El novio de su amiga

Sentía como sus bolas chocaban contra mis glúteos mientras sentía que su pene me atravesaba por completo, sentía que me ahogaba en gemidos de placer,sentí que el mundo se estaba acabando con tanto gozo en ese instante, me cabalgaba, sentía sus gemidos sobre los míos y como palpitaba su verga dentro de mí, terminamos juntos en una explosión que nos inundó de sexo y pasión.

Hace un tiempo escribí un relato del reencuentro con mi ex novio y los cuernos que le puse al actual, ahora quiero contarles como sucedieron las cosas hace ya varios años.

Nana era mi mejor amiga, siempre salíamos juntas y en una de esas farras ligados a dos muchachos espectaculares, iniciamos nuestros respectivos noviazgos, siempre saliendo los cuatro, pero el mío no funcionó. Ella por su parte si logró consolidar una relación con aquel muchacho, aquí como en la historia anterior, también lo llamaré Gato, a partir de ahí salíamos los tres, para mi molestia yo de violinista, pero ella decidía siempre meterme en el viaje.

Un día decidimos invitar a Gato a cenar y él llevaría a un amigo para mí, así que esta vez accedí sin protestar, ya seríamos dos en la orquesta. La cena sería en mi casa la cual ese día estaría sola pues mi madre y mi abuela se irían de viaje de negocios, preparamos una receta genial, perdices en pétalos de rosa (supuestamente afrodisíaco, adivinen, mi amiga quería coronar y en mi casa, pero bueno… mi casa es grande y yo no soy aguafiestas) y dos botellas de champaña.

Lo siguiente era arreglarnos muy hermosas, por ello el día anterior nos habíamos ido de compras ella compró una falda hasta los tobillos, pero con dos aberturas a los lados bastante pronunciadas, unas sandalias y una camisilla de manga corta, entallaba su figura de manera linda, ella no tenía un gran cuerpo, pero se veía genial, compró de lencería un conjunto de Victoria’s Secret negro espectacular, de tanga y sostén de media copa.

Por mi parte yo no tenía interés en especial, pero ella me animó, quizás conocería ahí a mi príncipe azul… decidí comprarme una falda muy cortita de color negro ajustada, una camisilla strapless que dejaba ver mi ombligo, en esa época yo practicaba mucho gimnasio y tenía unas medidas perfectas siempre a envidia de mucha gente, pero nunca me gustó exhibirme, así que mis 90 – 60 –90 eran poco vistos, siempre cubiertos por polos y sudaderas; yo también compré un juego de ropa interior de Victoria’s Secret, era un hilo dental y un strapless negro, el mío con liguero y su respectivo juego de medias, unos zapatos muy sexys y altos, yo le decía que estaba votando mucho dinero a la basura igual nadie importante me iba a ver… igual lo compré todo.

Llegó el momento y tocaron la puerta, llegaron Gato y su amigo llamado Andrés, muy simpático por cierto, pero definitivamente, no era mi tipo, igual les di mi mejor sonrisa y los invité a seguir. Todo estaba lleno de velas y aromas de incienso y esencias que mi amiga preparó, era un ambiente que invitaba a la lujuria… ellos llegaron con una botella de Dubonet la cual bebimos de aperitivo antes de pasar a la mesa en mi sala equipada con grandes sillones cubiertos por cojines, la conversación al principio era acerca de nuestros estudios (estábamos en último año), de que íbamos a estudiar en la universidad, en fin, temas sin importancia, pero a Andrés quien tomó confianza en minutos se le ocurrió “picar” un poco la conversación, preguntando sobre experiencias prohibidas, traiciones y cosas por el estilo. En eso Gato me lanzó una mirada de lujuria, yo estaba frente a él, preguntándome francamente:

– Y que pasó con Alex, ¿por qué no siguieron juntos si hacían una pareja fantástica? – Dijo con una expresión de satisfacción e inspeccionando mis piernas ignorando por completo que al lado estaba la mujer que lo amaba.

Yo le respondí estoicamente:

– A ver Gato, simplemente no nos entendimos – dije mientras cruzaba mi pierna pues me di cuenta de sus intenciones y tenía ganas de jugar con él, yo tenía muy claro que era la pareja de mi amiga, pero… así es la vida yo quería jugar y él comenzó el juego.

Después de unos minutos de charla pasamos a cenar, al parecer la comida los extasió demasiado, tenían una cara de alegría grande, en la mesa yo me senté al lado de Andrés y Nana y Gato al otro lado. Claro él enfrente de mí, no sé en que momento él empezó a tocarme mis piernas con las suyas, y yo me quité un zapato y empecé a acariciarlo también, mientras charlábamos alegremente al sabor del champaña. Yo comencé a coquetear con Andrés y noté que Gato estaba enojado, muy celoso y bebía más y más.

La champaña se terminó y bajé del mini bar una botella de whisky, la noche aún era joven y yo me estaba divirtiendo a costilla del novio de mi mejor amiga. Pusimos música y de desinhibida y loca empecé a realizar un baile exótico muy sensual. Cada movimiento de mi cadera hacía que la falda subiera y permitiera ver el filo del liguero, y al contonear mis brazos lentamente mover mi camisilla tanto que parecía caer permitiendo ver mi busto firme.

Nana moría de la risa viéndome en esas, pero los chicos estaban más excitados de lo que hubiera podido imaginar, sobre todo a Gato se le marcaba un paquete espectacular en su pantalón. Me imaginé lo que iba a disfrutar mi amiga… pues con Andrés yo no hubiera hecho nada, era como un hermano. En eso sonó el teléfono y era la madre de mi amiga, hubo una emergencia en su casa y la requería urgente en casa (un conato de incendio). Me preocupé bastante pues nuestras familias eran muy unidas y me ofrecí a llevarla yo, pero había bebido mucho, Gato no estaba apto para manejar, el único era Andrés, por lo tanto la fiestita privada que ella tenía preparada quedó para otra ocasión.

Le dije a Nana que le daría posada a su novio y después de dejarla en su casa Andrés se iría directamente a la de él. La fiesta se había empañado y el destino era irse a dormir. Ella prometió llamar tan pronto tuviera noticias. Así que Gato y yo nos quedamos esperando su llamada en la sala. Mientras terminábamos la iniciada botella de whisky… él me puso su mano en la pierna y me dijo:

– Estás hermosa esta noche, la verdad es que siempre estás hermosa. – Por favor, no seas adulador tu novia también estaba hermosa, le respondí. – Pero, como puedes compararte con ella, al lado tuyo ella no tiene más que hacer, no sabes cuanto envidié a Alex por tenerte entre sus brazos. – Tú bien sabes que los dos nunca tuvimos nada serio, él era muy mujeriego y yo no soy juguete de nadie, menos plato de segunda mesa, le aclaré por si algo se le ocurría. – Sabes por qué salgo con Nana, me dijo – solo por verte a ti, siempre me has gustado y la verdad es que…

Justo en ese momento sonó el teléfono era Nana diciéndonos que no fue nada grave, le pasé a su novio y se despidieron como tórtolos. En realidad él me gustaba, pero yo respeto lo de mis amigas, en especial lo de Nana.

Le dije que me siguiera al segundo piso a una sala más privada y puse un poco de música, le indiqué donde iba a dormir y finalmente nos dispusimos a terminar la botella. Él no habló más, parecía apenado así que comencé a hablar de cosas sin importancias hasta verlo sonreír, se veía muy bien cuando estaba feliz. En un instante nos miramos de frente y nos confesamos, nos dijimos todo lo que sentíamos, nos besamos como si fuera la última vez, pero cada beso, trajo una caricia y cada caricia nos guío directo a la necesidad de tenernos y sentirnos.

Recordé a Nana, la forma en que ella lo quería pero no importó, lo tomé de las manos y lo guié a la habitación que Nana había arreglado para ellos, tenía pétalos de rosa en la cama, velas y aromas fantásticos. Le dije que se sentara en la cama, y subí el volumen al equipo donde sonaba una sensual y romántica tonada, comencé a contonear mis curvas mientras él se libraba de la ropa sólo dejando sus bóxers, lentamente danzando me deshice de mis zapatos, comencé a girar lentamente desabrochando los botones laterales de mi falda, dejándola caer con suavidad sobre el tapete, comencé a acercame pero sin permitirle que me tocara soltando el único broche que sostenía la camisilla y la dejé caer.

Todo el tiempo que duró el baile no dejé de mirarlo a los ojos, sentí como me comía con su mirada al tenerme cerca me tumbó a su lado y empezó a recorrerme desde el cuello (un punto muy sensible para mí) hasta la punta del pie. Comenzó por retirar las medias y el liguero con su boca, podía sentir su respiración cerca de mi piel, sentía como mi excitación fue creciendo como espuma…

Luego retiró mi sostén y empezó a jugar con mi busto, mordía y lamía mis pezones como si fueran una frutilla, era un placer que me embargaba por todo el cuerpo sentía como su erección crecía con mis gemidos, sentí que su calentura se enardeció cuando arrancó mis tangas de un jalón acercando su boca para disfrutar de los jugos que mi concha comenzaba a emanar, se encontró con un triángulo muy bien depilado, encantándole bastante por la expresión de su rostro.

Comenzó a buscar mi clítoris, al dar con el ese pequeño botón estaba endurecido el comenzó a chuparlo, succionarlo y lamerlo haciéndome vibrar hasta la ultima fibra de mi cuerpo, empecé a llegar en un orgasmo gigante mientras él con su lengua inspeccionaba en el interior de mi vagina sin perder una gota de los jugos por ella producidos.

De momento le quité su bóxer suplicando que me penetrara, me dijo que muchas noches se había masturbado pensando en mi y en mis caricias, soñando como sería que estuviéramos juntos. Se levantó y lentamente comenzó a penetrarme, primero lenta y pausadamente mientras se acomodaba al tamaño de mi vagina, luego empezó a tomar un ritmo enloquecedor…

Sentía como sus bolas chocaban contra mis glúteos mientras sentía que su pene me atravesaba por completo, sentía que me ahogaba en gemidos de placer… sentí que el mundo se estaba acabando con tanto gozo en ese instante.

Antes que él pudiera reaccionar hice que se tendiera en la cama y comencé a clavarme lentamente en su firme y grandioso pene, vi su cara de éxtasis al tenerme encima de él tomándome firmemente de la cintura y el busto mientras me cabalgaba frenéticamente, sentía sus gemidos sobre los míos y como palpitaba su verga dentro de mí… me dijo – nene voy a terminar – le dije que no se preocupara, que me diera toda su leche. A los pocos instantes terminamos juntos en una explosión que nos inundó completamente de sexo y pasión.

Después le regalé para su relajación una mamada espectacular que lo hizo explotar en mi boca degustando su leche hasta la última gota.

Ya eran las dos de la madrugada del sábado, yo iba a estar sola en mi casa hasta el próximo martes… estuvimos juntos todo el fin de semana, haciendo el amor y planes.

Nana nuca supo lo que paso, él le terminó con alguna excusa y comenzamos un noviazgo secreto que solo salió a la luz seis meses después cuando Nana ya estaba “enamorada” de otra persona pero nunca se enteró de cuanto llevábamos juntos, ella pensó que eraalgo reciente… Fue mejor así para no herirla.

Autora: Connie

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