Sofïa: mis inicios II

Al llegar a mi casa  tome un espejo y me dirigí al baño para poder ver como había quedado mi ano, me senté en la taza y acomode el espejo de forma adecuada para poder verlo bien, tenia el ano un poco dilatado, si me lo tocaba sentía un poco de dolor, además note que me había salido  un  pellejo. No se si por la posición en que estaba, o por todo lo que me había hecho Héctor, el caso es que salió algo blanco que cayo sobre el espejo, nunca había visto el semen así que imagine que esto era lo que él había soltado dentro de mí,  acerque el espejo a mi nariz para olerlo, aunque era algo raro no me desagrado, jugué con mis dedos con el, era espeso y  consistencia  un poco babosa , lleve mis dedos a la boca y al saborearlo supe que era lo mismo que dejo en mi boca la primera vez.  Durante el fin de semana sentí unas ligeras molestias tanto en mi ano, como dentro, en mi recto, pero por alguna extraña razón me sentía muy feliz y creo que hasta enamorada, no pensaba en otra cosa que no fuera relacionada con Héctor,  soy su novia pensaba, me sonrojaba con estos pensamientos me acostaba a dormir me sentía como entre nubes. Durante los días que faltaban para el miércoles no pensaba en otra cosa que en todo lo que había pasado, me acordaba y sentía como vértigo y un enorme vació en el estomago. Por fin llego el miércoles a las 6 de la tarde y fui rumbo a su casa,en el camino mientras mas cerca estaba  más nerviosa y excitada me ponía estaba loca por verlo de nuevo y al mismo tiempo pensaba en mi amigo que pensaría si se enterara de lo que había hecho con su papá, de que como me había hecho su mujer, si se enterara no me lo perdonaría pensé así que conforme me acercaba  me sentía asustada, como reaccionaria Héctor al verme delante de su hijo, estuve a punto de dar media vuelta y regresar a mi casa, pero las ganas de verlo fueron superiores a cualquier temor, así que al llegar a su casa armándome de valor toque.

Me abrió Héctor me tomo de la mano y me jalo para que pasara, ¡pensé que no vendrías nena! me dijo e inmediatamente me beso, me separe rápidamente de el y le dije nos van a ver, no temas no han regresado  yo creo que se van quedar como 15 días, dicho esto me abalance sobre el.

Lo abracé y le di un beso como de cinco minutos. Metí mi lengua en su boca al mismo tiempo que con una de mis manos tocaba su pene por encima del pantalón. “Espera muñeca, ven, acompáñame” me dijo, fuimos a su recamara y me llevo al baño.” Que quieres mi amor?” le pregunté mientras entrábamos al baño. “Esta vez quiero que antes hagas unas cosas”, al entrar al baño tenía una como jarra transparente que tenia un tubo pequeño del cual salía una manguera en el extremo tenía una como boquilla de unos seis centímetros de largo, me dijo “Ponte un poco de crema en el ano, y mete esto lo mas que puedas, cuando veas que el líquido que está en este recipiente”, mostrando la jarra, “lo vacías por completo, te lo sacas y esperas hasta que tengas ganas de evacuar el intestino, cuando sientas que ya salió todo te metes a bañar, lava muy bien tu ano, mi vida” dijo, “Aquí esta la toalla para que te seques, ponte esta ropa que te dejo en este gancho y estas sandalias, aquí en el espejo te dejo un lápiz labial y una botella de perfume por si te quieres pintar y perfumar” y salió del baño.

Seguí sus instrucciones y al ponerme la ropa que me dejo, me sentí muy hermosa, era un baby doll de color rosa de tela transparente, tenía unos moños rosas a la altura de los pezones y se cerraba al frente con un listón, el panti me quedaba completamente ajustado y también tenía unos moños rosas en los costados, las sandalias,  de color rosa tenían unos grandes moños al frente, pinté mis labios, me puse el perfume que me dejó y salí del baño. Al verme me dijo; “Que hermosa te ves mi amor”.

Él estaba en la cama con el pene bien parado, la cabeza le brillaba con la luz que para entonces había encendido, me dijo “Ven acuéstate aquí, a mi lado”, me subí a la cama y le di un largo beso al tiempo que acariciaba sus testículos.

Me separe y le dije “Espera, quiero que veas algo”. Me arrodille, le di la espalda, me incliné hacia delante y separando mis nalgas con todo y calzón le dije “Lo ves?”, “Claro que si nena, esta hermoso”, “No”, le dije,  “Mira, toca, pon tu dedo en mi ano”, lo hizo y me dijo”Lo tienes delicioso princesa”, “No”, le dije otra vez”¿ que no sientes mi amor, tengo un pellejo que antes no tenía”, “Ah es eso, lo que pasa es que antes eras señorita, virgen para que me entiendas, y ahora ya eres toda una señora” me dijo, entonces le pregunté
“¿Ya no se me va a quitar, así se va a quedar toda la vida?”.

“Si nena”, me dijo “Pero para que te quedes más tranquila le vamos a dar muchos besos. Quédate así, no te muevas, nada más déjame quitarte las bragas”. Pasaba la lengua por mi ano, me mordisqueaba las nalgas, sentía delicioso. Después de un rato me pidió que me acostara boca arriba, tomo mis piernas de los tobillos y las puso sobre sus hombros, me pidió que separa mis nalgas con las manos, tomó el tarro de crema de la vez anterior y untó en forma abundante  mi ano. Como esta vez ya sabía lo que me haría y no estaba ni nerviosa ni temerosa como la vez anterior, puse más atención en lo que sentía. Tomándose el pene con una mano, lo apuntó a mi ano y empezó a ejercer presión, y sentí como el ano se abría para dejar entrar la cabeza, y esta vez no me dolió para nada, no sé si porque estaba muy excitada o por que, como él decía, ya no era señorita.

Sentí como los anillos internos de mi recto se abrían cada que entraba más, realmente estaba disfrutando de la penetración. Llegó el momento que sentí sus testículos oprimidos contra mis nalgas, como tenía mis manos separando mis nalgas, sentí sus bolas rozando mis dedos así que decidí acariciarle los testículos con una mano mientras que con la otra acariciaba mi propia erección. Él entraba y salía de mí, yo intentaba seguir su ritmo empujando mis caderas cada que sentía que la sacaba hasta que llegando al orgasmo dio un empujón final y nuevamente lleno mis intestinos
con su semen.  “Nena” me dijo, “Te moviste delicioso linda”, no pude contestarle por qué en ese momento, estaba teniendo mi orgasmo, el cual bañó mis dedos. Después de un rato de descanso, le dije, “Mi amor, te lo puedo mamar, es que sabes me encanto su sabor y su tersura, tiene una piel muy suave sobre todo en la cabeza me encanta sentirla en mis labios”, “Más tarde”, me dijo, “Te prometo que me voy a venir en tu boca, Primero quiero cogerte otra vez, pero esta ves quiero que te pongas de rodillas y que apoyes tu cabeza en la almohada”.

Después de un rato de besarnos y acariciarnos me puse como me pidió, y me la metió así desde atrás, cada que la metía sentía como mi recto se aferraba a su pene, comencé a acariciarme de nuevo y alcance un segundo orgasmo, siguió metiendo y sacando por un tiempo hasta que sacando el pené me pidió que me volteara y me dijo “Lo prometido es deuda nena, abre la boca para que puedas mamar”, no paso mucho tiempo antes de sentir su semen en mi boca aunque esta vez cuando se estaba viniendo retiro su pené de mi boca y su semen cayó parte dentro de mi boca y parte en mis mejillas y cara, con un dedo junte todo lo que pude de lo que había caído fuera y lo metí en mi boca, al ver esto me dijo “De veras que eres maravillosa muñeca, nunca me hubiera imaginado que eras tan complaciente y tan caliente esta convertida en una putita deliciosa”, se recostó a lado mío, entonces le pregunte “Papi dime, ¿qué vas a hacer conmigo cuando regrese tu esposa?”. Él me contestó “No te preocupes nena, lo que siento por ti no tiene nada que ver con ella”, ¿cómo?, le pregunte, “Que vas a hacer con las dos?”, mira dijo “Ella tiene algo que tu no tienes y tu, mi amor, me das algo que ella no ha querido darme nunca”, “No entiendo”, le dije, “Te explico”, dijo, “Ella tiene vagina cosa que tu no tienes, muñequita, pero tu tienes un ano delicioso, lugar por él que ella nunca ha querido que hagamos el amor, dice que por que lo tengo muy grande”, y en verdad que la tenía grande, con mi experiencia de esa época no lo había tomado en cuenta ya que el único que tenía de referencia era el mío y el de él era bastante mas grande y sobre todo grueso y cabezón, en eso vi el reloj, eran casi las nueve de la noche me metí al baño para lavarme la cara vestirme con mi ropa y pedirle que me llevara a mi casa, al despedirnos me dijo “Te espero el sábado en mi casa”.

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