La prostituta

La mina la chupaba como los dioses, cuando uno de mis amigos acabó, la mina se tragó todo sin pestañear, ella nos dijo, no quiero que ninguno aguante, quiero el primer polvo en la boca, así como su amigo, no sabés lo es hoy acordarme de esa carita de ama de casa, bañada en leche y ella no solo se la tragaba sino que jugaba con ella en la boca, al mejor estilo de una película porno, una locura.

Hola: Tal vez la experiencia que nunca olvidaré es justamente la que me hizo ver el sexo en forma distinta, y que luego me llevara a entrar en estas nuevas variantes de sexo grupal, especialmente en el denominado “gang-bang”, o sea entre una mujer y varios hombres.

Sucedió casi por casualidad en un viaje que hicimos a la provincia de Buenos Aires para disputar allí un torneo de rugby. Por si no lo saben, el equipo de rugby cuenta con 15 jugadores, más los suplentes, en total, 22. El club adonde fuimos contaba con alojamiento propio, en realidad eran dormitorios colectivos de diez camas cada uno. La primera jornada (sábado) transcurrió normalmente, no voy a describirte el resultado de los partidos. El tema fue a la noche. Sucedió que luego de la habitual cena, viene la habitual salida nocturna a los boliches, con el consabido objetivo de ganarse alguna minita (en el mejor de los casos) o terminar en algún cabaret o prostíbulo, pagando claro está la suma correspondiente.

En mi caso reconozco que no me gustan muchos las “prostis”, ya que actúan casi como nosotros los abogados, se les paga por adelantado y después tenés que apurarlos para que se muevan. El caso es que aquel sábado algunos compañeros y yo preferimos no salir del club y quedarnos de sobremesa para después irnos directamente a dormir. Después de algunas copas y en un ambiente realmente distendido, se sentó en la mesa uno de los mayordomos del club y entre charla y charla, nos dijo que ya que no salíamos, si queríamos conocer alguna mina y armar un fiestita. Ante nuestra sorpresa, nos comentó que en los alrededores había minas que trabajaban y que no cobraban casi nada. En verdad que cuando nos dijo el precio nos miramos más que sorprendidos ya que la suma era insignificante, pero también nos hizo dudar respecto de la calidad de las putas, ya que por esa plata no te levantas ni un travestí. Pero bueno, el tipo nos dijo que nada que ver que las minas estaban bárbaras y les encantaba la fiesta, etc, etc.

Salimos por una puerta lateral y nos metimos en una de las calles del barrio, íbamos seis amigos, el mayordomo y yo. El tipo obviamente se manejaba con total naturalidad y nos iba comentando que acá trabajaba fulana y allá mengana y sultana. De pronto nos dijo llegamos y nos presentó una casa bastante linda, nada que ver con un prostíbulo. Bueno, lo que más nos sorprendió fue que en vez de tocar timbre, sacó una llave y abrió el mismo la puerta, nos hizo pasar y nos sentamos en una especie de living-comedor a la espera de las minas prometidas.

El tipo se fue adentro diciéndonos que iba a ver si estaban disponibles. Cuando regresó nos dijo que lamentablemente esa noche había una sola mina pero que no tenía problemas en atendernos a todos, pero tenía que ser todos juntos, no de a uno. A algunos amigos no les gustó mucho la idea, ya que no a todos les gusta esta onda de que te vean cogiendo tus amigos, además éramos más pendejos y por ende más tontos. Estábamos deliberando a ver quien pasaba y quien no cuando de pronto apareció la “prosti”. Lo que más me extrañó fue que más allá de que su poca ropa, no parecía para nada una prosti sino por el contrario tenía una carita de ama de casa espectacular que a mi particularmente me enloquece.

No era demasiado joven, más bien cuarentona pero con un cuerpo espectacular. Vestía solo con un camisolín y un conjuntito de tanga y corpiño debajo, recuerdo como si fuera hoy que tenía un par de tetas impresionantes, muy grandes pero para nada caídas, con pezones rosados bien claritos, terriblemente largos y bien parados que el corpiñito apenas alcanzaba a cubrir. Por abajo estaba igual o mejor, bastante alta, y aparte calzaba zapatos con plataforma así que aparentaba aún más. Tenía una linda cola, que apreciamos cuando nos empezó a saludar uno a uno, con unos besos de lengua a cada uno que mataban. Entre beso y beso, nos preguntó si ya habíamos arreglado con Mario, (que así se llamaba el tipo del club) y antes que nosotros pudiéramos contestar, Mario le contestó que sí ya estaba todo arreglado que no había problemas.

Ya sin entender mucho pero sin demasiadas preocupaciones por el precio, le empezamos a meter mano, le corrimos el corpiño para ver esos pezones y ya uno de mis amigos se prendió. Otro le corrió la tanguita y le metía los dedos en la concha y a los demás nos besaba en la boca, mientras nos empezaba a acariciar las pijas. Ella se reía continuamente diciendo que lindo que iba a tener un montón de rugbiers para ella sola. ¡Eso nos puso de la nuca!. Bueno todavía en ese lugar, nos dijo que nos sacáramos la ropita y nos fue alineando en frente de un gran sofá que allí había. Ella se sentó y nos empezó a chupar la pija uno a uno, aunque a veces mientras se la chupaba a uno, acercaba al de al lado pasando la mano por debajo de la cola y los huevos, para tener dos pijas en la boca, con unas ganas que me acuerdo que allí se me ocurrió pensar por primera vez que esta mina no se parecía en nada a una profesional, no al menos a las que nosotros podíamos conocer.

Obviamente con semejante espectáculo y además la mina la chupaba como los Dioses, cuando uno de mis amigos acabó, la mina se tragó todo sin pestañear, pero lo raro fue que cuando nosotros lo gastamos por que no había aguantado nada, ella nos dijo: – No quiero que ninguno aguante, quiero el primer polvo en la boca, así como su amigo.- Ahhh, no sabés lo es hoy acordarme de esa carita de ama de casa, bañada en leche, porque literalmente la “bañamos” en leche y ella no solo se la tragaba sino que jugaba con ella en la boca, al mejor estilo de una película porno, !una locura!. Mientras tanto nuestro querido mayordomo se hacía una flor de paja al lado, pero en ningún momento se hizo chupar ni nada.

Como uno de los chicos no podía a acabar, tal vez por los nervios que se yo, esta mina lo hizo sentar en el sillón y empezó a chuparle la pija y los huevos y trató de chuparle el culo haciendo que Luis, (mi amigo) levantara las piernas. Eso mucho no le gustó a mi amigo porque una cosa es hacerte chuparle la pija frente a tus amigos y otra muy distinta que te chupen el culo. La cuestión que ante ese nuevo espectáculo en donde ella le decía – Dame la leche, lléname la boca de leche, etc….. nos empezamos a calentar de nuevo, y aprovechando la posición otra vez le empezamos a meter mano y a sacarle lo poco de ropa que le quedaba.

Ella se dejaba hacer y ya estaba pidiendo que alguien se la meta. Ahí si que la cogimos entre todos, mientras mi amigo Luis, finalmente le pudo llenar la boca de leche. Fue el único que se echó uno solo, ya que los demás dos como mínimo y algunos tres polvos. Todos en la boca de la mina, ya que cuando estábamos cogiendo nos dijo que le avisáramos cuando estemos por acabar, y cuando esto pasaba, (a cada rato, acuérdate que éramos seis) ella pedía que se la den en la boca y se tragaba todo, un verdadero delirio para nosotros y especialmente para mi que debe ser una de las cosas que más me gusta. Lo único que no quiso fue por la colita, pese a nuestros reiterados pedidos, pero más que ella era el mayordomo que nos decía que no por la colita no que le dolía, etc, en su papel de fiolo ya que no había participado más que haciéndose una paja y ni siquiera había acabado en la boca de la mina.

Todo esto sucedió en el living, ya sea en el sillón, en donde ella se ponía en cuatro patas y uno se la cogía por atrás, los otros nos poníamos adelante para que nos chupe, o ella sentada sobre la pija de uno y los otros parados al lado, o en el piso sobre la alfombra, en fin imagínate la cantidad de posiciones y además nos teníamos que turnar ya que al haber un agujero menos, el tema no era fácil.

Lo raro y acá viene lo mejor es que en más de una oportunidad alguno de nosotros sugirió el tema de una cama en donde estemos más cómodos, pero tanto ella como el (el mayordomo) nos decían que no, no me acuerdo ahora la excusa pero para nada que pasemos al dormitorio.

En una de las idas al baño, y picado por la curiosidad, abrí una de las puertas interiores de la casa, tal vez con la secreta intención de ver alguna otra mina ya que te acordarás que fuimos allí en la creencia de que era un prostíbulo. Por el contrario, lo que vi al principio no lo podía creer, en el primer cuarto, había dos camitas, juguetes en el suelo, y decorado indiscutiblemente para chicos y en el cuarto de al lado, como ya te podrás imaginar, la cama matrimonial con los típicos porta retratos en sus mesitas de luz, y en ellos se podía ver a nuestra querida “prosti”, y a nuestro querido “mayordomo”, en perfectas poses familiares, con chicos y todo.

Hasta el día de hoy me felicito por haber cerrado la boca en ese momento ya que si el tipo se sentía descubierto en su mentira seguro se armaba, ya que lo que si era cierto es que trabajaba en el club y cualquier indiscreción tal vez le costaba el laburo. Volví al living y me seguí divirtiendo pero me encontré potenciado por un nuevo y secreto ingrediente, solo conocido por mi, ya no nos estábamos cogiendo a una “prostituta” sino a la esposa del tipo y allí descubrí, como dije al principio, una nueva dimensión del sexo ya que lo empecé a ver como algo absolutamente normal, y con ese nuevo ingrediente de morbo.

Nunca les dije a mis amigos lo que vi en aquella casa y como dije me alegro de ello. El tipo al final de todo nos dijo que le dejásemos la suma pactada a él (era ínfima) que él después arreglaba con la “mina”. Luego de aquella experiencia, me empecé a interesar en este tipo de variantes y a relacionarme a través de las revistas del género, lo que se acrecentó después con el tema de Internet.

Gracias a ellas he tenido un montón de experiencias sexuales, algunas muy buenas otras no tanto, pero que aún así me han ido enriqueciendo con el tiempo, no solo en el plano sexual, sino también haciendo nuevos amigos, y eso es muy importante.

Autor: Concornet

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