo de ser observada, sus mejillas se encendieron al instante y de repente vino a su mente el encuentro con el hombre en el pasillo de la tienda, cerró los ojos y se dio cuenta inmediatamente que su corazón estaba acelerado, y que lo estaba desde que sus ojos se clavaron en los de aquel desconocido hace sólo 5 minutos. Abrió los ojos y una tenue sonrisa se dibujó en su cara: ¡María estás loca! Se dijo ella misma, y se puso a quitarse el vaquero, mirándose…desabrochando los botones..poco a poco… descubriendo sus braguitas…cuando sólo quedaba un botón…separó las manos y las puso en sus caderas..observándose..bajando los vaqueros un poquito por el lateral a la vez que subía las braguita…. su barriguita bien formada.. madura… firme…pasando sus manos por ella… recorriéndola…bajando más el vaquero… sacando un pernil… y luego el otro… de pie ante el espejo… mirándose… comiéndose con los ojos… sus manos acariciándose las caderas… los muslos… el interior de ellos…recorriendo la braguita…y notar que está húmeda… muy húmeda…. su mano entró por la cinturilla.. hasta llegar a su sexo hinchado de la excitación. Un ruido la hace despertar y volver a la realidad, no había podido distinguirlo, pero sus movimientos se hacen más rápidos y torpes, ha notado como si la observaran o la pudiesen observar, sintiendo una mezcla de pánico y excitación a la vez, puro morbo. Se dispone a subirse el suéter para sacarlo por la cabeza, lo hace y al bajarlo nota como un pendiente se desprende y cae a la moqueta del sueño dando un salto y pasando a la cabina adyacente por la ranura inferior de la pared separadora. Se agacha rápidamente para mirar donde está y ante su sorpresa ve unos zapatos de hombre. De un golpe sube y se pone de pie de nuevo, quedando paralizada, conteniendo la respiración, sin saber qué hacer. En esa postura se queda inmóvil unos instantes, hasta que vuelve a agacharse para volver a mirar, lo hace y en ese instante ve como la mano del hombre coge el pendiente. Vuelve a incorporarse rápidamente como la vez anterior pero sus sensaciones multiplicadas por diez.

De repente oye una voz de hombre decir: ¿Señorita? ¿Es suyo el pendiente? Ella automáticamente y con tono de alivio dice: Si, si es mío ¡gracias! y se agacha esperando que se lo dé por la rendija del separador. No ocurre nada y mira hacia la cortina y ve la mano del hombre dentro abierta con el pendiente, ella se vuelve a levantar rápidamente y extiende su mano para coger el pendiente, con los nervios la golpea con su mano sin querer y el pendiente se cae de nuevo al suelo, pero esta vez el pendiente sale por debajo de la cortina hacia el pasillo. Automáticamente abre la cortina para buscarlo y ve al hombre agachado cogiendo el pendiente, y como levanta su mirada, y sus ojos se vuelven a clavar en los suyos. Los dos en esa postura, él agachado y ella de pie, los dos inmóviles, hasta que él se levanta sin separar sus ojos de los suyos y hace un ademán de ponérselo, ella sólo es capaz de girar un poco su cabeza mostrándole la oreja, sus dedos se acercan a ella y delicadamente se dispone a ponérselo. Al notar el roce de las yemas de sus dedos en su cara su cuerpo se estremece, él lo ha notado y se acerca más a ella, pudiendo notar su aliento en su cara y como le dá un beso en su cuello debajo de la oreja. La mano de ella por ese momento está en la cintura de él, acercándolo más hacia ella, tanto que cuando se dan cuenta están dentro del probador. Solos, tres paredes y una doble cortina, uno frente al otro mirándose a los ojos, él se acerca y la besa en los labios, sin apenas rozarlos, ella hace un intento de tomar aire y sus brazos rodean su cuello y se funden en un beso muy húmedo, notando sus lenguas enlazarse, saboreándose, se abrazan.. se aprietan… se magrean.. ya nada es sutil… solo hay deseo…ella está sólo con el sujetador y las braguitas cuando el hombre empieza a deslizarse hacia abajo mordiéndola con sus labios, sus hombros sus brazos, no queriendo dejar ni un poro sin morder, lamer, besar…Sube hacia sus pecho, los besa, hunde la cara en ellos encima de la tela del sujetador, ella torpemente empieza a quitárselo sin atinar con el cierre mientras él no deja de masajearle las tetas con su boca sus manos, el sujetador se desprende y su boca atrapa el pezón mamándolo sorbiéndolo y mordiéndolo. La mano de ella en la nuca de él.. apretándolo más contra sus pechos. Las manos de él recorren su cuerpo.. sus caderas.. su culo… magreándolo, apretándolo. Baja más su boca por su barriga.. lamiendo el ombligo… desviándose a un lateral para lamer y morder sus caderas y volver al centro recorriendo su ingle, hundiendo su boca en ella.. sorbiendo.. chupando.. dirigiéndose poco a poco hacia la cinturilla de su braguita, bajando con sus labios por encima de la tela, ella en cada movimiento responde con espasmos repentinos acompañados de gemidos, cuando siente como las labios y el aliento de ese hombre alcanzan el bulto que forman debajo de la tela los labios de su coño hinchados de deseo,.. como lo acaricia con su aliento.. como dibuja su contorno. Mira hacia abajo y la imagen de ese hombre desconocido, haciéndole sentir lo que nunca creía recuperar ya. Sus manos se posan en la cabeza de él, no para guiarlo sino para sentirlo más. Mientras él continúa deleitándose encima de la tela… sus manos recorren sus piernas.. sus muslos, con movimientos firmes, presionando con las manos su carne sin llegar a sentir dolor pero haciéndole notar que quiere entrar dentro de ella como el que estruja una bola de plastilina, sentirla más y más.
Sus manos ahora se han posado en sus caderas, sus dedos toman la cinturilla de sus bragas y comienza a bajarlas poco a poco dejando al descubierto su vello púbico y notando ahora como su aliento entrecortado por la excitación lo acaricia, continuando así hasta que sus manos han bajado las bragas hasta los tobillos, sin dejar de apartar sus aliento ni en un momento de su coño.
Ella busca con la mirada el taburete de la cabina y posa un pie sobre él, para que la boca de ese hombre disponga de vía libre para hacerle sentir más y más. Su boca ahora se acerca a la parte inferior de su ingle… abriendo sus labios y hundiéndose en ella… sorbiendo y chupando… lamiendo.. y moviéndose hacia el centro… hasta llegar justo delante de su coño.. nota de nuevo su aliento… separando el vello.. como queriéndose abrir camino entre sus labios húmedos.. cuando nota el contacto de su lengua.. suave… moviéndose verticalmente por su raja.. abriéndola poco a poco…nota como los labios muerden los labios de su coño.. chupándolos… sigue con su lengua hasta llegar a su clítoris… se detiene… lo abraza con la lengua abierta.. presionando firme.. sin moverla… solo siente el pulso de su lengua en su clítoris… le hace soltar un gemido agudo… y con una mano ella misma se tapa la boca.. para ahogarlo.. para no interrumpir ni que nadie lo haga ese momento.. ese sueño… su lengua recorre toda su raja desde el clítoris hasta su ano… saboreando su jugo.. ella nota como él disfruta haciéndolo y le hace excitarse más aún.
Mira hacia debajo de nuevo y en uno de los movimientos puede observar como ha sacado su polla del pantalón.. dura y gruesa pero no se está tocando, sus manos están continuamente descubriéndola, cada palmo de su piel, deteniéndose donde nota que ella reacciona más. Sigue recorriendo su coño con la boca, los movimientos se hacen más intensos, su boca está prácticamente debajo de su coño, se lo come con tantas ganas que hay momentos que el pie que tiene apoyado en el suelo está a punto de perder el contacto con el mismo, el único apoyo es la boca del él con su coño, ella intenta no perder el equilibrio apoyando sus manos en las paredes del vestidor, le da la vuelta y quedan los dos mirando a la pared, él de rodillas comiéndole el coño y ella con sus manos apoyadas en la pared y los dos pies en el suelo, inclinada hacia delante y sentada en su boca, moviéndose, acompañando los movimientos de su lengua, follándole la boca.
Nota como se separa y se levanta, es incapaz de volverse, cuando siente su polla abrirse paso por detrás entre sus muslos… ella se inclina más acercado su culo a la barriga de él… nota su polla golpear su coño hinchado… ella hace un movimiento para buscar que la penetre pero él lo esquiva y coloca la polla a lo largo de su coño… haciendo movimientos de penetrarla… el tronco de su polla rozando su raja, los labios hinchados de ella cubriéndola… empapándola con sus jugos, las manos de él una aferrando uno de sus pechos y la otra acariciándole la cara.. dándole sus dedos para que los chupe, ella lo hace notando como en ese momento está entrando dentro justo al encontrar la entrada de su coño los dos hace un movimiento para que entre completamente, saben que pueden ser descubiertos en cualquier momento, los gemidos se entremezclan con jadeos y palabras casi inaudibles: Por favor cuidado… sigue así… ¿te gusta?… ¡dios mío!
Se retira de ella, la toma de la cintura y la vuelve hacia él, es la primera vez en un rato que sus ojos se encuentran.. se acercan se besan, muerden sus labios sus lenguas juegan se lamen la boca, mientras se buscan, agitados temblorosos y la vuelve a penetrar de frente, están con las bocas juntadas para ahogar sus gemidos, no se separan, y eso los excita más, ella intenta decirle que está a punto de correrse, pero no hace falta sabe que él también, la embiste fuerte sudoroso, casi con angustia, ella siente como está siendo inundada por la leche de ese desconocido y al instante entra en un orgasmo, cohibido y liberador a la vez. Separan un poco sus bocas apoyándose uno en la frente del otro, tomando aliento, respirando, recuperando… él toma su cara con sus manos en esa postura y la besa muy dulcemente, y le dice: Eres un sueño, eres mi sueño… ella sólo puede sonreír. Quedan así unos instantes hasta que comienzan los dos a ser conscientes como están y dónde están, él dice. Vístete, voy a mi cabina… ella lo hace, sin dejar de pensar en todo, en cada sensación en cada momento, se ha vestido, toma las prendas que cogió y sale de la cabina.
Al pasar por la cabina de al lado ve las cortinas abiertas y totalmente vacía.. se siente molesta, extrañada y aliviada a la vez y se dirige a la salida de las cabinas, ya hay una dependienta en el mostrador… ¿Señora? Le quedaba bien? Si, todo perfecto gracias, sale caminando por el pasillo con la vista ida… hasta que su mirada se queda fija en la entrada de la tienda, un hombre de espaldas.. ¿será él? El hombre se gira y sus ojos se vuelven a clavar en los suyos… y en su boca se dibuja una sonrisa sincera, ella suelta las dos prendas que no llegó a probarse en el primer expositor que encuentra y se dirige hacia la puerta.

Que real puede llegar a ser un sueño, una fantasía

Autor: PioIX

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